Reseñado por Bitterblink
Luke Arnold es un creador polifacético nacido en Adelaida, Australia (1984), conocido por su carrera internacional como actor antes de debutar con esta novela. Probablemente lo hayas visto interpretando al carismático pirata Long John Silver en la serie Black Sails o a Michael Hutchence en Never Tear Us Apart: The Untold Story of INXS. Su formación actoral en la prestigiosa Western Australian Academy of Performing Arts supongo que tiene bastante que ver en cómo escribe y describe las distintas escenas del personaje.
Pero Arnold no se limita a la interpretación; también ha trabajado como guionista, director y embajador de la ONG Save the Children Australia, lo que muestra su interés por explorar historias humanas desde múltiples ángulos. La última sonrisa en Sunder City es su primera novela publicada (2020), y da comienzo a la serie Los archivos de Fetch Phillips, una saga que combina fantasía urbana, noir y exploración emocional del dolor y la redención.
Sinopsis
En La última sonrisa en Sunder City, Fetch Phillips no es un detective común… él mismo se presenta como “hombre a sueldo”, una figura a medio camino entre investigador privado y contratado ocasional, con tres reglas claras: la sobriedad cuesta extra, trabaja de forma confidencial y no acepta casos de humanos. Esto no es capricho: tras un pasado lleno de remordimientos por lo que ocurrió con la magia del mundo, Fetch solo toma casos de las razas no humanas que sufren las peores consecuencias de aquel suceso.
La historia arranca cuando le encarga un caso aparentemente sencillo: buscar a un profesor vampiro desaparecido, empleado de una escuela donde enseña ahora historia y literatura a jóvenes criaturas que han perdido sus habilidades mágicas. Este encargo proviene del mismísimo Director, preocupado por la desaparición de aquel maestro, un vampiro que se había adaptado mejor que muchos a la nueva realidad y que estaba intentando ayudar a otros a hacerlo.
Pero nada es tan simple como parece. Tras aceptar el trabajo por desesperación —Fetch está en el fondo del pozo, económicamente y emocionalmente—, el caso se convierte poco a poco en una red más compleja de engaños, prejuicios, amenazas y secretos que hablan tanto de la ciudad como de la propia vida del protagonista.
Hace años ocurrió un evento catastrófico llamado “la Coda”: los humanos, incapaces de acceder a la magia como lo hacían las criaturas del mundo —elfos, dragones, hadas, vampiros, etc.— intentaron controlar la fuente de magia. En ese proceso rompieron la conexión que permitió que la magia fluyera, cerrando por completo su presencia en el mundo. El resultado fue devastador: criaturas que dependían de la magia sufrieron deformaciones, enfermedades, envejecimiento acelerado o muerte, y el tejido social entero quedó fracturado.
Sunder City, una metrópolis que antaño rebosaba vida y diversidad mágica, ahora es un lugar gris, sombrío y en reconstrucción. La sociedad está en tensión: las razas que antes dominaban y prosperaban están debilitadas o en declive, y los humanos ocupan muchos espacios de poder… aunque cargan con culpabilidad y odio de muchas criaturas alrededor.
Mientras Fetch busca al profesor desaparecido, la novela combina una investigación tipo noir con flashbacks y revelaciones sobre la Coda, mostrando cómo ese día —y sus consecuencias— cambió no solo al mundo entero, sino también la vida de Fetch y de quienes ahora luchan por sobrevivir sin magia
Opinión Personal
Este es un libro que pese a ser de fantasía es bastante enganchón. Con una longitud moderada (300 páginas) consigue construir el mundo de manera vivida y a la vez hacer avanzar el misterio. Me gusta este mundo que dibuja, que parte de un mundo tardo medieval que se convierte en una especie de mundo modernista donde la industria y los magnates de los negocios hacen su agosto y donde los pobres lo son de solemnidad. Es un extraño híbrido con elfos, ogros y vampiros (todos sin poderes, todos fastidiados) y unos años 30 de Estados Unidos post-crisis del 29. El paralelismo entre la Coda y el Crack no escapa a nadie, supongo, es el final de una época brillante para perder su color y caer en la miseria más absoluta. Eso si, me llama la atención (para bien) la ausencia de armas de fuego.
Es cierto que el exceso de autocompasión y adicciones del personaje principal es un poco excesivo, es parte del cliché del detective privado caído en desgracia. Pero también es cierto que según va contando su pasado entiendes lo que sufre el personaje. Sin embargo creo que se tortura demasiado, aunque en cierto modo sea cierto que la Coda es su culpa.
Me resulta entretenido la cantidad de disgresiones que tiene la investigación, desde el cutre restaurante de desayuno, la historia del hombre perro, la riada o el derribo de la mansión son temas por donde el autor se irá por las ramas, aunque todo luego tenga un cierto sentido para hacer avanzar la investigación.
Me gusta en especial que la investigación se estanque. Parece muy tonto pero es así, muchas investigaciones se estancan, no hay hilo del que tirar aparentemente y solo con nueva información puedes hacer encajar las piezas que te faltan. La realidad es que casi siempre tienes la información desde el principio, solo que no consigues que tenga sentido. Así es el caso que nos ocupa. Por eso pese a ser un libro fantástico me parece una investigación realista. De hecho no consigue darle sentido a las piezas casi hasta las ultimísimas páginas del libro, lo cual hacía muy dificil que el lector realmente sospechara la verdad. Si me gusta que parte del problema sea los propios prejuicios del protagonista, y que solo tras una experiencia traumática consigue darse cuenta de que hay veces que hay que mirar los datos con ojos «limpios».
Me gusta menos que el protagonista sea un poco instrumental para descubrir el misterio, es decir, sin él la trama se hubiera resuelto igual aunque nosotros no nos hubieramos enterado. Eso hace que el final sea un poco plof. Porque todo habría sucedido igual sin el protagonista.
En fin, me ha gustado el libro, no me parece increíble solo bueno, pero pinta un mundo fantástico creíble y lleno de metáforas sobre el racismo, los prejuicios, aceptar lo que te ocurre, la esperanza… y tiene a veces grandisimas frases, me quedo con «Dale a un buen hombre algo que defender y se convertirá en un asesino».
Calificación: Bueno
Lo Mejor: Investigación realista
Lo Peor: Prota demasiado obsesionado con la culpa, sus acciones no cambian realmente la investigación
Lo Releería: Puede ser, creo que prefiero elegir otro de la trilogía.
Lo Recomiendo: Es un libro policiaco fantástico con un prota bastante interesante y atormentado, si te gusta la mezcla de géneros es posible que sea tu libro
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