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Película – 50 sombras de Grey

50 sombras de Grey poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Fifty Shades of Grey

Año: 2015

Director: Sam Taylor-Wood (Nowhere Boy)

Guión: Kelly Marcel, Patrick Marber y Mark Bomback

Basado en el libro de E.L. James, 50 Sombras de Grey (enlace a la reseña de Malosa)

Música: Danny Elfman

Fotografía: Seamus McGarvey

Reparto

  • Jamie Dornan
  • Dakota Johnson
  • Jennifer Ehle
  • Eloise Mumford

Y como era de esperar, el mayor fenómeno editorial de los últimos años ha tenido su esperada adaptación a la gran pantalla. Las majors de Hollywood, ávidas de ideas para nuevas historias, personajes y conceptos argumentales que den pie a sagas que arrasen taquillas, pronto hacen suyo cualquier fenómeno que se convierta en viral en esta época en la que a los espectadores pocas cosas nos sorprenden en la gran pantalla. Y hay que reconocerlo, el sexo vende, así que una historia picante que confronte romanticismo femenino frente a rudeza masculina era la película perfecta para empaquetarla y venderla en San Valentín. Y aquí tenemos el resultado; de momento, la expectación que ha levantado la película en todo el mundo está batiendo récords de taquilla y de preventa de entradas. Las grandes preguntas que surgen son: ¿está justificado todo este revuelo? ¿Superará el éxito de la versión cinematográfica al del propio libro? ¿Tendremos más películas que continúen la historia del liberal señor Grey y la recatada señorita Steel? ¿Merece la pena la historia que Sam Taylor-Wood ha adaptado de la novela de E.L. James?

Anastasia Steele es una joven universitaria que tiene que hacer una entrevista a Christian Grey, joven magnate dueño de un imperio empresarial que lo tiene todo: es elegante, rico y atractivo. A pesar de su imagen intimidante,  fría y distante está claro desde el primer momento que hay atracción entre ambos y la recatada Anastasia, poco iniciada en las artes amatorias, se irá sintiendo cada vez más atraída por la autoridad y la confianza en sí mismo que emana del enigmático millonario. El contrato de confidencialidad que le hará firmar Grey para tener una relación esconderá grandes secretos consecuencia de los poco convencionales gustos de éste, y Anastasia se irá sumergiendo en un mundo de perversiones sexuales y parafilias propias del bondage y el sadomasoquismo; mientras intenta acceder a los sentimientos del Sr. Grey y conocer la parte oscura de su personalidad.

La reseña a esta película era casi obligada dada la naturaleza de este blog y el análisis de estos últimos años centrado en una buena parte de la narrativa erótica contemporánea, surgida al abrigo de esta saga literaria que tantos tabúes ha roto así como polémicas ha creado. Y tras ver “50 Sombras de Grey”, la película, no puedo menos que sentir que estamos ante el mayor insulto a la inteligencia que hemos tenido en los últimos años, el mayor timo que un fenómeno de masas haya podido crear desde la nada. Puedo entender que el libro haya levantado pasiones entre las lectoras femeninas consecuencia de lo novedoso del argumento que supone explorar el mundo del sadomasoquismo, combinado con un romanticismo propio de novelas para adolescentes con las hormonas en ebullición. Puedo entender que la prosa fácil excite las bajas pasiones femeninas de la misma manera que los estímulos visuales de imágenes sugerentes (hablo de porno) levante el ánimo al sexo masculino, por aquello de que las mujeres responden a otro nivel de estimulación diferente. Pero que un personaje como Christian Grey se convierta en el protohombre de fantasías femeninas de las mujeres actuales me parece retroceder siglos de evolución social en unos pocos meses. Y es que E.L. James ha sabido dar en la diana al crear una fantasía a la imagen y semejanza de lo que su más profundo subconsciente podría nunca imaginar, pero que de darse en la realidad sería algo abominable. Y solo por el mero hecho de convertirlo en protagonista sobre el papel me parece de una irresponsabilidad manifiesta. El personaje encarnado por Jamie Dornan es un trastornado posesivo y celoso que tiene un claro desorden sexual. Por supuesto que este desorden sexual no trascendería más si sólo lo restringiese a su círculo íntimo de practicantes, cada cual es libre de practicar lo que quiera en su cama, el problema viene cuando se encapricha de la virginal protagonista y la intenta introducir en su mundo. E intentar justificar con traumas de infancia no ya desviaciones sexuales, sino una posesividad manifiesta y un control absoluto de tu pareja es lo que te convierte en un monstruo. Lo más flagrante no es que este monstruo se vista con trajes caros, coches deportivos y modales exquisitos, sino que sirva como justificación para que miles de mujeres se autoengañen disfrazándolo de fantasía sexual reprimida. Lo abominable no es que le gusten las pulseras de cuero y las varas de azotar, lo terrible es que le haga firmar un contrato a la protagonista acerca del ginecólogo al que asistirá, las prácticas sexuales a las que se someterá, o le prohíba ser infiel sin que se mencione nada de lo que le ataña a él. O que sea tan posesivo y celoso que aparezca en una noche en la que ella está borracha de fiesta, exigiéndola volver a casa y apartándola de uno de sus mejores amigos que pretendía sobrepasarse (y encima disfrazar la escena de galantería caballeresca a ojos de ella).

Porque lo peor de todo no es que 50 Sombras de Grey haya construido un protagonista masculino atormentado y oscuro, con gustos y lujos que compensen sus desvaríos y con secretos ocultos que justifiquen sus trastornos. Lo peor de todo es haber creado la heroína más estúpida de la historia del cine, que está a años luz de la Scarlett O’hara de “Lo que el viento se llevó”. Una chica que va de virginal y casta (algo perfectamente entendible, de la misma forma que entiendo al que practique el sado aunque no lo comparta) a la vez que presume de carácter y personalidad pero que, llegado el momento, se deja arrastrar por una cara bonita y un mundo de lujos a una relación autodestructiva y sin compensaciones sentimentales. La atracción del hombre malote y dominante, que no hace más que usar el truco del palo y la zanahoria para conseguir el último juguete del que se ha encaprichado (ella), no tendría mayores consecuencias de no ser porque ella decide jugar y caer continuamente en su trampa, a pesar de que se deja claro desde el principio de que será una relación basada en el sexo duro y el BDSM. Y el problema es que esta estupidez se hace patente en todos los guiños premeditados a la novela, como cada vez que se muerde el labio en un gesto tan obvio como descarado y pueril. La chica se hace odiar desde la primera escena hasta la última; y por más que Dakota Johnson intente remontar con su interpretación un personaje tan insulso como insultante, el resultado final es una historia con poca moraleja para llevarse a la boca. Quizás se podría hablar de una historia de amor no correspondido, pero luego uno piensa todas las estupideces que realiza su personaje y resulta difícil sentir empatía por ella. Que Jamie Dornan se pase media película vistiendo trajes caros y la otra media enseñando su torso desnudo, no hace sino confirmar que su personaje apunta directamente a las bajas pasiones del público femenino como manera de justificar los sentimientos desmedidos de ella. Su nivel interpretativo se limita a poner cara de cabreado continuamente, y su registro es tan limitado que ni siquiera es capaz de dar el pego vistiendo de traje con elegancia. Es una lástima que, salvo un par de papeles haya pocas interpretaciones más, y la película se reduzca solo a los dos protagonistas y a sus desvaríos sentimentales y sexuales.

Si a todo esto le unimos una manera de rodar aséptica y neutral, de un estilo “porno chic” que abruma (a pesar de la carga erótica del argumento y de las escenas que muestran la carne de los protagonistas, el nivel de piel mostrada en pantalla está más que estudiado para que la cinta no rebase el nivel de edades recomendado), tenemos una película que no funciona ni siquiera como competidora de las películas clásicas del erotismo (El imperio de los sentidos, El último tango en París, La vida de Ádele, Ninphomaniac). Y lo peor de todo es que, al igual que la saga literaria se alargó innecesariamente para hacer caja por el último bombazo editorial, los resultados en taquilla prevén próximas entregas de esta saga erótica cuya calidad  literaria disminuyó en sus continuaciones.

Calificación: Muy mala.

Lo Mejor: Nada. Hasta la ciudad en que se desarrolla la trama (Seattle) resulta poco cinematográfica.

Lo Peor: Que nos torturen con nuevas entregas.

La vería de nuevo: No.

La Recomiendo: No.

Películas similares: El imperio de los sentidos, El último tango en París, La vida de Ádele, Ninphomaniac

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2322441/combined

Tráiler en You Tube (español):

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50 sombras liberadas – E.L. James

Reseñado por Malosa.

Fin de la exitosa trilogía erótica escrita por E.L.James que ha supuesto un boom de ventas, comentarios y críticas de todo tipo y en todos los formatos. Si bien la primera entrega me gustó por su frescura, novedad y la inclusión del sexo duro como práctica habitual y respetuosa (siempre que ambas partes estén de acuerdo), la segunda novela me pareció mil veces inferior en cuanto a calidad y entretenimiento. ¿Y la tercera? Qué decir de la tercera…pues que la señora James nos podía haber ahorrado este bodrio.

Comienza el libro y nos encontramos a Anastasia y Grey felizmente casados y de luna de miel. Mediante varios flashbacks, nuestra protagonista recuerda los preparativos de la boda y los momentos más intensos. La relación entre ambos sigue siendo cuasi-idílica: tienen amor, pasión, confianza, dinero, juventud, romanticismo, etc. Todo es maravilloso y su dicha sólo se ve enturbiada por las famosas 50 sombras de Grey. O sea, nuestro adorado Christian tiene más problemas emocionales que otra cosa por su infancia y vuelca su inestabilidad en su carácter oscilante, sus ansias de dominación y su agobiante tendencia a la sobreprotección de Anastasia.

Por su parte, Ana tampoco es perfecta y tiende a sacar de quicio a su marido con unas reacciones de niñata de 15 años que evidencian su infantilismo. Estoy de acuerdo con que no le deje a Christian que se salga con la suya con sus peticiones exageradas del siglo pasado, pero tampoco entiendo su afán por llevarle la contraria y provocarle. A ver, te casas con él y le aceptas como es, no? Pues deja de intentar cambiarle. La gente no cambia. Por ejemplo, están en la playa y él le pide que no haga topless. Pues ella, ni corta ni perezosa y con todos los guardaespaldas al lado, se pone a hacer topless. Ole las narices de la niña…eso sí, luego empieza con el “uy, no me he dado cuenta, me he pasado…mi maridito se va a enfadar…”. Venga, hombre…

Me he leído el libro hace 2 semanas y a día de hoy no recuerdo nada destacable del argumento para comentar. Puedo decir que Anastasia me cargó sobremanera. Que no pasa prácticamente nada durante todo el libro (excepto la trama en torno al ex-jefe de Anastasia que es un poco de vergüenza ajena), sobre todo en la primera mitad. Que los personajes secundarios están totalmente desaprovechados y no aportan NADA a la trama principal. Que las escenas de sexo están puestas tan de relleno y llegan a saturar tanto que yo prácticamente me las saltaba. Que de nuevo Anastasia sigue mordiéndose el labio, ruborizándose y poniendo los ojos en blanco página sí, página también. Que lo de Bip me pareció el colmo de la ñoñería y de la no originalidad. Que se me hizo larguísimo y me aburrió mortalmente. Y me lo acabé sólo para hacer la reseña, aunque para lo que estoy haciendo casi ni debería haberlo comentado.

En fin…que me ha parecido una novela mala, muy mediocre en todos los aspectos. Lo único que me ha gustado ha sido el epílogo, en el que se incluyen algunos flashbacks del Christian niño, algunos otros del futuro de la familia Grey y sobre todo se narra el primer capítulo de la trilogía pero desde la perspectiva de Grey. Es decir, la novela acaba como empezó, con la entrevista entre Anastasia y Grey pero narrada por Christian. Esta parte sí me pareció interesante por incluir el encuentro desde una óptica distinta, aunque la originalidad del recurso es bastante discutible (el fanfic de Crepúsculo es tan evidente en los 3 libros…).

¿Mi consejo? Leeros el primero por conocer la historia que ha revolucionado a los lectores de todo el mundo durante este verano y porque constituye una novela entretenida, fresca y adictiva. Pero quedaos ahí. Para mi gusto, el segundo y especialmente el tercer libro no valen nada y probablemente os decepcionen. Eso sí, es mi consejo y mi opinión, pero creo que no es demasiado compartida. Estoy leyendo lo que otras personas opinan y comentan sobre esta entrega en la red y las reacciones son altamente positivas. Estoy alucinando un poco con la buena acogida de esta tercera parte, o tengo muy mal gusto o me he leído una novela distinta.

¿Por qué decidí leerlo?: Por acabar la saga, aunque repito que mejor me hubiera quedado en el primer tomo.

Lo mejor: El epílogo y lo poco narrado bajo la perspectiva de Grey. Y ya.

Lo peor: Que es tan idílico que resulta increíble y pedante hasta la náusea. Sin entrar en el pobrísimo estilo literario y la inexistencia de argumento.

¿Volvería a leerlo?: No.

¿Lo recomendaría?: Tampoco.

Link al libro en Amazon.es

Cincuenta sombras liberadas (Trilogía Cincuenta sombras 3) (Ficcion (grijalbo))

Otros libros del estilo que podrían gustarte:

Crepúsculo (Stephenie Meyer)
Luna nueva (Stephenie Meyer)
– La doncella dorada (Valerie Sherwood)
No te escondo nada (Sylvia Day)

Malosa.

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