Las mejores novelas negras para devorar este verano: del thriller español al nórdico

Post Especial by Malosa

Llega el verano y la maleta pide novela negra. La playa, la piscina o la tumbona se hicieron precisamente para esto: zamparte un thriller en dos tardes y dejarlo en la mesilla, satisfecha y con sangre en las páginas. Pero claro, no todas las novelas del género están a la altura. Algunas son novelones que vas a recordar; otras se devoran sin más, te entretienen y se olvidan; y unas pocas tienen protagonistas que te dan ganas de pegarles desde la página 50. O entretienen menos que la contraportada de las cajas de cereales.

Aquí van cinco lecturas que me he zampado en los últimos tiempos, presentadas con la sinceridad que es marca de la casa. Ni todas son perfectas ni a todas les he puesto un sobresaliente. Pero todas tienen una cosa en común: que enganchan. Y para el verano eso, mis lectores, es lo único que importa.

El silencio de la ciudad blanca, Eva García Sáenz de Urturi

Primera entrega de la trilogía de la ciudad blanca y, en mi opinión, una de las novelas negras españolas más amenas de la última década. La reseñé en su momento llegando casi al sobresaliente, y os explico por qué.

La premisa: Tasio Ortiz de Zárate, un brillante arqueólogo condenado por una serie de asesinatos rituales que aterrorizaron Vitoria hace veinte años, está a punto de salir de prisión en su primer permiso. Y entonces los crímenes se reanudan. Una pareja de veinte años aparece desnuda y muerta por picaduras de abeja en la Catedral Vieja. Poco después, otra pareja de veinticinco años aparece igual en la Casa del Cordón. El inspector Unai López de Ayala, alias Kraken, experto en perfiles criminales, tiene que averiguar qué demonios está pasando antes de que aparezca la siguiente pareja de víctimas.

Lo que más me gustó es el cambio de género impecable de la autora. Eva venía de la fantasía histórica con la saga de los Longevos y aquí da el salto a la novela negra con una soltura que sorprende. La ambientación de Vitoria es magnífica, casi un personaje más: recorremos sus calles, sus monumentos, sus locales de pinchos, sus fiestas, sus tradiciones. Funcionaría como guía turística. El ritmo no afloja ni en una sola página y el desenlace, sin dejar cabos sueltos, te pilla con la guardia baja. Los personajes secundarios son una joya: el hermano significativamente bajito del protagonista, Germán; el abuelo entrañable que encarna las costumbres vascas; la compañera espabilada y algo desequilibrada, Estíbaliz; y los dos hackers, el jovencísimo MatuSalem y la anciana Golden.

Lo que menos me convenció fueron los propios protagonistas, especialmente la subcomisaria Alba, que ni en sus reacciones laborales ni en su relación con Unai me la he creído. Kraken, el inspector torturado por su pasado, tampoco rompe esquemas: es el típico antihéroe del género. Pero, oye, el conjunto compensa con creces estos defectos. Una recomendación en toda regla, y si os apetece, hay película con Belén Rueda y Javier Rey.

La danza de los tulipanes, Ibon Martín

Y aquí viene el polémico de la lista. Le di una oportunidad a Ibon Martín porque tiene una legión de fans kilométrica y porque parecía interesante, pero he salido con sensaciones encontradas.

La premisa promete: la periodista más popular de Gernika aparece arrollada por el tren de la línea de Urdaibai, fijada a la vía con un tulipán rojo entre las manos, y todo retransmitido en directo por Facebook. La inspectora Ana Cestero, de la Ertzaintza, abre la investigación. Es la primera entrega de una saga que ya tiene continuaciones.

Lo bueno es que la novela arranca con un puñetazo, está bien hilada, tiene un ritmo constante y una ambientación sobresaliente (Martín se inició en la narrativa de viajes y se nota: te traslada al País Vasco como pocos). El asesino tiene un perfil criminológico bien recreado, y el personaje secundario de Julia me gustó bastante.

Pero. La protagonista, Ana Cestero, es una de esas investigadoras que se han puesto de moda y que utilizan ahora todos los escritores de novela negra. Liberada, independiente, histriónica, con carácter. Son todas iguales y me aburren ya hasta el infinito. Qué cansinez de personajes, en serio. Si en la sinopsis de la siguiente novela que vaya a leer veo que la protagonista vuelve a ser una mujer policía atormentada con el mismo perfil, me voy a otro libro. Y por si fuera poco, las deducciones del final son demasiado obvias y el asesino se ve venir desde la primera mitad.

Mi calificación es de entretenido, no más. ¿Lo recomiendo? Si eres amante de la novela policíaca con tintes locales y no te importa la protagonista, seguramente te guste mucho (Martín tiene legiones de fans, así que algo no veo yo que ellos sí ven). Por mi parte, no creo que continúe con la saga, pero sí daré una oportunidad a otra novela del autor en algún momento.

El universo Santiago Díaz: El buen padre y Jotadé

Santiago Díaz es uno de los descubrimientos recientes para mí y se lo debo a Bitterblink, que me lo recomendó después de leerlo él. Y aquí os ofrezco un dos por uno: la puerta de entrada (El buen padre, primera novela de la saga Indira Ramos) y su evolución más reciente (Jotadé, que recupera al personaje más carismático de la trilogía y le da serie propia).

El buen padre presenta a la inspectora Indira Ramos, una protagonista con una ética inquebrantable y una fobia a los microbios que le complica la vida en cada escena. El caso: un anciano se entrega a la policía confesando que ha secuestrado a tres personas (el abogado defensor de su hijo, la jueza que lo condenó y una estudiante que testificó en su contra) y avisa de que morirán uno cada semana si no liberan a su hijo, condenado por matar a su mujer. Indira tiene tres semanas para resolverlo. La novela me la leí en dos días exactos, lo cual ya os dice cosas. Lo mejor: el ritmo trepidante, la estructura de capítulos cortos (Díaz es guionista antes que novelista y se le nota), la protagonista no estereotipada, y que el libro nos hace pensar hasta dónde es capaz de llegar una persona para defender a sus seres queridos. Lo peor: que no hay antagonista clásico (el secuestrador no es un asesino sádico, es un padre desesperado, y yo, llamadme macabra, eché de menos el típico asesino en serie con personalidad torturada); que los giros se ven venir demasiado; y que el ritmo vertiginoso a veces va en detrimento de la solidez narrativa. Calificación: bueno.

Jotadé llegó después y supone el spin-off del personaje más carismático de la saga: Jotadé Cortés, el único policía gitano de la comisaría, irreverente sin remedio, alérgico a las jerarquías, leal a sus compañeros, respetado en la calle y capaz de hacerme reír en voz alta varias veces. La trama principal va de mafias y contrabando: dos hombres aparecen destripados y tirados desde un puente de la M-30 y sus vísceras caen sobre el descapotable de la hija del comisario, que muere en el acto. A partir de ahí, persecución y vendetta. Lo mejor del libro es el propio Jotadé y un final que no vi venir, de los que te dejan con cara de tonta. Lo peor es que la novela tiene cuatro líneas argumentales y solo la de Jotadé me funcionó del todo; las otras tres me sobraron en distinto grado, especialmente la del policía Iván, que parece metida con calzador. Calificación: bueno, sobre todo por la resolución inesperada.

Mi consejo: si os enganchó el ritmo de Díaz, leed la trilogía Indira en orden (El buen padre, Las otras niñas, Indira) y luego saltad a Jotadé. Es un universo y conviene tomárselo como tal.

Cuchillo, Jo Nesbo

Y ahora el peso pesado internacional. Cuchillo es la duodécima novela protagonizada por Harry Hole, y para mí Jo Nesbo es, sin discusión, el mejor escritor de novela negra del panorama actual. SIN DISCUSIÓN NINGUNA.

Os pongo en contexto sin destripar nada (la propia contraportada del libro lo destripa, así que no me culpéis a mí). La novela arranca con Harry hundido: ha vuelto a beber, Rakel le ha echado de su vida, ha sido readmitido en la policía de Oslo pero en un departamento infecto, lejos de los casos que quiere investigar. Despierta una mañana sin recordar nada de la noche anterior y con las manos manchadas de sangre. Y paralelamente, Svein Finne, el violador y asesino al que Hole encarceló en su día, acaba de salir de prisión.

Esta novela se construye sobre el asesinato de un personaje muy importante en la saga (no diré quién, pero cualquier lector de la serie sabrá deducirlo). Es la entrega de mayor carga psicológica de toda la serie y la menos explícita y morbosa respecto al cómo del asesinato. Aquí lo importante es el quién y el porqué. Harry cae más a los infiernos que nunca (y mira que ha caído veces) y el lector siente con él un dolor casi palpable. Los temas habituales del autor siguen ahí (corrupción, abusos de poder, alcoholismo, venganza, traición) pero esta vez Nesbo añade la redención como pieza central. El final es de lo mejor que ha escrito Nesbo: impredecible y a la vez totalmente lógico cuando lo lees.

Aviso navegantes: aunque cada novela de la saga puede leerse de manera independiente, yo siempre recomiendo empezar por El murciélago (la primera) o al menos por Petirrojo (la tercera, donde realmente arranca la grandeza de la serie). Y un apunte personal: me gusta mucho más el personaje de Alejandra que la sosa de Rakel. Hole se rodea de mujeres muy interesantes casi todas y se quedó con la más insulsa de todas. Cosas suyas.

El guardián invisible, Dolores Redondo

Cerramos la lista con una novela que ya tiene casi diez años pero que para mí sigue siendo de lo mas destacable en el panorama negro español. El guardián invisible es la primera entrega de la trilogía del Baztán y, gracias a los productores de Millennium, ya tuvo adaptación cinematográfica en su día.

Premisa: el cuerpo desnudo de una adolescente aparece siniestramente colocado en los márgenes del río Baztán, uno de los enclaves más mágicos del País Vasco y Navarra. Veinticuatro horas después se establece la relación con otro asesinato similar acaecido un mes antes. La inspectora Amaia Salazar, de la Policía Foral, lidera la investigación y eso la obliga a regresar a Elizondo, el pueblo donde nació y del que siempre quiso huir.

Lo que más me gusta de este libro es cómo combina la novela negra con tintes costumbristas y una buena dosis de suspense aderezado con gotas paranormales (la autora se apoya en la mitología vasca-navarra e introduce figuras del folklore de la zona: el Basajaun, las brujas, las belagiles). Y luego está el ambiente familiar de Amaia, que es realmente aterrador. Hay un personaje muy cercano a ella que se lleva la palma: la madre. Me dio miedo de verdad, así, sin rodeos. Los temas femeninos también pesan mucho en el libro (la maternidad, el deseo de ser madre y la responsabilidad que conlleva), todo bien hilado dentro del thriller. La atmósfera del valle de Elizondo está fabulosamente conseguida.

He leído en muchas críticas que comparan a Dolores Redondo con Camilla Läckberg y estoy en total desacuerdo: gracias a Dios Dolores no es ñoña ni se excede en detalles rosas y nimios como en mi opinión hace la sueca. Sus historias son mucho más adictivas y terroríficas. Calificación: muy bueno. Un sí clarísimo para quien busque novela negra española con personalidad propia.

Bonustrack de Bitterblink: Ya no quedan junglas donde regresar, Carlos Augusto Casas

Y ahora os dejo con mi compañero Bitterblink, que se cuela en esta lista de novela negra de Malosa con una recomendación muy a su estilo. La novela es Ya no quedan junglas donde regresar de Carlos Augusto Casas. Le cedo el micrófono:

«La premisa: Teo, conocido como El Gentleman, es un hombre mayor, viudo, que vive marcado por la soledad y la edad. Cada jueves tiene una cita con Olga, una joven prostituta de la calle Montera, pero lo que les une no es algo físico sino la posibilidad de escapar por una hora de sus miserias. Cuando Olga es brutalmente asesinada, Teo decide que ya no soporta que le quiten lo poco que le quedaba y se embarca en una venganza personal contra los cuatro abogados que se perfilan como sospechosos. Mientras tanto, la inspectora Inés Iborra investiga los asesinatos y dos matones a sueldo (Herodes y El Chapas) buscan al viejo para ajustarle las cuentas.

»En este libro no hay buenos. Todos los personajes son malos y, sin embargo, Casas consigue que todos te caigan realmente bien. Es novela negra de las de antes, con policías alcohólicos de esos que «no es que no beban estando de servicio, lo que hacen es no pagar [lo que beben]», con matones que filosofan sobre la vida y la muerte, y con un protagonista anciano que debate sobre la vejez con la profundidad de un Marlowe borracho. Frases citables, diálogos geniales, momentos hilarantes. Es novela tarantiniana en su mejor sentido: caricaturesca, irreal, divertidísima pero eso si sin «misterio» más allá de como cojones a terminar y os garantizo que termina en un gran final.»

»Aviso importante sobre la adaptación cinematográfica: existe una película titulada Ya no quedan junglas, estrenada en 2025, dirigida con un reparto internacional encabezado por Ron Perlman como Teo y acompañado por Megan Montaner, Hovik Keüchkerian, Damián Alcázar, Itziar Ituño y Karra Elejalde. La cosa pintaba interesante, pero el resultado es directamente horrible. La película es mala con ganas y, sobre todo, no le hace ninguna justicia al libro. Y para terminar de rematarlo, no está ni en español ni en inglés, sino en una espantosa mezcla de los dos idiomas que convierte la experiencia de verla en algo casi insoportable. Os lo digo con todas las letras: ni se os ocurra ver la película antes de leer el libro. Y si ya la habéis visto, no juzguéis al pobre Casas por ella, que el libro es mucho mejor.»

Para terminar

Cinco novelas negras y un bonustrack para que el verano os cunda. Si tuviera que apostar fuerte por una sola, sería Cuchillo de Nesbo, porque nadie en el panorama actual escribe novela negra como él. Si os apetece probar la novela negra española de calidad, El silencio de la ciudad blanca y El guardián invisible son apuestas seguras. Si queréis algo más reciente y devorable, el universo Santiago Díaz (El buen padre + Jotadé) os va a encantar. Y si os habéis comido el listado entero y queréis saber qué tal escribe Ibon Martín, ya sabéis que yo no soy una fan acérrima, pero el libro engancha; vosotros decidís.

Que disfrutéis del verano y de la lectura. Yo me vuelvo a la siguiente novela negra de la lista pendiente.

Malosa

 

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Las 9 mejores novelas y sagas de ciencia ficción espacial para leer este verano (según Bitterblink)

Post especial by Bitterblink

El verano tiene eso: que llega el calor, el aire acondicionado empieza a sonar como un Renault 5 arrancando a -10 grados, descubres que tienes más tiempo libre del que recordabas y acabas buscando alguna forma de escapar de la realidad.

Para desconectar de verdad, hay pocos destinos mejores que el espacio sideral porque tiene una ventaja enorme sobre cualquier otro escenario de evasión: allí tus problemas cotidianos dejan de importar. La hipoteca, el trabajo y el vecino que ha decidido aprender batería durante vacaciones se vuelven insignificantes cuando estás intentando sobrevivir en Marte, detener el fin del Sol o evitar una guerra interestelar.

Así que he reunido algunas de mis novelas y sagas espaciales favoritas. Hay clásicos imprescindibles, fenómenos recientes, inteligencia artificial con problemas existenciales, exploradores galácticos y algún que otro astronauta que toma decisiones extraordinariamente malas con una confianza admirable.

Todas tienen reseña en el blog. Y todas merecen una oportunidad.

El juego de Ender + La sombra de Ender – Orson Scott Card

Si tuviera que recomendar una sola saga de esta lista a alguien que quiere iniciarse en la ciencia ficción espacial, probablemente sería esta. No porque sea la más moderna o la más espectacular, sino porque sigue funcionando igual de bien cuarenta años después de su publicación. Eso no ocurre por casualidad.

En El juego de Ender, la humanidad teme una nueva invasión de los insectores y decide entrenar a los mejores niños del planeta para convertirlos en estrategas militares. Entre todos ellos destaca Ender Wiggin, un genio al que los adultos manipulan sin descanso porque creen que es la única persona capaz de salvar a la especie. Lo brillante de la novela nunca fueron las batallas espaciales, aunque las tiene, sino los dilemas morales que plantea. Card consigue que te preguntes continuamente cuánto estamos dispuestos a sacrificar para sobrevivir y quién paga realmente el precio de la victoria.

Pero si todo el mundo conoce a Ender, mucha menos gente ha leído La sombra de Ender, y eso es una pena porque es una de las mejores reinterpretaciones que he leído jamás. Card vuelve a contar exactamente los mismos acontecimientos desde el punto de vista de Bean, uno de los personajes secundarios del libro original. Lo sorprendente es que no parece una repetición. Bean entiende cosas que Ender desconoce, ve conspiraciones que ocurren fuera de plano y aporta una visión mucho más fría y analítica de toda la historia. Es uno de esos raros casos en los que una novela paralela no vive de la fama del original, sino que consigue engrandecerlo. Si has leído uno y no el otro ¿¿A qué esperas??

Somos Legión (Somos Bob) – Dennis E. Taylor

De todos los libros más recientes que aparecen en esta lista, probablemente ninguno me ha enganchado tanto como Somos Legión (Somos Bob). Es una de esas novelas que empiezas por curiosidad y acabas recomendando a cualquiera que te aguante más de cinco minutos hablando de libros.

Bob Johansson es un ingeniero informático que vende su empresa, se criogeniza por si la inmortalidad acaba llegando y tiene la mala suerte de morir atropellado pocas horas después. Más de un siglo más tarde despierta convertido en una inteligencia artificial integrada en una sonda espacial autorreplicable cuya misión consiste en colonizar la galaxia. Lo que sigue es una mezcla extraordinariamente divertida de exploración espacial, humor geek, inteligencia artificial, filosofía y ciencia ficción hard. Taylor consigue hablar del Barco de Teseo, de colonización interestelar y de los límites de la identidad personal sin que la novela deje de ser una lectura tremendamente entretenida.

Además, hay una peculiaridad importante: actualmente Somos Legión solo se encuentra disponible en español en formato audiolibro. Normalmente eso podría parecer una limitación, pero en verano casi lo veo como una ventaja. Si nunca has probado un audiolibro, esta saga es una forma estupenda de empezar. Hay algo muy agradable en escuchar a Bob mientras paseas por la playa, estás tumbado junto a la piscina o simplemente intentas sobrevivir a una tarde de cuarenta grados. No hay que luchar contra el viento que intenta pasar las páginas por su cuenta ni contra la arena que siempre encuentra la forma de colarse dentro del libro. Simplemente te pones unos auriculares y dejas que una inteligencia artificial obsesionada con colonizar la galaxia te acompañe durante unas horas.

El Marciano + Proyecto Hail Mary – Andy Weir

Andy Weir tiene una habilidad especial que muy pocos escritores poseen: consigue que resolver problemas de ingeniería espacial resulte emocionante. No debería funcionar. Funciona de maravilla.

En El Marciano, Mark Watney es abandonado en Marte después de que su tripulación lo dé por muerto. Está solo, aislado a millones de kilómetros de cualquier ayuda y tendrá que sobrevivir utilizando únicamente sus conocimientos científicos y una capacidad casi sobrenatural para mantener el sentido del humor cuando todo sale mal. Que suele ser bastante a menudo. Es una novela que convierte la ciencia en aventura y que consigue que te preocupes sinceramente por alguien cuyo principal enemigo es una hoja de cálculo llena de malas noticias. Además, tuvo una adaptación cinematográfica estupenda dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Matt Damon, una de esas raras ocasiones en las que libro y película funcionan igual de bien.

Si aquel libro ya era una maravilla, Proyecto Hail Mary consigue ir todavía más lejos. Ryland Grace despierta solo en una nave espacial sin recordar quién es ni por qué está allí. Poco a poco descubre que el Sol se está apagando y que él podría ser la última esperanza de la humanidad. Lo que empieza como un misterio espacial acaba convirtiéndose en una historia de amistad interestelar sorprendentemente emotiva. Y sí, estoy hablando de Rocky. No voy a contar nada más porque descubrirlo forma parte de la experiencia, pero hacía mucho tiempo que un personaje me caía tan bien tan rápido.

Este mismo año además se ha estrenado su adaptación cinematográfica, Proyecto Salvación, que ha conseguido algo nada sencillo: convencer a muchos lectores de que estaba a la altura del material original. Si disfrutaste con El Marciano, esta debería ser tu siguiente parada obligatoria.

Los diarios de Matabot – Martha Wells

Si tuviera que señalar la saga más divertida de esta lista, probablemente elegiría a Matabot. No porque sea una comedia pura, sino porque consigue que un androide antisocial obsesionado con ver series basura termine convirtiéndose en uno de los personajes más entrañables de la ciencia ficción moderna.

La saga comienza con Sistemas críticos, donde conocemos a una unidad de seguridad que ha hackeado su propio sistema de control. Es libre. Lo único que quiere hacer con esa libertad es que los humanos le dejen tranquilo para ver sus telenovelas. Naturalmente, los humanos tienen otros planes. En Condición artificial aparece ART, una inteligencia artificial tan insufrible como brillante, y juntos forman una de las parejas más divertidas que he encontrado en el género. Protocolo rebelde continúa ampliando ese universo y demostrando que Wells entiende perfectamente cómo escribir personajes artificiales que resulten más humanos que muchas personas.

Lo mejor de Matabot es que debajo del humor y de los diálogos brillantes hay una reflexión bastante seria sobre la identidad, la libertad y la dificultad de relacionarse con los demás. Además, son novelas cortas. Peligrosamente cortas. Lees una en una tarde y cuando te das cuenta necesitas la siguiente. Recomiendo también la serie, no puede ser de otra manera, es suficientemente fiel (al espíritu) de los libros.

Serie Imperial Radch — Ann Leckie

Hay novelas que entretienen y luego están las novelas que te obligan a reajustar el cerebro durante las primeras cien páginas. Ann Leckie pertenece claramente al segundo grupo.

Justicia auxiliar tiene una de las premisas más originales de la ciencia ficción moderna. La protagonista es una nave espacial. Literalmente. Una inteligencia artificial que antes controlaba miles de cuerpos auxiliares y que ahora ha quedado reducida a uno solo. Y busca venganza. Lo fascinante no es tanto la trama como el universo que construye Leckie: un imperio galáctico complejo, extraño y diferente a casi cualquier cosa que hayas leído antes.

Espada auxiliar toma todo lo que funcionaba en la primera novela y lo desarrolla todavía más. Más política, más intrigas, más reflexiones sobre identidad, memoria y poder. Es probablemente la recomendación más exigente de esta lista, pero también una de las más originales.

La Vieja Guardia — John Scalzi

No toda la ciencia ficción necesita cambiar tu forma de ver el universo. A veces basta con que te haga pasar un buen rato. Y en eso John Scalzi es un especialista.

La Vieja Guardia parte de una idea fantástica: cuando cumples setenta y cinco años puedes alistarte en las Fuerzas de Defensa Coloniales. A cambio recibes un cuerpo rejuvenecido y una segunda oportunidad. La letra pequeña es que probablemente acabarás luchando en alguno de los lugares más peligrosos de la galaxia. La continuación directa de la aventura, Las Brigadas Fantasma es más ligera e igualmente veraniega.

Scalzi escribe con una facilidad insultante. Los personajes resultan simpáticos desde el primer capítulo, la acción nunca decae y siempre encuentra espacio para el humor. No pretende reinventar el género. Pretende entretener. Y vaya si lo consigue. Es uno de esos libros que se leen con una sonrisa permanente y que recuerdan por qué la ciencia ficción también puede ser pura diversión.

Mickey 7 — Edward Ashton

Termino con una de las premisas más ingeniosas que ha dado la ciencia ficción reciente. En Mickey 7, el protagonista es un Prescindible: un trabajador cuya función consiste básicamente en morir cuando la situación se complica demasiado. Cada vez que eso ocurre, imprimen una nueva copia con todos sus recuerdos.

El problema aparece cuando Mickey 7 sobrevive a una misión que debería haberlo matado y descubre que Mickey 8 ya ha sido creado. Tener dos copias simultáneas de la misma persona es ilegal, así que ambos tendrán que esconderse mientras intentan evitar que los eliminen. Ashton aprovecha esta idea para plantear preguntas bastante interesantes sobre identidad, conciencia y qué significa realmente ser una persona, todo ello acompañado por una buena dosis de humor negro.

La reciente adaptación cinematográfica (Mickey 17, protagonizada por Robert Pattison) ha vuelto a poner el libro en el punto de mira, pero la novela sigue siendo la mejor forma de disfrutar de una idea que mezcla filosofía, clonación y comedia negra con una naturalidad sorprendente.

Y ahora, ¿por dónde empiezo?

Porque ya sé que 9 libros dan vértigo, aquí va mi guía rápida:

  • Si quieres empezar con algo divertido y reciente: Somos Legión, Somos Bob. Engancha desde la primera página y tiene 5 secuelas para todo el verano en formato audiolibro.
  • Si quieres ciencia ficción rigurosa pero emocionante: El bloque de Andy Weir. El Marciano + Proyecto Hail Mary te darán semanas de lectura de primera.
  • Si buscas algo con personalidad y capítulos cortos: Matabot. Es como tener un amigo androide con ansiedad social que te cuenta sus aventuras.
  • Si quieres ciencia ficción literaria que te haga pensar: Ann Leckie. No es lectura fácil, pero es de lo mejor que se ha escrito en el género.
  • Si necesitas un clásico que deberías haber leído ya: El juego de Ender y si lo has leído La sombra de Ender. No hay excusa.
  • Si quieres algo ligero y entretenido: La Vieja Guardia o Mickey 7. Para leer en la piscina sin quemarte las neuronas.

Y ya está. Si con alguno de estos libros no consigues escapar unas cuantas horas del calor veraniego, quizá el problema no sea la ciencia ficción, quizá necesites vacaciones más largas.

El espacio es frío, oscuro y hostil, pero la realidad en la que vivimos es aun más hostil así que aprovechad el verano.

Feliz verano y felices lecturas.

Firmado Bitterblink

 

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Acércate – Sara Gran

Reseñado por Malosa [y Bitterblink]

Este es un ejercicio que hemos hablado a veces de hacer. ¿Qué tal leer el mismo libro y ver qué opinamos? Así que hemos buscado algunos libros «cortos» para poder leerlos a la vez y comparar opiniones. Empezamos con este de Sara Gran.

Sara Gran nació en Brooklyn en 1971, y antes de convertirse en autora se ganó la vida como librera, lo cual —seamos sinceros— siempre da buena señal: pocos conocen mejor el oficio que quien ha pasado años vendiendo libros ajenos. Debutó en 2001 con Saturn’s Return to New York, pero fue dos años después, en 2003, cuando publicó la novela que nos ocupa hoy: Come Closer en el original Acércate, editada por Soho Press. Una novela breve que con el tiempo se convertiría en título de culto dentro del terror literario estadounidense.

Gran no se ha quedado ahí. Es la creadora de la serie protagonizada por la detective Claire DeWitt —Claire DeWitt and the City of the Dead se llevó el Premio Macavity a mejor novela en 2012—, ha fundado su propia editorial independiente (Dreamland Books) y ha compaginado la narrativa con guiones para televisión, incluyendo Southland, Chance y Berlin Station. Ojo también al dato friki: está desarrollando con Guillermo del Toro una adaptación de Nutshell Studies of Unexplained Death. Vamos, que la mujer se mueve con la misma soltura entre la ficción de posesiones demoníacas y el true crime en miniatura.

En España, Acércate no llegó hasta 2023, de la mano de La Biblioteca de Carfax —sello que se ha especializado, con muy buen criterio, en rescatar terror contemporáneo de calidad que aquí apenas se conocía— con traducción de María Pérez de San Román y prólogo de Mariana Enríquez (que no os recomiendo leer hasta terminar la novela porque algun spoiler tiene). La crítica angloparlante ha comparado a Gran con Patricia Highsmith por el suspense contenido y con Henry James por lo que hizo con la posesión demoníaca, lo mismo que James hizo con el relato de fantasmas.

Sinopsis

Amanda es una arquitecta de éxito felizmente casada, quien, un día, empieza a experimentar extraños fenómenos: una propuesta dirigida a su jefe es sustituida por otra llena de insultos obscenos, unos extraños golpeteos no cesan de oírse en su casa, siente la necesidad de volver a fumar y termina quemando «accidentalmente» a su marido con un cigarro y por las noches sueña con una bella mujer de afilados dientes a la orilla de un mar rojo como la sangre. Amanda siente que su vida ha perdido el equilibrio y está deslizándose por una curva peligrosa, pero no termina de entender por qué.

No sabe si está poseída por un demonio o perdiendo la cabeza. En un rincón de su mente no cesa de preguntarse si en realidad no está disfrutando con todo lo que le sucede y eso la aterroriza aún más.

Opinión personal

Lo primero que tengo que decir es que, si bien el libro es muy entretenido y se lee en un suspiro, no es mi novela favorita basada en posesiones demoníacas. Narrado en primera persona, ayuda a ponerse en la piel de Amanda y experimentar su transformación, aunque para mí se queda corto en el juego mental: ¿Amanda está realmente poseída o todo se trata de un proceso mental de la protagonista?

Gran intenta emular la atmósfera malsana de otras novelas de exorcismos, en las que todo parece suceder muy poco a poco y en las que se pasa de lo cotidiano a lo terrorífico en pequeñas dosis. Consiguiendo una atmósfera opresiva en la que de repente te hayas sumergido sin que te dieras cuenta. Gran lo intenta pero no lo consigue con la misma brillantez que sí lo logran otros maestros del género, como por ejemplo Henry James con Otra vuelta de tuerca o William Peter Blatty con su magnífico El exorcista. Es verdad que aquí estoy nombrando a los maestros del género. Sara Gran no desmerece tanto con su propuesta, pero tampoco es comparable con los anteriores. Ni de lejos.

Además de la atmósfera malsana en la que el horror poco a poco se cuela, Gran trata también de jugar con el lector sembrando la duda: ¿se trata de posesión o simplemente de enfermedad mental? En mi opinión la autora lo intenta, pero tampoco lo consigue. Yo al menos en ningún momento dudé, según leía la autora me convencía de que estábamos ante una posesión, y nunca me replanteé que realmente fuera locura. Con lo cual este aspecto fue fallido para mí, aunque sin embargo la autora sí lo consigue con Bitteblink, como luego veréis.

Hay partes en las que me perdí un poco, básicamente porque no me cuadraron las reacciones de algunos personajes. Y aquí me refiero sobre todo al marido de Amanda, cuya postura no acabé de entender. Estaba claro que algo pasaba con su mujer y creo que se desentiende de la situación y no trata de ayudar a Amanda. No parece quererla mucho.

Y por último hablar del final, que aglutina lo mejor y lo peor de la obra. Lo peor porque a mí personalmente me decepcionó, me esperaba algo más de efectividad, leer algo que me dejara con la boca abierta y mal cuerpo, dado que la autora no había llegado a impregnarme con el horror ni a darme miedo en ningún punto. El desenlace no es que me parezca previsible, aunque si uno piensa un poco no sorprende demasiado, sino que simplemente me dejó insatisfecha. En cualquier caso también creo que es lo mejor de la novela, porque es cuando el libro alcanza su punto máximo y puede llegar a desasosegarte en algún punto.

Lo que sí me gustó es que describe muy bien qué le pasa (o le podría pasar) a una persona que está siendo poseída. Las situaciones extrañas, los ruidos, los cambios de personalidad, las ausencias…todo está muy bien explicado y desde un punto de vista psicológico la autora creo que conforma muy bien el cuadro clínico de una persona con esta sintomatología.

Lo he calificado como bueno porque la verdad es que me entretuvo mucho y me pareció original, no peca tampoco de efectista, aquí no hay grandes extravagancias ni juegos de artificio y es una novela que vuelve a tu mente una vez leída, no tanto por horror, sino por dar una vuelta a las reacciones de las protagonista y compararlas con ciertas reacciones tuyas en un momento dado. Quizá me ha salido una reseña demasiado negativa, pero sobre todo porque al compararla con los grandes del género, no sale tan bien parada como quizá mereciera.

No te la recomiendo si estás pasando un momento psicológico algo delicado, podrías malinterpretar las situaciones que vive Amanda y no creo que beneficie en absoluto.

Calificación: Bueno

Lo mejor: La descripción de una posesión: síntomas, reacciones y cómo identificarla. Es muy entretenida y se lee en un suspiro. La portada me parece también un acierto, es casi más escalofriante que el libro.

Lo peor: Aunque en general me ha gustado, se me ha quedado corta en algunos aspectos, especialmente en sumergirme en el horror. Cojea también el final.

¿Volvería a leerlo?: No, tampoco creo que dé para tanto.

¿Lo recomendaría?: Si te gustan estos temas sí, seguramente te agrade. Si no eres muy fan de las posesiones pues claramente no.

[La contra de Bitterblink]

Pues primero decir que a mi me ha enganchado muchísimo este libro, lo leí en una tarde y media. No podía parar y eso que por la noche el principio de la novela es tremendamente desasosegante y tuve que parar. ¿Estamos ante un escenario de posesión o estamos presenciando la evolución de alguna enfermedad mental tipo esquizofrenia o similar? pues lo cierto es que no queda claro en absoluto. Pero da mucho mal rollo.

Los sucesos parecen al principio tontorrones hasta que recibe por error un libro que tiene un cuestionario absurdo que intenta medir si puedes estar poseído. ¿Se está sugestionando? No lo sabemos, pero todo parece una broma absurda, igual que la reacción de la protagonista. El hecho de que se va a un curandera de medio pelo y ésta le ofrece un «champú antidemonios» (perdonadme la broma pero es lo que parece) y resulta que la tipa ni lo usa… dice «ya se me pasará» y no… no se le pasa.

No sé que esperaba del libro pero sé que no era esto. Amanda entra en una espiral de terror y de pérdida de control absoluta que va desde pequeños robos en tiendas hasta… bueh, ni os lo cuento, mejor lo leéis. A Malosa que es más dura no le sumergió suficiente en el horror, a mi me hizo dejar de leer cuando anocheció.

Me resulta original que ninguno de los personajes sea religioso, ni siquiera se plantean ir a una Iglesia, son todos agnósticos y empiezan por el Psicólogo, siguen por una curandera de chinatown y terminan en una asociación New Age. Me da «ascopena» como la protagonista intenta buscar solución a sus problemas comprando libros de autoayuda. Todo muy moderno y progresista.

Este libro me ha puesto muy mal cuerpo y debo decir que a mi el final me ha gustado mucho. Me parece un final escalofriante y adecuado. Como digo habitualmente: un buen libro no te da respuestas, te da preguntas: y éste te pregunta como cambiaria una vida perfecta de contención y amabilidad si dieras rienda suelta a todos tus deseos incluso los más oscuros… ¿hasta donde llegarías? es probable que al mismo punto que Amanda. Es decir ¿Quién es el monstruo? ¿Naamah o Amanda? ¿Naamah controla a Amanda o solo abre la jaula que la limita?

Amanda termina dándote miedo y su marido Edward termina dándote pena, mucha pena como te puede dar pena la familia de cualquier adicto a las drogas o algo similar. Alguien que intenta simular que todo está bien y adaptarse como si la evolución de su esposa fuera un «cambio» en su personalidad «normal»… y no, no es eso.

Igual que Malosa os recuerdo que este libro es ficción y que el Cuestionario de posesión es fantasía: no lo leas si no estás en un buen momento psicológico porque es muy sugestionante.

Calificación: Muy bueno

Lo mejor: El final, algunos sustos, la portada, pasé miedo, sigo con miedo a que un día mi esposa me apague un cigarro en la pierna (momento peak de la novela).

Lo peor: El marido de Amanda me da mucha pena, el final es muy duro (pero para mi, no es malo).

¿Volvería a leerlo?: Necesito primero olvidarlo

¿Lo recomendaría?: Opino igual, mejor si te atraen los libros de terror.

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Malosa [y Bitterblink]

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Capitán de mar y guerra – Patrick O’Brian

Reseñado por Bitterblink

Llegué a este libro por el camino menos noble para un lector que se precie: a través del cine. Vi Master and Commander: al otro lado del mundo, la estupenda película que Peter Weir dirigió en 2003 con Russell Crowe, y salí de la sala con esa sensación rara de haber estado embarcado de verdad, oliendo la brea y la pólvora. Tan buena me pareció que decidí ir a la fuente, y la fuente es esta novela de Patrick O’Brian.

Conviene presentar al autor, porque es un personaje curioso. O’Brian (1914-2000) fue antes que nada un traductor de prestigio (vertió al inglés el Papillon de Charrière y buena parte de la obra de Simone de Beauvoir) y un biógrafo reputado, nada menos que de Picasso, con quien fue vecino en el Rosellón francés. Era además un hombre celosísimo de su intimidad, hasta el punto de fabricarse una biografía a medida: sostuvo durante años ser irlandés cuando en realidad había nacido en Inglaterra y se llamaba Richard Patrick Russ. Con ese material empezó, ya entrado en años, la saga que lo haría célebre: las aventuras del capitán Jack Aubrey y el médico Stephen Maturin, una serie de veinte novelas que durante casi dos décadas fue objeto de culto minoritario antes de estallar como fenómeno de ventas. Capitán de mar y guerra es la primera de todas, la piedra fundacional.

Sinopsis

La acción arranca en abril de 1800, con una Gran Bretaña que sigue plantando cara con denuedo al expansionismo de Napoleón. En una velada musical en Puerto Mahón, un teniente de navío llamado Jack Aubrey y un médico de origen irlandés y catalán, Stephen Maturin, están a punto de llegar a las manos por una nimiedad: el compás mal llevado de un cuarteto de cámara. Al día siguiente, la fortuna da un vuelco. Aubrey es ascendido y recibe el mando de la Sophie, una modesta corbeta de la flota del almirante Nelson; hace las paces con su rival de la víspera y, al descubrir que es médico, lo recluta como cirujano de a bordo.

A partir de ahí asistimos a la puesta a punto del barco, al reclutamiento de la tripulación y a las primeras singladuras de la Sophie por el Mediterráneo, en una sucesión de patrullas, persecuciones y combates contra los corsarios y los navíos enemigos. Y, sobre todo, asistimos al nacimiento de una de las grandes amistades de la literatura: la del marino extrovertido, valiente y algo bocazas, y la del médico introspectivo, naturalista y reservado. Dos caracteres opuestos condenados a entenderse en el espacio imposible de un barco de guerra.

La Sophie se meterá en más problemas de los que esperaba y nuestro bocazas preferido tendrá que mantener la disciplina con mano de hierro para hacer sobrevivir la fragata y a su bisoña tripulación.

Opinión personal

Adelanto el veredicto: el libro es tan emocionante como prometía la película, y eso no es poco. Son excelentes las escenas de batalla naval. O’Brian las narra con un pulso y un conocimiento técnico que te plantan en cubierta, entre el humo, la madera astillada y los gritos de las órdenes. Hay aquí una decisión literaria que conviene señalar: el autor no rebaja la jerga marinera para hacérnosla cómoda, sino que la despliega entera, con todos sus masteleros y sus foques, confiando en que el lector se deje llevar por la música aunque no entienda cada término. El efecto es una credibilidad casi absoluta; uno tiene la sensación de estar oyendo a marinos de verdad, no a actores recitando.

Pero más allá de la acción hay algo que eleva la novela por encima del simple relato de aventuras, y es cómo transmite el espíritu de la época. El sacrificio asumido como cosa cotidiana. La rígida y fascinante frontera entre los oficiales y los marineros, dos mundos que conviven a pocos metros y sin embargo a un abismo social de distancia. Y esa estampa que a mí se me quedó grabada: la de un niño grumete cargando con responsabilidades de adulto, como si la infancia fuera un lujo que el mar de aquel tiempo no se podía permitir. O’Brian no juzga ese mundo desde nuestra moral contemporánea, lo reconstruye desde dentro y deja que el lector saque sus conclusiones, que es la manera elegante de hacer novela histórica.

Por ponerle un pero, porque defectos graves no le encuentro, algunos de los diálogos entre Aubrey y Maturin se me atascan cuando el médico se enreda en disquisiciones filosóficas que se me antojan algo superficiales y que frenan el avance de la narración. Es probable que otros lectores valoren justamente esas pausas reflexivas como el contrapeso intelectual a la acción; a mí, confieso, me dan ganas de volver cuanto antes a cubierta. Defecto menor, en cualquier caso, en una novela tan redonda.

Y la mejor prueba de cuánto me gustó es esta: no solo lo releería, es que ya lo he releído, que para mí es la forma más sincera de recomendar un libro.

Calificación: Bueno

Lo Mejor: Las escenas de batalla naval y cómo transmite el espíritu de la época: el sacrificio, la diferencia entre oficiales y marineros, la figura del grumete

Lo Peor: Algunos diálogos con Maturin se atascan en una filosofía que me resulta superficial

Lo Releería: Sí, y de hecho ya lo he hecho más de una vez

Lo Recomiendo: Sí, especialmente si viste y disfrutaste Master and Commander

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Y para terminar, una recomendación que parece un disparate pero no lo es. Si este Aubrey te conquista y te quedas con ganas de más disciplina naval, honor y mando sobre hombros demasiado jóvenes, prueba con los libros de David Feintuch que reseñé en su día: Seafort Guardiamarina y su continuación UNS Challenger. Están ambientados en el espacio, sí, con naves estelares en lugar de fragatas, pero tienen exactamente el mismo vibe: la cadena de mando, el peso del deber, el sacrificio y la soledad del que manda. Cambia el velamen por el casco de una nave y es la misma música. Palabra.

Bitterblink

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James – Percival Everett

Reseñado por Malosa

Percival Leonard Everett es un escritor, novelista y profesor universitario estadounidense, reconocido por su obra satírica y experimental, que aborda la raza, la identidad y la filosofía. Autor de más de 30 libros de ficción y poesía, ha recibido el National Book Award 2024 y el Premio Pulitzer 2025 por James, la novela que nos ocupa hoy, una relectura de Las aventuras de Huckleberry Finn.

Yo no conocía de nada a este autor, ni tengo nada claro por qué incluí esta novela entre mi lista de lecturas. Primero porque no he leído la famosísima novela de Mark Twain, Las aventuras de Huckleberry Finn y esta obra es una versión de esta historia pero contada desde la perspectiva de Jim, el esclavo negro que escapa con Huck. Y segundo porque en verano suelo escoger novelas ligeritas, de las de no pensar mucho, y una historia con foco en la esclavitud no es ligero para nada. La realidad es que me ha gustado mucho la propuesta de Everett. No sé lo cerca o lejos que estará de la obra primigenia, pero me ha parecido un ejercicio muy bien escrito, con un uso del lenguaje sobresaliente y grandes diálogos, así como muchísima crueldad junto a tenues gotas de esperanza entre sus páginas.

Sinopsis

Reescritura de Las aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain desde el punto de vista de Jim, el esclavo.

Con el humor típico de Percival Everett y una inteligencia sobrecogedora, el lector vive una gran aventura, la de la libertad. James es el nombre de la dignidad. El esclavo ha visitado de forma clandestina la biblioteca de su amo y ha aprendido a leer y escribir. Cuando se entera de que lo han vendido y lo van a separar de su mujer y su hija decide escaparse. En esa aventura trepidante lo acompaña Huck. Los dos se convierten en una pareja de personajes que se necesitan mutuamente no sólo para sobrevivir, también para conocerse y saber cuál es su verdadera conexión.

Opinión personal

Como os decía, me ha gustado mucho la propuesta de Everett. El autor consigue contar una historia muy entretenida, repleta de enseñanzas, cruda en su descripción de la sociedad de finales del S. XIX en el sudeste de los EEUU y con numerosos temas de denuncia entre los que se encuentran, por supuesto, la esclavitud y el racismo.

Tiene muchas cosas buenas la ganadora del Pulitzer de 2025, pero si tuviera que destacar algo, sería el uso del lenguaje por parte de los personajes, sobre todo por su protagonista. No sólo los diálogos están inteligentemente construidos y son oro puro, tanto los de Jim con Huck como especialmente los soliloquios del propio Jim a lo largo de la novela, sobre todo en su soledad. Además, este uso inteligente del lenguaje sirve para remarcar aún más la contraposición existente entre la manera de hablar vulgar y zafia del esclavo respecto al estilo culto del hombre blanco, poniendo de manifiesto la diferencia entre las razas ya incluso en la lengua.

El protagonismo casi absoluto de Jim es clave y de su mano el autor describe la esclavitud y el terrible trato que recibían los negros con toda la crudeza y el grafismo que el autor considera necesario. Aunque es cierto que a veces se cuelan halos de esperanza en la narración, son la verdad escasos. Por ejemplo, en las reacciones del Huck niño, que parece el único blanco que ve lo absurdo e injusto de la esclavitud. O en su final ligeramente esperanzador. Pero en general la desesperanza y la injusticia imperan la narración, encontrando episodios especialmente crueles a la par que satíricos, por ejemplo, el que describe la aventura con los dos pícaros desarrapados con los que se cruzan nuestros protagonistas.

En negativo y por ponerme purista con algo, diré que puede resultar algo estereotipado y ciertamente exagerado en su concepción, ya que al denunciar lo terrible y absurdo de la esclavitud tiende a ser un poco maniqueo. En el sentido de que todos los blancos que aparecen entre sus páginas son crueles y esclavistas, mientras que por el contrario todos los negros son buenos, inteligentes y honrados, siendo por supuesto Jim el máximo exponente de esta situación.

A pesar de lo anterior, insisto en que es una novela muy buena desde mi punto de vista. Muy recomendable como ejercicio histórico aderezado con una muy buena historia de fondo, llena de aventuras y enseñanzas.

Calificación: Muy bueno. Al fin una novela ganadora de premios y merecedora de esta virtud.

Por qué decidí leerlo: Ya os digo que no lo tengo muy claro, pero no me arrepiento para nada.

Lo mejor: El uso del lenguaje, sobresaliente hasta para evidenciar las diferencias entre los blancos y negros.

Lo peor: Algo estereotipado en su tratamiento.

¿Volvería a leerlo?: No lo creo, pero porque no me apetece sufrir.

¿Lo recomendaría?: Sí, con los ojos cerrados.

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El portal de los dioses ferales – Matt Dinniman

Reseñado por Bitterblink

Cuarta entrega del fenómeno literario más improbable de los últimos años: la saga de Carl el Mazmorrero, escrita por Matt Dinniman, ese autor norteamericano autodidacta que empezó autopublicándose en Amazon, fue acumulando lectores en RoyalRoad y Patreon, y terminó siendo recogido por Penguin tras convertirse en uno de los audiolibros más escuchados de toda la historia de Audible. Si no os suena, ya he reseñado el primer libro en este mismo blog y allí podéis encontrar mi opinión sobre el fenómeno y las claves de por qué la saga funciona. Aquí me voy a centrar en este cuarto tomo en concreto.

Sinopsis

Para los que no conozcáis la saga, intento explicarlo sin destriparla. La Tierra ha sido convertida en una mazmorra interdimensional por unos alienígenas que la usan como espectáculo de telerrealidad transgaláctica. Cada nivel de la mazmorra es un escenario distinto con sus reglas, monstruos, jefes y trampas; sus moradores (los ratreadores, humanos supervivientes del apocalipsis) tienen que avanzar de nivel en nivel matando, recogiendo botín, ganando suscriptores y subiendo de nivel mientras todo se retransmite a millones de espectadores extraterrestres que apuestan, patrocinan y comentan sus hazañas. Carl, ex guardia costera estadounidense en calzoncillos y la gata Princesa Donut, antigua mascota campeona de concursos de belleza de su exnovia Beatrice, son las dos estrellas más improbables de esta cosa.

En El portal de los dioses salvajes llegamos al cuarto nivel y la cosa cambia de tono respecto a los anteriores. Aquí la mazmorra se transforma en un escenario donde los rastreadores están separados en «burbujas» y donde ayudar a otros rastreadores va a estar tremendamente limitado. En la burbuja de Carl hay un castillo aereo, una cripta patrullada por un fantasma letal, un castillo de arena habitado por un mago loco y un submarino pilotado por una cabeza robótica.

Carl y Donut tienen que reclutar y proteger a un grupo de rastreadores supervivientes mientras navegan alianzas, traiciones y misiones que parecen imposibles. Por el camino, a los habituales, Mordecai, Katia, Elle e Imani se unirán nuevos rastreadores como Louis y Firas, dos mejores amigos borrachos y fumetas que son mejores amigos y que no parecen tener una idea buena entre los dos (me encanta su evolución) y otros como un grupo de vendedores de coches convertidos en arqueros.

En esta planta Carl se enfrentará a otros rastreadores, gigantescos monstruos, todopoderosos Dioses y quizás los monstruos más escalofriates de todos: los abogados. En fin, no será sencillo ganar, es más no será sencillo sobrevivir y mucho menos salvar al resto de compañeros pero, ey hay que intentarlo.

Opinión personal

Llegamos a la cuarta entrega de una saga que ya cuenta con siete libros publicados en inglés y los va sacando en castellano a buen ritmo gracias a la editorial que ha apostado por traerla. Y este, lo digo ya sin ambages, es uno de los mejores libros de la serie. Probablemente el mejor hasta el momento en términos de equilibrio entre lo que la saga ya hacía bien (acción descacharrante, humor políticamente incorrecto, golpes inesperados) y lo que la saga estaba prometiendo en los libros anteriores y aquí entrega por fin: profundidad temática real.

Lo primero que destaca es la planificación. Si en las primeras entregas uno tenía la sensación de estar leyendo un autor brillante pero algo improvisado, capaz de dar bandazos de subtrama en subtrama, aquí Dinniman empieza a recoger versos sueltos sembrados en los libros previos y a darles sentido. Aquellas pistas dispersas que parecían chistes o detalles de relleno resultan ser piezas pensadas. Esa coherencia retroactiva, que reorganiza la lectura mental que uno tenía de los libros anteriores, es un placer raro y demuestra una arquitectura narrativa mucho más sólida de lo que la fachada gamberra de la saga sugería. Bien por el autor, que confirma aquí que sabe muy bien adónde quiere llegar y que todo está pensado de antemano.

Lo segundo es la estructura clásica de Dinniman: empiezas viniendo por los porrazos y te quedas por las reflexiones. Os explico. La primera capa del libro es lo de siempre: humor absurdo, sátira de la cultura de los influencers y de la telebasura, situaciones que ponen los pelos de punta, criaturas grotescas, peleas brutales, equipo absurdo, frases ingeniosas y momentos que harían las delicias de cualquier amante de los videojuegos con la dosis justa de Borderlands en vena. Pero por debajo, y cada libro más, Dinniman está hablando de cosas muy serias. La responsabilidad individual cuando todos los sistemas te incitan a la pasividad. El capitalismo salvaje y cómo el espectáculo se devora a sí mismo y a quienes lo alimentan. La trampa moral de los pequeños héroes y de los grandes monstruos. La empatía como recurso escaso. La capacidad de mantener la dignidad y la decencia cuando todo a tu alrededor está diseñado para empujarte al cinismo y la crueldad. Suena pretencioso si lo cuento así, pero el milagro es que el autor lo cuela todo entre escenas de criaturas que vomitan y duendes que negocian. Es una saga que funciona en dos niveles y os aseguro que el segundo nivel cada vez pesa más.

Lo tercero son las pequeñas victorias de Carl. Carl no es un héroe canónico, no es un protagonista «brillante» en el sentido tradicional. Es un tipo cabreado, tozudo, con un código moral propio y arruinado por la situación, que va resolviendo cada problema con lo que tiene a mano y va acumulando pequeños triunfos en una cadena imparable. No hay un golpe maestro que cierra el libro. Hay decenas de pequeños momentos que se van encadenando con una lógica casi de cosecha. Y el lector va saboreando cada uno, porque Carl se los ha ganado a pulso. Cuando aprietas en el último tercio del libro y empiezan a caer las fichas, uno tiene la sensación de que cada decisión que has visto tomar a Carl 200 páginas atrás está pagando dividendos ahora. Eso es escritura buena.

Y lo cuarto es el final. Los libros de Dinniman siempre terminan con una explosión, en sentido literal y figurado. Hay un crescendo en las últimas páginas que es marca de la casa y aquí está particularmente bien resuelto. El final sorpresa de este cuarto libro me ha pillado a contrapié y me ha dejado con una incomodidad muy productiva: necesito el siguiente. Ya. No me hagas esperar (por si os lo preguntáis acaba de salir y ya lo estoy leyendo)

Si alguien llega aquí sin haber leído los tres anteriores, no va a entender nada y va a pensar que esto es una locura ininteligible. Es una saga, hay que leerla en orden y comprometerse con ella. Tampoco es para gente que no soporte el humor escatológico, las situaciones políticamente incorrectas o la violencia. El propio formato LitRPG (con sus estadísticas, niveles, inventarios y descripciones de habilidades) sigue siendo un obstáculo para algunos lectores tradicionales, aunque Dinniman lo dosifica con criterio y nunca deja que las mecánicas se traguen el ritmo narrativo. Aviso también para los más sensibles: la saga sigue siendo «adulta» en el peor sentido del término (no hablo solamente de palabrotas), hay cosas que se cuentan que duelen y que se quedan contigo.

Calificación: Muy bueno

Lo Mejor: la planificación a largo plazo del autor que aquí queda en evidencia, el final, las reflexiones sobre responsabilidad individual y capitalismo salvaje, las pequeñas victorias acumuladas de Carl, los versos sueltos de los libros anteriores que aquí se resuelven

Lo Peor: necesitas haberte leído los tres anteriores sí o sí, y aún así te quedarás con ganas inmediatas del quinto

Lo releería: probablemente, sobre todo cuando termine la saga entera para releerla con nueva información

Lo recomiendo: rotundamente, a quien ya esté enganchado a Carl. Y a quien no lo esté, le recomiendo que empiece por el primero porque esto solo se disfruta en orden

Si os ha picado la curiosidad, echadle un ojo a mi reseña del primer libro y ya me contáis si conseguís quedaros solo en uno.

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Bitterblink

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Juan Gómez-Jurado: ¿Merece la pena la saga Reina Roja? Nuestra opinión 100% sincera (y sin spoilers, más o menos)

Reseñado por Malosa

Juan Gómez-Jurado es ese autor del que todo el mundo habla, que arrasa en ventas, que tiene legiones de fans entregadísimos que obedecen sus instrucciones sin rechistar, y que encima, ha conseguido que Amazon Prime adapte sus libros con una serie que mola bastante. Vamos, parece que el hombre lo está haciendo todo bien. O casi todo.

En Un libro para esta noche hemos leído los cuatro libros que tenemos disponibles del autor, empezando por Reina roja y terminando, recientemente, con su última novela, Mentira. Y tenemos opiniones. Bastantes. Así que si estás pensando en lanzarte a la piscina del universo Gómez-Jurado, aquí te lo contamos todo sin anestesia pero con cariño.

Antes de empezar: el asunto de las sinopsis

Vamos a aclarar algo que nos toca las narices desde el principio y que conviene saber antes de comprar nada: este señor publica sus libros con unas sinopsis que no dicen absolutamente nada. Un par de frases crípticas, algo de misterio forzado y punto. La estrategia funciona para crear expectación, no lo negamos. Pero también tiene el efecto secundario de que no sabes bien qué te estás comprando hasta que lo tienes en las manos. Y a veces, si lo hubieras sabido antes, igual habrías tomado una decisión diferente. Dicho esto, vamos al lío.

Reina roja: el mejor de la saga, sin discusión

Aquí la historia que protagonizan Jon Gutiérrez, inspector vasco enorme (que no gordo), bonachón y con más corazón que un camión, y Antonia Scott, la mente más brillante del país, con nulas habilidades sociales y varios demonios propios. Juntos investigan crímenes para un misterioso proyecto llamado Reina roja.

El libro es un thriller de manual bien ejecutado: asesinatos con toque macabro, persecuciones, cuenta atrás, giros y enfrentamiento final. No inventa la rueda, pero la hace girar con una soltura envidiable. Y lo que lo eleva por encima de la media es la pareja protagonista. Jon y Antonia, que se complementan de una manera que pocas veces se ve en el género: él pone el humor y la ternura, ella la inteligencia y la excentricidad. Su relación, tensa y peculiar, es lo que hace que quieras seguir leyendo. Novela redonda, muy entretenida, y la mejor del autor de lo que hemos leído hasta ahora. Sin discusión.

Veredicto: Muy Bueno. Empieza aquí, sin duda.

Si además has visto la serie de Amazon Prime, te alegrará saber que la adaptación es bastante fiel. Los dos actores protagonistas capturan muy bien la esencia de sus personajes, y las diferencias respecto al libro son menores (aunque existen).

Loba negra: la que te puedes saltar (en serio)

Segunda entrega, y aquí es donde Gómez-Jurado tropieza. La historia de Jon y Antonia continúa, pero en una dirección completamente diferente: mafias, trata de personas, corrupción policial. El proyecto Reina roja queda en un segundo plano. Es, en esencia, una novela de transición que probablemente no era necesaria.

Los problemas son varios. Los personajes pierden su esencia: Jon aparece algo caricaturizado y Antonia pierde buena parte de su brillo intelectual y su autenticidad. La escritura se resiente también, con un abuso de muletillas y repeticiones que satura, y con una prosa que da sensación de haber sido escrita con prisa para aprovechar el éxito del anterior. Y encima hay párrafos que parecen directamente copiados del primer volumen, algo que no es solo impresión nuestra, porque lo hemos visto comentado por muchos lectores por ahí.

Lo bueno: el desenlace tiene su momento adrenalítico, y cuando reaparecen ciertos personajes de Reina roja, la novela cobra vida. Pero llega tarde.

La conclusión más práctica que podemos daros: si acabas Reina roja y quieres seguir, ve directamente a Rey blanco. No te perderás nada esencial de Loba negra para entender la historia principal, y tendrás mejor recuerdo de la saga.

Veredicto: Entretenido, y siendo generosos. Más bien pasable.

Rey blanco: mejor que Loba negra, pero ya no es lo mismo

El cierre (más o menos) de la trilogía protagonizada por Jon y Antonia recupera terreno respecto a la segunda parte. La escritura mejora, las muletillas se dosifican más, y los personajes recuperan parte de su esencia perdida. Antonia vuelve a parecer la persona más inteligente de la habitación, y Jon recupera su candidez y su humor. Seguimos sin alcanzar el nivel de Reina roja, pero al menos la sensación no es de decepción sino de corrección.

El antagonista, Mr. White, es interesante en la medida en que ofrece un duelo de inteligencia con Antonia que, sin ser fascinante, funciona. Y hay un elemento argumental, una segunda Reina roja con flashbacks de su entrenamiento, que resultó genuinamente atractivo.

Lo que no: la originalidad del primero se ha diluido en una continuación que entretiene pero no sorprende. Y hay un epílogo en el que el autor lanza la pregunta directa a los lectores de si quieren más aventuras con Jon y Antonia. La respuesta rápida, tras haber leído los tres, es que quizá era mejor dejarlo aquí.

Veredicto: Entretenido. Superior a Loba negra, inferior a Reina roja.

Mentira: fuera del universo Reina roja, pero no mucho mejor

La novedad más reciente del autor sale del universo de Antonia y Jon para presentar una historia nueva con una protagonista diferente. La estructura es su punto más interesante: el libro se divide en cuatro partes que pertenecen a géneros distintos, con un thriller psicológico y uno policíaco bien combinados. También funciona el recurso de las normas del barón, unas reflexiones sobre psicología humana que la protagonista intercala y que resultan super interesantes.

Pero los problemas de fondo siguen ahí. La escritura de Gómez-Jurado tiene tics que se repiten libro a libro: el abuso de referencias a series y películas, el suspense forzado, las descripciones que se alargan innecesariamente y se repiten. Y en este caso los personajes no consiguen conectar emocionalmente, lo cual es un problema grave cuando se supone que tienes que estar pendiente de sus destinos durante toda la novela. El final, además, resulta tan críptico que deja con la sensación de no haber entendido del todo qué acaba de pasar, y como el autor pide expresamente que nadie hable de spoilers, encontrar explicaciones por ahí es prácticamente imposible.

Veredicto: Entre pasable y entretenido.

Entonces, ¿merece la pena leer a Gómez-Jurado?

Sí, pero con matices. Reina roja es una novela policiaca sólida, bien construida y con una pareja protagonista difícil de olvidar. Si te gustan los thrillers españoles, está más que justificado darle una oportunidad, especialmente si ya has visto la serie y te ha enganchado. A partir de ahí, la cosa va bajando en calidad de forma progresiva, aunque nunca llega a ser mala, simplemente se queda en correcta.

Si eres de los que prefieren las sagas cortas o leer libros autoconclusivos, nuestra recomendación es clara: quédate con Reina roja y, si quieres el cierre, salta directamente a Rey blanco. Y si algún día Gómez-Jurado publica algo completamente nuevo, con una sinopsis decente que permita saber de qué va, igual nos animamos otra vez. Igual.

Yo sigo recomendado la saga de Jotadé de Santiago Díaz como una anternativa que, sin tanto efectismo ni tanto márketing, funciona muy bien.

Malosa

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¿Todavía no te has ido?

FINAL DE MENTIRA EXPLICADO

[Ojo contiene Spoilers de trama, sin spoilers del ‘giro’ final By Bitterblink]

  • [Spoiler de trama]: El final «convencional» de la novela nos viene a contar que el tesoro nunca ha existido y que fue un invento de las dos familias enfrentadas para mantener con ello «vivo» al pueblo.
  • [Pista sin spoiler sobre el ‘giro final’]: Luego está el final del que el autor nos pide que no contemos, y me da la sensación que este final que no debemos contar no es más que una estrategia de marketing. Porque desde mi punto de vista lo que añade o aporta no es un giro final que te cambia la percepción de la novela entera (tipo el giro final del Sexto Sentido o de El club de la lucha) sino solamente un matiz, que enriquece pero que no cambia radicalmente NADA (y por eso creo que ha decepcionado a Malosa). La frase «giro» es «ya no eras tú». Con esta pista os animo a sacar vuestra propia conclusión. La mía es que este «giro» no merecía una nota del autor, vosotros sacad la vuestra.

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Villano en Prácticas – John Scalzi

Reseñado por Bitterblink

John Scalzi es un viejo conocido en este blog. Es uno de mis escritores preferidos por su capacidad de mezclar humor y ciencia ficción desde ‘La vieja Guardia’ y sus secuelas. Ha ganado varios premios y ha sido candidato a muchos más, aunque es un autor irregular: tiene grandes aciertos y también obras que se quedan a medio gas.

Esta, lamentablemente, pertenece al segundo grupo. Lo cierto es que Villano en Prácticas me ha parecido una «obra menor» dentro de su bibliografía, comparable en ese sentido a El visitante inesperado.

Sinopsis

Charlie Fitzer es un antiguo periodista económico reconvertido en profesor suplente que lleva años buscando un rumbo en la vida. Divorciado y viviendo en la casa familiar que sus hermanos quieren vender, su único sueño realista es comprar un pequeño pub en el centro de la ciudad… si es que el banco le aprueba alguna vez el préstamo. Su única compañía es su gata, Hera.

La rutina mediocre de Charlie salta por los aires cuando muere su tío Jake, un multimillonario y reservado magnado de los aparcamientos con el que apenas tenía relación, y le deja en herencia todo su imperio.Lo que Charlie no sabe es que el negocio de los aparcamientos era solo una tapadera: su tío era, en realidad, un supervillano de manual, con su correspondiente guarida secreta en una isla volcánica. En el funeral, al que acuden matones únicamente para asegurarse de que Jake está realmente muerto, las cosas empiezan a torcerse. Poco después una bomba destruye su casa y Charlie es incriminado por la muerte de un intruso que resulta ser un agente del gobierno. Sin alternativa, acaba refugiándose en la guarida insular de su tío.

Allí descubre la verdadera magnitud de lo que ha heredado: una red de operaciones encubiertas, una fortuna oculta, una eficiente mano derecha (Morrison) y una organización de secuaces no todos ellos humanos. La organización funciona como una empresa más, con su propia lógica corporativa: los villanos no son ni buenos ni malos, sino simples «disruptores» que explotan los sistemas en beneficio propio o de sus clientes, ofreciendo servicios por suscripción y sosteniéndose sobre un equilibrio de destrucción mutua asegurada.

El problema es que los enemigos de Jake son ahora los de Charlie. Frente a él se alza la Asamblea de Lombardía, una coalición de otros multimillonarios villanos (ricos depredadores sin alma, respaldados por corporaciones multinacionales y capital riesgo) que, en un encuentro en el Grand Bellagio del lago Como, le presionan para que se una y pague una abultada cuota de membresía… o atenga a las consecuencias.

Opinión Personal

La novela arranca muy bien, con algunos comentarios refrescantemente mordaces contra el ultracapitalismo, que es exactamente lo que representa la empresa del «Villano» (esa joya de «somos menos malvados que Spotify, al menos nosotros permitimos ganarse la vida a quienes trabajan para nosotros»). Hay además unos cuantos chistes sobre los Bros emprendedores dignos de la serie Entrepreneurs de Disney+. El problema es que, poco a poco, todo eso se va diluyendo.

Entiendo que la razón de un principio tan brillante y un final más flojo tiene que ver con que, a mitad de la escritura (durante la pandemia), Scalzi se contagió de Covid y estuvo muy muy enfermo, llegando a pensar que iba a morir. Eso debió de cambiarle la perspectiva un poco, y se nota en el tono.

Aquí conviene decir que mi lectura va a contracorriente del consenso crítico, que ha sido bastante más entusiasta. Publishers Weekly lo despacha como un thriller ágil que subvierte los clichés del supervillano con humor socarrón y sentido común, y reseñas anglosajonas como las de Library Journal o Booklist lo recomiendan con entusiasmo, insistiendo en el ritmo rápido y los diálogos chispeantes. Entertainment Weekly lo describe como villanos de nivel James Bond metidos en la rutina del mundo corporativo al estilo de The Office. Incluso quien firma la reseña en SFFWorld defiende que el acierto está precisamente en que el libro no se extiende más de la cuenta: con sus apenas 270 páginas, la trama dura lo justo para soltar su mensaje y marcharse antes de sobrecargarse. Lo entiendo, pero a mí esa misma brevedad me dejó la sensación de divertsión que se evapora.

Sí coincido con un matiz que ha aparecido en alguna crítica más templada: que estamos ante un Scalzi más ligero y tontorrón que de costumbre, con algún apunte sobre gobiernos en connivencia con corporaciones sin escrúpulos, pero entretenido sin más y lejos de sus libros más sólidos.

En general Scalzi no destaca por sus grandes personajes, y aquí sucede lo de siempre. Los únicos con cierta profundidad (además de un delfín sindicalista) son Dobrev, otro villano, y el propio Charlie. El resto, por desgracia, son «solo nombres» sin una personalidad definida. Pero bueno, suele pasarle y no lo veo como una tragedia.

Sin embargo, hay un punto que para mí define la obra como «menor»: el protagonista es sujeto pasivo. Las cosas le ocurren de principio a fin, y no es ni por su genialidad ni por su bondad por lo que todo se resuelve al final. Es como leer una crónica de sucesos con final feliz. Vaya, que no pasa de entretenido, un divertimento menor para el verano.

Ha sido finalista de los premios Hugo y Locus, lo cual nos indica que al menos se basa en grandes ideas y eso no lo puedo negar pero mi bien amado Scalzi tiene mejores libros que ofrecer.

Calificación: Entretenido, una obra menor dentro de Scalzi

Lo Mejor: El arranque mordaz contra el ultracapitalismo, los chistes sobre los Bros emprendedores, el delfín sindicalista

Lo Peor: El protagonista es puro sujeto pasivo, el segundo tramo se desinfla, personajes que son «solo nombres»

Lo releería: No especialmente

Lo recomiendo: A los seguidores de Scalzi que busquen un divertimento ligero de verano, sin esperar lo mejor de su producción

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Ciudad de sal – David B. Gil

Reseñado por Malosa

Mi adorado David B. Gil acaba de publicar nueva novela y todos sabíamos que me la iba a leer en cuanto viera la luz. Y así ha sido, de hecho, me la compré en preventa 🙂

El autor se ha alejado diametralmente del género que tan bien profesa y tantas alegrías nos ha dado, a saber, la novela histórica de aventuras ambientada en el japón feudal. Y se adentra en el thriller policíaco con mucho color local, ya que la novela está narrada en la costa del sol. No es la primera vez que David profesa este género, puesto que hace unos años publicó algo similar, más centrado quizá en la ciencia ficción, titulado Hijos del Dios binario. Y os adelanto dos conclusiones relevantes: en el mismo género, me ha gustado bastante más Ciudad de Sal, sin ningún tipo de duda. Pero sin ningún tipo de duda también, creo que las incursiones de David en el Japón antiguo superan este thriller. Pero vamos poco a poco.

Sinopsis

Recién aterrizado en la Policía Judicial de Málaga, el joven teniente Ángel Lobo descubre que, tras una serie de muertes aparentemente casuales, se oculta un patrón de asesinatos que ha pasado inadvertido durante años. Con el respaldo de su superior, la capitán Emma Somerset, Lobo inicia una investigación que da un vuelco al hallar la nota de suicidio publicada por una adolescente en la deep web «Bosque de sal». Grabaciones de audio, testimonios silenciados, una investigación clandestina y un nombre que lo impregna todo: Lonewolf.

Opinión personal

Voy a tratar de ser todo lo objetiva posible, dado que tengo debilidad con este escritor y esto puede hacerme ser menos crítica de lo habitual. La realidad es que sí me ha gustado su propuesta policíaca, aunque abuse de algunos clichés del género y utilice recursos mil veces ya vistos en este tipo de novelas. Hablando de lo positivo, me ha gustado bastante su personaje protagonista, el teniente Ángel Lobo. Quizá es porque siento debilidad por los tipos misteriosos y perturbados, o puede que le haya visto alguna similitud con el personaje estrella de Jo Nesbo (el inconfundible Harry Hole), pero lo cierto es que Lobo me parece casi lo mejor de esta historia y creo que sostiene muy bien el devenir de la novela. Presenta además una particularidad no vista, que es que padece TEA (Transtorno del Espectro Autista) y sin ser yo una experta en este síndrome, me parece que David recrea correctamente las reacciones de una persona autista y nos hace ver por sus ojos. Además, el halo de misterio en torno a la vida del teniente se mantiene a lo largo de todas las páginas, acabando la novela y teniendo los lectores aún dudas sobre la vida personal de Lobo.

Siguiendo con lo bueno, el libro es entretenido sin discusión, el autor mantiene bien el ritmo, adereza la historia con varias líneas argumentales aunque son dos las principales, la protagonizada por Lobo en la investigación de los suicidios y la narrada por los rusos Andréi – Nadja, que nos sumergen en los entresijos del lujo de la Costa del Sol, los excesos, las escorts y cómo opera la mafia rusa en esta zona. Y en esta segunda línea encontramos también uno de los secundarios de lujo, Andréi. Posiblemente sea un personaje ya visto en la literatura y más en este tipo de novelas, pero acompañará muy bien a Lobo y le dará el contrapunto en este historia, además de ganarse seguramente el corazón del lector.

Lo anterior son las principales virtudes que yo localizo. Ahora bien, si nos vamos a los contras, sobre todo destacaría lo flojo que me pareció el antagonista, del que no revelaré demasiado para no estropear la sorpresa, que tampoco es que haya mucha. Reconozco que me esperaba muchísima más maldad en este personaje y un desarrollo mucho más rico a lo largo de las páginas, desarrollo que no encontré. David apenas profundiza en la psique del malo de la historia y es una pena, porque siempre he opinado que los malos son mucho más interesantes que los buenos, al menos en cuanto a entretenimiento y psicología se refiere. Además, dado que me faltó maldad, me espera sorpresa en el desenlace y para nada, me pareció una cosa muy ramplona, nula sorpresa y muy poco original la manera en que se resuelve la trama.

Otra cosa que no me gustó es que me pareció que la temática, el argumento y la propia atmósfera utilizadas por el autor están mil veces vistas. El rollo de la mafia rusa y la prostitución es algo super sobado ya y además es una temática que yo personalmente no disfruto en demasía. Porque lo había escrito David, que si no…probablemente ni me hubiera acercado a esta novela.

En resumen, seguramente no es la mejor novela policíaca que he leído, esto es una realidad. Pero me pareció muy entretenida y con un protagonista que apunta maneras y llama la atención. Espero que la novela apunte a una saga, y eso que no soy yo super fan de las sagas, pero la verdad me apetece seguir leyendo sobre Lobo y que David continúe sus aventuras.

Calificación: Entretenido.

Por qué decidí leerlo: Era de David, no hay más que hablar. El guerrero a la sombra del cerezo es una de mis novelas favoritas de todos los tiempos. Y Forjada a la tormenta está también en un nivel altísimo.

Lo mejor: Lobo y Andréi. Que es un buen thriller, para verano no desmerece en absoluto.

Lo peor: Sale perdiendo si lo comparamos con las novelas históricas narradas por David.

Volvería a leerlo: Este creo que no, pero El Guerrero se va conmigo este verano para disfrutarlo otra vez. De todos modos si hay saga protagonizada por el teniente Lobo, me leeré el segundo sin duda.

¿Lo recomendaría?: Sí, a los fans del autor, por supuesto. Y a los amantes del thriller también, por qué no, es una propuesta correcta en su género.

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Valiente (la flota perdida 4) – Jack Campbell

Reseñado por Bitterblink

Jack Campbell (pseudónimo del oficial de la Marina estadounidense John G. Hemry) es un escritor de ciencia ficción militar que lleva varios libros construyendo una de las sagas espaciales más sólidas y adictivas de los últimos años: La Flota Perdida. Valiente es el cuarto volumen, y lo primero que hay que decir es que supera con claridad a Osada, al que calificamos de «Entretenido». Este sube el listón. Si habéis llegado hasta aquí ya sabéis que no hay vuelta atrás.

Sinopsis

El capitán John «Black Jack» Geary sigue al mando de la maltrecha Flota de la Alianza, atrapada en el espacio profundo de los Mundos Síndicos y con muchas ganas de volver a casa. Tras haber escapado por los pelos del sistema estelar Lakota, Geary toma una decisión que a sus propios oficiales les parece una locura: volver exactamente al mismo sitio del que acaban de huir. El razonamiento táctico es brillante, los resultados sorprendentes, y la moral de la tripulación, inexplicablemente, se dispara.

Pero la batalla no es el único frente que tiene abierto. Dentro de su propia flota hay conspiradores dispuestos a relevarle del mando o a convertirle en el dictador que él no quiere ser. La senadora Rione, su amante intermitente y consejera política, desconfía de todo y de todos. Y la capitana Desjani, comandante de su buque insignia el Intrépido, sigue siendo el apoyo más sólido que tiene… y también su problema más complicado, porque entre ellos hay algo que ninguno puede decir en voz alta mientras sigan siendo oficial superior y subordinada.

Opinión Personal

Una de las cosas que Campbell hace muy bien, y que en esta cuarta entrega ya está completamente asentado, es el equilibrio entre la ciencia ficción militar dura y los dilemas personales del protagonista. Las batallas espaciales son detalladas sin volverse incomprensibles, con una lógica táctica que se agradece porque demuestra que el autor sabe de lo que habla (que sea marino de carrera se nota). Pero lo que hace que enganches de verdad no son las lanzas infernales ni los campos de anulación: es Geary.

Geary es un hombre del pasado intentando entender un presente que le resulta extraño. Ha despertado cien años después de su época y lidera a soldados que han crecido adorándole como a un mito. Eso le incomoda profundamente. No quiere ser un héroe legendario, no quiere ser un dictador, y desde luego no quiere quedarse solo con el peso de salvar la Alianza. Esta tensión entre lo que los demás proyectan en él y lo que él sabe que es en realidad es el motor emocional de toda la saga, y en Valiente llega a uno de sus puntos más álgidos.

Lo que más destaca respecto a Osada es la resolución del que allí llamábamos «triángulo amoroso». Ya no hay triángulo. La relación entre Geary y Desjani, que se ha ido cocinando desde el primer volumen, tiene aquí una escena de una sinceridad y contención que le hace a uno desear que aquellos dos personajes ficticios sean felices. No es poca cosa conseguir eso en una novela de naves espaciales disparándose entre sí. Desjani pasa de ser una oficial que en Osada todavía tenía algo de adoradora acrítica a convertirse en un personaje de pleno derecho, con sus propios dilemas, sus pérdidas y su forma de entender el honor. Es la mejor versión de este personaje hasta la fecha.

También avanza con más solidez la subtrama alienígena, que en Osada era apenas un apunte intrigante. Aquí tiene peso real en la trama, con una negociación que revela que el conflicto entre la Alianza y los Síndicos puede ser mucho más grande y más antiguo de lo que nadie sospechaba. Bien llevado.

Dicho todo esto, hay defectos que se repiten de un libro a otro. Las conspiraciones internas dentro de la flota vuelven a girar sobre sí mismas: los mismos oficiales descontentos, los mismos movimientos de tablero, sin desenlace definitivo. A estas alturas ya es un patrón estructural de la saga más que un fallo puntual, y uno se pregunta si Campbell va a resolver esa trama alguna vez o si simplemente la usa como ruido de fondo permanente. Y los marines de la coronel Carabali, cuya falta ya señalé en Osada, siguen siendo los grandes olvidados. Tienen presencia puntual pero Campbell no termina de saber qué hacer con ellos, y es una lástima porque tienen potencial para mucho más.

Calificación: Bueno

Lo Mejor: La madurez del arco Geary-Desjani, las batallas bien resueltas, la amenaza alienígena ganando peso real

Lo Peor: Las conspiraciones internas siguen siendo circulares; los marines de Carabali siguen infrautilizados, como en Osada

Lo Releería: Sí, la saga entera de un tirón

Lo Recomiendo: Imprescindible para los seguidores de la saga, y el mejor libro hasta la fecha. Para los nuevos, empezad por el primero.

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