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Película – Al encuentro de Mr. Banks

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Saving Mr. Banks

Año: 2013

Director: John Lee Hancock (Un sueño posible, El Álamo – La Leyenda)

Guión: Kelly Marcel, Sue Smith

Música: Thomas Newman

Fotografía: John Schwartzman

Reparto

  • Emma Thompson
  • Tom Hanks
  • Paul Giamatti
  • Colin Farrel
  • Jason Schwartzman
  • Bradley Whitford

Un0 de los biopics que faltaban por hacer en estos tiempos era el de la figura de Walt Disney, el creador de la mayor factoría de entretenimiento audiovisual que ha dado el cine. Con “Saving Mr Banks” (desafortunado título en español el que se ha propiciado) se intenta suplir estas carencias gracias a la narración de cómo se forjó uno de los mayores éxitos de la compañía, Mary Poppins, toda una odisea creativa. De esta manera y a través de este pequeño episodio sobre el rodaje, la productora Walt Disney nos cuenta una historia de la factoría Disney, basada en la vida de Walt Disney; con lo que ya asumimos de antemano que va a haber poca capacidad de sorpresa y autocrítica en esta producción.

La mágica historia imperecedera de Mary Poppins que le llevó veinte años al bueno de Walt adaptarla a la gran pantalla, todo debido a la tozudez de la escritora P. L. Travers que se negó en redondo a ceder los derechos sobre su personaje. Sólo cuando los problemas económicos asomaron a la vuelta de al esquina,  se vio en la obligación de coger un vuelo a Los Ángeles y reunirse con el equipo creativo de la Disney para intentar que no arruinaran con fantasías estrambóticas un personaje en el que había vertido todos sus traumas vitales e infantiles. La película, de esta manera, nos cuenta las tensas reuniones con los hermanos Sherman (creadores de los arreglos musicales del clásico) y el guionista Don DaGradi, todas a puerta cerrada y bajo los micrófonos de una grabadora, según instrucciones de la propia Travers. Los tiras y aflojas respecto al tratamiento del señor Banks, padre de los niños protagonistas; la inclusión de canciones con letras absurdas; la combinación de dibujos animados y actores reales; un chófer parlanchín y optimista; el exceso de almíbar edulcorado en todos los aperitivos de trabajo; la inmensidad de peluches de todo tipo de referentes animados… cualquier situación estaba diseñada para irritar a la escritora y ponía en peligro el rodaje de la cinta. A la par, se nos va mostrando por medio de flashbacks la infancia australiana de Travers, donde un padre enfermo no hará que su hija sienta menos admiración por el, y donde se podrá ver el origen de la verdadera inspiración de la niñera más famosa del cine.

Uno no esperaba una mirada demasiado crítica a la figura de este creador de sueños, teniendo en cuenta que no se trata de un biopic imparcial. En su lugar, tenemos una divertida comedia con sus toques de melodrama en los que la peor parte se la lleva la escritora P. L. Travers, puesto que su personaje está dibujado a base de manías sociópatas en las que de antemano nos predispone en su contra. Sin embargo, la justificación de tales manías no está para nada explicado en la cinta aunque se suponga que ése es el objetivo último de la misma. Es decir, por medio de flashbacks cada vez más largos se nos narran los traumas infantiles de la escritora con su padre. Historia redentora acerca de la culpabilidad y la paternidad, el problema es que  lo que los paralelismos de la ficción con la realidad no acaban de estar demasiado claros ni definidos, con lo que es inevitable verla como la mala de la película y difícil sentir empatía por ella.  Teniendo en cuenta estos factores, cada vez tiendo a creerme menos la presunta verosimilitud de las películas que llevan la etiqueta de “basado en hechos reales” o son biopics de personajes reales. Todo depende de quien esté contando la historia, y en este caso es de suponer que, ni Disney era ese genio bonachón (poco se deja entrever acerca de su conocido autoritarismo), ni Travers una bruja intentando sabotear el trabajo de la fábrica de sueños. Entre un punto y otro, tenemos alguna puñalada certera (los reproches de Travers acerca del poder mercantilista de Disney) para pasar a un momento en el metraje en el que acaba rindiéndose -como era de esperar- al poder redentor de Walt. En ese sentido, hay escenas mejores que otras (el momento en el que empieza a mover los pies al son de una de las canciones claves de la cinta, la “Let’s go fly a kite” del final de Mary Poppins, es más revelador que los momentos más forzados en los que vemos la noche del estreno mundial).

Y ciertamente, si asumimos esta falta de objetividad manifiesta que sobrevuela todo el metraje, por lo menos nos quedamos con una cinta que funciona a otros niveles de sensibilidad pero siempre usando como espejo la cinta clásica en la que se basa la historia. Tenemos risas, tenemos las mismas canciones, tenemos alegrías y tenemos lágrimas. Y eso complementado con las interpretaciones de un gran grupo de actores encabezado por un mimético y excelente Tom Hanks, continuando por una Emma Thompson que está a la altura de su réplica masculina, y con unos secundarios fabulosos (Paul Giamatti, Jason Schwartzman). El menos creíble quizás es Colin Farrell, pero también es posible que las escenas de sus flashbacks sean las más pesadas de la cinta por prolongarse demasiado. Una cinta más que correcta, con un gran diseño de producción ambientado en los 60, que hace que el metraje pase casi sin darnos cuenta  mientras que nos intentamos imaginar los momentos mágicos en los que un clásico vio la luz hace ya 50 años.

Calificación: Buena

Lo Mejor: Los actores, sobre todo Tom Hanks, Emma Thompson y Paul Giamatti.

Lo Peor: Una cierta falta de verosimilitud manifiesta.

La vería de nuevo: Si

La Recomiendo: Si

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2140373/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Frozen

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Frozen

Enlace al DVD en Amazon.es
Enlace al Blue-Ray en Amazon.es
Enlace a las canciones en MP3 de la banda sonora en Amazon.es

Año: 2013

Director: Chris Buck, Jennifer Lee

Guión: Jennifer Lee

Basado en el cuento de Hans Christian Andersen, La Reina de las Nieves (aquí lo tenéis en versión Kindle)

Música: Christophe Beck

Montaje: Jeff Draheim

Reparto (voces en el original)

  • Kristen Bell
  • Idina Menzel
  • Jonathan Groff
  • Josh Gad
  • Alan Tudyk

Estrenada en las navidades de 2013, y con más de un año en las carteleras mundiales, Frozen se ha convertido en la película de animación más taquillera de todos los tiempos, llegando a superar a Toy Story 3 y siendo la segunda película de la factoría Disney de mayor recaudación. Se trata de la quinta película más taquillera de la historia, sólo superada por Avatar, Titanic, Los Vengadores y Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Parte 2. Una idea de su éxito lo da el abultado merchandising que tenemos a nuestra disposición en la red, y  la ristra de premios que ha cosechado durante todo el año 2014 (Globos de Oro, BAFTA, y sendos Óscar a la mejor película de animación y a la mejor canción –Let it Go-). Con la división de animación Pixar centrada en otras épocas del año y proyectos artísticos, el testigo de los cuentos de hadas tradicionales lo recogen este tipo de cintas en los que la esencia de Cenicienta, la Sirenita o la Bella y la Bestia se unen con las técnicas más modernas de animación para ofrecernos un producto al estilo de la anterior Enredados (2010): es decir, personajes estilizados, repasados por CGI (animación digital), y con gran expresividad en los trazos. La historia está basada en uno de los cuentos de hadas de Hans Christian Andersen que todavía quedaban sin adaptar por Disney, La Reina de las Nieves, el cual llevaba varios años esperando para ser llevado a la pantalla. Este material original se nota en el argumento, que nos retrotrae a la época clásica de la compañía de dibujos, con castillos, reinos nórdicos y princesas con hechizos, valientes contrapuntos masculinos y secundarios basados en animales y otras criaturas parlantes que le dan el toque cómico.

Elsa y Anna son dos jóvenes princesas del reino nórdico de Arendelle. Elsa posee desde su nacimiento un cada vez más incontrolable hechizo que le proporciona la capacidad de cubrir de hielo todo lo que le rodea con el único poder de sus manos. Siendo niñas, Anna y Elsa se ponen a jugar una noche con los poderes mágicos de ésta y empiezan a inundar de nieve el palacio donde viven. Con el entusiasmo infantil, su poder se descontrola y lanza accidentalmente a Anna un rayo de hielo a la cabeza, quien queda inconsciente en el acto. Los padres, asustados, deciden pedir ayuda a los trolls del bosque quienes logran sanarla al no haber congelado ninguna parte de su corazón, lo que hubiera sido irreversible para ella. El único problema es que, salvo los mejores momentos de su relación con su hermana, Anna no podrá recordar nada de lo sucedido. Para evitar más accidentes, a partir de entonces Elsa pasará a tener una relación más distante y le ocultará sus poderes, dejando de jugar con ella y evitando la convivencia diaria, siendo Anna ignorante de las auténticas razones. Tras pasar unos años y convertirse en la heredera al trono de Arendelle, a Elsa le llega el día de su coronación como reina. La relación sigue tan distante como siempre, pero Anna consigue cruzar unas pocas palabras con su hermana antes de enamorarse perdidamente del príncipe Hans. Tras pedir la bendición para un impulsivo matrimonio, Elsa se niega argumentando que es muy precipitado al no conocerse entre ellos, lo que acaba en una discusión entre las dos hermanas y los poderes de la mayor expuestos a todo el mundo. En vista del descontrol producido, Elsa decide autoexiliarse no para evitar males mayores, pero en su huida cubre al reino de Arendelle de nieves y hielo, sumiéndolo en un invierno eterno. Ante el desconcierto general de todos los súdbitos, Anna decide ir tras su hermana y convencerla de que elimine el hechizo de las nieves sobre el reino; en su camino se encontrará con un vendedor de hielo llamado Kristoff (y su reno Sven). A ellos se unirá un muñeco de nieve viviente llamado Olaf, construido por su hermana cuando eran niñas y revivido de manera inconsciente por Elsa, quien se ha construido un palacio de hielo para vivir sola. La ayuda de su hermana será fundamental para que aprenda la manera de revertir sus poderes, pero ambas se encontrarán con otros oscuros intereses que pondrán en peligro el reino de Arendelle y la propia vida de su hermana, en un viaje donde aprenderán el verdadero significado del amor.

“Frozen, el Reino de Hielo”, está planteada como un musical que recuerda directamente al título también adaptado de Andersen, La Sirenita, (que hizo resurgir de la época oscura a Disney) así como también posee el espíritu de la cinta que siguió a aquélla, La Bella y la Bestia. Aquí tenemos la tradicional fórmula con nuevas variaciones (no en vano ya han pasado más de veinte años) con no una sino dos princesas jóvenes, y dos posibles candidatos a copar el corazón de la protagonista soñadora. Con sorprendentes giros de guión que solucionan esta dicotomía amorosa (y algún planchazo argumental totalmente inesperado), el ritmo de la cinta decae en los números musicales. Y es que es este aspecto lo más difícil de superar en los grandes títulos de las épocas doradas de la animación (sobre todo la de los noventa). Las canciones ya no son lo que eran, a pesar de que cada vez duran menos e interfieren lo menos posible en el ritmo.

Por suerte, hay otros detalles en los que Disney cada vez se supera más, y se trata de los fabulosos secundarios que roban escenas y proporcionan carcajadas y ternura a partes iguales. En este caso, como contrapunto a un reno que no destaca mucho (salvo en su manía de pegar lametones y comer zanahorias), tenemos al muñeco de nieve Olaf, auténtico protagonista de la función. Tierno, locuaz, gracioso y despistado; es uno de los grandes hallazgos y con los que la película avanza a pasos agigantados con su presencia en pantalla. De los protagonistas masculinos, destacar que cada uno tiene su propio carácter y personalidad, tal es el nivel de grandeza con el que están perfilados. Kristoff es valiente y poco sofisticado, con lo que la química con Anna será genial; mientras que Hans será el perfecto contrapunto y príncipe de cuento de hadas de manual. Las princesas de la función, las hermanas Elsa y Anna, son la evolución natural de las heroínas de Disney: una soñadora y alocada, y la otra más gélida y terrenal. El conflicto fraternal sobre el que está construido el argumento servirá perfectamente de hilo conductor en esta puesta al día del clásico cuento de hadas demostrando que, paralelamente a las grandes obras de Pixar, la división tradicional de Disney tiene todavía buen músculo creativo en sus esfuerzos por salir de la época oscurantista en la que se metió en los años 2000, y de la que Lasseter se esforzó por salir.

Calificación: Muy Buena

Lo Mejor: Sin duda, el muñeco de nieve Olaf y la excelente química que muestran todos los personajes.

Lo Peor: Los números musicales, que ya no son lo que eran y no han logrado que encajen del todo bien en el argumento.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Es perfecta para todos los públicos, si bien reconozco que está más orientada al público infantil que otros títulos con más trasfondo para los padres. También he decir que la vi en plenas vacaciones de navidad, en la sesión de las seis de la tarde; con lo que es posible que esté más influenciado por el griterío y alboroto de los niños que se respiraba en la sala.

Películas similares: La Bella Durmiente, La Sirenita, La Bella y la Bestia, Enredados

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2294629/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Los Miserables

Los Miserables

Los Miserables

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Tom hooper (“El discurso del Rey“)

Guión: William Nicholson

Basado en el libro de Victor Hugo

Música: Claude-Michel Schönberg

Reparto

  • Hugh Jackman
  • Russell Crowe
  • Anne Hathaway
  • Amanda Seyfried
  • Sacha Baron Cohen
  • Helena Bonham Carter

La acción se remonta a Francia, 1815. El preso Jean Valjean acaba por fin su cautiverio de diecinueve años condenado a galeras y es puesto en libertad condicional. El guardia que ha estado encargado de vigilarle, Javert, le informa de que va a seguir estando detrás de él y va a tener que mostrar donde quiera que vaya los papeles que demuestran que sigue siendo un convicto. Tras intentar buscar trabajo sin éxito por esta razón, acaba siendo acogido de manera fraternal por el obispo de Digne, a quien le roba para acto seguido darse a la fuga. No tarda en ser capturado con todo el botín y llevado frente al obispo quien, para sorpresa suya, decide encubrirle y no delatarle. El obispo le dice que realmente Dios puede tener un plan preparado para él, con lo que le deja libre y le regala, además, un par de candelabros de plata que estarán presentes el resto de la vida de Valjean, recordándole este noble gesto de manera perpetua. En este momento, Valjean decide romper los papeles de su libertad condicional y escapar, para dejar de rendir cuentas a Javert y vivir con una personalidad falsa el resto de su vida.

Los años pasan, para encontrarnos con una fábrica de costureras y el personaje de Fantine, a quien el capataz despide simplemente por descubrir que tiene una hija ilegítima y deducir que es una mujer de moral dudosa. Da la casualidad que el dueño último de la fábrica es Valjean, que ha conseguido redimirse para acabar siendo un ciudadano respetable, gracias a haber ocultado su verdadera identidad. Tras enterarse de que Fantine ha sido obligada a prostituirse, y estar ésta enferma gravemente y al borde de la muerte, decide ocuparse de su hija, Cosette, adoptándola como si de su propia hija se tratara. Cosette está al cargo del mesonero sin escrúpulos Thénardier y su mujer, quienes a pesar del dinero que les paga su madre por cuidarla, la tienen obligada a barrer la posada y a realizar demás tareas denigrantes. Valjean le compra su libertad y la salva de la garras de los malvados hostaleros.

Mientras tanto, los caminos de Javert y Valjean se entrecruzan sin conocer la verdadera identidad de este último, pero por desgracia el primero no tarda en sospechar del segundo. La tenacidad del otrora guardián por atrapar al preso fugado es legendaria, pero la justicia acaba atrapando a otro reo fugado creyendo que es Valjean, para pasar a juzgarle en su lugar. El dilema moral de nuestro protagonista es inmenso, pero al final decide confesar para salvar al recluso inocente, lo que supone automáticamente la vuelta a la clandestinidad y a esconderse entre las sombras de nuevo. Ahora además, con su recién adoptada hija a cuestas.

Continúan pasando los años, Cosette se convierte en una atractiva jovencita. Estamos ahora en el París de 1832, con la revolución burguesa en ciernes. El joven revolucionario Marius prepara junto a sus compañeros de barricadas un levantamiento popular cuando se cruza por un momento con Cosette, siendo el flechazo entre ellos instantáneo. Marius le pide a Eponine, -enamorada en secreto de él, y que es la joven hija de los mesoneros Thénadier y criada entonces junto a Cosette- que les presente y que interceda con ella. Los acontecimientos a partir de ahora se irán precipitando, dado que Javert acecha y Valjean volverá a verse en peligro. Él y su hija deberán huir una vez más sólo que ahora Cosette ha encontrado el amor en Marius. Valjean se da cuenta y en un acto desinteresado, la noche previa a la revuelta se une a los revolucionarios para evitar que el amor verdadero de su hija sea acribillado por el ejército parisino. Es en este marco histórico y con Javert siempre pisándole los talones,  donde se alcanzará el clímax final de esta historia de amor, honor, destino y redención.

Cuando se intenta llevar grandes obras escritas al cine pasan cosas como ésta. Una joya literaria universal imperecedera, germen a su vez de una de las más aplaudidas adaptaciones al género del musical broadwaiano desde hace más de treinta años, merecía una película a la altura. Tirando de presupuesto y un gran reparto, que hiciera olvidar antiguas adaptaciones fallidas o poco notorias -en wikipedia he contado más de diez-. Por lo menos son recordables la adaptación que se hizo en 1998 con Liam Neeson, Geoffrey Rush y Uma Thurman. O la miniserie de 2000 con Gérard Depardieu y John Malkovich.

Sin embargo, la versión que tenemos entre manos se lo juega todo -o por lo menos aparentemente- a una carta. Muy arriesgado a priori lo de hacer un musical de arriba a abajo con diálogos ocasionales, una especie de ópera filmada. Digo lo de aparentemente porque al final no parecía  tan temerario hacer una adaptación directa del musical que ha triunfado en Paris, Londres y Broadway.

Y a pesar de todo el esfuerzo por hacer una de las versiones más dignas de la obra cumbre del siglo XIX francés y de algunos aciertos puntuales, como película acaba siendo tediosa y de un ritmo lento y dispar. A la cinta le sobra metraje y números musicales. La trama avanza de manera desigual; los acontecimientos en ocasiones se suceden vertiginosamente, para a continuación detenerse en seco y mostrarnos un número musical introspectivo de quince minutos que nos muestra los sentimientos del personaje de turno. Esto mata todas las posibilidades épicas del planteamiento, que podría haber contado la historia de los personajes de manera implícita a través de sus actos en el marco histórico en el que se desenvuelve, pero que al final se centra en números musicales accesorios dejándonos con la sensación de que al final están algo desdibujados, de que les faltan escenas adicionales. Algo por otro lado imposible de hacer porque hubiera alargado el metraje hasta límites insoportables.

Es decir, todo un contrasentido que solo tiene significado si nos vamos a la obra literaria o al musical original. Es aquí donde entra en juego la teoría que siempre comento sobre las desafortunadas adaptaciones de libros-películas: lo que cabe en 700 páginas, no tiene porqué caber en dos horas de metraje, ni tiene porqué ser igual de bueno. Una novela está hecha para ser leída en varios días o semanas. Hay tiempo de sobra para desarrollar descripciones, la personalidad de los personajes, realizar ensayos y disquisiciones de cualquier ámbito moral… En una película hay que recortar de donde se pueda, el metraje es lo que es, y punto. Tienes que meter en aproximadamente dos horas un planteamiento, nudo y desenlace. Todo lo que quieras decir de los personajes tiene que estar sugerido, más que narrado (o cantado, dado el caso que nos ocupa). Y además, el planteamiento tiene que atraer, y hasta que llegue el nudo no puedes irte mucho por las ramas o se corre el riesgo de perder al espectador. Por supuesto que hay excepciones de grandes películas de gran metraje estilo Lawrence de Arabia, pero realizar esas obras no están al alcance de cualquiera y, mucho me temo que Tom Hooper no es David Lean, por mucho que haya hecho El discurso del Rey. Y de la adaptación de la obra desde un musical, pasa tres cuartos de lo mismo, con la salvedad además de que en este caso tienes quince minutos de descanso entre acto y acto.

No todo va a ser malo. De los personajes sobresalen Hugh Jackman y Russell Crowe. Están inmensos, y realizan unas interpretaciones soberbias, sobre todo en el plano musical. Precisamente son los personajes más desarrollados y toda la trama gira alrededor de ellos, con lo que entendemos bien sus motivaciones, aunque algunas veces resulte inverosímil la fijación de Javert con Valjean. Anne Hathaway también está perfecta en lo poco de metraje que sale, aunque tendente a la sobreactuación. Al resto les pasa lo que he comentado antes, que les falta minutos en escena sin cantar. Por ejemplo, parece que a Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter nadie les dijo que ya no estaban en Sweeney Todd, por mucho que se esfuercen en darle el toque cómico a sus apariciones.

Otro punto fuerte de la película es el espectacular diseño de producción y la ambientación. Desde las galeras del inicio, al Paris revolucionario del siglo XIX, todos los decorados de la cinta contribuyen a darle el toque épico a la trama que los números musicales se empeñan en quitar.

Como conclusión final, la verdad es que Los Miserables deja un regusto contradictorio. Por un lado es una gran trama épica que trasciende lo argumental y habla de las grandes miserias y virtudes del hombre. El honor, el destino y la redención tanto divina como humana de nuestros actos. El problema es que precisamente, esto no es mérito de la película sino de la obra en la que se basa. Técnicamente está muy bien realizada, y hay que reconocer el mérito de las interpretaciones siempre que un actor se arriesga a poner su voz al servicio de la música. Sin embargo, para mí pesa más el tedioso ritmo de la trama y eso es un pecado que en una película no puedo perdonar, a pesar de que -dejando a parte mis prejuicios preconcebidos de algunos realizadores- suelo ser bastante condescendiente con la mayoría de películas que suelo ver, siempre que me hagan estar enganchado a la butaca sin mirar el reloj la mayor parte del metraje. Es por ello que para mí esta cinta no llega al aprobado, lo que no quita que se la pueda recomendar a más gente dado que considero que la experiencia fílmica de cada uno pueda ser distinta. Avisados estáis.

Calificación: Entre pasable y mala.

Lo Mejor: Las interpretaciones del Jackman, Crowe y Hathaway. La ambientación.

Lo Peor: Excesivo metraje. No está a la altura a nivel de ritmo narrativo.

La vería de nuevo: No

La Recomiendo: Sí; como ya he dicho, creo que a mucha gente no le importe las dos horas y pico, y que sepan valorar mejor que yo los números musicales.

Películas similares: Moulin Rouge (Combo blu_ray + DVD), Sweeney Todd [Blu-ray], El Conde De Montecristo (G.Depardieu) [Blu-ray], Oliver! (Musical de Carol Reed, 1968), Oliver Twist (versión de David Lean en DVD, 1948), Oliver Twist (versión de Roman Polansky, 2011),

Link a la banda sonora en Amazon.es: Les Miserables: Highlights From The

Link a los DVD del Espectáculo de Broadway en DVD en Amazon.es: Los miserables: El musical [DVD]

Ficha en IMDB: http://www.imdb.es/title/tt1707386/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Mary Poppins (revisión)

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 1964

Director: Robert Stevenson (Los hijos del capitán Grant, Ahí va ese Bólido, La Bruja Novata)

Guión: Bill Walsh, Don Da Gradi

Música: Richard y Robert Sherman

Basada en los libros de P.L. Travers

Reparto

  • Julie Andrews
  • Dick Van Dyke
  • Karen Dotrice
  • Matthew Garber
  • David Tomlinson

Llevaba tiempo dando vueltas sobre qué película clásica reseñar fuera del mundo de la cartelera actual. Probablemente sea más difícil reseñar una película clásica que una contemporánea, puesto que con las primeras normalmente ya se hayan escrito ríos de tinta. La respuesta me la ha dado la programación navideña de la TV en estas fiestas, puesto que Mary Poppins  es una película que hemos visto en reposiciones catódicas miles de veces, se ha alzado a la categoría de clásico instantáneo, pero nunca nos vendría a la mente como ejemplo en una lista de las mejores películas de la Disney. Y sin embargo, ha envejecido maravillosamente y se ha convertido en una película deliciosa; genial cuando la vimos de niños, perfecta para que nuestros hijos la vuelvan a ver sin preocuparnos de la carga temática, espléndida para revisitarla de adultos.

Pertenece a la etapa álgida de la Disney en los 60. Tras consolidarse con clásicos animados como Blancanieves o Cenicienta, y antes del resurgimiento de los 90 con La Sirenita o El Rey León, el declive del siglo XXI con Hércules y Mulan, y el renacimiento de Pixar en los últimos tiempos. Era una época en la que se atrevieron con películas de actores reales, teniendo mayor o menor fortuna, siendo ésta la joya de la corona. Además, impresionó en la época por mezclar dibujos animados en determinadas secuencias, y los efectos especiales no resultan demasiado sonrojantes para lo que estamos acostumbrados hoy en día (esas transparencias cuando se ordena la habitación con un chasquido de dedos). E incluso, los decorados parecen en algunos momentos sacados de una escenografía teatral.

Pero todo eso da igual. Jamás hemos visto Londres de una manera tan hermosa y poética. No es Dickens, dado que no nos muestra pobreza ni niños esclavizados en una triste ciudad decimonónica, ni falta que hace.  Nos enseña la clase más acomodada de la época, con sus manías y extravagancias, y con una mirada ligeramente irónica sobre el siglo que acababa de comenzar en aquella época (la mujer entusiasmada con su grupo feminista pero sometida al marido; la cuasi-quiebra del Banco de Inglaterra por culpa del malentendido de los dos chiquillos; el vecino retirado de la marina de guerra que no puede adaptarse a la vida civil).

Éstos y algún otro son detalles que los adultos no suelen pasar por alto pero los niños sí, con lo cual la doble mirada típica del cine de Disney que nunca deja de ser entrañable pero también divierte a padres convierte a la factoría de sueños en una marca registrada que garantiza siempre el mejor divertimento y a la vez la mejor educación. Quizás algunas veces la carga de moralina esté excesivamente edulcorada, o se base en el mensaje buenrrollista que cae en el tópico más manido; pero francamente, viendo el mundillo del entretenimiento infantil actual, se agradece este tipo de películas hechas año tras otro y que conserven su vigencia desde 1964, que es el caso que nos ocupa.

Por si hay alguien que no sepa su argumento (lo dudo), lo expongo a continuación. Mary Poppins es la historia de dos niños revoltosos en el seno de una familia acomodada del Londres de principios de siglo. Tras su última travesura -perderse detrás de su cometa y alarmar a su familia- la niñera abandona y proceden a buscar una nueva. El padre, un respetable banquero con todos los tópicos del lord inglés, hace caso omiso de los deseos de los niños sobre su próxima niñera, sin saber que éstos serán oídos punto por punto. La nueva nanny, que responde al nombre que da título a la película, les enseñará a los niños responsabilidad sin perder su esencia soñadora. Con ayuda del divertido Bert, un buscavidas urbano que lo mismo limpia chimeneas que se convierte en hombre orquesta, las aventuras se sucederán en mundos increíbles que van desde la (no) caza del zorro en caballitos de feria, hasta un paseo por los tejados de la ciudad. Un malentendido en una visita al trabajo de su padre, hará que los niños provoquen involuntariamente un caos y el consiguiente despido de su padre.

Todo esto lo que hace es que tanto los niños como su aburrido padre acaben viendo la belleza en la mujer que alimenta las palomas cerca de la catedral (comprendiendo el valor de sólo dos peniques), riéndose del chiste más tonto pero que es capaz de hacernos volar de risa contagiosa, aprendiendo la palabra más larga y difícil que nunca nadie haya inventado (pero que cambiará nuestra forma de visionar los problemas), y disfrutando haciendo volar una cometa en compañía de la familia.

Julie Andrews nunca estuvo tan magnífica interpretando a esta institutriz, ni siquiera con las posteriores Sonrisas y Lágrimas y Cortina Rasgada. Una profesión (niñera británica decimonónica) que normalmente evoca desagrado (incluso pienso en la dentuda Emma Thomson de la reciente La Niñera Mágica) hace Andrews que se eleve a la categoría de mito. No hay más que ver la parte de la ceremonia de apertura de los últimos Juegos Olímpicos de Londres 2012 que homenajeaba a la literatura infantil inglesa con una lluvia de mujeres volando con sus paraguas. Y de hecho, todo aquello que se parodie en Los Simpsons supone que forma parte importante de la cultura popular (y tenemos un episodio enterito dedicado a “Shelly Bobbins”). A la actriz la rechazaron para el papel protagonista de My Fair Lady, que ella bordaba al haber protagonizado el musical, en detrimento de Audrey Herpburn (quien fue doblada en los números musicales). Como compensación Andrews ganó el Óscar ese año mientras que la versión de Pigmalion no fue ni siquiera nominada.

Y nunca he visto una película en la que los números musicales estén tan bien encajados en la trama (que incluso algunas veces podría pecar de inconexa), dándole a ésta consistencia y continuidad. La banda sonora es preciosa sin desdeñar ninguna de las piezas, y la verdad es que Dick Van Dyke ayuda mucho a hacer inolvidables el resto de melodías en las que no participa Julie Andrews. Otro actor que también estaba en el apogeo de su carrera.

El resultado de todo esto es una fábula sobre la esencia de la felicidad, y una crítica hacia la rigidez de la educación severa. Un clásico que todos los niños deberían ver varias veces en su vida, y pasar de generación en generación como si de una receta mágica se tratase.

Calificación: Musical imprescindible

Lo Mejor: El Londres que se ve en esta película no se volverá a ver nunca. Las canciones imperecederas, que aúnan la química de los actores. Es un clásico infantil.

Lo Peor: Nada

La vería de nuevo: Por lo menos una vez al año.

La Recomiendo: Sí. Tenerla cerca para aquellos padres que, de vez en cuando, se harten de los programas infantiles de la televisión.

0017

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0058331/

Tráiler en You Tube:

Películas similares: Peter Pan, La Bruja Novata, Sonrisas y Lágrimas, La Niñera Mágica, Matilda

Libros similares: Este carácter está basado en la obra de P.L. Travers, en concreto: Mary Poppins, Mary Poppins Comes Back, Mary Poppins Opens the Door, Mary Poppins in the Park, Mary Poppins from A-Z.

También: El Jardín Secreto (Frances Hodgson Burnett), Peter Pan (James Matthew Barrie), la serie de libros en los que se basa “La Niñera Mágica”, Nurse Matilda (Christianna Brands)

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