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Darkblade Assassin – Andy Peloquin

Reseñado por Bitterblink

Este es de esos casos raros en los que rompo mi norma de no reseñar libros sin edición en castellano: lo he leído en inglés, así que tomad mis impresiones con ese filtro, porque hay matices de prosa que se me pueden estar escapando o, peor, concediendo generosamente.

Assassin (publicado originalmente en 2018 como Darkblade Assassin y reeditado y ampliado años después) es el primer libro de una saga que ya acumula siete entregas, protagonizada por el Cazador de Voramis, un asesino a sueldo que ejecuta a la élite corrupta de una ciudad portuaria completamente tomada por la mafia. Andy Peloquin es un autor indie con un catálogo considerable dentro de la fantasía oscura, y este es, según parece, uno de sus títulos más leídos, con casi 4.000 valoraciones en Goodreads. Aviso también de que la sinopsis de contraportada no puede ser más esquemática; sospecho que ni el propio marketing editorial sabía muy bien qué estaba vendiendo.

Sinopsis

En Voramis, ciudad portuaria del reino de Einan, corre una leyenda entre criminales y ciudadanos por igual: la del Cazador, un asesino implacable, aparentemente inmortal, que ejecuta con total impunidad a la élite corrupta de la ciudad. Nadie conoce su rostro ni su pasado —ni siquiera él mismo, que carece de memoria previa a cierto punto de su vida—, pero todos temen su nombre. Su arma es Soulhunger, un puñal sentiente que le exige almas a cambio de curación acelerada y fuerza sobrehumana, un pacto cuya verdadera naturaleza el propio Cazador prefiere no examinar demasiado de cerca. Vive en los barrios bajos junto a los mendigos de la ciudad, a los que protege con la misma ferocidad con la que mata a quienes los explotan.

El desencadenante de la trama llega cuando la Mano Sangrienta, el sindicato criminal que controla Voramis de arriba abajo, comete el error de hacer daño a los inocentes bajo la protección del Cazador. Lo que empieza como una misión de venganza personal (contratado, además, para ajusticiar al supuesto violador de la nieta de un noble) se enreda pronto en una trama de identidades falsas y conspiraciones palaciegas que lo obliga a codearse, disfrazado, con la aristocracia de la Voramis alta; ahí es donde conoce a Celicia, dama de la nobleza con la que mantiene varios encontronazos tan tensos como cargados de un humor cortante. Lo que en apariencia es un encargo más se revela como la punta de un hilo mucho más largo, que conecta con los Sacerdotes mendicantes, un culto que rinde devoción al dios de los mendigos, y con una amenaza de naturaleza demoníaca que el Cazador, ateo declarado y desdeñoso de toda religión, se ve forzado a tomarse en serio muy a su pesar.

A medida que la Mano Sangrienta y el propio Cazador escalan su guerra particular, la trama empieza a tirar de los cabos de su identidad perdida: por qué su cuerpo se cura a una velocidad imposible, por qué el hierro es la única sustancia capaz de hacerle verdadero daño, y qué papel juega en todo esto una misteriosa mujer que se le aparece en sueños, cuyo rostro no logra recordar del todo pero cuya presencia siente como una llamada. La novela —dividida en dos partes, «Assassin» y «Avenger»— desemboca en una guerra abierta contra la Mano Sangrienta y contra fuerzas mucho más oscuras que ella, con Voramis ardiendo de fondo, mientras el Cazador se enfrenta por fin a la revelación de lo que realmente es y de hacia dónde debe dirigirse a partir de ahora.

Opinión personal

Lo que más me ha convencido de esta lectura es el propio Cazador. Es un antihéroe con toda la parafernalia esperable del subgénero, pero Peloquin consigue dotarlo de una moral bastante más noble de lo que el propio personaje está dispuesto a reconocer, incluso ante sí mismo. Esa disonancia entre lo que hace y lo que dice ser es el mejor hallazgo del libro. A eso se suma que, según avanza la trama, empieza a asomar su verdadera naturaleza (algo que, entre la curación imposible y esa alergia tan puntual al hierro) cualquier lector de fantasía mínimamente entrenado verá venir de lejos («¿No soy humano?»), pero que Peloquin resuelve con una mitología propia bastante fresca dentro de un género que a menudo recicla los mismos panteones de siempre. Si bien se me hace raro que el personaje no se haya hecho ninguna de estas preguntas hasta ahora, solo le parece muy conveniente para ser un asesino.

Ahora bien, se nota —y mucho— que es una ópera prima. Peloquin escribe con una espontaneidad que tiene su encanto, pero que también es su principal talón de Aquiles: el libro avanza a base de meter al Cazador en un callejón sin salida tras otro, y en demasiadas ocasiones da la sensación de que ni el propio autor sabe cómo sacarlo de ahí. Resulta un poco frustrante que un personaje que se nos vende constantemente como astuto rara vez tenga un plan mínimamente elaborado; lo habitual es que lo acorralen, lo muelan a palos, y que salga adelante a medias por suerte, a medias por pura rabia asesina. Ese mismo problema de planificación se traslada a los cabos sueltos: personajes cuya motivación nunca queda clara, sucesos que solo se sostienen como deus ex machina, hijos todos ellos de una arquitectura narrativa que se escribe más por impulso que por diseño terminando en una barbaridad de páginas.

Si el libro se salva es porque Peloquin tiene talento, porque consigue plasmar con acierto lo que le sale a borbotones del cerebro: Grandísimas escenas de acción, luchas que parecen una coreografía, sangrientas torturas y diálogos a medio camino entre lo violento y lo chistoso que salpican esta novela dandole esa gracia especial de lo nuevo y fresco.

En cuanto a elenco, honestamente no puedo destacar a casi nadie más allá del propio Cazador, que es el único personaje que llega a sentirse completo. El resto son sombras funcionales, y eso incluye a algún que otro personaje con potencial real que Peloquin deja sin desarrollar (Celicia, te estoy mirando a ti).

No es un desastre, ni de lejos: hay talento de base y una voz que, cuando se deja llevar por el instinto, consigue capturar algo genuinamente entretenido. Pero es un libro que funciona a pesar de su falta de planificación, no gracias a ella. Tengo entendido que la saga mejora sensiblemente en cuanto Peloquin empieza a planificar de verdad lo que escribe, en lugar de limitarse a improvisar escenas molonas y dejar que la historia se dirija sola.

En fin un libro entretenidísimo, un poco largo de más (casi 700 páginas), de una saga que merece tener en el radar para ver si algún dia la traducen.

Calificación: Entretenido

Lo Mejor: El Cazador como antihéroe con una moral más noble de la que él mismo admite, y una mitología propia fresca dentro del género

Lo Peor: La falta de planificación: callejones sin salida resueltos a base de suerte y furia, cabos sueltos y personajes secundarios sin desarrollar

Lo Releería: No lo tengo claro, pero sí seguiré con el segundo libro a ver si mejora la planificación

Lo Recomiendo: Sí, con reservas, si te van los antihéroes sangrientos y no te importa que sea indie y en inglés

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Bitterblink

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El primer hombre de la lente – E. E. «Doc» Smith

Reseñado por Bitterblink

Ya hablamos hace tiempo de Triplanetaria, la precuela de la saga de los Hombres de la Lente, así que tocaba seguir con el segundo tomo, El planeta secreto, publicado originalmente en 1950 bajo el título First Lensman. No entiendo por qué no se tradujo el título como «El primer hombre de la lente» desde el principio, pero teniendo en cuenta la edad de la primera edición del libro entiendo que lo llamaran «El planeta secreto», ya que en ese entonces los editores iban un poco a «tiro hecho».

Como ya comenté en la reseña de Triplanetaria, la ciencia ficción «palomitera» moderna no podría entenderse sin la influencia de Doc Smith. Star Wars, Star Trek, los Jedis y muchos otros tropos de ciencia ficción salen de esta saga.

Un dato curioso: pese a ser el segundo libro en orden de lectura, fue el último que Smith escribió, precisamente para tender un puente entre Triplanetaria y Patrulla Galáctica, que ya llevaban años publicadas por entregas en la revista Astounding. Por eso no tiene la estructura episódica de un serial, sino la de una novela pensada de una sentada para encajar las piezas que faltaban.

Sinopsis

Tras la debacle contra los nevianos que cerraba Triplanetaria, la Liga Triplanetaria consigue por fin la tecnología necesaria para plantar cara a las amenazas que acechan la civilización, pero el verdadero problema no son solo las armas: es la corrupción. El crimen organizado se ha infiltrado en las policías planetarias y ningún cuerpo de seguridad puede considerarse ya del todo incorruptible, así que hace falta un símbolo que no se pueda falsificar ni comprar.

Ahí entra Virgil Samms, alto cargo del Servicio Triplanetario, a quien un misterioso visitante empuja a viajar hasta Arisia, un planeta rodeado por una barrera que hasta entonces había hecho retroceder a toda nave que se acercaba. Samms es el primer ser humano que consigue cruzarla, y regresa con la Lente: un artefacto semivivo que solo puede llevar quien lo recibe, que se apaga si se lo intenta robar o traspasar, y que otorga poderes como la telepatía a quien demuestre ser digno de portarlo. Con ella nace la figura del Lensman y, poco después, la propia Patrulla Galáctica, un cuerpo policial y militar por encima de gobiernos y fronteras.

A partir de aquí la novela se mueve en dos frentes que se entrelazan. Por un lado, Samms recorre el sistema solar y más allá para encontrar a los primeros portadores dignos de la Lente, entre humanos y razas alienígenas tan extravagantes como es habitual en Smith (rigelianos, palainos, el inolvidable velantiano Worsel, un dragón alado con más patas de las que cualquier sastre humano sabría vestir). Por otro, en la Tierra estalla una batalla política: una maquinaria corrupta intenta controlar la presidencia de Norteamérica, y los Lensman se ven arrastrados a una campaña electoral que se libra tanto en los despachos como en los tugurios del planeta Trenco, con secuestros, infiltraciones y una flota enemiga —la llamada Flota Negra— acechando en la sombra. Sin desvelar cómo se resuelve cada hilo, baste decir que la novela sienta aquí, de forma bastante literal, los cimientos de todo lo que vendrá después en la saga: la Lente, la Patrulla, el enfrentamiento de fondo entre Arisia y Eddore que ya conocíamos de Triplanetaria.

Opinión Personal

Si en la reseña de Triplanetaria ya apuntaba lo evidente que resulta el eco de esta saga en la Orden Jedi de Star Wars, aquí la cosa se hace todavía más evidente: la propia Patrulla Galáctica, un cuerpo de agentes incorruptibles elegidos por un criterio casi místico y equipados con un objeto de poder que ellos mismos legitiman como jueces y guardianes de la civilización, es de manual para cualquiera que haya visto un capítulo de Star Trek o un cómic de Green Lantern.

No es casualidad que se cite constantemente a Smith como influencia directa de ambas franquicias: aquí está el germen de la flota estelar que patrulla el espacio en nombre del bien común, con su propio código moral por encima de la política local, y el germen de un anillo (o una lente) que solo puede portar quien es digno de él (los midiclorianos los eligen quizá jajaja). Y seguramente también esté detrás de otras muchas space operas que nunca lo han reconocido tan abiertamente.

Dicho esto, hay que leerlo con la óptica de la época. El libro es tremendamente fantasioso y bastante poco profundo: la moral es blanco sobre negro sin matices, los Lensman son poco menos que superhombres perfectos e incorruptibles, y el papel de la mujer sigue el mismo patrón naif de Triplanetaria, con Virgilia Samms convertida en objeto de rescate más que en agente de la trama. La parte más «policial y política» de la novela, centrada en tramas de corrupción y campañas electorales, se hace además algo más árida que los combates espaciales de la primera entrega. Aun así, se lee con agrado: Smith tiene ese don pulp de encadenar escenas de acción, alienígenas imposibles y tecnología cada vez más disparatada sin dejar que decaiga el ritmo. No pasa de entretenido, y desde luego no es un libro profundo, pero tampoco lo considero un mal libro: es un eslabón necesario y disfrutable antes de que la saga arranque de verdad en Patrulla Galáctica.

Quizá el punto más negativo es que este libro fue concebido como episodios casi «sueltos» por lo que no hay un arco narrativo fuerte que cohesione el libro, casi puede leerse como una serie de «capítulos independientes» aunque de alguna manera siga una linea temporal y de acontecimientos, son casi independientes. Eso es genial para publicar en una revista pero un poco rollo para un libro, lo bueno: que puedes saltarte capítulos sin sufrir, a veces puede ser necesario (antes comenté lo de partes políticas áridas), ahí lo dejo…

Entender este libro es entender buena parte de la ciencia ficción que vino después. Si te gusta el género, tarde o temprano tienes que conocer a los Hombres de la Lente.

Calificación: Entretenido

Lo Mejor: El nacimiento de la Lente y de la Patrulla Galáctica, y el elenco de alienígenas que empieza a formarse alrededor de Samms

Lo Peor: El trasfondo naif, la moral sin matices y el papel decorativo de las mujeres, herencia directa de los años 30-40

Lo Releería: Sí, es una pieza clave para entender el resto de la saga

Lo Recomiendo: A cualquier aficionado a la ciencia ficción clásica y, especialmente, a los fans de Star Wars y Star Trek que quieran ver de dónde viene buena parte de lo que aman

Un apunte sobre el anime

Ya que hablamos de influencias, merece la pena mencionar que la saga tuvo su propia adaptación al anime en los años 80, con un resultado bastante irónico. En 1984, cuatro meses después del estreno de El retorno del Jedi, Madhouse llevó a la pantalla la película Lensman: Secret of the Lens. Lo curioso es que, siendo Smith uno de los autores que alimentó a Lucas cuando este esbozaba los primeros borradores de Star Wars, la película japonesa hace el camino inverso y toma prestadísimo el imaginario visual de la trilogía original hasta el punto de que buena parte de la crítica la ha tachado directamente de refrito. Ironías de la vida, el original copiando a la copia.

El libro está descatalogadísimo, así que si lo ves en una feria del libro viejo hazte con él, si lo quieres leer hay algún ejemplar de segunda mano en amazon dejo el link abajo

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El día de la Trilla – Rebecca Yarros

Reseñado por Malosa

Aquí no vamos a engañar a nadie y a decir que leí esta novela por casualidad o que no me la compré el mismo día de su publicación. No…ni tampoco que estoy contando los días para que Yarros publique la cuarta entrega de la saga Empíreo, que a día de hoy no tiene ni fecha de publicación ni título. Sólo sabemos que la autora está ya escribiéndola y que va a morir un personaje importante. Vamos, que creo está claro soy una fan incondicional de la serie. Pues bien, conocido el contexto, os diré que por mí Yarros podía haberse concentrado en avanzar en la cuarta novela y ahorrarse esta especie de entradilla.

Sinopsis

Bienvenido a la Trilla, la brutal prueba en la que los futuros jinetes del Colegio de Guerra Basgiath pelearán para vincularse con un dragón o morir en el intento. En medio del fuego dracónido, estos trece cadetes deberán luchar por sobrevivir a un sangriento campo de batalla donde despiadados rivales harán lo imposible para superarlos y los dragones decidirán el destino de cada uno de ellos. Cualquier elección puede convertirlos en jinetes… o destruirlos.
Xaden Riorson, el líder poderoso. Rhiannon Matthias, la amiga astuta. Dain Aetos, el fiel seguidor. Liam Mairi, el protector. Ridoc Gamlyn, el bromista. Sawyer Henrick, el desvalido. Garrick Tavis, el aliado confiable. Imogen Cardulo, la guerrera imprudente. Bodhi Durran, el segundo al mando. Mira Sorrengail, la valiente jinete. Brennan Sorrengail, el brillante estratega. Aaric Graycastle, el noble inconforme. Sloane Mairi, la hermana perseverante.
En la Trilla solo hay una regla: no mueras.

Opinión personal

A ver, que no quiero pasarme de crítica porque la realidad es que este compendio de historietas entre jinetes y sus dragones se deja leer y no molesta. Pero es que tampoco aporta mucho. Es una novela para fans del mundo Empíreo y que hayan leído las 3 primeras entregas de la saga, porque además hay algún spoiler. Pero si no eres muy fan o no has leído nada de la serie, no te lo recomiendo.

En general, diría que se me ha quedado muy corto en distintos aspectos. Paso a enumerarlos en detalle porque ya hay varias reseñas super positivas de esta obra por la red, así que yo voy a sacarle punta a lo negativo. Por lo de hacer contraste:

  • Me faltó entretenimiento. El libro me resultó aburrido, prácticamente todos los encuentros con dragones son muy similares. Igual en vez de sólo la Trilla se podía haber incluido alguna otra cosa para refrescar algo la historia, porque se hace muy lineal.
  • Me faltaron muertes y crueldad. Por ejemplo, Yarros podría haber recreado algún encuentro de un candidato a jinete fallido, en el que el desenlace fuera la muerte por un dragón o por otro jinete. No sé, algún ingrediente más distópico tipo a Los juegos del hambre tampoco hubiera venido mal.
  • Me faltó originalidad en los casos. Se me ocurre que la autora podía haber incluido algún encuentro desde la perspectiva de los dragones y no sólo desde el punto de vista de los jinetes.
  • Me sobró algún personaje que me importaba un comino su historieta en la trilla (caso de Bodhi, aunque reconozco que al final fue una de las mejores historias, curiosamente).
  • Me faltó incluir (de nuevo) el episodio de Violet, que aunque está en Alas de sangre se podía haber recreado aquí con más detalle y desde la perspectiva de Andarna o Tairn, por ejemplo. Por cierto que me quedé con tantas ganas de volver a vivirlo que me fui al primero de la saga a leerme otra vez el primer encuentro de Violet con sus dragones.
  • Me faltó más detalle y profundidad entre las relaciones que se entablan entre jinetes y dragones, para entender mejor ese vínculo profundo, que más allá de que el jinete siente que tiene que ir al norte o al sur porque presiente su dragón, no hay mucho más.
  • Me falto alguna diferencia de personalidad entre los dragones, todos son más menos altaneros y crueles, no se distinguen unos de otros. Al final los únicos medio originales parecen Tairn y Andarna, que aquí no aparecen y yo los eché de menos.
  • Me faltó más detalle en el primer encuentro de algunos personajes clave, como Xaden y Sgaeil. Este en concreto se me quedó cortísimo, hubiera preferido menos personajes y más profundidad en las relaciones de los descritos.

Hay cosas que me gustaron, sí, también. Por ejemplo hubo algunos encuentros que me sorprendieron, bien por su crueldad (caso de Mira Sorrengail y Teine), bien por su intensidad (Dain, Sawyer y especialmente Sloane), o bien por lo que sugieren para siguientes libros de la saga (caso de Aaric, que es un personaje que personalmente me fascina). Por otra parte las ilustraciones de los dragones (del artista Joe Requeza) me parecieron muy bonitas. Recomiendo leer la novela en papel para verlas a todo color y en su máximo esplendor. En el libro electrónico se pierden los matices.

En resumen, pues lo dicho. Historieta sólo para fans, en mi opinión desaprovechada en muchos aspectos. Yarros sabe hacerlo muchísimo mejor, quizá no en excelencia literaria, pero desde luego sí en adrenalina y entretenimiento. Por cierto, cero spicy en esta novela. Por si es un dato que os interese.

Calificación: Pasable

Lo mejor: Algunos encuentros concretos. Que me quedé con ganas de volver al mundo Empíreo y volví a abrir Alas de Sangre.

Lo peor: Se queda corto en muchos aspectos. Se hace largo y repetitivo. Falta intensidad y profundidad, en mi opinión.

¿Volvería a leerlo?: No. Y el resto de la saga sí le he releído.

¿Lo recomendaría?: Si eres fan te la vas a leer. Pero reduce expectativas. Y lee poco a poco para que no se te haga bola.

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Malosa

 

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Cómo leer a Matilde Asensi: guía de la reina del thriller histórico español

Hay autoras que son terreno común. Y Matilde Asensi es una de esas a las que Bitterblink y yo hemos llegado por separado y de las que, mira por dónde, acabamos hablando los dos. De hecho nos repartimos sus libros en su día, así que en esta guía vais a leerme sobre todo a mí, pero con varias visitas suyas para las novelas que reseñó él. Os aviso de entrada: en lo más alto coincidimos, pero también tengo un par de opiniones que van completamente a contracorriente, como siempre. Vamos al lío.

Por si no la conoces todavía, te ubico rápido. Matilde Asensi es una periodista y escritora alicantina, considerada la reina de la novela de aventuras en castellano, con millones de lectores a sus espaldas. Lo suyo es el thriller histórico de aventuras y misterio: tramas tipo cazatesoros, con sociedades secretas, reliquias, enigmas que hay que ir descifrando pista a pista y muchísima documentación histórica detrás. Si te gustó el rollo de El código Da Vinci pero quieres algo más currado, vas por buen camino. Salta de época y de escenario con cada libro (la Europa templaria, el Vaticano, la América del descubrimiento, la China imperial, el Japón de Van Gogh…), pero la receta de fondo es siempre reconocible: aventura, historia bien documentada y un misterio que resolver. Entre Bitterblink y yo llevamos ya siete novelas suyas reseñadas, así que esta guía te sirve como mapa completo de por dónde entrar y qué dejar para el final.

La cima: el universo del Catón, un valor seguro

Si solo vais a leer una cosa de Asensi, que sea El último catón. Es el libro que la lanzó a la fama, su novela más popular, y con razón. Pero además voy a decir algo que pocas veces digo de un libro: es de esos pocos títulos que puedes recomendar a casi cualquier persona, o regalar, con la certeza de que va a funcionar. No conozco a nadie a quien no le haya gustado. Habrá quien salga emocionado y quien simplemente se lo pase bien de principio a fin, pero el «me ha gustado» está garantizado. Es justo el tipo de libro que buscas cuando alguien te pide una recomendación y no sabes muy bien qué lee. 

Lo reseñó Bitterblink en su día, pero da igual quién pusiera las palabras: este título se ha ganado por derecho propio estar en lo más alto. A mí me gustó mucho, pero dejo que os lo cuente él, que para eso lo leyó con lupa: «Es un libro conspiranoico muy bueno, más aún que el entretenido Código Da Vinci de Dan Brown. La protagonista, Ottavia Salina, una monja doctora en paleografía que dirige el laboratorio del Archivo Secreto del Vaticano, es un personaje encantador, y Kaspar, el capitán de la Guardia Suiza, una especie de James Bond sobrio y amargado, me parece lo mejor del libro. Me gusta todo: el planteamiento, los personajes, la prosa, el misterio, todo bien documentado y entretenido. El final decepciona un poquitín, como suele pasar en este tipo de novelas, pero aun así sigue siendo uno de mis libros preferidos y es genial para regalar. Muy bueno.»

Reseña completa: El último catón

Catorce años después, Asensi recuperó a Ottavia, Farag y Kaspar en El regreso del catón, que también cayó en manos de Bitterblink. Es una continuación directa, así que aquí su palabra es la que vale: «Cuando abrí el libro fue como reencontrarme con viejos conocidos: los mismos personajes, pero más viejos y maniáticos. Me tragué las primeras 200 páginas sin enterarme. Mantiene la buena documentación de siempre y una estructura digna de la serie, con su laberinto de pruebas. El problema es que ese espíritu continuista le pasa factura a la originalidad: es un digno heredero, pero ni tan brillante ni tan original como el primero, y los antagonistas están demasiado difuminados. Aun así, entretenido y me lo leí en un par de días pese a sus 600 páginas. Bueno. Eso sí, abstenerse católicos que se ofendan fácilmente, porque pega bastantes patadas al dogma.»

Reseña completa: El regreso del catón

Casi tan bueno: Iacobus

Si El último catón es el valor seguro, Iacobus es la recomendación inmediata que viene justo después. No le llega a la altura del Catón, pero muy de cerca, y creo que está injustamente infravalorado a la sombra de este. Es una novela ambientada en la Europa del siglo XIII, en plena era de los templarios, con el médico y caballero Galcerán de Born resolviendo enigmas por encargo del Papa y siguiendo el rastro del tesoro templario por el Camino de Santiago. Mezcla novela histórica bien documentada, aventura tipo Indiana Jones y misterio esotérico, con una recreación del Camino tan vívida que terminas el libro con ganas de hacerlo. Tiene algún anacronismo en el lenguaje, pero es una novela histórica de calidad y muy entretenida, y si el Catón te ha enganchado, esta es la siguiente parada casi obligatoria.

Reseña completa: Iacobus

Mi favorita personal (y voy a contracorriente)

Aquí entro yo a saco. Mi novela preferida de Asensi es El origen perdido, y ya os adelanto que soy de las pocas que opina esto. Por internet la tildan de aburrida, mal documentada, espesa y con personajes planos. No sé, igual yo leí un libro distinto, porque a mí me pareció todo lo contrario: interesantísima y muy entretenida. El protagonista, Arnau, un empresario informático y hacker barcelonés, me parece un personaje masculino tremendamente atractivo, esa mezcla de inteligencia, pasotismo y punto freak, que a mí me puede. Y toda la parte sobre la lengua aimara y la cultura inca me resultó pedagógica y novedosa. Le pongo una pega: el adoctrinamiento un poco velado sobre el consumismo y la naturaleza que mete en la parte de la selva. Pero por lo demás, para mí es lo mejor de la autora.

Reseña completa: El origen perdido

Aquí va una confesión que igual os sirve de brújula: me gustan más las novelas de Asensi con protagonista masculino. Arnau, Galcerán… esos me ganan. Sus prototipos femeninos, en cambio, me suelen parecer demasiado manidos. Tenedlo en cuenta, porque explica buena parte de mis filias y fobias con esta autora.

Solo para fans (o si ya has caído rendido)

Y llegamos a los tres que, en mi opinión, te puedes saltar salvo que quieras leerte la bibliografía entera.

El salón de ámbar fue su primera novela, y se nota que es el intento de una escritora todavía amateur. Va de un grupo de ladrones de obras de arte que se hacen llamar «El grupo de ajedrez» tras la pista de una antigüedad saqueada por los nazis. Se lee de un tirón porque es cortito y entretenido, pero le falta profundidad, todo está narrado muy por encima y va cargado de clichés (la historia de amor metida con calzador, el final «sorpresa»…). No aporta nada nuevo. Para pasar el rato y poco más; a la semana te has olvidado hasta del título. Lo cito porque la propia autora tiene libros muchísimo mejores, y este sirve sobre todo para medir cuánto creció después.

Reseña completa: El salón de ámbar

Y el que más me decepcionó de su etapa intermedia: Todo bajo el cielo. Pséeee, esa es la palabra que me viene a la cabeza al recordarlo. Es una novela de aventuras ambientada en la China de principios del siglo XX, con una pintora española buscando el tesoro del primer emperador, muy en la línea Indiana Jones de la autora. La labor de documentación sobre China es encomiable, pero lo cuenta de forma pesada, descriptiva en exceso, y sus protagonistas (la tía y la sobrina) me cayeron francamente mal, con una evolución que no me creí. Para lo que era y de quién venía, esperaba muchísimo más. Si te llama el tema oriental, antes te mando a El lector de cadáveres de Antonio Garrido.

Reseña completa: Todo bajo el cielo

Y la última en llegar, ya en 2019: Sakura, que engancha la muerte real de un magnate japonés y su cuadro perdido de Van Gogh (el Retrato del doctor Gachet) con una gincana de cinco desconocidos entre París y Japón. Bitterblink y yo la leímos juntos y coincidimos en algo: no es mala, pero se queda claramente corta frente al resto de su bibliografía, y su punto de partida me recordó mucho a El salón de ámbar — el mismo esquema de grupo variopinto con misión y guía, hasta el mismo número de integrantes y un giro final parecido. Lo que mejor funciona es, otra vez, la documentación: todo lo relacionado con Van Gogh y su fascinación por el arte japonés está muy bien traído, y la ambientación en Japón se disfruta. Lo que falla son los personajes, planos y con reacciones de manual, y un ritmo que se vuelve repetitivo con tantas pruebas calcadas entre sí. Un libro correcto y entretenido si te apasionan Van Gogh o Japón, pero no el que recomendaría para conocer a esta autora.

Reseña completa: Sakura

Entonces, ¿por dónde empiezo?

Te lo resumo. Si quieres ir a lo seguro y conocer a Asensi por la puerta grande, empieza por El último catón: es el título que le funciona a todo el mundo, el que puedes regalar sin miedo. Si te ha enganchado, sigue con Iacobus, que va casi a la misma altura, y luego con El regreso del catón para completar la saga. Si te fías de mi olfato más que del de la mayoría (no sé si vas bien por ahí :-)), dale una oportunidad a El origen perdido, que para mí es lo mejor de su repertorio aunque la crítica general no piense lo mismo. Y deja El salón de ámbar, Todo bajo el cielo y Sakura para cuando ya seas devoto de la autora y quieras completar la colección. Hagas lo que hagas, vas a encontrarte con una contadora de aventuras de las que documentan sin aburrir. Y eso, en este género, vale mucho.

Lo que todavía no hemos reseñado: la trilogía de Martín Ojo de Plata

Por completar el mapa: Asensi tiene también la trilogía de Martín Ojo de Plata (Tierra Firme, Venganza en Sevilla y La conjura de Cortés), una novela de aventuras del Siglo de Oro español protagonizada por una mujer que se hace pasar por hombre, con piratas, comercio colonial, venganzas, pícaros y tesoros. Aquí somos honestos: sus más de 1000 páginas y una temática bastante más centrada en la aventura pura han hecho que, hasta ahora, otros libros se le adelantaran en nuestra cola de lectura. Puede que en el futuro le demos una oportunidad, pero como no la hemos leído entera, preferimos no opinar todavía. Cuando caiga, tendrá su reseña aquí.

Todas las novelas de Matilde Asensi reseñadas en el blog (por orden de publicación)

Malosa

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Huestes de Ceniza – Enrique Fouz

Reseñado por Bitterblink

Enrique Fouz es valenciano, tiene 38 años y es técnico veterinario de profesión. Después de perder su trabajo a raíz de la DANA que golpeó Valencia, recuperó cuentos y textos que llevaba años escribiendo por afición y empezó a darles forma hasta convertirlos en Crónicas de Barro y Ceniza. La escritura terminó siendo también una forma de procesar aquella etapa complicada, con Lara, su pareja, como primera lectora y crítica durante todo el proceso.

Huestes de Ceniza es una novela autopublicada y abre este universo, aunque conviene aclarar que los tres libros son autoconclusivos: cada uno cuenta su propia historia, pero comparten mundo y personajes y es al leerlos todos cuando se obtiene la imagen completa. Enrique nos hizo llegar los tres libros sin coste y, además, ha tenido la amabilidad de contestar unas cuantas preguntas que nos han servido para completar esta pequeña biografía y conocer mejor algunas de las influencias detrás de la trilogía. Como siempre en esta casa, nada de eso condiciona la reseña, sin embargo, si la publicamos es porque esta primera entrega ha sido una de las lecturas que más he disfrutado este verano.

Sinopsis

Nuestro protagonista muere como Turtanu bajo el estandarte del rey asirio Senaquerib, y lo primero que descubre al otro lado es que la paz eterna prometida por los sacerdotes era poco más que publicidad engañosa. En lugar de encontrarse con un paraíso de coros, arpas y calles de oro, Gabriel lo recluta para una Hueste celestial que funciona como una gigantesca guarnición militar en guerra permanente contra un Sheol que se desborda de demonios.

Convertido en un ángel de plumaje gris ceniza —muy lejos del brillo ebúrneo de la leyenda— y presentado ante Azrael, el Señor de la Ira, descubre además que el Trono no permite a los reclutas conservar siquiera su nombre. El antiguo asirio pasa así a ser una pieza más dentro de una maquinaria que lleva milenios funcionando sin él y tendrá que encontrar su sitio entre unas filas celestiales bastante menos virtuosas de lo esperado, un enemigo al que quizá no comprende tanto como cree y unas alianzas que pueden acabar costándole mucho más de lo que imagina.

Opinión personal

Lo que me enganchó al principio fue el protagonista, y no por casualidad. No tiene nombre propio y todo el mundo tira de apodos (Asirio, Turtanu, Silencio…), algo que refuerza muy bien la idea de que no deja de ser una pieza sustituible dentro de una maquinaria inmensa; también me recuerda un poco al arquetipo del Hombre sin Nombre de la Trilogía del Dólar de Sergio Leone: al personaje de Clint Eastwood no le dan nombre como tal, pero a veces le llaman «Rubio». Ya de paso, me gusta que este libro me haya regalado un par de palabras nuevas: ebúrneo y turtanu (título del general en jefe del ejército asirio, para quien no lo supiera, como yo hace una semana). Se agradece una novela que te manda al diccionario sin convertirlo en un ejercicio de postureo.

Pero lo que de verdad me ha conquistado, sin embargo, es el arco del personaje. Pensándolo bien, no es tanto que no culpe al Baali Loky de su caída en desgracia (ya sospechaba yo de que un demonio no era de fiar) como que la venganza, sencillamente, no le interesa. Lo que le mueve es recuperar lo perdido y construir en lugar de destruir, aunque eso no significa que vaya a dedicarse precisamente a repartir abrazos: por el camino va a repartir hostias como panes mientras persigue la ayuda del “lucero del alba” para llegar a la Fuente. En un género que recurre constantemente a la venganza como motor narrativo, me ha gustado mucho que el protagonista quiera avanzar en otra dirección.

Entre los secundarios, Discordia me ha ganado por completo. Es de esos personajes que en cuanto aparecen sabes que te van a caer bien sí o sí y, salvando muchísimo las distancias, me resulta una especie de versión tierna de Harley Quinn: caótica, imprevisible y con ese punto de locura que hace que cada escena gane energía cuando entra ella… y a la vez tan feroz y brutal que llega a dar miedo. El autor sabe aprovechar especialmente bien su presencia en el tramo final.

Donde creo que inicialmente me había quedado corto es al hablar del mundo que ha construido el autor, porque tiene mucha más profundidad de la que inicialmente deja ver. El Cielo de Huestes de Ceniza no es una institución moralmente superior por definición, sino una estructura militar, rígida y jerárquica donde los ángeles pueden ser tan clasistas, envidiosos o esnobs como cualquiera de los seres que habitan abajo (quizá más). Al mismo tiempo, algunos habitantes del Sheol resultan bastante más humanos de lo esperado, así que la novela se aparta pronto de la típica división entre ángeles buenos y demonios malos.

Esta mezcla de ángeles, demonios, jerarquías celestiales y zonas grises morales me ha recordado bastante a La Biblia de los Caídos, de Fernando Trujillo. Y lo digo como un elogio, porque Trujillo es uno de los autores que mejor ha sabido explotar en castellano ese tipo de imaginería religiosa oscura sin convertirla en una copia literal de la tradición judeocristiana. Por estética y por esa mezcla de imaginería religiosa, monstruos, espadones y seres celestiales bastante cabrones, el conjunto me ha recordado también inevitablemente a uno de mis videojuegos favoritos, Darksiders, aunque aquí hay un poso más oscuro, sucio y desencantado. Espero que estas referencias os sirvan para haceros una idea.

Después de terminar la novela pregunté a Enrique por sus influencias y algunas ayudan a entender bastante bien el tono y la estética del libro. Quería alejarse de la fantasía épica medieval de siempre y para ello recurrió a la mitología antigua y a textos apócrifos, mezclándolos con referentes que van desde Neil Gaiman hasta la novela negra y el grimdark anglosajón y español. También hay bastante cultura japonesa detrás: cita expresamente Evangelion, Berserk y Vinland Saga, además de su interés por la filosofía y la artesanía japonesas. También menciona el cine de Blade Runner como una influencia que se deja notar especialmente en el segundo libro (que ya reseñaremos). Sabiendo todo esto, algunas decisiones visuales y temáticas de Huestes de Ceniza se entienden todavía mejor.

Hay además ideas que me han gustado mucho, como los Bienaventurados, almas que han alcanzado una supuesta felicidad eterna después de haber sido vaciadas de buena parte de aquello que las hacía personas, o las Larvas y otras criaturas del Sheol, que hacen que ese mundo tenga bastante más sustancia que un simple escenario para una guerra entre Luz y Oscuridad.

A esto se suman detalles visuales que se te quedan en la cabeza. Lailah, por ejemplo, es una querubín con aspecto de una bella mujer que se desplaza levitando y vive prácticamente entre libros, mientras por su piel corren textos dorados como si fueran tatuajes vivos. El protagonista luce unas alas color ceniza, las Custodias llevan máscaras de porcelana y los Jardines de los Bienaventurados resultan demasiado perfectos para ser tranquilizadores. Son imágenes que terminan dando personalidad al escenario y varias de ellas se me han quedado grabadas después de terminar el libro.

Precisamente porque el mundo tiene ideas tan buenas, me habría gustado pasar algo más de tiempo en algunos de sus rincones, sobre todo en el cuartel y entre los compañeros de la Hueste. La Ciudadela tiene conceptos muy buenos, pero en determinados momentos el espacio inmediato del protagonista parece habitado por tres o cuatro ángeles y poco más. Me faltó algo de esa vida corriente que hace que una ciudad fantástica parezca realmente una ciudad: soldados entrando y saliendo, conversaciones absurdas, rutinas, rivalidades pequeñas o gente ocupándose de cosas que no tienen ninguna importancia para la trama. No porque necesite más explicación del universo, sino porque habría disfrutado viendo más de él.

La novela se divide en tres tramos bastante diferenciados. El arranque engancha de inmediato poniéndote en situación en la Ciudadela y la última parte, donde entra Discordia, es con diferencia la mejor: ahí todo va más rápido, las escenas de acción tienen más fuerza y la historia vuelve a tirar de ti. En cambio, el tramo central se vuelve demasiado onírico para mi gusto y pierde parte de la tracción que tenía al principio, pero es breve, así que no llegó a resultarme pesado.

Ese tramo aporta además una idea que me gusta mucho, aunque mientras lo leía no terminé de entender bien hacia dónde iba: el protagonista va saltando por algunos de los peores episodios de la historia —Verdún, el Holodomor, la Unidad 731 japonesa o Auschwitz— porque esas concentraciones de miedo, dolor y desesperación debilitan el Velo y atraen a las Larvas. El concepto me parece buenísimo, sobre todo porque cada forma de horror parece generar criaturas distintas, pero durante buena parte de ese recorrido no tuve claro qué ocurriría realmente si el protagonista no las eliminaba. Sabemos que se alimentan de la agonía y de las almas, que pueden crecer y evolucionar, pero la dimensión real del peligro tarda bastante en explicarse. Más adelante el libro da respuestas, aunque durante esos capítulos eché en falta entender mejor qué estaba tratando de evitar exactamente nuestro ángel de ceniza.

También hay alguna decisión de caracterización que me chirría un poco. Un alma procedente de la Antigüedad afronta en ocasiones su nueva existencia con una mentalidad sorprendentemente moderna y hubo momentos en los que esa voz me sacó ligeramente de la ambientación. Tampoco me voy a poner tiquismiquis con la psicología de los ángeles de ceniza, porque cosas más raras se han leído en el género, pero sí es un detalle que noté mientras leía.

En el terreno estilístico hay un par de recursos que me han funcionado menos. El autor utiliza con frecuencia onomatopeyas encadenadas, palabras aisladas en cursiva o párrafos de una sola línea destinados a remarcar un instante dramático. De forma puntual tienen fuerza, pero al repetirse tantas veces acabé acostumbrándome a ellos y hacia el final algunos perdieron parte del efecto que tenían al principio. Algo parecido me ocurrió con ciertas escenas de combate: hay peleas en las que tuve que releer algún párrafo para tener claro quién estaba haciendo qué y dónde se encontraba cada personaje, y en una novela con tanta acción habría agradecido algo más de claridad en esas coreografías.

En conjunto, los puntos que menos me han funcionado están bastante claros, pero ninguno pesa lo suficiente como para estropearme la novela. El protagonista funciona y tiene un arco que me interesa, Discordia se roba la última parte, personajes como Lailah tienen diseños estupendos y el mundo está lleno de detalles que me han dejado con ganas de seguir descubriéndolo.

El resultado se lee con gusto de principio a fin. Hay decisiones que me han funcionado mejor que otras, pero también mucha personalidad y una forma bastante propia de jugar con una mitología que hemos visto utilizada cientos de veces. He terminado esta primera entrega con ganas de seguir la trilogía para ver hasta dónde lleva Enrique a su ángel de ceniza, si bien este libro se puede considerar autoconclusivo, cosa que también se agradece de vez en cuando.

Calificación: Bueno

Lo mejor: el protagonista y su arco de construir en lugar de destruir, Discordia y un worldbuilding muy imaginativo, con ideas como los Bienaventurados, Lailah o las criaturas del Sheol.

Lo peor: un tramo central demasiado onírico, una Ciudadela a la que le falta algo de vida cotidiana y algunas peleas cuya coreografía obliga a releer.

¿Lo releería?: No de inmediato, pero sí leeré los otros libros ambientados en el mismo universo.

¿Lo recomiendo?: Sí. No es perfecto, pero tiene un protagonista muy fácil de seguir, un mundo con imágenes que se quedan contigo y suficientes ideas como para que apetezca continuar la trilogía si eres aficionado a la fantasía.

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El Corazón de la mazmorra – La puerta infernal – David Sánchez-Pontón

Reseñado por Bitterblink

Tercera entrega de la saga y tercera reseña en este blog, así que me ahorro repetir toda la biografía del autor (podéis leerla en las reseñas de La Montaña que Canta y Los Pasillos de Piedra) para contaros algo que me hace especial ilusión: David Sánchez-Pontón tuvo la amabilidad de responder a nuestras preguntas directamente y confirmarnos algunos datos que en las anteriores reseñas habíamos recogido a medias. Efectivamente es hidrogeólogo, trabaja en Phoenix, Arizona, tiene doble nacionalidad canadiense-estadounidense y su familia es de origen colombiano, razón por la cual es bilingüe en español e inglés. Pero lo que más despertaba nuestra curiosidad era la traducción, y aquí viene el dato: la estupenda traducción al castellano se debe a la colaboración de su tío Gabriel Pontón, que ha tenido un trabajo enorme, porque en los libros de fantasía como este hay cosas que son tremendamente difíciles de trasladar a otro idioma. Los nombres de las criaturas, por ejemplo: Hind-Bear lo tradujeron como Oso Bípedo, o Dragonewt como Dragomandro, que me parece absolutamente genial. Desde aquí nuestro agradecimiento, D. Gabriel.

Y otro dato importante: David nos confirmó que esta tercera entrega, a diferencia de las dos primeras, no nació como una serie de relatos publicados en una plataforma tipo Wattpad. Aquí hay un libro planificado de principio a fin, y eso se nota para bien.

Sinopsis

Si en el segundo libro veíamos cómo Smit construía nuevos pisos para su mazmorra y se enfrentaba a las maquinaciones políticas de los nobles por el control de su territorio, en La Puerta Infernal la amenaza cambia radicalmente de escala. Una señora demoníaca de los abismos más profundos del inframundo ha puesto sus ojos en el núcleo de Smit y está dispuesta a lanzar contra él todo lo que tiene a su disposición.

El asalto llega en dos oleadas: primero, una horda de no muertos que sitia el pueblo de Nam, la aldea junto a la mazmorra. Después, cuando eso no basta, se abre literalmente una puerta infernal y son los propios demonios los que asaltan tanto el pueblo como la mazmorra. Smit se ve forzado a una alianza con el Rey Vas para hacer frente a una amenaza que ninguno de los dos puede afrontar solo, y serán sus «hijos» (las criaturas que ha forjado para proteger su hogar), a los que se une Zigur, quienes ganarán protagonismo en unas batallas que son más campales que los enfrentamientos uno contra uno que habíamos visto hasta ahora.

Opinión personal

Empiezo por lo que más me ha sorprendido: este es un libro mejor construido que los dos anteriores, y la diferencia es evidente desde las primeras páginas. Las dos primeras entregas nacieron como relatos sueltos publicados en línea, y eso se notaba en cierta falta de continuidad, en «melones» que se abrían y no se cerraban, en repeticiones por si te unías a la lectura a mitad de la historia, fallos de continuidad derivados de hiatos en la escritura, en una sensación de que el autor iba descubriendo el camino según lo andaba. Aquí no. Aquí hay planificación, hay una estructura narrativa con un arco que se sostiene, hay decisiones de principio que pagan al final. Es donde aflora el verdadero potencial de David Sánchez-Pontón cuando trabaja sobre una historia concebida de principio a fin en lugar de construida por entregas: planificando lo que va a escribir en lugar de improvisar escenas y dejar que la historia se dirija sola.

Es cierto que ya no vamos a seguir a un grupo de aventureros recorriendo la mazmorra e intentando someterla, que es lo que a muchos fans del dungeon core les enganchó en el primer libro. Pero la parte de «construcción» sigue presente con unas estupendas descripciones de la última planta de la mazmorra que conservan ese perfeccionismo artesanal que define a Smit. Lo que cambia es el peso narrativo: aquí manda la guerra. Las batallas campales contra la horda de no muertos primero y contra los demonios después son el corazón del libro, y a través del resto de personajes: el Rey Vas, los aventureros, los espías, los propios hijos de Smit… vamos entendiendo cómo se forja el asalto, cómo se tejen las alianzas y cómo se resiste cuando lo que está en juego no es ya la independencia de una mazmorra sino la supervivencia de todo un reino.

¿Es perfecto? No. Quizá le falte explorar más los temas políticos, puede que haya secundarios que son instrumentales y solo sirven para trasladar un mensaje en un momento determinado. Pero sí hay el suficiente desarrollo emocional para que sientas el dolor de Smit y el apego por sus criaturas, que al fin y al cabo es el motor emocional de toda la historia. Una vez que empieza «la acción» de verdad no pude soltar el libro (la magnífica pelea entre Pala y la Diablesa), y eso no me había pasado con las anteriores entregas, al menos no con la misma intensidad. Es un salto cualitativo real.

Y la traducción sigue siendo de lo mejor que puedes encontrar en este género en castellano. Hay algunos errores menores, inevitables en cualquier primera edición, pero comparado con las apestosas traducciones automáticas que infestan Amazon en el mundo de la litRPG y el game-lit, esto es un oasis. Solo encontré un punto donde la traducción tropieza: el término Demoness. En inglés funciona perfectamente, pero en castellano no existe un equivalente natural y «Diablesa» que sería quizá lo más adecuado, se traduce por «Demoníaca» que acaba generando cierta confusión en algunos pasajes. Es un detalle menor dentro de un trabajo de traducción sobresaliente. Ojalá la editorial se anime con las tres novelas restantes de la saga, porque a este ritmo ascendente no quiero ni imaginarme lo que viene después y lo leeré aunque tenga que hacerlo en inglés.

Calificación: Bueno, un salto cualitativo respecto a las anteriores

Lo mejor: la planificación se nota en cada página, las batallas campales son trepidantes y la construcción de la última planta de la mazmorra mantiene el sello artesano de Smit; mención especial para la traducción de D. Gabriel Pontón

Lo peor: los personajes secundarios siguen sin ganar demasiada profundidad y los fans del dungeon diving clásico echarán de menos las exploraciones de aventureros

Lo releería: sí, es la mejor entrega de la saga hasta la fecha

Lo recomiendo: si has leído las dos primeras, esta es donde la saga despega de verdad; si no las has leído, empieza por La Montaña que Canta y no te saltes ninguna

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Bitterblink

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Dune – Frank Herbert

Reseñado por Bitterblink

Frank Herbert no era un escritor de ciencia ficción que un día decidió inventar un desierto. Antes que nada era un periodista con una curiosidad casi obsesiva por los ecosistemas: pasó años documentándose sobre dunas costeras y proyectos contra la erosión en Oregón, y de ahí nació Arrakis. Herbert construyó primero el planeta —su clima, su ecología, los gusanos de arena y la especia— y después dejó que la política, la religión y la genética se desarrollaran sobre esa base. Esa mirada de ecólogo es una de las claves que distingue a Dune de la space opera de su época: Arrakis no es un decorado, sino un personaje con reglas propias que condiciona todo lo demás.

El resultado fueron siete años de trabajo y un manuscrito rechazado por más de veinte editoriales por su extensión y por lo poco convencional de una space opera construida sobre ecología, religión y política. Finalmente, Chilton Books —conocida sobre todo por sus manuales de automóviles— la publicó en 1965, después de su serialización en Analog. La apuesta salió redonda: Dune ganó el Nebula a la mejor novela en 1965 y compartió el Hugo en 1966, convirtiéndose con el tiempo en una de las obras más vendidas de la ciencia ficción.

Herbert continuó desarrollando ese universo hasta completar, antes de su muerte en 1986, una hexalogía que se aleja progresivamente de la aventura de la primera novela para profundizar en el poder, el mesianismo y la evolución humana a lo largo de milenios. Una saga que —como comento más abajo— he tenido la suerte, y la paciencia, de leer completa.

Sinopsis

El duque Leto Atreides recibe del Emperador el control del planeta Arrakis, el único lugar del universo donde se produce la melange, la especia que hace posible los viajes interestelares y que prolonga la vida y expande la mente de quien la consume. Es un regalo envenenado: los Atreides sustituyen en el feudo a sus enemigos jurados, los Harkonnen, que no piensan renunciar a Arrakis sin pelear. Junto al duque viajan su concubina, la Bene Gesserit Lady Jessica, y su hijo Paul, un adolescente entrenado desde la cuna en el combate, la política y unas disciplinas mentales que lo acercan, sin que él mismo lo sepa del todo, a algo más que humano.

Cuando la traición golpea a los Atreides, Paul y Jessica se ven obligados a huir al desierto y a refugiarse entre los Fremen, el pueblo nativo de Arrakis, curtido por siglos de vivir con el agua racionada y la muerte acechando entre las dunas en forma de pavoroso y gigantesco gusano de arena. Ahí, entre profecías sembradas siglos atrás por la propia Bene Gesserit, la explotación descarnada de la especia y las maniobras del Emperador y sus temidos Sardaukar, Paul empieza una transformación que ya no depende solo de su voluntad, sino de fuerzas históricas, genéticas y religiosas que lo superan.

Opinión personal

Dune es uno de mis libros preferidos, y lo digo siendo consciente de que no es una lectura rápida ni fácil. Lo he leído seis veces —la hexalogía original completa, de hecho, no solo esta primera entrega— y esa insistencia es la que me hace acercarme a escribir esta reseña casi con respeto, con la sensación de que cualquier cosa que diga se queda corta frente a lo que el libro es. Le tengo especial cariño porque llegué a él después de ver la película original, aquella versión «psicodélica» que no es nada fiel a la novela pero que en su momento me pareció lo más molón que había visto en pantalla. Leer el libro después fue descubrir que la fuente era mucho más rica, más árida y más exigente que cualquier imagen que el cine pudiera darme.

Lo que me gusta

Lo que más me fascina de Dune es que enseña y no explica. Herbert deja caer terminología, política, religión y ecología sin manual de instrucciones, y eso hace que casi cada pequeño detalle se convierta en materia de reflexión —o, hoy, en excusa para pararse a consultar internet, algo que antes no existía y que nos obligaba a leer artículos y ensayos sobre el libro solo para terminar de entenderlo—. Ese «dejar cosas sin explicar» es deliberado: la información llega muy poco a poco, casi a regañadientes, y hay pistas del universo Fremen y Sardaukar que solo cobran sentido páginas o capítulos después. Es un libro que confía en que el lector va a sostener la incertidumbre, y esa confianza es rara de encontrar.

Y si hay algo que se beneficia especialmente de ese «enseñar sin explicar» es la ecología de Arrakis. No es un decorado árido más: es una ecología única, distinta, casi alienígena, construida con un rigor que no había visto antes en ninguna otra space opera. En el centro de todo, literal y simbólicamente, está el gusano de arena: no es un monstruo decorativo, sino el eje sobre el que gira absolutamente todo lo demás —la especia, el ciclo del agua, la cultura Fremen, la economía del Imperio—. Cuanto más entiendes cómo encaja cada pieza de ese ecosistema, más se disfruta el libro, y esa es probablemente la mayor demostración de que Herbert hizo primero al planeta y luego a la historia.

Los personajes son otro de sus grandes aciertos, y aquí quiero matizar algo que suelo repetir: para mí, el personaje icónico de la saga, al que Herbert parece tener un cariño especial, es Duncan Idaho: aunque su peso varía, siempre acaba reapareciendo libro tras libro. Tiene hasta nombre de héroe galáctico. Pero no es, sin embargo, el personaje sobre el que resulta más interesante escribir (ese papel evidentemente se lo queda Paul, con toda su ambigüedad). Dama Jessica es otro acierto enorme: una protagonista femenina fuerte y valiente, con una agencia real dentro de la trama, aunque hacia el final del libro pierda algo de ese protagonismo a medida que el foco se cierra sobre Paul. Y luego están personajes consumidos por la devoción como Stilgar, que cumplen una función narrativa preciosa: es precisamente a través de su devoción ciega como el lector mide hasta qué punto Paul se ha transfigurado ya en Paul Muad’Dib.

Los Fremen me parecen maravillosamente misteriosos, y los Sardaukar todavía más: ambos pueblos se definen tanto por lo que Herbert cuenta como por lo que calla. Compro por completo la originalidad de ese universo, la importancia real y tangible de la especia, y el asco que terminan generando los Tleilaxu según se los conoce mejor a medida que avanza la saga (no aparecen en el primer libro). Tardé en entender el libro por completo, y aun así lo considero un imprescindible del género. Es de esos libros que vas a sufrir mientras los lees, pero que cuando por fin encajan las piezas te hacen sentir lo grande que es la obra que tienes entre manos.

Lo que me gusta menos

Hay que asumir que algunos diálogos son tediosos de leer, porque a veces dos palabras intercambiadas llevan detrás media página de descripción de micromovimientos corporales que, en realidad, ya han dejado clara toda la conversación. El ritmo general también es exigente, y hay que superar un inicio especialmente árido antes de que la novela empiece a devolverte el esfuerzo.

Hay algo en la evolución de Paul que siempre me descuadra: su progresiva deshumanización rompe parcialmente la imagen que el lector había construido del personaje y es normal que, de alguna manera, «duela». Se nota en esta primera novela y no solo en las secuelas, aunque sea de forma más sutil. (Aviso de spoiler menor, sin relevancia para la trama principal: hay un momento en que Paul recibe la noticia de la muerte de un hijo con una frialdad absoluta, casi administrativa. Es un detalle que no mueve la historia un ápice, pero que dice mucho de en quién se está convirtiendo el personaje; de hecho, en la película de Villeneuve ese episodio directamente no sucede, es una de las diferencias respecto a la novela.)

Identificarse con el protagonista es más difícil, porque eres muy consciente de cómo va perdiendo su humanidad por el camino. No es un defecto de escritura —está buscado y es parte del propósito de Herbert—, pero sí cambia la experiencia de lectura: empiezas acompañando a un chico que parece un héroe y terminas observando, con una distancia incómoda, a alguien que ya no lo es del todo.

La otra cara de esa misma virtud de «enseñar y no explicar» es que ese estilo deja un worldbuilding con muchos aspectos deliberadamente incompletos, cuestiones que Herbert nunca llegó a desarrollar o cerrar del todo. Las novelas posteriores ambientadas en este universo —sobre todo las de su hijo Brian Herbert— han ido intentando rellenar esos huecos con resultados desiguales, más o menos afortunados según el lector. Es el precio de un libro que prefiere sugerir a explicar: ganas misterio, pero también dejas puertas entreabiertas que otros, con más o menos acierto, acabarán intentando cerrar por ti.

Calificación: Imprescindible

  • Lo mejor: La ecología de Arrakis: única, alienígena y con el gusano de arena como epicentro absoluto de todo lo demás. Un universo político, religioso y ecológico completamente original, sin equivalente real en la ciencia ficción de su tiempo. Personajes como Dama Jessica y Stilgar, que sostienen el libro tanto como el propio Paul.
  • Lo peor: Ritmo exigente. Paul evoluciona pero no tiene por qué gustarte en qué dirección lo hace. Un worldbuilding que deja deliberadamente partes sin desarrollar.
  • ¿Lo releería?: Sin duda, de hecho ya lo he hecho seis veces, hexalogía completa incluida, y no descarto una séptima.
  • ¿Lo recomiendo?: Totalmente, aunque con un aviso: no es una lectura rápida ni cómoda, y hay que llegar dispuesto a sufrir un poco antes de que el libro empiece a dar sus frutos.

Otros libros que podrían gustarte

  • Hellhole, de Kevin J. Anderson y Brian Herbert, hijo de Frank Herbert, si quieres ver cómo otro autor intenta seguir explorando ese mismo tipo de ecología política a gran escala.
  • Justicia auxiliar, de Ann Leckie, por otra space opera que construye un imperio político igual de denso y original.
  • El juego de Ender, de Orson Scott Card, si lo que te atrapó fue ver a un protagonista adolescente cargar con un peso que lo supera.

Nota al pie: Libro vs. películas modernas (Denis Villeneuve)

La adaptación de Villeneuve es fiel en tono y estructura, pero recorta y suaviza algunas cosas: personajes como Piter de Vries o Rabban Harkonnen quedan mucho menos desarrollados que en la novela, el ecólogo Liet-Kynes pasa de hombre a mujer, la escena de la cena en Arrakis pierde buena parte de su tensión cultural, y —como ya comentaba antes— el momento en el que se aprecia la frialdad de Paul ante la muerte de un hijo directamente no aparece en pantalla.

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Elantris – Brandon Sanderson

Reseñado por Malosa

Hacía mucho tiempo que tenía ganas de leer algo de Brandon Sanderson, el casi re-inventor de la fantasía actual. Aparte de tener un estilo propio muy característico, presenta una legión de fans kilométrica que veneran la obra del americano hasta el nivel del paroxismo.

Nacido en Nebraska y muy vinculado a temas religiosos (criado como miembro de la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, o sea, de los Mormones), se licenció finalmente en artes (tras pasar por bioquímica y literatura inglesa) y actualmente es profesor de literatura creativa, además de escritor. Ha publicado más de 40 libros entre novelas, colecciones de cuentos y complementos a sus sagas. Elantris es su primera novela publicada allá por 2005, si bien fue el sexto libro que escribió, pero el primero aceptado en una editorial.

A mí Elantris me ha encantado, tengo que reconocerlo. Este año no he leído tanto como otras veces, pero diría que por el momento es mi mejor lectura de este 2026. Y dicen por ahí que este libro es el peor que tiene…no puedo esperar entonces a leerme el resto de su bibiografía.

Sinopsis

Bienvenidos a la ciudad de Elantris, la poderosa y bella capital de Arelon llamada la «ciudad de los dioses». Antaño famosa sede de inmortales, lugar repleto de poderosa magia, Elantris ha caído en desgracia. Ahora solo acoge a los nuevos «muertos en vida», postrados en una insufrible «no-vida» tras una misteriosa y terrible transformación. Un matrimonio de Estado destinado a unir los reinos de Arelon y Teod se frustra, ya que el novio, Raoden, el príncipe de Arelon, sufre inesperadamente la Transformación y se convierte en un «muerto en vida» obligado a refugiarse en Elantris. Su reciente esposa, la princesa Sarene de Teod, creyéndolo muerto, se ve obligada a incorporarse a la vida de Arelon y su nueva capital, Kae. Mientras, el embajador y alto sacerdote de otro reino vecino, Hrathen, usará su habilidad política para intentar dominar Arelod y Teod con el propósito de someterlos a su emperador y su dios.

Opinión personal

Como os decía, me ha gustado mucho la propuesta de Sanderson, me ha parecido una novela muy entretenida, con una atmósfera peculiar y atrayente, que presenta unos personajes muy bien caracterizados (y nada maniqueos, especialmente Hrathen) y con una estructura innovadora en su época. Las principales características de esta novela son:

– Estructura en tríada, dedicando cada capítulo a un personaje de manera alternativa (Raoden, Sarene y Hrathen, en este orden) y representando cada personaje una línea argumental que explota una temática (superación, política y religión). Al principio las 3 tramas tendrán relación pero serán independientes, no habiendo interacción directa entre los personajes hasta más allá de la mitad del libro.

– Autoconclusivo (esto personalmente me encanta), no forma parte de una saga en un momento en el que cualquier novela de fantasía que se considerara como tal debía tener continuaciones.

– Revoluciona el concepto de la fantasía tal y como se conocía hasta entonces:

  • Elantris se centra en temáticas relacionadas con la política y la religión, alejándose de conceptos más centrados en la épica y las grandes batallas de tipo medieval (se os vendrán a la mente El señor de los anillos o Juego de tronos, por mencionar los más conocidos).
  • El concepto de la magia es distinto, ya que esta novela parte de un sistema en el que la magia se ha roto y no se puede utilizar como recurso milagroso. El objetivo es volver a arreglar el sistema, Raoden actúa más como un programador informático que como un héroe típico.
  • No hay un viaje del héroe como tal. Las novelas típicas del género se basan en un tipo corriente que abandona su mundo cotidiano, enfrenta desafíos y adquiere conocimiento (normalmente ayudado por un mentor) y regresa a su mundo tras restaurar el equilibrio. Esto no existe en esta novela, no hay mentor y Raoden no sigue esta estructura aunque cierto crecimiento personal del personaje sí se aprecia.
  • El malo no es un villano descarnado y casi sin personalidad, Hrathen es un tipo práctico pero no vil.

Lo mejor del libro, aparte de las diferencias con el resto de novelas de fantasía descritas arriba, son en mi opinión los personajes. Sanderson se vuelca en ellos por completo y nos cuenta todos sus pensamientos, describiéndolos a la perfección y con mucha profundidad. Además no hay maniqueísmo en su descriptiva, especialmente en el caso de Hrathen, el mejor personaje sin discusión. Se le presenta como el villano de la historia, pero no es una persona cruel ni injusta. Experimenta además una crisis de fe que será clave en el desenlace de la novela.

Mi favorito en cualquier caso ha sido Raoden, me encanta su capacidad de superación y toda su trama, que es la más centrada por otra parte en la magia con todo el rollo de la Shaod y el uso de los Aones. Me pareció la más entretenida sin discusión.

En negativo, diría que probablemente le sobran páginas (la novela tiene alrededor de 800), si bien hay que destacar que en su primera edición en inglés no superó las 500. Y a mí personalmente el personaje de Sarene se me atragantó un poco, me resultó algo cansina y su trama argumental es la que más páginas tiene. Los capítulos muy centrados en las maquinaciones políticas para derrocar al rey, me acabaron cansando.

Pero lo anterior no le resta mérito a una obra muy bien escrita, madura y completa. Una recomendación en toda regla.

Acabo comentando que en mi edición hay extras, incluyéndose una guía detallada de los Aones y también algunos capítulos no incluidos en la edición original y en los que aparecía un personaje que acabó eliminando Sanderson, el hermano loco de Raoden (creo que lo ha utilizado en otra novela). Me resultó muy curioso, fue como leer las tomas falsas de una película.

Calificación: Muy bueno

Por qué decidí leerlo: le tenía ganas a Sanderson hace tiempo. Vi por ahí esta edición especial limitada con los cantos pintados de azul y no me pude resistir…

Lo mejor: su estructura innovadora. Su concepto distinto de la fantasía. El desarrollo de los personajes. La línea argumental de Raoden y la Shaod.

Lo peor: El personaje de Sarene y su trama se me hicieron algo pesadas en algún pasaje. Es posible que le sobren páginas, me resultó demasiado largo.

¿Volvería a leerlo?: Probablemente no, pero seguro que leo algo más del autor. La saga de Nacidos de la bruma tiene muchas papeletas…

¿Lo recomendaría?: Al 100%, tanto a los que les guste la fantasía como a los que no. Aunque haya magia en la novela, diría que no molesta para nada y se explotan otros temas que nada tienen que ver con la fantasía típica.

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Malosa

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Sakura – Matilde Asensi

Reseñado por Malosa

Matilde Asensi es una vieja conocida en esta página. Si os dais una vuelta por el inventario de reseñas, veréis que hemos comentado 6 novelas suyas, tanto Bitterblink como yo. Y que es una escritora que nos gusta.

Hacía mucho que no hablábamos de ella y nos decidimos por este Sakura, que es el último libro autoconclusivo publicado por la Alicantina. Si bien no es una lectura mala per sé, sí os adelanto que no ha cubierto nuestras expectativas lectoras, especialmente si lo comparamos con el resto de su bibliografía. Pero vamos al lío.

Sinopsis

En 1990, el Retrato del doctor Gachet de Van Gogh se subastó en Christie’s por la friolera de ochenta y dos millones y medio de dólares. Lo compró el millonario japonés Ryoei Saito, que se enfadó tanto con el fisco de su país que anunció en rueda de prensa mundial que el lienzo desaparecería con él. Cumplió su palabra: desde su muerte en 1996 nadie ha vuelto a saber nada del cuadro. Sobre ese misterio real construye Asensi su ficción.

Desde la galería parisina Père Tanguy, el excéntrico japonés Ichiro Koga reúne a un grupo de cinco desconocidos entre sí —la enfermera Odette, el galerista Hubert, el artista urbano Oliver, la pintora y galerista online Gabriella y el manitas John— y los contrata para localizar el cuadro perdido. La búsqueda los llevará de París a Tokio y a Shizuoka, sorteando pruebas, trampas y acertijos relacionados con la vida de Van Gogh y con la cultura japonesa, en una aventura que terminará marcando a todos y cada uno de los implicados.

Opinión personal de Malosa

No es la mejor publicación de Asensi, esto es un hecho. Y me ha recordado mucho a su primera publicación, El salón de ámbar, que para mí era lo más flojo de la autora. Parte de la misma base: un grupo variopinto de personas forman un equipo improvisado y tienen una misión: en El Salón de ámbar robar una pintura. Aquí encontrarla. En ambas aparece la consabida historia de amor entre dos de sus miembros, en las dos el número de personajes es el mismo (5 integrantes del grupo y su guía) y en ambas el final es similar, existiendo un giro no esperado y descubriéndose que uno de los miembros es más de lo que parece. Las diferencias radican fundamentalmente en que en Sakura la parte histórica está mejor tratada (todo lo relacionado con Van Gogh) y que tiene bastantes más páginas que el anterior, lo que no va en favor del ritmo y el entretenimiento.

Me gustó toda la historia relacionada con Van Gogh, su obra y vida, así como la relación entre este y el Japón. Esta parte es bastante interesante, partiendo de un hecho histórico real y desarrollando a partir de ahí una novela de ficción, aderezada con numerosas anécdotas de la vida del pintor y sobre todo de sus cuadros. Reconozco que estuve buscando todas las obras a las que hace referencia Asensi en la novela y me faltaron ilustraciones en el libro con estos cuadros. La relación con Japón y su cultura está también muy presente en la obra, desarrollándose prácticamente todas sus pruebas en este país. En resumen, historia y atmósfera bien tratadas, sin quejas en este punto.

Su desenlace tampoco está mal. Es un poco fantasioso, no lo vamos a negar, y algo predecible si has leído novelas de este estilo y más de su autora, pero bueno, diría que me pareció correcto. Incluye algún giro de guion y es una resolución bastante amable, pero esto es algo que uno espera y desea leer en este tipo de historias. Aprobado también.

El problema y lo que me hace calificar esta novela como meramente entretenida es doble: los personajes y cómo se relacionan entre ellos, y el ritmo de la historia:

– Personajes: prototípicos hasta el hartazgo, sin apenas una descriptiva decente y profunda más allá de aspectos físicos y conductuales sin trascendencia ninguna. Que se relacionan entre ellos de una forma casi infantil, sin matiz ninguno y con reacciones totalmente predecibles. La historia de amor entre el protagonista, el holandés Hubert y la pintora italiana, Gabriella, tiene menos tensión sexual y menos romanticismo que un plato de lentejas. Y además, por qué cada uno es de una nacionalidad? Un holandés, una italiana, un inglés, un norteamericano, una francesa y un japonés. Parece casi el inicio de un chiste. En fin, que no, que hay novelas infantiles con personajes más profundos que esta.

– El ritmo: totalmente fallido en mi opinión, no hay apenas tensión, ni suspense, ni interés por ir viendo cómo los personajes avanzan en la búsqueda del cuadro. El hecho de que tengan que superar 7 pruebas y que en todas la dinámica sea la misma (trampas ninjas, por cierto que podrían ser ninjas o de otra cosa, no se explica) y que salgan siempre exitosos sin apenas rasguños, se hace super repetitivo y pesado. Cero emoción. Creo que reducir el número hubiera ayudado, yo a a partir de la cuarta prueba estaba harta ya, no distinguía unas de otras y por supuesto en prácticamente todas nuestro prota es el héroe indiscutible. Muy plano todo.

En resumen, ¿es un libro correcto? Sí. ¿relativamente entretenido si no eres muy exigente y te mola la temática? También. Pero no destaca en nada y está cargado de tópicos, sin aportar suspense ni emocionar en absoluto. Muy, muy mejorable.

Por qué decidí leerlo: Fue propuesta de Bitterblink para hacer una lectura conjunta y acepté sin dudar, ya que es una escritora que siempre había resuelto muy bien sus novelas.

Calificación: Entretenido y porque es verano y estoy con media neurona activa…

Lo mejor: La documentación sobre Van Gogh y la cultura japonesa, y el punto de partida basado en un misterio real.

Lo peor: El «supergrupo» protagonista, sin personalidad propia. La evidente falta de ritmo y agilidad. La subtrama amorosa, aburridísima.

¿Volvería a leerlo?: No.

¿Lo recomendaría?: Si eres muy fan de Asensi o te gusta el rollo del Japón y la pintura, seguramente lo disfrutes. Pero esta autora tiene mejores opciones.

Opinión personal de Bitterblink

Reconozco que llegué a Sakura con más curiosidad que con ganas, la verdad. Van Gogh y Japón son dos de mis temas favoritos y cuando supe que Asensi se atrevía a mezclarlos pensé que por fin tendríamos algo distinto dentro de su bibliografía, no otra vuelta de tuerca a la fórmula de misterio-histórico-persecución que ya nos sabemos de memoria desde El último Catón. Spoiler: no ha sido así del todo.

Empiezo por lo bueno, que también lo hay. La documentación sobre Van Gogh es de lo mejorcito del libro: cómo se explica su relación con el arte japonés, el ukiyo-e, su fascinación por los grabados y los colores, todo eso está muy bien traído y se nota que Asensi ha hecho los deberes, como siempre. También con cada detalle que añade de la cultura japonesa, el barrio del placer, el teatro kabuki, los cementerios, todo muy didáctico… quizá demasiado…

Sobre el grupo protagonista y sobre el tono con el que está narrada la historia, coincido bastante con lo que ya ha comentado Malosa un poco más arriba, así que no me voy a repetir; suscribo cada palabra. Añadiría que en sus otros libros las motivaciones del grupo son más «altruistas» en este caso les convencen ofreciendo más y más dinero… Eso me parece decepcionante.

En general el tono del libro parece escrito de forma apresurada, parece un resumen de un libro en vez de un libro completo y eso me distraía constantemente. Entra en detalles de lo más puntillosos (los calcetines y las toallitas refrescantes japonesas por ejemplo) pero luego despacha horas de tensión o conversaciones que debían ser largas con una sola frase. No es propio de la autora, pero me da la impresión que tenía ganas de acabar el libro.

Donde sí quiero pararme un momento es en el desenlace, que en otras novelas de Asensi suele ser su gran baza (recordad lo bien que sabe rematar sus libros). Aquí lo vi venir bastante antes de lo que me hubiera gustado. Para quienes buscan ese giro final que te deja con la boca abierta, me temo que esta vez se queda un poco corto. A mi la composición del «supergrupo» se me hizo rara desde el minuto uno y la explicación que te dan al principio te hace sospechar aun más… ahí lo dejo. No digo que no fuera sorpresa solo que te deja diciendo «venga, hombre…».

En resumen, Sakura no es un mal libro, pero tampoco es de los que recordaré dentro de un año. Tiene el mérito de la documentación y el ritmo, pero le falla justo lo que a mí más me importa de esta autora: los personajes y la inmediatez de la narración. Es de esos libros que se leen bien mientras los tienes entre manos y se olvidan con la misma facilidad en cuanto los cierras.

Calificación: Entretenido

Lo mejor: La documentación sobre Van Gogh y la cultura japonesa, el ritmo ágil.

Lo peor: El desenlace, más previsible de lo habitual en la autora (y lo demás, ya lo ha dicho Malosa).

Lo releería: No.

Lo recomiendo: Si te apasionan Van Gogh o Japón puede que le saques más partido que yo, pero si buscas lo mejor de Asensi, hay títulos muy por encima de este.

Otros libros del estilo que podrían gustarte:

Malosa

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Una ventana a la oscuridad – Rachel Gillig

Reseñado por Bitterblink

Rachel Gillig nació y creció en la costa de California. Además de escritora es profesora y se licenció en Teoría y Crítica Literarias por la UC Davis. Una ventana a la oscuridad (One Dark Window, 2022) es su debut y el primer volumen de una duología, publicado en castellano bajo el sello habitual de romantasy que tan de moda está estos días. No es un nombre que yo conociera antes de que me cayera este libro entre manos, así que vamos a ver qué tal se le da eso de construir un mundo.

Sinopsis

Elspeth Bonetero tiene nueve años cuando la fiebre de la neblina le oscurece las venas, síntoma inequívoco de que ha quedado expuesta a la magia salvaje que impregna el reino de Blunder. Su padre, capitán de los destreros —la guardia de élite encargada precisamente de dar caza a los infectados—, decide no entregarla y la envía a vivir con su tía, lejos de la corte y de las miradas indiscretas. Lo que nadie sabe, ni siquiera la familia que la ha protegido durante once años, es que Elspeth guarda un secreto bastante más gordo que una simple fiebre: de niña tocó por accidente la carta del Tormento, una de las dos únicas cartas de su clase en todo el reino, y desde entonces convive con una voz antigua alojada en su cabeza. Una criatura que la protege, la aconseja, y le pide a cambio una lealtad cuyo precio Elspeth no ha terminado de comprender ni tras más de una década de convivencia.

El reino en el que transcurre la novela lleva generaciones aislado del resto del mundo por una neblina mágica y vengativa, un ánima del bosque despechada que cobra tributo constante a quien se atreve a cruzarla sin protección. La monarquía de turno, los Serbal, ha convertido la persecución de los infectados en política de estado en nombre de un objetivo mayor: reunir las doce cartas de la Providencia —cada una con un poder específico y un precio que pagar por usarlo— para algún día levantar la niebla de una vez por todas.

La trama arranca de verdad cuando Elspeth se topa en el bosque con un misterioso salteador de caminos que resulta ser, ni más ni menos, Ravyn Tejo, capitán de los destreros del rey y sobrino del monarca. A partir de ahí, secretos, traiciones cruzadas y una misión compartida para reunir las cartas antes del solsticio van tejiendo la trama del libro.

Opinión personal

El sistema de «magia» es de largo, lo mejor de la novela: con reglas, consecuencias y una lógica interna que se sostiene sin fisuras, cosa que se agradece en un género donde el «porque sí» campa a sus anchas.

Por lo demás el «mundo» (un país) es un ente desdibujado, ni nos lo describen ni nos lo enseñan, ni nos explican que hay más allá de la neblina (ni interesa quizá). Tampoco nos explican como el rey con 13 destreros es capaz de controlar y amedrentar a todo un país, siempre recurriendo a que al manejar las cartas de la Guadaña pueden «controlar limitadamente la voluntad de la gente» a costa de sentir grandes dolores (no es la forma que yo elegiría para «dominar» al pueblo si fuera un tirano, suelen ser «alérgicos al dolor»). Pero dicho esto tampoco nos pesa mucho no saber nada del mundo ni del pais, ya que no lo podemos identificar con ningún pais del mundo porque la autora mezcla nombres típicos de un montón de regiones / idiomas, es algo que busqué porque se me hacía raro: Elspeth es escocés, Mía y Dimia son nombres rusos, Hauth y Emory son nombres ingleses, Ione es griego, Jespyr es Holandés… un batiburrillo desde luego.

Sin embargo, tiene un agujero central que la novela jamás se molesta en rellenar: un rey desaparece —o más bien es asesinado y usurpado— y el reino entero decide, colectivamente y durante quinientos años, que quemar todos sus archivos es lo normal, que no hay absolutamente nada raro en ese silencio. Ni una crónica, ni una balada, ni un cronista curioso que se pregunte por qué no queda ni rastro de un monarca entero.

Para que ese vacío funcione hace falta sentir el peso de una maquinaria de poder aplastando la memoria colectiva desde arriba con cuidado y método; aquí simplemente se nos pide que lo demos por bueno. La conspiración existe, evidentemente, y tiene que operar al más alto nivel, pero la novela no se curra demasiado convencernos de que sus arquitectos son lo bastante espabilados como para haberla sostenido tanto tiempo sin que nadie ose preguntar. Pero bueno como esto hay un montón de elementos en la novela que no se explican y tira para adelante…

El problema mayor (para mi), sin embargo, es Elspeth. No por mentirosa  (con el secreto que carga a la espalda, sería absurdo que no lo fuera) sino por la gestión, sistemáticamente torpe, de esa mentira. Hay un momento avanzado en el libro en el que su interés romántico ha puesto ya su vida, su cargo y la seguridad de toda su familia en las manos de ella. Y en ese momento, con todo servido en bandeja, Elspeth sigue escogiendo el silencio antes que una conversación de cinco minutos, generando exactamente el desastre evitable que cualquier lector ve venir con varios capítulos de antelación. No es tensión dramática bien administrada, es una protagonista boba durante un porcentaje demasiado alto del libro. A eso hay que sumarle el giro de manual: la muchacha insegura que duda de sí misma sale al mundo y descubre, convenientemente que es asombrosamente poderosa y asombrosamente atractiva a ojos de todo el que la rodea (todo el que la conoce lo comenta y a ella parece sorprenderle). El cliché no está en que gane poder, está en que el despertar llega envuelto en el paquete completo de la autoafirmación adolescente sin que el texto se moleste en ganárselo con algo más fino que la sorpresa ajena.

El recurso de la entidad que habita su mente es, conceptualmente, de lo más interesante del libro: una voz antigua con su propia historia y sus propias motivaciones, que negocia constantemente el precio de su ayuda, es el mejor personaje de la novela de largo, los mejores diálogos son entre Elspeth y el Tormento. La ejecución sensorial, sin embargo, falla: la criatura tiene pelaje que se puede «sentir» mentalmente, garras cuyo chasquido se percibe casi como sonido físico. El resultado es una imagen difícil de sostener, a medio camino entre la metáfora psicológica y el habitante literal con cuerpo dentro del cráneo, y la novela nunca decide cuál de las dos cosas quiere ser.

No hay más personajes como tales. Hay sombras como Ione o malos absurdamente malos como Hauth o el Jefe de los Galenos cuyas motivaciones son cuanto menos extrañas. Y luego está el «misterioso» por callado y «austero» (no se cuantísimas veces repite el mismo puñetero adjetivo) Ravyn Tejo. Guapo y más simple que un ajo, se le ve venir a kilómetros y babea por la protagonista desde el minuto uno y la única que «no se da cuenta» es ella (le pongo otro negativo a la protagonista por boba en lo sentimental también).

En cuanto a la prosa, es correcta y funcional, pero con tics que cansan mucho antes de llegar al final: manos ásperas y encallecidas a cada pocas páginas, comisuras de labios que se curvan hacia arriba con una frecuencia que roza el chiste involuntario. Supongo que son fetiches particulares de la autora y no dudo de que a cierto público le resulten reconfortantes por repetitivas, pero desde el punto de vista estilístico pesan. Hay, eso sí, un capítulo (el del polvo, si es romantasy tiene que haber un capítulo así) que se resiste con elegancia a la tentación de la metáfora florida y opta por la sencillez, dejando el resto a la imaginación del lector; es, uno de los «spicy» más elegantes que he leído en este género.

El final, curiosamente, es donde la novela se redime: un giro que relega a Elspeth a un segundo plano narrativo consigue, liberado de su criterio (o de la falta de él), un cierre genuinamente más interesante y ambicioso que todo lo anterior. Es el único momento del libro en que sentí verdadera curiosidad por lo que vendría después y me dió ciertas ganas de leer el siguiente al librarme de la plasta de Elspeth, pero está claro y meridiano que volverá al protagonismo de alguna manera, así que me tendré que abstener de leer el segundo.

Ah, y por supuesto comentar que si buscáis cualquier otra reseña de este libro y como viene siendo habitual en la romantasy, todos los libros son: un 10/ 10, es el mejor libro leído, lo único malo es no haberlo comprado antes y blah blah blah. A mi no me ha gustado, lo he terminado así que es evidente que no es horroroso y que según gustos puede entretenerte si eres aficionado al género, pero seamos justos y coherentes, hay libros que están escrito en forma cutre, no hay forma de no darse cuenta como lector y me parece abominable justificarlo para justificar mi mal gusto. Es un libro enganchón que seguro que te sirve para un rato.

Calificación: Pasable y soy generoso, me parece que se ha ganado esta nota por salvar con elegancia la escena erótica.

Lo mejor: El espanto, el único personaje decente de la novela, un setting original pero algo difuso y un sistema de magia con reglas claras y consecuencias por su uso.

Lo peor: una protagonista que se comporta como una adolescente boba durante gran parte del libro, el «misterio» del desparecido Rey Pastor, y lo de «descubro que soy poderosa y atractiva» que llega envuelto en cliché sobre cliché, que no haya más personajes desarrollados en la novela, ni siquiera los malos.

Lo releería: No, por Dios.

Lo recomiendo: si te gusta la romantasy, no es de las peores opciones del género, y hay que reconocerle que el capítulo «spicy» está mejor escrito que en otras novelas del nicho.

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Otros libros que podrían gustarte

  • Una corte de rosas y espinas – Sarah J. Maas. Es la referencia obligada del género: protagonista atrapada entre dos mundos, romance con un ser de poder ambiguo, y la misma mezcla de fantasía gótica y tensión romántica que dominan Una ventana a la oscuridad.
  • De sangre y cenizas – Jennifer L. Armentrout. Otro fenómeno de BookTok con la misma fórmula: protagonista con un secreto peligroso, un interés romántico de la élite/guardia real, y un sistema de poder/sangre con normas propias.

Bitterblink

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