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Película – Interstellar

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Interstellar

Año: 2014

Director: Christopher Nolan (Memento, El truco final: el prestigio; Batman Begins; El Caballero Oscuro; Origen)

Guión: Jonathan Nolan

Música: Hans Zimmer, Thomas Bergersen

Fotografía: Hoyte van Hoytema

Reparto

  • Matthew McConaughey
  • Jessica Chastain
  • Anne Hathaway
  • Michael Caine
  • Wes Bentley
  • John Lithgow
  • Casey Affleck

Dado que Christopher Nolan es mi realizador actual favorito, capaz de impresionarme en la butaca con películas como “El Caballero Oscuro” u “Origen”, cada estreno suyo es todo un acontecimiento que merece la pena ser recordado. Experto en combinar blockbuster de éxito con obras maestras instantáneas, en su filmografía tenemos películas con grandes finales sorpresa; experimentos narrativos sorprendentes; cintas aparentemente de encargo que esconden visiones oscuras de héroes atormentados; grandes tramas que redefinen los tempos y clímax del metraje… Y esta manera de presentar grandes historias rodadas con inteligencia hace que las alargadas duraciones de sus películas no se resientan en absoluto ni nos den la sensación de aburrimiento. En esta ocasión se ha metido de lleno en la ciencia ficción con mayúsculas, combinando las dos vertientes usuales en el género: la Space Opera (películas del espacio que sacrifican el rigor científico en aras de la evasión y el divertimento) con visión científica y filosófica (donde “2001: una odisea en el espacio” o “Contact” son los mayores referentes en este caso). Pero es que esta incursión en el género toca referentes de toda clase y condición: Solaris, Horizonte Final, Alien, La Guerra de las Galaxias,… y lo mejor es que en todo momento crea un imaginario visual propio, con hallazgos visuales que ya forman parte de la marca de la casa del director y que se ha ganado a pulso.

En un (posible) futuro no muy lejano, la tierra está al borde del colapso climático y alimenticio. Tormentas de arena y polvo diezman las cosechas y obligan a la población a malvivir con la situación. La sociedad ha retornado a un esquema agrario y se intentan olvidar los grandes logros aeroespaciales. En este marco tenemos a Cooper, un padre de familia viudo con un pasado de piloto de pruebas de la NASA centrado en la granja familiar que comparte con su suegro. Por un extraño suceso que presencia en su habitación la hija de Cooper, Murphy, descubren las coordenadas de una base ultrasecreta de la NASA gestionada por el profesor Brand y su hija, Amelia. Allí les revelan a Cooper el plan del gobierno para crear una expedición con el fin de explorar otros puntos del universo con posibilidad de ser habitados por la raza humana, tras el descubrimiento de un agujero espacio-temporal cerca de Saturno que facilite los viajes interestelares entre galaxias. Convencen a Cooper para que se una a la expedición junto a Amelia, a pesar de que supondría abandonar a su familia durante años sin saber el tiempo que pasará hasta que vuelva. Con el corazón destrozado tras despedirse de sus hijos Tom y Murphy, emprende el largo viaje que puede suponer la última esperanza de supervivencia para la humanidad, y donde la exploración espacial tiene que hacer frente a conceptos desconocidos para la ciencia tales como agujeros negros, nuevas dimensiones y distorsiones de la gravedad y el espacio-tiempo.

Como decía al principio, uno de los mayores logros de Nolan con “Interestellar” es haberse atrevido con la mezcla de subgéneros espaciales en esta cinta. Parte de un planteamiento científico verosímil pero no comprobado empíricamente, como es la posibilidad de los viajes interestelares entre galaxias, para edificar el concepto de aventura en estado puro con dichos pilares científicos. En algún momento los dinamita con escenas fantasiosas y poco creíbles que desafían a la astrofísica (esas maniobras con naves espaciales, esos robots con inteligencia artificial) pero ya da igual: el método científico se ha usado para plantear el problema (al igual que lo reprocha el protagonista a su hija), y a partir de ahí tenemos el nudo y desenlace de una trama que mezcla los conflictos familiares con la necesidad de supervivencia como especie. Y recuerda tanto a la odisea espacial de Kubrick que en algún momento nos podemos llegar a temer que se ponga tan filosófico y oscurantista como él. Afortunadamente, Nolan no es Kubrick y está más cerca por momentos de la visión del espacio y la vida inteligente fuera de la Tierra de Zemeckis y su “Contact” (en la que también sale McConaughey como hombre de fe confrontado con la visión cerril de la ciencia). La resolución del último tercio en Interstellar puede pecar de peliculera en algún momento, pero al final es coherente con el espíritu de aventura que ha prevalecido todo el metraje y es una declaración de intenciones de que a Nolan le interesaba más las reflexiones acerca de la familia y el amor entre un padre y su hija, que las respuestas a las preguntas científicas formuladas. En algunos momentos la verborrea científica puede llegar a abrumar y hacer que nos perdamos en la trama, pero hay que reconocerle a Nolan su capacidad para hacernos ver que todo son excusas argumentales para ofrecer emoción e intriga a partes iguales.

Como siempre, tenemos un ramillete de interpretaciones con una gran estrella de Hollywood en su mejor momento. En este caso le toca a un Matthew McConaughey que viene de la TV (True Detective) y sobre todo, Dallas Buyers Club, que hace que esté en estado de gracia. Algo más ajado y más envejecido que en sus papeles de juventud como ídolo de jovencitas, consigue trascender su físico y emocionarnos como padre a su pesar. El otro fichaje de la cinta, Jessica Chastain (Zero Dark Thirty) está a la altura del nivel emcional requerido. Y como viene siendo habitual en Nolan, tenemos a sus actores fetiche, el siempre bien recuperado Michael Caine (da gusto que un actorazo como él esté teniendo una vejez interpretativa tan bien aprovechada), o una Anne Hathaway que cada vez más demuestra ser una todoterreno capaz de descolgarse la etiqueta de la comedia infantil (Princesa por sorpresa) o caústica (El diablo viste de Prada) para brindarnos en esta cinta uno de los mejores monólogos sobre el amor que podamos escuchar.

Porque al final, la carga lírica de “Interestellar” es importante. Al igual que Kubrick nos plasmaba las estrellas y los monolitos con la música de Strauss, aquí se recitan versos que luego he podido aprender que eran de Dylan Thomas, mientras tenemos el enfrentamiento de la humanidad contra el espacio y los misterios de la ciencia. Pero en este caso sabemos que no estamos solos en el universo, por lo menos nos tenemos a nosotros mismos. Y como siempre, Nolan rinde a niveles excelentes de calidad.

Calificación: Muy buena/Imprescindible

Lo Mejor: La mezcla de aventura con ciencia.

Lo Peor: Algún momento inverosímil para las verdades empíricos planteadas

La vería de nuevo: Sí, tiene mucha profundidad en sus casi tres horas de metraje

La Recomiendo: No es para el que quiera ver una película de ciencia ficción fácil.

Películas similares: Contact, 2001: una odisea en el espacio; Solaris

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0816692/fullcredits

Tráiler en You Tube (español):

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Película – El Truco Final (el prestigio)

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Prestige

Año: 2006

Director: Christopher Nolan (Memento, Batman Begins, El Caballero Oscuro, Origen, Interstellar)

Guión: Jonathan Nolan, Christopher Nolan

Basado en el libro The Prestige, de Christopher Priest

Música: David Julyan

Fotografía: Wally Pfister

Reparto

  • Hugh Jackman
  • Christian Bale
  • Michael Caine
  • Scarlett Johansson
  • Piper Perabo
  • Rebecca Hall
  • Andy Serkins
  • David Bowie

Con la reseña de esta película me sumerjo de lleno en el mundo del que para mí puede que sea el mejor director mainstream del panorama cinematográfico actual, Christopher Nolan. Este puesto puede que sea compartido a veces por David Fincher, quien también me gusta mucho y del que ya llevo unas cuantas revisiones de su obra (El Club de la Lucha, La Red Social, Millenium). Sin embargo, la predilección que profeso por Nolan es especial. Sus películas suelen ser cine de evasión, con acertadas incursiones en el género puro de acción y aventura, como en la saga Batman o la genial “Origen”. No fui de los primeros que fue a ver “Batman Begins” al cine, y cuando me hablaron bien de ella reconozco que me gustó la versión de un superhéroe que ya creíamos todos más que trillado e imposibilitado de por vida por la visión Burton y continuaciones para darle nuevos aires. Sin embargo, no sé como lo hizo para que saliera de ver “El Caballero Oscuro” con una mezcla de asombro y perplejidad ante lo que había visto: la mejor película de superhéroes hasta el momento, una de las películas de acción más maduras de los últimos veinte años. Que el cierre de la trilogía no fuera tan brillante ya daba igual, Nolan ya había demostrado de lo que era capaz y había creado un clásico instantáneo, que el paso del tiempo se encargará de poner en su sitio. Ya haré una reseña propia para comentar “Origen”, otra de las películas que más me han entusiasmado en los últimos años, pero como adelanto decir que su manera de estructurar una trama onírica y perturbadora en distintos clímax fue rompedora a todos los niveles.

Pero todo esto ya había empezado unos cuantos años antes, cuando deslumbró a todos con “Memento”. Demasiado experimental para que compitiera con la cartelera y los blockbusters del momento, pocas películas han apelado tanto a mi inteligencia como aquélla. La sensación de que el cineasta no te llama tonto a la cara, que te da todas las piezas del puzzle durante la trama y un final que te hará pensar durante días en lo que has visto se convertirá en paradigma de su obra ya estaba presente en la insana historia del tipo que pierde la memoria reciente cada pocos minutos mientras busca al asesino de su mujer. Junto con estructuras temporales rompedoras, flashbacks dentro de flashbacks, vueltas de tuerca de guión bien pensadas de antemano (y no improvisadas sobre la marcha)… todo esto formará parte de la piedra angular de su filmografía, y ayudará a que cada cinta que estrene sean auténticas delicias para el espectador. De momento, en noviembre tendremos “Interstellar”, con Matthew McConaughey y Anne Hathaway. Y mientras esperamos, qué mejor que analizar el duelo interpretativo que tuvieron en 2006 Hugh Jackman y Christian Bale en “El truco final (El Prestigio)”. Avanzar que lo único malo de la película es la tontería de título y subtítulo que se tradujo al español (hubiera quedado mejor llamarla sólo “El prestigio”, como en el original, pero ya sabemos cómo se trasladan los títulos originales a nuestra cinematografía).

En la época victoriana, donde los ilusionistas hacían espectáculos que el público iba a ver en masa y se entusiasmaban con trucos inimaginables con la tecnología del momento, dos magos se enfrentarán en una rivalidad cada vez mayor por conocer los secretos del otro y tener la mejor reputación del momento.

A falta de ver “El ilusionista”, con la que compitió en taquilla el mismo año, “The Prestige” puede que sea la película de magia definitiva. Es difícil no compararla con la payasada ya reseñada de “Ahora me ves” de 2013, cinta estúpida donde las haya que intentaba ser una reflexión del mundillo de los prestidigitadores y de la magia en sí, pero que era tramposa en cada fotograma y sobre todo en su final. En “El Truco Final (El prestigio)” lo que tenemos es a Nolan haciéndonos un truco de magia desde la primera escena sin hacernos trampa. Todas las claves están presentadas y somos los espectadores los que elegimos qué creernos. Al buscar por Internet explicaciones a la cinta, se puede observar la cantidad de gente que se cree el macguffin de ciencia ficción que nos cuenta Nolan al final de la película, pero no es más que un resumen de todos los trucos de magia que hemos ido viendo (similar al final de “Origen” que también resulta igual de ambiguo pero que una reflexión pausada deja claro el mensaje). La maestría con que Nolan cambia el punto de vista de cada personaje al contar la historia es fundamental para que entendamos los engaños y las verdades de la trama, y hace difícil al final saber quién de los dos ha engañado en última instancia al otro. Uno de los mayores aciertos de la cinta es el protagonismo compartido de los dos actores principales. Es inevitable que el espectador tome partido por uno o por otro a lo largo del metraje; lo que desconcierta es la ambigüedad moral por la que se van moviendo ambos que hará replantearnos continuamente nuestra filiación al personaje por el que nos hayamos decantado.

Y de eso se trata “The Prestige”: como el resto de la filmografía de Nolan, ésta es una película sobre la obsesión llevada a sus últimas consecuencias. Las venganzas y rencillas personales entre dos hombres que se culpan de sus desgracias mutuas, que aspiran a ser el mejor profesional a base de sabotear al contrario. Donde hay dos estilos claramente diferenciados: el que hace el mejor truco frente al que tiene la mejor puesta en escena (uno usa una pequeña pelota y el otro un sombrero de chistera). Donde nos creeremos a pies juntillas la mayor fantasía de la película, que es la del sacrificio extremo de los personajes para cumplir sus sueños y realizar sus venganzas. A base de mostrarnos distintas capas argumentales y símiles que interpretan los giros en la trama (ya he dicho que todos los trucos de magia presentados en la cinta sirven para explicar y entender el sorprendente final) Nolan nos brinda una golosina para paladear durante un buen rato.

De Hugh Jackman y Christian Bale hay poco que decir. Lobezno y Batman enfrentados en un duelo de estilo, quizás el monólogo final de Jackman sea lo que más artificioso me pareció. Pero la transformación de su personaje durante el metraje es una muestra de su buen hacer. La interpretación de Bale es algo más plana y uniforme, lo que tampoco es malo. Michale Caine se ratificó como uno de los actores comodín del realizador, lo que demuestra el buen gusto de Nolan al proporcionar grandes papeles en la madurez del excelente actor británico. Y para quitarse el sombrero resulta el episódico papel de David Bowie, al que no había visto en ningún otro papel pero que desde luego es reconfortante en su interpretación del científico Tesla. E ir descubriendo a Andy Serkins (el famoso Gollum del Señor de los Anillos), Piper Perabo o Scarlett Johansson nos irá sorprendiendo gratamente y serán puntos a favor de la cinta.

Como conclusión, decir que “The Prestige” es una de esas cintas que merecen la pena ser vistas varias veces. Cada nuevo visionado aportará nuevas lecturas y descubrimientos a la trama y, como todo en la obra de Nolan, perdurará en el recuerdo una vez acabe la cinta. Por esto y mucho más, le considero realizador fundamental en el cine actual, y cada película suya estrenada merece ser digna de consideración, esperando cada estreno con impaciencia.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: Como si de un cuadro se tratara, esta cinta es un Nolan: gran puesta en escena, poderío visual y una trama con múltiples giros de guión que no se hace cansina. Dos actorazos enfrentados y unos secundarios que fascinan.

Lo Peor: Que su enrevesado argumento sea malinterpretado.

La vería de nuevo: Por supuesto.

La Recomiendo: Sí, para todos aquellos que les guste la magia del cine, y que les encante buscar las piezas ocultas por el metraje.

Películas similares: El ilusionista, Ahora me ves

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0482571/combined

Tráiler en You Tube (inglés):

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Película – El Hombre de Acero

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2013

Director: Zack Snyder (300, Watchmen, Sucker Punch)

Guión: David S. Goyer, Christopher Nolan

Música: Hans Zimmer

Fotografía: Amir Mokri

Reparto

  • Henry Cavill
  • Amy Adams
  • Michael Shannon
  • Rusell Crowe
  • Kevin Costner
  • Diane Lane
  • Laurence Fishburne

El mundo en el que ahora estamos es bastante más distinto de lo que era hace treinta años, y la mejor manera de comprobarlo es ver la evolución cinematográfica que han tenido los personajes de cómic en la gran pantalla. En 1980, el personaje estrella era Superman, y sus películas suponían el no-va-más en lo que a efectos especiales, historia y personajes se referían. Superman era el mejor superhéroe, el primero, el más fuerte, el más rápido y el más noble. Se habían hecho seriales para TV desde los años 50 (la película Hollywoodland nos cuenta en modo de biopic la tragedia de uno de los primeros actores que lo encarnó) pero cuando Christopher Reeve lo interpretó en la gran producción de 1978 rompió el molde, de manera similar a lo que hizo Connery con el personaje de 007. El mundo asistió con la boca abierta a lo que nos mostraron en pantalla, empezando por el cameo más caro y breve hasta la fecha (Marlon Brando), pasando por una historia grandiosa, y terminando con un final apoteósico. Desgraciadamente el deterioro de esta saga fue más progresivo que la del agente secreto, y ya en la cuarta entrega el agotamiento a nivel creativo fue total. Series como Lois y Clark en los 90 mantuvieron el mito vivo de manera algo deshonrosa, pero tuvo que ser la visión adolescente de Smallville la que devolvió la dignidad al personaje. Quizás fue este éxito el que animó a los productores a retomar el personaje en Superman Returns (2006), intentando seguir con el espíritu ochentero de las películas (hasta Brandon Routh parecía el doble de Christopher Reeve en versión rejuvenecida) pero ya era tarde. El cine había cambiado hacía años y los reyes en adaptaciones de superhéroes eran la Marvel (Spiderman, X- Men, y sucesivos). De hecho, el género ha recibido todo tipo de visiones y evoluciones argumentales en estos 30 años. Están las cintas que se lo toman en serio (The Punisher, V de Vendetta), las que se lo toman en broma (Mistery Men, Mi super ex-novia), las que son crepusculares y reflexivas (Watchmen), las que son diversión Pixar (Los Increíbles), las sagas infinitas (Spiderman, Iron Man, X-Men), los Spin-Off (Lobezno), los Cross-Over (Los Vengadores), las gamberradas (Kick-Ass, Hancock), las bizarras (Batman de Burton), los regresos fallidos (Batman Returns), los intentos de reflote (Batman Forever), los reboots (The Amazing Spiderman, X-Men: Primera Generación, Batman Begins), … En fin, que la lista es exhaustiva y da para toda una tesis doctoral.

Son precisamente éstas últimas (el reboot o reinicio) las más interesantes para las grandes productoras, puesto que les permite hacer un borrón y cuenta nueva si una saga se aparta del camino de la rentabilidad. Se coge a un nuevo actor, se vuelve a contar la historia de los orígenes desde otro punto de vista y se le da un nuevo enfoque. Esta visión acertada ha dado algunas de las películas más interesantes de éste y otros géneros y ha hecho tomar nuevos rumbos a sagas que estaban ya agotadas (Casino Royale y esa idea de contar los orígenes de Bond estaba totalmente influenciada por el éxito del Batman Begins de Nolan, que hizo olvidar a Burton por completo, dándole al caballero oscuro una verosimilitud que nunca habríamos llegado a imaginarle).

Es en este marco conceptual en el que se encuadra esta nueva versión del primer gran superhéroe. Una necesidad de que el personaje creado hace 75 años tuviera su exitosa adaptación a los nuevos tiempos, y se peleara cara a cara con sus competidores en papel. Precisamente por tener todas las posibles opciones tan explotadas, fue el motivo del fracaso tan estrepitoso que supuso que Bryan Singer no fuera una garantía de éxito (tras triunfar con las dos primeras entregas de X-Men), y se la pegara en 2006 con Superman Returns. Ahí comprendimos que Reeve no iba a volver, y que ni el parecido del joven Routh, ni la música reminiscente de Williams, ni el buen hacer de Kevin Spacey como Lex Luthor, ni un argumento continuista, ni los efectos especiales más espectaculares, y ni siquiera resucitando a Marlon Brando (usando metraje de archivo) iban a mejorar un personaje y una historia tan trillada, y con tan poca capacidad de sorpresa.

Es por ello por lo que se ha cogido al artífice de la resurrección del caballero oscuro, Nolan, que en tareas de guión y producción se ha encargado de crear una nueva línea argumental a base de un lavado de cara totalmente novedoso que es más deudor de Smallville que de las cintas de Donner/Lester. Hasta aquí bien, y de hecho se han hecho renuncias dolorosas como prescindir de la reconocible partitura de Williams o modificar el traje de superhéroe (ya no lleva los calzoncillos por fuera). Se obvia la línea argumental que empieza con un Clark Kent con sus gafas y su trabajo de periodista, y se centra en una historia con un Krypton con mayor protagonismo, para pasar a un viaje iniciático junto con unos flashbacks sobre la infancia y juventud de un Superman más atormentado y perdido de lo habitual.

La historia es conocida por todos, aunque lo novedoso ahora es la manera de contarlo, y los detalles en los que se adentra. Estamos en el lejano planeta Krypton, y uno de los científicos más reputados llamado Jor-El advierte a las autoridades del inminente colapso del planeta. Pero el consejo de sabios decide ignorar las advertencias justo antes de que el poderoso general Zod dé un golpe de estado e invada el planeta para evitar su fatídico destino. Jor-El y su esposa Lara intentan entonces salvar a su hijo recién nacido Kal-El enviándole en una cápsula espacial al planeta tierra, como esperanza del destino último de la raza kryptoniana, junto con una muestra del código genético de la civilización. Tras capturar a los líderes de la rebelión y condenarlos a un exilio espacial de cientos de años, Krypton es destruido tal como vaticinó Jor-El. Afortunadamente, el joven Kal-El llega sano y salvo a la tierra, y es adoptado y criado en secreto por el matrimonio Kent en una granja de Smalville, Kansas. Las especiales condiciones de la gravedad terrestre y la influencia de los rayos solares, otorgan superpoderes al joven Clark, tales como una fuerza sobrehumana, una resistencia al límite y la capacidad de volar. A lo largo de su vida veremos como intenta equilibrar este secreto para pasar inadvertido entre la población terrestre, e intentar usar estos poderes para hacer el bien. Todo ello mientras se pregunta acerca de sus orígenes y se busca a sí mismo. El descubrimiento de una nave de origen alienígena que llevaba siglos en el planeta enterrada en la nieve, junto con el rescate que hace de una periodista llamada Lois Lane que cubre la noticia, desencadena una serie de acontecimientos que culmina con la invasión del planeta por parte del General Zod y sus secuaces, únicos supervivientes de Krypton, y la presentación pública de un superhéroe dispuesto a salvar la humanidad, el hombre de acero.

Decía que hasta aquí todo bien, la parte Nolan de la historia funciona y se nota claramente su rúbrica en la manera de arriesgar y de contar una historia mil veces narrada en papel, cine o televisión. Aunque la parte inicial en Krypton es algo larga y con unos toques de fantasía futurista -dragones voladores incluídos- que sorprenden, con un Rusell Crowe con un protagonismo que nos hace olvidar a Marlon Brando, se nota una vuelta a los orígenes de un cómic que se ha reinventado a lo largo de los años. La parte central de la película nos retrae directamente a lo que hacía Nolan en Batman Begins, otorgándole al personaje una verosimilitud que jamás creíamos que le iban a devolver. Vemos la parte humana y débil del superhéroe, sus conflictos internos, y un Kevin Costner en su mejor papel en años (ya era hora que se le hiciese justicia a sus arrugas) nos hace partícipes del drama familiar y de la educación humana del personaje, así como el recelo humano por lo diferente.

Lo malo viene en el último tercio de la cinta (y eso es mucho cuando dura más de dos horas). Todo el excelente planteamiento, más bien intimista y sin apenas escenas de acción desde las escenas de Krypton, se derrumba a golpe de porrazo con las peleas caóticas que vemos entre los personajes principales. De repente asistimos a un desfile de puñetazos, derrumbe de edificios, lucha grecorromana a base de vuelos supersónicos y destrucción sin fin más propio del cine de catástrofes japonés estilo Godzilla (o peor, un episodio de Bola de Dragón). Toda la película esperando a que el héroe pasara a la acción y usara sus poderes, para acabar lamentándolo. Es aquí donde se ve la aportación a base de esteroides de Snyder al personaje, más adecuado para los guerreros espartanos que para Clark Kent. Si bien tenía más sentido la adaptación de Watchmen por seguir más o menos fielmente el cánon de la gigantesca novela gráfica que revolucionó el cómic (dado que fue la obra revolucionaria y desmitificadora del género de superhéroes), aquí pincha por completo al intentar mostrarnos a Superman en acción. Probablemente lo que yo echo de menos es una línea argumental más progresiva, con una presentación en sociedad del héroe con reminiscencias algo más clásicas, y confrontaciones cada vez mayores. Lo que ha hecho Snyder es usar la artillería pesada, usando directamente los villanos de Superman II que eran los que más atemorizaban en toda la saga (los que presentan los mismos superpoderes que el protagonista), y nos presenta un desenlace confuso y cansino capaz de estropear todo lo que se ha rodado previamente.

Como puntos positivos nos queda Henry Cavill, el chico anteriormente famoso en los últimos años por perder en las rondas finales los papeles de 007 y de Batman. Sin el  flequillo característico del personaje, pero con músculos de sobra (hasta un personaje femenino comenta sin tapujos lo bueno que está), nos transmite el idealismo férreo y la bondad sin fisuras típica del personaje cuando tiene la capa puesta (aunque como Clark Kent sea falible y con dilemas morales). Sólo echo de menos una faceta del personaje que se inmortalizó en 1978 y de la que nadie habla (y no sé si las siguientes continuaciones incidirán en ello vista la escena final de El Hombre de Acero); pero es que me encantaba la torpeza que imbuía Christopher Reeve al personaje cuando se ponía las gafas y era Clark Kent, como medio de pasar desapercibido y no levantar sospechas. Únicamente él era capaz de hacer que un triunfador idealista como Superman pareciera un inútil encantador y pusilánime sólo con ponerse unas gafas y cambiarse la raya del pelo.

En fin, que el bueno de Cavill nos da esperanzas sobre el devenir del personaje en próximas entregas, puesto que se han abierto nuevas líneas argumentales para ser exploradas (y explotadas) de manera más afortunada que en las anteriores. De ésta, nos quedamos con muchas cosas, pero desde luego que no incluyo ese último tercio de cinta decepcionante y cansino, que hace que añoremos para próximas entregas a un Nolan en la dirección haciendo apartar a un lado a Snyder.

Calificación: Pasable/Entretenida

Lo Mejor: Henry Cavill y Kevin Costner en la parte central de la cinta. Que puede ser el inicio de la puesta al día que merece el personaje.

Lo Peor: El caótico último tercio que desaprovecha y estropea todo lo anterior.

La vería de nuevo: Puede.

La Recomiendo: Un poco difícil encontrar adeptos. Sólo a fanáticos del personaje, y no creo que les guste a todos. Los que busquen movimiento y mamporros se aburrirán en su parte central, y los que no sean amantes de la acción se aburrirán en su tercio final.

Películas similares: Superman, la película; Superman II; Superman Returns; Batman Begins;

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0770828/

Tráiler en You Tube (español):

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