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Película – El apartamento (revisión)

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Apartment

Año: 1960

Director: Billy Wilder (El crepúsculo de los dioses, Sabrina, La tentación vive arriba, Con faldas y a lo loco, Irma la dulce, En bandeja de plata, Primera plana)

Guión: Billy Wilder, I. A. L. Diamond, Doane Harrison

Música: Adloph Deutsch

Fotografía: Joseph LaShelle

Reparto

  • Jack Lemmon
  • Shirley MacLaine
  • Fred MacMurray
  • Ray Walston
  • Jack Kruschen

Hace poco tuve ocasión de ver en pantalla grande una reposición de esta obra maestra del cine llamada “El Apartamento”. Una ocasión única para sentir la emoción en una sala de cine de ver una de las mejores comedias de la historia, rodada en la plenitud creativa de un genio llamado Billy Wilder, y durante la era dorada de un Hollywood en su madurez creativa como corriente artística, siendo a partes iguales capaz de emocionarnos, y de ser fiel testimonio de su época. Y es que en esta etapa las obras maestras se creaban a velocidad de crucero, y (si obviamos sus grandes dramas como “El crepúcusculo de los dioses”) así es como este maestro llamado Billy Wilder se coronó como rey absoluto de la comedia ligera, con títulos tan famosos como “Con faldas y a lo loco”, “La tentación vive arriba”, o “En bandeja de plata”. Películas que tenían a unos intérpretes en estado de gracia, desarrollaban un guión perfecto sin fisuras que hacía avanzar él solito la trama, y provocaban carcajadas entre el público como pocos realizadores podían lograr; aparte de tener siempre un puntito de ternura que dejaban un regusto dulce en el espectador (sin necesidad de tirar de humor grueso o chabacano como ocurre con el humor actual), pero sobre todo, sin resultar películas ñoñas o demasiado inocentonas. Todos recordamos las vicisitudes de Lemmon travistiéndose mientras a su pareja masculina no le importaba que fuera hombre en “Con faldas y a lo loco”, la profesión de Shirley McClane en “Irma, la dulce”, o la subtrama de esta “El apartamento” con la infidelidad machista típica en los cincuenta, donde era normal que los hombres tuvieran sus queridas para divertirse después del trabajo. Desde luego que las comedias de Wilder son atemporales y han marcado un camino a seguir en el género. Y la relevancia de esta película y ase hizo patente en el momento de su estreno. Ganó cinco Oscar, al mejor director, al mejor montaje, a la mejor película, a la mejor dirección de arte y al mejor guión original. De hecho, su importancia es tal, que la cinta está preservada en el archivo de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

C.C. Baxter es un humilde trabajador de una gran compañía de seguros con sede en el centro de Nueva York. Por las mañanas miles de personas entran y salen de unas oficinas superpobladas con el ánimo de prosperar en su trabajo y conseguir un ascenso. Ése es el propósito de Baxter, y para ello se vale de su reclamado apartamento en el centro de Manhattan. Un preciado pisito de alquiler ni demasiado grande ni demasiado pequeño, del que hacen uso de manera abusiva sus superiores para tener un lugar donde dar rienda suelta a sus prohibidos escarceos amorosos. En efecto, la llave de su piso va de mano en mano por la planta de los ejecutivos y las molestias que esto le causa al pobre Baxter son a menudo tragicómicas, desde tenga que pasar la noche en un parque por no tener acceso a su propia vivienda, hasta que sus vecinos le confundan con un vividor rompecorazones sin escrúpulos. Pero la suerte de C.C. Baxter está a punto de cambiar, y el hecho de que uno de los principales ejecutivos del área de Recursos Humanos se entere de las prácticas poco honrosas de sus empleados puede dar un vuelco a esta situación; y para complicarlo todo, a la vez conoce a una de las jóvenes ascensoristas del edificio. Una chica guapa, agradable y simpática, por la que todas las miserias de la vida se compensan y hace que todo sea más llevadero.

“El apartamento” es una película deliciosa, con grandes momentos para hacer reír al espectador y también con su puntito de drama. En efecto, las situaciones por las que pasa el personaje de Lemmon son en ocasiones para echarse a llorar, puesto que encarna al clásico pobrecillo envuelto en problemas sin merecerlo. Pero todo ello queda tamizado por su interpretación, una de las mejores de su carrera, donde su repertorio cómico es inacabable y que lleva el guión (también co-escrito por el propio Wilder), a límites del género nunca vistos, y que merece situarse a la misma altura de los grandes del cine (Charlot, Buster Keaton). Su cabeza moviéndose a la vez que la máquina de escribir, las infinitas llamadas para cambiar la cita de uno de los usuarios del piso, el baile de Nochevieja en el bar con un ligue, la raqueta de tenis usada como improvisado escurridor de espaguetis,… Hay tantos momentos mágicos en esta película que es difícil quedarse con uno solo. Su contrapunto perfecto es una agradable Shirley MacLaine, nunca tan guapa como aquí y su personaje perfectamente perfilado, con sus preocupaciones y sus motivaciones. La trama da tantas vueltas y hay tantos giros de guión, que cada situación es una pirueta interpretativa más de los protagonistas, diseñadas para tocar en el momento adecuado la fibra en el espectador.

De hecho, la película funciona perfectamente como radiografía de la sociedad del momento, con ese machismo heredado de décadas anteriores donde los hombres tenían vidas paralelas en función de la familia o de las amantes del trabajo. Igual que lo mostrado en la serie Mad Men, pero sin la distancia crítica de la mirada actual (lo cual es más difícil y meritorio). Ya se encarga Wilder de atizar ese reprobable comportamiento infiel mediante las odiosas decisiones del personaje de Fred MacMurray, por ejemplo. Y el retrato costumbrista de la sociedad neoyorkina de los sesenta es certero y punzante, y de hecho vemos sus fiestas, su trabajo, sus casas… La ciudad (y no digamos ya el propio apartamento) es un protagonista más, y es de esas películas (junto con Desayuno con Diamantes, por ejemplo) en las que Nueva York nunca estuvo tan bien dibujada (antes de la era Woody Allen).

Pero si me tengo que quedar con algo, es el final. Rápido, precipitado, con una sombra de drama dibujado segundos antes, para alegrarnos acto seguido el alma con un final feliz nada previsible, con esa partida de cartas inacabada. Unos minutos antes, (por si en algún momento pensábamos que era un trepa sólo interesado en el ascenso), el personaje de Lemmon ya se ha dignificado de manera absoluta con el juego de llaves de su apartamento, jugando con el espectador, y dejando que por un breve leve instante malinterprete la situación. Toda una jugada que muestra una labor de guión perfecta, y el digno final a una película que durante todo el argumento ha captado la atención del espectador, marcando el ritmo sin que le dé tiempo a aburrirse. Una película perfecta de principio a fin por sus actores, su guión, su fotografía en blanco y negro, su música, su mezcla de drama y comedia, su trama y temática subyacente (la del intento de prosperar a toda costa en una sociedad ultra competitiva), su crítica social, los decorados donde está rodada, y la ciudad que sirve de escenario. Una obra maestra de un genio que difícilmente veremos repetir.

Calificación: Obra maestra.

Lo Mejor: Todo, es la confluencia perfecta de circunstancias en una época que daba grandes películas cada poco tiempo.

Lo Peor: Que ya no se hagan películas así.

La vería de nuevo: Siempre

La Recomiendo: Por supuesto.

Películas similares: Cualquiera de las grandes comedias de Billy Wilder.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0053604/

Tráiler en You Tube (español):

 

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Película – El maestro del agua

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Water Diviner

Año: 2014

Director: Rusell Crowe

Guión: Andrew Anastasios, Andrew Knight

Música: David Hirschfelder

Fotografía: Andrew Lesnie

Reparto

  • Rusell Crowe
  • Olga Kurylenko
  • Jai Courtney
  • Cem Yilmaz
  • Yilmaz Erdogan

Entre lo poco interesante que encontramos en la cartelera en estas fechas, tenemos la primera incursión de Rusell Crowe en tareas de director, siguiendo el camino que otros grandes actores llevaron en su día para dar un salto en las tareas del mundo cinematográfico. Robert Redford, Clint Eastwood, George Clooney, (o también recientemente Ryan Gosling) son muestras de actores que un día decidieron demostrar que su talento no sólo se circunscribe a figurar delante de las cámaras, dando en algunos casos unos resultados extraordinarios. Sin desmerecer al bueno de Crowe, que con su cara de bruto australiano con un toque de buenazo nos ha dado grandes papeles, me temo que como realizador no logra brillar en esta ocasión, en una cinta que peca de tediosa y algo estirada. La historia de la desastrosa y cruenta participación de Australia y Nueva Zelanda en la Primera Guerra Mundial ya fue contada con mayor dramatismo e intensidad en la cinta de Peter Weir, Galípoli, con un tempranero Mel Gibson y una banda sonora de Jean Michel Jarre que pasó a la historia en los primeros ochenta. Recordando la fuerza e intensidad de dicha cinta, es inevitable no buscar paralelismos entre las dos historias, y sin embargo la incursión de Crowe no sale bien parada. Por lo menos tenemos una lección de historia y una ambientación lograda, que nos hace retroceder a otra época en la que todavía quedaba algo de romanticismo por el entorno socio político en el que nos movíamos.

Un experto zahorí australiano, ducho en el arte de buscar pozos y corrientes de agua en parajes desérticos, emprende un viaje a Turquía para buscar a sus tres hijos desaparecidos en la batalla de Galípoli. Estamos en 1919, y la primera guerra mundial ha dejado tras de sí un imperio otomano dividido y ocupado por distintas representaciones internacionales, y donde la sangre de los combatientes australianos riega el territorio que fue una vez testigo de una de las batallas más crueles de la guerra. Nuestro protagonista se ve en la necesidad de conocer el destino último de sus tres vástagos, y tras un viaje de miles de kilómetros encontrará la ayuda en quien menos podría esperárselo. La crueldad de la guerra, un país conflictivo y caótico que intenta cerrar sus heridas, y el amor incondicional de una madre y su hijo será lo que encuentre en este periplo donde la intuición para encontrar agua será casi de tanta ayuda como los papeleos burocráticos de la Commonwealth aliada, ganadora de la guerra.

Con un revestimento de época y una puesta en escena correcta, El maestro del agua comienza de manera impecable y a ratos atroz. Un granjero en un desierto inhóspito al otro lado del globo y una guerra incomprensible. Una desgracia familiar y unos ideales entrevelados, nos hacen pensar en idealismo y aventura, hasta que la cinta se adentra en terrenos indefinitorios que nos hablan (buf) de memoria histórica y de alianza de civilizaciones; dejando de lado la historia de la búsqueda de agua que podría haber tenido más interés para el espectador que la de los hijos. Por lo menos, la metáfora del zahorí que busca el líquido elemento está servida y sobrevuela todo el metraje, aunque por momentos Rusell Crowe despliega habilidades sobrenaturales que no sabemos si salen del vínculo paternofilial inherente a todos los padres, o de un poder extrasensorial fuera de todo entendimiento.

El problema es que Crowe se esfuerza en vano en hacer una película trascendente que se muestra vacua a mitad de visionado. No ha sido capaz de rematar el planteamiento de la historia a mitad de cinta y el aburrimiento hace acto de presencia quizás demasiado pronto. La puesta en escena es clásica y profesional, presentando una corrección y una formalidad meritorias para un principiante; Turquía en las primeras décadas del siglo XX está bien retratada y presenta ese aire cosmopolita y de romanticismo convulso que debió de tener en aquellos años. Y él como actor protagonista está bien plantado en la historia dando el pego como granjero australiano con buen trasfondo (¡no podía ser de otra manera!). Y la Kurylenko también está correcta en su papel de esposa extranjera resignada. Pero a pesar de ellos, la película tiene un toque almibarado que no se logra quitar a pesar de las crueles escenas del campo de batalla, y eso se resiente a partir de la media hora. Y entre medias, la ya citada música de la película de Peter Weir -Galípoli- sigue resonando en nuestra cabeza para recordarnos que nos gustó más aquella historia que ésta, que parece un epílogo mal cerrado de la batalla.

Calificación: Entretenida

Lo Mejor: La ambientación

Lo Peor: El torpe resultado a pesar del esfuerzo de Rusell Crowe

La vería de nuevo: No

La Recomiendo: No

Películas similares: Galípoli

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt3007512/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Sr. y Sra. Smith (revisión)

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Mr. And Mrs. Smith

Año: 2005

Director: Doug Liman (El Caso Bourne, Al filo del mañana)

Guión: Simon Kinber

Música: John Powell

Fotografía: Bojan Bazelli

Reparto

  • Brad Pitt
  • Angelina Jolie
  • Vince Vaughn
  • Kerry Washington
  • Adam Brody

Mira que me gusta horrores esta película… y eso que es una comedia sin demasiadas pretensiones y que el tiempo se ha encargado de poner en su lugar, que es el de las cintas con un notable raspado, sin llegar al sobresaliente. Pero guardo un gran recuerdo de ella cuando la vi en el cine en su estreno en 2005, y este arte va parejo precisamente de las sensaciones subjetivas que nos provocan las películas al verlas en pantalla grande, el sabor que nos dejan al salir de la sala, las personas con quien íbamos o el momento de nuestras vidas que nos tocó vivir. Y “Sr. y Sra. Smith” mezcla genialmente la acción con la comedia en un tema no por explotado en el cine, menos ocurrente, que es el de la lucha de sexos y el hastío que produce la rutina del matrimonio en las relaciones de pareja. Pero sobre todo, esta cinta será mundialmente recordada por una cuestión extra cinematográfica: fue la película en la que Brad Pitt y Angelina Jolie se conocieron, se arrejuntaron, y pasaron a ser una de las parejas más icónicas, reconocibles y extrañamente altruistas del momento. Aunque Doug Liman pueda no resultar excesivamente reconocible como realizador de cine, sí que es responsable de la fascinante “El Caso Bourne” y “Al filo del mañana”. Y su estilo de filmación es claro, conciso y rueda especialmente bien las escenas de acción, sin abusar de los movimientos de cámara pero usando adecuadamente los zooms y las ralentizaciones en las peleas.

John y Jane Smith son un matrimonio que llevan cinco años casados (o seis, no se ponen de acuerdo), y la rutina se ha apoderado de ellos. Desde la consulta de un psicólogo de pareja intentan arreglar lo que sea que ha dejado de funcionar en sus vidas. Tras conocerse y derrochar pasión en un convulso país sudamericano, con una vida aparentemente normal y acomodada, sus trabajos y su casa, ambos viven de espaldas a las realidades que se ocultan entre ellos: son expertos asesinos a sueldo que trabajan para organizaciones ultrasecretas rivales. Cuando les asignen sin saberlo el mismo trabajo, será cuando choquen frontalmente para descubrir las mentiras en las que han vivido durante cinco (o seis) años; y las discusiones de pareja pasarán a un nuevo nivel que el resto de los mortales jamás podrán imaginar…

Si juntamos la icónica “La Guerra de los Rose” (aquella cinta ochentera donde Michael Douglas y Kathleen Turner se tiraban los trastos a la cabeza hasta extremos violentamente insospechados) con el tono paródico de “Mentiras Arriesgadas” (donde James Cameron nos contó, Arnold Schwarzenegger y Jamie Lee Curtis mediante, lo que pasa cuando los espías esconden los secretos de su trabajo hasta a su propia familia), obtenemos este resultado que explota la excelente química de Brad Pitt y Angelina Jolie antes de que supieran que tenían química. Lo bueno de “Sr. y Sra. Smith” funciona a todos los niveles en que se mueve. Como película de acción es buena, mostrándonos las distintas maneras en que cada uno de los cónyuges hace su trabajo y llevando al paroxismo las explosiones, los tiros y las persecuciones. Pero como comedia se supera, con una espesa capa de ironía que recubre todo el metraje y hace de la citada lucha de sexos su estandarte. El contraste de la sutileza femenina frente a la rudeza masculina sobrevuela continuamente para hacer que los chascarrillos funcionen y hagan avanzar la trama. Angelina con un cierto toque perverso, mientras que Pitt le imprime a su personaje numerosos matices cómicos que hacen imposible no esbozar una sonrisa cada cinco minutos. La película avanza rápidamente y casi sin que te des cuenta, y la sucesión de situaciones ayudan a que la trama no caiga en la monotonía; quizás en sus escenas finales ya se haga un poco pesada y no sepa rematar el argumento con tantos disparos y persecuciones, cayendo en los errores más claros del cine de John Woo.

Decía que la química de los protagonistas es excelente, y de seguro que las interpretaciones de los protagonistas es de lo mejor de la cinta (y eso que Angelina no es santo de mi devoción). Y el secundario que hace Vince Vaughn de típico amigote que sirve de escape para Pitt no tiene desperdicio, con unas salidas de tono descacharrantes clavando la disección que hace del matrimonio de su amigo. Quizás se echa en falta un personaje simétrico en el lado femenino que dé la réplica a la esposa, pero no se le puede exigir más a esta cinta. Entretiene, hace reír, y en definitiva, pasamos un buen rato mientras vemos una radiografía del matrimonio, con sus virtudes y defectos, y  sin pocas pretensiones más.

Calificación: Entretenida

Lo Mejor: La química de los protagonistas. La lucha de sexos llevada al límite. Los detalles payasiles de Brad Pitt rozan la genialidad. El toque de su director, Doug Liman, rodando acción.

Lo Peor: Un final que cae en el cansancio.

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Sí

Películas similares: Mentiras Arriesgadas, El Caso Bourne, La Guerra de los Rose

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0356910/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Wall Street (revisión)

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Wall Street

Año: 1987

Director: Oliver Stone (Platoon, Nacido el 4 de julio, JFK (caso abierto), Alejandro Magno, World Trade Center)

Guión: Stanley Weiser, Oliver Stone

Basado en el libro de

Música: Stewart Copeland

Fotografía: Robert Richardson

Reparto

  • Charlie Sheen
  • Michael Douglas
  • Martin Sheen
  • Daryl Hannah
  • Sean Young

Ante nosotros tenemos una de las películas más influyentes de los últimos 30 años, probablemente la que mejor ha reflejado el mundo de las finanzas y el de la bolsa. Y es que Oliver Stone dio en el clavo con esta historia que retrataba la codicia de un mundillo fiel reflejo de la cúspide del capitalismo. El propio padre del realizador fue corredor de bolsa en Wall Street, y la película le rinde homenaje en forma de dedicatoria. Oliver Stone venía de dirigir Platoon un año antes, con la que desgranó el declive moral de una guerra y un país de manera bastante acertada. Y lo cierto es que la calidad de su cine cayó rápidamente en picado después de estas obras, sin volver a tener una película tan redonda como estos ejemplos que he puesto aquí. No sabemos si por sus tendencias políticas que dejaron de ser sutiles o porque perdió el carisma para contar historias, el caso es que podríamos que Wall Street fue la cima de su obra, y donde la crítica a un país y a un sistema económico nunca estuvo tan bien explicada.

Bud Fox es un joven y ambicioso broker de Wall Street, que lucha por abrirse camino en la agencia de valores en la que trabaja como gestor de cuentas, buscando clientes y ofreciéndoles oportunidades de inversión. Estamos en 1985, y el centro financiero de Nueva York, en pleno Manhattan, es un hervidero de yuppies tratando de hacer dinero fácil en la década de los 80, en la que los excesos y el buen clima económico marcaban la tónica general. Pero Fox apunta alto, y consigue unirse al genio de las finanzas Gordon Gekko, multimillonario experto en todo tipo de inversiones que carece de escrúpulos a la hora de hacer dinero fácil en el complicado y saturado mundo de la bolsa. Los dilemas éticos y morales que le surgirán a Fox por la manera de enriquecerse, junto con el modo de vida por todo lo alto que supone ser uno de los amos de Wall Street, contrastarán con los principios sobre el trabajo y la honradez que el padre de Bud, Carl Fox, le ha inculcado desde siempre.

Para los que hemos estudiado o trabajamos en el sector financiero, Wall Street resulta sencillamente perfecta en su descripción de este mundillo, tanto por la manera de mostrar las distintas operaciones, como por la forma en que capta el ambiente mezcla de caos y ambición que pueblan el mercado de valores y las agencias de bolsa. Y aunque en todas las grandes capitales hay mercados financieros, el centro de Nueva York es la meca profesional y financiera de todas las transacciones a nivel mundial. La manera en que se nos muestra la ciudad desde los créditos iniciales es insuperable, de tal manera que ya forma parte del imaginario colectivo del cine junto a otros iconos como Woody Allen o Audrey Hepburn. Ha habido después muchas otras (la segunda parte con la que intentó repetir éxito de manera descarada es infumable), siendo la última muestra de grandeza “El lobo de Wall Street”: Martin Scorsese dio en el clavo con esta descacharrante cinta de un tono menos grave y más ligero, pero tampoco exenta de mala leche. Sin embargo, la grandeza de Wall Street es la crítica al sistema sin caer en la visión maniqueísta de estos últimos años azotados por crisis económicas de distintos tipos, denunciando sobre todo los excesos de la década de los ochenta donde todo valía. Se rodó en 1987, justo el año de uno de los cracks bursátiles más importantes de la época, y también en un momento en que surgió el escándalo del Insider Trading (operar en bolsa con información privilegiada, uno de los ejes del argumento de la película), pero se ambientó en 1985 para evitar que se asociara con hechos reales.

El gran tema de la cinta es la codicia y la ambición, y su contraposición con el trabajo duro y el esfuerzo a la hora de ganar dinero en el país más capitalista del mundo. No es una crítica al sistema en sí, más bien pone en tela de juicio la falta de ética y la moral a la hora de triunfar. Y de hecho, el final tiene una moraleja bien clara en este sentido, al conocer el destino último estilo tragedia griega de los personajes principales (la segunda parte ya se encarga de fastidiar esta situación en la escena del cameo de un ya pasado de tuerca Charlie Sheen, pero yo me quedo con el final de ésta). Cada uno de los diferentes personajes es definitorio en este sentido, y reflejan distintos arquetipos de personalidad que pueden presentar el sistema: tenemos al jefe trepa e hipócrita, al compañero impulsivo pero generoso, al trabajador veterano e íntegro, al padre sindicalista y de grandes principios,… y por supuesto a los grandes protagonistas. Uno, el joven novato y ambicioso, listo y con hambre para prosperar, que se da cuenta que como él hay millones, y que se enfrenta a los grandes dilemas de la cinta. Un papel que podía haber sido para Tom Cruise pero que cazó antes Charlie Sheen (repitiendo con Stone tras Platoon), y que muestra un gran hacer por su parte antes de que se volviera estúpido entero por las drogas y las fiestas (fiel reflejo del personaje de su serie “Dos hombres y medio”). A través de sus ojos vemos la dureza de levantarse cuando todavía no ha amanecido, el que no llegues nunca a final de mes a pesar de ganar un buen sueldo, el creer que tienes un buen traje pero resultar ser barato a ojos de las grandes fortunas… todo lo cual hace más creíble la situación al alcanzar la cima del éxito y empezar a vivir el verdadero lujo. Pero el verdadero protagonista de la función, villano de lujo en esta cinta tan ambivalente, es el tiburón de las finanzas Gordon Gekko, ejemplo de triunfador sin escrúpulos y dueño y señor de Wall Street. Suyos son los mejores discursos de la película, como ése que dice en una junta de accionistas que “la codicia, a falta de una palabra mejor, es buena”. Michael Douglas hizo suyo al personaje y le hizo pasar a la historia de manera instantánea, ganando un Óscar por el camino y diversos premios más. Bordó un personaje tan carismático de tal manera, que muchos brokers desde entonces le ha parado por la calle para decirle que su papel fue una inspiración para trabajar en la bolsa (cuando realmente su personaje es un alegato para lo contrario).

A pesar de lo que puedan decir algunas críticas, Wall Street es una película que ha envejecido muy bien, sin perjuicio de la tecnología de la época. Sí, es posible que los primeros teléfonos móviles gigantes, los ordenadores con monitores de cotizaciones verde monocromo o las camisas con tirantes causen cierta sonrisa en el espectador actual, pero el ambiente y la descripción de personajes han permanecido inalterables desde entonces, así como los conflictos que plantea el filme. Y los recursos narrativos que emplea Oliver Stone encajan perfectamente en la trama sin abusar (momentos en que divide la pantalla en varias más pequeñas mientras hay una fiebre compradora en el mercado, o cuando Gekko toma una decisión y la cámara le enfoca fundiendo su figura a negro y resaltando el escenario de atrás). Que luego haya usado los mismos trucos en la secuela y resulten pueriles y absurdos no hacen sino confirmar que fue aquí cuando alcanzó la madurez creativa de su obra. Por todo ello, es una cinta clave en los 80, fundamental para entender una estética y una manera de pensar que todavía perdura en la actualidad.

 Calificación: Imprescindible.

Lo Mejor: Todo: el ritmo, el ambiente, la ciudad de NY, los personajes, la trama, la temática,…

Lo Peor: Que luego Stone lo estropeara todo con la secuela y su infame tratamiento de los personajes.

La vería de nuevo: Sí, es una película para ver mil veces sin cansarte.

La Recomiendo: Absolutamente, fue la película definitiva acerca del mundo de la bolsa.

Películas similares: Wall Street 2: el dinero nunca duerme; Margin Call; El lobo de Wall Street, El gran farol

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0094291/combined

Tráiler en You Tube (versión original):

 

 

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El color de la magia – Terry Pratchet

Reseñado por Bitterblink

El Color de la Magia - Terry Pratchet

El Color de la Magia – Terry Pratchet

Tras el fallecimiento del maestro Terry Pratchet tras años luchando contra el Alzheimer (de hecho publicó algunos manuscritos ya afectado por la enfermedad), no hemos dudado desde aquí en homenajear a la saga del Mundodisco. Terence David John Pratchet fue un grandísimo escritor británico de ciencia ficción y fantasía. Con 40 millones de libros vendidos es el autor británico que más libros ha vendido tras perder el trono en favor de JK Rowling.

Tras una serie de incursiones de no mucho éxito en el mundo editorial se dedicó a ser responsable de relaciones públicas de una central nuclear. Fue en esta época en la que escribió esta novela, la primera de la serie MundoDisco. Tras la publicación de la segunda parte es cuando se decidió a dedicarse a tiempo completo a escribir y adoptó su característico sombrero negro que utilizará en sus apariciones públicas.

Nombrado caballero de la Orden del Imperio Británico y varias veces Doctor Honoris Causa por varias universidades británicas, Pratchet es uno de los escritores de fantasía más prolíficos y también uno de los mejores. Hay varias películas sobre Mundodisco, al final de la reseña veréis la película que recoge en parte este primer libro.

Sinopsis

El Mundodisco es un mundo plano con forma de disco que se asienta sobre el lomo de cuatro elefantes que a su vez tienen las patas sobre el caparazón de una gigantesca tortuga que vuela por el espacio infinito… o eso es lo que dicen las leyendas.

Dosflores es un personaje singular, acompañado por El Equipaje (un baul con patas y semoviente) es el primer turista del MundoDisco. A su llegada a Ankh-Morpork le es asignado un guía (involuntariamente), nada más y nada menos que el sombrio y algo inepto mago Rincewind, que le acompañará en su periplo. Así el inocente y optimista Dosflores inicia su viaje por Mundodisco ignorante de que su periplo está controlado en realidad por los Dioses jugando a un juego de tablero (referencia a los juegos de AD&D). La Dama juega por Rincewind y Dosflores y sus oponentes son Céfiro el Dios del viento y Offler el Dios Cocodrilo y supervisado por el Dios Ciego (llamese Thor, Zeus o etc. el Dios principal). No se si esto ya os recuerda a la película original de Furia de Titanes.

Tras varias peripecias en las que Rincewind escapa por los pelos y Dosflores escapa alegremente contra los adversarios invocados por los dioses se une a ellos Hrun el Bárbaro que ofrece protección de sus enemigos a cambio de que Dosflores le haga fotos mágicas de sus épicas aventuras con su caja mágica de retratos (otro chiste sobre turistas y cámaras de fotos).

Mundodisco

Mundodisco

Así los dos incómodos compañeros siguen viviendo aventuras siendo atrapados por los jinetes de dragón de Wyrmberg (parodia de Los Jinetes de dragón de Pern), son separados y tienen que huir y en ocasiones salvarse a su pesar, para llegar al final al borde mismo del Mundodisco.

Opinión Personal

Hay que entender el sentido de esta novela, que en origen no era otro que el de satirizar la creciente ola de libros tipo dragones y mazmorras y en general el género fantástico y de ciencia ficción en base al humor inteligente y a la fina ironía del autor. Es a la fantasía lo que Douglas Adams a la ciencia ficción pero para mi gusto Pratchet es incluso superior porque satirizará desde Tolkien a Lovecraft pasando por muchos autores «serios» como Moorcock con la misma alegría desde el principio. En una entrevista declara que intenta hacer con el género épico-fantástico lo que hizo la comedia satírica Blazing Saddles (Sillas de Montar Calientes en España) por el western.

Durante la novela irá haciendo todo tipo de chistes más bien inocentes pero inteligentes. Es decir, es un libro para todos los públicos pero solamente le encontrarás la gracia si has leído un poco o un mucho. Es un libro que gana cuantas más referencias vayas entendiendo, sea Tolkien, Lovecraft, Margaret Weiss etc.

Los divertidos personajes son un gran complemento, aunque no hay ninguno que sea realmente listo y apto y con el que te puedas identificar realmente, aunque Dosflores puede llegar a cansarte tiene momentos memorables, pero mi preferido siempre fue Rincewind cuyos razonamientos cobardes siempre me parecían los más lógicos.

La historia gira en argumentos imposibles y escenas satirizadas de otros escritores convirtiéndose en un totum revolutum de lo más entretenido. Si no has leído fantasía heróica probablemente no le encontrarás la gracia, si no has jugado a un juego de rol no entenderas sus chistes, si no conoces a los Primigenios de Lovecraft a veces te sentirás perdido en el libro pero si dices que si a estas preguntas ¿a qué esperas para leer a Pratchet?.

Lo único que puedo achacarle es que contiene pocas referencias modernas a películas o videojuegos. Pratchet es un lector que escribe para otros lectores y eso se nota. Pero si cumples los requisitos no hay libros más graciosos pese a que hay que dejarle cierto espacio: Leer mucho Pratchet seguido puede ser muy cansado, mejor alternar.

En definitiva, la saga de fantasía más divertida por uno de los mejores escritores que ha dado la pérfida Albión y que en paz descanse. Personajes descacharrantes y situaciones delirantes te acompañarán si te atreves con esta aventura. Anímate a leer.

Calificación: Imprescindible

Lo Mejor: El humor

Lo Peor: En ocasiones puede ser demasiado absurdo, pero se le perdona

Lo Releería: Una y mil veces

Lo Recomiendo: Si y solo si has leído unos cuantos clásicos de fantasía heróica.

Si quieres comprar el libro

El color de la magia (Mundodisco 1)

Otros libros que podrían gustarte

Guía del autoestopista galáctico – Douglas Adams

Bonsutrack

Trailer con subtítulos de la película «The colour of Magic»

Bitterblink

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Película – La conspiración de noviembre

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The November Man

Año: 2014

Director: Roger Donalson (Cocktail, Species, Un pueblo llamado Dante’s Peak, Trece Días, La Prueba)

Guión: Michael Finch, Karl Gajdusek

Basado en el libro de Bill Granger “There Are No Spies

Música: Marco Beltrami

Fotografía: Romain Lacourbas

Reparto

  • Pierce Brosnan
  • Luke Bracey
  • Olga Kurylenko
  • Eliza Taylor

Seguimos con el cine de espionaje en este 2015 que vislumbra grandes aportaciones al género. Si la semana pasada con Kingsman: Servicio Secreto teníamos una nueva vuelta de tuerca resultando un actioner gamberro y alocado, con esta The November Man volvemos a la visión seria y dura del mundo de los espías. Y para ello nada como un viejo especialista del género tirando de canas y experiencia, un Pierce Brosnan al que la sombra de 007 le perseguirá siempre (ya sea como Thomas Crown, como “El sastre de Panamá”, o en “Matador”), pero que en este título nos recuerda más al frío antagonista de “El cuarto Protocolo” más que al jovial espía británico. Y es que esta cinta retoma los oscuros derroteros marcados por la narrativa de Frederick Forsyth o John Lecarré, para hacer un thriller sobrio y sin grandes aspavientos de presupuesto o escenas, centrándose en una trama retorcida e intrincada y con frecuentes giros de guión, más del estilo de la saga Bourne. Con tan pocas aspiraciones nace esta cinta, que de hecho se estrenó en agosto de 2014 y no ha sido hasta marzo de 2015 que en España se han decidido a distribuirla, como si la desgana se hubiera apoderado de los distribuidores.

Peter Deveraux es un veterano operativo de la CIA ya retirado. Con un pequeño negocio en Suiza, no ve la necesidad de retomar su antiguo trabajo cuando su antiguo jefe le hace una visita para pedirle que vuelva. Un asesino a sueldo está eliminando a antiguos compañeros suyos relacionados con el nuevo hombre fuerte de Rusia, Fedorov, un antiguo militar metido a político con fuertes expectativas de ser el próximo presidente del país. Tras saber que puede estar en peligro una antigua compañera suya, la cosa cambia y decide volver una vez más al terreno de juego para intentar sacarla del país y ponerla a salvo. Pero la misión fracasa, y los propios agentes de la CIA intentan matar a Deveraux sin saber que están frente a uno de los hombres más peligrosos que hayan sido entrenados por la agencia. Precisamente a quién ponen en su búsqueda es a David Mason, joven agente que fue el alumno y protegido de Deveraux en el pasado, a quien enseñó todo y que es igual de mortífero o más que su ex-profesor. Entre ellos se pone en marcha un peligroso juego del gato y el ratón, y mientras Mason trata de cazar a Deveraux, éste intenta buscar a una chica llamada Mira Filipova, con conexiones con el pasado de Fedorov, y la clave de toda la operación de la CIA. Traiciones, relaciones rotas y las cloacas del sistema serán las constantes en esta oscura trama, en la que se demuestra que hay profesiones que nunca se pueden dejar atrás.

Dirigida por Roger Donalson, se puede decir que ya tiene cierta experiencia en el género, tras ser el responsable en 2003 de una de las mejores muestras del género, La Prueba (The Recruit), donde teníamos a un Colin Farrell intentando saber qué era real y qué mentira en un proceso de reclutamiento de la CIA. Siguiendo con el juego de referencias, la película de Tony Scott “Spy Game” es también fundamental en la construcción de la trama, con el espía veterano dando lecciones al espía joven e impulsivo. Aunque por momentos esta cinta juega más en la liga de “Tres días para matar” o “La fría luz del día” (grandes repartos en títulos que no consiguieron transcender la gloria), no nos engañemos: la sombra de Jason Bourne es alargada, y el intento de mezclar su brutalidad amnésica con la elegancia bondiana que Brosnan le imprime a todos sus papeles desde que dejó la franquicia da como resultado esta cinta; donde lo mismo se dispara a sangre fría, que se bebe un licor con elegancia. La violencia está justificada por los vínculos emocionales que se le atribuyen al protagonista, dando como resultado un personaje atrayente y poco convencional. Al igual que en otros títulos del género, las cloacas del sistema salen a la luz, y tenemos una trama donde se ven los oscuros tejemanejes de la CIA en la Rusia postsoviética y moderna, y donde resulta difícil saber quien está en contra y quien es aliado. La puesta al día de la profesión es patente en un mundo de móviles, cámaras en cada esquina y drones aéreos.

Al final lo que tenemos es un producto divertido sin complicaciones, aunque la trama se haga enrevesada por momentos. Las sorpresas en el argumento funcionan, y los secundarios que rondan le van a la zaga y hacen bien sus papeles. Olga Kurylenko no sólo aporta una cara bonita, y Luke Bracey es el contrapunto perfecto de juventud frente a la experiencia de Brosnan. El ritmo de la trama es adecuado y la cinta no dura mucho (algo más de hora y media) con lo que no llega a aburrir en ningún momento. Y las escenas de acción y persecuciones no tienen sus dosis de fantasía propias de la industria, cosa que es de agradecer para que no se nos atragante ninguna secuencia. Digamos que esta “The November Man” pasa el examen con buena nota, es correcta para las aspiraciones que traía, y no comete errores de bulto, aunque tampoco arriesga más de lo debido. Para el género en el que se mueve, es una buena muestra del mismo.

Calificación: Buena.

Lo Mejor: Brosnan siempre imprime carácter y buen gusto a sus papeles, aunque tenga tics interpretativos difíciles de quitar ya a su edad.

Lo Peor: Algún momento de vuelta de tuerca en una trama ya de por sí enrevesada.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí, es espionaje en estado puro, y se deja ver.

Películas similares: La Prueba, Spy Game, La fría luz del día, Tres días para matar

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2402157/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Kingsman: Servicio Secreto

Kingsman Servicio Secreto poster

 

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Kingsman: The Secret Service

Año: 2014

Director: Mathew Vaughn (Layer Cake, Crimen Organizado; Kick Ass; X-Men: Primera Generación)

Guión: Jane Goldman, Matthew Vaughn

Basado en el cómic de Dave Gibbons y Mark Millar

Música: Henry Jackman, Matthew Margeson

Fotografía: George Richmond

Reparto

  • Colin Firth
  • Taron Egerton
  • Samuel L. Jackson
  • Mark Strong
  • Michael Caine
  • Mark Hamill

Basada en un cómic de Dave Gibbons y Mark Millar, Kingsman es el último gran estreno basado en grandes fanfarrias de fuegos artificiales y peleas espectaculares que nos brinda la cartelera. Y yo, amante purista del género de espionaje, he de reconocer que al principio me asomé con una mezcla de incredulidad e indiferencia a esta nueva vuelta de tuerca al mundo de las agencias secretas, ya visto en innumerables ocasiones. Mezcla confesa de “La Prueba” (The Recruit”, con Colin Farrell y Al Pacino) con “Los Vengadores” (la serie de los 60 llevada al cine por Ralph Fiennes y Uma Thurman en 1998), tenemos al aprendiz recibiendo lecciones del mentor mientras la elegancia y la flema británica se lleva al extremo. El estilo comiquero de la cinta es patente desde el mismo trailer, donde se puede entrever acción a raudales, junto con la historia iniciática de un aprendiz a espía de origen callejero y look rapero, pugnando por superar distintas pruebas no sólo físicas sino de modales y buen gusto. Como se bromea en el afortunado guiño de una escena, ésta es una versión de Pigmalión adaptada al sofisticado mundo de los espías popularizados por 007. Y es una mezcla de géneros tan disparatada, que podemos definir a Kingsman, Servicio Secreto como una comedia de acción y espionaje con toques de violencia de cómic adulto.

Eggsy es un joven londinense descarriado y macarra, pero de espíritu noble y preocupado por su madre. Su padre perteneció a una agencia ultrasecreta de inteligencia y cuando murió en combate, su compañero y mentor Harry Hart prometió ocuparse de su familia. Harry le dejó un medallón con un número grabado al que llamar cuando estuviese en problemas, y Eggsy decide usarlo tras un altercado con unos matones del barrio y acabar encerrado en los calabozos de la comisaría de policía. Harry ve potencial en el joven delincuente y le sugiere la posibilidad de que se una a la agencia de espías a la que perteneció su padre, llamada Kingsman, y cuya tapadera es una sastrería en Savile Row, el barrio más elegante de Londres. Los Kingsmans son agentes secretos refinados, elegantes y mortíferos, expertos en todo tipo de lucha, tanto con armas como cuerpo a cuerpo. El proceso de entrenamiento y selección será duro, teniendo Eggsy que competir contra otros jóvenes candidatos procedentes de orígenes menos humildes y más adinerados. Mientras recibe su instrucción, Harry investiga a un millonario y falso filántropo llamado Richmond Valentine, que parece estar detrás de la desaparición de grandes personalidades a nivel mundial. Sólo Eggsy y Harry serán capaces de descubrir qué maléficos planes están detrás de las maquinaciones de Valentine, y como siempre, la salvación del mundo estará en manos de nuestros protagonistas.

Con un argumento tan manido y usado, es fácil que un título como Kingsman caiga en la repetición de clichés mil veces vistos. En su lugar, Matthew Vaughn usa el cómic original para hacer una película gamberra y descarada, más cercana al tono burlesco y satírico de Kick-Ass (con sus buenas dosis de violencia incluidas), que al recto e íntegro de X-Men: Primera Generación. Las bromas al agente secreto por antonomasia son inevitables pero necesarias para no tomarse en serio a sí misma, así como las reflexiones acerca de los clichés propios del género (enfrentamiento protagonista – villano) y de las imaginativas e inesperadas soluciones que se dan para no caer en las repeticiones inevitables. Vaughn consigue escapar del tono de parodia por poco, y para eso usa herramientas de Tarantino tales como una violencia controladamente explícita. En algunos momentos a la cinta se le va la olla, literalmente; como con las peleas coreografiadas, que uno se espera herencia de los Wachowski pero que en ocasiones se pasan de frenada (la escena de la iglesia es, sencillamente, brutal). Éstos momentos violentos son en mi opinión, los puntos débiles de la cinta (aunque ya sabéis que yo tolero poco la sangre), pero que tienen su contrapunto irónico en el personaje de Valentine, quien tampoco soporta la sangre a pesar de todas sus contradicciones como villano de la función y sus poco íntegros planes. Y toda esta ironía de puntadas gruesas plaga toda la película, con lo que al final se compensan los desvaríos del realizador al estar todos y cada uno de los minutos del metraje justificados.

Entre medias, tenemos una buena historia de lealtad y nobleza. Un guiño a los tiempos convulsos que traen nuevos cambios y a la regeneración desde dentro de las instituciones. Una reflexión acerca de si la educación, la distinción y los modales nacen o se hacen, con humor británico inundando toda la cinta. Al final Kingsman es tremendamente divertida y dinámica, al mezclar sabiamente varias líneas argumentales ya vistas anteriormente a lo largo del planteamiento, nudo y desenlace, de manera que el tiempo pasa que da gusto sin que apenas uno mire el reloj. Quizás mis gustos en relación al género del espionaje sean más ortodoxos y no tan gamberros, pero hay que reconocer que los hallazgos visuales de la cinta hacen que deseemos que el protagonista se quite la gorra de rapero y se ponga las gafas y el traje marca de la casa de los Kingsman. Esta película tiene variados aciertos y por ello merece ser recomendada antes que otras opciones de la cartelera.

 Calificación: Buena

Lo Mejor: El ritmo endiablado de la película hará que el tiempo pase volando sin darte cuenta.

Lo Peor: Que a Vaughn se le va la pinza con la violencia.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí.

Películas similares: Los Vengadores, La Prueba.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2802144/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – La Isla Mínima

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2014

Director: Alberto Rodríguez (7 vírgenes, Grupo 7)

Guión: Alberto Rodríguez, Rafael Cobos

Música: Julio de la Rosa

Fotografía: Álex Catalán

Reparto

  • Raúl Arévalo
  • Javier Gutiérrez
  • Nerea Barros
  • Antonio de la Torre
  • Jesús Castro

“La Isla Mínima” fue la gran triunfadora de la pasada ceremonia de los premios Goya 2015. Con diez galardones incluyendo la mejor película, director, actores, guión,… se puede decir que arrasó en la gala barriendo a sus rivales por las estatuillas, y es el intento del cine español de dar respuesta a las grandes producciones americanas a base de usar películas de género para atraer espectadores, en este caso cine negro policíaco de época. En este sentido recuerda a otros estrenos recientes como “Grupo 7” (policías en la Sevilla de los años ochenta) o “El niño” (repitiendo Jesús Castro como personaje con marcado acento andaluz). Sin embargo, a pesar de su paso triunfal por los premios, y de las palmaditas en la espalda de toda la industria patria (que se empeña en culpar de su mediocridad al stablishment político que no sea de su cuerda), el cine español está todavía a años luz de hacer películas que atraigan a espectadores, y que visionadas no dejen una sensación agridulce de falta de interés a mitad de metraje. Su planteamiento está logrado, y la idea conceptual de partida puede llegar a ser hasta atrayente. Pero al final los fantasmas del pasado que se empeñan todos los realizadores en sacar a flote (guerra civil, dictadura) acaban destacando por encima del puro género de evasión. Todo lo que avanzó Daniel Monzón con “El niño” para hacer, por fin, un producto entretenido y sin complejos (que no terminaba de cuajar en sus escenas de acción aunque abría buenos senderos para posteriores títulos) se retrocede aquí al intentar mostrarnos la España profunda con sus mitos y sus supersticiones, desaprovechando unos escenarios naturales magníficos en la creación de una atmósfera asfixiante y opresiva.

Dos inspectores de homicidios se dedican a investigar el asesinato de un par de jovencitas en la España de 1980. La dictadura ha acabado hace pocos años, y la incipiente democracia se empeña en aflorar incluso en los rincones más profundos del país. Las chicas han sido asesinadas cerca de su pueblo, en la zona de las marismas del Guadalquivir, un terreno pantanoso y a la vez semidesértico en lo más profundo de Andalucía, donde los jóvenes pocas salidas de futuro tienen, y donde la gente todavía tiene creencias políticas y religiosas que rozan la superstición. El más joven de los policías, de ideas progresistas, será el que menos disfrute con la situación de investigar en una zona atrasada culturalmente, en la que todos parecen culpables, y donde la gente se mostrará reacia a colaborar. Su otro compañero le ayudará a sobrellevar la situación, en una carrera contrarreloj para evitar que más chicas mueran por un asesino en serie que opera en la zona.

“La Isla Mínima” tiene un buen punto de partida. La ambientación, la historia, unos actores creíbles, el género que usa, los temas que toca… La labor de fotografía es espectacular desde los mismos títulos de crédito, que nos muestran las espectaculares vistas aéreas de la zona. La recreación de una atmósfera opresiva basada en los excelentes exteriores que se han usado suma enteros a la producción, a lo que hay que reconocer el esfuerzo por hacernos trasladar 30 años en el tiempo, con un diseño de producción logrado a base del vestuario o los vehículos adecuados. Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez están, sencillamente, perfectos como policías de la época, con el trasfondo político que se vislumbra en la subtrama. ¿Cuál es el problema de la cinta? Pues que, sencillamente, se desinfla conforme avanza el metraje, sin llegar a enganchar en ningún momento. La investigación del crimen se desarrolla ante nuestros ojos sin que se nos dé tiempo a asimilar los detalles del argumento ni que lleguemos a entender los motivos del asesino. Se usa el argumento como excusa para realizar una tesis documental de la tipología humana de la región y la época, sin en ningún momento centrarse en la historia, salvo para desarrollar sutilmente -a su manera, claro- la intriga política paralela, verdadero leitmotiv de la cinta. Al final, la pesadez se apodera del espectador que asiste impávido a una sucesión de tópicos sobre la España profunda y vieja, frente a la nueva e incipiente reflejada en el joven policía, tan maniqueo que repugna.

El resultado es una nueva ocasión desaprovechada por la industria nacional para dejar de hacer panfletos propagandísticos y meterse de lleno en el cine de género de una vez por todas. La subtrama política no hubiera estado de más (y hubiera enriquecido la cinta) si se hubiera cuidado el argumento a base de capturar más el interés del público y no limitarse a un retrato costumbrista de la época. Pero al final, ocurre lo de siempre en este cine, y se intenta suplir la falta de presupuesto con escenas y conversaciones que no llevan a ningún sitio salvo al que le interesan al realizador. Las comparaciones con la cinta de Daniel Monzón, “El niño”, son odiosas y, sin embargo, inevitables. Esperemos que, de los dos tipos de cine que promueven ambas películas, prevalezca la segunda.

Calificación: Pasable

Lo Mejor: La recreación del thriller en el entorno y la época.

Lo Peor: Por momentos puede llegar a ser sumamente olvidadiza.

La vería de nuevo: Puede, para darle una segunda oportunidad en un futuro.

La Recomiendo: No, ya se ha llevado bastante publicidad con los Goya.

Películas similares: El niño, Grupo 7

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt3253930/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Corazones de acero

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Fury

Año: 2014

Director: David Ayer

Guión: David Ayer

Música: Steven Price

Fotografía: Roman Vasyanov, Jay Cassidy

Reparto

  • Brad Pitt
  • Shia LaBeouf
  • Logan Lerman
  • Jon Bernthal
  • Michael Peña

El cine, como cualquier obra de arte, es un testimonio contemporáneo de la época en que se presenta al público el artista. Los gustos de la taquilla, la manera en que evoluciona la sociedad, y la sensibilidad a la hora de tratar determinados dilemas morales van cambiando con el paso de las décadas, y la misma mirada en torno al mismo tema va a ser distinta según sea la época en que se aborda dicha mirada. La segunda guerra mundial, por ejemplo, ha sido tratada infinidad de veces por el cine americano. El triunfo sobre las sombras que se cernían en Europa en aquellos años ha merecido que a lo largo de las décadas se primaran visiones épicas y románticas de un conflicto sangriento como pocos. No fue hasta los años noventa en que Spielberg empezó a traernos la realidad en forma de drama como fue “La lista de Schindler”, y no empezó la sociedad a comprender la verdadera tragedia de los que vivieron aquellos años en el bando y lugar equivocados. En ese sentido, parecía que no podía mostrar más crudeza en sucesivas películas relacionadas con el conflicto, pero entonces llegó “Salvar al soldado Ryan” y su escena inicial nos dejó mudos por la brutalidad de la narración. Este y otros estrenos del momento, como “La delgada línea roja” o “Enemigo a la puertas” nos mostraron que no todo estaba contado en la guerra contra los nazis, que quedaban más visiones del conflicto menos edulcoradas que las de los años clásicos del género, y que no sólo Vietnam iba a tener su visión pesimista por parte de Hollywood. La visión cruda y violenta del conflicto se ha asentado entre nosotros, y es en este entorno de desmitificación en el que se inserta esta “Corazones de acero”, donde se nos enseña el escaso valor de la vida humana cuando se trata de conflictos bélicos. Si bien por el título en español se nos recuerda a aquella descarnada “Corazones de hierro” (Casualties of war, 1989), que también era un brutal alegato antibelicista con Michael J. Fox en pleno Vietnam, en otros momentos parece que estemos ante Platoon con su visión del joven novato horrorizado ante las atrocidades de los soldados. Con todo este cóctel de referencias, llega una nueva aportación de Brad Pitt al género (recordemos que ya interpretó a un sanguinario soldado americano en su lucha contra los nazis en “Malditos Bastardos”).

Estamos en 1945, con la finalización de la Segunda Guerra Mundial en ciernes. Los nazis se repliegan sobre Alemania, y los aliados avanzan sobre el terreno ganando terreno. Es en este escenario en el que el sargento Collier perteneciente a la 2ª división acorazada, comanda un escuadrón de hombres con su tanque Sherman apodado “Fury”. El último artillero ha muerto en combate y su reemplazo es un joven novato llamado Norman, recién salido del instituto y sin experiencia en batalla. Mientras el escuadrón se abre paso por terreno enemigo en las últimas batallas de la guerra, donde las misiones cada vez tienen más importancia, Norman aprenderá de la brutalidad de la guerra y a matar en combate sin contemplaciones, necesario para sobrevivir en un entorno donde la humanidad se ha ido sin dejar rastro. En este terrible viaje iniciático aprenderá el horror pero también el honor y el compañerismo, en una de las mayores situaciones límites a las que se puede enfrentar el ser humano.

Hace pocos meses reseñé Monuments Men, también otra visión de los últimos días de la II Guerra Mundial pero más amable y blanda que la que se nos presenta. La verdad es que uno de los puntos que más me gustó de la cinta de George Clooney era el pensar que se cambiaba de tendencia al dejar de mostrar tanta violencia explícita para caer en una narración más edulcorada. Craso error, y este “Fury” nos lo demuestra. Parece que la consigna ahora es desmitificar la segunda guerra mundial igual que se hizo con la guerra de Vietnam, y para ello David Ayer no duda en mostrar casquería variada en pantalla, muertes desagradables e impactantes (en uno y otro bando), y una actitud más que reprobable y carente de escrúpulos entre los que se suponen que son los protagonistas. Por supuesto que de eso va la historia: la visión novata del recién llegado que asiste impávido a un recital de violencia entre hombres curtidos que, precisamente son supervivientes por actuar así. Este es el lenguaje que habla esta cinta desde los primeros minutos, con lo que no se le puede reprochar nada salvo el que no se avise previamente del tono para evitar que los espíritus sensibles vayan al cine con una idea preconcebida errónea. Y así, a lo largo de más de dos horas vemos desfilar esta historia repleta de crudeza con aciertos esporádicos como el cambio de ritmo en las batallas libradas. Sólo en la escena final, y después del trato dispensado a todos los personajes, se vislumbra cierta epopeya épica y poética (no voy a decir cuál o por qué, so pena de cometer spoiler) que nos chirría bastante después de todo lo visto hasta el momento.

Con unas grandes interpretaciones, Brad Pitt está como siempre en su línea sobresaliendo entre el reparto con un nuevo cambio de registro que, si bien recuerda a su personaje en “Malditos bastardos”, el vehículo de lucimiento que tiene aquí es mayor. El resto de actores están a la altura, si bien Shia LaBeouf hace esfuerzos por salirse del papel de jovenzuelo sin que nos lo acabemos de creer del todo. Al joven actor le quedan todavía unos cuantos años de carrera profesional para imprimir credibilidad a todo lo que interprete. A pesar de esto, “Corazones de acero” es una película recomendable siempre que no se tenga el estómago sensible, pues el nivel de dureza que se muestra en pantalla es cada vez mayor. El alegato antibelicista es manifiesto, y las ocasionales rendiciones a la emoción y la adrenalina son siempre bienvenidas.

Calificación: Buena

Lo Mejor: Brad Pitt elevando el listón.

Lo Peor: El tono del filme.

La vería de nuevo: No.

La Recomiendo: Siempre que se esté inmunizado contra la crudeza y el realismo

Películas similares: Salvar al Soldado Ryan, Platoon, Malditos Bastardos, Monuments Men

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2713180/combined

Tráiler en You Tube (español):

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La ciudad de la Oscuridad – City of Ember – Jeanne Duprau

Reseñado por Bitterblink

La ciudad de la oscuridad - Jeanne Duprau

La ciudad de la oscuridad – Jeanne Duprau

Jeanne Duprau es una escritora estadounidense, californiana concretamente que tras su Licenciatura en literatura inglesa comenzó a dar clase en un instituto pero nunca perdió su interés por escribir. Tras varios intentos consiguió publicar su tetralogía sobre la ciudad de las Ascuas («City of Ember» es el título original de este libro) en 2003. Su éxito llevo a que la primera novela fuera adaptada al cine en una película que pasó sin pena ni gloria (de hecho no se hizo la siguiente película de la saga).

Antes de nada debo aclarar que si no lees en inglés, aunque sea a nivel básico, mejor no empieces con esta tetralogía. Esta es una novela juvenil para niños de entre 1o y 14 años (no hay sexo, apenas violencia y no es una novela infantil porque si hay personajes que mueren, aunque no por acción de otros)  así que no tiene un inglés difícil. En origen se publicó el primer libro y la verdad es que no tuvo éxito y quedó pronto descatalogado. Con la película se hizo una reedición del primer libro poniendo el cartel de la película como portada y con este empuje la editorial pensó que merecía la pena publicar el segundo volumen («La gente de Sparks»). Pero no, la saga siguió en la «oscuridad» y ahí se quedó. De hecho es más fácil encontrar este libro y su secuela en tiendas de libros viejos y de segunda mano que en una librería normal. Dicho esto, si estas aprendiendo inglés es una buena saga para practicar, escrito de forma sencilla y con un vocabulario básico.

Sinopsis

La ciudad de las ascuas es una ciudad en permanente oscuridad salvo por la luz eléctrica, fuera de la ciudad solo hay un yermo oscuro que no se puede recorrer ya que carecen de lámparas portátiles. Los Constructores, figura mítica responsable de la construcción de la ciudad dejaron suministros para 200 años y una caja con instrucciones y un temporizador al alcalde de la ciudad para que se abriera cuando pasara ese periodo, sin embargo con el 7º alcalde, la caja se perdió. La historia se centra en Lina (tatara tatara nieta del 7º alcalde) y su amigo Doon.

Lina y Doon acaban de terminar la escuela en la ciudad de las Ascuas. Al acabar llega el día en el que se sortean los trabajos y Lina desea por encima de todo ser mensajera. En el sorteo sin embargo le toca Tuberías (el peor trabajo para ella) y Doon Mensajero, algo de lo que el chico se queja amargamente. Este golpe del destino será el que los unirá puesto que Doon le propone a Lina cambiar los puestos, algo que Lina no entiende pero agradece.

Doon vive con su padre y siempre está preocupado porque la ciudad en la que viven es una antigualla moribunda y solo piensa en buscar una salida o otra ciudad puesto que cada vez quedan menos suministros y la electricidad es cuando menos inestable. La obsesión de Doon es salvar a la gente de las Ascuas. Lina sin embargo solo piensa en su fantástico trabajo de mensajera y en el día a día. Sin embargo hablar con Doon le va abriendo los ojos.

El punto de inflexión llega cuando su abuela, aquejada de demencia senil empieza a buscar lo que su abuelo (el 7º alcalde) decía que se había perdido y que era importante. Así por casualidad llega hasta la caja ya abierta con las instrucciones que por desgracia su hermana Poppy ha masticado hasta perder la mitad del mensaje.

Así comienza una carrera para descifrar las instrucciones, durante la cual descubren por accidente que pese a que la gente de las Ascuas pasa penalidades, el Alcalde vive en la opulencia más absoluta y este descubrimiento ponen en peligro la misión e incluso su libertad.

Opinión personal

La ciudad de la oscuridad es un libro infantil y algunos de los defectos que tiene se derivan de esto, pero también sus virtudes. Los personajes son inmaduros y por eso toman decisiones un poco ilógicas derivadas de su deseo de notoriedad en la ciudad. Eso hace que a veces te plantees si no está un poco forzado en el argumento que mantengan casi en todo momento en secreto sus descubrimientos.

Si es divertido que los dos personajes tengan motivaciones tan distintas y mantengan una relación que equilibra la inconsciencia de Lina con el pensamiento apocalíptico de Doon. Quizá ese contraste es el que más me gustó, la madurez y la consciencia de que algo va mal frente a la superficialidad aparente de Lina.

Aunque muchos lectores no lo aprecien, cabe destacar como punto positivo que trabaja bastante la verosimilitud, pese a que hable de cosas hoy imposibles (ej. latas que duren 200 años) pero si piensa en cosas como que para sobrevivir a base de latas y vegetales necesitan complementos vitamínicos puesto que apenas comen carne o que para cultivar necesitan un invernadero con luz ultravioleta.

También me hace gracia que recurra a recursos para recordarnos que los personajes no saben nada del exterior ni siquiera que viven en una cueva y eso que resulta evidente para el lector no lo es para ellos puesto que no conocen nada. Así lo caricaturiza por ejemplo con las palabras que no entienden los personajes por no tener contexto. En la traducción hablan de la palabra «burrada» que no tiene sentido puesto que no saben lo que es un burro etc…

Curioso el tratamiento de los temas morales, en este caso la corrupción por parte del alcalde. Esta reflexión para el mundo en el que nos movemos es positiva puesto que crea una cierta conciencia política en los niños: Un alcalde debe trabajar para el bienestar de los ciudadanos, no para sí mismo. También hay una reflexión algo más dudosa sobre la justicia, puesto que cuando denuncian al alcalde terminan metiéndose en un lío ellos.

El defecto de ser predecible para el lector adulto creo que no lo es en un libro claramente orientado a niños y pre-adolescentes, puesto que normalmente digieren mejor las historias y son muy dados al «No no, eso no puede ser así, la princesa tiene que vivir y la bruja es castigada» y etc. No es un libro para leer a niños por el tratamiento de la muerte de la abuela de Lina, aunque lo desdramatiza mucho (quizá en exceso) este tratamiento no suele ser recomendable para menores de 7-8 años.

En general es un libro agradable y fácil de leer y predecible (habitual en literatura para niños) pero que está muy orientado a la tetralogía, es decir, que tiene un final «en falso» que te deja a medias de la historia y que te empuja a buscar el segundo libro, algo que para leer en castellano es bastante difícil. Si quieres animarte a leer en inglés puede ser tu libro.

Calificación: Entretenido

Lo Mejor: Verosimilitud, los conflictos internos de los personajes y su equilibro entre ellos

Lo Peor: Frecuentemente los personajes te parecen estúpidos

Lo releería: No, pero leería «La gente de Sparks»

Lo Recomiendo: Es un buen libro para niños o preadolescentes, y un buen libro para iniciarse a leer en inglés.

Vínculo a amazon.es para que veais la portada del libro, no está disponible

Ciudad de la oscuridad, la (Junior – Juvenil (roca))

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Trailer de la película en castellano:

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