
Post Especial by Malosa
Llega el verano y la maleta pide novela negra. La playa, la piscina o la tumbona se hicieron precisamente para esto: zamparte un thriller en dos tardes y dejarlo en la mesilla, satisfecha y con sangre en las páginas. Pero claro, no todas las novelas del género están a la altura. Algunas son novelones que vas a recordar; otras se devoran sin más, te entretienen y se olvidan; y unas pocas tienen protagonistas que te dan ganas de pegarles desde la página 50. O entretienen menos que la contraportada de las cajas de cereales.
Aquí van cinco lecturas que me he zampado en los últimos tiempos, presentadas con la sinceridad que es marca de la casa. Ni todas son perfectas ni a todas les he puesto un sobresaliente. Pero todas tienen una cosa en común: que enganchan. Y para el verano eso, mis lectores, es lo único que importa.
El silencio de la ciudad blanca, Eva García Sáenz de Urturi
Primera entrega de la trilogía de la ciudad blanca y, en mi opinión, una de las novelas negras españolas más amenas de la última década. La reseñé en su momento llegando casi al sobresaliente, y os explico por qué.
La premisa: Tasio Ortiz de Zárate, un brillante arqueólogo condenado por una serie de asesinatos rituales que aterrorizaron Vitoria hace veinte años, está a punto de salir de prisión en su primer permiso. Y entonces los crímenes se reanudan. Una pareja de veinte años aparece desnuda y muerta por picaduras de abeja en la Catedral Vieja. Poco después, otra pareja de veinticinco años aparece igual en la Casa del Cordón. El inspector Unai López de Ayala, alias Kraken, experto en perfiles criminales, tiene que averiguar qué demonios está pasando antes de que aparezca la siguiente pareja de víctimas.
Lo que más me gustó es el cambio de género impecable de la autora. Eva venía de la fantasía histórica con la saga de los Longevos y aquí da el salto a la novela negra con una soltura que sorprende. La ambientación de Vitoria es magnífica, casi un personaje más: recorremos sus calles, sus monumentos, sus locales de pinchos, sus fiestas, sus tradiciones. Funcionaría como guía turística. El ritmo no afloja ni en una sola página y el desenlace, sin dejar cabos sueltos, te pilla con la guardia baja. Los personajes secundarios son una joya: el hermano significativamente bajito del protagonista, Germán; el abuelo entrañable que encarna las costumbres vascas; la compañera espabilada y algo desequilibrada, Estíbaliz; y los dos hackers, el jovencísimo MatuSalem y la anciana Golden.
Lo que menos me convenció fueron los propios protagonistas, especialmente la subcomisaria Alba, que ni en sus reacciones laborales ni en su relación con Unai me la he creído. Kraken, el inspector torturado por su pasado, tampoco rompe esquemas: es el típico antihéroe del género. Pero, oye, el conjunto compensa con creces estos defectos. Una recomendación en toda regla, y si os apetece, hay película con Belén Rueda y Javier Rey.
La danza de los tulipanes, Ibon Martín
Y aquí viene el polémico de la lista. Le di una oportunidad a Ibon Martín porque tiene una legión de fans kilométrica y porque parecía interesante, pero he salido con sensaciones encontradas.
La premisa promete: la periodista más popular de Gernika aparece arrollada por el tren de la línea de Urdaibai, fijada a la vía con un tulipán rojo entre las manos, y todo retransmitido en directo por Facebook. La inspectora Ana Cestero, de la Ertzaintza, abre la investigación. Es la primera entrega de una saga que ya tiene continuaciones.
Lo bueno es que la novela arranca con un puñetazo, está bien hilada, tiene un ritmo constante y una ambientación sobresaliente (Martín se inició en la narrativa de viajes y se nota: te traslada al País Vasco como pocos). El asesino tiene un perfil criminológico bien recreado, y el personaje secundario de Julia me gustó bastante.
Pero. La protagonista, Ana Cestero, es una de esas investigadoras que se han puesto de moda y que utilizan ahora todos los escritores de novela negra. Liberada, independiente, histriónica, con carácter. Son todas iguales y me aburren ya hasta el infinito. Qué cansinez de personajes, en serio. Si en la sinopsis de la siguiente novela que vaya a leer veo que la protagonista vuelve a ser una mujer policía atormentada con el mismo perfil, me voy a otro libro. Y por si fuera poco, las deducciones del final son demasiado obvias y el asesino se ve venir desde la primera mitad.
Mi calificación es de entretenido, no más. ¿Lo recomiendo? Si eres amante de la novela policíaca con tintes locales y no te importa la protagonista, seguramente te guste mucho (Martín tiene legiones de fans, así que algo no veo yo que ellos sí ven). Por mi parte, no creo que continúe con la saga, pero sí daré una oportunidad a otra novela del autor en algún momento.
El universo Santiago Díaz: El buen padre y Jotadé
Santiago Díaz es uno de los descubrimientos recientes para mí y se lo debo a Bitterblink, que me lo recomendó después de leerlo él. Y aquí os ofrezco un dos por uno: la puerta de entrada (El buen padre, primera novela de la saga Indira Ramos) y su evolución más reciente (Jotadé, que recupera al personaje más carismático de la trilogía y le da serie propia).
El buen padre presenta a la inspectora Indira Ramos, una protagonista con una ética inquebrantable y una fobia a los microbios que le complica la vida en cada escena. El caso: un anciano se entrega a la policía confesando que ha secuestrado a tres personas (el abogado defensor de su hijo, la jueza que lo condenó y una estudiante que testificó en su contra) y avisa de que morirán uno cada semana si no liberan a su hijo, condenado por matar a su mujer. Indira tiene tres semanas para resolverlo. La novela me la leí en dos días exactos, lo cual ya os dice cosas. Lo mejor: el ritmo trepidante, la estructura de capítulos cortos (Díaz es guionista antes que novelista y se le nota), la protagonista no estereotipada, y que el libro nos hace pensar hasta dónde es capaz de llegar una persona para defender a sus seres queridos. Lo peor: que no hay antagonista clásico (el secuestrador no es un asesino sádico, es un padre desesperado, y yo, llamadme macabra, eché de menos el típico asesino en serie con personalidad torturada); que los giros se ven venir demasiado; y que el ritmo vertiginoso a veces va en detrimento de la solidez narrativa. Calificación: bueno.
Jotadé llegó después y supone el spin-off del personaje más carismático de la saga: Jotadé Cortés, el único policía gitano de la comisaría, irreverente sin remedio, alérgico a las jerarquías, leal a sus compañeros, respetado en la calle y capaz de hacerme reír en voz alta varias veces. La trama principal va de mafias y contrabando: dos hombres aparecen destripados y tirados desde un puente de la M-30 y sus vísceras caen sobre el descapotable de la hija del comisario, que muere en el acto. A partir de ahí, persecución y vendetta. Lo mejor del libro es el propio Jotadé y un final que no vi venir, de los que te dejan con cara de tonta. Lo peor es que la novela tiene cuatro líneas argumentales y solo la de Jotadé me funcionó del todo; las otras tres me sobraron en distinto grado, especialmente la del policía Iván, que parece metida con calzador. Calificación: bueno, sobre todo por la resolución inesperada.
Mi consejo: si os enganchó el ritmo de Díaz, leed la trilogía Indira en orden (El buen padre, Las otras niñas, Indira) y luego saltad a Jotadé. Es un universo y conviene tomárselo como tal.
Cuchillo, Jo Nesbo
Y ahora el peso pesado internacional. Cuchillo es la duodécima novela protagonizada por Harry Hole, y para mí Jo Nesbo es, sin discusión, el mejor escritor de novela negra del panorama actual. SIN DISCUSIÓN NINGUNA.
Os pongo en contexto sin destripar nada (la propia contraportada del libro lo destripa, así que no me culpéis a mí). La novela arranca con Harry hundido: ha vuelto a beber, Rakel le ha echado de su vida, ha sido readmitido en la policía de Oslo pero en un departamento infecto, lejos de los casos que quiere investigar. Despierta una mañana sin recordar nada de la noche anterior y con las manos manchadas de sangre. Y paralelamente, Svein Finne, el violador y asesino al que Hole encarceló en su día, acaba de salir de prisión.
Esta novela se construye sobre el asesinato de un personaje muy importante en la saga (no diré quién, pero cualquier lector de la serie sabrá deducirlo). Es la entrega de mayor carga psicológica de toda la serie y la menos explícita y morbosa respecto al cómo del asesinato. Aquí lo importante es el quién y el porqué. Harry cae más a los infiernos que nunca (y mira que ha caído veces) y el lector siente con él un dolor casi palpable. Los temas habituales del autor siguen ahí (corrupción, abusos de poder, alcoholismo, venganza, traición) pero esta vez Nesbo añade la redención como pieza central. El final es de lo mejor que ha escrito Nesbo: impredecible y a la vez totalmente lógico cuando lo lees.
Aviso navegantes: aunque cada novela de la saga puede leerse de manera independiente, yo siempre recomiendo empezar por El murciélago (la primera) o al menos por Petirrojo (la tercera, donde realmente arranca la grandeza de la serie). Y un apunte personal: me gusta mucho más el personaje de Alejandra que la sosa de Rakel. Hole se rodea de mujeres muy interesantes casi todas y se quedó con la más insulsa de todas. Cosas suyas.
El guardián invisible, Dolores Redondo
Cerramos la lista con una novela que ya tiene casi diez años pero que para mí sigue siendo de lo mas destacable en el panorama negro español. El guardián invisible es la primera entrega de la trilogía del Baztán y, gracias a los productores de Millennium, ya tuvo adaptación cinematográfica en su día.
Premisa: el cuerpo desnudo de una adolescente aparece siniestramente colocado en los márgenes del río Baztán, uno de los enclaves más mágicos del País Vasco y Navarra. Veinticuatro horas después se establece la relación con otro asesinato similar acaecido un mes antes. La inspectora Amaia Salazar, de la Policía Foral, lidera la investigación y eso la obliga a regresar a Elizondo, el pueblo donde nació y del que siempre quiso huir.
Lo que más me gusta de este libro es cómo combina la novela negra con tintes costumbristas y una buena dosis de suspense aderezado con gotas paranormales (la autora se apoya en la mitología vasca-navarra e introduce figuras del folklore de la zona: el Basajaun, las brujas, las belagiles). Y luego está el ambiente familiar de Amaia, que es realmente aterrador. Hay un personaje muy cercano a ella que se lleva la palma: la madre. Me dio miedo de verdad, así, sin rodeos. Los temas femeninos también pesan mucho en el libro (la maternidad, el deseo de ser madre y la responsabilidad que conlleva), todo bien hilado dentro del thriller. La atmósfera del valle de Elizondo está fabulosamente conseguida.
He leído en muchas críticas que comparan a Dolores Redondo con Camilla Läckberg y estoy en total desacuerdo: gracias a Dios Dolores no es ñoña ni se excede en detalles rosas y nimios como en mi opinión hace la sueca. Sus historias son mucho más adictivas y terroríficas. Calificación: muy bueno. Un sí clarísimo para quien busque novela negra española con personalidad propia.
Bonustrack de Bitterblink: Ya no quedan junglas donde regresar, Carlos Augusto Casas
Y ahora os dejo con mi compañero Bitterblink, que se cuela en esta lista de novela negra de Malosa con una recomendación muy a su estilo. La novela es Ya no quedan junglas donde regresar de Carlos Augusto Casas. Le cedo el micrófono:
«La premisa: Teo, conocido como El Gentleman, es un hombre mayor, viudo, que vive marcado por la soledad y la edad. Cada jueves tiene una cita con Olga, una joven prostituta de la calle Montera, pero lo que les une no es algo físico sino la posibilidad de escapar por una hora de sus miserias. Cuando Olga es brutalmente asesinada, Teo decide que ya no soporta que le quiten lo poco que le quedaba y se embarca en una venganza personal contra los cuatro abogados que se perfilan como sospechosos. Mientras tanto, la inspectora Inés Iborra investiga los asesinatos y dos matones a sueldo (Herodes y El Chapas) buscan al viejo para ajustarle las cuentas.
»En este libro no hay buenos. Todos los personajes son malos y, sin embargo, Casas consigue que todos te caigan realmente bien. Es novela negra de las de antes, con policías alcohólicos de esos que «no es que no beban estando de servicio, lo que hacen es no pagar [lo que beben]», con matones que filosofan sobre la vida y la muerte, y con un protagonista anciano que debate sobre la vejez con la profundidad de un Marlowe borracho. Frases citables, diálogos geniales, momentos hilarantes. Es novela tarantiniana en su mejor sentido: caricaturesca, irreal, divertidísima pero eso si sin «misterio» más allá de como cojones a terminar y os garantizo que termina en un gran final.»
»Aviso importante sobre la adaptación cinematográfica: existe una película titulada Ya no quedan junglas, estrenada en 2025, dirigida con un reparto internacional encabezado por Ron Perlman como Teo y acompañado por Megan Montaner, Hovik Keüchkerian, Damián Alcázar, Itziar Ituño y Karra Elejalde. La cosa pintaba interesante, pero el resultado es directamente horrible. La película es mala con ganas y, sobre todo, no le hace ninguna justicia al libro. Y para terminar de rematarlo, no está ni en español ni en inglés, sino en una espantosa mezcla de los dos idiomas que convierte la experiencia de verla en algo casi insoportable. Os lo digo con todas las letras: ni se os ocurra ver la película antes de leer el libro. Y si ya la habéis visto, no juzguéis al pobre Casas por ella, que el libro es mucho mejor.»
Para terminar
Cinco novelas negras y un bonustrack para que el verano os cunda. Si tuviera que apostar fuerte por una sola, sería Cuchillo de Nesbo, porque nadie en el panorama actual escribe novela negra como él. Si os apetece probar la novela negra española de calidad, El silencio de la ciudad blanca y El guardián invisible son apuestas seguras. Si queréis algo más reciente y devorable, el universo Santiago Díaz (El buen padre + Jotadé) os va a encantar. Y si os habéis comido el listado entero y queréis saber qué tal escribe Ibon Martín, ya sabéis que yo no soy una fan acérrima, pero el libro engancha; vosotros decidís.
Que disfrutéis del verano y de la lectura. Yo me vuelvo a la siguiente novela negra de la lista pendiente.
Malosa





Reseñado por Malosa [y Bitterblink]





