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Película – Terminator Génesis

Terminator genesis poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Terminator Genisys

Año: 2015

Director: Alan Taylor

Guión: Laeta Kalogridis, Patrick Lussier

Música: Christophe Beck

Fotografía: Kramer Morgenthau

Reparto

  • Arnold Schwarzenegger
  • Emilia Clarke
  • Jason Clarke
  • Jay Courtney
  • K. Simmons
  • Matt Smith

Tras revisitar la mítica Mad Max hace pocas semanas, siendo el artífice original de la saga capaz de dar la vuelta a su franquicia y personaje estrella para convertirse nuevamente en un referente de la complicada cartelera actual, con Terminator Génesis tenemos el caso contrario: un intento de revitalizar una saga fundamental para conocer el género de acción actual, pero que con cada nueva entrega se ha ido deshinchándose inexorablemente, para crear subproductos carente de la chispa inicial de las dos primeras entregas. Con la inicial Terminator (1984), esta cinta de serie B realizó una fundacional aportación en la ciencia ficción adulta (con permiso de Blade Runner). Una película violenta como pocas (las muertes de los personajes tenían toda la razón de ser para entender el embrollo en el que nos metía la trama) y que nos dejaba sin aliento por el ritmo asfixiante al que nos sometía James Cameron con un argumento sin fisuras. Entre medias, reflexiones filosóficas acerca del destino último de la humanidad y del exceso de tecnificación al que nos dirigimos; paradojas temporales excelentemente resueltas que dejaban lugar a una historia de amor sin ñoñerías; efectos especiales que suplían la falta de presupuesto con ingenio sin renunciar a la espectacularidad; y sobre todo un aroma ochentero que justifica la genialidad de aquella década. No fue hasta 1991 que su dignísima secuela superó el original, haciendo volver a Schwarzenegger con un elaborado guión, y dando el toque justo de sentimentalismo a la historia; la cual seguía teniendo el toque serio y violento que la caracterizaba, mientras se metía en mayores jardines filosóficos hablando de la predestinación y superaba el presupuesto para ofrecernos mayores cotas de acción y espectacularidad. Que se convirtió en otro referente del género tampoco nadie lo duda, pero a partir de aquí el afán por exprimir la franquicia empezó a reducir la calidad de las continuaciones, afanándose inútilmente éstas por actualizar el argumento al mundo interconectado de las telecomunicaciones en que vivimos, y reemplazando imaginación y frescura con presupuesto y cansancio argumental. De hecho, hubiera sido más interesante centrarse en el arco argumental de la cuarta entrega (“Terminator Salvation”, que en 2009 no superó las expectativas creadas) que lo que hizo la tercera en 2003. Es decir, explorar nuevos derroteros en el mundo futurista post apocalíptico de la guerra contra las máquinas, en vez de continuos viajes temporales que crean paradojas solucionadas torpemente con el concepto de reinicio que ya usó Star Trek de manera más sabia.

El argumento, si has tenido la suerte de que ninguno de los spoilers en los trailers o carteles promocionales te lo haya destripado, es el siguiente: estamos en 2029. Los humanos llevan años en guerra contra las máquinas, que en su día se tomaron conciencia de sí mismas y se rebelaron contra la humanidad, lideradas por una supercomputadora llamada Skynet, y aniquilando con armas nucleares a la mayoría de la población mundial en lo que se conoció como el Día del Juicio. Pero los humanos supervivientes han conseguido agruparse en torno a una resistencia liderada por John Connor, genio militar y táctico que ha logrado doblegar al enemigo y revertir la situación de desventaja frente a las máquinas. La clarividencia de Connor en sus operaciones es legendaria, y en su última misión  descubren el arma definitiva de Skynet: una máquina del tiempo que ha enviado al pasado a un Terminator, un robot recubierto de tejido vivo que simula ser un humano especialista en infiltrar y exterminar humanos, con el objetivo de matar a la madre de John Connor en 1984, antes de que éste naciera. Pero Connor decide mandar a Kyle Reese, uno de sus mejores hombres, al mismo año para evitar que esto suceda, sin saber éste las implicaciones emocionales que supondrá la misión, y sobre todo sin conocer la nueva línea temporal paralela que se ha abierto tras unos sucesos inesperados, haciendo que ese 1984 no sea el mismo que conocemos todos.

Como ya he venido comentando en anteriores reseñas (Jurassic World, Los Minions), parece que se ha puesto de moda entre las grandes productoras dar toda la información posible de la película, incluyendo sus grandes giros argumentales, en el trailer. Esto es extremadamente grave en el caso de esta “Terminator Génesis”, donde las sorpresas de la trama deberían haber sido la gran baza del estreno, pero que inexplicablemente han decidido contarlas en los escasos tres minutos que dura uno de los avances. Los responsables de estas producciones sabrán, pero desde luego que todos estos fallos de producción suman a la hora de calificar negativamente la película, y este intento de reflotar la franquicia con nuevas tramas basadas en líneas temporales alternativas pone de manifiesto el cansancio cada vez más patente de la saga. Está clara la incapacidad de seguir desarrollando de manera coherente y digna una idea basada en personajes y argumentos que en su día fue novedosa pero que ahora ya no tiene nada más que aportar al género. Tras un primer acto algo esperanzador que juega con la nostalgia de revisitar la primera parte (calcando escenas y situaciones rodadas de nuevo, como la llegada de los antagonistas del futuro a 1984), y de mostrarnos la escena clave de toda la franquicia como es la de la máquina del tiempo, la cinta se va desinflando poco a poco sin ser capaz de remontar el vuelo ni atraer nuestro interés. A pesar de todas las explicaciones narrativas del desdoblamiento en la línea temporal, acaba desarrollando una trama que hace aguas por todos lados sin consistencia alguna, y con más interrogantes abiertos que cerrados. Y para enmascarar estas carencias narrativas, en algunos momentos tenemos sorpresas argumentales más que extrañas, mientras que en otros la cinta se limita a la huida hacia adelante, con persecuciones que ya son cansinas y disparos a Terminators que relativizan todo lo que ha pasado en anteriores entregas. En efecto, las máquinas letales que en la primera y segunda parte daban miedo por lo incansables de su persecución, y lo invulnerables que resultaban a las armas convencionales, aquí ya pierden su razón de ser ante tanta escena de acción sin sentido.

Y de hecho la saga en esta entrega intenta no tomarse tan en serio y ser algo más paródica. Si en la tercera entrega tuvimos un destello de este tipo de humor cuando Schwarzenegger se pone unas gafas totalmente ridículas, aquí está la trama más plagada de este tipo de guiños. Sirvan como ejemplo los esfuerzos para que el Terminator protagonista esboce muecas en vez de sonrisas, escenas heredadas directamente del metraje cortado de la segunda entrega donde se intenta humanizar al robot. O las continuas referencias a la máquina protagonista como “abuelo” (que en la versión original era el “Guardián”), que le da un toque familiar a la película del que adolecían las anteriores, esquivando en aquéllas la ñoñez en la que aquí ya es inevitable caer. Si hasta en una escena tenemos al padre, a la madre, al hijo y al abuelo…

Los actores hacen su trabajo lo mejor que pueden para no hacer de éste un producto mediocre. El John Connor de esta parte es más creíble que el infumable actor que le interpretó en la tercera (pero sin llegar al excelente nivel de Christian Bale en la cuarta, la más injustamente vilipendiada de todas las entregas), un Jason Clarke más que correcto. Jay Courtney y Emilia Clarke hacen un esfuerzo elogiable por recordarnos levemente a los actores que interpretaron sus papeles en entregas anteriores, por mucho que el primero se esté especializando en franquicias que más vale la pena no resucitar. Como punto a favor es el intento de mostrarnos una relación que es más tensa que la que había en la primera película, consecuencia lógica de la línea temporal alternativa en la que estamos. Y Schwazenegger está, por primera vez en su carrera, mostrando unas cualidades interpretativas de las que nunca ha destacado en el resto de su filmografía. Al menos en el citado tono paródico que le imprime a su personaje, al modo de Stallone en “Los mercenarios”, que le permite usar sus canas y sus arrugas sin necesidad de disimulos innecesarios.

 Como conclusión, decir que esta película entretiene, sin más. Pero que si se trata de enfrentarse con las primeras partes de la saga, suspende estrepitosamente en la comparación. No da ningún motivo por el que se deba seguir estirando innecesariamente la franquicia, agotada la vía de “Terminator Salvation”, y su único interés reside en ver como los guionistas lidian con una trama más que explotada y agotada, sin caer en el ridículo más estrepitoso. Una pena ver en qué se están convirtiendo tantos clásicos de los legendarios videoclubs, en vez de explorar nuevas vías en el cien de acción actual.

Calificación: Pasable.

Lo Mejor: El primer acto que nos introduce a la película, rememorando la primera parte

Lo Peor: Que se empeñen en exprimir las franquicias de este modo tan cruel

La vería de nuevo: No creo

La Recomiendo: Sólo si tienes curiosidad del argumento.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1340138/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Los Vengadores: la era de Ultron

Los vengadores 2 la era de ultron poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original:

Año:

Director: Joss Whedon

Guión: Joss Whedon

Música: Brian Tyler, Danny Elfman

Fotografía: Ben Davis

Reparto

  • Robert Downey Jr.
  • Chris Evans
  • Mark Ruffalo
  • Chris Hemsworth
  • Scarlett Johansson
  • Jeremy Renner
  • Samuel L. Jackson
  • Don Cheadle
  • Andy Serkis
  • Aaron Taylor-Johnson
  • Elizabeth Olsen
  • James Spader
  • Paul Bettany
  • Cobie Mulders
  • Stellan Skarsgard

De nuevo tenemos otra incursión de la factoría Marvel en el mundo del cómic con los personajes ya explotados hasta la saciedad en anteriores entregas, en una película que supone más de lo mismo pero elevado a la enésima potencia. Cosechando grandes críticas así como récords de taquilla, llevo varios filmes intentando acercarme a esta franquicia con ánimo de darle una oportunidad y disfrutar del espectáculo de ver en pantalla a semejante plantel de héroes. Pero creo que, si bien resulta un grupo de películas divertidas sin más, sí es posible que una sensación de hartazgo se apodere de mí cada vez más. Sobre todo por la rapidez con que se fabrica cada nueva entrega, sin tiempo para asimilar personajes, trama y escenas de acción, con un “más difícil todavía” que por momentos llega a colapsar la retina del espectador. Y sobre todo, la sensación de falta de entidad propia de cada entrega, que hace que no sepamos distinguir en cual de los títulos estamos cada vez.

Tras los acontecimientos ocurridos en anteriores entregas de Capitán América, Iron Man, Thor y los Vengadores, otra vez tenemos al grupo de superhéroes comandados por SHIELD para salvar al mundo una vez más. En esta ocasión son capaces de recuperar, por fin el cetro de Loki de las manos del barón von Strucker, para regocijo de Thor y los demás miembros del equipo. Pero Tony Stark ve en el cetro una energía con potencial para seguir desarrollando el abandonado programa de defensa global Ultron, y en secreto, se dedica a investigar la posibilidad de que una inteligencia artificial se ocupe de dicho sistema de defensa. Para su desgracia, Ultron cobra conciencia de sí mismo y la primera decisión que toma es la de convertirse en autónomo y destruir a los Vengadores para empezar una nueva civilización en la tierra. Los hermanos gemelos Maximoff, humanos mejorados con poderes fruto de los experimentos de Strucker, se aliarán con Ultron y pondrán en aprietos a los Vengadores; y sin la organización SHIELD disponible para comandar al equipo, y más desunidos y desmoralizados que nunca, el Capitán América, Iron Man, Bruce Banner, Thor, Ojo de Halcón y la Viuda Negra tendrán que buscar la manera de organizarse para frenar los planes de Ultron, y enfrentarse a sus propios miedos en una lucha alrededor del mundo.

 Dice Joss Whedon, director de estas dos entregas de Los Vengadores, que quería que “La era de Ultron” se disfrutase sin necesitar ver cualquiera de las entregas de superhéroes por separado. Me temo que si eso ha sido su intención, ha fracasado de pleno, pues la sensación de que esta cinta no es para nada autónoma es total. De nuevo, y al igual que ocurría en la primera parte, las bromas privadas, las referencias a otras películas, la relación entre personajes, se deben entender en contexto de la franquicia en su conjunto. Y el argumento en su totalidad viene de lo que ha pasado en otras películas. El cetro de Loki, la desaparición de SHIELD, la diatriba de Hulk con su yo interior, los miedos de cada uno de los miembros,… Por desgracia “La era de Ultron” es muy difícil de seguir si no has visto ninguna de las entregas anteriores. Y aún habiéndolas visto, la sensación es de dèja vu continuo, al igual que me pasa a mí escribiendo esta reseña.

Pero por lo menos romper una lanza a su favor para decir que esta entrega es superior a su predecesora. Sin ser una maravilla en su argumento, la idea del supervillano Ultron es carismática y llevadera en buena parte del metraje, a pesar de que la trama avance demasiado a trompicones y cogida con alfileres. La voz de James Spader en el original es insuperable, y la idea de que Ultron sea un reverso tenebroso y oscuro de Tony Stark le da un gran empaque con la que la película gana enteros. La otra gran incorporación a la franquicia, el personaje de Vision interpretado por Paul Bettany, también es un acierto para todos. Y todo en lo que acertaba la anterior entrega aquí sigue funcionando, en particular el duelo eléctrico entre Capitán América y Iron Man, de esos que echan chispas. Ello sumado al mayor protagonismo del resto de personajes, en particular Ojo de Halcón, la Viuda Negra y Hulk.

En definitiva, más de lo mismo (sobre todo las escenas de acción, emperradas con la destrucción a nivel global de todo lo que les rodea) aunque mejor rodado. Si tienes que elegir solo una película de las nueve o diez que componen la franquicia, elige ésta. Eso sí, vista una, vista todas, por lo que recomiendo cambiar un poco a la excelente Guardianes de la Galaxia para no saturar.

 Calificación: Entretenida

Lo Mejor: El villano Ultron

Lo Peor: Tremendamente repetitiva, sobre todo en las escenas de acción

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Solo para fans de la saga

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2395427/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – El Atlas de las Nubes (Revisión)

Poster Atlas de las nubes

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Lana y Andy Wachowski (Matrix, V de Vendetta, Speed Racer), Tom Tykwer (Corre, Lola, Corre; El Perfume, historia de un asesino)

Guión: Hermanos Wachowski, Tom Tykwer

Basado en el libro de David Mitchell (link al libro en Amazon)

Música: Tom Tykwer, Johnny Klimek, Reinhold Heil

Fotografía: Frank Griebe, John Toll

Reparto

  • Tom Hanks
  • Halle Berry
  • Jim Broadbent
  • Hugo Weaving
  • Jim Sturgess
  • Bae Doona
  • Ben Wishaw
  • Hugh Grant
  • Susan Sarandon

Ante nosotros tenemos una de las películas más complejas de 2012, uno de los posibles  taquillazos que sin embargo pinchó estrepitosamente en la taquilla americana y quizás por esa razón su estreno en España pasó en marzo pasado sin pena ni gloria. Un fracaso dado lo coral de su reparto y la reputación de sus directores – productores, unos hermanos Wachowski (tras el cambio de sexo de Larry a Lana) que buscaban repetir el éxito de Matrix; y un Tom Tykwer que ya demostró su buen hacer con el bizarrismo de Corre, Lola, Corre y El Perfume. Con un reparto coral de gran nivel y uno de los planteamientos más audaces de los últimos tiempos, El Atlas de las nubes se basa en una novela de David Mitchell, con una estructura narrativa también rompedora. Las distintas partes e historias que se narran en el libro tienen una simetría concéntrica según la época, y cada una de ellas está escrita con un estilo propio (en forma de diario, cartas entre dos amantes, etc). Este proceder ha hecho que los Wachowski hayan intentado innovar en el lenguaje narrativo del filme, adaptando todo aquello que no funcionaría en la pantalla. En su lugar, han hecho una exquisita labor de montaje a base de cortes de escenas en momentos claves, para pasar a otra historia estableciendo las conexiones cósmicas de la película a base de sugerencias implícitas, algunas muy sutiles y otras no tanto, pero que exigirá de seguro varios visionados para acabar de entender obra tan magna.

El denso argumento nos desgrana varias narraciones expuestas a lo largo de los siglos con cierta conexión entre cada una de ellas ya sea por similitudes con los personajes (los actores interpretan varios papeles cambiando en ocasiones de sexo y de raza incluso) o interacciones entre ellos. El mismo actor puede interpretar a un personaje puramente malvado que con sus actos se redime en un futuro. Por lo tanto, toda la película coquetea con la idea del karma y la redención cósmica a través de nuestros actos. Las distintas historias que se entrecruzan el la cinta son las siguientes (en el libro cada una de ellas tiene un título):

  • Pacífico sur, 1849, Un joven abogado es encargado de volver a California con un contrato comercial para su futuro suegro. Durante el viaje de vuelta cae enfermo y pasa a recibir los cuidados del médico del barco, aunque probablemente esté más motivado por la codicia que por la salud del joven. La amistad del abogado con un esclavo que se ha colado de polizón en el barco será clave para que aquél pueda llegar a los USA y volver a ver a su prometida.
  • Cambridge, 1936. Frobisher, un joven compositor homosexual y su amante Sixmith, estudiante de ciencias, viven un amor prohibido narrado a través de las cartas que le escribe el primero al segundo. En ellas se explica como Frobisher es contratado por un gran compositor musical en el final de sus días para que le ayude a transcribir las obras musicales que todavía le rondan por la cabeza. Mientras realiza esta labor, el joven Frobisher logra obtener la inspiración para crear El Atlas de las Nubes, su gran obra maestra. Sin embargo, pronto surgirán las disputas acerca de la autoría de tan magna obra, y la disoluta vida de Frobisher supondrá el desencadenante de la tragedia.
  • San Francisco, 1973. Una periodista afroamericana, Luisa Rey, recibe una información de un anciano físico nuclear llamado Sixmith, acerca de un posible sabotaje en la central nuclear de la zona, motivado por oscuros intereses empresariales. La investigación se torna más peligrosa cuando un asesino a sueldo empieza a liquidar a todos los que pueden tener información acerca de la trama. Una historia de amor inacabada con un técnico de la central, y el continuo peligro a los que estará expuesta Luisa, hará que ésta se esfuerce por descubrir el escándalo energético.
  • Londres, 2012. Un editor literario en el ocaso de su vida, Timothy Cavendish, debe desaparecer del mapa cuando su último bombazo editorial escrito por Hoggins, un mafioso con ínfulas de escritor, es un éxito y éste, desde la cárcel, le exige un porcentaje mayor de las ganancias. El hermano de Cavendish simula ayudarle pero acaba internándole en una clínica de la tercera edad regido de manera dictatorial por una enfermeras con poco aprecio por sus ancianos residentes. Lo tragicómico de la situación exigirá a Cavendish lo mejor de él para escapar de la clinica.
  • Neo Seul, Corea, 2144. En un futuro distópico, las empresas crean clones para que trabajen como sirvientes. En un restaurante de comida rápida, una de las camareras llamada Sonmi-451 empieza a tener consciencia acerca de su destino y es liberada por un joven miembro de un grupo rebelde que buscan cambiar el esclavista sistema de capas sociales. Ambos emprenden un viaje a una estación de radio en Hawai donde Sonmi pueda enviar un mensaje a todas sus compañeras clones, mientras son perseguidos por agentes del orden, antes de liderar una revolución que cambie todo el orden establecido.
  •  Hawai, 2321. Una tierra postapocalíptica en la que los humanos que quedan han involucionado tecnológicamente y están establecidos en diferentes tribus. Zachry, un pastor de cabras es testigo de la muerte de su cuñado a manos de una tribu caníbal rival. El miedo y la visión de un antiguo diablo que permanece en su mente y que despierta sus más bajos instintos de supervivencia le impiden hacer nada. Zachry recibe la visita de Meronym, una viajera espacial perteneciente a una raza humana con tecnología avanzada que han colonizado otros planetas y que están en peligro de extinción. Meronym necesita la ayuda de Zachry para alcanzar una estación de radio abandonada y dirigirse a todos los antiguos habitantes de la tierra, para así salvar el destino último de las distintas razas supervivientes de la humanidad.

Como ya he dicho, la cinta pasó sin pena ni gloria en su momento, siendo un fracaso para las expectativas que se tenían proyectadas y el presupuesto invertido (más de 100 millones de dólares). La complejidad de la novela y de la trama desde luego que no han ayudado en su carrera comercial, así como el denso metraje de tres horas que dura la obra. Sin embargo, una cosa juega a favor de ella, y es que el escaso público que ha acudido a verla no ha quedado indiferente ante el filme, teniendo papeletas para convertirse en una cinta de culto si es que en los años venideros al público le da por redescubrir esta obra. Lo que sí que está claro es que quien se anime a verla necesitará varios visionados y echar un vistazo a alguna lista del casting actoral (http://es.wikipedia.org/wiki/Cloud_Atlas#Reparto) para volver a captar detalles inadvertidos colocados estratégicamente por el guión y el montaje. Tenemos a los mismos actores interpretando distintos papeles una y otra vez, en distintas épocas, razas e incluso sexo (Halle Berry pasa por esclava negra del XIX, mujer blanca en los años 30, periodista afroamericana en los 70, belleza fugaz en una fiesta en 2012, cirujano cibernético coreano en 2144, y mujer humana de una raza evolucionada en 2321,… ahí es nada…). A modo de ejemplo he encontrado en internet este esquema con los distintos actores protagonistas y los papeles que interpretan. Simplemente, necesario una vez la hayas visto.

El atlas de las nubles quien es quien

En algunos momentos puede hasta resultar ridículos los maquillajes para hacer pasar por coreanos a algunos personajes (Jim Sturgess, Hugo Weaving) o a la inversa, pero yo creo que el resultado es intencionado para que el público los reconozca, con lo que me chirría pero lo veo necesario.

A favor yo veo algunos puntos como pueden ser la imaginería visual que crea en cada historia, algo que con Matrix ya vimos que los Wachowski eran especialistas. No solo en los segmentos futuristas, también las escenas ambientadas en Cambridge y en el Pacífico merecen mención. Otro acierto es que la citada complejidad argumental da para muchas reflexiones acerca del karma, del destino y de la redención a través de nuestros actos, de la lucha del bien y del mal dentro de cada uno de nosotros,… Distintos tonos y líneas argumentales, que va desde el thiller ciberpunk hasta la comedia costumbrista, pasando por el drama de época y el cine policíaco setentero. Tiene incluso la capacidad de hacer que Hugh Grant nos sorprenda con sus dotes actorales estando creíble en sus papeles decimonónicos así como los contemporáneos (el dueño del lobby nuclear), algo risible como anciano en 2012 y coreano en 2144 e, increíblemente sorprendente como malvado líder de la tribu rival en el lejano 2321 – quién lo iba a decir…

Es posible que el ritmo narrativo haga aguas en algunos momentos, haciendo que el espectador se pregunte muchas veces que es lo que está viendo y a donde se quieren dirigir los realizadores. Todo ello da como resultado una película extenuante que hace que salgamos del cine agotados por intentar haber seguido la trama sin perdernos. Eso es un punto negativo que se va difuminando con posteriores visionados, y es la razón por la que recomiendo dar a El Atlas de las Nubes no una, sino varias oportunidades. Como también animo a la lectura de la novela de David Mitchell, solo por el espíritu renovador con el que se afronta el caleidoscopio coral que suponen todas las historias.

Calificación: Buena

Lo Mejor: El planteamiento novedoso de la historia. Las escenas de introducción iniciales; los detalles de los que está plagado el argumento.

Lo Peor: Su excesivo metraje; la labor de maquillaje necesaria pero sonrojante en algunos casos

La vería de nuevo: La he visto dos veces y la vería una tercera, es algo necesario en esta cinta en concreto

La Recomiendo: Sí, por lo menos un par de visionados si la primera vez no te disgusta en demasía.

Si quieres comprar el DVD de El Atlas de las Nubes

El Atlas De Las Nubes [DVD]

Películas similares: Matrix, Forrest Gump, La Fuga de Logan, El Árbol de la Vida, La delgada línea roja

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1371111/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Wall•E (Revisión)

Wall·E Pixar poster

Reseñado por 0017

Enlace al Blue-Ray en Amazon.es

Ficha técnica

Año: 2008

Director: Andrew Stanton (Bichos, Buscando a Nemo)

Guión: Andrew Stanton, Pete Docter, Jim Reardon

Música: Thomas Newman

Sonido: Ben Burtt

Fotografía: Jeremy Lasky, Danielle Feinberg

Reparto (voces)

  • Ben Burtt
  • Elissa Knight
  • Jeff Garlin
  • Fred Willard
  • Sigourney Weaver

Tengo predilección por Pixar/Disney, no hay más que comprobar mi histórico de reseñas publicadas. Sobre todo en el caso de Pixar, que sorprende la velocidad de crucero con la que fabrican obras maestras año tras año. Ocurre con la película que tengo enfrente, que se convirtió en clásico instantáneo. Wall·E (Batallón de Limpieza), estrenada en 2008 , nominada a seis Óscar (y consiguiendo el de Mejor Película de animación), alcanzó unas cotas tales de excelencia que está considerada por muchos la mejor obra de Pixar (con Up, Ratatouille, Toy Story, Monstruos y Nemo rondando cerca). Pero es que cuando catalogo a esta cinta como imprescindible, lo que realmente hace es superar esta calificación para pasar a jugar en otra liga, la de las obras maestras cumbres de una categoría artística, en este caso el cine. No es baladí el compararla con Chaplin, Buster Keaton o 2001, una odisea en el espacio, con una primera parte que es puro cine mudo en un planeta desolado y vacío. Increíblemente arriesgada esta propuesta de cine experimental que, sin embargo, cuenta y emociona más en media hora sin palabras, que en cincuenta años de cine hablado sin parar. Para luego pasar a una segunda parte que no tiene nada que ver con la anterior, rápida y trepidante, rompiendo el ritmo por completo. Al final de su escaso metraje (no llega a los 100 minutos), tenemos la sensación de que ha pasado mucho más tiempo por la gran cantidad de cosas que nos han contado, y no podemos evitar tener una sonrisa de oreja a oreja por el buen sabor que deja.

El planteamiento del argumento tiene ecos del de la última reseña que he hecho, Oblivion, pero es obvio que el género y el público al que va dirigida, así como el resultado, difieren bastante. En esta ocasión estamos en el año 2800, y tenemos al planeta tierra convertido en un gigantesco vertedero de basura como consecuencia de la acción del ser humano siete siglos antes. El último habitante es un robot diseñado para recoger y ordenar toda esta cantidad de desperdicios, que es a su vez el último de un ejército de robots de los que ya no queda ninguno más en activo. Wall·E, que así se llama nuestro protagonista, se pasa el día compactando residuos, categorizando cacharros, y viendo por las noches escenas del musical Hello Dolly!, añorando la compañía de otro ser con el que compartir sus momentos de soledad. Un día, aterriza una nave espacial de la que emerge EVA, otro robot más moderno y resplandeciente que tiene una misión específica para realizar. El rastreo que realiza por todo el planeta hace que ignore a nuestro protagonista, pero es obvio que Wall·E siente desde el principio curiosidad y fascinación por EVA a partes iguales. El enternecedor robot acabará ganándose la amistad de EVA, aunque cuando ésta descubra uno de los objetos más curiosos que Wall·E ha recogido y categorizado, su misión habrá llegado a un punto sin retorno y entrará en una suerte de hibernación en stand-by, para desgracia de la historia de amor que estábamos presenciando. La nave en la que llegó volverá a por ella, y Wall·E no se resignará y la seguirá en su viaje interestelar, comenzando entonces una aventura totalmente distinta en la que averiguaremos la historia de la humanidad en estos setecientos años, y en cuyo devenir de acontecimientos nuestros robóticos protagonistas tendrán un papel esencial.

Con este planteamiento tan simple en un primer momento, Andrew Stanton supera con creces sus anteriores aportaciones en Pixar como director o guionista, para deleitarnos con una historia enternecedora como pocas. Su capacidad para tocar la fibra sensible del espectador no se había visto en años, si buscamos fuera de la empresa de animación creada por John Lasseter. Con Wall·E se trasciende por fin el género infantil (si alguien tenía dudas de ello tras Toy Story), para entrar de lleno en la animación “seria”. Como ya he dicho, tiene una primera parte arriesgada y experimental, sin casi ningún diálogo salvo los sonidos robóticos. Los efectos de sonido, que nos recuerdan a los de los protagonistas mecánicos de la saga Star Wars, son brillantes y ayudan a dar ese toque romántico y gracioso a la historia de amor. Todo un ejemplo de virtuosismo cinéfilo, que nos remite al cine mudo de inicios del siglo XX, a Chaplin y a Búster Keaton. Sólo estos dos maestros eran capaces de conmover y provocar una sonrisa a partes iguales sin emitir una palabra.

Cuando parecía que no nos podía sorprender más, llegando a un punto de delicadeza de no retorno, la cinta da un giro inesperado y nos lleva a la ciencia ficción más clásica (sin perder ni un ápice de ternura), para aportarnos una visión crítica de lo que puede ser las últimas consecuencias para la humanidad de un consumismo desaforado y sin límites, con una tecnología que nos separe más que nunca del resto de humanos, aunque estemos sentados codo con codo. Todo ello a golpe de guión, sin sobrar ni un solo minuto del metraje. Una delicia.

Básicamente Wall·E es una declaración de principios de Pixar, una contraposición de opuestos manifestado en los dos robots. La ciencia más vanguardista frente al clasicismo tecnológico, el pasado nostálgico frente al futuro innovador, walkman analógico frente al digital  iPod. El que ambos protagonistas se den la mano hace que todas estas antagonías no sean excluyentes sino complementarias, y que el desarrollo científico no renuncie al placer de la creación artística tradicional. Nuestro robotito protagonista es la salvaguardia de los sentimientos humanos en la tierra, pero a su vez precisa de la ayuda del robot femenino moderno para garantizar la subsistencia del planeta.

Por todo esto y por muchas más razones, esta maravilla se antoja imprescindible como joya cinéfila de los últimos años. Hay que agradecer a Stanton y el resto del equipo creativo de Pixar el haber creado un personaje tan carismático como este protagonista, mezcla de ET y del Número 5 de Cortocircuito, con una capacidad extrema de emocionar únicamente con la mirada. Es una conjugación perfecta de cine y poesía visualmente plasmada de manera magistral en imágenes y sonido. Un punto y aparte fundacional de lo que se puede conseguir si juntamos las últimas técnicas de animación con historias de siempre, lo que ha contado el cine desde sus inicios.

Calificación: Imprescindible

Lo Mejor: Unas cotas cinematográficas difícilmente alcanzables por el resto de competidores.

Lo Peor: Un metraje que hace que nos sepa a poco.

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Sí, como todo Pixar, para niños y para mayores; todos disfrutarán viéndola.

Enlace al Blue-Ray en Amazon.es

Películas similares: E.T. (El Extraterrestre); 2001, Una Odisea del Espacio; Up; Buscando a Nemo; El Chico (Charles Chaplin);

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0910970/combined

Tráiler en You Tube:

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Película – Oblivion

Oblivion-poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2013
Director: Joseph Kosinski (Tron Legacy)
Guión: Joseph Kosinski, William Monahan, Michael Arndt, Karl Gajdusek
Basado en la novela gráfica de Joseph Kosinski
Música: M83
Fotografía: Claudio Miranda
Reparto

  • Tom Cruise
  • Olga Kurilenko
  • Morgan Freeman
  • Andrea Riseborough
  • Nicola Coster-Waldau

Oblivion es un término anglosajón que viene a significar “olvido”. Conviene tener esto en mente mientras se ve esta película puesto que todo tendrá más sentido al término de la misma, donde las interpretaciones y reflexiones encajarán como las piezas de un puzzle para darle un sentido global a la obra. Efectivamente, es una cinta sobre el olvido y el recuerdo, y nuestras ansias de trascender lo rutinario para perpetuarse en la memoria individual y colectiva. En este caso, el material del que se ha sacado el concepto inicial de Oblivion es de una novela gráfica de su director, Joseph Kosinski.

Nuevamente tenemos a Tom Cruise en uno de esos papeles que le encantan y que tan bien saber llevar adelante, porque le permite ser el rostro visible de una gran superproducción y cohesionar todo el conjunto a golpe de liderazgo basado en la interpretación de la mayoría del metraje, el rodaje personalizado de las escenas de riesgo y la cesión de parte del protagonismo a secundarios solventes (firmemente establecidos como Freeman o recientemente iniciados como Kurilenko o Risenborough). Al igual que ocurrió en Jack Reacher, su sola presencia atrae a público a las salas e impregna su sello y su carisma personalizado a la cinta.

Estamos en el año 2077. Sesenta años después de una invasión galáctica de una raza alienígena, la humanidad ha ganado la guerra pero a costa de devastar con armas nucleares el planeta tierra. Todos los habitantes se han ido a colonizar la luna de Saturno, y los últimos recursos naturales están siendo extraídos por alta tecnología antes de abandonar definitivamente el planeta. Jack Harper es un técnico reparador de drones, unos centinelas robóticos equipados con armamento avanzado que protegen y evitan el boicot de la operación por los últimos alienígenas derrotados tras la guerra. Jack se dedica a patrullar el planeta en soledad, ayudado por su compañera de equipo de trabajo y también pareja, Victoria. Ambos con la memoria borrada por cuestiones de seguridad, Vic le asesora e informa desde la torre de control en las alturas en la que viven, mientras reciben órdenes e instrucciones del contacto que tienen en el centro de control espacial de la misión. Con suerte, les quedan pocas semanas para acabar la tarea que han recibido y poder marcharse a Saturno con el resto de la humanidad. Aunque Vic está emocionada con la idea de emprender una nueva vida, Jack tendrá no obstante algunas dudas sobre el abandono del planeta, agravadas por sueños recurrentes con una mujer en una época anterior a que él naciera, antes de la devastación terráquea, en medio de la antigua civilización humana. Con la cantidad de tiempo que pasa solo recorriendo el planeta, añorando épocas pasadas y con un refugio secreto en mitad de un paisaje idílico, en el que va recopilando todos los vestigios de la antigua civilización que puede recoger, la tranquilidad de Jack se verá alterada por la llegada de una cápsula espacial con humanos hibernados, entre ellos la misteriosa mujer con la que sueña recurrentemente. Este descubrimiento provocará una serie de acontecimientos que harán a Jack replantearse sus convicciones y sus sentimientos, poniendo en sus manos el destino último de la civilización y del planeta.

Con Oblivion tenemos una interesante aportación al género de la ciencia ficción en el cine. Bebiendo de una gran mayoría de conceptos ya tratados, el resultado es novedoso y nos deja una nueva visión de un futuro apocalíptico y del destino de nuestra civilización. Tenemos la idea conceptual del hombre solitario deambulando con un arma por los últimos vestigios de la civilización (El Planeta de los Simios), y enfrentándose a misteriosas criaturas (Soy Leyenda, El último hombre vivo); sueños extraños acerca de un pasado y con mujeres misteriosas que, aparentemente, nunca han existido (Desafío Total); el último técnico que tiene la misión de reparar tecnología en un entorno devastado mientras va recopilando trastos pertenecientes a anteriores épocas, símbolos de una cultura que ya no volverá, capaz de apreciar la belleza de un vegetal que sobrevive en un inhóspito territorio (Wall-E); una humanidad que se ha visto en la necesidad de emigrar y colonizar otros mundos (Blade Runner y su fundacional “Sueñan los androides con ovejas eléctricas”); supervivientes que han conseguido superar el cataclismo nuclear y malviven escondidos en catacumbas (La máquina del tiempo)…

Como se puede ver, la lista de fuentes de ciencia ficción de las que bebe esta cinta es muy amplia. Un mérito a mi modo de ver, es que a pesar de todo, no resulta repetitiva. En ningún momento explica algo que ya se haya abordado con anterioridad. Se adentra en nuevos terrenos filosóficos, y nos da una nueva visión de las preocupaciones humanas que siempre existirán estemos en la época que sea.

Otro mérito que veo es el presentar un buen e hilvanado argumento. Con menos escenas de acción de las que podríamos haber pensado que tendría la cinta, el metraje se toma su tiempo para ir al grano y provocar el desenlace. Digamos que dura más el planteamiento y el nudo. En algunos momentos estamos solos con el personaje de Cruise, observamos el paisaje con él (magnífica labor de fotografía y de diseño de producción) y somos testigos silenciosos de su devenir por las ruinas de un planeta otrora suntuoso. Los momentos reflexivos le ganan la partida a la acción continua. Y, en un determinado punto, cuando el público se pregunta por donde irá la resolución de la cinta, se produce una sorpresa de guión muy agradable por inesperada que lleva el argumento por otros derroteros y es ahí cuando el término Oblivion adquiere el sentido de “olvido” del que hablaba en mi primer párrafo.

Quizás el mayor fallo sea precisamente el que Kosinski, (al igual que en Tron Legacy) no sea capaz de rematar la conclusión de la cinta en un tiempo (y tempo) adecuado. Ha preferido decantarse en el último tramo por un final convencional pero que peca de excesiva tranquilidad. Si en Minority Report teníamos una trama que avanzaba continuamente a golpe de persecución, aquí tenemos una cierta lentitud que recorre el metraje y con la que se ha tomado su tiempo en presentarnos al dúo protagonista (antes de que se convirtiera en trío con las implicaciones emocionales que presenta). Toda una metáfora sobre la vida en pareja y nuestra compatibilidad con las personas con las que compartimos la vida, donde a veces un equipo eficiente (según una frase sacada de la película) no resulta la mejor unión sentimental.

En esta ocasión, a pesar de los minutos que Cruise acapara en pantalla (a diferencia de Jack Reacher), deja algo más de protagonismo a las secundarias, tanto Olga Kurilenko como Andrea Riseborough, para su lucimiento personal. Ambas brillan con luz propia aunque el papel de ex-chica Bond sea más convencional por especializarse en “chicas guerreras”; mientras que el papel de Riseborough crea más desosiego por hacer que planee la desconfianza y su interés por abandonar el planeta, por encima de la relación que mantiene con Cruise. Morgan Freeman se muestra menos y quizá su personaje esté más desaprovechado, dado que podría haberse prodigado algo más en pantalla.

En definitiva, película entretenida y bastante agradable de ver. Mejor que la adapación de Cruise/Spielberg de “La Guerra de los Mundos“, aunque por debajo del nivel de la excelente “Minority Report“; con muchas aportaciones al género aunque no resulte obra maestra imprescindible del mismo, puesto que como simple obra del séptimo arte le falta algo más de garra en su ritmo (siempre el ritmo… la clave fundamental para mí en cualquier película). Sin embargo, las implicaciones argumentales y temáticas que deja al salir de la sala para que las reposemos un par de días son tan importantes que por eso merece que recomiende el verla.

Calificación: Entretenida
Lo Mejor: El argumento y sus vueltas de tuerca.
Lo Peor: Caer en el convencionalismo.
La vería de nuevo: Sí
La Recomiendo: Para los amantes de la ciencia ficción que deseen ver una nueva vuelta de tuerca al género. Para el público en general, no disgustará pero en algún momento puede aburrir y/o hacer que decaiga en el interés.
Películas similares: Desafío Total (edición Schwarzeneger); Desafío Total (edición Farrell); El Planeta De Los Simios; Wall·E; Minority Report; Soy Leyenda; El último hombre… vivo; La Guerra de los Mundos; Blade Runner; La Máquina del Tiempo
Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1483013/combined
Tráiler en You Tube (español):

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Película – Un amor entre dos mundos

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Juan Solanas

Guión: Juan Solanas

Música: Benoit Charest

Fotografía: Pierre Gill

Reparto

  • Jim Sturgess
  • Kirsten Dunst
  • Timothy Spall
  • Neil Napier

Estrenada hace un par de meses en las carteleras españolas, Un amor entre dos mundos (Upside Down en el original) es una producción canadiense del director argentino Juan Solanas, con un reparto basado en rostros internacionales para garantizar la afluencia de público. Se trata de una cinta que cuenta con un cautivador punto de partida y una idea original para diferenciarse del resto de taquillazos actuales, pero acaba siendo poco satisfactorio en su resultado final.

El argumento es el siguiente: estamos en un particular universo donde existen dos planetas que orbitan juntos, uno justo encima del otro. Cada uno con su propia gravedad, existen unas reglas físicas que se cumplen como resultado de esta particular situación. Como por ejemplo, la materia perteneciente a cada planeta se verá atraída por su propia gravedad, incluyendo personas, edificios, fauna y flora. Estos dos planetas dan lugar a dos mundos diferentes, uno arriba y otro abajo, con sus propios habitantes que tienen prohibido el contacto entre ellos, salvo en determinadas zonas de unión, como en un edificio construido con el fin de unir los dos planetas y realizar tareas de investigación común. La consecuencia de la separación de estos dos mundos es que en el planeta de arriba tenemos a una sociedad próspera y rica, mientras que el mundo de abajo es un sitio lúgubre, menos avanzado y con la gente luchando por malvivir.

En este entorno es donde tenemos a Adam, un niño del planeta inferior que conoce a Eden, una niña del mundo de arriba y se hacen amigos. Ambos empiezan una relación prohibida que continúa con el paso de los años, donde sus furtivos y amorosos encuentros tendrán lugar en zonas elevadas donde los dos planetas se acercan casi hasta tocarse. Un día, las policías fronterizas de los dos mundos les descubren, y las consecuencias de su actitud prohibida supondrán la separación de la pareja. De esta manera, pasarán los años en sus respectivos mundos sin que ninguno tenga más noticias del otro. Pero Adam está demasiado enamorado como para olvidar a su platónico amor, y traza un plan para infiltrarse en el mundo de arriba. Con la ayuda de una sustancia de su invención que tiene las características de la gravedad de los dos mundos, se hará pasar por un habitante del mundo opuesto al suyo para encontrar a Eden, ayudarla a recordar sus sentimientos, y continuar una relación prohibida e imposible a la vez que se hacen todo tipo de cabriolas físicas, sociales y argumentales para que triunfe el amor verdadero por encima de las normas establecidas.

La verdad es que hay que reconocer un esfuerzo por el planteamiento tan original que supone esta película. No ya por la historia de amor imposible con tintes shakesperianos en sí, más bien por la vuelta de tuerca argumental y el reto visual que resulta por llevarla a cabo y hacerla realidad. Es decir, que a nivel visual y conceptual la película triunfa. Un planteamiento tan inverosímil como que exista un mundo paralelo en un plano opuesto al nuestro, con sus habitantes y su sociedad prohibiendo la interacción recíproca, se plasma en imágenes hermosas y metafóricas, donde funciona el juego de perspectivas contrapuestas y planos fotográficos de paisajes y personajes dados la vuelta. En el tema artístico y de diseño de producción la propuesta de Solanas ya se anota varios tantos. Esta premisa argumental permite tanto escenas románticas de gran calado (parece que a Kirsten Dunst le van los besos en posiciones que desafían la ley de la gravedad) como momentos de aventura y persecuciones por las alturas (o bajuras, según se mire). Como en toda historia en la que el protagonista se cuela en sitios que no debe, con un tiempo límite para entrar y salir, tenemos tensión y emoción que le da un toque trepidante a la cinta.

Sin embargo, y a pesar de estos logros, la cinta hace aguas en cuanto le aplicamos algo de lógica al argumento. No se trata de ser incrédulos con una historia que es más bien una fábula de fantasía, un cuento de hadas moderno. En un primer acercamiento, bien haremos en creernos sin rechistar lo que nos proponen. El problema surge según avanza el metraje, con esos fallos de guión y de continuidad en el planteamiento que nos han explicado al principio. Hay momentos de interacción entre los dos mundos opuestos que están cogidos por los pelos, incursiones del protagonista y otros habitantes del mundo de abajo en el mundo de arriba (y viceversa) que no tienen sentido o que deberían estar mejor explicadas, y eso al final, hace que la calidad fílmica se resienta. Pero lo que es más grave, durante toda la película orbita la idea de que no tiene nada relevante que contarnos. Asistimos a situaciones de amor y desamor, para que luego vuelva a triunfar el amor y nuevamente fracase. El ritmo de la trama se resiente con este trasunto de Romeo y Julieta, de los que sabemos que no deben estar juntos y que sin embargo ignoran continuamente las convenciones sociales, políticas e incluso cosmológicas.

Por otro lado, también hay una fallida lectura social acerca de las diferencias económicas entre zonas ricas y zonas pobres, pero incluso en este capítulo resulta infantil la lección que nos quieren inculcar. Es decir, que los dos mundos están separados y no existe apenas contacto, pero uno es más rico que el otro porque se explotan de manera egoísta los recursos naturales sin destinar nada de los beneficios. La pobreza, la marginación, (parece que hasta incluso el frío), son consecuencia de que en el mundo de arriba sean todos prósperos. Abajo son más pobres, su aspecto es más desaliñado pero son felices;  y el que la estética (como los coches patrulla, la represión policial) sea más parecida a la de la Alemania del Este supongo que no es culpa de nadie de abajo.

Todo esto da como resultado una película que funciona y se mueve mejor en el plano visual que en el argumental o ideológico.  Un planteamiento brillante, con buena factura técnica e interpretaciones correctas, que se va desinflando poco a poco, perdiendo fuelle conforme pasa el metraje y resultando decepcionante en su tramo final. Una pena, porque a pesar de varios aciertos, la cinta de Juan Solanas podría haber dado para bastante más.

Calificación: Entre pasable y entretenida

Lo Mejor: La idea, la fotografía, los hallazgos visuales. Su historia cargada de poesía.

Lo Peor: Que la poesía se va convirtiendo en prosa sin darse cuenta y acaba lastrando el resultado final hacia la mediocridad, haciendo pesado el argumento. 

La vería de nuevo: Es posible, para ver si la doy una nueva oportunidad con una nueva calificación o no.

La Recomiendo: Para ir al cine en pareja, pues es una historia de amor algo almibarada, aunque también la recomiendo para aquellos amantes de la ciencia ficción de fantasía.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1374992/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Looper

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Rian Johnson (Brick, The Brothers Bloom)

Guión: Rian Johnson

Música: Nathan Johnson

Reparto

  • Joseph Gordon-Levitt
  • Bruce Willis
  • Emily Blunt
  • Noah Segan
  • Piper Perabo
  • Jeff Daniels

Looper es una película que me atrajo poderosamente tras leer un poco acerca de ella. Me encantó su planteamiento, y tras ver el tráiler decidí ir a verla al cine lo antes posible. No defraudó. Es un tipo de película que me gusta especialmente. No es un blockbuster de Hollywood con presupuesto estratosférico y publicidad machacona que luego se desinfla porque resulta sonrojante o floja. No nos engañemos, tampoco es cine ucraniano de autor subtitulado. Es ciencia ficción, con disparos y viajes en el tiempo, y que mezcla géneros, pero que no toma al espectador por imbécil. Te da una rica gominola que mientras la disfrutas se convierte en un caramelo duro más difícil de masticar de lo que creías.

Estamos en el año 2040. Joe (Joseph Gordon-Levitt) es un joven y ambicioso looper, una clase de asesinos a sueldo que se encargan de matar a gente del futuro. Todavía no se han inventado los viajes en el tiempo, pero esto sí ocurrirá en el año 2070, época en la que cometer asesinatos será tremendamente complicado. Cuando las mafias del futuro quieren deshacerse de alguien, lo mandan atado y amordazado al pasado para que el Looper acabe el trabajo. La remuneración la obtienen en forma de lingotes de plata que viajan junto a  la víctima.

Sólo hay una regla fundamental que un Looper debe cumplir: no dejes que tu víctima escape… aunque se trate de ti mismo.
**********OJO, (MINI) SPOILER*********Porque lo más importante de un looper es la forma de rescisión de su contrato laboral: para cerrar el bucle (de ahí el término loop) buscan a su yo del futuro 30 años después y, si está vivo, lo envían al pasado para que se eliminen ellos mismos, como último trabajo (y con un cuantioso finiquito).*********FIN DEL (MINI) SPOILER*********

Como podéis imaginar, cuando al joven Joe (Joseph Gordon-Levitt) le ponen enfrente a Bruce Willis, no tardará ni unas milésimas de segundo en comprender que se trata de él mismo… pero ya es tarde. El viejo Joe se ha dado a la fuga y el caos se ha creado. La vida de ambos está en peligro y el tiempo corre en su contra. De la ciudad al campo, el viejo Joe tendrá que hacer una última cosa para arreglar las cosas y salvar su vida, mientras el joven Joe le persigue para que sus jefes no tomen represalias.

Estamos ante una inteligente premisa argumental que funciona como un reloj (igual que el que Joe muestra en sus manos de vez en cuando, y que nos sirve de nexo para entender al mismo personaje separado por treinta años). Nos mete en una montaña rusa con continuos loopings argumentales (valga la expresión) que va desarrollando la acción. En una elipsis narrativa de lo mejor que se ha rodado en los últimos años, condensa en pocos minutos el devenir de los siguientes 30 años del protagonista, solapando las dos formas de ser del mismo personaje. Llegados a ese punto, la película te fascina y ya te ha enganchado, para que llegue el segundo tercio de la película y se produzca un parón narrativo que frena la trama, pasando a ser una cinta intimista algo desconcertante para haber empezado como un thriller futurista, y que no todos los espectadores sabrán entender. Lo que hace aquí el director y guionista Rian Johnson, es básicamente un ejercicio magistral de cambio de género y de registro, que va del cine negro futurista, al drama emocional íntimo con toques de western. Gracias a este parón empezamos a entender y casi justificar las decisiones morales de los personajes. E inteligentemente, desarrolla una trama de telequinéticos brevemente explicada al principio.

La película funciona a varios niveles, con muchas lecturas e interpretaciones de la misma. ¿Qué le dirías a tu yo del pasado si os encontráis frente a frente? ¿Cúal de los dos Joe tiene mayores motivaciones éticas y morales para hacer lo que cada uno tiene que hacer? En este sentido, la escena del encuentro de ambos en la cafetería es clave y fundamental. Supone una especie de metáfora del esperpento valleinclanesco, dos héroes clásicos deformados reflejados cada uno en el espejo cóncavo del otro. Resulta inevitable pensar en Willis con sus reminiscencias de John McLane, con sus palabrotas en medio de un tiroteo, pero sin embargo la profundidad y hondura emocional del personaje que interpreta van más allá de un matón redimido.

Joseph Gordon-Levitt le va bastante a la zaga, llevando casi todo el peso argumental de la cinta y reivindicándose cada vez más como un actor fundamental en el cine moderno (Origen, The Dark Night Rises… quién lo iba a decir cuando salía en Cosas de Marcianos). Con una labor de maquillaje que imperceptiblemente le asemeja a Bruce Willis, y tras dedicarse a estudiar diálogos de éste para que resultara creible su semejanza con él, desarrolla un personaje con muchos matices y claroscuros. Es joven, listo y ambicioso. Tiene la cordura necesaria como para conducir un Mazda clásico, aprender francés, y ahorrar lo suficiente; pero a la vez es un drogata futurista de cuidado, buscador de la redención de sus actos profesionales en la figura materna de una prostituta. Igual que lo incoherente del planteamiento que para él resulta el usar un arma para tontos (por el alcance del mismo, en palabras de uno de los personajes, quien usa en contraposición un revólver, que es más para listos).

Sobre los secundarios, destacar a Emily Blunt, fantástica en su papel de madre soltera de armas tomar, que aparece tras el giro narrativo que lleva la trama a la granja en el campo. También aparece un sorprendente Jeff Daniels, que abandona su registro cómico habitual para hacer un inesperado papel de jefe mafioso (tan inesperado que estuve dudando un buen rato si se trataba de él) que sabe a poco y te deja con ganas de disfrutarle más.

No conocía a Rian Johnson ni a sus dos obras anteriores, pero desde luego que es alguien a quien seguirle la pista después de Looper. Con un presupuesto exiguo, no gasta mucho en la ambientación futurista ni en grandilocuentes escenas de acción. Sabe manejar el ritmo del guión y realizar un sabio uso de la fotografía de la película como contraste argumental entre las distintas partes, presentando tonos fríos en la opresiva y decadente ciudad, mientras que el campo lo vemos en tonos cálidos y en grandes espacios abiertos. Un guión como Looper se podría haber malogrado fácilmente, y acabar siendo una mala película de acción. Lo que logra Johnson es que se sitúe al mismo nivel de Doce Monos, con la que comparte protagonista y temas similares.

El resultado de esta golosina es una película sobresaliente que coge el testigo de las mejores obras de ciencia ficción de Philip K. Dick y que da como resultado uno de los mejores sleepers del año, sorprendiendo en su planteamiento y en sus sucesivas vueltas de tuerca argumentales, con un buen final que no defrauda, y una trama a la que seguirás dando vueltas días después de salir del cine.

Calificación: Imprescindible

Lo Mejor: La elispsis temporal que narra en pocos minutos lo que ocurre al protagonista y nos muestra su evolución en los siguientes treinta años.

Lo Peor: El decaimiento de la trama en su sector central, por el cambio de tono que no te esperas.

La vería de nuevo: Sí, como en toda buena película de viajes en el tiempo, para captar y profundizar en los hilos argumentales y detalles que se han pasado por alto, y percibir las distintas lecturas que nos sugiere y que se dejan entrever.

La Recomiendo: Totalmente, para toda clase de espectadores que les guste el cine de evasión, pero sobre todo los amantes de la ciencia ficción, aunque siempre teniendo en cuenta ese bajón reflexivo en el ritmo.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1276104/

Tráiler en You Tube (español):

Películas similares: 12 Monos, The Terminator, Minority Report, Paycheck, Repo Men, In Time

Libros similares: Cualquiera de las historias futuristas de Phillip K. Dick

– El Sonido del Trueno – Ray Bradbury

– Algo para nosotros, Temponautas – Phillip K. Dick

– Minority Report – Phillip K. Dick

– Time Riders – Alex Scarrow

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