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Cómo leer a Jo Nesbo: la guía definitiva de Harry Hole para no perderte (y saber cuáles evitar)

Post Especial By Malosa

Trece novelas lleva ya Jo Nesbo   alrededor del mismo personaje: el comisario Harry Hole. Alcohólico, arisco, macarra, solitario, incapaz de mantener una relación sentimental que dure dos telediarios pero con un código ético propio que cumple a rajatabla. Uno de los mejores personajes que nos ha dado la novela negra, sin discusión. Yo me declaré Jonesboadicta hace años y aquí sigo, libro tras libro, sin cansarme de él.

Pero seamos honestos: trece novelas pero no todas están al mismo nivel. Las hay redondas, magistrales, de esas que cierras y abres directamente la siguiente. Y las hay flojas, descafeinadas, que te hacen preguntarte: «Nesbo, ¿qué te ha pasado?». Así que he hecho esta guía para que sepas por dónde empezar, qué no puedes perderte y qué es lo que más flojea de la saga.

Una cosa antes de entrar en materia. Con Nesbo es mejor leer en orden…y atentamente. El escribe y tú, si eres espabilado, le sigues. No te facilita nada, te exige atención plena desde la página 1. Así que, ojos abiertos y empieza por el principio. O al menos por el tercero, Petirrojo, el inicio de la trilogía de Oslo.

Las imprescindibles, por las que vale la pena engancharse

El redentor (Harry Hole 6)

Si tengo que quedarme con una, es esta. Para mí es la mejor de toda la saga y un imprescindible del género, sin más. Un argumento complejo e inteligente en el que el autor une al final todas las pistas y todos los cabos sueltos que ha ido dejando, sin magia y sin sacar nada de la manga. Pero es que además aquí el crimen no es lo único importante: Nesbo nos regala diálogos impecables, relaciones complejísimas entre personajes y un montón de cuestiones morales sobre la culpa, la responsabilidad y la ética de la justicia humana. Nesbo es implacable: habrá muertes inesperadas, sucesos que te dejarán sin habla y situaciones de nudo en el estómago. No le encuentro un solo pero. Una novela redonda de los pies a la cabeza.

Las muy buenas, calidad asegurada

La estrella del diablo (Harry Hole 5)

Cierre de la trilogía de Oslo y la entrega donde encontrarás más Harry Hole que nunca: conocerás a fondo a este gigante alcoholizado, capaz de una tenacidad envidiable en lo profesional y de un desastre absoluto en lo personal. Como novedad, el autor introduce por primera vez la figura del asesino en serie, con todo el punto criminológico y de perfilado que a mí me chifla. Es el libro más americanizado de los que había leído hasta entonces, pero el toque yanki no me molestó nada. Ritmo frenético, el noruego no te da respiro y, como siempre, un desenlace impecable sin trampas. Aquí me confirmé como Jonesboadicta.

El muñeco de nieve (Harry Hole 7)

Personajes carismáticos, argumento complejo y perfectamente entretejido, suspense a raudales. Aparece Katrine, una especie de Hole en versión femenina que comparte con él diálogos trascendentes sobre la vida, el trabajo y la muerte. Vuelve la fórmula del asesino en serie, con ese punto cinematográfico y una escena final adrenalítica que parece pedir a gritos una adaptación de Hollywood. El único pero: es el más predecible hasta la fecha, y por momentos Nesbo enreda la trama en exceso, con tantos giros y falsos culpables que casi se pasa de vueltas. Aun así, sigue muy alto el listón tras El redentor.

Policía (Harry Hole 10)

Después del bajón andterior, esta entrega recupera el tirón de la serie: suspense, complejidad, psicología de personajes, acción y un desenlace adrenalítico. Un asesino patrulla Oslo matando agentes de policía en los mismos lugares de crímenes que ellos no resolvieron. Se descubre una nueva faceta oscura de Harry y la acción va a raudales: persecuciones, muertes en abundancia, corrupción política. Aviso a navegantes: Nesbo se parece a R. R. Martin en que no duda en matar a sus personajes. Tiene cierta previsibilidad con el asesino y alguna caída de ritmo en el segundo tercio, pero está a la altura de las buenas de la serie. La cerré y abrí la siguiente del tirón.

Cuchillo (Harry Hole 12)

Probablemente a la altura de los mejores de la serie. Arranca con el asesinato de un personaje muy importante (te lo cuentan hasta en la contraportada, así que pocas sorpresas ahí) y entrecruza esa trama con las andanzas del violador Svein Finne, recién salido de la cárcel. Es la entrega menos explícita y morbosa en cuanto al crimen: aquí el cómo importa poco y cobran fuerza el quién y el porqué. Es la novela de mayor carga psicológica de toda la saga, la que más hace caer a Hole a los infiernos, con un dolor tan palpable que el lector lo siente. Venganza, traición y redención como engranaje. Y un final impredecible y a la vez totalmente lógico. Mención especial para Alejandra, que me cae mucho mejor que la sosaina de Rakel.

Las buenas, disfrutables con matices

El murciélago (Harry Hole 1)

La ópera prima, y se nota que es la primera. Lo más curioso es el emplazamiento: Australia, Sídney, una atmósfera totalmente distinta al resto de la saga, con las leyendas y costumbres de los aborígenes como gran acierto. Es la novela donde descubrimos la vulnerabilidad de Harry, una faceta que no volverá a mostrar tan abiertamente, y el pasado que aquí conocemos sirve para entender muchísimo del personaje. ¿El pero? Si has leído las demás, notas que falta profundidad en el argumento y en la resolución del caso, y se echan en falta los diálogos magistrales y las reflexiones morales que vendrán después. Un libro correctísimo que promete mucho. Y Nesbo cumple sus promesas, con creces.

Némesis (Harry Hole 4)

El segundo de la trilogía de Oslo y un salto claro respecto a Petirrojo. Aquí desaparece la confusión: hay dos tramas paralelas, pero la acción engancha casi desde el principio. Es una historia sobre la venganza y el castigo, con esas pasiones humanas que mueven casi todos los crímenes de Nesbo. Aparece Beate Lønn, la tímida policía capaz de recordar todos los rostros que ha visto en su vida, que llenará un poco el hueco de Ellen. Y el final es fantástico: el autor retuerce el desenlace una y otra vez para hacerte dudar, sin magia ni trucos de última hora. Jo Nesbo es adictivo: cuando empiezas con él, no puedes parar.

La sed (Harry Hole 11)

Entretenida, no compleja de seguir y con los habituales giros de guion. Una abogada aparece asesinada con el cuello desgarrado por una dentadura de hierro y falta sangre de la víctima: el asesino se la ha bebido. Harry vuelve a caer en los infiernos, enfrentado al alcohol y a su propia personalidad perturbada, y el autor sigue sacándole nuevas aristas a un personaje sobre el que ya ha escrito muchísimo. Me gusta el doble sentido del título (la sed de alcohol de Harry y la sed de sangre del asesino). Lo que menos: el tema del vampirismo, que lo veo ya muy visto, y ese carácter hollywoodense de la puesta en escena. Pero esta vez me equivoqué de pleno con el asesino, así que bravo por Nesbo.

Eclipse (Harry Hole 13)

La última entrega hasta la fecha. Empieza en Los Ángeles pero a las pocas páginas Harry vuelve a Oslo y recupera a un montón de personajes conocidos, lo que facilita la lectura aunque suene a libro ya visto. Lo mejor: recupera los asesinatos truculentos y la figura del asesino en serie tras una entrega previa más descafeinada, y tanto el modus operandi como el final inesperado me gustaron mucho. Alejandra vuelve a caerme bien y gana protagonismo. Lo que no me convenció: el inicio cogido por los pelos con el personaje de Lucille, demasiados falsos culpables y, sobre todo, una resolución enredada y mal explicada. Hay una parte que tuve que releer tres veces. Aun así, novela negra de alta calidad. Y ya empiezo a necesitar que esta saga acabe: el único final posible pasa por el final de Hole.

Las que solo leerás si eres fan de verdad

Petirrojo (Harry Hole 3)

El primero traducido al español y el más flojo de la trilogía de Oslo. No me entusiasmó: me pareció complicada de seguir, de narices. Nesbo no facilita nada (él escribe y tú, si eres espabilado, le sigues), y aquí lo lleva al extremo con saltos temporales, líneas argumentales que no conectas hasta media novela y una retahíla de nombres noruegos imposibles de recordar. El resultado es una novela compleja y confusa. Pero no mala: tiene un desenlace sólido y original, y ese personaje de Harry que, sin ser guapo ni gracioso ni carismático, simplemente te cae bien. De forma aislada no lo recomiendo, pero es necesario para entender el resto. Consejo: atento desde la página 1, y si puedes hazte una lista con los personajes.

El leopardo (Harry Hole 8)

La primera vez que un libro de Nesbo me llegó a aburrir. Tiene cosas buenas (nuevos y exóticos escenarios como Hong Kong y el Congo, personajes que ganan protagonismo como el padre de Harry, las habituales discusiones de calado moral), pero se hace largo y aburrido en su parte central, el planteamiento del caso es difícil de entender y se aprecia cierto agotamiento en la imaginación del autor: las vueltas de tuerca son más forzadas, el misterio más previsible. Encima fuerza la inclusión de elementos ganadores de novelas anteriores con calzador. Si eres fan de Hole, tienes que leerlo. Pero es probable que te decepcione un poco. Por cierto, ¿alguien me explica por qué se titula El leopardo?

Fantasma (Harry Hole 9)

El que menos me ha gustado de toda la saga, con bastante diferencia. La trama gira en torno al tráfico de drogas y una nueva droga llamada violín, con una crítica al consumo y a la permisividad legal, pero el resultado es una trama descafeinada, sin un ápice de suspense y basada en repeticiones. Personajes apenas descritos, fácilmente confundibles, sin ninguna profundidad, que incluso desaparecen sin que el autor cierre sus subtramas. Eso no había pasado nunca de forma tan evidente. Se salvan dos cosas: Harry, que siempre gusta, y el desenlace abierto y osado del final. Pasable, y bien pasable. ¿Nesbo, demasiadas presiones editoriales? Porque sabe hacerlo muchísimo mejor.

Entonces, ¿por dónde empiezo?

Si quieres ir a lo seguro, empieza por El murciélago y lee en orden hasta engancharte. Si lo que buscas es la cumbre de la saga, sabe que tu recompensa está en El redentor. Y si en algún momento te topas con Fantasma o El leopardo y se te cae un poco el ánimo, aguanta: son los baches de una saga por lo demás sobresaliente. Porque al final, da igual el caso, da igual el asesino. Lo que engancha es Harry Hole. Y de eso, Nesbo no defrauda.

Malosa

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El Sauce Oscuro – Mauro Caffaratto

Reseñado por Bitterblink

Como cada año, en la feria del libro de Madrid, que para nosotros es un eventazo literario con tintes fetichistas (ver si tu autor favorito está más viejo o a adelgazado es parte del tema), yo suelo ir por las casetas y comprar libros de ciencia ficción y fantasía de autores españoles. Suelen ser parte de mis lecturas de verano.

Suelo comprar primeras novelas, libros humildes en tapa blanda y desconocidos, pero este Sauce oscuro es la excepción ya que siendo una primera novela viene en tapa durísima y con bastante promoción en las casetas y muchísima en internet.

“¿Cóoooomo? ¿Una primera novela de fantasía escrita originalmente en castellano promocionada?” diréis. Y es que  el segundo apellido de Mauro es Grandes, como su madre, la muy querida, conocida y prematuramente fallecida (2021) escritora Almudena Grandes. Y su padre, Alberto Caffaratto es un conocido editor.  Hasta aquí el salseo. Y sí, ha tenido mucha promoción y notoriedad por ser quién es, pero ya os digo: Mauro no vive de sus apellidos; debo decir que con toda sinceridad creo que esta novela hubiera conseguido la misma notoriedad por sí misma, por su excelente calidad. De hecho yo no sabía nada del autor y ya había recomendado vivamente la novela a mis amigos, ahora que lo sé, solo puedo decir «Hijo de tigre: nació con rayas».

Mauro Caffaratto Grandes (Madrid) es consultor tecnológico de profesión, aficionado a los juegos de rol y lector compulsivo de fantasía y ciencia ficción. También confiesa otras aficiones bastante menos épicas, como la programación, la cocina o los puzles de lógica. El Sauce Oscuro inaugura la saga Los sueños de Elenda y supone su debut como novelista. Resulta evidente que llevaba años construyendo este universo antes de decidirse a publicarlo, porque cuesta creer que un mundo tan amplio y cohesionado haya nacido únicamente para una primera novela.

Sinopsis

Kendarian Molino fue uno de los mejores investigadores del Directorio, pero una serie de errores lo ha convertido en un funcionario relegado a un destino que nadie desea: el remoto valle del Cuervo. Allí debe investigar la desaparición de tres muchachas, un caso que las autoridades mantienen abierto más por protocolo que por verdadero interés.

El regreso a su lugar de origen obliga además a Kendarian a enfrentarse al recuerdo de la muerte de su padre, asesinado por un Invitado, las monstruosas criaturas que nacen de determinadas muertes violentas y que convierten el mundo de Elenda en un lugar donde el horror forma parte de la vida cotidiana. Sobre el valle, además, planea la sombra del Sauce Oscuro, una entidad antigua cuya presencia parece despertar de nuevo.

Lo que comienza como una investigación policial acaba transformándose en una historia de conspiraciones, magia, horrores cósmicos y secretos familiares dentro de un universo de fantasía oscura tan ambicioso como original.

Opinión personal

¿Qué encontrarás en El Sauce Oscuro?

  • Fantasía oscura (Grimdark)
  • Escenas «costumbristas»
  • Horror cósmico
  • Investigación policial
  • Monstruos lovecraftianos
  • Intrigas políticas
  • Magia original
  • Prosa literaria
  • Mundo complejo

Para ser una primera novela me sorprendió mucho y para bien. Merece toda una wiki y con solo esta novela podría rellenarla entera. Leí el primer capítulo, apenas unas páginas y quedé electrizado y eso que en la feria del libro de Madrid ese día hacían 40 grados de temperatura y no invitaba a sentarse a leer bajo un árbol…

Digamos que hay muchas formas de escribir y muchas formas de construir un mundo de fantasía, pero voy a hacer una simplificación horrorosa y decir que hay 2:

  • O bien me baso en lo conocido o (gran O)… me lo invento desde cero
  • O bien uso lenguaje y valores modernos o (grandisimo O)… recurro a casi castellano reacentista y valores acordes.
  • O bien escribo con frases cortas y concisas con palabras fáciles O (enooorme O)… escribo con estilo propio y dejo que el lector aprenda a usar un puñetero diccionario.

Podéis adivinar que Mauro ha huido de todo lo fácil y ha elegido en los tres casos la opción difícil.

Eso quizá no es algo directamente proporcional a lo bueno que es un libro, por ejemplo Brandon Sanderson es todo lo contrario, sacrifica su ambición estilística en aras de la claridad y el ritmo. Mauro, en cambio se la juega con un estilo propio y un ritmo más pausado, más digamos «literario» y a la vez cercano que honestamente agradezco por su originalidad.

El mundo que construye Mauro es muy complejo y vivo, es una mezcla de Castilla renacentista con horrores lovecraftianos, con otras dimensiones y con monstruos y dioses que habitan en los sueños. Os doy algunas pinceladas porque a mí me hubieran ayudado a entender la novela:

  • Primero cuando alguien muere de forma accidental o violenta y no es decapitado se produce una “Invitación” y un horroroso monstruo caníbal surge a partir del cadáver y se pone automáticamente a matar y devorar a todos los humanos de alrededor. Los más poderosos se llaman espantos y el Sauce Oscuro es uno.
  • Luego tenemos una organización llamada el Directorio, formada por “hermanos” criados y entrenados desde niños y provistos de un tipo de hechicería llamada “cramancia”.
  • La vida política y social está gobernada por el Tratado de las Semillas. En cada parto el infante puede (o no) tener una (valiosísima) semilla alojada en el cordón umbilical cerca del ombligo. Las familias que producen semillas más grandes se convierten en nobles y si dejan de producirlas pueden perder su título.

Y podría seguir con más y más detalles y aspectos del mundo que son importantes, pero que creo que es mejor que descubras en el libro.

Lo que más me gusta:

  • Para mí, es un 10 la originalidad del mundo. Mitad siglo de oro mitad Lovecraft, con el Tratado de las Semillas como eje político y social. Pronto te das cuenta que encaja mucho con lo que llamamos “fantasía oscura” o Grimdark. Sin embargo dentro de un mundo tan duro también hay sitio para vidas normales y relativamente felices.
  • Kendarian es un gran protagonista que además se nos va desvelando poco a poco, al principio te lo presentan como un putero (literal) disoluto pero luego ves que la persona de la que hablan los rumores no es eso. Esa profundidad en capas es lo que más agradezco de un protagonista, por eso lo amas o lo odias y en este caso me encanta. También la evolución de la relación con Elda Tierra (y el propio personaje de Elda que es un personaje femenino de esos de los que te enamoras sin darte cuenta)
  • Me gusta que siendo un mundo tan complejo procure enseñarte y no explicarte arbitrariamente (este defecto lo tienen muchos primerizos). Eso hace que a veces entendamos el mundo poco a poco, eso es parte de la gracia. Cuando te preguntes ¿Y esto qué tiene que ver? no te preocupes que la explicación llegará…
  • La historia empieza muy muy bien y se sigue con interés
  • Las relaciones entre personajes son más complejas que en otras novelas de fantasía, interesase, cosas ocultas, cosas dichas y sugeridas…
  • Los Diálogos salpicados de palabrotas, racismo, banalidades y chistes de taberna son de lo mejor de la novela
  • El lenguaje es muy rico (insisto en lo de las palabrotas) y vas a aprender más sobre molinos de lo que quisieras saber (Tolva, canaleja, muela, cabria etc…)
  • Un divertido guiño hacia el final respecto de los juegos de rol de lapiz y papel y una pifia en una tirada de Cordura (la famosa regla «Gallina»), me hizo sonreír.

Lo que me gusta menos:

  • Encuentro un poco incoherente la mezcla de nombres castellanos tipo Pedro Higuera con otros claramente fantásticos como Kendarian. Hay algunas justificaciones, pero me parece un poco arbitrario (Kendarian es de padre “extranjero” concretamente Podro).
  • No me convence ser lector omnisciente, conocer a los “malos” y sus prácticas sadomaso casi me molesta, ya que el malvado Julito Perales (sí, es el nombre de uno de los antagonistas) da menos miedo que un culto sin cara.
  • Recurre al «body horror», al «asco», incluyendo el sexo explícito en este saco, que a mí es algo que tampoco me encanta.
  • Otras historias (a veces anteriores y otras posteriores a la historia) mezcladas durante los capítulos como las semillas de los Vuelaplata, me hicieron perder un poco el hilo. Considero que las digresiones aportan al mundo pero no a la historia y a veces se me hizo confuso encajarlas en el hilo de la trama.
  • Empieza muy rápido pero a mitad de la novela el ritmo se pausa mucho. La parte central se hace lenta y parece en algunos capítulos más una novela “costumbrista” que de fantasía. Quizá fue lo que más me ha pesado en esta, por lo demás, muy buena novela, pero si os ocurre os animo a insistir, ya que las escenas costumbristas y las cartas también cumplen una función aunque estés deseando volver a la historia de Kendarian (quizá porque estás deseando volver a la historia de Kendarian).
  • Hacia el final de la novela hay un Deus Ex Machina absurdo que me molesta, pero el autor lo integra en el argumento.

No es un libro perfecto, eso está claro, pero considero que es un Muy buen libro, más incluso teniendo en cuenta que es una primera novela. Sí, tiene algún defecto, sin embargo eso no le resta mérito al enooorme mundo de fantasía que habitaba en su cabeza y que ha sabido plasmar en esta estupenda novela.

En mi opinión, esta novela es un “instant-classic”, que es una lástima lo dificilísimo que va a ser traducirlo a otros idiomas. Ojalá lo hagan, porque creo que a los angloparlantes les va a «explotar la cabeza»  con la prosa de este libro, mucho más arriesgado estilísticamente que la fantasía que últimamente se publica. Apuesto a que dentro de 10 años seguiremos hablando de este libro. Y espero seguir escribiendo en internet para poder deciros «Os lo puto dije».

Calificación: Muy bueno, sorprendentemente bueno para una primera novela.

Lo mejor: Mundo extraordinariamente original, ambientación grimdark con sabor castellano, imaginación desbordante, lenguaje rico y con personalidad, personajes complejos, gran comienzo, lore inmenso, graciosísimo guiño a la «tirada de cordura» de los juegos de rol

Lo peor: Ritmo irregular en la parte central, digresiones que rompen la historia, antagonistas menos inquietantes al mostrarlos demasiado, mezcla de nombres algo arbitraria, el body horror y el sexo como demostración de poder, no me encanta un Deus Ex Machina cerca del final

Lo releería: Sin duda

Lo recomiendo: Vivamente, si te gusta la fantasía es de lo más original que se ha publicado en castellano últimamente.

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Bitterblink

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Odisea – Javier Negrete

Reseñado por Bitterblink

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Javier Negrete (Madrid, 1964) es un autor fundamental de la fantasía y la ciencia ficción en España. Licenciado en Filología Clásica, ha compaginado su carrera literaria con la docencia como profesor de griego, ejerciendo durante años en el instituto de Navalmoral de la Mata (Cáceres), lo que explica su profundo vínculo con la cultura clásica en sus obras.

Ha ganado en distintas ocasiones el premio Ignotus otorgado por la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror. Asimismo ha ganado otros premios destacados: 2000 – Premio UPC de novela corta por Buscador de sombras, 2006 – Premio Minotauro por Señores del Olimpo y 2008 – Prix Européen Utopiales en Francia por la misma novela, que le consagró también fuera de nuestras fronteras.

No es casualidad que sea precisamente en el terreno grecorromano donde Negrete se mueve mejor: cuando escribe mitología clásica su prosa gana una soltura y una pasión que no siempre encuentro en sus otras novelas.

Este libro entra de lleno en ese terreno, así que ya sabéis que parto con cierta predisposición favorable, aunque como siempre intento no dejar que eso me nuble el juicio.

Sinopsis

Negrete no se conforma con narrar el regreso a Ítaca. La novela arranca con Odiseo todavía niño, mucho antes de que nadie haya oído hablar de Troya, en el momento en que sin saberlo se convierte en objetivo de los dioses. Es Atenea quien se fija en él, fascinada por una inteligencia que se adivina distinta a la de cualquier otro mortal, y decide convertirlo en su campeón, en la herramienta con la que planea hacerse con el poder del Olimpo. Lo que la diosa no sospecha es que la principal virtud de Odiseo no va a ser la fuerza ni el valor, sino la astucia, y que el arte de la manipulación puede jugarse en las dos direcciones.

De ahí la novela nos traslada a la guerra de Troya, donde recorremos junto a Odiseo los episodios más conocidos del ciclo troyano: el trato con Aquiles y Agamenón, el peso del rapto de Helena y la afrenta a Paris y Príamo, y el ingenio final del caballo que decidirá el conflicto. Negrete mezcla con soltura el relato bélico con la maquinaria divina que opera detrás, dejando claro en todo momento cuánto de lo que ocurre en el campo de batalla responde en realidad a los intereses y caprichos de Zeus, Hera, Poseidón y el resto del panteón.

La última gran parte del libro es el regreso propiamente dicho, con Ítaca como horizonte cada vez más lejano. Aquí desfilan los episodios que cualquier lector de la Odisea reconocerá: el cíclope, los cantos de las sirenas, Circe y su isla, el paso entre Escila y Caribdis, el descenso al Hades para consultar a Tiresias, los años de cautiverio en la isla de Calipso y la llegada a la corte de los feacios de la mano de Nausícaa. Al otro lado de ese periplo esperan Ítaca, Penélope, el hijo Telémaco ya crecido y los pretendientes que se han instalado en el palacio dando por muerto al rey, un desenlace que Negrete no se apresura en absoluto a resolver.

Opinión personal

Es un libro largo, muy largo, y se nota especialmente en el tramo central: ahí el ritmo decae y cuesta bastante más avanzar que en el arranque o en el cierre. Dicho esto, el conjunto me ha convencido, y lo que más me ha interesado es cómo resuelve Negrete algo que Homero da por hecho y que a un lector moderno le puede costar sentir: qué significaba de verdad tener un dios encima.

Para los griegos los dioses no eran figuras lejanas ni alegorías bonitas, eran entidades superpoderosas que vivían en un monte y que, cuando les apetecía, entraban en tu cabeza y te hacían hacer cosas que tú jamás habrías hecho por voluntad propia. El ejemplo de manual es Heracles matando a sus propios hijos, poseído por Hera. Negrete recoge exactamente ese guante y lo convierte en el eje emocional de la relación de Odiseo con Atenea: no es una musa protectora, es algo mucho más parecido a un demonio capaz de tomar posesión de tu cuerpo y cometer atrocidades en tu nombre mientras tú, encerrado dentro, no puedes hacer nada. El resultado es un odio y un resentimiento hacia la diosa que la Odisea original jamás se plantea, porque en Homero Atenea es la aliada, el favor divino que todo héroe querría tener. Aquí es la amenaza permanente.

Ese giro cambia el motor de toda la novela. El poema de Homero es, en el fondo, un canto al anhelo de volver a casa, con la hospitalidad hacia el extraño como una de sus grandes lecciones morales de fondo. Negrete conserva ese anhelo pero le añade una condición que Homero nunca pone sobre la mesa: Odiseo no solo quiere volver a Ítaca, no quiere volver a cualquier precio. Quiere volver libre, sin deberle nada a la diosa que lleva media vida usándolo como marioneta. Es un matiz pequeño sobre el papel y enorme en la lectura, porque convierte cada intervención divina, cada golpe de suerte que en el original celebraríamos sin más, en una victoria envenenada. Y os aseguro que Ulíses / Odiseo, tiene un plan y como Annibal Smith, le encanta que los planes salgan bien.

Los dioses en general pese a no ser protagonistas per se de la novela merecen un comentario aparte. Negrete no solo los introduce en la narración: Los reinventa. Me encanta la personificación de Hefesto más como un creador de tecnología super avanzada en vez de un herrero.

Repasando otras reseñas del libro he visto que no soy el único al que le chirría algo el reparto de personajes: varios lectores coinciden en que quedan un poco planos, sobre todo los secundarios, que funcionan más como piezas necesarias para el avance de la trama que como personas con las que uno llegue a encariñarse de verdad. A eso se suma un problema de foco que también he visto señalado en otro sitio y que comparto: Negrete se detiene con muchísimo detalle en pasajes que uno esperaría más breves, como el encuentro con Nausícaa, al que dedica un tiempo que no me esperaba en absoluto, y en cambio despacha con prisa otros que sí son claves para cualquier lector de la Odisea, como la ejecución del caballo de Troya, que queda casi en fuera de campo tras haberle dedicado bastante espacio a su preparación. Es una novela que deja a medias justo donde uno querría que se recreara más.

Por último, una manía personal que ya le noto a Negrete de un libro a otro: su insistencia en las Moiras y las Parcas como recurso narrativo. Entiendo el porqué, encaja con esa idea de un destino que pesa sobre los mortales, pero a mí el efecto que me produce es justo el contrario al que busca, porque cada vez que aparecen terminan haciéndome spoiler de la propia novela que estoy leyendo.

Es un libro acertado, fácil de leer y que sostiene la tensión a lo largo de sus (demasiadas) páginas. Que sí que ahora estoy en una época de mi vida que los libros muy largos se me atoran un poco en la garganta, seré yo. Dicho esto el libro como suele suceder cuando Negrete saca a relucir su oficio con la mitología, me ha gustado mucho, me ha sorprendido siendo una historia mega trillada, y como otras veces felicito al autor por su logro.

Calificación: Bueno

Lo Mejor: el tratamiento de Atenea como una presencia opresiva y no como una simple aliada, el tema de la libertad frente al de solo volver a casa, el plan de Odiseo

Lo Peor: la extensión, especialmente en la parte central, donde el ritmo decae

Lo Releería: probablemente no de una sentada, pero sí volvería a los pasajes de la relación con Atenea

Lo Recomiendo: sí, sobre todo si buscáis una lectura de la mitología griega que se tome en serio lo aterrador de convivir con un dios, y tenéis paciencia para un libro extenso

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Otros libros que podrían gustarte:

  • Señores del Olimpo es mi libro preferido del escritor, más fantástico que histórico me parece espectacular

Esta novela es una reedición que hemos podido leer gracias a la editorial HarperCollins, que nos la ha hecho llegar sin coste en formato físico, y que como el resto de libros que las editoriales nos hagan llegar vamos a donar a la «biblioteca de pacientes» del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Esta muy meritoria iniciativa que una de las enfermeras ha puesto en marcha por su cuenta, se ha traducido en una pequeña estantería llena de libros en la planta tercera del hospital a la que estamos encantados de poder contribuir. Gracias de nuevo a HarperCollins por su generosidad y a Begoña (nuestro contacto en el Marañón) por su estupenda iniciativa.

Bitterblink

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Las 9 mejores novelas y sagas de ciencia ficción espacial para leer este verano (según Bitterblink)

Post especial by Bitterblink

El verano tiene eso: que llega el calor, el aire acondicionado empieza a sonar como un Renault 5 arrancando a -10 grados, descubres que tienes más tiempo libre del que recordabas y acabas buscando alguna forma de escapar de la realidad.

Para desconectar de verdad, hay pocos destinos mejores que el espacio sideral porque tiene una ventaja enorme sobre cualquier otro escenario de evasión: allí tus problemas cotidianos dejan de importar. La hipoteca, el trabajo y el vecino que ha decidido aprender batería durante vacaciones se vuelven insignificantes cuando estás intentando sobrevivir en Marte, detener el fin del Sol o evitar una guerra interestelar.

Así que he reunido algunas de mis novelas y sagas espaciales favoritas. Hay clásicos imprescindibles, fenómenos recientes, inteligencia artificial con problemas existenciales, exploradores galácticos y algún que otro astronauta que toma decisiones extraordinariamente malas con una confianza admirable.

Todas tienen reseña en el blog. Y todas merecen una oportunidad.

El juego de Ender + La sombra de Ender – Orson Scott Card

Si tuviera que recomendar una sola saga de esta lista a alguien que quiere iniciarse en la ciencia ficción espacial, probablemente sería esta. No porque sea la más moderna o la más espectacular, sino porque sigue funcionando igual de bien cuarenta años después de su publicación. Eso no ocurre por casualidad.

En El juego de Ender, la humanidad teme una nueva invasión de los insectores y decide entrenar a los mejores niños del planeta para convertirlos en estrategas militares. Entre todos ellos destaca Ender Wiggin, un genio al que los adultos manipulan sin descanso porque creen que es la única persona capaz de salvar a la especie. Lo brillante de la novela nunca fueron las batallas espaciales, aunque las tiene, sino los dilemas morales que plantea. Card consigue que te preguntes continuamente cuánto estamos dispuestos a sacrificar para sobrevivir y quién paga realmente el precio de la victoria.

Pero si todo el mundo conoce a Ender, mucha menos gente ha leído La sombra de Ender, y eso es una pena porque es una de las mejores reinterpretaciones que he leído jamás. Card vuelve a contar exactamente los mismos acontecimientos desde el punto de vista de Bean, uno de los personajes secundarios del libro original. Lo sorprendente es que no parece una repetición. Bean entiende cosas que Ender desconoce, ve conspiraciones que ocurren fuera de plano y aporta una visión mucho más fría y analítica de toda la historia. Es uno de esos raros casos en los que una novela paralela no vive de la fama del original, sino que consigue engrandecerlo. Si has leído uno y no el otro ¿¿A qué esperas??

Somos Legión (Somos Bob) – Dennis E. Taylor

De todos los libros más recientes que aparecen en esta lista, probablemente ninguno me ha enganchado tanto como Somos Legión (Somos Bob). Es una de esas novelas que empiezas por curiosidad y acabas recomendando a cualquiera que te aguante más de cinco minutos hablando de libros.

Bob Johansson es un ingeniero informático que vende su empresa, se criogeniza por si la inmortalidad acaba llegando y tiene la mala suerte de morir atropellado pocas horas después. Más de un siglo más tarde despierta convertido en una inteligencia artificial integrada en una sonda espacial autorreplicable cuya misión consiste en colonizar la galaxia. Lo que sigue es una mezcla extraordinariamente divertida de exploración espacial, humor geek, inteligencia artificial, filosofía y ciencia ficción hard. Taylor consigue hablar del Barco de Teseo, de colonización interestelar y de los límites de la identidad personal sin que la novela deje de ser una lectura tremendamente entretenida.

Además, hay una peculiaridad importante: actualmente Somos Legión solo se encuentra disponible en español en formato audiolibro. Normalmente eso podría parecer una limitación, pero en verano casi lo veo como una ventaja. Si nunca has probado un audiolibro, esta saga es una forma estupenda de empezar. Hay algo muy agradable en escuchar a Bob mientras paseas por la playa, estás tumbado junto a la piscina o simplemente intentas sobrevivir a una tarde de cuarenta grados. No hay que luchar contra el viento que intenta pasar las páginas por su cuenta ni contra la arena que siempre encuentra la forma de colarse dentro del libro. Simplemente te pones unos auriculares y dejas que una inteligencia artificial obsesionada con colonizar la galaxia te acompañe durante unas horas.

El Marciano + Proyecto Hail Mary – Andy Weir

Andy Weir tiene una habilidad especial que muy pocos escritores poseen: consigue que resolver problemas de ingeniería espacial resulte emocionante. No debería funcionar. Funciona de maravilla.

En El Marciano, Mark Watney es abandonado en Marte después de que su tripulación lo dé por muerto. Está solo, aislado a millones de kilómetros de cualquier ayuda y tendrá que sobrevivir utilizando únicamente sus conocimientos científicos y una capacidad casi sobrenatural para mantener el sentido del humor cuando todo sale mal. Que suele ser bastante a menudo. Es una novela que convierte la ciencia en aventura y que consigue que te preocupes sinceramente por alguien cuyo principal enemigo es una hoja de cálculo llena de malas noticias. Además, tuvo una adaptación cinematográfica estupenda dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Matt Damon, una de esas raras ocasiones en las que libro y película funcionan igual de bien.

Si aquel libro ya era una maravilla, Proyecto Hail Mary consigue ir todavía más lejos. Ryland Grace despierta solo en una nave espacial sin recordar quién es ni por qué está allí. Poco a poco descubre que el Sol se está apagando y que él podría ser la última esperanza de la humanidad. Lo que empieza como un misterio espacial acaba convirtiéndose en una historia de amistad interestelar sorprendentemente emotiva. Y sí, estoy hablando de Rocky. No voy a contar nada más porque descubrirlo forma parte de la experiencia, pero hacía mucho tiempo que un personaje me caía tan bien tan rápido.

Este mismo año además se ha estrenado su adaptación cinematográfica, Proyecto Salvación, que ha conseguido algo nada sencillo: convencer a muchos lectores de que estaba a la altura del material original. Si disfrutaste con El Marciano, esta debería ser tu siguiente parada obligatoria.

Los diarios de Matabot – Martha Wells

Si tuviera que señalar la saga más divertida de esta lista, probablemente elegiría a Matabot. No porque sea una comedia pura, sino porque consigue que un androide antisocial obsesionado con ver series basura termine convirtiéndose en uno de los personajes más entrañables de la ciencia ficción moderna.

La saga comienza con Sistemas críticos, donde conocemos a una unidad de seguridad que ha hackeado su propio sistema de control. Es libre. Lo único que quiere hacer con esa libertad es que los humanos le dejen tranquilo para ver sus telenovelas. Naturalmente, los humanos tienen otros planes. En Condición artificial aparece ART, una inteligencia artificial tan insufrible como brillante, y juntos forman una de las parejas más divertidas que he encontrado en el género. Protocolo rebelde continúa ampliando ese universo y demostrando que Wells entiende perfectamente cómo escribir personajes artificiales que resulten más humanos que muchas personas.

Lo mejor de Matabot es que debajo del humor y de los diálogos brillantes hay una reflexión bastante seria sobre la identidad, la libertad y la dificultad de relacionarse con los demás. Además, son novelas cortas. Peligrosamente cortas. Lees una en una tarde y cuando te das cuenta necesitas la siguiente. Recomiendo también la serie, no puede ser de otra manera, es suficientemente fiel (al espíritu) de los libros.

Serie Imperial Radch — Ann Leckie

Hay novelas que entretienen y luego están las novelas que te obligan a reajustar el cerebro durante las primeras cien páginas. Ann Leckie pertenece claramente al segundo grupo.

Justicia auxiliar tiene una de las premisas más originales de la ciencia ficción moderna. La protagonista es una nave espacial. Literalmente. Una inteligencia artificial que antes controlaba miles de cuerpos auxiliares y que ahora ha quedado reducida a uno solo. Y busca venganza. Lo fascinante no es tanto la trama como el universo que construye Leckie: un imperio galáctico complejo, extraño y diferente a casi cualquier cosa que hayas leído antes.

Espada auxiliar toma todo lo que funcionaba en la primera novela y lo desarrolla todavía más. Más política, más intrigas, más reflexiones sobre identidad, memoria y poder. Es probablemente la recomendación más exigente de esta lista, pero también una de las más originales.

La Vieja Guardia — John Scalzi

No toda la ciencia ficción necesita cambiar tu forma de ver el universo. A veces basta con que te haga pasar un buen rato. Y en eso John Scalzi es un especialista.

La Vieja Guardia parte de una idea fantástica: cuando cumples setenta y cinco años puedes alistarte en las Fuerzas de Defensa Coloniales. A cambio recibes un cuerpo rejuvenecido y una segunda oportunidad. La letra pequeña es que probablemente acabarás luchando en alguno de los lugares más peligrosos de la galaxia. La continuación directa de la aventura, Las Brigadas Fantasma es más ligera e igualmente veraniega.

Scalzi escribe con una facilidad insultante. Los personajes resultan simpáticos desde el primer capítulo, la acción nunca decae y siempre encuentra espacio para el humor. No pretende reinventar el género. Pretende entretener. Y vaya si lo consigue. Es uno de esos libros que se leen con una sonrisa permanente y que recuerdan por qué la ciencia ficción también puede ser pura diversión.

Mickey 7 — Edward Ashton

Termino con una de las premisas más ingeniosas que ha dado la ciencia ficción reciente. En Mickey 7, el protagonista es un Prescindible: un trabajador cuya función consiste básicamente en morir cuando la situación se complica demasiado. Cada vez que eso ocurre, imprimen una nueva copia con todos sus recuerdos.

El problema aparece cuando Mickey 7 sobrevive a una misión que debería haberlo matado y descubre que Mickey 8 ya ha sido creado. Tener dos copias simultáneas de la misma persona es ilegal, así que ambos tendrán que esconderse mientras intentan evitar que los eliminen. Ashton aprovecha esta idea para plantear preguntas bastante interesantes sobre identidad, conciencia y qué significa realmente ser una persona, todo ello acompañado por una buena dosis de humor negro.

La reciente adaptación cinematográfica (Mickey 17, protagonizada por Robert Pattison) ha vuelto a poner el libro en el punto de mira, pero la novela sigue siendo la mejor forma de disfrutar de una idea que mezcla filosofía, clonación y comedia negra con una naturalidad sorprendente.

Y ahora, ¿por dónde empiezo?

Porque ya sé que 9 libros dan vértigo, aquí va mi guía rápida:

  • Si quieres empezar con algo divertido y reciente: Somos Legión, Somos Bob. Engancha desde la primera página y tiene 5 secuelas para todo el verano en formato audiolibro.
  • Si quieres ciencia ficción rigurosa pero emocionante: El bloque de Andy Weir. El Marciano + Proyecto Hail Mary te darán semanas de lectura de primera.
  • Si buscas algo con personalidad y capítulos cortos: Matabot. Es como tener un amigo androide con ansiedad social que te cuenta sus aventuras.
  • Si quieres ciencia ficción literaria que te haga pensar: Ann Leckie. No es lectura fácil, pero es de lo mejor que se ha escrito en el género.
  • Si necesitas un clásico que deberías haber leído ya: El juego de Ender y si lo has leído La sombra de Ender. No hay excusa.
  • Si quieres algo ligero y entretenido: La Vieja Guardia o Mickey 7. Para leer en la piscina sin quemarte las neuronas.

Y ya está. Si con alguno de estos libros no consigues escapar unas cuantas horas del calor veraniego, quizá el problema no sea la ciencia ficción, quizá necesites vacaciones más largas.

El espacio es frío, oscuro y hostil, pero la realidad en la que vivimos es aun más hostil así que aprovechad el verano.

Feliz verano y felices lecturas.

Firmado Bitterblink

 

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Capitán de mar y guerra – Patrick O’Brian

Reseñado por Bitterblink

Llegué a este libro por el camino menos noble para un lector que se precie: a través del cine. Vi Master and Commander: al otro lado del mundo, la estupenda película que Peter Weir dirigió en 2003 con Russell Crowe, y salí de la sala con esa sensación rara de haber estado embarcado de verdad, oliendo la brea y la pólvora. Tan buena me pareció que decidí ir a la fuente, y la fuente es esta novela de Patrick O’Brian.

Conviene presentar al autor, porque es un personaje curioso. O’Brian (1914-2000) fue antes que nada un traductor de prestigio (vertió al inglés el Papillon de Charrière y buena parte de la obra de Simone de Beauvoir) y un biógrafo reputado, nada menos que de Picasso, con quien fue vecino en el Rosellón francés. Era además un hombre celosísimo de su intimidad, hasta el punto de fabricarse una biografía a medida: sostuvo durante años ser irlandés cuando en realidad había nacido en Inglaterra y se llamaba Richard Patrick Russ. Con ese material empezó, ya entrado en años, la saga que lo haría célebre: las aventuras del capitán Jack Aubrey y el médico Stephen Maturin, una serie de veinte novelas que durante casi dos décadas fue objeto de culto minoritario antes de estallar como fenómeno de ventas. Capitán de mar y guerra es la primera de todas, la piedra fundacional.

Sinopsis

La acción arranca en abril de 1800, con una Gran Bretaña que sigue plantando cara con denuedo al expansionismo de Napoleón. En una velada musical en Puerto Mahón, un teniente de navío llamado Jack Aubrey y un médico de origen irlandés y catalán, Stephen Maturin, están a punto de llegar a las manos por una nimiedad: el compás mal llevado de un cuarteto de cámara. Al día siguiente, la fortuna da un vuelco. Aubrey es ascendido y recibe el mando de la Sophie, una modesta corbeta de la flota del almirante Nelson; hace las paces con su rival de la víspera y, al descubrir que es médico, lo recluta como cirujano de a bordo.

A partir de ahí asistimos a la puesta a punto del barco, al reclutamiento de la tripulación y a las primeras singladuras de la Sophie por el Mediterráneo, en una sucesión de patrullas, persecuciones y combates contra los corsarios y los navíos enemigos. Y, sobre todo, asistimos al nacimiento de una de las grandes amistades de la literatura: la del marino extrovertido, valiente y algo bocazas, y la del médico introspectivo, naturalista y reservado. Dos caracteres opuestos condenados a entenderse en el espacio imposible de un barco de guerra.

La Sophie se meterá en más problemas de los que esperaba y nuestro bocazas preferido tendrá que mantener la disciplina con mano de hierro para hacer sobrevivir la fragata y a su bisoña tripulación.

Opinión personal

Adelanto el veredicto: el libro es tan emocionante como prometía la película, y eso no es poco. Son excelentes las escenas de batalla naval. O’Brian las narra con un pulso y un conocimiento técnico que te plantan en cubierta, entre el humo, la madera astillada y los gritos de las órdenes. Hay aquí una decisión literaria que conviene señalar: el autor no rebaja la jerga marinera para hacérnosla cómoda, sino que la despliega entera, con todos sus masteleros y sus foques, confiando en que el lector se deje llevar por la música aunque no entienda cada término. El efecto es una credibilidad casi absoluta; uno tiene la sensación de estar oyendo a marinos de verdad, no a actores recitando.

Pero más allá de la acción hay algo que eleva la novela por encima del simple relato de aventuras, y es cómo transmite el espíritu de la época. El sacrificio asumido como cosa cotidiana. La rígida y fascinante frontera entre los oficiales y los marineros, dos mundos que conviven a pocos metros y sin embargo a un abismo social de distancia. Y esa estampa que a mí se me quedó grabada: la de un niño grumete cargando con responsabilidades de adulto, como si la infancia fuera un lujo que el mar de aquel tiempo no se podía permitir. O’Brian no juzga ese mundo desde nuestra moral contemporánea, lo reconstruye desde dentro y deja que el lector saque sus conclusiones, que es la manera elegante de hacer novela histórica.

Por ponerle un pero, porque defectos graves no le encuentro, algunos de los diálogos entre Aubrey y Maturin se me atascan cuando el médico se enreda en disquisiciones filosóficas que se me antojan algo superficiales y que frenan el avance de la narración. Es probable que otros lectores valoren justamente esas pausas reflexivas como el contrapeso intelectual a la acción; a mí, confieso, me dan ganas de volver cuanto antes a cubierta. Defecto menor, en cualquier caso, en una novela tan redonda.

Y la mejor prueba de cuánto me gustó es esta: no solo lo releería, es que ya lo he releído, que para mí es la forma más sincera de recomendar un libro.

Calificación: Bueno

Lo Mejor: Las escenas de batalla naval y cómo transmite el espíritu de la época: el sacrificio, la diferencia entre oficiales y marineros, la figura del grumete

Lo Peor: Algunos diálogos con Maturin se atascan en una filosofía que me resulta superficial

Lo Releería: Sí, y de hecho ya lo he hecho más de una vez

Lo Recomiendo: Sí, especialmente si viste y disfrutaste Master and Commander

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Y para terminar, una recomendación que parece un disparate pero no lo es. Si este Aubrey te conquista y te quedas con ganas de más disciplina naval, honor y mando sobre hombros demasiado jóvenes, prueba con los libros de David Feintuch que reseñé en su día: Seafort Guardiamarina y su continuación UNS Challenger. Están ambientados en el espacio, sí, con naves estelares en lugar de fragatas, pero tienen exactamente el mismo vibe: la cadena de mando, el peso del deber, el sacrificio y la soledad del que manda. Cambia el velamen por el casco de una nave y es la misma música. Palabra.

Bitterblink

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El portal de los dioses ferales – Matt Dinniman

Reseñado por Bitterblink

Cuarta entrega del fenómeno literario más improbable de los últimos años: la saga de Carl el Mazmorrero, escrita por Matt Dinniman, ese autor norteamericano autodidacta que empezó autopublicándose en Amazon, fue acumulando lectores en RoyalRoad y Patreon, y terminó siendo recogido por Penguin tras convertirse en uno de los audiolibros más escuchados de toda la historia de Audible. Si no os suena, ya he reseñado el primer libro en este mismo blog y allí podéis encontrar mi opinión sobre el fenómeno y las claves de por qué la saga funciona. Aquí me voy a centrar en este cuarto tomo en concreto.

Sinopsis

Para los que no conozcáis la saga, intento explicarlo sin destriparla. La Tierra ha sido convertida en una mazmorra interdimensional por unos alienígenas que la usan como espectáculo de telerrealidad transgaláctica. Cada nivel de la mazmorra es un escenario distinto con sus reglas, monstruos, jefes y trampas; sus moradores (los ratreadores, humanos supervivientes del apocalipsis) tienen que avanzar de nivel en nivel matando, recogiendo botín, ganando suscriptores y subiendo de nivel mientras todo se retransmite a millones de espectadores extraterrestres que apuestan, patrocinan y comentan sus hazañas. Carl, ex guardia costera estadounidense en calzoncillos y la gata Princesa Donut, antigua mascota campeona de concursos de belleza de su exnovia Beatrice, son las dos estrellas más improbables de esta cosa.

En El portal de los dioses salvajes llegamos al cuarto nivel y la cosa cambia de tono respecto a los anteriores. Aquí la mazmorra se transforma en un escenario donde los rastreadores están separados en «burbujas» y donde ayudar a otros rastreadores va a estar tremendamente limitado. En la burbuja de Carl hay un castillo aereo, una cripta patrullada por un fantasma letal, un castillo de arena habitado por un mago loco y un submarino pilotado por una cabeza robótica.

Carl y Donut tienen que reclutar y proteger a un grupo de rastreadores supervivientes mientras navegan alianzas, traiciones y misiones que parecen imposibles. Por el camino, a los habituales, Mordecai, Katia, Elle e Imani se unirán nuevos rastreadores como Louis y Firas, dos mejores amigos borrachos y fumetas que son mejores amigos y que no parecen tener una idea buena entre los dos (me encanta su evolución) y otros como un grupo de vendedores de coches convertidos en arqueros.

En esta planta Carl se enfrentará a otros rastreadores, gigantescos monstruos, todopoderosos Dioses y quizás los monstruos más escalofriates de todos: los abogados. En fin, no será sencillo ganar, es más no será sencillo sobrevivir y mucho menos salvar al resto de compañeros pero, ey hay que intentarlo.

Opinión personal

Llegamos a la cuarta entrega de una saga que ya cuenta con siete libros publicados en inglés y los va sacando en castellano a buen ritmo gracias a la editorial que ha apostado por traerla. Y este, lo digo ya sin ambages, es uno de los mejores libros de la serie. Probablemente el mejor hasta el momento en términos de equilibrio entre lo que la saga ya hacía bien (acción descacharrante, humor políticamente incorrecto, golpes inesperados) y lo que la saga estaba prometiendo en los libros anteriores y aquí entrega por fin: profundidad temática real.

Lo primero que destaca es la planificación. Si en las primeras entregas uno tenía la sensación de estar leyendo un autor brillante pero algo improvisado, capaz de dar bandazos de subtrama en subtrama, aquí Dinniman empieza a recoger versos sueltos sembrados en los libros previos y a darles sentido. Aquellas pistas dispersas que parecían chistes o detalles de relleno resultan ser piezas pensadas. Esa coherencia retroactiva, que reorganiza la lectura mental que uno tenía de los libros anteriores, es un placer raro y demuestra una arquitectura narrativa mucho más sólida de lo que la fachada gamberra de la saga sugería. Bien por el autor, que confirma aquí que sabe muy bien adónde quiere llegar y que todo está pensado de antemano.

Lo segundo es la estructura clásica de Dinniman: empiezas viniendo por los porrazos y te quedas por las reflexiones. Os explico. La primera capa del libro es lo de siempre: humor absurdo, sátira de la cultura de los influencers y de la telebasura, situaciones que ponen los pelos de punta, criaturas grotescas, peleas brutales, equipo absurdo, frases ingeniosas y momentos que harían las delicias de cualquier amante de los videojuegos con la dosis justa de Borderlands en vena. Pero por debajo, y cada libro más, Dinniman está hablando de cosas muy serias. La responsabilidad individual cuando todos los sistemas te incitan a la pasividad. El capitalismo salvaje y cómo el espectáculo se devora a sí mismo y a quienes lo alimentan. La trampa moral de los pequeños héroes y de los grandes monstruos. La empatía como recurso escaso. La capacidad de mantener la dignidad y la decencia cuando todo a tu alrededor está diseñado para empujarte al cinismo y la crueldad. Suena pretencioso si lo cuento así, pero el milagro es que el autor lo cuela todo entre escenas de criaturas que vomitan y duendes que negocian. Es una saga que funciona en dos niveles y os aseguro que el segundo nivel cada vez pesa más.

Lo tercero son las pequeñas victorias de Carl. Carl no es un héroe canónico, no es un protagonista «brillante» en el sentido tradicional. Es un tipo cabreado, tozudo, con un código moral propio y arruinado por la situación, que va resolviendo cada problema con lo que tiene a mano y va acumulando pequeños triunfos en una cadena imparable. No hay un golpe maestro que cierra el libro. Hay decenas de pequeños momentos que se van encadenando con una lógica casi de cosecha. Y el lector va saboreando cada uno, porque Carl se los ha ganado a pulso. Cuando aprietas en el último tercio del libro y empiezan a caer las fichas, uno tiene la sensación de que cada decisión que has visto tomar a Carl 200 páginas atrás está pagando dividendos ahora. Eso es escritura buena.

Y lo cuarto es el final. Los libros de Dinniman siempre terminan con una explosión, en sentido literal y figurado. Hay un crescendo en las últimas páginas que es marca de la casa y aquí está particularmente bien resuelto. El final sorpresa de este cuarto libro me ha pillado a contrapié y me ha dejado con una incomodidad muy productiva: necesito el siguiente. Ya. No me hagas esperar (por si os lo preguntáis acaba de salir y ya lo estoy leyendo)

Si alguien llega aquí sin haber leído los tres anteriores, no va a entender nada y va a pensar que esto es una locura ininteligible. Es una saga, hay que leerla en orden y comprometerse con ella. Tampoco es para gente que no soporte el humor escatológico, las situaciones políticamente incorrectas o la violencia. El propio formato LitRPG (con sus estadísticas, niveles, inventarios y descripciones de habilidades) sigue siendo un obstáculo para algunos lectores tradicionales, aunque Dinniman lo dosifica con criterio y nunca deja que las mecánicas se traguen el ritmo narrativo. Aviso también para los más sensibles: la saga sigue siendo «adulta» en el peor sentido del término (no hablo solamente de palabrotas), hay cosas que se cuentan que duelen y que se quedan contigo.

Calificación: Muy bueno

Lo Mejor: la planificación a largo plazo del autor que aquí queda en evidencia, el final, las reflexiones sobre responsabilidad individual y capitalismo salvaje, las pequeñas victorias acumuladas de Carl, los versos sueltos de los libros anteriores que aquí se resuelven

Lo Peor: necesitas haberte leído los tres anteriores sí o sí, y aún así te quedarás con ganas inmediatas del quinto

Lo releería: probablemente, sobre todo cuando termine la saga entera para releerla con nueva información

Lo recomiendo: rotundamente, a quien ya esté enganchado a Carl. Y a quien no lo esté, le recomiendo que empiece por el primero porque esto solo se disfruta en orden

Si os ha picado la curiosidad, echadle un ojo a mi reseña del primer libro y ya me contáis si conseguís quedaros solo en uno.

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Bitterblink

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Villano en Prácticas – John Scalzi

Reseñado por Bitterblink

John Scalzi es un viejo conocido en este blog. Es uno de mis escritores preferidos por su capacidad de mezclar humor y ciencia ficción desde ‘La vieja Guardia’ y sus secuelas. Ha ganado varios premios y ha sido candidato a muchos más, aunque es un autor irregular: tiene grandes aciertos y también obras que se quedan a medio gas.

Esta, lamentablemente, pertenece al segundo grupo. Lo cierto es que Villano en Prácticas me ha parecido una «obra menor» dentro de su bibliografía, comparable en ese sentido a El visitante inesperado.

Sinopsis

Charlie Fitzer es un antiguo periodista económico reconvertido en profesor suplente que lleva años buscando un rumbo en la vida. Divorciado y viviendo en la casa familiar que sus hermanos quieren vender, su único sueño realista es comprar un pequeño pub en el centro de la ciudad… si es que el banco le aprueba alguna vez el préstamo. Su única compañía es su gata, Hera.

La rutina mediocre de Charlie salta por los aires cuando muere su tío Jake, un multimillonario y reservado magnado de los aparcamientos con el que apenas tenía relación, y le deja en herencia todo su imperio.Lo que Charlie no sabe es que el negocio de los aparcamientos era solo una tapadera: su tío era, en realidad, un supervillano de manual, con su correspondiente guarida secreta en una isla volcánica. En el funeral, al que acuden matones únicamente para asegurarse de que Jake está realmente muerto, las cosas empiezan a torcerse. Poco después una bomba destruye su casa y Charlie es incriminado por la muerte de un intruso que resulta ser un agente del gobierno. Sin alternativa, acaba refugiándose en la guarida insular de su tío.

Allí descubre la verdadera magnitud de lo que ha heredado: una red de operaciones encubiertas, una fortuna oculta, una eficiente mano derecha (Morrison) y una organización de secuaces no todos ellos humanos. La organización funciona como una empresa más, con su propia lógica corporativa: los villanos no son ni buenos ni malos, sino simples «disruptores» que explotan los sistemas en beneficio propio o de sus clientes, ofreciendo servicios por suscripción y sosteniéndose sobre un equilibrio de destrucción mutua asegurada.

El problema es que los enemigos de Jake son ahora los de Charlie. Frente a él se alza la Asamblea de Lombardía, una coalición de otros multimillonarios villanos (ricos depredadores sin alma, respaldados por corporaciones multinacionales y capital riesgo) que, en un encuentro en el Grand Bellagio del lago Como, le presionan para que se una y pague una abultada cuota de membresía… o atenga a las consecuencias.

Opinión Personal

La novela arranca muy bien, con algunos comentarios refrescantemente mordaces contra el ultracapitalismo, que es exactamente lo que representa la empresa del «Villano» (esa joya de «somos menos malvados que Spotify, al menos nosotros permitimos ganarse la vida a quienes trabajan para nosotros»). Hay además unos cuantos chistes sobre los Bros emprendedores dignos de la serie Entrepreneurs de Disney+. El problema es que, poco a poco, todo eso se va diluyendo.

Entiendo que la razón de un principio tan brillante y un final más flojo tiene que ver con que, a mitad de la escritura (durante la pandemia), Scalzi se contagió de Covid y estuvo muy muy enfermo, llegando a pensar que iba a morir. Eso debió de cambiarle la perspectiva un poco, y se nota en el tono.

Aquí conviene decir que mi lectura va a contracorriente del consenso crítico, que ha sido bastante más entusiasta. Publishers Weekly lo despacha como un thriller ágil que subvierte los clichés del supervillano con humor socarrón y sentido común, y reseñas anglosajonas como las de Library Journal o Booklist lo recomiendan con entusiasmo, insistiendo en el ritmo rápido y los diálogos chispeantes. Entertainment Weekly lo describe como villanos de nivel James Bond metidos en la rutina del mundo corporativo al estilo de The Office. Incluso quien firma la reseña en SFFWorld defiende que el acierto está precisamente en que el libro no se extiende más de la cuenta: con sus apenas 270 páginas, la trama dura lo justo para soltar su mensaje y marcharse antes de sobrecargarse. Lo entiendo, pero a mí esa misma brevedad me dejó la sensación de divertsión que se evapora.

Sí coincido con un matiz que ha aparecido en alguna crítica más templada: que estamos ante un Scalzi más ligero y tontorrón que de costumbre, con algún apunte sobre gobiernos en connivencia con corporaciones sin escrúpulos, pero entretenido sin más y lejos de sus libros más sólidos.

En general Scalzi no destaca por sus grandes personajes, y aquí sucede lo de siempre. Los únicos con cierta profundidad (además de un delfín sindicalista) son Dobrev, otro villano, y el propio Charlie. El resto, por desgracia, son «solo nombres» sin una personalidad definida. Pero bueno, suele pasarle y no lo veo como una tragedia.

Sin embargo, hay un punto que para mí define la obra como «menor»: el protagonista es sujeto pasivo. Las cosas le ocurren de principio a fin, y no es ni por su genialidad ni por su bondad por lo que todo se resuelve al final. Es como leer una crónica de sucesos con final feliz. Vaya, que no pasa de entretenido, un divertimento menor para el verano.

Ha sido finalista de los premios Hugo y Locus, lo cual nos indica que al menos se basa en grandes ideas y eso no lo puedo negar pero mi bien amado Scalzi tiene mejores libros que ofrecer.

Calificación: Entretenido, una obra menor dentro de Scalzi

Lo Mejor: El arranque mordaz contra el ultracapitalismo, los chistes sobre los Bros emprendedores, el delfín sindicalista

Lo Peor: El protagonista es puro sujeto pasivo, el segundo tramo se desinfla, personajes que son «solo nombres»

Lo releería: No especialmente

Lo recomiendo: A los seguidores de Scalzi que busquen un divertimento ligero de verano, sin esperar lo mejor de su producción

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Valiente (la flota perdida 4) – Jack Campbell

Reseñado por Bitterblink

Jack Campbell (pseudónimo del oficial de la Marina estadounidense John G. Hemry) es un escritor de ciencia ficción militar que lleva varios libros construyendo una de las sagas espaciales más sólidas y adictivas de los últimos años: La Flota Perdida. Valiente es el cuarto volumen, y lo primero que hay que decir es que supera con claridad a Osada, al que calificamos de «Entretenido». Este sube el listón. Si habéis llegado hasta aquí ya sabéis que no hay vuelta atrás.

Sinopsis

El capitán John «Black Jack» Geary sigue al mando de la maltrecha Flota de la Alianza, atrapada en el espacio profundo de los Mundos Síndicos y con muchas ganas de volver a casa. Tras haber escapado por los pelos del sistema estelar Lakota, Geary toma una decisión que a sus propios oficiales les parece una locura: volver exactamente al mismo sitio del que acaban de huir. El razonamiento táctico es brillante, los resultados sorprendentes, y la moral de la tripulación, inexplicablemente, se dispara.

Pero la batalla no es el único frente que tiene abierto. Dentro de su propia flota hay conspiradores dispuestos a relevarle del mando o a convertirle en el dictador que él no quiere ser. La senadora Rione, su amante intermitente y consejera política, desconfía de todo y de todos. Y la capitana Desjani, comandante de su buque insignia el Intrépido, sigue siendo el apoyo más sólido que tiene… y también su problema más complicado, porque entre ellos hay algo que ninguno puede decir en voz alta mientras sigan siendo oficial superior y subordinada.

Opinión Personal

Una de las cosas que Campbell hace muy bien, y que en esta cuarta entrega ya está completamente asentado, es el equilibrio entre la ciencia ficción militar dura y los dilemas personales del protagonista. Las batallas espaciales son detalladas sin volverse incomprensibles, con una lógica táctica que se agradece porque demuestra que el autor sabe de lo que habla (que sea marino de carrera se nota). Pero lo que hace que enganches de verdad no son las lanzas infernales ni los campos de anulación: es Geary.

Geary es un hombre del pasado intentando entender un presente que le resulta extraño. Ha despertado cien años después de su época y lidera a soldados que han crecido adorándole como a un mito. Eso le incomoda profundamente. No quiere ser un héroe legendario, no quiere ser un dictador, y desde luego no quiere quedarse solo con el peso de salvar la Alianza. Esta tensión entre lo que los demás proyectan en él y lo que él sabe que es en realidad es el motor emocional de toda la saga, y en Valiente llega a uno de sus puntos más álgidos.

Lo que más destaca respecto a Osada es la resolución del que allí llamábamos «triángulo amoroso». Ya no hay triángulo. La relación entre Geary y Desjani, que se ha ido cocinando desde el primer volumen, tiene aquí una escena de una sinceridad y contención que le hace a uno desear que aquellos dos personajes ficticios sean felices. No es poca cosa conseguir eso en una novela de naves espaciales disparándose entre sí. Desjani pasa de ser una oficial que en Osada todavía tenía algo de adoradora acrítica a convertirse en un personaje de pleno derecho, con sus propios dilemas, sus pérdidas y su forma de entender el honor. Es la mejor versión de este personaje hasta la fecha.

También avanza con más solidez la subtrama alienígena, que en Osada era apenas un apunte intrigante. Aquí tiene peso real en la trama, con una negociación que revela que el conflicto entre la Alianza y los Síndicos puede ser mucho más grande y más antiguo de lo que nadie sospechaba. Bien llevado.

Dicho todo esto, hay defectos que se repiten de un libro a otro. Las conspiraciones internas dentro de la flota vuelven a girar sobre sí mismas: los mismos oficiales descontentos, los mismos movimientos de tablero, sin desenlace definitivo. A estas alturas ya es un patrón estructural de la saga más que un fallo puntual, y uno se pregunta si Campbell va a resolver esa trama alguna vez o si simplemente la usa como ruido de fondo permanente. Y los marines de la coronel Carabali, cuya falta ya señalé en Osada, siguen siendo los grandes olvidados. Tienen presencia puntual pero Campbell no termina de saber qué hacer con ellos, y es una lástima porque tienen potencial para mucho más.

Calificación: Bueno

Lo Mejor: La madurez del arco Geary-Desjani, las batallas bien resueltas, la amenaza alienígena ganando peso real

Lo Peor: Las conspiraciones internas siguen siendo circulares; los marines de Carabali siguen infrautilizados, como en Osada

Lo Releería: Sí, la saga entera de un tirón

Lo Recomiendo: Imprescindible para los seguidores de la saga, y el mejor libro hasta la fecha. Para los nuevos, empezad por el primero.

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Vera de Juan del Val y los Premios Planeta: ¿mejoran o empeoran?

Lo cuento ya de entrada, sin rodeos: llevo años leyéndome el Premio Planeta y, salvo contadas excepciones, nunca me convencen. Lo he dicho en cada una de mis reseñas, lo digo en cada cierre de año y lo repito ahora: en mi opinión, los Planeta sobreviven más por su valor comercial que por su valor literario. Y eso no lo digo solo yo, lo dijo en su día también Pérez-Reverte y yo coincido al cien por cien.

Pero esta semana, con Vera, una historia de amor de Juan del Val plantada en el número uno de ficción en El Cultural y todos vosotros googleando si vale la pena, me he hecho la pregunta inversa: si llevo años criticando los Planeta y comparando unos con otros, ¿he hecho yo el ejercicio honesto de mirar atrás y ver si están mejorando o empeorando? Pues vamos a ello. Repaso aquí los siete Premios Planeta y finalistas que he reseñado en el blog, en orden cronológico inverso, con mi opinión honesta sobre cada uno y al final saco conclusiones. Avisados quedáis.

Vera, una historia de amor – Juan del Val (Planeta 2025)

Voy al grano: para mí, Vera no merece el Planeta. Y antes de que nadie me apedree, dejo dos cosas claras: me cae muy bien Juan del Val, me parece un tertuliano inteligente y con sentido común, y conste también que esta novela jamás la habría leído de no haber ganado el premio. Pero ya que la he leído, allá voy.

Empiezo por lo positivo, que también lo tiene. Es una novela corta y fácil de leer, en mi caso cayó en dos sentadas. Del Val consigue dinamismo a base de capítulos cortísimos con cambio de personaje constante y una narrativa correcta. Esto último lo valoro doblemente porque el autor siempre ha dicho que fue alumno mediocre y que fracasó en la escuela; aprender a escribir correctamente de adulto tiene mérito. Y, si tiramos mucho del hilo, se puede leer como una crónica sobre la insatisfacción, en la línea de La pasión turca de Antonio Gala: una mujer burguesa de vida acomodada que decide tirarlo todo por la borda. Aunque dudo mucho que esta fuera la intención del autor.

¿Lo malo? Casi todo lo demás. Los personajes son insustanciales, sin profundidad, ni siquiera Vera tiene un perfil que se sostenga. La novela está plagada de clichés hirientes: los ricos de clase alta estudian en ICADE y son superficiales y racistas, las mujeres de esa clase son reprimidas educadas por monjas con prejuicios sexuales, los que viven en barrios humildes son drogadictos y ladrones. Una representación caricaturesca y manida hasta la saciedad. No entendí el mensaje del libro (¿la liberación sexual femenina? ¿En serio, Juan del Val, no hay nada más profundo aquí?) ni entendí el final, tuve que releerlo tres veces para captar el sentido. Y el erotismo tan alabado por el propio autor, francamente, brilla por su ausencia: cualquier novela de romantasía actual sube la temperatura mil veces más que esta propuesta de Planeta.

Coincido aquí con Reverte: el Planeta no se otorga por valor literario sino por valor comercial. Este año lo que se ha premiado ha sido el personaje, el polémico Juan del Val, no la novela en sí. Calificación: pasable. No lo recomiendo, ni siquiera por tener una opinión sobre el Planeta.

Victoria – Paloma Sánchez-Garnica (Planeta 2024)

Victoria es, probablemente, la mejor propuesta reciente del Planeta. Aunque, ya os adelanto, tampoco creo que sea novela de 10 y no me cabe en la cabeza que fuera la mejor de las candidatas ese año. Pero al menos aquí hay materia prima.

La parte histórica está perfectamente recreada y bellamente tratada. Paloma Sánchez-Garnica nos lleva del Berlín de la posguerra (con la pobreza, la falta de oportunidades, los rusos campando a sus anchas) a la «tierra de las oportunidades» estadounidense, donde descubrimos que el racismo y la segregación campaban con la misma desfachatez. De ahí saltamos a un campo de trabajo de la Rusia comunista y terminamos volviendo a Alemania para la caída del Muro. Todo este escenario histórico le permite a la autora desarrollar temas universales bien trabajados (la envidia que desemboca en odio, la fuerza del amor, el poder del perdón) con una protagonista femenina sólida y unos secundarios femeninos potentes (Rebecca, Hedy).

Hasta aquí lo bueno. Lo no tan bueno son dos cosas. La primera, el carácter melodramático de la novela: hay tanta desgracia junta que se atraganta, y ya que tanto drama hay, al menos pido un poco de emoción que me saque una lágrima. Tampoco. La segunda, y lo peor, sus altibajos brutales. El inicio engancha muchísimo (la vida de Victoria en Alemania, su relación con su hija y hermana, su encuentro con Robert), pero cuando nos vamos a Estados Unidos y el personaje masculino toma protagonismo, la novela se desinfla de mala manera y se hace eterna. Terminé el libro casi por compromiso con la reseña, todo sea dicho. Calificación: entretenido, podría rozar el bueno según el lector. Si te gusta la novela histórica con drama postbélico, dale una oportunidad. Si lo que buscas es estar enganchado de principio a fin, ni te acerques.

La bestia – Carmen Mola (Planeta 2021)

La bestia llegó con polémica al saberse que detrás del pseudónimo no había una autora sino tres señores: Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero. A parir les pusieron en redes. A mí esta polémica me pareció patética. Cada uno escribe bajo el nombre que le da la gana, eso lo han hecho desde Emily Brontë hasta Stephen King por razones distintas, y desde luego no debería decir nada de la calidad del libro. Si tres mujeres hubieran escrito bajo un pseudónimo masculino, ¿alguien se habría escandalizado igual? Pues entonces igualdad, pero en ambos sentidos.

Vamos al libro. La ambientación del Madrid de 1834, con la epidemia de cólera asolando la ciudad, está muy bien lograda. Resuena con bastante fuerza al Covid, todo sea dicho, y los autores narran los hechos con toda la crudeza que consideran necesaria. Te trasladas perfectamente al Madrid de entonces y te conviertes tú también en un rechazado de la sociedad, una persona sin hogar ni futuro que tiene que robar y prostituirse para sobrevivir. También me gustó la crítica social a los miserables de la sociedad que no le importan a nadie, hay bastante de denuncia en estas páginas sobre el abuso de poder y el silencio cómplice de la mayoría.

El problema es que la novela va de más a menos. Te mete en la historia poco a poco, te encariñas de los personajes (especialmente del periodista Diego y de la adolescente Lucía), y de repente, mediada la obra, ya no quieres salir de la lectura. Hasta que llega un punto álgido y a partir de ahí, cuesta abajo. La historia pierde fuelle y desemboca en un final no demasiado sorprendente, bastante visto, y alargado más de lo debido. Como thriller, no sobresale. De hecho la saga de La novia gitana (de la misma Carmen Mola) me resulta más adrenalítica. En resumen, correcto diría yo. Los autores tenían todos los ingredientes para hacer un libro redondo e impactante, de los de no poder parar de leer. Y no ha sido el caso. Simplemente entretenido sin más.

Milena o el fémur más bello del mundo – Jorge Zepeda Patterson (Planeta 2014)

Aquí viene de los Planeta más decepcionantes que he leído. Y conste que la temática que aborda Milena (la trata de mujeres, la prostitución, los abusos de poder) tenía un potencial enorme. Pero el autor mexicano no es capaz de imprimirle ningún tinte novedoso ni de contarnos algo que no nos hubieran contado ya mil veces.

La novela se estructura en tres partes. La primera, en el presente y con la persecución de Milena, es la más floja y la que más páginas ocupa (un signo terrible para cualquier libro). La segunda, los flashbacks sobre el pasado de la croata desde que fue secuestrada en Marbella, es la única que mantiene cierto interés. Y la tercera, los relatos de la libreta negra con conversaciones con proxenetas y consumidores habituales de prostitución, es lo mejor del libro por las reflexiones éticas que plantea. El problema es que esta parte es minoritaria, el grueso de la novela está en la primera.

Y para colmo, la ambientación es poco lograda. Siendo el autor mexicano, no entiendo cómo apenas hay expresiones locales ni color regional en los capítulos ambientados en México. Casi no se aprecian diferencias entre el México de Zepeda y la Marbella española. Los personajes son planos y faltos de carisma (yo confundía continuamente a Claudia y Amelia, acabé el libro y aún no recordaba cuál era cuál). Y el lenguaje, periodístico, carente de emoción, redunda en la sensación de páginas, páginas y más páginas sin que el autor te cuente nada nuevo.

Un fiasco, en pocas palabras. Aburrido y anodino. Os recomiendo mucho antes La chica que llevaba una pistola en el tanga de Nacho Cabana, con la misma temática y mucho mejor tratada. Como libro es solo pasable. Una novela pretenciosa, que se cree más de lo que es.

El cielo ha vuelto – Clara Sánchez (Planeta 2013)

Y aquí, agárrate, llega la primera sorpresa positiva del recorrido. El cielo ha vuelto no me parece la maravilla que justifique los 600.000 euros del premio (esa era la cuantía entonces), pero tampoco creo que sea tan mala como la pinta media red. De hecho, me dio la impresión de que muchos la criticaban sin haberla leído, simplemente por estigma de Planeta.

La novela va de menos a más. Encierra más profundidad de la que parece transmitir y se nota que Clara Sánchez es una gran contadora de historias. Los temas centrales son interesantes: la crítica al mundo de la moda, la ceguera ante una verdad incómoda, la cobardía social que nos impide rebelarnos contra los que nos hacen daño. Todo dentro de una historia muy real con ciertos toques esotéricos y una pizca de suspense.

Las pegas también las tiene, claro. La protagonista, Patricia, me pareció incoherente: a ratos lúcida e inteligente, a ratos casi retrasada mental, sin que se entienda el cambio. Los secundarios están menos esbozados, aunque el personaje de Viviana (la mujer del avión que avisa a Patricia) me ganó por completo. Y el final, totalmente abierto, no sé si acaba de cuajar en este tipo de historia, me dejó un poco desubicada.

Pero en conjunto, repito, mejor de lo que la crítica popular esgrime. Calificación: bueno. Y de los pocos Planeta que recomendaría sin sentirme culpable.

La marca del meridiano – Lorenzo Silva (Planeta 2012)

Vuelvo a la senda habitual de los Planeta con La marca del meridiano, que no me gustó casi nada. Y aquí parto con las cartas sobre la mesa: ya iba predispuesta, porque previamente había leído El alquimista impaciente del mismo autor y no me había convencido nada el brigada Bevilacqua. Así que mi reseña peca de subjetiva, sí, pero los argumentos siguen ahí.

El brigada Bevilacqua, ese personaje aclamado por media España, a mí me resulta insufrible. Pedante, cargante, con monólogos grandilocuentes sobre el bien y el mal y su propia existencia. Y luego está lo del lenguaje. Vamos a ver, lector, tú cuando hablas o piensas, ¿usas la palabra pleonasmo para referirte a una redundancia? ¿O acaso cuando experimentas vergüenza te sientes pundonoroso? Pues Bevilacqua sí. Da la impresión de que Silva usa un vocabulario tan rico casi como si estuviera pidiendo el Planeta a gritos. Me resultó artificial hasta lo insoportable.

Los secundarios son prácticamente inexistentes: la sargento Chamorro hace de chófer del brigada hasta tres cuartos del libro, el guardia Arnau podría desaparecer y nadie lo notaría. Y luego hay un pro-catalanismo exacerbado disfrazado de fraternidad entre los pueblos que, como castellana, me sentó francamente mal. Hay una parte donde Silva se atreve a afirmar que los catalanes no quieren la independencia sino que no tienen más remedio porque los castellanos los han marginado históricamente. No voy a entrar en polémica, pero creo, señor Silva, que esa frase no fue acertada. Y para colmo: me aburrí. Lo terminé casi por obligación.

Y luego viene lo positivo, que también lo hay. Me parece estupendo que un género tan desprestigiado como la novela negra haya ganado el Planeta, eso es un avance. La prosa de Silva está cuidada (aunque roce la grandilocuencia) y el final, con esa mujer que irrumpe en las últimas páginas y dota a Bevilacqua de imperfección y humanidad, me reconcilió un poquito con el personaje. Pero solo un poquito. Calificación: pasable. Y lo he calificado así no por la novela en sí, sino porque después de todo no deja de ser un premio de renombre, aunque dicho premio no sea santo de mi devoción.

Retrato de una bruja – Luis de Castresana (Finalista Planeta 1970)

Y llegamos al final del recorrido con una pequeña obra maestra casi desconocida para el gran público. Cuidado, porque aquí pasa algo importante: este libro no ganó el Planeta de 1970. Quedó finalista. Y como dije ya en su día, no me extraña que no ganara: pocos premios Planeta, para mi gusto, se escapan de la quema.

La historia de este libro en mi vida fue de pura casualidad. Lo compré en la feria del libro antiguo de Madrid, convencida de que iba a leer un ensayo «serio» sobre la brujería. Y lo que me encontré fue muchísimo más: un ensayo serio sobre la brujería, sí, pero también una novela costumbrista del País Vasco maravillosamente contada y una de las historias con el final más demoledor que he tenido la oportunidad de leer.

El libro se estructura en tres partes (El amor, El aquelarre y La bruja) que siguen la historia de Ana, hija de uno de los señores ricos del pueblo, abandonada por su prometido Martín cuando este se va a la corte. Sumida en la depresión y la soledad, Ana empieza a relacionarse con Hilaria, la bruja del pueblo, y poco a poco se va adentrando en el mundo de los aquelarres y los hechizos hasta transformarse en una bruja ella misma. La descripción del País Vasco del siglo XIX, con su ignorancia, su superstición, su involución social, es fehaciente. El viaje por la brujería (qué es ser bruja, en qué consiste su poder, cómo se plantea un aquelarre, quiénes participan) es detalladísimo. Y el final, las últimas veinte páginas, es de lo mejorcito que he leído yo en muchos sentidos.

Lloré, lloré muchísimo. Y me hizo pensar y replantearme cosas de la vida. Es de esos libros que te obliga a reflexionar sobre ti mismo una vez que los cierras. Calificación: muy bueno. Y, atención al dato, la mejor novela vinculada al Planeta de todo este repaso es esta. Una que perdió.

La pregunta del millón: ¿están mejorando o empeorando los Planeta?

Pongamos el mapa de calificaciones en orden cronológico para verlo todo de un vistazo:

  • 1970 (Finalista): Retrato de una bruja – muy bueno
  • 2012: La marca del meridiano – pasable
  • 2013: El cielo ha vuelto – bueno
  • 2014: Milena – pasable
  • 2021: La bestia – entretenido
  • 2024: Victoria – entretenido (rozando bueno)
  • 2025: Vera – pasable

Y aquí va mi conclusión honesta, sin paños calientes: los Planeta no están mejorando ni empeorando significativamente, llevan más de una década oscilando entre Pasable y Entretenido. Hay alguna sorpresa puntual hacia arriba (El cielo ha vuelto en 2013, Victoria en 2024) pero ningún libro de la última década merece el calificativo de Bueno con mayúsculas, mucho menos Muy bueno o Imprescindible. La línea es plana y mediocre, con un ligero deslizamiento hacia abajo en los últimos premios.

Y aún más revelador: la mejor novela vinculada al Planeta que he leído es un finalista de 1970 que no ganó el premio. Es decir, en mi opinión, hace 55 años el Planeta tenía más nervio literario que ahora. Lo digo con tristeza, no con alegría.

¿Por qué pasa esto? Yo coincido con Pérez-Reverte: el Planeta se ha convertido en un premio comercial, no literario. Lo que se premia es lo que se va a vender, no lo que tiene mayor valor literario. Y este año, con Vera, lo que se ha premiado ha sido el personaje (Juan del Val, polémico, mediático, tertuliano de éxito), no la novela. Lo mismo pasó con La bestia (tres autores ya consagrados que vendían a saco), con Milena (un periodista mexicano de éxito) o con La marca del meridiano (un género desprestigiado que necesitaba bombo y platillo). Pura estrategia de mercado.

Y como ya dije hace años en mi reseña de La marca del meridiano: me resulta sospechoso que escritores españoles de calidad altísima como Matilde Asensi, Carlos Ruiz Zafón o Pérez-Reverte nunca hayan ganado el Planeta, ni siquiera se hayan presentado. Eso debería decirnos algo. Algo muy claro, de hecho.

Mi recomendación honesta sobre qué Planeta leer

Si tenéis curiosidad por meteros con algún Planeta y queréis evitar la decepción, mis tres recomendaciones serían:

  • El cielo ha vuelto (Clara Sánchez, 2013) si te gusta la narrativa contemporánea con un puntito de misterio.
  • Victoria (Sánchez-Garnica, 2024) si te va la novela histórica con drama familiar y trasfondo bélico.
  • Retrato de una bruja (Castresana, finalista 1970) si quieres descubrir una pequeña joya olvidada que supera con creces a todos los ganadores recientes.

Y Vera, sinceramente, me lo saltaría. Aunque sospecho que vais a leerlo igual, porque para eso está la campaña de marketing.

Fdo. Malosa

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Estrategia de Salida – Martha Wells

Reseñado por Bitterblink

Si habéis llegado hasta aquí es que ya conocéis a Matabot, nuestra SecUnit favorita, ese ser mitad humano mitad máquina que hackea su propio módulo de control para ver telenovelas en paz y que, pese a sus mejores intenciones, siempre acaba salvando a montones de humanos que no ha pedido tener.

Esta es la cuarta entrega de los Diarios de Matabot, y la que cierra el primer arco argumental de la saga. Vaya por delante que si los tres primeros os han gustado, este os va a resultar completamente inevitable.

Ayuda para que hayan traducido este cuarto libro el éxito relativo de la serie de Apple TV que sinceramente a mi también me gustó y recomiendo ampliamente por su humor, sus limitados pero vistosos efectos visuales y su portagonista entrañable.

Sinopsis

Tras los eventos de Protocolo Rebelde, Matabot ha acumulado suficientes pruebas sobre los crímenes de la corporación GrayCris como para hundir su reputación públicamente. El problema es que GrayCris también lo sabe, y ha decidido tomar rehenes: la Dra. Mensah, única propietaria que trató a Matabot como algo más que un equipo de seguridad, ha desaparecido. Los equipos de Preservation están intentando rescatarla, pero Matabot sabe que no van a ser suficientes. GrayCris está desesperada y una corporación sin escrúpulos acorralada es lo más peligroso que existe.

Así que ahí va Matabot otra vez, recorriendo la galaxia para sacar a sus humanos de un lío, intentando aún encontrar un hueco para ver sus series favoritas —tiene una nueva que le está gustando, Aventuras en los Sistemas Libres, y ha empezado a ver algo que llaman «documentales de ficción», aunque no tiene del todo claro qué significa eso.

La misión implica infiltrarse en una estación corporativa, reunirse con algunos conocidos de entregas anteriores —Ratthi, Pin-Lee, y el poco querido Gurathin, con quien el entendimiento sigue siendo mutuamente escaso—, neutralizar otras SecUnits y un Droide de Combate (que es básicamente una SecUnit pero peor), y aprovechar todo el código de camuflaje que ha ido desarrollando en sus aventuras anteriores. Pero más allá del operativo, este libro plantea por primera vez una pregunta directa que la saga llevaba evitando: ¿qué quiere Matabot hacer con su vida ahora que técnicamente puede elegir?

Opinión Personal

Este es el libro más redondo de los cuatro primeros. En los anteriores el riesgo siempre fue que la trama pareciera un pretexto para explorar al personaje, lo cual no es necesariamente malo. Aquí, en cambio, ambas cosas van completamente de la mano. La misión de rescate es genuinamente tensa, con Wells apilando obstáculos con una habilidad que os dejará con el libro pegado a la mano, y al mismo tiempo Matabot llega por fin a un punto de inflexión emocional que la saga lleva construyendo desde la primera página de Sistemas Críticos.

El reencuentro con la Dra. Mensah es el corazón del libro. La relación entre ambas ha evolucionado de forma orgánica y creíble a lo largo de los cuatro volúmenes, y Wells la resuelve con una delicadeza que os puede pillar por sorpresa viniendo de una novela de ciencia ficción de acción. Matabot no se convierte en humana, no tiene un despertar emocional hollywoodiense. Simplemente acepta que hay personas que le importan, que eso no es un fallo de programación, y que probablemente debería hacer algo al respecto.

El humor sigue siendo uno de los grandes activos de la serie. Los monólogos internos de Matabot son una delicia, esa mezcla de sarcasmo feroz, autocrítica devastadora y una sinceridad casi accidental que hace que el personaje resulte tan querible pese a sus esfuerzos por evitarlo. En este libro además, con la reaparición de personajes del primero, tenemos algunos de los mejores intercambios de diálogo de toda la saga.

Si tengo que buscar algún pero, es el mismo de siempre: son novelas cortas, casi relatos largos, y cuando el libro empieza a darte todo lo que querías ya está acabando. La sensación de querer más es permanente en esta saga, lo cual habla bien de la escritora pero puede resultar algo frustrante. Por suerte, como ya sabéis, la saga continúa con novelas de mayor extensión.

Calificación: Muy Bueno

Lo Mejor: El cierre emocional que la saga necesitaba, la relación Matabot/Mensah, el humor intacto

Lo Peor: Demasiado corto, como siempre. Uno acaba el libro y tiene que ir a por el siguiente inmediatamente.

Lo Releería: Sí, de hecho voy a leerme el octavo libro en inglés porque nunca hay suficiente matabot

Lo Recomiendo: Si habéis leído los tres anteriores esto no es opcional. Si no los habéis leído, ¿a qué estáis esperando?

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Bitterblink

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