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La sombra del loto negro – África Vázquez

Reseñado por Bitterblink

África Vázquez (Zaragoza, 1990) no es precisamente una novata. Publicó su primera novela con diecisiete años gracias al Premio Jordi Sierra i Fabra y desde entonces ha acumulado más de treinta títulos publicados entre España y Latinoamérica, además de premios como el Crear, el Fiction Express, el Inmortales, el Búho o el Kelvin 505. Es licenciada en Historia por la Universidad de Zaragoza y ha trabajado como bibliotecaria, algo que se nota bastante en cuanto uno abre este libro. Con La sombra del loto negro se ha alzado con el XX Premio Minotauro, y no me extraña: esta autora escribe muy bien, eso hay que reconocérselo desde el primer párrafo.

Sinopsis

Imet es, al principio, novicia del culto a Isis en el reino del Ta-Mri, a orillas del Nilo, mientras su hermana mayor se prepara para ser ordenada sacerdotisa de la diosa. Todo se tuerce cuando Imet encuentra el cadáver de una joven envenenada con loto negro, una sustancia prohibida vinculada a los dioses: convencida de que su hermana corre peligro, interrumpe un rito sagrado y por ello es despojada de su rango y expulsada del templo.

Sobrevive gracias a que Mensa, el sumo sacerdote de Osiris, la acoge como aprendiz y la inicia en el oficio de embalsamadora. Años después, ya convertida en embalsamadora hecha y derecha, Imet jura ante los dioses cumplir una venganza y viaja a Waset, la Ciudad de las Cien Puertas y capital del Ta-Mri, decidida a infiltrarse en la corte del faraón Nekht-en-sen.

Pero los secretos que oculta el corazón del Nilo van mucho más allá de la venganza personal: la tierra se pudre, llegan las plagas, el agua alberga horrores innombrables y la clave de todo parece encontrarse más allá de la tierra de los vivos, en las profundidades del Inframundo.

Opinión personal

Lo primero que hay que decir es que el Egipto de Vázquez, pese a ser fantástico, está exquisitamente documentado y resulta verosímil de principio a fin: la dieta, el uso del kohl para proteger los ojos, las casas de cerveza, el ritual de embalsamamiento, el trato a los esclavos, el propio nombre de Ta-Mri, las estaciones del Nilo… Todo transmite la sensación de que detrás hay una investigación muy seria. No estamos ante una reconstrucción histórica del Egipto de Ramsés II, porque Ta-Mri es un mundo fantástico y Vázquez se toma las licencias que necesita, pero buena parte de su vida cotidiana podría encajar perfectamente en el Imperio Nuevo, aunque también haya detalles tomados de otras épocas.

La parte fantástica, en cambio, es bastante menos visible de lo que uno podría esperar: durante el primer cuarto de la novela apenas aparece y después va entrando con cuentagotas, a través de monstruos puntuales y avatares de los dioses. Llegué al libro atraído por una reseña de @pakozoic —influencer y divulgador que recomiendo— que hablaba de un misterio y una investigación en un Egipto mitológico, y sí, algo de eso hay… pero bastante menos de lo que esperaba.

Aquí es donde el libro empezó a perderme. Más de la mitad de la novela tiene a Imet dedicada a barrer, limpiar orinales, fregar, cocinar, servir, curar enfermos y una infinidad de tareas domésticas. Todo eso contribuye a construir un Egipto cotidiano extraordinariamente verosímil y, además, está escrito con muchísimo oficio. A mí me tocó incluso una fibra muy personal: en mi primer trabajo de juventud, en un asilo, me hicieron la novatada de asignarme el vaciado de los orinales y reconozco que hice exactamente lo mismo que la protagonista, llegué a casa, vomité y me dormí. Que un libro me devuelva un recuerdo tan concreto dice bastante de lo bien conseguida que está esa parte.

El problema es que ese costumbrismo termina devorando al misterio: la investigación y la historia de venganza no arrancan realmente hasta aproximadamente la mitad del libro, y para entonces yo ya había perdido bastante fuelle. Cuando finalmente llega la resolución, además, Imet ni siquiera descubre el misterio mediante su propia investigación o deducción, sino que otro personaje acaba explicándoselo. Después de tanta espera, me pareció una salida especialmente poco satisfactoria.

A partir de esa mitad, Imet empieza además a tomar decisiones que me desesperaron. Sí, ya sé que es impulsiva, hace lo que le pasa por la cabeza y vive bastante al límite; de hecho, si se fija en un hombre normalmente es que se lo va a tirar, creo que solo se salva Sefu y por poco. Hasta ahí puedo comprarlo. El problema llega cuando esa impulsividad empieza a justificar decisiones que tienen demasiado peso en la trama: el colmo, para mí, es cuando decide desprenderse voluntariamente del único poder “mágico” que posee, una elección que además tendrá consecuencias importantes después.

Ahí fue donde perdí definitivamente el respeto por el personaje, no porque una protagonista no pueda equivocarse, sino porque la novela no consiguió convencerme de que Imet tuviera razones suficientes para renunciar a una ventaja tan fundamental. A partir de ese momento dejó de preocuparme lo que pudiera pasarle: yo quería saber cómo terminaba el misterio, pero su destino personal empezó a darme bastante igual.

Seguí leyendo precisamente por eso, porque quería saber en qué acababa todo aquello y pensaba que, después de tantas páginas de preparación, al menos el misterio terminaría compensando la espera, y todavía había tiempo para un revolcón más con un personaje cuya relación se veía venir desde bastante pronto. En fin, terminé el libro, pero lo hice remando cuesta arriba.

El final me pareció precipitado, abrupto y, sobre todo, decepcionante. El problema no está tanto en la revelación sobre la verdadera naturaleza de los dioses como en que esa revelación deja demasiadas preguntas sin respuesta sobre todo lo sobrenatural que hemos visto hasta entonces: momias que caminan solas, muertos que regresan para atacar a los vivos, criaturas ligadas al Inframundo o rituales que parecen tener efectos reales continúan funcionando según unas reglas muy poco claras, y en algunos casos las propias acciones de los dioses resultan difíciles de justificar a la luz de lo que descubrimos al final.

Más que explicar retrospectivamente el mundo de la novela, el desenlace introduce una nueva capa que vuelve algunas escenas anteriores todavía más confusas y hace que la mitología pierda parte de su coherencia interna. Lo curioso es que esa sensación no terminó de asentarse mientras leía las últimas páginas, sino uno o dos días después: empecé a recordar determinadas escenas y a preguntarme qué sentido tenía que pasara esto o aquello teniendo en cuenta la revelación final, y demasiadas veces mi respuesta fue la misma: ninguno. No recuerdo muchas novelas en las que el final haya conseguido estropearme retrospectivamente una parte importante de lo leído. Un buen giro debería hacerte mirar atrás y pensar “ahora todo encaja”; aquí, en mi caso, ocurrió justo lo contrario.

En conjunto, La sombra del loto negro es una novela muy bien documentada, escrita con oficio y con una ambientación cotidiana extraordinariamente convincente, virtudes que pueden pesar muchísimo para un lector especialmente interesado en Egipto. En mi caso no fueron suficientes: el costumbrismo terminó ahogando el misterio, desconecté por completo de Imet y el desenlace, en lugar de cerrar algunas de las dudas que me habían mantenido leyendo, me dejó nuevas preguntas sobre la coherencia del mundo que acababa de recorrer.

No puedo decir con honestidad que sea una novela mal escrita, porque sería injusto hacerlo, pero sí puedo decir que no me gustó y que terminé bastante más interesado en acabarla que en seguir acompañando a sus personajes.

Calificación: Pasable

Lo mejor: La documentación exquisita del Egipto fantástico —dieta, kohl, casas de cerveza, embalsamamiento, Ta-Mri, las crecidas del Nilo— y una prosa que confirma por qué África Vázquez ha ganado tantos premios, una ambientación original y poco frecuente.

Lo peor: Un costumbrismo que termina ahogando el misterio, una protagonista con la que terminé desconectando y una revelación final que abre más problemas de coherencia de los que resuelve.

Lo releería: No.

Lo recomiendo: Solo si eres muy, muy fan de Egipto y disfrutas especialmente de la recreación de la vida cotidiana. Si llegas buscando ante todo el misterio y la investigación en un Egipto mitológico que promete la premisa, prepárate para esperar bastante.

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El día de la Trilla – Rebecca Yarros

Reseñado por Malosa

Aquí no vamos a engañar a nadie y a decir que leí esta novela por casualidad o que no me la compré el mismo día de su publicación. No…ni tampoco que estoy contando los días para que Yarros publique la cuarta entrega de la saga Empíreo, que a día de hoy no tiene ni fecha de publicación ni título. Sólo sabemos que la autora está ya escribiéndola y que va a morir un personaje importante. Vamos, que creo está claro soy una fan incondicional de la serie. Pues bien, conocido el contexto, os diré que por mí Yarros podía haberse concentrado en avanzar en la cuarta novela y ahorrarse esta especie de entradilla.

Sinopsis

Bienvenido a la Trilla, la brutal prueba en la que los futuros jinetes del Colegio de Guerra Basgiath pelearán para vincularse con un dragón o morir en el intento. En medio del fuego dracónido, estos trece cadetes deberán luchar por sobrevivir a un sangriento campo de batalla donde despiadados rivales harán lo imposible para superarlos y los dragones decidirán el destino de cada uno de ellos. Cualquier elección puede convertirlos en jinetes… o destruirlos.
Xaden Riorson, el líder poderoso. Rhiannon Matthias, la amiga astuta. Dain Aetos, el fiel seguidor. Liam Mairi, el protector. Ridoc Gamlyn, el bromista. Sawyer Henrick, el desvalido. Garrick Tavis, el aliado confiable. Imogen Cardulo, la guerrera imprudente. Bodhi Durran, el segundo al mando. Mira Sorrengail, la valiente jinete. Brennan Sorrengail, el brillante estratega. Aaric Graycastle, el noble inconforme. Sloane Mairi, la hermana perseverante.
En la Trilla solo hay una regla: no mueras.

Opinión personal

A ver, que no quiero pasarme de crítica porque la realidad es que este compendio de historietas entre jinetes y sus dragones se deja leer y no molesta. Pero es que tampoco aporta mucho. Es una novela para fans del mundo Empíreo y que hayan leído las 3 primeras entregas de la saga, porque además hay algún spoiler. Pero si no eres muy fan o no has leído nada de la serie, no te lo recomiendo.

En general, diría que se me ha quedado muy corto en distintos aspectos. Paso a enumerarlos en detalle porque ya hay varias reseñas super positivas de esta obra por la red, así que yo voy a sacarle punta a lo negativo. Por lo de hacer contraste:

  • Me faltó entretenimiento. El libro me resultó aburrido, prácticamente todos los encuentros con dragones son muy similares. Igual en vez de sólo la Trilla se podía haber incluido alguna otra cosa para refrescar algo la historia, porque se hace muy lineal.
  • Me faltaron muertes y crueldad. Por ejemplo, Yarros podría haber recreado algún encuentro de un candidato a jinete fallido, en el que el desenlace fuera la muerte por un dragón o por otro jinete. No sé, algún ingrediente más distópico tipo a Los juegos del hambre tampoco hubiera venido mal.
  • Me faltó originalidad en los casos. Se me ocurre que la autora podía haber incluido algún encuentro desde la perspectiva de los dragones y no sólo desde el punto de vista de los jinetes.
  • Me sobró algún personaje que me importaba un comino su historieta en la trilla (caso de Bodhi, aunque reconozco que al final fue una de las mejores historias, curiosamente).
  • Me faltó incluir (de nuevo) el episodio de Violet, que aunque está en Alas de sangre se podía haber recreado aquí con más detalle y desde la perspectiva de Andarna o Tairn, por ejemplo. Por cierto que me quedé con tantas ganas de volver a vivirlo que me fui al primero de la saga a leerme otra vez el primer encuentro de Violet con sus dragones.
  • Me faltó más detalle y profundidad entre las relaciones que se entablan entre jinetes y dragones, para entender mejor ese vínculo profundo, que más allá de que el jinete siente que tiene que ir al norte o al sur porque presiente su dragón, no hay mucho más.
  • Me falto alguna diferencia de personalidad entre los dragones, todos son más menos altaneros y crueles, no se distinguen unos de otros. Al final los únicos medio originales parecen Tairn y Andarna, que aquí no aparecen y yo los eché de menos.
  • Me faltó más detalle en el primer encuentro de algunos personajes clave, como Xaden y Sgaeil. Este en concreto se me quedó cortísimo, hubiera preferido menos personajes y más profundidad en las relaciones de los descritos.

Hay cosas que me gustaron, sí, también. Por ejemplo hubo algunos encuentros que me sorprendieron, bien por su crueldad (caso de Mira Sorrengail y Teine), bien por su intensidad (Dain, Sawyer y especialmente Sloane), o bien por lo que sugieren para siguientes libros de la saga (caso de Aaric, que es un personaje que personalmente me fascina). Por otra parte las ilustraciones de los dragones (del artista Joe Requeza) me parecieron muy bonitas. Recomiendo leer la novela en papel para verlas a todo color y en su máximo esplendor. En el libro electrónico se pierden los matices.

En resumen, pues lo dicho. Historieta sólo para fans, en mi opinión desaprovechada en muchos aspectos. Yarros sabe hacerlo muchísimo mejor, quizá no en excelencia literaria, pero desde luego sí en adrenalina y entretenimiento. Por cierto, cero spicy en esta novela. Por si es un dato que os interese.

Calificación: Pasable

Lo mejor: Algunos encuentros concretos. Que me quedé con ganas de volver al mundo Empíreo y volví a abrir Alas de Sangre.

Lo peor: Se queda corto en muchos aspectos. Se hace largo y repetitivo. Falta intensidad y profundidad, en mi opinión.

¿Volvería a leerlo?: No. Y el resto de la saga sí le he releído.

¿Lo recomendaría?: Si eres fan te la vas a leer. Pero reduce expectativas. Y lee poco a poco para que no se te haga bola.

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Bajos fondos – Daniel Polansky

Reseñado por Bitterblink

Daniel Polansky es un escritor estadounidense nacido en Baltimore en 1984 y licenciado en Filosofía por el Dickinson College. Antes y durante su carrera literaria ha publicado también artículos de temática política y cultural, aunque es conocido sobre todo por sus novelas de fantasía, casi siempre bastante difíciles de encajar en un único género. Entre sus obras están la trilogía Low Town, la bilogía The Empty Throne, A City Dreaming o la novela corta The Builders, que fue finalista del premio Hugo en 2016. Su debut, precisamente Bajos fondos, ganó además el Prix Imaginales francés en 2012.

Bajos fondos fue publicada originalmente en 2011 y ha sido editada en España por Minotauro con traducción de Miguel Antón. El título original también tiene su pequeña historia: en Estados Unidos apareció como Low Town, mientras que en Reino Unido se publicó como The Straight Razor Cure. En España se optó por esta traducción que hace referencia a la «ciudad baja» y a la vez al protagonista.

Estamos ante el debut de un autor que acabaría construyendo una carrera bastante particular dentro de la fantasía moderna, mezclándola con otros géneros en lugar de limitarse a seguir las convenciones de la fantasía épica tradicional y esa mezcla ya esta completamente presente en esta novela.

Sinopsis

Estamos en Rigus, capital de las Trece Tierras, y más concretamente en Bajos Fondos, el peor barrio de la ciudad y el tipo de lugar que nadie visita de noche si puede evitarlo. Allí vive el Guardián, un traficante de drogas con bastante pasado a sus espaldas. Antes fue agente de la Black House, la policía secreta de la Corona, y antes todavía soldado en la guerra contra los dren, un conflicto del que salió traumatizado como muchos otros.

Ahora se gana la vida vendiendo aliento de hada y vid del sueño, moviéndose entre delincuentes, matones y viejos conocidos mientras procura no llamar demasiado la atención. Ese precario equilibrio se rompe cuando desaparece una niña y poco después aparece asesinada en circunstancias que apuntan a algo bastante peor que un crimen corriente. A casi nadie con poder en la ciudad parece importarle demasiado, pero al Guardián sí, y eso acaba arrastrándolo hacia una investigación que lo obliga a volver a relacionarse con la Black House, con su pasado como agente y con recuerdos de la guerra que preferiría mantener enterrados.

Durante la investigación conoce y se hace cargo de Wren, un ladronzuelo huérfano que sobrevive en las calles exactamente como lo hizo él cuando era niño. El Guardián no parece tener demasiado claro por qué lo ha acogido bajo su ala, pero al lector no le cuesta entenderlo: Wren es, básicamente, un reflejo de lo que él fue veinte años atrás.

El guardián tendrá que hacer lo posible por sobrevivir, ya que su cabeza es la que está en juego si no encuentra al verdadero asesino de los niños y consigue desmontar el plan que está detrás.

Opinión personal

Vale, aquí viene la parte polémica. Sí, el Guardián trapichea con drogas, mata cuando hace falta y no tiene ningún problema en mentir, chantajear o mirar para otro lado si eso le conviene. Sí, Rigus es una ciudad sórdida y corrupta de arriba abajo y, con esos ingredientes, es bastante fácil meter Bajos fondos en el mismo saco que el grimdark. No diría que la etiqueta sea absurda, pero leyendo la novela a mí me parece que su ADN narrativo está mucho más cerca del hard-boiled (vulgarmente una novela de detectives): el protagonista cínico que insiste en que ya no cree en nada mientras se juega el cuello por resolver un crimen que a casi nadie más le importa. No es casualidad que la propia editorial la vendiera como una mezcla de Dashiell Hammett, Tolkien y Tarantino, porque por momentos el Guardián parece un Philip Marlowe con espada de trinchera, drogas mágicas y bastantes menos escrúpulos.

Ese tono se nota también en los diálogos, probablemente uno de los mejores elementos del libro. El Guardián no se calla ni debajo de tortura y muchas conversaciones con personajes como Crispin o Brightfellow funcionan casi como duelos, a base de amenazas, sarcasmo y humor negro. El misterio tampoco pretende ser un juego de pistas al estilo Agatha Christie: el Guardián sospecha bastante pronto hacia dónde apunta el asunto y, desde ahí, la cuestión es demostrarlo y detenerlo antes de que vuelva a actuar (aun así el final tiene alguna sorpresa que igual os pilla con el pie cambiado). En general, funciona más como procedimiento policial que como novela de enigma, y a mí ese enfoque me encaja perfectamente con el resto del libro.

Wren es otro de los grandes aciertos porque sirve para desmontar la imagen que el Guardián tiene de sí mismo. Puede presentarse como un traficante amoral, pero termina haciéndose cargo de un ladronzuelo huérfano que sobrevive en las mismas calles en las que él creció, y resulta bastante evidente que está viendo una versión de sí mismo veinte años atrás. No diría que debajo de todo siga siendo exactamente «el poli honesto» que fue, porque sería pasarse bastante con alguien que vende drogas y mata cuando lo considera necesario, pero sí conserva una brújula moral mucho más clara de lo que él mismo quiere reconocer.

También me gusta cómo está construida Rigus. Hay kirenos, isleños y otros pueblos con sus propios barrios, lenguas, costumbres y prejuicios, y Polansky integra todo eso sin convertirlo en el centro de la historia. El propio Guardián llama «herejes» a los kirenos con bastante naturalidad y la ciudad está llena de clasismo, xenofobia y desconfianza, pero precisamente esos detalles ayudan a que parezca un lugar vivido y no simplemente un decorado genérico de fantasía oscura.

Lo que sí me ha gustado bastante menos es la relación del Guardián con las drogas. Que estén por todas partes tiene sentido porque es traficante y ese negocio forma parte esencial de su vida, pero no me gustan demasiado los libros donde el consumo termina blanqueado o normalizado. Me chirría especialmente que consuma con tanta naturalidad su propia mercancía, porque un camello listo suele procurar no convertirse en cliente de su propio negocio y el Guardián es cualquier cosa menos tonto.

Tampoco me gusta lo desdibujado que está el mundo. Digamos que el worldbuilding es sumamente esquemático y algunos aspectos que eran interesantes se pasan completamente por alto, aunque entiendo que los desarrolla en las siguientes novelas, en esta solo existe Rigus.

En conjunto, Bajos fondos me ha funcionado bien: tiene suficientes elementos grimdark como para que la etiqueta sea defendible, pero su protagonista, sus diálogos y la estructura de la investigación proceden mucho más claramente de la novela negra. Para mí, más que Abercrombie con detectives, esto es Chandler con hechizos. Dicho esto y aunque es una trilogía no me parece mi estilo de libro y es poco probable que me anime a continuar con los siguientes.

Calificación: Bueno

Lo Mejor: El Guardián como narrador y protagonista, el vínculo con Wren y esa mezcla de hard-boiled, investigación policial y fantasía urbana sucia.

Lo Peor: No me gustan demasiado los libros donde se blanquea o normaliza el consumo de drogas. Entiendo que aquí tenga sentido porque el protagonista es traficante, pero me chirría especialmente que consuma con tanta naturalidad su propia mercancía: un camello inteligente normalmente procura no convertirse en cliente, y el Guardián es cualquier cosa menos tonto.

Lo Releería: Sí, pero no creo que continúe con el resto de la trilogía.

Lo Recomiendo: A quien disfrute de la novela negra clásica y del hard-boiled y no tenga ningún problema en encontrárselos mezclados con magia, drogas y una ciudad de fantasía bastante miserable.

Si te ha gustado esto también te gustará

  • La última sonrisa en Sunder City, de Luke Arnold. Está probablemente en el terreno más cercano a Bajos fondos: un detective privado cínico, con un pasado que no le deja en paz, investigando en una ciudad fantástica bastante poco acogedora. Si el Guardián te ha convencido, Fetch Phillips es casi un primo hermano.
  • Ríos de Londres, de Ben Aaronovitch. Aquí el registro es más ligero y tira más hacia el procedimiento policial con sentido del humor que hacia el noir sórdido, pero comparte la idea de introducir una investigación policial bastante tradicional dentro de un mundo donde la magia forma parte del trabajo cotidiano.
  • Tormenta, de Jim Butcher. Uno de los referentes evidentes del género: un detective-mago que malvive de su oficio en una ciudad que no suele ponérselo fácil. Más fantasía urbana moderna y menos noir medieval, pero comparte sarcasmo, investigación y protagonista problemático.

Bitterblink

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Huestes de Ceniza – Enrique Fouz

Reseñado por Bitterblink

Enrique Fouz es valenciano, tiene 38 años y es técnico veterinario de profesión. Después de perder su trabajo a raíz de la DANA que golpeó Valencia, recuperó cuentos y textos que llevaba años escribiendo por afición y empezó a darles forma hasta convertirlos en Crónicas de Barro y Ceniza. La escritura terminó siendo también una forma de procesar aquella etapa complicada, con Lara, su pareja, como primera lectora y crítica durante todo el proceso.

Huestes de Ceniza es una novela autopublicada y abre este universo, aunque conviene aclarar que los tres libros son autoconclusivos: cada uno cuenta su propia historia, pero comparten mundo y personajes y es al leerlos todos cuando se obtiene la imagen completa. Enrique nos hizo llegar los tres libros sin coste y, además, ha tenido la amabilidad de contestar unas cuantas preguntas que nos han servido para completar esta pequeña biografía y conocer mejor algunas de las influencias detrás de la trilogía. Como siempre en esta casa, nada de eso condiciona la reseña, sin embargo, si la publicamos es porque esta primera entrega ha sido una de las lecturas que más he disfrutado este verano.

Sinopsis

Nuestro protagonista muere como Turtanu bajo el estandarte del rey asirio Senaquerib, y lo primero que descubre al otro lado es que la paz eterna prometida por los sacerdotes era poco más que publicidad engañosa. En lugar de encontrarse con un paraíso de coros, arpas y calles de oro, Gabriel lo recluta para una Hueste celestial que funciona como una gigantesca guarnición militar en guerra permanente contra un Sheol que se desborda de demonios.

Convertido en un ángel de plumaje gris ceniza —muy lejos del brillo ebúrneo de la leyenda— y presentado ante Azrael, el Señor de la Ira, descubre además que el Trono no permite a los reclutas conservar siquiera su nombre. El antiguo asirio pasa así a ser una pieza más dentro de una maquinaria que lleva milenios funcionando sin él y tendrá que encontrar su sitio entre unas filas celestiales bastante menos virtuosas de lo esperado, un enemigo al que quizá no comprende tanto como cree y unas alianzas que pueden acabar costándole mucho más de lo que imagina.

Opinión personal

Lo que me enganchó al principio fue el protagonista, y no por casualidad. No tiene nombre propio y todo el mundo tira de apodos (Asirio, Turtanu, Silencio…), algo que refuerza muy bien la idea de que no deja de ser una pieza sustituible dentro de una maquinaria inmensa; también me recuerda un poco al arquetipo del Hombre sin Nombre de la Trilogía del Dólar de Sergio Leone: al personaje de Clint Eastwood no le dan nombre como tal, pero a veces le llaman «Rubio». Ya de paso, me gusta que este libro me haya regalado un par de palabras nuevas: ebúrneo y turtanu (título del general en jefe del ejército asirio, para quien no lo supiera, como yo hace una semana). Se agradece una novela que te manda al diccionario sin convertirlo en un ejercicio de postureo.

Pero lo que de verdad me ha conquistado, sin embargo, es el arco del personaje. Pensándolo bien, no es tanto que no culpe al Baali Loky de su caída en desgracia (ya sospechaba yo de que un demonio no era de fiar) como que la venganza, sencillamente, no le interesa. Lo que le mueve es recuperar lo perdido y construir en lugar de destruir, aunque eso no significa que vaya a dedicarse precisamente a repartir abrazos: por el camino va a repartir hostias como panes mientras persigue la ayuda del “lucero del alba” para llegar a la Fuente. En un género que recurre constantemente a la venganza como motor narrativo, me ha gustado mucho que el protagonista quiera avanzar en otra dirección.

Entre los secundarios, Discordia me ha ganado por completo. Es de esos personajes que en cuanto aparecen sabes que te van a caer bien sí o sí y, salvando muchísimo las distancias, me resulta una especie de versión tierna de Harley Quinn: caótica, imprevisible y con ese punto de locura que hace que cada escena gane energía cuando entra ella… y a la vez tan feroz y brutal que llega a dar miedo. El autor sabe aprovechar especialmente bien su presencia en el tramo final.

Donde creo que inicialmente me había quedado corto es al hablar del mundo que ha construido el autor, porque tiene mucha más profundidad de la que inicialmente deja ver. El Cielo de Huestes de Ceniza no es una institución moralmente superior por definición, sino una estructura militar, rígida y jerárquica donde los ángeles pueden ser tan clasistas, envidiosos o esnobs como cualquiera de los seres que habitan abajo (quizá más). Al mismo tiempo, algunos habitantes del Sheol resultan bastante más humanos de lo esperado, así que la novela se aparta pronto de la típica división entre ángeles buenos y demonios malos.

Esta mezcla de ángeles, demonios, jerarquías celestiales y zonas grises morales me ha recordado bastante a La Biblia de los Caídos, de Fernando Trujillo. Y lo digo como un elogio, porque Trujillo es uno de los autores que mejor ha sabido explotar en castellano ese tipo de imaginería religiosa oscura sin convertirla en una copia literal de la tradición judeocristiana. Por estética y por esa mezcla de imaginería religiosa, monstruos, espadones y seres celestiales bastante cabrones, el conjunto me ha recordado también inevitablemente a uno de mis videojuegos favoritos, Darksiders, aunque aquí hay un poso más oscuro, sucio y desencantado. Espero que estas referencias os sirvan para haceros una idea.

Después de terminar la novela pregunté a Enrique por sus influencias y algunas ayudan a entender bastante bien el tono y la estética del libro. Quería alejarse de la fantasía épica medieval de siempre y para ello recurrió a la mitología antigua y a textos apócrifos, mezclándolos con referentes que van desde Neil Gaiman hasta la novela negra y el grimdark anglosajón y español. También hay bastante cultura japonesa detrás: cita expresamente Evangelion, Berserk y Vinland Saga, además de su interés por la filosofía y la artesanía japonesas. También menciona el cine de Blade Runner como una influencia que se deja notar especialmente en el segundo libro (que ya reseñaremos). Sabiendo todo esto, algunas decisiones visuales y temáticas de Huestes de Ceniza se entienden todavía mejor.

Hay además ideas que me han gustado mucho, como los Bienaventurados, almas que han alcanzado una supuesta felicidad eterna después de haber sido vaciadas de buena parte de aquello que las hacía personas, o las Larvas y otras criaturas del Sheol, que hacen que ese mundo tenga bastante más sustancia que un simple escenario para una guerra entre Luz y Oscuridad.

A esto se suman detalles visuales que se te quedan en la cabeza. Lailah, por ejemplo, es una querubín con aspecto de una bella mujer que se desplaza levitando y vive prácticamente entre libros, mientras por su piel corren textos dorados como si fueran tatuajes vivos. El protagonista luce unas alas color ceniza, las Custodias llevan máscaras de porcelana y los Jardines de los Bienaventurados resultan demasiado perfectos para ser tranquilizadores. Son imágenes que terminan dando personalidad al escenario y varias de ellas se me han quedado grabadas después de terminar el libro.

Precisamente porque el mundo tiene ideas tan buenas, me habría gustado pasar algo más de tiempo en algunos de sus rincones, sobre todo en el cuartel y entre los compañeros de la Hueste. La Ciudadela tiene conceptos muy buenos, pero en determinados momentos el espacio inmediato del protagonista parece habitado por tres o cuatro ángeles y poco más. Me faltó algo de esa vida corriente que hace que una ciudad fantástica parezca realmente una ciudad: soldados entrando y saliendo, conversaciones absurdas, rutinas, rivalidades pequeñas o gente ocupándose de cosas que no tienen ninguna importancia para la trama. No porque necesite más explicación del universo, sino porque habría disfrutado viendo más de él.

La novela se divide en tres tramos bastante diferenciados. El arranque engancha de inmediato poniéndote en situación en la Ciudadela y la última parte, donde entra Discordia, es con diferencia la mejor: ahí todo va más rápido, las escenas de acción tienen más fuerza y la historia vuelve a tirar de ti. En cambio, el tramo central se vuelve demasiado onírico para mi gusto y pierde parte de la tracción que tenía al principio, pero es breve, así que no llegó a resultarme pesado.

Ese tramo aporta además una idea que me gusta mucho, aunque mientras lo leía no terminé de entender bien hacia dónde iba: el protagonista va saltando por algunos de los peores episodios de la historia —Verdún, el Holodomor, la Unidad 731 japonesa o Auschwitz— porque esas concentraciones de miedo, dolor y desesperación debilitan el Velo y atraen a las Larvas. El concepto me parece buenísimo, sobre todo porque cada forma de horror parece generar criaturas distintas, pero durante buena parte de ese recorrido no tuve claro qué ocurriría realmente si el protagonista no las eliminaba. Sabemos que se alimentan de la agonía y de las almas, que pueden crecer y evolucionar, pero la dimensión real del peligro tarda bastante en explicarse. Más adelante el libro da respuestas, aunque durante esos capítulos eché en falta entender mejor qué estaba tratando de evitar exactamente nuestro ángel de ceniza.

También hay alguna decisión de caracterización que me chirría un poco. Un alma procedente de la Antigüedad afronta en ocasiones su nueva existencia con una mentalidad sorprendentemente moderna y hubo momentos en los que esa voz me sacó ligeramente de la ambientación. Tampoco me voy a poner tiquismiquis con la psicología de los ángeles de ceniza, porque cosas más raras se han leído en el género, pero sí es un detalle que noté mientras leía.

En el terreno estilístico hay un par de recursos que me han funcionado menos. El autor utiliza con frecuencia onomatopeyas encadenadas, palabras aisladas en cursiva o párrafos de una sola línea destinados a remarcar un instante dramático. De forma puntual tienen fuerza, pero al repetirse tantas veces acabé acostumbrándome a ellos y hacia el final algunos perdieron parte del efecto que tenían al principio. Algo parecido me ocurrió con ciertas escenas de combate: hay peleas en las que tuve que releer algún párrafo para tener claro quién estaba haciendo qué y dónde se encontraba cada personaje, y en una novela con tanta acción habría agradecido algo más de claridad en esas coreografías.

En conjunto, los puntos que menos me han funcionado están bastante claros, pero ninguno pesa lo suficiente como para estropearme la novela. El protagonista funciona y tiene un arco que me interesa, Discordia se roba la última parte, personajes como Lailah tienen diseños estupendos y el mundo está lleno de detalles que me han dejado con ganas de seguir descubriéndolo.

El resultado se lee con gusto de principio a fin. Hay decisiones que me han funcionado mejor que otras, pero también mucha personalidad y una forma bastante propia de jugar con una mitología que hemos visto utilizada cientos de veces. He terminado esta primera entrega con ganas de seguir la trilogía para ver hasta dónde lleva Enrique a su ángel de ceniza, si bien este libro se puede considerar autoconclusivo, cosa que también se agradece de vez en cuando.

Calificación: Bueno

Lo mejor: el protagonista y su arco de construir en lugar de destruir, Discordia y un worldbuilding muy imaginativo, con ideas como los Bienaventurados, Lailah o las criaturas del Sheol.

Lo peor: un tramo central demasiado onírico, una Ciudadela a la que le falta algo de vida cotidiana y algunas peleas cuya coreografía obliga a releer.

¿Lo releería?: No de inmediato, pero sí leeré los otros libros ambientados en el mismo universo.

¿Lo recomiendo?: Sí. No es perfecto, pero tiene un protagonista muy fácil de seguir, un mundo con imágenes que se quedan contigo y suficientes ideas como para que apetezca continuar la trilogía si eres aficionado a la fantasía.

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El Corazón de la mazmorra – La puerta infernal – David Sánchez-Pontón

Reseñado por Bitterblink

Tercera entrega de la saga y tercera reseña en este blog, así que me ahorro repetir toda la biografía del autor (podéis leerla en las reseñas de La Montaña que Canta y Los Pasillos de Piedra) para contaros algo que me hace especial ilusión: David Sánchez-Pontón tuvo la amabilidad de responder a nuestras preguntas directamente y confirmarnos algunos datos que en las anteriores reseñas habíamos recogido a medias. Efectivamente es hidrogeólogo, trabaja en Phoenix, Arizona, tiene doble nacionalidad canadiense-estadounidense y su familia es de origen colombiano, razón por la cual es bilingüe en español e inglés. Pero lo que más despertaba nuestra curiosidad era la traducción, y aquí viene el dato: la estupenda traducción al castellano se debe a la colaboración de su tío Gabriel Pontón, que ha tenido un trabajo enorme, porque en los libros de fantasía como este hay cosas que son tremendamente difíciles de trasladar a otro idioma. Los nombres de las criaturas, por ejemplo: Hind-Bear lo tradujeron como Oso Bípedo, o Dragonewt como Dragomandro, que me parece absolutamente genial. Desde aquí nuestro agradecimiento, D. Gabriel.

Y otro dato importante: David nos confirmó que esta tercera entrega, a diferencia de las dos primeras, no nació como una serie de relatos publicados en una plataforma tipo Wattpad. Aquí hay un libro planificado de principio a fin, y eso se nota para bien.

Sinopsis

Si en el segundo libro veíamos cómo Smit construía nuevos pisos para su mazmorra y se enfrentaba a las maquinaciones políticas de los nobles por el control de su territorio, en La Puerta Infernal la amenaza cambia radicalmente de escala. Una señora demoníaca de los abismos más profundos del inframundo ha puesto sus ojos en el núcleo de Smit y está dispuesta a lanzar contra él todo lo que tiene a su disposición.

El asalto llega en dos oleadas: primero, una horda de no muertos que sitia el pueblo de Nam, la aldea junto a la mazmorra. Después, cuando eso no basta, se abre literalmente una puerta infernal y son los propios demonios los que asaltan tanto el pueblo como la mazmorra. Smit se ve forzado a una alianza con el Rey Vas para hacer frente a una amenaza que ninguno de los dos puede afrontar solo, y serán sus «hijos» (las criaturas que ha forjado para proteger su hogar), a los que se une Zigur, quienes ganarán protagonismo en unas batallas que son más campales que los enfrentamientos uno contra uno que habíamos visto hasta ahora.

Opinión personal

Empiezo por lo que más me ha sorprendido: este es un libro mejor construido que los dos anteriores, y la diferencia es evidente desde las primeras páginas. Las dos primeras entregas nacieron como relatos sueltos publicados en línea, y eso se notaba en cierta falta de continuidad, en «melones» que se abrían y no se cerraban, en repeticiones por si te unías a la lectura a mitad de la historia, fallos de continuidad derivados de hiatos en la escritura, en una sensación de que el autor iba descubriendo el camino según lo andaba. Aquí no. Aquí hay planificación, hay una estructura narrativa con un arco que se sostiene, hay decisiones de principio que pagan al final. Es donde aflora el verdadero potencial de David Sánchez-Pontón cuando trabaja sobre una historia concebida de principio a fin en lugar de construida por entregas: planificando lo que va a escribir en lugar de improvisar escenas y dejar que la historia se dirija sola.

Es cierto que ya no vamos a seguir a un grupo de aventureros recorriendo la mazmorra e intentando someterla, que es lo que a muchos fans del dungeon core les enganchó en el primer libro. Pero la parte de «construcción» sigue presente con unas estupendas descripciones de la última planta de la mazmorra que conservan ese perfeccionismo artesanal que define a Smit. Lo que cambia es el peso narrativo: aquí manda la guerra. Las batallas campales contra la horda de no muertos primero y contra los demonios después son el corazón del libro, y a través del resto de personajes: el Rey Vas, los aventureros, los espías, los propios hijos de Smit… vamos entendiendo cómo se forja el asalto, cómo se tejen las alianzas y cómo se resiste cuando lo que está en juego no es ya la independencia de una mazmorra sino la supervivencia de todo un reino.

¿Es perfecto? No. Quizá le falte explorar más los temas políticos, puede que haya secundarios que son instrumentales y solo sirven para trasladar un mensaje en un momento determinado. Pero sí hay el suficiente desarrollo emocional para que sientas el dolor de Smit y el apego por sus criaturas, que al fin y al cabo es el motor emocional de toda la historia. Una vez que empieza «la acción» de verdad no pude soltar el libro (la magnífica pelea entre Pala y la Diablesa), y eso no me había pasado con las anteriores entregas, al menos no con la misma intensidad. Es un salto cualitativo real.

Y la traducción sigue siendo de lo mejor que puedes encontrar en este género en castellano. Hay algunos errores menores, inevitables en cualquier primera edición, pero comparado con las apestosas traducciones automáticas que infestan Amazon en el mundo de la litRPG y el game-lit, esto es un oasis. Solo encontré un punto donde la traducción tropieza: el término Demoness. En inglés funciona perfectamente, pero en castellano no existe un equivalente natural y «Diablesa» que sería quizá lo más adecuado, se traduce por «Demoníaca» que acaba generando cierta confusión en algunos pasajes. Es un detalle menor dentro de un trabajo de traducción sobresaliente. Ojalá la editorial se anime con las tres novelas restantes de la saga, porque a este ritmo ascendente no quiero ni imaginarme lo que viene después y lo leeré aunque tenga que hacerlo en inglés.

Calificación: Bueno, un salto cualitativo respecto a las anteriores

Lo mejor: la planificación se nota en cada página, las batallas campales son trepidantes y la construcción de la última planta de la mazmorra mantiene el sello artesano de Smit; mención especial para la traducción de D. Gabriel Pontón

Lo peor: los personajes secundarios siguen sin ganar demasiada profundidad y los fans del dungeon diving clásico echarán de menos las exploraciones de aventureros

Lo releería: sí, es la mejor entrega de la saga hasta la fecha

Lo recomiendo: si has leído las dos primeras, esta es donde la saga despega de verdad; si no las has leído, empieza por La Montaña que Canta y no te saltes ninguna

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Bitterblink

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Elantris – Brandon Sanderson

Reseñado por Malosa

Hacía mucho tiempo que tenía ganas de leer algo de Brandon Sanderson, el casi re-inventor de la fantasía actual. Aparte de tener un estilo propio muy característico, presenta una legión de fans kilométrica que veneran la obra del americano hasta el nivel del paroxismo.

Nacido en Nebraska y muy vinculado a temas religiosos (criado como miembro de la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, o sea, de los Mormones), se licenció finalmente en artes (tras pasar por bioquímica y literatura inglesa) y actualmente es profesor de literatura creativa, además de escritor. Ha publicado más de 40 libros entre novelas, colecciones de cuentos y complementos a sus sagas. Elantris es su primera novela publicada allá por 2005, si bien fue el sexto libro que escribió, pero el primero aceptado en una editorial.

A mí Elantris me ha encantado, tengo que reconocerlo. Este año no he leído tanto como otras veces, pero diría que por el momento es mi mejor lectura de este 2026. Y dicen por ahí que este libro es el peor que tiene…no puedo esperar entonces a leerme el resto de su bibiografía.

Sinopsis

Bienvenidos a la ciudad de Elantris, la poderosa y bella capital de Arelon llamada la «ciudad de los dioses». Antaño famosa sede de inmortales, lugar repleto de poderosa magia, Elantris ha caído en desgracia. Ahora solo acoge a los nuevos «muertos en vida», postrados en una insufrible «no-vida» tras una misteriosa y terrible transformación. Un matrimonio de Estado destinado a unir los reinos de Arelon y Teod se frustra, ya que el novio, Raoden, el príncipe de Arelon, sufre inesperadamente la Transformación y se convierte en un «muerto en vida» obligado a refugiarse en Elantris. Su reciente esposa, la princesa Sarene de Teod, creyéndolo muerto, se ve obligada a incorporarse a la vida de Arelon y su nueva capital, Kae. Mientras, el embajador y alto sacerdote de otro reino vecino, Hrathen, usará su habilidad política para intentar dominar Arelod y Teod con el propósito de someterlos a su emperador y su dios.

Opinión personal

Como os decía, me ha gustado mucho la propuesta de Sanderson, me ha parecido una novela muy entretenida, con una atmósfera peculiar y atrayente, que presenta unos personajes muy bien caracterizados (y nada maniqueos, especialmente Hrathen) y con una estructura innovadora en su época. Las principales características de esta novela son:

– Estructura en tríada, dedicando cada capítulo a un personaje de manera alternativa (Raoden, Sarene y Hrathen, en este orden) y representando cada personaje una línea argumental que explota una temática (superación, política y religión). Al principio las 3 tramas tendrán relación pero serán independientes, no habiendo interacción directa entre los personajes hasta más allá de la mitad del libro.

– Autoconclusivo (esto personalmente me encanta), no forma parte de una saga en un momento en el que cualquier novela de fantasía que se considerara como tal debía tener continuaciones.

– Revoluciona el concepto de la fantasía tal y como se conocía hasta entonces:

  • Elantris se centra en temáticas relacionadas con la política y la religión, alejándose de conceptos más centrados en la épica y las grandes batallas de tipo medieval (se os vendrán a la mente El señor de los anillos o Juego de tronos, por mencionar los más conocidos).
  • El concepto de la magia es distinto, ya que esta novela parte de un sistema en el que la magia se ha roto y no se puede utilizar como recurso milagroso. El objetivo es volver a arreglar el sistema, Raoden actúa más como un programador informático que como un héroe típico.
  • No hay un viaje del héroe como tal. Las novelas típicas del género se basan en un tipo corriente que abandona su mundo cotidiano, enfrenta desafíos y adquiere conocimiento (normalmente ayudado por un mentor) y regresa a su mundo tras restaurar el equilibrio. Esto no existe en esta novela, no hay mentor y Raoden no sigue esta estructura aunque cierto crecimiento personal del personaje sí se aprecia.
  • El malo no es un villano descarnado y casi sin personalidad, Hrathen es un tipo práctico pero no vil.

Lo mejor del libro, aparte de las diferencias con el resto de novelas de fantasía descritas arriba, son en mi opinión los personajes. Sanderson se vuelca en ellos por completo y nos cuenta todos sus pensamientos, describiéndolos a la perfección y con mucha profundidad. Además no hay maniqueísmo en su descriptiva, especialmente en el caso de Hrathen, el mejor personaje sin discusión. Se le presenta como el villano de la historia, pero no es una persona cruel ni injusta. Experimenta además una crisis de fe que será clave en el desenlace de la novela.

Mi favorito en cualquier caso ha sido Raoden, me encanta su capacidad de superación y toda su trama, que es la más centrada por otra parte en la magia con todo el rollo de la Shaod y el uso de los Aones. Me pareció la más entretenida sin discusión.

En negativo, diría que probablemente le sobran páginas (la novela tiene alrededor de 800), si bien hay que destacar que en su primera edición en inglés no superó las 500. Y a mí personalmente el personaje de Sarene se me atragantó un poco, me resultó algo cansina y su trama argumental es la que más páginas tiene. Los capítulos muy centrados en las maquinaciones políticas para derrocar al rey, me acabaron cansando.

Pero lo anterior no le resta mérito a una obra muy bien escrita, madura y completa. Una recomendación en toda regla.

Acabo comentando que en mi edición hay extras, incluyéndose una guía detallada de los Aones y también algunos capítulos no incluidos en la edición original y en los que aparecía un personaje que acabó eliminando Sanderson, el hermano loco de Raoden (creo que lo ha utilizado en otra novela). Me resultó muy curioso, fue como leer las tomas falsas de una película.

Calificación: Muy bueno

Por qué decidí leerlo: le tenía ganas a Sanderson hace tiempo. Vi por ahí esta edición especial limitada con los cantos pintados de azul y no me pude resistir…

Lo mejor: su estructura innovadora. Su concepto distinto de la fantasía. El desarrollo de los personajes. La línea argumental de Raoden y la Shaod.

Lo peor: El personaje de Sarene y su trama se me hicieron algo pesadas en algún pasaje. Es posible que le sobren páginas, me resultó demasiado largo.

¿Volvería a leerlo?: Probablemente no, pero seguro que leo algo más del autor. La saga de Nacidos de la bruma tiene muchas papeletas…

¿Lo recomendaría?: Al 100%, tanto a los que les guste la fantasía como a los que no. Aunque haya magia en la novela, diría que no molesta para nada y se explotan otros temas que nada tienen que ver con la fantasía típica.

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Malosa

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However Many Must Die – Phil Williams

Reseñado por Bitterblink

Aviso antes de nada: esta novela no tiene edición en español, así que esta reseña va dirigida a quienes leáis en inglés sin problema, o a quienes queráis ir haciendo boca por si algún sello se anima a traerla. Y después de leerla, creo que deberían.

Phil Williams no es un autor debutante, aunque puede que no os suene. Lleva años moviéndose en la fantasía contemporánea y la ficción distópica: es el responsable de la serie urbana Ordshaw, de la saga postapocalíptica Estalia y de la serie Faergrowe. Además tiene un perfil curioso, casi de friki de la lengua: dirige English Lessons Brighton y escribe manuales de gramática para estudiantes de inglés. However Many Must Die es su salto a la fantasía militar en toda regla, primer volumen de la serie The Blood Scouts, y por lo que he leído, un cambio de registro que le ha sentado muy bien.

Sinopsis

Wild Wish se entrenó para una sola cosa: matar. Escapó de una vida anodina en un pueblo perdido gracias a una guerra global, y cuando consigue entrar en las Blood Scouts, el único pelotón íntegramente femenino del ejército de Stanclif, siente que por fin ha encontrado el sitio al que pertenece. Comparte tienda con un grupo de leyendas en construcción: cazadoras nocturnas, matagigantes, hundidoras de barcos. El problema es que se van muriendo una tras otra.

Cuando a las Scouts les encargan su misión más peligrosa hasta la fecha, investigar los rumores sobre un arma secreta que el bando enemigo, Drail, está desarrollando combinando magias prohibidas, Wish y sus compañeras se adentran en territorio hostil sabiendo que no todas volverán. Williams monta además una segunda línea narrativa, la de un personaje sin identidad revelada al principio que se mueve entre las intrigas de su propio bando, y que acaba entrelazándose con el viaje de Wish hacia un desenlace jugado, literalmente, sobre un tren lanzado a toda velocidad.

Opinión personal

Destacar primero el worldbuilding. Williams no te lo da masticado: hay un glosario al principio del libro y lo vais a necesitar, porque esto es fantasía que exige atención desde la página uno. En esta versión bastarda de la Primera Guerra Mundial vamos a tener todo tipo de criaturas fantásticas, conoceremos el horror de enfrentarnos a un gigante halcón, de que nos acechen los grekkels y de toparnos con otras razas ambiguas y misteriosas. Hay quien la ha resumido como una mezcla de Salvar al soldado Ryan y El Señor de los Anillos, y entiendo perfectamente la comparación. Si llevamos la analogía un poco más lejos, las Blood Scouts ocuparían casi el lugar de los hobbits.

Lo segundo, y lo que de verdad me ha conquistado, es el grupo. Aquí no he podido dejar de pensar en Doce del patíbulo: ese mismo espíritu de comando condenado, de camaradería forjada a la fuerza (quizá el gran tema de la novela) entre gente que sabe que las bajas van a llegar. Pero con un giro que me ha encantado: cambiad a los criminales curtidos de Aldrich por un grupo de mujeres con ese punto hogareño, casi de aldea, algo cálido y terrenal en medio de tanta sangre, como si a las Blood Scouts las hubieran sacado de la Comarca en vez de una guerra de trincheras. Ese contraste entre lo entrañable de sus vínculos y la crudeza de lo que les toca hacer es lo que le da al libro su peso emocional, y es la razón por la que unas cuantas muertes me han dolido de verdad. La dualidad de Wild Wish, una mujer blandita y entrañable, capaz de matar a un hombre a 400 metros con su rifle de francotirador, la salvaje Newk, la áspera Rue, la médico Fixit, la puntillosa Oksy… todas con personalidad propia. Enseguida eres capaz de distinguirlas casi desde que empiezan a hablar, quizá por eso será tan traumático cuando una de ellas caiga…

Honestamente, una de las mejores y más dramáticas escenas del libro es cuando una pequeña patrulla de las Blood Scouts intenta neutralizar a un gigante para evitar que ataque a la columna principal que se está acercando ignorando el peligro. Aún me vienen imágenes, como si en vez de un libro fuera una película.

Me hizo especial gracia el origen del apodo de las «Blood Scouts». Se llaman así, no por ser feroces en la lucha, sino por la sincronización de sus periodos menstruales, lo que hace que una vez al mes sean una «escuadra sangrante». Este apodo denigrante me da pie a comentar que uno de los temas centrales de esta novela es el menosprecio que sufren por su género, tanto ellas como la antagonista (la inquisidora Constans Marringdale), no por sus capacidades. Siempre las minusvaloran, siempre piensan que no son capaces (llegando a insinuar que son un «batallón de placer») y sin embargo… ahí están tras las líneas enemigas. Su afirmación como mujeres y como soldados es de lo mejor de la novela. De hecho, incluso los pequeños éxitos de la antagonista te van a poner de buen humor, aunque sea una especie de oficial de las SS (por el componente de limpieza étnica y extrema crueldad), pero incluso a ella le costará que reconozcan sus logros por ser mujer.

También me agrada el capitán Braden, una suerte de James Bond tullido (momentáneamente), galante y conocido como el Gentleman incluso por sus adversarios. Al principio te resulta un poco papanatas, pero luego deja ver que si es el mejor espía de Stanclif es por su valor e inteligencia, no solo como espía sino como oficial y líder, ayudando incluso a Wild Wish a evolucionar en lo que a liderazgo se refiere. Es quizá el único (y el primero) que las ve como una unidad militar altamente eficiente (y sí, se aprovecha de ello metiéndolas en un enorme lío).

Me gusta que los personajes, sobre todo Wild Wish, evolucionen. Pasa de ser «un hobbit» cariñoso, hambrienta de una novia que le dé abracitos (literal), a ser un sargento con todas las de la ley y un líder indiscutible entre su escuadra. Esta novela no idealiza la guerra en absoluto, pero sí ensalza la camaradería de la escuadra sometida a la presión de la supervivencia. Wild Wish solo desea volver con vida y cumplir el sueño que han creado juntas (y que sabe imposible): que monten una granja en su pueblo natal al volver a casa. Es una fantasía pueril, pero la usa para que sus compañeras tengan razones para querer seguir viviendo un día más entre los horrores de la guerra.

Me gustan los cambios de ritmo de la novela: la misión va mutando de una colección de batallas y escaramuzas a una carrera contrarreloj para evitar que un arma definitiva alcance a los aliados. El tramo final, el asalto al tren, es de los que te hacen aguantar la respiración capítulo tras capítulo, y para mí ha sido la mejor parte del libro con diferencia, pero creo que todas las escenas son necesarias.

Si tengo que ponerle un pero, diría que la longitud junto con la densidad lo convierten en un reto, casi 500 páginas cuando podría haberse resuelto en bastantes menos. De hecho, es tan denso que hay un momento en que no te crees que con todas las horas que le has echado solo vas por la mitad del libro… Dicho esto lo leí en apenas cuatro días y le robaba horas al sueño para seguir leyendo. Avisados quedáis.

Calificación: Bueno

Lo mejor: el grupo de las Blood Scouts y su camaradería, el worldbuilding denso pero recompensante, el clímax en el tren.

Lo peor: la longitud y densidad del libro pueden resultar excesivas.

Lo releería: Sí, sin duda, y voy a seguir con la serie.

Lo recomiendo: A los fans de Doce del patíbulo, de las hermandades de armas contra todo pronóstico, y de la fantasía militar que no tiene miedo de hacer sangrar a sus personajes favoritos.

Si quieres leer el libro (en inglés)

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Bitterblink

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Una ventana a la oscuridad – Rachel Gillig

Reseñado por Bitterblink

Rachel Gillig nació y creció en la costa de California. Además de escritora es profesora y se licenció en Teoría y Crítica Literarias por la UC Davis. Una ventana a la oscuridad (One Dark Window, 2022) es su debut y el primer volumen de una duología, publicado en castellano bajo el sello habitual de romantasy que tan de moda está estos días. No es un nombre que yo conociera antes de que me cayera este libro entre manos, así que vamos a ver qué tal se le da eso de construir un mundo.

Sinopsis

Elspeth Bonetero tiene nueve años cuando la fiebre de la neblina le oscurece las venas, síntoma inequívoco de que ha quedado expuesta a la magia salvaje que impregna el reino de Blunder. Su padre, capitán de los destreros —la guardia de élite encargada precisamente de dar caza a los infectados—, decide no entregarla y la envía a vivir con su tía, lejos de la corte y de las miradas indiscretas. Lo que nadie sabe, ni siquiera la familia que la ha protegido durante once años, es que Elspeth guarda un secreto bastante más gordo que una simple fiebre: de niña tocó por accidente la carta del Tormento, una de las dos únicas cartas de su clase en todo el reino, y desde entonces convive con una voz antigua alojada en su cabeza. Una criatura que la protege, la aconseja, y le pide a cambio una lealtad cuyo precio Elspeth no ha terminado de comprender ni tras más de una década de convivencia.

El reino en el que transcurre la novela lleva generaciones aislado del resto del mundo por una neblina mágica y vengativa, un ánima del bosque despechada que cobra tributo constante a quien se atreve a cruzarla sin protección. La monarquía de turno, los Serbal, ha convertido la persecución de los infectados en política de estado en nombre de un objetivo mayor: reunir las doce cartas de la Providencia —cada una con un poder específico y un precio que pagar por usarlo— para algún día levantar la niebla de una vez por todas.

La trama arranca de verdad cuando Elspeth se topa en el bosque con un misterioso salteador de caminos que resulta ser, ni más ni menos, Ravyn Tejo, capitán de los destreros del rey y sobrino del monarca. A partir de ahí, secretos, traiciones cruzadas y una misión compartida para reunir las cartas antes del solsticio van tejiendo la trama del libro.

Opinión personal

El sistema de «magia» es de largo, lo mejor de la novela: con reglas, consecuencias y una lógica interna que se sostiene sin fisuras, cosa que se agradece en un género donde el «porque sí» campa a sus anchas.

Por lo demás el «mundo» (un país) es un ente desdibujado, ni nos lo describen ni nos lo enseñan, ni nos explican que hay más allá de la neblina (ni interesa quizá). Tampoco nos explican como el rey con 13 destreros es capaz de controlar y amedrentar a todo un país, siempre recurriendo a que al manejar las cartas de la Guadaña pueden «controlar limitadamente la voluntad de la gente» a costa de sentir grandes dolores (no es la forma que yo elegiría para «dominar» al pueblo si fuera un tirano, suelen ser «alérgicos al dolor»). Pero dicho esto tampoco nos pesa mucho no saber nada del mundo ni del pais, ya que no lo podemos identificar con ningún pais del mundo porque la autora mezcla nombres típicos de un montón de regiones / idiomas, es algo que busqué porque se me hacía raro: Elspeth es escocés, Mía y Dimia son nombres rusos, Hauth y Emory son nombres ingleses, Ione es griego, Jespyr es Holandés… un batiburrillo desde luego.

Sin embargo, tiene un agujero central que la novela jamás se molesta en rellenar: un rey desaparece —o más bien es asesinado y usurpado— y el reino entero decide, colectivamente y durante quinientos años, que quemar todos sus archivos es lo normal, que no hay absolutamente nada raro en ese silencio. Ni una crónica, ni una balada, ni un cronista curioso que se pregunte por qué no queda ni rastro de un monarca entero.

Para que ese vacío funcione hace falta sentir el peso de una maquinaria de poder aplastando la memoria colectiva desde arriba con cuidado y método; aquí simplemente se nos pide que lo demos por bueno. La conspiración existe, evidentemente, y tiene que operar al más alto nivel, pero la novela no se curra demasiado convencernos de que sus arquitectos son lo bastante espabilados como para haberla sostenido tanto tiempo sin que nadie ose preguntar. Pero bueno como esto hay un montón de elementos en la novela que no se explican y tira para adelante…

El problema mayor (para mi), sin embargo, es Elspeth. No por mentirosa  (con el secreto que carga a la espalda, sería absurdo que no lo fuera) sino por la gestión, sistemáticamente torpe, de esa mentira. Hay un momento avanzado en el libro en el que su interés romántico ha puesto ya su vida, su cargo y la seguridad de toda su familia en las manos de ella. Y en ese momento, con todo servido en bandeja, Elspeth sigue escogiendo el silencio antes que una conversación de cinco minutos, generando exactamente el desastre evitable que cualquier lector ve venir con varios capítulos de antelación. No es tensión dramática bien administrada, es una protagonista boba durante un porcentaje demasiado alto del libro. A eso hay que sumarle el giro de manual: la muchacha insegura que duda de sí misma sale al mundo y descubre, convenientemente que es asombrosamente poderosa y asombrosamente atractiva a ojos de todo el que la rodea (todo el que la conoce lo comenta y a ella parece sorprenderle). El cliché no está en que gane poder, está en que el despertar llega envuelto en el paquete completo de la autoafirmación adolescente sin que el texto se moleste en ganárselo con algo más fino que la sorpresa ajena.

El recurso de la entidad que habita su mente es, conceptualmente, de lo más interesante del libro: una voz antigua con su propia historia y sus propias motivaciones, que negocia constantemente el precio de su ayuda, es el mejor personaje de la novela de largo, los mejores diálogos son entre Elspeth y el Tormento. La ejecución sensorial, sin embargo, falla: la criatura tiene pelaje que se puede «sentir» mentalmente, garras cuyo chasquido se percibe casi como sonido físico. El resultado es una imagen difícil de sostener, a medio camino entre la metáfora psicológica y el habitante literal con cuerpo dentro del cráneo, y la novela nunca decide cuál de las dos cosas quiere ser.

No hay más personajes como tales. Hay sombras como Ione o malos absurdamente malos como Hauth o el Jefe de los Galenos cuyas motivaciones son cuanto menos extrañas. Y luego está el «misterioso» por callado y «austero» (no se cuantísimas veces repite el mismo puñetero adjetivo) Ravyn Tejo. Guapo y más simple que un ajo, se le ve venir a kilómetros y babea por la protagonista desde el minuto uno y la única que «no se da cuenta» es ella (le pongo otro negativo a la protagonista por boba en lo sentimental también).

En cuanto a la prosa, es correcta y funcional, pero con tics que cansan mucho antes de llegar al final: manos ásperas y encallecidas a cada pocas páginas, comisuras de labios que se curvan hacia arriba con una frecuencia que roza el chiste involuntario. Supongo que son fetiches particulares de la autora y no dudo de que a cierto público le resulten reconfortantes por repetitivas, pero desde el punto de vista estilístico pesan. Hay, eso sí, un capítulo (el del polvo, si es romantasy tiene que haber un capítulo así) que se resiste con elegancia a la tentación de la metáfora florida y opta por la sencillez, dejando el resto a la imaginación del lector; es, uno de los «spicy» más elegantes que he leído en este género.

El final, curiosamente, es donde la novela se redime: un giro que relega a Elspeth a un segundo plano narrativo consigue, liberado de su criterio (o de la falta de él), un cierre genuinamente más interesante y ambicioso que todo lo anterior. Es el único momento del libro en que sentí verdadera curiosidad por lo que vendría después y me dió ciertas ganas de leer el siguiente al librarme de la plasta de Elspeth, pero está claro y meridiano que volverá al protagonismo de alguna manera, así que me tendré que abstener de leer el segundo.

Ah, y por supuesto comentar que si buscáis cualquier otra reseña de este libro y como viene siendo habitual en la romantasy, todos los libros son: un 10/ 10, es el mejor libro leído, lo único malo es no haberlo comprado antes y blah blah blah. A mi no me ha gustado, lo he terminado así que es evidente que no es horroroso y que según gustos puede entretenerte si eres aficionado al género, pero seamos justos y coherentes, hay libros que están escrito en forma cutre, no hay forma de no darse cuenta como lector y me parece abominable justificarlo para justificar mi mal gusto. Es un libro enganchón que seguro que te sirve para un rato.

Calificación: Pasable y soy generoso, me parece que se ha ganado esta nota por salvar con elegancia la escena erótica.

Lo mejor: El espanto, el único personaje decente de la novela, un setting original pero algo difuso y un sistema de magia con reglas claras y consecuencias por su uso.

Lo peor: una protagonista que se comporta como una adolescente boba durante gran parte del libro, el «misterio» del desparecido Rey Pastor, y lo de «descubro que soy poderosa y atractiva» que llega envuelto en cliché sobre cliché, que no haya más personajes desarrollados en la novela, ni siquiera los malos.

Lo releería: No, por Dios.

Lo recomiendo: si te gusta la romantasy, no es de las peores opciones del género, y hay que reconocerle que el capítulo «spicy» está mejor escrito que en otras novelas del nicho.

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Otros libros que podrían gustarte

  • Una corte de rosas y espinas – Sarah J. Maas. Es la referencia obligada del género: protagonista atrapada entre dos mundos, romance con un ser de poder ambiguo, y la misma mezcla de fantasía gótica y tensión romántica que dominan Una ventana a la oscuridad.
  • De sangre y cenizas – Jennifer L. Armentrout. Otro fenómeno de BookTok con la misma fórmula: protagonista con un secreto peligroso, un interés romántico de la élite/guardia real, y un sistema de poder/sangre con normas propias.

Bitterblink

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La casa de la bestia – Michelle Wong

La Casa de la Bestia par Wong

Reseñado por Malosa

¿Y por qué me leí yo esto? Pues la verdad…es que no tengo ni idea, porque ni conocía a la autora, ni el género parecía encajarme del todo, ni había oído prácticamente nada de este libro. Pero bueno, era dark fantasy (que no romantasía), la sinopsis tenía buena pinta y allá que fui. Y oye, pues tampoco salió el tema tan mal.

Sobre su autora, he encontrado muy poco por Internet, salvo que La casa de la bestia es su primera novela y que es escritora, ilustradora y oriunda de Hong-Kong. Ha ilustrado distintas novelas gráficas y también ha escrito algún cómic, de próxima publicación. Por ahí encuentro bastante información de otra Michelle Wong que es actriz canadiense, pero nada que ver con la autora de esta novela, que es casi una desconocida para el público general, al menos aquí en España.

Sinopsis

Nacida fuera del matrimonio y rechazada por la sociedad, Alma ha aprendido a vivir en soledad y es feliz así, siempre que tenga a su madre a su lado. Pero, cuando esta enferma gravemente, descubre una pista sobre su padre, del que hasta ese momento no sabe nada, y le escribe pidiéndole ayuda. No sospecha entonces que es una bastarda de la Casa de Avera, una de las cuatro familias nobles que, imbuidas de poder divino, sirven a los dioses, y que su padre es un recipiente de la Bestia Pavorosa, el dios más aterrador de todos, el heraldo de la muerte.
Desesperada por curar a su madre, Alma acepta sacrificar su brazo izquierdo a la Bestia en una ceremonia que la vinculará para siempre a la Casa de Avera y a su deidad. Su madre, sin embargo, muere poco después y Alma se encontrará atrapada en la gran hacienda de los Avera, despreciada por todos y convertida en un simple peón de los designios de su padre.
La sed de venganza es lo único que la impulsa a seguir adelante. Eso y el extraño vínculo que tiene con su dios, un monstruo que está siempre a su lado, un ser sobrenatural que adopta la forma de un hermoso príncipe de cabello plateado al que solo ella ve. Convencida por él de que ha sido elegida para cambiar el mundo, Alma se embarca con su ayuda en un peligroso plan para destruir la Casa que se lo ha quitado todo.

Opinión personal

Hay varias cosas que me han convencido de esta novela, pero empezaré diciendo que esto NO es romantasía (aunque haya romance, pero no encontrarás sexo explícito) y NO es una novela para adolescentes (jóvenes sí, pero mayores de 18-20 años), por la violencia gráfica y la relación romántica-tóxica que se da entre los protagonistas. El libro se encuadra en el género de la fantasía oscura y recrea un mundo decadente en el que los Dioses, que son bastante crueles, lo determinan todo.

Y precisamente la descriptiva de este mundo asfixiante y gótico, repleto de criaturas malignas y Dioses vengativos, es de lo mejor de la novela. Wong lo hace muy bien y nos mete de lleno en esta atmósfera opresiva y cruel. en la que la devoción a la bestia pavorosa es tal que sus acólitos deben demostrar su lealtad a ella sacrificando parte de su cuerpo. Un sobresaliente para el worldbuilding, original y turbio como pocos.

Otra cosa que hace muy bien Wong es el tratamiento de sus personajes, sobre todo los principales. La protagonista femenina, Alma, si bien es la anti-heroína de manual, está descrita con mucha profundidad, distintos matices y una personalidad marcada que evoluciona a lo largo de las páginas. Y el masculino, Aster, la bestia pavorosa, es un personaje misterioso y con muchos grises. La autora juega con sus reacciones y su psique para confundir al lector. Reconozco que tardé tiempo en encuadrarle en la historia y acabar de entender la relación que entabla con Alma. Cero maniqueísmo en el tratamiento de ambos y esto es muy bueno.

El texto dice «Imagen 6». Colección de páginas de manga o cómics dispuestas en diagonal, que muestran ilustraciones y diseños de texto en blanco y negro.

Por último, la otra gran virtud es ese final emocional como pocos, impactante y desgarrador. Deseado y repelido casi a partes iguales. Esperado e inesperado a la vez. Y valiente, y esto es algo que me encanta por parte de los escritores, que se atrevan a resolver sus novelas con un desenlace que no sea políticamente correcto.

Por cierto, mención aparte para las ilustraciones incluidas en la novela, algo normal por otra parte viendo la profesión de nuestra escritora. Pero me han gustado y ayudan también a ponerle cara y alma a esta historia.

Cosas que no me han gustado, también las hay. Personalmente se me ha hecho un poco largo y no debería (hablamos de 400 páginas), así que alguna caída en el ritmo existe. No profundiza tampoco en el aprendizaje de Alma, digamos que pasa de entrar en la casa Avera sin saber nada a convertirse en una luchadora avezada, y esto pasa de una página a la siguiente. Me hubiera gustado ver algo de esta transición, pero la autora lo omite.

Y lo que no me ha gustado es esa relación tóxica entre Alma y Aster y que es el centro de la novela. Sobre todo porque eso no es una historia de amor, para nada, es un maltrato psicológico evidente por parte de Aster. Y la autora lo pone de tal forma que podría normalizarse, tendiendo incluso a edulcorarlo y justificarlo, y esto es algo que creo bajo ningún concepto nuestros jóvenes deben aprender y tomar como cotidiano. Por eso digo que no es una novela recomendable para adolescentes, a menos que vaya guiada.

Excepto lo anterior, me parece una propuesta muy original en su género, bien escrita y sorprendente viniendo de una autora novel. Muy recomendable si te va el género.

Calificación: Entretenido. Seguramente bueno si nos movemos en el público juvenil.

Por qué decidí leerlo: ya os digo, ni puñetera idea. [Comentario de Bitterblink: Mi culpa totalmente, no se lo recordéis a Malosa]

Lo mejor: Lo bien construido que está, tanto el worldbuilding, como los personajes. Su final desgarrador.

Lo peor: La relación tóxica entre los protagonistas que puede tender a malinterpretarse por lectores muy jóvenes.

¿Volvería a leerlo?: No. Pero no descarto hacerme con alguna otra futura publicación de Wong, me ha parecido una buena aproximación al género. Sobresaliente si tenemos en cuenta que es una primera novela.

¿Lo recomendaría?: Sí, especialmente fans de este tipo de temática. Eso sí, esto no es romantasía para nada, tenlo en cuenta si te decides por este libro. Pero si te va la fantasía oscura original y bien ejecutada, no lo dudes.

Otros libros del estilo que podrían gustarte:

Malosa

 

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Crepúsculo y el romance vampírico juvenil: guía de la saga de Stephenie Meyer

Post Especial By Malosa

Stephenie Meyer (Connecticut, 1973) es una escritora estadounidense que revolucionó la literatura juvenil con la saga Crepúsculo. Lo que comenzó en 2005 como la historia de amor entre una adolescente y un vampiro terminó convirtiéndose en uno de los mayores fenómenos editoriales del siglo XXI. Sus novelas han vendido más de 160 millones de ejemplares en todo el mundo, se han traducido a 37 idiomas y dieron lugar a una franquicia cinematográfica que recaudó más de 3.300 millones de dólares en taquilla. Además, Meyer fue la autora más vendida de Estados Unidos en 2008 y 2009, llegando a colocar simultáneamente los cuatro primeros puestos de la lista anual de superventas de USA Today, un hito sin precedentes.

Vale, ya sé lo que estáis pensando. Pero antes de que pongáis los ojos en blanco, dejadme decir una cosa: la saga Crepúsculo no es la obra maestra literaria del siglo, ni falta que le hace. Es una historia de amor y vampiros entretenida, mejora conforme avanza (mucho, de hecho) y por más que se haya convertido en el saco de boxeo favorito de internet, sigue enganchando a quien le da una oportunidad sin prejuicios. Aquí tenéis mi repaso libro a libro, con la sinceridad de siempre: lo que funciona, lo que no, y por qué el cuarto tomo me sorprendió más que ningún otro.

Crepúsculo

Y así el lobo se enamoró de la oveja. Bella se muda con su padre a Forks, un pueblucho lluvioso de Washington, y allí conoce a Edward, un compañero de instituto tan guapo como misterioso que resulta ser vampiro. Es un libro ñoño, sí. MUY ñoño, con diálogos que rezuman azúcar hasta el peligro de hiperglucemia, y con un  concepto del vampiro diametralmente opuesto al utilizo por maestros del género como Bram Stoker. Pero tampoco es tan malo como lo pinta la gente: es una saga distinta, mezclar vampirismo con el despertar adolescente es una asociación curiosa, y se lee sola. Eso sí, dudo mucho que le pueda gustar a un hombre heterosexual, así que chicos, mejor evitadlo.

Luna nueva

El más flojo de los cuatro para mi gusto. Edward abandona a Bella para protegerla y ella cae en una depresión de cuatro meses que, como está tan bien conseguida, consigue aburrir tanto como deprime a la propia protagonista. La parte central se hace lenta y Bella (que ya me cae regular desde el principio), se lleva casi todo el protagonismo, lo cual no ayuda. Lo que sí salva el libro es la aparición de Jacob, que para mí es sin duda el mejor personaje de toda la saga, y el viaje final a Volterra para conocer a los Volturis, los únicos vampiros «de verdad» que aparecen en todo el relato.

Eclipse

El más folletinesco de los cuatro, centrado en el triángulo amoroso entre Bella, Edward y Jacob. Bella se pasa el libro entero decidiendo entre los dos sin aportar gran cosa más allá de esto, aunque se agradece conocer algo más del pasado de Rosalie y de la mitología licántropa (la imprimación, que será clave en el último libro). Lo mejor, con diferencia, es el capítulo final narrado desde la perspectiva de Jacob: mucho más irónico y divertido que la Bella de siempre. Libro de trámite, necesario para llegar al último tomo, pero no mucho más.

Amanecer

Y aquí está la sorpresa de la saga. No soy nada fan incondicional de Crepúsculo y los tres primeros libros me parecieron entretenidos sin más, pero este cuarto tomo me encantó. Mezcla muy bien fantasía, acción, romance y, cosa rara en esta saga, humor. La mitad del libro está narrada desde la perspectiva de Jacob, que sigue siendo lo mejor de todo esto con sus comentarios mordaces hacia los «chupasangres», y la transformación de Bella en vampira por fin le da al personaje una fuerza que le sienta bien. Además, aparecen un montón de vampiros nuevos además de los Volturis (Cayo, Marco y Aro), aportando ese punto de maldad que la saga necesitaba. Sigue siendo un cuento de hadas edulcorado con príncipe azul incluido, pero es, con diferencia, el mejor de los cuatro.

La segunda vida de Bree Tanner

Un spin-off curioso y poco conocido, protagonizado por Bree Tanner, la neófita del ejército de Victoria que aparece brevemente al final de Eclipse antes de ser decapitada por los Volturis. Nació casi por casualidad, como un relato corto que Meyer fue ampliando. Es la manera perfecta de rascar un poco más de universo Crepúsculo sin necesidad de otro tocho de 600 páginas.

Un par de extras de Meyer, fuera de la saga principal

Si Crepúsculo os ha dejado con ganas de más Stephenie Meyer, en el blog hay dos títulos más suyos que se salen de Forks:

La huésped, su incursión en la ciencia ficción romántica sobre un mundo invadido por almas alienígenas que ocupan cuerpos humanos. Lo mejor: la mezcla de ciencia ficción y novela romántica y lo encantador que resulta el personaje de Ian. Lo peor: que no es ciencia ficción al uso y que hay algún punto de la premisa que no acaba de sostenerse del todo. Me gustó incluso más que la propia saga Crepúsculo, y eso que la leí dos veces.

[Bitterblink]: Para mí, La huésped es la mejor novela de Stephenie Meyer. Me parece que el romance es más real que el de Crepúsculo y con menos sombra de pedofilia o grooming chungo. El setting me encanta, es original y si bien no es muy creíble consigue que suspendas la credibilidad y te lo tragues. Incluso la película de dudosa calidad me pareció muy buena. Esta novela la habré leído 3 veces. Literariamente pobre pero consigue que eche una lagrimita al terminarla, seré un sentimental. Siempre lamentaré que no se convirtiera en una trilogía como iba a ser en origen.

Y esta vez cedo la palabra a Bitterblink, que se encargó de reseñar el otro título:

La Química: la primera incursión de Meyer en el thriller sin vampiros, hombres lobo, ni alienígenas de por medio, protagonizada por una doctora torturadora que lleva cuatro años huyendo de una organización secreta que ya ha intentado matarla varias veces. Funciona mejor de lo que cabría esperar, sobre todo porque no complica el polígono amoroso como en sus obras anteriores. — Bitterblink

¿Merece la pena leer a Meyer?

Si buscáis alta literatura, no es vuestro sitio. Pero si os apetece una saga entretenida, con Jacob como su mejor baza y un cuarto libro que sorprende de verdad, dadle una oportunidad sin el prejuicio de internet colgado al cuello. Bitterblink afirma que paséis de vampiros que brillan al sol y elijáis La huesped. Eso sí: es una recomendación pensada sobre todo para mujeres jóvenes o abiertas al romance más almibarado. El resto, avisados quedáis.

Malosa

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