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Película – Operación U.N.C.L.E.

OPERACION UNCLE poster 2

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The man from U.N.C.L.E.

Año: 2015

Director: Guy Ritchie (Lock & Stock, Snatch: cerdos y diamantes, RocknRolla, Sherlock Holmes)

Guión: Lionel Wigram, Guy Ritchie

Música: Daniel Pemberton

Fotografía: John Mathieson

Reparto

  • Henry Cavill
  • Armie Hammer
  • Hugh Grant
  • Alicia Vikander
  • Elizabeth Debicki

Definitivamente 2015 está siendo un gran año para el cine de espionaje, mi género favorito. De momento llevamos una buena muestra con títulos a lo largo del año como “The November Man” (Pierce Brosnan demostrando su buen hacer en el género, más serio y menos socarrón); “Kingsman: Servicio Secreto”, (Colin Firth en una comedia de acción descerebrada y gamberra, mezclando una historia callejera de enseñanzas personales a lo Pigmalión con los espías más elegantes de todo el imperio británico); “Espías” (donde Jude Law y Jason Statham ponían su granito de arena en la deconstrucción cómica del género); “Misión Imposible: Nación secreta” (Tom Cruise y su inefable personaje Ethan Hunt ya se han convertido en merecedores de un puesto especial en el cine de espionaje, dinamitando este verano las taquillas que han dejado en muy buen lugar a la franquicia);…  y sin dejar un momento para que recuperáramos el aliento y asimiláramos las nuevas proezas de Cruise, nos viene esta excelente “Operación U.N.C.L.E.”, que no es sino la incursión de Guy Ritchie en el género, y una manera de sacarse el británico una espinita clavada por no haber rodado nunca un Bond. Y todavía quedan grandes títulos para este año, como la versión patria del género gracias a “Anacleto, agente secreto” en septiembre; la aproximación de Steven Spielberg a la guerra fría con Tom Hanks en “El puente de los espías” en octubre; o el plato fuerte que supone el estreno de “Spectre” en noviembre, el regreso de Daniel Craig al espía más longevo del cine, en la 23ª entrega de 007. Definitivamente, un buen año, y esta “Operación UNCLE” es una deliciosa recreación de la época clásica del espionaje, los sesenta, donde los rusos luchaban en la sombra contra los americanos, la amenaza nuclear estaba a la orden del día y la gente vivía despreocupada en Occidente ajena a los tejemanejes de los gobiernos. Y por supuesto, tras la irrupción del personaje de 007 en esta época, no tardaron en salir imitadores en todos los medios, incluida la TV. Uno de estos casos fue la serie “The man from U.N.C.L.E” (o en español “El Agente de C.I.P.O.L.”), en la que el propio Ian Fleming colaboró en su creación en 1964, y donde Robert Vaughn salvaba al mundo en la pequeña pantalla de manera análoga a cómo lo hacía Sean Connery en la pantalla grande. Es decir, con estilo, maestría y una pizca de chulería.

Y como no podía ser de otra manera, un gran material televisivo para ser adaptado al cine no podía quedarse sin su versión peliculera, y de esta forma Guy Ritchie ha podido dar rienda suelta a su visión de los espías internacionales con ese peculiar estilo londinense de la acción y la desventura (más suavizado, eso sí, para conservar cierta esencia norteamericana en el protagonista). Y Henry Cavill, uno de los rechazados en interpretar a James Bond cuando se eligió a Daniel Craig en 2005 (era demasiado joven en la época), se desvela como uno de los posiblemente mejores candidatos a heredar el papel en un futuro, por dar el tipo en cuanto a físico, elegancia, porte y savoir faire. Desde luego que ocasiones para demostrarlo no le faltan, desde la manera en que lleva los trajes, su particular resolución de las escenas de acción (imperturbable hasta decir basta, como en la escena del asiento de atrás del coche o la de la lancha y la camioneta), su desparpajo en llevar delantal, o incluso la forma en la que apunta con la pistola. Pero lo más importante de “Operación UNCLE” es la historia de iniciática de dos espías inicialmente rivales entre ellos, uno americano y otro soviético, junto a un jefe británico, que se unen a una agencia secreta de inteligencia, heredada directamente de la serie de televisión, con todo lo bueno que semejante argumento nos puede dar.

Napoleón Solo es un agente de la CIA con un pasado turbio como ladrón de guante blanco, obligado a trabajar para su gobierno como compensación por sus delitos. Estamos en plena guerra fría, en 1963. El mundo está dividido en dos bloques políticos y la tensión mundial se vislumbra en todos los titulares. En una de sus misiones en Berlín Oriental tiene que sacar a Gaby Teller, la hija de un científico nuclear secuestrado para que ayude en su búsqueda. Lo que no esperaba era encontrarse con el persistente y sobrehumano agente de la KGB Illya Kuryakin en su huída. Sus jefes de la CIA y la KGB deciden que aúnen sus fuerzas para buscar al científico desaparecido, junto con la ayuda de su hija, e investiguen a los empresarios Vinciguerra, un matrimonio italiano sospechosos de colaboración con los nazis en la guerra. La posibilidad de que se esté construyendo una bomba nuclear para que la use una organización criminal hace que los dos agentes secretos dejen sus diferencias a un lado para utilizar todas sus armas (y encanto personal, todo hay que decirlo) en la búsqueda del padre de Gaby.

Como si fuera consciente de la oportunidad que tiene Ritchie de demostrar su valía como director de una cinta de 007, todo en “Operación UNCLE” es ejercicio de estilo y desparpajo. La cinta derrocha elegancia por todos lados, y el haberla dejado ambientada en los 60 es toda una declaración de intenciones. La manera en la que transita por la oscura Alemania de la época y en la alegre Italia de la Dolce Vita es todo un festival para los sentidos. La película es un remedo de “La espía que me amó”, donde lo más grandioso del guión es el enfrentamiento continuo entre los dos protagonistas entre sí, ambos a la altura de las circunstancias y dándose la réplica en cada escena. Sin menospreciar a las protagonistas femeninas, que están a la altura de las circunstancias (negándose a ser el típico adorno que estos personajes hubieran sido en el cine de otra época), sobre todo Alicia Vikander que tiene momentos que se sale del papel (bailando y sacando de quicio al personaje de Armie Hammer). Pero es que entre Hammer y Cavill hacen suya la totalidad de la película, y ahí ha sido muy inteligente Ritchie en saber aprovechar esa química protagonista. La manera en que la película sigue el guión tradicional en este tipo de cine mientras que, sin que nos demos cuenta, desplaza el eje argumental a las chispas continuas que saltan entre los dos espías, es magistral. Da igual que peleen a brazo partido en unos baños públicos o que se enfrasquen en una lucha dialéctica acerca de la conjunción de los colores y los complementos con la moda femenina (hilarante), ambos actores saben sacar lo mejor de sus personajes en beneficio de la película. Y a pesar de lo manido del argumento a cinta no se hace repetitiva en ningún momento gracias a la nueva visión del espía aportado por Henry Cavill. Ya he comentado la escena de la camioneta, pero es que la chulería que demuestra tomándose un aperitivo en mitad de una persecución, para luego anteponer una incipiente amistad sobre otras cosas, es una de las mejores maneras de definir a un personaje de acción que he visto nunca en la pantalla. Y una manera de hacer orbitar la película sobre unas escenas de acción más reposadas y menos grandilocuentes (ya nos avisan al inicio con la huída reposada y pensada a Berlín Occidental).

Si tuviera que señalar algún defectillo a la cinta, le daría un tirón de orejas a Ritchie por su manía de abusar de los flashbacks explicativos del argumento; algunos de ellos de pocos segundos atrás en el tiempo, en escenas que no hacía falta volver hacia atrás para explicarlas si se hubieran rodado mejor. Si bien la intención es dar mayor ritmo a la cinta (la explicación del perfil de los protagonistas en pocos segundos), en algunos momentos juega en su contra por pretender un despiste que ocasiona más confusión que otra cosa en el espectador. Quizás a “Snatch” o Sherlock Holmes les venía bien este recurso argumental, pero aquí ya sobra y entorpece más que adorna. Pero por lo demás, todo es miel sobre hojuelas en una cinta donde la banda sonora brilla en su misión de sumergirnos en la década de los sesenta y en la dolce vita italo europea, la fotografía es animada y colorista, el vestuario acompaña y el diseño de producción crea el ambiente perfecto de la época. Todo un acierto esta adaptación de Guy Ritchie, que no aburre en su trama gracias a los recursos argumentales de que dispone, y que abre la puerta a continuaciones a las que no tenemos reticencia en esperar mientras siga la innovación campando a sus anchas por este mundo del espionaje.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: El duelo Cavill – Hammer le da una nueva dimensión al argumento. La ambientación está muy lograda, y capta el espíritu de la serie orginal.

Lo Peor: La manía de los mini flashblacks de Guy Ritchie

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí, es una gran muestra del género.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1638355/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Jack Ryan: Operación Sombra

Jack Ryan Operación Sombra poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Jack Ryan: Shadow Recruit

Año: 2014

Director: Kenneth Branagh (Los amigos de Peter, Mucho ruido y pocas nueces, Frankenstein de Mary Shelley, Hamlet, Thor)

Guión: Adam Cozad, David Koepp

Basado en los libros de Tom Clancy

Música: Patrick Doyle

Fotografía: Haris Zambarloukos

Reparto

  • Chris Pine
  • Kevin Costner
  • Keira Knightley
  • Kenneth Branagh

Nueva precuela del personaje creado por el escritor de espionaje e intriga política USA Tom Clancy. Jack Ryan va camino de convertirse en uno de los espías de la ficción que menos termina de calar en el gran público. Recordemos que lo interpretó por primera vez Alec Baldwin en La Caza del Octubre Rojo en 1990, donde el protagonismo se lo arrebató Sean Connery como el medio-villano de la función. A continuación, Harrison Ford le dio un toque humano y familiar, propio del que es más estratega que soldado, en Juego de Patriotas y Peligro Inminente. Y con Ben Affleck intentaron hacer un reboot de la saga tomando al personaje en sus inicios, llevándolo al período actual e introduciendo elementos de la guerra fría, nazis e incluso el estallido de una bomba atómica en suelo estadounidense. Después del escaso éxito que logró la adaptación (y la pobre interpretación) de Affleck, tenemos una nueva pirueta argumental y, usando un guión que no se basa específicamente en ninguna obra de Clancy, otro reinicio de los orígenes del personaje para intentar dar en el clavo de una nueva saga que pueda hacer frente a otros agentes secretos fílmicos que se prodigan una y otra vez en películas más o menos rentables. Para ello tenemos al guapo y joven Chris Pine, al que no le resulta novedoso el meterse en la piel de antiguos héroes y darles un lavado de cara. Me refiero está claro, a su interpretación de un joven capitán James T. Kirk en las dos recientes películas de Star Trek.

Jack Ryan actores

Los cuatro Jack Ryan hasta el momento.

 

La verdad es que Ryan tiene su hueco en el olimpo particular de espías y agentes secretos, ya que se sitúa en terreno que no exploran otros personajes. James Bond es mujeriego, elegante y letal. A Ethan Hunt le van las cabriolas imposibles y las misiones con escasas posibilidades de éxito. El desmemoriado Jason Bourne es un eficaz y experimental instrumento de contrainteligencia gubernamental que sólo busca tranquilidad emocional. Y ya no digo nada si buceamos en los personajes literarios de Le Carré o Forsyth, con espías más parecidos a tranquilos funcionarios que se encuentran con la acción de manera ocasional (Alec Leamas o John Preston serían los paradigmas). El personaje de Clancy rondaría esta tipología del espía pensante, ya que es un tipo que no le gusta volar, tuvo una lesión de espalda que le hizo volver a aprender a andar (explicado en La Caza del Octubre Rojo y mostrado en Jack Ryan: Operación Sombra), está felizmente casado y con hijos, es un analista financiero con un título de doctorado y las armas no le gustan nada.

De describir todo esto con un toque actual y saliéndose ligeramente del cánon creado por Clancy va esta precuela (no olvidemos que la guerra fría queda muy lejos, los sucesos del 11 de septiembre cambiaron todo el panorama geopolítico, y las altas finanzas se han convertido en parte fundamental de cualquier intriga internacional). Un mucho más joven que de costumbre Jack Ryan está acabando sus estudios de económicas en Londres cuando presencia por televisión los atentados de las torres gemelas en 2001. En ese momento decide ser parte activa en la defensa de su país y se enrola en el cuerpo de marines. Cuando alcanza el grado de teniente, y mientras hace un viaje de rutina en un helicóptero en Afganistán, es víctima de un atentado aéreo y sufre un accidente que le provoca graves lesiones de espalda. Obligado a una lenta y dolorosa rehabilitación, conoce a la doctora Cathy Muller, de quien se enamora en un primer momento. También conoce a William Harper, un alto oficial de la CIA, quien le “sugiere” que acabe su rehabilitación, prosiga sus estudios de doctorado, y consiga un trabajo en una firma de inversión de Wall Street. Todo ello mientras es un agente encubierto del servicio de inteligencia, para dedicarse al análisis económico y detectar transacciones financieras sospechosas que supongan actividad terrorista. Tras realizar este trabajo unos cuantos años, un día detecta movimientos extraños en los mercados que no tienen la adecuada correlación con las últimas noticias geopolíticas y económicas que vienen de Rusia y de las Naciones Unidas. También descubre que organizaciones y fondos rusos están despareciendo liquidando sus posiciones y que el responsable de estas cuentas es un magnate de los negocios ruso llamado Viktor Cherevin, antiguo veterano en Afaganistán. Al no tener acceso a sus cuentas personales Harper fuerza a Ryan a viajar a Moscú para entrevistarse con él con la excusa de hacer una auditoría a sus fondos. Pronto se dará cuenta de que la misión es más peligrosa de lo que se imaginaba un simple analista financiero, con lo que Ryan es activado como agente operativo para descubrir una trama que planea desestabilizar la economía americana mediante atentados terroristas en suelo USA. Ryan intentará vencer sus miedos y reticencias iniciales al trabajo de agente secreto sobre el terreno para evitar la conspiración, aunque el hecho de que Cathy haya decidido darle una sorpresa y aparezca en Moscú complicará las cosas aún más, añadiendo un nuevo factor de riesgo a la misión para desenmascarar los planes de Cherevin.

Para esta entrega se ha decidido contratar a un Kenneth Branagh cada vez menos preocupado por versionar a Shakespeare y demás clásicos, y más centrado en el blockbuster de encargo destinado a reventar taquillas. Además, se ha reservado el papel de villano con acento ruso. De su interpretación, decir que es sobria y elegante, derrocha buen gusto y además tiene el punto adecuado de angustia e inquietud, creyéndole capaz de cualquier cosa en su lucha. Uno de los mejores villanos de película de acción que he visto en los últimos meses. Como director, ha resuelto un intento de reboot de manera efectiva y sin demasiadas florituras. Si bien en las escenas de acción es bastante convencional y no se arriesga mucho (el declive de la cinta viene en un apresurado último tercio final donde descubren toda la trama y el objetivo terrorista en apenas pocas horas, para dar acto seguido a las típicas escenas carentes de credibilidad), ha sido capaz de contarnos los inicios del personaje sin que perdamos el interés en todo momento, mientras nos regala alguna que otra escena de intriga propia del género. La novedad aquí es la introducción del personaje de la novia (que en posteriores entregas será su mujer) en la acción, jugando la trama con las peleas conyugales en medio de una misión internacional. Si bien aquí Keira Knightley se muestra como una inadecuada elección (a primera vista parecía estimulante tenerla en el reparto), dado que su interpretación no está a la altura, con un personaje mal dibujado que resulta irritante e incoherente a partes iguales como novia celosa y desconfiada.

La verdad es que esta cinta, como entretenimiento, cumple su cometido. No se hace larga y los momentos en que Ryan juega su papel de espía más interesado en el análisis geopolítico y económico son los más convincentes. También resultan convincentes los momentos iniciales en los que se ve envuelto en acción por primera vez. Lo malo es que todo esto se tira por la borda en las escenas finales en las que se olvida de estos temores iniciales y se convierte en un héroe de acción convencional. O esas escenas con un ordenador que en cinco minutos es capaz de hacer lo que nosotros en nuestros equipos domésticos nos lleva horas. Por lo menos Chris Pine está correcto para lo guaperas que es, al igual que Kevin Costner, que está por fin escogiendo buenos papeles después de toda una carrera equivocándose (en la última Superman también hacía un gran papel). Desde luego, lo que tenemos aquí es un prometedor reinicio de franquicia que está por encima de la anterior Pánico Nuclear, a pesar de que sea un remedo de varias películas del género. Esperaremos con interés nuevas entregas.

Calificación: Entretenida

Lo Mejor: Los inicios de la cinta y del personaje, perfilándonos un nuevo Ryan. Las escenas de intriga en Moscú. Branagh, Costner y Pine hacen buenas interpretaciones.

Lo Peor: Keira Knightley no está muy sembrada, y el final de la película está muy forzado-

La vería de nuevo: Puede.

La Recomiendo: Sí, es una cinta de acción y espionaje convencional pero que cumple su función sin aburrir.

Películas similares: El Cuarto Protocolo, La Caza del Octubre Rojo, Juego de Patriotas, Peligro Inminente, Pánico Nuclear, Misión Imposible III, Casino Royale

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1205537/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Argo

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Ben Affleck (Adiós, pequeña, adios; The Town)

Guión: Chris Terrio

Música: Alexandre Desplat

Reparto

  • Ben Affleck
  • Bryan Cranston
  • John Goodman
  • Alan Arkin
  • Tate Donovan
  • Kyle Chandler

Ante nosotros tenemos una de las sorpresas de 2012, dado que francamente no lo está haciendo mal en la temporada de premios y que, aunque se estrenó en octubre, todavía aguanta en algunas carteleras a la espera del premio gordo que puede suponer llevarse un Óscar frente a las grandes favoritas (Los Miserables, Lincoln, La Vida de Pi). En los Globos de Oro ya ha ganado los premios de Mejor Película Drama, y Mejor Director, igual que en los BAFTA británicos. Si por mí fuese, le daría la estatuilla a la mejor película (lamentablemente no va a ser así), porque le pasa al contrario que a Los Miserables: no destaca por interpretaciones fulgurantes (al menos, Ben Affleck como actor está plano) pero el trabajo del Ben Affleck-director es brillante y le da un ritmo a la película que ya quisiera la cinta de Tom Hooper. Y ya que estoy comparando con pasadas reseñas que no han salido bien paradas, nada que ver con la tensión narrativa de Tarantino. Durante toda la película se nos va poniendo en antecedentes mientras se va añadiendo tensión a la trama, para llegar a un último cuarto de película soberbio con las pulsaciones a todo trapo, a pesar de que es una historia basada en hechos reales y de la que sabemos el final.

Se trata de la operación que realizó la CIA para rescatar a seis miembros de la embajada americana a principios de 1980 en Teherán. Tras dar asilo político en USA por motivos de salud al derrocado Sha de Irán (Mohammed Pahlavi, el jefe de estado de Irán previo a la llegada de Jomeini que compartía simpatías con los países occidentales y gobernó a su país de manera un tanto déspota), estalla una revolución en las calles acompañada del típico odio anti-americano. Las muchedumbres se agolpan en la embajada americana y se produce un asalto por parte de los revolucionarios que culmina en la captura del personal civil y militar. Seis de los funcionarios americanos consiguen escapar de las hordas furiosas y se refugian en la embajada canadiense. El problema es que en por momentos Irán se convierte en un punto caliente para los occidentales y el embajador de Canadá no podrá darles cobijo por demasiado tiempo. El gobierno americano intenta pensar en todos los posibles planes de escape pero ninguno resulta satisfactorio. Es entonces cuando el agente de la CIA especializado en rescates Tony Mendez ofrece la solución más inverosímil con alguna posibilidad de éxito: simular que los funcionarios americanos son cineastas canadienses desplazados a Irán en búsqueda de localizaciones para una película de Ciencia Ficción llamada Argo. Rápidamente se dirige a Los Ángeles para montar toda la tapadera con ayuda de cineastas auténticos, desde la productora hasta la compra del guión. Incluso realizan una rueda de prensa auténtica, para que no quede ningún fleco sin atar en la historia. Todo ello realizado contrarreloj, para ofrecernos una historia de espionaje que nos explica la dualidad de las banalidades del mundo de Hollywood, y la dureza de la conflictividad en los países de Medio Oriente.

La verdad es que he disfrutado bastante de esta película, a diferencia de las últimas reseñas que he realizado. No en vano el espionaje es mi género preferido, y Argo es una muestra muy digna del género. Son dos horas de metraje que se me pasaron volando, con los nervios a flor de piel. Es la tercera película como director de Ben Affleck, y cada vez le está cogiendo más destreza al asunto, aunque en mi opinión la elección de la historia y del guión es lo fundamental aquí. Desde luego que Affleck apunta maneras al estilo de Clooney (que es coproductor) o Eastwood, otros grandes actores que se pasan a la dirección con gran éxito, haciendo un cine menos convencional del que los grandes estudios nos tienen acostumbrados. A pesar de que la carrera como actor de Affleck es bastante irregular (no hay un gran título que destaque por encima de todos, y las películas de alto presupuesto en las que ha trabajado no han sido gran cosa, léase Armaggedon), sí que tiene pequeñas joyas a descubrir entre su filmografía. Por no hablar de su fantástico debut como guionista ganador del Óscar por El Indomable Will Hunting.

Quizás a la hora de actuar su interpretación sea la más uniforme (que no pobre). La caracterización de su personaje, con una barba que le aleja de sus papeles de galán descarado habituales, está por encima de lo que suele realizar. Pero al final, se pasa todo el metraje poniendo la misma pose de cariacontecido preocupado por las circunstancias, con una mueca en la boca cerrada y mostrando la gravedad de su rostro. Lo bueno del asunto es que le va con el personaje; es decir, no resulta cargante ni histriónico. Está muy bien perfilado porque percibimos la dificultad de su profesión, así como unas pinceladas de la dificultad para simultanearla con su vida familiar.

Affleck como actor resulta muy buen reclamo para una película donde abundan los secundarios de lujo del estilo ¿dónde he visto yo a éste? Tenemos a John Goodman que nos recuerda el papel que hizo en Ed Wood; a un Bryan Cranston (el padre de Malcolm, Breaking Bad) que últimamente le vemos hasta en la sopa; Alan Arkin; Tate  Donovan; Kyle Chandler… Es decir, actores solventes que elevan el listón pero que por sí solos no podrían cargar el peso de una cinta (reconozcamos que muchas veces vamos al cine atraídos por los rostros conocidos, y por la mayor o menor simpatía que nos brinde un actor).

Un punto fuerte resulta la ambientación y la dirección de fotografía de la película. Si ya resulta difícil simular que ruedas en un país árabe o a finales de los años 70, imáginate juntar los dos supuestos. Las grandes aglomeraciones, las calles de Teherán, las panorámicas aéreas de la ciudad, los extras… En el montaje se mezcla metraje real de la época con escenas de la película, y llega un momento en que no eres capaz de distinguir cuál es cuál.

La temática de la cinta es controvertida. Por un lado nos muestra la conflictividad de los países árabes, desde la óptica americana. He leído alguna opinión en el sentido de que es bastante autocrítica con la política americana, dado que desde el principio (en la fabulosa introducción de una narradora con acento árabe) deja claro que la ola de odio hacia los USA viene dado por la política de intromisión exterior. En mi opinión, tiene algunos momentos de propaganda patriótica yanki, donde la banderita USA se ve quemar malamente en Irán, y ondear alegremente en el país de las libertades. Sin embargo, en otras ocasiones, la cinta es bastante dura con algunos estamentos occidentales. La escena de la rueda de prensa de la falsa película, donde se ve la parafernalia habitual de Hollywood para vender cine de manera frívola, es superpuesta con gran acierto por una rueda de prensa paralela en la televisión iraní, en la que informan de la captura de los rehenes americanos. Es decir, que si se ve con cierta distancia crítica, separando el grano realista de la paja propagandística habitual en el cine americano, podemos ver una película bastante verosímil, bien explicada, y muy entretenida.

Y al final eso es lo que yo le pido a una cinta, que sea entretenida. La trama, habitual en este género, hace que algunas veces te pierdas o intentes recordar el nombre de tal o cual personaje. Pero en ningún momento te descuelgas, la película sigue siempre hacia delante, mezclando la comedia metacinematográfica de Hollywood con la intriga política y de espionaje, para llegar a un tramo final de infarto. E incluso el epílogo, que dura unos diez o quince minutos después del clímax, te alegra y te dibuja una sonrisa (ese homenaje al cine de ciencia ficción de los 70, reflejado en la habitación del niño). Un final made in Hollywood, para una historia de Hollywood demasiado inverosímil para ser real, y que, sin embargo, sí que fue real.

 Calificación: Muy buena

Lo Mejor: La maña de Ben Affleck como director. La intro inicial, la escena de las ruedas de prensa simultáneas, el tramo final, el epílogo después del clímax final. Los secundarios, y el ritmo de la historia.

Lo Peor: Algunas lagunas en la interpretación del Ben Affleck actor.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí, es una de las mejores de 2012 y finalista a los Óscar.

Películas similares: Red De Mentiras [Blu-ray]; Syriana [Blu-ray]; Munich; Ed Wood (Edicion Especial) [DVD]; Todos los hombres del presidente; Los tres días del cóndor; La cortina de humo.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.es/title/tt1024648/

Tráiler en You Tube (español):

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