




Lo cuento ya de entrada, sin rodeos: llevo años leyéndome el Premio Planeta y, salvo contadas excepciones, nunca me convencen. Lo he dicho en cada una de mis reseñas, lo digo en cada cierre de año y lo repito ahora: en mi opinión, los Planeta sobreviven más por su valor comercial que por su valor literario. Y eso no lo digo solo yo, lo dijo en su día también Pérez-Reverte y yo coincido al cien por cien.
Pero esta semana, con Vera, una historia de amor de Juan del Val plantada en el número uno de ficción en El Cultural y todos vosotros googleando si vale la pena, me he hecho la pregunta inversa: si llevo años criticando los Planeta y comparando unos con otros, ¿he hecho yo el ejercicio honesto de mirar atrás y ver si están mejorando o empeorando? Pues vamos a ello. Repaso aquí los siete Premios Planeta y finalistas que he reseñado en el blog, en orden cronológico inverso, con mi opinión honesta sobre cada uno y al final saco conclusiones. Avisados quedáis.
Vera, una historia de amor – Juan del Val (Planeta 2025)
Voy al grano: para mí, Vera no merece el Planeta. Y antes de que nadie me apedree, dejo dos cosas claras: me cae muy bien Juan del Val, me parece un tertuliano inteligente y con sentido común, y conste también que esta novela jamás la habría leído de no haber ganado el premio. Pero ya que la he leído, allá voy.
Empiezo por lo positivo, que también lo tiene. Es una novela corta y fácil de leer, en mi caso cayó en dos sentadas. Del Val consigue dinamismo a base de capítulos cortísimos con cambio de personaje constante y una narrativa correcta. Esto último lo valoro doblemente porque el autor siempre ha dicho que fue alumno mediocre y que fracasó en la escuela; aprender a escribir correctamente de adulto tiene mérito. Y, si tiramos mucho del hilo, se puede leer como una crónica sobre la insatisfacción, en la línea de La pasión turca de Antonio Gala: una mujer burguesa de vida acomodada que decide tirarlo todo por la borda. Aunque dudo mucho que esta fuera la intención del autor.
¿Lo malo? Casi todo lo demás. Los personajes son insustanciales, sin profundidad, ni siquiera Vera tiene un perfil que se sostenga. La novela está plagada de clichés hirientes: los ricos de clase alta estudian en ICADE y son superficiales y racistas, las mujeres de esa clase son reprimidas educadas por monjas con prejuicios sexuales, los que viven en barrios humildes son drogadictos y ladrones. Una representación caricaturesca y manida hasta la saciedad. No entendí el mensaje del libro (¿la liberación sexual femenina? ¿En serio, Juan del Val, no hay nada más profundo aquí?) ni entendí el final, tuve que releerlo tres veces para captar el sentido. Y el erotismo tan alabado por el propio autor, francamente, brilla por su ausencia: cualquier novela de romantasía actual sube la temperatura mil veces más que esta propuesta de Planeta.
Coincido aquí con Reverte: el Planeta no se otorga por valor literario sino por valor comercial. Este año lo que se ha premiado ha sido el personaje, el polémico Juan del Val, no la novela en sí. Calificación: pasable. No lo recomiendo, ni siquiera por tener una opinión sobre el Planeta.
Victoria – Paloma Sánchez-Garnica (Planeta 2024)
Victoria es, probablemente, la mejor propuesta reciente del Planeta. Aunque, ya os adelanto, tampoco creo que sea novela de 10 y no me cabe en la cabeza que fuera la mejor de las candidatas ese año. Pero al menos aquí hay materia prima.
La parte histórica está perfectamente recreada y bellamente tratada. Paloma Sánchez-Garnica nos lleva del Berlín de la posguerra (con la pobreza, la falta de oportunidades, los rusos campando a sus anchas) a la «tierra de las oportunidades» estadounidense, donde descubrimos que el racismo y la segregación campaban con la misma desfachatez. De ahí saltamos a un campo de trabajo de la Rusia comunista y terminamos volviendo a Alemania para la caída del Muro. Todo este escenario histórico le permite a la autora desarrollar temas universales bien trabajados (la envidia que desemboca en odio, la fuerza del amor, el poder del perdón) con una protagonista femenina sólida y unos secundarios femeninos potentes (Rebecca, Hedy).
Hasta aquí lo bueno. Lo no tan bueno son dos cosas. La primera, el carácter melodramático de la novela: hay tanta desgracia junta que se atraganta, y ya que tanto drama hay, al menos pido un poco de emoción que me saque una lágrima. Tampoco. La segunda, y lo peor, sus altibajos brutales. El inicio engancha muchísimo (la vida de Victoria en Alemania, su relación con su hija y hermana, su encuentro con Robert), pero cuando nos vamos a Estados Unidos y el personaje masculino toma protagonismo, la novela se desinfla de mala manera y se hace eterna. Terminé el libro casi por compromiso con la reseña, todo sea dicho. Calificación: entretenido, podría rozar el bueno según el lector. Si te gusta la novela histórica con drama postbélico, dale una oportunidad. Si lo que buscas es estar enganchado de principio a fin, ni te acerques.
La bestia – Carmen Mola (Planeta 2021)
La bestia llegó con polémica al saberse que detrás del pseudónimo no había una autora sino tres señores: Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero. A parir les pusieron en redes. A mí esta polémica me pareció patética. Cada uno escribe bajo el nombre que le da la gana, eso lo han hecho desde Emily Brontë hasta Stephen King por razones distintas, y desde luego no debería decir nada de la calidad del libro. Si tres mujeres hubieran escrito bajo un pseudónimo masculino, ¿alguien se habría escandalizado igual? Pues entonces igualdad, pero en ambos sentidos.
Vamos al libro. La ambientación del Madrid de 1834, con la epidemia de cólera asolando la ciudad, está muy bien lograda. Resuena con bastante fuerza al Covid, todo sea dicho, y los autores narran los hechos con toda la crudeza que consideran necesaria. Te trasladas perfectamente al Madrid de entonces y te conviertes tú también en un rechazado de la sociedad, una persona sin hogar ni futuro que tiene que robar y prostituirse para sobrevivir. También me gustó la crítica social a los miserables de la sociedad que no le importan a nadie, hay bastante de denuncia en estas páginas sobre el abuso de poder y el silencio cómplice de la mayoría.
El problema es que la novela va de más a menos. Te mete en la historia poco a poco, te encariñas de los personajes (especialmente del periodista Diego y de la adolescente Lucía), y de repente, mediada la obra, ya no quieres salir de la lectura. Hasta que llega un punto álgido y a partir de ahí, cuesta abajo. La historia pierde fuelle y desemboca en un final no demasiado sorprendente, bastante visto, y alargado más de lo debido. Como thriller, no sobresale. De hecho la saga de La novia gitana (de la misma Carmen Mola) me resulta más adrenalítica. En resumen, correcto diría yo. Los autores tenían todos los ingredientes para hacer un libro redondo e impactante, de los de no poder parar de leer. Y no ha sido el caso. Simplemente entretenido sin más.
Milena o el fémur más bello del mundo – Jorge Zepeda Patterson (Planeta 2014)
Aquí viene de los Planeta más decepcionantes que he leído. Y conste que la temática que aborda Milena (la trata de mujeres, la prostitución, los abusos de poder) tenía un potencial enorme. Pero el autor mexicano no es capaz de imprimirle ningún tinte novedoso ni de contarnos algo que no nos hubieran contado ya mil veces.
La novela se estructura en tres partes. La primera, en el presente y con la persecución de Milena, es la más floja y la que más páginas ocupa (un signo terrible para cualquier libro). La segunda, los flashbacks sobre el pasado de la croata desde que fue secuestrada en Marbella, es la única que mantiene cierto interés. Y la tercera, los relatos de la libreta negra con conversaciones con proxenetas y consumidores habituales de prostitución, es lo mejor del libro por las reflexiones éticas que plantea. El problema es que esta parte es minoritaria, el grueso de la novela está en la primera.
Y para colmo, la ambientación es poco lograda. Siendo el autor mexicano, no entiendo cómo apenas hay expresiones locales ni color regional en los capítulos ambientados en México. Casi no se aprecian diferencias entre el México de Zepeda y la Marbella española. Los personajes son planos y faltos de carisma (yo confundía continuamente a Claudia y Amelia, acabé el libro y aún no recordaba cuál era cuál). Y el lenguaje, periodístico, carente de emoción, redunda en la sensación de páginas, páginas y más páginas sin que el autor te cuente nada nuevo.
Un fiasco, en pocas palabras. Aburrido y anodino. Os recomiendo mucho antes La chica que llevaba una pistola en el tanga de Nacho Cabana, con la misma temática y mucho mejor tratada. Como libro es solo pasable. Una novela pretenciosa, que se cree más de lo que es.
El cielo ha vuelto – Clara Sánchez (Planeta 2013)
Y aquí, agárrate, llega la primera sorpresa positiva del recorrido. El cielo ha vuelto no me parece la maravilla que justifique los 600.000 euros del premio (esa era la cuantía entonces), pero tampoco creo que sea tan mala como la pinta media red. De hecho, me dio la impresión de que muchos la criticaban sin haberla leído, simplemente por estigma de Planeta.
La novela va de menos a más. Encierra más profundidad de la que parece transmitir y se nota que Clara Sánchez es una gran contadora de historias. Los temas centrales son interesantes: la crítica al mundo de la moda, la ceguera ante una verdad incómoda, la cobardía social que nos impide rebelarnos contra los que nos hacen daño. Todo dentro de una historia muy real con ciertos toques esotéricos y una pizca de suspense.
Las pegas también las tiene, claro. La protagonista, Patricia, me pareció incoherente: a ratos lúcida e inteligente, a ratos casi retrasada mental, sin que se entienda el cambio. Los secundarios están menos esbozados, aunque el personaje de Viviana (la mujer del avión que avisa a Patricia) me ganó por completo. Y el final, totalmente abierto, no sé si acaba de cuajar en este tipo de historia, me dejó un poco desubicada.
Pero en conjunto, repito, mejor de lo que la crítica popular esgrime. Calificación: bueno. Y de los pocos Planeta que recomendaría sin sentirme culpable.
La marca del meridiano – Lorenzo Silva (Planeta 2012)
Vuelvo a la senda habitual de los Planeta con La marca del meridiano, que no me gustó casi nada. Y aquí parto con las cartas sobre la mesa: ya iba predispuesta, porque previamente había leído El alquimista impaciente del mismo autor y no me había convencido nada el brigada Bevilacqua. Así que mi reseña peca de subjetiva, sí, pero los argumentos siguen ahí.
El brigada Bevilacqua, ese personaje aclamado por media España, a mí me resulta insufrible. Pedante, cargante, con monólogos grandilocuentes sobre el bien y el mal y su propia existencia. Y luego está lo del lenguaje. Vamos a ver, lector, tú cuando hablas o piensas, ¿usas la palabra pleonasmo para referirte a una redundancia? ¿O acaso cuando experimentas vergüenza te sientes pundonoroso? Pues Bevilacqua sí. Da la impresión de que Silva usa un vocabulario tan rico casi como si estuviera pidiendo el Planeta a gritos. Me resultó artificial hasta lo insoportable.
Los secundarios son prácticamente inexistentes: la sargento Chamorro hace de chófer del brigada hasta tres cuartos del libro, el guardia Arnau podría desaparecer y nadie lo notaría. Y luego hay un pro-catalanismo exacerbado disfrazado de fraternidad entre los pueblos que, como castellana, me sentó francamente mal. Hay una parte donde Silva se atreve a afirmar que los catalanes no quieren la independencia sino que no tienen más remedio porque los castellanos los han marginado históricamente. No voy a entrar en polémica, pero creo, señor Silva, que esa frase no fue acertada. Y para colmo: me aburrí. Lo terminé casi por obligación.
Y luego viene lo positivo, que también lo hay. Me parece estupendo que un género tan desprestigiado como la novela negra haya ganado el Planeta, eso es un avance. La prosa de Silva está cuidada (aunque roce la grandilocuencia) y el final, con esa mujer que irrumpe en las últimas páginas y dota a Bevilacqua de imperfección y humanidad, me reconcilió un poquito con el personaje. Pero solo un poquito. Calificación: pasable. Y lo he calificado así no por la novela en sí, sino porque después de todo no deja de ser un premio de renombre, aunque dicho premio no sea santo de mi devoción.
Retrato de una bruja – Luis de Castresana (Finalista Planeta 1970)
Y llegamos al final del recorrido con una pequeña obra maestra casi desconocida para el gran público. Cuidado, porque aquí pasa algo importante: este libro no ganó el Planeta de 1970. Quedó finalista. Y como dije ya en su día, no me extraña que no ganara: pocos premios Planeta, para mi gusto, se escapan de la quema.
La historia de este libro en mi vida fue de pura casualidad. Lo compré en la feria del libro antiguo de Madrid, convencida de que iba a leer un ensayo «serio» sobre la brujería. Y lo que me encontré fue muchísimo más: un ensayo serio sobre la brujería, sí, pero también una novela costumbrista del País Vasco maravillosamente contada y una de las historias con el final más demoledor que he tenido la oportunidad de leer.
El libro se estructura en tres partes (El amor, El aquelarre y La bruja) que siguen la historia de Ana, hija de uno de los señores ricos del pueblo, abandonada por su prometido Martín cuando este se va a la corte. Sumida en la depresión y la soledad, Ana empieza a relacionarse con Hilaria, la bruja del pueblo, y poco a poco se va adentrando en el mundo de los aquelarres y los hechizos hasta transformarse en una bruja ella misma. La descripción del País Vasco del siglo XIX, con su ignorancia, su superstición, su involución social, es fehaciente. El viaje por la brujería (qué es ser bruja, en qué consiste su poder, cómo se plantea un aquelarre, quiénes participan) es detalladísimo. Y el final, las últimas veinte páginas, es de lo mejorcito que he leído yo en muchos sentidos.
Lloré, lloré muchísimo. Y me hizo pensar y replantearme cosas de la vida. Es de esos libros que te obliga a reflexionar sobre ti mismo una vez que los cierras. Calificación: muy bueno. Y, atención al dato, la mejor novela vinculada al Planeta de todo este repaso es esta. Una que perdió.
La pregunta del millón: ¿están mejorando o empeorando los Planeta?
Pongamos el mapa de calificaciones en orden cronológico para verlo todo de un vistazo:
- 1970 (Finalista): Retrato de una bruja – muy bueno
- 2012: La marca del meridiano – pasable
- 2013: El cielo ha vuelto – bueno
- 2014: Milena – pasable
- 2021: La bestia – entretenido
- 2024: Victoria – entretenido (rozando bueno)
- 2025: Vera – pasable
Y aquí va mi conclusión honesta, sin paños calientes: los Planeta no están mejorando ni empeorando significativamente, llevan más de una década oscilando entre Pasable y Entretenido. Hay alguna sorpresa puntual hacia arriba (El cielo ha vuelto en 2013, Victoria en 2024) pero ningún libro de la última década merece el calificativo de Bueno con mayúsculas, mucho menos Muy bueno o Imprescindible. La línea es plana y mediocre, con un ligero deslizamiento hacia abajo en los últimos premios.
Y aún más revelador: la mejor novela vinculada al Planeta que he leído es un finalista de 1970 que no ganó el premio. Es decir, en mi opinión, hace 55 años el Planeta tenía más nervio literario que ahora. Lo digo con tristeza, no con alegría.
¿Por qué pasa esto? Yo coincido con Pérez-Reverte: el Planeta se ha convertido en un premio comercial, no literario. Lo que se premia es lo que se va a vender, no lo que tiene mayor valor literario. Y este año, con Vera, lo que se ha premiado ha sido el personaje (Juan del Val, polémico, mediático, tertuliano de éxito), no la novela. Lo mismo pasó con La bestia (tres autores ya consagrados que vendían a saco), con Milena (un periodista mexicano de éxito) o con La marca del meridiano (un género desprestigiado que necesitaba bombo y platillo). Pura estrategia de mercado.
Y como ya dije hace años en mi reseña de La marca del meridiano: me resulta sospechoso que escritores españoles de calidad altísima como Matilde Asensi, Carlos Ruiz Zafón o Pérez-Reverte nunca hayan ganado el Planeta, ni siquiera se hayan presentado. Eso debería decirnos algo. Algo muy claro, de hecho.
Mi recomendación honesta sobre qué Planeta leer
Si tenéis curiosidad por meteros con algún Planeta y queréis evitar la decepción, mis tres recomendaciones serían:
- El cielo ha vuelto (Clara Sánchez, 2013) si te gusta la narrativa contemporánea con un puntito de misterio.
- Victoria (Sánchez-Garnica, 2024) si te va la novela histórica con drama familiar y trasfondo bélico.
- Retrato de una bruja (Castresana, finalista 1970) si quieres descubrir una pequeña joya olvidada que supera con creces a todos los ganadores recientes.
Y Vera, sinceramente, me lo saltaría. Aunque sospecho que vais a leerlo igual, porque para eso está la campaña de marketing.
Fdo. Malosa














