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Nacido en 1980, lector incansable, aficionado al género Z y de terror, así como fantasía, ciencia ficción clásica y moderna, comics y libros juveniles así como novela histórica (fundamentalmente militar).

Las 9 mejores novelas y sagas de ciencia ficción espacial para leer este verano (según Bitterblink)

Post especial by Bitterblink

El verano tiene eso: que llega el calor, el aire acondicionado empieza a sonar como un Renault 5 arrancando a -10 grados, descubres que tienes más tiempo libre del que recordabas y acabas buscando alguna forma de escapar de la realidad.

Para desconectar de verdad, hay pocos destinos mejores que el espacio sideral porque tiene una ventaja enorme sobre cualquier otro escenario de evasión: allí tus problemas cotidianos dejan de importar. La hipoteca, el trabajo y el vecino que ha decidido aprender batería durante vacaciones se vuelven insignificantes cuando estás intentando sobrevivir en Marte, detener el fin del Sol o evitar una guerra interestelar.

Así que he reunido algunas de mis novelas y sagas espaciales favoritas. Hay clásicos imprescindibles, fenómenos recientes, inteligencia artificial con problemas existenciales, exploradores galácticos y algún que otro astronauta que toma decisiones extraordinariamente malas con una confianza admirable.

Todas tienen reseña en el blog. Y todas merecen una oportunidad.

El juego de Ender + La sombra de Ender – Orson Scott Card

Si tuviera que recomendar una sola saga de esta lista a alguien que quiere iniciarse en la ciencia ficción espacial, probablemente sería esta. No porque sea la más moderna o la más espectacular, sino porque sigue funcionando igual de bien cuarenta años después de su publicación. Eso no ocurre por casualidad.

En El juego de Ender, la humanidad teme una nueva invasión de los insectores y decide entrenar a los mejores niños del planeta para convertirlos en estrategas militares. Entre todos ellos destaca Ender Wiggin, un genio al que los adultos manipulan sin descanso porque creen que es la única persona capaz de salvar a la especie. Lo brillante de la novela nunca fueron las batallas espaciales, aunque las tiene, sino los dilemas morales que plantea. Card consigue que te preguntes continuamente cuánto estamos dispuestos a sacrificar para sobrevivir y quién paga realmente el precio de la victoria.

Pero si todo el mundo conoce a Ender, mucha menos gente ha leído La sombra de Ender, y eso es una pena porque es una de las mejores reinterpretaciones que he leído jamás. Card vuelve a contar exactamente los mismos acontecimientos desde el punto de vista de Bean, uno de los personajes secundarios del libro original. Lo sorprendente es que no parece una repetición. Bean entiende cosas que Ender desconoce, ve conspiraciones que ocurren fuera de plano y aporta una visión mucho más fría y analítica de toda la historia. Es uno de esos raros casos en los que una novela paralela no vive de la fama del original, sino que consigue engrandecerlo. Si has leído uno y no el otro ¿¿A qué esperas??

Somos Legión (Somos Bob) – Dennis E. Taylor

De todos los libros más recientes que aparecen en esta lista, probablemente ninguno me ha enganchado tanto como Somos Legión (Somos Bob). Es una de esas novelas que empiezas por curiosidad y acabas recomendando a cualquiera que te aguante más de cinco minutos hablando de libros.

Bob Johansson es un ingeniero informático que vende su empresa, se criogeniza por si la inmortalidad acaba llegando y tiene la mala suerte de morir atropellado pocas horas después. Más de un siglo más tarde despierta convertido en una inteligencia artificial integrada en una sonda espacial autorreplicable cuya misión consiste en colonizar la galaxia. Lo que sigue es una mezcla extraordinariamente divertida de exploración espacial, humor geek, inteligencia artificial, filosofía y ciencia ficción hard. Taylor consigue hablar del Barco de Teseo, de colonización interestelar y de los límites de la identidad personal sin que la novela deje de ser una lectura tremendamente entretenida.

Además, hay una peculiaridad importante: actualmente Somos Legión solo se encuentra disponible en español en formato audiolibro. Normalmente eso podría parecer una limitación, pero en verano casi lo veo como una ventaja. Si nunca has probado un audiolibro, esta saga es una forma estupenda de empezar. Hay algo muy agradable en escuchar a Bob mientras paseas por la playa, estás tumbado junto a la piscina o simplemente intentas sobrevivir a una tarde de cuarenta grados. No hay que luchar contra el viento que intenta pasar las páginas por su cuenta ni contra la arena que siempre encuentra la forma de colarse dentro del libro. Simplemente te pones unos auriculares y dejas que una inteligencia artificial obsesionada con colonizar la galaxia te acompañe durante unas horas.

El Marciano + Proyecto Hail Mary – Andy Weir

Andy Weir tiene una habilidad especial que muy pocos escritores poseen: consigue que resolver problemas de ingeniería espacial resulte emocionante. No debería funcionar. Funciona de maravilla.

En El Marciano, Mark Watney es abandonado en Marte después de que su tripulación lo dé por muerto. Está solo, aislado a millones de kilómetros de cualquier ayuda y tendrá que sobrevivir utilizando únicamente sus conocimientos científicos y una capacidad casi sobrenatural para mantener el sentido del humor cuando todo sale mal. Que suele ser bastante a menudo. Es una novela que convierte la ciencia en aventura y que consigue que te preocupes sinceramente por alguien cuyo principal enemigo es una hoja de cálculo llena de malas noticias. Además, tuvo una adaptación cinematográfica estupenda dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Matt Damon, una de esas raras ocasiones en las que libro y película funcionan igual de bien.

Si aquel libro ya era una maravilla, Proyecto Hail Mary consigue ir todavía más lejos. Ryland Grace despierta solo en una nave espacial sin recordar quién es ni por qué está allí. Poco a poco descubre que el Sol se está apagando y que él podría ser la última esperanza de la humanidad. Lo que empieza como un misterio espacial acaba convirtiéndose en una historia de amistad interestelar sorprendentemente emotiva. Y sí, estoy hablando de Rocky. No voy a contar nada más porque descubrirlo forma parte de la experiencia, pero hacía mucho tiempo que un personaje me caía tan bien tan rápido.

Este mismo año además se ha estrenado su adaptación cinematográfica, Proyecto Salvación, que ha conseguido algo nada sencillo: convencer a muchos lectores de que estaba a la altura del material original. Si disfrutaste con El Marciano, esta debería ser tu siguiente parada obligatoria.

Los diarios de Matabot – Martha Wells

Si tuviera que señalar la saga más divertida de esta lista, probablemente elegiría a Matabot. No porque sea una comedia pura, sino porque consigue que un androide antisocial obsesionado con ver series basura termine convirtiéndose en uno de los personajes más entrañables de la ciencia ficción moderna.

La saga comienza con Sistemas críticos, donde conocemos a una unidad de seguridad que ha hackeado su propio sistema de control. Es libre. Lo único que quiere hacer con esa libertad es que los humanos le dejen tranquilo para ver sus telenovelas. Naturalmente, los humanos tienen otros planes. En Condición artificial aparece ART, una inteligencia artificial tan insufrible como brillante, y juntos forman una de las parejas más divertidas que he encontrado en el género. Protocolo rebelde continúa ampliando ese universo y demostrando que Wells entiende perfectamente cómo escribir personajes artificiales que resulten más humanos que muchas personas.

Lo mejor de Matabot es que debajo del humor y de los diálogos brillantes hay una reflexión bastante seria sobre la identidad, la libertad y la dificultad de relacionarse con los demás. Además, son novelas cortas. Peligrosamente cortas. Lees una en una tarde y cuando te das cuenta necesitas la siguiente. Recomiendo también la serie, no puede ser de otra manera, es suficientemente fiel (al espíritu) de los libros.

Serie Imperial Radch — Ann Leckie

Hay novelas que entretienen y luego están las novelas que te obligan a reajustar el cerebro durante las primeras cien páginas. Ann Leckie pertenece claramente al segundo grupo.

Justicia auxiliar tiene una de las premisas más originales de la ciencia ficción moderna. La protagonista es una nave espacial. Literalmente. Una inteligencia artificial que antes controlaba miles de cuerpos auxiliares y que ahora ha quedado reducida a uno solo. Y busca venganza. Lo fascinante no es tanto la trama como el universo que construye Leckie: un imperio galáctico complejo, extraño y diferente a casi cualquier cosa que hayas leído antes.

Espada auxiliar toma todo lo que funcionaba en la primera novela y lo desarrolla todavía más. Más política, más intrigas, más reflexiones sobre identidad, memoria y poder. Es probablemente la recomendación más exigente de esta lista, pero también una de las más originales.

La Vieja Guardia — John Scalzi

No toda la ciencia ficción necesita cambiar tu forma de ver el universo. A veces basta con que te haga pasar un buen rato. Y en eso John Scalzi es un especialista.

La Vieja Guardia parte de una idea fantástica: cuando cumples setenta y cinco años puedes alistarte en las Fuerzas de Defensa Coloniales. A cambio recibes un cuerpo rejuvenecido y una segunda oportunidad. La letra pequeña es que probablemente acabarás luchando en alguno de los lugares más peligrosos de la galaxia. La continuación directa de la aventura, Las Brigadas Fantasma es más ligera e igualmente veraniega.

Scalzi escribe con una facilidad insultante. Los personajes resultan simpáticos desde el primer capítulo, la acción nunca decae y siempre encuentra espacio para el humor. No pretende reinventar el género. Pretende entretener. Y vaya si lo consigue. Es uno de esos libros que se leen con una sonrisa permanente y que recuerdan por qué la ciencia ficción también puede ser pura diversión.

Mickey 7 — Edward Ashton

Termino con una de las premisas más ingeniosas que ha dado la ciencia ficción reciente. En Mickey 7, el protagonista es un Prescindible: un trabajador cuya función consiste básicamente en morir cuando la situación se complica demasiado. Cada vez que eso ocurre, imprimen una nueva copia con todos sus recuerdos.

El problema aparece cuando Mickey 7 sobrevive a una misión que debería haberlo matado y descubre que Mickey 8 ya ha sido creado. Tener dos copias simultáneas de la misma persona es ilegal, así que ambos tendrán que esconderse mientras intentan evitar que los eliminen. Ashton aprovecha esta idea para plantear preguntas bastante interesantes sobre identidad, conciencia y qué significa realmente ser una persona, todo ello acompañado por una buena dosis de humor negro.

La reciente adaptación cinematográfica (Mickey 17, protagonizada por Robert Pattison) ha vuelto a poner el libro en el punto de mira, pero la novela sigue siendo la mejor forma de disfrutar de una idea que mezcla filosofía, clonación y comedia negra con una naturalidad sorprendente.

Y ahora, ¿por dónde empiezo?

Porque ya sé que 9 libros dan vértigo, aquí va mi guía rápida:

  • Si quieres empezar con algo divertido y reciente: Somos Legión, Somos Bob. Engancha desde la primera página y tiene 5 secuelas para todo el verano en formato audiolibro.
  • Si quieres ciencia ficción rigurosa pero emocionante: El bloque de Andy Weir. El Marciano + Proyecto Hail Mary te darán semanas de lectura de primera.
  • Si buscas algo con personalidad y capítulos cortos: Matabot. Es como tener un amigo androide con ansiedad social que te cuenta sus aventuras.
  • Si quieres ciencia ficción literaria que te haga pensar: Ann Leckie. No es lectura fácil, pero es de lo mejor que se ha escrito en el género.
  • Si necesitas un clásico que deberías haber leído ya: El juego de Ender y si lo has leído La sombra de Ender. No hay excusa.
  • Si quieres algo ligero y entretenido: La Vieja Guardia o Mickey 7. Para leer en la piscina sin quemarte las neuronas.

Y ya está. Si con alguno de estos libros no consigues escapar unas cuantas horas del calor veraniego, quizá el problema no sea la ciencia ficción, quizá necesites vacaciones más largas.

El espacio es frío, oscuro y hostil, pero la realidad en la que vivimos es aun más hostil así que aprovechad el verano.

Feliz verano y felices lecturas.

Firmado Bitterblink

 

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Capitán de mar y guerra – Patrick O’Brian

Reseñado por Bitterblink

Llegué a este libro por el camino menos noble para un lector que se precie: a través del cine. Vi Master and Commander: al otro lado del mundo, la estupenda película que Peter Weir dirigió en 2003 con Russell Crowe, y salí de la sala con esa sensación rara de haber estado embarcado de verdad, oliendo la brea y la pólvora. Tan buena me pareció que decidí ir a la fuente, y la fuente es esta novela de Patrick O’Brian.

Conviene presentar al autor, porque es un personaje curioso. O’Brian (1914-2000) fue antes que nada un traductor de prestigio (vertió al inglés el Papillon de Charrière y buena parte de la obra de Simone de Beauvoir) y un biógrafo reputado, nada menos que de Picasso, con quien fue vecino en el Rosellón francés. Era además un hombre celosísimo de su intimidad, hasta el punto de fabricarse una biografía a medida: sostuvo durante años ser irlandés cuando en realidad había nacido en Inglaterra y se llamaba Richard Patrick Russ. Con ese material empezó, ya entrado en años, la saga que lo haría célebre: las aventuras del capitán Jack Aubrey y el médico Stephen Maturin, una serie de veinte novelas que durante casi dos décadas fue objeto de culto minoritario antes de estallar como fenómeno de ventas. Capitán de mar y guerra es la primera de todas, la piedra fundacional.

Sinopsis

La acción arranca en abril de 1800, con una Gran Bretaña que sigue plantando cara con denuedo al expansionismo de Napoleón. En una velada musical en Puerto Mahón, un teniente de navío llamado Jack Aubrey y un médico de origen irlandés y catalán, Stephen Maturin, están a punto de llegar a las manos por una nimiedad: el compás mal llevado de un cuarteto de cámara. Al día siguiente, la fortuna da un vuelco. Aubrey es ascendido y recibe el mando de la Sophie, una modesta corbeta de la flota del almirante Nelson; hace las paces con su rival de la víspera y, al descubrir que es médico, lo recluta como cirujano de a bordo.

A partir de ahí asistimos a la puesta a punto del barco, al reclutamiento de la tripulación y a las primeras singladuras de la Sophie por el Mediterráneo, en una sucesión de patrullas, persecuciones y combates contra los corsarios y los navíos enemigos. Y, sobre todo, asistimos al nacimiento de una de las grandes amistades de la literatura: la del marino extrovertido, valiente y algo bocazas, y la del médico introspectivo, naturalista y reservado. Dos caracteres opuestos condenados a entenderse en el espacio imposible de un barco de guerra.

La Sophie se meterá en más problemas de los que esperaba y nuestro bocazas preferido tendrá que mantener la disciplina con mano de hierro para hacer sobrevivir la fragata y a su bisoña tripulación.

Opinión personal

Adelanto el veredicto: el libro es tan emocionante como prometía la película, y eso no es poco. Son excelentes las escenas de batalla naval. O’Brian las narra con un pulso y un conocimiento técnico que te plantan en cubierta, entre el humo, la madera astillada y los gritos de las órdenes. Hay aquí una decisión literaria que conviene señalar: el autor no rebaja la jerga marinera para hacérnosla cómoda, sino que la despliega entera, con todos sus masteleros y sus foques, confiando en que el lector se deje llevar por la música aunque no entienda cada término. El efecto es una credibilidad casi absoluta; uno tiene la sensación de estar oyendo a marinos de verdad, no a actores recitando.

Pero más allá de la acción hay algo que eleva la novela por encima del simple relato de aventuras, y es cómo transmite el espíritu de la época. El sacrificio asumido como cosa cotidiana. La rígida y fascinante frontera entre los oficiales y los marineros, dos mundos que conviven a pocos metros y sin embargo a un abismo social de distancia. Y esa estampa que a mí se me quedó grabada: la de un niño grumete cargando con responsabilidades de adulto, como si la infancia fuera un lujo que el mar de aquel tiempo no se podía permitir. O’Brian no juzga ese mundo desde nuestra moral contemporánea, lo reconstruye desde dentro y deja que el lector saque sus conclusiones, que es la manera elegante de hacer novela histórica.

Por ponerle un pero, porque defectos graves no le encuentro, algunos de los diálogos entre Aubrey y Maturin se me atascan cuando el médico se enreda en disquisiciones filosóficas que se me antojan algo superficiales y que frenan el avance de la narración. Es probable que otros lectores valoren justamente esas pausas reflexivas como el contrapeso intelectual a la acción; a mí, confieso, me dan ganas de volver cuanto antes a cubierta. Defecto menor, en cualquier caso, en una novela tan redonda.

Y la mejor prueba de cuánto me gustó es esta: no solo lo releería, es que ya lo he releído, que para mí es la forma más sincera de recomendar un libro.

Calificación: Bueno

Lo Mejor: Las escenas de batalla naval y cómo transmite el espíritu de la época: el sacrificio, la diferencia entre oficiales y marineros, la figura del grumete

Lo Peor: Algunos diálogos con Maturin se atascan en una filosofía que me resulta superficial

Lo Releería: Sí, y de hecho ya lo he hecho más de una vez

Lo Recomiendo: Sí, especialmente si viste y disfrutaste Master and Commander

Si quieres comprar el libro y apoyar al blog:

Y para terminar, una recomendación que parece un disparate pero no lo es. Si este Aubrey te conquista y te quedas con ganas de más disciplina naval, honor y mando sobre hombros demasiado jóvenes, prueba con los libros de David Feintuch que reseñé en su día: Seafort Guardiamarina y su continuación UNS Challenger. Están ambientados en el espacio, sí, con naves estelares en lugar de fragatas, pero tienen exactamente el mismo vibe: la cadena de mando, el peso del deber, el sacrificio y la soledad del que manda. Cambia el velamen por el casco de una nave y es la misma música. Palabra.

Bitterblink

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El portal de los dioses ferales – Matt Dinniman

Reseñado por Bitterblink

Cuarta entrega del fenómeno literario más improbable de los últimos años: la saga de Carl el Mazmorrero, escrita por Matt Dinniman, ese autor norteamericano autodidacta que empezó autopublicándose en Amazon, fue acumulando lectores en RoyalRoad y Patreon, y terminó siendo recogido por Penguin tras convertirse en uno de los audiolibros más escuchados de toda la historia de Audible. Si no os suena, ya he reseñado el primer libro en este mismo blog y allí podéis encontrar mi opinión sobre el fenómeno y las claves de por qué la saga funciona. Aquí me voy a centrar en este cuarto tomo en concreto.

Sinopsis

Para los que no conozcáis la saga, intento explicarlo sin destriparla. La Tierra ha sido convertida en una mazmorra interdimensional por unos alienígenas que la usan como espectáculo de telerrealidad transgaláctica. Cada nivel de la mazmorra es un escenario distinto con sus reglas, monstruos, jefes y trampas; sus moradores (los ratreadores, humanos supervivientes del apocalipsis) tienen que avanzar de nivel en nivel matando, recogiendo botín, ganando suscriptores y subiendo de nivel mientras todo se retransmite a millones de espectadores extraterrestres que apuestan, patrocinan y comentan sus hazañas. Carl, ex guardia costera estadounidense en calzoncillos y la gata Princesa Donut, antigua mascota campeona de concursos de belleza de su exnovia Beatrice, son las dos estrellas más improbables de esta cosa.

En El portal de los dioses salvajes llegamos al cuarto nivel y la cosa cambia de tono respecto a los anteriores. Aquí la mazmorra se transforma en un escenario donde los rastreadores están separados en «burbujas» y donde ayudar a otros rastreadores va a estar tremendamente limitado. En la burbuja de Carl hay un castillo aereo, una cripta patrullada por un fantasma letal, un castillo de arena habitado por un mago loco y un submarino pilotado por una cabeza robótica.

Carl y Donut tienen que reclutar y proteger a un grupo de rastreadores supervivientes mientras navegan alianzas, traiciones y misiones que parecen imposibles. Por el camino, a los habituales, Mordecai, Katia, Elle e Imani se unirán nuevos rastreadores como Louis y Firas, dos mejores amigos borrachos y fumetas que son mejores amigos y que no parecen tener una idea buena entre los dos (me encanta su evolución) y otros como un grupo de vendedores de coches convertidos en arqueros.

En esta planta Carl se enfrentará a otros rastreadores, gigantescos monstruos, todopoderosos Dioses y quizás los monstruos más escalofriates de todos: los abogados. En fin, no será sencillo ganar, es más no será sencillo sobrevivir y mucho menos salvar al resto de compañeros pero, ey hay que intentarlo.

Opinión personal

Llegamos a la cuarta entrega de una saga que ya cuenta con siete libros publicados en inglés y los va sacando en castellano a buen ritmo gracias a la editorial que ha apostado por traerla. Y este, lo digo ya sin ambages, es uno de los mejores libros de la serie. Probablemente el mejor hasta el momento en términos de equilibrio entre lo que la saga ya hacía bien (acción descacharrante, humor políticamente incorrecto, golpes inesperados) y lo que la saga estaba prometiendo en los libros anteriores y aquí entrega por fin: profundidad temática real.

Lo primero que destaca es la planificación. Si en las primeras entregas uno tenía la sensación de estar leyendo un autor brillante pero algo improvisado, capaz de dar bandazos de subtrama en subtrama, aquí Dinniman empieza a recoger versos sueltos sembrados en los libros previos y a darles sentido. Aquellas pistas dispersas que parecían chistes o detalles de relleno resultan ser piezas pensadas. Esa coherencia retroactiva, que reorganiza la lectura mental que uno tenía de los libros anteriores, es un placer raro y demuestra una arquitectura narrativa mucho más sólida de lo que la fachada gamberra de la saga sugería. Bien por el autor, que confirma aquí que sabe muy bien adónde quiere llegar y que todo está pensado de antemano.

Lo segundo es la estructura clásica de Dinniman: empiezas viniendo por los porrazos y te quedas por las reflexiones. Os explico. La primera capa del libro es lo de siempre: humor absurdo, sátira de la cultura de los influencers y de la telebasura, situaciones que ponen los pelos de punta, criaturas grotescas, peleas brutales, equipo absurdo, frases ingeniosas y momentos que harían las delicias de cualquier amante de los videojuegos con la dosis justa de Borderlands en vena. Pero por debajo, y cada libro más, Dinniman está hablando de cosas muy serias. La responsabilidad individual cuando todos los sistemas te incitan a la pasividad. El capitalismo salvaje y cómo el espectáculo se devora a sí mismo y a quienes lo alimentan. La trampa moral de los pequeños héroes y de los grandes monstruos. La empatía como recurso escaso. La capacidad de mantener la dignidad y la decencia cuando todo a tu alrededor está diseñado para empujarte al cinismo y la crueldad. Suena pretencioso si lo cuento así, pero el milagro es que el autor lo cuela todo entre escenas de criaturas que vomitan y duendes que negocian. Es una saga que funciona en dos niveles y os aseguro que el segundo nivel cada vez pesa más.

Lo tercero son las pequeñas victorias de Carl. Carl no es un héroe canónico, no es un protagonista «brillante» en el sentido tradicional. Es un tipo cabreado, tozudo, con un código moral propio y arruinado por la situación, que va resolviendo cada problema con lo que tiene a mano y va acumulando pequeños triunfos en una cadena imparable. No hay un golpe maestro que cierra el libro. Hay decenas de pequeños momentos que se van encadenando con una lógica casi de cosecha. Y el lector va saboreando cada uno, porque Carl se los ha ganado a pulso. Cuando aprietas en el último tercio del libro y empiezan a caer las fichas, uno tiene la sensación de que cada decisión que has visto tomar a Carl 200 páginas atrás está pagando dividendos ahora. Eso es escritura buena.

Y lo cuarto es el final. Los libros de Dinniman siempre terminan con una explosión, en sentido literal y figurado. Hay un crescendo en las últimas páginas que es marca de la casa y aquí está particularmente bien resuelto. El final sorpresa de este cuarto libro me ha pillado a contrapié y me ha dejado con una incomodidad muy productiva: necesito el siguiente. Ya. No me hagas esperar (por si os lo preguntáis acaba de salir y ya lo estoy leyendo)

Si alguien llega aquí sin haber leído los tres anteriores, no va a entender nada y va a pensar que esto es una locura ininteligible. Es una saga, hay que leerla en orden y comprometerse con ella. Tampoco es para gente que no soporte el humor escatológico, las situaciones políticamente incorrectas o la violencia. El propio formato LitRPG (con sus estadísticas, niveles, inventarios y descripciones de habilidades) sigue siendo un obstáculo para algunos lectores tradicionales, aunque Dinniman lo dosifica con criterio y nunca deja que las mecánicas se traguen el ritmo narrativo. Aviso también para los más sensibles: la saga sigue siendo «adulta» en el peor sentido del término (no hablo solamente de palabrotas), hay cosas que se cuentan que duelen y que se quedan contigo.

Calificación: Muy bueno

Lo Mejor: la planificación a largo plazo del autor que aquí queda en evidencia, el final, las reflexiones sobre responsabilidad individual y capitalismo salvaje, las pequeñas victorias acumuladas de Carl, los versos sueltos de los libros anteriores que aquí se resuelven

Lo Peor: necesitas haberte leído los tres anteriores sí o sí, y aún así te quedarás con ganas inmediatas del quinto

Lo releería: probablemente, sobre todo cuando termine la saga entera para releerla con nueva información

Lo recomiendo: rotundamente, a quien ya esté enganchado a Carl. Y a quien no lo esté, le recomiendo que empiece por el primero porque esto solo se disfruta en orden

Si os ha picado la curiosidad, echadle un ojo a mi reseña del primer libro y ya me contáis si conseguís quedaros solo en uno.

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Villano en Prácticas – John Scalzi

Reseñado por Bitterblink

John Scalzi es un viejo conocido en este blog. Es uno de mis escritores preferidos por su capacidad de mezclar humor y ciencia ficción desde ‘La vieja Guardia’ y sus secuelas. Ha ganado varios premios y ha sido candidato a muchos más, aunque es un autor irregular: tiene grandes aciertos y también obras que se quedan a medio gas.

Esta, lamentablemente, pertenece al segundo grupo. Lo cierto es que Villano en Prácticas me ha parecido una «obra menor» dentro de su bibliografía, comparable en ese sentido a El visitante inesperado.

Sinopsis

Charlie Fitzer es un antiguo periodista económico reconvertido en profesor suplente que lleva años buscando un rumbo en la vida. Divorciado y viviendo en la casa familiar que sus hermanos quieren vender, su único sueño realista es comprar un pequeño pub en el centro de la ciudad… si es que el banco le aprueba alguna vez el préstamo. Su única compañía es su gata, Hera.

La rutina mediocre de Charlie salta por los aires cuando muere su tío Jake, un multimillonario y reservado magnado de los aparcamientos con el que apenas tenía relación, y le deja en herencia todo su imperio.Lo que Charlie no sabe es que el negocio de los aparcamientos era solo una tapadera: su tío era, en realidad, un supervillano de manual, con su correspondiente guarida secreta en una isla volcánica. En el funeral, al que acuden matones únicamente para asegurarse de que Jake está realmente muerto, las cosas empiezan a torcerse. Poco después una bomba destruye su casa y Charlie es incriminado por la muerte de un intruso que resulta ser un agente del gobierno. Sin alternativa, acaba refugiándose en la guarida insular de su tío.

Allí descubre la verdadera magnitud de lo que ha heredado: una red de operaciones encubiertas, una fortuna oculta, una eficiente mano derecha (Morrison) y una organización de secuaces no todos ellos humanos. La organización funciona como una empresa más, con su propia lógica corporativa: los villanos no son ni buenos ni malos, sino simples «disruptores» que explotan los sistemas en beneficio propio o de sus clientes, ofreciendo servicios por suscripción y sosteniéndose sobre un equilibrio de destrucción mutua asegurada.

El problema es que los enemigos de Jake son ahora los de Charlie. Frente a él se alza la Asamblea de Lombardía, una coalición de otros multimillonarios villanos (ricos depredadores sin alma, respaldados por corporaciones multinacionales y capital riesgo) que, en un encuentro en el Grand Bellagio del lago Como, le presionan para que se una y pague una abultada cuota de membresía… o atenga a las consecuencias.

Opinión Personal

La novela arranca muy bien, con algunos comentarios refrescantemente mordaces contra el ultracapitalismo, que es exactamente lo que representa la empresa del «Villano» (esa joya de «somos menos malvados que Spotify, al menos nosotros permitimos ganarse la vida a quienes trabajan para nosotros»). Hay además unos cuantos chistes sobre los Bros emprendedores dignos de la serie Entrepreneurs de Disney+. El problema es que, poco a poco, todo eso se va diluyendo.

Entiendo que la razón de un principio tan brillante y un final más flojo tiene que ver con que, a mitad de la escritura (durante la pandemia), Scalzi se contagió de Covid y estuvo muy muy enfermo, llegando a pensar que iba a morir. Eso debió de cambiarle la perspectiva un poco, y se nota en el tono.

Aquí conviene decir que mi lectura va a contracorriente del consenso crítico, que ha sido bastante más entusiasta. Publishers Weekly lo despacha como un thriller ágil que subvierte los clichés del supervillano con humor socarrón y sentido común, y reseñas anglosajonas como las de Library Journal o Booklist lo recomiendan con entusiasmo, insistiendo en el ritmo rápido y los diálogos chispeantes. Entertainment Weekly lo describe como villanos de nivel James Bond metidos en la rutina del mundo corporativo al estilo de The Office. Incluso quien firma la reseña en SFFWorld defiende que el acierto está precisamente en que el libro no se extiende más de la cuenta: con sus apenas 270 páginas, la trama dura lo justo para soltar su mensaje y marcharse antes de sobrecargarse. Lo entiendo, pero a mí esa misma brevedad me dejó la sensación de divertsión que se evapora.

Sí coincido con un matiz que ha aparecido en alguna crítica más templada: que estamos ante un Scalzi más ligero y tontorrón que de costumbre, con algún apunte sobre gobiernos en connivencia con corporaciones sin escrúpulos, pero entretenido sin más y lejos de sus libros más sólidos.

En general Scalzi no destaca por sus grandes personajes, y aquí sucede lo de siempre. Los únicos con cierta profundidad (además de un delfín sindicalista) son Dobrev, otro villano, y el propio Charlie. El resto, por desgracia, son «solo nombres» sin una personalidad definida. Pero bueno, suele pasarle y no lo veo como una tragedia.

Sin embargo, hay un punto que para mí define la obra como «menor»: el protagonista es sujeto pasivo. Las cosas le ocurren de principio a fin, y no es ni por su genialidad ni por su bondad por lo que todo se resuelve al final. Es como leer una crónica de sucesos con final feliz. Vaya, que no pasa de entretenido, un divertimento menor para el verano.

Ha sido finalista de los premios Hugo y Locus, lo cual nos indica que al menos se basa en grandes ideas y eso no lo puedo negar pero mi bien amado Scalzi tiene mejores libros que ofrecer.

Calificación: Entretenido, una obra menor dentro de Scalzi

Lo Mejor: El arranque mordaz contra el ultracapitalismo, los chistes sobre los Bros emprendedores, el delfín sindicalista

Lo Peor: El protagonista es puro sujeto pasivo, el segundo tramo se desinfla, personajes que son «solo nombres»

Lo releería: No especialmente

Lo recomiendo: A los seguidores de Scalzi que busquen un divertimento ligero de verano, sin esperar lo mejor de su producción

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Valiente (la flota perdida 4) – Jack Campbell

Reseñado por Bitterblink

Jack Campbell (pseudónimo del oficial de la Marina estadounidense John G. Hemry) es un escritor de ciencia ficción militar que lleva varios libros construyendo una de las sagas espaciales más sólidas y adictivas de los últimos años: La Flota Perdida. Valiente es el cuarto volumen, y lo primero que hay que decir es que supera con claridad a Osada, al que calificamos de «Entretenido». Este sube el listón. Si habéis llegado hasta aquí ya sabéis que no hay vuelta atrás.

Sinopsis

El capitán John «Black Jack» Geary sigue al mando de la maltrecha Flota de la Alianza, atrapada en el espacio profundo de los Mundos Síndicos y con muchas ganas de volver a casa. Tras haber escapado por los pelos del sistema estelar Lakota, Geary toma una decisión que a sus propios oficiales les parece una locura: volver exactamente al mismo sitio del que acaban de huir. El razonamiento táctico es brillante, los resultados sorprendentes, y la moral de la tripulación, inexplicablemente, se dispara.

Pero la batalla no es el único frente que tiene abierto. Dentro de su propia flota hay conspiradores dispuestos a relevarle del mando o a convertirle en el dictador que él no quiere ser. La senadora Rione, su amante intermitente y consejera política, desconfía de todo y de todos. Y la capitana Desjani, comandante de su buque insignia el Intrépido, sigue siendo el apoyo más sólido que tiene… y también su problema más complicado, porque entre ellos hay algo que ninguno puede decir en voz alta mientras sigan siendo oficial superior y subordinada.

Opinión Personal

Una de las cosas que Campbell hace muy bien, y que en esta cuarta entrega ya está completamente asentado, es el equilibrio entre la ciencia ficción militar dura y los dilemas personales del protagonista. Las batallas espaciales son detalladas sin volverse incomprensibles, con una lógica táctica que se agradece porque demuestra que el autor sabe de lo que habla (que sea marino de carrera se nota). Pero lo que hace que enganches de verdad no son las lanzas infernales ni los campos de anulación: es Geary.

Geary es un hombre del pasado intentando entender un presente que le resulta extraño. Ha despertado cien años después de su época y lidera a soldados que han crecido adorándole como a un mito. Eso le incomoda profundamente. No quiere ser un héroe legendario, no quiere ser un dictador, y desde luego no quiere quedarse solo con el peso de salvar la Alianza. Esta tensión entre lo que los demás proyectan en él y lo que él sabe que es en realidad es el motor emocional de toda la saga, y en Valiente llega a uno de sus puntos más álgidos.

Lo que más destaca respecto a Osada es la resolución del que allí llamábamos «triángulo amoroso». Ya no hay triángulo. La relación entre Geary y Desjani, que se ha ido cocinando desde el primer volumen, tiene aquí una escena de una sinceridad y contención que le hace a uno desear que aquellos dos personajes ficticios sean felices. No es poca cosa conseguir eso en una novela de naves espaciales disparándose entre sí. Desjani pasa de ser una oficial que en Osada todavía tenía algo de adoradora acrítica a convertirse en un personaje de pleno derecho, con sus propios dilemas, sus pérdidas y su forma de entender el honor. Es la mejor versión de este personaje hasta la fecha.

También avanza con más solidez la subtrama alienígena, que en Osada era apenas un apunte intrigante. Aquí tiene peso real en la trama, con una negociación que revela que el conflicto entre la Alianza y los Síndicos puede ser mucho más grande y más antiguo de lo que nadie sospechaba. Bien llevado.

Dicho todo esto, hay defectos que se repiten de un libro a otro. Las conspiraciones internas dentro de la flota vuelven a girar sobre sí mismas: los mismos oficiales descontentos, los mismos movimientos de tablero, sin desenlace definitivo. A estas alturas ya es un patrón estructural de la saga más que un fallo puntual, y uno se pregunta si Campbell va a resolver esa trama alguna vez o si simplemente la usa como ruido de fondo permanente. Y los marines de la coronel Carabali, cuya falta ya señalé en Osada, siguen siendo los grandes olvidados. Tienen presencia puntual pero Campbell no termina de saber qué hacer con ellos, y es una lástima porque tienen potencial para mucho más.

Calificación: Bueno

Lo Mejor: La madurez del arco Geary-Desjani, las batallas bien resueltas, la amenaza alienígena ganando peso real

Lo Peor: Las conspiraciones internas siguen siendo circulares; los marines de Carabali siguen infrautilizados, como en Osada

Lo Releería: Sí, la saga entera de un tirón

Lo Recomiendo: Imprescindible para los seguidores de la saga, y el mejor libro hasta la fecha. Para los nuevos, empezad por el primero.

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Estrategia de Salida – Martha Wells

Reseñado por Bitterblink

Si habéis llegado hasta aquí es que ya conocéis a Matabot, nuestra SecUnit favorita, ese ser mitad humano mitad máquina que hackea su propio módulo de control para ver telenovelas en paz y que, pese a sus mejores intenciones, siempre acaba salvando a montones de humanos que no ha pedido tener.

Esta es la cuarta entrega de los Diarios de Matabot, y la que cierra el primer arco argumental de la saga. Vaya por delante que si los tres primeros os han gustado, este os va a resultar completamente inevitable.

Ayuda para que hayan traducido este cuarto libro el éxito relativo de la serie de Apple TV que sinceramente a mi también me gustó y recomiendo ampliamente por su humor, sus limitados pero vistosos efectos visuales y su portagonista entrañable.

Sinopsis

Tras los eventos de Protocolo Rebelde, Matabot ha acumulado suficientes pruebas sobre los crímenes de la corporación GrayCris como para hundir su reputación públicamente. El problema es que GrayCris también lo sabe, y ha decidido tomar rehenes: la Dra. Mensah, única propietaria que trató a Matabot como algo más que un equipo de seguridad, ha desaparecido. Los equipos de Preservation están intentando rescatarla, pero Matabot sabe que no van a ser suficientes. GrayCris está desesperada y una corporación sin escrúpulos acorralada es lo más peligroso que existe.

Así que ahí va Matabot otra vez, recorriendo la galaxia para sacar a sus humanos de un lío, intentando aún encontrar un hueco para ver sus series favoritas —tiene una nueva que le está gustando, Aventuras en los Sistemas Libres, y ha empezado a ver algo que llaman «documentales de ficción», aunque no tiene del todo claro qué significa eso.

La misión implica infiltrarse en una estación corporativa, reunirse con algunos conocidos de entregas anteriores —Ratthi, Pin-Lee, y el poco querido Gurathin, con quien el entendimiento sigue siendo mutuamente escaso—, neutralizar otras SecUnits y un Droide de Combate (que es básicamente una SecUnit pero peor), y aprovechar todo el código de camuflaje que ha ido desarrollando en sus aventuras anteriores. Pero más allá del operativo, este libro plantea por primera vez una pregunta directa que la saga llevaba evitando: ¿qué quiere Matabot hacer con su vida ahora que técnicamente puede elegir?

Opinión Personal

Este es el libro más redondo de los cuatro primeros. En los anteriores el riesgo siempre fue que la trama pareciera un pretexto para explorar al personaje, lo cual no es necesariamente malo. Aquí, en cambio, ambas cosas van completamente de la mano. La misión de rescate es genuinamente tensa, con Wells apilando obstáculos con una habilidad que os dejará con el libro pegado a la mano, y al mismo tiempo Matabot llega por fin a un punto de inflexión emocional que la saga lleva construyendo desde la primera página de Sistemas Críticos.

El reencuentro con la Dra. Mensah es el corazón del libro. La relación entre ambas ha evolucionado de forma orgánica y creíble a lo largo de los cuatro volúmenes, y Wells la resuelve con una delicadeza que os puede pillar por sorpresa viniendo de una novela de ciencia ficción de acción. Matabot no se convierte en humana, no tiene un despertar emocional hollywoodiense. Simplemente acepta que hay personas que le importan, que eso no es un fallo de programación, y que probablemente debería hacer algo al respecto.

El humor sigue siendo uno de los grandes activos de la serie. Los monólogos internos de Matabot son una delicia, esa mezcla de sarcasmo feroz, autocrítica devastadora y una sinceridad casi accidental que hace que el personaje resulte tan querible pese a sus esfuerzos por evitarlo. En este libro además, con la reaparición de personajes del primero, tenemos algunos de los mejores intercambios de diálogo de toda la saga.

Si tengo que buscar algún pero, es el mismo de siempre: son novelas cortas, casi relatos largos, y cuando el libro empieza a darte todo lo que querías ya está acabando. La sensación de querer más es permanente en esta saga, lo cual habla bien de la escritora pero puede resultar algo frustrante. Por suerte, como ya sabéis, la saga continúa con novelas de mayor extensión.

Calificación: Muy Bueno

Lo Mejor: El cierre emocional que la saga necesitaba, la relación Matabot/Mensah, el humor intacto

Lo Peor: Demasiado corto, como siempre. Uno acaba el libro y tiene que ir a por el siguiente inmediatamente.

Lo Releería: Sí, de hecho voy a leerme el octavo libro en inglés porque nunca hay suficiente matabot

Lo Recomiendo: Si habéis leído los tres anteriores esto no es opcional. Si no los habéis leído, ¿a qué estáis esperando?

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Somos Muchos – Dennis E. Taylor

Reseñado por Bitterblink

Dennis E. Taylor es un programador de software canadiense retirado que un buen día decidió escribir un libro «por probar» y se sacó de la manga el famoso «Bobiverso», una de las sagas más divertidas y a la vez más sorprendentemente profundas de la ciencia ficción moderna. Si ya hablé en mi día de Somos Legión, Somos Bob calificándolo de IMPRESCINDIBLE, supongo que poca sorpresa os llevaréis con lo que pienso de este segundo volumen. Pero vamos al lío que para algo estamos aquí.

Este libro, igual que el anterior, lo leí en su día en inglés (For We Are Many) pero ahora me he dado un capricho y me lo he vuelto a meter entre pecho y espalda en castellano vía Audible, con la misma estupenda locución en español latino neutro de Antonio Raluy. Y oye, sigo diciendo lo mismo: a quien le moleste el acento «latino» se está perdiendo una locución magnífica. Yo no soy objetivo, ya os lo dije, pero es que de verdad encaja como un guante con los Bobs.

Sinopsis

Continuamos justo donde lo dejamos. Si recordáis, el Bob original se autorreplicó y mandó copias suyas (con sus pequeñas variaciones de personalidad) a explorar la galaxia, otros se quedaron en torno a la Tierra intentando rescatar a lo que queda de la humanidad de un planeta devastado por la guerra nuclear y el cambio climático, y otros se dedicaron a terraformar nuevos mundos.

En esta segunda entrega tenemos básicamente tres líneas principales que el autor va alternando capítulo a capítulo (con cada Bob como narrador en primera persona, ojo a esto que es clave):

  • La evacuación de la Tierra: Riker y Charles intentan sacar a los pocos supervivientes humanos de una Tierra arrasada hacia planetas habitables, mientras lidian con las facciones políticas que aún sobreviven (los Brasileños siguen dando guerra, FAITH no se queda atrás, y los reseteros tampoco facilitan nada). La logística es una pesadilla y los Bobs no dan abasto.
  • Eden: Bob (el original) y compañía han descubierto vida inteligente en un planeta y empiezan a interactuar con una especie de homínidos primitivos a los que llaman cariñosamente «Deltanos». ¿Intervenir o no intervenir? Aquí Taylor se pone profundo y plantea dilemas éticos a lo Star Trek que dan para pensar largo y tendido.
  • Los Otros: Y entonces aparecen los Otros. Y os aviso ya, esto cambia el tono del libro. De repente la space opera entretenida se convierte en algo bastante más oscuro. Una raza alienígena que va devorando sistemas solares enteros, literalmente desmontando planetas para conseguir recursos. Y vienen a por nosotros.

Y como guinda, tenemos a Howard, uno de los Bobs «emocionales», que descubre que una de las supervivientes en una de las colonias es descendiente directa de Julia, la novia que Bob tenía cuando murió en 2016. Un giro que no esperaba pero que añade una capa emocional al libro que en el primero no estaba tan presente.

No puedo contar más sin meterme de llendo en fastidiaros el libro, porque ya veréis que en este y en los siguientes libros lo importante no es el destino sino el viaje.

Opinión personal

A ver, hay segundas partes y SEGUNDAS partes. Esta es de las buenas, de las que justifican plenamente su existencia. Taylor coge todo lo bueno del primero (el humor geek, los diálogos internos entre los Bobs, las referencias a la cultura popular del siglo XX que para los que peinamos canas son una delicia) y le añade dos cosas que en el primero estaban un poco más diluidas: tensión real y carga emocional.

Lo de los Otros (¿Los Borg?) es de las mejores cosas que he leído en ciencia ficción «soft» en mucho tiempo. Un enemigo verdaderamente aterrador, no por su maldad sino por su lógica industrial implacable. No vienen a conquistarnos, vienen a procesarnos. Y la sensación de impotencia que transmite Taylor cuando los Bobs descubren la magnitud del problema es BRUTAL. Probablemente es el arco que más me gusta pese a que me gustan todos ellos.

La parte de los Deltanos me ha enganchado mucho. El dilema de la «primera directiva» (sí, Taylor hace los guiños trekkies que tiene que hacer, faltaría más) está muy bien planteado y sin caer en simplezas. ¿Hasta qué punto puedes ver morir a una especie inteligente sin intervenir? ¿Y si intervenir es peor? Pues ahí lo deja el bueno de Dennis y que cada uno se las apañe.

El tema de Howard y la descendiente de Julia es la línea que más me ha sorprendido, y reconozco que no esperaba que un libro tan «pirao» como este me emocionara. Pero lo hace. Taylor consigue que te importe lo que les pasa a estos clones de un tío muerto hace 200 años, y eso tiene mucho mérito.

¿Críticas? Las mismas que al primero, básicamente. El rango de personajes con los que tienes diálogo «real» es limitado porque casi todos son Bobs (con sus matices, pero Bobs al fin y al cabo), y los humanos siguen funcionando más como decorado o como motor de conflicto que como personajes desarrollados. También es cierto que la novela termina dejando muchísimas cosas en el aire y se nota MUCHO que es la parte central de una tetralogía: prepárate para ir corriendo a por el tercero (All These Worlds / Todos esos mundos). Si esperabas un cierre satisfactorio aquí, vas a tener que aguantarte.

Es cierto que esta crítica se mitiga bastante por la «deriva replicativa», es decir los Bobs son personajes ligeramente distintos, con objetivos distintos y con anhelos distintos. Siendo todos Bobs, es como ver el libro desde el punto de vista de distintos personajes y presenciar los conflictos internos como tensiones externas. Siguen siendo bastante parecidos pero a la vez distintos.

Otra crítica podría ser que las tramas son irregulares en su forma de narrar, es decir, que las tramas avanzan a distintos ritmos, algunas van a toda caña y otras son más tranquilas es como 3 o 4 libros en uno, y evidentemente no todos tienen por qué gustarte lo mismo, pero a mi en concreto me parece que se complementan muy bien.

A nivel filosófico el libro sigue dando guerra: el Barco de Teseo seguimos exprimiéndolo, ¿qué es ser humano cuando llevas 30 años siendo una IA?, ¿es ético clonarte a ti mismo sin consentimiento de las copias?, ¿qué pasa cuando dos Bobs evolucionan tanto que ya no se reconocen entre sí? Taylor no te da respuestas, te lanza las preguntas con humor y a otra cosa, mariposa. Que es exactamente lo que hay que hacer. Porque las novelas BUENAS de ciencia ficción no deben darte respuestas, sino que deben hacer que te hagas las preguntas, y esta lo consigue y a base de bien.

Son unas 11 horas largas de audiolibro que se pasan volando y que confirman lo que ya dije del primero: esta saga es uno de los pilares de la ciencia ficción moderna y hay que leerla. Para mí Taylor está al nivel de Scalzi, Andy Weir o Martha Wells, y este segundo libro no hace más que confirmarlo. Si te gustó el primero a qué esperas, si no lo conocías ¿¿¿a qué esperas para escuchar el primero???

Calificación: Muy bueno (rozando el imprescindible, pero le pesa un poco que es claramente «libro puente»)

Lo mejor: La aparición de los Otros, el dilema de los Deltanos, la carga emocional inesperada de la trama de Howard

Lo peor: Sigue habiendo poca variedad de personajes no-Bob, y el final deja MUCHO en el aire. Si no te gustó el primero, este no te va a reconciliar con la saga

Lo releería: Ya es relectura, así que sí

Lo recomiendo: A cualquiera que se haya enganchado con Somos Legión, es lectura obligatoria. Y si no has empezado por el primero, ni se te ocurra entrar por aquí.

Empieza por Somos Legión (somos bob)

Si quieres escuchar el audiolibro y apoyar al canal, aprovecha que hay una prueba gratuita de Audible.

Bitterblink

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Los mejores libros de fantasía oscura y grimdark: la guía definitiva

Mejores libros de fantasía oscura y grimdark — guía completa

Por Bitterblink (con reseñas también de Malosa)

Mundos rotos, héroes que ya no creen en su causa, victorias que cuestan demasiado. Esta guía recoge los mejores libros de fantasía oscura y grimdark publicados, clasificados por nivel de oscuridad y subgénero, con enlaces a las reseñas completas en el blog.

Ha empezado mi querida Malosa a escribir artículos literarios relacionando sus reseñas y le han quedado tan bien que me ha dado sucia envidia, así que aquí va el primero de los míos.

Hay un momento en la vida de cualquier lector de fantasía en el que Tolkien deja de ser suficiente. No porque falle —el respeto al padre fundador es obligatorio— sino porque su promesa empieza a sonar demasiado limpia: el bien triunfa, los héroes sobreviven, el rey legítimo vuelve al trono y el mundo recupera el orden.

El grimdark nace justo cuando esa promesa empieza a parecer mentira. No hablamos solo de fantasía violenta. Hablamos de mundos donde la moral es inestable, las victorias cuestan demasiado, los protagonistas no son necesariamente mejores que sus enemigos y sobrevivir ya cuenta como final feliz.

Si has llegado hasta aquí buscando los mejores libros de fantasía oscura y grimdark, esta guía te lleva ordenadamente desde el grimdark más puro hasta sus fronteras —fantasía oscura, fantasía militar, ciencia ficción noir— con reseñas completas de cada título.


Tabla de contenidos

  1. Por dónde empezar según lo que busques
  2. Qué es el grimdark y por qué importa hoy
  3. Grimdark puro: donde nadie sale limpio
  4. Precursores del grimdark
  5. Antihéroes, monstruos y moral ambigua
  6. Fantasía oscura épica: cerca, pero no del todo
  7. Guerra, imperios y fantasía militar
  8. Grimdark fuera de la fantasía medieval
  9. Bonus: oscuro pero no grimdark
  10. Conclusión

Por dónde empezar según lo que busques

Si vienes con prisa o no sabes por dónde entrar, esta es la sección rápida. Cada título enlaza con la reseña completa.

Quiero grimdark puro, sin concesiones:

Quiero una entrada accesible al género:

Quiero antihéroes y moral sucia:

Quiero guerra, política y brutalidad:

Quiero algo grimdark fuera de lo medieval:

Quiero algo oscuro pero menos extremo:


Qué es el grimdark y por qué importa hoy

El término «grimdark» se popularizó a partir del eslogan de Warhammer 40.000 («In the grim darkness of the far future, there is only war»), pero como subgénero literario describe algo más concreto: fantasía adulta donde la moral es inestable, las instituciones están corruptas, los héroes son ambiguos y la épica clásica se mira con sospecha. Curiosamente aunque tengo reseñadas varias novelas de Warhammer 40k no me parecen muy Grimdark.

En los últimos años, su auge se ha visto reforzado por dos fenómenos masivos. El primero es Juego de Tronos, que demostró que la fantasía podía ser política, cruel y popular sin renunciar a la ambición. El segundo, los videojuegos de FromSoftware: Dark Souls, Bloodborne y Elden Ring llevaron a millones de jugadores a mundos decadentes, fragmentados, llenos de dioses muertos, héroes fracasados y victorias ambiguas. No inventaron el grimdark, pero sí explican por qué tantos lectores buscan en los libros esa misma sensación: belleza en la ruina, épica sin consuelo y la sospecha permanente de que el mundo no puede salvarse del todo.

Esta guía no es solo una lista de libros grimdark puros. Es una ruta por el grimdark, la fantasía oscura y las obras fronterizas que comparten su ADN.


Grimdark puro: donde nadie sale limpio

Aquí están los títulos que mejor representan el género en sentido estricto.

La compañía negra — Glen Cook

Antes de que existiera la palabra grimdark, Glen Cook ya estaba escribiendo su manual de instrucciones. La compañía negra sigue a una unidad de mercenarios que trabaja para el bando equivocado. No por engaño, ni por tragedia, ni por manipulación: porque les pagan.

Su grandeza está en la mirada militar. No hay discursos elevados ni épica higiénica. Hay contratos, cansancio, bromas negras, obediencia, supervivencia y una idea incómoda: los soldados no siempre luchan por causas justas. A veces solo luchan por los hombres que tienen al lado.

Es uno de los pilares absolutos del género.

Lee la reseña completa de La compañía negra

La voz de las espadas y Antes de que los cuelguen — Joe Abercrombie

Joe Abercrombie es el nombre más asociado al grimdark moderno por una razón muy sencilla: entiende perfectamente qué expectativas debe traicionar.

En La Primera Ley, el mago sabio manipula, el bárbaro carismático es también un monstruo, los nobles son ridículos o despreciables y el torturador del Estado termina siendo, de forma absurda, uno de los personajes más humanos del conjunto. La voz de las espadas coloca las piezas. Antes de que los cuelguen empieza a demostrar de qué pasta está hecha cada una.

Glotka, con su dolor físico, su inteligencia corrosiva y su absoluta falta de ilusiones, sigue siendo uno de los grandes personajes del grimdark.

Reseña de La voz de las espadas

Reseña de Antes de que los cuelguen

El príncipe del mal — Mark Lawrence

Jorg Ancrath es una prueba de resistencia para el lector. Tiene catorce años, una inteligencia cruel y una biografía que explica muchas cosas sin justificar ninguna. Lawrence hace algo difícil: construir un protagonista casi imperdonable y aun así obligarte a seguirlo.

El mundo, además, añade una capa interesante: parece fantasía medieval, pero bajo su superficie hay restos de un pasado tecnológico perdido. Ese detalle convierte la crueldad del libro en algo todavía más incómodo. No estamos ante un mundo primitivo, sino ante uno que quizá ya tuvo su oportunidad y la desperdició.

Lee la reseña completa de El príncipe del mal

La guerra de la amapola — R.F. Kuang

Uno de los libros más duros de esta lista. Empieza con una estructura casi reconocible: una chica de origen humilde entra en una academia militar de élite. Podría parecer fantasía de formación. No lo es.

Kuang desmonta poco a poco cualquier comodidad del lector y convierte la historia en una reflexión brutal sobre guerra, colonialismo, trauma, poder y destrucción moral. Lo más perturbador no es que sea oscuro, sino que gran parte de su horror procede de ecos históricos reales.

No es grimdark decorativo. Es grimdark con carga política y heridas abiertas. Ah y drogas, muchas drogas.

Lee la reseña completa de La guerra de la amapola

Blackwing — Ed McDonald

Blackwing mezcla fantasía oscura, western sucio y mundo postbélico. El capitán Galharrow trabaja para poderes que están muy lejos de ser limpios, en un territorio devastado por una guerra mágica que ha dejado cicatrices permanentes. Su mundo no está «amenazado» por la destrucción: vive después de ella.

Es una entrada muy recomendable para quien busque grimdark moderno con ritmo, personalidad y atmósfera claramente diferenciada.

Lee la reseña completa de Blackwing

Los diablos — Joe Abercrombie

Abercrombie vuelve con una novela más accesible, más coral y más divertida, pero no menos venenosa. Un vampiro, un nigromante, una pirata, un caballero templario y otros personajes de moral dudosa obligados a trabajar al servicio de una institución religiosa en una Europa alternativa.

La premisa parece casi pulp, pero el tratamiento es puro Abercrombie: humor negro, violencia, contradicciones y personajes que se resisten a ser redimidos. Perfecto para lectores nuevos que quieran entrar en el grimdark sin empezar directamente por el barro más espeso.

Lee la reseña completa de Los diablos


Precursores del grimdark: antes de que el género tuviera nombre

Estos libros no siempre son grimdark en sentido moderno, pero preparan el terreno. Me falta comentar los libros de Rober E. Howard de Conan, pero creo que pese a ser el arquitipo del antihéroe no es ni de lejos Grimdark.

Elric de Melniboné — Michael Moorcock

Elric es una de las grandes sombras proyectadas sobre toda la fantasía oscura posterior. Un emperador enfermizo, dependiente de una espada demoníaca, heredero de una civilización decadente y protagonista de una épica donde la heroicidad clásica está completamente deformada.

No es grimdark moderno, pero sin Elric resulta mucho más difícil entender al antihéroe fantástico contemporáneo.

Lee la reseña completa de Elric de Melniboné

Waylander — David Gemmell

Gemmell no escribe grimdark puro. Su mundo todavía conserva una idea fuerte de sacrificio, valor y redención. Pero Waylander está muy cerca del origen emocional del género.

Su protagonista es un asesino que intenta hacer algo correcto cuando ya ha hecho demasiado daño. La pregunta que sostiene el libro no es si puede redimirse, sino si hacer algo bueno importa cuando el pasado sigue intacto. Precursor, no grimdark estricto.

Lee la reseña completa de Waylander

Berserk — Kentaro Miura

Berserk no necesita defensa. Es manga, sí, pero su influencia sobre la fantasía oscura contemporánea es inmensa. Guts encarna una de las ideas centrales del grimdark: seguir existiendo cuando el mundo se ha convertido en una máquina de triturar cualquier esperanza.

Violento, excesivo, trágico y profundamente humano, Berserk merece estar en cualquier guía seria sobre fantasía oscura.

Lee la reseña completa de Berserk


Antihéroes, monstruos y moral ambigua

Aquí entran obras que no siempre son grimdark puras, pero comparten su corazón moral.

El último deseo y La espada del destino — Andrzej Sapkowski

Geralt de Rivia no es un héroe clásico. Es un profesional. Cobra por matar monstruos, intenta no implicarse y suele descubrir que los monstruos más peligrosos no siempre tienen garras.

Sapkowski reescribe cuentos populares en un mundo donde la moral es sucia, la política contamina cualquier decisión y la neutralidad nunca sale gratis. Estos dos libros son quizá la mejor puerta de entrada para lectores que quieran fantasía adulta sin caer todavía en el nihilismo más extremo. La serie de Netflix me parece prescindible, pese Henry Cavill, sin embargo tanto los libros como los juegos son sobresalientes. Mención especial a la excelente traducción al castellano.

Reseña de El último deseo

Reseña de La espada del destino

El príncipe de los locos — Mark Lawrence

Transcurre en el mismo mundo que El príncipe del mal, pero cambia radicalmente el tipo de protagonista. Jalan no es Jorg. Es cobarde, vanidoso, pendenciero y mucho más divertido. Esa comicidad hace el libro más accesible, pero no elimina la oscuridad del escenario.

Funciona muy bien como grimdark de entrada: menos desagradable, pero aún lleno de ruina moral.

Lee la reseña completa de El príncipe de los locos

Medio rey — Joe Abercrombie

Abercrombie en modo más juvenil, pero no domesticado del todo. Medio rey tiene menos crudeza que La Primera Ley, pero conserva elementos reconocibles: traición, poder, supervivencia, cuerpos rotos y personajes obligados a jugar con cartas marcadas.

Una buena recomendación para quien quiera empezar por algo más ligero.

Lee la reseña completa de Medio rey

Nuncanoche — Jay Kristoff

Una academia de asesinos, una protagonista movida por la venganza y un tono deliberadamente sangriento. Funciona mejor como fantasía oscura de antihéroes que como grimdark puro, pero encaja muy bien aquí porque comparte su placer por los personajes moralmente comprometidos y los mundos donde la violencia no es excepción, sino lenguaje.

Lee la reseña completa de Nuncanoche

Baile de capas — David Dalglish

Fantasía urbana de asesinos, gremios criminales y luchas de poder. No tiene el peso filosófico de Abercrombie ni la densidad trágica de Hobb, pero sí aporta un tipo de oscuridad útil para el cluster: bajos fondos, crimen organizado, venganza y protagonistas con brújula moral averiada.

Lee la reseña completa de Baile de capas


Fantasía oscura épica: no siempre grimdark, pero cercana

Libros que no pertenecen al núcleo más puro del género, pero interesan al mismo lector.

Aprendiz de asesino — Robin Hobb

Robin Hobb no es grimdark en sentido estricto. Su obra tiene empatía, belleza, intimidad emocional y una arquitectura moral más clara que la de Abercrombie o Lawrence. Pero Fitz es uno de los protagonistas más castigados de la fantasía moderna, y eso la acerca mucho a los lectores del género.

Cada vínculo duele. Cada lealtad cuesta. Cada decisión deja marca. Más que grimdark, es fantasía trágica. Y por eso encaja como frontera imprescindible.

Lee la reseña completa de Aprendiz de asesino

El hombre marcado — Peter V. Brett

Fantasía oscura comercial, no grimdark puro. Su premisa es excelente: una humanidad que lleva generaciones escondiéndose de demonios nocturnos, encerrada tras runas protectoras y educada en el miedo. El componente heroico es más fuerte que en otros libros de esta lista, pero el mundo tiene una oscuridad estructural interesante.

Recomendación para lectores que quieren oscuridad sin perder del todo la épica.

Lee la reseña completa de El hombre marcado

La sombra de los Dioses — John Gwynne

Violenta, mitológica y físicamente brutal. John Gwynne trabaja más cerca de la fantasía épica guerrera (VIKINGA con mayúsculas) que del grimdark moral, pero La sombra de los Dioses puede interesar muchísimo al mismo público: clanes, venganza, dioses muertos, sangre y una sensación constante de mundo antiguo devorándose a sí mismo.

No es grimdark puro. Es fantasía épica brutal.

Lee la reseña completa de La sombra de los Dioses

El imperio del vampiro — Jay Kristoff

Oscura, gótica, sangrienta y con un protagonista agotado por la culpa. No encaja del todo en grimdark clásico porque su arquitectura emocional bebe también del horror vampírico, la fantasía religiosa y la épica decadente. Pero tiene suficientes ingredientes compartidos: mundo condenado, violencia, fe erosionada, héroes rotos y atmósfera de fin de los tiempos.

Si te interesa cruzar grimdark con vampiros, este es probablemente el mejor libro reciente que puedes leer.

Lee la reseña completa de El imperio del vampiro

Rey brujo — Martha Wells

Más extraño y difícil de clasificar. Fantasía oscura contemporánea, con un protagonista poderoso, no humano del todo, y un mundo político complejo basado en colonialismo, esclavitud y conquista. No está en el corazón del grimdark, pero sí en la frontera para lectores que buscan fantasía adulta con sombras y un worldbuilding inusual con raíces orientales.

Lee la reseña completa de Rey brujo


Guerra, imperios y fantasía militar

El grimdark no solo vive de asesinos y magos cínicos. También de ejércitos, campañas y derrotas.

Los diez mil — Paul Kearney

Inspirado en la Anábasis de Jenofonte, Los diez mil es fantasía militar en estado puro. No es grimdark estricto porque su interés principal no está en la corrupción moral del mundo, sino en la experiencia de una fuerza mercenaria atrapada en territorio enemigo. Pero comparte con el género su falta de romanticismo.

La guerra aquí no es gloria: es logística, cansancio, miedo y disciplina.

Lee la reseña completa de Los diez mil

Canción de hielo y fuego — George R.R. Martin

Aunque Juego de Tronos sea referencia cultural obvia, conviene volver a los libros. Martin fue decisivo para demostrar que la fantasía podía ser política, cruel y adulta sin perder ambición popular. Canción de hielo y fuego no es grimdark puro en todos sus frentes —hay idealismo, belleza, honor y sentido trágico—, pero su influencia sobre el género es indiscutible.

Ned Stark, Tyrion, Arya, Jaime o Daenerys existen en un mundo donde las buenas intenciones no protegen a nadie de las consecuencias.

Lo más curioso de esta saga quizá es que al 99.9% de la gente le gustó (incluída Malosa) y a mi no, y eso que yo los leí antes (mucho antes) de que fueran conocidos para el gran público en España.

Reseña de Juego de tronos

Reseña de Choque de Reyes

Reseña de Tormenta de Espadas

Reseña de Festín de cuervos

Reseña de Danza de dragones


Grimdark fuera de la fantasía medieval

Esta sección sirve para los lectores que quieren la sensibilidad grimdark sin necesariamente espadas y castillos.

Carbono alterado — Richard Morgan

Carbono alterado es cyberpunk noir, no grimdark medieval. Pero su sensibilidad moral es exactamente compatible: cuerpos como mercancía, inmortalidad para ricos, violencia estructural y un protagonista dañado que entiende demasiado bien cómo funciona el poder.

Funciona como «grimdark para lectores de ciencia ficción».

Lee la reseña completa de Carbono alterado

Solo el acero — Richard Morgan

Aquí Morgan sí entra de lleno en la fantasía. Solo el acero tiene héroes rotos, guerras pasadas, heridas políticas, violencia y una mirada adulta sobre lo que significa ser útil para un sistema que luego te escupe.

Más cercano al grimdark estricto que Carbono alterado y mucho más fácil de defender dentro de esta guía.

Lee la reseña completa de Solo el acero

Ciudad de Jade — Fonda Lee

Una de las mejores incorporaciones recientes. No es grimdark medieval, pero sí fantasía criminal adulta: familias mafiosas, poder, lealtad, violencia, política y una moral moldeada por códigos internos.

Permite ampliar el cluster hacia la fantasía urbana y criminal sin perder coherencia. Muy recomendable para lectores que no buscan castillos, sino conflicto adulto. Le ha gustado a Malosa, es una buena razón para echarle un ojo.

Lee la reseña completa de Ciudad de Jade


Bonus: oscuro, pero no grimdark

Esta sección recoge un audiolibro que no es grimdark pero que lectores del género pueden disfrutar como contraste o descanso.

Maldiciones de segunda mano — Drew Hayes

No es grimdark. Es una deconstrucción oscura y episódica de cuentos de hadas, con humor, contratos peligrosos y personajes moralmente grises. Su tono es demasiado ligero para situarlo en el núcleo del género, pero como recomendación lateral funciona bien: oscuridad amable, formato ideal para audiolibro y contrapunto refrescante a los libros más densos de esta guía.

Lee la reseña completa de Maldiciones de segunda mano


Conclusión: grimdark, fantasía oscura y la belleza de los mundos rotos

El grimdark no es simplemente fantasía con más sangre. Es una forma de mirar la épica desde la sospecha. Sospecha del héroe, del poder, de la redención fácil y de la idea de que el mundo mejora porque alguien con una espada decide hacer lo correcto.

Por eso funciona tan bien hoy. Porque hay lectores que siguen queriendo castillos, monstruos, guerras y magia, pero ya no necesitan que todo eso venga acompañado de una promesa limpia. A veces basta con un mundo roto, un personaje aún más roto y una pregunta incómoda:

¿Qué queda de un héroe cuando salvar el mundo ya no parece posible?


Tu turno

¿Llegaste al género por los libros, por Juego de Tronos o por los mundos en ruina de FromSoftware o quizá por las novelas de warhammer?

Si te ha gustado este artículo y te ha descubierto algún libro o autor que no conocías anímate a comentar, lo mismo si tienes alguna recomendación que no haya incluído en este artículo para nosotros y para los lectores. Te leemos.

Y si quieres seguir el blog, en el Inventario de reseñas encontrarás todas las críticas ordenadas por autor.


Reseñas escritas por Bitterblink y Malosa en Un libro para esta noche. Si tienes recomendaciones de libros grimdark que no aparezcan aquí, los leemos encantados.

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Archivado bajo Fantástica, Post Especial

El Mar Rojo – Edward W. Robertson

Reseñado por Bitterblink

Edward W. Robertson es un autor estadounidense contemporáneo especializado en fantasía épica y ciencia ficción, conocido sobre todo por sus sagas de corte clásico con un toque moderno. Aunque no pertenece al circuito más mediático del género, ha logrado consolidar una base sólida de lectores gracias a su prolífica producción y su habilidad para construir mundos ricos y accesibles.

Robertson comenzó publicando de forma independiente, lo que le permitió experimentar con distintas ideas dentro del género sin las limitaciones habituales de las grandes editoriales. Su estilo suele recordar a la fantasía más tradicional —con ecos de aventuras, magia y viajes—, pero con un ritmo más ágil y una narrativa pensada para el lector actual. Entre sus obras más conocidas se encuentran sagas como The Cycle of Arawn o su continuación El Ciclo de Galand del cual esta es la primera novela, que han sido bien recibidas dentro de la comunidad de fantasía.

Es un poco extraño que no hayan publicado en castellano la primer trilogía, El Ciclo de Arawn. No es imprescindible para entender esta novela pero hacen referencias frecuentes a la primera trilogía y es cabreante que hayan decidido traducir la segunda, pero igualmente engancha bastante, así que me conformo.

Sinopsis

Cuando Dante Galand era solo un niño, su padre, Larsin, se marchó en busca de fortuna… y nunca regresó. Aquel abandono marcó su vida. Años después, Dante ya no es ese niño: se ha convertido en un poderoso hechicero, un gobernante y alguien capaz de cambiar el destino de reinos enteros.

Por eso, cuando recibe un mensaje inesperado de su padre —ahora moribundo en unas islas prohibidas al borde del mundo conocido—, la herida del pasado vuelve a abrirse.

Decidido a enfrentarse a ese pasado, Dante parte junto a Blays hacia las llamadas Islas Infestadas, un lugar temido donde, según se dice, cualquiera que llega contrae una enfermedad mortal sin excepción. Encontrar un barco dispuesto a llevarlos ya es una odisea; sobrevivir allí es otra historia completamente distinta.

En la isla, Dante descubre que su magia no puede salvar a su padre. Peor aún: mientras buscan una cura, él mismo comienza a enfermar. Rodeados de bestias extrañas, espíritus inquietantes y los Tauren —violentos saqueadores costeros—, la misión se convierte en una lucha desesperada por sobrevivir.

Pero lo más inquietante no es solo el peligro físico. La isla alberga una cultura profundamente desconcertante, donde el lenguaje mismo está construido en torno a distintos tipos de mentira, y donde la verdad es un terreno resbaladizo. Navegar esas normas sociales resulta tan peligroso como cualquier criatura salvaje.

Para salvarse, Dante deberá desentrañar una maraña de mentiras y enfrentarse a una magia antigua y olvidada… aunque eso implique adentrarse en un conflicto mayor, con ecos de guerra civil. Y mientras tanto, lejos de su hogar, una amenaza conocida comienza a moverse en las sombras.

Opinión personal

Primero reiterar que empezar en la segunda trilogía se me hace raro, pero luego he leído bastantes críticas en inglés que dicen que no les gustó el Ciclo de Arawn y que la trilogía que es realmente buena es esta y que recomiendan empezar directamente por ella. Se me hace raro porque el libro hace referencias al pasado entre Dante y Blays, como se odiaban y luego se hicieron amigos, pero no sé juzgar cuánto te pierdes.

Blays y Dante son el ejemplo perfecto del Bro-mance que le llaman. Vaya que es el tipo de relación no sexual y no romántica entre hombres que se forma a partir de pasar muchas dificultades juntos, salvando las distancias podría asemejarse al sentimiento de unión entre veteranos del ejercito o amigos de la infancia que serían capaces de dar la vida uno por el otro pero que se pasan el día picándose e insultándose. Blays y Dante no quieren pasar un día sin su «hermano». Quizá esta relación es lo mejor del libro.

Me gusta el sistema de magia que establece el autor. Dante es un Nethermante, que no es exactamente lo mismo que un Nigromante pero también es capaz de animar a los muertos a través de una energía llamanda Nether que viene a ser la parte sombría de la magia aquí llamada Ether. Puede matar pero también puede curar. De hecho la razón por la que Dante se termina involucrando en causas perdidas suele ser porque en el pasado ha matado mucho (en su opinión justificadamente) y quiere devolver algo al mundo.

Me resulta dificil entender a Dante respecto de la situación con su padre. Por un lado aunque no quiera reconocerlo le importa su padre, por otro está muy dolido con él porque lo abandonara y lo sustituyera por cuidar a una isla entera de indígenas y nunca volviera a buscarle. Luego en el libro veremos que «hay mucha tela que cortar»….

Adelanto ya que no quiero hacer spoilers pero este libro está lleno de giros y sorpresas, ya que para los Candenses que son los que viven en las islas infestadas, la mentira es una especie de arte. Encontraremos un argumento muy curioso gracias a esto, que hace que el libro sea bastante más largo (e interesante) de lo que en un principio parecía que iba a ser. De hecho no viviremos 1 sino 2 viajes a las islas y en el camino se destaparan muchos secretos y bastantes mentiras haciendonos cambiar completamente la perspectiva de lo que ocurre.

El final es correcto, satisfactorio y con el nivel suficiente de desahogo y venganza sin que se resuelvan todas las tramas. Da pie a seguir leyendo la serie de libros, ya que el segundo es continuación directa y nos da un poco de visión de que en el mundo está pasando «algo más» y que hay fuerzas superiores alineadas con nuestro protagonista, lo cual le aporta más interés a este libro que parece a primera lectura autoconclusivo.

Calificación: Bueno, no espectacular pero si bueno

Lo Mejor: Blays y Dante y su relación, el sistema de magia sin ser el de El nombre del viento o de un libro de Sanderson es original, los giros de guión se agradecen y nos permiten sorprendernos varias veces manteniendo el interés.

Lo Peor: En ocasión la verdad te decepciona, es imposible que no ocurra cuando te cambian la perspectiva, hay algún personaje que es una lástima que no se salve

Lo Releería: Si, y estoy leyendo el segundo.

Lo Recomiendo: Si quieres un buen libro de fantasía, redondo pero sin estridencias este es uno bueno, no es «peak» pero es un libro que engancha y que se lee con agrado.

Como nota además decir que tiene un audiolibro en castellano que se escucha con agrado y que combina bien con el libro.

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Bitterblink

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Berserk – Kentaro Miura

Reseñado por Bitterblink

Kentaro Miura (Chiba, 1966 – 2021) fue un mangaka japonés que comenzó Berserk en 1989 y lo publicó de forma intermitente durante más de treinta años en la revista Young Animal. Tristemente falleció en mayo de 2021 sin haber concluido la obra, aunque el estudio Studio Gaga, junto al amigo y colega de Miura Kouji Mori, ha continuado su publicación respetando sus notas y storyboards. Berserk es considerado por muchos uno de los mangas más influyentes de la historia del medio, y su influencia en el videojuego Dark Souls (y por extensión en todo el género soulslike) es ampliamente reconocida y documentada.

Sinopsis

Seguimos a Guts, un mercenario nacido literalmente de una madre muerta (ahorcada) en el campo de batalla, cuya vida entera ha sido una acumulación ininterrumpida de violencia, pérdida y traición. Armado con una espada descomunal llamada la Matadora de Dragones —básicamente un trozo de hierro del tamaño de un hombre— y un brazo mecánico con ballesta incorporada, Guts vaga por un mundo medieval de fantasía oscura perseguido por demonios sobrenaturales llamados Apóstoles que solo salen de noche a intentar comérselo.

La historia tiene dos grandes arcos temporales que se entrelazan: el presente, donde Guts viaja solo con una marca maldita que lo convierte en imán de criaturas del infierno, y el pasado, narrado en el célebre Arco del Eclipse, donde conocemos su origen, su relación con la Banda del Halcón y con Griffith, su líder carismático y ambicioso, y el evento traumático que lo cambia todo. No diré más porque si no lo habéis leído aún, merecéis descubrirlo sin spoilers.

Opinión personal

Lo primero que hay que decir sobre Berserk es lo más obvio: esto no es para todo el mundo. Si con La voz de las espadas os dije que había que tener aguante para superar el bache inicial, aquí hay que tener aguante en un sentido bastante más literal. Miura no se corta. El nivel de violencia gráfica, la crudeza de ciertos episodios y la oscuridad general de la obra son de una intensidad que pocas veces se ve en ningún medio narrativo. Si los libros de la Primera Ley de Abercrombie se toman el grimdark en serio, Berserk directamente inventó buena parte del vocabulario del género antes de que Abercrombie empezara a escribir. Nada se perdona, violación, tortura, desmembramiento, ejecuciones sumarias… El autor nos recuerda constantemente lo feo que es el mundo en el que vive Guts.

Dicho esto, una vez que te adentras en la obra y superas el impacto inicial —que puede ser considerable, especialmente en el Arco del Eclipse, que es probablemente uno de los momentos narrativos más perturbadores que he experimentado en cualquier formato— lo que te encuentras debajo de toda esa oscuridad es algo sorprendente: una historia profundamente humana sobre el coste de los sueños, la lealtad, la traición y la voluntad de seguir existiendo cuando el mundo te ha quitado todo. Ni que decir tiene que el manga es mucho más impresionante que sus distintas versiones animadas, pero en general los animes (aunque más suaves no desmerecen el conjunto).

El personaje de Guts funciona de una manera muy similar a como funcionan los mejores personajes de otros autores de grimdark como Abercrombie. Al principio parece un bloque de violencia pura con poca profundidad. Luego, a medida que el manga va revelando su pasado en capas, te das cuenta de que es uno de los personajes más complejos y mejor construidos del género fantástico. No es un héroe. No es un antihéroe en el sentido moderno y suavizado del término. Es un hombre roto que sigue avanzando porque la alternativa es rendirse, y rendirse no está en su naturaleza.

Griffith merece una mención aparte porque es uno de los mejores antagonistas que he encontrado en años. Igual que Glotka en Antes de que los cuelguen te desconcierta porque no encaja en ninguna categoría moral simple, Griffith no es simplemente un villano. Es alguien cuya ambición tiene una lógica aplastante y cuya caída es a la vez inevitable e incomprensible. La relación entre ambos es el motor emocional de toda la obra y es lo que la eleva muy por encima de sus contemporáneos del género. De hecho me cuesta considerarlo el villano.

El dibujo de Miura merece también su propio párrafo. Hay páginas en Berserk —especialmente en los arcos más tardíos, cuando el autor alcanzó su plenitud técnica— que son sencillamente extraordinarias. Los diseños de las criaturas, la expresividad de los personajes, la composición de las secuencias de acción… es una obra que visualmente no tiene rival directo. El precio de esa perfección fue que Miura era notoriamente lento, con hiatos de años entre capítulos, algo que sus seguidores aceptaban porque el resultado lo justificaba.

Como pega, hay que decir que el manga tiene irregularidades de ritmo considerables. Algunos arcos intermedios —especialmente en el periodo que rodea a Isidro y ciertos personajes secundarios más ligeros— bajan el nivel de tensión de una manera que a veces descoloca. Es como si Miura quisiera dar un respiro al lector después de pasajes especialmente duros, lo cual es comprensible, pero el cambio de tono es a veces demasiado brusco. También el hecho de que esté inconcluso es un factor a tener en cuenta: la historia llega a un punto importante y se interrumpe, aunque Studio Gaga está haciendo una labor más que digna para cerrarlo con respeto.

En cuanto al formato: Berserk se publica en España en varios formatos. La edición en tomos estándar es perfectamente válida, pero las ediciones en tapa dura de Panini son espectaculares para una obra de este nivel visual.

Calificación: Imprescindible

Lo mejor: Guts y Griffith como personajes, el Arco del Eclipse como experiencia narrativa, el dibujo de Miura en su plenitud

Lo peor: Irregularidades de ritmo en algunos arcos, la obra queda inconclusa por el fallecimiento del autor

Lo releería: Sí, y de hecho hay pasajes que mejoran con la relectura sabiendo lo que viene

Lo recomiendo: A cualquier aficionado a la fantasía oscura con estómago para ello. Si os gustaron los libros por ejemplo de Abercrombie y no os importa el formato manga, es lectura obligatoria. Si nunca habéis leído manga, este es un buen punto de entrada precisamente porque no se parece a nada de lo que esperáis del medio, sin embargo repito es una lectura ADULTA, que os va a revolver por dentro.

Me aveguenza un poco reconocer que lo reseñé en su día con mucho menos entusiasmo, han pasado más cosas, más tendencias y la muerte del autor para que tenga que reconocer que es más que simplemente Bueno

Otros libros que pueden gustarte:

  • La voz de las Espadas – Joe Abercrombie (si queréis grimdark en novela con personajes de similar profundidad)
  • Los Diablos – Joe Abercrombie (si os gusta un grupo de antihéroes moralmente ambiguos forzados a trabajar juntos)

Bitterblink

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