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Película – Spectre

Spectre poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Spectre

Año: 2015

Director: Sam Mendes (American Beauty, Camino a la perdición, Skyfall)

Guión: Neal Purvis, Robert Wade, John Logan, Jez Butterworth

Música: Thomas Newman

Fotografía: Hoyte van Hoytema

Reparto

  • Daniel Craig
  • Christoph Waltz
  • Léa Seydoux
  • Ralph Fiennes
  • Ben Wishaw
  • Naomi Harris
  • Dave Bautista
  • Monica Bellucci

Definitivamente 2015 ha sido el gran año del espionaje en el cine, de las que he dado buena cuenta en reseñas anteriores. Queda todavía por ver el estreno de Spielberg y Tom Hanks “El puente de los espías”, pero  ya todos los platos fuertes se han servido. Y después del la experiencia de Sam Mendes en la franquicia de Bond con Skyfall, que batió todos los récords posibles de la saga tanto en taquilla como en calidad y críticas, Spectre era larga esperada. No sólo por esperar más atisbos de calidad por parte de Mendes, también por el propio título elegido que evoca a uno de los archienemigos más clásicos del agente secreto y su organización criminal, ausente de la franquicia desde los años setenta por problemas de copyright. Y es que esta etapa de la franquicia protagonizada por Daniel Craig se caracteriza por un reinicio del personaje en toda regla, desde la primera misión que vimos en Casino Royale. Esto ha permitido a la productora explorar más facetas del personaje, tal como sus inicios, el proceso para refinarse desde una brutalidad inicial, detalles del pasado no incluidos expresamente en los libros de Fleming (Skyfall como mansión familiar donde se crió), los amoríos desafortunados que han marcado su personalidad o la presentación de todo tipo de personajes secundarios que le han acompañado desde sus orígenes (si hasta la última escena de Skyfall era un guiño al despacho clásico del jefe en las películas de Connery y Moore, cerrando el círculo de alguna manera con el resto de actores). Todo esto lo ha sabido ver Sam Mendes para quedarse con lo que más le importa de una película (aunque sea de acción), que es la profundidad emocional y las cicatrices no necesariamente físicas de su personaje.

Un mensaje del pasado lleva al agente 007 a México para enfrentarse a un criminal con conexiones con una misteriosa organización. Mientras, en Londres, un cambio en la estructura jerárquica hace que M ya no sea el superior del Servicio Secreto; una fusión del MI5 y del MI6 pone al frente  a un nuevo superior, Denbigh (o “C”, como Bond se empeña en llamarle). Una de las aspiraciones de C es unificar los sistemas de vigilancia de nueve estados miembros, con lo que la sección doble cero dejaría de tener sentido y la podría cerrar. Bond viaja primero a Roma, donde se infiltra en una misteriosa y siniestra reunión; y después a Austria, para sonsacar información a un viejo conocido. Todo para descubrir a Spectre, una sociedad criminal secreta con tentáculos en todo el mundo, y más conexiones con el pasado de Bond de lo que él pensaba.

Muy alto estaba el listón de Skyfall, tanto que al final Spectre pierde por comparación con su sucesora. Ya pasó con la trilogía de Batman de Nolan: “El caballero oscuro” fue tan magistral que el cierre de la trilogía con “El caballero oscuro renace” quedó algo descafeinado teniendo en cuenta lo que habíamos visto antes. Es decir, no es que Spectre sea mala (de hecho funcionaría de manera autónoma dando igual cuando se hiciera), pero cae en errores que en Skyfall eran genialidad absoluta (al igual que pasó con “Quantum of Solace” pretendiendo emular las virtudes de su predecesora “Casino Royale” -por ahora la mejor de la era Craig y en el top 5 de la franquicia- pero que se quedó en una torpe y atropellada versión de ésta).

Desde luego que la escena inicial en México es un prodigio de plano secuencia (no la considero como la mejor de la saga como afirman muchos por ahí, pero sí que es de un grandísimo nivel). Y la interacción de los secundarios en la trama aporta dinamismo a la fórmula clásica de Bond. La primera hora de película es brillante, sobre todo la reunión en Roma y posterior persecución en coches, donde los esfuerzos de Mendes por no caer en los clichés típicos de la saga le aporta un humor brillante (007 afanándose por pulsar botones a ver cuál de todos le ayuda en la persecución) mientras mezcla un tono sombrío en la presentación de los villanos. El problema es que a partir de aquí la trama se ralentiza y a la cinta le cuesta ir al grano. Más de dos horas y media resulta excesiva para esta película, un fallo que no cometió Casino Royale por la propia estructura de la cinta (basada en un gran material literario, la primera novela del espía). Las sorpresas argumentales del último tercio le daban ritmo a la trama, algo que por desgracia no tiene Spectre. A partir de las escenas en Austria y, sobre todo en Marruecos, se va perdiendo paulatinamente el interés (recobrado súbitamente en la escena del tren). Y sobre todo, uno de los mayores defectos es la manera en que se dibujan las motivaciones del villano principal, interpretado por Christopher Waltz. Usando un remedo del pasado de Bond sobre un personaje de una historia corta de Fleming (Octopussy), se hilvana torpemente un nexo de unión con los villanos de las películas precedentes, intentando cerrar así un círculo que no necesitaba cerrarse. Waltz, en comparación con el malo que interpretó Bardem en Skyfall, languidece, y las persecuciones finales no mejoran la credibilidad ni el ritmo de una trama que debería haberse acortado media hora. La relación de Craig con Léa Seadoux aporta poco, dicho sea de paso, a pesar de los esfuerzos de ésta por estar a la altura en un papel que exige demasiado de ella. Es como si todo lo que supuso Eva Green en Casino Royale no hubiera valido para nada. Por el contrario, la excelente Monica Belucci está algo desperdiciada por el poco tiempo que sale en pantalla, pudiendo haber sido una gran aportación a la historia por la significancia que supone ser la chica Bond de mayor edad en la franquicia. La elegancia que imprime casa perfectamente con el Bond que ha desarrollado Craig todos estos años, menos preocupado en jovencitas y más en femme fatales.

Para colmo de males, los grandes aciertos de Mendes en Skyfall no aparecen aquí, tal como la labor de fotografía que desempeñó (no hay esa paleta cromática que enfatizaba escenas claves, como el incendio de la mansión en Skyfall o los neones en la lucha en el rascacielos). La canción de Sam Smith y sus falsetes no están a la altura de la potente voz de Adéle, (igual que Alicia Keys no estuvo a la altura de Chris Cornell) por el mismo defecto de toda la película, que es el de copiar los grandes aciertos de la cinta precedente y careciendo de personalidad propia. Por lo menos, la banda sonora de Thomas Newman ha mejorado algo respecto a la anterior entrega, teniendo más protagonismo el “James Bond Theme” en el metraje.

Todo esto no hace de Spectre un Bond superior, pero nos devuelve la esencia del personaje en cada plano y se sitúa en los lugares medios del ránking de películas de la franquicia. Todo esto hace esperar una nueva entrega de una de las sagas más longevas y exitosas de la historia del cine.

Calificación: Buena

Lo Mejor: La primera mitad de la cinta, con las escenas de México, Roma  y el tren de Marruecos entre lo mejor.

Lo Peor: Que la segunda mitad de la cinta es algo lenta e incapaz de rematar la trama.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2379713/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Hotel Transilvania 2

Hotel Transilvania 2 poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Hotel Transylvania 2

Año: 2015

Director: Gendy Tartakovsky (Hotel Transilvania)

Guión: Robert Smigel, Adam Sandler

Música: Mark Mothersbaugh

Fotografía: David Lazenberg

Reparto (voces en el original)

  • Adam Sandler
  • Andy Samberg
  • Selena Gomez
  • Kevin James
  • Steve Buscemi
  • David Spade
  • Mel Brooks

La noche de Halloween se está convirtiendo en todo un filón para todo lo que suponga heredar tradiciones de índole anglosajón, y todo lo que dé miedo (incluido los monstruitos clásicos de películas de toda la vida) es perfecto en una noche donde divertirse con un toque macabro es la clave. Y es como surgió hace tres años “Hotel Transilvania”, una cinta de animación orientada al público infantil, donde se explotaban los personajes clásicos del cine de terror (Drácula, Frankenstein, el Hombre Lobo, la Momia, el Hombre Invisible, Zombies) como los personajes perfectos para una noche divertida, y donde el terror da paso a la diversión a base de hacer entrañables a estos personajes que en su día se crearon para aterrorizar a los más mayores. Sin ser una maravilla del séptimo arte, parece que esta primera entrega tuvo su público, y es por ello que se decide exprimir la gallina de los huevos de oro y hacer una secuela con el mismo espíritu de entretener de manera siniestra, algo perfecto para estrenar en una noche en que se parece que el mundo de lo sobrenatural está más cerca que nunca y en la que los niños cada vez tienen cada vez más protagonismo.

Tras los sucesos ocurridos en la primera parte, el Hotel Transilvania está ahora abierto al público para que humanos se relacionen con monstruos de todo tipo y condición. El conde Drácula ha aceptado que su hija se haya enamorado de un humano y esta segunda parte empieza con una boda, la de su hija Mavis, su ojito derecho (a la que tanto sobreprotegía en la entrega anterior) y Johnny, el humano mochilero que era un poco entrometido y descubrió el Hotel por casualidad. Y la vida sigue su curso, tanto que al poco tiempo hacen abuelo a Drácula y nace Dennis, un encantador niño con una mata de pelo roojo y rizado que hereda toda la parte humana de su padre y sin ningún gen vampiro transmitido por parte de su abuelo. Precisamente esto será lo que traiga por la calle de la amargura a Drácula, quien hará todo lo posible para que sus genes sobrenaturales afloren antes de que Mavis decida mudarse a California, donde piensa que Dennis será más feliz y no será tan difícil criarle, rodeado de tanta criatura sobrenatural y en un entorno tan hostil como son los bosques de Transilvania.

Como ya he dicho, ésta es una cinta orientada totalmente al público infantil. Obviando todas las posibilidades de la animación como género de cine que cada vez llega a más adultos, la película directamente da por supuesto que los niños van a disfrutar de unos personajes de películas de miedo infantilizados, mientras que los gags y bromas varias se quedan a medio camino de la edad de su público objetivo; es decir, demasiado infantiles para que los más mayores se rían con ellas, demasiado maduras para que los niños las entiendan. Valga como ejemplo la ridiculización de hacerse selfies a todas horas, o las bromas del Hombre Lobo en relación a su numerosa prole con su acento andaluz, cosas que podrían haber llegado más lejos pero que se quedan en tonterías pasajeras encadenadas unas detrás de otras. Eso sí, un punto a favor suyo es haber creado uno de los personajes más entrañables de la franquicia. Me refiero a Dennis, el nieto con el que el abuelo Drácula se le cae la baba y que es puro derroche visual, una de las cualidades de la cinta: la imaginería creada gracias a la tecnología informática propia de este cine.

Otro punto ambivalente de esta película es, sobre todo en su versión española, el doblaje característico de estas producciones. Si en la versión original tenemos a Adam Sander, Selena Gomez, Steve Buscemi e incluso Mel Brooks, aquí nos estamos acostumbrando a coger a famosos (que no talentos) españoles y darles alas en un doblaje en el que ponen su (más que excesivo) granito de arena. No me refiero a que Santiago Segura doble a Drácula con un acertado acento de Europa del Este, pero que el hombre lobo tenga un marcado acento andaluz chirría más que un tren de mercancías descarrilando. O que veamos al padre de Drácula, el abuelo Vlad, doblado por un Arturo Fernández que no deja de decir el “chatín” que tan famoso le ha hecho. Clara Lago y Daniel Martín completan el reparto en español, y este doblaje acaba deviniendo en la raíz de uno de los mayores éxitos de la cinta pero también de su fracaso, por tener tantos puntos graciosos como detestables. Y lo que para algunos espectadores es motivo para arrancar sonrisas, para otros bien pueden ser gags sonrojantes sin gracia.

Si a eso le añadimos un tercer acto predecible a más no poder (por mucho que le den vueltas, ya sabemos de antemano cómo va a acabar el leitmotiv del eje argumental), y un clímax bastante precipitado e incongruente (esa batalla con los vampiros malos del abuelo Vlad), tenemos un sabor agridulce que acaba haciendo que el conjunto final se resienta. Y todo aliñado con una moralina importada de la Disney pero que suena más vacía que nunca en otras manos: es bueno que todos seamos diferentes, la aceptación tal como somos, la tolerancia y la igualdad… en fin. Todo ello nos lleva a la conclusión de porqué Pixar es el amo y señor de la animación actual, mientras el resto de productoras se limitan a hacer subproductos infantiles para llevarse el gato al agua en la época que toque del año (aquí Halloween). Y es que no basta con un dominio de la técnica visual ni contratar a los mejores diseñadores e informáticos (ya he dicho que estéticamente es una delicia), ni a los actores de moda que quieran prestar su voz. Hace falta (y esto es extendible a cualquier género cinematográfico) guión, ritmo, ideas, originalidad,… Que Adam Sandler sea coguionista de esta cinta ya lo dice todo…

Calificación: Regular

Lo Mejor: El diseño de Dennis, el nieto, junto con gags sueltos de la cinta.

Lo Peor: El tercer acto: previsible, caótico, incongruente, y con unas lecciones de moralidad algo acartonadas.

La vería de nuevo: No creo

La Recomiendo: Es perfecta para llevar a los niños en Halloween.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2510894/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Mi gran noche

mi gran noche poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Mi gran noche

Año: 2015

Director: Álex de la Iglesia (El día de la bestia, Muertos de risa, La comunidad, 800 balas, Crimen Perfecto, Los crímenes de Oxford, Las brujas de Zugarramundi)

Guión: Álex de la Iglesia, Jorge Gerricaechevarría

Música: Joan Valent

Fotografía: Ángel Amorós

Reparto

  • Raphael
  • Pepón Nieto
  • Mario Casas
  • Blanca Suárez
  • Carlos Areces
  • Carmen Machi
  • Luis Callejo
  • Jaime Ordóñez
  • Santiago Segura
  • Hugo Silva
  • Carolina Bang
  • Enrique Villén
  • Terele Pávez

Álex de la Iglesia es uno de esos directores de cine español que se esfuerza porque este cine se salga de los cánones habituales de la industria y no cometa los mismos errores del resto de realizadores. Bien es cierto que sus películas se caracterizan por un toque bizarro que hace que nos sintamos perplejos ante lo que vemos en pantalla, pero ha sido lo suficientemente listo como para pulir este defecto a lo largo de los años y convertirlo en una seña de identidad que le ha permitido desarrollar una crítica social alejada de los clichés de siempre. Además, su manera de rodar es rápida y sin dilaciones innecesarias en el metraje, habiéndose atrevido a rodar escenas de acción en una época en la que nadie en este país se atrevía a ello. Pero siempre merece darle una oportunidad, viendo la multitud de comedias que ha rodado y su esfuerzo por salirse de los estereotipos del cine español. En este caso, se mete con el mundo del show Business patrio, en su vertiente más casposa que es la de la televisión, y todo lo que rodea a este particular mundo del espectáculo, incluyendo toda la tontería que rodea a las grandes estrellas de la canción. Y para ello no ha dudado un pelo en darle a Raphael un caramelo de interpretación que sirve tanto de homenaje como para recuperarle en el cine, siendo el mayor atractivo de esta cinta de reparto coral donde (casi) todos están en su sitio, resultando una cinta bastante agradable de ver en la mayor parte del metraje.

Durante la grabación del programa especial de nochevieja para una cadena de televisión, que se rueda semanas antes de las navidades, y en mitad de unas turbulentas reivindicaciones en lo exteriores del estudio (por causa de un expediente de regulación de empleo), un grupo de historias entrecruzadas tendrán lugar dado lo variado de la tipología de personajes que se dan cita allí. El plató se encuentra cerrado a cal y canto, con el ánimo de no salir hasta el que el programa esté grabado, y la grabación se demora varios días más de lo previsto. Uno de los figurantes ha sufrido un percance y José será enviado por la ETT a suplirle, obligado a sentarse en una mesa con el resto de falsos invitados a una fingida celebración que nunca acaba, en la que deben simular que se divierten y festejan la llegada del Año Nuevo una y otra vez. Mientras se siente atraído por su compañera de mesa con un oscuro secreto, los presentadores se llevan a matar y se intentan boicotear entre ellos; una veterana y vanidosa estrella de la canción con aires de divo hará todo lo posible por que su actuación sea la más triunfante de la noche; el último cantante latino de éxito pugnará por que sus fans no le chantajeen; el productor luchará por salvar a la compañía caiga quien caiga; la regidora se peleará por sacar el programa adelante a pesar de la locura de la grabación,… En medio de este caos en el que lo peor de la condición humana sale a relucir, nadie se espera que uno de los figurantes planea cometer una tragedia en mitad de una gala interminable…

La verdad es que por momentos “Mi gran noche” resulta desternillante. Con esa crítica que hace siempre Álex de la Iglesia a cualquier situación, descerrajando la realidad española de arriba a abajo, consigue siempre radiografiar nuestro ADN para crear un esperpento al más puro estilo de Valle-Inclán. En este caso, algo tan clásico como las galas de nochevieja se nos muestra desde dentro, con diálogos ágiles y enseñando la parte menos glamorosa de la situación. El regidor que marca los momentos de risas y aplausos hace que quede todo tan descontextualizado al grabarse varias veces que ahí es donde tenemos el espejo cóncavo que deforma nuestra realidad. Todos los estratos de la sociedad quedan analizados y caricaturizados, desde el productor corrupto, hasta las figurantes chonis más preocupadas en el dinero fácil. Y entre todos ellos, el personaje de José (un espléndido Pepón Nieto) es el que más humanidad exhala, perdedor al que le viene todo tan grande que es en el que nos reflejamos todos. Junto con el momento de lucidez del personaje de su madre (Terele Pávez), tenemos lo mejor de la cinta; si exceptuamos a Raphael dando vida a un reverso tenebroso de sí mismo, autoritario, hipócrita y vanidoso. Simpático de puertas afuera con su público, está meridianamente claro todo lo que ha disfrutado el veterano actor con esta interpretación que le ha salido la mar de natural, pero que supone grandes dosis de valentía haber aceptado el papel, para dejarse embarcar en esta locura (como todas las que son de Álex de la Iglesia). Con una banda sonora compuesta por canciones propias del cantante, que incluso da título a la película, Es una delicia verle en pantalla pasándoselo en grande y sacando rédito de todo este caos, mientras el resto del reparto tiene mejor o peor suerte en sus papeles: es el caso de Carlos Areces, bastante sobreactuado conociendo su trayectoria, o Mario Casas parodiando al ídolo de masas joven y latino. Si bien este último nos muestra todas sus carencias interpretativas, una lanza hay que romper a su favor cuando nos muestra su numerito musical descacharrante. O Carmen Machi, más pasada de vueltas que en anteriores papeles suyos.

A pesar de los altibajos del reparto, en los que unos están mejores que otros, sobresale la labor de guión conjunta del director con Guericaechevarría, plasmada brillantemente en imágenes por el primero, con una puesta en escena a la altura de las circunstancias (coreografías, bailes), y donde el ritmo argumental no da un descanso hasta el momento en el que todos salen por la puerta como si salieran de un alter, agotados por los acontecimientos vitales ocurridos dentro, y donde hemos asistido a una maestra lección crítica con la mayoría de males que azuzan nuestra sociedad, y donde determinado grupo mediático con sus infames cadenas especializadas en telebasura sale bastante malparado. No es una mala elección dada la escasez de grandes estrenos en cartelera.

Calificación: Buena

Lo Mejor: Entre Pepón Nieto y Raphael, es difícil quedarse con uno. Y la maestra labor de crítica a determinadas clases sociales adicta a la TV

Lo Peor: Algún que otro personaje desdibujado.

La vería de nuevo: Puede.

La Recomiendo: Sí, a pesar de que no suelo recomendar cine español

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt4412362/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Marte

Marte poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Martian

Basado en el libro The Martian (El Marciano), de Andy Weir

Año: 2015

Director: Ridley Scott (Blade Runner, Alien, Thelma y Louise, Gladiator, El Reino de los cielos, Prometheus, Exodus)

Guión: Drew Goddard

Música: Harry Gregson-Williams

Fotografía: Dariusz Wolski

Reparto

  • Matt Damon
  • Jessica Chastain
  • Jeff Daniels
  • Sean Bean
  • Michael Peña
  • Kristen Wiig

Si hay algo por lo que se caracteriza la filmografía de Ridley Scott es por la irregularidad. Sus películas más flojas, ésas en las que se nota la etiqueta de “por encargo”, no dejan de ser tan malas del todo si provinieran de cualquier otro director. Pero es que Scott rompió tantos los moldes con sus primeros filmes que luego todo lo que ha hecho después no ha estado a la altura. Estoy hablando por supuesto, de “Alien, el 8º pasajero” y “Blade Runner”: dos cintas desarrolladas en los primeros ochenta que cambiaron la ciencia ficción para siempre. La primera, por erigirse en un clásico del cine de terror ambientado en el espacio, donde la claustrofobia de una nave espacial trascendió el género; y la segunda, por tener una profundidad filosófica tal que no fue debidamente comprendida en el momento de su estreno. Todo lo que ha hecho después alterna títulos bastante interesantes y sugerentes, con otros olvidables o mediocres, impropios del nivel inicial que alcanzó en sus comienzos, moviéndose su filmografía entre una incipiente calidad que se queda a las puertas de la grandeza, con la mediocridad y la dejadez del que trabaja por encargo. En la primera categoría entra Black Rain, Thelma y Louise, American Gangster, Red de mentiras y sobre todo Gladiator: grandes películas que se dejan ver pero que no podemos decir que entren en el olimpo de las obras maestras (y es que, sin parecerme mala, considero que Gladiator está algo sobrevalorada). En la segunda categoría tenemos esos proyectos con los que intentó repetir éxitos pasados a base de repetir fórmulas ya usadas (El reino de los cielos, Prometheus, Exodus), o películas de encargo que suponen un declive en su carrera (Haníbal, La teniente O’Neill, Black Hawk Derribado). En cualquier caso, considerando que ya nada de su cine alcanzará el nivel de obras de culto de las citadas películas de los ochenta, sólo queda esperar si sus nuevos estrenos pertenecen al primer grupo (películas que se dejan ver conservando la capacidad de sorpresa) o al segundo (derroche de presupuesto que no pasa de la categoría de bodrio).

Los miembros de la misión espacial Ares III están explorando la superficie del planeta en una misión tripulada a Marte. Tras una tormenta de arena en la que el equipo se ve obligado a abandonar prematuramente el planeta, el astronauta Mark Watney sufre un accidente y es dado por muerto. Tras recobrar el conocimiento y volver a la base, se da cuenta de que está abandonado a su suerte con provisiones para un mes, por lo que debe agudizar el ingenio si quiere sobrevivir unos cuatro años, que es lo que está previsto que tarde la próxima misión espacial en volver al planeta. Con sus conocimientos de botánica desarrollará cultivos contra todo pronóstico en tan hostil territorio, mientras se sobrepone a todo tipo de vicisitudes y utiliza el ingenio, el humor y la ciencia para ganar tiempo. En la tierra, desde el centro de misiones de la NASA, harán todo lo posible para traerle de vuelta sano y salvo.

Heredera de títulos recientes como “Gravity” e “Interstellar”, en algunos momentos “Marte” recuerda bastante al “Naufrágo” de Robert Zemekis. En efecto, durante buena parte de la trama asistimos al espectáculo de ver al protagonista sólo con sus propios recursos, aprendiendo a sobrevivir de la manera más básica que puede permitirse el hombre en un entorno hostil y sin las comodidades a las que estamos acostumbrados, donde la complicación para hacer un fuego sin cachivaches se cambia por la dificultad de establecer comunicación fluida al carecer de los instrumentos para ello. Menos arriesgada que la cinta de Tom Hanks, aquí el recurso narrativo del protagonista de hacer un videodiario facilita las cosas al espectador explicándole el desarrollo de la trama. Se gana en ritmo aunque corriendo el riesgo de darle todo mascado al espectador, sin hueco para el propio razonamiento desde la butaca. De la misma manera que la cinta usa una base científica plausible por momentos (obviando determinadas situaciones que atentan contra la verosimilitud astrofísica), en la que llega a un punto en que decide no aturullar al público con explicaciones demasiado técnicas para que el argumento siga hacia delante.

Porque al final, el ritmo argumental no se resiente en absoluto de un argumento con tantas posibilidades de caer en ridículo. Con una duración que sobrepasa las dos horas, la introducción va al grano y la soledad en Marte del protagonista es descrita en la duración adecuada. A partir de ahí los distintos planes de rescate desde la Tierra le van dando emoción argumental pulida con los adecuados giros (a pesar de que alguno está tan anunciado que provoca cierto sonrojo en el espectador acostumbrado a los artificios cinematográficos), y regando el clímax de una tensión bien dosificada y adecuadamente presentada. Y esto hay que decir que es uno de los grandes méritos de la película.

Más puntos a favor es que es una película tremendamente optimista, sin claroscuros en su trama ni críticas a nadie. El protagonista ni se molesta en culpar a nadie de su situación, ni en ningún momento nos muestra angustia o desesperación; todo es mirar hacia delante con determinación y no tirar la toalla en ningún momento, a diferencia de otros ejemplos cinematográficos de ciencia ficción. Con un humor que salpica momentos puntuales, es digno de mención cómo todo el equipo decide remar en la misma dirección para rescatar al astronauta perdido, en un claro ejemplo de humanidad que traspasa fronteras. Entre los personajes de Matt Damon (un actor con suerte para elegir los papeles de las cintas en los que participa), Jessica Chastain (tras Zero Dark Thirty e Interstellar se afianza como una de las intérpretes con más fuerza del panorama actual), Jeff Daniels (a quien por primera vez le he visto en un papel serio, capaz de mostrar preocupación y gravedad), Sean Bean (alejado por fin de sus papeles de malvado enfadado con el mundo), y demás secundarios  tenemos todo un ramillete de interpretaciones agradables y precisas que contribuyen a que la película avance con paso fuerte y firme, sin demasiadas tonterías argumentales (sólo hay un caso en que se hace una referencia al Señor de los Anillos a modo de guiño con el personaje de Sean Bean, aunque la sombra de “Salvar al soldado Ryan” con Matt Damon es alargada).

La verdad es que pocas debilidades le veo a esta cinta de Scott, a la que no soy capaz de verla como obra de culto capaz de perdurar durante décadas, pero sí que entretiene por encima de otras muestras de su filmografía. Una fotografía deslumbrante en un planeta inhóspito (que a ratos deja momentos visuales de gran belleza), junto con unas interpretaciones que dan lo mejor de unos actores ya vistos en innumerables ocasiones da como resultado una buena película que nos devuelve al mejor Ridley Scott; o, por lo menos, no nos muestra al malo realizador.

Calificación: Muy buena.

Lo Mejor: El optimismo que irradia, la fotografía, las interpretaciones, y el ritmo de la cinta que no se hace pesada en ningún momento.

Lo Peor: Pensar que Ridley Scott no es capaz de mantener este nivel en sus próximas cintas.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí.

Si quieres leer la reseña del libro en el que se basa

El Marciano Andy Weir

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt3659388/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Regresión

Resgresion poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Regression

Año: 2015

Director: Alejandro Amenábar (Tesis, Abre los ojos, Los otros, Mar Adentro, Ágora)

Guión: Alejandro Amenábar

Música: Roque Baños

Fotografía: Daniel Aranyó

Reparto

  • Ethan Hawke
  • Emma Watson
  • David Thewlis
  • Devon Bostick

El esperado retorno de uno de los mejores directores del cine patrio se ha hecho esperar. El realizador de origen chileno, que ya hace veinte años desde que deslumbró y asombró a todos en el panorama cinematográfico español con su debut en el largometraje (una estupenda “Tesis” que ha sentado las bases de lo que debería ser este cine), ha tardado unos cinco años en volver a las pantallas desde que nos contó la historia de “Ágora”. Desgraciadamente, parece que este descanso entre proyectos no ha servido para asentar una historia brillante como sus otras cinco restantes, pinchando en esta ocasión con un bajón de calidad en una cinta cuyos mayores defectos son básicamente responsabilidad del realizador, con lo que nos queda resignarnos mientras esperamos que en próximos trabajos haya más aciertos.

Es algo normal que no se puede reprochar, Amenábar siempre ha sido un realizador de diez que nunca ha querido acomodarse a base de renovar los clichés del cine de género. Con “Tesis” dio una lección magistral de intriga, puesta en escena y desarrollo de la trama. Con “Abre los ojos” mezcló el mundo onírico con el de las obsesiones en otro thriller que tocaba la ciencia ficción, mientras que “Los otros” vislumbró un aumento en el presupuesto y la proyección internacional del reparto en una película de terror psicológico decimonónico. El cambio de género fue radical con “Mar adentro”, y “Ágora” era una crónica histórica de uno de los períodos menos conocidos de la humanidad. Poco había que reprochar a un director que siempre ha buscado el riesgo y salirse de lo fácil, si bien es su etapa española en la que más acertado estuvo, básicamente por mostrarnos que hacer cine de género en España no es tan difícil como nos quieren hacer mostrar.  Escenarios españoles, con actores españoles, también pueden ser sinónimo de historias de evasión e intriga, sin caer en el ridículo ni en leivmotivs trasnochados y simplistas. Y abrió la puerta a las producciones internacionales hechas desde casa, con las estrellas del momento en el reparto y conservando la nacionalidad en la firma. Con semejantes credenciales es justo darle un voto de confianza a cada nuevo estreno que presente; y si bien hay que ser imparcial en las críticas cuando la calidad baje (como es este caso), no se puede ser excesivamente duro con ellas esperando que esto sirva de acicate en sus próximos proyectos (y que no sea el mismo caso de M. Night Shyamalan, donde cada película ha ido a peor de manera exponencial).

En un pequeño pueblo de Minnesota, en 1990, el detective de la policía local Bruce Kenner investiga un supuesto caso de abusos sexuales de un vecino de la localidad con su hija. Estamos en la América profunda, y las familias con creencias religiosas radicales abundan en esta parte del país. Pero una entrevista con la hija, Ángela, revela que todo puede ser más complicado de lo que parece. Prácticas satánicas y sectas esotéricas se mezclan en una trama en la que el psicólogo Kenneth Raines se une a Kenner para ayudarle a recopilar pistas, mediante una técnica de hipnosis llamada regresión, que ayuda a los testigos a recordar hechos que están en sus subconscientes pero que no quieren salir. Todo el caso se complicará, al adentrarse en un mundo más peligroso de lo que uno se podría imaginar.

Para esta historia de extremismo religioso, hipnosis y rituales satánicos, Amenábar se ha rodeado de un siempre eficiente Ethan Hawke y una mediocre Emma Watson. El primero es especialista en proyectos fuera de la corriente mainstream de las carteleras (no hay más que ver sus colaboraciones con Richar Linklater), mientras que la segunda viene de la saga Harry Potter intentando hacerse un nombre en un cine más maduro. Si bien Hawke hace algún esfuerzo por hacer creíble a este policía obsesionado con el caso y repelente con sus propios compañeros, Watson fracasa totalmente al dar ningún matiz a su personaje. Ni fragilidad, ni desasosiego, la joven actriz es uno de los fallos más clamorosos de una película que se supone se centra en ella. Y lo mismo se puede decir de los secundarios: aunque con los minutos en pantalla del psiquiatra la cinta gana algo de peso por ayudar en la resolución de la trama (y ser el de David Thewlis otro de los rostros reconocibles del reparto internacional), del resto de personajes podemos olvidarnos por completo, ya sea la abuela, el padre, el sacerdote, el jefe de policía o los compañeros del protagonista. Ninguno resalta más que otro, ni aportan gran cosa a la insulsa trama que no hace nada por engancharnos.

Porque ése es el gran defecto de la cinta: el argumento escrito por este genio de las tramas terroríficas no tiene en esta ocasión ni chicha ni limoná, dicho en lenguaje castizo. La garra que ha presentado siempre Amenábar como seña de identidad al inicio de sus otras películas  n0 está presente aquí, lo cual hace muy cuesta arriba seguir esta película desde el principio. Desde los pocos minutos iniciales uno pierde el interés por lo que le están contando. El director no define ni remata en los primeros minutos un argumento que seguirá el resto del metraje sin enganchar. En algún momento se pone interesante, sí, y puede entreverse un atisbo de terror en la trama que hace que recuperemos algo de interés desde nuestras butacas; pero ya es demasiado tarde y además no dura mucho este cambio de ritmo en la intriga que nos van contando, con lo que encaramos el último acto de la película con una desgana impropia en el cine de este director, con un argumento tramposo y poco efectivo. No es que pida a gritos los giros de guión con sorpresa que le han hecho célebre en su filmografía, pero por lo menos que no decaiga el interés en una historia totalmente aburrida en todas sus vertientes.

Como cualidades, poco a destacar. Quizá el diseño de producción de esa anodina ciudad de Minnesota, con una recreación de los años noventa que nos recuerda a los mejores años de “Twin Peaks” y “Expediente X”, en los que en la América rural se presentaban los más variopintos misterios y había que hacer frente a una dispar tipología social a cual más extraña. Una fotografía en tonos oscuros donde la lluvia y los charcos nos da esa sensación de frío y desamparo ante las excentricidades de la gente. Y de nuevo Amenábar atizando a la religión como causa de intolerancia (por lo menos aquí no la demoniza como hizo en “Ágora”).

Como conclusión, solo queda esperar a que este fiasco le sirva de revulsivo a Amenábar para sus próximos títulos, esperemos menos prescindibles que esta “Regresión” que ni arriesga ni engancha, y fracasa en la elección del reparto.

Calificación: Regular

Lo Mejor: El diseño de producción de la cinta

Lo Peor: Una pérdida de tiempo en sus más de 100 minutos de metraje.

La vería de nuevo: No creo.

La Recomiendo: No

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt3319920/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Origen (revisión)

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Inception

Año: 2010

Director: Christopher Nolan (Memento, El truco final (el prestigio), Batman Begins, El caballero oscuro, Interstellar)

Guión: Christopher Nolan

Música: Hans Zimmer

Fotografía: Wally Pfister

Reparto

  • Leonardo Dicaprio
  • Ellen Page
  • Marion Cotillard
  • Joseph Gordon-Levitt
  • Tom Hardy
  • Cillian Murphy
  • Ken Watanabe
  • Michael Caine
  • Tom Berenger

De todos los realizadores que existen en la actualidad haciendo películas, definitivamente Christopher Nolan es mi favorito. Con un puñado de cintas en su haber (no habrá más de diez), cada vez que prepara un nuevo estreno es todo un acontecimiento por saber de qué manera nos sorprenderá y deleitará con su deslumbrante imaginería visual y sus argumentos seductores, siempre con alguna sorpresa en el guión. Que su primera o segunda película fuera aquel delicioso experimento narrativo llamado “Memento” (nunca he sentido que el director de una película me considerara tan listo a base de retorcer todas las claves de un argumento hasta lo narrativamente imposible) ya es toda una declaración de intenciones, pero es que luego se ha dedicado a reconstruir la figura de Batman como nunca nadie antes había conseguido darle la vuelta a un superhéroe y a una franquicia que estaba prácticamente acabada, para resucitarle en “Batman Begins” y hacer uno de los mejores blockbusters de acción de los últimos veinte años (“El caballero oscuro”). “El truco final (El prestigio)” e “Interstellar” no son sino otras muestras de su grandísimo talento y su gusto por los giros de guión y el entretenimiento puro y duro, dando motivos para pensar en sus películas incluso días después de haber salido de las salas de cine.

He dicho que “El caballero oscuro” es una de las mejores películas de los últimos veinte años, y no exagero en absoluto. Lo que no quita para ver lo inspirado que estaba cuando un par de años después firmó en 2010 esta estupenda “Origen”. Con un recubrimiento de blockbuster de acción y un Leonardo DiCaprio en estado de gracia, Nolan logró otra película absolutamente redonda tanto por su argumento (son 148 minutos de metraje que no dan un respiro al espectador), su ritmo brutal en el que parte por completo la teoría de los tres actos (el clímax final se prolonga a lo largo de la última hora de película, con la estrategia argumental de hacer varios niveles de sueños con su propias dimensiones temporales), sus grandes hallazgos visuales y su reparto lleno de grandes intérpretes (la manera en que Nolan recicla y reubica en sus películas a actores veteranos y noveles es admirable). La sensación que tuve cuando la vi en el cine por primera vez fue la de asistir a un nuevo “Matrix”, con una revolucionaria manera de rodar las escenas de acción y un argumento que te podía permitir mostrar cualquier cosa en la pantalla. Es posible que haya perdido fuelle a lo largo de los últimos años desde que se estrenó, pero yo creo que es más por la manera en que dejó al público perplejo por la ambigüedad de su interpretación, que por falta de cualidades artísticas.

Dom Cobb tiene una profesión muy especial, es un extractor o ladrón de sueños. Mediante una técnica desarrollada por militares, su trabajo consiste en meterse en los sueños de la gente, dentro de su subconsciente, para robar ideas o planes empresariales, lo cual es jugosamente remunerado. Su equipo de colaboradores le ayuda a crear el sueño de la víctima, montando un mundo basado en la realidad pero con sus propias reglas, y buscan sus secretos más recónditos para realizar uno de los espionajes industriales más sofisticados que existen. Pero su último trabajo sale mal, y la víctima (que realmente estaba probando la valía de Cobb) les ofrece otro trabajo como compensación. Se trata de implantar una idea en vez de robarla, realizar lo que se conoce como un “origen” o “inception”, para que el dueño de un grupo empresarial rival cambie de planes corporativos. Cobb ya lo ha realizado otra vez, se trata de una técnica de gran complejidad y requiere de maestría en su ejecución. Pero no hay elección, y si todo sale bien Cobb tendrá la oportunidad de redimirse y poder volver a su casa con sus hijos en los Estados Unidos, que una vez tuvo que abandonar por una tragedia personal, y a los cuales no había vuelto a ver desde entonces. Lo más importante para Cobb será moverse por la delgada línea que separa el mundo onírico del real, y superar sus antiguos miedos y recuerdos que pueden volverse mucho más peligrosos de lo que se puede uno imaginar.

Película perfecta en todos los sentidos, pocas veces se puede asistir a una sala de cine y tener la sensación de que todo le ha salido redondo al director. La sensación de sorpresa y fascinación es total, y uno puede estar dándole vueltas a la cinta durante varios días. Como en “El truco final”, Nolan nos vuelve a hacer un truco de magia, y nos hace creer que nos ha robado la cartera cuando en realidad la seguimos teniendo en nuestro bolsillo. Menos tramposo que muchos de los directores actuales que se afanan por autodenominarse los nuevos reyes del suspense, Nolan nunca ha subestimado la inteligencia del espectador, y nos muestra siempre todas las cartas de la baraja antes de hacernos creer que nos está engañando. En esta ocasión se nos superpone varios niveles de realidad y lo confronta al mundo onírico, usándolo como excusa para dinamitar una estructura argumental que pocas veces veremos tan bien expuesta como aquí. Si tradicionalmente una película tiene una introducción, un planteamiento de la trama donde se nos explican los dilemas de los protagonistas, un nudo donde esos dilemas se ponen de manifiesto, y el desenlace que resuelve esos dilemas, en “Origen” los desenlaces son varios y se van superponiendo mientras se juega con el concepto de dilatación temporal para insertar varios clímax cada cual más adrenalítico. Es uno de los mejores usos del ritmo y del tempo argumental que he visto nunca en la gran pantalla, que hace que sus más de dos horas de duración pasen como si nada, y que en ningún momento decaiga la atención por lo que estamos viendo. Nolan dedica el tiempo justo a presentar los dilemas y explicar las reglas del juego, da las explicaciones neceserias para entender el argumento al que nos enfrentamos, sabedor de que importa poco la verosimilitud del relato puesto que esto no es ciencia ficción pura.

Otro gran acierto que tuvo la cinta fue la imaginería visual que planteó. De un París cuyas calles y edificios se replegaban sobre sí mismos desde el cielo o cuyas cafeterías y tiendas implosionaban, a una pelea en gravedad cero en el pasillo de la planta de un hotel, todas las escenas presentan hallazgos visuales que la hacen fácilmente reconocible, y por la que se convirtió en clásico instantáneo en el momento de su estreno. La puesta en escena y los escenarios mezclan lo onírico con el manga japonés y lo tecnológico, dando lugar a una especie de “ciber-realidad” que pega mucho con el planteamiento que sugiere la cinta, acreedora del estilo que una década antes impregnó Matrix a todo el cine de acción desde entonces. A ratos película de atracos y grandes robos de guante blanco, con escenas sacadas de películas de James Bond y de Indiana Jones, hay que decir que el tono general supera todos los referentes de los que bebe para adquirir entidad propia y trascender el género. Y a todo esto ayuda otro de los grandes aciertos del filme, su esplendoroso reparto que incluye a grandes estrellas algo olvidadas (un Michael Caine fetiche para el director y al que le ha dado una gran carrera profesional en su madurez profesional, un Tom Berenger al que creíamos imposible en otros papeles que no fuera el de curtido soldado) junto con habituales de su cine (Cillian Murphy demostrando amplitud de registros, Marion Cotillard totalmente desasosegante en cada aparición que hace) y estrellas rutilantes en ciernes demostrando su valía (un Joseph Gordon-Levitt que junto con “Looper” sorprendió a todos en su faceta de cine de acción, un Tom Hardy al que a partir de aquí empezó a despuntar en todo tipo de papeles, una  Ellen Page perfecta en su papel de joven aprendiz del negocio). Y sobre todo un DiCaprio estrella de la función que demostró que está en su madurez interpretativa, dejando de ser el ídolo de jovencitas de antaño. Todo esto dio como resultado una de las mejores muestras del género de los últimos años, sólo un escalón por debajo de “El caballero oscuro” (la cual es, para mi gusto, una de las obras maestras más indudables de los últimos), y merecedora de varios visionados para todos los aficionados al género.

Calificación: Imprescindible

Lo Mejor: El ritmo argumental, los distintos planteamientos superpuestos del clímax, los hallazgos visuales, el grupo de intérpretes en su conjunto, un DiCaprio en su momento de gracia, las incógnitas que plantea su trama.

Lo Peor: Nada

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Sí

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1375666/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Anacleto: Agente Secreto

Anacleto poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2015

Director: Javier Ruiz Caldera (Tres bodas de más, Promoción fantasma, Spanish Movie)

Guión: Pablo Alén, Breixo Corral, Fernando Navarro

Música: Marc Blanes, Pablo Uroz

Fotografía: Gemma Fauria

Reparto

  • Imanol Arias
  • Quim Gutiérrez
  • Alexandra Jiménez
  • Berto Romero
  • Carlos Areces
  • Emilio Gutiérrez Caba
  • Rossy de Palma

Y con todo este año plagado de tantos estrenos de espionaje y agentes secretos, no podía faltar la aportación española al género, de la mano de uno de los mayores iconos del cómic de la segunda mitad del siglo pasado. Reconozco que yo era más de Mortadelo y Filemón o Superlópez; pero pese a ser más minoritario, Anacleto tenía un encanto especial en lo referente a ser copia de James Bond. Ya fuera por ir siempre de negro y con pajarita (un referente más cercano al smóking que la levita de Mortadelo), porque su nivel de payasadas no llegaba ni de lejos al de los personajes de Ibáñez, o porque el sempiterno cigarrillo en la boca le daba un aire más duro sin dejar de ser entrañable, Anacleto parecía tener cierto estilo que le hacía salir más airoso de las situaciones que otros personajes. Y, al igual que está pasando con todas las adaptaciones al cine de los tebeos clásicos (emulando al cine USA como no podía ser de otra manera), se corre el riesgo de coger un buen material de partida (digna muestra de la idiosincrasia nacional de épocas cercanas como era el tebeo español de los setenta), y naufragar con él a base de hacer películas olvidables, aburridas o toscas. Ejemplos son las tres entregas de Mortadelo y Filemón (a cada cual peor) o Zipi y Zape, en las que se superó en un primer momento la barrera visual para conectar con el público plasmando en pantalla lo que durante décadas nos entusiasmó en papel impreso; pero que luego, por guiones absurdos y poco coherentes, se convirtieron en películas aburridas y poco atrayentes. Y en esas, estamos, intentando ver si la incursión de Javier Ruiz Caldera en la comedia de acción adaptada de las viñetas supera a sus predecesoras en la difícil tarea de estar a la altura del cómic original.

Adolfo es un treintañero desganado y sin futuro que trabaja como vigilante de seguridad. La relación con su novia pasa por un momento de crisis y su vida está abocada a la apatía y la mediocridad. Y tampoco se lleva bien con su padre Anacleto, hasta que una serie de acontecimientos extraordinarios le revelan la verdad: su padre es un agente secreto desde hace décadas, que trabaja para una organización de inteligencia nacional salvando al mundo y todas esas cosas. Pero el archienemigo de Anacleto, el malvado Vázquez, se ha fugado de la prisión donde llevaba años recluido, y ahora Adolfo deberá aunar fuerzas con su padre para evitar que su venganza acabe con ellos, mientras pone en práctica todas las artes de supervivencia que Anacleto le ha ido transmitiendo con el tiempo, e intenta recuperar una relación padre e hijo anquilosada tras el paso de los años. Y, de paso, volver con su novia mientras salvan al mundo y acaban con Vázquez.

Tras varias incursiones en todas las clases de comedias que se pueden encontrar en el cine patrio, a Javier Ruiz Caldera le quedaba ya solo el género de acción al que siempre se le resiste el cine español. En la misma línea que vimos en “Kinsgman: servicio secreto”, donde los espías protagonistas combinaban humor y acción salvaje, con bromas autoreferenciales y un tono lúdico que ayudaba a diluir la violencia que impregnaba la película, aquí tenemos una vuelta de tuerca del agente secreto que leímos en las viñetas hace más de treinta años. Se trata más bien de una puesta al día, a base de hacer coprotagonista a su hijo que es quien da el contrapunto cómico y realista. Con este truco de guión es más creíble todo, a base de hacer que un personaje se cuestione toda la inverisimilitud que plantea la cinta y el tebeo, en la época actual. Y hay que decir que funciona, gracias a la gran labor de Imanol Arias que se mete en la piel del personaje, desde el flequillo hasta los zapatos. La idea de meterle treinta años al Anacleto que conocimos de joven hace que el inefable actor aporte su carisma y triunfe la película ahí donde otros fallaron (léase Mortadelo y Filemón). El mundo de las viñetas está presente (las travesías por el desierto, los cacharros tecnológicos pasados de moda, las contraseñas secretas made in Spain) pero ahora lo comparamos con la España de 2015 y la mezcla de costumbrismos pasados y presentes supone uno de los aciertos de la película.

También la trama supone otro acierto. La vuelta de tuerca a los espías y los supervillanos sorprende por lo novedoso en nuestro cine, mientras se mete acción, peleas, tiros y persecuciones de una manera que pocas veces hemos visto, integrados en el argumento. Si a esto le añadimos alguna dosis de suspense e intriga, giros argumentales impropios de nuestra cinematografía, y todo ello sin abandonar el humor cachondo y descacharrante. Para ello, Imanol Arias ha sabido ceder protagonismo a los jóvenes astros y Berto Romero se convierte en pieza fundamental en el alivio cómico de la cinta. Ayudado por Alexandra Jiménez y Carlos Areces, la película introduce comicidad a raudales que no hace más que aligerar las escenas más bestias y no dejar que la seriedad tome el mando de la cinta, y es en parte por la labor de estos secundarios. Como defecto principal incluyo a Quim Gutiérrez, el cual no está a la altura del papel y al que no le acabo de ver las grandes cualidades cómicas que se le esperan de él. Elemento crucial en la trama, sobre el que pivota la transición entre la seriedad y la comicidad del filme, carece de las dotes interpretativas necesarias para estar a la altura tanto de Imanol Arias en la vertiente seria, como de Berto Romero en la cómica. Puede ser por esa manera de hablar tan poco clara que tiene, y que le falle la dicción a la hora de interpretar, pero lo cierto es que su presencia es el mayor defecto en una cinta que por lo demás, cumple a la perfección su cometido, teniendo en cuenta los estándares del género en el cine español: entretiene, está bien rodada y no deja en mal lugar a su referente de tebeo. Por la parte de comedia sabíamos que no iba a defraudar, y es en la parte de acción en la que sorprende por presentar una calidad inusitada.

Calificación: Buena.

Lo Mejor: Imanol Arias

Lo Peor: Quim Gutiérrez

La vería de nuevo: Puede

La Recomiendo: Para lo que suele ser el cine español de acción, sí.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt3510480/

Tráiler en You Tube (español):

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