Herederos de Lovecraft: 5 corrientes del horror cósmico en la literatura actual

Herederos de LovecraftReseñado por Bitterblink

Hay un tipo de horror que no se combate. No se escapa. No se sobrevive. Y, lo que es peor, no le importas lo suficiente a la cosa que te mata como para que se moleste en mirarte. Eso es el horror cósmico tal y como lo concibió Howard Phillips Lovecraft hace casi un siglo desde su Providence natal: el terror ante el que somos completamente impotentes y, más aún, ante el que ni siquiera contamos como adversarios.

Cuando reseñé Los Mitos de Cthulhu lo dejé escrito y no me he movido un milímetro: lo que distingue a Lovecraft de cualquier otro autor de terror es que su obra no es en absoluto antropocéntrica. No es un terror diabólico, no es algo con lo que se pueda luchar. El hombre, en sus relatos, es una nota al pie en la historia de un universo poblado por razas alienígenas, dioses malvados de las profundidades y entidades extrañas que amenazan constantemente nuestra existencia. Y lo más inquietante: ninguna de esas fuerzas arcanas quiere esclavizar al hombre o destruirlo específicamente. Simplemente ocurrirá.

Esa es la idea fundacional. Y desde entonces no ha dejado de filtrarse, mutar, mezclarse y, muchas veces, banalizarse. Stephen King admite la influencia. Metallica le dedicó una canción. Hay una cantidad absurda de novelistas, guionistas, diseñadores de videojuegos y dibujantes de cómic que cargan con su sombra.

Pero lo interesante no es que haya herederos, sino cómo han respondido a la paradoja que Lovecraft dejó sobre la mesa: si el cosmos es indiferente y el ser humano no cuenta, ¿cómo demonios cuentas una historia protagonizada por humanos?

Cada corriente ha dado una respuesta distinta. Y aquí las tenéis.


1. Herederos directos: la insignificancia como decorado

La respuesta más sencilla y honesta: abrazar la insignificancia, aceptar que el ser humano es una nota al pie, y usar ese universo como decorado para el pulp, la nostalgia y el homenaje.

Empezamos por libros que directamente hacen referencia a los monstruos lovecraftianos sin cortarse, utilizan sus misterios y sus elementos a veces incluso en modo paródico.

Carter & Lovecraft es un caso especial y un guiño nostálgico para mí: Howard es el guionista de Broken Sword, uno de los videojuegos míticos que marcaron mi adolescencia, así que su nombre en una novela en castellano fue una sorpresa muy agradable. La premisa es de las que dan pereza explicar sin sonrojarse: un policía retirado hereda una librería en Providence y descubre que la regenta una joven afroamericana, la última descendiente directa del propio Lovecraft. Sí, un chiste racial: Lovecraft era de un racismo militante, así que la herencia tiene una ironía que mola.

La novela me recordó muy poderosamente a una aventura de Call of Cthulhu Now, el juego de rol al que jugaba con mis amigos. Los personajes funcionan, el humor irónico está bien dosificado y el libro engancha. Lo malo: abusa de Deus Ex Machina y, sobre todo, los héroes no son los investigadores tímidos de Lovecraft. Estos sacan las armas y se lían a tiros.

Lumley es otro caso claro. Ya lo reseñé hace años: El que habla con los muertos. Necroscopio y mantengo lo dicho: es fácil despacharlo como pulp, pero hay que tener una cosa clara antes de subestimarlo. Empezó a escribir durante sus guardias en la policía militar británica, y eso se nota en cada página. El que habla con los muertos. Necroscopio abre las Crónicas Necrománticas, una saga donde Lumley mezcla el ocultismo lovecraftiano con espías de la URSS, vampiros como mutantes y una Rama E de los servicios secretos británicos plagada de gente con poderes telepáticos. Harry Keogh es un niño raro que descubre que puede establecer una conexión mental con los muertos. No es un médium sentado: es que los muertos siguen “trabajando” tras la muerte. Los matemáticos calculan, los militares planifican estrategias, los escritores siguen escribiendo. Mientras tanto, en la URSS, el nigromante Boris Dragosani encuentra a un vampiro encadenado, Thibor Ferenczi, y aprende un arte mucho más siniestro: torturar espíritus para que confiesen.

Es pulp y se sabe pulp, pero se toma en serio a sí mismo. No hay rastro de parte cutre. Es cierto que a veces la capacidad del héroe de superarse te hace pensar que es invencible, pero siempre las pasa canutas. Si Lumley os atrapa, buscad también Los que acechan desde el abismo, un relato suyo bastante moderno que está entre mis lovecraftianos preferidos.

El eslabón perdido: Matheson

Antes de seguir, un alto obligatorio. Hay un nombre que funciona como bisagra entre el horror clásico de entreguerras y el horror moderno que conocemos hoy: Richard Matheson. Sin él, probablemente no existiría Stephen King tal y como lo conocemos —el propio King lo ha reconocido— y, por extensión, buena parte del cosmic horror moderno le debe una.

Soy leyenda no es cosmic horror en sentido estricto: es una historia de vampiros con base científica, donde Robert Neville es el último hombre vivo en un mundo poblado por criaturas que fueron humanas. Pero hay algo profundamente lovecraftiano en su premisa: Neville no es un héroe, es un hombre acorralado que sobrevive porque no le queda otra. Pasa sus días reforzando su casa, fabricando estacas y bebiendo whisky, sabiendo que está solo y que probablemente morirá solo. El horror aquí es la insignificancia: la humanidad no cayó por un gran mal cósmico, sino por un patógeno. Un microorganismo. Algo que ni siquiera tiene voluntad. Eso es terror materialista del bueno.

Pero donde Matheson realmente coquetea con el horror cósmico es en La casa infernal. La premisa es directa: una casa en Maine donde un millonario excéntrico murió en circunstancias grotescas, y un equipo de investigadores —un físico, una médium, un vidente— es contratado para pasar una semana dentro y demostrar la existencia de vida después de la muerte. La casa de Belasco no es una casa encantada al uso: es un ser vivo, una entidad con voluntad propia que no se limita a asustar. Belasco, su constructor, era un ocultista que invocó algo que se quedó y ahora la casa es la cáscara de esa presencia. No hay redención, no hay cierre. Hay supervivencia. Y la médium, Florence Tanner, acaba destruida no por un demonio, sino por su propia fe en que puede negociar con aquello. El final es de los más amargos que ha dado el género. Matheson entendió —como Lovecraft— que el horror verdadero no negocia.


2. El individuo contra el horror cósmico

Aquí la respuesta a la paradoja es radical: “Vale, el cosmos es indiferente, pero yo no lo soy. Mis amigos, mi familia, lo que amo, lo que odio, existe. Y por eso merece la pena luchar, aunque sea una batalla perdida”.

En esta corriente, el individuo importa. No siempre gana, pero actúa. Y a veces tiene una escopeta.

La incursión española: La piel fría

Antes de seguir con el resto, una parada obligatoria. Mi compañera Malosa tiene una incursión muy notable en el horror cósmico que sería injusto pasar por encima. El libro es La piel fría, del antropólogo catalán Albert Sánchez Piñol, publicado en 2002 y convertido en un éxito excepcional de venta y crítica. Es probablemente la obra de cosmic horror en castellano más reconocida internacionalmente. Le paso el micrófono a Malosa, que la reseñó en 2015:

> “En una isla perdida en medio del océano, dos hombres encerrados en un faro se defienden, noche tras noche, del asedio de unas extrañas criaturas submarinas. La aparente simpleza del argumento esconde una gran complejidad: el libro incluye continuas reflexiones sobre la condición humana, sobre la diferencia y el otro, y hay una clara crítica al antropocentrismo. Las referencias son evidentes: Solaris de Stanisław Lem en el inicio inquietante, El corazón de las tinieblas de Conrad en el planteamiento base, y por supuesto Lovecraft en la concepción de los monstruos. Es una novela claustrofóbica, con multitud de temas controvertidos, bastante original y cuya lectura engancha. Una recomendación en toda regla.” > > — Malosa

Os dejo el guiño que descubrí gracias a su reseña: la criatura submarina con la que el protagonista convive en el faro se llama Aneris, que leída al revés es Sirena. Y los de su especie son los citauca: acuatic al revés. Sánchez Piñol no escribe terror sin saber lo que hace: escribe antropología disfrazada de terror.

El horror pop combatible

El fin de los días es el ejemplo más limpio de esta corriente. A Nevill le llaman “el Stephen King inglés”, aunque yo no creo que la comparación sea acertada: es más de terror de aislamiento en lugares desconocidos que del terror cotidiano del que es experto King. El libro va de Kyle Freeman, un director de documentales contratado para investigar una secta apocalíptica llamada La Última Reunión. La ambientación es claustrofóbica como pocas, con monstruos que aparecen en cualquier lugar en la oscuridad y temen la luz. Consiguió que, leyéndolo a oscuras por la noche, yo no quisiera abrir la puerta del baño sin encender la luz antes. Eso es decir mucho.

Pero entonces llega la última parte y el libro cambia de género. Pasamos de estar acojonados frente a monstruos que solo se controlan con luz a pasar al ataque armado con una Glock y un buen puñado de granadas. Y ahí el libro pierde fuelle. No porque las escenas estén mal, sino porque el horror cósmico no admite escopetas. En cuanto cargas la recámara, lo que tienes delante deja de ser eso que te sobrepasa.

Horrorstör aborda el horror cósmico desde el lado más pop e irreverente. La premisa es brillante en su sencillez: una tienda de muebles idéntica a IKEA empieza a manifestar fenómenos paranormales. Los empleados, atrapados durante un turno de noche, descubren que la tienda fue construida sobre un portal a algo que no debería haber sido despertado. Hendrix escribe terror con una capa de comedia negra que funciona porque nunca pretende ser otra cosa. El libro está maquetado como un catálogo de IKEA, con ilustraciones de productos que van volviéndose más siniestros según avanzas. Sí, es más divertido que aterrador. Sí, el horror es combatible. Pero Hendrix lo sabe y juega con ello.

La sociedad por la preservación de los Kaiju va por una vía similar pero funciona mejor. Scalzi es uno de mis escritores preferidos desde La vieja guardia. La premisa: Jamie Gray es repartidor de comida durante el COVID y un día se encuentra con un conocido que trabaja en una organización que protege animales de otra dimensión. Esos animales son kaiju, criaturas colosales que viven en una realidad paralela y que son algo así como bombas nucleares con patas. El libro no se toma a sí mismo demasiado en serio. Los diálogos son chispeantes, hay juegos de palabras constantes. Scalzi nunca pretendió aterrorizarnos. Sabe que sus kaiju están a kilómetros de Cthulhu y juega con ello.

La rama afroamericana: Ring Shout y Sinners

Ring Shout. Nuestro cántico merece atención aparte dentro de esta corriente. La premisa es de un atrevimiento espectacular: 1915 en Macon, Georgia. Maryse, Chef y Sadie son tres descendientes de los primeros esclavos libertos, cazadoras de monstruos. ¿Qué cazan? A los Klu Klux, que no son hombres con sábanas: son humanos poseídos por espíritus que se alimentan de su odio. Y la invocación se hace a través de El Nacimiento de una Nación de Thomas Dixon Jr. y la película homónima de D. W. Griffith. Cine y literatura como rituales de invocación.

Aquí el individuo contra el horror cósmico adquiere una capa nueva: el monstruo se puede matar con espadas y pistolas, pero el odio racial que lo invoca no. Maryse y las suyas ganan batallas, pero la guerra no termina. Clark entiende que lo combatible y lo inconbatible coexisten.

Los Pecadores (Sinners), la película de Ryan Coogler estrenada en 2025, comparte ADN directo con Ring Shout. Vampiros, racismo del Sur profundo, blues de los años treinta. La conexión es evidente: ambas obras entienden que el horror, en territorio afroamericano, no se puede separar del trauma histórico y de la música como contramagia.

Stranger Things y la deriva mainstream

Stranger Things es el caso de manual de cosmic horror para audiencias masivas. El Mundo del Revés es esencialmente un Área X con estética ochentera. La serie introduce el cosmic horror a una audiencia masiva, pero lo hace dándole armas a los protagonistas: niños con poderes, escopetas, bates de béisbol con clavos. Es horror cósmico para el prime time. Visualmente funciona, pero cuando Once se carga monstruos con la mente, deja de ser cosmic horror.


3. El gobierno contra el horror cósmico

La tercera respuesta a la paradoja es la más ingeniosa: el individuo solo no puede, es cierto. Pero ¿y si creamos una organización? Si la amenaza es tan grande, ¿no debería ser el gobierno con sus ilimitados recursos el que se encargara de la amenaza?

El archivo de atrocidades es la mejor puerta de entrada a esta corriente. Stross es un escritor curioso: farmacéutico de formación, programador y autor de una columna sobre Linux. La Lavandería es una agencia británica paralela al MI6 dedicada a combatir lo oculto. Bob Howard, administrador de sistemas, descubre unas ecuaciones que permiten contactar con otras realidades. Lo reclutan. La mezcla es genial: mitos de Cthulhu, comedia de oficina y libro de espías. Bob Howard no es un héroe arrojado, es un tipo normal tirando a cobardica que es capaz de superar su terror para enfrentarse a horrores sin nombre. Un funcionario asustado con suficiente disciplina puede contener el apocalipsis durante un rato. Esa es la lectura más sana del legado lovecraftiano.

La división de Antimemética no existe es uno de los descubrimientos que más me han emocionado en años. Hughes está vinculado al universo de la Fundación SCP y ganó el Hugo Award al mejor Fan Writer en 2021. La premisa es genial: una división secreta dedicada a combatir amenazas que no solo son peligrosas, sino que además no pueden recordarse. Los antimemes son entidades que atacan la memoria humana, que borran su propia existencia de tu mente. ¿Cómo luchas contra algo que olvidas en el mismo instante en que dejas de mirarlo? La impotencia ya no es física, es cognitiva. Marie Quinn, la protagonista, es la todopoderosa líder que protege el mundo y a la vez una mujer que solo quiere tener una vida normal. Hacía mucho que no leía un libro tan adictivo. Si os gusta la Fundación SCP o los Expedientes X, esto es de lectura obligatoria.

La Torre cierra el bloque. Autor australiano con un máster en historia medieval que trabajó en la Oficina de Seguridad del Transporte Australiana. Myfanwy Thomas despierta en un parque de Londres rodeada de cadáveres, sin memoria, con una carta en el bolsillo que empieza así: “El cuerpo que estás usando fue mío”. Es la agente Torre de The Checquy: el servicio secreto sobrenatural de Su Majestad. Los Men in Black ingleses.

El humor inglés finísimo (mérito de un australiano) y la mezcla de oficina secreta con explosiones de lo fantástico son lo mejor del libro. Myfanwy no es una guerrera. Es una persona con miedo, con poderes peculiares pero limitados, navegando una conspiración que ni siquiera entiende. Lo único malo: 600 páginas, y la parte media se hace larga. Pero el resto es de quitarse el sombrero.


4. Combatir el horror con sus propias reglas

La cuarta respuesta es la más sofisticada: no se combate al horror con ciencia, pistolas ni ministerios. Se aprende su lógica, se aceptan sus reglas y se negocia. O se intenta. A veces funciona. A veces destruye.

Lo que une a los autores de esta corriente es la otredad: entidades con sus propios fines y reglas, ante las cuales los mortales somos vulnerables. Solo siguiendo sus reglas se las puede aplacar. No las entiendes del todo, pero las aceptas. O mueres.

Clive Barker: el cuerpo como portal

Hellraiser es la pieza fundacional de esta corriente. Barker construyó un universo donde los demonios no vienen del infierno sino de una dimensión paralela, y la puerta de entrada es el deseo humano. La Configuración del Lamento no es un puzzle: es una negociación. Los Cenobitas no son ángeles caídos, son exploradores de los límites de la experiencia sensorial. Pinhead no quiere tu alma: quiere experimentar contigo. Ese desinterés por la moral humana es lovecraftiano puro.

Donde Barker se distancia de Lovecraft es en su afirmación del cuerpo. Lovecraft sentía repugnancia por lo físico; Barker lo abraza. Los cuerpos se abren, se transforman, se convierten en paisajes. El laberinto de los Cenobitas es una realidad paralela hecha de carne y ganchos. Lovecraft escribía el horror de lo que no se puede ver; Barker escribe el horror de lo que se ve demasiado bien. Pero en ambos casos hay que aprender las reglas.

Guillermo del Toro: lo antiguo que no es bueno ni malo

Nocturna plantea una invasión vampírica biológica: un parásito antiguo que viene de algún lugar remoto del universo. Los vampiros no son románticos ni seductores. Son hormigas en un hormiguero cósmico.

En Trollhunters (con Daniel Kraus), los trolls son una especie antigua y territorial. Gumm-Gumm, Gunmar, el Rey de la Oscuridad: nombres del Necronomicón. Del Toro entiende que lo monstruoso no es malo por naturaleza, sino porque su escala e intereses son ajenos.

Y en El laberinto del fauno, Ofelia no combate al fauno. Acepta sus pruebas. Sigue sus reglas. El horror no se mata, se negocia. Y el precio puede ser demasiado alto.

Premee Mohamed: el bosque como entidad

El carnicero del bosque es algo distinto y por eso me parece tan valioso. Veris Thorn, mediana edad, sin habilidades especiales, recibe la orden de entrar a un bosque maldito —Elmever, La Olmeda— a rescatar a sus hijos. Sus únicas armas son objetos que parecen cualquier cosa menos mágicos: un cubo de carbón, una castaña, una figurita de jabalí.

La autora sugiere sin enseñar. El primer niño que Veris “salvó” no salió indemne, pero no te lo cuenta. Hay algo siniestro bajo una capucha hecha jirones, pero no te lo cuenta. Tu imaginación crea los monstruos. Y cuando empiezan a revelarse las verdades, igual hubieras preferido no saberlo. Recuerda a El laberinto del fauno: seres mitad carne mitad cosa muerta, algunos buenos, otros malvados, todos con sus propias reglas.

La conexión entre Mohamed y Del Toro es directa. Los dos entienden que el horror cósmico puede tener rostro de cuento de hadas. Lo antiguo, lo que vive en los bosques, no es bueno ni malo. Es otra cosa. Y si entras en su territorio, juegas con sus reglas.


5. Buena idea, ejecución irregular

Y luego están los casos difíciles. Aquellos donde el autor entiende la ambición, intuye la grandeza, pero la narración no la sostiene. Ni el individuo puede, ni el gobierno, ni las reglas del otro bando. Y encima el libro se pierde.

Aniquilación — Jeff VanderMeer

Ya reseñé Aniquilación en su momento y fui claro. VanderMeer ha sido editor de Weird Tales y ha ganado dos World Fantasy Awards. La premisa es un caramelo: el Área X, una zona delimitada por una Frontera misteriosa; cuatro mujeres entrando bajo hipnosis; una torre enterrada con palabras escritas en hongos.

Si la sinopsis suena a Lovecraft mezclado con Lost, es porque así se vendió. Fui víctima del hype. La novela ocurre dentro de la cabeza de la Bióloga, con digresiones hacia su infancia que aburren hasta a las ovejas. Llega un punto en que parece que el personaje se va a despertar cantando en una celda de paredes blanditas. El mayor pecado de un libro es resultar aburrido. La ambientación es genial, la ejecución no está a la altura. Me pareció malo también pero tiene una legión de seguidores más por la película (con la que tiene poco en común) que por el libro en si.

El quinto día — Frank Schätzing

Aquí tengo que confesar algo: Malosa y yo no estamos de acuerdo. Ella reseñó El quinto día en 2011 y lo despachó así:

> “Es una especie de panfleto ecológico sobre la importancia de los ecosistemas marinos. La sensación que me produjo de forma continua es que en la siguiente página iba a pasar algo super interesante, y así llegué a la página 1.000 y seguía sin pasar nada trascendente. Cuando por fin pasa algo, ya estás tan harto que te da igual.”

Su veredicto fue contundente: malo.

Yo lo leí en 2024 y mi opinión es distinta. Los Yrr son una idea bellísima: una especie inteligente en las profundidades, anterior a la humanidad, que decide responder. Usa gusanos, ballenas y cangrejos como armas biológicas. Eso es cosmic horror del bueno. Pero la novela se pierde en sí misma. Demasiadas páginas, demasiadas subtramas. El cosmic horror necesita prosa quirúrgica, y Schätzing usa una maza.


La paradoja del cosmic horror moderno

Y aquí cierro. El género lleva un siglo en crisis con su propio concepto fundacional. Lovecraft inventó una idea radical: el horror absoluto es aquel ante el que no se puede hacer nada. Pero contar historias requiere acción, personajes que decidan, que actúen.

Cada autor que se acerca al cosmic horror tiene que decidir cuánto está dispuesto a banalizar la idea original para que el libro funcione narrativamente. Las cinco corrientes son cinco respuestas a esa misma pregunta:

  • Los herederos directos abrazan el pulp y la nostalgia. No resuelven la paradoja, la usan como decorado.
  • El individuo contra el horror dice: “sé que soy pequeño, pero peleo”. A veces funciona, a veces se diluye.
  • El gobierno contra el horror dice: “solo no puedo, pero organizados aguantamos el tipo”. La respuesta más pragmática.
  • Combatirlo con sus reglas dice: “no lo venzo, lo entiendo. Y negocio”. La respuesta más sabia y más aterradora.
  • Buena idea, ejecución irregular dice: “lo intento, pero la ambición me supera”. Y al menos lo intentaron.

Mi recomendación, dicha sin paliativos: si solo podéis leer dos libros de los que aquí cito, id directos a La división de Antimemética no existe y La Torre. Si tenéis tiempo, sumadle El carnicero del bosque y Ring Shout. Lo demás, según vuestro grado de tolerancia al pulp y al humor friki.

Y si nunca habéis leído a Lovecraft… pues no sé muy bien qué hacéis aquí. Id a empezar por Los Mitos de Cthulhu y volved cuando hayáis comprendido que no sois más que una mota de polvo en el universo. Os espero.

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Sakura – Matilde Asensi

Reseñado por Malosa

Matilde Asensi es una vieja conocida en esta página. Si os dais una vuelta por el inventario de reseñas, veréis que hemos comentado 6 novelas suyas, tanto Bitterblink como yo. Y que es una escritora que nos gusta.

Hacía mucho que no hablábamos de ella y nos decidimos por este Sakura, que es el último libro autoconclusivo publicado por la Alicantina. Si bien no es una lectura mala per sé, sí os adelanto que no ha cubierto nuestras expectativas lectoras, especialmente si lo comparamos con el resto de su bibliografía. Pero vamos al lío.

Sinopsis

En 1990, el Retrato del doctor Gachet de Van Gogh se subastó en Christie’s por la friolera de ochenta y dos millones y medio de dólares. Lo compró el millonario japonés Ryoei Saito, que se enfadó tanto con el fisco de su país que anunció en rueda de prensa mundial que el lienzo desaparecería con él. Cumplió su palabra: desde su muerte en 1996 nadie ha vuelto a saber nada del cuadro. Sobre ese misterio real construye Asensi su ficción.

Desde la galería parisina Père Tanguy, el excéntrico japonés Ichiro Koga reúne a un grupo de cinco desconocidos entre sí —la enfermera Odette, el galerista Hubert, el artista urbano Oliver, la pintora y galerista online Gabriella y el manitas John— y los contrata para localizar el cuadro perdido. La búsqueda los llevará de París a Tokio y a Shizuoka, sorteando pruebas, trampas y acertijos relacionados con la vida de Van Gogh y con la cultura japonesa, en una aventura que terminará marcando a todos y cada uno de los implicados.

Opinión personal de Malosa

No es la mejor publicación de Asensi, esto es un hecho. Y me ha recordado mucho a su primera publicación, El salón de ámbar, que para mí era lo más flojo de la autora. Parte de la misma base: un grupo variopinto de personas forman un equipo improvisado y tienen una misión: en El Salón de ámbar robar una pintura. Aquí encontrarla. En ambas aparece la consabida historia de amor entre dos de sus miembros, en las dos el número de personajes es el mismo (5 integrantes del grupo y su guía) y en ambas el final es similar, existiendo un giro no esperado y descubriéndose que uno de los miembros es más de lo que parece. Las diferencias radican fundamentalmente en que en Sakura la parte histórica está mejor tratada (todo lo relacionado con Van Gogh) y que tiene bastantes más páginas que el anterior, lo que no va en favor del ritmo y el entretenimiento.

Me gustó toda la historia relacionada con Van Gogh, su obra y vida, así como la relación entre este y el Japón. Esta parte es bastante interesante, partiendo de un hecho histórico real y desarrollando a partir de ahí una novela de ficción, aderezada con numerosas anécdotas de la vida del pintor y sobre todo de sus cuadros. Reconozco que estuve buscando todas las obras a las que hace referencia Asensi en la novela y me faltaron ilustraciones en el libro con estos cuadros. La relación con Japón y su cultura está también muy presente en la obra, desarrollándose prácticamente todas sus pruebas en este país. En resumen, historia y atmósfera bien tratadas, sin quejas en este punto.

Su desenlace tampoco está mal. Es un poco fantasioso, no lo vamos a negar, y algo predecible si has leído novelas de este estilo y más de su autora, pero bueno, diría que me pareció correcto. Incluye algún giro de guion y es una resolución bastante amable, pero esto es algo que uno espera y desea leer en este tipo de historias. Aprobado también.

El problema y lo que me hace calificar esta novela como meramente entretenida es doble: los personajes y cómo se relacionan entre ellos, y el ritmo de la historia:

Personajes: prototípicos hasta el hartazgo, sin apenas una descriptiva decente y profunda más allá de aspectos físicos y conductuales sin trascendencia ninguna. Que se relacionan entre ellos de una forma casi infantil, sin matiz ninguno y con reacciones totalmente predecibles. La historia de amor entre el protagonista, el holandés Hubert y la pintora italiana, Gabriella, tiene menos tensión sexual y menos romanticismo que un plato de lentejas. Y además, por qué cada uno es de una nacionalidad? Un holandés, una italiana, un inglés, un norteamericano, una francesa y un japonés. Parece casi el inicio de un chiste. En fin, que no, que hay novelas infantiles con personajes más profundos que esta.

– El ritmo: totalmente fallido en mi opinión, no hay apenas tensión, ni suspense, ni interés por ir viendo cómo los personajes avanzan en la búsqueda del cuadro. El hecho de que tengan que superar 7 pruebas y que en todas la dinámica sea la misma (trampas ninjas, por cierto que podrían ser ninjas o de otra cosa, no se explica) y que salgan siempre exitosos sin apenas rasguños, se hace super repetitivo y pesado. Cero emoción. Creo que reducir el número hubiera ayudado, yo a a partir de la cuarta prueba estaba harta ya, no distinguía unas de otras y por supuesto en prácticamente todas nuestro prota es el héroe indiscutible. Muy plano todo.

En resumen, ¿es un libro correcto? Sí. ¿relativamente entretenido si no eres muy exigente y te mola la temática? También. Pero no destaca en nada y está cargado de tópicos, sin aportar suspense ni emocionar en absoluto. Muy, muy mejorable.

Por qué decidí leerlo: Fue propuesta de Bitterblink para hacer una lectura conjunta y acepté sin dudar, ya que es una escritora que siempre había resuelto muy bien sus novelas.

Calificación: Entretenido y porque es verano y estoy con media neurona activa…

Lo mejor: La documentación sobre Van Gogh y la cultura japonesa, y el punto de partida basado en un misterio real.

Lo peor: El «supergrupo» protagonista, sin personalidad propia. La evidente falta de ritmo y agilidad. La subtrama amorosa, aburridísima.

¿Volvería a leerlo?: No.

¿Lo recomendaría?: Si eres muy fan de Asensi o te gusta el rollo del Japón y la pintura, seguramente lo disfrutes. Pero esta autora tiene mejores opciones.

Opinión personal de Bitterblink

Reconozco que llegué a Sakura con más curiosidad que con ganas, la verdad. Van Gogh y Japón son dos de mis temas favoritos y cuando supe que Asensi se atrevía a mezclarlos pensé que por fin tendríamos algo distinto dentro de su bibliografía, no otra vuelta de tuerca a la fórmula de misterio-histórico-persecución que ya nos sabemos de memoria desde El último Catón. Spoiler: no ha sido así del todo.

Empiezo por lo bueno, que también lo hay. La documentación sobre Van Gogh es de lo mejorcito del libro: cómo se explica su relación con el arte japonés, el ukiyo-e, su fascinación por los grabados y los colores, todo eso está muy bien traído y se nota que Asensi ha hecho los deberes, como siempre. También con cada detalle que añade de la cultura japonesa, el barrio del placer, el teatro kabuki, los cementerios, todo muy didáctico… quizá demasiado…

Sobre el grupo protagonista y sobre el tono con el que está narrada la historia, coincido bastante con lo que ya ha comentado Malosa un poco más arriba, así que no me voy a repetir; suscribo cada palabra. Añadiría que en sus otros libros las motivaciones del grupo son más «altruistas» en este caso les convencen ofreciendo más y más dinero… Eso me parece decepcionante.

En general el tono del libro parece escrito de forma apresurada, parece un resumen de un libro en vez de un libro completo y eso me distraía constantemente. Entra en detalles de lo más puntillosos (los calcetines y las toallitas refrescantes japonesas por ejemplo) pero luego despacha horas de tensión o conversaciones que debían ser largas con una sola frase. No es propio de la autora, pero me da la impresión que tenía ganas de acabar el libro.

Donde sí quiero pararme un momento es en el desenlace, que en otras novelas de Asensi suele ser su gran baza (recordad lo bien que sabe rematar sus libros). Aquí lo vi venir bastante antes de lo que me hubiera gustado. Para quienes buscan ese giro final que te deja con la boca abierta, me temo que esta vez se queda un poco corto. A mi la composición del «supergrupo» se me hizo rara desde el minuto uno y la explicación que te dan al principio te hace sospechar aun más… ahí lo dejo. No digo que no fuera sorpresa solo que te deja diciendo «venga, hombre…».

En resumen, Sakura no es un mal libro, pero tampoco es de los que recordaré dentro de un año. Tiene el mérito de la documentación y el ritmo, pero le falla justo lo que a mí más me importa de esta autora: los personajes y la inmediatez de la narración. Es de esos libros que se leen bien mientras los tienes entre manos y se olvidan con la misma facilidad en cuanto los cierras.

Calificación: Entretenido

Lo mejor: La documentación sobre Van Gogh y la cultura japonesa, el ritmo ágil.

Lo peor: El desenlace, más previsible de lo habitual en la autora (y lo demás, ya lo ha dicho Malosa).

Lo releería: No.

Lo recomiendo: Si te apasionan Van Gogh o Japón puede que le saques más partido que yo, pero si buscas lo mejor de Asensi, hay títulos muy por encima de este.

Otros libros del estilo que podrían gustarte:

Malosa

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Una ventana a la oscuridad – Rachel Gillig

Reseñado por Bitterblink

Rachel Gillig nació y creció en la costa de California. Además de escritora es profesora y se licenció en Teoría y Crítica Literarias por la UC Davis. Una ventana a la oscuridad (One Dark Window, 2022) es su debut y el primer volumen de una duología, publicado en castellano bajo el sello habitual de romantasy que tan de moda está estos días. No es un nombre que yo conociera antes de que me cayera este libro entre manos, así que vamos a ver qué tal se le da eso de construir un mundo.

Sinopsis

Elspeth Bonetero tiene nueve años cuando la fiebre de la neblina le oscurece las venas, síntoma inequívoco de que ha quedado expuesta a la magia salvaje que impregna el reino de Blunder. Su padre, capitán de los destreros —la guardia de élite encargada precisamente de dar caza a los infectados—, decide no entregarla y la envía a vivir con su tía, lejos de la corte y de las miradas indiscretas. Lo que nadie sabe, ni siquiera la familia que la ha protegido durante once años, es que Elspeth guarda un secreto bastante más gordo que una simple fiebre: de niña tocó por accidente la carta del Tormento, una de las dos únicas cartas de su clase en todo el reino, y desde entonces convive con una voz antigua alojada en su cabeza. Una criatura que la protege, la aconseja, y le pide a cambio una lealtad cuyo precio Elspeth no ha terminado de comprender ni tras más de una década de convivencia.

El reino en el que transcurre la novela lleva generaciones aislado del resto del mundo por una neblina mágica y vengativa, un ánima del bosque despechada que cobra tributo constante a quien se atreve a cruzarla sin protección. La monarquía de turno, los Serbal, ha convertido la persecución de los infectados en política de estado en nombre de un objetivo mayor: reunir las doce cartas de la Providencia —cada una con un poder específico y un precio que pagar por usarlo— para algún día levantar la niebla de una vez por todas.

La trama arranca de verdad cuando Elspeth se topa en el bosque con un misterioso salteador de caminos que resulta ser, ni más ni menos, Ravyn Tejo, capitán de los destreros del rey y sobrino del monarca. A partir de ahí, secretos, traiciones cruzadas y una misión compartida para reunir las cartas antes del solsticio van tejiendo la trama del libro.

Opinión personal

El sistema de «magia» es de largo, lo mejor de la novela: con reglas, consecuencias y una lógica interna que se sostiene sin fisuras, cosa que se agradece en un género donde el «porque sí» campa a sus anchas.

Por lo demás el «mundo» (un país) es un ente desdibujado, ni nos lo describen ni nos lo enseñan, ni nos explican que hay más allá de la neblina (ni interesa quizá). Tampoco nos explican como el rey con 13 destreros es capaz de controlar y amedrentar a todo un país, siempre recurriendo a que al manejar las cartas de la Guadaña pueden «controlar limitadamente la voluntad de la gente» a costa de sentir grandes dolores (no es la forma que yo elegiría para «dominar» al pueblo si fuera un tirano, suelen ser «alérgicos al dolor»). Pero dicho esto tampoco nos pesa mucho no saber nada del mundo ni del pais, ya que no lo podemos identificar con ningún pais del mundo porque la autora mezcla nombres típicos de un montón de regiones / idiomas, es algo que busqué porque se me hacía raro: Elspeth es escocés, Mía y Dimia son nombres rusos, Hauth y Emory son nombres ingleses, Ione es griego, Jespyr es Holandés… un batiburrillo desde luego.

Sin embargo, tiene un agujero central que la novela jamás se molesta en rellenar: un rey desaparece —o más bien es asesinado y usurpado— y el reino entero decide, colectivamente y durante quinientos años, que quemar todos sus archivos es lo normal, que no hay absolutamente nada raro en ese silencio. Ni una crónica, ni una balada, ni un cronista curioso que se pregunte por qué no queda ni rastro de un monarca entero.

Para que ese vacío funcione hace falta sentir el peso de una maquinaria de poder aplastando la memoria colectiva desde arriba con cuidado y método; aquí simplemente se nos pide que lo demos por bueno. La conspiración existe, evidentemente, y tiene que operar al más alto nivel, pero la novela no se curra demasiado convencernos de que sus arquitectos son lo bastante espabilados como para haberla sostenido tanto tiempo sin que nadie ose preguntar. Pero bueno como esto hay un montón de elementos en la novela que no se explican y tira para adelante…

El problema mayor (para mi), sin embargo, es Elspeth. No por mentirosa  (con el secreto que carga a la espalda, sería absurdo que no lo fuera) sino por la gestión, sistemáticamente torpe, de esa mentira. Hay un momento avanzado en el libro en el que su interés romántico ha puesto ya su vida, su cargo y la seguridad de toda su familia en las manos de ella. Y en ese momento, con todo servido en bandeja, Elspeth sigue escogiendo el silencio antes que una conversación de cinco minutos, generando exactamente el desastre evitable que cualquier lector ve venir con varios capítulos de antelación. No es tensión dramática bien administrada, es una protagonista boba durante un porcentaje demasiado alto del libro. A eso hay que sumarle el giro de manual: la muchacha insegura que duda de sí misma sale al mundo y descubre, convenientemente que es asombrosamente poderosa y asombrosamente atractiva a ojos de todo el que la rodea (todo el que la conoce lo comenta y a ella parece sorprenderle). El cliché no está en que gane poder, está en que el despertar llega envuelto en el paquete completo de la autoafirmación adolescente sin que el texto se moleste en ganárselo con algo más fino que la sorpresa ajena.

El recurso de la entidad que habita su mente es, conceptualmente, de lo más interesante del libro: una voz antigua con su propia historia y sus propias motivaciones, que negocia constantemente el precio de su ayuda, es el mejor personaje de la novela de largo, los mejores diálogos son entre Elspeth y el Tormento. La ejecución sensorial, sin embargo, falla: la criatura tiene pelaje que se puede «sentir» mentalmente, garras cuyo chasquido se percibe casi como sonido físico. El resultado es una imagen difícil de sostener, a medio camino entre la metáfora psicológica y el habitante literal con cuerpo dentro del cráneo, y la novela nunca decide cuál de las dos cosas quiere ser.

No hay más personajes como tales. Hay sombras como Ione o malos absurdamente malos como Hauth o el Jefe de los Galenos cuyas motivaciones son cuanto menos extrañas. Y luego está el «misterioso» por callado y «austero» (no se cuantísimas veces repite el mismo puñetero adjetivo) Ravyn Tejo. Guapo y más simple que un ajo, se le ve venir a kilómetros y babea por la protagonista desde el minuto uno y la única que «no se da cuenta» es ella (le pongo otro negativo a la protagonista por boba en lo sentimental también).

En cuanto a la prosa, es correcta y funcional, pero con tics que cansan mucho antes de llegar al final: manos ásperas y encallecidas a cada pocas páginas, comisuras de labios que se curvan hacia arriba con una frecuencia que roza el chiste involuntario. Supongo que son fetiches particulares de la autora y no dudo de que a cierto público le resulten reconfortantes por repetitivas, pero desde el punto de vista estilístico pesan. Hay, eso sí, un capítulo (el del polvo, si es romantasy tiene que haber un capítulo así) que se resiste con elegancia a la tentación de la metáfora florida y opta por la sencillez, dejando el resto a la imaginación del lector; es, uno de los «spicy» más elegantes que he leído en este género.

El final, curiosamente, es donde la novela se redime: un giro que relega a Elspeth a un segundo plano narrativo consigue, liberado de su criterio (o de la falta de él), un cierre genuinamente más interesante y ambicioso que todo lo anterior. Es el único momento del libro en que sentí verdadera curiosidad por lo que vendría después y me dió ciertas ganas de leer el siguiente al librarme de la plasta de Elspeth, pero está claro y meridiano que volverá al protagonismo de alguna manera, así que me tendré que abstener de leer el segundo.

Ah, y por supuesto comentar que si buscáis cualquier otra reseña de este libro y como viene siendo habitual en la romantasy, todos los libros son: un 10/ 10, es el mejor libro leído, lo único malo es no haberlo comprado antes y blah blah blah. A mi no me ha gustado, lo he terminado así que es evidente que no es horroroso y que según gustos puede entretenerte si eres aficionado al género, pero seamos justos y coherentes, hay libros que están escrito en forma cutre, no hay forma de no darse cuenta como lector y me parece abominable justificarlo para justificar mi mal gusto. Es un libro enganchón que seguro que te sirve para un rato.

Calificación: Pasable y soy generoso, me parece que se ha ganado esta nota por salvar con elegancia la escena erótica.

Lo mejor: El espanto, el único personaje decente de la novela, un setting original pero algo difuso y un sistema de magia con reglas claras y consecuencias por su uso.

Lo peor: una protagonista que se comporta como una adolescente boba durante gran parte del libro, el «misterio» del desparecido Rey Pastor, y lo de «descubro que soy poderosa y atractiva» que llega envuelto en cliché sobre cliché, que no haya más personajes desarrollados en la novela, ni siquiera los malos.

Lo releería: No, por Dios.

Lo recomiendo: si te gusta la romantasy, no es de las peores opciones del género, y hay que reconocerle que el capítulo «spicy» está mejor escrito que en otras novelas del nicho.

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Otros libros que podrían gustarte

  • Una corte de rosas y espinas – Sarah J. Maas. Es la referencia obligada del género: protagonista atrapada entre dos mundos, romance con un ser de poder ambiguo, y la misma mezcla de fantasía gótica y tensión romántica que dominan Una ventana a la oscuridad.
  • De sangre y cenizas – Jennifer L. Armentrout. Otro fenómeno de BookTok con la misma fórmula: protagonista con un secreto peligroso, un interés romántico de la élite/guardia real, y un sistema de poder/sangre con normas propias.

Bitterblink

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La Constelación del Perro – Peter Heller

Reseña original publicada en 2015 — Actualizada en agosto de 2026 con motivo del estreno de la película

ACTUALIZACIÓN 2026: Ridley Scott lleva La Constelación del Perro al cine

Han pasado más de diez años desde que publiqué esta reseña y recomendé La Constelación del Perro como una de las mejores novelas postapocalípticas que había leído desde La Carretera, de Cormac McCarthy.

Ahora tengo una buena excusa para recuperarla.

El 26 de agosto de 2026 se estrena en España La Constelación del Perro (The Dog Stars), adaptación cinematográfica dirigida nada menos que por Ridley Scott, responsable de películas como Alien, Blade Runner, Gladiator o Marte (The Martian). Y, sobre el papel, la elección de Scott resulta especialmente interesante porque esta no es realmente una novela sobre el fin del mundo.

O, al menos, no es principalmente eso.

Es una novela sobre qué razones quedan para seguir viviendo cuando sobrevivir ya no es suficiente.

La película cuenta con Jacob Elordi como Hig, Josh Brolin como Bangley y Margaret Qualley como Cima, acompañados por Guy Pearce, Benedict Wong y Allison Janney. El guion corre a cargo de Mark L. Smith.

Resulta curioso releer ahora mi reseña original porque uno de los aspectos que más destacaba entonces era precisamente la esperanza. Escribí que el libro hablaba de:

«La esperanza, la desesperanza, de perder la ilusión y de recuperarla».

Y parece que esa misma idea ocupa un lugar central en la adaptación de Ridley Scott.

Porque La Constelación del Perro tiene aviones, armas, supervivencia, una pandemia que ha exterminado a casi toda la humanidad y un mundo en el que encontrarse con otro ser humano puede significar morir.

Pero también tiene pesca, naturaleza, recuerdos, amor, un perro, soledad y la necesidad casi absurda de creer que puede quedar algo bueno al otro lado del horizonte.

Por eso sigo pensando, más de una década después, que reducirla a «otra novela postapocalíptica» sería un error.

Si habéis llegado hasta aquí después de descubrir la película de Ridley Scott, esta fue mi opinión cuando el libro llegó a mis manos muchos años antes de que Hollywood pusiera sus ojos sobre él.


Reseña original

Reseñado por Bitterblink

Peter Heller es un periodista dedicado sobre todo a actividades al aire libre (caza, pesca, kayak…) y en general a revistas masculinas y de naturaleza tipo ‘Outside Magazine’, ‘Men’s Journal’ o ‘National Geographic Adventure’. Ya tiene cuatro libros en su haber pero siempre de «No Ficción», el penúltimo y más premiado contando una loquísima aventura recorriendo un peligroso cañón en el Tibet ‘Hell or High Water: Surviving Tibet’s Tsangpo River’. Ha sido desde lavaplatos, instructor de kayak, trabajador de la construcción hasta lo que es ahora, escritor y poeta (ha ganado un premio

de poesía), también fue uno de los aventureros que montado en su tabla de surf se atrevió a documentar la terrible matanza de delfines relatada en la película documental «The Cove». Quizá por eso este libro me llamó tanto la atención: Ciencia ficción post-apocalíptica escrita por alguien cuyo primer libro de ficción es este, publicado en 2012 y recientemente en castellano. Los que me conocéis sabéis que soy muy aficionado a este tipo de novelas y que pocas destacan, sin embargo reconozco que desde «La Carretera» de Cormac McCarthy no he leído nada tan bueno de este género.

Como nota añado que leí la versión original en inglés y que no la recomiendo para gente con inglés medio. Está escrita con una mezcla de lenguaje coloquial, prosa poética y vocabulario campestre que la deja fuera del alcance de muchos, de hecho simplemente con la cantidad de peces y aves que va nombrando ya te vuelves loco, sobre todo para alguien que es tan campestre como los semáforos, como es mi caso :-P. Algo parecido pasa con el vocabulario aeronáutico, algo en lo que sin embargo estoy más al día.

Sinopsis

El 99% de la humanidad ha desaparecido debido a un virus derivado de la gripe, eso paso hace más de 8 años. Big Hig, o simplemente Hig, ha conseguido sobrevivir aislado junto a un río en compañía de su vecino ‘Survivalist’ Bangley, fanático de las armas y de su perro Jasper. Juntos ha creado una inestable forma de vida basada en proteger de los extraños un perímetro de varios kilómetros a la redonda en torno a un aeródromo abandonado.

Hig vuela en su vieja Cessna apodada «La Bestia» dando vueltas alrededor del perímetro para poder ver a los merodeadores antes de que consigan llegar al asentamiento protegido por Bangley y sus cientos de armas automáticas y de francotirador.

Es una vida donde no vives, solo existes, con un amigo/enemigo como es Bangley de compañía y el viejo y fiel Jasper a sus pies. Hig sin embargo sigue teniendo alma de poeta y escritor y se pregunta «¿Hay algo más ahí fuera?». Hace 3 años escuchó una transmisión de una torre de control lejana. Eso le atormenta y le hace preguntarse si no debería haber ido hace años, antes de que el combustible se descomponga y sea inútil.

Finalmente tras una serie de situaciones que parece que van a acabar con su esperanza, Hig decide perseguir aquella transmisión que recibió hace tres años iniciando un viaje potencialmente sin retorno en el que aprenderá mucho de si mismo y del significado de la esperanza.

Opinión Personal

Narrado en primera persona vamos conociendo a Hig, un claro alter-ego del escritor, que de hecho comparte en gran parte su trabajo y aficiones. Gracias a este hecho Hig es un personaje muy completo, muy humano, poético y vulgar a la vez. Divino y profano, y tremendamente profundo. Es un alma sensible en un mundo cruel y donde hasta él ha tenido que claudicar y volverse duro y cruel en determinados aspectos (no os adelanto con qué alimentan al perro…).

Reconozco que es lo mejor que he leído en 2014 de este género y uno de los mejores libros que he leído este año. Sin duda está casi a la altura de «La Carretera» que llegó a emocionarme en varios pasajes. Es una aventura un tanto lenta. Hay que tomarlo como un libro muy reflexivo con amplias disgresiones que tendremos que aprender a apreciar. Historias de pesca, historias de caza, historias de pilotaje, historias cotidianas de pareja… todas van saliendo en las paulatinas disgresiones que se permite le personaje que se debate entre vivir en el pasado, en el presente y en la esperanza del futuro.

La historia pese a todo va a avanzando y nos permite ver un poco más al resto de los personajes que van apareciendo. Son personas complejas, también dañadas y dolidas por lo terrible de la plaga que ha acabado con todo, quizá son un poco irreales pero son personajes complejos que realmente llegas a apreciar.

El libro va desde la poesía hasta lo mundano de enseñarte a pescar. Desde la crueldad de asesinar a niños hasta la magia de ver caer la nieve. Habla de hambre, de frío de desesperanza, y habla de sueños y de la maravilla de vivir en una ciudad. Es un libro muy completo y muy adulto y muy profundo. Que no os eche para atrás el tema post-apocalíptico porque es una gran metáfora de la vida, de los que vivimos por vivir sin sueños que alcanzar. De la esperanza, de la desesperanza, de perder la ilusión y de recuperarla.

Me gustó, me ha gustado mucho y lo voy a recomendar y a regalar estas navidades. Me parece un librazo teniendo en cuenta la cantidad de libros que se han publicado este año y que me han dejado frío. Ahora esperaré con paciencia que traduzcan «The painter» el último libro del autor.

Merece mucho la pena, para almas sensibles y para pescadores, cazadores y pilotos que disfrutaréis de este libro a más niveles que el resto de los mortales que lo leemos.

Calificación: Muy Bueno

Lo Mejor: La mezcla de poesía y existencialismo con temas mundanos, capaz de emocionarte, esperanza, el final

Lo Peor: A veces me pareció lento y demasiado reflexivo, pero también es su punto fuerte

Lo Releería: Si

Lo Recomiendo: Si, para cualquier lector sensible, ideal para pescadores/cazadores y para pilotos que disfrutarán de algunos pasajes más que el resto

Otros libros que podrían gustarte

– La Carretera – Cormac McCarthy

Si quieres comprar el libro

La constelación del Perro (BB)

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La casa de la bestia – Michelle Wong

La Casa de la Bestia par Wong

Reseñado por Malosa

¿Y por qué me leí yo esto? Pues la verdad…es que no tengo ni idea, porque ni conocía a la autora, ni el género parecía encajarme del todo, ni había oído prácticamente nada de este libro. Pero bueno, era dark fantasy (que no romantasía), la sinopsis tenía buena pinta y allá que fui. Y oye, pues tampoco salió el tema tan mal.

Sobre su autora, he encontrado muy poco por Internet, salvo que La casa de la bestia es su primera novela y que es escritora, ilustradora y oriunda de Hong-Kong. Ha ilustrado distintas novelas gráficas y también ha escrito algún cómic, de próxima publicación. Por ahí encuentro bastante información de otra Michelle Wong que es actriz canadiense, pero nada que ver con la autora de esta novela, que es casi una desconocida para el público general, al menos aquí en España.

Sinopsis

Nacida fuera del matrimonio y rechazada por la sociedad, Alma ha aprendido a vivir en soledad y es feliz así, siempre que tenga a su madre a su lado. Pero, cuando esta enferma gravemente, descubre una pista sobre su padre, del que hasta ese momento no sabe nada, y le escribe pidiéndole ayuda. No sospecha entonces que es una bastarda de la Casa de Avera, una de las cuatro familias nobles que, imbuidas de poder divino, sirven a los dioses, y que su padre es un recipiente de la Bestia Pavorosa, el dios más aterrador de todos, el heraldo de la muerte.
Desesperada por curar a su madre, Alma acepta sacrificar su brazo izquierdo a la Bestia en una ceremonia que la vinculará para siempre a la Casa de Avera y a su deidad. Su madre, sin embargo, muere poco después y Alma se encontrará atrapada en la gran hacienda de los Avera, despreciada por todos y convertida en un simple peón de los designios de su padre.
La sed de venganza es lo único que la impulsa a seguir adelante. Eso y el extraño vínculo que tiene con su dios, un monstruo que está siempre a su lado, un ser sobrenatural que adopta la forma de un hermoso príncipe de cabello plateado al que solo ella ve. Convencida por él de que ha sido elegida para cambiar el mundo, Alma se embarca con su ayuda en un peligroso plan para destruir la Casa que se lo ha quitado todo.

Opinión personal

Hay varias cosas que me han convencido de esta novela, pero empezaré diciendo que esto NO es romantasía (aunque haya romance, pero no encontrarás sexo explícito) y NO es una novela para adolescentes (jóvenes sí, pero mayores de 18-20 años), por la violencia gráfica y la relación romántica-tóxica que se da entre los protagonistas. El libro se encuadra en el género de la fantasía oscura y recrea un mundo decadente en el que los Dioses, que son bastante crueles, lo determinan todo.

Y precisamente la descriptiva de este mundo asfixiante y gótico, repleto de criaturas malignas y Dioses vengativos, es de lo mejor de la novela. Wong lo hace muy bien y nos mete de lleno en esta atmósfera opresiva y cruel. en la que la devoción a la bestia pavorosa es tal que sus acólitos deben demostrar su lealtad a ella sacrificando parte de su cuerpo. Un sobresaliente para el worldbuilding, original y turbio como pocos.

Otra cosa que hace muy bien Wong es el tratamiento de sus personajes, sobre todo los principales. La protagonista femenina, Alma, si bien es la anti-heroína de manual, está descrita con mucha profundidad, distintos matices y una personalidad marcada que evoluciona a lo largo de las páginas. Y el masculino, Aster, la bestia pavorosa, es un personaje misterioso y con muchos grises. La autora juega con sus reacciones y su psique para confundir al lector. Reconozco que tardé tiempo en encuadrarle en la historia y acabar de entender la relación que entabla con Alma. Cero maniqueísmo en el tratamiento de ambos y esto es muy bueno.

El texto dice «Imagen 6». Colección de páginas de manga o cómics dispuestas en diagonal, que muestran ilustraciones y diseños de texto en blanco y negro.

Por último, la otra gran virtud es ese final emocional como pocos, impactante y desgarrador. Deseado y repelido casi a partes iguales. Esperado e inesperado a la vez. Y valiente, y esto es algo que me encanta por parte de los escritores, que se atrevan a resolver sus novelas con un desenlace que no sea políticamente correcto.

Por cierto, mención aparte para las ilustraciones incluidas en la novela, algo normal por otra parte viendo la profesión de nuestra escritora. Pero me han gustado y ayudan también a ponerle cara y alma a esta historia.

Cosas que no me han gustado, también las hay. Personalmente se me ha hecho un poco largo y no debería (hablamos de 400 páginas), así que alguna caída en el ritmo existe. No profundiza tampoco en el aprendizaje de Alma, digamos que pasa de entrar en la casa Avera sin saber nada a convertirse en una luchadora avezada, y esto pasa de una página a la siguiente. Me hubiera gustado ver algo de esta transición, pero la autora lo omite.

Y lo que no me ha gustado es esa relación tóxica entre Alma y Aster y que es el centro de la novela. Sobre todo porque eso no es una historia de amor, para nada, es un maltrato psicológico evidente por parte de Aster. Y la autora lo pone de tal forma que podría normalizarse, tendiendo incluso a edulcorarlo y justificarlo, y esto es algo que creo bajo ningún concepto nuestros jóvenes deben aprender y tomar como cotidiano. Por eso digo que no es una novela recomendable para adolescentes, a menos que vaya guiada.

Excepto lo anterior, me parece una propuesta muy original en su género, bien escrita y sorprendente viniendo de una autora novel. Muy recomendable si te va el género.

Calificación: Entretenido. Seguramente bueno si nos movemos en el público juvenil.

Por qué decidí leerlo: ya os digo, ni puñetera idea. [Comentario de Bitterblink: Mi culpa totalmente, no se lo recordéis a Malosa]

Lo mejor: Lo bien construido que está, tanto el worldbuilding, como los personajes. Su final desgarrador.

Lo peor: La relación tóxica entre los protagonistas que puede tender a malinterpretarse por lectores muy jóvenes.

¿Volvería a leerlo?: No. Pero no descarto hacerme con alguna otra futura publicación de Wong, me ha parecido una buena aproximación al género. Sobresaliente si tenemos en cuenta que es una primera novela.

¿Lo recomendaría?: Sí, especialmente fans de este tipo de temática. Eso sí, esto no es romantasía para nada, tenlo en cuenta si te decides por este libro. Pero si te va la fantasía oscura original y bien ejecutada, no lo dudes.

Otros libros del estilo que podrían gustarte:

Malosa

 

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6 novelas de ciencia ficción y fantasía con humor friki para disfrutar este verano

Post especial by Bitterblink

Hay un prejuicio tonto que arrastra el género desde siempre: que si un libro te hace reír, entonces es menor, ligero, prescindible. Y es justo al revés. Hacer comedia de calidad dentro de la ciencia ficción y la fantasía es dificilísimo, porque el chiste tiene que convivir con el worldbuilding, los personajes y, en los mejores casos, con una idea de fondo que te deje pensando cuando ya has parado de reír. Estas seis novelas lo consiguen. Las he reseñado todas en el blog, y van de la carcajada bestia al humor más elegante, pero comparten algo: debajo de la broma hay sustancia. Lecturas perfectas para desconectar sin que se te apague el cerebro del todo.

1. Carl el Mazmorrero – Matt Dinniman

Empezamos por lo más gamberro. Una invasión alienígena convierte la Tierra en el plató de un sádico reality show intergaláctico, y Carl —veterano de la Guardia Costera— junto a la Princesa Donut —la gata de su ex— tienen que sobrevivir mazmorra abajo mientras toda la galaxia los observa. Dinniman mezcla humor negro, mecánicas de videojuego (es LitRPG puro) y una crítica feroz al entretenimiento moderno y a la deshumanización. Lo definí en su día como la versión adulta y humorística de Ready Player One: un trago de whisky barato frente a un vaso de horchata de la mejor calidad. Es brutal, adictiva y no se parece a nada. Eso sí, el humor es bestia y la cosa se pone sangrienta: no es para almas demasiado sensibles.

👉 Lee mi reseña completa de Carl el Mazmorrero

2. La Sociedad por la Preservación de los Kaiju – John Scalzi

Jamie Gray, repartidor de comida durante la pandemia, acepta un curro en una supuesta «organización de protección animal» que resulta dedicarse a unos kaiju gigantescos que habitan en una dimensión paralela. Lo mejor del libro son los diálogos: chispeantes, irónicos, soltados por personajes que bromean el 100% del día incluso en los momentos más tensos. Scalzi, amante confeso de la cultura popular, construye un mundo con unas cualidades fílmicas buenísimas (yo me moría por ver la película). Una autoconclusiva de lo más agradable en una época en la que la industria solo te alimenta a base de trilogías. La devoré en una tarde.

👉 Lee mi reseña completa de La Sociedad por la Preservación de los Kaiju

3. Redshirts – John Scalzi

Y ya que estamos con Scalzi, su novela más explícitamente cómica, ganadora del Hugo en 2013. La premisa es una genialidad para cualquiera que haya visto alguna vez una serie de ciencia ficción: ¿qué pasaría si los tripulantes de relleno de una nave —esos que siempre mueren en la misión, los «camisetas rojas» de Star Trek— se dieran cuenta de que son carne de cañón narrativa y decidieran rebelarse? Andy Dahl llega a la astronave Intrépido y enseguida nota que algo va rarísimo. Es una bofetada divertidísima a los espectadores complacientes y, de paso, a los malos guionistas. Su humor es más «elegante» que el de Carl: menos vísceras, más inteligencia. Y cierra cada trama que abre, que tiene mérito.

👉 Lee mi reseña completa de Redshirts

4. Villano en Prácticas – John Scalzi

El Scalzi más reciente y más afilado en lo social. Charlie Fitzer, un profesor suplente con problemas de dinero, hereda de un tío excéntrico todo un imperio que resulta ser un negocio de villanismo: isla volcánica secreta, gatas espía hiperinteligentes, delfines sindicalizados en plena disputa laboral y una organización de supervillanos que funciona como una startup más. Es una sátira anticapitalista con momentos brillantes (esa joya de «somos menos malvados que Spotify, al menos nosotros permitimos ganarse la vida a quienes trabajan para nosotros»). Soy sincero: arranca mejor de lo que termina y el protagonista es demasiado pasivo para mi gusto, pero como divertimento veraniego cumple de sobra.

👉 (Reseña próximamente — añadir enlace al publicar)

5. El café de las leyendas – Travis Baldree

Cambio de tercio hacia algo mucho más amable. Esto es Cozy Fantasy, el subgénero de moda: fantasía reconfortante, de bajas apuestas, hecha para abrazarte. Una orca guerrera, harta de aventuras y matanzas, decide retirarse y montar una cafetería en una ciudad que ni siquiera sabe lo que es el café. Y ya está. Esa es la trama. No hay villano que destruya el mundo ni profecía que cumplir, solo el placer de ver a alguien construir algo bonito con sus manos. Fue finalista de los Goodreads Choice 2022 y nominada a los Nebula y Hugo en 2023. Suelo decir como crítica que «no pasa nada» en un libro, pero aquí esa es precisamente la gracia. Si vienes quemado de tanta épica sangrienta, este es tu antídoto: humor suave, calidez y rollitos de canela recién horneados.

👉 Lee mi reseña completa de El café de las leyendas

6. Cómo convertirse en el Señor Oscuro y morir en el intento – Django Wexler

Cerramos con fantasía cómica y muy gamberra. Davi lleva 237 vidas atrapada en un bucle temporal: cada vez intenta ser la heroína que derrota al Señor Oscuro, y cada vez acaba torturada o muerta. Hasta que, harta, toma la decisión más lógica del mundo: si no puede vencer al Señor Oscuro, se convertirá ella misma en Señor Oscuro. Wexler tira de humor descarado y autoconsciente, con una protagonista cínica que conoce todas las reglas del juego. Aviso a navegantes: el personaje al principio solo piensa en sexo y hay chistes muy bestias sobre muertes; no es para todos los públicos. Pero debajo del cinismo asoma algo más, un personaje dañado que solo busca no acabar como siempre. Ahí es donde el libro deja de ser un entretenimiento descerebrado.

👉 Lee mi reseña completa de Cómo convertirse en el Señor Oscuro

¿Y tú de qué palo friki eres?

Porque al final estos libros funcionan mejor según tus filias, así que elige por fandom:

  • Si te sabes los rangos de la Flota Estelar y has discutido alguna vez si Picard es mejor que Kirk: Redshirts es tu libro. Es el homenaje (y la puñalada cariñosa) definitivo a Star Trek y a todos esos pobres tripulantes de uniforme rojo que palmaban en el minuto tres.
  • Si tu adolescencia fue de dados de veinte caras, hojas de personaje y mazmorras generadas al azar: Carl el Mazmorrero te va a hacer muy feliz. Es LitRPG en estado puro, con barras de vida, loot y jefes finales, pero con mala leche.
  • Si lo tuyo es la fantasía clásica pero ya estás un poco harto de profecías y elegidos: Cómo convertirse en el Señor Oscuro le da la vuelta al tópico con una protagonista que se sabe todas las reglas del juego de rol y decide hacer trampas.
  • Si te criaste con las pelis de Godzilla, los kaiju y el cine de monstruos gigantes de sobremesa: La Sociedad por la Preservación de los Kaiju es tu parque temático particular.
  • Si eres más de sátira, mala uva y reírte del mundo tech y los billonarios: Villano en Prácticas te va a sacar más de una sonrisa cómplice (con delfines sindicalistas incluidos).
  • Y si simplemente estás quemado de tanto friki intenso y solo quieres un café, una manta y que no te griten: El café de las leyendas. A veces el mayor acto de rebeldía es montar una cafetería y que no pase absolutamente nada.

¿Buscas aventura espacial pura en lugar de risas? Pásate también por mi otra guía de novelas y sagas espaciales para el verano (añadir enlace al artículo de espacio), que es otro viaje completamente distinto.

Feliz verano y felices (y frikis) lecturas.

Firmado Bitterblink

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Crepúsculo y el romance vampírico juvenil: guía de la saga de Stephenie Meyer

Post Especial By Malosa

Stephenie Meyer (Connecticut, 1973) es una escritora estadounidense que revolucionó la literatura juvenil con la saga Crepúsculo. Lo que comenzó en 2005 como la historia de amor entre una adolescente y un vampiro terminó convirtiéndose en uno de los mayores fenómenos editoriales del siglo XXI. Sus novelas han vendido más de 160 millones de ejemplares en todo el mundo, se han traducido a 37 idiomas y dieron lugar a una franquicia cinematográfica que recaudó más de 3.300 millones de dólares en taquilla. Además, Meyer fue la autora más vendida de Estados Unidos en 2008 y 2009, llegando a colocar simultáneamente los cuatro primeros puestos de la lista anual de superventas de USA Today, un hito sin precedentes.

Vale, ya sé lo que estáis pensando. Pero antes de que pongáis los ojos en blanco, dejadme decir una cosa: la saga Crepúsculo no es la obra maestra literaria del siglo, ni falta que le hace. Es una historia de amor y vampiros entretenida, mejora conforme avanza (mucho, de hecho) y por más que se haya convertido en el saco de boxeo favorito de internet, sigue enganchando a quien le da una oportunidad sin prejuicios. Aquí tenéis mi repaso libro a libro, con la sinceridad de siempre: lo que funciona, lo que no, y por qué el cuarto tomo me sorprendió más que ningún otro.

Crepúsculo

Y así el lobo se enamoró de la oveja. Bella se muda con su padre a Forks, un pueblucho lluvioso de Washington, y allí conoce a Edward, un compañero de instituto tan guapo como misterioso que resulta ser vampiro. Es un libro ñoño, sí. MUY ñoño, con diálogos que rezuman azúcar hasta el peligro de hiperglucemia, y con un  concepto del vampiro diametralmente opuesto al utilizo por maestros del género como Bram Stoker. Pero tampoco es tan malo como lo pinta la gente: es una saga distinta, mezclar vampirismo con el despertar adolescente es una asociación curiosa, y se lee sola. Eso sí, dudo mucho que le pueda gustar a un hombre heterosexual, así que chicos, mejor evitadlo.

Luna nueva

El más flojo de los cuatro para mi gusto. Edward abandona a Bella para protegerla y ella cae en una depresión de cuatro meses que, como está tan bien conseguida, consigue aburrir tanto como deprime a la propia protagonista. La parte central se hace lenta y Bella (que ya me cae regular desde el principio), se lleva casi todo el protagonismo, lo cual no ayuda. Lo que sí salva el libro es la aparición de Jacob, que para mí es sin duda el mejor personaje de toda la saga, y el viaje final a Volterra para conocer a los Volturis, los únicos vampiros «de verdad» que aparecen en todo el relato.

Eclipse

El más folletinesco de los cuatro, centrado en el triángulo amoroso entre Bella, Edward y Jacob. Bella se pasa el libro entero decidiendo entre los dos sin aportar gran cosa más allá de esto, aunque se agradece conocer algo más del pasado de Rosalie y de la mitología licántropa (la imprimación, que será clave en el último libro). Lo mejor, con diferencia, es el capítulo final narrado desde la perspectiva de Jacob: mucho más irónico y divertido que la Bella de siempre. Libro de trámite, necesario para llegar al último tomo, pero no mucho más.

Amanecer

Y aquí está la sorpresa de la saga. No soy nada fan incondicional de Crepúsculo y los tres primeros libros me parecieron entretenidos sin más, pero este cuarto tomo me encantó. Mezcla muy bien fantasía, acción, romance y, cosa rara en esta saga, humor. La mitad del libro está narrada desde la perspectiva de Jacob, que sigue siendo lo mejor de todo esto con sus comentarios mordaces hacia los «chupasangres», y la transformación de Bella en vampira por fin le da al personaje una fuerza que le sienta bien. Además, aparecen un montón de vampiros nuevos además de los Volturis (Cayo, Marco y Aro), aportando ese punto de maldad que la saga necesitaba. Sigue siendo un cuento de hadas edulcorado con príncipe azul incluido, pero es, con diferencia, el mejor de los cuatro.

La segunda vida de Bree Tanner

Un spin-off curioso y poco conocido, protagonizado por Bree Tanner, la neófita del ejército de Victoria que aparece brevemente al final de Eclipse antes de ser decapitada por los Volturis. Nació casi por casualidad, como un relato corto que Meyer fue ampliando. Es la manera perfecta de rascar un poco más de universo Crepúsculo sin necesidad de otro tocho de 600 páginas.

Un par de extras de Meyer, fuera de la saga principal

Si Crepúsculo os ha dejado con ganas de más Stephenie Meyer, en el blog hay dos títulos más suyos que se salen de Forks:

La huésped, su incursión en la ciencia ficción romántica sobre un mundo invadido por almas alienígenas que ocupan cuerpos humanos. Lo mejor: la mezcla de ciencia ficción y novela romántica y lo encantador que resulta el personaje de Ian. Lo peor: que no es ciencia ficción al uso y que hay algún punto de la premisa que no acaba de sostenerse del todo. Me gustó incluso más que la propia saga Crepúsculo, y eso que la leí dos veces.

[Bitterblink]: Para mí, La huésped es la mejor novela de Stephenie Meyer. Me parece que el romance es más real que el de Crepúsculo y con menos sombra de pedofilia o grooming chungo. El setting me encanta, es original y si bien no es muy creíble consigue que suspendas la credibilidad y te lo tragues. Incluso la película de dudosa calidad me pareció muy buena. Esta novela la habré leído 3 veces. Literariamente pobre pero consigue que eche una lagrimita al terminarla, seré un sentimental. Siempre lamentaré que no se convirtiera en una trilogía como iba a ser en origen.

Y esta vez cedo la palabra a Bitterblink, que se encargó de reseñar el otro título:

La Química: la primera incursión de Meyer en el thriller sin vampiros, hombres lobo, ni alienígenas de por medio, protagonizada por una doctora torturadora que lleva cuatro años huyendo de una organización secreta que ya ha intentado matarla varias veces. Funciona mejor de lo que cabría esperar, sobre todo porque no complica el polígono amoroso como en sus obras anteriores. — Bitterblink

¿Merece la pena leer a Meyer?

Si buscáis alta literatura, no es vuestro sitio. Pero si os apetece una saga entretenida, con Jacob como su mejor baza y un cuarto libro que sorprende de verdad, dadle una oportunidad sin el prejuicio de internet colgado al cuello. Bitterblink afirma que paséis de vampiros que brillan al sol y elijáis La huesped. Eso sí: es una recomendación pensada sobre todo para mujeres jóvenes o abiertas al romance más almibarado. El resto, avisados quedáis.

Malosa

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Salitre y Cenizas – Carlos Di Urarte

Reseñado por Bitterblink

Salitre y cenizas es la novela debut de Carlos di Urarte, primer volumen de la trilogía La Corona del Oráculo, publicada por El Transbordador en abril de 2025. Y conviene presentar bien a su autor, porque no es un recién llegado que se haya lanzado a la piscina sin paracaídas: Di Urarte (Santander, 1980) lleva más de trece años trabajando como asesor editorial y lector profesional para varias editoriales de género, y antes de eso formó parte de la plantilla de la mítica librería Gigamesh de Barcelona, donde el fantástico en España se ha cocido durante décadas.

Es también tutor en la escuela de escritura Phantastica, con cursos específicamente centrados en el grimdark, y una de las voces más conocidas en redes divulgando literatura fantástica, terror y ciencia ficción, con esa mezcla de mordacidad y criterio que dan los años leyendo manuscritos ajenos. Vamos, que si alguien sabe de qué pie cojea el género antes de ponerse a escribir en él, es él. Un debut nacional no es poca cosa, y menos cuando se planta directamente en el terreno de la fantasía ambientada en una versión oscura de algo parecido al norte de España del Renacimiento. Eso ya le da puntos antes de abrir la primera página.

Sinopsis

En el penal de El Cabracho, Leo Vicar aguarda la ejecución de su sentencia a manos de la Inquisición. Antes de morir, dicta su infame biografía a un escriba real, y esa confesión es la que vertebra la novela en dos líneas temporales: el presente en la celda y el pasado en Sancta Andara, un pequeño pueblo costero de una España renacentista desfigurada por lo mítico y lo fantástico.

Leo crece en un entorno asfixiante, marcado por una religión opresiva y una tradición popular que juzga con más dureza que cualquier magistrado: el juicio de los ancianos pesa más que la ley oficial. La aparición de una mujer enigmática, arrastrada por las olas y cubierta de tatuajes de tentáculos, cambia el rumbo de su vida y abre la puerta a los elementos de brujería que recorren la novela. Su familia, salvo un tío que acaba erigiéndose en su principal antagonista, ocupa un papel central en la manera en que Leo intenta encontrar su lugar en un mundo empeñado en doblegarlo. Un primer amor desencadena un descenso al abismo del que Leo no sale indemne, ni física ni moralmente.

En la línea temporal del presente, el relato de Leo lo recoge Afonso, un escriba de origen judío que sirve además para asomarse a otras creencias perseguidas en ese mismo mundo. Como contrapunto casi cómico aparece Paristófeles, un «familiar» con mucha retranca que rompe por momentos el tono sombrío de la narración. Hacia el final entra en escena el inquisidor Theron Leal, una pieza que promete tener peso en las siguientes entregas de la trilogía, cuyo segundo volumen ya tiene título: Hábito y mortaja.

Opinión personal

Antes de entrar en materia, un par de avisos. He echado un vistazo a otras reseñas y a las notas en Goodreads antes de escribir esta, y voy a ir a contracorriente de la mayoría, así que ya me lo perdonaréis, pero os voy a dar mi opinión. Y, segundo, es posible que en lo que sigue toque algo que otras reseñas tratan como spoiler y yo no —alguna habla del «giro del segundo capítulo»—. Pido perdón de antemano si es vuestro caso, pero no comparto ese criterio y, para explicar por qué el libro no me ha funcionado, necesito hablar de ello con franqueza. Sois libres de dejar de leer aquí.

Empiezo por lo bueno, porque hay que decirlo con todas las letras: Di Urarte sabe escribir. Y lo digo con alivio, porque últimamente parece que muchas novelas debut tienen que venir con su estructura fragmentada, su narrador poco fiable de manual y su ración de artificios para parecer «modernas». Aquí no hay nada de eso. Desde mi punto de vista, lo que hay es una prosa limpia y bien construida, que te planta en esa Cantabria renacentista con una autenticidad que se siente en la piel: el peso de la religión, la asfixia cultural, esas tradiciones propias que contradicen cualquier idea de progreso.

Destaca para mí, por ejemplo, el juicio de los ancianos, que pesa más que el de cualquier magistrado oficial: es un hallazgo estupendo, uno de esos detalles que retratan mejor una sociedad opresiva que cualquier discurso explicativo. En la misma línea, aplaudo que Di Urarte tire del folclore cántabro de verdad, con criaturas como el ojancano, los trastolillos o los duendes domésticos, en vez de recurrir al bestiario genérico de fantasía que se repite libro tras libro. Ese anclaje en la mitología propia es uno de los elementos más originales de la novela y se agradece muchísimo. Como retrato de la opresión, funciona, y como carta de presentación de un autor debutante, funciona todavía mejor.

Ahora viene lo que no me ha funcionado, que es más largo, pero os lo resumo: no he conectado con el libro y, lo peor, es que me ha aburrido. Ojo, no tiene por qué ocurrirte eso a ti, pero déjame explicarte qué no me ha gustado.

[Ojo, que aquí viene ese spoiler que nadie quiere contar]

Para mí, la disforia de género de Leonora acaba ocupando un espacio desproporcionado respecto a lo que termina aportando al desarrollo de la historia. La novela insiste una y otra vez en ese conflicto como uno de sus grandes ejes, pero nunca tuve la sensación de que evolucionara lo suficiente como para justificar ese protagonismo.

Mi lectura fue que, más que un deseo de ser un chico, el personaje parecía rechazar el papel social que implica ser mujer en ese contexto: casarse bien, tener muchos hijos, etc. De hecho, muchas de las consecuencias que sufre no derivan directamente de su identidad de género, sino de su rechazo constante a las normas sociales y religiosas del entorno. Esa faceta de rebeldía me pareció bastante más determinante para la trama que la propia disforia. Me recuerda a «El cuento de la criada» de Margaret Atwood, donde sufres por las injusticias y arbitrariedades que le ocurren a un protagonista rebelde.

También me chirría la construcción de los personajes secundarios. La sensación que me dejó es que el reparto de roles morales resulta demasiado uniforme, con la mayoría de los hombres cercanos a Leo ejerciendo de aliados, mientras que buena parte de las mujeres representan el rechazo y la crueldad. Incluso el tío de Leo, el principal antagonista masculino, termina apareciendo como un personaje parcialmente justificable, porque la novela presenta buena parte de su violencia como consecuencia del miedo al pecado, al infierno o de la ignorancia.

Me pareció ridículo que una gran parte de la novela y de su conflicto se apuntalara sobre el contrabando de consoladores. Sinceramente, al principio pensé que buscaba ser un golpe de humor negro o una declaración de intenciones, pero luego vi que no, que iba completamente en serio. A mí me sacó de la lectura.

Tampoco comparto la etiqueta de grimdark, y sé que es un poco osado decirlo cuando el propio Di Urarte imparte cursos sobre el género y sabe de esto más que yo. Digamos que él es un enólogo, pero yo soy un borrachuzo y sé lo que me gusta del vino.

En varios textos que intentan definir el género se llega a la conclusión de que el grimdark exige que la moral sea ambigua y que la esperanza resulte excepcional, y para mí esa combinación forma parte de su esencia. Esta novela tiene una moral bastante clara sobre quién es bueno y quién es malo, y el mundo, por opresivo que sea, no transmite esa desesperanza estructural que para mí define al género. Esto es costumbrismo oscuro con brujas, que no es poco ni es malo, pero es otra cosa.

Y una última nota, menor, pero que no quiero dejar de comentar porque me molestó, quizá sin motivo. Entiendo perfectamente que la novela construya una religión paralela a la católica, más opresiva y violenta, como herramienta narrativa: es un recurso legítimo y hasta necesario para lo que quiere contar. Lo que ya no me parece de tan buen gusto es que, para el himno de esa iglesia imaginaria, se recurra a una canción de misa católica real con la letra ligeramente alterada. No le habría costado nada a Di Urarte inventar un himno propio para su iglesia ficticia, sin necesidad de tocar algo que para muchos lectores tiene un significado real. No es grave, pero me ha parecido de mal gusto.

Con todo esto, no dudo del talento de Di Urarte, y sospecho que la saga puede espabilar en el segundo tomo, cuando la vertiente fantástica gane más peso. Pero yo, por mi parte, me bajo aquí. Esta es mi parada.

Pese a mi opinión, espero que lo que os he contado anime a algunos a leerla, tiene ~400 reseñas muy positivas en amazon así que puede que con vosotros si conecte. Es un libro bien escrito, pero creo que el hype le ha venido regular y la etiqueta de grimdark todavía peor, al atraer a lectores que buscaban otra cosa.

Calificación: Pasable

Lo mejor: la prosa; la ambientación en la Cantabria renacentista; el juicio de los ancianos como retrato de la opresión; y el uso del folclore cántabro auténtico (como el trastolillo) frente al bestiario genérico habitual.

Lo peor: una novela que acaba orbitando en exceso alrededor de la disforia de género de Leo sin otorgarle después un peso argumental equivalente; un reparto de roles morales demasiado uniforme por género (hombres aliados, mujeres antagonistas); lo de los consoladores; y la etiqueta de «grimdark», que no comparto por la falta de verdadera ambigüedad moral.

Lo releería: No.

Lo recomiendo: A quien busque costumbrismo oscuro con brujas en una novela que te hará sufrir por las injusticias; no a quien venga buscando grimdark al uso.

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Bitterblink

 

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El sueño de Creta – José Vicente Alfaro

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Reseñado por Malosa

Reconozco que me hice con esta novela por el estreno cinematográfico de La Odisea, película dirigida por Nolan que recrea el clásico de Homero y sigue a Odiseo en su épico y peligroso viaje de regreso a Ítaca tras la guerra de Troya, enfrentando criaturas míticas y desafíos de los dioses. Y aunque la novela de Alfaro no es exactamente la misma época (es bastante anterior a la Grecia clásica), sí se mueve en un entorno similar y explota recursos parecidos. Además, ya había leído un libro de este autor en el pasado y, sin haberme parecido una maravilla literaria, me entretuvo y dejó el suficiente buen sabor de boca para repetir con algo más de su bibliografía.

Sensaciones parecidas encuentro en esta propuesta narrada en la civilización minoica. Bien tratado históricamente, bastante ameno, pero algo flojo en sus cualidades narrativas. Vamos al lío.

Sinopsis

Mucho antes del nacimiento de la Grecia Clásica, hubo otra civilización extraordinaria emplazada en Creta, que alcanzó un alto grado de desarrollo cultural y artístico debido al dominio incontestable que poseía sobre el mar.
Desde el fabuloso palacio de Cnosos, el rey Minos gobierna sobre su pueblo centrado en mantener la paz, tras haber promovido el desarrollo del comercio y haber limpiado de piratas las aguas del Egeo. Su hijo, el príncipe Androgeo, sueña con convertirse en un gran héroe; mientras su hija, la princesa Ariadna, siente la repentina llamada de la vida religiosa a causa de una desgracia. Entretanto, una modesta aldeana llamada Melantea rescata a un misterioso joven que ha naufragado en las costas de Creta, que no tardará en enamorarse perdidamente de ella pese a las numerosas circunstancias en su contra.
Amor, intriga y mitología confluyen en la presente aventura, situada en el marco histórico de la espléndida civilización minoica.

Opinión personal

Virtudes y defectos encuentro en esta novela narrada mucho antes de la Grecia clásica, alrededor del S. XV a.c. Nos encontramos con una sociedad muy avanzada que basaba su economía fundamentalmente en el comercio y donde el poder político se repartía casi a partes iguales entre el rey y la suma sacerdotisa.

Las virtudes las localizo fundamentalmente en la vertiente histórica de esta obra. Alfaro nos sumerge de lleno en los últimos coletazos de la civilización minoica y nos enseña casi todo de esta sociedad, casi sin esfuerzo aparente: su estructura social y política, las intrigas palaciegas, las rutas comerciales, los modos de vida de los pueblos, la artesanía, las creencias religiosas, la orografía del lugar…prácticamente cualquier aspecto histórico que se os ocurra se recrea en esta novela. Y Alfaro lo hace muy bien en esta parte.

Por otro lado, el autor construye un libro entretenido en el que utiliza distintos recursos y líneas argumentales para que la atención del lector no decaiga. Tenemos tramas palaciegas, política, historia central de amor, intrigas comerciales, acción, mitología, enfrentamientos…por tener, tenemos hasta la erupción de un volcán (con claras reminiscencias a la historia del Vesubio). Es decir, que aburrirte, n0 te vas a aburrir.

Hasta aquí las virtudes, que no son pocas, pero entramos al apartado de defectos ya. Y casi todos se derivan de la parte de novela en sí. Es decir, Alfaro parece estar mucho más cómodo  con el matiz histórico y bastante menos con el literario. Me fallan cosas básicas en una novela como por ejemplo me fallan los personajes, todos muy planos y muy vistos ya. Los protagonistas, especialmente, me resultaron agotadores y muy poco profundos en su tratamiento. El masculino está algo mejor conseguido, pero la fémina…tiene menos personalidad que una ameba y su participación en la historia es prácticamente nula.

Me falla el argumento y las relaciones entre los personajes, en las que noto falta de empatía y fluidez, por un lado y también coherencia en el hilo argumental, por otro. Ni la relación amorosa entre los protagonistas convence, ni los secundarios (que hay varios), logran conformar un tejido literario suficientemente consistente y satisfactorio para que la novela nos apasione.

Me falla la cohesión entre las distintas tramas. Si bien es cierto que el autor introduce múltiples elementos en pro del entretenimiento, a veces me resultaron excesivos y poco empastados. En general, soy más defensora de menos tramas y mejor unidas, que de saturar al lector con miles de recursos y juegos de artificio, a veces casi cinematográficos, para evitar caídas en el ritmo. Alfaro abusa un poco de esto último, especialmente en el desenlace.

En cualquier caso y balanceados los pros y los contras, me parece que la propuesta del onubense no es mala y seguramente guste mucho a un público muy amplio de lectores: es sencilla de leer y seguir, entretiene y enseña a partes iguales y tiene una longitud más que aceptable (no llega a las 300 páginas). Si no quieres complicarte mucho la existencia y te apetece algo ameno para llevarte a la piscina, este es tu libro.

Por qué decidí leerlo: Grecia antigua y mitología, era una buena combinación.

Calificación: Entretenido. No más.

Lo mejor: Su parte histórica.

Lo peor: Su parte novelesca. Los protagonistas, insulsos y poco trabajados.

¿Volvería a leerlo?: No

¿Lo recomendaría?: Sí, ya os digo que es una novela fácil de leer y disfrutona, sin más pretensiones.

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Malosa

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La Mascarada del Carnicero – Matt Dinniman

Reseñado por Bitterblink

Este es el quinto libro de Carl el Mazmorrero, la estupenda serie de LitRPG que, gracias a su éxito internacional, ha terminado llegando también al castellano. Ya sabéis que no abundan las traducciones de este género y que, desde luego, no hay ninguna saga tan gamberra como esta.

Por recordar un poco quién está detrás de semejante locura: Matt Dinniman es un autor y artista estadounidense de Gig Harbor (Washington). Empezó publicando la trilogía de ópera espacial The Shivered Sky y novelas como The Grinding, pero fue Dungeon Crawler Carl, nacida como serial en Royal Road antes de autopublicarse en 2020, la que lo convirtió en uno de los nombres más importantes del LitRPG actual. A estas alturas ya sabéis que tengo incluso una edición firmada de una de sus novelas independientes, así que sí: sigo siendo un fan declarado de este gamberro.

Sinopsis

Carl y Princess Donut llegan a la sexta planta del calabozo, «los Terrenos de Caza»: una jungla exuberante infestada de dinosaurios que buscan sangre. Pero la amenaza no viene solo del entorno: por primera vez, la producción del «Mundo Mazmorra» permite la entrada de turistas de fuera del calabozo, cazadores profesionales que pagan por participar en la cacería de rastreadores. Entre ellos destaca Vrah, una veterana cazadora dispuesta a cobrarse la pieza más importante de su carrera: Carl. Éste, lejos de esperar a ser cazado, decide golpear primero, lo que pronto convierte la cacería en un enfrentamiento profundamente personal.

Alrededor suyo, Carl podrá interactuar con antiguos y nuevos aliados: Mordecai, Katia, Miriam Dom, Prepotente, Imani, Elle, Florin, Louis y Firas y otros personajes se ven arrastrados a una planta marcada por trampas, emboscadas y alianzas incómodas bajo amenaza de represalia divina si alguien rompe la paz. Mientras tanto, las tramas de bastidores se disparan: Odette revela que alguien del pasado de Carl y Donut, sigue vivo, lo que fuerza un reencuentro televisado cargado de emociones. Los movimientos corporativos también se aceleran. Al mismo tiempo, todo apunta a que la Mascarada del Carnicero, la celebración que da título a la novela, es mucho más que una simple fiesta de fin de planta y esconde una trampa para los mejores rastreadores.

Opinión personal

Honestamente pensaba que para este libro la saga ya habría caído en calidad o en originalidad y tendría que deciros que hasta aquí ha llegado mi particular obsesión con Dinniman. Pero no: si algo tengo que decir sin duda de este volumen es que el giro que da la serie aquí es sobresaliente. Vamos a pasar a una siguiente planta y seguimos viendo las cosas desde la perspectiva de Carl, pero la verdadera protagonista de este libro es Donut. Es un cambio de lo más refrescante, porque por fin Donut demuestra tener su propia personalidad, sus traumas y sus secretos, dejando a Carl completamente boquiabierto cuando le suelta (en español en el original) «Viva la Revolución, Carl», y lo seguirá haciendo en varios momentos álgidos de la trama.

Me sigue fascinando que Dinniman combine los chistes más burdos y zafios con las reflexiones más profundas casi en la misma frase. En una línea está hablando de una gonorrea incendiaria, y en la siguiente hace una reflexión sinceramente dolorosa sobre la maternidad. A partir de ahí explora las distintas caras de esa relación: el sentimiento de pérdida cuando tus padres se divorcian, la familia biológica y la familia elegida, la pérdida de un hijo y la pérdida de una madre, el trauma del abandono… Vaya que el tema subyacente de este libro es la relación entre padres e hijos presentando tanto buenos como malos padres, padres vengativos y padres ausentes etc Y no es un tema que se toque una vez y se abandone: lo vamos a ir viendo repetido desde ángulos distintos y con personajes distintos, cada uno más en carne viva que el anterior, haciendo eso que hacen los buenos libros: no te dan respuestas sino que te dan preguntas para pensar antes de ir a dormir…

También destaco que, igual que ya se apuntaba en la parte final del libro anterior, aquí los rastreadores tienen mucha más interacción entre ellos desde el principio, llegando a organizar y coordinar acciones conjuntas, con diálogos que ya empiezan a sonar más a novela militar que a lo que era esta serie en sus inicios. Es una evolución que demuestra hasta qué punto han madurado como grupo, y que además establece un contraste muy inteligente con los cazadores profesionales que se apuntan voluntariamente a esta cacería: esos mismos que en temporadas anteriores eran el auténtico terror de los rastreadores, aquí quedan reducidos a un puñado de aficionados frente a gente que ya sabe a lo que se enfrenta.

Me gusta también cómo el trauma se va haciendo presente de forma orgánica, con rastreadores que de vez en cuando simplemente se quiebran bajo el peso de todo lo que están viviendo, sin que eso reste ni un ápice de acción a la planta. Quizá esta planta sea la más oscura y sangrienta de todas y donde más sufren todos los rastreadores que acompañan a Carl.

Me han sorprendido los momentos de emoción a tración, de repente un soliloquio de un NPC te deja con una lágrima colgando, un breve diálogo entre Carl y Prepotente te hunde en las más tristes reflexiones sin que te puedas preparar para ello… Mención especial la canción de Donut, momento cúlmen de la trama en el que de repente me ha oprimido el pecho, algo que no me esperaba de una serie que empezó siendo una parodia gamberra de LitRPG.

Evidentemente no es perfecto. Sigue dejando muchos cabos sueltos que probablemente recoja más adelante, hay misterios que se quedan sin aclarar (ya se aclararán, supongo) y en algún momento puntual el humor y el gore son demasiado gruesos hasta para mi gusto. Pero no son defectos nuevos, son los mismos que arrastraba la saga desde el principio, y no alteran mi valoración final.

Una última nota. La música que es una parte importante de la vida del autor se ha hecho cada vez más presente desde el libro anterior. Habrá más gags con canciones que recomiendo escuchar, además del gag recurrente de la obsesión de Donut con Wonderwall. Hila muy fino.

Creía que aquí empezaría el declive de la serie. Si este libro demuestra algo es justamente lo contrario: Dinniman sigue encontrando formas de hacer crecer a sus personajes sin renunciar a la locura que convirtió a Carl el Mazmorrero en una saga tan entretenida. Y, al mismo tiempo, es tan cabrón como para de repente pincharte en el corazón. Solo los libros realmente grandes consiguen hacerte reír y, unas páginas después, dejarte con un nudo en la garganta.

Calificación: Muy bueno

Lo Mejor: El desarrollo de Donut como protagonista real de la planta, la evolución militar/coordinada de los rastreadores frente a los cazadores, los momentos de emoción a traición, la mezcla de humor bruto y reflexión profunda

Lo Peor: Cabos sueltos y misterios que se quedan sin resolver, algún pico de humor y gore excesivamente grueso incluso para los estándares ya elevados de la saga

Lo Releería: Sí

Lo Recomiendo: Si has llegado hasta el quinto libro, no hace falta que te lo recomiende, ya lo tienes comprado

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