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Cómo leer a Agatha Christie: la guía de la Reina del Crimen

Post especial by Malosa

Que Agatha Christie es la reina del misterio no es una opinión, es casi un hecho objetivo: más de sesenta novelas policíacas, además de relatos, obras de teatro y poemas, y una legión de lectores que llevamos generaciones intentando adivinar al asesino antes que Poirot —y sin conseguirlo, por supuesto—.

Yo me he leído alrededor de 30 libros de Agatha Christie y sigo sin cansarme. Así que, si quieres empezar a leerla pero no sabes por dónde tirar, aquí va mi selección de sus mejores novelas, ordenadas de más a menos favorita, además de algunos libros que merece la pena leer después y otros que puedes dejar tranquilamente para más adelante.

Si nunca has leído a Agatha Christie, mis tres recomendaciones para empezar son Diez negritos, Asesinato en el Orient Express y La casa torcida.

Los mejores libros de Agatha Christie: nuestro ranking

Puesto Libro Mejor para… Detective
1 Diez negritos / Y no quedó ninguno Empezar con Christie
2 Asesinato en el Orient Express Jugar a resolver el crimen Hércules Poirot
3 La casa torcida Leer algo distinto a Poirot y Marple
4 El asesinato de Roger Ackroyd Los amantes de los grandes giros Hércules Poirot
5 Telón Lectores que ya conocen bien a Poirot Hércules Poirot

1. Diez negritos (Y no quedó ninguno)

Si solo vas a leer un libro de Christie en tu vida, que sea este.

Diez desconocidos son invitados a una isla y, siguiendo al pie de la letra una macabra canción infantil, van muriendo uno a uno sin que aparezca ningún asesino externo.

Tiene uno de los crímenes más originales que he leído en mi vida y, cosa rara en mí porque el terror casi nunca me hace nada, este libro sí consigue generar auténtico desasosiego. El inicio es un poco lento, como suele pasarle a la autora, pero la resolución es de las que no se olvidan.

Es probablemente la novela por antonomasia de Agatha Christie y uno de los grandes referentes de la literatura criminal.

¿Para quién la recomiendo? Para cualquiera que quiera empezar a leer a Christie y descubrir de inmediato por qué se convirtió en la gran maestra del misterio.

2. Asesinato en el Orient Express

Poirot queda atrapado en un tren bloqueado por la nieve con un cadáver en uno de los compartimentos y una lista de sospechosos tan larga como el propio vagón.

Es la novela perfecta para jugar a ser detective: te dan planos del tren, listados de pistas y todo lo necesario para que saques papel y boli e intentes resolver el caso antes que Poirot. Yo fracasé estrepitosamente, que conste.

El único pero que le pongo es que la resolución final, aun siendo genial, se me hizo un poco cogida por los pelos. Pero sigue siendo otro novelón de Christie y, probablemente, una de las mejores puertas de entrada al personaje de Hércules Poirot.

¿Para quién la recomiendo? Para lectores a los que les gusta intentar descubrir al culpable mientras avanzan.

3. La casa torcida

La propia Christie consideraba esta una de sus mejores novelas, y entiendo perfectamente por qué.

Aquí no hay ni Poirot ni Miss Marple resolviendo el caso, sino personajes ajenos a sus investigadores habituales, y aun así consigue engancharte exactamente igual.

El asesinato del patriarca de una excéntrica familia inglesa esconde uno de los crímenes más espeluznantes que le he leído: sencillo una vez explicado, pero ejecutado con una frialdad por parte del asesino que se te queda grabada.

Yo lo leí con 16 años y todavía me acuerdo perfectamente de quién era.

¿Para quién la recomiendo? Para quien quiera descubrir a Christie sin entrar todavía en las series de Poirot o Miss Marple.

4. El asesinato de Roger Ackroyd

Uno de los primeros grandes éxitos de la autora y un libro que, con prácticamente un siglo a sus espaldas, sigue marcando un antes y un después en la novela de misterio por la forma en que construye su resolución.

Poirot investiga aquí acompañado por el doctor Sheppard, que narra la historia, y por su cotilla hermana Caroline.

Es una historia impecablemente construida, con un final que yo no vi venir ni de casualidad y que explica buena parte de la fama que sigue teniendo esta novela.

Lo único que le pongo como pega es el título, que para mí es de los menos atractivos que se le han ocurrido a la escritora en toda su carrera.

¿Para quién la recomiendo? Para quienes disfrutan especialmente de los grandes giros argumentales.

5. Telón

El último caso de Poirot está narrado con un tono nostálgico que atraviesa todo el libro.

La historia transcurre en Styles, el mismo escenario de su primera novela, con un Poirot ya anciano y enfermo pero con el cerebro tan afilado como siempre. Se apoya mucho en Hastings como narrador y se atreve además con cuestiones bastante delicadas para su época.

El arranque es lento, pero el cierre hace justicia a toda una carrera.

Eso sí: no recomiendo empezar a leer a Poirot por aquí. Telón funciona mucho mejor después de haber leído varias aventuras del detective y haberle cogido cariño tanto a él como a Hastings.

Un extra: Poirot en Egipto (Muerte en el Nilo)

También conocida como Muerte en el Nilo, esta no entra en mi top 5, pero merece una mención porque es un ejemplo perfecto de las luces y sombras de la autora.

La primera mitad cojea porque cuesta conocer bien a todos los personajes —la guía que aparece al comienzo del libro se hace necesaria de verdad—, pero en cuanto arranca el crucero por el Nilo y aparece el primer cadáver, la novela se transforma.

Es una buena elección si ya tienes hambre de más Christie después del top 5 y quieres otro caso de Poirot con una resolución impecable, aunque la ambientación egipcia se queda bastante floja para lo bonito que podría haber sido el escenario.

¿Poirot o Miss Marple?

Una de las primeras decisiones cuando empiezas a leer a Agatha Christie es elegir entre sus dos detectives más conocidos.

Hércules Poirot es el investigador protagonista de buena parte de sus novelas más famosas. Excéntrico, metódico y orgulloso de sus «pequeñas células grises», suele enfrentarse a misterios muy construidos alrededor de pistas, interrogatorios y deducción lógica.

Si quieres empezar por Poirot, mis recomendaciones serían Asesinato en el Orient Express o El asesinato de Roger Ackroyd.

Miss Marple, por su parte, es una anciana aparentemente inofensiva que resuelve crímenes gracias a su conocimiento casi enciclopédico de la naturaleza humana. En el blog tenemos reseñado Misterio en el Caribe, una buena opción para conocerla, aunque personalmente mi devoción sigue estando del lado de Poirot.

Otros libros de Agatha Christie que merece la pena leer

Si ya te has hecho con el top 5 y con Poirot en Egipto y sigues queriendo más de la autora, en el blog tenemos unas cuantas reseñas adicionales de su bibliografía, con distinta suerte.

  • Asesinato en el campo de golf: Poirot y Hastings investigando un crimen en Francia. Me pareció muy entretenida, recomendable si te gusta el tándem clásico Poirot + Hastings y no te importa que, si lees demasiada Christie seguida, todo empiece a sonarte un poco parecido.
  • Tres ratones ciegos: un relato corto que sirvió de base para la famosísima obra de teatro La ratonera y que recuerda inevitablemente a Diez negritos. Tiene un planteamiento de falsos culpables muy conseguido, pero la resolución se apoya en demasiadas casualidades y en información que aparece prácticamente en el último momento.
  • La venganza de Nofret: una de las pocas novelas de Christie ambientadas en la Antigüedad, concretamente en el Antiguo Egipto, en lugar de en la Inglaterra contemporánea de la autora. Una curiosidad dentro de su bibliografía.
  • El misterio del tren azul: otra novela protagonizada por Poirot, muy en la línea habitual de la autora, aunque sin nada que para mí la distinga especialmente del resto de sus casos.
  • Misterio en el Caribe: esta vez con Miss Marple al mando en vez de Poirot. Un buen libro para quien prefiera a la solterona detective sobre el belga, aunque mi devoción sigue estando del lado de Poirot.
  • Las manzanas: Poirot coprotagoniza esta novela junto a su amiga Ariadne Oliver, escritora de novela policíaca y una especie de alter ego de la propia Christie dentro de sus libros. Uno de los títulos «menores» de la autora.
  • El misterio de Sittaford: y este es el que te puedes saltar tranquilamente. De los más flojos que he leído de Christie, por si quieres saber también qué evitar y no solo qué leer.

¿Por qué libro de Agatha Christie empezar?

Depende bastante de qué estés buscando.

Si quieres el gran misterio y el shock del giro final, empieza por Diez negritos.

Si prefieres jugar a resolver el crimen tú mismo, papel y boli en mano, Asesinato en el Orient Express es probablemente la mejor elección.

Si ya conoces un poco a la autora o simplemente quieres algo que se salga de la fórmula habitual de Poirot y Miss Marple, La casa torcida te puede sorprender mucho.

Y si lo que buscas son grandes giros argumentales, El asesinato de Roger Ackroyd debería estar entre tus prioridades.

Lo que no haría es empezar por Telón. Es una excelente novela, pero gana muchísimo cuando ya has acompañado a Poirot durante varios casos.

Preguntas frecuentes sobre Agatha Christie

¿Cuál es el mejor libro de Agatha Christie?

Para mí, Diez negritos (Y no quedó ninguno). Es uno de sus misterios más originales, funciona perfectamente aunque nunca hayas leído nada de la autora y tiene una resolución difícil de olvidar.

Muy cerca colocaría Asesinato en el Orient Express, La casa torcida y El asesinato de Roger Ackroyd.

¿Qué libro de Agatha Christie debería leer primero?

Si nunca has leído a Christie, empezaría por Diez negritos.

Si quieres comenzar directamente con Hércules Poirot, escogería Asesinato en el Orient Express.

¿Hay que leer los libros de Agatha Christie en orden?

En general, no.

La mayoría de los casos de Poirot y Miss Marple son historias independientes y se pueden leer sin respetar el orden de publicación.

La gran excepción que haría es Telón: aunque puede entenderse perfectamente por sí sola, recomiendo dejarla para cuando ya hayas leído unas cuantas novelas de Poirot.

¿Cuál es mejor, Poirot o Miss Marple?

Eso depende completamente del lector. Poirot protagoniza algunos de los misterios más famosos y elaborados de Christie y es, personalmente, mi favorito.

Miss Marple tiene un estilo distinto: observa a las personas y compara sus comportamientos con todo lo que ha aprendido durante décadas viendo las miserias de los habitantes de pequeños pueblos ingleses.

Si tienes que elegir solo uno para empezar, yo me quedaría con Poirot.


Agatha Christie escribió tantísimo que es prácticamente imposible que todos sus libros estén al mismo nivel, pero lo sorprendente es la cantidad de buenas novelas que dejó.

Después de alrededor de treinta libros leídos, sigo pensando que en sus mejores momentos es dificilísimo encontrar a alguien que construya un misterio como ella.

Y si tuviera que reducir toda esta guía a una sola recomendación sería muy sencilla: empieza por Diez negritos. Si cuando termines quieres leer otro, ya estás perdido.

Malosa

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Herederos de Lovecraft: 5 corrientes del horror cósmico en la literatura actual

Herederos de LovecraftReseñado por Bitterblink

Hay un tipo de horror que no se combate. No se escapa. No se sobrevive. Y, lo que es peor, no le importas lo suficiente a la cosa que te mata como para que se moleste en mirarte. Eso es el horror cósmico tal y como lo concibió Howard Phillips Lovecraft hace casi un siglo desde su Providence natal: el terror ante el que somos completamente impotentes y, más aún, ante el que ni siquiera contamos como adversarios.

Cuando reseñé Los Mitos de Cthulhu lo dejé escrito y no me he movido un milímetro: lo que distingue a Lovecraft de cualquier otro autor de terror es que su obra no es en absoluto antropocéntrica. No es un terror diabólico, no es algo con lo que se pueda luchar. El hombre, en sus relatos, es una nota al pie en la historia de un universo poblado por razas alienígenas, dioses malvados de las profundidades y entidades extrañas que amenazan constantemente nuestra existencia. Y lo más inquietante: ninguna de esas fuerzas arcanas quiere esclavizar al hombre o destruirlo específicamente. Simplemente ocurrirá.

Esa es la idea fundacional. Y desde entonces no ha dejado de filtrarse, mutar, mezclarse y, muchas veces, banalizarse. Stephen King admite la influencia. Metallica le dedicó una canción. Hay una cantidad absurda de novelistas, guionistas, diseñadores de videojuegos y dibujantes de cómic que cargan con su sombra.

Pero lo interesante no es que haya herederos, sino cómo han respondido a la paradoja que Lovecraft dejó sobre la mesa: si el cosmos es indiferente y el ser humano no cuenta, ¿cómo demonios cuentas una historia protagonizada por humanos?

Cada corriente ha dado una respuesta distinta. Y aquí las tenéis.


1. Herederos directos: la insignificancia como decorado

La respuesta más sencilla y honesta: abrazar la insignificancia, aceptar que el ser humano es una nota al pie, y usar ese universo como decorado para el pulp, la nostalgia y el homenaje.

Empezamos por libros que directamente hacen referencia a los monstruos lovecraftianos sin cortarse, utilizan sus misterios y sus elementos a veces incluso en modo paródico.

Carter & Lovecraft es un caso especial y un guiño nostálgico para mí: Howard es el guionista de Broken Sword, uno de los videojuegos míticos que marcaron mi adolescencia, así que su nombre en una novela en castellano fue una sorpresa muy agradable. La premisa es de las que dan pereza explicar sin sonrojarse: un policía retirado hereda una librería en Providence y descubre que la regenta una joven afroamericana, la última descendiente directa del propio Lovecraft. Sí, un chiste racial: Lovecraft era de un racismo militante, así que la herencia tiene una ironía que mola.

La novela me recordó muy poderosamente a una aventura de Call of Cthulhu Now, el juego de rol al que jugaba con mis amigos. Los personajes funcionan, el humor irónico está bien dosificado y el libro engancha. Lo malo: abusa de Deus Ex Machina y, sobre todo, los héroes no son los investigadores tímidos de Lovecraft. Estos sacan las armas y se lían a tiros.

Lumley es otro caso claro. Ya lo reseñé hace años: El que habla con los muertos. Necroscopio y mantengo lo dicho: es fácil despacharlo como pulp, pero hay que tener una cosa clara antes de subestimarlo. Empezó a escribir durante sus guardias en la policía militar británica, y eso se nota en cada página. El que habla con los muertos. Necroscopio abre las Crónicas Necrománticas, una saga donde Lumley mezcla el ocultismo lovecraftiano con espías de la URSS, vampiros como mutantes y una Rama E de los servicios secretos británicos plagada de gente con poderes telepáticos. Harry Keogh es un niño raro que descubre que puede establecer una conexión mental con los muertos. No es un médium sentado: es que los muertos siguen “trabajando” tras la muerte. Los matemáticos calculan, los militares planifican estrategias, los escritores siguen escribiendo. Mientras tanto, en la URSS, el nigromante Boris Dragosani encuentra a un vampiro encadenado, Thibor Ferenczi, y aprende un arte mucho más siniestro: torturar espíritus para que confiesen.

Es pulp y se sabe pulp, pero se toma en serio a sí mismo. No hay rastro de parte cutre. Es cierto que a veces la capacidad del héroe de superarse te hace pensar que es invencible, pero siempre las pasa canutas. Si Lumley os atrapa, buscad también Los que acechan desde el abismo, un relato suyo bastante moderno que está entre mis lovecraftianos preferidos.

El eslabón perdido: Matheson

Antes de seguir, un alto obligatorio. Hay un nombre que funciona como bisagra entre el horror clásico de entreguerras y el horror moderno que conocemos hoy: Richard Matheson. Sin él, probablemente no existiría Stephen King tal y como lo conocemos —el propio King lo ha reconocido— y, por extensión, buena parte del cosmic horror moderno le debe una.

Soy leyenda no es cosmic horror en sentido estricto: es una historia de vampiros con base científica, donde Robert Neville es el último hombre vivo en un mundo poblado por criaturas que fueron humanas. Pero hay algo profundamente lovecraftiano en su premisa: Neville no es un héroe, es un hombre acorralado que sobrevive porque no le queda otra. Pasa sus días reforzando su casa, fabricando estacas y bebiendo whisky, sabiendo que está solo y que probablemente morirá solo. El horror aquí es la insignificancia: la humanidad no cayó por un gran mal cósmico, sino por un patógeno. Un microorganismo. Algo que ni siquiera tiene voluntad. Eso es terror materialista del bueno.

Pero donde Matheson realmente coquetea con el horror cósmico es en La casa infernal. La premisa es directa: una casa en Maine donde un millonario excéntrico murió en circunstancias grotescas, y un equipo de investigadores —un físico, una médium, un vidente— es contratado para pasar una semana dentro y demostrar la existencia de vida después de la muerte. La casa de Belasco no es una casa encantada al uso: es un ser vivo, una entidad con voluntad propia que no se limita a asustar. Belasco, su constructor, era un ocultista que invocó algo que se quedó y ahora la casa es la cáscara de esa presencia. No hay redención, no hay cierre. Hay supervivencia. Y la médium, Florence Tanner, acaba destruida no por un demonio, sino por su propia fe en que puede negociar con aquello. El final es de los más amargos que ha dado el género. Matheson entendió —como Lovecraft— que el horror verdadero no negocia.


2. El individuo contra el horror cósmico

Aquí la respuesta a la paradoja es radical: “Vale, el cosmos es indiferente, pero yo no lo soy. Mis amigos, mi familia, lo que amo, lo que odio, existe. Y por eso merece la pena luchar, aunque sea una batalla perdida”.

En esta corriente, el individuo importa. No siempre gana, pero actúa. Y a veces tiene una escopeta.

La incursión española: La piel fría

Antes de seguir con el resto, una parada obligatoria. Mi compañera Malosa tiene una incursión muy notable en el horror cósmico que sería injusto pasar por encima. El libro es La piel fría, del antropólogo catalán Albert Sánchez Piñol, publicado en 2002 y convertido en un éxito excepcional de venta y crítica. Es probablemente la obra de cosmic horror en castellano más reconocida internacionalmente. Le paso el micrófono a Malosa, que la reseñó en 2015:

> “En una isla perdida en medio del océano, dos hombres encerrados en un faro se defienden, noche tras noche, del asedio de unas extrañas criaturas submarinas. La aparente simpleza del argumento esconde una gran complejidad: el libro incluye continuas reflexiones sobre la condición humana, sobre la diferencia y el otro, y hay una clara crítica al antropocentrismo. Las referencias son evidentes: Solaris de Stanisław Lem en el inicio inquietante, El corazón de las tinieblas de Conrad en el planteamiento base, y por supuesto Lovecraft en la concepción de los monstruos. Es una novela claustrofóbica, con multitud de temas controvertidos, bastante original y cuya lectura engancha. Una recomendación en toda regla.” > > — Malosa

Os dejo el guiño que descubrí gracias a su reseña: la criatura submarina con la que el protagonista convive en el faro se llama Aneris, que leída al revés es Sirena. Y los de su especie son los citauca: acuatic al revés. Sánchez Piñol no escribe terror sin saber lo que hace: escribe antropología disfrazada de terror.

El horror pop combatible

El fin de los días es el ejemplo más limpio de esta corriente. A Nevill le llaman “el Stephen King inglés”, aunque yo no creo que la comparación sea acertada: es más de terror de aislamiento en lugares desconocidos que del terror cotidiano del que es experto King. El libro va de Kyle Freeman, un director de documentales contratado para investigar una secta apocalíptica llamada La Última Reunión. La ambientación es claustrofóbica como pocas, con monstruos que aparecen en cualquier lugar en la oscuridad y temen la luz. Consiguió que, leyéndolo a oscuras por la noche, yo no quisiera abrir la puerta del baño sin encender la luz antes. Eso es decir mucho.

Pero entonces llega la última parte y el libro cambia de género. Pasamos de estar acojonados frente a monstruos que solo se controlan con luz a pasar al ataque armado con una Glock y un buen puñado de granadas. Y ahí el libro pierde fuelle. No porque las escenas estén mal, sino porque el horror cósmico no admite escopetas. En cuanto cargas la recámara, lo que tienes delante deja de ser eso que te sobrepasa.

Horrorstör aborda el horror cósmico desde el lado más pop e irreverente. La premisa es brillante en su sencillez: una tienda de muebles idéntica a IKEA empieza a manifestar fenómenos paranormales. Los empleados, atrapados durante un turno de noche, descubren que la tienda fue construida sobre un portal a algo que no debería haber sido despertado. Hendrix escribe terror con una capa de comedia negra que funciona porque nunca pretende ser otra cosa. El libro está maquetado como un catálogo de IKEA, con ilustraciones de productos que van volviéndose más siniestros según avanzas. Sí, es más divertido que aterrador. Sí, el horror es combatible. Pero Hendrix lo sabe y juega con ello.

La sociedad por la preservación de los Kaiju va por una vía similar pero funciona mejor. Scalzi es uno de mis escritores preferidos desde La vieja guardia. La premisa: Jamie Gray es repartidor de comida durante el COVID y un día se encuentra con un conocido que trabaja en una organización que protege animales de otra dimensión. Esos animales son kaiju, criaturas colosales que viven en una realidad paralela y que son algo así como bombas nucleares con patas. El libro no se toma a sí mismo demasiado en serio. Los diálogos son chispeantes, hay juegos de palabras constantes. Scalzi nunca pretendió aterrorizarnos. Sabe que sus kaiju están a kilómetros de Cthulhu y juega con ello.

La rama afroamericana: Ring Shout y Sinners

Ring Shout. Nuestro cántico merece atención aparte dentro de esta corriente. La premisa es de un atrevimiento espectacular: 1915 en Macon, Georgia. Maryse, Chef y Sadie son tres descendientes de los primeros esclavos libertos, cazadoras de monstruos. ¿Qué cazan? A los Klu Klux, que no son hombres con sábanas: son humanos poseídos por espíritus que se alimentan de su odio. Y la invocación se hace a través de El Nacimiento de una Nación de Thomas Dixon Jr. y la película homónima de D. W. Griffith. Cine y literatura como rituales de invocación.

Aquí el individuo contra el horror cósmico adquiere una capa nueva: el monstruo se puede matar con espadas y pistolas, pero el odio racial que lo invoca no. Maryse y las suyas ganan batallas, pero la guerra no termina. Clark entiende que lo combatible y lo inconbatible coexisten.

Los Pecadores (Sinners), la película de Ryan Coogler estrenada en 2025, comparte ADN directo con Ring Shout. Vampiros, racismo del Sur profundo, blues de los años treinta. La conexión es evidente: ambas obras entienden que el horror, en territorio afroamericano, no se puede separar del trauma histórico y de la música como contramagia.

Stranger Things y la deriva mainstream

Stranger Things es el caso de manual de cosmic horror para audiencias masivas. El Mundo del Revés es esencialmente un Área X con estética ochentera. La serie introduce el cosmic horror a una audiencia masiva, pero lo hace dándole armas a los protagonistas: niños con poderes, escopetas, bates de béisbol con clavos. Es horror cósmico para el prime time. Visualmente funciona, pero cuando Once se carga monstruos con la mente, deja de ser cosmic horror.


3. El gobierno contra el horror cósmico

La tercera respuesta a la paradoja es la más ingeniosa: el individuo solo no puede, es cierto. Pero ¿y si creamos una organización? Si la amenaza es tan grande, ¿no debería ser el gobierno con sus ilimitados recursos el que se encargara de la amenaza?

El archivo de atrocidades es la mejor puerta de entrada a esta corriente. Stross es un escritor curioso: farmacéutico de formación, programador y autor de una columna sobre Linux. La Lavandería es una agencia británica paralela al MI6 dedicada a combatir lo oculto. Bob Howard, administrador de sistemas, descubre unas ecuaciones que permiten contactar con otras realidades. Lo reclutan. La mezcla es genial: mitos de Cthulhu, comedia de oficina y libro de espías. Bob Howard no es un héroe arrojado, es un tipo normal tirando a cobardica que es capaz de superar su terror para enfrentarse a horrores sin nombre. Un funcionario asustado con suficiente disciplina puede contener el apocalipsis durante un rato. Esa es la lectura más sana del legado lovecraftiano.

La división de Antimemética no existe es uno de los descubrimientos que más me han emocionado en años. Hughes está vinculado al universo de la Fundación SCP y ganó el Hugo Award al mejor Fan Writer en 2021. La premisa es genial: una división secreta dedicada a combatir amenazas que no solo son peligrosas, sino que además no pueden recordarse. Los antimemes son entidades que atacan la memoria humana, que borran su propia existencia de tu mente. ¿Cómo luchas contra algo que olvidas en el mismo instante en que dejas de mirarlo? La impotencia ya no es física, es cognitiva. Marie Quinn, la protagonista, es la todopoderosa líder que protege el mundo y a la vez una mujer que solo quiere tener una vida normal. Hacía mucho que no leía un libro tan adictivo. Si os gusta la Fundación SCP o los Expedientes X, esto es de lectura obligatoria.

La Torre cierra el bloque. Autor australiano con un máster en historia medieval que trabajó en la Oficina de Seguridad del Transporte Australiana. Myfanwy Thomas despierta en un parque de Londres rodeada de cadáveres, sin memoria, con una carta en el bolsillo que empieza así: “El cuerpo que estás usando fue mío”. Es la agente Torre de The Checquy: el servicio secreto sobrenatural de Su Majestad. Los Men in Black ingleses.

El humor inglés finísimo (mérito de un australiano) y la mezcla de oficina secreta con explosiones de lo fantástico son lo mejor del libro. Myfanwy no es una guerrera. Es una persona con miedo, con poderes peculiares pero limitados, navegando una conspiración que ni siquiera entiende. Lo único malo: 600 páginas, y la parte media se hace larga. Pero el resto es de quitarse el sombrero.


4. Combatir el horror con sus propias reglas

La cuarta respuesta es la más sofisticada: no se combate al horror con ciencia, pistolas ni ministerios. Se aprende su lógica, se aceptan sus reglas y se negocia. O se intenta. A veces funciona. A veces destruye.

Lo que une a los autores de esta corriente es la otredad: entidades con sus propios fines y reglas, ante las cuales los mortales somos vulnerables. Solo siguiendo sus reglas se las puede aplacar. No las entiendes del todo, pero las aceptas. O mueres.

Clive Barker: el cuerpo como portal

Hellraiser es la pieza fundacional de esta corriente. Barker construyó un universo donde los demonios no vienen del infierno sino de una dimensión paralela, y la puerta de entrada es el deseo humano. La Configuración del Lamento no es un puzzle: es una negociación. Los Cenobitas no son ángeles caídos, son exploradores de los límites de la experiencia sensorial. Pinhead no quiere tu alma: quiere experimentar contigo. Ese desinterés por la moral humana es lovecraftiano puro.

Donde Barker se distancia de Lovecraft es en su afirmación del cuerpo. Lovecraft sentía repugnancia por lo físico; Barker lo abraza. Los cuerpos se abren, se transforman, se convierten en paisajes. El laberinto de los Cenobitas es una realidad paralela hecha de carne y ganchos. Lovecraft escribía el horror de lo que no se puede ver; Barker escribe el horror de lo que se ve demasiado bien. Pero en ambos casos hay que aprender las reglas.

Guillermo del Toro: lo antiguo que no es bueno ni malo

Nocturna plantea una invasión vampírica biológica: un parásito antiguo que viene de algún lugar remoto del universo. Los vampiros no son románticos ni seductores. Son hormigas en un hormiguero cósmico.

En Trollhunters (con Daniel Kraus), los trolls son una especie antigua y territorial. Gumm-Gumm, Gunmar, el Rey de la Oscuridad: nombres del Necronomicón. Del Toro entiende que lo monstruoso no es malo por naturaleza, sino porque su escala e intereses son ajenos.

Y en El laberinto del fauno, Ofelia no combate al fauno. Acepta sus pruebas. Sigue sus reglas. El horror no se mata, se negocia. Y el precio puede ser demasiado alto.

Premee Mohamed: el bosque como entidad

El carnicero del bosque es algo distinto y por eso me parece tan valioso. Veris Thorn, mediana edad, sin habilidades especiales, recibe la orden de entrar a un bosque maldito —Elmever, La Olmeda— a rescatar a sus hijos. Sus únicas armas son objetos que parecen cualquier cosa menos mágicos: un cubo de carbón, una castaña, una figurita de jabalí.

La autora sugiere sin enseñar. El primer niño que Veris “salvó” no salió indemne, pero no te lo cuenta. Hay algo siniestro bajo una capucha hecha jirones, pero no te lo cuenta. Tu imaginación crea los monstruos. Y cuando empiezan a revelarse las verdades, igual hubieras preferido no saberlo. Recuerda a El laberinto del fauno: seres mitad carne mitad cosa muerta, algunos buenos, otros malvados, todos con sus propias reglas.

La conexión entre Mohamed y Del Toro es directa. Los dos entienden que el horror cósmico puede tener rostro de cuento de hadas. Lo antiguo, lo que vive en los bosques, no es bueno ni malo. Es otra cosa. Y si entras en su territorio, juegas con sus reglas.


5. Buena idea, ejecución irregular

Y luego están los casos difíciles. Aquellos donde el autor entiende la ambición, intuye la grandeza, pero la narración no la sostiene. Ni el individuo puede, ni el gobierno, ni las reglas del otro bando. Y encima el libro se pierde.

Aniquilación — Jeff VanderMeer

Ya reseñé Aniquilación en su momento y fui claro. VanderMeer ha sido editor de Weird Tales y ha ganado dos World Fantasy Awards. La premisa es un caramelo: el Área X, una zona delimitada por una Frontera misteriosa; cuatro mujeres entrando bajo hipnosis; una torre enterrada con palabras escritas en hongos.

Si la sinopsis suena a Lovecraft mezclado con Lost, es porque así se vendió. Fui víctima del hype. La novela ocurre dentro de la cabeza de la Bióloga, con digresiones hacia su infancia que aburren hasta a las ovejas. Llega un punto en que parece que el personaje se va a despertar cantando en una celda de paredes blanditas. El mayor pecado de un libro es resultar aburrido. La ambientación es genial, la ejecución no está a la altura. Me pareció malo también pero tiene una legión de seguidores más por la película (con la que tiene poco en común) que por el libro en si.

El quinto día — Frank Schätzing

Aquí tengo que confesar algo: Malosa y yo no estamos de acuerdo. Ella reseñó El quinto día en 2011 y lo despachó así:

> “Es una especie de panfleto ecológico sobre la importancia de los ecosistemas marinos. La sensación que me produjo de forma continua es que en la siguiente página iba a pasar algo super interesante, y así llegué a la página 1.000 y seguía sin pasar nada trascendente. Cuando por fin pasa algo, ya estás tan harto que te da igual.”

Su veredicto fue contundente: malo.

Yo lo leí en 2024 y mi opinión es distinta. Los Yrr son una idea bellísima: una especie inteligente en las profundidades, anterior a la humanidad, que decide responder. Usa gusanos, ballenas y cangrejos como armas biológicas. Eso es cosmic horror del bueno. Pero la novela se pierde en sí misma. Demasiadas páginas, demasiadas subtramas. El cosmic horror necesita prosa quirúrgica, y Schätzing usa una maza.


La paradoja del cosmic horror moderno

Y aquí cierro. El género lleva un siglo en crisis con su propio concepto fundacional. Lovecraft inventó una idea radical: el horror absoluto es aquel ante el que no se puede hacer nada. Pero contar historias requiere acción, personajes que decidan, que actúen.

Cada autor que se acerca al cosmic horror tiene que decidir cuánto está dispuesto a banalizar la idea original para que el libro funcione narrativamente. Las cinco corrientes son cinco respuestas a esa misma pregunta:

  • Los herederos directos abrazan el pulp y la nostalgia. No resuelven la paradoja, la usan como decorado.
  • El individuo contra el horror dice: “sé que soy pequeño, pero peleo”. A veces funciona, a veces se diluye.
  • El gobierno contra el horror dice: “solo no puedo, pero organizados aguantamos el tipo”. La respuesta más pragmática.
  • Combatirlo con sus reglas dice: “no lo venzo, lo entiendo. Y negocio”. La respuesta más sabia y más aterradora.
  • Buena idea, ejecución irregular dice: “lo intento, pero la ambición me supera”. Y al menos lo intentaron.

Mi recomendación, dicha sin paliativos: si solo podéis leer dos libros de los que aquí cito, id directos a La división de Antimemética no existe y La Torre. Si tenéis tiempo, sumadle El carnicero del bosque y Ring Shout. Lo demás, según vuestro grado de tolerancia al pulp y al humor friki.

Y si nunca habéis leído a Lovecraft… pues no sé muy bien qué hacéis aquí. Id a empezar por Los Mitos de Cthulhu y volved cuando hayáis comprendido que no sois más que una mota de polvo en el universo. Os espero.

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6 novelas de ciencia ficción y fantasía con humor friki para disfrutar este verano

Post especial by Bitterblink

Hay un prejuicio tonto que arrastra el género desde siempre: que si un libro te hace reír, entonces es menor, ligero, prescindible. Y es justo al revés. Hacer comedia de calidad dentro de la ciencia ficción y la fantasía es dificilísimo, porque el chiste tiene que convivir con el worldbuilding, los personajes y, en los mejores casos, con una idea de fondo que te deje pensando cuando ya has parado de reír. Estas seis novelas lo consiguen. Las he reseñado todas en el blog, y van de la carcajada bestia al humor más elegante, pero comparten algo: debajo de la broma hay sustancia. Lecturas perfectas para desconectar sin que se te apague el cerebro del todo.

1. Carl el Mazmorrero – Matt Dinniman

Empezamos por lo más gamberro. Una invasión alienígena convierte la Tierra en el plató de un sádico reality show intergaláctico, y Carl —veterano de la Guardia Costera— junto a la Princesa Donut —la gata de su ex— tienen que sobrevivir mazmorra abajo mientras toda la galaxia los observa. Dinniman mezcla humor negro, mecánicas de videojuego (es LitRPG puro) y una crítica feroz al entretenimiento moderno y a la deshumanización. Lo definí en su día como la versión adulta y humorística de Ready Player One: un trago de whisky barato frente a un vaso de horchata de la mejor calidad. Es brutal, adictiva y no se parece a nada. Eso sí, el humor es bestia y la cosa se pone sangrienta: no es para almas demasiado sensibles.

👉 Lee mi reseña completa de Carl el Mazmorrero

2. La Sociedad por la Preservación de los Kaiju – John Scalzi

Jamie Gray, repartidor de comida durante la pandemia, acepta un curro en una supuesta «organización de protección animal» que resulta dedicarse a unos kaiju gigantescos que habitan en una dimensión paralela. Lo mejor del libro son los diálogos: chispeantes, irónicos, soltados por personajes que bromean el 100% del día incluso en los momentos más tensos. Scalzi, amante confeso de la cultura popular, construye un mundo con unas cualidades fílmicas buenísimas (yo me moría por ver la película). Una autoconclusiva de lo más agradable en una época en la que la industria solo te alimenta a base de trilogías. La devoré en una tarde.

👉 Lee mi reseña completa de La Sociedad por la Preservación de los Kaiju

3. Redshirts – John Scalzi

Y ya que estamos con Scalzi, su novela más explícitamente cómica, ganadora del Hugo en 2013. La premisa es una genialidad para cualquiera que haya visto alguna vez una serie de ciencia ficción: ¿qué pasaría si los tripulantes de relleno de una nave —esos que siempre mueren en la misión, los «camisetas rojas» de Star Trek— se dieran cuenta de que son carne de cañón narrativa y decidieran rebelarse? Andy Dahl llega a la astronave Intrépido y enseguida nota que algo va rarísimo. Es una bofetada divertidísima a los espectadores complacientes y, de paso, a los malos guionistas. Su humor es más «elegante» que el de Carl: menos vísceras, más inteligencia. Y cierra cada trama que abre, que tiene mérito.

👉 Lee mi reseña completa de Redshirts

4. Villano en Prácticas – John Scalzi

El Scalzi más reciente y más afilado en lo social. Charlie Fitzer, un profesor suplente con problemas de dinero, hereda de un tío excéntrico todo un imperio que resulta ser un negocio de villanismo: isla volcánica secreta, gatas espía hiperinteligentes, delfines sindicalizados en plena disputa laboral y una organización de supervillanos que funciona como una startup más. Es una sátira anticapitalista con momentos brillantes (esa joya de «somos menos malvados que Spotify, al menos nosotros permitimos ganarse la vida a quienes trabajan para nosotros»). Soy sincero: arranca mejor de lo que termina y el protagonista es demasiado pasivo para mi gusto, pero como divertimento veraniego cumple de sobra.

👉 (Reseña próximamente — añadir enlace al publicar)

5. El café de las leyendas – Travis Baldree

Cambio de tercio hacia algo mucho más amable. Esto es Cozy Fantasy, el subgénero de moda: fantasía reconfortante, de bajas apuestas, hecha para abrazarte. Una orca guerrera, harta de aventuras y matanzas, decide retirarse y montar una cafetería en una ciudad que ni siquiera sabe lo que es el café. Y ya está. Esa es la trama. No hay villano que destruya el mundo ni profecía que cumplir, solo el placer de ver a alguien construir algo bonito con sus manos. Fue finalista de los Goodreads Choice 2022 y nominada a los Nebula y Hugo en 2023. Suelo decir como crítica que «no pasa nada» en un libro, pero aquí esa es precisamente la gracia. Si vienes quemado de tanta épica sangrienta, este es tu antídoto: humor suave, calidez y rollitos de canela recién horneados.

👉 Lee mi reseña completa de El café de las leyendas

6. Cómo convertirse en el Señor Oscuro y morir en el intento – Django Wexler

Cerramos con fantasía cómica y muy gamberra. Davi lleva 237 vidas atrapada en un bucle temporal: cada vez intenta ser la heroína que derrota al Señor Oscuro, y cada vez acaba torturada o muerta. Hasta que, harta, toma la decisión más lógica del mundo: si no puede vencer al Señor Oscuro, se convertirá ella misma en Señor Oscuro. Wexler tira de humor descarado y autoconsciente, con una protagonista cínica que conoce todas las reglas del juego. Aviso a navegantes: el personaje al principio solo piensa en sexo y hay chistes muy bestias sobre muertes; no es para todos los públicos. Pero debajo del cinismo asoma algo más, un personaje dañado que solo busca no acabar como siempre. Ahí es donde el libro deja de ser un entretenimiento descerebrado.

👉 Lee mi reseña completa de Cómo convertirse en el Señor Oscuro

¿Y tú de qué palo friki eres?

Porque al final estos libros funcionan mejor según tus filias, así que elige por fandom:

  • Si te sabes los rangos de la Flota Estelar y has discutido alguna vez si Picard es mejor que Kirk: Redshirts es tu libro. Es el homenaje (y la puñalada cariñosa) definitivo a Star Trek y a todos esos pobres tripulantes de uniforme rojo que palmaban en el minuto tres.
  • Si tu adolescencia fue de dados de veinte caras, hojas de personaje y mazmorras generadas al azar: Carl el Mazmorrero te va a hacer muy feliz. Es LitRPG en estado puro, con barras de vida, loot y jefes finales, pero con mala leche.
  • Si lo tuyo es la fantasía clásica pero ya estás un poco harto de profecías y elegidos: Cómo convertirse en el Señor Oscuro le da la vuelta al tópico con una protagonista que se sabe todas las reglas del juego de rol y decide hacer trampas.
  • Si te criaste con las pelis de Godzilla, los kaiju y el cine de monstruos gigantes de sobremesa: La Sociedad por la Preservación de los Kaiju es tu parque temático particular.
  • Si eres más de sátira, mala uva y reírte del mundo tech y los billonarios: Villano en Prácticas te va a sacar más de una sonrisa cómplice (con delfines sindicalistas incluidos).
  • Y si simplemente estás quemado de tanto friki intenso y solo quieres un café, una manta y que no te griten: El café de las leyendas. A veces el mayor acto de rebeldía es montar una cafetería y que no pase absolutamente nada.

¿Buscas aventura espacial pura en lugar de risas? Pásate también por mi otra guía de novelas y sagas espaciales para el verano (añadir enlace al artículo de espacio), que es otro viaje completamente distinto.

Feliz verano y felices (y frikis) lecturas.

Firmado Bitterblink

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Crepúsculo y el romance vampírico juvenil: guía de la saga de Stephenie Meyer

Post Especial By Malosa

Stephenie Meyer (Connecticut, 1973) es una escritora estadounidense que revolucionó la literatura juvenil con la saga Crepúsculo. Lo que comenzó en 2005 como la historia de amor entre una adolescente y un vampiro terminó convirtiéndose en uno de los mayores fenómenos editoriales del siglo XXI. Sus novelas han vendido más de 160 millones de ejemplares en todo el mundo, se han traducido a 37 idiomas y dieron lugar a una franquicia cinematográfica que recaudó más de 3.300 millones de dólares en taquilla. Además, Meyer fue la autora más vendida de Estados Unidos en 2008 y 2009, llegando a colocar simultáneamente los cuatro primeros puestos de la lista anual de superventas de USA Today, un hito sin precedentes.

Vale, ya sé lo que estáis pensando. Pero antes de que pongáis los ojos en blanco, dejadme decir una cosa: la saga Crepúsculo no es la obra maestra literaria del siglo, ni falta que le hace. Es una historia de amor y vampiros entretenida, mejora conforme avanza (mucho, de hecho) y por más que se haya convertido en el saco de boxeo favorito de internet, sigue enganchando a quien le da una oportunidad sin prejuicios. Aquí tenéis mi repaso libro a libro, con la sinceridad de siempre: lo que funciona, lo que no, y por qué el cuarto tomo me sorprendió más que ningún otro.

Crepúsculo

Y así el lobo se enamoró de la oveja. Bella se muda con su padre a Forks, un pueblucho lluvioso de Washington, y allí conoce a Edward, un compañero de instituto tan guapo como misterioso que resulta ser vampiro. Es un libro ñoño, sí. MUY ñoño, con diálogos que rezuman azúcar hasta el peligro de hiperglucemia, y con un  concepto del vampiro diametralmente opuesto al utilizo por maestros del género como Bram Stoker. Pero tampoco es tan malo como lo pinta la gente: es una saga distinta, mezclar vampirismo con el despertar adolescente es una asociación curiosa, y se lee sola. Eso sí, dudo mucho que le pueda gustar a un hombre heterosexual, así que chicos, mejor evitadlo.

Luna nueva

El más flojo de los cuatro para mi gusto. Edward abandona a Bella para protegerla y ella cae en una depresión de cuatro meses que, como está tan bien conseguida, consigue aburrir tanto como deprime a la propia protagonista. La parte central se hace lenta y Bella (que ya me cae regular desde el principio), se lleva casi todo el protagonismo, lo cual no ayuda. Lo que sí salva el libro es la aparición de Jacob, que para mí es sin duda el mejor personaje de toda la saga, y el viaje final a Volterra para conocer a los Volturis, los únicos vampiros «de verdad» que aparecen en todo el relato.

Eclipse

El más folletinesco de los cuatro, centrado en el triángulo amoroso entre Bella, Edward y Jacob. Bella se pasa el libro entero decidiendo entre los dos sin aportar gran cosa más allá de esto, aunque se agradece conocer algo más del pasado de Rosalie y de la mitología licántropa (la imprimación, que será clave en el último libro). Lo mejor, con diferencia, es el capítulo final narrado desde la perspectiva de Jacob: mucho más irónico y divertido que la Bella de siempre. Libro de trámite, necesario para llegar al último tomo, pero no mucho más.

Amanecer

Y aquí está la sorpresa de la saga. No soy nada fan incondicional de Crepúsculo y los tres primeros libros me parecieron entretenidos sin más, pero este cuarto tomo me encantó. Mezcla muy bien fantasía, acción, romance y, cosa rara en esta saga, humor. La mitad del libro está narrada desde la perspectiva de Jacob, que sigue siendo lo mejor de todo esto con sus comentarios mordaces hacia los «chupasangres», y la transformación de Bella en vampira por fin le da al personaje una fuerza que le sienta bien. Además, aparecen un montón de vampiros nuevos además de los Volturis (Cayo, Marco y Aro), aportando ese punto de maldad que la saga necesitaba. Sigue siendo un cuento de hadas edulcorado con príncipe azul incluido, pero es, con diferencia, el mejor de los cuatro.

La segunda vida de Bree Tanner

Un spin-off curioso y poco conocido, protagonizado por Bree Tanner, la neófita del ejército de Victoria que aparece brevemente al final de Eclipse antes de ser decapitada por los Volturis. Nació casi por casualidad, como un relato corto que Meyer fue ampliando. Es la manera perfecta de rascar un poco más de universo Crepúsculo sin necesidad de otro tocho de 600 páginas.

Un par de extras de Meyer, fuera de la saga principal

Si Crepúsculo os ha dejado con ganas de más Stephenie Meyer, en el blog hay dos títulos más suyos que se salen de Forks:

La huésped, su incursión en la ciencia ficción romántica sobre un mundo invadido por almas alienígenas que ocupan cuerpos humanos. Lo mejor: la mezcla de ciencia ficción y novela romántica y lo encantador que resulta el personaje de Ian. Lo peor: que no es ciencia ficción al uso y que hay algún punto de la premisa que no acaba de sostenerse del todo. Me gustó incluso más que la propia saga Crepúsculo, y eso que la leí dos veces.

[Bitterblink]: Para mí, La huésped es la mejor novela de Stephenie Meyer. Me parece que el romance es más real que el de Crepúsculo y con menos sombra de pedofilia o grooming chungo. El setting me encanta, es original y si bien no es muy creíble consigue que suspendas la credibilidad y te lo tragues. Incluso la película de dudosa calidad me pareció muy buena. Esta novela la habré leído 3 veces. Literariamente pobre pero consigue que eche una lagrimita al terminarla, seré un sentimental. Siempre lamentaré que no se convirtiera en una trilogía como iba a ser en origen.

Y esta vez cedo la palabra a Bitterblink, que se encargó de reseñar el otro título:

La Química: la primera incursión de Meyer en el thriller sin vampiros, hombres lobo, ni alienígenas de por medio, protagonizada por una doctora torturadora que lleva cuatro años huyendo de una organización secreta que ya ha intentado matarla varias veces. Funciona mejor de lo que cabría esperar, sobre todo porque no complica el polígono amoroso como en sus obras anteriores. — Bitterblink

¿Merece la pena leer a Meyer?

Si buscáis alta literatura, no es vuestro sitio. Pero si os apetece una saga entretenida, con Jacob como su mejor baza y un cuarto libro que sorprende de verdad, dadle una oportunidad sin el prejuicio de internet colgado al cuello. Bitterblink afirma que paséis de vampiros que brillan al sol y elijáis La huesped. Eso sí: es una recomendación pensada sobre todo para mujeres jóvenes o abiertas al romance más almibarado. El resto, avisados quedáis.

Malosa

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Cómo leer a Jo Nesbo: la guía definitiva de Harry Hole para no perderte (y saber cuáles evitar)

Post Especial By Malosa

Trece novelas lleva ya Jo Nesbo   alrededor del mismo personaje: el comisario Harry Hole. Alcohólico, arisco, macarra, solitario, incapaz de mantener una relación sentimental que dure dos telediarios pero con un código ético propio que cumple a rajatabla. Uno de los mejores personajes que nos ha dado la novela negra, sin discusión. Yo me declaré Jonesboadicta hace años y aquí sigo, libro tras libro, sin cansarme de él.

Pero seamos honestos: trece novelas pero no todas están al mismo nivel. Las hay redondas, magistrales, de esas que cierras y abres directamente la siguiente. Y las hay flojas, descafeinadas, que te hacen preguntarte: «Nesbo, ¿qué te ha pasado?». Así que he hecho esta guía para que sepas por dónde empezar, qué no puedes perderte y qué es lo que más flojea de la saga.

Una cosa antes de entrar en materia. Con Nesbo es mejor leer en orden…y atentamente. El escribe y tú, si eres espabilado, le sigues. No te facilita nada, te exige atención plena desde la página 1. Así que, ojos abiertos y empieza por el principio. O al menos por el tercero, Petirrojo, el inicio de la trilogía de Oslo.

Las imprescindibles, por las que vale la pena engancharse

El redentor (Harry Hole 6)

Si tengo que quedarme con una, es esta. Para mí es la mejor de toda la saga y un imprescindible del género, sin más. Un argumento complejo e inteligente en el que el autor une al final todas las pistas y todos los cabos sueltos que ha ido dejando, sin magia y sin sacar nada de la manga. Pero es que además aquí el crimen no es lo único importante: Nesbo nos regala diálogos impecables, relaciones complejísimas entre personajes y un montón de cuestiones morales sobre la culpa, la responsabilidad y la ética de la justicia humana. Nesbo es implacable: habrá muertes inesperadas, sucesos que te dejarán sin habla y situaciones de nudo en el estómago. No le encuentro un solo pero. Una novela redonda de los pies a la cabeza.

Las muy buenas, calidad asegurada

La estrella del diablo (Harry Hole 5)

Cierre de la trilogía de Oslo y la entrega donde encontrarás más Harry Hole que nunca: conocerás a fondo a este gigante alcoholizado, capaz de una tenacidad envidiable en lo profesional y de un desastre absoluto en lo personal. Como novedad, el autor introduce por primera vez la figura del asesino en serie, con todo el punto criminológico y de perfilado que a mí me chifla. Es el libro más americanizado de los que había leído hasta entonces, pero el toque yanki no me molestó nada. Ritmo frenético, el noruego no te da respiro y, como siempre, un desenlace impecable sin trampas. Aquí me confirmé como Jonesboadicta.

El muñeco de nieve (Harry Hole 7)

Personajes carismáticos, argumento complejo y perfectamente entretejido, suspense a raudales. Aparece Katrine, una especie de Hole en versión femenina que comparte con él diálogos trascendentes sobre la vida, el trabajo y la muerte. Vuelve la fórmula del asesino en serie, con ese punto cinematográfico y una escena final adrenalítica que parece pedir a gritos una adaptación de Hollywood. El único pero: es el más predecible hasta la fecha, y por momentos Nesbo enreda la trama en exceso, con tantos giros y falsos culpables que casi se pasa de vueltas. Aun así, sigue muy alto el listón tras El redentor.

Policía (Harry Hole 10)

Después del bajón del predecesor (luego comento), esta entrega recupera el tirón de la serie: suspense, complejidad, psicología de personajes, acción y un desenlace adrenalítico. Un asesino patrulla Oslo matando agentes de policía en los mismos lugares de crímenes que ellos no resolvieron. Se descubre una nueva faceta oscura de Harry y la acción va a raudales: persecuciones, muertes en abundancia, corrupción política. Aviso a navegantes: Nesbo se parece a R. R. Martin en que no duda en matar a sus personajes. Tiene cierta previsibilidad con el asesino y alguna caída de ritmo en el segundo tercio, pero está a la altura de las buenas de la serie. La cerré y abrí la siguiente del tirón.

Cuchillo (Harry Hole 12)

Probablemente a la altura de los mejores de la serie. Arranca con el asesinato de un personaje muy importante (te lo cuentan hasta en la contraportada, así que pocas sorpresas ahí) y entrecruza esa trama con las andanzas del violador Svein Finne, recién salido de la cárcel. Es la entrega menos explícita y morbosa en cuanto al crimen: aquí el cómo importa poco y cobran fuerza el quién y el porqué. Es la novela de mayor carga psicológica de toda la saga, la que más hace caer a Hole a los infiernos, con un dolor tan palpable que el lector lo siente. Venganza, traición y redención como engranaje. Y un final impredecible y a la vez totalmente lógico. Mención especial para Alejandra, que me cae mucho mejor que la sosaina de Rakel.

Las buenas, disfrutables con matices

El murciélago (Harry Hole 1)

La ópera prima, y se nota que es la primera. Lo más curioso es el emplazamiento: Australia, Sídney, una atmósfera totalmente distinta al resto de la saga, con las leyendas y costumbres de los aborígenes como gran acierto. Es la novela donde descubrimos la vulnerabilidad de Harry, una faceta que no volverá a mostrar tan abiertamente, y el pasado que aquí conocemos sirve para entender muchísimo del personaje. ¿El pero? Si has leído las demás, notas que falta profundidad en el argumento y en la resolución del caso, y se echan en falta los diálogos magistrales y las reflexiones morales que vendrán después. Un libro correctísimo que promete mucho. Y Nesbo cumple sus promesas, con creces.

Némesis (Harry Hole 4)

El segundo de la trilogía de Oslo y un salto claro respecto a Petirrojo. Aquí desaparece la confusión: hay dos tramas paralelas, pero la acción engancha casi desde el principio. Es una historia sobre la venganza y el castigo, con esas pasiones humanas que mueven casi todos los crímenes de Nesbo. Aparece Beate Lønn, la tímida policía capaz de recordar todos los rostros que ha visto en su vida, que llenará un poco el hueco de Ellen. Y el final es fantástico: el autor retuerce el desenlace una y otra vez para hacerte dudar, sin magia ni trucos de última hora. Jo Nesbo es adictivo: cuando empiezas con él, no puedes parar.

La sed (Harry Hole 11)

Entretenida, no compleja de seguir y con los habituales giros de guion. Una abogada aparece asesinada con el cuello desgarrado por una dentadura de hierro y falta sangre de la víctima: el asesino se la ha bebido. Harry vuelve a caer en los infiernos, enfrentado al alcohol y a su propia personalidad perturbada, y el autor sigue sacándole nuevas aristas a un personaje sobre el que ya ha escrito muchísimo. Me gusta el doble sentido del título (la sed de alcohol de Harry y la sed de sangre del asesino). Lo que menos: el tema del vampirismo, que lo veo ya muy visto, y ese carácter hollywoodense de la puesta en escena. Pero esta vez me equivoqué de pleno con el asesino, así que bravo por Nesbo.

Eclipse (Harry Hole 13)

La última entrega hasta la fecha. Empieza en Los Ángeles pero a las pocas páginas Harry vuelve a Oslo y recupera a un montón de personajes conocidos, lo que facilita la lectura aunque suene a libro ya visto. Lo mejor: recupera los asesinatos truculentos y la figura del asesino en serie tras una entrega previa más descafeinada, y tanto el modus operandi como el final inesperado me gustaron mucho. Alejandra vuelve a caerme bien y gana protagonismo. Lo que no me convenció: el inicio cogido por los pelos con el personaje de Lucille, demasiados falsos culpables y, sobre todo, una resolución enredada y mal explicada. Hay una parte que tuve que releer tres veces. Aun así, novela negra de alta calidad. Y ya empiezo a necesitar que esta saga acabe: el único final posible pasa por el final de Hole.

Las que solo leerás si eres fan de verdad

Petirrojo (Harry Hole 3)

El primero traducido al español y el más flojo de la trilogía de Oslo. No me entusiasmó: me pareció complicada de seguir, de narices. Nesbo no facilita nada (él escribe y tú, si eres espabilado, le sigues), y aquí lo lleva al extremo con saltos temporales, líneas argumentales que no conectas hasta media novela y una retahíla de nombres noruegos imposibles de recordar. El resultado es una novela compleja y confusa. Pero no mala: tiene un desenlace sólido y original, y ese personaje de Harry que, sin ser guapo ni gracioso ni carismático, simplemente te cae bien. De forma aislada no lo recomiendo, pero es necesario para entender el resto. Consejo: atento desde la página 1, y si puedes hazte una lista con los personajes.

El leopardo (Harry Hole 8)

La primera vez que un libro de Nesbo me llegó a aburrir. Tiene cosas buenas (nuevos y exóticos escenarios como Hong Kong y el Congo, personajes que ganan protagonismo como el padre de Harry, las habituales discusiones de calado moral), pero se hace largo y aburrido en su parte central, el planteamiento del caso es difícil de entender y se aprecia cierto agotamiento en la imaginación del autor: las vueltas de tuerca son más forzadas, el misterio más previsible. Encima fuerza la inclusión de elementos ganadores de novelas anteriores con calzador. Si eres fan de Hole, tienes que leerlo. Pero es probable que te decepcione un poco. Por cierto, ¿alguien me explica por qué se titula El leopardo?

Fantasma (Harry Hole 9)

El que menos me ha gustado de toda la saga, con bastante diferencia. La trama gira en torno al tráfico de drogas y una nueva droga llamada violín, con una crítica al consumo y a la permisividad legal, pero el resultado es una trama descafeinada, sin un ápice de suspense y basada en repeticiones. Personajes apenas descritos, fácilmente confundibles, sin ninguna profundidad, que incluso desaparecen sin que el autor cierre sus subtramas. Eso no había pasado nunca de forma tan evidente. Se salvan dos cosas: Harry, que siempre gusta, y el desenlace abierto y osado del final. Pasable, y bien pasable. ¿Nesbo, demasiadas presiones editoriales? Porque sabes hacerlo muchísimo mejor.

Entonces, ¿por dónde empiezo?

Si quieres ir a lo seguro, empieza por El murciélago y lee en orden hasta engancharte. Si lo que buscas es la cumbre de la saga, sabes que tu recompensa está en El redentor. Y si en algún momento te topas con Fantasma o El leopardo y se te cae un poco el ánimo, aguanta: son los baches de una saga por lo demás sobresaliente. Porque al final, da igual el caso, da igual el asesino. Lo que engancha es Harry Hole. Y de eso, Nesbo no defrauda.

Malosa

 

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Las mejores novelas negras para devorar este verano: del thriller español al nórdico

Post Especial by Malosa

Llega el verano y la maleta pide novela negra. La playa, la piscina o la tumbona se hicieron precisamente para esto: zamparte un thriller en dos tardes y dejarlo en la mesilla, satisfecha y con sangre en las páginas. Pero claro, no todas las novelas del género están a la altura. Algunas son novelones que vas a recordar; otras se devoran sin más, te entretienen y se olvidan; y unas pocas tienen protagonistas que te dan ganas de pegarles desde la página 50. O entretienen menos que la contraportada de las cajas de cereales.

Aquí van cinco lecturas que me he zampado en los últimos tiempos, presentadas con la sinceridad que es marca de la casa. Ni todas son perfectas ni a todas les he puesto un sobresaliente. Pero todas tienen una cosa en común: que enganchan. Y para el verano eso, mis lectores, es lo único que importa.

El silencio de la ciudad blanca, Eva García Sáenz de Urturi

Primera entrega de la trilogía de la ciudad blanca y, en mi opinión, una de las novelas negras españolas más amenas de la última década. La reseñé en su momento llegando casi al sobresaliente, y os explico por qué.

La premisa: Tasio Ortiz de Zárate, un brillante arqueólogo condenado por una serie de asesinatos rituales que aterrorizaron Vitoria hace veinte años, está a punto de salir de prisión en su primer permiso. Y entonces los crímenes se reanudan. Una pareja de veinte años aparece desnuda y muerta por picaduras de abeja en la Catedral Vieja. Poco después, otra pareja de veinticinco años aparece igual en la Casa del Cordón. El inspector Unai López de Ayala, alias Kraken, experto en perfiles criminales, tiene que averiguar qué demonios está pasando antes de que aparezca la siguiente pareja de víctimas.

Lo que más me gustó es el cambio de género impecable de la autora. Eva venía de la fantasía histórica con la saga de los Longevos y aquí da el salto a la novela negra con una soltura que sorprende. La ambientación de Vitoria es magnífica, casi un personaje más: recorremos sus calles, sus monumentos, sus locales de pinchos, sus fiestas, sus tradiciones. Funcionaría como guía turística. El ritmo no afloja ni en una sola página y el desenlace, sin dejar cabos sueltos, te pilla con la guardia baja. Los personajes secundarios son una joya: el hermano significativamente bajito del protagonista, Germán; el abuelo entrañable que encarna las costumbres vascas; la compañera espabilada y algo desequilibrada, Estíbaliz; y los dos hackers, el jovencísimo MatuSalem y la anciana Golden.

Lo que menos me convenció fueron los propios protagonistas, especialmente la subcomisaria Alba, que ni en sus reacciones laborales ni en su relación con Unai me la he creído. Kraken, el inspector torturado por su pasado, tampoco rompe esquemas: es el típico antihéroe del género. Pero, oye, el conjunto compensa con creces estos defectos. Una recomendación en toda regla, y si os apetece, hay película con Belén Rueda y Javier Rey.

La danza de los tulipanes, Ibon Martín

Y aquí viene el polémico de la lista. Le di una oportunidad a Ibon Martín porque tiene una legión de fans kilométrica y porque parecía interesante, pero he salido con sensaciones encontradas.

La premisa promete: la periodista más popular de Gernika aparece arrollada por el tren de la línea de Urdaibai, fijada a la vía con un tulipán rojo entre las manos, y todo retransmitido en directo por Facebook. La inspectora Ana Cestero, de la Ertzaintza, abre la investigación. Es la primera entrega de una saga que ya tiene continuaciones.

Lo bueno es que la novela arranca con un puñetazo, está bien hilada, tiene un ritmo constante y una ambientación sobresaliente (Martín se inició en la narrativa de viajes y se nota: te traslada al País Vasco como pocos). El asesino tiene un perfil criminológico bien recreado, y el personaje secundario de Julia me gustó bastante.

Pero. La protagonista, Ana Cestero, es una de esas investigadoras que se han puesto de moda y que utilizan ahora todos los escritores de novela negra. Liberada, independiente, histriónica, con carácter. Son todas iguales y me aburren ya hasta el infinito. Qué cansinez de personajes, en serio. Si en la sinopsis de la siguiente novela que vaya a leer veo que la protagonista vuelve a ser una mujer policía atormentada con el mismo perfil, me voy a otro libro. Y por si fuera poco, las deducciones del final son demasiado obvias y el asesino se ve venir desde la primera mitad.

Mi calificación es de entretenido, no más. ¿Lo recomiendo? Si eres amante de la novela policíaca con tintes locales y no te importa la protagonista, seguramente te guste mucho (Martín tiene legiones de fans, así que algo no veo yo que ellos sí ven). Por mi parte, no creo que continúe con la saga, pero sí daré una oportunidad a otra novela del autor en algún momento.

El universo Santiago Díaz: El buen padre y Jotadé

Santiago Díaz es uno de los descubrimientos recientes para mí y se lo debo a Bitterblink, que me lo recomendó después de leerlo él. Y aquí os ofrezco un dos por uno: la puerta de entrada (El buen padre, primera novela de la saga Indira Ramos) y su evolución más reciente (Jotadé, que recupera al personaje más carismático de la trilogía y le da serie propia).

El buen padre presenta a la inspectora Indira Ramos, una protagonista con una ética inquebrantable y una fobia a los microbios que le complica la vida en cada escena. El caso: un anciano se entrega a la policía confesando que ha secuestrado a tres personas (el abogado defensor de su hijo, la jueza que lo condenó y una estudiante que testificó en su contra) y avisa de que morirán uno cada semana si no liberan a su hijo, condenado por matar a su mujer. Indira tiene tres semanas para resolverlo. La novela me la leí en dos días exactos, lo cual ya os dice cosas. Lo mejor: el ritmo trepidante, la estructura de capítulos cortos (Díaz es guionista antes que novelista y se le nota), la protagonista no estereotipada, y que el libro nos hace pensar hasta dónde es capaz de llegar una persona para defender a sus seres queridos. Lo peor: que no hay antagonista clásico (el secuestrador no es un asesino sádico, es un padre desesperado, y yo, llamadme macabra, eché de menos el típico asesino en serie con personalidad torturada); que los giros se ven venir demasiado; y que el ritmo vertiginoso a veces va en detrimento de la solidez narrativa. Calificación: bueno.

Jotadé llegó después y supone el spin-off del personaje más carismático de la saga: Jotadé Cortés, el único policía gitano de la comisaría, irreverente sin remedio, alérgico a las jerarquías, leal a sus compañeros, respetado en la calle y capaz de hacerme reír en voz alta varias veces. La trama principal va de mafias y contrabando: dos hombres aparecen destripados y tirados desde un puente de la M-30 y sus vísceras caen sobre el descapotable de la hija del comisario, que muere en el acto. A partir de ahí, persecución y vendetta. Lo mejor del libro es el propio Jotadé y un final que no vi venir, de los que te dejan con cara de tonta. Lo peor es que la novela tiene cuatro líneas argumentales y solo la de Jotadé me funcionó del todo; las otras tres me sobraron en distinto grado, especialmente la del policía Iván, que parece metida con calzador. Calificación: bueno, sobre todo por la resolución inesperada.

Mi consejo: si os enganchó el ritmo de Díaz, leed la trilogía Indira en orden (El buen padre, Las otras niñas, Indira) y luego saltad a Jotadé. Es un universo y conviene tomárselo como tal.

Cuchillo, Jo Nesbo

Y ahora el peso pesado internacional. Cuchillo es la duodécima novela protagonizada por Harry Hole, y para mí Jo Nesbo es, sin discusión, el mejor escritor de novela negra del panorama actual. SIN DISCUSIÓN NINGUNA.

Os pongo en contexto sin destripar nada (la propia contraportada del libro lo destripa, así que no me culpéis a mí). La novela arranca con Harry hundido: ha vuelto a beber, Rakel le ha echado de su vida, ha sido readmitido en la policía de Oslo pero en un departamento infecto, lejos de los casos que quiere investigar. Despierta una mañana sin recordar nada de la noche anterior y con las manos manchadas de sangre. Y paralelamente, Svein Finne, el violador y asesino al que Hole encarceló en su día, acaba de salir de prisión.

Esta novela se construye sobre el asesinato de un personaje muy importante en la saga (no diré quién, pero cualquier lector de la serie sabrá deducirlo). Es la entrega de mayor carga psicológica de toda la serie y la menos explícita y morbosa respecto al cómo del asesinato. Aquí lo importante es el quién y el porqué. Harry cae más a los infiernos que nunca (y mira que ha caído veces) y el lector siente con él un dolor casi palpable. Los temas habituales del autor siguen ahí (corrupción, abusos de poder, alcoholismo, venganza, traición) pero esta vez Nesbo añade la redención como pieza central. El final es de lo mejor que ha escrito Nesbo: impredecible y a la vez totalmente lógico cuando lo lees.

Aviso navegantes: aunque cada novela de la saga puede leerse de manera independiente, yo siempre recomiendo empezar por El murciélago (la primera) o al menos por Petirrojo (la tercera, donde realmente arranca la grandeza de la serie). Y un apunte personal: me gusta mucho más el personaje de Alejandra que la sosa de Rakel. Hole se rodea de mujeres muy interesantes casi todas y se quedó con la más insulsa de todas. Cosas suyas.

El guardián invisible, Dolores Redondo

Cerramos la lista con una novela que ya tiene casi diez años pero que para mí sigue siendo de lo mas destacable en el panorama negro español. El guardián invisible es la primera entrega de la trilogía del Baztán y, gracias a los productores de Millennium, ya tuvo adaptación cinematográfica en su día.

Premisa: el cuerpo desnudo de una adolescente aparece siniestramente colocado en los márgenes del río Baztán, uno de los enclaves más mágicos del País Vasco y Navarra. Veinticuatro horas después se establece la relación con otro asesinato similar acaecido un mes antes. La inspectora Amaia Salazar, de la Policía Foral, lidera la investigación y eso la obliga a regresar a Elizondo, el pueblo donde nació y del que siempre quiso huir.

Lo que más me gusta de este libro es cómo combina la novela negra con tintes costumbristas y una buena dosis de suspense aderezado con gotas paranormales (la autora se apoya en la mitología vasca-navarra e introduce figuras del folklore de la zona: el Basajaun, las brujas, las belagiles). Y luego está el ambiente familiar de Amaia, que es realmente aterrador. Hay un personaje muy cercano a ella que se lleva la palma: la madre. Me dio miedo de verdad, así, sin rodeos. Los temas femeninos también pesan mucho en el libro (la maternidad, el deseo de ser madre y la responsabilidad que conlleva), todo bien hilado dentro del thriller. La atmósfera del valle de Elizondo está fabulosamente conseguida.

He leído en muchas críticas que comparan a Dolores Redondo con Camilla Läckberg y estoy en total desacuerdo: gracias a Dios Dolores no es ñoña ni se excede en detalles rosas y nimios como en mi opinión hace la sueca. Sus historias son mucho más adictivas y terroríficas. Calificación: muy bueno. Un sí clarísimo para quien busque novela negra española con personalidad propia.

Bonustrack de Bitterblink: Ya no quedan junglas donde regresar, Carlos Augusto Casas

Y ahora os dejo con mi compañero Bitterblink, que se cuela en esta lista de novela negra de Malosa con una recomendación muy a su estilo. La novela es Ya no quedan junglas donde regresar de Carlos Augusto Casas. Le cedo el micrófono:

«La premisa: Teo, conocido como El Gentleman, es un hombre mayor, viudo, que vive marcado por la soledad y la edad. Cada jueves tiene una cita con Olga, una joven prostituta de la calle Montera, pero lo que les une no es algo físico sino la posibilidad de escapar por una hora de sus miserias. Cuando Olga es brutalmente asesinada, Teo decide que ya no soporta que le quiten lo poco que le quedaba y se embarca en una venganza personal contra los cuatro abogados que se perfilan como sospechosos. Mientras tanto, la inspectora Inés Iborra investiga los asesinatos y dos matones a sueldo (Herodes y El Chapas) buscan al viejo para ajustarle las cuentas.

»En este libro no hay buenos. Todos los personajes son malos y, sin embargo, Casas consigue que todos te caigan realmente bien. Es novela negra de las de antes, con policías alcohólicos de esos que «no es que no beban estando de servicio, lo que hacen es no pagar [lo que beben]», con matones que filosofan sobre la vida y la muerte, y con un protagonista anciano que debate sobre la vejez con la profundidad de un Marlowe borracho. Frases citables, diálogos geniales, momentos hilarantes. Es novela tarantiniana en su mejor sentido: caricaturesca, irreal, divertidísima pero eso si sin «misterio» más allá de como cojones a terminar y os garantizo que termina en un gran final.»

»Aviso importante sobre la adaptación cinematográfica: existe una película titulada Ya no quedan junglas, estrenada en 2025, dirigida con un reparto internacional encabezado por Ron Perlman como Teo y acompañado por Megan Montaner, Hovik Keüchkerian, Damián Alcázar, Itziar Ituño y Karra Elejalde. La cosa pintaba interesante, pero el resultado es directamente horrible. La película es mala con ganas y, sobre todo, no le hace ninguna justicia al libro. Y para terminar de rematarlo, no está ni en español ni en inglés, sino en una espantosa mezcla de los dos idiomas que convierte la experiencia de verla en algo casi insoportable. Os lo digo con todas las letras: ni se os ocurra ver la película antes de leer el libro. Y si ya la habéis visto, no juzguéis al pobre Casas por ella, que el libro es mucho mejor.»

Para terminar

Cinco novelas negras y un bonustrack para que el verano os cunda. Si tuviera que apostar fuerte por una sola, sería Cuchillo de Nesbo, porque nadie en el panorama actual escribe novela negra como él. Si os apetece probar la novela negra española de calidad, El silencio de la ciudad blanca y El guardián invisible son apuestas seguras. Si queréis algo más reciente y devorable, el universo Santiago Díaz (El buen padre + Jotadé) os va a encantar. Y si os habéis comido el listado entero y queréis saber qué tal escribe Ibon Martín, ya sabéis que yo no soy una fan acérrima, pero el libro engancha; vosotros decidís.

Que disfrutéis del verano y de la lectura. Yo me vuelvo a la siguiente novela negra de la lista pendiente.

Malosa

 

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Las 9 mejores novelas y sagas de ciencia ficción espacial para leer este verano (según Bitterblink)

Post especial by Bitterblink

El verano tiene eso: que llega el calor, el aire acondicionado empieza a sonar como un Renault 5 arrancando a -10 grados, descubres que tienes más tiempo libre del que recordabas y acabas buscando alguna forma de escapar de la realidad.

Para desconectar de verdad, hay pocos destinos mejores que el espacio sideral porque tiene una ventaja enorme sobre cualquier otro escenario de evasión: allí tus problemas cotidianos dejan de importar. La hipoteca, el trabajo y el vecino que ha decidido aprender batería durante vacaciones se vuelven insignificantes cuando estás intentando sobrevivir en Marte, detener el fin del Sol o evitar una guerra interestelar.

Así que he reunido algunas de mis novelas y sagas espaciales favoritas. Hay clásicos imprescindibles, fenómenos recientes, inteligencia artificial con problemas existenciales, exploradores galácticos y algún que otro astronauta que toma decisiones extraordinariamente malas con una confianza admirable.

Todas tienen reseña en el blog. Y todas merecen una oportunidad.

El juego de Ender + La sombra de Ender – Orson Scott Card

Si tuviera que recomendar una sola saga de esta lista a alguien que quiere iniciarse en la ciencia ficción espacial, probablemente sería esta. No porque sea la más moderna o la más espectacular, sino porque sigue funcionando igual de bien cuarenta años después de su publicación. Eso no ocurre por casualidad.

En El juego de Ender, la humanidad teme una nueva invasión de los insectores y decide entrenar a los mejores niños del planeta para convertirlos en estrategas militares. Entre todos ellos destaca Ender Wiggin, un genio al que los adultos manipulan sin descanso porque creen que es la única persona capaz de salvar a la especie. Lo brillante de la novela nunca fueron las batallas espaciales, aunque las tiene, sino los dilemas morales que plantea. Card consigue que te preguntes continuamente cuánto estamos dispuestos a sacrificar para sobrevivir y quién paga realmente el precio de la victoria.

Pero si todo el mundo conoce a Ender, mucha menos gente ha leído La sombra de Ender, y eso es una pena porque es una de las mejores reinterpretaciones que he leído jamás. Card vuelve a contar exactamente los mismos acontecimientos desde el punto de vista de Bean, uno de los personajes secundarios del libro original. Lo sorprendente es que no parece una repetición. Bean entiende cosas que Ender desconoce, ve conspiraciones que ocurren fuera de plano y aporta una visión mucho más fría y analítica de toda la historia. Es uno de esos raros casos en los que una novela paralela no vive de la fama del original, sino que consigue engrandecerlo. Si has leído uno y no el otro ¿¿A qué esperas??

Somos Legión (Somos Bob) – Dennis E. Taylor

De todos los libros más recientes que aparecen en esta lista, probablemente ninguno me ha enganchado tanto como Somos Legión (Somos Bob). Es una de esas novelas que empiezas por curiosidad y acabas recomendando a cualquiera que te aguante más de cinco minutos hablando de libros.

Bob Johansson es un ingeniero informático que vende su empresa, se criogeniza por si la inmortalidad acaba llegando y tiene la mala suerte de morir atropellado pocas horas después. Más de un siglo más tarde despierta convertido en una inteligencia artificial integrada en una sonda espacial autorreplicable cuya misión consiste en colonizar la galaxia. Lo que sigue es una mezcla extraordinariamente divertida de exploración espacial, humor geek, inteligencia artificial, filosofía y ciencia ficción hard. Taylor consigue hablar del Barco de Teseo, de colonización interestelar y de los límites de la identidad personal sin que la novela deje de ser una lectura tremendamente entretenida.

Además, hay una peculiaridad importante: actualmente Somos Legión solo se encuentra disponible en español en formato audiolibro. Normalmente eso podría parecer una limitación, pero en verano casi lo veo como una ventaja. Si nunca has probado un audiolibro, esta saga es una forma estupenda de empezar. Hay algo muy agradable en escuchar a Bob mientras paseas por la playa, estás tumbado junto a la piscina o simplemente intentas sobrevivir a una tarde de cuarenta grados. No hay que luchar contra el viento que intenta pasar las páginas por su cuenta ni contra la arena que siempre encuentra la forma de colarse dentro del libro. Simplemente te pones unos auriculares y dejas que una inteligencia artificial obsesionada con colonizar la galaxia te acompañe durante unas horas.

El Marciano + Proyecto Hail Mary – Andy Weir

Andy Weir tiene una habilidad especial que muy pocos escritores poseen: consigue que resolver problemas de ingeniería espacial resulte emocionante. No debería funcionar. Funciona de maravilla.

En El Marciano, Mark Watney es abandonado en Marte después de que su tripulación lo dé por muerto. Está solo, aislado a millones de kilómetros de cualquier ayuda y tendrá que sobrevivir utilizando únicamente sus conocimientos científicos y una capacidad casi sobrenatural para mantener el sentido del humor cuando todo sale mal. Que suele ser bastante a menudo. Es una novela que convierte la ciencia en aventura y que consigue que te preocupes sinceramente por alguien cuyo principal enemigo es una hoja de cálculo llena de malas noticias. Además, tuvo una adaptación cinematográfica estupenda dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Matt Damon, una de esas raras ocasiones en las que libro y película funcionan igual de bien.

Si aquel libro ya era una maravilla, Proyecto Hail Mary consigue ir todavía más lejos. Ryland Grace despierta solo en una nave espacial sin recordar quién es ni por qué está allí. Poco a poco descubre que el Sol se está apagando y que él podría ser la última esperanza de la humanidad. Lo que empieza como un misterio espacial acaba convirtiéndose en una historia de amistad interestelar sorprendentemente emotiva. Y sí, estoy hablando de Rocky. No voy a contar nada más porque descubrirlo forma parte de la experiencia, pero hacía mucho tiempo que un personaje me caía tan bien tan rápido.

Este mismo año además se ha estrenado su adaptación cinematográfica, Proyecto Salvación, que ha conseguido algo nada sencillo: convencer a muchos lectores de que estaba a la altura del material original. Si disfrutaste con El Marciano, esta debería ser tu siguiente parada obligatoria.

Los diarios de Matabot – Martha Wells

Si tuviera que señalar la saga más divertida de esta lista, probablemente elegiría a Matabot. No porque sea una comedia pura, sino porque consigue que un androide antisocial obsesionado con ver series basura termine convirtiéndose en uno de los personajes más entrañables de la ciencia ficción moderna.

La saga comienza con Sistemas críticos, donde conocemos a una unidad de seguridad que ha hackeado su propio sistema de control. Es libre. Lo único que quiere hacer con esa libertad es que los humanos le dejen tranquilo para ver sus telenovelas. Naturalmente, los humanos tienen otros planes. En Condición artificial aparece ART, una inteligencia artificial tan insufrible como brillante, y juntos forman una de las parejas más divertidas que he encontrado en el género. Protocolo rebelde continúa ampliando ese universo y demostrando que Wells entiende perfectamente cómo escribir personajes artificiales que resulten más humanos que muchas personas.

Lo mejor de Matabot es que debajo del humor y de los diálogos brillantes hay una reflexión bastante seria sobre la identidad, la libertad y la dificultad de relacionarse con los demás. Además, son novelas cortas. Peligrosamente cortas. Lees una en una tarde y cuando te das cuenta necesitas la siguiente. Recomiendo también la serie, no puede ser de otra manera, es suficientemente fiel (al espíritu) de los libros.

Serie Imperial Radch — Ann Leckie

Hay novelas que entretienen y luego están las novelas que te obligan a reajustar el cerebro durante las primeras cien páginas. Ann Leckie pertenece claramente al segundo grupo.

Justicia auxiliar tiene una de las premisas más originales de la ciencia ficción moderna. La protagonista es una nave espacial. Literalmente. Una inteligencia artificial que antes controlaba miles de cuerpos auxiliares y que ahora ha quedado reducida a uno solo. Y busca venganza. Lo fascinante no es tanto la trama como el universo que construye Leckie: un imperio galáctico complejo, extraño y diferente a casi cualquier cosa que hayas leído antes.

Espada auxiliar toma todo lo que funcionaba en la primera novela y lo desarrolla todavía más. Más política, más intrigas, más reflexiones sobre identidad, memoria y poder. Es probablemente la recomendación más exigente de esta lista, pero también una de las más originales.

La Vieja Guardia — John Scalzi

No toda la ciencia ficción necesita cambiar tu forma de ver el universo. A veces basta con que te haga pasar un buen rato. Y en eso John Scalzi es un especialista.

La Vieja Guardia parte de una idea fantástica: cuando cumples setenta y cinco años puedes alistarte en las Fuerzas de Defensa Coloniales. A cambio recibes un cuerpo rejuvenecido y una segunda oportunidad. La letra pequeña es que probablemente acabarás luchando en alguno de los lugares más peligrosos de la galaxia. La continuación directa de la aventura, Las Brigadas Fantasma es más ligera e igualmente veraniega.

Scalzi escribe con una facilidad insultante. Los personajes resultan simpáticos desde el primer capítulo, la acción nunca decae y siempre encuentra espacio para el humor. No pretende reinventar el género. Pretende entretener. Y vaya si lo consigue. Es uno de esos libros que se leen con una sonrisa permanente y que recuerdan por qué la ciencia ficción también puede ser pura diversión.

Mickey 7 — Edward Ashton

Termino con una de las premisas más ingeniosas que ha dado la ciencia ficción reciente. En Mickey 7, el protagonista es un Prescindible: un trabajador cuya función consiste básicamente en morir cuando la situación se complica demasiado. Cada vez que eso ocurre, imprimen una nueva copia con todos sus recuerdos.

El problema aparece cuando Mickey 7 sobrevive a una misión que debería haberlo matado y descubre que Mickey 8 ya ha sido creado. Tener dos copias simultáneas de la misma persona es ilegal, así que ambos tendrán que esconderse mientras intentan evitar que los eliminen. Ashton aprovecha esta idea para plantear preguntas bastante interesantes sobre identidad, conciencia y qué significa realmente ser una persona, todo ello acompañado por una buena dosis de humor negro.

La reciente adaptación cinematográfica (Mickey 17, protagonizada por Robert Pattison) ha vuelto a poner el libro en el punto de mira, pero la novela sigue siendo la mejor forma de disfrutar de una idea que mezcla filosofía, clonación y comedia negra con una naturalidad sorprendente.

Y ahora, ¿por dónde empiezo?

Porque ya sé que 9 libros dan vértigo, aquí va mi guía rápida:

  • Si quieres empezar con algo divertido y reciente: Somos Legión, Somos Bob. Engancha desde la primera página y tiene 5 secuelas para todo el verano en formato audiolibro.
  • Si quieres ciencia ficción rigurosa pero emocionante: El bloque de Andy Weir. El Marciano + Proyecto Hail Mary te darán semanas de lectura de primera.
  • Si buscas algo con personalidad y capítulos cortos: Matabot. Es como tener un amigo androide con ansiedad social que te cuenta sus aventuras.
  • Si quieres ciencia ficción literaria que te haga pensar: Ann Leckie. No es lectura fácil, pero es de lo mejor que se ha escrito en el género.
  • Si necesitas un clásico que deberías haber leído ya: El juego de Ender y si lo has leído La sombra de Ender. No hay excusa.
  • Si quieres algo ligero y entretenido: La Vieja Guardia o Mickey 7. Para leer en la piscina sin quemarte las neuronas.

Y ya está. Si con alguno de estos libros no consigues escapar unas cuantas horas del calor veraniego, quizá el problema no sea la ciencia ficción, quizá necesites vacaciones más largas.

El espacio es frío, oscuro y hostil, pero la realidad en la que vivimos es aun más hostil así que aprovechad el verano.

Feliz verano y felices lecturas.

Firmado Bitterblink

 

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Juan Gómez-Jurado: ¿Merece la pena la saga Reina Roja? Nuestra opinión 100% sincera (y sin spoilers, más o menos)

Reseñado por Malosa

Juan Gómez-Jurado es ese autor del que todo el mundo habla, que arrasa en ventas, que tiene legiones de fans entregadísimos que obedecen sus instrucciones sin rechistar, y que encima, ha conseguido que Amazon Prime adapte sus libros con una serie que mola bastante. Vamos, parece que el hombre lo está haciendo todo bien. O casi todo.

En Un libro para esta noche hemos leído los cuatro libros que tenemos disponibles del autor, empezando por Reina roja y terminando, recientemente, con su última novela, Mentira. Y tenemos opiniones. Bastantes. Así que si estás pensando en lanzarte a la piscina del universo Gómez-Jurado, aquí te lo contamos todo sin anestesia pero con cariño.

Antes de empezar: el asunto de las sinopsis

Vamos a aclarar algo que nos toca las narices desde el principio y que conviene saber antes de comprar nada: este señor publica sus libros con unas sinopsis que no dicen absolutamente nada. Un par de frases crípticas, algo de misterio forzado y punto. La estrategia funciona para crear expectación, no lo negamos. Pero también tiene el efecto secundario de que no sabes bien qué te estás comprando hasta que lo tienes en las manos. Y a veces, si lo hubieras sabido antes, igual habrías tomado una decisión diferente. Dicho esto, vamos al lío.

Reina roja: el mejor de la saga, sin discusión

Aquí la historia que protagonizan Jon Gutiérrez, inspector vasco enorme (que no gordo), bonachón y con más corazón que un camión, y Antonia Scott, la mente más brillante del país, con nulas habilidades sociales y varios demonios propios. Juntos investigan crímenes para un misterioso proyecto llamado Reina roja.

El libro es un thriller de manual bien ejecutado: asesinatos con toque macabro, persecuciones, cuenta atrás, giros y enfrentamiento final. No inventa la rueda, pero la hace girar con una soltura envidiable. Y lo que lo eleva por encima de la media es la pareja protagonista. Jon y Antonia, que se complementan de una manera que pocas veces se ve en el género: él pone el humor y la ternura, ella la inteligencia y la excentricidad. Su relación, tensa y peculiar, es lo que hace que quieras seguir leyendo. Novela redonda, muy entretenida, y la mejor del autor de lo que hemos leído hasta ahora. Sin discusión.

Veredicto: Muy Bueno. Empieza aquí, sin duda.

Si además has visto la serie de Amazon Prime, te alegrará saber que la adaptación es bastante fiel. Los dos actores protagonistas capturan muy bien la esencia de sus personajes, y las diferencias respecto al libro son menores (aunque existen).

Loba negra: la que te puedes saltar (en serio)

Segunda entrega, y aquí es donde Gómez-Jurado tropieza. La historia de Jon y Antonia continúa, pero en una dirección completamente diferente: mafias, trata de personas, corrupción policial. El proyecto Reina roja queda en un segundo plano. Es, en esencia, una novela de transición que probablemente no era necesaria.

Los problemas son varios. Los personajes pierden su esencia: Jon aparece algo caricaturizado y Antonia pierde buena parte de su brillo intelectual y su autenticidad. La escritura se resiente también, con un abuso de muletillas y repeticiones que satura, y con una prosa que da sensación de haber sido escrita con prisa para aprovechar el éxito del anterior. Y encima hay párrafos que parecen directamente copiados del primer volumen, algo que no es solo impresión nuestra, porque lo hemos visto comentado por muchos lectores por ahí.

Lo bueno: el desenlace tiene su momento adrenalítico, y cuando reaparecen ciertos personajes de Reina roja, la novela cobra vida. Pero llega tarde.

La conclusión más práctica que podemos daros: si acabas Reina roja y quieres seguir, ve directamente a Rey blanco. No te perderás nada esencial de Loba negra para entender la historia principal, y tendrás mejor recuerdo de la saga.

Veredicto: Entretenido, y siendo generosos. Más bien pasable.

Rey blanco: mejor que Loba negra, pero ya no es lo mismo

El cierre (más o menos) de la trilogía protagonizada por Jon y Antonia recupera terreno respecto a la segunda parte. La escritura mejora, las muletillas se dosifican más, y los personajes recuperan parte de su esencia perdida. Antonia vuelve a parecer la persona más inteligente de la habitación, y Jon recupera su candidez y su humor. Seguimos sin alcanzar el nivel de Reina roja, pero al menos la sensación no es de decepción sino de corrección.

El antagonista, Mr. White, es interesante en la medida en que ofrece un duelo de inteligencia con Antonia que, sin ser fascinante, funciona. Y hay un elemento argumental, una segunda Reina roja con flashbacks de su entrenamiento, que resultó genuinamente atractivo.

Lo que no: la originalidad del primero se ha diluido en una continuación que entretiene pero no sorprende. Y hay un epílogo en el que el autor lanza la pregunta directa a los lectores de si quieren más aventuras con Jon y Antonia. La respuesta rápida, tras haber leído los tres, es que quizá era mejor dejarlo aquí.

Veredicto: Entretenido. Superior a Loba negra, inferior a Reina roja.

Mentira: fuera del universo Reina roja, pero no mucho mejor

La novedad más reciente del autor sale del universo de Antonia y Jon para presentar una historia nueva con una protagonista diferente. La estructura es su punto más interesante: el libro se divide en cuatro partes que pertenecen a géneros distintos, con un thriller psicológico y uno policíaco bien combinados. También funciona el recurso de las normas del barón, unas reflexiones sobre psicología humana que la protagonista intercala y que resultan super interesantes.

Pero los problemas de fondo siguen ahí. La escritura de Gómez-Jurado tiene tics que se repiten libro a libro: el abuso de referencias a series y películas, el suspense forzado, las descripciones que se alargan innecesariamente y se repiten. Y en este caso los personajes no consiguen conectar emocionalmente, lo cual es un problema grave cuando se supone que tienes que estar pendiente de sus destinos durante toda la novela. El final, además, resulta tan críptico que deja con la sensación de no haber entendido del todo qué acaba de pasar, y como el autor pide expresamente que nadie hable de spoilers, encontrar explicaciones por ahí es prácticamente imposible.

Veredicto: Entre pasable y entretenido.

Entonces, ¿merece la pena leer a Gómez-Jurado?

Sí, pero con matices. Reina roja es una novela policiaca sólida, bien construida y con una pareja protagonista difícil de olvidar. Si te gustan los thrillers españoles, está más que justificado darle una oportunidad, especialmente si ya has visto la serie y te ha enganchado. A partir de ahí, la cosa va bajando en calidad de forma progresiva, aunque nunca llega a ser mala, simplemente se queda en correcta.

Si eres de los que prefieren las sagas cortas o leer libros autoconclusivos, nuestra recomendación es clara: quédate con Reina roja y, si quieres el cierre, salta directamente a Rey blanco. Y si algún día Gómez-Jurado publica algo completamente nuevo, con una sinopsis decente que permita saber de qué va, igual nos animamos otra vez. Igual.

Yo sigo recomendado la saga de Jotadé de Santiago Díaz como una anternativa que, sin tanto efectismo ni tanto márketing, funciona muy bien.

Malosa

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¿Todavía no te has ido?

FINAL DE MENTIRA EXPLICADO

[Ojo contiene Spoilers de trama, sin spoilers del ‘giro’ final By Bitterblink]

  • [Spoiler de trama]: El final «convencional» de la novela nos viene a contar que el tesoro nunca ha existido y que fue un invento de las dos familias enfrentadas para mantener con ello «vivo» al pueblo.
  • [Pista sin spoiler sobre el ‘giro final’]: Luego está el final del que el autor nos pide que no contemos, y me da la sensación que este final que no debemos contar no es más que una estrategia de marketing. Porque desde mi punto de vista lo que añade o aporta no es un giro final que te cambia la percepción de la novela entera (tipo el giro final del Sexto Sentido o de El club de la lucha) sino solamente un matiz, que enriquece pero que no cambia radicalmente NADA (y por eso creo que ha decepcionado a Malosa). La frase «giro» es «ya no eras tú». Con esta pista os animo a sacar vuestra propia conclusión. La mía es que este «giro» no merecía una nota del autor, vosotros sacad la vuestra.

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Vera de Juan del Val y los Premios Planeta: ¿mejoran o empeoran?

Lo cuento ya de entrada, sin rodeos: llevo años leyéndome el Premio Planeta y, salvo contadas excepciones, nunca me convencen. Lo he dicho en cada una de mis reseñas, lo digo en cada cierre de año y lo repito ahora: en mi opinión, los Planeta sobreviven más por su valor comercial que por su valor literario. Y eso no lo digo solo yo, lo dijo en su día también Pérez-Reverte y yo coincido al cien por cien.

Pero esta semana, con Vera, una historia de amor de Juan del Val plantada en el número uno de ficción en El Cultural y todos vosotros googleando si vale la pena, me he hecho la pregunta inversa: si llevo años criticando los Planeta y comparando unos con otros, ¿he hecho yo el ejercicio honesto de mirar atrás y ver si están mejorando o empeorando? Pues vamos a ello. Repaso aquí los siete Premios Planeta y finalistas que he reseñado en el blog, en orden cronológico inverso, con mi opinión honesta sobre cada uno y al final saco conclusiones. Avisados quedáis.

Vera, una historia de amor – Juan del Val (Planeta 2025)

Voy al grano: para mí, Vera no merece el Planeta. Y antes de que nadie me apedree, dejo dos cosas claras: me cae muy bien Juan del Val, me parece un tertuliano inteligente y con sentido común, y conste también que esta novela jamás la habría leído de no haber ganado el premio. Pero ya que la he leído, allá voy.

Empiezo por lo positivo, que también lo tiene. Es una novela corta y fácil de leer, en mi caso cayó en dos sentadas. Del Val consigue dinamismo a base de capítulos cortísimos con cambio de personaje constante y una narrativa correcta. Esto último lo valoro doblemente porque el autor siempre ha dicho que fue alumno mediocre y que fracasó en la escuela; aprender a escribir correctamente de adulto tiene mérito. Y, si tiramos mucho del hilo, se puede leer como una crónica sobre la insatisfacción, en la línea de La pasión turca de Antonio Gala: una mujer burguesa de vida acomodada que decide tirarlo todo por la borda. Aunque dudo mucho que esta fuera la intención del autor.

¿Lo malo? Casi todo lo demás. Los personajes son insustanciales, sin profundidad, ni siquiera Vera tiene un perfil que se sostenga. La novela está plagada de clichés hirientes: los ricos de clase alta estudian en ICADE y son superficiales y racistas, las mujeres de esa clase son reprimidas educadas por monjas con prejuicios sexuales, los que viven en barrios humildes son drogadictos y ladrones. Una representación caricaturesca y manida hasta la saciedad. No entendí el mensaje del libro (¿la liberación sexual femenina? ¿En serio, Juan del Val, no hay nada más profundo aquí?) ni entendí el final, tuve que releerlo tres veces para captar el sentido. Y el erotismo tan alabado por el propio autor, francamente, brilla por su ausencia: cualquier novela de romantasía actual sube la temperatura mil veces más que esta propuesta de Planeta.

Coincido aquí con Reverte: el Planeta no se otorga por valor literario sino por valor comercial. Este año lo que se ha premiado ha sido el personaje, el polémico Juan del Val, no la novela en sí. Calificación: pasable. No lo recomiendo, ni siquiera por tener una opinión sobre el Planeta.

Victoria – Paloma Sánchez-Garnica (Planeta 2024)

Victoria es, probablemente, la mejor propuesta reciente del Planeta. Aunque, ya os adelanto, tampoco creo que sea novela de 10 y no me cabe en la cabeza que fuera la mejor de las candidatas ese año. Pero al menos aquí hay materia prima.

La parte histórica está perfectamente recreada y bellamente tratada. Paloma Sánchez-Garnica nos lleva del Berlín de la posguerra (con la pobreza, la falta de oportunidades, los rusos campando a sus anchas) a la «tierra de las oportunidades» estadounidense, donde descubrimos que el racismo y la segregación campaban con la misma desfachatez. De ahí saltamos a un campo de trabajo de la Rusia comunista y terminamos volviendo a Alemania para la caída del Muro. Todo este escenario histórico le permite a la autora desarrollar temas universales bien trabajados (la envidia que desemboca en odio, la fuerza del amor, el poder del perdón) con una protagonista femenina sólida y unos secundarios femeninos potentes (Rebecca, Hedy).

Hasta aquí lo bueno. Lo no tan bueno son dos cosas. La primera, el carácter melodramático de la novela: hay tanta desgracia junta que se atraganta, y ya que tanto drama hay, al menos pido un poco de emoción que me saque una lágrima. Tampoco. La segunda, y lo peor, sus altibajos brutales. El inicio engancha muchísimo (la vida de Victoria en Alemania, su relación con su hija y hermana, su encuentro con Robert), pero cuando nos vamos a Estados Unidos y el personaje masculino toma protagonismo, la novela se desinfla de mala manera y se hace eterna. Terminé el libro casi por compromiso con la reseña, todo sea dicho. Calificación: entretenido, podría rozar el bueno según el lector. Si te gusta la novela histórica con drama postbélico, dale una oportunidad. Si lo que buscas es estar enganchado de principio a fin, ni te acerques.

La bestia – Carmen Mola (Planeta 2021)

La bestia llegó con polémica al saberse que detrás del pseudónimo no había una autora sino tres señores: Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero. A parir les pusieron en redes. A mí esta polémica me pareció patética. Cada uno escribe bajo el nombre que le da la gana, eso lo han hecho desde Emily Brontë hasta Stephen King por razones distintas, y desde luego no debería decir nada de la calidad del libro. Si tres mujeres hubieran escrito bajo un pseudónimo masculino, ¿alguien se habría escandalizado igual? Pues entonces igualdad, pero en ambos sentidos.

Vamos al libro. La ambientación del Madrid de 1834, con la epidemia de cólera asolando la ciudad, está muy bien lograda. Resuena con bastante fuerza al Covid, todo sea dicho, y los autores narran los hechos con toda la crudeza que consideran necesaria. Te trasladas perfectamente al Madrid de entonces y te conviertes tú también en un rechazado de la sociedad, una persona sin hogar ni futuro que tiene que robar y prostituirse para sobrevivir. También me gustó la crítica social a los miserables de la sociedad que no le importan a nadie, hay bastante de denuncia en estas páginas sobre el abuso de poder y el silencio cómplice de la mayoría.

El problema es que la novela va de más a menos. Te mete en la historia poco a poco, te encariñas de los personajes (especialmente del periodista Diego y de la adolescente Lucía), y de repente, mediada la obra, ya no quieres salir de la lectura. Hasta que llega un punto álgido y a partir de ahí, cuesta abajo. La historia pierde fuelle y desemboca en un final no demasiado sorprendente, bastante visto, y alargado más de lo debido. Como thriller, no sobresale. De hecho la saga de La novia gitana (de la misma Carmen Mola) me resulta más adrenalítica. En resumen, correcto diría yo. Los autores tenían todos los ingredientes para hacer un libro redondo e impactante, de los de no poder parar de leer. Y no ha sido el caso. Simplemente entretenido sin más.

Milena o el fémur más bello del mundo – Jorge Zepeda Patterson (Planeta 2014)

Aquí viene de los Planeta más decepcionantes que he leído. Y conste que la temática que aborda Milena (la trata de mujeres, la prostitución, los abusos de poder) tenía un potencial enorme. Pero el autor mexicano no es capaz de imprimirle ningún tinte novedoso ni de contarnos algo que no nos hubieran contado ya mil veces.

La novela se estructura en tres partes. La primera, en el presente y con la persecución de Milena, es la más floja y la que más páginas ocupa (un signo terrible para cualquier libro). La segunda, los flashbacks sobre el pasado de la croata desde que fue secuestrada en Marbella, es la única que mantiene cierto interés. Y la tercera, los relatos de la libreta negra con conversaciones con proxenetas y consumidores habituales de prostitución, es lo mejor del libro por las reflexiones éticas que plantea. El problema es que esta parte es minoritaria, el grueso de la novela está en la primera.

Y para colmo, la ambientación es poco lograda. Siendo el autor mexicano, no entiendo cómo apenas hay expresiones locales ni color regional en los capítulos ambientados en México. Casi no se aprecian diferencias entre el México de Zepeda y la Marbella española. Los personajes son planos y faltos de carisma (yo confundía continuamente a Claudia y Amelia, acabé el libro y aún no recordaba cuál era cuál). Y el lenguaje, periodístico, carente de emoción, redunda en la sensación de páginas, páginas y más páginas sin que el autor te cuente nada nuevo.

Un fiasco, en pocas palabras. Aburrido y anodino. Os recomiendo mucho antes La chica que llevaba una pistola en el tanga de Nacho Cabana, con la misma temática y mucho mejor tratada. Como libro es solo pasable. Una novela pretenciosa, que se cree más de lo que es.

El cielo ha vuelto – Clara Sánchez (Planeta 2013)

Y aquí, agárrate, llega la primera sorpresa positiva del recorrido. El cielo ha vuelto no me parece la maravilla que justifique los 600.000 euros del premio (esa era la cuantía entonces), pero tampoco creo que sea tan mala como la pinta media red. De hecho, me dio la impresión de que muchos la criticaban sin haberla leído, simplemente por estigma de Planeta.

La novela va de menos a más. Encierra más profundidad de la que parece transmitir y se nota que Clara Sánchez es una gran contadora de historias. Los temas centrales son interesantes: la crítica al mundo de la moda, la ceguera ante una verdad incómoda, la cobardía social que nos impide rebelarnos contra los que nos hacen daño. Todo dentro de una historia muy real con ciertos toques esotéricos y una pizca de suspense.

Las pegas también las tiene, claro. La protagonista, Patricia, me pareció incoherente: a ratos lúcida e inteligente, a ratos casi retrasada mental, sin que se entienda el cambio. Los secundarios están menos esbozados, aunque el personaje de Viviana (la mujer del avión que avisa a Patricia) me ganó por completo. Y el final, totalmente abierto, no sé si acaba de cuajar en este tipo de historia, me dejó un poco desubicada.

Pero en conjunto, repito, mejor de lo que la crítica popular esgrime. Calificación: bueno. Y de los pocos Planeta que recomendaría sin sentirme culpable.

La marca del meridiano – Lorenzo Silva (Planeta 2012)

Vuelvo a la senda habitual de los Planeta con La marca del meridiano, que no me gustó casi nada. Y aquí parto con las cartas sobre la mesa: ya iba predispuesta, porque previamente había leído El alquimista impaciente del mismo autor y no me había convencido nada el brigada Bevilacqua. Así que mi reseña peca de subjetiva, sí, pero los argumentos siguen ahí.

El brigada Bevilacqua, ese personaje aclamado por media España, a mí me resulta insufrible. Pedante, cargante, con monólogos grandilocuentes sobre el bien y el mal y su propia existencia. Y luego está lo del lenguaje. Vamos a ver, lector, tú cuando hablas o piensas, ¿usas la palabra pleonasmo para referirte a una redundancia? ¿O acaso cuando experimentas vergüenza te sientes pundonoroso? Pues Bevilacqua sí. Da la impresión de que Silva usa un vocabulario tan rico casi como si estuviera pidiendo el Planeta a gritos. Me resultó artificial hasta lo insoportable.

Los secundarios son prácticamente inexistentes: la sargento Chamorro hace de chófer del brigada hasta tres cuartos del libro, el guardia Arnau podría desaparecer y nadie lo notaría. Y luego hay un pro-catalanismo exacerbado disfrazado de fraternidad entre los pueblos que, como castellana, me sentó francamente mal. Hay una parte donde Silva se atreve a afirmar que los catalanes no quieren la independencia sino que no tienen más remedio porque los castellanos los han marginado históricamente. No voy a entrar en polémica, pero creo, señor Silva, que esa frase no fue acertada. Y para colmo: me aburrí. Lo terminé casi por obligación.

Y luego viene lo positivo, que también lo hay. Me parece estupendo que un género tan desprestigiado como la novela negra haya ganado el Planeta, eso es un avance. La prosa de Silva está cuidada (aunque roce la grandilocuencia) y el final, con esa mujer que irrumpe en las últimas páginas y dota a Bevilacqua de imperfección y humanidad, me reconcilió un poquito con el personaje. Pero solo un poquito. Calificación: pasable. Y lo he calificado así no por la novela en sí, sino porque después de todo no deja de ser un premio de renombre, aunque dicho premio no sea santo de mi devoción.

Retrato de una bruja – Luis de Castresana (Finalista Planeta 1970)

Y llegamos al final del recorrido con una pequeña obra maestra casi desconocida para el gran público. Cuidado, porque aquí pasa algo importante: este libro no ganó el Planeta de 1970. Quedó finalista. Y como dije ya en su día, no me extraña que no ganara: pocos premios Planeta, para mi gusto, se escapan de la quema.

La historia de este libro en mi vida fue de pura casualidad. Lo compré en la feria del libro antiguo de Madrid, convencida de que iba a leer un ensayo «serio» sobre la brujería. Y lo que me encontré fue muchísimo más: un ensayo serio sobre la brujería, sí, pero también una novela costumbrista del País Vasco maravillosamente contada y una de las historias con el final más demoledor que he tenido la oportunidad de leer.

El libro se estructura en tres partes (El amor, El aquelarre y La bruja) que siguen la historia de Ana, hija de uno de los señores ricos del pueblo, abandonada por su prometido Martín cuando este se va a la corte. Sumida en la depresión y la soledad, Ana empieza a relacionarse con Hilaria, la bruja del pueblo, y poco a poco se va adentrando en el mundo de los aquelarres y los hechizos hasta transformarse en una bruja ella misma. La descripción del País Vasco del siglo XIX, con su ignorancia, su superstición, su involución social, es fehaciente. El viaje por la brujería (qué es ser bruja, en qué consiste su poder, cómo se plantea un aquelarre, quiénes participan) es detalladísimo. Y el final, las últimas veinte páginas, es de lo mejorcito que he leído yo en muchos sentidos.

Lloré, lloré muchísimo. Y me hizo pensar y replantearme cosas de la vida. Es de esos libros que te obliga a reflexionar sobre ti mismo una vez que los cierras. Calificación: muy bueno. Y, atención al dato, la mejor novela vinculada al Planeta de todo este repaso es esta. Una que perdió.

La pregunta del millón: ¿están mejorando o empeorando los Planeta?

Pongamos el mapa de calificaciones en orden cronológico para verlo todo de un vistazo:

  • 1970 (Finalista): Retrato de una bruja – muy bueno
  • 2012: La marca del meridiano – pasable
  • 2013: El cielo ha vuelto – bueno
  • 2014: Milena – pasable
  • 2021: La bestia – entretenido
  • 2024: Victoria – entretenido (rozando bueno)
  • 2025: Vera – pasable

Y aquí va mi conclusión honesta, sin paños calientes: los Planeta no están mejorando ni empeorando significativamente, llevan más de una década oscilando entre Pasable y Entretenido. Hay alguna sorpresa puntual hacia arriba (El cielo ha vuelto en 2013, Victoria en 2024) pero ningún libro de la última década merece el calificativo de Bueno con mayúsculas, mucho menos Muy bueno o Imprescindible. La línea es plana y mediocre, con un ligero deslizamiento hacia abajo en los últimos premios.

Y aún más revelador: la mejor novela vinculada al Planeta que he leído es un finalista de 1970 que no ganó el premio. Es decir, en mi opinión, hace 55 años el Planeta tenía más nervio literario que ahora. Lo digo con tristeza, no con alegría.

¿Por qué pasa esto? Yo coincido con Pérez-Reverte: el Planeta se ha convertido en un premio comercial, no literario. Lo que se premia es lo que se va a vender, no lo que tiene mayor valor literario. Y este año, con Vera, lo que se ha premiado ha sido el personaje (Juan del Val, polémico, mediático, tertuliano de éxito), no la novela. Lo mismo pasó con La bestia (tres autores ya consagrados que vendían a saco), con Milena (un periodista mexicano de éxito) o con La marca del meridiano (un género desprestigiado que necesitaba bombo y platillo). Pura estrategia de mercado.

Y como ya dije hace años en mi reseña de La marca del meridiano: me resulta sospechoso que escritores españoles de calidad altísima como Matilde Asensi, Carlos Ruiz Zafón o Pérez-Reverte nunca hayan ganado el Planeta, ni siquiera se hayan presentado. Eso debería decirnos algo. Algo muy claro, de hecho.

Mi recomendación honesta sobre qué Planeta leer

Si tenéis curiosidad por meteros con algún Planeta y queréis evitar la decepción, mis tres recomendaciones serían:

  • El cielo ha vuelto (Clara Sánchez, 2013) si te gusta la narrativa contemporánea con un puntito de misterio.
  • Victoria (Sánchez-Garnica, 2024) si te va la novela histórica con drama familiar y trasfondo bélico.
  • Retrato de una bruja (Castresana, finalista 1970) si quieres descubrir una pequeña joya olvidada que supera con creces a todos los ganadores recientes.

Y Vera, sinceramente, me lo saltaría. Aunque sospecho que vais a leerlo igual, porque para eso está la campaña de marketing.

Fdo. Malosa

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Los mejores thrillers psicológicos y domestic noir: la guía honesta para no perder el tiempo con bodrios

Post Especial By Malosa

Vamos a hablar claro: el thriller psicológico está en su peak de moda. Si entras hoy en cualquier librería de Madrid (o en la sección de bestsellers de tu Amazon de cabecera), te van a saltar a la cara dos cosas: Vera, una historia de amor de Juan del Val rifándose desde que ganó el Planeta, y la dichosa Asistenta de Freida McFadden con sus mil variantes. El género se ha convertido en el rey indiscutible de la pista, junto con la romantasía, dejando atrás a la novela histórica, a Dan Brown y a las sombras de Grey.

El problema es que cuando un género se pone de moda, todo el mundo escribe en él. Y cuando todo el mundo escribe en él, hay mucha, mucha paja. Y hay que decirlo con todas las letras: hay autores que sostienen el género con dignidad y hay otros que están aprovechando el tirón para colocarnos novelas que, sinceramente, son malas de narices. Pero como llevo años reseñando libros de este género, creo que tengo cierta autoridad moral para separar el grano de la paja.

Así que aquí va mi guía honesta de los mejores thrillers psicológicos y domestic noir que he reseñado en el blog. Con sus aciertos, sus pegas y, sobre todo, sin venderte motos.

Reina Roja, Juan Gómez-Jurado: el referente del thriller español

Empiezo por el que para mí es la referencia del thriller español contemporáneo: Reina Roja. Antonia Scott es ese personaje protagonista que se queda contigo, su psicología está trabajadísima y la mezcla entre thriller policíaco y psicológico es brillante. Para mí es una novela redonda y de lo mejor que ha escrito Gómez-Jurado.

Eso sí, ya os adelanto que el resto de su bibliografía me ha decepcionado bastante. Acabo de leerme Mentira, su última publicación, y me ha parecido un fiasco de novela. Mucho juego de artificio, sinopsis misteriosas que no cuentan nada, final despachado en cuatro líneas y un autor que ha conseguido una legión de fans acérrimos que le obedecen sin rechistar y no spoilean ni media. Olé por él, marketing brillante, pero el texto no acompaña. Si solo lees uno de Gómez-Jurado, que sea Reina Roja y nada más.

La Canguro, Pablo Rivero: el «domestic noir» hecho con seriedad

Si os digo Pablo Rivero igual no os suena, pero si os digo Toni Alcántara y Cuéntame, ya sí. Pues bien, resulta que el conocidísimo actor lleva la friolera de nueve novelas publicadas, casi todas thrillers psicológicos de tipo familiar. Y La canguro es una propuesta bastante por encima de otras joyitas que inundan el panorama literario.

¿Qué tiene de bueno? Pues que Rivero trata el género con seriedad: ambiente opresivo muy bien logrado (toda la historia transcurre prácticamente dentro de una casa), personajes que repulsan al lector pero funcionan, diálogos que no dan vergüenza ajena y, lo más importante, una historia autoconclusiva (gracias, gracias, gracias). El único pero es que el desenlace me decepcionó un poco, no me dio ese giro con triple tirabuzón que esperaba. Pero en general, aprobado y con nota. Una buena puerta de entrada al género si te gustan los domestic noir bien hechos.

La Asistenta, Freida McFadden: el fenómeno que sostiene el género (pero tampoco vamos a flipar)

Aquí toca decirlo con todas las letras: a mí La asistenta ni me convenció ni me parece la maravilla que vende todo el mundo. Es un thriller psicológico ligero, con capítulos cortos, giros previsibles y unos personajes que se cogen con pinzas. Que sí, que se lee rápido y entretiene. Pero de ahí a ser el «thriller del año», como predica medio internet, va un trecho.

Y por si alguien pensaba que la cosa mejoraba, me leí también El secreto de la asistenta y básicamente es la misma novela calcada. Mismo planteamiento, mismos giros, mismos personajes intercambiables (los buenos a priori son malos, los malos buenos, ¡SORPRESA!). Si la primera no me entusiasmó, la segunda directamente me decepcionó. Si vas a leer a McFadden, hazlo sabiendo lo que vas a encontrarte: entretenimiento ligero, no literatura.

El Mentiroso, Mikel Santiago: el thriller psicológico vasco bien escrito

El mentiroso es el primero de la Trilogía de Illumbe y Mikel Santiago se ha convertido en uno de los autores patrios que mejor trabaja este género. Ambientación rural muy potente (el País Vasco da mucho juego para crear ambientes opresivos), una trama que combina misterio y thriller psicológico, y un ritmo bien medido. Si te gusta el rollo «pueblo pequeño donde nadie es lo que parece y todos esconden algo», aquí lo tienes. Y bien hecho, que es lo importante.

La saga Jotadé, Santiago Díaz: leer a este autor es como volver a casa

A Santiago Díaz no se le da el reconocimiento que merece. Es uno de los mejores autores de novela negra y thriller en España y, sobre todo, es de esos escritores con los que sientes que vuelves a casa cuando abres una novela suya. Las páginas se pasan volando, los personajes ya son casi familia y nunca decepciona.

Tengo reseñas de varios de sus libros, pero mi recomendación es empezar por El buen padre (saga Indira) o directamente por Jotadé, su saga más reciente. El El amo acaba de salir como segunda parte de Jotadé y, aunque me ha parecido inferior al primero, sigue siendo muy buena novela. El protagonista, Jotadé, el único policía gitano de su comisaría, es uno de los mejores personajes del thriller español actual. Si quieres lectura adictiva, capítulos cortos y entretenimiento garantizado, no hay duda.

La Red de Caronte, Gemma Herrero Virto: una sorpresa muy agradable

La red de Caronte es de esas novelas que pillas sin grandes expectativas y te sorprenden gratamente. Si estás cansado de los nombres habituales del género y quieres probar a una autora menos masticada por el algoritmo, dale una oportunidad. Para mí ha sido un descubrimiento, y eso ya es decir mucho viniendo de alguien que se ha leído todo lo que se mueve en el género.

La Mala Hija, Pedro Martí: domestic noir con un giro final que sí funciona

La mala hija es otro de esos domestic noir que cumplen con creces. Pedro Martí trabaja muy bien el thriller psicológico familiar y, sobre todo, consigue lo que muchos otros no logran: un final que de verdad sorprende. Si estás cansado de finales previsibles tipo La asistenta (perdón, Freida, pero es lo que hay), aquí encontrarás una resolución que sí merece el viaje.

La Casa de los Perdidos, Javier Lerín: thriller con tintes oscuros

La casa de los perdidos es una propuesta más oscura dentro del género, con una atmósfera bien construida y una trama que combina elementos del thriller psicológico con un toque de misterio casi sobrenatural. No es para todos los públicos, pero si te gustan las historias que se salen un poco del molde habitual del domestic noir, dale una oportunidad.

La novia gitana, Carmen Mola: el bestseller con mucho marketing

Aquí toca otra opinión impopular, porque sé que tiene fans a saco. La novia gitana se me hizo demasiado similar a otras novelas del género ya leídas: ni el argumento, ni el desenlace, ni los personajes me resultaron diferenciales. Está bien escrita, sí, es entretenida, sí, pero a mí me recordó mucho a La verdad sobre el caso Harry Quebert en otro sentido: lanzamiento manipulado por la editorial que crea un fenómeno de ventas artificial. Ambas novelas tuvieron campañas de medios brutales y, para mi gusto, ninguna de las dos las merece tanto. Si te gusta el género y vas con expectativas medias, te entretendrá. Pero ojo con las altas expectativas.

¿Por dónde empezar si nunca has leído thriller psicológico?

Si después de leer todo esto sigues sin saber por dónde meterte, aquí va mi recomendación rápida:

  • Si quieres calidad sin discusión: Reina Roja de Gómez-Jurado.
  • Si buscas thriller español adictivo: la saga Jotadé de Santiago Díaz, empezando por El buen padre.
  • Si te apetece domestic noir bien hecho: La canguro de Pablo Rivero o La mala hija de Pedro Martí.
  • Si quieres ambiente rural opresivo: El mentiroso de Mikel Santiago.
  • Si quieres saber por qué arrasa McFadden (aunque sea para criticarla): La asistenta, pero no esperes literatura.

Y un consejo final que doy gratis: Leer es una experiencia personal y, en este género especialmente, la calidad varía muchísimo entre autores. Probad varios, formaos vuestra propia opinión (y si os ayuda contad con la mía) y, sobre todo, no os sintáis mal por dejar un libro a medias si no os engancha. La vida es muy corta para malas lecturas.

Fdo Malosa

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