Archivo mensual: septiembre 2015

El gusano de seda – Robert Galbraith

libro-guano-de-sedaReseñado por Malosa.

Segundo caso de la pareja de detectives Cormoran Strike y su ayudante Robin Ellacott, escrito y publicado por Robert Galbraith. A estas alturas de la película a pocos se les escapa que detrás de este seudónimo masculino se encuentra la famosísima J.K. Rowling, autora de la saga juvenil de Harry Potter.
Como decía segunda entrega de las siete que Galbraith tiene en mente publicar sobre estos detectives. Segunda en orden pero no en calidad, ya que si su predecesora me gustó, El canto del cuco, creo que El gusano de seda es una novela superior en muchos aspectos. Pero vamos paso a paso…

Sinopsis

La desaparición del novelista Owen Quine no altera demasiado a su esposa, convencida de que su marido se ha marchado a pasar unos días solo, tal como ha hecho en otras ocasiones. Por ello acude al despacho del detective privado Cormoran Strike para encargarle que encuentre a su esposo y lo lleve de vuelta a casa. Sin embargo, Cormoran descubre que tras la ausencia de Quine hay mucho más de lo que su mujer cree. Hace poco, Owen había acabado un manuscrito en el que revelaba los secretos más comprometedores de prácticamente todos sus conocidos. Es evidente que la publicación de la novela arruinaría sus vidas, así que, en teoría, cualquiera de ellos haría lo que fuese por impedir que el libro saliera a la luz. Y cuando la teoría se vuelve realidad con la aparición del cadáver de Quine, los acontecimientos se precipitan. Owen ha sido brutalmente asesinado, con una crueldad que Cormoran no recuerda haber visto nunca. Así pues, detener al culpable se convierte en una tarea urgente, por lo cual Cormoran Strike y Robin Ellacott, su eficaz ayudante, han de recurrir a todo su arrojo y astucia para identificar al asesino y atraparlo lo antes posible. Segunda entrega de la aclamada serie protagonizada por Cormoran Strike y Robin Ellacott, una peculiar pareja que, por su inteligencia y determinación, deleitará a los aficionados a las historias de misterio y suspense.

Opinión personal

En general, me ha gustado mucho esta nueva novela de Galbraith, pero sobre todo porque es muy entretenida. Me la he leído en 3 días y no es que sea precisamente corta (545 páginas aprox.). Y aparte de que se ha dado la circunstancia de que he podido leer mucho este fin de semana, también la he acabado tan rápido porque estaba enganchadísima a su lectura. A mí que un libro logre tenerme pegada a sus páginas es un punto positivo tal que me hace perdonar cualquier otro fallo que pudiera tener. Así que sólo por esto, El gusano de seda lleva una buena recomendación por mi parte.

Vamos a empezar por los aspectos positivos:

  • Los personajes protagonistas presentan muchísima química entre ellos. Es sobre todo personal y laboral, no tanto sentimental, aunque se vislumbra una cierta admiración mutua que podría derivar en algo más. Esta química hace que los personajes sean muy dinámicos, desprendan feeling y nos contagien su interés por la aventura que están viviendo. Hacen además más creíble la historia.
  • Además de lo anterior, las vidas personales de todos los personajes nos interesan sobremanera. Tanto los entresijos de la vida amorosa de Robin y Mathew (personajillo desagradable en grado sumo, deseando estamos de que Robin le mande a paseo), como de la personal de Cormoran (su ex-novia, su hermano, su amigo de la policía). Esto hace que la novela no funcione bien sólo como historia policíaca, sino que también lo haga en otros géneros más orientados  a las relaciones personales.
  • Personalmente me encantan las reminiscencias a las historias policíacas clásicas de siempre que tiene este libro y que nos recuerdan a novelas de escritores tradicionales del género como Patricia Higsmith, Agatha Christie o Dashiell Hammett. Se aprecia en cómo se estructura el argumento (a base de entrevistas a los varios sospechosos y múltiples pistas que la autora va dejando caer) o incluso en la atmósfera presentada (las oscuras y nevadas callejuelas de Londres, muy al estilo que Conan Doyle, por ejemplo).
  • Tiene un argumento original dentro del clasicismo, recreando supongo que de forma fidedigna los entresijos del mundillo editorial e incluyendo numerosas críticas veladas por parte del autora en torno a la superficialidad y excentricidad del mismo. Además esta originalidad reside también en el propio argumento, mucho más escabroso y más insólito que el de la novela predecesora.
  • Hablar por último del desenlace de la historia, bastante redondo en mi opinión, bien resuelto y sin apenas cabos sueltos relacionados con todas las pistas planteadas a lo largo de las páginas. Y lo mejor de todo, en absoluto predecible, lo que es de agradecer en este tipo de novelas.

Pasamos ahora a los aspectos negativos, que no son pocos ni insignificantes, pero que en mi caso se vieron ampliamente compensados con los puntos positivos que he comentado arriba.

  • El inicio es lento y aburrido. Pero muyyy lento y bastante aburrido. Prácticamente hasta que no pasamos de la página 150 no empezamos a cogerle el tranquillo al libro. Eso sí, a partir de este punto no podremos dejar de leer.
  • Hay una gran confusión entre los personajes secundarios y candidatos a asesinos. Creo que este es el gran fallo de la novela, la autora no logra presentar a los mismos de manera que el lector pueda diferenciarlos. No sé si es que no acaba de describirlos bien, si los va presentando de forma muy similar o si las casi idénticas profesiones hacen que nos liemos (todos son editores, o jefes de editores o escritores), pero lo que es cierto es que se acabó el libro y yo todavía no tenía muy claro quién era quién.
  • El último aspecto que no me convenció, a pesar del correcto final, es que no entendí el móvil del asesino. Casi todos los secundarios tenían razones para asesinar a Owen, incluido el asesino, pero ¿por qué monta toda la parafernalia que monta para deshacerse de Owen? Y sobre todo, ¿qué es lo que le motiva a hacerlo? A mí este punto no me quedó nada claro, las razones del asesino no eran tantas para hacer lo que hizo. O la autora no supo trasladarlo bien. O yo no lo entendí, vaya usted a saber.

Por lo que he visto por la blogosfera la novela no ha salido demasiado bien parada. Casi todos los comentarios coinciden en que es entretenida, pero la tildan casi de producto de usar y tirar, novela banal sin ningún calado literario, aparte de que mencionan el tema de las descripciones detalladas como error garrafal. No coincido con las reseñas mayoritarias, no me parece un libro tan falto de estilo ni creo que sea tan exhaustivo en el detalle. Pero para gustos, ya se sabe.

Por qué decidí leerlo: Me gustó el primero de la serie, así que no cabían excusas para hacerme con este segundo. Y ha sido un acierto.

Lo mejor: Ver el apartado de aspectos positivos.

Lo peor: Ver el apartado de aspectos negativos.

¿Volvería a leerlo?: Podría ser. Sobre todo si pasa mucho tiempo hasta la publicación de la tercera entrega de la saga, que por supuesto me leeré.

¿Lo recomendaría?: Sí, la verdad. No es necesario haber leído el anterior para entender éste y pese a sus aspectos negativos el conjunto me ha resultado muy satisfactorio.

Otros libros del estilo que podrían gustarte:

El canto del cuco, Robert Galbraith
La maldición de los Dain, Dashiell Hammett
Telón, Agatha Christie

Malosa

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Película – Misión Imposible: Nación secreta

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Mission Impossible: Rogue Nation

Año: 2015

Director: Christophe McQuarrie (Jack Reacher)

Guión: Drew Pearce, Will Staples

Música: Joe Kraemer

Fotografía: Robert Elswit

Reparto

  • Tom Cruise
  • Jeremy Renner
  • Simon Pegg
  • Ving Rhames
  • Rebecca Fergusson
  • Sean Harris
  • Alec Baldwin

Prosigue esta incombustible saga que demuestra el gran ojo para los negocios y el sentido del espectáculo que tiene Tom Cruise. En 1996 se convirtió en productor y la estrella principal de un guión que llevaba dando vueltas por Hollywood varios años, el de la adaptación de una de las series icónicas de los 60. Dando la vuelta a todo el cine de espías que se había hecho hasta entonces, la primera entrega de Misión Imposible fue un festival de adrenalina, traiciones, agentes dobles, persecuciones, discos robados, escenarios clásicos de la guerra fría e incursiones al límite en zonas prohibidas. Brian de Palma le dio un sello único e inconfundible a la cinta y fue la semilla para que el género se reinventara con las siguientes películas de Bourne y Bond a lo largo de la década siguiente. La lástima fue que la secuela dirigida por John Woo lo estropeara todo y demostrara lo fácil que es pasar al extremo contrario, y con los mismos ingredientes hacer una película de acción descerebrada y sin sentido, por mucho que las escenas de riesgo fueran extremas (grandes coreografías en moto), que incluyera el toque romántico que da un personaje femenino (en la primera parte no hay romance entre los personajes, salvo una leve referencia con el personaje de la chica), que las incursiones y acrobacias imposibles sean todavía más imposibles, que el villano diera más miedo todavía en esta continuación, y que todo esté impregnado del típico toque poético de Woo en medio de los tiroteos (palomas volando mientras se ralentizan las imágenes). Contra todo pronóstico, todo se arregló en la tercera parte, con ese resucitador de franquicias que es J. J. Abrams y su toque mágico para contar historias dando la vuelta de tuerca que uno nunca se espera, y demostrando por qué Cruise tiene tan buena mano no sólo para elegir los papeles protagonistas, sino también los directores de esta franquicia millonaria. Después de la excelente primera parte, Misión Imposible 3 es la mejor entrega de esta saga, con el mejor villano, un gran argumento, una gran subtrama romántica (la relación con su chica es totalmente creíble y está integrada en el argumento de manera impecable), y una manera de contar la historia a base de flashbacks que quita el aliento. Luego vino la cuarta entrega de la franquicia y supo mantener el tipo, aunque en mi opinión el pico de calidad ya se ha dado repetidamente y, por mucho que Brad Bird, el director elegido, tuviese buena mano, ya resulta cada vez más difícil innovar en esta saga sin caer en los clichés ni que el “más difícil todavía” no sonroje al espectador. Y sin embargo, esta quinta parte que se nos presenta, hace lo imposible y sorprende por darle un nuevo aire a la franquicia a la vez que los guiños a entregas pasadas nos hacen recordar grandes momentos y olvidar las arrugas que le salen a Cruise con cada año que pasa. Asume grandes riesgos y en algún momento asusta por parecer algo repetitiva en relación a todo lo que se ha visto años atrás, pero en general sale airosa y nos aporta grandes escenas para el recuerdo, que ya forman parte de la iconografía de esta franquicia.

Tras su última misión en Ucrania, el agente especial Ethan Hunt descubre que una organización secreta a la que lleva siguiendo la pista desde hace bastante tiempo, el Sindicato, está más infiltrada en los servicios secretos de todo el mundo de lo que había pensado. Mientras en el congreso americano se debate que la IMF a la que pertenece Hunt cese sus operaciones encubiertas y se integre en la CIA, éste es buscado por medio mundo mientras se niega a entregarse al gobierno y exponerse a que el Sindicato le localice. Con todos sus antiguos compañeros localizados, interrogados y neutralizados, unos le buscarán y otros le ayudarán a enfrentarse a esta organización; mientras intenta conocer el papel que desempeña Ilsa, una misteriosa mujer que no sabe si está de su lado o en su contra, para demostrar que la amenaza del Sindicato es real y puede desestabilizar el equilibrio de los servicios de inteligencia de todo el mundo.

El arranque de esta entrega no puede ser más espectacular, y lo es por la tan cacareada escena del avión sin dobles que la resuelve en los primeros cinco minutos de la película. Siendo honestos, uno pensaba que iba a formar parte del clímax en los últimos compases de la cinta, pero la manera de presentarnos la situación, los personajes y el conflicto, sorprende de puro simple que es. En dos minutos ya están todas las cartas repartidas, y sin darnos cuenta la banda sonora épica de Lalo Schifrin está en pantalla con los créditos iniciales recordándonos más que nunca esa primera parte que pensábamos que ya no íbamos a volver a rememorar, salvo tirando de hemeroteca. Pero la vuelta a los escenarios clásicos del género de espionaje (Londres, Viena) ilusiona tanto a los fans de toda la vida como al espectador ocasional, y tras el juego típico de traiciones, persecuciones y desautorizaciones, Christopher McQuarrie nos cuela una noche en la ópera que es puro Hitchcock a la antigua usanza. Usando el clásico Turandot de Puccini, uno ya se espera el que el momento álgido de la aria se use para algo espectacular, y no decepciona. Con semejantes cartas mostradas, la cinta ya nos ha ganado por su vitalidad y ritmo, y solo ha pasado la mitad del metraje. Es por ello que, aunque luego haya algún recital de escenas ya vistas en otras ocasiones (la persecución en moto, la inmersión en la piscina), la cinta ya ha logrado su objetivo, que no es otro que el de desmarcarse del resto de entregas a base de alguna escena diferenciadora.

Con un grupo de personajes que rescatan a todos los viejos aliados de otras entregas, en esta ocasión los junta y los mezcla dejando que interaccionen creando conflicto entre ellos (Ving Rhames y Jeremy Renner colaborando juntos), mientras que el contrapunto cómico que es Simon Pegg está más integrado que nunca. Hasta Rebeca Fergusson recuerda en su físico al mejor personaje femenino de la saga (Michelle Monaghan, hábilmente sacada de los guiones en posteriores entregas), aunque el mayor defecto de la película sea precisamente la poca credibilidad de su personaje con el villano de turno (sin desvelar parte de la trama, decir que a ratos resultan inverosímil los tejemanejes que se traen). Por lo menos cumple su función de personaje misterioso y enigmático. Pero como siempre, Cruise es la verdadera estrella de la función, dejando que todo orbite a su alrededor lo justo, y sembrando de dudas el relevo de Renner como futuro eje de la franquicia (al estilo de Bourne).

Desde luego que a McQuarrie no se le puede negar brío en su cine. Siendo guionista de “Sospechosos Habituales” y “Al filo del mañana”, o director en “Jack Reacher”, se caracteriza por salvar los muebles en un cine que cada vez necesita reinventarse más, so riesgo de caer en el olvido más inmediato, y para ello sabe rodearse de astros consolidados en el sector (léase el propio Cruise). Y desde luego que con esta “Misión Imposible: nación secreta”, no cabe duda de que ha conseguido más de lo que se esperaba de él. Una película que, sobre todo, es entretenida y ágil, que deja a la franquicia en muy buena posición para futuras entregas y más viva que nunca, y que la salva de la quema de los olvidables blockbusters veraniegos que pasan sin pena ni gloria. No es una obra maestra pero hace que el género esté revitalizado.

Calificación: Bastante buena

Lo Mejor: La primera escena es pura adrenalina, y contrasta perfectamente con la escena de Viena que es pura intriga y tensión. Y recuerda mucho a la primera entrega de la franquicia, lo cual también es una gran ventaja.

Lo Peor: Que algunos retazos de la trama y del villano estén cogidos con pinzas.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2381249/

Tráiler en You Tube (español):

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