La Mascarada del Carnicero – Matt Dinniman

Reseñado por Bitterblink

Este es el quinto libro de Carl el Mazmorrero, la estupenda serie de LitRPG que, gracias a su éxito internacional, ha terminado llegando también al castellano. Ya sabéis que no abundan las traducciones de este género y que, desde luego, no hay ninguna saga tan gamberra como esta.

Por recordar un poco quién está detrás de semejante locura: Matt Dinniman es un autor y artista estadounidense de Gig Harbor (Washington). Empezó publicando la trilogía de ópera espacial The Shivered Sky y novelas como The Grinding, pero fue Dungeon Crawler Carl, nacida como serial en Royal Road antes de autopublicarse en 2020, la que lo convirtió en uno de los nombres más importantes del LitRPG actual. A estas alturas ya sabéis que tengo incluso una edición firmada de una de sus novelas independientes, así que sí: sigo siendo un fan declarado de este gamberro.

Sinopsis

Carl y Princess Donut llegan a la sexta planta del calabozo, «los Terrenos de Caza»: una jungla exuberante infestada de dinosaurios que buscan sangre. Pero la amenaza no viene solo del entorno: por primera vez, la producción del «Mundo Mazmorra» permite la entrada de turistas de fuera del calabozo, cazadores profesionales que pagan por participar en la cacería de rastreadores. Entre ellos destaca Vrah, una veterana cazadora dispuesta a cobrarse la pieza más importante de su carrera: Carl. Éste, lejos de esperar a ser cazado, decide golpear primero, lo que pronto convierte la cacería en un enfrentamiento profundamente personal.

Alrededor suyo, Carl podrá interactuar con antiguos y nuevos aliados: Mordecai, Katia, Miriam Dom, Prepotente, Imani, Elle, Florin, Louis y Firas y otros personajes se ven arrastrados a una planta marcada por trampas, emboscadas y alianzas incómodas bajo amenaza de represalia divina si alguien rompe la paz. Mientras tanto, las tramas de bastidores se disparan: Odette revela que alguien del pasado de Carl y Donut, sigue vivo, lo que fuerza un reencuentro televisado cargado de emociones. Los movimientos corporativos también se aceleran. Al mismo tiempo, todo apunta a que la Mascarada del Carnicero, la celebración que da título a la novela, es mucho más que una simple fiesta de fin de planta y esconde una trampa para los mejores rastreadores.

Opinión personal

Honestamente pensaba que para este libro la saga ya habría caído en calidad o en originalidad y tendría que deciros que hasta aquí ha llegado mi particular obsesión con Dinniman. Pero no: si algo tengo que decir sin duda de este volumen es que el giro que da la serie aquí es sobresaliente. Vamos a pasar a una siguiente planta y seguimos viendo las cosas desde la perspectiva de Carl, pero la verdadera protagonista de este libro es Donut. Es un cambio de lo más refrescante, porque por fin Donut demuestra tener su propia personalidad, sus traumas y sus secretos, dejando a Carl completamente boquiabierto cuando le suelta (en español en el original) «Viva la Revolución, Carl», y lo seguirá haciendo en varios momentos álgidos de la trama.

Me sigue fascinando que Dinniman combine los chistes más burdos y zafios con las reflexiones más profundas casi en la misma frase. En una línea está hablando de una gonorrea incendiaria, y en la siguiente hace una reflexión sinceramente dolorosa sobre la maternidad. A partir de ahí explora las distintas caras de esa relación: el sentimiento de pérdida cuando tus padres se divorcian, la familia biológica y la familia elegida, la pérdida de un hijo y la pérdida de una madre, el trauma del abandono… Vaya que el tema subyacente de este libro es la relación entre padres e hijos presentando tanto buenos como malos padres, padres vengativos y padres ausentes etc Y no es un tema que se toque una vez y se abandone: lo vamos a ir viendo repetido desde ángulos distintos y con personajes distintos, cada uno más en carne viva que el anterior, haciendo eso que hacen los buenos libros: no te dan respuestas sino que te dan preguntas para pensar antes de ir a dormir…

También destaco que, igual que ya se apuntaba en la parte final del libro anterior, aquí los rastreadores tienen mucha más interacción entre ellos desde el principio, llegando a organizar y coordinar acciones conjuntas, con diálogos que ya empiezan a sonar más a novela militar que a lo que era esta serie en sus inicios. Es una evolución que demuestra hasta qué punto han madurado como grupo, y que además establece un contraste muy inteligente con los cazadores profesionales que se apuntan voluntariamente a esta cacería: esos mismos que en temporadas anteriores eran el auténtico terror de los rastreadores, aquí quedan reducidos a un puñado de aficionados frente a gente que ya sabe a lo que se enfrenta.

Me gusta también cómo el trauma se va haciendo presente de forma orgánica, con rastreadores que de vez en cuando simplemente se quiebran bajo el peso de todo lo que están viviendo, sin que eso reste ni un ápice de acción a la planta. Quizá esta planta sea la más oscura y sangrienta de todas y donde más sufren todos los rastreadores que acompañan a Carl.

Me han sorprendido los momentos de emoción a tración, de repente un soliloquio de un NPC te deja con una lágrima colgando, un breve diálogo entre Carl y Prepotente te hunde en las más tristes reflexiones sin que te puedas preparar para ello… Mención especial la canción de Donut, momento cúlmen de la trama en el que de repente me ha oprimido el pecho, algo que no me esperaba de una serie que empezó siendo una parodia gamberra de LitRPG.

Evidentemente no es perfecto. Sigue dejando muchos cabos sueltos que probablemente recoja más adelante, hay misterios que se quedan sin aclarar (ya se aclararán, supongo) y en algún momento puntual el humor y el gore son demasiado gruesos hasta para mi gusto. Pero no son defectos nuevos, son los mismos que arrastraba la saga desde el principio, y no alteran mi valoración final.

Una última nota. La música que es una parte importante de la vida del autor se ha hecho cada vez más presente desde el libro anterior. Habrá más gags con canciones que recomiendo escuchar, además del gag recurrente de la obsesión de Donut con Wonderwall. Hila muy fino.

Creía que aquí empezaría el declive de la serie. Si este libro demuestra algo es justamente lo contrario: Dinniman sigue encontrando formas de hacer crecer a sus personajes sin renunciar a la locura que convirtió a Carl el Mazmorrero en una saga tan entretenida. Y, al mismo tiempo, es tan cabrón como para de repente pincharte en el corazón. Solo los libros realmente grandes consiguen hacerte reír y, unas páginas después, dejarte con un nudo en la garganta.

Calificación: Muy bueno

Lo Mejor: El desarrollo de Donut como protagonista real de la planta, la evolución militar/coordinada de los rastreadores frente a los cazadores, los momentos de emoción a traición, la mezcla de humor bruto y reflexión profunda

Lo Peor: Cabos sueltos y misterios que se quedan sin resolver, algún pico de humor y gore excesivamente grueso incluso para los estándares ya elevados de la saga

Lo Releería: Sí

Lo Recomiendo: Si has llegado hasta el quinto libro, no hace falta que te lo recomiende, ya lo tienes comprado

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