La sombra del águila – Arturo Pérez-Reverte


Reseñado por Malosa.

Con este autor tengo mis más y mis menos. Algunos de sus libros me parecen fantásticos (como la piel del tambor, la reina del sur) y otros terriblemente aburridos (como la carta esférica). En general, hay que reconocer que es una delicia leerle, ya que su lenguaje y estilo son muy depurados (se nota que pertenece a la Real Academia Española) y presenta un tono irónico que hace tremendamente divertidos sus diálogos.

Este libro, La sombra del águila, es de sus mejores aunque quizá no se encuentra entre los más conocidos. Es un libro muy cortito (unas 50 páginas), básicamente un relato. Recrea una batalla real entre las tropas de Napoleón y el ejército ruso en Sbodonovo (principios del S. XIX). El batallón 326 del ejército francés está formado por un grupo de prisioneros españoles obligados a luchar en el bando de Napoleón. En un momento dado, los españoles deciden desertar y unirse al bando ruso (directamente van corriendo a pecho descubierto hacia los rusos para unirse a ellos). El movimiento es visto desde una colina por Napoleón y lo interpreta erróneamente como una demostración de coraje y un acto heroico, de forma que envía una caballería en auxilio de los españoles. Podéis imaginarios la situación desternillante que se genera.

El autor tiene muchísimos toques de humor que hacen el libro divertidísimo. Por ejemplo, en ningún momento se nombra a Napoleón como tal, sino con los motes que los españoles utilizaban para él (de esta forma se habla siempre del “maldito enano” o de “le petit cabrón”). La descripciones de los españoles, de la batalla, de las situaciones rocambolescas que se generan son buenísimas. Te pasas todo el libro con una sonrisa en la cara y soltando carcajadas de vez en cuando.

Por otro lado, el conocido “odio” que tenemos a los franceses se deja ver en toda la narración y Pérez-Reverte se encarga de insultar con mucha gracia a todo el colectivo, para el disfrute del lector español.

Adicionalmente al tono jocoso, tiene también un toque dramático, ya que no deja de hablar de una guerra y de las consecuencias que tiene para los protagonistas de la historia, el batallón español. Así que el libro tiene un doble mérito: consigue que rías al principio con los pintorescos españoles y que llores al final con la suerte que corren.

Fantástico.

Por qué decidí leerlo: Me lo recomendó un amigo que le encanta Reverte. Me comentó lo del “Petit cabrón” y me hizo tanta gracia que decidí leerlo.

Lo mejor: La combinación cómico-dramática que plantea. Que te hace reír y llorar. Que se mete con los franceses!!

Lo peor: Que es muyyyyy corto. Te quedas con ganas de mucho más.

¿Volvería a leerlo?: Sí. Es estupendo para pasar un buen rato.

¿Lo recomendaría?: Claro. Todos los españoles deberían leerlo. Además, es tan corto que resulta muy fácil de leer.

Otros libros del estilo que podrían gustarte:

El capitán Alatriste (Arturo Pérez-Reverte)

Sin noticias de Gurb (Eduardo Mendoza)

Maldito Karma (David Safier)

Malosa

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La sombra del águila (Bolsillo) (Narrativa Española)

Os dejo algunos párrafos del libro:

Hasta el Ilustre se había quedado sin habla. Durante unos interminables segundos mantuvo la vista fija en aquel batallón. Sus rasgos pálidos se habían endurecido, marcándole los músculos en las mandíbulas, y los ojos de águila se entornaron mientras una profunda arruga vertical le surcaba el entrecejo, bajo el sombrero, como un hachazo.

-Se han vu-vuelto lo-locos -dijo el general Labraguette, un tipo del Estado Mayor que siempre tartamudeaba bajo el fuego y en los burdeles, porque en la campaña de Italia lo había sorprendido un bombardeo austríaco en una casa de putas-. Completamente lo- locos, Si-Sire.

El Enano mantuvo la mirada fija en el solitario batallón, sin responder. Después movió lento y majestuoso la augusta cabeza, la misma -evidentemente- en la que él mismo se había ceñido la corona imperial aquel día en Nótre Dame, tras arrancarla de las manos del papa Clemente VII, inútil y viejo chocho, ignorante de con quién se jugaba los cuartos. Fíate de los corsos y no corras. Que se lo preguntaran, si no, a Carlos IV el ex-rey de España. O a Godoy, aquel fulano grande y simpaticote con hechuras de semental. El macró de su legítima.

-No -lijo por fin en voz baja, en un tono admirado y reflexivo a la vez-. No son locos, Labraguette -el Petit se metió una mano entre los botones del chaleco, bajo los pliegues del capote gris, y su voz se estremeció de orgullo-. Son soldados, ¿comprende?… Soldados franceses de la Francia. Héroes oscuros, anónimos, que con sus bayonetas forjan la percha donde yo cuelgo la gloria… -sonrió, enternecido, casi con los ojos húmedos-. Mi buena, vieja y fiel infantería.

-Averígüeme quiénes son esos valientes.

-Inmediatamente, Sire.

-¿Y bien, Alaix?

-No se lo va a creer, Sire -el coronel escupía polvo al hablar-. No se lo va a creer.

-Lo creeré, Alaix. Desembuche.

-No se lo va a creer.

-Le aseguro que sí. Venga.

-Es que es increíble, Sire.

-Alaix -el Ilustre daba impacientes golpecitos sobre el cristal del catalejo-. Le recuerdo que al duque de Enghien lo hice fusilar por menos de eso. Y que con esa mierda de flanco derecho deben de quedar cantidad de vacantes de sargento de cocinas…

Los generales se daban con el codo y sonreían, cómplices. Ya era hora de que le metieran un paquete a aquel gilipollas. Alaix suspiró hondo, hundió la cabeza entre los entorchados de los hombros y se miró la punta del sable.

-Españoles, Sire.

El catalejo fue a caer entre las botas del Ilustre. Un par de mariscales de Francia se abalanzaron a recogerlo, con presencia de ánimo admirable pero estéril. El Enano estaba demasiado boquiabierto para reparar en el detalle.

-Repita eso, Alaix.

Alaix sacó un pañuelo para secarse la frente. Le caían gotas de sudor como puños.

-Españoles, Sire. El 326 batallón de Infantería de Línea, ¿recuerda?… Voluntarios. Aquellos tipos que se alistaron en Dinamarca.

 

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7 comentarios

Archivado bajo Humor, Muy bueno

7 Respuestas a “La sombra del águila – Arturo Pérez-Reverte

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  2. No sabía yo que fuera a tener humor ni a ser un relato, pensaba que era una novela. Habrá que leerlo.

  3. Gran análisis del libro! Muchas felicidades!

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