
Reseñado por Bitterblink
Ya hablamos hace tiempo de Triplanetaria, la precuela de la saga de los Hombres de la Lente, así que tocaba seguir con el segundo tomo, El planeta secreto, publicado originalmente en 1950 bajo el título First Lensman. No entiendo por qué no se tradujo el título como «El primer hombre de la lente» desde el principio, pero teniendo en cuenta la edad de la primera edición del libro entiendo que lo llamaran «El planeta secreto», ya que en ese entonces los editores iban un poco a «tiro hecho».
Como ya comenté en la reseña de Triplanetaria, la ciencia ficción «palomitera» moderna no podría entenderse sin la influencia de Doc Smith. Star Wars, Star Trek, los Jedis y muchos otros tropos de ciencia ficción salen de esta saga.
Un dato curioso: pese a ser el segundo libro en orden de lectura, fue el último que Smith escribió, precisamente para tender un puente entre Triplanetaria y Patrulla Galáctica, que ya llevaban años publicadas por entregas en la revista Astounding. Por eso no tiene la estructura episódica de un serial, sino la de una novela pensada de una sentada para encajar las piezas que faltaban.
Sinopsis
Tras la debacle contra los nevianos que cerraba Triplanetaria, la Liga Triplanetaria consigue por fin la tecnología necesaria para plantar cara a las amenazas que acechan la civilización, pero el verdadero problema no son solo las armas: es la corrupción. El crimen organizado se ha infiltrado en las policías planetarias y ningún cuerpo de seguridad puede considerarse ya del todo incorruptible, así que hace falta un símbolo que no se pueda falsificar ni comprar.
Ahí entra Virgil Samms, alto cargo del Servicio Triplanetario, a quien un misterioso visitante empuja a viajar hasta Arisia, un planeta rodeado por una barrera que hasta entonces había hecho retroceder a toda nave que se acercaba. Samms es el primer ser humano que consigue cruzarla, y regresa con la Lente: un artefacto semivivo que solo puede llevar quien lo recibe, que se apaga si se lo intenta robar o traspasar, y que otorga poderes como la telepatía a quien demuestre ser digno de portarlo. Con ella nace la figura del Lensman y, poco después, la propia Patrulla Galáctica, un cuerpo policial y militar por encima de gobiernos y fronteras.
A partir de aquí la novela se mueve en dos frentes que se entrelazan. Por un lado, Samms recorre el sistema solar y más allá para encontrar a los primeros portadores dignos de la Lente, entre humanos y razas alienígenas tan extravagantes como es habitual en Smith (rigelianos, palainos, el inolvidable velantiano Worsel, un dragón alado con más patas de las que cualquier sastre humano sabría vestir). Por otro, en la Tierra estalla una batalla política: una maquinaria corrupta intenta controlar la presidencia de Norteamérica, y los Lensman se ven arrastrados a una campaña electoral que se libra tanto en los despachos como en los tugurios del planeta Trenco, con secuestros, infiltraciones y una flota enemiga —la llamada Flota Negra— acechando en la sombra. Sin desvelar cómo se resuelve cada hilo, baste decir que la novela sienta aquí, de forma bastante literal, los cimientos de todo lo que vendrá después en la saga: la Lente, la Patrulla, el enfrentamiento de fondo entre Arisia y Eddore que ya conocíamos de Triplanetaria.
Opinión Personal
Si en la reseña de Triplanetaria ya apuntaba lo evidente que resulta el eco de esta saga en la Orden Jedi de Star Wars, aquí la cosa se hace todavía más evidente: la propia Patrulla Galáctica, un cuerpo de agentes incorruptibles elegidos por un criterio casi místico y equipados con un objeto de poder que ellos mismos legitiman como jueces y guardianes de la civilización, es de manual para cualquiera que haya visto un capítulo de Star Trek o un cómic de Green Lantern.
No es casualidad que se cite constantemente a Smith como influencia directa de ambas franquicias: aquí está el germen de la flota estelar que patrulla el espacio en nombre del bien común, con su propio código moral por encima de la política local, y el germen de un anillo (o una lente) que solo puede portar quien es digno de él (los midiclorianos los eligen quizá jajaja). Y seguramente también esté detrás de otras muchas space operas que nunca lo han reconocido tan abiertamente.
Dicho esto, hay que leerlo con la óptica de la época. El libro es tremendamente fantasioso y bastante poco profundo: la moral es blanco sobre negro sin matices, los Lensman son poco menos que superhombres perfectos e incorruptibles, y el papel de la mujer sigue el mismo patrón naif de Triplanetaria, con Virgilia Samms convertida en objeto de rescate más que en agente de la trama. La parte más «policial y política» de la novela, centrada en tramas de corrupción y campañas electorales, se hace además algo más árida que los combates espaciales de la primera entrega. Aun así, se lee con agrado: Smith tiene ese don pulp de encadenar escenas de acción, alienígenas imposibles y tecnología cada vez más disparatada sin dejar que decaiga el ritmo. No pasa de entretenido, y desde luego no es un libro profundo, pero tampoco lo considero un mal libro: es un eslabón necesario y disfrutable antes de que la saga arranque de verdad en Patrulla Galáctica.
Quizá el punto más negativo es que este libro fue concebido como episodios casi «sueltos» por lo que no hay un arco narrativo fuerte que cohesione el libro, casi puede leerse como una serie de «capítulos independientes» aunque de alguna manera siga una linea temporal y de acontecimientos, son casi independientes. Eso es genial para publicar en una revista pero un poco rollo para un libro, lo bueno: que puedes saltarte capítulos sin sufrir, a veces puede ser necesario (antes comenté lo de partes políticas áridas), ahí lo dejo…
Entender este libro es entender buena parte de la ciencia ficción que vino después. Si te gusta el género, tarde o temprano tienes que conocer a los Hombres de la Lente.
Calificación: Entretenido
Lo Mejor: El nacimiento de la Lente y de la Patrulla Galáctica, y el elenco de alienígenas que empieza a formarse alrededor de Samms
Lo Peor: El trasfondo naif, la moral sin matices y el papel decorativo de las mujeres, herencia directa de los años 30-40
Lo Releería: Sí, es una pieza clave para entender el resto de la saga
Lo Recomiendo: A cualquier aficionado a la ciencia ficción clásica y, especialmente, a los fans de Star Wars y Star Trek que quieran ver de dónde viene buena parte de lo que aman
Un apunte sobre el anime
Ya que hablamos de influencias, merece la pena mencionar que la saga tuvo su propia adaptación al anime en los años 80, con un resultado bastante irónico. En 1984, cuatro meses después del estreno de El retorno del Jedi, Madhouse llevó a la pantalla la película Lensman: Secret of the Lens. Lo curioso es que, siendo Smith uno de los autores que alimentó a Lucas cuando este esbozaba los primeros borradores de Star Wars, la película japonesa hace el camino inverso y toma prestadísimo el imaginario visual de la trilogía original hasta el punto de que buena parte de la crítica la ha tachado directamente de refrito. Ironías de la vida, el original copiando a la copia.
El libro está descatalogadísimo, así que si lo ves en una feria del libro viejo hazte con él, si lo quieres leer hay algún ejemplar de segunda mano en amazon dejo el link abajo