Película – Origen (revisión)


origen poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Inception

Año: 2010

Director: Christopher Nolan (Memento, El truco final (el prestigio), Batman Begins, El caballero oscuro, Interstellar)

Guión: Christopher Nolan

Música: Hans Zimmer

Fotografía: Wally Pfister

Reparto

  • Leonardo Dicaprio
  • Ellen Page
  • Marion Cotillard
  • Joseph Gordon-Levitt
  • Tom Hardy
  • Cillian Murphy
  • Ken Watanabe
  • Michael Caine
  • Tom Berenger

De todos los realizadores que existen en la actualidad haciendo películas, definitivamente Christopher Nolan es mi favorito. Con un puñado de cintas en su haber (no habrá más de diez), cada vez que prepara un nuevo estreno es todo un acontecimiento por saber de qué manera nos sorprenderá y deleitará con su deslumbrante imaginería visual y sus argumentos seductores, siempre con alguna sorpresa en el guión. Que su primera o segunda película fuera aquel delicioso experimento narrativo llamado “Memento” (nunca he sentido que el director de una película me considerara tan listo a base de retorcer todas las claves de un argumento hasta lo narrativamente imposible) ya es toda una declaración de intenciones, pero es que luego se ha dedicado a reconstruir la figura de Batman como nunca nadie antes había conseguido darle la vuelta a un superhéroe y a una franquicia que estaba prácticamente acabada, para resucitarle en “Batman Begins” y hacer uno de los mejores blockbusters de acción de los últimos veinte años (“El caballero oscuro”). “El truco final (El prestigio)” e “Interstellar” no son sino otras muestras de su grandísimo talento y su gusto por los giros de guión y el entretenimiento puro y duro, dando motivos para pensar en sus películas incluso días después de haber salido de las salas de cine.

He dicho que “El caballero oscuro” es una de las mejores películas de los últimos veinte años, y no exagero en absoluto. Lo que no quita para ver lo inspirado que estaba cuando un par de años después firmó en 2010 esta estupenda “Origen”. Con un recubrimiento de blockbuster de acción y un Leonardo DiCaprio en estado de gracia, Nolan logró otra película absolutamente redonda tanto por su argumento (son 148 minutos de metraje que no dan un respiro al espectador), su ritmo brutal en el que parte por completo la teoría de los tres actos (el clímax final se prolonga a lo largo de la última hora de película, con la estrategia argumental de hacer varios niveles de sueños con su propias dimensiones temporales), sus grandes hallazgos visuales y su reparto lleno de grandes intérpretes (la manera en que Nolan recicla y reubica en sus películas a actores veteranos y noveles es admirable). La sensación que tuve cuando la vi en el cine por primera vez fue la de asistir a un nuevo “Matrix”, con una revolucionaria manera de rodar las escenas de acción y un argumento que te podía permitir mostrar cualquier cosa en la pantalla. Es posible que haya perdido fuelle a lo largo de los últimos años desde que se estrenó, pero yo creo que es más por la manera en que dejó al público perplejo por la ambigüedad de su interpretación, que por falta de cualidades artísticas.

Dom Cobb tiene una profesión muy especial, es un extractor o ladrón de sueños. Mediante una técnica desarrollada por militares, su trabajo consiste en meterse en los sueños de la gente, dentro de su subconsciente, para robar ideas o planes empresariales, lo cual es jugosamente remunerado. Su equipo de colaboradores le ayuda a crear el sueño de la víctima, montando un mundo basado en la realidad pero con sus propias reglas, y buscan sus secretos más recónditos para realizar uno de los espionajes industriales más sofisticados que existen. Pero su último trabajo sale mal, y la víctima (que realmente estaba probando la valía de Cobb) les ofrece otro trabajo como compensación. Se trata de implantar una idea en vez de robarla, realizar lo que se conoce como un “origen” o “inception”, para que el dueño de un grupo empresarial rival cambie de planes corporativos. Cobb ya lo ha realizado otra vez, se trata de una técnica de gran complejidad y requiere de maestría en su ejecución. Pero no hay elección, y si todo sale bien Cobb tendrá la oportunidad de redimirse y poder volver a su casa con sus hijos en los Estados Unidos, que una vez tuvo que abandonar por una tragedia personal, y a los cuales no había vuelto a ver desde entonces. Lo más importante para Cobb será moverse por la delgada línea que separa el mundo onírico del real, y superar sus antiguos miedos y recuerdos que pueden volverse mucho más peligrosos de lo que se puede uno imaginar.

Película perfecta en todos los sentidos, pocas veces se puede asistir a una sala de cine y tener la sensación de que todo le ha salido redondo al director. La sensación de sorpresa y fascinación es total, y uno puede estar dándole vueltas a la cinta durante varios días. Como en “El truco final”, Nolan nos vuelve a hacer un truco de magia, y nos hace creer que nos ha robado la cartera cuando en realidad la seguimos teniendo en nuestro bolsillo. Menos tramposo que muchos de los directores actuales que se afanan por autodenominarse los nuevos reyes del suspense, Nolan nunca ha subestimado la inteligencia del espectador, y nos muestra siempre todas las cartas de la baraja antes de hacernos creer que nos está engañando. En esta ocasión se nos superpone varios niveles de realidad y lo confronta al mundo onírico, usándolo como excusa para dinamitar una estructura argumental que pocas veces veremos tan bien expuesta como aquí. Si tradicionalmente una película tiene una introducción, un planteamiento de la trama donde se nos explican los dilemas de los protagonistas, un nudo donde esos dilemas se ponen de manifiesto, y el desenlace que resuelve esos dilemas, en “Origen” los desenlaces son varios y se van superponiendo mientras se juega con el concepto de dilatación temporal para insertar varios clímax cada cual más adrenalítico. Es uno de los mejores usos del ritmo y del tempo argumental que he visto nunca en la gran pantalla, que hace que sus más de dos horas de duración pasen como si nada, y que en ningún momento decaiga la atención por lo que estamos viendo. Nolan dedica el tiempo justo a presentar los dilemas y explicar las reglas del juego, da las explicaciones neceserias para entender el argumento al que nos enfrentamos, sabedor de que importa poco la verosimilitud del relato puesto que esto no es ciencia ficción pura.

Otro gran acierto que tuvo la cinta fue la imaginería visual que planteó. De un París cuyas calles y edificios se replegaban sobre sí mismos desde el cielo o cuyas cafeterías y tiendas implosionaban, a una pelea en gravedad cero en el pasillo de la planta de un hotel, todas las escenas presentan hallazgos visuales que la hacen fácilmente reconocible, y por la que se convirtió en clásico instantáneo en el momento de su estreno. La puesta en escena y los escenarios mezclan lo onírico con el manga japonés y lo tecnológico, dando lugar a una especie de “ciber-realidad” que pega mucho con el planteamiento que sugiere la cinta, acreedora del estilo que una década antes impregnó Matrix a todo el cine de acción desde entonces. A ratos película de atracos y grandes robos de guante blanco, con escenas sacadas de películas de James Bond y de Indiana Jones, hay que decir que el tono general supera todos los referentes de los que bebe para adquirir entidad propia y trascender el género. Y a todo esto ayuda otro de los grandes aciertos del filme, su esplendoroso reparto que incluye a grandes estrellas algo olvidadas (un Michael Caine fetiche para el director y al que le ha dado una gran carrera profesional en su madurez profesional, un Tom Berenger al que creíamos imposible en otros papeles que no fuera el de curtido soldado) junto con habituales de su cine (Cillian Murphy demostrando amplitud de registros, Marion Cotillard totalmente desasosegante en cada aparición que hace) y estrellas rutilantes en ciernes demostrando su valía (un Joseph Gordon-Levitt que junto con “Looper” sorprendió a todos en su faceta de cine de acción, un Tom Hardy al que a partir de aquí empezó a despuntar en todo tipo de papeles, una  Ellen Page perfecta en su papel de joven aprendiz del negocio). Y sobre todo un DiCaprio estrella de la función que demostró que está en su madurez interpretativa, dejando de ser el ídolo de jovencitas de antaño. Todo esto dio como resultado una de las mejores muestras del género de los últimos años, sólo un escalón por debajo de “El caballero oscuro” (la cual es, para mi gusto, una de las obras maestras más indudables de los últimos), y merecedora de varios visionados para todos los aficionados al género.

Calificación: Imprescindible

Lo Mejor: El ritmo argumental, los distintos planteamientos superpuestos del clímax, los hallazgos visuales, el grupo de intérpretes en su conjunto, un DiCaprio en su momento de gracia, las incógnitas que plantea su trama.

Lo Peor: Nada

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Sí

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1375666/

Tráiler en You Tube (español):

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