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Película – Star Wars: El despertar de la fuerza

(Reseña sin spoilers)

Star Wars Episodio VII El despertar de la fuerza poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Star Wars: The force Awakness

Año: 2015

Director: J.J. Abrams (Misión Imposible III, Star Trek, Super 8)

Guión: Lawrence Kasdan, Michael Arndt, J.J. Abrams

Música: John Williams

Fotografía: Daniel Mindel

Reparto

  • Daisy Ridley
  • John Boyega
  • Oscar Isaac
  • Adam Driver
  • Harrison Ford
  • Carrie Fisher
  • Mark Hamill
  • Peter Mayhew
  • Anthony Daniels
  • Kenny Baker
  • Andy Serkis
  • Domhnall Gleeson
  • Max Von Sydow
  • Lupita Nyong’o
  • Gwendoline Christie

El estreno estrella de este final de 2015 es, sin duda, el nuevo episodio de la Guerra de las Galaxias, el séptimo oficial de la franquicia y el primero tras la compra de los derechos de la serie a George Lucas por parte de la todopoderosa Disney (que también es poseedora de los de Pixar y Marvel). Con la vista en varias secuelas y spin-offs que rentabilicen el desembolso realizado por la compra, se trata de una saga que despierta tanto cariño entre el público (no en vano el estreno de la original en 1977 cambió el cine-espectáculo para siempre), y de la que cerca quedan las precuelas que en 1999 intentaron continuar el éxito pero fracasando rotundamente por la exageración de efectos especiales, la proliferación de personajes cargantes y/o demasiado infantiles, la acción adaptada al nuevo siglo pero desvirtuando el concepto inicial, y, sobre todo, la degeneración de una historia interesante en su origen pero pésimamente narrada en tres películas olvidables y repetitivas. Todo esto viniendo a confirmar el gran olfato comercial de Lucas solo comparable a sus desastrosas dotes como director y guionista. Sin embargo todo parece mejorar con el nombramiento de ese resucitador de franquicias que es J. J. Abrams. Ya lo hizo con Misión Imposible III y con Star Trek, que es coger una saga que parecía agotada y ponerla al día con nuevas visiones, giros y tramas que estén a la altura, manteniendo la esencia original. A fin de cuentas, todo se reduce a un buen argumento, y si sabemos que Lawrence Kasdan firma como guionista, podemos respirar algo más tranquilos. Y mi idea es reseñar esta nueva continuación de la saga sin estropear el efecto sorpresa del argumento, así que esta crítica esta libre de SPOILERS que puedan arruinar el visionado.

Han pasado más de 30 años desde la Batalla de Endor y los sucesos ocurridos en “El Retorno del Jedi”, la cinta que culminó la saga galáctica original de George Lucas. Sin embargo, los últimos vestigios del Imperio Galáctico siguen vivos con la Primera Orden, una nueva organización interplanetaria que desea hacerse con el poder en toda la galaxia, y contra la cual lucha la Resistencia, comandada por antiguos luchadores de la Rebelión. Junto con nuevos personajes como Finn, un desertor de las tropas de asalto, Poe Dameron, el mejor piloto de cazas de la Resistencia, y Rey, una recolectora de chatarra del planeta Jakku, antiguos héroes de la Rebelión como Leia, Han Solo y Chewbaca se unirán a una nueva cruzada por restaurar la libertad en la galaxia y evitar que Kylo Ren, un nuevo caballero del lado oscuro de la fuerza se haga con el poder de la galaxia.

Con esta saga, a pesar del destrozo que hizo George Lucas con el rodaje de las tres primeras precuelas, uno no puede menos que sentir cierto cariño y afecto. Nuestro sentido friki del cine, ése que hace que disfrutemos más con naves espaciales o con un tipo con látigo que con las películas de “El Padrino”, se dispara con las películas originales que vinieron en los primeros años ochenta por las historias, personajes y efectos especiales que nos mostraron. Y uno no podía sentir a priori otra cosa más que pavor pensando en si el retomar esta franquicia no sería otro vano intento de explotar la gallina de los huevos de oro mientras se estropean unos personajes o universo de tramas. Pero la espera ha merecido la pena, y J.J. Abrams supera la prueba con nota a base de no cometer los mismos errores que Lucas con el Episodio I, sobre todo. Y es que usar los personajes originales y, en concreto Han Solo, ya era una apuesta segura de éxito. En efecto, el carismático personaje de Harrison Ford era y es uno de los pilares principales de esta saga, capaz de mantener por si solo el peso de una cinta o de una trilogía, a la vez que no acapara todo el protagonismo y cede espacio a otros coprotagonistas. Es de lo que más se echaba de menos en las historias protagonizadas por Ewan McGregor y Hayden Christensen, entre otros muchos errores, y el volver a verle en pantalla es una delicia. Y en esta ocasión Ford consigue salir mejor parado que cuando revisitó a Indiana Jones hace pocos años por cuarta vez, gracias a la historia que se sirve en bandeja y a otros aciertos. Por ejemplo, el uso de efectos digitales CGI están reducidos al mínimo, dando más la sensación de estar frente a maquetas que a pantallas verdes, como ocurrió en los ochenta. Y las luchas con espadas láser están lejos de las fanfarrias y volteretas con las que nos abrumaron con el Episodio I, II y III; son más terrenales, más creíbles, y precisamente por eso tienen más emoción y tensión.

Entre los defectos que presenta El Despertar de la Fuerza, el principal es el conservadurismo de J.J. Abrams para no caer en los errores de las precuelas, alejándose de éstas para acercarse demasiado a la trilogía original. Las situaciones, argumentos y personajes son un calco de cosas que ya vimos en el episodio IV, V, y VI (hasta el punto de que hay quien habla de remake encubierto). Aunque no es un defecto que lastre demasiado la manufactura final, sí que es cierto que la sensación de evocar algo ya visto (tal como apunta Jordi Costa en la crítica de Fotogramas) es continua a lo largo de toda la cinta. Ya sea a través de homenajes directos o más soterrados y sutiles, o del reflejo invertido proporcionado por el juego de espejos con la trilogía original con los personajes y situaciones, la verdad es que esta película está diseñada para contentar al fan más ortodoxo. Y el espectador audaz y menos sentimental, aquél que la nostalgia no le pesa en su criterio, sí que puede echar en falta innovación y capacidad de sorpresa (a pesar de todos los giros argumentales habidos, que no tienen nada que envidiar a los de los años ochenta). Pero a éstos, les sugiero la excelente “Guardianes de la Galaxia”, una puesta al día del género de la space opera (también de Disney por medio de su filial Marvel), con grandes personajes que en nada tienen que envidiar a los de Lucas, y con ese toque macarra que aporta el ser más actual y menos ingenua que el cine de los ochenta.

Pero obviando este fallo, que hace que la nota final no llegue al sobresaliente y se quede en un notable alto (a falta de que el paso del tiempo acabe de calificar esta cinta, superado el entusiasmo inicial y viendo este inicio de trilogía final en su conjunto), el resto es un agradable retorno a un universo y unos personajes tratados con el mayor mimo posible por Abrams (entendiendo “mimo” como la mejor manera de dotar del argumento más digno, sólido y trepidante a una historia y personajes ya conocidos). Rellenando huecos y situaciones de lo que ha pasado en estos últimos 30 años, presentando nuevos protagonistas que cojan el relevo generacional, y con un diseño de producción que sitúa a la nostalgia en su justo lugar (en este sentido, los planos y decorados con las ruinas de antigua maquinaria de las batallas anteriores son geniales, gran metáfora del reciclaje que hace Abrams de toda la imaginería visual de la primera trilogía).

El villano Kylo Ren, en mi opinión, está más que justificado, tanto por motivaciones como por estética; Adam Driver le otorga un gran carisma gracias a su especial físico, y no estoy de acuerdo con los fans más acérrimos que le critican no estar a la altura de Darth Vader. De eso se trata, de aportar otra visión por edad y experiencia. Las nuevas incorporaciones para luchar contra el lado oscuro también son carismáticas; tanto Oscar Isaac como John Boyega nos pueden hacer olvidar al reparto original en muchos momentos. Y mención especial para Daisy Ridley, el personaje femenino con más fuerza de toda la franquicia. Todo lo que Natalie Portman no pudo hacer con Amidala, y lo que Carrie Fisher dejaba entrever (en otra época cuyos personajes femeninos eran meras comparsas) aquí Ridley lo lleva a otra dimensión de protagonismo, haciendo que una gran parte de la trama lo aguante ella sola. Incluso el nuevo robot, BB-8, desbanca a R2D2 en expresividad sin decir una sola palabra, genial soplo de aire fresco frente a los droides ya vistos y explorados hasta la saciedad (junto con C3PO, ellos eran los únicos que repetían en las precuelas, presentando síntomas de agotamiento por dicho tratamiento en unas películas tan flojas).

 Y si a esto le sumamos la partitura de John Williams retomando los temas orquestales originales, que subrayan los mejores momentos como hizo treinta años atrás, tenemos el mejor envoltorio que un guión coescrito por Kasdan y Abrams nos podía otorgar. Más de dos horas que nos proporcionan las mismas emociones que vivimos años atrás, tanto tiempo esperando saber qué sucedía con unos personajes que formaban parte de nuestra imaginería, y que nos deja un gran regusto tras salir del cine. Lo único que espero es que la decisión de Disney de producir una película por año (sumando a las continuaciones del Episodio VII unos spin-offs que explicarán los orígenes de los personajes) no nos produzca una sensación de hartazgo similar a la de “Los Vengadores” y el resto de héroes de Marvel. Porque es demasiado fácil errar el tiro con este tipo de películas, y dar un paso en falso que estropee este universo (y la lleve al lado oscuro) es una situación probable de la que deberían tomar nota los nuevos dueños de esta franquicia.

Calificación: Buena – muy buena

Lo Mejor: Que adquiere las mejores virtudes de la trilogía original y ninguno de los defectos de las precuelas.

Lo Peor: Sensación de dejá-vu con muchas similitudes con la trilogía original.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo:Sí.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2488496/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Marte

Marte poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Martian

Basado en el libro The Martian (El Marciano), de Andy Weir

Año: 2015

Director: Ridley Scott (Blade Runner, Alien, Thelma y Louise, Gladiator, El Reino de los cielos, Prometheus, Exodus)

Guión: Drew Goddard

Música: Harry Gregson-Williams

Fotografía: Dariusz Wolski

Reparto

  • Matt Damon
  • Jessica Chastain
  • Jeff Daniels
  • Sean Bean
  • Michael Peña
  • Kristen Wiig

Si hay algo por lo que se caracteriza la filmografía de Ridley Scott es por la irregularidad. Sus películas más flojas, ésas en las que se nota la etiqueta de “por encargo”, no dejan de ser tan malas del todo si provinieran de cualquier otro director. Pero es que Scott rompió tantos los moldes con sus primeros filmes que luego todo lo que ha hecho después no ha estado a la altura. Estoy hablando por supuesto, de “Alien, el 8º pasajero” y “Blade Runner”: dos cintas desarrolladas en los primeros ochenta que cambiaron la ciencia ficción para siempre. La primera, por erigirse en un clásico del cine de terror ambientado en el espacio, donde la claustrofobia de una nave espacial trascendió el género; y la segunda, por tener una profundidad filosófica tal que no fue debidamente comprendida en el momento de su estreno. Todo lo que ha hecho después alterna títulos bastante interesantes y sugerentes, con otros olvidables o mediocres, impropios del nivel inicial que alcanzó en sus comienzos, moviéndose su filmografía entre una incipiente calidad que se queda a las puertas de la grandeza, con la mediocridad y la dejadez del que trabaja por encargo. En la primera categoría entra Black Rain, Thelma y Louise, American Gangster, Red de mentiras y sobre todo Gladiator: grandes películas que se dejan ver pero que no podemos decir que entren en el olimpo de las obras maestras (y es que, sin parecerme mala, considero que Gladiator está algo sobrevalorada). En la segunda categoría tenemos esos proyectos con los que intentó repetir éxitos pasados a base de repetir fórmulas ya usadas (El reino de los cielos, Prometheus, Exodus), o películas de encargo que suponen un declive en su carrera (Haníbal, La teniente O’Neill, Black Hawk Derribado). En cualquier caso, considerando que ya nada de su cine alcanzará el nivel de obras de culto de las citadas películas de los ochenta, sólo queda esperar si sus nuevos estrenos pertenecen al primer grupo (películas que se dejan ver conservando la capacidad de sorpresa) o al segundo (derroche de presupuesto que no pasa de la categoría de bodrio).

Los miembros de la misión espacial Ares III están explorando la superficie del planeta en una misión tripulada a Marte. Tras una tormenta de arena en la que el equipo se ve obligado a abandonar prematuramente el planeta, el astronauta Mark Watney sufre un accidente y es dado por muerto. Tras recobrar el conocimiento y volver a la base, se da cuenta de que está abandonado a su suerte con provisiones para un mes, por lo que debe agudizar el ingenio si quiere sobrevivir unos cuatro años, que es lo que está previsto que tarde la próxima misión espacial en volver al planeta. Con sus conocimientos de botánica desarrollará cultivos contra todo pronóstico en tan hostil territorio, mientras se sobrepone a todo tipo de vicisitudes y utiliza el ingenio, el humor y la ciencia para ganar tiempo. En la tierra, desde el centro de misiones de la NASA, harán todo lo posible para traerle de vuelta sano y salvo.

Heredera de títulos recientes como “Gravity” e “Interstellar”, en algunos momentos “Marte” recuerda bastante al “Naufrágo” de Robert Zemekis. En efecto, durante buena parte de la trama asistimos al espectáculo de ver al protagonista sólo con sus propios recursos, aprendiendo a sobrevivir de la manera más básica que puede permitirse el hombre en un entorno hostil y sin las comodidades a las que estamos acostumbrados, donde la complicación para hacer un fuego sin cachivaches se cambia por la dificultad de establecer comunicación fluida al carecer de los instrumentos para ello. Menos arriesgada que la cinta de Tom Hanks, aquí el recurso narrativo del protagonista de hacer un videodiario facilita las cosas al espectador explicándole el desarrollo de la trama. Se gana en ritmo aunque corriendo el riesgo de darle todo mascado al espectador, sin hueco para el propio razonamiento desde la butaca. De la misma manera que la cinta usa una base científica plausible por momentos (obviando determinadas situaciones que atentan contra la verosimilitud astrofísica), en la que llega a un punto en que decide no aturullar al público con explicaciones demasiado técnicas para que el argumento siga hacia delante.

Porque al final, el ritmo argumental no se resiente en absoluto de un argumento con tantas posibilidades de caer en ridículo. Con una duración que sobrepasa las dos horas, la introducción va al grano y la soledad en Marte del protagonista es descrita en la duración adecuada. A partir de ahí los distintos planes de rescate desde la Tierra le van dando emoción argumental pulida con los adecuados giros (a pesar de que alguno está tan anunciado que provoca cierto sonrojo en el espectador acostumbrado a los artificios cinematográficos), y regando el clímax de una tensión bien dosificada y adecuadamente presentada. Y esto hay que decir que es uno de los grandes méritos de la película.

Más puntos a favor es que es una película tremendamente optimista, sin claroscuros en su trama ni críticas a nadie. El protagonista ni se molesta en culpar a nadie de su situación, ni en ningún momento nos muestra angustia o desesperación; todo es mirar hacia delante con determinación y no tirar la toalla en ningún momento, a diferencia de otros ejemplos cinematográficos de ciencia ficción. Con un humor que salpica momentos puntuales, es digno de mención cómo todo el equipo decide remar en la misma dirección para rescatar al astronauta perdido, en un claro ejemplo de humanidad que traspasa fronteras. Entre los personajes de Matt Damon (un actor con suerte para elegir los papeles de las cintas en los que participa), Jessica Chastain (tras Zero Dark Thirty e Interstellar se afianza como una de las intérpretes con más fuerza del panorama actual), Jeff Daniels (a quien por primera vez le he visto en un papel serio, capaz de mostrar preocupación y gravedad), Sean Bean (alejado por fin de sus papeles de malvado enfadado con el mundo), y demás secundarios  tenemos todo un ramillete de interpretaciones agradables y precisas que contribuyen a que la película avance con paso fuerte y firme, sin demasiadas tonterías argumentales (sólo hay un caso en que se hace una referencia al Señor de los Anillos a modo de guiño con el personaje de Sean Bean, aunque la sombra de “Salvar al soldado Ryan” con Matt Damon es alargada).

La verdad es que pocas debilidades le veo a esta cinta de Scott, a la que no soy capaz de verla como obra de culto capaz de perdurar durante décadas, pero sí que entretiene por encima de otras muestras de su filmografía. Una fotografía deslumbrante en un planeta inhóspito (que a ratos deja momentos visuales de gran belleza), junto con unas interpretaciones que dan lo mejor de unos actores ya vistos en innumerables ocasiones da como resultado una buena película que nos devuelve al mejor Ridley Scott; o, por lo menos, no nos muestra al malo realizador.

Calificación: Muy buena.

Lo Mejor: El optimismo que irradia, la fotografía, las interpretaciones, y el ritmo de la cinta que no se hace pesada en ningún momento.

Lo Peor: Pensar que Ridley Scott no es capaz de mantener este nivel en sus próximas cintas.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí.

Si quieres leer la reseña del libro en el que se basa

El Marciano Andy Weir

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt3659388/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Los Vengadores: la era de Ultron

Los vengadores 2 la era de ultron poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original:

Año:

Director: Joss Whedon

Guión: Joss Whedon

Música: Brian Tyler, Danny Elfman

Fotografía: Ben Davis

Reparto

  • Robert Downey Jr.
  • Chris Evans
  • Mark Ruffalo
  • Chris Hemsworth
  • Scarlett Johansson
  • Jeremy Renner
  • Samuel L. Jackson
  • Don Cheadle
  • Andy Serkis
  • Aaron Taylor-Johnson
  • Elizabeth Olsen
  • James Spader
  • Paul Bettany
  • Cobie Mulders
  • Stellan Skarsgard

De nuevo tenemos otra incursión de la factoría Marvel en el mundo del cómic con los personajes ya explotados hasta la saciedad en anteriores entregas, en una película que supone más de lo mismo pero elevado a la enésima potencia. Cosechando grandes críticas así como récords de taquilla, llevo varios filmes intentando acercarme a esta franquicia con ánimo de darle una oportunidad y disfrutar del espectáculo de ver en pantalla a semejante plantel de héroes. Pero creo que, si bien resulta un grupo de películas divertidas sin más, sí es posible que una sensación de hartazgo se apodere de mí cada vez más. Sobre todo por la rapidez con que se fabrica cada nueva entrega, sin tiempo para asimilar personajes, trama y escenas de acción, con un “más difícil todavía” que por momentos llega a colapsar la retina del espectador. Y sobre todo, la sensación de falta de entidad propia de cada entrega, que hace que no sepamos distinguir en cual de los títulos estamos cada vez.

Tras los acontecimientos ocurridos en anteriores entregas de Capitán América, Iron Man, Thor y los Vengadores, otra vez tenemos al grupo de superhéroes comandados por SHIELD para salvar al mundo una vez más. En esta ocasión son capaces de recuperar, por fin el cetro de Loki de las manos del barón von Strucker, para regocijo de Thor y los demás miembros del equipo. Pero Tony Stark ve en el cetro una energía con potencial para seguir desarrollando el abandonado programa de defensa global Ultron, y en secreto, se dedica a investigar la posibilidad de que una inteligencia artificial se ocupe de dicho sistema de defensa. Para su desgracia, Ultron cobra conciencia de sí mismo y la primera decisión que toma es la de convertirse en autónomo y destruir a los Vengadores para empezar una nueva civilización en la tierra. Los hermanos gemelos Maximoff, humanos mejorados con poderes fruto de los experimentos de Strucker, se aliarán con Ultron y pondrán en aprietos a los Vengadores; y sin la organización SHIELD disponible para comandar al equipo, y más desunidos y desmoralizados que nunca, el Capitán América, Iron Man, Bruce Banner, Thor, Ojo de Halcón y la Viuda Negra tendrán que buscar la manera de organizarse para frenar los planes de Ultron, y enfrentarse a sus propios miedos en una lucha alrededor del mundo.

 Dice Joss Whedon, director de estas dos entregas de Los Vengadores, que quería que “La era de Ultron” se disfrutase sin necesitar ver cualquiera de las entregas de superhéroes por separado. Me temo que si eso ha sido su intención, ha fracasado de pleno, pues la sensación de que esta cinta no es para nada autónoma es total. De nuevo, y al igual que ocurría en la primera parte, las bromas privadas, las referencias a otras películas, la relación entre personajes, se deben entender en contexto de la franquicia en su conjunto. Y el argumento en su totalidad viene de lo que ha pasado en otras películas. El cetro de Loki, la desaparición de SHIELD, la diatriba de Hulk con su yo interior, los miedos de cada uno de los miembros,… Por desgracia “La era de Ultron” es muy difícil de seguir si no has visto ninguna de las entregas anteriores. Y aún habiéndolas visto, la sensación es de dèja vu continuo, al igual que me pasa a mí escribiendo esta reseña.

Pero por lo menos romper una lanza a su favor para decir que esta entrega es superior a su predecesora. Sin ser una maravilla en su argumento, la idea del supervillano Ultron es carismática y llevadera en buena parte del metraje, a pesar de que la trama avance demasiado a trompicones y cogida con alfileres. La voz de James Spader en el original es insuperable, y la idea de que Ultron sea un reverso tenebroso y oscuro de Tony Stark le da un gran empaque con la que la película gana enteros. La otra gran incorporación a la franquicia, el personaje de Vision interpretado por Paul Bettany, también es un acierto para todos. Y todo en lo que acertaba la anterior entrega aquí sigue funcionando, en particular el duelo eléctrico entre Capitán América y Iron Man, de esos que echan chispas. Ello sumado al mayor protagonismo del resto de personajes, en particular Ojo de Halcón, la Viuda Negra y Hulk.

En definitiva, más de lo mismo (sobre todo las escenas de acción, emperradas con la destrucción a nivel global de todo lo que les rodea) aunque mejor rodado. Si tienes que elegir solo una película de las nueve o diez que componen la franquicia, elige ésta. Eso sí, vista una, vista todas, por lo que recomiendo cambiar un poco a la excelente Guardianes de la Galaxia para no saturar.

 Calificación: Entretenida

Lo Mejor: El villano Ultron

Lo Peor: Tremendamente repetitiva, sobre todo en las escenas de acción

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Solo para fans de la saga

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2395427/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – El Hobbit, la batalla de los cinco ejércitos

El Hobbit - la batalla de los cinco ejércitos poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original:

Año: 2014

Director: Peter Jackson (El Señor de los anillos, King Kong, Agárrame esos fantasmas, Criaturas Celestiales, The Lovely Bones)

Guión: Philippa Boyens, Peter Jackson, Guillermo del Toro, Fran Walsh

Basado en el libro de J.R.R Tolkien, El Hobbit

Música: Howard Shore

Fotografía: Alan Ferertor, Jammie Bag

Reparto

  • Martin Freeman
  • Ian McKellen
  • Richard Armitage
  • Evangeline Lilly
  • Orlando Bloom
  • Lee Pace
  • Luke Evans
  • Benedict Cumberbatch
  • Cate Blanchett
  • Ian Holm
  • Christopher Lee
  • Hugo Weaving

Con un retraso de un par de meses tras el estreno del cierre de esta trilogía desde navidades, al final he sacado un hueco para reseñar la última entrega del Hobbit, más por falta de tiempo y de ocasiones para ir al cine que otra cosa, aunque tampoco descarto la desgana a la hora de dedicarle un rato a esta cinta. Y es que las sensaciones con el final de esta saga-precuela son las mismas que cuando se empezó: un exceso de metraje hecho ex profeso para estirar las entregas y sacar más tajada en taquilla. Donde en “El señor de los anillos” podía tener cierto sentido por el abrumante material literario al que nos enfrentábamos, en “El Hobbit”, resulta todo redundante y excesivo, con unos clímax sacados de la novela original y colocados en partes estratégicas de la trama para dar la sensación de consistencia y continuidad al ritmo de la trama. Al final, lo que se preveía como precuela que saciara la añoranza del espectador medio y ya no digo nada del fan, se ha convertido en un producto vacío y carente de vida interna imposibilitado para hacer destacar estas distintas partes entre el cine actual sobrado de fantasía y aventuras. Sólo falta poner el epitafio de “Descanse en paz”, y rezar para que pasen los años suficientes antes de que nadie se decida a resucitar este mundo y estos personajes algo usados ya.

Retomando lo ocurrido al final de “El Hobbit, la desolación de Smaug”, tenemos al equipo compuesto por los enanos y el Hobbit Bilbo Bolsón habiendo despertado al dragón Smaug de su letargo de años, para quedarse con su tesoro y el antiguo reino de los antepasados de Thorin, escudo de roble, en el interior de la Montaña Solitaria. Smaug está furioso y desata su ira sobre la cercana Ciudad del Lago, donde los humanos que la habitan intentan desalojarla en mitad del caos, sabiendo del desastre que supone el ataque del dragón. Solo el valeroso Bardo reúne la valentía y la destreza para atacar a la criatura con flechas negras, consiguiendo derribarla para alegría de su gente. Mientras tanto, los enanos se dedican a buscar enfervorecidamente la Piedra del Arca, la mayor pieza de joyería del tesoro, sin éxito, tarea que consumirá a Thorin haciendo que su carácter cambie y le convierta en un déspota. Esta preocupación impedirá a los enanos ver el verdadero problema al que se enfrentarán: la noticia de la muerte del dragón se extenderá como un reguero de pólvora por toda la zona, y huestes de todo tipo de ejércitos serán atraídos por el fabuloso tesoro que ahora ha quedado desprotegido: desde los orcos de Azog hasta los elfos de Thranduil, pasando por los habitantes de Ciudad del Lago comandados por Bardo en busca de refugio. Pronto, lo que parecía una batalla para defender unas cuantas monedas, se convertirá en una lucha entre el bien y el mal, con distintas alianzas para evitar que éste triunfe, y donde Thorin, Bilbo, Gandalf, y el resto de implicados descubrirán la faceta más heroica y menos egoísta de ellos mismos, en una búsqueda del honor y la integridad.

¿Es una película mala esta última entrega de las aventuras del Hobbit? Bueno, yo no diría eso, pero al igual que le pasaba a su anterior entrega, sí que es harto repetitiva y poco destacable en su imaginería visual. La abrumadora sucesión de secuencias y planos contrapicados de grandes paisajes da una sensación de deja-vu de la que esta saga es incapaz de quitarse. Sigo diciendo que contar en tres películas de más de dos horas y media lo que ocurre en las páginas de un librito medio juega en contra de la narración, por hacer ésta poco ágil y demasiado abigarrada. Lo que en “El Señor de los Anillos” era estilo gótico, en “El Hobbit” se ha hecho barroco, donde el exceso de épica ya resulta cansino y poco novedoso. Que el clímax del dragón se haya dividido entre varias entregas no ayuda en nada a la fluidez de la narración; y puede que haya gente que al inicio de esta cinta tenga frescos los acontecimientos de la película anterior, pero que tras un año desde el estreno de ésta, a la mayoría nos cuesta recordar qué pasó entre los personajes y sus historias. Esta costumbre cada vez más extendida en el cine actual de rodar películas de manera industrial, con las segundas y terceras partes ya en la mente de los guionistas dispuestas a ser rodadas tras el estreno de las primeras, hace que cada vez se prodiguen más los finales abiertos como si de una serie de televisión se tratase, dejando al espectador con las ganas de más para el siguiente episodio. Y es lo que pasa aquí, que durante media película estamos pensando en lo que pasó en la anterior.

El resto de piezas de la obra están correctas, en su sitio. Las interpretaciones son buenas, no hay ningún pero que hacer. Martin Freeman se convierte en el mejor Hobbit que haya visto antes, mucho mejor que Frodo o su predecesor en el papel, tal es el desparpajo y la nobleza que le imprime a su personaje. Los personajes de Orlando Bloom y Evangeline Lilly están demasiado forzados, al igual que en anteriores entregas, denotando unos personajes que no estaban en el libro original, al igual que las escenas con Christopher Lee, Cate Blanchet y Hugo Weaving, viniendo a cuento de poco salvo para el guiño al espectador del Señor de los anillos. Todo ello hace una película correcta pero innecesaria. Dejemos que este mundo y estos personajes se queden donde están y los nuevos proyectos decidan ir por otros derroteros y se exploren nuevas ideas.

 Calificación: Entretenida

Lo Mejor: Martin Freeman como Bilbo se confirma una de las mejores interpretaciones de la cinta.

Lo Peor: La sensación de hartazgo y repetición es continua en la trilogía.

La vería de nuevo: Cuando pase algún tiempo.

La Recomiendo: Solo para fans irredentos de Tolkien.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2310332/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Big Hero 6

Disney_BigHero6_Poster_Baymax

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Big Hero 6

Año: 2014

Director: Don Hall, Chris Williams

Guión: Don Hall, Jordan Roberts, Robert L. Baird

Basado en el cómic Big Hero 6, de Marvel Entertainment

Música: Henry Jackman

Reparto (voces en el original)

  • Ryan Potter
  • Scott Adsit
  • J. Miller
  • Jamie Chung
  • Damon Wayans Jr

De todos es sabido que no escondo mi predilección por Disney – Pixar, y con cada nuevo título me dan motivos para que no se bajen de mi altar cinematográfico particular. Sólo con la calidad de la animación por ordenador que realizan ya rozan la perfección, superándose cada año. Pero es que además consiguen desmarcarse del resto de productoras con títulos que derrochan vida propia y un carisma especial; innovando mediante la fusión de distintos estilos a la vez que conserva el mensaje bonachón de siempre, y aportando a la vez una galería de personajes para la posteridad. En estos tiempos en que la omnipresente Marvel cada vez tiene más presencia en el universo peliculero actual, conviene recordar que fue Disney quien compró en 2009 a la factoría de superhéroes y la convirtió en su subsidiaria. Fruto de esto tenemos la primera consecuencia de adaptar un cómic menor estilo manga al mundo de la animación por ordenador, y ahí es donde nace Big Hero 6.

En la ciudad de San Fransokyo (una hipotética urbe con rasgos mezclados de Tokyo y San Francisco, y donde por ejemplo tenemos una especie de puente Golden Gate estilo pagoda oriental) es donde vive el joven Hiro Hamada. Hiro tiene 14 años y una cabeza espectacular para la ciencia y los ingenios robóticos, pero prefiere desaprovechar su talento en peleas callejeras ilegales de robots controlados a distancia. Su hermano Tadashi, harto de que se meta en líos, le lleva la universidad en la que trabaja realizando proyectos tecnológicos para que se anime a solicitar una plaza. La facultad está llena de jóvenes investigadores y tecnología punta, y por ejemplo Tadashi le muestra a Hiro su gran trabajo: el robot Baymax, un grandullón mecánico con forma de globo blanco que está programado para propiciar cuidados médicos a los pacientes, con un diseño amigable y bonachón para propiciar la empatía entre los enfermos. Hiro conoce al profesor Callaghan, quien se muestra impresionado con el joven genio y le alienta a que presente un proyecto para la feria de ciencias y así poder obtener una beca e ingresar en la facultad. Hiro hace una gran presentación con unos nanobots de su invención y atrae la atención de todos los presentes, pero pronto se gesta la tragedia al desatarse un incendio en la facultad. Las trágicas consecuencias sumen a Hiro en una depresión y sólo el robot Baymax conseguirá ayudar al joven a superar sus problemas emocionales. Para ello, se une a los compañeros de la facultad de ciencias de su hermano y crea un grupo de superhéroes con distintas habilidades, y juntos se embarcarán en una investigación para descubrir al causante del incendio de la universidad y, de paso, evitar un complot para causar el caos en la gran ciudad.

Con Big Hero 6 tenemos la fusión perfecta entre el anime japonés y la animación occidental llevada por Disney a sus cotas máximas de expresión artística. Convertida ya en otra filial de Pixar difícilmente diferenciable entre ellos debido al trasvase ordenador – dibujos tradicionales, después del taquillazo que supuso el año pasado Frozen (la mayor recaudación de una película Disney de la historia) y la visión del mundo de los videojuegos de “¡Rompe Ralph!” (con un diseño de producción que mezclaba píxeles clásicos de máquinas arcade) tenemos ahora una especie de cuento de Miyazaki ambientado en un escenario que fusiona oriente y occidente como nadie lo ha hecho desde Blade Runner, y que trae una historia de superhéroes con el espíritu manga intacto. La ternura del creador de “El viaje Chihiro” mezclada con el mensaje positivo de Disney. Como siempre, el nivel técnico de la animación es sobresaliente, y nos deleita la perfección de su diseño de producción los pocos momentos en que su argumento nos deja algún respiro en su desarrollo. Aparte de una historia con reminiscencias de “Los Increíbles” y “Iron Man”, tenemos un personaje carismático (el robot Baymax), todo un prodigio de la máxima ternura con la mínima expresión técnica. La historia iniciática de un grupo de superhéroes con el trasfondo de niño problemático carente de afecto, en el argumento se logra esquivar la cursilería inherente de este género con momentos duros e inesperados que Disney es especialista en crear en determinados momentos. Pero no son recursos para lograr la lágrima fácil, pues todo tiene su explicación en algún momento del metraje en que los pequeños dramas están justificados por el guión, haciendo que la cinta gane enteros gracias a estos giros argumentales. Además, logra que no perdamos la atención en ningún momento gracias al suspense que incorpora la trama de villano inesperado que acecha en la sombra.

En definitiva, si comparamos esta cinta con el resto de competidores navideños típicos de estas fechas (Los Pingüinos de Madagascar, sin ir más lejos), vemos la razón por la que Disney es dueña y señora de este segmento de cine, a saber: una capacidad para no anclarse en los tópicos del entretenimiento familiar; respeto por todo el espectro de público, tanto los más pequeños como los mayores; búsqueda de nuevas fórmulas estilísticas, mezclando diferentes estilos; mensaje positivo que no cambia por mucho que se adentre en nuevas incursiones argumentales. Por todo esto, y a la espera del próximo proyecto para este verano de Pixar, “Inside Out”, merece que nos acerquemos al cine a ver esta gran “Big Hero 6”.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: La historia del robot Baymax y su relación con Hiro, así como el acierto al desarrollar este personaje.

Lo Peor: Que a algunos no les atraiga la fusión del estilo anime de superhéroes japonés.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí.

Películas similares: Wall·E, Los increíbles, Iron Man,

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2245084/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Guardianes de la galaxia

Guardianes de la galaxia poster2

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Guardians of the Galaxy

Año: 2014

Director: James Gunn

Guión: James Gunn, Nicole Perlman

Basado en el cómic de Marvel (Dan Abnett, Andy Lanning)

Música: Tyler Bates

Fotografía: Ben Davis

Reparto

  • Chris Pratt
  • Zoe Saldana
  • Dave Bautista
  • Bradley Cooper (voz)
  • Vin Diesel (voz)
  • Lee Pace
  • Michael Rooker
  • John C. Reilly
  • Djimon Hounsou
  • Benicio del Toro
  • Glenn Close

Aunque ya lleva unos cuantos meses alejado de las carteleras españolas (y de hecho ahora está empezando el circuito comercial del mercado del visionado doméstico), Guardianes de la Galaxia ha sido uno de estrenos revelación de este verano. Basado en un cómic menor de Marvel, y perteneciente a la llamada fase II del su plan cinematográfico (que incluye los estrenos de las secuelas de Los vengadores, Iron Man, Capitán América, etc.), es la primera incursión de la productora en el mundo de las Space Operas, y debuta con nota. Con los repetitivos lanzamientos de secuelas, precuelas, reboots y spin offs de sus superhéroes de toda la vida (en los que ya perdemos la cuenta y la noción de si estamos en la tercera parte de Iron Man, la segunda de Los Vengadores, el reinicio de la saga de Spiderman o el spin off de lobezno), el cansancio ya se empieza a notar y la falta de ideas está siendo una constante en cada nuevo capítulo. Sin embargo, la epopeya espacial de un grupo de inadaptados cósmicos nos retrotrae a la época dorada de la saga Star Wars con todo aquello que nos encandiló en los 80, como puede ser una amplia y variada tipología de extraterrestres y alienígenas que campan por la galaxia; unos personajes a priori gamberros pero que devienen en tipos bondadosos; persecuciones de naves espaciales a través de asteroides; villanos malísimos de los que dan miedo; un tercer acto final con distintos clímax en paralelo (en la mejor tradición de “El retorno del Jedi”); y un final totalmente cerrado pero que a la vez deja abierto la posibilidad (y seguro que será así en vista del resultado final) de subsecuentes secuelas u otras formas de explotar una gallina de los huevos de oro en la que nadie había reparado hasta este verano.

Peter Quill es un niño en 1988 que, tras la muerte de su madre, es secuestrado por unos seres extraterrestres y llevado a otros planetas. Varios años después, es Star Lord, un forajido espacial buscador de fortunas que vender al mejor postor. Precisamente uno de sus últimos trabajos es encontrar un misterioso orbe por el que se pagará una verdadera fortuna cuando encuentre comprador. El problema es que el señor de la guerra Thanos y su lugarteniente Ronan está obsesionado con declarar la guerra al planeta Xendar y para ello necesita el poder destructor que se encuentra dentro del orbe, capaz de destruir la misma galaxia. Y para complicar más las cosas, Star Lord es perseguido por su antiguo grupo de compañeros forajidos, quienes han puesto precio a su cabeza y está en el punto de mira de todos los cazarecompensas del sistema. Como Rocket, un mapache modificado genéticamente, y su fiel guardaespaldas Groot, un ser que consiste en un árbol de tres metros y que su vocabulario no pasa de decir su nombre y poco más. Thanos envía a su hija Gamora para que capture a Star Lord y le arrebaten el orbe, pero algo sale mal y son arrestados todos y llevados a una prisión espacial de alta seguridad. Star Lord, Gamora, Rocket y Groot, junto con otro recluso llamado Drax (que intenta vengar a su familia a manos del villano Ronan) unen sus fuerzas para intentar salir de la prisión y el variopinto grupo se da cuenta de la necesidad de evitar que el orbe caiga en las manos de Ronan y Thanos, por el desastre que supondría y la destrucción inmediata de la galaxia. En última instancia, este grupo de inadaptados sociales y palurdos espaciales se convierten en los llamados Guardianes de la Galaxia…

Con un argumento tan enrevesado al final nos encontramos con una cinta que es resulta ser toda una sorpresa visual para los sentidos. Un soplo de aire fresco en un género con el que hacía años que nos disfrutábamos como niños (desde que George Lucas nos sorprendió a finales de los 70). Un western puesto al día, con un humor tan gamberro como puro en su mensaje (al final, después de ver a todos estos gañanes espaciales intentar tirar cada uno por su lado, descubren que la unidad y la amistad les dará más y mejores frutos que desenvolverse por su cuenta). El espíritu de Han Solo retomado y puesto al día en el cine del siglo XXI (¿quién necesita Episodio VII?). En este sentido, el primer gran acierto de la película es el tono que se le ha dado. Mensaje buenrollista, pero sin caer en la ñoñez. Y el segundo gran acierto, derivado del primero, es el diseño y profundidad de los personajes. Tiene más carisma y aristas el personaje del mapache que cualquiera de Woody Allen (el momento en que se emborracha y se queja de que todos le ven como a un bicho no tiene precio). No en balde, la voz en versión original la pone Bradley Cooper, uno de los actores del momento. Y Vin Diesel es el árbol con una inteligencia plana pero de gran corazón y fuerza. Zoe Saldana da el toque perfecto a la mujer verde de armas tomar. Y Chris Pratt resulta toda una deliciosa sorpresa como protagonista mayor de la función, un gran descubrimiento destilando musculitos y siendo un caradura con todas la de la ley. Pero es que el plantel de secundarios no acaba ahí, ya que tenemos a los secundarios de toda la vida (John C. Reilly y Michael Roorker) junto con grandes cameos en papeles episódicos (Glenn Close y Benicio del Toro).

Otras virtudes de “Guardianes de la Galaxia” es el espectacular diseño de producción, fruto de los cómics originales de los años 70. Naves espaciales, planetas misteriosos, una variada tipología de seres de cualquier parte de la galaxia… todo lo que aparece en pantalla es digno de convertirse en iconos del imaginario colectivo del séptimo arte. Y sobre todo, la principal cualidad de la cinta, es su argumento que engancha desde el principio. Al ritmo de canciones de los 80, que nos marca el tono por donde van a ir los tiros desde el principio, socarrona y gamberra la película (al igual que la historia que cuenta el protagonista, acerca de una leyenda de su planeta llamada… Footlose). Con una presentación de personajes y una resolución de conflictos brillante. Y lo más importante, no se dedica a dejar pendiente tramas argumentales abiertas para que se exploten en posteriores secuelas. La historia es la que es y punto, independientemente de que el grupo vaya a vivir posteriores aventuras.

En definitiva, altamente recomendable por el buen regusto que deja esta “Guardianes de la galaxia”, que destila humor, amor y sentido épico del espectáculo a partes iguales. Poco que ver con la mayoría de estrenos de la cartelera de estos últimos meses, y que funciona como reverso perfectamente complementario de la también reciente “Interstellar”.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: El tono de la película en global. Socarrona, buenrollista, agradable y aventurera.

Lo Peor: Que fastidien la saga a base de explotarla como otros cómics de la Marvel

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí, ejemplo de blockbuster palomitero hecho con buen gusto.

Películas similares: La saga Star Wars, más próxima por sus efectos visuales a los tres primeros episodios pero en calidad se acerca a los tres últimos.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2015381/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Exodus: Dioses y Reyes

Exodus poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Exodus: God and Kings

Año: 2014

Director: Ridley Scott (Alien, el Octavo pasajero; Blade Runner; Black Rain; Thelma y Louise; Gladiator; El reino de los cielos; Red de mentiras; Robin Hood)

Guión: Adam Cooper, Bill Collage, Jeffrey Caine, Steven Zaillian)

Música: Alberto Iglesias

Fotografía: Dariusz Wolski

Reparto

  • Christian Bale
  • Joel Edgerton
  • Aaron Paul
  • María Valverde
  • Sigourney Weaver
  • Ben Kingsley
  • John Turturro

Viendo la filmografía de Ridley Scott uno podría preguntarse de dónde sacó la inspiración para la creación de obras maestras tan tempranas como “Blade Runner” y “Alien, el octavo pasajero”. Creador de blockbusters poderosos (Black Rain, Thelma y Louise), entre sus películas tenemos algunos fiascos de taquilla (“La teniente O’Neill”, “El reino de los cielos”), el resurgimiento de antiguos géneros (Gladiator) y cintas que pasan sin pena ni gloria (Robin Hood, Prometheus). Pero solo por habernos sembrado de dudas con la historia del cazareplicantes Rick Deckard y asustarnos en el espacio donde nadie puede oír los gritos de Ripley, ya merece la pena el hueco que se le ha abierto en la historia del cine y la atención mínima que hay que prestarle con cada nuevo estreno. Y tras la última película de Darren Aronofsky, que resucita la figura de Noé, parece que resurge el género bíblico con fuerza de la mano de directores como este Ridley Scott. En este caso merece la pena mencionar la producción en la que se ha involucrado con un alto porcentaje de participación española, pues no sólo se ha rodado en tierras almerienses y canarias; también ha contado con la española María Valverde para un papel de relevancia (Séfora, la esposa de Moisés) y con el músico Alberto Iglesias para la confección de la banda sonora.

La historia bíblica de Moisés, el liberador del pueblo de Israel que siglos antes del nacimiento de Jesucristo guió a los judíos a la Tierra Prometida y les libró del yugo de los egipcios que los esclavizaban para la construcción de obras megalómanas. Rescatado de una cesta del río, adoptado por la familia del faraón, y hermanastro de Ramsés, cuando descubre su origen es exiliado y tras una travesía por el desierto descubre una tribu de pastores y conoce a Séfora, la que será su mujer. Pero Dios se le manifiesta indicándole que él es el elegido para rescatar a su pueblo y que debe volver a Egipto para convencer a Ramsés  de que deje marchar a los esclavos. Por supuesto que esta tarea no será tan fácil frente al que fue su amado hermanastro en otros tiempos, y es entonces cuando Dios envía las diez plagas que diezman la población egipcia para que los judíos sean liberados, dando comienzo al Éxodo judío y la búsqueda de la tan ansiada Tierra Prometida, en una huída hacia la libertad en la que la fe pondrá a prueba las creencias del pueblo elegido y de uno de los mayores profetas de la historia.

Lo primero que uno piensa al conocer el rodaje de esta cinta es si resultaba necesario volver a contar una de las historias más conocidas del cine, de la que tenemos dos películas filmadas por el megalomaníaco Cecil B. De Mille (la segunda de ellas celebérrima por la actuación de Charlon Heston y sus fabulosos efectos especiales para la época) y uno de los mejores ejemplos de animación fuera de la factoría Disney (“El príncipe de Egipto”). Después de ver Exodus, no se puede dejar de dar vueltas a esta idea por muy bien resuelta que esté y la puesta al día de la historia. Es decir, se cambian detalles para hacerlos más creíbles en el siglo XXI y mostrar las plagas como algo científico y plausible, y el paso por el Mar Rojo como un efecto de mareas y tsunamis. Las apariciones divinas de Moisés no dejan de recordarnos que tienen algo de psicológico más que de real, y que  está más relacionado con el cambio interior que se produce cuando Dios se nos ha revelado para someternos a un cambio profundo (en este sentido Moisés es al inicio un guerrero valiente alejado de la figura mística que conduciría al pueblo).

Porque no se puede negar el esfuerzo de Scott en que la cinta tenga buena presencia. Renunciando a los efectos digitales actuales (la famosa pantalla verde con la que se pueden recrear escenarios y pirotecnia variada), el diseño de producción es más real que nunca. Al igual que en Gladiator, tenemos un inicio legendario, con batallas que nos introducen en la historia, para ir luego mostrándonos la historia épica de un hombre que fue guiado por la mano de Dios para ser pastor de su pueblo. En este sentido, un siempre formidable Christian Bale está más que correcto. Hace olvidarnos en algunos momentos que ha sido un superhéroe y un psicokiller, de la misma que la barba postiza de Charlton Heston no impedía que viéramos al vaquero o policía de los años cincuenta y aún así no nos importaba. Y aunque su actuación puntúa en niveles elevados, en ocasiones es superado por su réplica en pantalla de Ramses, el australiano Joel Edgerton (que éste sí que nos hace olvidarnos de Yul Brinner), transmitiéndonos todos los matices posibles para que no caigamos en la trampa de culparle como villano de la función; hasta el propio Dios se muestra más cruel y sanguinario que él.

Sin embargo, y a pesar de todos los esfuerzos, se nota alguna carencia en Exodus, precisamente por ser una historia mil veces contada. La sensación de que aporta poco y que faltan pasajes que hemos visto en otras cintas es latente en toda la cinta. La acción de las batallas no pega mucho para un personaje religioso como Moisés, a pesar del cambio moral que sufre durante el metraje y que no nos acabamos de creer. Los secundarios están igual de desaprovechados, y se echan en falta más minutos de Sigourney Weaver o John Turturro, por ejemplo. Quizás sea porque a mí Gladiator nunca me llegó a entusiasmar (aunque reconozco su grandeza), y todo lo que sea repetir ese éxito a base de copiar sus fórmulas no me acaba de convencer. Con todo, recomiendo ver este Exodus que llega al notable raspado (por ser el director y el protagonista quienes son), siendo una buena opción para estas fiestas navideñas que se acercan ahora, y por la sequía de títulos que lleva asolando la cartelera los últimos meses. Pero que no quita la sensación de añoranza de los grandes clásicos de Ridley Scott y su aportación tempranera a la ciencia ficción.

Calificación: Buena

Lo Mejor: El diseño de producción, y el personaje de Joel Edgerton que no desentona ante un Christian Bale siempre correcto.

Lo Peor: La sensación de una historia que tiene poco que aportar al género.

La vería de nuevo: Puede.

La Recomiendo: Sí, a pesar de todo no está mal.

Películas similares: Los Diez Mandamientos, El príncipe de Egipto, La pasión de Cristo, Noé, El reino de los cielos, Gladiator.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1528100/combined

Tráiler en You Tube (español):

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