Archivo de la categoría: Pelicula

El don – Mai Jia

El_donReseñado por Malosa.

En general, no he leído a muchos autores orientales (exceptuando a Murakami) y creo que Mai Jia es el primer escritor chino al que me aproximo. Esta novela ha sido una sorpresa y además una sorpresa tremendamente positiva. Cuando cogí en mis manos este libro y leí las primeras páginas, nunca pensé que fuera a encontrar una maravilla literaria de tal grandeza, ni de una profundidad tan conmovedora, ni que mostrara un choque cultural y mental tan sorprendente, o una prosa tan magnífica como la que despliega Mai Jia en esta obra.
Este libro ha sido de lo mejorcito que he leído este año y también de lo más atípico. Ya si la originalidad es un punto muy positivo, no digamos la calidad.

Sinopsis

Rong Jinzhen es un chico fuera de lo común: educado por un extranjero en la China de los años veinte, vive una infancia solitaria, sumergido en su propio mundo. Pero pronto desarrolla un don que lo hace extraordinario. Rong puede ver lo que nadie más ve, sus conocimientos van más allá de lo que una persona corriente puede entender. Convertido en un genio de las matemáticas conocido en todo el país, Rong es obligado a abandonar su carrera académica cuando es reclutado por el departamento de criptografía del servicio secreto chino.
Atrapado en las grietas de un sistema terrorífico, se convertirá en el mayor descifrador de códigos del país, pero deberá enfrentarse a un reto que nadie ha podido superar hasta el momento, poniendo a prueba los límites de la razón y la cordura. ¿Dónde acaba la genialidad y empieza la locura?

Opinión personal

Sobre el autor, contaros que Mai Jia (pseudónimo de Jiang Benhu) nació en 1964 en un pueblo de montaña de la provincia de Fuyang. Con 17 años, se alistó en el Ejército, donde cursó estudios de radiocomunicaciones en la Academia de Ingenieros y escritura creativa en la Academia de Bellas Artes del Ejército Popular de Liberación. Ha tardado 11 años en escribir El don, su ópera prima (aunque previamente había escrito cuentos y ensayos) que ha vendido 15 millones de ejemplares en su país, pasando así Jia de la pobreza a la riqueza.

Una de las peculiaridades de esta novela es que está contada por varios narradores, a partir de comentarios y fragmentos de cartas de otros personajes, siempre de forma indirecta. Según el autor fue un truco para crear un enigma alrededor de su personaje principal, Rong Jinzhen, para acrecentar su aúrea misteriosa.

Personaje protagonista ciertamente fascinante. Posee una personalidad muy peculiar: Nulas habilidades sociales, dificultad para la expresión de sentimientos (aunque los sienta intensamente), cierto autismo producto de su educación … y a la vez capacidades mentales prodigiosas, siendo un genio de las matemáticas y los códigos. Todo el libro gira en torno a su vida, siendo una especie de biografía, vida que además el autor logra que quieras conocer al detalle.

Notables son también sus personajes secundarios, ciertamente muy elaborados en una novela en la que todo gira en torno a Jinzhen. Destaco sobre todo Liseiwicz, tanto por la importancia que tiene en la trama como por funcionar de algún modo como antagonista y a la vez mentor de Jinzhen.

Otro punto a destacar de manera significativa son las habilidades comunicativas del autor. Es impresionante la capacidad narrativa que tiene Jia, es un gran contador de historias, ya que nos regala una novela que no contiene apenas un 5% de diálogo, siendo todo descripción y narrativa pura. Hay que ser muy buen escritor para lograr crear un interés alto y creciente en un lector con una historia, sin utilizar el recurso narrativo del diálogo. En ningún momento la vida de Jinzhen se nos hará pesada ni aburrida. Querremos constantemente más.

La temática de la historia asimismo es atrayente, ya que nos adentra en un mundo desconocido y un poco místico: las matemáticas y la criptografía.
Además de acercarnos a la china reprimida y casi desconocida entre los años 20 y los 70 (la guerra civil, la represión, la invasión japonesa, el impacto de la segunda guerra mundial, el ascenso al poder de Mao Tse-Tung y la guerra fría). Novela valiente ya que denuncia muchas cosas, sobre todo la libertad que aún no existe en este gran país, acercando el mundo oriental al lector occidental.

A pesar de todas las virtudes anteriores, lo que más me ha gustado con diferencia es lo profunda que es esta novela: emana filosofía, sabiduría y dulzura por cada página. Cada palabra de Mai Jia es casi una enseñanza, una moraleja que el lector puede aplicar en su vida y que le permite crecer como persona.

Un libro con una calificación que oscila entre el muy bueno y el imprescindible.

Por qué decidí leerlo: Pues por la portada (me llamó la atención), por la sinopsis después y por dar una oportundidad a un escritor chino desconocido.

Lo mejor: Su profundidad, su capacidad narrativa, toda esa filosofía diseminada como si nada por sus páginas, el choque oriente-occidente, sus maravillosos personajes.

Lo peor: Creo que tiene pocos defectos, sí puedo destacar que su inicio cuesta un poco y que a veces con tanto flashback puede llegar a ser confuso. Yo me quedé con la duda de si Jinzhen estaba inspirado en un personaje real o no (creo que no, pero da toda la impresión).

¿Volvería a leerlo? Mil veces más. Me parece un libro precioso.

¿Lo recomendaría?: Sin duda. Es una maravilla de novela, en todos sus aspectos. Merece la pena aunque sólo sea por ver el choque cultural y de pensamiento que hay entre oriente y occidente.

Otros libros del estilo que podrían gustarte:

Retrato de una bruja (Luis de Castresana)
El lector de cadáveres (Antonio Garrido)
After dark (Haruki Murakami)

Si Quieres comprar el libro

El don

No puedo acabar la reseña sin incluir algunas frases escogidas al azar de esta novela, algunas dichas por el propio protagonista (suponiendo que sea un personaje real), otras fruto del autor. Para que veáis una pequeña muestra de esta profundidad que os comentaba:

«Siempre te concentras con gran energía en ir hacia delante; no te gusta mirar atrás. Como no te gusta mirar atrás, te obligas a gastar todavía más energía en caminar hacia delante».

«Una sombra se ha apoderado de ti. Porque te detuviste».

«Para algunas personas, ser amadas es una bendición; para otras, una maldición».

«La muerte y el sueño tienen el mismo nombre de pila pero diferente apellido. Dormir nos prepara para la muerte; los sueños son una especie de infierno».

«Sólo necesitas demostrar quién eres. Cuando lo hagas, tu adversario te ayudará. Cuando no puedas, tu adversario demostrará quién es el».

«Esperas que otra persona de talento dé un paso al frente y te permita callar. Sin embargo, para que eso ocurra, tienes que seguir hablando».

«Pensar demasiado también es una enfermedad».

«La carne de un pez inteligente es mucho más firme que la de un pez estúpido y sin embargo, ambos son destructivos, porque el estúpido come cualquier cosa, indiscriminadamente, mientras que el inteligente prefiere comerse al pez estúpido».

«En este mundo, todos los sueños que tiene cada persona los ha soñado ya el resto de la gente».

«Una caída terrible puede arruinar la mayor de las victorias. Pero no es seguro».

«Hay una sola manera de librarse de ti: mirarte con los ojos de uno mismo».

Malosa

6 comentarios

Archivado bajo Ensayo, Imprescindible, Muy bueno, Novela Histórica, Novela policíaca - thriller

Película – Abre los ojos (revisión)

abre los ojos poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Abre los ojos

Año: 1997

Director: Alejandro Amenábar (Tesis, Los Otros, Mar Adentro)

Guión: Alejandro Amenábar, Mateo Gil

Música: Alejandro Amenábar, Mariano Marín

Fotografía: Hans Burman

Reparto

  • Eduardo Noriega
  • Penélope Cruz
  • Fele Martínez
  • Nawja Nimri
  • Chete Lera

Como ya comenté en la reseña de Ocho apellidos vascos, no soy usuario de cine español, con la excepción de Alejandro Amenábar que es de los pocos que hace un cine comercial, de calidad, y capaz de luchar de tú a tú con los estrenos USA. Abre los Ojos fue su segunda película y se estrenó en 1997. Tras el brillante debut que hizo con Tesis, tenía la presión de demostrar que su grandiosa ópera prima no había sido un espejismo, la típica flor de un día que con las sucesivas películas no demuestra estar a la altura. Sin embargo, ocurrió al revés, y Abre los Ojos vino a magnificar todas las virtudes que ya habíamos presenciado dos años antes, con grandes actores y mismo protagonista, un mayor presupuesto, un rodaje donde veíamos lo mejor de Madrid, mejores efectos especiales, la misma música desasosegante, y una historia que dejó perplejo al espectador patrio de la época. Y no sólo en España, puesto que impactó al mismísimo Tom Cruise, quien en 2001 compró los derechos para hacer un remake USA sin cambiar a Penélope Cruz como protagonista femenina, reservándose el papel principal que Noriega bordó. Palabras mayores que hizo sacar de su letargo al maltrecho cine español para darle nuevos aires y demostrar que aquí no sólo se hacen las mismas tramas repetitivas y bizarras. Es tal el éxito que alcanzó con esta película, que en sus siguientes películas Amenábar ya contó con grandes estrellas para realizar producciones internacionales de primer nivel (Nicole Kidman, Rachel Weisz), cintas que por su manufactura parecen salidas directamente desde Hollywood.

Desde la celda de una prisión, vemos como un psiquiatra intenta descubrir la historia detrás de uno de sus pacientes, un chico con una misteriosa máscara en la cara. César es un joven triunfador que lo tiene todo: es atractivo, con dinero y con amigos. La noche en que celebra su cumpleaños, su amigo Pelayo le presenta a una chica llamada Sofía de quien se queda prendado rápidamente. Sofía estudia arte dramático y se gana la vida como mimo en el parque a cambio de las monedas de la gente. Un antiguo ligue de César llamada Nuria, prototipo de mujer fatal, se obsesiona con él y le sigue al finalizar la fiesta. Le invita a subir en su coche y, despechada ante su indiferencia, intenta suicidarse estrellando el vehículo. César sobrevive al accidente pero su rostro queda terriblemente desfigurado, y dejará de ser el guapo triunfador con éxito en todas las facetas de la vida. César seguirá más enamorado de Sofía que nunca, y cuando parece que todo empieza a arreglarse de nuevo, las cosas se torcerán y la realidad se empezará a confundir con los sueños, para convertirse en una pesadilla en la que César hará todo lo que pueda por despertar.

Si bien la trama de Abre los Ojos es más compleja que la de Tesis, la estructura narrativa también está mejor lograda. La historia es menos lineal y el uso de flashbacks hace que todo avance más rápido. La manera de contar la historia no hace ninguna concesión al espectador ni convierte el final en predecible. El punto de vista está siempre en el protagonista, de modo que nos sorprendemos al igual que él con todo lo que le vaya ocurriendo. Es una trama que mezcla la ciencia ficción con el suspense más clásico, bebiendo del Hitchcock más extraño, ése del viaje a lo más profundo de los deseos y obsesiones humanas que nos ofrecía en Vértigo (con escena plagiada-homenajeada incluida). La manera de tratar al protagonista hace que no terminemos de sentir pena por él pero a la vez nos preocupará e inquietará su destino y estaremos ansiosos por conocer el desenlace. César es un narcisista preocupado sólo por valores materiales, capaz de anteponer un ligue de una noche a sus amigos, valorando la amistad sólo superficialmente. El destino le pondrá en su sitio pero no sabremos si habrá aprendido la lección, aunque la moraleja estará clara.

El mayor mérito de la cinta es su fabulosa puesta en escena, una gran fotografía que denota maestría a la hora de rodar. El montaje, la manera de presentarnos a los personajes, o la ciudad de Madrid como escenario de la cinta son grandes aciertos que pocas veces nos mostrarán cineastas españoles como hace Amenábar en esta película. Tendremos momentos oníricos que nos harán confundir la realidad a la vez que a los protagonistas, y pocas veces los veremos en pantalla tan bien reflejados (y con los que nos identifiquemos tanto; en este sentido la escena de la discoteca, con las luces láser reflejándose sobre la silueta del personaje con la máscara como si fuera su doble rostro, será revelador). Pocas veces seremos testigos de una cinta española con tantos y tan buenos hallazgos visuales, y es que hasta el momento a nadie se le había ocurrido vaciar la Gran Vía madrileña para rodar medio minuto de película. Son este tipo de escenas las que forman ya parte del imaginario colectivo español.

Si bien tanto Chete Lera como Eduardo Noriega hacen un gran trabajo actoral demostrando su buen hacer interpretativo (digamos que retoma el papel de joven galán triunfador con ese toque inquietante que tenía en Tesis, resultando por supuesto menos malvado que en aquella), como punto débil de la cinta tenemos a una Penélope Cruz más plana de lo habitual. Está bien en su papel de chica con una vida normal deseable para un triunfador como César, pero su indolencia a la hora de interpretar hace más atractivo el personaje de Nawja Nimri. Y lo mismo le pasa a Fele Martínez, quien a lo mejor debería haber tenido más minutos en pantalla para desenvolverse mejor en el papel de amigo segundón.

En definitiva, Abre los Ojos supuso un punto de inflexión en la manera de rodar cine patrio, abriendo un camino nuevo e inexplorado (y no muy usado, visto lo visto) para el resto de realizadores españoles. No sabría decir si es la gran obra maestra de Amenábar (me gustaría poder decir que dicha obra todavía está por venir), pero desde luego que elevó unos cuantos enteros el nivel de calidad de la industria.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: El Madrid reflejado aquí. Noriega y el argumento tan enrevesado que nos propone un viaje a la locura.

Lo Peor: La planicie interpretativa de Penélope Cruz. Que hubiera espectadores que no la supiesen interpretar en su día.

La vería de nuevo: Sí, es una joya para disfrutar de todos sus momentos.

La Recomiendo: Sí, como acercamiento a otro tipo de cien español

Películas similares: Tesis, Nadie conoce a nadie, Vanilla Sky

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0125659/combined

Tráiler en You Tube (español):

1 comentario

Archivado bajo Muy bueno, Película - Ciencia Ficción, Película - Thriller, Pelicula, Puntuado

El Ojo del Golem – Jonathan Stroud

Reseñado por Bitterblink

El ojo del Golem - Jonathan Stroud

El ojo del Golem – Jonathan Stroud

Jonathan Stroud es conocido en esta página porque ya hemos reseñado la primera novela de esta saga («El amuleto de Samarkanda») y el primero de otra saga, «Agencia Lockwood I Los Visitantes». Esta es su saga más conocida, traducida a varios idiomas, sin embargo por lo que he visto en los libros de Agencia Lockwood no es la mejor de sus sagas. Esta es una continuación directa del primer libro, por lo tanto la sinopsis contiene spoilers. No es conveniente leerlo sin haber leído el primer libro y es un peaje necesario para poder leer el tercero y mejor libro de la saga.

Sinopsis

John Mandrake se ha convertido en un mago del ministerio del interior que tiene a su cargo la lucha contra la llamada Resistencia, formada por «Comunes» contra el régimen de los magos. Un brutal ataque contra una tienda mágica provoca que el puesto de Mandrake se cuestione, especialmente porque sus enemigos del departamento de Policía (los Lobos) intentan desacreditarle. Finalmente Mandrake decide recurrir a su mejor «demonio», a Bartimeo de nuevo, cuyas capacidades están fuera de toda duda.

Tras una negociación con Bartimeo se crea una tensa alianza para investigar qué y quién está atacando las propiedades de los magos. Al descubrir que se trata de un Gólem, algo que nadie se cree por ser una «tecnología mágica» desparecida del casi extinto imperio Checo, Mandrake deberá intentar demostrarlo para limpiar su nombre con la ayuda de Bartimeo.

En paralelo Kitty Jones, una común que ya conocimos en el anterior libro, nos va relatando su vida y cómo se unió a la Resistencia, así como sus dudas y su valor enfrentándose a un régimen tiránico en el que los comunes no tienen ningún derecho.

Estas dos historias irán confluyendo con un eje central: El traicionero Bartimeo que encuentra en Kitty el tipo de común que le hace creer de nuevo en la humanidad. Así y de forma renuente, Mandrake y Kitty se verán abocados a entenderse hasta cierto punto para salvar la vida y también la posición de Mandrake en el gobierno que Kitty odia.

Opinión personal

Este libro se me hizo cuesta arriba, es cierto que Nathaniel me gustaba como personaje un poco más íntegro, un poco más capaz de hacerme creer que otro tipo de magos son posibles, pero el John Mandrake en el que se ha convertido es totalmente odioso y eso me amargó el libro.

Tampoco termina de gustarme el personaje de Kitty, quizá por ser tan antagonista de Mandrake, por ser tan «cría» y por no ser capaz de ver más allá de sus narices porque al fin y al cabo los magos no tienen «poderes» solo saben cosas que el resto «los comunes» no saben. Sus reacciones llevadas por el orgullo le hacen perder puntos pese a que se trata de un nuevo personaje principal de lo más atractivo en general por su fuerza.

En este libro Bartimeo también me gusta menos como personaje, el hecho de que no consiga llegar a acercarse a John ni a influirle pero si hace doble juego con Kitty es hasta cierto punto también amargo para mi.

No puedo explicarlo, todo en el libro me ha resultado más flojo, incluso la «policía-hombres lobo» me ha parecido un detalle innecesario y poco verosímil para el resto del mundo que propone Stroud.

En fin, para mi gusto es el libro más flojo de la saga que remonta, eso si, en el tercer libro. Es un peaje necesario para entender el tercero y tampoco es tan malo como para dejarlo, pero no puedo dejar de decir que a mi me decepcionó.

Calificación:Pasable

Lo Mejor: Sigue siendo Bartimeo

Lo Peor: John Mandrake es un personaje odioso en este libro

Lo Releería: Solo para releer la saga de Bartimeo, es el libro más flojo de la saga entera

Lo Recomiendo: Es un peaje a pagar por leer el último libro, pero creo que merece la pena

Si quieres comprar el libro

El ojo del Golem (Bartimeo 2)

Otros libros que podrían gustarte

– Agencia Lockwood – Jonathan Stroud

Deja un comentario

Archivado bajo Aventuras, Fantástica, Pasable

Película – Licencia para matar (revisión)

Licence to Kill poster1

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Licence to Kill

Año: 1989

Director: John Glen (Sólo para sus ojos, Octopussy, Panorama para matar, Alta Tensión)

Guión: Richard Maibaum, Michael G. Wilson

Basado en el personaje de Ian Fleming (parte de la trama de los libros “The Hildebrand Rarity” y “Vive y deja morir”)

Música: Michael Kamen

Fotografía: Alec Mills

Reparto

  • Timothy Dalton
  • Carey Lowell
  • Robert Davi
  • Talisa Soto
  • Benicio del Toro
  • David Hedison
  • Desmond Lewelyn
  • Robert Brown
  • Caroline Bliss

Como homenaje al 25 aniversario del estreno de 007 : Licencia para matar, he aquí mi acercamiento crítico y reivindicativo del título. Caí en la cuenta el otro día que leí un artículo de online de la revista Squire, que hablaba de “The most underrated Bond movie” como una de las películas más infravaloradas de la franquicia 007, algo en lo que no puedo estar más de acuerdo. Como fan acérrimo del personaje de Fleming, veo en la segunda incursión de la interpretación de Dalton una de las mejores historias jamás rodadas del agente secreto. Irónicamente, la cinta estuvo a punto de acabar con la franquicia más longeva del cine, puesto que a la fría acogida que tuvo en la taquilla se le unieron los postreros problemas legales entre United Artist y Metro Goldwyn Mayer, lo que hizo que expirara la posibilidad de que Dalton consolidase la visión del personaje en una tercera entrega mientras transcurrió el período más largo desde 1962 sin una cinta de 007 (de 1989 a 1995), antes de que Brosnan relanzara la saga con Goldeneye.

En mi línea de defender posturas marginales, he de decir que Dalton es mi 007 favorito de todos los tiempos. No digo que Connery sea malo ni que Craig esté haciendo un mal papel (para nada, no hay más que revisitar mi reseña de Skyfall). Pero esta visión de un 007 duro y vengativo, con problemas sentimentales y humanos detrás de ese frío cinismo que le convierte en la máquina perfecta de matar, ya se abordó con esta cinta mucho antes de Casino Royale (2006) y siguientes. La fina ironía y el humor caricaturesco de las décadas anteriores ya estaba en declive y el cine de acción en los 80 demandaba un cambio de modelo. Dalton quiso volver al Bond de las novelas, más terrenal y menos fantasioso. Su tipología de actor supuso que en Alta Tensión (1987) le tuvieran que readaptar los diálogos que estaban originalmente escritos para el humor autoparódico y socarrón de un Roger Moore que ya estaba en las lonas, muy envejecido para un personaje que exige gran vigor físico. Aún así, dicha primera incursión de Dalton resultó demasiado amable para el lado oscuro que quería resaltar para el oficio de agente secreto, que necesita de cierta tortura psicológica para justificar una profesión tan poco común y políticamente incorrectísima. Sin embargo, aquí en “Licencia para matar” (título que comparte en español con la película de Clint Eastwood de 1975 “The Eiger Sanction”) se hizo un Bond tan oscuro que la película fue clasificada con la clasificación PG-13 en USA por el uso de algunas escenas violentas, lo que seguro lastró su carrera comercial.

De hecho, al igual que otro de los títulos de culto de la franquicia “Al servicio secreto de su majestad”, uno de los puntos fuertes es el argumento que se sale de la clásica estructura del canon, donde no hay villano que quiera dominar el mundo ni una misión al uso. Lo que tenemos es una historia de venganza personal, con un 007 que se enfrenta su jefe y la consecuencia directa de que su licencia para matar es revocada por primera vez. La cinta comienza con Bond dirigiéndose a la boda de su antiguo colega de la CIA y amigo, Félix Leiter, de la que es padrino. En el camino se enteran de que un narcotraficante llamado Franz Sánchez del que llevan mucho tiempo detrás de él, ha cruzado la frontera y es la ocasión perfecta para atraparle, cosa que hacen antes de hacer una entrada triunfal en la iglesia y llegar con un leve retraso. El problema es que Sánchez logra escapar gracias a sobornos y lo primero que hace es tomar represalias contra Leiter y su mujer, a quien dejan gravemente malherido. Ante la pasividad de los compañeros de Leiter, Bond decide tomarse la justicia por su mano y es cuando su jefe le prohíbe ir detrás de Sánchez y le anula la licencia para matar. Perseguido por su propio gobierno, 007 se hará pasar por matón a sueldo en busca de trabajo y se intentará infiltrar en la organización de Sánchez para vengar a su amigo, en una de las misiones más peligrosas a la que se haya enfrentado.

La verdad es que “Licencia para matar” es un Bond serio y adulto, lo que probablemente impactó al espectador de 1989 (recordemos que en la taquilla de ese año teníamos a Indy, Arma Letal y Batman). Pasa algo similar a la escena final de “Al servicio secreto de su majestad” rodada 20 años antes, donde el público de la época no se esperaba un cambio de registro tan brutal. Es paradigmático pensar que precisamente el éxito del Bond actual de Craig tenga sus raíces en el de Dalton, solo que quizás el público de finales de los 90 no estaba todavía preparado. El registro interpretativo de Timothy Dalton, forjado en interpretaciones de personajes de Shakespeare, intentó sin éxito aproximarse al Bond de las novelas originales de Fleming, más terrenal y mundano, que es en lo que ha triunfado Craig. Una de las cosas que más me gustan de Dalton es que algunas veces como 007 da miedo, por la frialdad de su mirada no sabes lo que va a hacer ni lo que está pensando, aunque te puedes temer lo peor. Ejemplos en esta cinta lo tenemos cuando un personaje le da un puñetazo cariñoso en el brazo y le dice “tú debes de ser Bond”, lo cual suponemos que no le gusta; o el diálogo con el villano en el que éste le pregunta a qué se dedica y Bond le contesta que “elimina problemas”. Tampoco se anda con medias tintas en la manera que tiene de ir eliminando a los malos de la función, más directa y cruel que de costumbre. La idea de jugar con el miedo de Sánchez a que le traicionen y su manera de recompensar la lealtad hace novedosa la manera en que Bond menoscaba su organización. Y por primera vez el villano da realmente miedo, porque le crees capaz de las muertes más horribles. Y sobre todo, es un villano real, sacado de la época y de las mismas portadas de la prensa, con su plan de extender su imperio de la droga por todo el continente. Y además, el joven ayudante de Sánchez era un debutante Benicio del Toro, más mortífero si cabe que su propio jefe.

Las escenas de acción son muchas y variadas, y corresponden a la manera de hacer cine del momento, con lo que la franquicia se actualiza y se pone un poco al día frente a los principales competidores de la década (con quienes había perdido terreno, si tenemos en cuenta que Bond fue el padre fundador del género de evasión en los sesenta y setenta). La escena de los camiones cisterna llenos de gasolina nos retrotrae a las persecuciones de “En busca del arca perdida” y tienen su toque de fantasmada propio de Bond, pero totalmente creíble (más o menos…). Al igual que la mezcla de escenas aéreas y acuáticas, en las que la franquicia es especialista, y que están perfectamente insertadas en la trama; como ese momento en el que arponea lleno de furia a un secuaz para acto seguido lanzarse al agua y hacer esquí acuático con un hidroavión en marcha… vamos, Bond en estado puro, sólo que esta vez realmente furioso. Y la banda sonora acompaña magistralmente estas escenas, con una variación del clásico “James Bond Theme” que para muchos no alcanzó el nivel de las suites de John Barry, pero que para mí le dio un toque genial con ese aire hispano que pegaba con la ambientación de la película en una imaginaria república bananera sudamericana.

Otra razón por la que la cinta pasó sin pena ni gloria fue que las chicas Bond escogidas para la ocasión no alcanzaron la notoriedad típica de otras películas, como Ursula Andress o Barbara Bach. Y tremendamente injusto en mi opinión, puesto que Carey Lowell y Talisa Soto están magníficas aquí, alejadas del estereotipo machista de chicas tontas de otros títulos, y anticipando al estilo de chica Bond guerrera y peleona que vendrá años después, sobre todo el papel de piloto de la CIA de Lowell (Talisa Soto hace un papel de novia florero de Sánchez decorativo pero esencial en la trama, con ese toque de latina ardiente y temperamental). Además, las chispas que saltarán entre ellas por llevarse a 007 al huerto serán antológicas…

Pero no todo iba a ser nuevo y extraño en esta entrega, y de hecho tenemos otra vez al familiar personaje de Q interpretado por el incombustible Desmond Llewellyn. En una trama en la que Bond actúa por su cuenta, Q aparece por sorpresa y tendrá un papel un poco más extenso que de costumbre, lo cual siempre es de agradecer y le da un toque novedoso a la franquicia, donde los secundarios siempre han estado relegados al mismo tipo de escenas.

Por todas estas cosas, he de acabar mi reseña señalando a “Licencia para matar” como una de las tres mejores cintas de Bond; no es para los puristas de la saga, desde luego (a ellos les recomiendo mejor “Desde Rusia con amor” o “Goldfinger”), para los que adoran el humor socarrón de Moore (“La espía que me amó” u “Octopussy” son buenos títulos) o para los que prefieren la moderna visión de Craig (“Skyfall” les gustará más), pero desde luego que, junto con la ya mencionada “Al servicio secreto de su majestad” o “Casino Royale”, componen un acercamiento al personaje bastante atípico que merecen la pena por lo arriesgado de su propuesta de salirse de la estructura establecida de la época.

Calificación: Para mí, imprescindible. Una del top 3 de la saga Bond. Es posible que si fuera algo objetivo, hubiera algunas por encima de ésta.

Lo Mejor: Nunca hubo un Bond tan duro como el de Timothy Dalton, ni siquiera Craig. Las escenas de acción intercaladas con la versión musical del tema de 007 de esta película son de las mejores de la saga.

Lo Peor: Algunos momentos de la trama cogidos por los pelos. Que la cinta no tuviera una buena vida comercial y que por los problemas legales de la productora Dalton no hiciera una tercera entrega de 007.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: No es un 007 para todos los gustos, por su dureza y por alejarse de la estructura habitual de la saga. No la recomiendo si eres de los que piensan que Connery sigue siendo el mejor.

Películas similares:

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0097742/combined

Tráiler en You Tube (inglés):

Deja un comentario

Archivado bajo Imprescindible, Película - Acción, Película - Espionaje, Película - Thriller, Pelicula, Puntuado

Película – El fugitivo (revisión)

El fugitivo poster 

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Fugitive

Año: 1993

Director: Andrew Davis (Alerta Máxima, Reacción en cadena, Daño colateral)

Guión: David Twohy, Jeb Stuart

Música: James Newton Howard

Fotografía: Michael Chapman

Reparto

  • Harrison Ford
  • Tommy Lee Jones
  • Sela Ward
  • Jeroen Krabbé
  • Julianne Moore
  • Joe Pantoliano
  • Andreas Katsulas

Cuando todavía Hollywood no tenía esa falta de ideas acuciantes de hoy en día, la técnica de traspasar ideas de series de televisión de probada solvencia y convertirlas en una gran superproducción de cine con grandes actores apenas estaba probada. Fue en 1993 cuando la historia del doctor Richard Kimble (quien capítulo tras capítulo intentaba escapar de la ley por el asesinato de su esposa que nunca cometió, en busca de un hombre manco que era el verdadero culpable) fue la elegida para que Harrison Ford nos hiciera sentir las mismas sensaciones y el mismo tono de una serie mítica de los sesenta, algo que sólo había intentado Star Trek y poco más. Y lo cierto es que, al igual que haría Tom Cruise con Misión Imposible tres años después, y antes de que la maquinaria del cine USA empezara a estropear grandes ideas con proyectos apresurados y mal adaptados (léase El Equipo A, sin ir más lejos), El Fugitivo resultó ser una deliciosa propuesta en la que todo encajaba como un guante, ya fueran los actores, la trama y su desarrollo, el aroma de la serie original, o la música.

El doctor Richard Kimble, cirujano vascular de Chicago, encuentra una noche a su mujer moribunda en su casa. La llamada que hizo a la policía mientras estaba siendo atacada, y el resto de pruebas que había en su casa hacen que le encuentren culpable como principal sospechoso de su asesinato. Kimble no hace más que reclamar su inocencia y proclamar que el verdadero culpable era un hombre manco, a quien encontró en su casa y con quien forcejeó antes de que escapara. Por supuesto nadie le cree en el juicio, y es condenado a pena de muerte por dicho crimen. Una serie de circunstancias mientras es trasladado a la penitenciaría hace que el autobús de los presos tenga un accidente y sea arrollado tras caer a la vía de un tren. Gracias a la suerte consigue librarse de los grilletes y escapar in extremis del desastre, pero la maquinaria de la policía federal se pone en marcha y llegan poco tiempo después los Marshall, investigadores especializados en la persecución de fugitivos huidos de la justicia. Sam Gerard, el mejor de todos ellos, no cree desde el primer momento que Kimble haya fallecido en el accidente y se pone en marcha la maquinaria de persecución a través del condado para darle caza. En un primer momento le encuentran en un hospital de la zona y le persiguen hasta la presa de un embalse, pero consigue escabullirse tras una huída asombrosa y espectacular. Con más tranquilidad y algo de tiempo, el doctor Kimble vuelve a Chicago y decidido a encontrar al asesino de su mujer empieza a urdir un plan para probar su inocencia. La terquedad de Sam Gerard en encontrarle dificultará las cosas y las persecuciones a distintos niveles serán una constante durante la complicada tarea de encontrar al hombre manco.

Lo cierto es que El Fugitivo fue un gran acierto en su día, tanto por la elección de Harrison Ford como Tommy Lee Jones. El primero hacía encajar perfectamente la interpretación de hombre abrumado por las circunstancias que tan bien se le da hacer. En escenas anteriores a la muerte de su mujer tiene su punto de chulería pero tras el terrible drama la preocupación en su rostro será una constante el resto de la película y en su filmografía, ya que Ford se especializará en bordar este tipo de personajes corrientes superados por los acontecimientos. Y el segundo consiguió el Óscar aquel año por su interpretación de policía obcecado en el fugitivo (la cinta tuvo siete nominaciones, incluyendo la de mejor película). Y de hecho años después se hizo una especie de secuela/spin-off con su personaje, “U.S. Marshall”. Sin Harrison Ford porque era obvio que no pegaba mucho volver a traer el personaje de Kimble, lo carismático del personaje de Gerard y resto de su equipo de investigadores intentaron repetir el éxito de la película de Andrew Davis a base de calcar el planteamiento argumental y darle nuevas vueltas de tuerca a cada cual más espectacular e inverosímil (en vez de autobús los presos se fugan tras el accidente de un avión; en vez de médico inocente tenemos un espía algo culpable pero con encerrona; en vez de hospitales en Chicago tenemos Nueva York y el edificio de la ONU; etc). Por supuesto, la calidad fue bastante peor en esta segunda entrega que en la original…

Otro acierto fue el de reproducir el tono de la serie a lo largo de sus 130 minutos de metraje. No en las subtramas que se crearon durante los años de emisión, eso está claro; pero sí en la historia principal de persecución y fijación entre los personajes principales. La película va al grano desde el principio. Tras una introducción que te mete de lleno en la trama, tiene sus momentos álgidos de acción muy al principio y luego se va relajando hasta que llega la famosa escena de la presa que también nos pone taquicárdicos. En ese momento la película vuelve a calmarse durante la mayor parte del metraje para centrarse en la investigación hasta que volvemos a tener una nueva situación de tensión. La manera en que la trama juega con momentos de clímax y tranquilidad es digna de ser estudiada, con montañas rusas que continuamente nos llevan al borde del infarto (además de la presa, también es reseñable la persecución por las calles en medio de los desfiles de Saint Patrick). Y una nota que normalmente no tenemos en consideración: la banda sonora de Newton Howard está compuesta de manera magistral para encajar en la trama, con sus crescendos en las persecuciones y sus momentos de tensa relajación entre escenas (ese regreso a Chicago cuando las aguas parecen que se han calmado algo; la manera en que la música resalta esa languidez del protagonista mientras intenta recuperar su vida normal).

En definitiva, al igual que hago con todas las películas antiguas que reviso en mis reseñas, la recomiendo fervientemente porque no ha envejecido nada mal. Más de veinte años después (sí que pasa el tiempo… ¡todavía recuerdo el día que la vi en el cine!) no ha perdido la frescura original y nos permite recrearnos con la interpretación de estos dos actores que estaban en un gran momento de sus carreras interpretativas. Y la manera en que la trama combina momentos de relax con momentos de clímax hace que merezca la pena verla cada cierto tiempo.

Calificación: Muy buena.

Lo Mejor: La estructuración de los distintos clímax en la trama. Las interpretaciones de Ford y Lee Jones. El personaje de Sam Gerard. La manera en que se salvaguardó la esencia de la serie original.

Lo Peor: Que con esta película empezara el boom del transvase TV-cine, con más malos resultados que otra cosa.

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Sí

Películas similares: Frenético, U.S. Marshall,

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0106977/combined

Tráiler en You Tube (inglés):

Deja un comentario

Archivado bajo Muy bueno, Película - Acción, Película - Thriller, Pelicula, Puntuado

Película – Atrápame si puedes (revisión)

atrapame si puedes poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Catch me if you can

Año: 2002

Director: Steven Spielberg

Guión: Jeff Nathanson

Música: John Williams

Fotografía: Janusz Kaminski

Reparto

  • Leonardo DiCaprio
  • Tom Hanks
  • Christopher Walken
  • Amy Adams
  • Martin Sheen
  • James Brolin
  • Nathalie Baye

Desde luego que las películas de Leo DiCaprio se están convirtiendo en perfectas para revisionarlas, por el hecho de que es uno de los actores del momento y también porque su carrera los últimos diez años ha estado plagada de aciertos en una gran variedad de géneros. A falta de que me atreva con la suprema “Origen”, de Nolan, ya hablé de la estupenda “Diamante de sangre” en su momento; de su papel de villano en “Django Desencadenado”; del protagonista que hacía en la fulgurante “El Gran Gatsby”, y de la alocada “El lobo de Wall Street”. Precisamente la referencia más directa de esta última puede ser esta “Atrápame si puedes” rodada diez años antes. Por tratarse ambas de comedias (menos ligera, más gamberra y de un humor más grueso la cinta de Scorsese que ésta de Spielberg), por tratarse de eventos basados en hechos reales, y por basarse en las memorias de personajes contemporáneos americanos que decidieron burlar al sistema y enriquecerse mediante el camino fácil y la estafa a niveles mastodónticos. Y de alguna manera estos pillos están tan mitificados en ambas cintas que nos caen simpáticos de alguna manera.

Por otro lado, esta película hizo que me volviera a reconciliar con Spielberg, gran director fundamental en el cine actual; su mayor problema es que con cada sucesiva película siempre ha querido hacer la obra definitiva de cualquier género, pecando de un gran egocentrismo y presuntuosidad. Siempre lo digo, su personaje del arqueólogo más famoso es uno de los mejores del cine, pero después tuvo una época muy aburrida en la que se puso demasiado serio con Schindler, Soldados Ryan y similares. Y es en estos momentos en cuanto peca de excesivo aburrimiento, por muy estupendas y lacrimógenas que resulten estas cintas. Afortunadamente, su filmografía se caracteriza por alternar este cine con el blockbuster más comercial, y de vez en cuando tiene grandes aciertos como éste de 2002, al que luego le siguió la increíble y sorprendente Minority Report, todo un hito de la ciencia ficción que se colocó inmediatamente por debajo de la obra maestra del género, Blade Runner. Pero de ella hablaré otro día.

La historia inverosímil pero real de Frank Abagnale Jr, un timador a gran escala que puso en jaque al departamento de robos y falsificaciones del FBI durante los años sesenta en los USA. El joven Frank era todavía un adolescente cuando el matrimonio de sus padres se fue a pique y a la vez perdieron todos sus ahorros. Obligado a ir a un instituto público, este desorden familiar le incita el primer día de clase a hacerse pasar por profesor y descubrir una gran faceta para adoptar y falsificar otras identidades. Cuando sus padres le hacen saber que piensan divorciarse, decide huir de casa y buscarse la vida por su cuenta. Pronto se le acaba el dinero y empieza a falsificar cheques bancarios y de líneas aéreas. Su capacidad de imitar otras personalidades llega al punto extremo de hacerse pasar por piloto de avión para cobrar cheques y viajar gratis de una punta a la otra del país. En ese momento, un agente del FBI llamado Carl Hanratty que trabaja para la división de fraudes bancarios recibe el encargo de poner fin a sus timos. Tras la pista de Frank, Carl le sigue por todo el país e incluso llegará a estar cara a cara con él, sin saber que realmente están buscando a un joven muchacho menor de edad que no ha acabado ni el instituto. Pero la capacidad camaleónica de Frank supondrá hacerse pasar por médico o abogado para salir adelante, conocer a la que pueda ser la mujer de su vida e impresionar a sus conservadores padres, u organizar una fastuosa huida en un aeropuerto internacional totalmente vigilado por agentes federales mediante el reclutamiento de un gran número de vistosas azafatas. A pesar de su escurridiza capacidad de escabullirse, entre perseguidor y perseguido se establecerá un vínculo especial que versará entre la antipatía y el respeto mutuo; y las disfuncionales carencias afectivas sufridas ante la necesidad de complacer a su padre tendrán su compensación con la relación entre Frank y Carl, plasmada a través de una persecución por varios países.

La verdad es que cuando uno ve los créditos iniciales de “Atrápame si puedes” lo primero que haces es frotarte los ojos y comprobar que realmente es una película de Steven Spielberg. La música de John Williams, excelente y en su tono habitual, pero sobre todo las imágenes estilo vodevil años 60 con muñecos dibujados que representan a los dos protagonistas persiguiéndose mutuamente ya nos preparan para el tono alegre y de comedia que presenciaremos durante casi dos horas y media. De hecho, hasta los Simpson parodiaron esta introducción en uno de sus capítulos. En los dos siguientes videos podemos comparar ambos segmentos:

Enlace a la versión de Los Simpsons:

http://www.boreme.com/posting.php?id=9556#.U7y_n_l_uYI

Lo dicho, una de las mejores secuencias de precréditos jamás rodadas, a la altura de los mejores trabajos del especialista del género Saul Bass (y su “El hombre del brazo de oro” de Otto Preminger, por ejemplo).

Después tenemos la historia narrada en forma de flashback que nos lleva directamente al meollo de la cuestión. De nuevo tenemos el gran foco de inquietud de Spielberg que es su preocupación por la familia y todos los problemas que se puedan derivar por los conflictos paterno-filiales. Solo que aquí no están metidos con calzador, sino que representan parte fundamental de la trama y encajan mucho con las motivaciones del protagonista y esa huida hacia delante que lleva durante toda la película. Sólo así se comprende esa necesidad imperiosa de intentar agradar a su padre o a su futuro suegro (interpretado por Martin Sheen) mediante las distintas profesiones por las que se hace pasar. Y siempre está el vínculo que siente con su perseguidor, ambos seres solitarios, que no tienen a quien llamar en Navidad, y que suponen el perfecto recambio familiar como si el personaje interpretado por Tom Hanks fuera el padre adoptivo de un DiCaprio, carente de afecto que cree que lo puede encontrar a base de saltarse las leyes.

Como ya pasó en las reseñas de X-Men que he hecho últimamente, uno de los logros de la cinta es el gran diseño de producción ambientado en los 60; lo que junto a las interpretaciones de los protagonistas y secundarios, y a un argumento que no da un respiro mientras nos desgrana las desgracias emocionales de los personajes, hace que esta película esté envejeciendo muy bien y se vea con agrado hoy en día. Lo cual supone un gran triunfo de un Spielberg que cuando se lo propone, puede divertir y hacer reflexionar a partes iguales sin necesidad de caer en el tópico lacrimógeno o histórico que tan bien se le da hacer de vez en cuando.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: La reflexión que nos brinda acerca de la familia.

Lo Peor: Que le cueste tanto hacer este tipo de cine.

La vería de nuevo: Sí, sus 140 minutos merecen algún visionado más.

La Recomiendo: Sí, dado que su argumento hace que se nos pase volando.

Películas similares: El lobo de Wall Street, La Terminal

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0264464/combined

Tráiler en You Tube (español):

Deja un comentario

Archivado bajo Película - Comedia, Película - Drama, Pelicula

El amuleto de Samarkanda – Jonathan Stroud

Reseñado por Bitterblink

El Amuleto de Samarkanda - Jonathan Stroud

El Amuleto de Samarkanda – Jonathan Stroud

Ya reseñé el primer libro de Agencia Lockwood que es el que más me ha gustado de Jonathan Stroud (ver reseña aquí). Sin embargo la trilogía que le hizo famoso fue esta, la trilogía de Bartimeo y no he podido evitar coger el primer volumen para ver si era tan genial como la anterior novela. Ya os adelanto que tengo sensaciones encontradas, pero diría que por ahora en mis gustos gana Agencia Lockwood por goleada.

Sinopsis

Nathaniel es un huerfano, hijo de unos «Comunes» en el gran imperio mágico de Inglaterra. Sus padres, incapaces de mantenerle deciden entregar a su hijo como potencial «discípulo» de Mago en un Orfanato. Pronto el pequeño Nathaniel se ve inmerso en una vorágine de clases de distintos tutores que busca conseguir que se convierta en un mago poderoso entrenado por su poco apto tutor el Sr. Underwood. Un mago del ministerio de Interior poco poderoso y muy malo con los niños por cierto.

En el entorno de Underwood, Nathaniel conoce al orgulloso Simon Lovelace, un mago guapo y poderoso que al sentirse humillado por el pequeño le propina una paliza utilizando a sus poderosos genios. Por esto mismo Nathaniel, que en realidad es un hechicero precoz decide vengarse y así convoca y ata al poderoso genio Bartimeo de 5.000 años de edad.

Nathaniel encarga a Bartimeo que le robe a Lovelace el amuleto de Samarkanda, aunque realmente ignora cual es su utilidad y para qué quiere Lovelace el amuleto. Solo busca venganza y finalmente Bartimeo consigue robar el amuleto de forma que se mete en un terrible embrollo. La razón es que Lovelace está involucrado en un terrible complot contra el gobierno.

El joven aprendiz deberá ir enfrentándose al dilema de hacer lo correcto o buscar la venganza que persigue esclavizando a Bartimeo para ello.

Opinión Personal

Lo que más me llama la atención es el curioso mundo que ha creado el autor, un mundo oscuro, donde los magos dominan a los «comunes». No es una visión amable de los magos como la de Harry Potter. Son orgullosos, malvados y prepontentes. Son los dueños de la sociedad, tan poderosos e intocables que los comunes no se atreven a tocarlos. Los magos son crueles y obtienen su poder esclavizando diablillos, trasgos, genios, efrits o marids dependiendo de su poder como mago.

El personaje de Bartimeo es divertido y punzante en sus juicios, siendo uno de los mejores detalles sus notas al pie como narrador en primera persona. Es un mago poderoso pero no destaca por ser un guerrero sino por ser astuto y eso lo hace más interesante.

Nathaniel es un personaje que al principio te gusta pero según se va transformando en mago va perdiendo el «norte» moral y se va haciendo más odioso, aun así no resulta tan antipático como en el segundo libro (ya lo adelanto).

Es curioso como el autor abre ya otras subtramas con en el caso de los chicos «comunes» capaces de ver la magia que luego desarrollará en los siguientes libros pero en este no es más que una nota al pie.

Es entretenido el extraño equipo de Nathaniel / Mandrake y Bartimeo, aunque hacia el final del libro empiezas a desear que Bartimeo se «cargue» al personaje principal.

Calificación: Bueno

Lo Mejor: El personaje de Bartimeo, el curioso mundo que crea el autor

Lo Peor: El personaje de Nathaniel para ser prota es un poco insoportable

Lo Releería: No creo, iría a por el siguiente libro

Lo Recomiendo: Es un libro entretenido para jóvenes y no tan jóvenes, una inteligente vuelta de tuerca al mundo de los «magos» mezclado con el mundo de los humanos corrientes, ni tan fuerte como «Los Magos» ni tan infantil como el primer Harry Potter.

Si quieres comprar el libro:

El amuleto de Samarkanda (Bartimeo 1)

Otros libros que podrían gustarte

Agencia Lockwood – Los Visitantes – Jonathan Stroud

Los Magos – Lev Grossman

Harry Potter y la piedra filosofal

El Nombre del viento – Patrick Rothfuss

1 comentario

Archivado bajo Aventuras, Bueno, Fantástica, Juvenil

Película – Rebeca (revisión)

rebeca poster2

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Rebecca

Año: 1940

Director: Alfred Hitchcock (Encadenados, La Ventana Indiscreta, Con la Muerte en los Talones, Vertigo, Psicosis, Los Pájaros)

Producción: David O. Selznick

Guión: Philip MacDonald, Michael Hogan

Basado en el libro de Daphne Du Maurier

Enlace a la reseña de Malosa

Música: Franz Waxman

Fotografía: George Barnes

Reparto

  • Laurence Olivier
  • Jean Fontaine
  • George Sanders
  • Judith Anderson
  • Gladys Cooper
  • Nigel Bruce
  • Reginald Denny

Ya iba siendo hora de que me atreviera con los clásicos, y nada mejor que un Hitchcock para ir abriendo boca. Aunque “Rebeca” se trata de una de sus obras menores, rezuma clasicismo por los cuatro costados, no en vano es fruto del inicio de la época no dorada, si no más bien sagrada de Hollywood; es decir, la cinta data de 1940 y el productor es David O. Selznick, quien venía de rodar un año antes otro clásico imperecedero “Lo que el viento se llevó” (la escena del logo de precréditos de la productora es el mismo). Y Hitchcock comenzaba su exitosa aventura americana con esta cinta que todavía tiene un poso británico por los actores y ambientación ingleses. El realizador todavía no había empezado a dirigir sus inmortales obras maestras pero ya empezaba a coger velocidad de crucero para rodar grandes historias con unas técnicas magistrales de rodaje y, sobre todo, incorporando ese suspense a cualquier escena que pudiera acelerar el rimo cardíaco del espectador. Pero por encima de sus géneros cinematográficos (espionaje, terror, alguna comedia ocasional,…) tenemos siempre las grandes historias de amor, verdaderos mcguffins de sus tramas en las que la relación tormentosa de los protagonistas se antepone (sin saberlo muchas veces) al desarrollo de un enrevesado argumento con giros de guión durante o al final del metraje. Y ése es el gran legado del realizador británico.

“Anoche soñé con que volvía a Manderley” … y así empieza esta historia en modo de flashback en la que una protagonista sin nombre trabaja como ayudante de una ricachona y algo déspota mujer en la Costa Azul monegasca. Allí conoce a Maximilian de Winter, un desgraciado aristócrata inglés recientemente viudo dueño de una fabulosa mansión en el sur de Inglaterra conocida como Manderley. Pronto se enamoran y, ante la súbita partida hacia Nueva York por parte de la mujer, deciden casarse y dar a nuestra protagonista una nueva oportunidad de ser feliz. Pero cuando llegan a Manderley para que asuma el papel de la nueva señora de Winter, pronto descubrirá la alargada sombra de la fallecida Rebeca en los muros y las estancias de la mansión. Sus iniciales en todos sus objetos, sus vestidos o el recuerdo de su persona en los integrantes del servicio y familiares supondrán una pesada losa para nuestra nueva señora de Winter. Pero sobre todo la odiosa ama de llaves, la señora Danvers, quien con su sola presencia es capaz de aterrorizar y despertar todos los miedos y complejos de inferioridad. Las sombras y misterios que se arrojan sobre la mansión, la ama de llaves y la propia Rebeca irán in crescendo hasta alcanzar un punto álgido en la cadena de acontecimientos en Manderley, y descubriremos el mayor secreto que esconde el lugar…

“Rebeca” es una historia de amor, como casi todas las cintas de Hitchcock, aunque nos dé la impresión de que es una historia de suspense e intriga. Y desde luego que estos ingredientes están presentes en la trama, con ese inicio tenebroso que se asemeja a una historia gótica de fantasmas. No en vano tenemos el espíritu de una persona que no está físicamente entre los protagonistas pero su recuerdo y su presencia perduran continuamente en la trama. La verdad es que no hay una película que trate mejor el tema del recuerdo del misterioso ausente: ese predecesor al que nunca se llegará a estar a la altura, todos mantendrán su recuerdo imborrable y no sabremos cómo era o qué hacía más que a base de retazos y pinceladas sueltas que el protagonista irá encajando para unir las piezas de un puzzle mitificador per se. El blanco y negro irá de perlas a esta cinta que aporta tantas luces y sombras en los decorados y paisajes como en los personajes y la psicología.

Porque de entre tantos puntos fuertes de esta película tenemos sobre todo la fotografía y la realización. Las transparencias, como en tantas cintas de la época, se notan pero no molestan ni interrumpen la trama. Sabemos que están ahí y lo asumimos como parte del juego. Igual que las maquetas que reproducen el decorado de la mansión, las cuales no dejan de fascinarnos por mucho que el cine actual haya superado estos trucos. Ya le gustaría a la inmensa mayoría de títulos tener la calidad artística que destila este cine. Pero cuando pasamos a los interiores y vemos a la iluminación jugar con los intérpretes y los rostros, las estancias y los pasillos, sabemos que nos están contando otra historia por medio de la maestría visual y de las imágenes que sugieren antes de que se diga una sola palabra. ¿Y qué decir de esos primeros planos de objetos, notas, y cartas? A destacar también los movimientos de cámara y planos del bueno de Sir Alfred, donde podemos percibir grandeza simplemente con que la protagonista gire la cabeza hacia la cámara mientras el otro personaje queda en plano pero desenfocado.

¿Más puntos fuertes? La intensidad de la trama que va cogiendo carrerilla conforme avanza el metraje. De unas soleadas escenas al inicio en Montecarlo donde todo parece idílico hasta la atmósfera opresora y agobiante de la mansión en la que los celos, las pasiones y los nuevos personajes soberbiamente introducidos que se van incorporando a la historia hacen que la intriga se convierta en desasosegante e insoportable. No, no es una historia de espías a lo “Con la muerte en los talones” o “Encadenados”, ni tampoco es terror como “Psicosis” o “Los Pájaros”, pero las sorpresas y los giros estarán a la orden del día, para servirnos un final en bandeja digno de sus mejores filmes o de las obras de Agatha Christie.

La protagonista, Jean Fontaine, hermana de Olivia de Havilland y enemistada durante décadas con ella, ganó un Óscar en 1941 por la siguiente cinta de Hitchcock, “Sospecha”. Aquí, e igual que en la novela, está insoportable y abofeteable, una de las peores heroínas de la historia del cine. Su indolencia ante los acontecimientos que la superan y la anulan pone de los nervios al espectador actual, quienes nos sentimos indignados por las injusticias a las que se ve sometido semejante personaje ante las circunstancias que se le presentan. Fruto del machismo de la época y de la supeditación femenina al marido, encontró su réplica en el misógino Hitchcock y las jugarretas a las que sometía a sus protagonistas femeninas. El propio director ayudó a crear el rumor del odio que destilaba el equipo de rodaje hacia Fontaine, lo que vino de perlas para bordar la interpretación desvalida del personaje. Como resultado, tenemos justamente lo que se necesita de la historia: una chica que no hace más que dar pasos en falso y equivocarse en todas las acciones que comete, con una actitud tímida y reservada fruto de la actitud del resto de personajes hacia ella.

Laurence Olivier está a la altura del papel que se le presenta aquí, ganándose la fama de uno de los mejores intérpretes de la historia. Su personaje tiene tantos matices y está tan atormentado, que lo fácil hubiera sido caer en algún cliché. A ratos duro, a ratos tierno, se comporta como el gran galán que era; y su interpretación está barnizada de un gran desdén que impregna toda la cinta y hace que estemos deseosos de conocer los profundos secretos que esconde su personaje. Al igual que el papel de la señora Danvers, Judith Anderson, que desde su primera irrupción en pantalla (su aparición no puede llevarse otro nombre) nos inquieta y hace que sintamos escalofríos por los tejemanejes que se destilan en esa mansión. Y por supuesto, no quiero desvelar nada, pero el papel que desempeñará en la trama será esencial…

Poco más que decir de este gran clásico del que se han escrito ríos de tinta, salvo que espero haber despertado un poco la curiosidad para acercarse a esta cinta y añorar la época clásica de un cine que ya no volverá.

 

Calificación: Imprescindible obra maestra, no encuadrada en el top cinco del cineasta pero sí un gran clásico de todas maneras.

Lo Mejor: La trama, el final, Laurence Olivier, Judith Anderson, Manderley, la fotografía, los planos, las luces, las sombras…

Lo Peor: El personaje (que no la interpretación) de Joan Fontaine.

La vería de nuevo: Por supuesto.

La Recomiendo: Por supuesto

Películas similares: Sospecha, Encadenados, Recuerda, Stoker.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0032976/combined

Tráiler en You Tube (español):

Deja un comentario

Archivado bajo Imprescindible, Película - Drama, Película - Romántica, Película - Thriller, Pelicula, Puntuado

Película: X-Men, días del futuro pasado

X Men dias del futuro pasado poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: X-Men: Days of future past

Año: 2014

Director: Bryan Singer

Guión: Simon Kinberg, Matthew Vaughn, Jane Goldman, Bryan Singer

Música: John Ottman

Fotografía: Newton Thomas Sigel

Reparto

  • Hugh Jackman
  • James McAvoy
  • Michael Fassbender
  • Jennifer Lawrence
  • Peter Dinklage
  • Ian McKellen
  • Patrick Stewart
  • Halle Berry
  • Ellen Page
  • Nicholas Hoult
  • Famke Janssen
  • James Mardsen

Si la anterior semana hice la reseña del reboot de esta franquicia con superhéroes mutantes, esta toca la continuación del reinicio en la que además se entronca con los mismos personajes interpretados por los actores de la anterior saga, con lo que da como resultado una película que, por lo menos cabe señalar como fascinante sólo por el reparto que reúne. Y lo malo es que la noticia más destacable de esta entrega ha sido la acusación de abusos sexuales del director Bryan Singer, quien tuvo que retirarse de la promoción de la película para no empañar la carrera comercial de la misma. La verdad es que, lejos de la polémica creada por este asunto, Singer no lo hizo mal con las dos primeras entregas de la saga X-Men, las cuales supusieron el inicio del boom de las películas de superhéroes adaptadas de la Marvel allá por el año 2000. Sin X-Men no hubiera habido Spiderman, Hulk, Vengadores, Capitán América,… Ni tampoco se hubieran aventurado la casa de cómics rival, la DC, a realizar nuevas versiones de Batman y Superman. Por desgracia, Singer no acertó cuando declinó rodar la tercera entrega de X-Men para retomar el personaje de Superman en Superman Returns. Ambas cintas no estuvieron a la altura de lo que se esperaba y ha costado lo suyo hacer borrón y cuenta nueva con unos personajes que han llegado a dar peligrosos síntomas de agotamiento. Tampoco hay que olvidar que el director que sorprendió con Sospechosos Habituales pero no entusiasmó con Valkiria, hizo los primeros capítulos piloto de la serie de TV House, la cual ha llegado a convertirse en serie de culto gracias a un personaje carismático y odioso a partes iguales. Todo esto hace preguntarse qué tipo de cinta será esta entrega de X-Men, en la que ha podido tanto errar el tiro y realizar un producto del montón, como acertar de pleno y hacer una película sobresaliente. Y la verdad es que parece que se trata más bien de los segundo.

En un futuro apocalíptico los mutantes y gran parte de resto de la población humana han sido aniquilados por los Centinelas, un ejército de máquinas diseñadas específicamente para detectar y destruir esta anomalía de la raza humana. Los pocos que quedan intentarán sobrevivir y entre ellos están el Profesor Xavier, Magneto y Lobezno. Al borde de la extinción, consiguen trazar un plan por el que envían a Lobezno al pasado para encontrar a sus versiones jóvenes y evitar que el científico Bolivar Trask sea asesinado por la versión joven de Mística. Trask es el responsable directo de la creación de los Centinelas, y la intervención de Mística supondrá además que su ADN mutante sea clonado e incorporado a las armas de aquéllos. El joven Charles está muy lejos de ser el brillante Profesor que unirá, guiará y hará ver a los mutantes el lado positivo de su poderes, ya que en los años 70 (once años después de los sucesos narrados en la cinta X-Men: Primera Generación) luchará por superar la decepción vital que supuso que Magneto y Mística le abandonaran y siguieran sus propios y criminales caminos. La escuela de adiestramiento para jóvenes mutantes de los X-Men estará clausurada y Lobezno deberá intentar convencer al descarriado Xavier de que le ayude a evitar el asesinato de Trask y a la vez, la creación de los Centinelas. En una carrera contrarreloj, sin tener mucha idea de cómo manejar los jóvenes e impulsivos espíritus de los mutantes que se convertirán en los más poderosos, Lobezno intentará salvar el destino de la humanidad en una época en la que prevalecerá la ambigüedad moral acerca de la naturaleza del bien y del mal.

El mayor cambio respecto a la anterior entrega ha sido la ambientación setentera de la cinta, época más estridente que los elegantes 60 en la que se ambientaba la anterior. Además, tenemos una trama paralela ambientada en el futuro en el que nuestros protagonistas están ciertamente abrumados por las circunstancias. Si bien estas escenas con las versiones adultas de los protagonistas no suponen más que una pequeña parte del metraje, su importancia en la trama es capital. Lo verdaderamente importante de esta entrega es la evolución del inicio de unos personajes definidos claramente en la anterior cinta pero con una evolución en sus personalidades que continua aquí. Fassbender sigue igual de estupendo y además se enfrenta ahora al duro de la función, Lobezno (en la anterior entrega solo había un cameo fugaz y genial de Hugh Jackman, el único que ha salido en todas las entregas), y saltarán chispas de las interpretaciones de estos antagónicos personajes. Pero es que lo que yo consideraba el mayor defecto en la anterior película, aquí se transmuta en otro de sus puntos fuertes. Me refiero a la interpretación de McAvoy y su versión joven de Xavier, quien vemos como pasa de ser un jovial idealista con la vida resuelta, a un amargado cínico desilusionado y de vuelta de todo. Aquí sí que es más creíble que el personaje entronque con el paciente y filosófico profesor interpretado por Patrick Stewart, todo gracias a la evolución moral que presenciaremos en esta entrega. E incluso Hugh Jackman está más reposado y menos peléon de lo habitual (sus escenas de acción no son tantas como cabría esperar del papel protagonista). Lo que destaca en esta cinta es la ambigüedad moral de los personajes y los diferentes estadios que atraviesan durante el metraje. Con la excusa de viajar al pasado para salvar el futuro, los dilemas morales que suponen los viajes en el tiempo y los cambios que ocurren si se realizan determinadas acciones nos harán replantearnos continuamente si el fin justificaría los medios o no. Y el personaje del joven Magneto oscila continuamente entre la maldad y la bondad, de tal manera que corremos el riesgo de sufrir trastorno bipolar a base de identificarnos o no con él en determinados momentos.

La verdad es que la cinta intenta corregir los errores argumentales que cerraban X-Men 3, con la técnica ya usada en las nuevas películas de Star Trek de la excusa del viaje en el tiempo para modificar eventos que sucedían en las anteriores entregas clásicas. De esta manera se abre un nuevo esquema argumental que permite usar personajes como Cíclope o Jean Grey para próximas películas. Las similitudes con la saga de la nave Enterprise también afloran no solo con Patrick Stewart recordándonos su papel icónico como Capitán Pickard; además tenemos momentos en el que el mismo personaje se enfrenta a sus versiones en distintas épocas para darnos una idea de por dónde evolucionará a nivel moral.

Salvo algunas incoherencias argumentales (esa escena espectacular de Magneto levantando el estadio que no tiene sentido para atacar a algunos personajes), la cinta está a la altura de su predecesora. Nos ofrece acción y buen ritmo las más de dos horas de metraje, y en algunos momentos nos recuerda incluso a la desigual Watchmen, otra película de superhéroes más adulta y profunda si cabe. Con lo que la recomiendo para todos aquellos que disfrutaron con la anterior entrega. ¡Ah! Y un aviso para los impacientes: después de los títulos de crédito del final, tenemos escena sorpresa que nos da un jugoso avance sobre futuras entregas de la saga…

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: Que McAvoy mejora su anterior interpretación mientras que Fassbender continua con su alto nivel.

Lo Peor: Algunas vueltas de tuerca argumentales.

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Sí, si te gustó X-Men: Primera Generación

Películas similares: Watchmen, saga X-Men

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1877832/combined

Tráiler en You Tube (español):

2 comentarios

Archivado bajo Muy bueno, Película - Acción, Película - Aventuras, Película - Ciencia Ficción, Pelicula, Puntuado, Uncategorized

Película: X-Men, Primera Generación (revisión)

X Men primera generación póster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: X-men: First Class

Año: 2011

Director: Matthew Vaughn (Layer Cake; Kick-Ass)

Guión: Ashley Miller, Zack Stentz, Jane Goldman, Matthew Vaughn

Música: Henry Jackman

Fotografía: John Mathieson

Reparto

  • James McAvoy
  • Michael Fassbender
  • Jennifer Lawrence
  • Kevin Bacon
  • Rose Byrne
  • Nicholas Hoult
  • January Jones

La idea esta semana era reseñar X-Men: Días del futuro pasado, por ser la única película atrayente de la cartelera, pero problemas de agenda me lo han impedido. En su lugar, me pondré en antecedentes con la predecesora X-Men: Primera generación. El problema con esta saga es que entre secuelas, reboots, y spin-offs uno acaba por perder la cuenta no de la línea argumental de cada cinta, sino más bien de los personajes que aparecen y desaparecen de la trama y su relación entre ellos. Y la gracia que tiene un reboot es que se pueden redefinir y explicar estas relaciones desde el inicio, mientras los guiños argumentales al espectador sobre el futuro de la trama son continuos. Uno de los aciertos de esta cinta fue el aire sesentero que desprendía en cada fotograma y su tono a lo cinta de James Bond que consiguió, con una trama que mezclaba los superhéroes mutantes (y los problemas de personalidad, autoconfianza y superación personal que eso generaba) con los espías y los supervillanos en mitad de una crisis nuclear en plena guerra fría.

Antes de que los más importantes mutantes se convirtieran en Magneto y el Profesor Xavier (líder de los X-Men), ellos eran simplemente Erik y Charles. Estamos en 1944, en un campo de concentración para judíos en Polonia durante la segunda guerra mundial. Un joven es sometido a un experimento y para ello su madre es cruelmente asesinada delante de él. El joven en cuestión se llama Erik Lehnsherr y descubre en ese momento que tiene una extraña mutación genética por la que puede mover o manipular el metal a distancia como si de un poder magnético se tratase. El responsable es el doctor Klaus Schmidt e intentará aprovecharse de este don. A la vez, en una lujosa mansión de Nueva York un niño llamado Charles Xavier descubre una intrusa en su casa con la habilidad para transformarse en cualquier persona. Se trata de una niña llamada Raven y su estado natural es con la piel azul. El joven Xavier tiene poderes psíquicos con los que leer las mentes, comunicarse e influir en los pensamientos de la gente. Decide acoger a Raven en su casa al descubrir con alegría alguien más con una extraña mutación genética como la suya. Al pasar los años y adentrarnos en la década de los sesenta, el joven Xavier está a punto de presentar su tesis acerca de la evolución y mutaciones genéticas de la humanidad y graduarse en Oxford, mientras que Erik está obsesionado con la búsqueda del asesino de su madre, el doctor Klaus. Sus caminos se cruzan y deciden aunar fuerzas para colaborar en la creación de la “División X”, una sección ultrasecreta de la CIA formada por individuos que presentan mutaciones genéticas y diversos poderes sobrehumanos, para luchar contra otros mutantes que supongan una amenaza para la humanidad. Gracias a los poderes de Xavier pueden buscar por todo el mundo mutantes que no encajen en su entorno social para ofrecerles un modo de ganarse la vida. Pero Erik seguirá obsesionado con la venganza y no cesará en su empeño de encontrar a Klaus Schmidt, ahora convertido en Sebastian Shaw, quién también tiene su grupo de mutantes para unos fines menos pacíficos. La guerra fría está en su apogeo y las tensiones entre los USA y la URSS alcanzarán su punto álgido con la crisis de los misiles en Cuba. Y estando Shaw y demás mutantes invencibles detrás de la escalada militar, la única salvación será este extraño grupo de superhéroes mutados a los que ni el resto de los humanos verán con buenos ojos por suponerlos una amenaza contra su existencia. La ambigüedad moral acerca del uso de los poderes mutantes para el bien o para el mal estará servida…

El principal punto fuerte de “X-Men: Primera Generación” fue su originalidad al hacer un reinicio de franquicia ambientado en los años 60. El diseño de producción está muy logrado y le da un tono agradable a la cinta, lo cual le permite diferenciarse claramente del resto de secuelas, algunas de las cuales no eran poseedoras de una elevada calidad. Y además, el argumento de espionaje también encaja muy bien en la época retratada. Entre medias, tenemos los orígenes de estos personajes cada uno con entidad y personalidad propia, sus propias motivaciones y su explicación acerca de los caminos que tomarán en un futuro.

Lo que entronca con el segundo punto fuerte de la cinta, las interpretaciones de McAvoy pero sobre todo de Fassbender, quien despuntó levemente en “Malditos Bastardos” pero que aquí se coronó como uno de los actores más prometedores de los últimos años. El tono cínico y cruel que le da a su tempranero Magneto se engarzará perfectamente con el que Ian McKellen ha interpretado previamente con más edad. Sólo que aquí le vemos sufrir y comprenderemos los orígenes de dicho sufrimiento, será más vulnerable y el espectador empatizará más con él, en esa tendencia del cine actual de hacer a los villanos más creíbles y justificables.

Quizás por el nivel demostrado por Fassbender es por lo que McAvoy no brilla tanto en esta cinta. De su papel en Trance maduro y serio pasa a éste rol más infantil y diseñado para caer bien al adolescente hormonalmente revuelto, en la línea de la mamarrachada de Wanted. McAvoy se empeña en presentar la parte jovial y ligona de un Profesor Xavier que después se convertirá en un adulto responsable, reposado y cerebral atado a su silla de ruedas. Es posible que una minusvalía haga que la personalidad de alguien se vuelva más amargada, pero no cuela demasiado para mi gusto. Aunque nadie puede culpar a McAvoy de intentarlo, eso está claro; y el resto de engranajes de la cinta encajan tan bien que se le puede perdonar a su interpretación exagerada.

El resto de actores engalanan esta cinta tal como por ejemplo el villano trasnochado de Kevin Bacon, o la chica de moda que es Jennifer Lawrence y su versión de Mística que nos hace olvidar a Rebeca Romijn. Además, tal como ocurría en la tercera parte de X-Men, la película no está dulcificada y vemos personajes que fallecen justificados por el guión, y la moralina típica del cine USA no empaña las actuaciones de algunos de los personajes, encajando con su perfil perfilado en el argumento.

Película de reparto multicoral y aroma sesentero, las lecturas entre líneas y las referencias a los personajes en que se convertirán en un futuro son continuas. Se trata de una cinta fundamental -y fundacional- para entender los capítulos anteriores de la saga y las motivaciones de los personajes. El juego de referencias funciona e incluso algunas veces no será fácil percibir la fina ironía de determinadas situaciones que luego serán claves para entender la personalidad y la manera de actuar de personajes clave en la saga. Por supuesto que el fan purista detectará algunos fallos de continuidad entre el canon original de los cómics y las películas originales, pero como compensación tenemos un cameo inimitable de Hugh Jackman como Lobezno mandando a paseo a nuestros dos protagonistas, y eso es compensa hasta los fallos de racord*, si los hubiera.

Y lo que verdaderamente importa, para el fan ocasional que no se haya asomado antes a ninguna de las aproximaciones a este mundo, tanto cinematográficas como impresas, su disfrute no se resentirá ni se agobiará por una carencia de conocimientos de esta parte del Universo Marvel. Vamos, que esta entrega funciona de manera autónoma y el desarrollo de la trama no se ve entorpecido por la ausencia o exceso de referencias cruzadas de los personajes, épocas o situaciones. Es por esta razón por la que esta “X-Men: Primera Generación” se lleva una buena nota y merece que preste mi atención a su secuela que lleva más lejos el reparto, expande el universo de estos personajes, y enlaza con las anteriores trilogías.

Calificación: Muy buena.

Lo Mejor: Fassbender y su personaje que nos muestra cómo era Magneto antes de ser Magneto. La ambientación de los 60 está muy conseguida y le da un buen toque a la cinta.

Lo Peor: Algún detalle en la caracterización del personaje de McAvoy hace que se pase un poco de frenada al versionar a Xavier de joven.

La vería de nuevo: Sí, sus más de dos horas no se hacen pesadas y dosifica muy bien la trama e incluso el largo clímax.

La Recomiendo: Sí, es una digna adaptación del cine de superhéroes.

Películas similares: Los Increíbles, saga de X-Men,

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1270798/combined

Tráiler en You Tube (español):

2 comentarios

Archivado bajo Muy bueno, Película - Acción, Película - Aventuras, Película - Ciencia Ficción, Película - Espionaje, Película - Historia, Pelicula, Puntuado