Danza de dragones – George R.R. Martin


Reseñado por Malosa.

Por fin. Otra de estas novelas esperadísimas por los fans, entre los que me incluyo. Quinta parte de la saga de fantasía épica “Canción de hielo y fuego” del americano George R.R. Martin y que ha supuesto una revolución en el género, especialmente desde que se estrenó la serie basada en el primer libro hace un par de años.

El libro continúa donde se quedó el tercero de la serie, “Tormenta de Espadas”, por lo que narra sucesos simultáneos a los acaecidos en el cuarto volumen, “Festín de cuervos”. “Danza de dragones”, a su vez, está dividido en 2 tomos, centrándose el primero en los personajes que no se habían incluido en Festín y haciendo un mix en el segundo, ya que se retoman también algunos personajes que habían sido claves en Festín como Arya Stark, Asha Greyjoy, Jaime y Cersei Lannister. Aunque los toca muy superficialmente (un par de capítulos como máximo a cada uno).
A los lectores de esta reseña, informarles que esta crítica no contiene spoilers de Danza, pero sí de los volúmenes anteriores.

Del mismo modo que Festín se centraba en las intrigas palaciegas ocurridas en torno a Desembarco del rey y resto de Poniente (excepto el muro), incluyendo las luchas de los hijos del hierro, Danza desarrolla lo que ocurre más allá del mar angosto, con el reinado de Daenerys en las ciudades libres, el viaje de Tyrion a la ciudad de Pentos y la situación desesperada del muro encabezada por el Lord Comandante de la guardia de la noche, Jon Nieve. El estilo de George R.R. Martin se mantiene, de modo que cada capítulo es relatado desde la perspectiva de un personaje distinto. Abundan sobre todo los narrados por Daenerys, Tyrion y Jon, incluyéndose además otras perspectivas de multitud de secundarios como Bran (el hijo tullido de Eddar Stark), Hediondo, Melisandre (la sacerdotisa roja del rey Stannis), Quentyn Martell (príncipe de Dorne) o Selmy Barristan (actual Lord Comandante de la guardia de la reina Daenerys).

De nuevo, la gran cantidad de personajes que incluye Martin enriquecen la historia de forma acusada, pero también suponen un reto para la atención del lector. Además, en este tomo la relación con los anteriores (especialmente los 2 predecesores) es muy elevada, así que has de tener bastante reciente la historia y los personajes, porque si no es muy probable que te pierdas. El nivel de exigencia que Martin plantea al lector es muy elevado. A veces excesivo.

Y la pregunta que casi todos os hacéis es, ¿Danza es el nuevo Tormenta de espadas (el mejor tomo de la saga, sin discusión)? Pues no. Ni de lejos. Tampoco podría decir que es el nuevo Festín (el peor de la saga), pero lo que está claro es que Danza, sin llegar al nivel de Festín, está por debajo de los 3 primeros volúmenes de la serie. Lamentablemente, de parecerse a alguno, se parecería a Festín. Lo cual no es una buena noticia para los seguidores de “Canción de hielo y fuego”. Pero no todo van a ser malas noticias…

En primer lugar, los fans de Daenerys están de enhorabuena. Por fin, Martin hace un libro que desarrolla de forma continua su línea argumental. No sólo porque los capítulos protagonizados por la reina son muchos, sino porque profundiza en la historia a partir de los restantes protagonizados por otros personajes en torno a ella. Vamos a saber mucho más de su vida en Mereen, sus intrigas en la corte para conseguir la paz del reino, sus amantes y por supuesto sus dragones. A pesar de que esto es bueno, hay que reconocer que la historia de Daenerys en este libro no es nada del otro jueves, no evoluciona demasiado y se hace pesada. A partir del segundo libro la cosa mejora, especialmente al final. Pero con lo bien que acaba, ¿no podía haberlo hecho Martin algo más emocionante? Además, la personalidad de la reina se resiente para mi gusto. Se vuelve como sosa, no sé si por el atolondramiento que tiene con Daarío o qué, pero la garra y personalidad que demostraba Daenerys en los anteriores volúmenes, no la veo por ningún sitio aquí (excepto al final).

Tres cuartos de lo mismo sucede con Jon. Reconozco que la historia del muro siempre me ha decepcionado. Es decir, creo que Martin le podría sacar muchísimo más jugo al tema de los caminantes blancos y hacerlo mil veces más emocionante. Pero no. Excepto en Tormenta, en los restantes volúmenes esta historia se hace lentísima. Y este libro no es la excepción. Jon tendrá que lidiar con las exigencias del rey Stannis y su sacerdotisa Melisandre, por un lado, además de con los pueblos salvajes, por otro. Pero si esperáis caminantes blancos, mejor quitároslos de la cabeza. Eso sí, el último capítulo de Jon es una pasada. Y ahí sí que te quedas con ganas de saber qué ha sucedido en realidad y qué pasará después. Pero un capítulo bueno no justifica los anteriores aburridos.

Punto y aparte para Tyrion. Aquí sí que Martin no tiene perdón de Dios. ¿Quién es este personaje y qué han hecho con Tyrion? Los diálogos magistrales, la chispa, picardía y maldad del enano desaparecen de repente, sobre todo en la primera parte. Luego parece que el personaje recupera un poco de interés, pero aún así su historia es con diferencia la que menos valor aporta en todo el libro. El enano se pasa viajando de un lado a otro todo el tiempo en compañía de otra enana que es bastante insoportable. Y su línea argumental no aporta absolutamente nada a la historia en su conjunto. Vamos, que si no hubiera salido Tyrion y apareciera de nuevo en la futura siguiente parte, seguro que te enterarías igual.

Un personaje que me ha gustado mucho es el de Hediondo, por esa personalidad tan atrayente, su evolución y los sufrimientos a los que le someten. Aviso que yo no me enteré de quién era Hediondo, hasta que llevaba casi medio libro. Yo pensaba que era alguien nuevo, hasta que me di cuenta de quién era realmente. Con lo cual el personaje me gustó aún más y me maravilló de nuevo la capacidad de Martin para hacernos odiar y amar a algunos individuos, en función del libro en el que estemos. No voy a revelar quién es Hediondo, porque sinceramente no sé si un lector medio le asociaría a su personaje real. Creo que sí y que fui yo quien no recordaba muy bien los anteriores libros, de ahí el nivel de exigencia del que os hablaba al principio.
También me ha gustado lo poco que se habla de Arya, sobre todo por la posible evolución o el papel que adoptará en la historia. Aunque reconozco que no sé muy bien en qué tipo de organización está metida y el porqué.

En general, el libro me ha parecido lento y sigue sin resolver demasiado. Parece que estamos encasillados en un nudo eterno y esta historia empieza a pedir a gritos un poco de desenlace. En conjunto diría que no pasan demasiadas cosas si lo comparamos con el número de páginas escritas y me he quedado con ganas de más, porque desde luego lo mejor que tiene este libro es su final, en todas sus subtramas argumentales. Y eso no mola, porque según el autor no va a sacar un siguiente libro hasta la próxima década (por cierto, que casi 10 años sin publicar me parece una falta de respeto total y absoluto para sus seguidores. Saca libros más cortos y con más frecuencia. Pero no te creas el Dios de la ciencia ficción y tomes a tus seguidores por tontos).

Por último, destacar que parte de esta lentitud se debe a la poca acción que hay y las pocas muertes que se producen. En tomos anteriores casi todos los personajes estaban entre la vida y la muerte casi constantemente y esto te hacía estar con la atención por las nubes, sobre todo porque muchos morían. En este libro no muere absolutamente nadie, solo un par de personajes (aparentemente, ya sabéis cómo es Martin y su tendencia a resucitar) y en los 2 últimos capítulos.

Estoy decepcionada, he de reconocerlo. Aunque Danza acaba condenadamente bien y tienes muchísimas ganas de leerte el siguiente, he de reconocer que el desarrollo de este tomo es más bien mediocre.

Por qué decidí leerlo: No había discusión tras haber devorado los anteriores y considerándome fan de George R.R. Martin y su “Canción de hielo y fuego”.

Lo mejor: Algunos personajes (Hediondo, Bran, Arya, Daenerys y sus dragones). El apoteósico final de todas las tramas.

Lo peor: Es lento, aburrido y apenas pasa nada. Tyrion está desaprovechado. La personalidad de Daenerys se resiente. ¿Cuándo van a salir los caminantes blancos de una vez?

¿Volvería a leerlo?: No. Si me decido a leer el siguiente, dentro de 10 años, ya me apañaré algún resumen de Internet.

¿Lo recomendaría?: A todos los lectores de “Canción de hielo y fuego”, por supuesto. Pero creo que como a mí, les decepcionará.

Link al libro en Amazon.es

Danza de Dragones. Canción de hielo y fuego 5 (Éxitos Gigamesh)

Otros libros del estilo que podrían gustarte:

– Vientos de invierno (George R.R. Martin)

– El señor de los anillos (J.R.R. Tolkien)

El nombre del viento (Patrick Rothfuss)

– Sueño del Fevre (George R.R. Martin)

Malosa

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5 comentarios

Archivado bajo Entretenido, Fantástica, Novela Histórica

5 Respuestas a “Danza de dragones – George R.R. Martin

  1. Hombre el sueño del fevre, es de lo mejor escrito por este autor, pero parecerse a esta saga, pues poco la verdad.

    En cuanto al quinto libro, pues los tres primeros son francamente buenos, mas melodrama medieval que otra cosa. Pero enganchan, el cuarto baja el nivel bastante, yen realidad es simplemente flojo. El quinto parece que se acerca mas al anterior que a los tres primeros, aunque sin leerlo, pues dificil opinar. Saludos

  2. Olocco

    Me parece que la crítica es bastante “superficial” en el sentido de que no refleja las notas más sublimes de la historia (¡son exactamente aquellos puntos que ha destacado como lo peor!) y no comprende su esencia. Como muy bien señala, la primer parte del libro nos da una sobredosis de los personajes más queridos y que quedaron fuera de Festín, Daenerys, Tyrion y Jon. Las líneas argumentales de los tres son lo mejor de Danza, lo que marca la diferencia entre Canción y el resto de sagas del género: la perfecta evolución de los personajes. Martin en sus entrevistas señala que él escribe para desarrollar la historia, para plasmar en el papel lo que tiene metido en su cráneo. A diferencia de muchos autores, no nos da lo que queremos leer sino lo que él considera mejor de acuerdo a la trama de la serie. Citando el caso de “demagogia literaria” por excelencia, en la saga Crepúsculo, Meyer da a los fans exactamente lo que ellos quieren, un final feliz lleno de rosas y sedas que, en definitiva, ha decepcionado a quienes esperábamos un poco de acción pero ha cumplido con la naturaleza de la obra, al fin y al cabo, era una historia de amor de esas que uno quiere que terminen con todos felices y contentos, sanos y salvos. Martin, en cambio, no titubea cuando tiene que jodernos la vida si con éso consigue una trama mejor y más acorde a los personajes que la protagonizan. En cada caso, a la hora de analizarlo, hay que tener en cuenta la naturaleza de la obra en cuestión y el estilo que tiene el autor para trazar los arcos de la historia.

    Vayamos por partes. Las damas primero. Daenerys. Se desarrolla la evolución de Dany como regente extranjera de una ciudad con tradiciones y costumbres que le resultan chocantes como ilustra una de las frases más demostrativas de la situación “Quien quiera ser rey de los conejos que se ponga las orejas largas” (o algo parecido xD). Durante el desarrollo de su arco argumental, llega a un punto en que toca fondo en el sentido de que está hastiada de las intrigas y los tejemanejes que se ciernen sobre ella. Está cansada de encontrar resistencia una y otra y otra vez más, sin importar lo que haga. De un rechazo total por parte de la Arpía de Ghis. Sus consejeros son libertos, eunucos entrenados para morir en batalla, un caballero y mercenarios. Es evidente que todo va a ir como el demonio sin alguien ingenioso que sepa cómo usar el poder y que conozca el trasfondo de la política. Durante su arco, metida de lleno entre los conejos y viéndose obligada no sólo a usar sus orejas sino también a comportarse como tal, Daenerys olvida quién es y de dónde viene, la sangre del dragón comienza a cabecear hasta que finalmente termina durmiéndose. Hacia el final, la herencia de Valyria despierta y volvemos a tener a la Dany del final de los demás libros, la Dany que queremos que llegue a Poniente a lomos de Drogon para quitar de en medio a las sabandijas ambiciosas de Desembarco.

    Llegamos a otro punto escabroso, Tyrion. Su historia, la verdad sea dicha, no aporta nada a la trama general pero es, simplemente, sublime en sí misma. Mucha gente ha perdido el cariño por el enano y se pregunta dónde está el desgraciado adicto a las golfas y al sarcasmo ingenioso de los libros anteriores que, con su descaro desfachatado, había robado la calidez de más de uno. Pero lo cierto es que el personaje ha evolucionado. Muchísimo. De ser un noble más o menos mimado (convengamos en que a pesar de la desaprobación de su padre y el desprecio de su hermana, Tyrion casi siempre ha tenido lo que ha querido y no se ha visto enfrentado a peligros reales) evoluciona hasta el punto álgido en Choque, en donde vemos que gracias a él, a su astucia y a su capacidad para la estrategia Stannis es derrotado y Desembarco del Rey se salva de la invasión. De allí, con la llegada a la capital de su padre y al perder todo el poder militar y político que había logrado reunir hasta el momento, comienza el declive. En Tormenta vemos a un Tyrion resentido y amargado, que ha salvado una ciudad cuando nadie más estaba dispuesto a hacerlo y que aún así, continúa sufriendo el desprecio y el repudio del populacho. El descenso se agrava cuando se ve obligado a contraer un matrimonio indeseado y sumamente infeliz. El hecho de darse cuenta de que nada que él haga lo hará menos feo y menos Lannister a los ojos de su esposa, la impotencia de la situación hace que su amargura se agigante. Luego de éso, la ciudad que le debe la vida lo condena por un crimen que no cometió contra un desgraciado que se merecía lo que le sucedió, la mujer a la que amaba lo traiciona (para salvar a su propio pellejo sin que podamos culparla por ello), su propio hermano lo traiciona, su padre demuestra ser un cabrón de aquéllos. Está tan desengañado, tan enfadado con la humanidad, ha llegado a un punto tan oscuro que es imposible que, de momento, vuelva a ser el personaje ingenioso y divertido que a más de uno le ha sacado una carcajada con sus comentarios ácidos en los primeros volúmenes de la saga. El viaje que realiza por las Ciudades Libres, si bien no es demasiado influyente en lo que hace a la trama general, permite al lector conocer cómo continúa evolucionando uno de los personajes más queridos. Cómo pasa de una total apatía malévola y odiosa a recuperar un poco de su sentido del humor y, también parte de su esencia e influencia anteriores.

    Jon. Le he dejado para el último porque creo que la suya ha sido la evolución más notoria de las tres, la más creíble y humana. Al principio, Nieve era un personaje tan cliché, tan perfecto en su honradez arrogante de hijo de gran Señor que me resultaba aburrido. Sin embargo, con el paso de las páginas y, principalmente, durante Danza, he llegado a apreciarle bastante. Vemos a un Lord Comandante adolescente y con una mentalidad sumamente abierta que choca contra las ideas conservadoras de los viejos miembros de la Guardia que le ven como un crío soberbio que no les tiene en cuenta y que se alía con sus “enemigos”. El hecho de que se vea obligado a decir, en una parte, algo como “Juramos proteger a los reinos de los hombres. Y, dime, ¿qué son los Salvajes sino hombres que nacieron del otro lado del Muro?” demuestra hasta qué punto ha madurado; a éso no lo habría dicho el Jon de Choque, a éso lo dice el Lord Comandante que luego de vivir entre los Salvajes se ha dado cuenta de que sólo son distintos y de que tienen una cultura y tradición diferentes pero que son tan humanos como él mismo. Vemos a un Jon que comienza a erigirse como un líder digno de ser seguido, un líder que aplica los principios que Eddard inculcó a sus hijos sobre lo que significa ser un Señor, y los armoniza con un pragmatismo delicioso que denota una mentalidad sumamente abierta. Jon Nieve es un personaje que, ideológicamente, está dos siglos por delante de los demás individuos de ese mundo “medievalezco” en que la nobleza, el linaje y la riqueza lo son todo. Durante Danza, Jon sigue el consejo del Maestre Aemon y mata al niño que es para dejar que nazca el hombre que debe ser. Se convierte en un adulto, en un líder que a pesar de saber antemano la respuesta de sus consejeros sobre los temas, igualmente los somete a discusión. Un líder que se ve abrumado por la carga de la responsabilidad y por el hecho de que nadie parece tener deseos de ayudarle, de cooperar con él sino que se empeñan a trifulcas banales; y que hace lo que puede con lo poco que tiene para proteger a sus subordinados y a los reinos de los hombres que ha jurado proteger. En el final, creo que se involuciona mucho porque volvemos al Jon impulsivo del principio. Aunque, injusto sería decirlo, su trama queda en el aire de una forma que hace que uno cuente los segundos hasta la salida de Vientos de Invierno para ver cómo se desarrolla.

    Con respecto a lo demás, el libro es un “puente” bastante evidente. Va preparando la situación, la va planteando para que en el volumen siguiente todo se vaya al demonio. Los Otros (caminantes blancos), creo yo, llegarán con el Invierno que hacia las últimas páginas de Danza no ha hecho más que comenzar. Es decir, no hay que olvidar que se trata de una heptalogía y que estamos recién ante el quinto libro en que recién ha iniciado el Invierno que sabemos que llegará y que será cruel. Martin desarrolla la historia de acuerdo a su criterio y el verdadero conflicto (batalla contra los Otros) ha sido dejado de lado en pos de tramas más personales como las intrigas por el Trono de Hierro. Yo creo que el desbarajuste se armará en Vientos de Invierno y que Danza era, citando a Gandalf (xD), la bocanada de aire que antecede a la zambullida. Lo cierto es que estamos tan acostumbrados a novelas que (con el fin de abrumar al lector y de captar rápidamente su atención) desarrollan sus tramas con una gran rapidez que, en cuanto nos topamos con un escritor que se toma (literalmente) su tiempo para narrar la historia nos sentimos impacientes por llegar al final. Martin exige a sus lectores. Exige atención a los detalles y, principalmente, paciencia. Personalmente, he aprendido a disfrutar del desarrollo de la historia sin apurarme por llegar al final.

    P.D: disculpas por la extensión xDDDD

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