Reseñado por Bitterblink
Aviso antes de nada: esta novela no tiene edición en español, así que esta reseña va dirigida a quienes leáis en inglés sin problema, o a quienes queráis ir haciendo boca por si algún sello se anima a traerla. Y después de leerla, creo que deberían.
Phil Williams no es un autor debutante, aunque puede que no os suene. Lleva años moviéndose en la fantasía contemporánea y la ficción distópica: es el responsable de la serie urbana Ordshaw, de la saga postapocalíptica Estalia y de la serie Faergrowe. Además tiene un perfil curioso, casi de friki de la lengua: dirige English Lessons Brighton y escribe manuales de gramática para estudiantes de inglés. However Many Must Die es su salto a la fantasía militar en toda regla, primer volumen de la serie The Blood Scouts, y por lo que he leído, un cambio de registro que le ha sentado muy bien.
Sinopsis
Wild Wish se entrenó para una sola cosa: matar. Escapó de una vida anodina en un pueblo perdido gracias a una guerra global, y cuando consigue entrar en las Blood Scouts, el único pelotón íntegramente femenino del ejército de Stanclif, siente que por fin ha encontrado el sitio al que pertenece. Comparte tienda con un grupo de leyendas en construcción: cazadoras nocturnas, matagigantes, hundidoras de barcos. El problema es que se van muriendo una tras otra.
Cuando a las Scouts les encargan su misión más peligrosa hasta la fecha, investigar los rumores sobre un arma secreta que el bando enemigo, Drail, está desarrollando combinando magias prohibidas, Wish y sus compañeras se adentran en territorio hostil sabiendo que no todas volverán. Williams monta además una segunda línea narrativa, la de un personaje sin identidad revelada al principio que se mueve entre las intrigas de su propio bando, y que acaba entrelazándose con el viaje de Wish hacia un desenlace jugado, literalmente, sobre un tren lanzado a toda velocidad.
Opinión personal
Destacar primero el worldbuilding. Williams no te lo da masticado: hay un glosario al principio del libro y lo vais a necesitar, porque esto es fantasía que exige atención desde la página uno. En esta versión bastarda de la Primera Guerra Mundial vamos a tener todo tipo de criaturas fantásticas, conoceremos el horror de enfrentarnos a un gigante halcón, de que nos acechen los grekkels y de toparnos con otras razas ambiguas y misteriosas. Hay quien la ha resumido como una mezcla de Salvar al soldado Ryan y El Señor de los Anillos, y entiendo perfectamente la comparación. Si llevamos la analogía un poco más lejos, las Blood Scouts ocuparían casi el lugar de los hobbits.
Lo segundo, y lo que de verdad me ha conquistado, es el grupo. Aquí no he podido dejar de pensar en Doce del patíbulo: ese mismo espíritu de comando condenado, de camaradería forjada a la fuerza (quizá el gran tema de la novela) entre gente que sabe que las bajas van a llegar. Pero con un giro que me ha encantado: cambiad a los criminales curtidos de Aldrich por un grupo de mujeres con ese punto hogareño, casi de aldea, algo cálido y terrenal en medio de tanta sangre, como si a las Blood Scouts las hubieran sacado de la Comarca en vez de una guerra de trincheras. Ese contraste entre lo entrañable de sus vínculos y la crudeza de lo que les toca hacer es lo que le da al libro su peso emocional, y es la razón por la que unas cuantas muertes me han dolido de verdad. La dualidad de Wild Wish, una mujer blandita y entrañable, capaz de matar a un hombre a 400 metros con su rifle de francotirador, la salvaje Newk, la áspera Rue, la médico Fixit, la puntillosa Oksy… todas con personalidad propia. Enseguida eres capaz de distinguirlas casi desde que empiezan a hablar, quizá por eso será tan traumático cuando una de ellas caiga…
Honestamente, una de las mejores y más dramáticas escenas del libro es cuando una pequeña patrulla de las Blood Scouts intenta neutralizar a un gigante para evitar que ataque a la columna principal que se está acercando ignorando el peligro. Aún me vienen imágenes, como si en vez de un libro fuera una película.
Me hizo especial gracia el origen del apodo de las «Blood Scouts». Se llaman así, no por ser feroces en la lucha, sino por la sincronización de sus periodos menstruales, lo que hace que una vez al mes sean una «escuadra sangrante». Este apodo denigrante me da pie a comentar que uno de los temas centrales de esta novela es el menosprecio que sufren por su género, tanto ellas como la antagonista (la inquisidora Constans Marringdale), no por sus capacidades. Siempre las minusvaloran, siempre piensan que no son capaces (llegando a insinuar que son un «batallón de placer») y sin embargo… ahí están tras las líneas enemigas. Su afirmación como mujeres y como soldados es de lo mejor de la novela. De hecho, incluso los pequeños éxitos de la antagonista te van a poner de buen humor, aunque sea una especie de oficial de las SS (por el componente de limpieza étnica y extrema crueldad), pero incluso a ella le costará que reconozcan sus logros por ser mujer.
También me agrada el capitán Braden, una suerte de James Bond tullido (momentáneamente), galante y conocido como el Gentleman incluso por sus adversarios. Al principio te resulta un poco papanatas, pero luego deja ver que si es el mejor espía de Stanclif es por su valor e inteligencia, no solo como espía sino como oficial y líder, ayudando incluso a Wild Wish a evolucionar en lo que a liderazgo se refiere. Es quizá el único (y el primero) que las ve como una unidad militar altamente eficiente (y sí, se aprovecha de ello metiéndolas en un enorme lío).
Me gusta que los personajes, sobre todo Wild Wish, evolucionen. Pasa de ser «un hobbit» cariñoso, hambrienta de una novia que le dé abracitos (literal), a ser un sargento con todas las de la ley y un líder indiscutible entre su escuadra. Esta novela no idealiza la guerra en absoluto, pero sí ensalza la camaradería de la escuadra sometida a la presión de la supervivencia. Wild Wish solo desea volver con vida y cumplir el sueño que han creado juntas (y que sabe imposible): que monten una granja en su pueblo natal al volver a casa. Es una fantasía pueril, pero la usa para que sus compañeras tengan razones para querer seguir viviendo un día más entre los horrores de la guerra.
Me gustan los cambios de ritmo de la novela: la misión va mutando de una colección de batallas y escaramuzas a una carrera contrarreloj para evitar que un arma definitiva alcance a los aliados. El tramo final, el asalto al tren, es de los que te hacen aguantar la respiración capítulo tras capítulo, y para mí ha sido la mejor parte del libro con diferencia, pero creo que todas las escenas son necesarias.
Si tengo que ponerle un pero, diría que la longitud junto con la densidad lo convierten en un reto, casi 500 páginas cuando podría haberse resuelto en bastantes menos. De hecho, es tan denso que hay un momento en que no te crees que con todas las horas que le has echado solo vas por la mitad del libro… Dicho esto lo leí en apenas cuatro días y le robaba horas al sueño para seguir leyendo. Avisados quedáis.
Calificación: Bueno
Lo mejor: el grupo de las Blood Scouts y su camaradería, el worldbuilding denso pero recompensante, el clímax en el tren.
Lo peor: la longitud y densidad del libro pueden resultar excesivas.
Lo releería: Sí, sin duda, y voy a seguir con la serie.
Lo recomiendo: A los fans de Doce del patíbulo, de las hermandades de armas contra todo pronóstico, y de la fantasía militar que no tiene miedo de hacer sangrar a sus personajes favoritos.
Si quieres leer el libro (en inglés)
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Bitterblink