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Película: X-Men, Primera Generación (revisión)

X Men primera generación póster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: X-men: First Class

Año: 2011

Director: Matthew Vaughn (Layer Cake; Kick-Ass)

Guión: Ashley Miller, Zack Stentz, Jane Goldman, Matthew Vaughn

Música: Henry Jackman

Fotografía: John Mathieson

Reparto

  • James McAvoy
  • Michael Fassbender
  • Jennifer Lawrence
  • Kevin Bacon
  • Rose Byrne
  • Nicholas Hoult
  • January Jones

La idea esta semana era reseñar X-Men: Días del futuro pasado, por ser la única película atrayente de la cartelera, pero problemas de agenda me lo han impedido. En su lugar, me pondré en antecedentes con la predecesora X-Men: Primera generación. El problema con esta saga es que entre secuelas, reboots, y spin-offs uno acaba por perder la cuenta no de la línea argumental de cada cinta, sino más bien de los personajes que aparecen y desaparecen de la trama y su relación entre ellos. Y la gracia que tiene un reboot es que se pueden redefinir y explicar estas relaciones desde el inicio, mientras los guiños argumentales al espectador sobre el futuro de la trama son continuos. Uno de los aciertos de esta cinta fue el aire sesentero que desprendía en cada fotograma y su tono a lo cinta de James Bond que consiguió, con una trama que mezclaba los superhéroes mutantes (y los problemas de personalidad, autoconfianza y superación personal que eso generaba) con los espías y los supervillanos en mitad de una crisis nuclear en plena guerra fría.

Antes de que los más importantes mutantes se convirtieran en Magneto y el Profesor Xavier (líder de los X-Men), ellos eran simplemente Erik y Charles. Estamos en 1944, en un campo de concentración para judíos en Polonia durante la segunda guerra mundial. Un joven es sometido a un experimento y para ello su madre es cruelmente asesinada delante de él. El joven en cuestión se llama Erik Lehnsherr y descubre en ese momento que tiene una extraña mutación genética por la que puede mover o manipular el metal a distancia como si de un poder magnético se tratase. El responsable es el doctor Klaus Schmidt e intentará aprovecharse de este don. A la vez, en una lujosa mansión de Nueva York un niño llamado Charles Xavier descubre una intrusa en su casa con la habilidad para transformarse en cualquier persona. Se trata de una niña llamada Raven y su estado natural es con la piel azul. El joven Xavier tiene poderes psíquicos con los que leer las mentes, comunicarse e influir en los pensamientos de la gente. Decide acoger a Raven en su casa al descubrir con alegría alguien más con una extraña mutación genética como la suya. Al pasar los años y adentrarnos en la década de los sesenta, el joven Xavier está a punto de presentar su tesis acerca de la evolución y mutaciones genéticas de la humanidad y graduarse en Oxford, mientras que Erik está obsesionado con la búsqueda del asesino de su madre, el doctor Klaus. Sus caminos se cruzan y deciden aunar fuerzas para colaborar en la creación de la “División X”, una sección ultrasecreta de la CIA formada por individuos que presentan mutaciones genéticas y diversos poderes sobrehumanos, para luchar contra otros mutantes que supongan una amenaza para la humanidad. Gracias a los poderes de Xavier pueden buscar por todo el mundo mutantes que no encajen en su entorno social para ofrecerles un modo de ganarse la vida. Pero Erik seguirá obsesionado con la venganza y no cesará en su empeño de encontrar a Klaus Schmidt, ahora convertido en Sebastian Shaw, quién también tiene su grupo de mutantes para unos fines menos pacíficos. La guerra fría está en su apogeo y las tensiones entre los USA y la URSS alcanzarán su punto álgido con la crisis de los misiles en Cuba. Y estando Shaw y demás mutantes invencibles detrás de la escalada militar, la única salvación será este extraño grupo de superhéroes mutados a los que ni el resto de los humanos verán con buenos ojos por suponerlos una amenaza contra su existencia. La ambigüedad moral acerca del uso de los poderes mutantes para el bien o para el mal estará servida…

El principal punto fuerte de “X-Men: Primera Generación” fue su originalidad al hacer un reinicio de franquicia ambientado en los años 60. El diseño de producción está muy logrado y le da un tono agradable a la cinta, lo cual le permite diferenciarse claramente del resto de secuelas, algunas de las cuales no eran poseedoras de una elevada calidad. Y además, el argumento de espionaje también encaja muy bien en la época retratada. Entre medias, tenemos los orígenes de estos personajes cada uno con entidad y personalidad propia, sus propias motivaciones y su explicación acerca de los caminos que tomarán en un futuro.

Lo que entronca con el segundo punto fuerte de la cinta, las interpretaciones de McAvoy pero sobre todo de Fassbender, quien despuntó levemente en “Malditos Bastardos” pero que aquí se coronó como uno de los actores más prometedores de los últimos años. El tono cínico y cruel que le da a su tempranero Magneto se engarzará perfectamente con el que Ian McKellen ha interpretado previamente con más edad. Sólo que aquí le vemos sufrir y comprenderemos los orígenes de dicho sufrimiento, será más vulnerable y el espectador empatizará más con él, en esa tendencia del cine actual de hacer a los villanos más creíbles y justificables.

Quizás por el nivel demostrado por Fassbender es por lo que McAvoy no brilla tanto en esta cinta. De su papel en Trance maduro y serio pasa a éste rol más infantil y diseñado para caer bien al adolescente hormonalmente revuelto, en la línea de la mamarrachada de Wanted. McAvoy se empeña en presentar la parte jovial y ligona de un Profesor Xavier que después se convertirá en un adulto responsable, reposado y cerebral atado a su silla de ruedas. Es posible que una minusvalía haga que la personalidad de alguien se vuelva más amargada, pero no cuela demasiado para mi gusto. Aunque nadie puede culpar a McAvoy de intentarlo, eso está claro; y el resto de engranajes de la cinta encajan tan bien que se le puede perdonar a su interpretación exagerada.

El resto de actores engalanan esta cinta tal como por ejemplo el villano trasnochado de Kevin Bacon, o la chica de moda que es Jennifer Lawrence y su versión de Mística que nos hace olvidar a Rebeca Romijn. Además, tal como ocurría en la tercera parte de X-Men, la película no está dulcificada y vemos personajes que fallecen justificados por el guión, y la moralina típica del cine USA no empaña las actuaciones de algunos de los personajes, encajando con su perfil perfilado en el argumento.

Película de reparto multicoral y aroma sesentero, las lecturas entre líneas y las referencias a los personajes en que se convertirán en un futuro son continuas. Se trata de una cinta fundamental -y fundacional- para entender los capítulos anteriores de la saga y las motivaciones de los personajes. El juego de referencias funciona e incluso algunas veces no será fácil percibir la fina ironía de determinadas situaciones que luego serán claves para entender la personalidad y la manera de actuar de personajes clave en la saga. Por supuesto que el fan purista detectará algunos fallos de continuidad entre el canon original de los cómics y las películas originales, pero como compensación tenemos un cameo inimitable de Hugh Jackman como Lobezno mandando a paseo a nuestros dos protagonistas, y eso es compensa hasta los fallos de racord*, si los hubiera.

Y lo que verdaderamente importa, para el fan ocasional que no se haya asomado antes a ninguna de las aproximaciones a este mundo, tanto cinematográficas como impresas, su disfrute no se resentirá ni se agobiará por una carencia de conocimientos de esta parte del Universo Marvel. Vamos, que esta entrega funciona de manera autónoma y el desarrollo de la trama no se ve entorpecido por la ausencia o exceso de referencias cruzadas de los personajes, épocas o situaciones. Es por esta razón por la que esta “X-Men: Primera Generación” se lleva una buena nota y merece que preste mi atención a su secuela que lleva más lejos el reparto, expande el universo de estos personajes, y enlaza con las anteriores trilogías.

Calificación: Muy buena.

Lo Mejor: Fassbender y su personaje que nos muestra cómo era Magneto antes de ser Magneto. La ambientación de los 60 está muy conseguida y le da un buen toque a la cinta.

Lo Peor: Algún detalle en la caracterización del personaje de McAvoy hace que se pase un poco de frenada al versionar a Xavier de joven.

La vería de nuevo: Sí, sus más de dos horas no se hacen pesadas y dosifica muy bien la trama e incluso el largo clímax.

La Recomiendo: Sí, es una digna adaptación del cine de superhéroes.

Películas similares: Los Increíbles, saga de X-Men,

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1270798/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Trance

Poster Trance Boyle

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2013

Director: Danny Boyle (Trainspotting, 28 días después, Slumdog Millionaire)

Guión: Joe Ahearne, John Hodge

Música: Rick Smith

Fotografía: Anthony Dod Mantle

Reparto

  • James McAvoy
  • Rosario Dawson
  • Vincent Cassel
  • Danny Sapani

Desde luego que a Danny Boyle no se le puede reprochar su capacidad como cineasta todoterreno, con certera maestría para cambiar de género con cada nuevo filme. Desde la historia de yonkis de Edimburgo (Trainspotting), la resurrección del género de zombies (28 días después), la intriga espacial (Sunshine) o el drama de un concurso televisivo en la India como modo para salir de la pobreza (Slumdog Millionaire), todo ello sirve como excusa para lucimiento de un humor negro basado en las más bajas pasiones del ser humano, sobre todo la codicia y el ansia por sobrevivir a toda costa. Incluso se atrevió con la ceremonia de inauguración de los JJOO de Londres 2012, demostrando una polifacética capacidad de atreverse con cualquier reto. En Trance se sumerge en el subgénero de los bajos fondos londinenses, fiel al estilo de Guy Ritchie, mezclando gángsters suburbiales con ladrones de guante blanco y psicoterapeutas especializados en hipnotismo, para proponernos un viaje al fondo de la mente de su protagonista con todas las implicaciones oníricas que ello supone.

Simon trabaja en una prestigiosa sala de subastas de Londres. Durante las pujas por un cuadro de Goya, “Vuelo de Brujas”, un grupo de hombres armados entran y se llevan la obra, golpeando al protagonista y dejándole inconsciente. Cuando recibe el alta del hospital, se nos explica la verdad: Simon estaba compinchado con los asaltantes para ayudar a sustraer la pintura; sin embargo el golpe le ha dejado secuelas de amnesia y es incapaz de recordar dónde ha dejado el preciado botín. Tras probar otros métodos más expeditivos pero infructuosos, sus desesperados compañeros acaban contratando una hipnotizadora para ayudarle a recordar tan preciada información. Pero la implicación de la doctora con el grupo acabará por desencadenar una serie de consecuencias imprevisibles, donde se mezclará la ficción con la realidad en un frenético viaje a lo más profundo de la mente de Simon.

Algún crítico comparaba la propuesta onírica de Trance con el viaje al mundo de los sueños que se nos presentaba en Origen, o con  los detalles del zarandeado protagonista amnésico de Memento. Aunque tenemos de ambas tramas en esta cinta, ya le gustaría a Boyle acercarse a la sobresaliente obra del realizador del Caballero Oscuro. Donde en Nolan todo es buen hacer de unas tramas que fascinan desde el primer momento, aquí se nos ofrece un planteamiento atropellado y confuso bajo la excusa del paranoico paciente que no recuerda detalles vitales de su anterior personalidad, metiéndose también en terreno ya explorado por Hitchcock en Recuerda y Sospecha. La verdad es que a ratos resulta desconcertante por abusar del recurso de confundir fantasía y realidad, flashbacks pasados y escenas presentes. Quizás es que ya he visto demasiadas películas donde se usa con mejor maestría este recurso argumental y no me resulta novedoso. Donde intenta innovar, meritorio aunque en mi opinión se pasa de frenada, son en las vueltas de tuerca de guión, con sorpresas finales que pocos se esperarían en un cine más convencional. Y también le sobran un par de momentos violentos, parece que últimamente estoy abonado a escenas explícitas como si Tarantino me persiguiese en todo el cine que veo. Es ésta la mayor diferencia con el cine de  Nolan; quizás éste sea más ingenuo mientras que Boyle insiste en alejarse del público familiar (por mucho que Slumdog Millionaire nos dejara mejor sabor de boca por tratarse de un relato con un tono mucho más dulcificado). Es decir, que Trance está más cerca de Layer Cake o RocknRolla, con unas pocas dosis de cine de robos (El Secreto de Thomas Crown) al principio.

Los actores están bastante correctos en sus respectivos papeles. James McAvoy logra alejarse poco a poco de su imagen de colegial en problemas, y Vincent Cassel es un creíble matón de guante blanco, que da miedo porque le crees capaz de cualquier cosa. Rosario Dawson se lleva el premio gordo de la interpretación en esta cinta, dado que su papel es el auténtico protagonista aunque parezca la chica que adorna la historia. Y la fotografía del filme cumple su función al jugar el diseño de producción con los colores primarios (no son casuales los neones rojos cuando está siendo hipnotizado o el apartamento naranja de ella).

Todo esto da como resultado una sesión pop de hipnosis colectiva donde a los espectadores se nos sumerge en un paranoico descenso a los infiernos de la psique humana, donde a veces lo más peligroso no es intentar recordar, sino intentar olvidar nuestros traumas más complejos. Un juego donde se nos pretende confundir deliberadamente una y otra vez, y los más sugestionables podrán dejarse llevar por el laberinto psicológico que propone Boyle. Propuesta entretenida no excesivamente cautivadora pero que puede servir para pasar una tarde de lluvia, y que al acabar no sabremos si lo visto ha sido un sueño o formaba parte de la terapia a la que Boyle nos ha sometido. Al igual que el Mcguffin de la cinta, el cuadro de Goya Vuelo de Brujas, donde a un infeliz se lo llevan en volandas otros personajes (igual que el protagonista), así nos sentiremos nosotros asistiendo al trance por inmersión en los más oscuros recovecos de la mente humana.

 Calificación: Entretenida

Lo Mejor: La primera parte de la cinta, con un McAvoy indefenso y una Dawson solícita.

Lo Peor: A ratos atropellada y confusa

La vería de nuevo: No

La Recomiendo: Para aquellos que se quieran dejar hipnotizar por el estilo de Boyle, al estilo de Guy Ritchie.

Películas similares: Layer Cake, RocknRolla, Snatch, El Secreto de Thomas Crown, Origen, Memento, Recuerda, Sospecha.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1924429/

Tráiler en You Tube (español):

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