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Película – El caso Bourne (Revisión)

El caso Bourne Poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Bourne Identity

Año: 2002

Director: Doug Liman (Sr .y Sra. Smith, Al filo del mañana)

Guión: Tony Gilroy, William Blake

Basado en el libro de Robert Ludlum

Música: John Powell

Fotografía: Oliver Wood

Reparto

  • Matt Damon
  • Franka Potente
  • Chris Cooper
  • Clive Owen
  • Brian Cox
  • Julia Stiles

Con el estreno la pasada semana de “Al filo del mañana”, he aprovechado para revisitar uno de los primeros éxitos de Doug Liman que fue El Caso Bourne. La cinta de 2002 supuso un punto y aparte en el género de espionaje por combinar lo mejor del género heredado de los años 60 y 70 con una puesta al día de las escenas de acción basadas en artes marciales y persecuciones adrenalíticas. El buen hacer de Liman y su solvencia a la hora de presentarnos la trama y rodar las grandes escenas tiene su contrapunto en las dos secuelas que dirigió Paul Greengrass (El Mito de Bourne y el Ultimátum de Bourne); también de igual o mayor éxito que esta primera aunque para mí peores por intentar ofrecernos más de lo mismo y cambiarnos a un estilo de rodaje y fotografía más agresivo y movido. Greengrass tiene un estilo de rodar “cámara en mano” nervioso e inquieto que personalmente no me ha acabado nunca de gustar. Hay una cuarta secuela de Bourne ya sin Damon, Liman ni Greengrass (El Legado de Bourne) que intentaba seguir la trama de manera paralela con nuevos agentes secretos y que Jeremy Renner se encargó de capitanear en el papel principal pero la buena es la primera, por el soplo de aire fresco que supuso en el género y lo bien rodada que resultó.

La historia está basada en los libros de Robert Ludlum, quien murió un año antes de que estrenara la película y, por lo tanto, no llegó a presenciar el éxito de su personaje. También hay una película anterior protagonizada por Richard Chamberlain pero que, evidentemente, no llegó a cuajar ni a tener la acogida que supuso la recreación de Damon del personaje.

Un barco pesquero marsellés rescata en mitad de una tormenta en el Mediterráneo a un hombre joven inconsciente y con varias heridas de bala. El médico del barco después de curarle descubre que tiene implantado un microchip con un número de cuenta de un banco suizo. Tras recuperar la consciencia el hombre no recuerda nada de su vida ni de su pasado, ni tan siquiera su nombre. Sin embargo, sabe hablar varios idiomas y domina la lucha cuerpo a cuerpo. Después de varios días a bordo desembarca en tierra firme y decide dirigirse a la sede suiza del banco donde tiene la cuenta para descubrir que tiene una caja de seguridad a su nombre. Dentro de la misma hay dinero, una pistola, pasaportes con su foto y distintas identidades. Una de ellas, la del pasaporte americano, está a nombre de Jason Bourne, y también descubre que tiene su domicilio en París. Decide visitar la embajada americana al día siguiente, pero antes se enfrenta a dos policías urbanos a los que deja fuera de combate sin pretenderlo, dándose cuenta de que es más letal de lo que había pensado en un momento. Al día siguiente, en la embajada, es detectado por los servicios de inteligencia y se da orden a todos los operativos del edificio de detenerle e impedir que escape. De nuevo deja fuera de combate a varios guardias y en su huida conoce a una chica alemana llamada Marie, a quien la ofrece dinero a cambio de que le ayude a llegar a París en su modesto Mini rojo. Durante el camino decide confiar plenamente en la chica y le cuenta toda su historia, y Marie ayudará a Bourne en su empeño para conocer su identidad y la de quien le persigue; y a partir de este momento se verán envueltos en un peligroso juego a través del continente donde asesinos profesionales intentarán darles caza y evitar que conozcan la verdad.

La verdad es que “El Caso Bourne” es una delicia para los amantes del género de espías, heredado directamente de la fundacional “Con la muerte en los talones” de Hitchcock y su continua huida hacia adelante argumental. Es decir, la historia es el punto fuerte de una trama que nos presenta un misterio que resolver acerca de la enigmática identidad de un hombre que no tiene más que interrogantes a los que responder, y que en un determinado momento activa todas las alertas del Servicio Secreto para comenzar una persecución a través de los escenarios clásicos del género. Suiza, Marsella, Francia, estaciones de tren, consignas de un banco, pisos francos,…

En un momento del rodaje, a Damon le preocupó el intentar enfocar de manera realista y científico el tema de la amnesia parcial (no saber nada de tu pasado pero recordar idiomas y destrezas varias relacionadas con la peligrosa profesión anterior) pero rápidamente Liman le sugirió que no se preocupase de ello, puesto que no se trataba de realizar un tratado médico sobre la enfermedad sino de usar un recurso narrativo para que la trama avanzase como una mera excusa argumental. Y en eso consiste esta cinta, en no dar un minuto de respiro al espectador y sorprender en sus giros narrativos. Además, el personaje resulta atractivo desde el punto de vista físico (es igual de bueno que el resto de asesinos entrenados para capturarle, verdaderas máquinas de matar en las que la gente de a pie no tienen ninguna opción contra ellos) y moral (tiene remordimientos y conciencia, y aunque era uno de los mejores en su antiguo trabajo, al perder los recuerdos decide resetear de nuevo y llevar una vida normal). Matt Damon resultó ideal para el papel, dando ese aspecto de americano perdido por Europa, desvalido al principio pero de armas tomar al final, conforme va experimentando una transformación moral durante la trama y conforme nuevas piezas de información se van desvelando. Y el contrapunto perfecto lo aporta Franka Potente, ya que no es una belleza al uso como podríamos esperar en una cinta similar de gran presupuesto y actrices despampanantes. La actriz alemana, famosa por la experimental “Corre, Lola, Corre”, aporta ese toque de normalidad que podríamos encontrar en cualquier chica europea que viaje de Interrail, y la relación que mantendrán ambos personajes es totalmente definitoria sobre la clase de persona en la que el personaje de Damon se convierte y desea llegar a ser.

Pero actores semidesconocidos europeos (también tenemos a un excelente Clive Owen que ya empezaba a despuntar por la época) no significa que sea una cinta barata. De hecho parece que el presupuesto no se lo gastaron en grandes deportivos que luego destrozan en persecuciones, sino en las persecuciones en sí mismas. Me refiero, está claro, a la icónica escena del Mini rojo por las calles de París, conduciendo por escaleras peatonales y avenidas en dirección prohibida, mientras la gendarmería francesa y la Interpol tiene a todas las patrullas detrás de los huidizos personajes. Gracias a “El Caso Bourne” y su gran éxito, se cambió en parte la manera de rodar este tipo de cine en Hollywood. De hecho, las peleas y escenas de lucha cuerpo a cuerpo incorporaron un novedoso arte marcial rápido y coreografiado que luego personajes como 007 y Batman no dudaron en usar para sus propias franquicias.

En definitiva, todo un clásico instantáneo del género que lo actualizó y lo puso al día. Se agradece que la trama se desarrollara por Europa dándole ese aire de clasicismo y vieja decadencia, pero con el toque del mejor cine de evasión actual. Totalmente recomendable.

Calificación: Imprescindible, fue un clásico instantáneo del género en su día y vuelta a ver no pierde ni un ápice de su frescura.

Lo Mejor: La factura con la que está rodada y la manera con la que se integra la acción con la trama de espionaje. Revisita los clichés clásicos del género de manera afortunada.

Lo Peor: Que Liman no continuara con posteriores películas de la saga y se encargara Paul Greengrass

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Como película de espionaje es una de las mejores que he visto.

Películas similares: Ronin, Los últimos días del cóndor, Con la muerte en los talones

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0258463/combined

Tráiler en You Tube (inglés):

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Película – La Noche más Oscura (Zero Dark Thirty)

la noche mas oscura zero dark thirty poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Kathryn Bigelow

Guión: Mark Boal

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Greig Fraser

Reparto

  • Jessica Chastain
  • Jason Clarke
  • Joel Edgerton
  • Taylor Kinney
  • Kyle Chandler
  • Mark Strong
  • Edgar Ramirez
  • Jennifer Ehle
  • Chris Pratt
  • James Gandolfini

Con esta reseña pongo punto y final a mi particular análisis de las cintas más oscarizables de 2012, haciendo un repaso a (casi) todas aquellas que estaban nominadas al Óscar a mejor película. Aunque ya hace unas semanas de la gala y sabemos que Zero Dark Thirty no se llevó más que un premio de las categorías menores  (mejor sonido), sí que era una de las favoritas y, tras el visionado de la película, hay que reconocerla su nivel y calidad, junto con la valentía del tema tratado.

El mundo que dejó los atentados del 11 de septiembre cambió en muchos aspectos y trajo muchas cosas nuevas. A nivel cinematográfico, que es lo que nos atañe aquí, se creó un nuevo subgénero a partir de dichos acontecimientos: el thriller de acción o espionaje ambientado en oriente medio. Kathryn Bigelow no es profana en el tema tras triunfar en los Óscars de hace tres años con En Tierra Hostil, dejando de ser conocida únicamente como la ex-mujer de James Cameron para convertirse en la primera mujer en ganar un Óscar a la mejor dirección. Pero es que más reciente tenemos el ejemplo de Argo, arrasando en los premios de la Academia de este año. Y si echamos un poco la vista atrás, podemos recordar títulos como Tres reyes, Syriana, Red de Mentiras, o la decepcionante Green Zone: Distrito protegido.

Precisamente Zero Dark Thirty tiene todo lo que le falta (o sobra) a la cinta de Paul Greengrass. Es más reposada, con un mejor uso de la cámara (no tan mareante como la manía de Greengrass de rodar en plan cámara en mano estilo amateur), e incluso hasta la selección del género es más adecuada que en Green Zone. Es decir, las dos cuentan lo mismo en esencia (la injerencia –por no decir invasión- de los USA en Oriente Próximo, como medio de buscar responsables y tomar represalias tras los atentados del 11S). Sin embargo, lo que en Green Zone era un confuso thriller de acción con dosis de espionaje en Oriente Medio, (un pseudo Bourne por tierras árabes), en Bigelow es una cinta de espionaje con toques de acción ambientado en los mismos lugares, sólo que más afortunado en el mensaje y en las formas.

El título hace referencia al momento más oscuro de la noche del 2 de mayo de 2011 (treinta minutos pasada la medianoche), en la que capturaron en Pakistán a Osama Bin Laden, el responsable de los fatídicos atentados del 11 de septiembre. Todo ello como metáfora de la oscuridad con que se gestan las operaciones más secretas y encubiertas de la CIA, en este caso contra el terrorismo internacional.

La película se inicia con la pantalla en negro mientras se oyen los gritos angustiados de las primeras llamadas de socorro tras los atentados de 2001. Acto seguido pasamos a 2003, donde se nos muestra a Maya, una joven agente de la CIA a su llegada a Pakistán dispuesta a hacerse cargo de las investigaciones resultantes de los interrogatorios a prisioneros. Todo ello con el único objetivo de descubrir el paradero de Osama Bin Laden, el hombre más buscado del mundo y responsable del mayor atentado de la historia USA. A lo largo de los años vemos una crónica centrada en la protagonista y basada en los hechos reales según los informes desclasificados de la investigación que culminó con la citada operación encubierta de la captura del terrorista, operación que está reflejada en la última parte de la cinta. Desde los primeros interrogatorios más o menos crueles en campos de prisioneros de la CIA, hasta los seguimientos, las escuchas, y las dudas gubernamentales sobre si realmente las pistas que siguen son las correctas o no. De la misma manera que vemos como el personaje de Maya va cambiando con el paso de los años, con su evolución personal: su reticencia inicial (e implícita, dado que no dice nada pero se la nota incómoda) a las torturas, y cómo se va tornando en fijación casi enfermiza con el paso de los años y los ataques y atentados (algunos de los cuales sufre en persona).

Bigelow logra una película inteligente que puede llegar a incomodar a los estamentos gubernamentales americanos, por entrar en el mundo de los recovecos más inconfesables de los servicios secretos americanos. Si en Argo la visión era más idílica, donde los agentes secretos no disparan a nadie y sólo se idea una operación secreta ante la ira de los fundamentalistas musulmanes y como defensa para los desafortunados funcionarios diplomáticos americanos, aquí tenemos la visión opuesta: torturas, juego sucio, el asalto a una fortaleza sin tener la certeza de los habitantes, etc. Todo ello como justificación de los atentados sufridos y por venir (durante el metraje vemos como suceden el resto de atentados reales que vinieron después del 11S: Londres, Islamabad, …).

He leído críticas en el sentido de que es una película bastante objetiva, dado que te muestra los hechos narrados sin involucrarse mucho emocionalmente, para que luego nosotros saquemos precisamente nuestras propias conclusiones, de ahí su valentía y capacidad de autocrítica americana. No estoy de acuerdo. Desde luego que la película no escatima en puyas hacia los métodos y las organizaciones, pero desde luego que el discurso es light. Las escenas de las torturas en nigún momento llegan a incomodar, porque sabemos (o por lo menos me imagino) que se pueden hacer cosas peores que poner una toalla en la cabeza de un prisionero y echarle un cubo de agua encima para que tenga la sensación de que se ahogue. Sufrí más por DiCaprio (y los dedos de sus manos) en Red de Mentiras que aquí. Como he dicho en el párrafo anterior, la visión es menos idílica que en Argo, pero Bigelow se cuida de que no nos olvidemos de las razones de porqué Bin Laden era el más buscado de la década. Evolucionamos con el personaje de Maya, vemos las noticias a la vez que ella, nos sobresaltamos con los intentos de atentados que sufre, nos enfurecemos con las altas esferas que no quieren arriesgarse en una operación encubierta (hay un personaje en una escena que dice que invadieron Irak con más porcentaje de certeza de la presencia de armas de destrucción masiva). No hay que meter tanta caña a los estamentos gubernamentales, a fin de cuentas, estamos en la era Obama, donde el demócrata presidente USA actual es más humanitario que la administración Bush. Vamos, que recomiendo ver esta película con la distancia crítica suficiente habitual en el cine americano (igual que dije en la reseña de Argo: hay que saber separar el grano crítico de la paja propagandística).

Una vez tengamos claro el sesgo en el que se mueve la película, sí que podremos disfrutar de las concesiones que hace Bigelow en aras de la objetividad de la trama, con detalles como los niños asustados en el asalto final, o algún detalle de los interrogados en el que se nos muestra su humanidad al disfrutar de un cigarrillo con la cara amoratada de los golpes. Así como también podremos disfrutar de las interpretaciones de Jessica Chastain y el resto del reparto (Kyle Chandler, que parece que se apunta a todo, tras La Trama y Argo, repitiendo papeles parecidos; el siempre reconfortante Mark Strong; Jason Clarke y su sorprendente transformación de agente de interrogatorios a oficinista con corbata en la CIA).

Como conclusión, destacar el alto nivel de Zero Dark Thirty frente a otros títulos del mismo género lo que da idea de su grandeza, con una trama que no se hace pesada, y que va avanzando lenta pero inexorablemente hacia un final que ya conocemos, pero que no por ello se hace menos interesante. Le pasa lo que a Argo (siendo ésta menos valiente y más convencional, y por ello la razón por la que se ha llevado el Óscar), que engancha poco a poco hasta que al final tenemos un clímax álgido y no muy previsible aunque sea conocido de antemano. Y aunque sea light en su tono, no deja de estar rodada con maestría, enganchando en su planteamiento, sorprendiendo en su nudo y aleccionándonos en su desenlace.

Calificación: Entre buena y muy buena

Lo Mejor: El ritmo de la trama, la protagonista y el resto del reparto. La objetividad con la que (en ocasiones) realza la historia.

Lo Peor: La crítica hacia las operaciones encubiertas de la CIA se ha quedado en un mero rapapolvo que hará que haya gente que no sepa ver más allá de un discurso proamericano. A veces la distancia objetiva con la que Bigelow cuenta la historia es en ocasiones engañosa y un poco manipuladora.

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Bastante recomendable, por el tema que trata, como por lo entretenida que resulta.

Películas similares: En tierra hostil [Blu-ray], Green Zone: Distrito protegido [Blu-ray], Argo, Black Hawk Derribado [Blu-ray], Syriana [Blu-ray], Red De Mentiras [Blu-ray], Tres Reyes [Blu-ray], United 93 [Blu-ray]

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1790885/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Argo

argo-poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Ben Affleck (Adiós, pequeña, adios; The Town)

Guión: Chris Terrio

Música: Alexandre Desplat

Reparto

  • Ben Affleck
  • Bryan Cranston
  • John Goodman
  • Alan Arkin
  • Tate Donovan
  • Kyle Chandler

Ante nosotros tenemos una de las sorpresas de 2012, dado que francamente no lo está haciendo mal en la temporada de premios y que, aunque se estrenó en octubre, todavía aguanta en algunas carteleras a la espera del premio gordo que puede suponer llevarse un Óscar frente a las grandes favoritas (Los Miserables, Lincoln, La Vida de Pi). En los Globos de Oro ya ha ganado los premios de Mejor Película Drama, y Mejor Director, igual que en los BAFTA británicos. Si por mí fuese, le daría la estatuilla a la mejor película (lamentablemente no va a ser así), porque le pasa al contrario que a Los Miserables: no destaca por interpretaciones fulgurantes (al menos, Ben Affleck como actor está plano) pero el trabajo del Ben Affleck-director es brillante y le da un ritmo a la película que ya quisiera la cinta de Tom Hooper. Y ya que estoy comparando con pasadas reseñas que no han salido bien paradas, nada que ver con la tensión narrativa de Tarantino. Durante toda la película se nos va poniendo en antecedentes mientras se va añadiendo tensión a la trama, para llegar a un último cuarto de película soberbio con las pulsaciones a todo trapo, a pesar de que es una historia basada en hechos reales y de la que sabemos el final.

Se trata de la operación que realizó la CIA para rescatar a seis miembros de la embajada americana a principios de 1980 en Teherán. Tras dar asilo político en USA por motivos de salud al derrocado Sha de Irán (Mohammed Pahlavi, el jefe de estado de Irán previo a la llegada de Jomeini que compartía simpatías con los países occidentales y gobernó a su país de manera un tanto déspota), estalla una revolución en las calles acompañada del típico odio anti-americano. Las muchedumbres se agolpan en la embajada americana y se produce un asalto por parte de los revolucionarios que culmina en la captura del personal civil y militar. Seis de los funcionarios americanos consiguen escapar de las hordas furiosas y se refugian en la embajada canadiense. El problema es que en por momentos Irán se convierte en un punto caliente para los occidentales y el embajador de Canadá no podrá darles cobijo por demasiado tiempo. El gobierno americano intenta pensar en todos los posibles planes de escape pero ninguno resulta satisfactorio. Es entonces cuando el agente de la CIA especializado en rescates Tony Mendez ofrece la solución más inverosímil con alguna posibilidad de éxito: simular que los funcionarios americanos son cineastas canadienses desplazados a Irán en búsqueda de localizaciones para una película de Ciencia Ficción llamada Argo. Rápidamente se dirige a Los Ángeles para montar toda la tapadera con ayuda de cineastas auténticos, desde la productora hasta la compra del guión. Incluso realizan una rueda de prensa auténtica, para que no quede ningún fleco sin atar en la historia. Todo ello realizado contrarreloj, para ofrecernos una historia de espionaje que nos explica la dualidad de las banalidades del mundo de Hollywood, y la dureza de la conflictividad en los países de Medio Oriente.

La verdad es que he disfrutado bastante de esta película, a diferencia de las últimas reseñas que he realizado. No en vano el espionaje es mi género preferido, y Argo es una muestra muy digna del género. Son dos horas de metraje que se me pasaron volando, con los nervios a flor de piel. Es la tercera película como director de Ben Affleck, y cada vez le está cogiendo más destreza al asunto, aunque en mi opinión la elección de la historia y del guión es lo fundamental aquí. Desde luego que Affleck apunta maneras al estilo de Clooney (que es coproductor) o Eastwood, otros grandes actores que se pasan a la dirección con gran éxito, haciendo un cine menos convencional del que los grandes estudios nos tienen acostumbrados. A pesar de que la carrera como actor de Affleck es bastante irregular (no hay un gran título que destaque por encima de todos, y las películas de alto presupuesto en las que ha trabajado no han sido gran cosa, léase Armaggedon), sí que tiene pequeñas joyas a descubrir entre su filmografía. Por no hablar de su fantástico debut como guionista ganador del Óscar por El Indomable Will Hunting.

Quizás a la hora de actuar su interpretación sea la más uniforme (que no pobre). La caracterización de su personaje, con una barba que le aleja de sus papeles de galán descarado habituales, está por encima de lo que suele realizar. Pero al final, se pasa todo el metraje poniendo la misma pose de cariacontecido preocupado por las circunstancias, con una mueca en la boca cerrada y mostrando la gravedad de su rostro. Lo bueno del asunto es que le va con el personaje; es decir, no resulta cargante ni histriónico. Está muy bien perfilado porque percibimos la dificultad de su profesión, así como unas pinceladas de la dificultad para simultanearla con su vida familiar.

Affleck como actor resulta muy buen reclamo para una película donde abundan los secundarios de lujo del estilo ¿dónde he visto yo a éste? Tenemos a John Goodman que nos recuerda el papel que hizo en Ed Wood; a un Bryan Cranston (el padre de Malcolm, Breaking Bad) que últimamente le vemos hasta en la sopa; Alan Arkin; Tate  Donovan; Kyle Chandler… Es decir, actores solventes que elevan el listón pero que por sí solos no podrían cargar el peso de una cinta (reconozcamos que muchas veces vamos al cine atraídos por los rostros conocidos, y por la mayor o menor simpatía que nos brinde un actor).

Un punto fuerte resulta la ambientación y la dirección de fotografía de la película. Si ya resulta difícil simular que ruedas en un país árabe o a finales de los años 70, imáginate juntar los dos supuestos. Las grandes aglomeraciones, las calles de Teherán, las panorámicas aéreas de la ciudad, los extras… En el montaje se mezcla metraje real de la época con escenas de la película, y llega un momento en que no eres capaz de distinguir cuál es cuál.

La temática de la cinta es controvertida. Por un lado nos muestra la conflictividad de los países árabes, desde la óptica americana. He leído alguna opinión en el sentido de que es bastante autocrítica con la política americana, dado que desde el principio (en la fabulosa introducción de una narradora con acento árabe) deja claro que la ola de odio hacia los USA viene dado por la política de intromisión exterior. En mi opinión, tiene algunos momentos de propaganda patriótica yanki, donde la banderita USA se ve quemar malamente en Irán, y ondear alegremente en el país de las libertades. Sin embargo, en otras ocasiones, la cinta es bastante dura con algunos estamentos occidentales. La escena de la rueda de prensa de la falsa película, donde se ve la parafernalia habitual de Hollywood para vender cine de manera frívola, es superpuesta con gran acierto por una rueda de prensa paralela en la televisión iraní, en la que informan de la captura de los rehenes americanos. Es decir, que si se ve con cierta distancia crítica, separando el grano realista de la paja propagandística habitual en el cine americano, podemos ver una película bastante verosímil, bien explicada, y muy entretenida.

Y al final eso es lo que yo le pido a una cinta, que sea entretenida. La trama, habitual en este género, hace que algunas veces te pierdas o intentes recordar el nombre de tal o cual personaje. Pero en ningún momento te descuelgas, la película sigue siempre hacia delante, mezclando la comedia metacinematográfica de Hollywood con la intriga política y de espionaje, para llegar a un tramo final de infarto. E incluso el epílogo, que dura unos diez o quince minutos después del clímax, te alegra y te dibuja una sonrisa (ese homenaje al cine de ciencia ficción de los 70, reflejado en la habitación del niño). Un final made in Hollywood, para una historia de Hollywood demasiado inverosímil para ser real, y que, sin embargo, sí que fue real.

 Calificación: Muy buena

Lo Mejor: La maña de Ben Affleck como director. La intro inicial, la escena de las ruedas de prensa simultáneas, el tramo final, el epílogo después del clímax final. Los secundarios, y el ritmo de la historia.

Lo Peor: Algunas lagunas en la interpretación del Ben Affleck actor.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí, es una de las mejores de 2012 y finalista a los Óscar.

Películas similares: Red De Mentiras [Blu-ray]; Syriana [Blu-ray]; Munich; Ed Wood (Edicion Especial) [DVD]; Todos los hombres del presidente; Los tres días del cóndor; La cortina de humo.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.es/title/tt1024648/

Tráiler en You Tube (español):

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