Jack Campbell (pseudónimo del oficial de la Marina estadounidense John G. Hemry) es un escritor de ciencia ficción militar que lleva varios libros construyendo una de las sagas espaciales más sólidas y adictivas de los últimos años: La Flota Perdida. Valiente es el cuarto volumen, y lo primero que hay que decir es que supera con claridad a Osada, al que calificamos de «Entretenido». Este sube el listón. Si habéis llegado hasta aquí ya sabéis que no hay vuelta atrás.
Sinopsis
El capitán John «Black Jack» Geary sigue al mando de la maltrecha Flota de la Alianza, atrapada en el espacio profundo de los Mundos Síndicos y con muchas ganas de volver a casa. Tras haber escapado por los pelos del sistema estelar Lakota, Geary toma una decisión que a sus propios oficiales les parece una locura: volver exactamente al mismo sitio del que acaban de huir. El razonamiento táctico es brillante, los resultados sorprendentes, y la moral de la tripulación, inexplicablemente, se dispara.
Pero la batalla no es el único frente que tiene abierto. Dentro de su propia flota hay conspiradores dispuestos a relevarle del mando o a convertirle en el dictador que él no quiere ser. La senadora Rione, su amante intermitente y consejera política, desconfía de todo y de todos. Y la capitana Desjani, comandante de su buque insignia el Intrépido, sigue siendo el apoyo más sólido que tiene… y también su problema más complicado, porque entre ellos hay algo que ninguno puede decir en voz alta mientras sigan siendo oficial superior y subordinada.
Opinión Personal
Una de las cosas que Campbell hace muy bien, y que en esta cuarta entrega ya está completamente asentado, es el equilibrio entre la ciencia ficción militar dura y los dilemas personales del protagonista. Las batallas espaciales son detalladas sin volverse incomprensibles, con una lógica táctica que se agradece porque demuestra que el autor sabe de lo que habla (que sea marino de carrera se nota). Pero lo que hace que enganches de verdad no son las lanzas infernales ni los campos de anulación: es Geary.
Geary es un hombre del pasado intentando entender un presente que le resulta extraño. Ha despertado cien años después de su época y lidera a soldados que han crecido adorándole como a un mito. Eso le incomoda profundamente. No quiere ser un héroe legendario, no quiere ser un dictador, y desde luego no quiere quedarse solo con el peso de salvar la Alianza. Esta tensión entre lo que los demás proyectan en él y lo que él sabe que es en realidad es el motor emocional de toda la saga, y en Valiente llega a uno de sus puntos más álgidos.
Lo que más destaca respecto a Osada es la resolución del que allí llamábamos «triángulo amoroso». Ya no hay triángulo. La relación entre Geary y Desjani, que se ha ido cocinando desde el primer volumen, tiene aquí una escena de una sinceridad y contención que le hace a uno desear que aquellos dos personajes ficticios sean felices. No es poca cosa conseguir eso en una novela de naves espaciales disparándose entre sí. Desjani pasa de ser una oficial que en Osada todavía tenía algo de adoradora acrítica a convertirse en un personaje de pleno derecho, con sus propios dilemas, sus pérdidas y su forma de entender el honor. Es la mejor versión de este personaje hasta la fecha.
También avanza con más solidez la subtrama alienígena, que en Osada era apenas un apunte intrigante. Aquí tiene peso real en la trama, con una negociación que revela que el conflicto entre la Alianza y los Síndicos puede ser mucho más grande y más antiguo de lo que nadie sospechaba. Bien llevado.
Dicho todo esto, hay defectos que se repiten de un libro a otro. Las conspiraciones internas dentro de la flota vuelven a girar sobre sí mismas: los mismos oficiales descontentos, los mismos movimientos de tablero, sin desenlace definitivo. A estas alturas ya es un patrón estructural de la saga más que un fallo puntual, y uno se pregunta si Campbell va a resolver esa trama alguna vez o si simplemente la usa como ruido de fondo permanente. Y los marines de la coronel Carabali, cuya falta ya señalé en Osada, siguen siendo los grandes olvidados. Tienen presencia puntual pero Campbell no termina de saber qué hacer con ellos, y es una lástima porque tienen potencial para mucho más.
Calificación: Bueno
Lo Mejor: La madurez del arco Geary-Desjani, las batallas bien resueltas, la amenaza alienígena ganando peso real
Lo Peor: Las conspiraciones internas siguen siendo circulares; los marines de Carabali siguen infrautilizados, como en Osada
Lo Releería: Sí, la saga entera de un tirón
Lo Recomiendo: Imprescindible para los seguidores de la saga, y el mejor libro hasta la fecha. Para los nuevos, empezad por el primero.
Lo cuento ya de entrada, sin rodeos: llevo años leyéndome el Premio Planeta y, salvo contadas excepciones, nunca me convencen. Lo he dicho en cada una de mis reseñas, lo digo en cada cierre de año y lo repito ahora: en mi opinión, los Planeta sobreviven más por su valor comercial que por su valor literario. Y eso no lo digo solo yo, lo dijo en su día también Pérez-Reverte y yo coincido al cien por cien.
Pero esta semana, con Vera, una historia de amor de Juan del Val plantada en el número uno de ficción en El Cultural y todos vosotros googleando si vale la pena, me he hecho la pregunta inversa: si llevo años criticando los Planeta y comparando unos con otros, ¿he hecho yo el ejercicio honesto de mirar atrás y ver si están mejorando o empeorando? Pues vamos a ello. Repaso aquí los siete Premios Planeta y finalistas que he reseñado en el blog, en orden cronológico inverso, con mi opinión honesta sobre cada uno y al final saco conclusiones. Avisados quedáis.
Vera, una historia de amor – Juan del Val (Planeta 2025)
Voy al grano: para mí, Vera no merece el Planeta. Y antes de que nadie me apedree, dejo dos cosas claras: me cae muy bien Juan del Val, me parece un tertuliano inteligente y con sentido común, y conste también que esta novela jamás la habría leído de no haber ganado el premio. Pero ya que la he leído, allá voy.
Empiezo por lo positivo, que también lo tiene. Es una novela corta y fácil de leer, en mi caso cayó en dos sentadas. Del Val consigue dinamismo a base de capítulos cortísimos con cambio de personaje constante y una narrativa correcta. Esto último lo valoro doblemente porque el autor siempre ha dicho que fue alumno mediocre y que fracasó en la escuela; aprender a escribir correctamente de adulto tiene mérito. Y, si tiramos mucho del hilo, se puede leer como una crónica sobre la insatisfacción, en la línea de La pasión turca de Antonio Gala: una mujer burguesa de vida acomodada que decide tirarlo todo por la borda. Aunque dudo mucho que esta fuera la intención del autor.
¿Lo malo? Casi todo lo demás. Los personajes son insustanciales, sin profundidad, ni siquiera Vera tiene un perfil que se sostenga. La novela está plagada de clichés hirientes: los ricos de clase alta estudian en ICADE y son superficiales y racistas, las mujeres de esa clase son reprimidas educadas por monjas con prejuicios sexuales, los que viven en barrios humildes son drogadictos y ladrones. Una representación caricaturesca y manida hasta la saciedad. No entendí el mensaje del libro (¿la liberación sexual femenina? ¿En serio, Juan del Val, no hay nada más profundo aquí?) ni entendí el final, tuve que releerlo tres veces para captar el sentido. Y el erotismo tan alabado por el propio autor, francamente, brilla por su ausencia: cualquier novela de romantasía actual sube la temperatura mil veces más que esta propuesta de Planeta.
Coincido aquí con Reverte: el Planeta no se otorga por valor literario sino por valor comercial. Este año lo que se ha premiado ha sido el personaje, el polémico Juan del Val, no la novela en sí. Calificación: pasable. No lo recomiendo, ni siquiera por tener una opinión sobre el Planeta.
Victoria – Paloma Sánchez-Garnica (Planeta 2024)
Victoria es, probablemente, la mejor propuesta reciente del Planeta. Aunque, ya os adelanto, tampoco creo que sea novela de 10 y no me cabe en la cabeza que fuera la mejor de las candidatas ese año. Pero al menos aquí hay materia prima.
La parte histórica está perfectamente recreada y bellamente tratada. Paloma Sánchez-Garnica nos lleva del Berlín de la posguerra (con la pobreza, la falta de oportunidades, los rusos campando a sus anchas) a la «tierra de las oportunidades» estadounidense, donde descubrimos que el racismo y la segregación campaban con la misma desfachatez. De ahí saltamos a un campo de trabajo de la Rusia comunista y terminamos volviendo a Alemania para la caída del Muro. Todo este escenario histórico le permite a la autora desarrollar temas universales bien trabajados (la envidia que desemboca en odio, la fuerza del amor, el poder del perdón) con una protagonista femenina sólida y unos secundarios femeninos potentes (Rebecca, Hedy).
Hasta aquí lo bueno. Lo no tan bueno son dos cosas. La primera, el carácter melodramático de la novela: hay tanta desgracia junta que se atraganta, y ya que tanto drama hay, al menos pido un poco de emoción que me saque una lágrima. Tampoco. La segunda, y lo peor, sus altibajos brutales. El inicio engancha muchísimo (la vida de Victoria en Alemania, su relación con su hija y hermana, su encuentro con Robert), pero cuando nos vamos a Estados Unidos y el personaje masculino toma protagonismo, la novela se desinfla de mala manera y se hace eterna. Terminé el libro casi por compromiso con la reseña, todo sea dicho. Calificación: entretenido, podría rozar el bueno según el lector. Si te gusta la novela histórica con drama postbélico, dale una oportunidad. Si lo que buscas es estar enganchado de principio a fin, ni te acerques.
La bestia – Carmen Mola (Planeta 2021)
La bestia llegó con polémica al saberse que detrás del pseudónimo no había una autora sino tres señores: Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero. A parir les pusieron en redes. A mí esta polémica me pareció patética. Cada uno escribe bajo el nombre que le da la gana, eso lo han hecho desde Emily Brontë hasta Stephen King por razones distintas, y desde luego no debería decir nada de la calidad del libro. Si tres mujeres hubieran escrito bajo un pseudónimo masculino, ¿alguien se habría escandalizado igual? Pues entonces igualdad, pero en ambos sentidos.
Vamos al libro. La ambientación del Madrid de 1834, con la epidemia de cólera asolando la ciudad, está muy bien lograda. Resuena con bastante fuerza al Covid, todo sea dicho, y los autores narran los hechos con toda la crudeza que consideran necesaria. Te trasladas perfectamente al Madrid de entonces y te conviertes tú también en un rechazado de la sociedad, una persona sin hogar ni futuro que tiene que robar y prostituirse para sobrevivir. También me gustó la crítica social a los miserables de la sociedad que no le importan a nadie, hay bastante de denuncia en estas páginas sobre el abuso de poder y el silencio cómplice de la mayoría.
El problema es que la novela va de más a menos. Te mete en la historia poco a poco, te encariñas de los personajes (especialmente del periodista Diego y de la adolescente Lucía), y de repente, mediada la obra, ya no quieres salir de la lectura. Hasta que llega un punto álgido y a partir de ahí, cuesta abajo. La historia pierde fuelle y desemboca en un final no demasiado sorprendente, bastante visto, y alargado más de lo debido. Como thriller, no sobresale. De hecho la saga de La novia gitana (de la misma Carmen Mola) me resulta más adrenalítica. En resumen, correcto diría yo. Los autores tenían todos los ingredientes para hacer un libro redondo e impactante, de los de no poder parar de leer. Y no ha sido el caso. Simplemente entretenido sin más.
Milena o el fémur más bello del mundo – Jorge Zepeda Patterson (Planeta 2014)
Aquí viene de los Planeta más decepcionantes que he leído. Y conste que la temática que aborda Milena (la trata de mujeres, la prostitución, los abusos de poder) tenía un potencial enorme. Pero el autor mexicano no es capaz de imprimirle ningún tinte novedoso ni de contarnos algo que no nos hubieran contado ya mil veces.
La novela se estructura en tres partes. La primera, en el presente y con la persecución de Milena, es la más floja y la que más páginas ocupa (un signo terrible para cualquier libro). La segunda, los flashbacks sobre el pasado de la croata desde que fue secuestrada en Marbella, es la única que mantiene cierto interés. Y la tercera, los relatos de la libreta negra con conversaciones con proxenetas y consumidores habituales de prostitución, es lo mejor del libro por las reflexiones éticas que plantea. El problema es que esta parte es minoritaria, el grueso de la novela está en la primera.
Y para colmo, la ambientación es poco lograda. Siendo el autor mexicano, no entiendo cómo apenas hay expresiones locales ni color regional en los capítulos ambientados en México. Casi no se aprecian diferencias entre el México de Zepeda y la Marbella española. Los personajes son planos y faltos de carisma (yo confundía continuamente a Claudia y Amelia, acabé el libro y aún no recordaba cuál era cuál). Y el lenguaje, periodístico, carente de emoción, redunda en la sensación de páginas, páginas y más páginas sin que el autor te cuente nada nuevo.
Un fiasco, en pocas palabras. Aburrido y anodino. Os recomiendo mucho antes La chica que llevaba una pistola en el tanga de Nacho Cabana, con la misma temática y mucho mejor tratada. Como libro es solo pasable. Una novela pretenciosa, que se cree más de lo que es.
El cielo ha vuelto – Clara Sánchez (Planeta 2013)
Y aquí, agárrate, llega la primera sorpresa positiva del recorrido. El cielo ha vuelto no me parece la maravilla que justifique los 600.000 euros del premio (esa era la cuantía entonces), pero tampoco creo que sea tan mala como la pinta media red. De hecho, me dio la impresión de que muchos la criticaban sin haberla leído, simplemente por estigma de Planeta.
La novela va de menos a más. Encierra más profundidad de la que parece transmitir y se nota que Clara Sánchez es una gran contadora de historias. Los temas centrales son interesantes: la crítica al mundo de la moda, la ceguera ante una verdad incómoda, la cobardía social que nos impide rebelarnos contra los que nos hacen daño. Todo dentro de una historia muy real con ciertos toques esotéricos y una pizca de suspense.
Las pegas también las tiene, claro. La protagonista, Patricia, me pareció incoherente: a ratos lúcida e inteligente, a ratos casi retrasada mental, sin que se entienda el cambio. Los secundarios están menos esbozados, aunque el personaje de Viviana (la mujer del avión que avisa a Patricia) me ganó por completo. Y el final, totalmente abierto, no sé si acaba de cuajar en este tipo de historia, me dejó un poco desubicada.
Pero en conjunto, repito, mejor de lo que la crítica popular esgrime. Calificación: bueno. Y de los pocos Planeta que recomendaría sin sentirme culpable.
La marca del meridiano – Lorenzo Silva (Planeta 2012)
Vuelvo a la senda habitual de los Planeta con La marca del meridiano, que no me gustó casi nada. Y aquí parto con las cartas sobre la mesa: ya iba predispuesta, porque previamente había leído El alquimista impaciente del mismo autor y no me había convencido nada el brigada Bevilacqua. Así que mi reseña peca de subjetiva, sí, pero los argumentos siguen ahí.
El brigada Bevilacqua, ese personaje aclamado por media España, a mí me resulta insufrible. Pedante, cargante, con monólogos grandilocuentes sobre el bien y el mal y su propia existencia. Y luego está lo del lenguaje. Vamos a ver, lector, tú cuando hablas o piensas, ¿usas la palabra pleonasmo para referirte a una redundancia? ¿O acaso cuando experimentas vergüenza te sientes pundonoroso? Pues Bevilacqua sí. Da la impresión de que Silva usa un vocabulario tan rico casi como si estuviera pidiendo el Planeta a gritos. Me resultó artificial hasta lo insoportable.
Los secundarios son prácticamente inexistentes: la sargento Chamorro hace de chófer del brigada hasta tres cuartos del libro, el guardia Arnau podría desaparecer y nadie lo notaría. Y luego hay un pro-catalanismo exacerbado disfrazado de fraternidad entre los pueblos que, como castellana, me sentó francamente mal. Hay una parte donde Silva se atreve a afirmar que los catalanes no quieren la independencia sino que no tienen más remedio porque los castellanos los han marginado históricamente. No voy a entrar en polémica, pero creo, señor Silva, que esa frase no fue acertada. Y para colmo: me aburrí. Lo terminé casi por obligación.
Y luego viene lo positivo, que también lo hay. Me parece estupendo que un género tan desprestigiado como la novela negra haya ganado el Planeta, eso es un avance. La prosa de Silva está cuidada (aunque roce la grandilocuencia) y el final, con esa mujer que irrumpe en las últimas páginas y dota a Bevilacqua de imperfección y humanidad, me reconcilió un poquito con el personaje. Pero solo un poquito. Calificación: pasable. Y lo he calificado así no por la novela en sí, sino porque después de todo no deja de ser un premio de renombre, aunque dicho premio no sea santo de mi devoción.
Retrato de una bruja – Luis de Castresana (Finalista Planeta 1970)
Y llegamos al final del recorrido con una pequeña obra maestra casi desconocida para el gran público. Cuidado, porque aquí pasa algo importante: este libro no ganó el Planeta de 1970. Quedó finalista. Y como dije ya en su día, no me extraña que no ganara: pocos premios Planeta, para mi gusto, se escapan de la quema.
La historia de este libro en mi vida fue de pura casualidad. Lo compré en la feria del libro antiguo de Madrid, convencida de que iba a leer un ensayo «serio» sobre la brujería. Y lo que me encontré fue muchísimo más: un ensayo serio sobre la brujería, sí, pero también una novela costumbrista del País Vasco maravillosamente contada y una de las historias con el final más demoledor que he tenido la oportunidad de leer.
El libro se estructura en tres partes (El amor, El aquelarre y La bruja) que siguen la historia de Ana, hija de uno de los señores ricos del pueblo, abandonada por su prometido Martín cuando este se va a la corte. Sumida en la depresión y la soledad, Ana empieza a relacionarse con Hilaria, la bruja del pueblo, y poco a poco se va adentrando en el mundo de los aquelarres y los hechizos hasta transformarse en una bruja ella misma. La descripción del País Vasco del siglo XIX, con su ignorancia, su superstición, su involución social, es fehaciente. El viaje por la brujería (qué es ser bruja, en qué consiste su poder, cómo se plantea un aquelarre, quiénes participan) es detalladísimo. Y el final, las últimas veinte páginas, es de lo mejorcito que he leído yo en muchos sentidos.
Lloré, lloré muchísimo. Y me hizo pensar y replantearme cosas de la vida. Es de esos libros que te obliga a reflexionar sobre ti mismo una vez que los cierras. Calificación: muy bueno. Y, atención al dato, la mejor novela vinculada al Planeta de todo este repaso es esta. Una que perdió.
La pregunta del millón: ¿están mejorando o empeorando los Planeta?
Pongamos el mapa de calificaciones en orden cronológico para verlo todo de un vistazo:
1970 (Finalista): Retrato de una bruja – muy bueno
2012: La marca del meridiano – pasable
2013: El cielo ha vuelto – bueno
2014: Milena – pasable
2021: La bestia – entretenido
2024: Victoria – entretenido (rozando bueno)
2025: Vera – pasable
Y aquí va mi conclusión honesta, sin paños calientes: los Planeta no están mejorando ni empeorando significativamente, llevan más de una década oscilando entre Pasable y Entretenido. Hay alguna sorpresa puntual hacia arriba (El cielo ha vuelto en 2013, Victoria en 2024) pero ningún libro de la última década merece el calificativo de Bueno con mayúsculas, mucho menos Muy bueno o Imprescindible. La línea es plana y mediocre, con un ligero deslizamiento hacia abajo en los últimos premios.
Y aún más revelador: la mejor novela vinculada al Planeta que he leído es un finalista de 1970 que no ganó el premio. Es decir, en mi opinión, hace 55 años el Planeta tenía más nervio literario que ahora. Lo digo con tristeza, no con alegría.
¿Por qué pasa esto? Yo coincido con Pérez-Reverte: el Planeta se ha convertido en un premio comercial, no literario. Lo que se premia es lo que se va a vender, no lo que tiene mayor valor literario. Y este año, con Vera, lo que se ha premiado ha sido el personaje (Juan del Val, polémico, mediático, tertuliano de éxito), no la novela. Lo mismo pasó con La bestia (tres autores ya consagrados que vendían a saco), con Milena (un periodista mexicano de éxito) o con La marca del meridiano (un género desprestigiado que necesitaba bombo y platillo). Pura estrategia de mercado.
Y como ya dije hace años en mi reseña de La marca del meridiano: me resulta sospechoso que escritores españoles de calidad altísima como Matilde Asensi, Carlos Ruiz Zafón o Pérez-Reverte nunca hayan ganado el Planeta, ni siquiera se hayan presentado. Eso debería decirnos algo. Algo muy claro, de hecho.
Mi recomendación honesta sobre qué Planeta leer
Si tenéis curiosidad por meteros con algún Planeta y queréis evitar la decepción, mis tres recomendaciones serían:
El cielo ha vuelto(Clara Sánchez, 2013) si te gusta la narrativa contemporánea con un puntito de misterio.
Victoria(Sánchez-Garnica, 2024) si te va la novela histórica con drama familiar y trasfondo bélico.
Retrato de una bruja(Castresana, finalista 1970) si quieres descubrir una pequeña joya olvidada que supera con creces a todos los ganadores recientes.
Y Vera, sinceramente, me lo saltaría. Aunque sospecho que vais a leerlo igual, porque para eso está la campaña de marketing.
Si habéis llegado hasta aquí es que ya conocéis a Matabot, nuestra SecUnit favorita, ese ser mitad humano mitad máquina que hackea su propio módulo de control para ver telenovelas en paz y que, pese a sus mejores intenciones, siempre acaba salvando a montones de humanos que no ha pedido tener.
Esta es la cuarta entrega de los Diarios de Matabot, y la que cierra el primer arco argumental de la saga. Vaya por delante que si los tres primeros os han gustado, este os va a resultar completamente inevitable.
Ayuda para que hayan traducido este cuarto libro el éxito relativo de la serie de Apple TV que sinceramente a mi también me gustó y recomiendo ampliamente por su humor, sus limitados pero vistosos efectos visuales y su portagonista entrañable.
Sinopsis
Tras los eventos de Protocolo Rebelde, Matabot ha acumulado suficientes pruebas sobre los crímenes de la corporación GrayCris como para hundir su reputación públicamente. El problema es que GrayCris también lo sabe, y ha decidido tomar rehenes: la Dra. Mensah, única propietaria que trató a Matabot como algo más que un equipo de seguridad, ha desaparecido. Los equipos de Preservation están intentando rescatarla, pero Matabot sabe que no van a ser suficientes. GrayCris está desesperada y una corporación sin escrúpulos acorralada es lo más peligroso que existe.
Así que ahí va Matabot otra vez, recorriendo la galaxia para sacar a sus humanos de un lío, intentando aún encontrar un hueco para ver sus series favoritas —tiene una nueva que le está gustando, Aventuras en los Sistemas Libres, y ha empezado a ver algo que llaman «documentales de ficción», aunque no tiene del todo claro qué significa eso.
La misión implica infiltrarse en una estación corporativa, reunirse con algunos conocidos de entregas anteriores —Ratthi, Pin-Lee, y el poco querido Gurathin, con quien el entendimiento sigue siendo mutuamente escaso—, neutralizar otras SecUnits y un Droide de Combate (que es básicamente una SecUnit pero peor), y aprovechar todo el código de camuflaje que ha ido desarrollando en sus aventuras anteriores. Pero más allá del operativo, este libro plantea por primera vez una pregunta directa que la saga llevaba evitando: ¿qué quiere Matabot hacer con su vida ahora que técnicamente puede elegir?
Opinión Personal
Este es el libro más redondo de los cuatro primeros. En los anteriores el riesgo siempre fue que la trama pareciera un pretexto para explorar al personaje, lo cual no es necesariamente malo. Aquí, en cambio, ambas cosas van completamente de la mano. La misión de rescate es genuinamente tensa, con Wells apilando obstáculos con una habilidad que os dejará con el libro pegado a la mano, y al mismo tiempo Matabot llega por fin a un punto de inflexión emocional que la saga lleva construyendo desde la primera página de Sistemas Críticos.
El reencuentro con la Dra. Mensah es el corazón del libro. La relación entre ambas ha evolucionado de forma orgánica y creíble a lo largo de los cuatro volúmenes, y Wells la resuelve con una delicadeza que os puede pillar por sorpresa viniendo de una novela de ciencia ficción de acción. Matabot no se convierte en humana, no tiene un despertar emocional hollywoodiense. Simplemente acepta que hay personas que le importan, que eso no es un fallo de programación, y que probablemente debería hacer algo al respecto.
El humor sigue siendo uno de los grandes activos de la serie. Los monólogos internos de Matabot son una delicia, esa mezcla de sarcasmo feroz, autocrítica devastadora y una sinceridad casi accidental que hace que el personaje resulte tan querible pese a sus esfuerzos por evitarlo. En este libro además, con la reaparición de personajes del primero, tenemos algunos de los mejores intercambios de diálogo de toda la saga.
Si tengo que buscar algún pero, es el mismo de siempre: son novelas cortas, casi relatos largos, y cuando el libro empieza a darte todo lo que querías ya está acabando. La sensación de querer más es permanente en esta saga, lo cual habla bien de la escritora pero puede resultar algo frustrante. Por suerte, como ya sabéis, la saga continúa con novelas de mayor extensión.
Calificación: Muy Bueno
Lo Mejor: El cierre emocional que la saga necesitaba, la relación Matabot/Mensah, el humor intacto
Lo Peor: Demasiado corto, como siempre. Uno acaba el libro y tiene que ir a por el siguiente inmediatamente.
Lo Releería: Sí, de hecho voy a leerme el octavo libro en inglés porque nunca hay suficiente matabot
Lo Recomiendo: Si habéis leído los tres anteriores esto no es opcional. Si no los habéis leído, ¿a qué estáis esperando?
No conocía de nada a esta autora, ni me sonaba su novela hasta que me la encontré por ahí buscando futuras lecturas. Y la verdad, esa portada parecía llamarme a gritos. Qué pintaza que tenía…así que me la compré sin pensar, ni leer opiniones de lectores. Y el resultado ha sido el esperado en estos casos: un chasco monumental. Qué cosa más mal, oye…
Madeleine Roux resulta que es americana (yo convencida de que era francesa o belga), nacida en Minnesota y muy reconocida por sus novelas de terror y ficción paranormal. Estudió escritura creativa y arte dramático, llegándole la fama en 2013 con la publicación de la saga Asylum, que actualmente cuenta con tres novelas. Y hoy vengo con la reseña de la primera.
Sinopsis
Para Dan Crawford, el programa de verano para alumnos sobresalientes es una oportunidad única. Sus amigos nunca comprendieron su fascinación por la historia y la ciencia. Pero en el Colegio Preparatorio New Hampshire, esas preferencias están a la orden del día.
Al llegar al lugar, se encuentra con que la residencia a la que debía ir ha sido cerrada, por lo cual todos los estudiantes se ven forzados a quedarse en Brookline, lo que solía ser un hospital psiquiátrico. Cuando Dan y sus nuevos amigos, Abby y Jordan, comienzan a explorar los pasillos y el sótano oculto del lugar, descubren secretos escalofriantes sobre lo que realmente ocurría allí. Secretos que los vinculan a ellos con el oscuro pasado del hospicio. Brookline nunca fue un instituto para enfermos mentales comunes: alojó tanto a psicópatas como a homicidas, sujetos sumamente peligrosos, y hay hechos y prácticas aberrantes que saldrán a luz.
Opinión personal
Malo, malo, malo…hasta almorzar y luego todo el día. Este es el resumen de lo que me ha parecido la propuesta de Roux. Tengo dudas existenciales de si esto es una novela para jóvenes lectores, que espero que sí aunque no le exime de lo mediocre que es, pero si esto además tiene como objetivo el público adulto, ya es que no tiene cabida por ningún sitio.
Por intentar sacarle algo positivo a este bodrio, diría que lo mejor que tiene es que está muy bien vendido. La sinopsis es bastante ganadora (esto del misterio en torno a un hospital psiquiátrico podría haber dado mucho juego), la portada me parece fantástica (ya os digo que yo me lo leí por ella) y además la novela incluye fotografías reales sobre hospitales de enfermos mentales y temas relacionados. Que podrían ser mucho más inquietantes, pues sí la verdad. Pero al menos le ponen el puntito de macabro que parece prometer su lectura.
Para mí no hay nada más que se salve, ni de lo que pueda hablar bien. Si buscáis un poco por Internet lo que se ensalza de esta autora es que explora muy bien el horror, el misterio y lo sobrenatural, con habilidad para crear atmósferas inquietantes y personajes complejos. No sé, igual he tenido mala suerte y he leído el peor libro de su bibliografía y todos los demás son así, pero mira que lo dudo. Enumero todo lo que no me ha gustado de esta novela e intento no ensañarme mucho:
– Está mal escrito. Pero muy mal. Narrativamente hablando es un desastre. La autora no es capaz de interesar al lector con su historia, el argumento es pobre y mal hilado, el equilibrio entre diálogo y narración no está correctamente balanceado, los personajes tienen la profundidad de un charco, el suspense brilla por su ausencia, el final me pareció salido del jardín de infancia. No sé si esto es la primera aproximación de la autora, que creo que no, pero me parece un libro totalmente fallido.
– Si nos centramos en los personajes, es que podría empezar y no parar a sacar defectos. No están ni medianamente descritos, sus interacciones son totalmente ininteligibles y no se sostienen (se hacen amigos íntimos por casualidad, luego se enfadan muchísimo sin razón aparente, luego se enamoran…no sé, todo forzadísimo). Y además es que te caen mal, una es histérica, el otro raro de narices y el protagonista cansino a más no poder.
– No da miedo. No hay misterio. No imprime ni un ápice de suspense. La atmósfera está totalmente desaprovechada (mira que es un antiguo psiquiátrico). No tiene ritmo, es una historia tremendamente plana y aburrida.
Acabo con el final, que no he querido incluirlo en los defectos porque no me parece terrorífico (me refiero a la resolución del misterio, las últimas páginas sí me parecieron deficientes), en el sentido de que mantiene mínimante el pulso de la historia. O igual es que al ser tan malo todo lo anterior, pues el desenlace sube un poco el nivel. Pero sin más.
En resumen, que no. Ni para la playa este verano, con el objetivo de utilizar media neurona y no pensar. Ni aunque tengas a tu alrededor chavales que les vaya el género. Huye de esto como de la peste.
Calificación: Malo. No se puede valorar de otro modo.
Por qué decidí leerlo: Una buena portada que me engañó de cosa mala. O más bien me dejé engañar.
Lo mejor: Portada. sinopsis y longitud
Lo peor: Detallado arriba. Lo que se llevaría la palma es la poca profundidad de los personajes y su argumento, parece escrito por una escritor amateur.
¿Volvería a leerlo?: Ni por equivocación.
¿Lo recomendaría?: En ningún caso. Ni a adolescentes que disfruten de novelas de misterio y aparentemente macabras.
Otros libros del estilo que podrían gustarte (todos mil veces mejores):
Vamos a hablar claro: el thriller psicológico está en su peak de moda. Si entras hoy en cualquier librería de Madrid (o en la sección de bestsellers de tu Amazon de cabecera), te van a saltar a la cara dos cosas: Vera, una historia de amor de Juan del Val rifándose desde que ganó el Planeta, y la dichosa Asistenta de Freida McFadden con sus mil variantes. El género se ha convertido en el rey indiscutible de la pista, junto con la romantasía, dejando atrás a la novela histórica, a Dan Brown y a las sombras de Grey.
El problema es que cuando un género se pone de moda, todo el mundo escribe en él. Y cuando todo el mundo escribe en él, hay mucha, mucha paja. Y hay que decirlo con todas las letras: hay autores que sostienen el género con dignidad y hay otros que están aprovechando el tirón para colocarnos novelas que, sinceramente, son malas de narices. Pero como llevo años reseñando libros de este género, creo que tengo cierta autoridad moral para separar el grano de la paja.
Así que aquí va mi guía honesta de los mejores thrillers psicológicos y domestic noir que he reseñado en el blog. Con sus aciertos, sus pegas y, sobre todo, sin venderte motos.
Reina Roja, Juan Gómez-Jurado: el referente del thriller español
Empiezo por el que para mí es la referencia del thriller español contemporáneo: Reina Roja. Antonia Scott es ese personaje protagonista que se queda contigo, su psicología está trabajadísima y la mezcla entre thriller policíaco y psicológico es brillante. Para mí es una novela redonda y de lo mejor que ha escrito Gómez-Jurado.
Eso sí, ya os adelanto que el resto de su bibliografía me ha decepcionado bastante. Acabo de leerme Mentira, su última publicación, y me ha parecido un fiasco de novela. Mucho juego de artificio, sinopsis misteriosas que no cuentan nada, final despachado en cuatro líneas y un autor que ha conseguido una legión de fans acérrimos que le obedecen sin rechistar y no spoilean ni media. Olé por él, marketing brillante, pero el texto no acompaña. Si solo lees uno de Gómez-Jurado, que sea Reina Roja y nada más.
La Canguro, Pablo Rivero: el «domestic noir» hecho con seriedad
Si os digo Pablo Rivero igual no os suena, pero si os digo Toni Alcántara y Cuéntame, ya sí. Pues bien, resulta que el conocidísimo actor lleva la friolera de nueve novelas publicadas, casi todas thrillers psicológicos de tipo familiar. Y La canguro es una propuesta bastante por encima de otras joyitas que inundan el panorama literario.
¿Qué tiene de bueno? Pues que Rivero trata el género con seriedad: ambiente opresivo muy bien logrado (toda la historia transcurre prácticamente dentro de una casa), personajes que repulsan al lector pero funcionan, diálogos que no dan vergüenza ajena y, lo más importante, una historia autoconclusiva (gracias, gracias, gracias). El único pero es que el desenlace me decepcionó un poco, no me dio ese giro con triple tirabuzón que esperaba. Pero en general, aprobado y con nota. Una buena puerta de entrada al género si te gustan los domestic noir bien hechos.
La Asistenta, Freida McFadden: el fenómeno que sostiene el género (pero tampoco vamos a flipar)
Aquí toca decirlo con todas las letras: a mí La asistenta ni me convenció ni me parece la maravilla que vende todo el mundo. Es un thriller psicológico ligero, con capítulos cortos, giros previsibles y unos personajes que se cogen con pinzas. Que sí, que se lee rápido y entretiene. Pero de ahí a ser el «thriller del año», como predica medio internet, va un trecho.
Y por si alguien pensaba que la cosa mejoraba, me leí también El secreto de la asistenta y básicamente es la misma novela calcada. Mismo planteamiento, mismos giros, mismos personajes intercambiables (los buenos a priori son malos, los malos buenos, ¡SORPRESA!). Si la primera no me entusiasmó, la segunda directamente me decepcionó. Si vas a leer a McFadden, hazlo sabiendo lo que vas a encontrarte: entretenimiento ligero, no literatura.
El Mentiroso, Mikel Santiago: el thriller psicológico vasco bien escrito
El mentiroso es el primero de la Trilogía de Illumbe y Mikel Santiago se ha convertido en uno de los autores patrios que mejor trabaja este género. Ambientación rural muy potente (el País Vasco da mucho juego para crear ambientes opresivos), una trama que combina misterio y thriller psicológico, y un ritmo bien medido. Si te gusta el rollo «pueblo pequeño donde nadie es lo que parece y todos esconden algo», aquí lo tienes. Y bien hecho, que es lo importante.
La saga Jotadé, Santiago Díaz: leer a este autor es como volver a casa
A Santiago Díaz no se le da el reconocimiento que merece. Es uno de los mejores autores de novela negra y thriller en España y, sobre todo, es de esos escritores con los que sientes que vuelves a casa cuando abres una novela suya. Las páginas se pasan volando, los personajes ya son casi familia y nunca decepciona.
Tengo reseñas de varios de sus libros, pero mi recomendación es empezar por El buen padre (saga Indira) o directamente por Jotadé, su saga más reciente. El El amo acaba de salir como segunda parte de Jotadé y, aunque me ha parecido inferior al primero, sigue siendo muy buena novela. El protagonista, Jotadé, el único policía gitano de su comisaría, es uno de los mejores personajes del thriller español actual. Si quieres lectura adictiva, capítulos cortos y entretenimiento garantizado, no hay duda.
La Red de Caronte, Gemma Herrero Virto: una sorpresa muy agradable
La red de Caronte es de esas novelas que pillas sin grandes expectativas y te sorprenden gratamente. Si estás cansado de los nombres habituales del género y quieres probar a una autora menos masticada por el algoritmo, dale una oportunidad. Para mí ha sido un descubrimiento, y eso ya es decir mucho viniendo de alguien que se ha leído todo lo que se mueve en el género.
La Mala Hija, Pedro Martí: domestic noir con un giro final que sí funciona
La mala hija es otro de esos domestic noir que cumplen con creces. Pedro Martí trabaja muy bien el thriller psicológico familiar y, sobre todo, consigue lo que muchos otros no logran: un final que de verdad sorprende. Si estás cansado de finales previsibles tipo La asistenta (perdón, Freida, pero es lo que hay), aquí encontrarás una resolución que sí merece el viaje.
La Casa de los Perdidos, Javier Lerín: thriller con tintes oscuros
La casa de los perdidos es una propuesta más oscura dentro del género, con una atmósfera bien construida y una trama que combina elementos del thriller psicológico con un toque de misterio casi sobrenatural. No es para todos los públicos, pero si te gustan las historias que se salen un poco del molde habitual del domestic noir, dale una oportunidad.
La novia gitana, Carmen Mola: el bestseller con mucho marketing
Aquí toca otra opinión impopular, porque sé que tiene fans a saco. La novia gitana se me hizo demasiado similar a otras novelas del género ya leídas: ni el argumento, ni el desenlace, ni los personajes me resultaron diferenciales. Está bien escrita, sí, es entretenida, sí, pero a mí me recordó mucho a La verdad sobre el caso Harry Quebert en otro sentido: lanzamiento manipulado por la editorial que crea un fenómeno de ventas artificial. Ambas novelas tuvieron campañas de medios brutales y, para mi gusto, ninguna de las dos las merece tanto. Si te gusta el género y vas con expectativas medias, te entretendrá. Pero ojo con las altas expectativas.
¿Por dónde empezar si nunca has leído thriller psicológico?
Si después de leer todo esto sigues sin saber por dónde meterte, aquí va mi recomendación rápida:
Si quieres calidad sin discusión:Reina Roja de Gómez-Jurado.
Si buscas thriller español adictivo: la saga Jotadé de Santiago Díaz, empezando por El buen padre.
Si te apetece domestic noir bien hecho:La canguro de Pablo Rivero o La mala hija de Pedro Martí.
Si quieres ambiente rural opresivo:El mentiroso de Mikel Santiago.
Si quieres saber por qué arrasa McFadden (aunque sea para criticarla): La asistenta, pero no esperes literatura.
Y un consejo final que doy gratis: Leer es una experiencia personal y, en este género especialmente, la calidad varía muchísimo entre autores. Probad varios, formaos vuestra propia opinión (y si os ayuda contad con la mía) y, sobre todo, no os sintáis mal por dejar un libro a medias si no os engancha. La vida es muy corta para malas lecturas.
Primer libro que leo del gallego Francisco Castro. Sobre su autor, contaros que nació en Vigo, es escritor y también editor. Ha tocado varios palos, ya que entre sus publicaciones encontramos relatos eróticos, novelas históricas (como Memorial de infortunio), vivenciales (Generación Perdida), novelas para niños y por supuesto también novelas policíacas, como la que nos ocupa hoy. Además puede presumir de haber ganado todos los grandes premios de la literatura gallega, así como premios de periodismo. Sus obras han sido traducidas al castellano, catalán, italiano, portugués y euskera.
La propuesta de Castro no me ha disgustado, cumple los mínimos exigibles en este género (no todos los autores lo logran), pero me ha pasado como con otros escritores del thriller policíaco: que me entretienen pero no me parecen diferenciales. Y al día siguiente he olvidado su nombre. Además al gallego se le ve el pelo en cuanto a su ideología política. Y esto es algo que no me gusta encontrar en la literatura, sea cual sea esta ideología.
Sinopsis
Tras solo una semana como novicia, una joven de apenas dieciocho años aparece asesinada en un convento de Galicia. El inspector Carlos de la Iglesia y su equipo comenzarán a seguir varias pistas presentes en el Antiguo Testamento en un intento de desentrañar la verdad que se esconde tras el crimen. La investigación los llevará hasta una inquietante figura: un enigmático y atractivo sacerdote que dará la vuelta a todos sus planes.
Opinión personal
Ni chicha ni limoná, Pséee. Ni fu ni fa. Mehhh. Ni sí, ni no, ni todo lo contrario. Me da igual que me da lo mismo. Ni me va. ni me viene. Sin más. Pues eso, que este libro me ha producido indiferencia absoluta. Lo leí, me entretuvo, pero semanas después es que no me acuerdo casi de nada. Y esto es lo peor que tiene esta novela en mi opinión, que te da igual.
No os llevéis tan poco una idea muy negativa de este libro. A su favor hay que decir que tiene una sinopsis intrigante y un inicio muy prometedor (eso de una novicia muerta en un convento, como que tiene tirón). También que la novela entretiene a lo largo de todas sus páginas sin caídas evidentes en el ritmo, y esto es algo que yo valoro mucho en una lectura, el hecho de que no mire el reloj, ni cuente las páginas que me quedan hasta el final. Y por último, destacaría que está bien construida y estructurada. No es una historia que pretenda dejarte con la boca abierta, ni que incluya un desenlace de los de triple giro con tirabuzón. Pero sí mantiene el interés a través de una investigación policial correcta, en la que las pistas van apareciendo de forma dosificada y en la que todo tiene sentido y bastante credibilidad.
Lo anterior en positivo, pero hay 3 grandes cosas que han hecho que se quede en un mero divertimento para mis gustos lectores. La primera es la poca conexión que tuve con los personajes. Ni el protagonista (el típico poli frío, duro y directo, que personalmente se me hizo muy antipático), ni sus subalternos (Pepa, analítica y lista, pero que no aporta mucho a la novela y Germán, un pan sin sal pero bastante brillante, del que se ríe su jefe), ni el sacerdote devoto (y a todas luces corrupto), me dijeron nada. Poco carismáticos todos y sobre muy vistos, Y esta es la segunda cosa que no me gustó, que todo me pareció muy sobado ya. Oh, qué sorpresa tan sorprendente, la iglesia es mala y los curas/monjas son todos unos aprovechados, mentirosos y pervertidos. Qué cansinez con lo mismo siempre!!! alguien puede recomendarme una novela donde salga un imán y los islamistas concentren todos los males? porque yo no la he encontrado. Será que leo poco…Y tercer punto que no me gustó es la declaración de ideario político del escritor a través de sus personajes. Me cansa mucho esto ya, cada uno que piense lo que quiera, pero que dejen vivir al resto y no intenten influir con su ideología en los demás, como si lo suyo fuera lo único bueno y los que no opinemos igual seamos tontos y malas personas. Sea del lado que sea, esto no es relevante, pero no quiero que traten de manipularme.
En fin, que para mí no ha sido. He leído otros autores gallegos que me han gustado bastante más, por ejemplo, Pedro Feijoo, si os mola la zona y el género. No creo que La oración del mal sea un libro malo y probablemente te convenza si te va el rollo. En general he visto que el autor cosecha buenas opiniones, así que soy yo la que no ha conectado con él.
Calificación: pues entretenido, en el punto medio este de indiferencia que os comentaba al principio.
Por qué decidí leerlo: fue un regalo de cumpleaños, sobre el papel me aplicaba totalmente esta lectura.
Lo mejor: que es muy ameno, se lee casi sin querer.
Lo peor: su intrascendencia. Esas temáticas sobadas hasta la saciedad. Su personaje principal, no conecté nada con él.
La romantasía se niega a abandonar el trono de las ventas y no parece tener fin el número de sagas que salen al mercado con dragones, monstruos, heroínas que se hacen a sí mismas y bastante picante de fondo. Si entras hoy en cualquier librería, las mesas centrales están copadas por Rebecca Yarros con su saga Empíreo, Sarah J. Maas con ACOTAR, Jennifer L. Armentrout con DeSangre y cenizas y la nueva generación de booktokers gritando «spicy» como si fuera el santo grial de la literatura. Y oye, mal no le va al género, porque mueve millones.
Pero también está pasando lo de siempre cuando un género se pone de moda: que se etiqueta como romantasía a cualquier cosa con un dragón y dos protagonistas que se odian antes de acabar comiéndose (vale en cualquier sentido) varios capítulos después. Y aquí, en este blog, tenemos un pequeño problema (o ventaja, según se mire): que somos dos voces y no siempre coincidimos. De hecho, en la saga de moda, Bitterblink y yo, Malosa, hemos discrepado bastante. Así que vamos a aprovechar esta entrada para contraponer perspectivas y, de paso, montar la guía de romantasía más sincera que podáis encontrar.
Alas de sangre, Rebecca Yarros: el fenómeno que dividió al blog
Empezamos por la novela que hizo que el género se pusiera de moda total. Alas de sangre, primera parte de la saga Empíreo, probablemente el libro de romantasía más vendido de los últimos años. Fue Bitterblink el primero en reseñarla (sí, mi compañero de blog, fanático declarado de la ciencia ficción y la fantasía dura) y yo en un primer momento, la dejé pasar. Primero porque ya había reseña suya en el blog y por lo de no repetirnos, y segundo porque tanto hype me tiraba para atrás. Pero los libros estaban por todas partes, parecían también muy de mi rollo… y caí.
Y aquí entra el contraste. Bitterblink fue bastante crítico: le pareció una novela con una trama predecible, mucho cliché y unas escenas eróticas que él considera más bien tirando a flojas y zafias. Os recomiendo leer su reseña entera, que da para mucho. Y yo, en cambio, me enganché cosa mala. Coincidimos en varias cosas pero llegamos a conclusiones opuestas: él la vio como un producto de marketing, y yo la disfruté como hacía tiempo que no disfrutaba un libro, sin más pretensiones. Lo dije y lo mantengo: probablemente no es una buena novela desde una perspectiva literaria, pero Tairn me parece el mejor dragón de la fantasía moderna, así, sin matices (Nota indignada de Bitterblink: mejor dragón es Smaug de El hobbit, que conste). Y la saga me tiene enganchadísima.
Veredicto cruzado: si te gusta el género, te va a encantar (Malosa). Si vienes de fantasía dura, prepárate para resoplar (Bitterblink). Pero ambos coincidimos en que es adictivo, eso no se le puede negar.
Alas de hierro y Alas de ónix: la saga Empíreo mantiene el tipo, pero va perdiendo fuelle
La cosa es que después de Alas de hierro (la segunda parte) y sobre todo Alas de ónix (la tercera), incluso yo, que era la entusiasta, empecé a tener dudas. El segundo volumen me gustó más en algunos aspectos (mundo más rico, más personajes, mejor escritura), pero no me enganchó tanto. Y lo peor: empecé el tercero, sin la urgencia de las anteriores. Quedan 3 libros más en la saga y, sinceramente, no sé si Yarros tiene tanto que contar. Conclusión: probad con el primero, si os engancha seguid, y si la cosa empieza a alargarse como un chicle… no os sintáis mal por dejarlo. Pero por si os quedan dudas, por supuesto que el cuarto me lo voy a llevar a casa en cuanto se publique.
Una corte de rosas y espinas, Sarah J. Maas: la reina indiscutible del género
Sarah J. Maas es la reina madre de la romantasía, no hay debate posible. Una corte de rosas y espinas (ACOTAR) es el referente, la que abrió la puerta para todo lo que vino después, aunque la fama la alcanzó Yarros. Personalmente me gustó bastante, el worldbuilding es muy original, el personaje de Rhysand es el prototipo de macho que nos gusta a todas y la parte final de la novela es de infarto!!! La saga además no es muy larga, son cuatro libros. También me leí el segundo, Una corte de niebla y furia y reconozco que me gustó bastante menos. Pero voy leerme el tercero este verano a ver si la cosa mejora. Si nunca has leído romantasía y quieres meterte sin probabilidad de equivocarte, empieza por aquí. Es prácticamente un trámite obligado para cualquiera que se llame fan del género.
De sangre y cenizas, Jennifer L. Armentrout: empieza bien, decae rápido
De sangre y cenizas (la saga) empieza prometedora, pero ya os adelanto que se desinfla rápido. Localicé algunos defectos en la primera parte pero me convenció lo suficiente como para seguir. Lo malo es que en la segunda, Un reino de carne y fuego, los defectos se agrandan, la historia avanza poco y se hace muy larga. Es uno de esos libros de 800 páginas en los que pasa básicamente nada, es una cosa de admirar, la capacidad de Armentrout de escribir paja (entendedlo como queráis). Si te gusta el género de «doncella elegida + príncipe oscuro + sociedad ocultista» puede que te guste, pero vas avisado. Ah, y si lo que te mola son las escenas subidas de tono, en esta saga hay para regalar. Diría que es la más hot junto con Alas de sangre.
Black Bird Academy, Stella Tack: Fantasía urbana rollo academia de magia, pero con exorcistas
Otra saga (cortita, sólo tres libros), que te gustará mucho si te encantó la serie de Cazadores de Sombras (Cassandra Clare), pero con exorcistas, vampiros, fantasmas y monstruos varios. Y con algo de spicy aunque la verdad no tan explícito como en el resto de opciones que os pongo aquí. El primer libro, Muerte a la oscuridad, la verdad es que me entretuvo, se deja leer muy bien y el personaje de Lore es un cachondo, aunque no me pareció la panacea. El que me gustó mucho fue el segundo, Temor a la luz, cosa rara y diría que único caso en este tipo de sagas. Tiene muchísima acción y no da tregua, la verdad es que me encantó.
Tigana, Guy Gavriel Kay: la «verdadera» romantasía bien escrita
Y aquí enlazo con una cosa que mi compañero Bitterblink lleva años defendiendo: si quieres fantasía con romance, escenas eróticas tratadas con elegancia y un nivel literario muy por encima de lo que ofrece el género hoy en día, vete a clásicos. Y su ejemplo paradigmático es Tigana de Guy Gavriel Kay, que (como diría él) «aunque tenga más años que un bosque» (es de 1990), representa lo que debería ser la romantasía con «spicy» bien hecha.
Os transcribo lo que decía en su reseña: «Tigana fue el primer libro de fantasía adulto que leí. Y cuando digo adulto es que NO es para niños, sobre todo porque trata temas de todo tipo y no se corta ante nada, incluyendo algunas escenas de dos rombos.» Y destacaba especialmente el tratamiento elegante de las escenas sexuales, sin caer en lo zafio ni en lo gratuito. Bitterblink la ha releído varias veces y la considera soberbia. Es un libro con personajes memorables (Brandín, el villano; Dianora, su concubina), una historia de la lucha por la libertad de un pueblo cuyo nombre ha sido mágicamente borrado de la memoria de todos, y una calidad de prosa que ya quisieran muchos best-sellers actuales. Si te gusta el género y quieres probar algo con peso literario real, dale una oportunidad, porque encima es autoconclusivo y eso se agradece.
Manacled, SenLinYu: el fanfic que conquistó al mundo
Y llegamos a uno de los fenómenos del momento, y aquí tengo bastante que decir porque me lo zampé entero (las casi 1.000 páginas, sí). Manacled es originalmente un fanfic de Harry Potter (Dramione, o sea Draco-Hermione) cruzado con El cuento de la criada de Margaret Atwood, publicado en AO3 entre 2018 y 2019 por SenLinYu. Y la cosa se le fue de las manos al chiquille (no me queda claro su género de nacimiento): 77 millones de lecturas, viralización en TikTok y una productora que ha comprado los derechos para llevarlo al cine. El autor/a ha reescrito la historia «limpia» en Alchemised para evitar problemas legales, pero la versión original sigue circulando por internet sin problema, en varios idiomas incluido el español.
¿Por qué me animé yo, aparte de porque soy fan absoluta de Harry Potter? Pues porque toca dos de las tres pegas que siempre le he puesto a Rowling: el emparejamiento Hermione-Ron (cuando lo lógico era con Draco, ya lo decía yo) y el tono excesivamente infantil de la saga (y si quieres saber cuál es la tercera, tendrás que ir a la reseña). Además, tengo que destacar que Draco Malfoy en Manacled está mejor construido que cualquier protagonista masculino de romantasía que haya leído este año. Pero ojo, el libro es larguísimo, le sobran como mínimo 300 páginas, además de amor por un tubo, y la inspiración en El cuento de la criada es directamente una réplica innecesaria. ¿Lo recomiendo? Sí, pero solo a fans del universo Potter. Y no, no me voy a leer Alchemised, demasiadas páginas ya. Pero os digo una cosa: Manacled es la entrada más visitada del blog ahora mismo. Por algo será..
Anatema, Keri Lake: la romantasía gótica con cantos azules (y un spicy que la hunde)
Voy a confesar algo. Yo me leí Anatema porque tenía los cantos pintados de azul y me pareció preciosa. Sí, aquí la gran crítica literaria. Pero bueno, también la sinopsis prometía, así que me la llevé. Primer volumen de la saga El bosque voraz, es romantasía pero con un marcado carácter gótico: ambientación medieval oscura, bosques sombríos, demonios, brujería y una protagonista femenina (Maevyth) que se cruza con el típico antihéroe atormentado (Zevander, asesino del rey con todos los clichés del manual). Incluye romance, pero cocinado a fuego muy lento, no explotando hasta el final. Y aquí viene mi problema.
Las dos primeras partes me estaban gustando bastante: el worldbuilding gótico funciona, los personajes secundarios son lo mejor de la novela (especialmente Rykaia, la hermana de Zevander, divertida y loca de remate) y la trama central engancha. Pero la tercera parte, donde por fin llega el famoso spicy, se carga la novela entera. El erotismo me resultó francamente deficiente, el encuentro muy largo, las reacciones de los personajes no me cuadraron…total, que me sacó completamente de la historia. Y hay algo que tampoco me dejó tranquila: la violencia extrema contra las mujeres que destila el libro, supuestamente como denuncia, pero que pierde toda credibilidad cuando el propio galán tiene tendencias posesivas y celos enfermizos. Veredicto: entretenido si te gusta el dark romance y aceptas que el spicy llega tarde y mal. Para adolescentes no lo recomiendo: no por el sexo, sino por la violencia.
Otras opciones del catálogo: Nuncanoche, Asistente del villano, Seis de cuervos
Hay otras cositas en el blog que pueden interesarte si te va el género:
Nuncanoche de Jay Kristoff. Más oscuro, más violento, con un romance presente pero no protagonista. Si quieres salir del molde «academia mágica + protagonista chosen one + chico malo enamorado» y meterte en algo más adulto y crudo, aquí lo tienes.
Asistente del villano de Hannah Nicole Maehrer. Romance fantástico con humor, mucho más ligero que todo lo anterior. Buena puerta de entrada si el género te asusta un poco.
Seis de Cuervos de Leigh Bardugo. Atención que esto NO es romantasía, pero la incluyo porque es una novela espectacular (Bitterblink la considera de lo mejor que se ha publicado en su género, incluyendo steampunk, personajes brutales, romance y trama de robo magistral).
¿Por dónde empezar según lo que busques?
Para que no os perdáis en este maremágnum de dragones, hadas y príncipes oscuros, aquí va mi guía rápida:
Si nunca has leído romantasía y quieres meterte con seguridad:Una corte de rosas y espinas de Sarah J. Maas.
Si quieres el fenómeno del momento (con todas sus virtudes y todos sus defectos):Alas de sangre de Rebecca Yarros.
Si vienes de la fantasía clásica y quieres algo con peso literario:Tigana de Guy Gavriel Kay (la recomendación es de Bitterblink, no mía, pero la suscribo).
Si buscas fantasía urbana con mucha acción:Black Bird Academy de Stella Tack.
Si quieres descubrir por qué Manacled tiene a medio internet obsesionado: pues lánzate, sin más.
Y un último consejo: no os dejéis llevar por las etiquetas. Que un libro venga con la pegatina de «romantasía» no significa que vaya a ser igual que otro de la misma estantería. Hay romantasía juvenil casta, romantasía erótica explícita, romantasía clásica con escenas elegantes y fantasía con romance que ni siquiera debería llamarse romantasía. Lee la sinopsis, lee las opiniones sinceras (y adultas) y, sobre todo, no os sintáis mal por dejar un libro a medias si no os engancha. La vida es muy corta para malas lecturas.
¿Cuál es vuestra romantasía favorita? ¿Sois del bando de Bitterblink (escéptico con Yarros) o del mío (caí rendida ante Tairn)? Os leemos en los comentarios.
Kentaro Miura (Chiba, 1966 – 2021) fue un mangaka japonés que comenzó Berserk en 1989 y lo publicó de forma intermitente durante más de treinta años en la revista Young Animal. Tristemente falleció en mayo de 2021 sin haber concluido la obra, aunque el estudio Studio Gaga, junto al amigo y colega de Miura Kouji Mori, ha continuado su publicación respetando sus notas y storyboards. Berserk es considerado por muchos uno de los mangas más influyentes de la historia del medio, y su influencia en el videojuego Dark Souls (y por extensión en todo el género soulslike) es ampliamente reconocida y documentada.
Sinopsis
Seguimos a Guts, un mercenario nacido literalmente de una madre muerta (ahorcada) en el campo de batalla, cuya vida entera ha sido una acumulación ininterrumpida de violencia, pérdida y traición. Armado con una espada descomunal llamada la Matadora de Dragones —básicamente un trozo de hierro del tamaño de un hombre— y un brazo mecánico con ballesta incorporada, Guts vaga por un mundo medieval de fantasía oscura perseguido por demonios sobrenaturales llamados Apóstoles que solo salen de noche a intentar comérselo.
La historia tiene dos grandes arcos temporales que se entrelazan: el presente, donde Guts viaja solo con una marca maldita que lo convierte en imán de criaturas del infierno, y el pasado, narrado en el célebre Arco del Eclipse, donde conocemos su origen, su relación con la Banda del Halcón y con Griffith, su líder carismático y ambicioso, y el evento traumático que lo cambia todo. No diré más porque si no lo habéis leído aún, merecéis descubrirlo sin spoilers.
Opinión personal
Lo primero que hay que decir sobre Berserk es lo más obvio: esto no es para todo el mundo. Si con La voz de las espadas os dije que había que tener aguante para superar el bache inicial, aquí hay que tener aguante en un sentido bastante más literal. Miura no se corta. El nivel de violencia gráfica, la crudeza de ciertos episodios y la oscuridad general de la obra son de una intensidad que pocas veces se ve en ningún medio narrativo. Si los libros de la Primera Ley de Abercrombie se toman el grimdark en serio, Berserk directamente inventó buena parte del vocabulario del género antes de que Abercrombie empezara a escribir. Nada se perdona, violación, tortura, desmembramiento, ejecuciones sumarias… El autor nos recuerda constantemente lo feo que es el mundo en el que vive Guts.
Dicho esto, una vez que te adentras en la obra y superas el impacto inicial —que puede ser considerable, especialmente en el Arco del Eclipse, que es probablemente uno de los momentos narrativos más perturbadores que he experimentado en cualquier formato— lo que te encuentras debajo de toda esa oscuridad es algo sorprendente: una historia profundamente humana sobre el coste de los sueños, la lealtad, la traición y la voluntad de seguir existiendo cuando el mundo te ha quitado todo. Ni que decir tiene que el manga es mucho más impresionante que sus distintas versiones animadas, pero en general los animes (aunque más suaves no desmerecen el conjunto).
El personaje de Guts funciona de una manera muy similar a como funcionan los mejores personajes de otros autores de grimdark como Abercrombie. Al principio parece un bloque de violencia pura con poca profundidad. Luego, a medida que el manga va revelando su pasado en capas, te das cuenta de que es uno de los personajes más complejos y mejor construidos del género fantástico. No es un héroe. No es un antihéroe en el sentido moderno y suavizado del término. Es un hombre roto que sigue avanzando porque la alternativa es rendirse, y rendirse no está en su naturaleza.
Griffith merece una mención aparte porque es uno de los mejores antagonistas que he encontrado en años. Igual que Glotka en Antes de que los cuelguen te desconcierta porque no encaja en ninguna categoría moral simple, Griffith no es simplemente un villano. Es alguien cuya ambición tiene una lógica aplastante y cuya caída es a la vez inevitable e incomprensible. La relación entre ambos es el motor emocional de toda la obra y es lo que la eleva muy por encima de sus contemporáneos del género. De hecho me cuesta considerarlo el villano.
El dibujo de Miura merece también su propio párrafo. Hay páginas en Berserk —especialmente en los arcos más tardíos, cuando el autor alcanzó su plenitud técnica— que son sencillamente extraordinarias. Los diseños de las criaturas, la expresividad de los personajes, la composición de las secuencias de acción… es una obra que visualmente no tiene rival directo. El precio de esa perfección fue que Miura era notoriamente lento, con hiatos de años entre capítulos, algo que sus seguidores aceptaban porque el resultado lo justificaba.
Como pega, hay que decir que el manga tiene irregularidades de ritmo considerables. Algunos arcos intermedios —especialmente en el periodo que rodea a Isidro y ciertos personajes secundarios más ligeros— bajan el nivel de tensión de una manera que a veces descoloca. Es como si Miura quisiera dar un respiro al lector después de pasajes especialmente duros, lo cual es comprensible, pero el cambio de tono es a veces demasiado brusco. También el hecho de que esté inconcluso es un factor a tener en cuenta: la historia llega a un punto importante y se interrumpe, aunque Studio Gaga está haciendo una labor más que digna para cerrarlo con respeto.
En cuanto al formato: Berserk se publica en España en varios formatos. La edición en tomos estándar es perfectamente válida, pero las ediciones en tapa dura de Panini son espectaculares para una obra de este nivel visual.
Calificación: Imprescindible
Lo mejor: Guts y Griffith como personajes, el Arco del Eclipse como experiencia narrativa, el dibujo de Miura en su plenitud
Lo peor: Irregularidades de ritmo en algunos arcos, la obra queda inconclusa por el fallecimiento del autor
Lo releería: Sí, y de hecho hay pasajes que mejoran con la relectura sabiendo lo que viene
Lo recomiendo: A cualquier aficionado a la fantasía oscura con estómago para ello. Si os gustaron los libros por ejemplo de Abercrombie y no os importa el formato manga, es lectura obligatoria. Si nunca habéis leído manga, este es un buen punto de entrada precisamente porque no se parece a nada de lo que esperáis del medio, sin embargo repito es una lectura ADULTA, que os va a revolver por dentro.
Otros libros que pueden gustarte:
La voz de las Espadas – Joe Abercrombie (si queréis grimdark en novela con personajes de similar profundidad)
Los Diablos – Joe Abercrombie (si os gusta un grupo de antihéroes moralmente ambiguos forzados a trabajar juntos)
Las cuatro estaciones, Otoño e invierno es la segunda parte de una colección de cuatro novelas cortas publicada por el maestro del terror, Stephen King, allá por el año 1982. Como ya os comenté en su momento con los relatos de Primavera y Verano, esta publicación fue algo diferente a lo que el autor nos tenía acostumbrados, ya que estas historias ahondan más en temas profundos como la redención, el crecimiento, la melancolía y la naturaleza humana, más que en el terror clásico. Vamos a hablar de las dos que tocan hoy, aunque ya os adelanto que me gustó más la primera parte.
Sinopsis
Dos terroríficas historias que confirman a Stephen King como un maestro indiscutido en reflejar esa barrera invisible donde se traspasan los límites de la razón, la moral o el bien para dejar paso al instinto más primitivo, donde el hombre da rienda suelta a las pasiones más inconfesables e inquietantes, pero no por ello menos reales.
«El otoño de la inocencia»: un escritor vuelve a recorrer el camino que atravesó con tres amigos durante su adolescencia para descubrir el cadáver de otro niño, en la representación ritual del pasaje de la juventud a la madurez. En esta novela corta está basada la película Cuenta conmigo del director Rob Reiner.
«El método de respiración»: la inquietante historia de una paciente, contada por su doctor, cuyo espíritu indomable mantiene vivo a su bebé bajo las circunstancias más extraordinarias…Corren rumores de que este relato también será llevado al cine próximamente.
Opinión personal
A continuación hablo de forma separada de las dos historias que conforman esta colección, ya que no tienen nada que ver. Y os adelanto que me convenció mucho más el invierno.
EL CUERPO. EL OTOÑO DE LA INOCENCIA(OTOÑO): Es el relato más largo de los dos que conforman la colección, con una longitud de 200 páginas aproximadamente. Narra la historia de 4 amigos que se embarcan en un viaje a través del bosque para encontrar el cadáver de un chico de la zona que ha muerto. Al principio lo ven como una gran aventura y poco a poco el viaje les va cambiando y las circunstancias que viven en él les marcarán para siempre.
Los temas que King explora en esta historia son la pérdida de la niñez y el tránsito a la vida adulta, por un lado, y la fuerza inquebrantable de la amistad infantil. Ambas temáticas recurrentes en la bibliografía de King y que encontramos en otras obras posteriores del autor como su famosísima It (Eso), u otras más recientes como Joyland. A esto hay que añadir una parte de crecimiento personal del protagonista, Gordie, que será el narrador de la historia alternando flasbacks con su vida adulta. Este personaje actúa un poco de alter ego del propio escritor. Destaco también algunos retazos de fantasía o ciertamente alegóricos, como por ejemplo el encuentro con la cierva que parece representar una cierta huida del personaje de su realidad o incluso esa transición a la edad adulta que comentábamos antes. Por último, remarcar la presencia de la muerte en todo el relato, a la que los chicos se enfrentarán en más de una ocasión, siendo plenamente conscientes de sus consecuencias.
La verdad es que esta novela corta es una propuesta interesante y muy melancólica, en la que el lector seguro se siente identificado con estos cuatro amigos, porque probablemente experimentó lo mismo en su niñez. Las temáticas son correctas, están bien tratadas y fueron innovadoras por parte del autor en este momento. El problema que le veo a esta propuesta es que se hace larga y King no logra que el autor empatice de lleno con los personajes, ni se enganche con su historia. Además, hay varios relatos dentro del relato principal y no es que dispersen, que sí lo hacen, sino que a veces ni siquiera el lector entiende por qué aparecen, quién los narra y cuál es su sentido en la obra. En mi opinión esta historia es fruto de un escritor aún inexperto en cierta manera, que practicó con este relato lo que posteriormente logró con creces y éxito total en posteriores novelas. Entre pasable y entretenido.
EL MÉTODO DE LA RESPIRACIÓN (INVIERNO): Esta historia es bastante más corta que la anterior, no llega a las 100 páginas y personalmente me resultó mucho más dinámica. King nos cuenta en este caso la historia de un abogado de mediana edad que es invitado a un Club de Caballeros en el que no se hacen preguntas, el mayordomo siempre es muy atento y no parece envejecer y en el que se cuentan historias, algunas cómicas, otras espeluznantes. Un día un viejo doctor cuenta la historia de una paciente suya, mujer sola que se queda embarazada y a la que el médico le enseña un método de respiración innovador para el parto.
Me pareció un relato mucho más complejo, interesante y perturbador que el anterior. En este caso encontramos un doble escenario, el propio cuento del doctor con la historia de la embarazada (con un desenlace totalmente atroz y gráfico) y la historia del club de caballeros y el propio misterio que aporta este lugar. Me gustó aún más el ambiente inquietante que provoca el club que el relato del médico en sí mismo. Sobre temáticas…no sabría deciros con certeza. Creo que aquí se habla también de la muerte, de la naturaleza humana y de cómo las personas en circunstancias extremas son capaces de sacar una fortaleza que en otros casos ni se les imaginaría. O sea, de la determinación ante la adversidad. Pero todo ello el autor lo envuelve en una atmósfera macabra y desasosegante, que le va muy bien a la historia y hace que el lector se quede un poco perplejo con la resolución y el significado del propio relato.
La verdad es que me gustó bastante, el menor número de páginas también acompaña y esta vez personalmente me quedé con ganas de más. Aquí sí encontramos una historia más clásica de terror con el misterio del club de fondo. Mucho mejor conseguida que la anterior, al menos en mi opinión. Entre entretenido y bueno, en esta ocasión.
Por qué decidí leerlo: Colección de historias cortas de King, no había duda ninguna, es una de las cosas que más me gustan de este autor.
Lo mejor: Las temáticas que explora en el caso del otoño. El misterio que sugiere pero no explicita, en el caso del invierno.
Lo peor: Demasiado largo el primero, no es una historia bien conseguida.
¿Volvería a leerlo?: No, no es una recopilación de las mejoras de King en cuanto a historias cortas se refiere.
¿Lo recomendaría?: Si te gusta el autor y este tipo de formato de lectura, me atrevería a decir que sí. No son muy largas y se dejan leer bien. No es una propuesta en cualquier caso para todos los públicos. Aunque no sean relatos de terror puros, no dejan de ser a su manera bastante terroríficos.
Sam Feuerbach es un autor alemán de fantasía que ha ganado notoriedad dentro del ámbito de la autoedición en lengua alemana, donde ha conseguido algo nada fácil: destacar en un mercado muy competitivo sin el respaldo inicial de grandes editoriales.
Según perfiles de autor y comunidades lectoras alemanas como LovelyBooks o Amazon, Feuerbach ha logrado construir una base fiel de lectores gracias a una combinación muy concreta: historias accesibles, ritmo ágil y personajes cercanos. Su obra se sitúa dentro de una fantasía que no busca la densidad extrema, sino la conexión directa con el lector.
La Saga Krosann (Krosann-Saga) de la que este libro es la segunda novela, es una de sus series más conocidas en Alemania, con valoraciones muy positivas en plataformas de lectura. Se percibe como una saga de fantasía clásica con un enfoque moderno, donde el foco está menos en sistemas complejos y más en la evolución de los personajes.
Sinopsis
Esta es la segunda novela donde seguimos las aventuras del joven Karek Marein, principe de Toladar y heredero del rey Tedore Marein. Enviado lejos para huir de las intrigas del cruel Duque Schohtar, Karek sigue en su formación como cadete en la fortaleza del Marical Rogat.
Tras los sucesos del primer libro (que no comento para no hacer Spoiler), Karek sigue preguntándose quién encargó su asesinato así como quién es el traidor dentro de la corte de su padre. Por una carambola del destino, el Gran Maestro de la espada Forant termina siendo bajo un pseudónimo su Capitán en la fortaleza y tanto él como sus camaradas comienzan la formación bajo tan intenso profesor, que es pronto desenmascarado por sus increíbles habilidades.
Karek encontrará información que liga la famosa profecía con un misterioso objeto «mágico» llamado el Reloj de Arena, y a la vez descubre quién es el traidor en la corte de su padre. Mientras él se enfrenta a las amenazas del duque Schohtar y su identidad se va filtrando a más y más habitantes de la fortaleza, la asesina del cuervo irá pasando por diversas peripecias que le terminan otrogando un nuevo apodo y un nuevo contrato: ir a la corte de Tedore y decirle quién es el traidor que sigue filtrando información.
La guerra civil amenaza al reino y Karek deberá utilizar sus envidiables dotes de negociador y orador para conseguir aliados que se queden a su lado en el aciago futuro al que se enfrentan que pondrá en peligro su vida y la de sus camaradas en busca del famoso reloj de arena.
Opinión Personal
Como comento al principio este libro es un libro «de personajes», pues es lo que realmente te ata al libro. Un worldbuilding esquemático, lo justo para que nos situemos, pero luego un lenguaje y valores mucho más contemporáneos (que son un poco anacrónicos pero que es el mundo que ha diseñado el autor) son los rasgos de esta saga. Sin sus personajes estos libros son poca cosa y con ellos son algo mucho más potente.
Empezando por Karek que me parece un personaje super potente. No, no adelgaza y se vuelve super poderoso, sigue siendo gordo (algo menos) y torpe y normalmente depende de los demás, curiosamente varias veces en estos dos libros le salvarán mujeres, mujeres fuertes e independientes que terminan siendo aliadas de Karek (Grandisima escena la de Sarah y la Asesina charlando de su pasado). Su labia le valdrá para ganar sus particulares batallas en muchas ocasiones y será su mente despierta la que le permita descubrir los planes de sus enemigos, aun así le queda por madurar y sigue quedandose en blanco delante de su amor platónico Milafine.
En este libro vemos como las mentiras «tienen las patas cortas» y poco a poco la identidad de Karek se va a ir filtrando veremos su agonía por no poder contarles la verdad a sus camaradas y la desconfianza de estos ante los secretos de Linnek.
También veremos la evolución del cuervo a El Mirlo (ella odia este nuevo apodo). Como ponerse en contacto con su pasado, con su infancia empieza a sacar una parte de ella que no existia: La piedad hacia el débil e inocente. Antes mataba sin dudar, ahora casi sin querer se convierte en una heroína de leyenda sin dejar de ser la asesina amoral que ha sido siempre. Hay revelaciones sobre la asesina que son casi tan importantes como el resto de la historia.
Luego merece la pena hablar del Gran Maestro de la espada, Garemalam alias Forant, ligado a Karek por una profecía que no conoce pero que lo pone en la mira de los asesinos. Me gusta que el gran maestro elija como discípulo a Brawl que es un personaje muy unidimensional pero que veremos que también es capaz de evolucionar, en vez de al protagonista, ya que eso hubiera roto la lógica de la historia.
La historia es casi más un conjunto de escenas pero sigue siendo potente por unos personajes estupendos que tiran para adelante con esta historia que no sería memorable si no la contaran estos personajes, ya que en ocasiones el argumento es ciertamente bobalicón y tiene algunos problemas de continuidad, de repente para algunos personajes pasan semanas y otros casi van día a día, es una gestión del tiempo de la historia un poco rara.
El único punto un poco más debatible es que ya desde el inicio del libro Sam Feuerbach nos muestra que muy pocos o ningún personaje tienen «Plot-armor» (es decir, que no pueden morir por ser de los «protagonistas»). Seremos testigos de varias muertes traumáticas de personajes que yo estaba convencido que iban a continuar o incluso que eran imprescindibles para la trama. De repente el libro se hizo adulto y ya desde las primeras páginas alguno de nuestros favoritos puede desaparecer.
En fin un libro entretenido y fácil de leer. Recomendable para seguir los eventos del primer libro con interés. Es posible que te dé pena como acaba algún personaje, pero en la guerra no solo mueren los malos…
Calificación: Entretenido
Lo Mejor: Los personajes, por eso da tanta rabia caundo alguno muere
Lo Peor: Argumento bobalicón, la historia da algunos «saltos», muertes de personajes
Lo Releería: Si
Lo Recomiendo: Si te gustó el primero este es continuista.