Archivo mensual: febrero 2013

Feed – Mira Grant

Reseñado por Bitterblink

Feed - Mira Grant

Feed – Mira Grant

No es un secreto que a mi me gustan los libros de zombies atípicos y desde luego este es uno de ellos.

Mira Grant es el pseudónimo o más bien debería decir el “Nick” de Seanan McGuire escritora norteamericana de ciencia ficción que bajo este pseudónimo escribe la trilogía zombi de Newsflesh, de la que Feed es la primera de dicha serie.

Seanan Mcguire es también una conocida ‘Filker’ un término un tanto oscuro y difícil de definir que hace referencia a una subcultura friki de gente que canta o compone canciones de tipo “folk” con temática de ciencia ficción o fantasía y que en muchos casos se reúnen en convenciones igualmente de ciencia ficción o fantasía para cantar o tocar en público.

Me diréis que esto es un dato anecdótico pero creo que es importante porque hay que entender que este mundillo de los filker se mueve a través de redes sociales y de páginas web dedicadas a ello y que representa toda una subcultura en su conjunto con sus categorías y su lenguaje propio, alejada del gran público y esto tiene algo que ver con el libro.

Vamos al lío. Esta es la historia de Georgia y Shaun Mason, dos niños adoptados por sus padres después del Levantamiento. El apocalipsis zombi sucedió y el virus de Killes-Amberlee o KA sigue activo en el mundo provocando esporádicos brotes de no muertos entre los humanos y cualquier mamífero de más de 20 kg. Aparte de haber creado un mundo tremendamente paranóico donde el CDC tiene poder sobre la vida y la muerte para prevenir “brotes”, el otro efecto que ha tenido ha sido sobre el periodismo.

Durante el Levantamiento el hecho es que ninguno de los medios “tradicionales” estuvo a la altura desechando los rumores de zombies como bromas y disturbios cuando era evidente que se trataba de algo más. En ese sentido fue el submundo de los blogs el que gritó la verdad a través de cientos de páginas y donde se reunieron todas las experiencias (en muchos casos mortales) que tenían los humanos con los cadáveres animados permitiendo reunir mucha y valiosa información para enfrentarse a la plaga, mientras que los medios “oficiales” terminaron por hundir en el proceso suya pobre reputación.

Es en este mundo del periodismo alternativo, ahora para nada alternativo, en el que se mueven Georgia y Shaun. Georgia es una reportera, es decir habla de noticias de forma objetiva, mientras que Shaun es un bloguero de tipo “irwin” es decir, un aventurero que se mete voluntariamente en líos peligrosos con zombies y procura comunicar ese subidón de adrenalina a sus lectores mediante texto y videos editados por él. Ambos juntos con su amiga la rubia Buffy se dedican a escribir en su blog teniendo unos datos de audiencia medio decentes.

La sorpresa llega cuando el candidato demócrata a la presidencia de los EEUU les ofrece ser parte de su “equipo de medios” y que como “periodistas independientes”. Lo cierto es que tanto el candidato como su familia parecen gente agradable y razonable y tanto Shaun como Georgia se avienen a seguir la campaña pese a que hay algunos puntos que no convencen al principio.

Durante esta aventura como periodistas de la campaña un primer accidente parece despertarles del letargo, pero es cuando alguien termina muerto y zombificado cuando se dan cuenta de que alguien está intentando sabotear la campaña realmente y que ellos también son el objetivo.

La verdad es que es un libro realmente distinto, se nota que la autora ha sabido crear un mundo post apocalíptico verosímil. Verosímil porque es un mundo que siempre pende de un hilo, con medio país aun en manos de los zombies y el virus latente esperando despertar en cualquier momento.

Es un mundo paranoico donde nadie se quiere encerrar en un ascensor con otro si no ha pasado por un análisis de sangre previo, un mundo donde se tienen más relaciones por internet que en persona y donde las grandes aglomeraciones de gente son cosas casi desconocidas. Es el punto más fuerte del libro, su verosimilitud a todos los niveles incluso el tecnológico, pensemos que está ambientado en un futuro cercano y la tecnología resultante es fabulosa pero no parece sacada de una peli del espacio, es algo que esperamos ver en cualquier feria tecnológica de los próximos 5 años.

El mundo de los bloggers de noticias también se ha creado con precisión y sigue unas pautas reconocibles pero que son propias del libro, es decir, imagina el mundo de los bloggers del futuro en base a los eventos del Levantamiento.

Los personajes son algo flojos, salvo Georgia, que es el narrador habitual, Shaun está demasiado pirado para que sus parlamentos tengan mucho sentido. La relación entre los dos hermanos no tiene nada de fraternal, cierto es que no hay incesto de ningún tipo pero también es cierto que son dos niños recogidos que no comparten nada más que el apellido y que han cuidado el uno del otro porque no tenían otro remedio, parecen más un matrimonio de ancianos que dos hermanos jóvenes, pero encuentro que por sorprendente que pueda parecer no termina de ser un defecto.

Me sorprende que en demasiadas ocasiones son más paranoicos y bastante más listos que los servicios de inteligencia de EEUU esto ya empieza a oler, porque desde luego no resulta verosímil, pero es lo que le da gracia al libro, aunque sea encontrando pruebas de forma extremadamente evidente (bastaba con mirar), sin embargo es un fallo que se perdona porque permite avanzar al libro.

Respecto al final reconozco que para ser de una trilogía es medio autoconclusivo aunque deja muchos cabos sueltos, es decir si no supiera que hay otros 2 libros diría que es un final flojo, porque no te explican las motivaciones reales de los malvados de turno ni te dicen quiénes son realmente todos los culpables, aunque hay una especie de final, suficientemente emotivo y duro para hacer justicia a este libro.

Creo que hay pocos momentos de verdadera acción, uno a mitad de libro y otro hacia el final, el resto son “paseos” y reflexiones, la verdad no es exactamente lo que esperaba de un libro de “zombies” pero ya he dicho que es atípico, la falta de acción decepcionará un poco a los fans de esta literatura.

Lo califico de entretenido porque creo que faltan personajes más sólidos y no me termina de gustar el final, creo que podría ir a por el segundo pero creo que también creo que podría no hacerlo…

Calificación: Entretenido

Lo Mejor: El mundo verosímil que crea la autora, es genial te hacen sentir la paranoia, no se cuantos análisis de sangre aparecen en el libro pero pude contar 20 en unas pocas páginas y te hace sentir inmerso en el terror constante de esa sociedad

Lo Peor: solo un personaje sólido, el resto son sombras, un candidato demasiado bueno para ser verdad, la relación entre Shaun y Georgia es “rara” por lo menos, poca acción para ser un libro de este tipo

Lo Releería: No creo, salvo para recordar lo esencial para ir a por el siguiente

Lo Recomiendo: Si os gusta el periodismo o el mundo de los blogs igual os parece un libro de zombies que merece la pena

Link al libro en Amazon.es

Feed

Otros libros que podrían gustarte

Guerra Mundial Z – Max Brooks Ensayo periodístico de los eventos que desembocaron en el apocalipsis y la posterior guerra contra los zombies.

Apocalipsis Island – Vicente García Libro ambientado en las islas baleares post apocalípticas donde la gente convive con brotes de zombificación, no me hizo ilusión pero me recuerda al tipo de futuro imperfecto de este libro.

Bitterblink

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No soy un serial killer – Dan Wells

NoSoyUnSerialKiller

Reseñado por Malosa.

Vaya librito más curioso…me ha encantado, tengo que reconocerlo. Quizá ha influido mi pequeña obsesión por el mundillo de los asesinos en serie…o quizá me ha ganado su jovencísimo protagonista. Sea lo que sea, me ha resultado muy amena la lectura de esta novela.

Sobre el escritor, poco había oído hablar hasta que encontré este libro, más bien nada. Es americano, tiene 36 años y es un reconocido amante de la ciencia ficción desde muy pequeño. Su pasión por la lectura le llevó a estudiar Filología Inglesa y ha trabajado en marketing y como publicista.
No soy un Serial Killer es su primera novela, el inicio de la Trilogía de John Cleaver, a la que siguen Mr. Monster y No quiero matarte (este último aún no publicado en español). Trilogía que, dado lo que me ha gustado su primer volumen, pienso leerme enterita.

Dan Wells nos cuenta la historia de John Cleaver, un chaval de 15 años que vive con su madre. ¿Lo normal, verdad? Pues no. John es atípico porque su familia trabaja en una funeraria y se dedica a preparar y embalsamar cadáveres. Y es atípico porque él les ayuda en la tarea. Y porque es un muchacho retraído, extraño y con algunos problemas mentales. Y no es para menos…John es un sociópata.
La historia comienza un día cualquiera en la vida de nuestro protagonista, en la que el muchacho batalla con su madre, sus relaciones en el instituto y sus propios pensamientos oscuros. Pero todo parece cambiar cuando en su ciudad natal se descubre un asesinato especialmente cruento. Asesinato que pronto apunta a un despiadado asesino en serie. Al que John, por supuesto, seguirá y decidirá atrapar…

Me ha gustado mucho la primera incursión de Dan Wells en el mundillo literario. Principalmente destacaría 3 bazas ganadoras de esta novela:

1. Su originalidad: Hablamos de una novela cuyo protagonista es un chaval de 15 años, que vive entre cadáveres embalsamados y que acude regularmente a terapia por su sociopatía diagnosticada. A esta novela se le puede tildar de muchas cosas, pero nunca de convencional.

2. Lo bien que te cae su personaje principal: Para mí es el punto fuerte de esta novela y lo que la hace remarcable, su protagonista. Es curioso cómo el autor es capaz de hacer conectar al lector con un personaje tan atípico y con el que puedes identificarte tan poco (es un asesino en serie en potencia!!). Pero lo consigue. Logra una empatía altísima con John Cleaver y lo mejor aún, hace que te caiga super bien y que te rías con él a carcajadas.

John es un sociópata, lo que implica que no tenga empatía con su entorno ni experimente sentimiento alguno con sus semejantes. Sabe que su madre está contrariada o triste por determinados gestos posturales y ante ellos John tiene respuestas tipo para tener un comportamiento normal. Ante el disgusto de su madre, sonríe de forma mecánica, no porque sienta ganas de sonreir, sino para que no le traten de loco. No experimenta amor, sino instintos oscuros y de asesinato, pero John quiere ser normal y sabe que eso no está bien. Así que se impone reglas, se prohíbe cosas e intenta encuadrarse en esta ansiada normalidad. Porque no quiere ser un asesino.Todo este conflicto moral del protagonista está genialmente tratado desde un punto de vista psiquiátrico o comportamental, además de derrochar frescura y humor.

3. Su capacidad de enseñar divirtiendo: Poco a poco, como quien no quiere la cosa y a partir de las reflexiones y acciones de nuestro protagonista, Dan Wells incluye muchísimas enseñanzas sobre el serial killer: su perfil psicológico, modo de pensar y actuar, ejemplos de asesinos famosos…La novela incluye un compendio sobre el asesino en serie de lo más completo que he leído. Y por supuesto consigue que te lo aprendas sin darte cuenta, con mayor efectividad que un ensayo serio sobre el tema. Un 10 para Wells en este apartado.

¿Qué no me ha gustado? Principalmente el cambio de género que incluye Wells a mediados de la novela. Es decir, se trata de un libro que podríamos encuadrar en el género de suspense, thriller, policíaco o incluso de psicología. Y con estas premisas la novela funciona muy bien. Pero en un punto dado el autor cambia el registro y la ambientación, encuadrando la historia en un género totalmente diferente, que no nombraré para no incurrir en un spoiler. Y para mi gusto ese cambio de perspectiva no le va bien al relato, le resta seriedad al conjunto y no aporta un valor añadido al mismo, ni siquiera en entretenimiento.

Excepto por el punto anterior, me ha parecido una historia muy entretenida, con un protagonista tremendamente carismático, provocador y simpático, y que además lleva perfectamente el curso del relato. Novela con la que te reirás y aprenderás un montón sobre los serial killers. Totalmente recomendable si te gusta el género.

Por qué decidí leerlo: Porque me encantan las historias relacionadas con los asesinos en serie, criminología, sociopatía y demás. Y encontré por casualidad este título, que en seguida atrajo mi atención.

Lo mejor: Los 3 puntos de arriba: originalidad, protagonista y enseñanza divertida. Sobre todo el segundo.

Lo peor: Ese cambio de género tan poco acertado.

¿Volvería a leerlo?: Seguro, me ha gustado mucho. Aunque ahora mismo me voy a por el segundo de la saga, Mr. Monster.

¿Lo recomendaría?: Sí o sí. Tanto a amantes de la policíaca, como de los asesinos seriales, como a profanos en la materia que quieran conocer de forma amena y fácil la mente y acciones de los serial killers.

Link al libro en Amazon.es

No soy un serial killer (Booket Logista)

Otros libros del estilo que podrían gustarte:

– Mr. Monster (Dan Wells)
Mi vida con los asesinos en serie (Helen Morrison)
El silencio de los corderos (Thomas Harris)
Depredadores humanos (Janire Rámila)

Malosa.

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Película – Django Desencadenado

CartelCine Django vBlanca.ai

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Quentin Tarantino (Reservoir Dogs, Pulp Fiction, Kill Bill, Malditos Bastardos)

Guión: Quentin Tarantino

Reparto

  • Jaimie Foxx
  • Christoph Waltz
  • Leonardo DiCaprio
  • Kerry Washington
  • Samuel L. Jackson
  • Don Johnson

Me temo que a Tarantino no le tengo muchas simpatías. A la hora de hacer reseñas de películas me considero muy condescendiente con la mayoría de títulos, les doy una oportunidad a casi todos porque creo que muchas veces lo merecen. Siempre hay algo positivo en casi todas las películas e intento liberarme de prejuicios. Pero tengo unos pocos realizadores y géneros en mi lista negra, y junto con los hermanos Coen -aburridos y lentos hasta la médula- Tarantino es de aquellos que no recomendaré nunca pagar por ver sus películas. Es más, no suelo estar a favor de la piratería, pero en este caso haré una excepción porque creo que no merece ni mi dinero ni el del resto de la gente.

Creo que Tarantino está excesivamente sobrevalorado, desde Sundance y Reservoir Dogs. Él lo sabe y se lo tiene creído. Es engreído y prepotente en lo personal, y si la industria no le premia lo que hace es sacar a pasear sus deslenguados comentarios y no dejar títere con cabeza, para que por lo menos se lleve la etiqueta de enfant terrible e ir de realizador sobrado tangencial con el mercado.

Es engreído y prepotente en lo fílmico, porque se piensa que cualquiera que se siente en una butaca tiene que aguantar más de dos horas de metraje con diálogos lentos y estirados como un chicle, alargando la tensión de escenas que sabes que van a acabar mal, con sangre y vísceras salpicando las paredes. Si eso no se lo perdono a Kubrick (que éste sí que tiene un pase, y por lo menos tiene el buen gusto de no mostrar gore), menos a él ni a los Coen. El tema de mostrar violencia explícita dando un festival de hemoglobina en pantalla también demuestra lo mediocre que es como director. En vez de sugerir y demostrar delicadeza, que sería lo difícil, se sumerge en lo más bajo de la serie B de todos los tiempos pretendiendo causar emociones en forma de impresión desagradable al espectador con sus tomas explícitas.

Lo peor de todo es que lo disfraza de homenaje a la serie B y a los subgéneros fílmicos (en este caso mezcla el espagueti-western con el cine blaxploitation negro de los 70), y para ello recubre sus películas de una pátina de cutrez y casposidad falsamente lograda, dando una presuntuosa sensación de conocimientos del cine de bajo presupuesto de otras épocas. La diferencia está en que el sentido de hacer una película de serie B es la falta de dinero y medios, mientras que sólo con el presupuesto de sangre falsa que utiliza una cinta de Tarantino se podrían rodar varias películas. Y sin embargo, resulta sonrojantemente estúpido verle realizar un zoom precipitado de primer plano con un falso movimiento de cámara amateur. Mil veces mejor presenciarlo en una cinta de Sergio Leone o -nos ha fastidiado- al George Roy Hill de El Golpe.

Tampoco soporto esa manera de tomar por tontos a los espectadores a base de hacer a los villanos repelentes. Nazis muy malos, terratenientes esclavistas y racistas, asesinos sin escrúpulos… Polariza a sus personajes malvados, lo que carga de razones al protagonista de la función para tomarse la justicia por su mano, haciendo que el público empatice y desee el momento último de violencia gratuita. Me encanta el cine de acción y los protagonistas duros, pero odio esa manera de manipular a la audiencia.

Hasta el momento se habrá comprobado que no he mencionado casi nada en concreto de la película objeto de crítica, ni falta que hace. Todo lo que estoy diciendo se aplica a Django Desencadenado y a toda su filmografía, a priori, dispar. Pulp Fiction se salvó la primera vez que la vi, pero después de ir pasando por otros títulos del director (sobre todo Death Proof) desistí y me prometí no volver a darle ninguna oportunidad. La siguiente revisión que hice de Pulp Fiction, me di cuenta que la gracia de la película eran los segmentos desordenados temporalmente de la historia, y para eso lo hace mil veces mejor Christopher Nolan en Memento, sacando menos sangre en pantalla, yendo más al grano y presuponiendo más inteligencia al espectador. Antes que recomendar Malditos Bastardos, sugiero al espectador la coetánea Valkiria. Y si lo que buscan es un revival del western, es mil veces mejor Sin Perdón, con la misma violencia pero con mejor gusto, y un homenaje en toda regla a todas las películas del género.

El argumento es lo de menos. Django es un esclavo negro de la América sudista previa a la guerra civil. Es liberado por el doctor Schultz, un falso dentista alemán que es en realidad un cazarecompensas. Django decide asociarse con él con el fin de ganar un dinero e ir en busca de su esposa Broomhilda, vendida al dueño esclavista de una plantación llamado Calvin Candie. El papel que representarán los dos asociados, siendo Django un negro en libertad en un mundo donde no se les permite ni montar a caballo, causará revuelo y sorpresa. Lo cual no será óbice para pegar tiros por doquier y hacer reflexiones sobre el racismo pasado y presente en los USA, en el viejo Oeste en general y en el género cinematográfico del western en particular.

Ku Kux Klan, plantaciones de algodón, peleas clandestinas, tiroteos,… hasta el personaje de Samuel L. Jackson es sintomático del tema del racismo que se trata, básicamente por comparación, con el resto de películas de género o temática similar, sin protagonistas de color reseñables en ningún papel (salvo Lo que el viento se llevó). Tarantino se erige en defensor de la causa anti-racista investido con un autoesgrimido rigor histórico (ya lo hizo en Malditos Bastardos) y que, contradictoriamente, le da un look a su protagonista más parecido a Wild Wild West o a Matrix (no digo que no existiesen, pero ¿qué precio tendrían unas gafas de sol en aquella época?).

No es que me esté poniendo a favor del esclavismo, por supuesto. Pero esa manía de ser más blaxploitation que Spike Lee hace que se acerque más a las maneras forzadas de Eddie Murphie por meter gente de raza negra en la temática de películas donde nunca la ha habido (son más realistas películas como “El Sargento Negro”). Y que encima me lo disfracen de verosimilitud, pues como que no trago, oiga.

Algunos de los actores no lo hacen mal, pero si la película es mala no es culpa suya. Chris Waltz es buen actor y hace un buen trabajo; su personaje es agradable y cae muy bien (al contrario que en Malditos Bastardos),  pero a estas alturas no me dan gato con liebre y veo más allá del guión que le han puesto en bandeja. Jaime Foxx realiza una penosa interpretación creyendo que ni el mismísimo Will Smith o Denzel Washington le superarían, pero en la segunda parte del metraje se desprende de la careta de tembloroso pistolero del inicio para pasar a ser un vengador sin escrúpulos bastante inverosímil (ya no te digo nada del personaje de su esposa). Mención especial a uno de los habituales cameos del director, que se me atragantó cuando lo vi. A ver cuando se da cuenta de que no es Hitchcock y que éste, además, tenía la consideración de no tener más afán de protagonismo -ni diálogo- de lo necesario.

Por lo menos nos queda DiCaprio. Actor que me ha demostrado con creces que es capaz de salir del club de los guapos para aprovechar su tirón en pantalla y hacer cosas interesantes. Ya puso en boga su valía en la temprana A quién ama Gilbert Grape. Nos hizo creer que era el eterno ídolo para jovencitas en Titanic. Me hizo reconciliarme con Spielberg en la divertida Atrápame si puedes; pero desde luego que fue en Diamante de Sangre donde me cautivó (y se consagró en mi opinión), haciendo una gran interpretación que desde lejos parecía otro típico papel de chuleras protagonista. Y Origen, confirmó que era capaz de llevar el peso de un thriller de matrícula de honor. Aquí es el villano repelente, sin mérito por lo que ya he dicho antes, pero si leemos entre las líneas de su interpretación, vemos unos ademanes de actor profesional (ese ligero amaneramiento, por ejemplo). Y si además le sumamos el hecho de que no se llevó muy bien con el director durante el rodaje (debieron de llegar a las manos), ya acaba de gustarme del todo.

En definitiva, recomiendo no perder el tiempo ni el dinero. Mucha sangre recubierta de poesía barata; diálogos interminables que llevan la tensión hasta límites insoportables; personajes inverosímiles; relectura del western a su manera; casposidad pretendida -y pretenciosa- de serie B en el montaje, en los planos y en la banda sonora; homenaje a subgéneros que no deberían homenajearse (más bien superarse para intentar hacer mejor cine);… Todo esto da como resultado mi primera reseña con una nota francamente mala.

Calificación: Muy mala.

Lo Mejor: DiCaprio, Chris Waltz y, a ratos, Samuel L. Jackson.

Lo Peor: Todo. Básicamente lo resumo en mi último párrafo.

La vería de nuevo: Ojalá que no vuelva a ver nada de este director, pero sé que no será así.

La Recomiendo: No. Ya he dado otras alternativas a su cine. En este caso en concreto, la excelente Sin Perdón.

Películas similares: Sin Perdón (obra maestra de Eastwood que también tiene de coprotagonista a una persona de raza negra, más verosímil); Grupo Salvaje (Sam Peckhinpack fue pionero con la violencia en el western); La muerte tenía un precio; El bueno, el feo y el malo; El sargento negro (John Ford también era creíble con el tema del racismo en el Oeste en esta cinta); Lo que el viento se llevó (una joya que nos muestra sin tanta parafernalia la situación esclavista de la época); Kill Bill (por la historia de venganza sangrienta que narra Tarantino, también malísima); Wild Wild West (por lo anacrónico de las situaciones y personajes del Oeste)

Ficha en IMDB: http://www.imdb.es/title/tt1853728/

Tráiler en You Tube (español):

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El grito de la tierra – Sarah Lark

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Reseñado por Malosa.

Esta novela se trata de la tercera y última entrega de la saga escrita por la alemana Sarah Lark y ambientada en Nueva Zelanda, entre los siglos XIX y XX. En este caso la historia comienza en el año 1907 y narra las peripecias de 2 mujeres, Gloria y Lilian, bisniestas de las protagonistas del primer libro de la mencionada saga.

De nuevo Lark utiliza el tirón de una saga familiar como baza principal de su novela, realizando a su vez un fresco bastante acertado de los paisajes y modo de vida de un país tan exótico y lejano a nosotros como es Nueva Zelanda.

Sinopsis

La infancia de Gloria termina abruptamente cuando es enviada junto con su prima Lilian a un colegio en Gran Bretaña. Si bien Lilian encaja en las costumbres que impone el viejo mundo, Gloria quiere volver a toda costa a la tierra que la vio nacer, para lo cual ideará un atrevido plan. El profundo sentimiento que la empuja a regresar marcará su destino y convertirá finalmente a Gloria en una mujer más fuerte…y más insensible a lo que le rodea.

Opinión personal

Me gustó En el país de la nube blanca (primero de la serie), me apasionó La canción de los maoríes (segundo y para mí más acertado volumen de la saga) y me ha entretenido El grito de la tierra. Pero sólo entretenido. No sé si es que Lark ha perdido fuelle en esta última entrega o que ya me había contado todo lo que tenía que contar o que sus personajes no transmiten fuerza y son meras copias de sus antecesoras…la cosa es que este libro es el peor de la trilogía. Está claro que aquí no se cumple el dicho de que segundas partes nunca fueron buenas.

  • Inicio y ritmo de lectura: He de decir que me costó bastante ubicarme en la historia. No tenía recientes los dos libros anteriores y al principio me costaba mucho saber quién era hijo de quién, nieto o pariente. Y cuál era la historia que había detrás de cada personaje. No es fundamental para entender el tercer libro, pero es mucho mejor tener la foto completa.
    En cuanto al ritmo, la historia presenta altibajos. Va cambiando de un personaje a otro, pero no logra compatibilizar igual de bien el entretenimiento con todos ellos. Hay algunas tramas que a mí, personalmente, me sobraron. Por ejemplo la de Lilian y Ben. Sinceramente, me daba igual lo que les pasara.
  • Estructura: Más o menos sigue las pautas marcadas en sus anteriores volúmenes, alternando el desarrollo de la historia en torno a sus 2 protagonistas femeninas. Aunque en esta entrega tenemos algunas diferencias.
    Triple protagonismo compartido: Aparece una figura masculina que irrumpe con fuerza en la historia y les disputa la presencia a las otras dos: Jack. Creo que es un acierto, ya que los femeninos me parecen bastante pobres y además el masculino protagoniza una de las tramas más importantes y distintas: todo lo relacionado con la primera guerra mundial.
    Introduce lugares diferentes a Nueva Zelanda, tanto Inglaterra, como EE.UU (de la que la autora no describe nada, todo hay que decirlo) como sobre todo Turquía y la batalla de Galípoli. Aquí creo que lo hace bien la escritora, plantea una descripción bastante acertada de lo que es la guerra y la contraposición de los deseos juveniles de lucha, triunfo y protagonismo frente al dolor, la muerte y la realidad de un conflicto bélico.
    Como de costumbre se centra más en unos personajes que en otros, en este caso olvida a Lilian en favor de Gloria, sustitución que para mi gusto fue un acierto ya que el personaje de Lilian me pareció ñoño y manido. Prefería leer sobre Gloria aunque la autora consiguiera que me resultara antipática, porque presenta mayor cantidad de matices.
    Por fin, la cultura y modos de vida maoríes aparecen descritos con mayor detalle en esta novela, de la mano de los estudios de Elizabeth, por un lado y la convivencia de Gloria, por otro.
    Un final bastante flojo, con la reunión de todos los personajes en una especie de fin de fiesta de lo más tópico que puede haber. Me esperaba algo un poquito más trabajado tras 3 libros de revueltas familiares.
  • Personajes: Es creo el punto clave de este libro y en general de los escritos por la alemana. Sin embargo en este caso no me han convencido mucho. Sus femeninos son muy flojos:
    Lilian, por un lado, es una copia mezclada entre la espontánea Gwyn que llegó a Nueva Zelanda y la inocente Elaine que se enamoró de un hombre inadecuado.
    Gloria, por otro, es una persona algo perturbada, cuya timidez, falta de decisión inicial y frialdad le resultan claramente antipáticas al lector, a pesar de las terribles situaciones por las que se ve obligada a atravesar. Además, la evolución de su personalidad es extraña y sus reacciones más bien ininteligibles (no me la creo, casi nada de lo que hace resulta lógico).
    También destacar que las interacciones entre Gloria y Jack al final del libro son también de lo más incoherentes, por no decir exasperantes…
    Y por último, ¿qué le ha pasado a Gwyn? ¿Es la vejez lo que le aporta esa personalidad estragadora o Sarah Lark se ha columpiado, queriendo recalcar tanto el protagonismo de Gloria que se ha olvidado del pilar fundamental de esta saga?

Conclusión, pues eso, entretenido. No es ninguna maravilla, se lee con gusto pero no tiene la misma magia de sus anteriores volúmenes. Si eres fan de la trilogía, es casi obligado que la acabes. Pero no te esperes un colofón final a esta epopeya familiar en Nueva Zelanda porque no lo vas a encontrar.

Por qué decidí leerlo: Quería saber cómo terminaba la saga de Lark. Aunque la verdad, todos los libros son autoconclusivos y podrían leerse independientemente.

Lo mejor: El personaje de Jack. La descripción de la batalla de Galípoli.

Lo peor: Su pérdida de magia. Los flojísimos personajes femeninos. Los secundarios que no dicen nada (Ben, por ejemplo). Su final casi de teleserie barata.

¿Volvería a leerlo?: No, este no. Igual el segundo de la serie. Aunque probablemente me leyera antes otros libros de la autora, parece que está escribiendo otra saga ambientada en Jamaica.

¿Lo recomendaría?: A fans de la autora sí. A los que gusten de sagas familiares o novelas de viajes y paisajes, les recomendaría el segundo y primero de la trilogía, por este orden.

Link al libro en Amazon.es

El grito de la tierra (Grandes Novelas (b Edic.))

Otros libros del estilo que podrían gustarte:

La canción de los maoríes (Sarah Lark)
Bajo el sol de Kenia (Barbara Wood)
– El jardín olvidado (Kate Morton)
Los pilares de la tierra (Ken Follet)

Malosa.

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