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Película – Django Desencadenado

CartelCine Django vBlanca.ai

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Quentin Tarantino (Reservoir Dogs, Pulp Fiction, Kill Bill, Malditos Bastardos)

Guión: Quentin Tarantino

Reparto

  • Jaimie Foxx
  • Christoph Waltz
  • Leonardo DiCaprio
  • Kerry Washington
  • Samuel L. Jackson
  • Don Johnson

Me temo que a Tarantino no le tengo muchas simpatías. A la hora de hacer reseñas de películas me considero muy condescendiente con la mayoría de títulos, les doy una oportunidad a casi todos porque creo que muchas veces lo merecen. Siempre hay algo positivo en casi todas las películas e intento liberarme de prejuicios. Pero tengo unos pocos realizadores y géneros en mi lista negra, y junto con los hermanos Coen -aburridos y lentos hasta la médula- Tarantino es de aquellos que no recomendaré nunca pagar por ver sus películas. Es más, no suelo estar a favor de la piratería, pero en este caso haré una excepción porque creo que no merece ni mi dinero ni el del resto de la gente.

Creo que Tarantino está excesivamente sobrevalorado, desde Sundance y Reservoir Dogs. Él lo sabe y se lo tiene creído. Es engreído y prepotente en lo personal, y si la industria no le premia lo que hace es sacar a pasear sus deslenguados comentarios y no dejar títere con cabeza, para que por lo menos se lleve la etiqueta de enfant terrible e ir de realizador sobrado tangencial con el mercado.

Es engreído y prepotente en lo fílmico, porque se piensa que cualquiera que se siente en una butaca tiene que aguantar más de dos horas de metraje con diálogos lentos y estirados como un chicle, alargando la tensión de escenas que sabes que van a acabar mal, con sangre y vísceras salpicando las paredes. Si eso no se lo perdono a Kubrick (que éste sí que tiene un pase, y por lo menos tiene el buen gusto de no mostrar gore), menos a él ni a los Coen. El tema de mostrar violencia explícita dando un festival de hemoglobina en pantalla también demuestra lo mediocre que es como director. En vez de sugerir y demostrar delicadeza, que sería lo difícil, se sumerge en lo más bajo de la serie B de todos los tiempos pretendiendo causar emociones en forma de impresión desagradable al espectador con sus tomas explícitas.

Lo peor de todo es que lo disfraza de homenaje a la serie B y a los subgéneros fílmicos (en este caso mezcla el espagueti-western con el cine blaxploitation negro de los 70), y para ello recubre sus películas de una pátina de cutrez y casposidad falsamente lograda, dando una presuntuosa sensación de conocimientos del cine de bajo presupuesto de otras épocas. La diferencia está en que el sentido de hacer una película de serie B es la falta de dinero y medios, mientras que sólo con el presupuesto de sangre falsa que utiliza una cinta de Tarantino se podrían rodar varias películas. Y sin embargo, resulta sonrojantemente estúpido verle realizar un zoom precipitado de primer plano con un falso movimiento de cámara amateur. Mil veces mejor presenciarlo en una cinta de Sergio Leone o -nos ha fastidiado- al George Roy Hill de El Golpe.

Tampoco soporto esa manera de tomar por tontos a los espectadores a base de hacer a los villanos repelentes. Nazis muy malos, terratenientes esclavistas y racistas, asesinos sin escrúpulos… Polariza a sus personajes malvados, lo que carga de razones al protagonista de la función para tomarse la justicia por su mano, haciendo que el público empatice y desee el momento último de violencia gratuita. Me encanta el cine de acción y los protagonistas duros, pero odio esa manera de manipular a la audiencia.

Hasta el momento se habrá comprobado que no he mencionado casi nada en concreto de la película objeto de crítica, ni falta que hace. Todo lo que estoy diciendo se aplica a Django Desencadenado y a toda su filmografía, a priori, dispar. Pulp Fiction se salvó la primera vez que la vi, pero después de ir pasando por otros títulos del director (sobre todo Death Proof) desistí y me prometí no volver a darle ninguna oportunidad. La siguiente revisión que hice de Pulp Fiction, me di cuenta que la gracia de la película eran los segmentos desordenados temporalmente de la historia, y para eso lo hace mil veces mejor Christopher Nolan en Memento, sacando menos sangre en pantalla, yendo más al grano y presuponiendo más inteligencia al espectador. Antes que recomendar Malditos Bastardos, sugiero al espectador la coetánea Valkiria. Y si lo que buscan es un revival del western, es mil veces mejor Sin Perdón, con la misma violencia pero con mejor gusto, y un homenaje en toda regla a todas las películas del género.

El argumento es lo de menos. Django es un esclavo negro de la América sudista previa a la guerra civil. Es liberado por el doctor Schultz, un falso dentista alemán que es en realidad un cazarecompensas. Django decide asociarse con él con el fin de ganar un dinero e ir en busca de su esposa Broomhilda, vendida al dueño esclavista de una plantación llamado Calvin Candie. El papel que representarán los dos asociados, siendo Django un negro en libertad en un mundo donde no se les permite ni montar a caballo, causará revuelo y sorpresa. Lo cual no será óbice para pegar tiros por doquier y hacer reflexiones sobre el racismo pasado y presente en los USA, en el viejo Oeste en general y en el género cinematográfico del western en particular.

Ku Kux Klan, plantaciones de algodón, peleas clandestinas, tiroteos,… hasta el personaje de Samuel L. Jackson es sintomático del tema del racismo que se trata, básicamente por comparación, con el resto de películas de género o temática similar, sin protagonistas de color reseñables en ningún papel (salvo Lo que el viento se llevó). Tarantino se erige en defensor de la causa anti-racista investido con un autoesgrimido rigor histórico (ya lo hizo en Malditos Bastardos) y que, contradictoriamente, le da un look a su protagonista más parecido a Wild Wild West o a Matrix (no digo que no existiesen, pero ¿qué precio tendrían unas gafas de sol en aquella época?).

No es que me esté poniendo a favor del esclavismo, por supuesto. Pero esa manía de ser más blaxploitation que Spike Lee hace que se acerque más a las maneras forzadas de Eddie Murphie por meter gente de raza negra en la temática de películas donde nunca la ha habido (son más realistas películas como “El Sargento Negro”). Y que encima me lo disfracen de verosimilitud, pues como que no trago, oiga.

Algunos de los actores no lo hacen mal, pero si la película es mala no es culpa suya. Chris Waltz es buen actor y hace un buen trabajo; su personaje es agradable y cae muy bien (al contrario que en Malditos Bastardos),  pero a estas alturas no me dan gato con liebre y veo más allá del guión que le han puesto en bandeja. Jaime Foxx realiza una penosa interpretación creyendo que ni el mismísimo Will Smith o Denzel Washington le superarían, pero en la segunda parte del metraje se desprende de la careta de tembloroso pistolero del inicio para pasar a ser un vengador sin escrúpulos bastante inverosímil (ya no te digo nada del personaje de su esposa). Mención especial a uno de los habituales cameos del director, que se me atragantó cuando lo vi. A ver cuando se da cuenta de que no es Hitchcock y que éste, además, tenía la consideración de no tener más afán de protagonismo -ni diálogo- de lo necesario.

Por lo menos nos queda DiCaprio. Actor que me ha demostrado con creces que es capaz de salir del club de los guapos para aprovechar su tirón en pantalla y hacer cosas interesantes. Ya puso en boga su valía en la temprana A quién ama Gilbert Grape. Nos hizo creer que era el eterno ídolo para jovencitas en Titanic. Me hizo reconciliarme con Spielberg en la divertida Atrápame si puedes; pero desde luego que fue en Diamante de Sangre donde me cautivó (y se consagró en mi opinión), haciendo una gran interpretación que desde lejos parecía otro típico papel de chuleras protagonista. Y Origen, confirmó que era capaz de llevar el peso de un thriller de matrícula de honor. Aquí es el villano repelente, sin mérito por lo que ya he dicho antes, pero si leemos entre las líneas de su interpretación, vemos unos ademanes de actor profesional (ese ligero amaneramiento, por ejemplo). Y si además le sumamos el hecho de que no se llevó muy bien con el director durante el rodaje (debieron de llegar a las manos), ya acaba de gustarme del todo.

En definitiva, recomiendo no perder el tiempo ni el dinero. Mucha sangre recubierta de poesía barata; diálogos interminables que llevan la tensión hasta límites insoportables; personajes inverosímiles; relectura del western a su manera; casposidad pretendida -y pretenciosa- de serie B en el montaje, en los planos y en la banda sonora; homenaje a subgéneros que no deberían homenajearse (más bien superarse para intentar hacer mejor cine);… Todo esto da como resultado mi primera reseña con una nota francamente mala.

Calificación: Muy mala.

Lo Mejor: DiCaprio, Chris Waltz y, a ratos, Samuel L. Jackson.

Lo Peor: Todo. Básicamente lo resumo en mi último párrafo.

La vería de nuevo: Ojalá que no vuelva a ver nada de este director, pero sé que no será así.

La Recomiendo: No. Ya he dado otras alternativas a su cine. En este caso en concreto, la excelente Sin Perdón.

Películas similares: Sin Perdón (obra maestra de Eastwood que también tiene de coprotagonista a una persona de raza negra, más verosímil); Grupo Salvaje (Sam Peckhinpack fue pionero con la violencia en el western); La muerte tenía un precio; El bueno, el feo y el malo; El sargento negro (John Ford también era creíble con el tema del racismo en el Oeste en esta cinta); Lo que el viento se llevó (una joya que nos muestra sin tanta parafernalia la situación esclavista de la época); Kill Bill (por la historia de venganza sangrienta que narra Tarantino, también malísima); Wild Wild West (por lo anacrónico de las situaciones y personajes del Oeste)

Ficha en IMDB: http://www.imdb.es/title/tt1853728/

Tráiler en You Tube (español):

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