Archivo diario: enero 15, 2026

Las Estrellas Mi Destino – Alfred Bester

Reseñado por Bitterblink

Alfred Bester (Nueva York, 18 de diciembre de 1913 – Pensilvania, 30 de septiembre de 1987) fue un escritor estadounidense cuyo nombre, aunque no tan mediático como el de Asimov o Philip K. Dick, resuena con fuerza entre los amantes de la ciencia ficción clásica.

Su carrera empezó escribiendo relatos cortos desde finales de los años 30, pero fue en los años 50 cuando alcanzó el reconocimiento: ganó el primer Premio Hugo de la historia en 1953 por El hombre demolido (The Demolished Man), un logro que cimentó su reputación como innovador del género.

Bester no fue un autor prolífico en términos de cantidad, pero sí de impacto: su prosa combinaba una imaginación desbordante con una sensibilidad literaria poco común en la ciencia ficción de su tiempo. Trabajó también como guionista para radio y televisión, y su estilo narrativo a menudo incorpora elementos experimentales —tipográficos, psicológicos y lingüísticos— que desafiaban las convenciones del género de aquella época.

Las estrellas, mi destino fue su segunda gran novela, publicada en 1956 en el Reino Unido bajo el título Tiger! Tiger!, inspirado en el poema The Tyger de William Blake, y posteriormente renombrada para la edición estadounidense como The Stars My Destination. Con ambos títulos traducidos (Tigre, Tigre y Las estrellas mi destino) puede encontrarse en España ya que ha sido re-editado multiples veces.

Sinopsis

En un futuro distante —en el siglo XXIV o XXV según la edición— la humanidad ha colonizado el Sistema Solar y ha dominado una forma de teletransportación mental denominada “jaunteo”: una habilidad que permite desplazarse instantáneamente a cualquier punto que uno pueda imaginar.

Nuestra historia se centra en Gulliver “Gully” Foyle, un marinero sin ambiciones ni dirección vital. Su vida cambia de forma brutal cuando la nave en la que trabaja, la Nomad, es atacada y él queda abandonado en el espacio. Tras casi seis meses flotando a la deriva, el único rastro de esperanza —la nave Vorga— pasa a su lado sin socorrerlo.

Ese abandono despierta en Foyle una furia primitiva y obsesiva. Lo que al principio parece una lucha por sobrevivir se transforma en una búsqueda implacable de venganza. Primero desde una furia primitiva, pero después cuando resulta injustamente encarcelado al descubrirse que la nómada trasladaba una carga de valor incalculable, desde el «cerebro».

Así de una especie de Neanderthal que habla solo con muletillas, gracias a su cómplice (y hasta cierto punto víctima) Gisbella McQueen y a la fortuna que encuentra, se disfraza de un rico magnate caprichoso que hace negocios en la más alta sociedad sin que nadie sepa que sigue siendo un pozo negro de odio y venganza que no va a parar hasta que vea a aquellos que le torturaron en la más absoluta de las miserias personales.

Opinión Personal

Estamos ante un libro de ciencia ficción «clásico», pero que el tiempo no consigue terminar de borrar ya que no envejece tan mal como un pudiera esperar, sobre todo porque el tema central es el ser humano y su oscuridad interior, eso sigue siendo atemporal.

Respecto a lo que ha «envejecido mal» pues se ven unas cuantas cosas. Por un lado la concepción de lo «futurista». Las coas futuristas son «radioactivas» o «atómicas», «neumáticas», hablan de «microchips» y de tecnologías imposibles pero desde la óptica de alguien que vive en los años 40-50. Vaya que los teléfonos por futuristas que sean tienen cables, no hay ordenadores, aun tienen telegramas etc. Me recuerda a Un mundo feliz o libros similares donde tecnologías como los teléfonos móviles, los ordenadores o incluso los láseres estaban muy lejos del imaginario colectivo.

Es cierto que parte de lo «futurista» se debe a lo del «jaunteo» (me parece original no llamarle teleportación), que cambia la sociedad de muchas formas. También por el jaunteo justifican la vuelta atrás en la educación de la mujer, cuya virtud hay que «proteger» de desalmados que se teleportan junto a ellas y se aprovechan, encenrrándolas en mazmorras sin ventanas y no dejándo que practiquen ninguna actividad profesional siendo por tanto sometidas por completo al hombre.

Por eso también llama la atención la relación entre Gulli y Gisbella, muy de «película de los 50» donde el hombre se comporta como un animal y ella lo insulta y lo abofetea como «síntoma» de un amor apasionado… que con óptica de los 2020 no puedo entender realmente.

Dicho esto que ha envejecido «peor» pero queda como un «futurismo kitsch» que hace gracia, la oscuridad y el profundo odio del personaje consumido por la venganza es de lo más actual. Gulliver Foyle no es un personaje que te guste o que te caiga bien, pero las perrerías que le hacen, resultan que en que te pongas de su lado. Gulliver es un animal que vive para la venganza y como lector consigue despertar ese lado animal que hacía que en el final de «La Jungla de Cristal / Duro de matar» gritaras a Mclane «Suéltale», cuando tenía a su enemigo Hans Gruber sujeto (por un reloj) sobre el abismo.

A Gulliver Foyle lo abandonan sin comida ni agua y apenas sin oxígeno, lo encierran en una celda de privación sensorial total, le hacen sufrir alucinaciones, lo drogan, lo meten en una cárcel subterránea donde el único contacto humano que tiene es una palabra intercambiada en la oscuridad… Eso, más el horroroso «tratamiento» que redescubren para tratar los tatuajes que le marcan el rostro (le queman con ácido poro a poro), hace que Gulli gane en la lotería del sufrimiento y aunque no te cae bien sufres con él y cuando puede vengarse lo disfrutas, saca tu propia oscuridad. Y eso que intelectualmente sabes que no le está haciendo ningún bien.

A nadie se le esconde que es una versión de «El Conde de Montecristo» sin embargo aunque la esencia de la historia sea la misma es suficientemente diferente como para que la historia te consiga sorprender.

Lo mejor de la novela de hecho es la evolución del personaje. De un animal vengativo que quiere morder la trampa que le ha dañado la pata, a un personaje más reflexivo que intenta ganar los medios para vengarse y planea una venganza cruel, a un personaje que debe «limitarse a si mismo» para sobrevivir y que se vuelve más responsable y reflexivo dando lugar a un final que si bien es algo abierto para mi es satisfactorio.

En fin, es un libro relativamente corto dividido en dos partes con una buena evolución del personaje y aunque tenga detalles que no han envejecido igual de bien considero que en conjunto están bien conseguidos. Incluso aunque el personaje no te caiga bien al principio su evolución hace que en la segunda parte mejore.

Calificación: Bueno

Lo Mejor: Evolución del personaje, formas de hacerte sentir «agraviado»

Lo Peor: Algunos detalles no evolucionan bien, la relación con las mujeres y los personajes femeninos en si son muy de los años 50

Lo Releería: Si, quizá en un tiempo

Lo Recomiendo: Si no lo has leído y eres fan de este género te gustará

Bitterblink

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