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Película – Kingsman: Servicio Secreto

Kingsman Servicio Secreto poster

 

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Kingsman: The Secret Service

Año: 2014

Director: Mathew Vaughn (Layer Cake, Crimen Organizado; Kick Ass; X-Men: Primera Generación)

Guión: Jane Goldman, Matthew Vaughn

Basado en el cómic de Dave Gibbons y Mark Millar

Música: Henry Jackman, Matthew Margeson

Fotografía: George Richmond

Reparto

  • Colin Firth
  • Taron Egerton
  • Samuel L. Jackson
  • Mark Strong
  • Michael Caine
  • Mark Hamill

Basada en un cómic de Dave Gibbons y Mark Millar, Kingsman es el último gran estreno basado en grandes fanfarrias de fuegos artificiales y peleas espectaculares que nos brinda la cartelera. Y yo, amante purista del género de espionaje, he de reconocer que al principio me asomé con una mezcla de incredulidad e indiferencia a esta nueva vuelta de tuerca al mundo de las agencias secretas, ya visto en innumerables ocasiones. Mezcla confesa de “La Prueba” (The Recruit”, con Colin Farrell y Al Pacino) con “Los Vengadores” (la serie de los 60 llevada al cine por Ralph Fiennes y Uma Thurman en 1998), tenemos al aprendiz recibiendo lecciones del mentor mientras la elegancia y la flema británica se lleva al extremo. El estilo comiquero de la cinta es patente desde el mismo trailer, donde se puede entrever acción a raudales, junto con la historia iniciática de un aprendiz a espía de origen callejero y look rapero, pugnando por superar distintas pruebas no sólo físicas sino de modales y buen gusto. Como se bromea en el afortunado guiño de una escena, ésta es una versión de Pigmalión adaptada al sofisticado mundo de los espías popularizados por 007. Y es una mezcla de géneros tan disparatada, que podemos definir a Kingsman, Servicio Secreto como una comedia de acción y espionaje con toques de violencia de cómic adulto.

Eggsy es un joven londinense descarriado y macarra, pero de espíritu noble y preocupado por su madre. Su padre perteneció a una agencia ultrasecreta de inteligencia y cuando murió en combate, su compañero y mentor Harry Hart prometió ocuparse de su familia. Harry le dejó un medallón con un número grabado al que llamar cuando estuviese en problemas, y Eggsy decide usarlo tras un altercado con unos matones del barrio y acabar encerrado en los calabozos de la comisaría de policía. Harry ve potencial en el joven delincuente y le sugiere la posibilidad de que se una a la agencia de espías a la que perteneció su padre, llamada Kingsman, y cuya tapadera es una sastrería en Savile Row, el barrio más elegante de Londres. Los Kingsmans son agentes secretos refinados, elegantes y mortíferos, expertos en todo tipo de lucha, tanto con armas como cuerpo a cuerpo. El proceso de entrenamiento y selección será duro, teniendo Eggsy que competir contra otros jóvenes candidatos procedentes de orígenes menos humildes y más adinerados. Mientras recibe su instrucción, Harry investiga a un millonario y falso filántropo llamado Richmond Valentine, que parece estar detrás de la desaparición de grandes personalidades a nivel mundial. Sólo Eggsy y Harry serán capaces de descubrir qué maléficos planes están detrás de las maquinaciones de Valentine, y como siempre, la salvación del mundo estará en manos de nuestros protagonistas.

Con un argumento tan manido y usado, es fácil que un título como Kingsman caiga en la repetición de clichés mil veces vistos. En su lugar, Matthew Vaughn usa el cómic original para hacer una película gamberra y descarada, más cercana al tono burlesco y satírico de Kick-Ass (con sus buenas dosis de violencia incluidas), que al recto e íntegro de X-Men: Primera Generación. Las bromas al agente secreto por antonomasia son inevitables pero necesarias para no tomarse en serio a sí misma, así como las reflexiones acerca de los clichés propios del género (enfrentamiento protagonista – villano) y de las imaginativas e inesperadas soluciones que se dan para no caer en las repeticiones inevitables. Vaughn consigue escapar del tono de parodia por poco, y para eso usa herramientas de Tarantino tales como una violencia controladamente explícita. En algunos momentos a la cinta se le va la olla, literalmente; como con las peleas coreografiadas, que uno se espera herencia de los Wachowski pero que en ocasiones se pasan de frenada (la escena de la iglesia es, sencillamente, brutal). Éstos momentos violentos son en mi opinión, los puntos débiles de la cinta (aunque ya sabéis que yo tolero poco la sangre), pero que tienen su contrapunto irónico en el personaje de Valentine, quien tampoco soporta la sangre a pesar de todas sus contradicciones como villano de la función y sus poco íntegros planes. Y toda esta ironía de puntadas gruesas plaga toda la película, con lo que al final se compensan los desvaríos del realizador al estar todos y cada uno de los minutos del metraje justificados.

Entre medias, tenemos una buena historia de lealtad y nobleza. Un guiño a los tiempos convulsos que traen nuevos cambios y a la regeneración desde dentro de las instituciones. Una reflexión acerca de si la educación, la distinción y los modales nacen o se hacen, con humor británico inundando toda la cinta. Al final Kingsman es tremendamente divertida y dinámica, al mezclar sabiamente varias líneas argumentales ya vistas anteriormente a lo largo del planteamiento, nudo y desenlace, de manera que el tiempo pasa que da gusto sin que apenas uno mire el reloj. Quizás mis gustos en relación al género del espionaje sean más ortodoxos y no tan gamberros, pero hay que reconocer que los hallazgos visuales de la cinta hacen que deseemos que el protagonista se quite la gorra de rapero y se ponga las gafas y el traje marca de la casa de los Kingsman. Esta película tiene variados aciertos y por ello merece ser recomendada antes que otras opciones de la cartelera.

 Calificación: Buena

Lo Mejor: El ritmo endiablado de la película hará que el tiempo pase volando sin darte cuenta.

Lo Peor: Que a Vaughn se le va la pinza con la violencia.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí.

Películas similares: Los Vengadores, La Prueba.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2802144/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Interstellar

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Interstellar

Año: 2014

Director: Christopher Nolan (Memento, El truco final: el prestigio; Batman Begins; El Caballero Oscuro; Origen)

Guión: Jonathan Nolan

Música: Hans Zimmer, Thomas Bergersen

Fotografía: Hoyte van Hoytema

Reparto

  • Matthew McConaughey
  • Jessica Chastain
  • Anne Hathaway
  • Michael Caine
  • Wes Bentley
  • John Lithgow
  • Casey Affleck

Dado que Christopher Nolan es mi realizador actual favorito, capaz de impresionarme en la butaca con películas como “El Caballero Oscuro” u “Origen”, cada estreno suyo es todo un acontecimiento que merece la pena ser recordado. Experto en combinar blockbuster de éxito con obras maestras instantáneas, en su filmografía tenemos películas con grandes finales sorpresa; experimentos narrativos sorprendentes; cintas aparentemente de encargo que esconden visiones oscuras de héroes atormentados; grandes tramas que redefinen los tempos y clímax del metraje… Y esta manera de presentar grandes historias rodadas con inteligencia hace que las alargadas duraciones de sus películas no se resientan en absoluto ni nos den la sensación de aburrimiento. En esta ocasión se ha metido de lleno en la ciencia ficción con mayúsculas, combinando las dos vertientes usuales en el género: la Space Opera (películas del espacio que sacrifican el rigor científico en aras de la evasión y el divertimento) con visión científica y filosófica (donde “2001: una odisea en el espacio” o “Contact” son los mayores referentes en este caso). Pero es que esta incursión en el género toca referentes de toda clase y condición: Solaris, Horizonte Final, Alien, La Guerra de las Galaxias,… y lo mejor es que en todo momento crea un imaginario visual propio, con hallazgos visuales que ya forman parte de la marca de la casa del director y que se ha ganado a pulso.

En un (posible) futuro no muy lejano, la tierra está al borde del colapso climático y alimenticio. Tormentas de arena y polvo diezman las cosechas y obligan a la población a malvivir con la situación. La sociedad ha retornado a un esquema agrario y se intentan olvidar los grandes logros aeroespaciales. En este marco tenemos a Cooper, un padre de familia viudo con un pasado de piloto de pruebas de la NASA centrado en la granja familiar que comparte con su suegro. Por un extraño suceso que presencia en su habitación la hija de Cooper, Murphy, descubren las coordenadas de una base ultrasecreta de la NASA gestionada por el profesor Brand y su hija, Amelia. Allí les revelan a Cooper el plan del gobierno para crear una expedición con el fin de explorar otros puntos del universo con posibilidad de ser habitados por la raza humana, tras el descubrimiento de un agujero espacio-temporal cerca de Saturno que facilite los viajes interestelares entre galaxias. Convencen a Cooper para que se una a la expedición junto a Amelia, a pesar de que supondría abandonar a su familia durante años sin saber el tiempo que pasará hasta que vuelva. Con el corazón destrozado tras despedirse de sus hijos Tom y Murphy, emprende el largo viaje que puede suponer la última esperanza de supervivencia para la humanidad, y donde la exploración espacial tiene que hacer frente a conceptos desconocidos para la ciencia tales como agujeros negros, nuevas dimensiones y distorsiones de la gravedad y el espacio-tiempo.

Como decía al principio, uno de los mayores logros de Nolan con “Interestellar” es haberse atrevido con la mezcla de subgéneros espaciales en esta cinta. Parte de un planteamiento científico verosímil pero no comprobado empíricamente, como es la posibilidad de los viajes interestelares entre galaxias, para edificar el concepto de aventura en estado puro con dichos pilares científicos. En algún momento los dinamita con escenas fantasiosas y poco creíbles que desafían a la astrofísica (esas maniobras con naves espaciales, esos robots con inteligencia artificial) pero ya da igual: el método científico se ha usado para plantear el problema (al igual que lo reprocha el protagonista a su hija), y a partir de ahí tenemos el nudo y desenlace de una trama que mezcla los conflictos familiares con la necesidad de supervivencia como especie. Y recuerda tanto a la odisea espacial de Kubrick que en algún momento nos podemos llegar a temer que se ponga tan filosófico y oscurantista como él. Afortunadamente, Nolan no es Kubrick y está más cerca por momentos de la visión del espacio y la vida inteligente fuera de la Tierra de Zemeckis y su “Contact” (en la que también sale McConaughey como hombre de fe confrontado con la visión cerril de la ciencia). La resolución del último tercio en Interstellar puede pecar de peliculera en algún momento, pero al final es coherente con el espíritu de aventura que ha prevalecido todo el metraje y es una declaración de intenciones de que a Nolan le interesaba más las reflexiones acerca de la familia y el amor entre un padre y su hija, que las respuestas a las preguntas científicas formuladas. En algunos momentos la verborrea científica puede llegar a abrumar y hacer que nos perdamos en la trama, pero hay que reconocerle a Nolan su capacidad para hacernos ver que todo son excusas argumentales para ofrecer emoción e intriga a partes iguales.

Como siempre, tenemos un ramillete de interpretaciones con una gran estrella de Hollywood en su mejor momento. En este caso le toca a un Matthew McConaughey que viene de la TV (True Detective) y sobre todo, Dallas Buyers Club, que hace que esté en estado de gracia. Algo más ajado y más envejecido que en sus papeles de juventud como ídolo de jovencitas, consigue trascender su físico y emocionarnos como padre a su pesar. El otro fichaje de la cinta, Jessica Chastain (Zero Dark Thirty) está a la altura del nivel emcional requerido. Y como viene siendo habitual en Nolan, tenemos a sus actores fetiche, el siempre bien recuperado Michael Caine (da gusto que un actorazo como él esté teniendo una vejez interpretativa tan bien aprovechada), o una Anne Hathaway que cada vez más demuestra ser una todoterreno capaz de descolgarse la etiqueta de la comedia infantil (Princesa por sorpresa) o caústica (El diablo viste de Prada) para brindarnos en esta cinta uno de los mejores monólogos sobre el amor que podamos escuchar.

Porque al final, la carga lírica de “Interestellar” es importante. Al igual que Kubrick nos plasmaba las estrellas y los monolitos con la música de Strauss, aquí se recitan versos que luego he podido aprender que eran de Dylan Thomas, mientras tenemos el enfrentamiento de la humanidad contra el espacio y los misterios de la ciencia. Pero en este caso sabemos que no estamos solos en el universo, por lo menos nos tenemos a nosotros mismos. Y como siempre, Nolan rinde a niveles excelentes de calidad.

Calificación: Muy buena/Imprescindible

Lo Mejor: La mezcla de aventura con ciencia.

Lo Peor: Algún momento inverosímil para las verdades empíricos planteadas

La vería de nuevo: Sí, tiene mucha profundidad en sus casi tres horas de metraje

La Recomiendo: No es para el que quiera ver una película de ciencia ficción fácil.

Películas similares: Contact, 2001: una odisea en el espacio; Solaris

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0816692/fullcredits

Tráiler en You Tube (español):

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Película – El Truco Final (el prestigio)

el truco final el prestigio poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Prestige

Año: 2006

Director: Christopher Nolan (Memento, Batman Begins, El Caballero Oscuro, Origen, Interstellar)

Guión: Jonathan Nolan, Christopher Nolan

Basado en el libro The Prestige, de Christopher Priest

Música: David Julyan

Fotografía: Wally Pfister

Reparto

  • Hugh Jackman
  • Christian Bale
  • Michael Caine
  • Scarlett Johansson
  • Piper Perabo
  • Rebecca Hall
  • Andy Serkins
  • David Bowie

Con la reseña de esta película me sumerjo de lleno en el mundo del que para mí puede que sea el mejor director mainstream del panorama cinematográfico actual, Christopher Nolan. Este puesto puede que sea compartido a veces por David Fincher, quien también me gusta mucho y del que ya llevo unas cuantas revisiones de su obra (El Club de la Lucha, La Red Social, Millenium). Sin embargo, la predilección que profeso por Nolan es especial. Sus películas suelen ser cine de evasión, con acertadas incursiones en el género puro de acción y aventura, como en la saga Batman o la genial “Origen”. No fui de los primeros que fue a ver “Batman Begins” al cine, y cuando me hablaron bien de ella reconozco que me gustó la versión de un superhéroe que ya creíamos todos más que trillado e imposibilitado de por vida por la visión Burton y continuaciones para darle nuevos aires. Sin embargo, no sé como lo hizo para que saliera de ver “El Caballero Oscuro” con una mezcla de asombro y perplejidad ante lo que había visto: la mejor película de superhéroes hasta el momento, una de las películas de acción más maduras de los últimos veinte años. Que el cierre de la trilogía no fuera tan brillante ya daba igual, Nolan ya había demostrado de lo que era capaz y había creado un clásico instantáneo, que el paso del tiempo se encargará de poner en su sitio. Ya haré una reseña propia para comentar “Origen”, otra de las películas que más me han entusiasmado en los últimos años, pero como adelanto decir que su manera de estructurar una trama onírica y perturbadora en distintos clímax fue rompedora a todos los niveles.

Pero todo esto ya había empezado unos cuantos años antes, cuando deslumbró a todos con “Memento”. Demasiado experimental para que compitiera con la cartelera y los blockbusters del momento, pocas películas han apelado tanto a mi inteligencia como aquélla. La sensación de que el cineasta no te llama tonto a la cara, que te da todas las piezas del puzzle durante la trama y un final que te hará pensar durante días en lo que has visto se convertirá en paradigma de su obra ya estaba presente en la insana historia del tipo que pierde la memoria reciente cada pocos minutos mientras busca al asesino de su mujer. Junto con estructuras temporales rompedoras, flashbacks dentro de flashbacks, vueltas de tuerca de guión bien pensadas de antemano (y no improvisadas sobre la marcha)… todo esto formará parte de la piedra angular de su filmografía, y ayudará a que cada cinta que estrene sean auténticas delicias para el espectador. De momento, en noviembre tendremos “Interstellar”, con Matthew McConaughey y Anne Hathaway. Y mientras esperamos, qué mejor que analizar el duelo interpretativo que tuvieron en 2006 Hugh Jackman y Christian Bale en “El truco final (El Prestigio)”. Avanzar que lo único malo de la película es la tontería de título y subtítulo que se tradujo al español (hubiera quedado mejor llamarla sólo “El prestigio”, como en el original, pero ya sabemos cómo se trasladan los títulos originales a nuestra cinematografía).

En la época victoriana, donde los ilusionistas hacían espectáculos que el público iba a ver en masa y se entusiasmaban con trucos inimaginables con la tecnología del momento, dos magos se enfrentarán en una rivalidad cada vez mayor por conocer los secretos del otro y tener la mejor reputación del momento.

A falta de ver “El ilusionista”, con la que compitió en taquilla el mismo año, “The Prestige” puede que sea la película de magia definitiva. Es difícil no compararla con la payasada ya reseñada de “Ahora me ves” de 2013, cinta estúpida donde las haya que intentaba ser una reflexión del mundillo de los prestidigitadores y de la magia en sí, pero que era tramposa en cada fotograma y sobre todo en su final. En “El Truco Final (El prestigio)” lo que tenemos es a Nolan haciéndonos un truco de magia desde la primera escena sin hacernos trampa. Todas las claves están presentadas y somos los espectadores los que elegimos qué creernos. Al buscar por Internet explicaciones a la cinta, se puede observar la cantidad de gente que se cree el macguffin de ciencia ficción que nos cuenta Nolan al final de la película, pero no es más que un resumen de todos los trucos de magia que hemos ido viendo (similar al final de “Origen” que también resulta igual de ambiguo pero que una reflexión pausada deja claro el mensaje). La maestría con que Nolan cambia el punto de vista de cada personaje al contar la historia es fundamental para que entendamos los engaños y las verdades de la trama, y hace difícil al final saber quién de los dos ha engañado en última instancia al otro. Uno de los mayores aciertos de la cinta es el protagonismo compartido de los dos actores principales. Es inevitable que el espectador tome partido por uno o por otro a lo largo del metraje; lo que desconcierta es la ambigüedad moral por la que se van moviendo ambos que hará replantearnos continuamente nuestra filiación al personaje por el que nos hayamos decantado.

Y de eso se trata “The Prestige”: como el resto de la filmografía de Nolan, ésta es una película sobre la obsesión llevada a sus últimas consecuencias. Las venganzas y rencillas personales entre dos hombres que se culpan de sus desgracias mutuas, que aspiran a ser el mejor profesional a base de sabotear al contrario. Donde hay dos estilos claramente diferenciados: el que hace el mejor truco frente al que tiene la mejor puesta en escena (uno usa una pequeña pelota y el otro un sombrero de chistera). Donde nos creeremos a pies juntillas la mayor fantasía de la película, que es la del sacrificio extremo de los personajes para cumplir sus sueños y realizar sus venganzas. A base de mostrarnos distintas capas argumentales y símiles que interpretan los giros en la trama (ya he dicho que todos los trucos de magia presentados en la cinta sirven para explicar y entender el sorprendente final) Nolan nos brinda una golosina para paladear durante un buen rato.

De Hugh Jackman y Christian Bale hay poco que decir. Lobezno y Batman enfrentados en un duelo de estilo, quizás el monólogo final de Jackman sea lo que más artificioso me pareció. Pero la transformación de su personaje durante el metraje es una muestra de su buen hacer. La interpretación de Bale es algo más plana y uniforme, lo que tampoco es malo. Michale Caine se ratificó como uno de los actores comodín del realizador, lo que demuestra el buen gusto de Nolan al proporcionar grandes papeles en la madurez del excelente actor británico. Y para quitarse el sombrero resulta el episódico papel de David Bowie, al que no había visto en ningún otro papel pero que desde luego es reconfortante en su interpretación del científico Tesla. E ir descubriendo a Andy Serkins (el famoso Gollum del Señor de los Anillos), Piper Perabo o Scarlett Johansson nos irá sorprendiendo gratamente y serán puntos a favor de la cinta.

Como conclusión, decir que “The Prestige” es una de esas cintas que merecen la pena ser vistas varias veces. Cada nuevo visionado aportará nuevas lecturas y descubrimientos a la trama y, como todo en la obra de Nolan, perdurará en el recuerdo una vez acabe la cinta. Por esto y mucho más, le considero realizador fundamental en el cine actual, y cada película suya estrenada merece ser digna de consideración, esperando cada estreno con impaciencia.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: Como si de un cuadro se tratara, esta cinta es un Nolan: gran puesta en escena, poderío visual y una trama con múltiples giros de guión que no se hace cansina. Dos actorazos enfrentados y unos secundarios que fascinan.

Lo Peor: Que su enrevesado argumento sea malinterpretado.

La vería de nuevo: Por supuesto.

La Recomiendo: Sí, para todos aquellos que les guste la magia del cine, y que les encante buscar las piezas ocultas por el metraje.

Películas similares: El ilusionista, Ahora me ves

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0482571/combined

Tráiler en You Tube (inglés):

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Película – Ahora me ves

Ahora me ves poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Now you see me

Año: 2013

Director: Louis Leterrier (Transporter 2, El increíble Hulk)

Guión: Ed Solomon, Boraz Yakin y Edward Ricourt

Música: David Sardy

Fotografía: Larry Fong

Reparto

  • Jesse Eisenberg
  • Mark Ruffalo
  • Woody Harrelson
  • Mélanie Laurent
  • Isla Fischer
  • Dave Franco
  • Morgan Freeman
  • Michael Caine

Con “Ahora me ves”, tenemos ante nosotros una de esas películas que son perfectas para el período estival: un buen puñado de actores famosos que sirven de reclamo para la taquilla (principales con gancho y secundarios de lujo); una historia que promete emoción y misterio desde el tráiler; una puesta en escena que destila puro sentido del espectáculo; y el mundo de la magia como trasfondo de una historia de pilluelos y agentes del orden. La mayoría de opiniones coinciden en que es un divertimento ligero que te hace pasar un buen rato; pero me temo que yo no he sido capaz de ver tantas bondades en una cinta que se empeña en timarnos una y otra vez con la excusa de la magia, del “cuánto más cerca, menos verás”,  y de la predisposición de todo espectador de dejarse engañar cuando asiste a un truco de magia.

El argumento se caracteriza por presentar bastantes giros y vueltas de tuerca, con unos primeros minutos que son de lo mejor de la cinta, en los que se ocupa de presentarnos con unas pocas pinceladas rápidas y fugaces a los cuatro personajes principales. Cuatro magos callejeros de distintas especialidades, como el que se dedica a hacer trucos de cartas para ligar, el hipnotizador sin escrúpulos que saca tajada de aquellos que se lo merecen, la chica escapista a lo Houdini, o el carterista de dedos ágiles. Todos ellos reciben un día una invitación para presentarse en una determinada dirección y, sin saber en ningún momento quién es el misterioso personaje que mueve los hilos en la sombra, reciben instrucciones para realizar un proyecto totalmente novedoso. Un año después, nos encontramos en Las Vegas, y vemos a nuestros protagonistas presentando un grandioso espctáculo de magia y haciéndose llamar “los cuatro jinetes”. En la representación, y delante de cientos de espectadores, aparentemente roban un banco en el centro de Paris en tiempo real y, como colofón del truco, dispersan desde arriba todo el dinero resultante del robo entre los espectadores. Evidentemente el FBI tomará cartas en el asunto, el agente encargado de la investigación estará más que perdido y sin saber qué hacer para acusar a los presuntos magos ladrones con tan buena coartada, y para empeorar las cosas, tendrá que colaborar con una inexperta agente de la Interpol que viene directamente desde Francia para esclarecer los hechos. A partir de aquí todo se complicará aún más con las siguientes representaciones por todo el país, y otros personajes se unirán a la trama para ayudar o perseguir a los descarados ladrones.

“Ahora me ves…” es una película que habla de magia, de la percepción que tenemos del número que se materializa ante nuestras narices sin que tengamos idea alguna del truco subyacente. Se mueve entre las notables “El ilusionista” y “El Truco Final”, aliñada con toques del género de robos de guante blanco a lo Ocean’s Eleven o El Secreto de Thomas Crown y, como éstas, los giros de guión están a la orden del día. El gran defecto principal de la cinta es que abusa mucho de estos giros, vueltas de tuerca narrativas y sorpresas finales o intermedias. Mira que nos avisan continuamente del engaño al que vamos a estar sujetos, como si nos hicieran un truco de prestidigitación medio decente. Pero es que uno al final acaba harto de tanto engaño y situaciones que no son lo que parecen, el guión hace aguas por todos lados y al final nos pretenden tomar por tontos. Que una cosa es que el final esté pensado de antemano y toda la trama se haya desarrollado en función de éste (estilo novelas de Agatha Christie), pero otra muy distinta es que no encaje nada y luego nos expliquen con flashbacks una resolución irreal y estúpida de las distintas tramas que se han ido creando, mientras hay otras que jamás se molestan en resolver (tremendamente desaprovechadísimo el personaje de Michael Caine).

Es decir, que tenemos un inicio prometedor y trepidante; un planteamiento que se va desinflando conforme pasan los minutos y los giros de guión; y un final decepcionante y cansino donde ya te da igual el desenlace y la identidad del misterioso personaje en la sombra. Por no hablar de un epílogo absurdo e innecesario que intenta justificar aún más todas las carencias de guión que hemos ido sufriendo. Aún teniendo otro tono y siendo más agria que esta dulcificada cinta, me quedo con el sorprendente giro final en el argumento y en la moralidad de la ya reseñada Trance (que demuestra que la agotada capacidad de sorpresa del espectador actual debe ir encaminada por otros derroteros).

Todos estos defectos difuminan los pocos aciertos que puede haber presentes en la cinta, como un sugestivo Jesse Eisenberg que con su cambio de tercio en la interpretación nos hace olvidar al prepotente fundador de Facebook de La Red Social; o un Woody Harrelson más cargante de lo habitual pero que hace que sus duelos interpretativos echen chispas con según qué personajes. Salvo estos casos, el resto de personajes me inspiraron pocas simpatías. En unos casos, por interpretar a estos Robin Hood modernos que intentan ganarse al público con su laxa moralidad justificada por la redistribución social; en otros, porque la cinta intenta pasar demasiadas veces del cambio de registro del resto de protagonistas, haciéndolos héroes y villanos en diferentes momentos del metraje (el agente del FBI interpretado por Mark Ruffalo, sin ir más lejos).

Por todo lo anterior, “Ahora me ves” me parece una propuesta terriblemente fallida. No recuerdo nunca haber salido del cine tan cabreado por la sensación de tomadura de pelo continua, por una labor de guión tan desaprovechada y pueril. Todo ello porque los finales sorpresa deben ser algo meditado y encajar con el resto del guión, y no la primera payasada que se le ocurra al guionista. También recuerdo que a la mayoría de la crítica y público le ha gustado, con lo que es probable que no os decepcione tanto como a mí si os acercáis a verla. En cuestión de gustos, todo tiene cabida.

 Calificación: Mala

Lo Mejor: El prometedor arranque; algunas interpretaciones sueltas (Eisenberg)

Lo Peor: Que los guionistas nos tomen por tontos continuamente.

La vería de nuevo: No

La Recomiendo: Aunque no la recomiendo en absoluto, no está recibiendo críticas excesivamente malas, con lo que es probable que si la veáis no os decepcione.

Películas similares: El ilusionista; El Truco Final (El Prestigio); Ocean’s Eleven

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1670345/combined

Tráiler en You Tube (español):

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