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Película – Millennium (Revisión)

millennium los hombres que no amaban a las mujeres poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

The Girl with the Dragoon Tattoo

Año: 2011

Director: David Fincher (Seven, El Club de la Lucha, Zodiac, El curioso caso de Benjamin Button, La Red Social)

Guión: Steven Zaillian

Basado en el libro de Stieg Larsson (enlace a la trilogía en Amazon).

Enlace a la reseña de la novela que hizo Malosa haciendo click aquí.

Música: Trent Reznor, Atticus Ross

Fotografía: Jeff Cronenweth

Reparto

  • Daniel Craig
  • Rooney Mara
  • Christopher Plummer
  • Stellan Skarsgârd
  • Steven Berkoff
  • Robin Wright
  • Goran Visnjic

En 2005 Stieg Larsson revolucionó la novela policíaca con su trilogía Millennium, creando el subgénero escandinavo del thriller de misterio y asesinatos. Semejante éxito editorial no pasó desapercibido y tuvo su correspondiente adaptación cinematográfica en 2009 made in Suecia, dando como dignísimo resultado tres películas y una versión para televisión con el exceso de material filmado. La verdad es que, al contrario de lo que suele suceder con las  adaptaciones de libros a películas, la versión del realizador Arden Oplev es bastante completa y fidedigna, y las dos horas y media no se hacen pesadas. El gran descubrimiento que fue Noomi Rapace supuso un nuevo fichaje para las grandes producciones posteriores del cine americano (Prometheus, Sherlock Holmes), su Lisbeth Salander estaba dibujada a base de retazos breves que sintetizaban muy bien lo descrito en la novela (y que no ralentizaban la marcha del metraje), y el resto de personajes estaban interpretados con solvencia y credibilidad. Además, no se metía demasiado en los jardines políticos que abundaban en el libro, y que resultaban especialmente irritantes por la polarización ideológica del personaje protagonista y la ausencia de réplicas coherentes en el bando contrario.

Parecía difícil superar este hito del cine nórdico, el material de partida no contenía excesivos requerimientos de alardes técnicos y escenas de acción, con lo que un remake americano se antojaba redundante cuando no destinado al fracaso por comparación con el original. Es decir, el original ya parecía una co-produción lo suficientemente vinculada a Hollywood, lo cual siempre es un éxito. Es por ello que cuando alguien del talento de David Fincher se hizo cargo del proyecto la perplejidad se instaló en sus seguidores más acérrimos, dado el buen hacer y la elevada calidad final de la mayoría de sus filmes, a medio camino entre el cine de autor con sello Indie propio y la gran producción típica de la industria. Uno de los mejores realizadores actuales para mi gusto, capaz de coger la insulsa historia de la creación de Facebook y convertirla en una metáfora épica de los conflictos empresariales y las relaciones sociales que ríase usted de Falcon Crest; o contar en El Club de la Lucha una historia con el mayor trasfondo anarquista que haya podido existir en el cine (¡nada que ver con V de Vendetta!).

Mikael Blomkvist es un periodista cofundador de la revista especializada en temas económicos Millennium. No está pasando por uno de sus mejores momentos debido a la condena por difamación impuesta por un tribunal tras escribir un artículo en contra de un gran magnate financiero llamado Wennerström. Debido a ello se ve obligado a esconderse una temporada cuando contacta con él Henrik Vanger, un empresario dueño de un gran imperio familiar sueco quien tiene una proposición que hacerle: resolver un misterio que le atenaza desde hace cuarenta años. Todos los años por su cumpleaños recibe un cuadro similar a los que le regalaba su sobrina Harriet, desaparecida y probablemente asesinada en 1966. Quien quiera que lo haga o es el culpable o está relacionado con el crimen, pero los investigadores locales han sido incapaces de resolver el misterio a lo largo de los años. Si Blomkvist decide colaborar para arrojar algo de luz sobre el caso, Vanger le aportará información sobre su rival Wennerström que le puede ayudar a recuperarse del golpe recibido por la denuncia por difamación. Para ello debe investigar durante unos meses a la familia Vanger con el pretexto de escribir una biografía sobre Henrik, pero pronto descubrirá en el seno de la familia oscuras historias relacionadas con el pasado nazi de varios de ellos, maltrato y religión, envidias y conspiraciones empresariales,… Pronto su vida correrá peligro conforme vaya avanzando en la investigación, así que para poder enfrentarse al caso requerirá los servicios de una colaboradora muy especial: Lisbeth Salander, una investigadora punk especializada en hackear ordenadores, con memoria fotográfica y problemas para integrarse en la sociedad.

Desde el inicio de la cinta, con unos títulos de crédito totalmente ciberpunk destinados a excitar nuestros sentidos, nos metemos en esta historia que nos muestra, tal como quería Larsson, la cara más oculta y sádica de la, supuestamente idílica, sociedad escandinava. Aparte de estas espectaculares introducciones, Fincher se está especializando en centrar sus películas en personajes con escasas habilidades sociales y/o marginales, de la que Lisbeth Salander es un gran ejemplo. La versión que hace aquí Rooney Mara quizá no supera a la de Noomi Rapace puesto que estaba el listón muy alto, pero por lo menos está a la altura al darle matices distintos tales como una cierta fragilidad inherente a su complexión física. Tampoco tenemos una explicación detallada de su pasado, y sin embargo aquí no hace falta para comprender la complejidad del carácter de Salander. En cambio, Daniel Craig hace suyo el personaje de Mikael siendo capaz de apartar ese halo de héroe de acción que le da el interpretar a 007, para sumergirse en la piel de un periodista gafapastil totalmente verídico, poco dado a la aventura y metido en una investigación muy a su pesar.

Porque lo interesante de la novela de Larsson era la manera que tenía de atrapar al lector con un misterio planteado en las primeras páginas y que luego le va sirviendo para desarrollar los personajes, centrados en torno a la incomprensión y falta de entendimiento que despierta Salander. Que por supuesto, es Mikael con su mente abierta uno de los pocos que es capaz de conectar con ella, claro. Todo ello lo tenemos en esta cinta, creándose una química entre los personajes que nos va guiando durante el metraje mientras nos llega el desenlace y se van cerrando tramas y cabos sueltos. Hasta el epílogo está mejor logrado que su equivalente sueca, metiéndose con material del inicio del segundo libro y sugiriéndonos a través de algunos planos la complejidad de esa relación triangular que lleva Mikael con Lisbeth y con su editora. Un punto a favor de la versión de Fincher que ahonda más en la compleja psicología del personaje de Rooney Mara, la auténtica protagonista de la trilogía. No se llevó el Óscar pero estuvo nominada a la estatuilla en 2011 (tuvo cinco nominaciones, al final se llevó el de Mejor Edición).

Otros secundarios como Christopher Plummer o Stellan Skarsgärd sobresalen con un gran trabajo (este último quizás algo menos que su equivalente sueco) haciendo que sus minutos en pantalla sean una delicia. A una gran labor actoral hay que añadir el trabajo del director de fotografía de la cinta, que hace que no sobre ni falte nada de lo que hay en pantalla. En esto también gana frente a la versión sueca, puesto que los planos están mejor enfocados y las texturas mejor mostradas en pantalla. Sirvan como ejemplo las escenas de flashbacks en las que se explica lo que ocurrió el día de la desaparición de Harriet, cambiando a una paleta de colores más asalmonados en línea con el color de las fotografías setenteras (en la versión sueca esto se cambia por el visionado de una película antigua rodada en super-8, lo que le resta dinamismo a la escena y no nos sumerge tanto en los incidentes narrados).

El gran mérito de Millennium es que funciona de manera autónoma; es decir, uno puede disfrutarla sin haberse acercado previamente al material previo, lo cual da idea del éxito de esta adaptación. La conclusión es que sólo directores con personalidad son capaces de levantar películas que, por distintas razones, estaban condenadas al fracaso. En este caso, la manía de Hollywood de usar material reciclado en sus películas actuales (remakes, reboots, secuelas, precuelas) suele volverse en su contra más veces de las debidas; como en el caso que nos ocupa que nos hacía pensar a priori sobre la poca necesidad de volver a llevar esta trilogía a la gran pantalla. David Fincher ha hecho la cuadratura del círculo y ha mejorado algo que ya era bueno, a base de ponerle su toque personal (en mi opinión, está mejor mostrada Suecia en esta cinta que en la anterior). Ahora sólo queda esperar a la continuación en 2014 (esperemos que no hagan la tontería de rodar las dos continuaciones a la vez, y se tomen su tiempo con la tercera), aunque de momento, Fincher no está confirmado como director. Lástima, esperemos que se acabe animando.

Enlace al Blu-ray en Amazon.

Enlace a la reseña de la novela que hizo Malosa haciendo click aquí.

Calificación: Muy Buena

Lo Mejor: La secuencia de créditos, fundamental para engancharte desde el principio. Los actores, en particular Craig y su Blomkvist, y la versión de Salander que ha hecho Rooney Mara. La fotografía, y la manera de capturar el país nórdico.

Lo Peor: Que se tengan que hacer comparaciones con la versión sueca, y con la Salander de Rapace.

La vería de nuevo: Sí, aunque dura más de dos horas y media, no se hace muy larga.

La Recomiendo: Es bastante imprescindible para el que ha leído la novela y/o ha visto las otras versiones. También funciona viéndola por primera vez, sin saber a priori nada de ella.

Películas similares: El hipnotista

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1568346/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – 007: Skyfall

Reseñado por 0017

Afiche Skyfall

Ficha Técnica

Año: 2012

Director: Sam Mendes (American Beauty, Camino a la Perdición, Revolutionary Road)

Guión: Neal Purvis, Robert Wade y John Logan

Música: Thomas Newman

Reparto

  • Daniel Craig (James Bond)
  • Javier Bardem (Silva)
  • Judi Dench (M)
  • Ralph Fiennes (Mallory)
  • Naomi Harris (Eve)
  • Bérénice Marlohe (Sévérine)
  • Ben Whishaw (Q)

Bueno, antes que nada agradecer a los autores del blog por dejarme un rinconcillo en esta página para escribir con carácter habitual unos parrafitos dedicados al séptimo arte. Sí, ya sé que esto es básicamente un blog de libros y que hacer críticas de cine pervertiría la esencia misma de la página… ¿o tal vez no?

Hay que tener en cuenta el trasvase cine-literatura que siempre ha existido; más que ser productos de disfrute del ocio sustitutivos entre sí, son complementarios. Los mejores libros suelen llevarse a la gran pantalla de forma frecuente (y desde el inicio de los tiempos). Por otro lado, la novelización de películas que por lo que sea han dado en la diana de la crítica o de la taquilla tampoco nos resulta extraña. Ambos lenguajes artísticos son muy distintos y a la vez muy parecidos; se complementan y retroalimentan mutuamente.

Mi idea consistiría en reseñar películas de diversa índole, con cierta atención a la actualidad en la cartelera; y sin perder el espíritu de humildad teniendo en cuenta que, de seguro, ya se habrán comentado un millón de veces antes que yo. No pretendo descubrir la rueda al comentar películas en Internet, sólo enriquecer este blog.

Y por tratarse de mi primera crítica, no puedo menos que dedicarla al último taquillazo del agente 007: Skyfall, película que está arrasando en taquilla como ninguna otra de la franquicia había hecho antes, y que nos remonta a los éxitos de los primeros clásicos sesenteros de la saga. Hay que recordar que las películas de Bond supusieron un cambio para siempre en la concepción del cine, adelantándose al concepto de blockbuster masivo introducido por Spielberg y Lucas en los 70, y cambiando de raíz el concepto de cine de acción-evasión (del que como precedente, se puede citar a Hitchcock y poco más).

He de reconocer previamente que soy un fan total del personaje de 007 hasta niveles enfermizos (por mi nick os habréis dado cuenta). Gracias a él me gusta el cine y me ha hecho ser crítico con el séptimo arte. Me explico: aunque soy fan, he de reconocer que muy pocas películas de la franquicia, o ninguna, pasarán a la historia de las grandes obras maestras del cine (vamos, que ninguna es “Acorazado Potemkin” o “Centauros del desierto”). Pero intentar indagar de qué manera podrían serlo, o qué películas del mismo o distinto género alcanzan dicho rango, me hace especialmente crítico con el resto de obras cinematográficas.

Pero vayamos con el argumento, sin desvelar demasiado: en esta ocasión, vemos al personaje con licencia para matar interpretado por Craig como un agente doble cero ya establecido. Es decir, se obvia la continuidad en el argumento de las dos películas anteriores para centrarse en una misión nueva: desde la secuencia precréditos clásica, esta vez en Estambul, vemos como hay disco duro de ordenador robado que contiene un listado de agentes de la OTAN infiltrados en organizaciones terroristas (sí, una reminiscencia al argumento de la primera entrega de Misión: Imposible). Que la secuencia sea tan adrenalítica como las dos anteriores de Craig (y de la saga Jason Bourne, no olvidemos tampoco sus influencias) no impide que el agente no logre su objetivo y acabe cayendo dicho disco duro en malas manos. Esto pondrá en un aprieto a M, la sempiterna jefa de Bond, que verá como cierta parte de su pasado vuelve a la luz mientras se convierte al Mi6 en el objetivo de acciones terroristas. Bond, que tras dicha misión había sido dado por muerto (guiños a otras películas de la saga, como “Sólo se vive dos veces”, y en cuya novela M llega a escribir el obituario de Bond), decide volver al servicio activo, aunque no esté al 100%. Después de un periplo por distintas zonas geográficas, trajes de etiqueta con cócteles exóticos y mujeres hermosas, acabará enfrentándose al villano de la función, Silva, personaje interpretado por Bardem.

Que Bardem no es santo de mi devoción no tiene relevancia en esta reseña. Toda la crítica internacional está aplaudiendo su interpretación, como ya aplaudieron la de “No es país para viejos”. Está claro que hace un muy buen papel de villano, que bebe de otros de la serie Bond como el Max Zorin de “Panorama para matar”, Alec Trevelyan de “Goldeneye”,… e incluso se remonta al propio Jocker de “El caballero oscuro”. Su histrionismo contenido que estalla en algunos momentos, su pulsión sexual que roza lo almodovariano (en una escena en concreto; lo siento, no puedo decir de qué se trata, so pena de cometer spoiler, pero he de decir que en ese momento hubo amago de aplausos en la sala), la presentación del personaje andando desde la lejanía de la estancia, su voz en V.O. (en este caso el doblaje español no le hace justicia),… Un villano de una buena peli de Bond debe meter miedo, y está claro que éste lo provoca. Es un villano creíble, digno de la era Wikileaks, con sus motivaciones terribles detrás, que pone la guinda a una buena película.

Porque sí, 007: Skyfall me parece una muy buena película. Desde el punto de vista del fan, pero también desde el punto de vista del espectador de a pie. Sus influencias también abarcan mucho del Batman de Christopher Nolan. Se trata de una culminación de la particular trilogía bondiana de Daniel Craig, porque aunque no sigue la continuidad en el argumento, continua con el espíritu de reboot o reinicio de la franquicia y del personaje. Si en Casino Royale veíamos como el personaje daba tumbos (física y sentimentalmente) usando las fuentes literarias de la primera novela, mientras trata de encontrar su propia esencia personal y cinematográfica (la que le ha hecho un personaje fundamental en el cine de acción moderno, lo cual ocurre en la escena final al pronunciar su nombre completo después de su apellido, el célebre “Bond, James Bond”), en Quantum of Solace se retoma a un personaje torturado y atormentado en busca de venganza, para llegar a esta Skyfall en la que se repite una parecida falibilidad del personaje de Bond. Al principio le vemos retirado, tembloroso, agotado, con ojeras… pero el personaje ya está consolidado. Es un Bond físico e impetuoso (a lo Jasón Bourne, sí) pero también es más reflexivo.

Esto se nota en la película, más reposada que las predecesoras. No es una sucesión de escenas de acción enlazadas. Se nota que el parón de cuatro años ha servido para perfilar bien el guión: está cuidado y desarrolla a los característicos personajes secundarios más de lo habitual, pero sin decaer en el ritmo. Mención especial hay que hacer de la fotografía, con grandes hallazgos visuales que dan pie a momentos muy oníricos y simbólicos. Por citar dos ejemplos, la iluminación de las escenas finales en los páramos escoceses; o la pelea en una planta abandonada de un rascacielos en Shangai, con el trasluz de los neones del edificio de enfrente y los combatientes en penumbra: llega un momento en el que no distingues quién de los dos es 007 hasta que uno doblega al otro, pero ya da igual, los dos son asesinos profesionales y la rectitud moral de ambos brilla por su ausencia.

De lo que se trata ahora es de ahondar en el pasado de 007, en sus ancestros, en su Escocia natal, en sus temores (muchos críticos hablan de paralelismos entre el “Rosebud” de “Ciudadano Kane” y el “Skyfall” de Bond). Se habla de la vida y de la muerte; de resucitar y del miedo. Sin embargo, el final de Skyfall cierra el círculo. No lo desvelaré, pero a mí me dejó sin palabras; creía que lo había visto todo y que no tenía mucha capacidad de sorpresa, pero hay algún giro argumental que no te esperas y que entronca con los elementos más clásicos de Bond. De la misma manera que sale el viejo Aston Martin, se presenta al nuevo (y joven) Q, y la inefable melodía de 007 suena en momentos clave. En definitiva, cambiar todo para que nada cambie. El personaje está consolidado y puesto al día. Ya pueden pasar otros 50 años.

Calificación: Muy buena, casi imprescindible, al mismo nivel de Casino Royale (y son palabras mayores).

Lo Mejor: Que es Bond. Es como los diamantes: para la eternidad. No decae en su ritmo y tiene puntazos sueltos y escenas especialmente memorables (los hallazgos visuales ya citados).

Lo Peor: Que es muy fácil que las próximas no estén al mismo nivel. También me disgusta que se estén acostumbrando a que la tradicional escena del Gunbarrel (Bond disparando a la pantalla y cayendo la sangre) la pongan al finalizar la película, y no al principio.

La vería de nuevo: Sí, de hecho la he visto por segunda vez.

La Recomiendo: Tanto para fan acérrimos (por supuesto) como el espectador ocasional, el cual se divertirá sin necesidad de grandes conocimientos previos del personaje (aunque hay guiños para los más freaks).
0017

Ficha en IMDB

Tráiler en You Tube (español):

Si te gustó te gustará:

Peliculas:
– Casino Royale
– la saga de Bourne
– la saga de Batman

Libros:
– Al servicio secreto de su majestad – Ian Fleming

– Sólo se vive dos veces – Ian Fleming

– Silverfin – Charlie Higson. Ésta es la primera entrega de una serie de cinco libros  (the Young Bond series) orientados al público juvenil sobre las aventuras de un joven James Bond en los años 30. Como competencia a Harry Potter está bien, y además tiene muchos guiños a los orígenes del Bond literario. La idea de la vuelta a los orígenes escoceses en Skyfall sale de aquí.

– El espía que surgió del frío – John LeCarré. Digamos que fue la primera de las novelas en las antípodas de lo que el personaje de Fleming ofrecía al género del espionaje, mitificado por escenarios deslumbrantes y exóticos o personajes lujosos y sofisticados. Aquí LeCarré ofrece una visión más prosaica de la figura del espía, cayendo en declive en medio de escenarios grises y anodinos.

– El cuarto protocolo – Frederick Forsyth

– El caso Bourne – Robert Ludlum

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