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Película – Jack Reacher

Reseñado por 0017

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Ficha técnica

Año: 2012

Director: Christopher McQuarrie

Guión: Christopher McQuarrie

Basado en el libro One Shot, de Lee Child (enlace del libro a Amazon)

Música: Joe Kraemer

Reparto

  • Tom Cruise
  • Rosamund Pike
  • Richard Jenkins
  • Werner Herzog
  • Jay Courtney
  • Robert Duvall

Un francotirador aparca su furgoneta en un parking público y comienza a abrir fuego indiscriminadamente contra la gente en un parque cercano. Caen cinco víctimas entre la gente. A la policía no le cuesta demasiado dar con el presunto perturbado hallando todas las pistas en su contra, así que lo único sorprendente es que en el interrogatorio sólo diga una cosa: traed a Jack Reacher. El tal Reacher es un militar retirado que permanece oculto en la sombra, nadie conoce su dirección, su trabajo ni su paradero. El misterio se apodera de los policías porque… ¿quién es ese tipo? ¿qué relación tiene con el sospechoso? ¿por qué hay que encontrarle? Afortunadamente, Reacher se ha enterado del suceso en las noticias y es él el que se presenta antes para esclarecer el suceso. Para sorpresa de los investigadores, Reacher no cree en la inocencia del sospechoso, puesto que en su pasado militar Reacher era investigador del ejército, se dedicaba a resolver distintos crímenes y no era la primera vez que el francotirador se veía envuelto en un suceso similar. Es por la pertinaz abogada de la defensa quien, a pesar de tener perdido el caso de antemano, solicita a Jack que realice pesquisas por su cuenta. La ley garantiza, a fin de cuentas, que la justicia llegue a todos por igual por lo de la presunción de inocencia y todo eso que se supone derrocha el país de las libertades. De esta manera, nos iremos sumergiendo junto con el protagonista en peleas, persecuciones de coches, tiroteos y demás situaciones de esperar.

Básicamente lo que tenemos en Jack Reacher es una intentona por parte de Cruise y los estudios de crear una nueva franquicia basada en un nuevo héroe de acción. Para ello han cogido la obra de Lee Child, seudónimo del escritor Jim Grant. Con 16 novelas del personaje, un militar retirado que recorre Estado Unidos como un vagabundo, está garantizado material suficiente para recrear en la gran pantalla nuevos títulos que aseguren continuidad en las tramas. El planteamiento recuerda a las grandes series de los setenta y ochenta, al estilo de El Increíble Hulk, El Fugitivo e incluso El Equipo A, donde los protagonistas son nómadas que se dedican a recorrer el país ayudando a quienes encuentran o involucrándose en problemas ajenos. La novela elegida para hacer el bautismo cinematográfico al personaje es la publicada en noveno lugar, One Shot – Un disparo, quizás por lo sugerente y enigmático del planteamiento, en el que el francotirador detenido sólo proporciona el nombre del protagonista en su declaración a la policía.

Al final el resultado es una película que rememora las historias de investigadores privados a lo Philippe Marlowe. Cine negro al estilo de El Sueño Eterno, donde el personaje principal no hace más que meterse en líos mientras va echando algo de luz sobre el caso. En la receta se han añadido también unas cuantas dosis de cine de acción taquillero de los 70, 80 y 90, recordando por momentos a títulos como Jungla de Cristal o Arma Letal -tanto por las escenas de acción y tiroteos varios, como por el carisma del protagonista-, las películas de Harry el Sucio, e incluso un clásico como Bullit tiene ecos reflejados aquí en la persecución de coches.

Lo más reseñable de la película es quizás precisamente el personaje protagonista. Tom Cruise carga con todo el peso de la película. Se echa todo a los hombros, junto con las escenas de riesgo, como ya hiciera en Misión Imposible -solo que aquí la acción es más mundana- para dar vida a un personaje algo macarra y chulesco, un tipo duro de los de antes. Sus mejores momentos y más adrenalíticos son los previos al combate. Una mezcla entre John McLane y Harry Callahan, con su propio código moral y ético, poseedor de una ambigüedad moral contradictoria, por encima del bien y del mal. Precisamente el mérito de Cruise consiste en hacer creíble un personaje que en lo literario es rubio y mide metro noventa y pico. Realmente el actor-productor es en estos tipos de películas donde mejor se desenvuelve, eclipsando hasta la -correctísima por otro lado- labor del director McQuarrie (el guionista que ganó un Óscar por Sospechosos Habituales, y que también firmó el libreto de Valkiria). Y no se le podrá negar el ser un actor de referencia, de ésos que llenan la pantalla y son capaces de mostrarle a la industria por dónde deben ir los tiros en cada uno de los géneros en que participa.

Sin embargo, el resto de secundarios son un poco planos y sin aportar nada nuevo al género. Es decir, que mientras Reacher es un investigador brillante (un listo muy listo que cuando se pone duro es muy duro), los malos son muy malos, y los policías muy simples y algo tontos. Ni siquiera Robert Duvall se salva como colaborador graciosete, siendo lo único sorprendente de la función ver a Werner Herzog como villano último pero, como he dicho, cayendo en los arquetipos del género y de los malvados más recalcitrantes.

El resultado es una película entretenida, bien realizada y que está por encima del resto de cintas del género que se ruedan de manera mala y rápida. No aporta mucha novedad y por ello su calificación no llega al notable, pero se agradece que esté cuidada en su realización y que el guión no haga aguas la mayor parte de la película.

Calificación: Entre Entretenida y Buena.

Lo Mejor: La escena inicial intrigante y cautivadora. El personaje de Jack Reacher en sí mismo, con su manera de resolver los conflictos.

Lo Peor: Momentos que creemos haber visto mil veces. La lucha final resulta sonrojante.

La vería de nuevo: No, pero tengo la sensación de que no va a ser la última vez que vea a este tipo…

La Recomiendo: Para amantes de la acción convencional. Para el resto, se pasa el rato, pero nada más.

Películas similares: El Sueño Eterno (The Big Sleep, 1946), Jungla De Cristal (Colección Blue-ray partes 1 a 4), Arma Letal [Collection 1-4 Reino Unido Blu-ray] (sobre todo la 2), Harry El Sucio [Colección Blu-ray], Bullit [Blu-ray], Enemigo a las Puertas, Venganza

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0790724/

Tráiler en You Tube (español):

Link a la reseña del libro por Bitterblink

Un disparo – Lee Child

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Película – ¡Rompe Ralph!

Rompe Ralph

Rompe Ralph

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Rich Moore

Guión: Phil Johnston, Jennifer Lee

Música: Henry Jackman

Reparto

  • John C. Reilly
  • Sarah Silverman
  • Jack McBrayer
  • Jane Lynch

¿Qué es lo que hacen los videojuegos de un salón recreativo cuando se marchan los clientes y se cierran las puertas? Creíamos que ya nos habían respondido a la pregunta no una, sino tres veces en Toy Story y sus secuelas (y de manera sobresaliente), sólo que en vez de videojuegos, aquéllos eran juguetes en la habitación de un niño. Pero visto los buenos  resultados de la saga de animación de Pixar, no podemos menos que dejar que nos vuelvan a contar la historia por la empresa matriz, Disney.

Y hacemos bien en confiar en la fábrica de sueños, puesto que el resultado vuelve a ser fresco y novedoso, una apuesta segura para dejar que los más pequeños disfruten a nivel primario de la historia mientras que los mayores descubren relecturas más profundas y se diviertan aún más, si cabe, que los primeros.

En este caso Disney, otrora entidad dominante en la animación, perdió dicho estatus cuando su filial Pixar acabó fagocitando a sus jefes, y a punto estuvo de desaparecer cuando la animación digital hizo su aparición a finales de los noventa. Fue precisamente gracias a uno de los creadores de Pixar, John Lasseter, quien evitó el hundimiento de la empresa fundada por el tío Walt, ya que se negó en redondo a que desapareciera esa rama de la animación dibujada a mano (Tiana y el Sapo; Enredados).

En el caso en concreto de ¡Rompe Ralph!, puede parecer que la técnica digital ha ganado definitivamente la batalla y que Disney está empezando a recuperar el terreno perdido frente a Pixar en su propia especialidad, pero si investigamos un poco respecto a las técnicas usadas en la creación de la película vemos cómo el repaso del dibujo a mano todavía ha ocupado una parte importante del proceso creativo.  Para que no quede ninguna duda, el corto que precede a la película –Paperman– es una joya en blanco y negro de animación tradicional con algún toque en 3D, que nos remite directamente a la época de Aladdin, y nos viene a decir que todavía puede haber lugar para la ternura y la poesía en la animación tradicional si se realiza con alma y buen hacer.

El protagonista de la historia es Ralph, un grandullón que trabaja como el malo de la historia rompiendo todo a su paso en el videojuego ¡Rompe Ralph!, un trasunto del popular Donkey Kong y los juegos de Mario. Aquí el álter-ego bonachón es Félix-arregla-todo, quien día tras día se dedica a derrotar al villano y a ganar medallas y la simpatía del resto de habitantes del videojuego. Pero Ralph no está contento con su vida y las antipatías que su trabajo genera, con lo que decide cambiar de videojuego con el trastorno (y el peligro de desenchufar la máquina) que ello conlleva. Tras su paso por un videojuego de guerra llamado Hero’s Duty, acaba en un empalagoso juego de carreras de golosinas llamado Sugar Rush, donde conocerá a la impertinente Vanellope von Schweetz, una marginada participante del juego con la que tendrá más cosas en común de las que él se pensaba…

Como ya he dicho antes, las películas infantiles se hacen pensando cada vez más en la doble lectura de los potenciales espectadores;  decir, los padres y los niños, con lo que se garantiza que los mayores no vayan a ver esta clase de títulos como un mero trámite. En este caso es más que evidente que el mundo de los videojuegos de las recreativas de los últimos treinta años toca directamente la fibra de los padres de nueva generación, que son los que han crecido con este tipo de ocio. Aquí la película gana su primer tanto con la cantidad de guiños a la historia de los videojuegos que podemos ver. Están personajes de videojuegos reales como Street Fighter, Pacman, Sonic, …

Por otro lado, el atractivo fílmico que para los más pequeños pueda suponer las texturas y decorados de la película llega a su punto culminante en la parte que transcurre en el mundo de carreras de coches de gominolas que supone Sugar Rush; toda una delicia visual que, por muy empalagosa que pueda parecerle a los espectadores, le quita de manera subliminal oscuridad a la trama, aportando una personalidad y vida propia a la película. No olvidemos que es eso de lo que se trata, puesto que el primer objetivo de una buena película es que la misma perdure en nuestro imaginario individual después de salir de la sala.

Como segundo objetivo podemos considerar el conseguir una trama consistente y entretenida, hacer que la película avance rápidamente y sin darnos cuenta. Esto también lo logra, puesto que, como en toda buena película de Disney, cuando parece que el argumento se ha encallado con el conflicto inicial del protagonista, es cuando aparecen nuevos personajes y situaciones que le dan un empujón a la trama que la llevan a nuevos niveles temáticos, y es cuando cobra sentido detalles iniciales que habíamos pasado por alto. Puede que ocurra en muchas otras películas de cualquier otro género, pero hay que reconocer la maestría de Disney en manejar este tipo de situaciones a golpe de guión. Entre medias, la dosis habitual de buenrollismo temático que nos hace salir de la sala pensando en ser un poquito mejores. En este caso, ¡Rompe Ralph! nos enseña a aceptar nuestras limitaciones y a usarlas para hacer cosas positivas, y a aprender a ver lo bueno que hay en los demás, por muy diferente que sean las etiquetas que les hayan colgado.

Todo esto se logra gracias a la cantidad de secundarios que tiene la cinta, muy al estilo de Toy Story, donde cada uno tiene su momento/s de gloria y su propia personalidad. Ninguno desentona, todos están en su línea, interpretando el papel que los programadores de cada videojuego les han asignado (genial la agresiva soldado de Hero’s Duty), emocionándonos de una manera que ya quisieran muchos actores reales. Incluso la repelente niña de Sugar Rush, Vanellope, que muchos podrán encontrar cargante, a mí me pareció graciosísima y con un punto de ternura, a pesar de que en algún momento rozaba la escatología impertinente (quizá una de las situaciones menos afortunadas y apropiadas para el público infantil, junto con alguna otra situación como la del zombie en la terapia de villanos con el personaje de Mortal Kombat; en mi opinión, es en estos momentos en los que se aleja de Pixar y se acerca a Dreamworks, en los que sale perdiendo Disney).

En definitiva, un título con el que Disney eleva el listón de los títulos de sus últimos años, llegando casi a la altura de los clásicos instantáneos de Pixar, y estableciéndose como otra referencia a batir por el resto de compañías de animación.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: El personaje de Vanellope; el mundo visual que nos ha creado Disney para nuestro regocijo. La manera de encajar las piezas del puzzle del guión.

Lo Peor: Algún momento de humor burdo con el que intenta hacerse cómplices de los más pequeños.

La vería de nuevo: No (de momento)

La Recomiendo: Lo mejor de animación infantil que puede haber en la cartelera, hasta que Pixar traiga este 2013 la precuela de Monstruos, S.A. Para niños y padres, y sobre todo esos adultos que pasamos de veintimuchos y que hemos crecido con toda clase de generación de videojuegos.

0017

Link a la BSO en Amazon.es

Rompe Ralph (Wreck It Ralph)

Ficha en IMDB: http://www.imdb.es/title/tt1772341/

Tráiler en You Tube (español):

Películas similares: Toy Story, Shrek, Alicia en el País de las Maravillas, Tron

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Película – Mary Poppins (revisión)

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 1964

Director: Robert Stevenson (Los hijos del capitán Grant, Ahí va ese Bólido, La Bruja Novata)

Guión: Bill Walsh, Don Da Gradi

Música: Richard y Robert Sherman

Basada en los libros de P.L. Travers

Reparto

  • Julie Andrews
  • Dick Van Dyke
  • Karen Dotrice
  • Matthew Garber
  • David Tomlinson

Llevaba tiempo dando vueltas sobre qué película clásica reseñar fuera del mundo de la cartelera actual. Probablemente sea más difícil reseñar una película clásica que una contemporánea, puesto que con las primeras normalmente ya se hayan escrito ríos de tinta. La respuesta me la ha dado la programación navideña de la TV en estas fiestas, puesto que Mary Poppins  es una película que hemos visto en reposiciones catódicas miles de veces, se ha alzado a la categoría de clásico instantáneo, pero nunca nos vendría a la mente como ejemplo en una lista de las mejores películas de la Disney. Y sin embargo, ha envejecido maravillosamente y se ha convertido en una película deliciosa; genial cuando la vimos de niños, perfecta para que nuestros hijos la vuelvan a ver sin preocuparnos de la carga temática, espléndida para revisitarla de adultos.

Pertenece a la etapa álgida de la Disney en los 60. Tras consolidarse con clásicos animados como Blancanieves o Cenicienta, y antes del resurgimiento de los 90 con La Sirenita o El Rey León, el declive del siglo XXI con Hércules y Mulan, y el renacimiento de Pixar en los últimos tiempos. Era una época en la que se atrevieron con películas de actores reales, teniendo mayor o menor fortuna, siendo ésta la joya de la corona. Además, impresionó en la época por mezclar dibujos animados en determinadas secuencias, y los efectos especiales no resultan demasiado sonrojantes para lo que estamos acostumbrados hoy en día (esas transparencias cuando se ordena la habitación con un chasquido de dedos). E incluso, los decorados parecen en algunos momentos sacados de una escenografía teatral.

Pero todo eso da igual. Jamás hemos visto Londres de una manera tan hermosa y poética. No es Dickens, dado que no nos muestra pobreza ni niños esclavizados en una triste ciudad decimonónica, ni falta que hace.  Nos enseña la clase más acomodada de la época, con sus manías y extravagancias, y con una mirada ligeramente irónica sobre el siglo que acababa de comenzar en aquella época (la mujer entusiasmada con su grupo feminista pero sometida al marido; la cuasi-quiebra del Banco de Inglaterra por culpa del malentendido de los dos chiquillos; el vecino retirado de la marina de guerra que no puede adaptarse a la vida civil).

Éstos y algún otro son detalles que los adultos no suelen pasar por alto pero los niños sí, con lo cual la doble mirada típica del cine de Disney que nunca deja de ser entrañable pero también divierte a padres convierte a la factoría de sueños en una marca registrada que garantiza siempre el mejor divertimento y a la vez la mejor educación. Quizás algunas veces la carga de moralina esté excesivamente edulcorada, o se base en el mensaje buenrrollista que cae en el tópico más manido; pero francamente, viendo el mundillo del entretenimiento infantil actual, se agradece este tipo de películas hechas año tras otro y que conserven su vigencia desde 1964, que es el caso que nos ocupa.

Por si hay alguien que no sepa su argumento (lo dudo), lo expongo a continuación. Mary Poppins es la historia de dos niños revoltosos en el seno de una familia acomodada del Londres de principios de siglo. Tras su última travesura -perderse detrás de su cometa y alarmar a su familia- la niñera abandona y proceden a buscar una nueva. El padre, un respetable banquero con todos los tópicos del lord inglés, hace caso omiso de los deseos de los niños sobre su próxima niñera, sin saber que éstos serán oídos punto por punto. La nueva nanny, que responde al nombre que da título a la película, les enseñará a los niños responsabilidad sin perder su esencia soñadora. Con ayuda del divertido Bert, un buscavidas urbano que lo mismo limpia chimeneas que se convierte en hombre orquesta, las aventuras se sucederán en mundos increíbles que van desde la (no) caza del zorro en caballitos de feria, hasta un paseo por los tejados de la ciudad. Un malentendido en una visita al trabajo de su padre, hará que los niños provoquen involuntariamente un caos y el consiguiente despido de su padre.

Todo esto lo que hace es que tanto los niños como su aburrido padre acaben viendo la belleza en la mujer que alimenta las palomas cerca de la catedral (comprendiendo el valor de sólo dos peniques), riéndose del chiste más tonto pero que es capaz de hacernos volar de risa contagiosa, aprendiendo la palabra más larga y difícil que nunca nadie haya inventado (pero que cambiará nuestra forma de visionar los problemas), y disfrutando haciendo volar una cometa en compañía de la familia.

Julie Andrews nunca estuvo tan magnífica interpretando a esta institutriz, ni siquiera con las posteriores Sonrisas y Lágrimas y Cortina Rasgada. Una profesión (niñera británica decimonónica) que normalmente evoca desagrado (incluso pienso en la dentuda Emma Thomson de la reciente La Niñera Mágica) hace Andrews que se eleve a la categoría de mito. No hay más que ver la parte de la ceremonia de apertura de los últimos Juegos Olímpicos de Londres 2012 que homenajeaba a la literatura infantil inglesa con una lluvia de mujeres volando con sus paraguas. Y de hecho, todo aquello que se parodie en Los Simpsons supone que forma parte importante de la cultura popular (y tenemos un episodio enterito dedicado a “Shelly Bobbins”). A la actriz la rechazaron para el papel protagonista de My Fair Lady, que ella bordaba al haber protagonizado el musical, en detrimento de Audrey Herpburn (quien fue doblada en los números musicales). Como compensación Andrews ganó el Óscar ese año mientras que la versión de Pigmalion no fue ni siquiera nominada.

Y nunca he visto una película en la que los números musicales estén tan bien encajados en la trama (que incluso algunas veces podría pecar de inconexa), dándole a ésta consistencia y continuidad. La banda sonora es preciosa sin desdeñar ninguna de las piezas, y la verdad es que Dick Van Dyke ayuda mucho a hacer inolvidables el resto de melodías en las que no participa Julie Andrews. Otro actor que también estaba en el apogeo de su carrera.

El resultado de todo esto es una fábula sobre la esencia de la felicidad, y una crítica hacia la rigidez de la educación severa. Un clásico que todos los niños deberían ver varias veces en su vida, y pasar de generación en generación como si de una receta mágica se tratase.

Calificación: Musical imprescindible

Lo Mejor: El Londres que se ve en esta película no se volverá a ver nunca. Las canciones imperecederas, que aúnan la química de los actores. Es un clásico infantil.

Lo Peor: Nada

La vería de nuevo: Por lo menos una vez al año.

La Recomiendo: Sí. Tenerla cerca para aquellos padres que, de vez en cuando, se harten de los programas infantiles de la televisión.

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Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0058331/

Tráiler en You Tube:

Películas similares: Peter Pan, La Bruja Novata, Sonrisas y Lágrimas, La Niñera Mágica, Matilda

Libros similares: Este carácter está basado en la obra de P.L. Travers, en concreto: Mary Poppins, Mary Poppins Comes Back, Mary Poppins Opens the Door, Mary Poppins in the Park, Mary Poppins from A-Z.

También: El Jardín Secreto (Frances Hodgson Burnett), Peter Pan (James Matthew Barrie), la serie de libros en los que se basa “La Niñera Mágica”, Nurse Matilda (Christianna Brands)

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Película – El Hobbit, un viaje inesperado

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Peter Jackson (Trilogía El Señor de los Anillos, The Lovely Bones, King Kong, Agárrame esos fantasmas, Criaturas Celestiales)

Guión: Fran Walsh, Philippa Boyens, Peter Jackson, Guillermo del Toro

Basada en el libro “El Hobbit” (J.R. Tolkien)

Música: Howard Shore

Reparto

  • Martin Freeman
  • Ian McKellen
  • Richard Armitage
  • Ken Stott
  • Andy Serkins
  • Hugo Weaving
  • Cate Blanchett
  • Christopher Lee

Mucho se había hecho esperar esta historia previa de los acontecimientos contados en El Señor de los Anillos. Por esa lógica interna que rige los destinos monetarios de los proyectos que se llevan a cabo en Hollywood, la adaptación del Hobbit se ignoró hace unos años y se estrenó directamente la historia cronológicamente posterior escrita por Tolkien. Eso se notó en el nivel de madurez de la obra, puesto que el Señor de los Anillos es una historia épica que narra la lucha eterna entre el bien y el mal, mientras que el Hobbit es un cuento infantil que hace apología de la aventura y de los mundos que hay por descubrir más allá de nuestras fronteras interiores.

Ya pasó en 1977 con la Guerra de las Galaxias. El estudio cinematográfico que financia los sueños de los creadores pasa por alto las historias previas surgidas de la imaginación para centrarse (y con razón la mayoría de las veces) en las historias más jugosas que puedan dar más juego en taquilla. Es así como directamente se rodó el Episodio IV y nos metieron de lleno en una rebelión intergaláctica sin saber (ni falta que hacía) quién era padre de quién ni cuando se pasó al lado oscuro. Estos detalles de intrahistoria son los que enaltecen una película al crear un universo argumental cuya gracia está en imaginarlo implícitamente, más que mostrarlo explícitamente. El pasar de puntillas sobre estos detalles enriquece la trama y el carácter de los personajes.

Sólo cuando un estudio tiene una crisis de ideas acuciante y le puede la avaricia de la taquilla, es cuando vuelve sobre sus pasos y recicla historias ya contadas. En el caso del Hobbit, la gracia hubiera estado en rodarla antes que el Señor de los Anillos, la aventura como preludio de la épica. Pasar de puntillas sobre un anillo que se encuentra por casualidad, plantear a lo largo de varias entregas la importancia de un objeto como icono de la lucha del bien contra el mal, y acabar en clímax in crescendo haciendo desaparecer ese símbolo para siempre.

Es por eso que El Hobbit sabe a poco. Nos deja esa sensación de que es más de lo mismo, de que repite situaciones que nos gustaron anteriormente (vemos otra vez a Elrond, Saruman, Galadriel, Gollum; tiene el buen gusto de mostrarnos a Frodo y a Bilbo tal y como los vimos justo antes de que se formara la Comunidad del Anillo; la banda sonora nos traslada en momentos clave a las películas anteriores), pero que por muchos eventos que ocurran, no van a ser tan relevantes ni tener trascendencia como lo que vendrá después.

Vaya por delante que la trilogía anterior no me apasionó, ni entiendo ese entusiasmo que aunó a crítica y público (por una vez) culminando en una montaña de premios. Me gustó cómo se desarrolló el fenómeno, y me pareció bien su desenlace, pero visto con una cierta distancia crítica, desde la barrera. Reconozco que El Señor de los Anillos tenía una manufactura impecable, personajes carismáticos y una gran historia detrás, pero no me llegó al alma como a la mayoría de espectadores. Mi crítica principal es su excesivo metraje, el querer trasladar a la pantalla todo lo que ocurre en 1000 páginas, y eso no es posible. Son lenguajes artísticos distintos. Complementarios entre sí, pero diferentes en el tempo y ritmo narrativo. Y ese epílogo de El Retorno del Rey de más de tres cuartos de hora después del clímax final, me acabó de rematar.

Como Malosa ya reseñó el libro en su momento, el argumento ya es mayoritariamente conocido. Un hobbit, Bilbo Bolsón, habitante de la Comarca en la Tierra Media, recibe la visita de un mago conocido como Gandalf. Esa misma noche, inesperadamente irrumpen en su casa uno tras otro 13 enanos que se acomodan en su hogar y acaban con sus vituallas, sin saber muy bien porqué, hasta que empiezan a discutir el propósito de su reunión. El motivo es recuperar el antiguo reino perdido de los enanos, que años atrás fue invadido por un dragón atraído por sus inmensas riquezas, expulsando a los legítimos habitantes y condenándolos al destierro. Para el diminuto personaje, la aventura y el enfrentamiento con dragones no forma parte de su modo de vida, pero pronto se arrepiente y decide dar un vuelco a su tranquila existencia y es cuando arranca una historia que parece que no podrá ser contada en el metraje habitual, con lo que, para alegría de los productores, continuará durante dos entregas más.

La película la se ha estrenado en 3D (que es como la vi), con lo que flechas y bolas de fuego volarán hacia la pantalla para justificar el desembolso pecuniario que realizan los espectadores, aunque creo que la podría haber visto en normal sin perderme gran parte de la magia. Lo que no recomiendo para nada es realizar el desembolso adicional que supone verla en 48 fps (frames per second, o fotogramas por segundo, el doble de lo habitual). Una nueva técnica que se supone que aporta más realismo al acercarse a la visión humana, y que permite ver con toda claridad hasta los defectos del maquillaje de los protagonistas. Mi impresión es que toda la película me la pasé con la sensación de que estaba rodada a cámara rápida, como revolucionada (igual que los videos caseros de ataño), e incluso hasta el doblaje de las voces estaba desacompasado. Las opiniones son para todos los gustos (hay quien dice que uno se acaba acostumbrando a los pocos minutos) pero la polémica está servida. Para mí esto desmerece mucho la labor del encargado de la fotografía del filme.

Las interpretaciones las vi algo forzadas, sobre todo en el desigual caso de Martin Freeman, que en algunas escenas parece no saber qué hacer con las manos. En otras ocasiones, sin embargo, lo hace realmente bien al aportar una dignidad a su papel que me gustó mucho, realmente cae simpático. Tanto, que no parece el mismo personaje repelente que luego heredará Ian Holm en las siguientes entregas (a ver si es verdad que el anillo único puede cambiar a las personas… umm…). El Dr Watson de la contemporánea versión de Sherlock Holmes me gusta más como hobbit que el resto de versiones de los habitantes de la Comarca.

Los mejores momentos los encontramos en el inicio de la historia, con flashbacks que narran los sucesos pasados sobre los que se sustentará la trama, al igual que ya hacía Jackson con cada una de las películas de El Señor de los Anillos anteriores. Otra escena reseñable es la de la pelea de acertijos con Gollum, y la lucha de montañas con los protagonistas atrapados en un acantilado. Esta escena, que no estaba en el libro y que proporciona cierta perplejidad a los puristas de Tolkien, supone la culminación de la aventura en estado puro, viendo como nuestros héroes no pueden sino ser meros espectadores de la pelea. Otra licencia que se toma Jackson con respecto a la novela es la de la figura de un nuevo Orco Pálido, visto por la necesidad de rellenar metraje y enemigos adicionales antes de que el dragón Smaug tome un papel más protagonista en las sucesivas secuelas.

Entre los peores momentos encontramos aquellos que están sacados directamente de la novela, como por ejemplo el de las canciones, ya que creo recordar que cada dos páginas los enanos se ponían a cantar como si de un musical en plena Tierra Media se tratase, algo que me enojaba y me hacía perder el interés por la trama de lo que estaba leyendo. Si bien en la película no ocurre más que un par de veces al principio, el temor de que sea algo que se repita con más frecuencia sobrevuela la película.

En resumidas cuentas, esta primera parte del Hobbit nos ofrece un cierto alivio por pensar que podría haber sido peor, aunque sea más de lo mismo pero con un tono más ligero que la anterior trilogía. No nos quita la sensación de relleno artificial para adulterar una ración que se ha convertido por arte de magia en tres, pero tampoco malogra el universo de una historia previamente contada y elevada a la categoría de mito instantáneo (como sí pasó con las trilogías galácticas). Aunque esté totalmente enfocada para los adictos enganchados a la épica de Tolkien que se quedaron huérfanos tras El Retorno del Rey, y que quizá no logre calmar su síndrome de abstinencia por completo.

Calificación: Entre Entretenida y Pasable

Lo Mejor: Volver a este mundo después de tantos años. La introducción inicial ya habitual en Jackson a la historia. El encuentro por primera vez con el anillo que tanta lata dará después, y la pelea de acertijos. La lucha de montañas inédita en la novela.

Lo Peor: Los momentos musicales con las canciones de los enanos. Su metraje excesivo, como en toda la saga.

La vería de nuevo: Espero que no, antes debería volver a ver la anterior trilogía.

Lo Recomiendo: Para fanáticos empedernidos (y no tan empedernidos) de Tolkien. Para el resto, la recomiendo pero con la coletilla “consúmase con moderación bajo su responsabilidad”.

0017

Ficha en IMDB: http://www.imdb.es/title/tt0903624/?ref_=fn_al_tt_1

Tráiler en You Tube (español):

Películas similares: Trilogía anterior del Señor de los Anillos; Éragon; Harry Potter y la Piedra Filosofal; Harry Potter y el prisionero de Ázkaban; Las Crónicas de Narnia; Las Crónicas de Spyderwick; Willow; La Historia Interminable; Legend… La verdad es que las adaptaciones de Tolkien por Peter Jackson representan la cima del género, que en los 80 tenía buenos representantes y que después sólo ha conocido malas imitaciones.

Libros similares: Básicamente todas las películas que he nombrado en el apartado anterior están basadas en libros (y comentadas en el blog). Los dragones de Éragon y sus continuaciones (Eldest, Brisingr y Legado), de Christopher Paolini. Las 4 partes de Las Crónicas de Narnia (El león, la bruja y el armarioEl príncipe CaspianLa travesía del viajero del albaLa silla de plata), de C.S. Lewis. Las sagas de Harry Potter (Harry Potter y la piedra filosofalHarry Potter y la cámara secretaHarry Potter y el prisionero de AzkabánHarry Potter y el cáliz de fuegoHarry Potter y la orden del FénixHarry Potter y el misterio del príncipeHarry Potter y las reliquias de la muerte), de J.K.Rowling. La Historia Interminable (Michael Ende). Las crónicas de Spiderwick,  por Tony DiTerlizzi y Holly Black.

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Película – La vida de Pi

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Ang Lee (Deseo, peligro; Brokeback Mountain; Hulk; Tigre y Dragón)

Guión: David Magee

Basado en el libro de Yann Martel

Música: Michael Danna

Reparto

  • Suraj Sharma
  • Irrfan Khan
  • Tabu
  • Adil Hussain
  • Gerard Depardieu

Esta semana, aprovechando que se trata de un libro que Bitterblink acaba de comentar, y dada la naturaleza literaria de este blog, la crítica va a ser sobre la película “La vida de Pi” reseñada desde el punto de vista estrictamente cinematográfico, dirigida por Ang Lee y basada en el libro de Yann Martel. De esta manera realizamos un ejercicio de equilibrio temático y complementamos la visión literaria. De paso, y leyendo las dos reseñas,  se puede ver si la adaptación a la gran pantalla desmerece o no el trabajo de una obra en papel, algo habitual en la historia del cine (y más en el cine moderno, donde la falta de ideas acuciante que impera en Hollywood ha sido la seña de identidad en las últimas décadas).

Desde luego si hay algo que no se le puede reprochar a Ang Lee es la mezcla de géneros. Ya sorprendió, escandalizó y triunfó (todo de una vez) al pasearse por las arenas movedizas de la tempestuosa relación homosexual en la oscarizada Brokeback Mountain, a la vez que dinamitaba los cimientos del género cinematográfico americano por excelencia. Más sorprendente resulta examinando sus películas anteriores: la comiquera Hulk, o la matrixiana Tigre y Dragón. Resulta clara la naturaleza de obra de encargo de, sobre todo, la primera de éstas. Sin embargo, las similitudes formales afloran en su filmografía, y en este caso la marca de la casa de Lee son los juegos de pantallas partidas y las originales transiciones entre escenas, que en Hulk le ayudaba a recordarnos la naturaleza de cómic, y aquí le da un toque poético a la historia. Además, ya venía de adaptar a Jane Austen en Sentido y Sensibilidad, con lo que se puede confirmar el tipo de películas en las que está más interesado.

La novela llevaba varios años en busca de director con personalidad para ser llevada a la pantalla. M. Night Shyamalan, Alfonso Cuarón,  Jean Pierre Jeunet fueron algunos de los tanteados, hasta que cayó en las manos de Lee.

Aunque Bitterblink ya ha desgranado el argumento del libro, para aquellos que lean antes esta reseña, comentar que la historia trata de lo siguiente: un escritor, en busca de material para su próximo libro, contacta con Piscine Molitor, quien tiene una gran historia de descubrimiento personal digna de ser contada. Desde muy pequeño, el joven Piscine rebosa personalidad propia, como lo demuestra el hábil truco que realiza para que sus compañeros de colegio obvien su malsonante diminutivo -Pis- y le llamen por el nombre que tiene la famosa constante matemática. El joven Pi vive en la India francesa, sus padres regentan un zoo y sus inquietudes religiosas y existenciales le llevan desde muy pequeño a la búsqueda de una religión que dé sentido a su vida. Por motivos económicos, su familia decide trasladarse de la India a Canadá, pero en el viaje en barco por el océano, se produce una tormenta y acaban naufragando y a la deriva en un bote salvavidas Pi y un enorme tigre del zoo de sus padres que, por mucho que Pi haya querido convertirlo en su mascota, no deja de ser un depredador capaz de acabar con cualquiera que le sirva de alimento.

Las penurias que el joven Pi pasará a la deriva intentando sobrevivir con tan inesperado compañero de balsa, les llevarán a ambos a un viaje trascendental en busca de lo divino y lo humano que se oculta en las grandes miserias y alegrías de la vida, tanto en el interior de cada uno, como en el exterior del mundo que les rodea, capaz de mostrarnos la naturaleza en su estado más hermoso y poético, pero también en la crudeza sin piedad de los elementos más embravecidos.

En La vida de Pi tenemos una fábula religiosa, bíblica como si de Noé se tratara, pero también oriental, bebiendo de la obra de Rudyar Kipling. La búsqueda vital del protagonista a través de Dostoievski o Albert Camus, y a través de todas las religiones que va probando, nos pone en antecedentes del viaje épico e interior que va a vivir el protagonista, y de la lucha perpetua que se produce en todo momento para que el bien triunfe sobre el mal.

La fotografía de la película, con tonos apastelados (en ocasiones la pantalla parece un fresco impresionista decimonónico) produce momentos de gran espectáculo visual e incluso oníricos, necesarios para profundizar acerca del sentido de la vida y de la naturaleza creada por alguien supremo. Los mayores efectos visuales de la película (aparte de las características pantallas verdes usadas para simultanear en el mismo lugar al tigre y al protagonista) son los utilizados en el diseño de producción, que incluyen paisajes preciosistas de amaneceres y atardeceres, incluso hasta la estructura de las nubes. Además, la película se ha rodado en 3D, con lo que se garantiza la espectacularidad de algunas escenas (el naufragio, las ballenas luminosas o los peces voladores), demostrando que esta tecnología se puede aplicar a cintas de cualquier género sin que necesariamente se trate de aventuras, acción o terror.

En el capítulo de interpretaciones, la mayoría del peso de éstas recae en el trabajo del joven actor protagonista, Suraj Sharma, quien interpreta a Pi de joven. Pasa por todo el abanico de emociones posibles: miedo, rabia, desesperación, odio, tristeza, alegría,… Se puede decir que supera con nota la prueba. Irrfan Khan, el actor que interpreta al Pi adulto, transmite la serenidad y madurez de un hombre que ha alcanzado el conocimiento que buscaba gracias a esa epopeya en balsa que vivió de joven. Cabe destacar en el elenco una breve aparición de Gerard Depardieu como el cocinero francés del barco.

No voy a decir que sea una película densa. Sin haberme llamado mucho la atención antes de entrar en el cine, lo que sí que puedo decir es que es profunda, colorista y animada, que te hace salir del cine con ganas de vivir, cualquiera que sea la religión que profeses (o ninguna, como el personaje del escritor) con un final que abre la puerta a nuevas interpretaciones de lo narrado y te hace replantearte la historia que acabas de ver desde nuevos prismas.

El resultado de La vida de Pi es la concepción del cine como arte en el sentido más estricto, diseñado para provocar sentimientos y emociones; en este caso se nos permite reflexionar acerca de la existencia o no de la fe, a través de la plasticidad vitalista de unas imágenes y una historia. Aunque en algún momento decaiga en su ritmo, se puede decir que es una obra que cumple los objetivos de aquello para lo que se ha creado, funcionando mejor a nivel visual y sensorial.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: El espectáculo visual casi pictórico, que logra conectar directamente con la historia que  cuenta.

Lo Peor: Que no entusiasme si no es éste el tipo de cine que te guste ver.

La vería de nuevo: Probablemente no, salvo para revisar algún aspecto que se haya pasado por alto.

Lo Recomiendo: Es una película para ver con la pareja, o para aquellos con inquietudes intelectuales que creen que hay vida más allá de la existencia del Blockbuster hollywoodense. También es perfecta para verla cuando no tengas el día muy animado.

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Ficha en IMDB: http://www.imdb.es/title/tt0454876/fullcredits

Tráiler en You Tube (español):

Películas similares: Naúfrago, El libro de la selva, Slumdog Millionaire, Titanic (sí, lo sé; pero la escena del hundimiento del barco le debe mucho al taquillazo de Cameron)

Libros similares: La vida de Pi (obviamente),

El Emperador – Frederick Forsyth (por lo de supervivencia en alta mar y la superación personal)

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Guerra Mundial Z – Max Brooks

Guerra Mundial Z - Max Brooks

Guerra Mundial Z - Max Brooks

Reseñado por Bitterblink

Hablar de libros de zombies y no hablar del notable hijo de Mel Brooks hoy por hoy no solo no es posible sino que es injusto. Maximillian Michael «Max» Brooks nacido en 1972 e hijo de Mel Brooks, reputado productor y artífice de películas como El Jovencito Frankenstein o series como Frasier. Es evidente que Max no es solo un «hijo de» sino que ha heredado parte del talento de su padre que ha demostrado repetidas veces como guionsita en series de televisión. Su debut como excritor lo hizo con la original pero igualmente interesante Guía de supervivencia Zombi (que también reseñada en esta página), y ahora Brooks vuelve a coquetear con la realidad y la ficción con su mejor obra hasta la fecha.

Lo que nos presenta es en forma de libro lo que en cine se ha presentado en varias ocasiones como «Falso documental», películas como «El proyecto de la bruja de Blair» o «Distrito 9» han utilizado este juego del despiste sin demasiada pretensión de parecer reales, sino como método narrativo alternativo.

De esta misma forma Brooks nos propone aquí un libro compuesto por relatos que son entrevistas con distintos personajes y que va narrando de la forma que el autor ha imaginado cómo se fragua la guerra mundial contra una plaga de zombies y como lo han vivido los supervivientes.

El libro comienza con una introducción en el que el autor en primera persona comenta por qué escribe el libro aclarando que se trata de unas «Memorias de guerra» para complementar el informe de postguerra para las naciones unidas por faltar el «factor humano».

Tras la introducción va siguiendo cronológicamente los eventos de la guerra desde Alarma (primeros avistamientos y paciente cero), Culpa (como los que saben lo que ocurre no actuan), El gran pánico (como se extiende la plaga y las reacciones de la gente), Cambiando la marea (diversos intentos de creación de zonas seguras), Frente de guerra USA (la guerra contra los zombies desde el punto de vista del ejercito de EEUU), Alrededor del mundo (Diversas aproximaciones a la guerra desde diversos puntos del planeta), Guerra total (Descripción de la victoria final sobre los zombies), Despedidas (últimas palabras de algunos entrevistados).

En todas estas entrevistas el autor mezcla de forma muy inteligente temas diversos como la política o la economía de forma que trabaja en favor del realismo de la novela, hablando de situaciones paradójicas como la llegada de refugiados estadounidenses a Cuba, la reacción de Corea del Norte ante la plaga, la proverbial buena preparación de los Israelies en la guerra, los intereses de la industria farmacéutica sobre la plaga… Todos estos temas y muchos más mezclados en diversos microrelatos que en conjunto convencen aunque alguno flojee individualmente.

He de reconocer que la principio indigna un poco. En los dos o tres primeros capítulos abundan demasiado los villanos infames y las decisiones absurdas de los gobiernos. De lo realista que es realmente te cabrea porque piensas «Caray… si fuera de verdad… estaríamos perdidos seguro», luego el ejercicio es más caritativo con el lector y cuenta historias con mayor trasfondo humano, algunas terribles y otras entrañables pero ninguna te deja indiferente, el estilo periodístico impide que te termines de dar cuenta de que lees ficción.

Para mi gusto el mejor capítulo es del de Alrededor del mundo y si vamos por microrrelatos me quedo con los dos relatos de los japoneses que son sobresalientes ambos, sobre todo el segundo, también hay alguno flojillo como el que trata de los castillos en escocia pero no puedo evitar reconocer que todos me provocaron alguna emoción por dentro.

En general es un libro escrito a modo de ensayo que pese a todo tiene mucha acción, sin embargo el diálogo es más bien monólogo de los personajes en cada «entrevista», pero no es tan importante, creo que no decae el interés. Puntualmente alguna «entrevista» es un poco menos atractiva pero el conjunto es sobresaliente y lo califico como Muy bueno por ser capaz de renovar un género juvenil y convertirlo en algo más «serio».

Calificación: Muy Bueno

Lo Mejor: Los relatos de los Japos

Lo Peor: El relato del directivo de industria farmacéutica… todavía me cabrea (y no es mal relato, es realista hasta la nausea)

Lo Releería: Si, es un libro que merece la pena releer aunque quizá no todas las entrevistas…

Lo Recomiendo: Si te gustan los zombies si, si te hace gracia la política ficción también te agradará el ejercicio, creo que como libro de zombies es más accesible sin embargo ojo, si abominas de leer entrevistas lo odiaras con toda tu alma

Link al libro en Amazon.es

Guerra mundial z (Narrativa (books 4 Pocket))

Bitterblink

Edito: Bonustrack: Trailer de Guerra Mundial Z, ya aviso que la película de Brad Pitt está basada en el «mundo» del libro pero no se basa directamente en ninguna historia concreta y a la vez en todas. Visualmente impactante:

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