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Película – Descifrando Enigma

Descifrando Enigma poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Imitation Game

Año: 2014

Director: Morten Tyldum

Guión: Graham Moore

Basado en el libro de Andrew Hodges “Alan Turing: The Enigma”

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Oscar Faura

Reparto

  • Benedict Cumberbatch
  • Keira Knightley
  • Mathew Goode
  • Mark Strong
  • Rory Kinnear
  • Charles Dance

The Imitation Game es una de esas películas oscarizables desde la base misma de su creación. Partiendo del hecho de que quedan pocas semanas para la ceremonia de 2015, y que esta película lleva unas cuantas nominaciones en el bolsillo (mejor película, actor, director, actriz, guión, banda sonora, etc), no es de extrañar que pueda convertirse en la película del año (que no la mejor). Además, se trata de un biopic histórico sobre un momento heroico de la II Guerra Mundial, es una historia de superación sobre el conflicto interno de un hombre por superar sus hándicaps mientras lidia con el defecto de ser un genio, combina la emoción de una historia de espionaje al más alto nivel con la de una intriga policiaca convencional, para acabar hablando de cómo puede haber totalitarismos en el país teóricamente más civilizado del mundo (mientras su mensaje nos inunda de corrección política por todos lados).

A través de diversos flashbacks, se nos narra los momentos más importantes en la vida de Alan Turing, joven matemático que ingresó en el servicio secreto inglés durante la guerra para ayudar a descifrar las comunicaciones enemigas. Los alemanes llevaban años usando la máquina descodificadora Enigma, con la que diariamente se encriptan las claves que usan en todo tipo de mensajes, desde la posición de la flota o los ejércitos, hasta las órdenes de ataque en los diversos frentes. El MI6 está reclutando a todo tipo de criptógrafos y lingüistas para romper el código en una carrera contrarreloj diaria, pero Turing es más ambicioso en sus planes y sueña con construir la máquina definitiva que se convierta en el antecesor de lo que hoy conocemos como computadora. Su inteligencia desmesurada, combinada con su prepotencia y su evidente incapacidad para la interacción social creará continuos conflictos con sus superiores y sus propios compañeros criptógrafos, y reviviendo su infancia y juventud en la escuela comprenderemos donde puede estar la raíz de todos sus problemas; a la vez que un policía en una investigación años después de la guerra intentará descifrar el enigma con el que este extraordinario personaje se muestra de cara al mundo y a la puritana sociedad británica de mediados del siglo XX.

Con una trama que deja cierta sensación de dejá-vu (en 2001 Michael Apted ya trató el tema de la maquinita de códigos en “Enigma”), hay que decir que “The Imitation Game” es deudora sobre todo de la cinta de Ron Howard “Una mente maravillosa” (por no resaltar las más que también evidentes similitudes de la recién estrenada “La Teoría del todo”, sobre la vida de Stephen Hawkings y que reseñaré en breve). En efecto, tenemos puntos en común con el biopic del Nobel de Economía, y se tocan tangencialmente temas similares en ambos filmes. No es de extrañar teniendo en cuenta que la cinta de Howard triunfó en los Óscar de 2001, lo que justifica el repetir los ingredientes de la receta para conseguir similares resultados. La vida tortuosa y torturada de un genio de las matemáticas; una época caracterizada por el romanticismo propio de la guerra; la enfermedad que acecha a un genio ensimismado en su propio caparazón antisocial; el daño a los más cercanos que provoca su anormalidad; la posibilidad de hacer grandes cosas con la mente allá donde las armas no tienen efecto (es decir, descifrando códigos, ya saben, “la pluma es más fuerte que la espada”); un espíritu de superación encomiable ante la adversidad,… En ambas cintas tenemos papelones de sus protagonistas, y si bien Rusell Crowe tenía que luchar contra su propia imagen para dar el pego como matemático esquizofrénico, aquí tenemos a un Benedict Cumberbatch que se sale desde el principio, demostrando por qué es el actor de moda. Su papel hereda matices de su Sherlock televisivo, sobre todo en lo que a carácter antisocial se refiere, para ir derivando conforme avanza la trama hacia un personaje más torturado de lo que parecía en un principio, y logrando conmover al final de la cinta. Los inteligentes flashbacks pueden despistar en algún momento, pero no cabe duda de que pocas veces son tan clarificadores como para justificar la extravagante personalidad del protagonista en cuestión. Sobre todo la película gana enteros con el juego metáforico y dramático del enigma que supone descifrar la personalidad de Turing, aunque en algún momento se nos dé la respuesta. Y un consejo: para disfrutar al 100% de la experiencia de este joven actor, hay que escucharle en versión original con su propia voz, uno de sus puntos fuertes actorales (como hacía en “Los pingüinos de Madagascar” o como dragón Smaug en las dos últimas entregas de “El Hobbit”).

Más desafortunada resulta una Keira Knitghley que no la acabo de ver en todos los papeles que aborda, más allá que como presencia femenina en la saga de Piratas del Caribe. Le ocurre lo que ya comenté en la reseña de “Jack Ryan: Operación Sombra”: demasiado estática y falta de pasión en sus personajes. Para ser el único personaje femenino de la trama no está a la altura y no es creíble en su papel de cara bonita con una gran inteligencia. Hacen un mejor papel sus otros compañeros secundarios, como el siempre excelente Mathew Goode (desde Watchmen y sobre Stoker, el chico llena la pantalla con su sola presencia mejor que muchos actores protagonistas) o Mark Strong. Y un reparto tan británico siempre es de agradecer en una cinta que combina las nacionalidades americanas e inglesas en su firma. La verdad es que la recreación de la campiña inglesa de los años 40 y 50 es bastante evocador, con lo cual tenemos otro punto a favor.

Es por todas estas cosas por las que The Imitation Game deja un sabor agridulce. La película plantea un amplio espectro dramático de temas y dilemas que van saliendo poco a poco. Lo hace tan sutilmente al principio que corre el riesgo de que pase inadvertido al espectador, para hacernos descubrir ante nuestra sorpresa, que en el último tercio la cinta ha derivado hacia otros temas sin darnos cuenta. Y éste puede que sea su mayor punto débil, el no conseguir enganchar al espectador desde el principio, quien en su ingenuidad puede pensar que va a presenciar una película de espionaje convencional aderezada con tonos dramáticos propios en el género. Lo que no quita que sea una de las favoritas para los próximos Óscar, veremos que pasa a finales de febrero. Sin ánimo de menospreciarla, es una gran cinta y merecedora de fama y fortuna, aunque en mi opinión se queda a un par de pasos de ser una gran obra.

Calificación: Buena/Muy buena

Lo Mejor: Sin duda, Benedict Cumberbatch, el actor del momento.

Lo Peor: El poco peso específico que le da Keira Knightley, cada vez más sosa en sus papeles. Una deriva dramática que no esperábamos en ningún momento.

La vería de nuevo: Sí, está plagada de guiños en todo el metraje y de vuelcos argumentales.

La Recomiendo: Sí.

Películas similares: Una mente maravillosa

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2084970/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Stoker

Stoker Poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2013

Director: Chan-Wook Park (Oldboy)

Guión: Wentworth Miller

Productores: Tony Scott, Ridley Scott, Michael Costigan

Música: Clint Mansell

Fotografía: Chung Chung-hoon

Reparto

  • Mia Wasikowska
  • Mathew Goode
  • Nicole Kidman
  • Dermot Mulroney
  • Jacki Weaver

Bueno, en esta ocasión, y por petición popular de una comentarista de este blog amante de Tarantino, Loquedigalarubia, he decidido rendir homenaje haciéndole honor a su nick, y acercarme a este título con cierta mezcla de recelo y mente abierta. Recelo, porque me lo vendió como un título con ciertas similitudes a Tarantino en la violencia; y abierto de mente porque no había visto nada de la obra del realizador de Oldboy.

Las sorpresas saltan en cuanto vemos los créditos de la cinta. Escrita por Wentworth Miller, uno pensaría que se trata de un sesudo guionista de Hollywood bregado por la experiencia, pero nada más lejos de la realidad. Hay que mencionar que se trata del joven protagonista famoso por la serie “Prison Break”. También co-productor del filme, la Wikipedia nos dice que ha escrito una precuela titulada Uncle Charlie, y que en 2010 estuvo en la lista de los mejores guiones no llevados todavía a la gran pantalla. Otros afamados nombres en tareas de producción, encontramos a Ridley y su fallecido en 2012 hermano Tony Scott, más vinculado a las megaproducciones de acción.

El argumento gira en torno a India Stoker, joven chica tímida e introvertida, que al cumplir los 18 años recibe la noticia del fallecimiento de su padre en un accidente de coche. Su inestable madre, Evelyn, no tiene la mejor relación del mundo con su hija, debido a la incapacidad de competir con los lazos afectivos que unían a padre e hija. En estos momentos difíciles reciben la visita del tío Charlie, hermano del padre, del que India no tenia idea alguna de su existencia, que viene a pasar una temporada con ellas para ayudarlas a superar tan complicado trance. En un principio India es reacia a dicha compañía, por mucho que Charlie se empeñe en ser simpático con ella. Un halo de misterio envuelve al visitante, que se ha pasado media vida viajando por el mundo, y la química que parece tener con Evelyn no ayuda a que la introvertida India salga de su caparazón. La pérdida del padre tendrá que convivir con la incomprensión que vive en el instituto y una crisis de identidad provocada por el paso de la adolescencia a la adultez. Incluso los zapatos del mismo modelo que recibía de su padre cada año como regalo por su cumpleaños, se le empiezan a quedar pequeños como símbolo de esta búsqueda infructuosa de su propio destino vital. Pero Charlie esconde un secreto, e intenta conectar con la joven India para trasmitírselo a ella y que encuentre de una vez su propio lugar en el mundo.

En esta cinta Hollywood ha decidido exportar la obra del coreano Park para ofrecernos un plato exquisito a nivel visual y artístico de perfección formal. Si en una reseña anterior comentaba que Drive es un ejercicio de estilo de cine de gángsters y persecuciones, con unos toques de ultraviolencia que la acercaban a Tarantino pero a un nivel estético y de maestría técnica al que éste nunca se acercará jamás, aquí tenemos otro tanto de  lo mismo en toque de cuento de horror neogótico. El título, Stoker, nos remite directamente a la historia fundacional del género de vampiros y del terror de la literatura clásica romántica, el apellido del padre de Drácula. Por mucho que su guionista haya declarado que no tiene nada que ver con las historias de vampiros, y que un fogonero (stoker, en inglés) es aquél que reaviva el fuego, lo que tenemos aquí es una historia de vampiros emocionales, buscando una manera de chupar la sangre emocional de sus víctimas (no es casual la escena en la que India muerde y hace sangre del labio de un chico que la besa, en un momento que parece dominada por la luna, y en la que Charlie la vigila de cerca como si de un Drácula iniciador en artes mortíferas se tratase).

Porque lo que se nos ofrece en Stoker es un juego de sutilezas simbólicas constantes en las que algunas veces pasa de ellas directamente para irse al otro extremo: el de la explicitez más absoluta, con ese complejo de Edipo extraño e invertido en el que se odia a la madre y se anhela sexualmente al hermano del padre. Dos escenas son reveladoras en este sentido, como es la del momento del éxtasis sexual en el piano, y la escena transgresora de la ducha en la que creemos que está limpiándose por dentro y por fuera de un trauma atroz (pero nada más lejos de la realidad). El verdadero padre sobrevuela la cinta como en la Rebeca de Hitchcock, al menos en los dos primeros tercios de la cinta, sin que le veamos a él pero sí a sus enseres personales. La ropa que se pone Charlie, el cinturón que le viene grande, la relación con su propia cuñada… un ansia por sustituirle que descubriremos al final que se trata más bien en una necesidad por la perpetuación de la sangre (metafórica y literal). La referencia a Hitchcock no es gratuita, puesto que es el realizador fetiche de Chan-Wook. Y se puede decir que tenemos trazas de Psicosis, de La Sombra de una duda y de Sospecha. Esa madre castradora y represora, ese posible asesino, en teoría un extraño, aparecido de ninguna parte, ese motel… hasta tenemos pájaros de taxidermista disecados. Hay quien dice que es una historia predecible de antemano, pero me temo que a mí me enganchó hasta que nos desvelan la verdadera historia que hay detrás de Charlie, conservando el suspense en todo momento.

La película pasa por distintos momentos y géneros, teniendo unos toques de Carrie en los primeros compases, para acabar siendo una suerte de Asesinos Natos refinada y gótica, un Los Otros de Amenábar donde se invierten los papeles de Kidman y el ama de llaves. Precisamente es la actriz el punto débil de la cinta, en mi opinión. Con más bótox del necesario para una belleza de muñeca de porcelana como ella, está irritante durante toda la cinta, haciendo una interpretación pausada en la que no hace más que cuestionarse el porqué del odio de su hija hacia ella, cuando sus actos no hacen más que agravarlo. Sin embargo, el resto del trío protagonista sí que es excelente, con una Mia Wasikowska que no podría haber hecho otro papel que no hubiera sido el de India. A ratos frágil, a ratos inquietante, nos muestra la problemática del difícil tránsito de la adolescencia a la adultez. Y la interpretación de Mathew Goode es lo mejor de la cinta. Su manera de tener las manos en los bolsillos, su mirada inquietante y tranquilizadora, su sonrisa vampiresca… e incluso ese momento en que se nos cuenta su gran secreto, demostrando una inestabilidad mental que no chirría para nada con lo mostrado en toda la cinta. Goode es un ejemplo de la formalidad y belleza estética que le imprime el realizador a la cinta. Su interpretación y su físico (junto con el de Wasikowska pero a diferencia de, por ejemplo, Kidman) no desentona para nada con los recursos estilísticos empleados (la música, la fotografía, los pequeños flashbacks superpuestos entre momentos actuales,…).

El “pero” que yo le pondría a la cinta es que quizás se pasa demasiado de rosca en su extrañeza. Es una película desasosegante, que causa intranquilidad en cada fotograma. Esto le viene bien por tratarse de una cinta que se mueve entre el terror psicológico y el thriller de asesinatos, pero me temo que no ha sido nunca mi género favorito (lo reconozco, a mí no me gusta ir al cine para sufrir). Si eres de los que no te importa este asunto, puedes deleitarte con su historia rocambolesca y el espectáculo visual que propone. Aunque suponga salir de la sala con una extraña sensación de pesadumbre…

 

Calificación: Entretenida/Buena

Lo Mejor: Los recursos formales y estilísticos, empezando por el propio Mathew Goode

Lo Peor: Nicole Kidman no está en uno de sus mejores papeles. Que no te guste la truculenta historia que te cuentan.

La vería de nuevo: No, no es mi tipo de historia

La Recomiendo: Para sufrir un poco en el cine.

Películas similares: La Sombra de una duda, Psicosis, Sospecha, Los Otros, Carrie,

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1682180/

Tráiler en You Tube (español):

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