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Película – Minority Report (Revisión)

Minority Report Poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Minority Report

Año: 2002

Director: Steven Spielberg (La Lista de Schindler, Atrápame si puedes, Lincoln)

Guión: Scott Frank, Jon Cohen

Basado en un relato corto de Philip K. Dick (The Minority Report)

Música: John Williams

Fotografía: Janusz Kaminski

Reparto

  • Tom Cruise
  • Colin Farrell
  • Max Von Sydow
  • Samantha Morton
  • Steve Harris
  • Neal McDonough

En el año 2054 se han erradicado todos los crímenes en la ciudad de Washington. Una unidad especial del departamento de policía llamada Precrimen es capaz de previsualizar los asesinatos antes de que ocurran, gracias a una tecnología formada por una especie de videntes llamados “precog”. Estos seres son mutantes que tienen visiones de los delitos y Precrimen los visualiza en sus pantallas para analizar la situación de la escena del crimen y evitar que ocurra. El agente John Anderton es el jefe de policía y el mejor en su trabajo de capturar al potencial asesino antes de que cometa el delito. Pero la pérdida de su hijo hace años y su adicción a las nuevas drogas futuristas puede hacer peligrar su empleo si el representante del Departamento de Justicia, Danny Witwer, descubre algún fallo en el sistema. La iniciativa de Precrimen se va a implantar a nivel nacional y no puede haber el más mínimo fallo a la hora de ajusticiar a alguien que por un delito que no ha cometido – aún. Pero los problemas no tardarán en llegar cuando, en un análisis rutinario, Anderton descubre un nuevo intento futuro de asesinato en el que… el asesino es él mismo. Sin conocer de nada a la víctima, con sus propios compañeros persiguiéndole como a un criminal, y sobre todo con un Witwer deseoso demostrar la falibilidad del sistema, Anderton tendrá que abrirse paso en un futuro en el que las maneras de controlar a la población coparán todos los estamentos sociales y probar su propia inocencia por un crimen que -todavía- está por ocurrir.

Con este argumento tan sugerente Steven Spielberg se pasó al thriller urbano-futurista, en la línea de -la insuperable- Blade Runner y reinaugurando un género al que en los últimos años se han intentado subir otros títulos como “Yo, Robot”, “Paycheck” o el remake de “Desafio Total”. Todas con mucha menor calidad, a pesar de beber de los clásicos de la literatura de ciencia ficción como Asimov o Philip K. Dick. Precisamente adaptar obras de este autor suele ser garantía de éxito por lo animoso de sus historias, que dan pie a tramas en las que cabe filosofía existencial, reflexiones acerca del fin último de las sociedades modernas, el uso de la tecnología y los avances técnicos frente a los conflictos éticos y morales, mezclado con intrigas policíacas y acción trepidante,… Si bien “Minority Report no llega al nivel de complejidad filosófica y argumental de “Blade Runner”, sí que plantea unos cuantos dilemas humanos. Y aderezado con unas escenas de acción francamente estupendas y una trama que maneja el suspense a base de persecuciones a lo “Misión Imposible” o del mismísimo Hitchcock, con un falso culpable que debe demostrar su inocencia por algo que aún no ha hecho, mientras huye a través de coches futuristas y scanners visuales que tienen fichada a la población.

Desde luego, mientras que Blade Runner no tiene acción tan trepidante (su trama va por otros derroteros, y el personaje de Harrison Ford parece en algunos momentos dejado llevar por el transcurso de la historia), sí que es una reflexión profunda acerca de la naturaleza humana de hombre, en una época en la que la tecnología es capaz de todo, y en mitad de una mega ciudad gris y sucia. En Minority Report no tenemos esa visión tan oscura de las futuras urbes, y el tono de la fotografía y del diseño de producción se mueve en tonos azules claros. Spielberg es tan inteligente como para hacernos un retrato futurista de la sociedad actual, reconocible en todo momento en las casas y los callejones. A su vez, los dilemas morales sobre el control gubernamental que plantea son escalofriantes a la vez que necesarios. ¿Seríamos capaces de otorgar nuestro libre albedrío a los poderes públicos, a cambio de erradicar el crimen? ¿Hasta qué punto se puede ser culpable por algo que no se ha cometido aún (pero sabemos que ocurrirá)? ¿Podemos cambiar el futuro, si éste ya está escrito? Mención aparte merece la tecnología mostrada en la cinta, donde pequeños robots son capaces de escanear la retina de la gente para conocer la identidad de los sospechosos, a pesar de que invadan la intimidad de las personas. O el uso de esta tecnología para técnicas de marketing personalizado, con una protección de datos personales bastante escasa. Las armas aturdidoras o las escopetas de plasma, los coches automatizados o las pantallas táctiles… todo el diseño de producción es francamente acertado y genial. Da igual que sean cosas que no vayamos a ver nunca (hace años que renunciamos a ver los coches voladores de Blade Runner, y no por ello se puede decir que la obra maestra de Ridley Scott ha envejecido mal).

Con esta cinta, Spielberg volvió a la senda del cine comercial y blockbuster de éxito. No sólo demostró que no había perdido la buena mano para hacer películas entretenidas capaces de llevar a la gente al cine. Además entró en una fase de madurez demostrando que su cine no sólo era acción superficial, sino que rascando algo más en la superficie podíamos encontrar interesantes lecturas. Siempre digo que cuando no se pone serio y trascendental, es cuando hace los mejores largometrajes (independientemente de que luego cuele mensajes serios y trascendentales). Y la maestría a la hora de llevar la trama hace que sus dos horas y media pasen volando. El planteamiento de la historia está bien descrito (primero vemos al equipo de policías en acción, para después ver al personaje de Colin Farrell entrar en el argumento y esbozar el conflicto), el nudo está inteligentemente desarrollado, y el desenlace es sorprendente e inesperado. Y cuando en una película el tiempo pasa sin darte cuenta, el primer objetivo está cumplido con creces. Y si luego te hace pensar, y con cada nuevo visionado percibes nuevos matices y no se te hace pesada, ya tenemos conseguido otro objetivo que debe cumplir toda obra cinematográfica.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: El desarrollo genial de la acción y la trama, los conflictos que plantea y el diseño de producción futurista.

Lo Peor: Que sus sucesoras no hayan alcanzado el mismo nivel de calidad.

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Sí

Películas similares: Blade Runner, Desafío Total, La Isla, Paycheck, Yo robot

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0181689/combined

Tráiler en You Tube (inglés):

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Película – Al encuentro de Mr. Banks

saving mr. banks poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Saving Mr. Banks

Año: 2013

Director: John Lee Hancock (Un sueño posible, El Álamo – La Leyenda)

Guión: Kelly Marcel, Sue Smith

Música: Thomas Newman

Fotografía: John Schwartzman

Reparto

  • Emma Thompson
  • Tom Hanks
  • Paul Giamatti
  • Colin Farrel
  • Jason Schwartzman
  • Bradley Whitford

Un0 de los biopics que faltaban por hacer en estos tiempos era el de la figura de Walt Disney, el creador de la mayor factoría de entretenimiento audiovisual que ha dado el cine. Con “Saving Mr Banks” (desafortunado título en español el que se ha propiciado) se intenta suplir estas carencias gracias a la narración de cómo se forjó uno de los mayores éxitos de la compañía, Mary Poppins, toda una odisea creativa. De esta manera y a través de este pequeño episodio sobre el rodaje, la productora Walt Disney nos cuenta una historia de la factoría Disney, basada en la vida de Walt Disney; con lo que ya asumimos de antemano que va a haber poca capacidad de sorpresa y autocrítica en esta producción.

La mágica historia imperecedera de Mary Poppins que le llevó veinte años al bueno de Walt adaptarla a la gran pantalla, todo debido a la tozudez de la escritora P. L. Travers que se negó en redondo a ceder los derechos sobre su personaje. Sólo cuando los problemas económicos asomaron a la vuelta de al esquina,  se vio en la obligación de coger un vuelo a Los Ángeles y reunirse con el equipo creativo de la Disney para intentar que no arruinaran con fantasías estrambóticas un personaje en el que había vertido todos sus traumas vitales e infantiles. La película, de esta manera, nos cuenta las tensas reuniones con los hermanos Sherman (creadores de los arreglos musicales del clásico) y el guionista Don DaGradi, todas a puerta cerrada y bajo los micrófonos de una grabadora, según instrucciones de la propia Travers. Los tiras y aflojas respecto al tratamiento del señor Banks, padre de los niños protagonistas; la inclusión de canciones con letras absurdas; la combinación de dibujos animados y actores reales; un chófer parlanchín y optimista; el exceso de almíbar edulcorado en todos los aperitivos de trabajo; la inmensidad de peluches de todo tipo de referentes animados… cualquier situación estaba diseñada para irritar a la escritora y ponía en peligro el rodaje de la cinta. A la par, se nos va mostrando por medio de flashbacks la infancia australiana de Travers, donde un padre enfermo no hará que su hija sienta menos admiración por el, y donde se podrá ver el origen de la verdadera inspiración de la niñera más famosa del cine.

Uno no esperaba una mirada demasiado crítica a la figura de este creador de sueños, teniendo en cuenta que no se trata de un biopic imparcial. En su lugar, tenemos una divertida comedia con sus toques de melodrama en los que la peor parte se la lleva la escritora P. L. Travers, puesto que su personaje está dibujado a base de manías sociópatas en las que de antemano nos predispone en su contra. Sin embargo, la justificación de tales manías no está para nada explicado en la cinta aunque se suponga que ése es el objetivo último de la misma. Es decir, por medio de flashbacks cada vez más largos se nos narran los traumas infantiles de la escritora con su padre. Historia redentora acerca de la culpabilidad y la paternidad, el problema es que  lo que los paralelismos de la ficción con la realidad no acaban de estar demasiado claros ni definidos, con lo que es inevitable verla como la mala de la película y difícil sentir empatía por ella.  Teniendo en cuenta estos factores, cada vez tiendo a creerme menos la presunta verosimilitud de las películas que llevan la etiqueta de “basado en hechos reales” o son biopics de personajes reales. Todo depende de quien esté contando la historia, y en este caso es de suponer que, ni Disney era ese genio bonachón (poco se deja entrever acerca de su conocido autoritarismo), ni Travers una bruja intentando sabotear el trabajo de la fábrica de sueños. Entre un punto y otro, tenemos alguna puñalada certera (los reproches de Travers acerca del poder mercantilista de Disney) para pasar a un momento en el metraje en el que acaba rindiéndose -como era de esperar- al poder redentor de Walt. En ese sentido, hay escenas mejores que otras (el momento en el que empieza a mover los pies al son de una de las canciones claves de la cinta, la “Let’s go fly a kite” del final de Mary Poppins, es más revelador que los momentos más forzados en los que vemos la noche del estreno mundial).

Y ciertamente, si asumimos esta falta de objetividad manifiesta que sobrevuela todo el metraje, por lo menos nos quedamos con una cinta que funciona a otros niveles de sensibilidad pero siempre usando como espejo la cinta clásica en la que se basa la historia. Tenemos risas, tenemos las mismas canciones, tenemos alegrías y tenemos lágrimas. Y eso complementado con las interpretaciones de un gran grupo de actores encabezado por un mimético y excelente Tom Hanks, continuando por una Emma Thompson que está a la altura de su réplica masculina, y con unos secundarios fabulosos (Paul Giamatti, Jason Schwartzman). El menos creíble quizás es Colin Farrell, pero también es posible que las escenas de sus flashbacks sean las más pesadas de la cinta por prolongarse demasiado. Una cinta más que correcta, con un gran diseño de producción ambientado en los 60, que hace que el metraje pase casi sin darnos cuenta  mientras que nos intentamos imaginar los momentos mágicos en los que un clásico vio la luz hace ya 50 años.

Calificación: Buena

Lo Mejor: Los actores, sobre todo Tom Hanks, Emma Thompson y Paul Giamatti.

Lo Peor: Una cierta falta de verosimilitud manifiesta.

La vería de nuevo: Si

La Recomiendo: Si

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2140373/combined

Tráiler en You Tube (español):

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