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Película – La Red Social (Revisión)

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Social Network

Año: 2010

Director: David Fincher (The Game, Seven, El club de la lucha, Zodiac, Millenium)

Guión: Aaron Sorkin

Basado en el libro de Ben Mezrich, Multimillonarios por accidente: El nacimiento de Facebook. Una historia de sexo, talento, dinero y traición En versíón Kindle

Música: Trent Reznor

Fotografía: Jeff Cronenweth

Reparto

  • Jesse Eisenberg
  • Andrew Garfield
  • Justin Timberlake
  • Rooney Mara
  • Brenda Song
  • Rashida Jones
  • Max Mingella

Uno de los realizadores contemporáneos que más me gustan últimamente (con permiso de Christopher Nolan, que para mí juega en otra liga) es David Fincher. El director de Seven, El club de la lucha y la versión americana de Millenium gana con el tiempo conforme va dirigiendo nuevas películas y proyectos personales. La tercera entrega de Alien (su debut en la dirección) resultó excesivamente bizarra y la etiqueta de película de encargo pesó demasiado en su factura. Sin embargo, el toque que dio en El club de la lucha fue el de una cinta rompedora en todas sus facetas, desde el argumento con sorpresa final hasta el planteamiento antisocial y crítico que desprende toda la obra. Con Seven nos volvió a sorprender reformulando el género policíaco y de asesinos en serie, aunque con Zodiac no le salió tan redonda la jugada y nos brindó una película más densa todavía a lo que nos tiene acostumbrados.

La película es una adaptación libre de la biografía no autorizada de Mark Zuckerberg, y del proceso de creación que siguió para alumbrar uno de los mayores fenómenos de la informática del siglo XXI: la red social Facebook. De cómo una ruptura amorosa creó un proceso en cadena en la privilegiada y obsesionada mente del protagonista, ridiculizando a su novia en su blog primero y hackeando la base de datos estudiantil de Harvard después. El rápido número de visitas en una web creada para comparar las fotos de las chicas del campus y la caída del servidor del mismo le dio la idea para crear un sitio donde la gente crea amistades basadas en las invitaciones privadas para gente de la universidad. Mediante un oportuno juego de flashbacks y flashforwards simultáneos se nos muestra las múltiples demandas judiciales a las que se enfrenta por el robo de una de las mayores y más lucrativas ideas del siglo. Por un lado los gemelos Winklevoss, quienes se sienten estafados por Zuckerberg al que le contratan para desarrollar el código de una web similar. Por otro lado su amigo y cofundador Eduardo Saverin, quien colabora en la financiación del proyecto, se verá desplazado del mismo en cuanto aparezca la figura del oportunista Sean Parker, creador de Napster. La tensión empezará a aflorar en cuanto éste empiece a influenciar las relaciones entre los dos fundadores. Porque, como dice el lema de la película, “no haces 500 millones de amigos, sin hacer algunos enemigos”. Por mucho que empieces la empresa más lucrativa del momento por el desamor hacia una chica.

Que David Fincher es un director con un talento y carisma especial salta a la vista después de ver La Red Social. Nadie esperaba en 2010 que la insulsa historia de la creación de Facebook se convirtiera en un ensayo sobre la ambición y la envidia humanas, digno del mejor Shakespeare. Como suele ser habitual en sus películas, el protagonista es un tipo marginal con cualidades y obsesiones especiales que le hacen resaltar respecto al resto de la tipología humana que pueblan las tramas, como pueden ser Tyler Durden (El Club de la Ducha), Robert Graysmith (Zodiac) o Lisbeth Salander (Millenium). En este caso, la versión de Mark Zuckerberg que dibuja Fincher es la de un superdotado, un genio incomprendido que se sabe superior intelectualmente al resto de la humanidad y que suple con inteligencia sus carencias sociales. Sabe que nunca será un atractivo atleta del equipo de remo con una familia adinerada a sus espaldas, pero en agilidad mental nadie le gana y poca gente es capaz de seguirle en sus razonamientos. En la línea de Zodiac, donde la trama avanza incesantemente sin dar un respiro al espectador, con nuevos datos y giros argumentales, aquí asistimos como meros convidados de piedra al proceso mental del protagonista, donde a veces se nos hace cuesta arriba entender los diálogos del mismo. La diferencia con aquella será que en La Red Social, las conversaciones son más rápidas y fluidas, mejorando el ritmo de la cinta y haciendo que se nos pase en un suspiro.

Cinta fundacional de la era online en la que nos ha tocado vivir, en la que la paradoja de su planteamiento da pie a la tragedia que se articula después: el creador de una de las mayores herramientas de unión de nuestra época, es un marginado social que no logra integrarse en el sistema de exclusividad y fraternidades de la élite universitaria. El catalizador de tal creación que es la chica que rompe con él por considerarle un capullo y un creído con un ego desmedido, es medio y a la vez fin de tal proceso de creación intelectual, una excusa para mostrarnos el ascenso del genio y la caída de los que se encuentran a su lado. Los paralelismos que se despliegan entre la vida social que se destila por aquellos que forman parte de la élite, y el aislacionismo de los que permanecen al margen, alcanza su punto culmen en los momentos en que nuestro protagonista se bebe una cerveza mientras alumbra su idea frente al ordenador, mientras la fraternidad más exclusiva realiza una de sus fiestas más privadas con las mejores chicas y el mejor ambiente. La dificultad para formar parte de esa élite la plasma su amigo Saverin y las pruebas que pasa para entrar en el grupo de los más afortunados. Y la escena de la regata de los hermanos gemelos es brillante en su conjunción y mixtura formal de música e imágenes.

Salvo en estos detalles en los que se aprecia claramente el estupendo toque del director, la que puede que sea la película más redonda de Fincher es probablemente la que menos se nota su labor en detrimento del estupendo trabajo actoral y de guión. Es decir, que salvo algunas escenas, la mayor parte del mérito de la cinta es del guionista, Aaron Sorkin, y la visión de Zuckerberg que brinda Jesse Eisenberg, un tipo que roza la genialidad y la falta de cordura a partes iguales. Rooney Mara ya apuntaba maneras antes de ser la estrella en la versión USA de Millenium, mientras que Andrew Garfield dio motivos más que suficientes para que después le ofrecieran papeles de superhéroes.

Es una película que se convirtió en clásico instantáneo, imprescindible por ello y que ganó varios Globos de Oro y tres Óscar por su guión, música y montaje. Es de esas películas que es para ver varias veces, básicamente porque la primera vez los personajes irán demasiado rápidos para nuestro gusto. Y en posteriores visionados iremos captando más detalles de la trama y se nos desplegarán cada vez más matices en la cinta. Y eso, en mi opinión, sólo lo suelen conseguir las obras maestras.

Calificación: Imprescindible

Lo Mejor: El guión, el montaje, los actores, los diálogos,…

Lo Peor: Que nuestra inteligencia quede en entredicho al no seguir los diálogos con toda la rapidez que quisiéramos.

La vería de nuevo: Sí, los posteriores visionados son imprescindibles en esta cinta.

La Recomiendo: Totalmente, por la reflexión de la era de Internet en la que vivimos y la manera en que han evolucionado las relaciones sociales.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1285016/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Ocho apellidos vascos

Ocho apellidos vascos - poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2014

Director: Emilio Martínez Lázaro (El otro lado de la cama; Las 13 rosas)

Guión: Borja Cobeaga y Diego San José

Música: Fernando Velázquez

Fotografía: Gonzalo F. Berridi, Juan Molina

Reparto

  • Dani Rovira
  • Clara Lago
  • Karra Elejalde
  • Carmen Machi

No tengo preferencia por el cine español, he de reconocerlo. Me parece un cine sin talento, politizado, y alejado de los intereses del público. No se trata de comparar con el cine USA y evidenciar las carencias a nivel técnico que se logra con un presupuesto elevado y derroches de efectos especiales. Tampoco es la típica postura que critica todo lo que sea patrio por moda o peor, por ese deporte nacional que tenemos en la península ibérica de denostar todo lo denostable que le dé por asomar la cabeza del resto, basado en la envidia.

En este sentido, el paradigma de mis excepciones favoritas es Amenábar y ese cine de género tan fabuloso que hace, usando (en sus orígenes) escaso presupuesto pero exprimiendo cada céntimo del mismo sin malgastarlo en derroches innecesarios. Nos ha demostrado que con un guión potente se puede mantener el interés y la tensión desde el principio hasta el final, mientras vemos situaciones cinematográficas más propias de otras cinematografías (persecuciones, etc.) pero aplicadas en entornos más reconocibles. Y en su ópera prima “Tesis”, es totalmente proverbial la declaración de intenciones que hace en boca del discurso de un personaje, de doble lectura en el desarrollo de la trama: que el cine es una industria que gasta dinero para ganar dinero, que el cine USA es el competidor directo en taquilla, y que para no dejarse comer el terreno hay que darle al público lo que quiere.

Pero a pesar de esto, se sigue insistiendo en presentar situaciones bizarras, desdeñar un buen guión y pensar que a los espectadores nos gusta más el cine intimista (o peor, revanchista con la historia) en vez de una buena película de evasión. Y a partir de ahí, le puedes contar al público las subtramas que quieras y hacer pensar al que quiera pensar, pero antes dale algo con lo que le diviertas y le enganches.

Por esto suelo bastante reticente cuando surge de vez en cuando el típico taquillazo actual fruto de una mezcla de carambola de bombardeo publicitario sin descanso y un boca-oreja que dé en el clavo en la oportuna semana de su estreno. En estos momentos tenemos el último bombazo del cine español: “Ocho apellidos vascos”, una comedia de Emilio Martínez Lázaro cuyo principal reclamo es la carcajada continua del espectador provocada por un humor basado a más no poder en los tópicos y estereotipos regionales españoles. Es decir, que todo aquel que no esté familiarizado con relación a los distintos acentos y maneras de vivir de sur al norte de España, perderá muchos detalles y la mayoría de las gracias de la cinta. Lo que no quita que Hollywood ya le haya echado el ojo a la que es ya la cinta más taquillera de nuestro cine, y esté preparando un remake con el sugerente título de “Spanish Affairs”. Tampoco se escapa de la continuación que también está en ciernes, en un intento de aprovechar el tirón taquillero de la cinta.

Amaia está de despedida de soltera en Sevilla. Es vasca de pura cepa y por eso no acaba de estar demasiado cómoda con la celebración. Además, su boda no se va a celebrar por lo que tiene motivos para no estar alegre. Tras ser echada de un local por montar una escena con uno de los empleados, acaba en la cama con él, a pesar de quedarse dormida al instante. Al día siguiente Rafa, que así se llama el chico, ya no la encuentra en su casa pero se da cuenta que se ha dejado su bolso. Tan prendado ha quedado de ella que decide emprender un largo viaje hasta la otra punta del país para aparecer en su casa y convencerla de que es el hombre de su vida, a pesar de todos los prejuicios y miedos que puede tener un señorito andaluz para adentrarse en lo más profundo del independentista País Vasco. Tras ser confundido por un abertzale radical, la inesperada visita del padre de Amaia y con la perspectiva de una reconciliación paternal, ésta le pide a Rafa que se haga pasar por su novio y prometido por unos días para que siga la farsa y su padre se quede tranquilo. Como el padre no comulga mucho con la idea de que Amaia tenga una relación con alguien que no tenga profundas raíces euskeras, Rafa se hará pasar por Antxon e intentará convencer, acento incluido, que tiene auténtica sangre vasca por sus venas, y sus ocho apellidos son vascos. Las situaciones graciosas y los malentendidos estarán a la orden del día, y Rafa se planteará si realmente merece la pena pasar tantas dificultades por una chica que vive en la otra punta del país, en un sitio ajeno a su tierra y con unas costumbres tan diferentes… ¿o realmente no somos tan diferentes?

Con “El otro lado de la cama”, Emilio Martínez-Lázaro supo demostrar buena mano con el género de la comedia española. Sin caer en clichés y con capacidad para hacer reír a pesar de guiones endebles, en aquel caso fue capaz de mezclar humor y musical para dar con la tecla del espectador y hacer que éste se olvidara de la nacionalidad de la cinta que estaba viendo. Con “Ocho apellidos vascos” hace tres tantos de lo mismo. Solo que esta vez precisamente incide en la españolidad de la cinta. Recoge los clichés y estereotipos más habituales de las dos regiones más extremas de nuestra geografía y hace de los gags y chistes gamberros la piedra angular de la película. No tiene miedo de tocar temas políticos que son tabú en el país, para hacer bromas a cada cual más exagerada. Aunque no se moja ni se posiciona de ningún lado del conflicto vasco (ni lo esperaba, la verdad, dado el momento de corrección política que atravesamos), a nivel de estereotipos desde luego que no deja títere con cabeza. Y esto es lo que hace que las carcajadas sean continuas entre el público. Todas las bromas que podemos hacer entre amigos pero que no se nos ocurriría hacerlas públicas para no ofender al personal, están en el metraje. El público lo sabe y desde los primeros minutos está predispuesto a la risa floja, lo que es el gran acierto de la cinta. Al igual que sus otras comedias, el guión es flojo y hace aguas por muchos sitios, pero otro acierto de Martínez-Lázaro es hacer que al espectador no le importe y la trama avance sin mucho sentido. Es decir, que de la comedia gamberra va pasando sin darnos cuenta a la comedia de enredo, con situaciones absurdas pero que funcionan sin más. El éxito lo logra con la complicidad del espectador, que a cambio de grandes carcajadas no exige demasiada coherencia argumental. Y al final, tenemos una deriva hacia la comedia romántica, ésa que hemos visto mil veces en las pantallas USA (estilo Mathew McConaughey, Tom Hanks o Meg Ryan).

En definitiva, tenemos a los actores de siempre haciendo de sí mismos (Karra Elejalde, Carmen Machi), junto con jóvenes promesas de la TV del momento (Clara Lago) y la revelación del andaluz Dani Rovira en su debut derrochando vis cómica. En vez de una comedia típica de cine español que acaba siendo insulsa y descafeinada, “Ocho apellidos vascos” vuelve a hacer lo mismo que con “El otro lado de la cama” y prima el género por encima de lecturas trascendentales. Si bien no se le puede exigir mucho a una cinta que basa su punto fuerte en el tono gamberro y el gag regional, sí que se puede decir que está por encima de sus competidoras nacionales. Su capacidad para reventar las taquillas españolas está justificada y, sólo a veces, se podría decir que trata de tú a determinadas cintas made in Hollywood pero dándole un marcado carácter Spain is Different.

 Calificación: Entretenida

Lo Mejor: Dani Rovira y su capacidad para cambiar de acento. Los gags descerebrados que se suceden uno detrás de otro.

Lo Peor: Falta de coherencia argumental, demasiada incluso para una comedia de enredo.

La vería de nuevo: No

La Recomiendo: Sí, aunque sólo sea por acercarnos a ver qué tiene el último gran éxito español.

Películas similares: El otro lado de la cama, Tres bodas de más.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2955316/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – El juego de Ender

El juego de Ender poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Ender’s Game

Año: 2013

Director: Gavin Hood (X-Men Orígenes: Lobezno; Tsotsi)

Guión: Gavin Hood

Basado en el libro de Orson Scott Card

Música: Steve Jablonsky

Fotografía: Donald McAlpine

Reparto

  • Asa Butterfield
  • Harrison Ford
  • Hailee Steinfeld
  • Viola Davis
  • Abigail Breslin
  • Ben Kingsley

El Juego de Ender, uno de los mayores éxitos de la narrativa de Ciencia Ficción, ganadora de los premios más influyentes del género, llevaba años buscando ser adaptada al cine. Decir que es la novela favorita de Bitterblink (aquí dejo un enlace a su reseña), es decir mucho y hace que sobren las presentaciones. La verdad es que la película se estrenó hace ya bastantes meses, a finales de 2013, pero pasó con tan poca pena ni gloria, que perdí la ocasión de verla por esperar un par de semanas para ir al cine. Todas las expectativas generadas durante su rodaje y con las prometedoras imágenes que se iban filtrando se desinflaron en el momento que se estrenó y el poco éxito que cosechó en su corta carrera comercial. Y es una pena, porque la cinta tiene cierta calidad y está bastante bien rodada; además, tiene la proporción adecuada entre un reparto poco conocido, joven y prometedor, junto con reconocidas figuras de la interpretación que son garantía de éxito (a pesar de que Harrison Ford lleva años sin un gran taquillazo). Pero el mundo del cine a veces es una incógnita y, quien sabe si por falta de publicidad, las declaraciones homófobas de Scott Card o que, sencillamente no encontró el “feeling” necesario con el público, la crítica o la taquilla, la película no tuvo el éxito esperado a este lado del océano (en la taquilla USA sí que ha llegado a cubrir las expectativas).

Desde luego que la novela es un hito de la ciencia ficción de los 80, y aporta muchas cosas nuevas a un género más que trillado. Es un estudio psicológico sobre el liderazgo y la motivación, y analiza las causas que llevan a los gobiernos a actuar de manera totalitaria por el bien común. Las cuestiones filosóficas que plantea y el dilema moral de si el fin justifica los medios planea sobre todo el libro; y anticipa de manera premonitoria la manipulación mediática y de la opinión pública de las redes sociales… ¡30 años antes de que se creara Twitter! Y sobre todo estaba la duda de cómo se plasmaría en imágenes todas las escenas de la escuela de batalla en gravedad cero, y si tendría la suficiente potencia visual y narrativa para ser trasladado al lenguaje cinematográfico. Y mi respuesta es que se trata de una muy digna adaptación de la novela en la que se basa, a pesar de que no pasará a los anales del género.

Estamos en un futuro en el que la humanidad ha estado al borde de la extinción como consecuencia de la invasión de unos seres alienígenas conocidos como “fórmicos” o “insectores” (por su parecido con insectos de tamaño natural). Aunque años atrás se consiguió evitar la extinción de la raza humana gracias a la pericia de un genio militar conocido como comandante Mazer Rackham, es de suponer que en algún momento del futuro se vuelva a repetir el desastre. Es por ello por lo que los países reclutan a los niños más superdotados del planeta para entrenarlos y convertirlos en líderes militares que sean capaces de impedir una nueva invasión que suponga el final de la raza humana. En este marco es donde encontramos a Ender Wiggin, el menor de tres hermanos brillantes que por una razón u otra fueron rechazados para la academia de la Flota Internacional. El joven Wiggin es un muchacho fuera de serie pero que vive acosado por los matones (tanto en las academias como con su propio hermano mayor, Peter). Sólo su tremendo ingenio y su enorme capacidad de liderazgo le permitirán salir indemne de los conflictos en los que se verá envuelto. El coronel Graff descubre su innato talento para la batalla y la supervivencia y ve en él la última posibilidad de forjar un héroe y líder militar con el que evitar la inminente derrota terráquea ante los insectores. Es por ello por lo que Ender será reclutado para la Academia estelar por Graff, e instruido contrarreloj para aprender tácticas militares y de guerra interestelares. A través de complejas simulaciones y juegos de batalla, se entrenará en una estación orbital junto con más niños con los que aprenderá liderazgo y diplomacia, y tendrá que dar lo mejor de sí mismo para conseguir superar las distintas fases y retos que le irá exigiendo, sin ser consciente de ello, el coronel Graff. Siempre con la perspectiva de que Ender es la única esperanza que le queda a la humanidad para la supervivencia al filo, a lo largo de su periplo nos preguntaremos si todo esto es necesario, y si es realmente un juego de niños.

A pesar de que en la adaptación de la novela al guión se han tenido que sacrificar determinados pasajes por el bien de la narración cinematográfica (la historia de los hermanos de Ender como manipuladores de la opinión pública, las distintas escuadras por las que pasa en la academia estelar), ésta en ningún momento se resiente por la falta o exceso de información. Para el espectador inexperto que no haya leído la obra original, la película avanza rápido y sin atascarse demasiado. La imaginería visual con la que se otorga a este mundo futurista que trata a los niños como herramientas bélicas destinadas a erigirse en los líderes militares del mañana, es bastante acertada y no cae en ningún truco efectista que menosprecie el argumento antes que la acción. Es cierto que hay veces que la información está algo condensada y a los personajes les falta profundidad psicológica por todas las páginas y descripciones que se han tenido que sacrificar. Pero Gavin Hood no ha caído en la trampa de Peter Jackson de hacer una cinta de tres horas de duración a lo El Hobbit para comprimir toda la novela. En su lugar, se centra en hacer que parezcan creíbles unos niños jugando a juegos de guerra y simulaciones militares, y en aportar su granito de arena al mundo de las naves espaciales sin que las imágenes nos recuerden demasiado a Star Wars.

Destacar la interpretación de Asa Buterfield como Ender, quien nos transmite la mezcla de debilidad física y superioridad intelectual sin resultar arrogante, atrapado en conflictos éticos y personales. Cumple con creces su misión de plantar cara al personaje de Harrison Ford y al resto del reparto juvenil por igual.

Como conclusión, decir que este Juego de Ender es una digna adaptación de la novela, mucho mejor que otras grandes obras literarias que pasaron con más éxito por las salas. Quizás en su mensaje no deja medias tintas y se ha optado por la claridad de la moraleja frente al posible oscurantismo que el espectador medio no entendería. Un punto en contra es la manera en que se empeñan en estropear el final sorpresa de la cinta, una de las fortalezas de la novela y que es de lo que más ayuda a dejar un buen sabor de boca al lector. Pero desde luego que el mensaje de la obra queda intacto y hace al espectador replantearse los mecanismos de defensa de nuestras sociedades actuales.

Calificación: Entretenida

Lo Mejor: Digna adaptación visual y argumental de la novela.

Lo Peor: Que se empeñen en estropearnos el final de la cinta.

La vería de nuevo: Puede

La Recomiendo: Totalmente si has leído el libro.

Películas similares: La Chaqueta metálica, 2001 una odisea en el espacio

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1731141/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Los Caminantes. Orígenes – Carlos Sisí

OrígenesReseñado por Malosa.

Precuela sobre la saga de zombies que ha llevado a la fama a nuestro autor madrileño, Carlos Sisí. Con los 3 libros de Los caminantes nos metió de lleno en un mundo postapocalíptico repleto de muertos que vuelven a la vida. Un relato sobre la supervivencia humana en primera instancia aunque con los zombies como desencadenante. Esta precuela trata de retrotraernos al origen de la pandemia y se centra en aportar más información sobre algunas situaciones y personajes muy queridos por los lectores. Lo hace además con un cambio de formato, ya que esta vez Sisí nos regala un cómic gracias a la inestimable ayuda de Enric Rebollo, lo que indudablemente pretende dotar de mayor acción, realismo y ritmo a esta saga de novelas.
Más información, más originalidad y mucha acción, sí …pero precuela innecesaria en esta historia de zombies que ya se repite demasiado.

Sinopsis

La televisión fue nuestro primer contacto con lo que estaba pasando. Ocurrió de repente y ocurrió en todo el mundo, como si alguien, en alguna parte, hubiera pulsado un interruptor. Realmente nunca pensamos que esto llegaría donde llegó. Pero … joder, cuando la gente muere y no se queda muerta, todo cambia y para siempre …

Opinión personal

En general aprecio mucho a Sisí, de una forma a veces subjetiva, porque ha sido capaz de proporcionarme muchos ratos de evasión en momentos en los que mi mente lo necesitaba. Por esto siempre suelo valorarlo bastante bien, aunque a veces creo que merecería algo menos. Este cómic es uno de estos casos.

Sisí continúa haciendo su Agosto gracias a Los caminantes y sus secuelas/precuelas varias. La historia es la misma y la temática no ha cambiado: relato sobre la supervivencia humana con la excusa de los zombies por detrás. Esto no es nuevo en el panorama literario ni en su bibliografía. Sisí lo hace bien, no hay duda. Pero como lectora suya empiezo a sentir que se repite demasiado.

Las novedades que encontramos en estos Orígenes se basan en el cambio de formato: el cómic. Esto sí me ha parecido acertado por la alteración en la rutina y porque la novela gráfica es mucho más rápida, directa y concisa. Esto casa perfectamente con una historia de zombies.

No he leído mucho de este género así que mi opinión es válida a medias, pero el dibujo en sí no me ha parecido tampoco la octava maravilla. Enric Rebollo debe de ser un maestro en el género por lo que lo mío debe de ser criticar por criticar pero a mí desde luego con su trazo no me ha transmitido nada. Los zombies deberían provocar repulsa, velocidad, terror, angustia…no sé, algo. A mí me han resultado totalmente planos.
Por otro lado la propuesta de Rebollo es un poco vintage, de retorno a los clásicos. Tanto por la forma en que está hecho el dibujo como por no utilizar el color y presentar un cómic en blanco y negro. Aquí no entro, pero es cierto que la ausencia de color también ha contribuido a esta sensación casi gris que os comentaba antes.

Sobre la historia y personajes, pues ni fu ni fa tampoco. Sisí recupera un momento inicial en la epidemia y nos traslada a algunos de los protagonistas de los siguientes libros a la toma de posesión del polideportivo de Carranque. Me parece bien el planteamiento, pero podía haber construido un episodio algo más frenético, con más desesperación, más terror hacia el zombie y la incertidumbre que trae consigo. ¡¡Es el punto 0 de la epidemia!! Ni los diálogos ni los dibujos transmiten nada de esto, los personajes pasan como si nada por las páginas. El único que me parece mejor retratado y con una personalidad algo más atrayente es Dozer.
Además y esto ya es imperdonable, ni siquiera me pareció demasiado entretenido. Es cortito y se lee fácilmente pero para lo que es y en el formato que es, debería haber estado pegada a sus páginas y mordiéndome las uñas. Para nada.

En resumen y aunque me fastidie, bastante mal en general. No me aporta nada este cómic, ya teníamos 3 novelas sobre esta historia, era más que suficiente. Creo que Sisí debería ya dejar a Los caminantes y su entorno, porque corre el peligro de saturar. Que continúe con otros libros distintos, tipo La hora del mar. Me parece que va a ir en su beneficio.

Por qué decidí leerlo: Me lo regalaron Bitterblink y su novia, conocedores de mi debilidad por el madrileño.

Lo mejor: Es una precuela en vez de una secuela (en general, me parecen más acertadas). El formato de novela gráfica le aporta originalidad, frescura y dinamismo a una saga de novelas ya estancada. La visualización del personaje de Dozer.

Lo peor: Era innecesaria, todo el pescado creo que ya estaba vendido en la historia de Carranque. No tiene gancho ninguno, ni siquiera el capítulo que se recrea en este cómic es demasiado adrenalítico.

¿Volvería a leerlo?: No y eso que se tarda poco.

¿Lo recomendaría?: La verdad es que tampoco. Si te va la historia mejor coge las novelas posteriores u otras del género que hay en el mercado. Si te gustan los cómics, seguro (y desde mi total ignorancia) que los hay mucho mejores.

Compra el comic en Amazon.es

Los Caminantes: Orígenes (Cómics Españoles)

Otros libros del estilo que podrían gustarte:

The Zombie: Simon Garth (Kyle Hotz y Mike Raitch)
28 días después (Michael Alan Nelson)
Los caminantes (Carlos Sisí)

Malosa

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Película – Al encuentro de Mr. Banks

saving mr. banks poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Saving Mr. Banks

Año: 2013

Director: John Lee Hancock (Un sueño posible, El Álamo – La Leyenda)

Guión: Kelly Marcel, Sue Smith

Música: Thomas Newman

Fotografía: John Schwartzman

Reparto

  • Emma Thompson
  • Tom Hanks
  • Paul Giamatti
  • Colin Farrel
  • Jason Schwartzman
  • Bradley Whitford

Un0 de los biopics que faltaban por hacer en estos tiempos era el de la figura de Walt Disney, el creador de la mayor factoría de entretenimiento audiovisual que ha dado el cine. Con “Saving Mr Banks” (desafortunado título en español el que se ha propiciado) se intenta suplir estas carencias gracias a la narración de cómo se forjó uno de los mayores éxitos de la compañía, Mary Poppins, toda una odisea creativa. De esta manera y a través de este pequeño episodio sobre el rodaje, la productora Walt Disney nos cuenta una historia de la factoría Disney, basada en la vida de Walt Disney; con lo que ya asumimos de antemano que va a haber poca capacidad de sorpresa y autocrítica en esta producción.

La mágica historia imperecedera de Mary Poppins que le llevó veinte años al bueno de Walt adaptarla a la gran pantalla, todo debido a la tozudez de la escritora P. L. Travers que se negó en redondo a ceder los derechos sobre su personaje. Sólo cuando los problemas económicos asomaron a la vuelta de al esquina,  se vio en la obligación de coger un vuelo a Los Ángeles y reunirse con el equipo creativo de la Disney para intentar que no arruinaran con fantasías estrambóticas un personaje en el que había vertido todos sus traumas vitales e infantiles. La película, de esta manera, nos cuenta las tensas reuniones con los hermanos Sherman (creadores de los arreglos musicales del clásico) y el guionista Don DaGradi, todas a puerta cerrada y bajo los micrófonos de una grabadora, según instrucciones de la propia Travers. Los tiras y aflojas respecto al tratamiento del señor Banks, padre de los niños protagonistas; la inclusión de canciones con letras absurdas; la combinación de dibujos animados y actores reales; un chófer parlanchín y optimista; el exceso de almíbar edulcorado en todos los aperitivos de trabajo; la inmensidad de peluches de todo tipo de referentes animados… cualquier situación estaba diseñada para irritar a la escritora y ponía en peligro el rodaje de la cinta. A la par, se nos va mostrando por medio de flashbacks la infancia australiana de Travers, donde un padre enfermo no hará que su hija sienta menos admiración por el, y donde se podrá ver el origen de la verdadera inspiración de la niñera más famosa del cine.

Uno no esperaba una mirada demasiado crítica a la figura de este creador de sueños, teniendo en cuenta que no se trata de un biopic imparcial. En su lugar, tenemos una divertida comedia con sus toques de melodrama en los que la peor parte se la lleva la escritora P. L. Travers, puesto que su personaje está dibujado a base de manías sociópatas en las que de antemano nos predispone en su contra. Sin embargo, la justificación de tales manías no está para nada explicado en la cinta aunque se suponga que ése es el objetivo último de la misma. Es decir, por medio de flashbacks cada vez más largos se nos narran los traumas infantiles de la escritora con su padre. Historia redentora acerca de la culpabilidad y la paternidad, el problema es que  lo que los paralelismos de la ficción con la realidad no acaban de estar demasiado claros ni definidos, con lo que es inevitable verla como la mala de la película y difícil sentir empatía por ella.  Teniendo en cuenta estos factores, cada vez tiendo a creerme menos la presunta verosimilitud de las películas que llevan la etiqueta de “basado en hechos reales” o son biopics de personajes reales. Todo depende de quien esté contando la historia, y en este caso es de suponer que, ni Disney era ese genio bonachón (poco se deja entrever acerca de su conocido autoritarismo), ni Travers una bruja intentando sabotear el trabajo de la fábrica de sueños. Entre un punto y otro, tenemos alguna puñalada certera (los reproches de Travers acerca del poder mercantilista de Disney) para pasar a un momento en el metraje en el que acaba rindiéndose -como era de esperar- al poder redentor de Walt. En ese sentido, hay escenas mejores que otras (el momento en el que empieza a mover los pies al son de una de las canciones claves de la cinta, la “Let’s go fly a kite” del final de Mary Poppins, es más revelador que los momentos más forzados en los que vemos la noche del estreno mundial).

Y ciertamente, si asumimos esta falta de objetividad manifiesta que sobrevuela todo el metraje, por lo menos nos quedamos con una cinta que funciona a otros niveles de sensibilidad pero siempre usando como espejo la cinta clásica en la que se basa la historia. Tenemos risas, tenemos las mismas canciones, tenemos alegrías y tenemos lágrimas. Y eso complementado con las interpretaciones de un gran grupo de actores encabezado por un mimético y excelente Tom Hanks, continuando por una Emma Thompson que está a la altura de su réplica masculina, y con unos secundarios fabulosos (Paul Giamatti, Jason Schwartzman). El menos creíble quizás es Colin Farrell, pero también es posible que las escenas de sus flashbacks sean las más pesadas de la cinta por prolongarse demasiado. Una cinta más que correcta, con un gran diseño de producción ambientado en los 60, que hace que el metraje pase casi sin darnos cuenta  mientras que nos intentamos imaginar los momentos mágicos en los que un clásico vio la luz hace ya 50 años.

Calificación: Buena

Lo Mejor: Los actores, sobre todo Tom Hanks, Emma Thompson y Paul Giamatti.

Lo Peor: Una cierta falta de verosimilitud manifiesta.

La vería de nuevo: Si

La Recomiendo: Si

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2140373/combined

Tráiler en You Tube (español):

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El Monstruólogo – The Monstrumologist – Rick Yancey

Reseñado por Bitterblink

The Monstrumologist - Rick Yancey

The Monstrumologist – Rick Yancey

Rick Yancey es un autor conocido en España por su novela juvenil La Quinta Ola y sin embargo la novela que ha sido premiada y que parece considerarse de las mejores en su haber es esta. Es una pena sin embargo que esta novela no haya sido traducida ni publicada aun en España, sin embargo puede conseguirse en inglés original, aunque ya advierto que es una novela un poco difícil para aquellos que no estén muy duchos en el idioma porque utiliza muchas frases y palabras antiguas para ejemplificar el lenguaje de la época en que está ambientada.

Vamos al lío. El autor nos cuenta en primera persona como localiza un diario de un extraño viejecito que vivía en un asilo y que afirmaba haber nacido a finales del siglo XIX y por tanto tener mucho más de 100 años. Ante la imposibilidad de que sea así, el responsable del asilo le ofrece al autor 4 cuadernos manuscritos por el anciano fallecido en el que cuenta su vida. El libro pasa entonces a ser los diarios del joven Will Henry que comienzan contando como se encontró huérfano y al cuidado del doctor Pellinore Warthrop, un excéntrico doctor para el que su padre trabajaba hasta su muerte en un incendio.

Así comienza su aprendizaje como ayudante del doctor. Pronto tendrá oportunidad de ver realmente a qué se dedica el doctor. Un golpe en la puerta trae ante él a un ladrón de tumbas con un macabro paquete que nadie más que el doctor debe ver. Envuelto en una manta encontrará el cadáver amortajado de una joven y sobre él mordiéndole el cuello un horrendo monstruo de piel blanca, fauces en el pecho y sin cabeza. Aun aterrado Will Henry tendrá que ayudar al doctor con la macabra autopsia del monstruo y la extracción del útero del cadáver del huevo eclosionado del mismo. Will aprenderá que se trata de un monstruo proveniente de África cuyo género Antropophagi ha sido depredador del ser humano desde el albur de los tiempos.

Will deberá ayudar al doctor a descubrir como han llegado hasta New Jerusalem unos monstruos semejantes mientras lucha con su interior y la sensación de abandono y desesperación a la par de profunda lealtad que le une al doctor. Poco a poco irá descubriendo que el padre del doctor tiene que ver en este asunto.

El doctor recurrirá entonces a un frío y sádico cirujano que es un cazador de monstruos propiamente dicho y a su vez es un monstruo en sí mismo. Will deberá proteger su vida y la del doctor tanto de los monstruos que les acechan como del sanguinario cazador de monstruos y a la vez salvar New Jerusalem de la plaga que amenaza con engullirles.

Opinión Personal

El Monstruologo es desde luego una curiosa vuelta de tuerca a las novelas iniciáticas pese a que realmente estamos tratando con un aprendiz que siempre está protegido por el frecuentemente desagradable doctor. Es original un maestro que no es solo facialmente desagradable sino que es una persona orgullosa, fría y distante y que a la vez tiene un vínculo difícil de admitir con Will. No es el personaje que esperaba y eso me agradó.

El estilo de escritura intenta reconstruir la forma de hablar y los giros idiomáticos de las novelas del siglo pasado buscando una sensación de verosimilitud adecuada (ojo, tampoco es una novela costumbrista).

Desde luego los personajes son dignos de mención desde el propio Will Henry y su extraña relación de amor odio con el doctor, el propio doctor un misántropo con un punto de ternura pasando por otros personajes realmente interesante como los padres de Will, el inquietante cazador de monstruos o el propio padre del doctor Warthrop. Son personajes más complejos y menos planos de lo que yo había visto hasta ahora en este tipo de libros.

Quizá es más gore y cruel de lo que es necesario, especialmente tras el ataque a la casa de un pastor y su familia que son cruelmente desmembrados y en el que un hijo escapa y sufre posteriormente «culpa del superviviente» al igual que Will, lo que hace que ambos personajes queden un tanto unidos. Son escenas muy intensas, tanto por el lado de la sangre como por la crueldad del cazador de monstruos, terrible y excesivo para mi gusto, quizá necesario para el libro. Lo mismo puedo decir de un enfermo comido por gusanos y alguna escena más.

En fin, es un libro entretenido aunque tiene alguna parte más cuestionable. Una lástima que aún no haya llegado traducido aunque es un gran libro para practicar inglés dificilillo.

Calificación: Entretenido

Lo Mejor: Una escritura más madura que la de La quinta ola, mucho más cruel y desde luego más entretenido.

Lo Peor: Quizá un poco más cruel y gore de lo necesario (ver parte del ataque a la familia del pastor)

Lo Releería: Creo que si, y es más creo que leeré el segundo libro aunque dudo de que sea mejor que el primero

Lo Recomiendo: Creo que si te gusta el autor merece la pena, pero claro la lengua de Shakespeare se interpondrá en el camino de algunos

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Monstrumologist

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Película – The Monuments Men

The Monuments Men Poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

The Monuments Men

Año: 2014

Director: George Clooney (Buenas noches y buena suerte; Los Idus de Marzo)

Guión: George Clooney

Basado en el libro The monuments men: allied heroes, nazi thieves and the greatest treasure hunt in history, de Robert M. Edsel

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Phedon Papamichael

Reparto

  • George Clooney
  • Matt Damon
  • Bill Murray
  • John Goodman
  • Cate Blanchett
  • Jean Dujardin
  • Hugh Boneville

De la segunda guerra mundial se han hecho películas para todos los gustos y sensibilidades. Dejando a un lado el tono lúdico y bélico de las tempranas Doce del Patíbulo, Los Cañones de Navarrone o El desafío de las águilas, los últimos tiempos se han caracterizado por asumir el conflicto que dividió al siglo XX como un terrible drama humano e histórico. De esta manera, entre pianistas, Schindler, soldados Ryan o Benigni, hemos tenido en los últimos tiempos una visión cruda de lo que supuso uno de los peores capítulos en la historia de la humanidad. Con Monuments Men, Clooney adapta una visión más amable del conflicto aunque no por ello menos importante, que es la de salvar no vidas o países, sino las obras de arte del viejo continente, la cuna de la civilización occidental. Los paralelismos con la desgarradora “Salvar al soldado Ryan” serán evidentes, aunque aquí lo realmente diferente será el tono y la vertebración argumental de la trama.

Basada en una historia real, la película nos cuenta cómo en los últimos años de la II guerra mundial, el teniente Fran Strokes convenció al mismísimo presidente de los Estados Unidos para la creación de un batallón específico formado no por soldados, sino por académicos e historiadores del arte. El objetivo era infiltrarse en las zonas conquistadas a los alemanes e ir recopilando todas las obras de arte expoliadas por los nazis para devolverlas a sus legítimos dueños y países. De esta manera, este grupo tan particular y poco prodigado en combate se verá enfrentado a una peligrosa misión en la que tras las líneas enemigas los alemanes han ido escondiendo sus valiosos trofeos, con la orden de destruirlas antes de que caigan en manos enemigas. A la presión de esta carrera contrarreloj se sumará el avance soviético por el frente oriental, quienes también buscarán quedarse el arte robado como compensación por el latrocinio sufrido por el conflicto. Siglos de historia y de arte de civilización occidental se verán abocados al olvido y a la destrucción; lo único que impedirá que esto suceda será la labor de este escuadrón conocido como Monuments Men.

El precedente más claro de esta historia bélica lo tenemos en el cine español con la cinta de Antonio Mercero “La Hora de los Valientes”, donde se respondía a una pregunta: ¿durante la Guerra Civil española, quién se ocupó de salvar las grandes pinturas de la gran pinacoteca que era el Museo del Prado? A través de este planteamiento, se narraba una historia de honor y valentía en mitad del caos de un conflicto. La verdad es que aquí Clooney ha bajado el nivel de la épica para centrarse en una crónica de las actividades de este grupo tan peculiar, en los últimos años del conflicto. La historia se resiente por ser algo inconexa y no tener un objetivo claro a lo largo del argumento, más bien la cinta se dedica a avanzar por la narración deteniéndose por aquí o allá. Otras críticas han hecho hincapié sobre la falta de definición del discurso de Clooney, acerca de los leitmotivs de la cinta y si es más valiosa la vida de un hombre frente a una obra de arte. En el festival de Berlín se ha llevado unos cuantos palos en este sentido.

En mi opinión, creo que la mayoría de estas críticas son injustificadas. La película, si bien no alcanza el grado lacrimógeno o tremendista de las aproximaciones de Spielberg al conflicto, tiene ciertamente la cualidad de arrojar otro tono sobre este tema tan manido. Es una película delicada, poética, como las obras de arte que buscan estos hombres. En “Salvar al soldado Ryan”, el macguffin era buscar a un único soldado que arrojaba la cuestión moral de si era necesario arriesgar varias vidas para salvar solo una. Aquí, tal como he comentado arriba, no llega a hacer esa pregunta porque ya la responde de antemano. Estos hombres están en la retaguardia de la guerra, asumiendo riesgos mínimos. La manera en que se resuelven las dos o tres escenas contadas en que hay violencia y muerte es sin ver ni un solo tiro y con un lirismo y sensibilidad que me llegó al alma. Nada que ver con la brutalidad de la cinta citada de Spielberg. Y Bill Murray está cada vez más irreconocible desde que se dedicó a poner cara de palo en “Lost in Traslation”, y no sólo por su creciente envejecimiento. La capacidad dramática de la escena en la que está en la ducha, confundiéndose sus lágrimas con el agua del grifo, nos desvela nuevos registros de un actor al que nos hemos pasado la vida viéndole como un payasete simpático.

Pero que nadie se equivoque, esta cinta es una comedia ligera y alegre. Como en Ocean’s Eleven, Clooney se dedica a reclutar a un equipo, aunque los momentos de gags cómicos no son tan potentes como el lirismo dramático. El resto del reparto funciona perfectamente, hasta el anquilosado Matt Damon que encaja aquí menos que en otras cintas suyas. Y una vez que el argumento encuentra el norte y encaja su recta final, es cuando nos llegan los mejores momentos, como esa escena en la que se interroga al oficial alemán con un paquete de cigarrillos. La verdad, una vez ya conocidos los momentos más amargos de esta guerra vista a través de las grandes películas del género, no está de más ver esta Monuments Men para relajar los sentidos y pasar un buen momento lúdico.

Calificación: Buena

Lo Mejor: Los momentos de lirismo dramático, poéticos y de buen gusto.

Lo Peor: Un argumento que se pierde a mitad de cinta.

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Sí

Películas similares: Salvar al Soldado Ryan, La Hora de los Valientes, La Lista de Schindler, Ocean’s Eleven, Doce del Patíbulo, El Desafío de las Águilas, Evasión o Victoria

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2177771/combined

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Película – Jack Ryan: Operación Sombra

Jack Ryan Operación Sombra poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Jack Ryan: Shadow Recruit

Año: 2014

Director: Kenneth Branagh (Los amigos de Peter, Mucho ruido y pocas nueces, Frankenstein de Mary Shelley, Hamlet, Thor)

Guión: Adam Cozad, David Koepp

Basado en los libros de Tom Clancy

Música: Patrick Doyle

Fotografía: Haris Zambarloukos

Reparto

  • Chris Pine
  • Kevin Costner
  • Keira Knightley
  • Kenneth Branagh

Nueva precuela del personaje creado por el escritor de espionaje e intriga política USA Tom Clancy. Jack Ryan va camino de convertirse en uno de los espías de la ficción que menos termina de calar en el gran público. Recordemos que lo interpretó por primera vez Alec Baldwin en La Caza del Octubre Rojo en 1990, donde el protagonismo se lo arrebató Sean Connery como el medio-villano de la función. A continuación, Harrison Ford le dio un toque humano y familiar, propio del que es más estratega que soldado, en Juego de Patriotas y Peligro Inminente. Y con Ben Affleck intentaron hacer un reboot de la saga tomando al personaje en sus inicios, llevándolo al período actual e introduciendo elementos de la guerra fría, nazis e incluso el estallido de una bomba atómica en suelo estadounidense. Después del escaso éxito que logró la adaptación (y la pobre interpretación) de Affleck, tenemos una nueva pirueta argumental y, usando un guión que no se basa específicamente en ninguna obra de Clancy, otro reinicio de los orígenes del personaje para intentar dar en el clavo de una nueva saga que pueda hacer frente a otros agentes secretos fílmicos que se prodigan una y otra vez en películas más o menos rentables. Para ello tenemos al guapo y joven Chris Pine, al que no le resulta novedoso el meterse en la piel de antiguos héroes y darles un lavado de cara. Me refiero está claro, a su interpretación de un joven capitán James T. Kirk en las dos recientes películas de Star Trek.

Jack Ryan actores

Los cuatro Jack Ryan hasta el momento.

 

La verdad es que Ryan tiene su hueco en el olimpo particular de espías y agentes secretos, ya que se sitúa en terreno que no exploran otros personajes. James Bond es mujeriego, elegante y letal. A Ethan Hunt le van las cabriolas imposibles y las misiones con escasas posibilidades de éxito. El desmemoriado Jason Bourne es un eficaz y experimental instrumento de contrainteligencia gubernamental que sólo busca tranquilidad emocional. Y ya no digo nada si buceamos en los personajes literarios de Le Carré o Forsyth, con espías más parecidos a tranquilos funcionarios que se encuentran con la acción de manera ocasional (Alec Leamas o John Preston serían los paradigmas). El personaje de Clancy rondaría esta tipología del espía pensante, ya que es un tipo que no le gusta volar, tuvo una lesión de espalda que le hizo volver a aprender a andar (explicado en La Caza del Octubre Rojo y mostrado en Jack Ryan: Operación Sombra), está felizmente casado y con hijos, es un analista financiero con un título de doctorado y las armas no le gustan nada.

De describir todo esto con un toque actual y saliéndose ligeramente del cánon creado por Clancy va esta precuela (no olvidemos que la guerra fría queda muy lejos, los sucesos del 11 de septiembre cambiaron todo el panorama geopolítico, y las altas finanzas se han convertido en parte fundamental de cualquier intriga internacional). Un mucho más joven que de costumbre Jack Ryan está acabando sus estudios de económicas en Londres cuando presencia por televisión los atentados de las torres gemelas en 2001. En ese momento decide ser parte activa en la defensa de su país y se enrola en el cuerpo de marines. Cuando alcanza el grado de teniente, y mientras hace un viaje de rutina en un helicóptero en Afganistán, es víctima de un atentado aéreo y sufre un accidente que le provoca graves lesiones de espalda. Obligado a una lenta y dolorosa rehabilitación, conoce a la doctora Cathy Muller, de quien se enamora en un primer momento. También conoce a William Harper, un alto oficial de la CIA, quien le «sugiere» que acabe su rehabilitación, prosiga sus estudios de doctorado, y consiga un trabajo en una firma de inversión de Wall Street. Todo ello mientras es un agente encubierto del servicio de inteligencia, para dedicarse al análisis económico y detectar transacciones financieras sospechosas que supongan actividad terrorista. Tras realizar este trabajo unos cuantos años, un día detecta movimientos extraños en los mercados que no tienen la adecuada correlación con las últimas noticias geopolíticas y económicas que vienen de Rusia y de las Naciones Unidas. También descubre que organizaciones y fondos rusos están despareciendo liquidando sus posiciones y que el responsable de estas cuentas es un magnate de los negocios ruso llamado Viktor Cherevin, antiguo veterano en Afaganistán. Al no tener acceso a sus cuentas personales Harper fuerza a Ryan a viajar a Moscú para entrevistarse con él con la excusa de hacer una auditoría a sus fondos. Pronto se dará cuenta de que la misión es más peligrosa de lo que se imaginaba un simple analista financiero, con lo que Ryan es activado como agente operativo para descubrir una trama que planea desestabilizar la economía americana mediante atentados terroristas en suelo USA. Ryan intentará vencer sus miedos y reticencias iniciales al trabajo de agente secreto sobre el terreno para evitar la conspiración, aunque el hecho de que Cathy haya decidido darle una sorpresa y aparezca en Moscú complicará las cosas aún más, añadiendo un nuevo factor de riesgo a la misión para desenmascarar los planes de Cherevin.

Para esta entrega se ha decidido contratar a un Kenneth Branagh cada vez menos preocupado por versionar a Shakespeare y demás clásicos, y más centrado en el blockbuster de encargo destinado a reventar taquillas. Además, se ha reservado el papel de villano con acento ruso. De su interpretación, decir que es sobria y elegante, derrocha buen gusto y además tiene el punto adecuado de angustia e inquietud, creyéndole capaz de cualquier cosa en su lucha. Uno de los mejores villanos de película de acción que he visto en los últimos meses. Como director, ha resuelto un intento de reboot de manera efectiva y sin demasiadas florituras. Si bien en las escenas de acción es bastante convencional y no se arriesga mucho (el declive de la cinta viene en un apresurado último tercio final donde descubren toda la trama y el objetivo terrorista en apenas pocas horas, para dar acto seguido a las típicas escenas carentes de credibilidad), ha sido capaz de contarnos los inicios del personaje sin que perdamos el interés en todo momento, mientras nos regala alguna que otra escena de intriga propia del género. La novedad aquí es la introducción del personaje de la novia (que en posteriores entregas será su mujer) en la acción, jugando la trama con las peleas conyugales en medio de una misión internacional. Si bien aquí Keira Knightley se muestra como una inadecuada elección (a primera vista parecía estimulante tenerla en el reparto), dado que su interpretación no está a la altura, con un personaje mal dibujado que resulta irritante e incoherente a partes iguales como novia celosa y desconfiada.

La verdad es que esta cinta, como entretenimiento, cumple su cometido. No se hace larga y los momentos en que Ryan juega su papel de espía más interesado en el análisis geopolítico y económico son los más convincentes. También resultan convincentes los momentos iniciales en los que se ve envuelto en acción por primera vez. Lo malo es que todo esto se tira por la borda en las escenas finales en las que se olvida de estos temores iniciales y se convierte en un héroe de acción convencional. O esas escenas con un ordenador que en cinco minutos es capaz de hacer lo que nosotros en nuestros equipos domésticos nos lleva horas. Por lo menos Chris Pine está correcto para lo guaperas que es, al igual que Kevin Costner, que está por fin escogiendo buenos papeles después de toda una carrera equivocándose (en la última Superman también hacía un gran papel). Desde luego, lo que tenemos aquí es un prometedor reinicio de franquicia que está por encima de la anterior Pánico Nuclear, a pesar de que sea un remedo de varias películas del género. Esperaremos con interés nuevas entregas.

Calificación: Entretenida

Lo Mejor: Los inicios de la cinta y del personaje, perfilándonos un nuevo Ryan. Las escenas de intriga en Moscú. Branagh, Costner y Pine hacen buenas interpretaciones.

Lo Peor: Keira Knightley no está muy sembrada, y el final de la película está muy forzado-

La vería de nuevo: Puede.

La Recomiendo: Sí, es una cinta de acción y espionaje convencional pero que cumple su función sin aburrir.

Películas similares: El Cuarto Protocolo, La Caza del Octubre Rojo, Juego de Patriotas, Peligro Inminente, Pánico Nuclear, Misión Imposible III, Casino Royale

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1205537/combined

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Redshirts – John Scalzi

Reseñado por Bitterblink

Redshirts - John Scalzi

Redshirts – John Scalzi

John Scalzi es un viejo conocido en esta página, donde podéis encontrar varias reseñas de sus libros (la vieja guardia, o el sueño del androide por ejemplo) y destaca por mezclar de forma inteligente la ciencia ficción, la acción y el humor. En este caso el libro es claramente de humor y no se sonroja al señalarse como una especie de homenaje a Star Trek, por lo que es un libro que puede gustar a los que aunque sea una vez hayan visto un capítulo de una serie de Sci-Fi, aunque no lo restringe a un público determinado. Además tengo que señalar que en 2013 Scalzi se ha llevado el codiciado premio Hugo por esta curiosa novela.

Vamos al lío. Andy Dahl acaba de ser asignado a la astronave intrépido, en la espera a que llegue el transporte que le llevará a bordo conoce a otros tripulantes nuevos con los que entabla una relación cordial. Poco después de llegar a la nave es asignado al laboratorio de xenobiología y todo comienza a parecer extremadamente raro. Todos sus compañeros parecen compartir algún tipo de secreto que no terminan de revelarle y automáticamente desaparecen «a ordenar el almacén» cuando aparece un oficial.

La cosa cada vez es más rara hasta que un oficial resulta infectado de una enfermedad letal en una misión en la superficie de un planeta y Dahl es encargado de conseguir una cura a una horrible enfermedad. Le dan apenas minutos y sus compañeros entonces sacan una extraña «caja» parecida a un microondas en la que meten las muestras y minutos después da con la respuesta.

Poco a poco Dahl va sospechando que algo muy raro ocurre, algo que se confirma después de que en una misión rutinaria fuera de la nave todo saliera horriblemente mal. Lo cierto es que la misión sale mal pero ve como los tripulantes del Intrépido intentan «pegarse» al oficial que van con ellos temiendo (y acertando) que si no están en su grupo morirán. Este comportamiento extraño es la pista que necesita Dahl para investigar.

Así conoce a Jenkins, un tripulante que vive oculto en la nave y que tiene una teoría de lo que ocurre. Solo una nave en la historia tiene unas estadísticas similares al Intrépido respecto a la muerte de tripulantes, la cantidad de averías y la increíble capacidad de sobrevivir de los oficiales… y esa nave no es de la Unión, ni siquiera es de ese universo. Esa nave no es otra que la ¡¡USS Enterprise!!. Dahl comienza a creer que esa locura que tienen como teoría puede ser cierta, que su «realidad» está afectada por una serie de televisión de hace siglos y lo peor de todo es que a él y a sus amigos les ha tocado el papel de «extras», es decir, personajes prescindibles que suelen morir en los capítulos.

Andy comienza a partir de aquí a buscar una manera de huir del guión, de la trama y a conseguir salvar su vida y la de sus amigos y si es posible abandonar el guión que dirige sus vidas.

Opinión Personal

Tengo que comentar primero que el libro me ha encantado de principio a fin y que no solo consiguió sacarme una sonrisa sino una carcajada y a la vez también consiguió hacerme pensar, así que cuando vi la etiqueta de «Premio Hugo 2013» no me sorprendió.

Hablamos de la «metaliteratura» cuando hablamos de un libro que habla sobre un libro o sobre un escritor. En este caso de hecho es aún más complicado, está más allá de simplemente «romper la cuarta pared», porque aquí hablamos de personajes que se dan cuenta de que son personajes y que son obra de un autor en «otro universo». Es más, siguiendo con los chistes, cuando los personajes se enfrentan a su «autor», éste también reflexiona sobre si él mismo no será un personaje de un libro. Y así es capaz de darle dos o tres vueltas.

Redshirts

Redshirts

Los personajes son menos esquemáticos de lo que normalmente podía esperar del autor, en cambio esta vez tienen más profundidad y además en muchos casos tienen incluso voz propia, e incluso capítulo propio en el caso de algunos secundarios.

Le da bastante cera a las series de ciencia ficción que más aficionados tienen, algo que no es de extrañar teniendo en cuenta que es en parte responsable del guión de Stargate Universe, la serie que rompió por completo el esquema de patrulla de exploración en el que mueren todos los extras que les acompañan. Supongo que por eso no tuvo demasiado éxito y terminaron cancelándola porque la audiencia educada en no prestar atención a todos los «Redshirts» que morían en Star Trek ni en lo totalmente inverosímil de la supervivencia de los oficiales «protas» con la cantidad de cosas malas que les ocurren en cada capítulo.

En fin que este libro es una divertida bofetada para los espectadores complacientes pero también para los malos escritores de guiones a los que finalmente dedica una de sus «codas» finales.

Luego os puede gustar o no pero considero que que hace un trabajo bastante exhaustivo al ir cerrando todas y cada una de las tramas que abre. No es un libro para una segunda parte, ningún personaje queda «sin atar» y todos tienen algo parecido a un final feliz, o bueno, todos tienen un final suficientemente satisfactorio.

Entiendo por qué le han dado el Hugo, es un libro que consigue llegar a todos los aficionados y también (y esto es lo más relevante) consigue llegar a todos los escritores y en ocasiones hasta hacerles pensar. Me parece que quizá por eso está un poco sobrevalorado. Es un Muy buen libro para los escritores y lectores, satisfactorio y redondo.

Calificación: Muy Bueno

Lo Mejor: Algunos golpes de humor me hicieron reír, la parte de metaliteratura más filosófica consigue alcanzar una razonable profundidad sin perder la parte entretenida, por gusto personal me gustan los autores que dejan todo «cerradito» en una novela de este tipo

Lo Peor: Tiene toques de humor «friki / geek» que pueden no hacer gracia a algunos (a mi me encantó) y sin embargo no está limitado a un público, todo es comprensible y está explicado para los «no – Fans» de series de Sci-Fi

Lo Releería: Si, es un buen libro, muy «metaliterario» y bastante más profundo de lo que parecía

Lo Recomiendo: La verdad es que si, especialmente a los aficionados a la ciencia ficción, es un merecido premio Hugo aunque no sea una novela que cambie el género.

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Película – La gran estafa americana

American Hustle Poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

American Hustle

Año: 2013

Director: David O. Russell (El lado bueno de las cosas, The Fighter, Tres Reyes)

Guión: David O. Russell, Eric Warren Singer

Música: Danny Elfman

Fotografía: Linus Sandgren

Reparto

  • Christian Bale
  • Bradley Cooper
  • Amy Adams
  • Jennifer Lawrence
  • Jeremy Renner
  • Robert De Niro

Ahora mismo hay en la cartelera dos películas que se están llevando el gato al agua en la taquilla, tanto por crítica como por público. Las dos son comedias; las dos hablan de estafas y fraudes; las dos están ambientadas en Nueva York en décadas pasadas (los 70 y los 90); las dos nos presentan una clase de personajes un poco gañanes que se mueven entre el honor y la cicatería, la infidelidad y la ética. Las dos están regadas de nominaciones a las mejores categorías para los Óscar de 2014, incluyendo mejor película, mejor director, mejores actores, mejor guión. Una es El lobo de Wall Street, de la que ya di cuenta hace unas semanas, con cinco nominaciones y una de las mejores interpretaciones de DiCaprio que haya visto nunca. La otra es la presente La gran estafa americana, de David O. Rusell, quien busca repetir el éxito que nadie se esperaba el año pasado cuando irrumpió con les mejores nominaciones en la anterior edición de los Óscar con El lado bueno de las cosas, que hizo llevarse la estatuilla a Jennifer Lawrence. La verdad es que aunque similares en  el planteamiento, a la cinta de David O. Russell destaca por tener una moraleja distinta y un mayor respeto a sus personajes principales. El protagonista interpretado por un soberbio e irreconocible Christian Bale, tiene unos principios y una ética de los que carece completamente el personaje que hace Leonardo DiCaprio; al contrario que los agentes del FBI que intentan dar caza a estos timadores, donde aquí vemos a un cargante Bradley Cooper víctima de su falta de integridad (al contrario que el bueno del personaje de Kyle Chandler que intentaba dar caza al lobo de Wall Street).

Nueva York, finales de los 70. Irving Rosenfeld es un timador de poca monta que tiene unos cuantos negocios repartidos por la ciudad. Un día conoce a la buscavidas Sydney Prosser y se enamora de ella. Sydney es muy lista y tiene un talento innato para las estafas, con lo que encaja a la perfección con los trabajos que realiza Irving y se convierte en su socia y cómplice. El único (y mayor problema) es que Irving está casado con la insoportable Rosalyn, con la que la vida a su lado es sumamente desagradable. Rosalyn tiene un hijo al que Irving ha adoptado como suyo, y al que le trata como si fuera su padre de verdad. Por esta razón y por el hecho de que Rosalyn es incapaz de enfrentarse a los problemas, a Irving le resulta imposible romper con su mujer e irse a vivir con Sydney. Un día, el agente del FBI Richi DiMaso descubre los negocios ilegales de nuestros protagonistas, y a cambio de no arrestarlos, les pide colaboración con el gobierno para atrapar a delincuentes especializados en fraudes y estafas financieras. Dentro de este objetivo aparece Carmine Polito, el nuevo alcalde de Nueva Jersey, a priori un tipo íntegro y familiar, y a DiMaso le brillarán los ojos de ambición ante la posible detención de un pez gordo de la política. La trama se irá complicando cuando nuevos elementos de la política y el crimen organizado aparezcan en el plan. Toda esta situación hará tensar no solo la integridad de los protagonistas sino también la relación de Irving y Sydney, y la pondrá a prueba.

Lo primero que llama la atención de esta película es la metamorfosis setentera a la que han sido sometidos los protagonistas, con un diseño de vestuario que merece la nominación al Óscar, o una lograda ambientación en los decorados y las escenas urbanas. Christian Bale no sólo ha hecho uno de sus sorprendentes cambios físicos engordando varios kilos de más, sino que la escena inicial con su falso y ridículo peluquín mientras se peina a lo cortinilla es toda una declaración de intenciones del personaje, al igual que los falsos rizos de Bradley Cooper o el imposible tupé mega lacado de Jeremy Renner. Son una metáfora de que los personajes no son como realmente son, sino que todos tienen una fachada tras la que se ocultan sus verdaderas personalidades. El timador profesional de poca monta realmente tiene un corazón de oro y su problema es que está atrapado en un matrimonio sin salida. El agente del FBI en realidad busca reconocimiento profesional y que le tomen en consideración, a pesar de que se autoengaña continuamente diciendo que quiere acabar con la corrupción del sistema. El político de clase baja que acepta sobornos porque realmente está preocupado por su electorado. La verdad es que todos los actores hacen un gran trabajo y están irreconocibles en sus papeles. De Bale ya nos lo esperábamos, de Cooper o de Renner también. Amy Adams está deliciosa con maquillaje o sin él, a pesar de sus generosos escotes que distraen la atención continuamente. Y Jennifer Lawrence (también con escotes) resulta fabulosamente repugnante e irritante como esposa con pocas -poquísimas- luces que está harta de que su marido no la tenga en consideración (a pesar de que es ella misma es la causa de dicha situación). Hasta Robert De Niro nos obsequia con el mismo papel de mafioso con el que se ha especializado en su trayectoria, en una episódica aparición.

A pesar de todos los claroscuros iniciales de los personajes, O. Russell ha sido claro en  la definición y, sobre todo, en la resolución argumental de los mismos. El final presenta una moraleja clara y otorga absolución a los buenos, y condenación a los malos. Por ello, aunque forzado en algunos aspectos, me gusta que se premie al que es en esencia bueno porque le da una adecuada lectura moral a la cinta; al contrario que en El lobo de Wall Street, donde DiCaprio no hace más que drogarse y pasar de su familia para, al final, traicionar a sus compinches y obtener gracias a ello una rebaja en su condena. Aquí, por el contrario, vemos a un personaje engañar, esnifar cocaína y engañar a su prometida; mientras que a otro le vemos en una escena clave tomar algún tipo de sustancia que más tarde descubriremos que es por una dolencia cardiaca. Ni que decir tiene que cada uno de dichos personajes tendrá un final distinto en función de sus actos y sus motivaciones. El director aquí es muy hábil en mostrarnos distintas caras de los mismos pecados. No son iguales todas las infidelidades que aparecen en la película, ni la relación de los protagonistas con sus respectivas familias, ni la manera en que quebrantan la ley unos y otros. Unos y otros tendrán una catadura moral distinta, en función de sus motivaciones éticas.

Como aspectos negativos, tenemos que la cinta intenta ser una reedición de El Golpe, la obra maestra del cine de timos y estafas, pero se queda a medio camino. Al argumento le falta empaque y cautivación, puesto que engancha en el principio pero a mitad de cinta pierde fuelle e interés, para recuperarlo en el segmento final. Pero la verdad sea dicha, se trata más bien de una película de personajes, donde no es tan importante el argumento sino los conflictos que surgen al abrigo del mismo. Es por esto por lo que, si bien La gran estafa americana no es una película redonda, sí que es una buena opción y por lo tanto recomendable dada la cartelera actual.

Calificación: Buena

Lo Mejor: Todos los actores y las distintas lecturas a nivel ético y moral que le dan todos a la cinta. La ambientación y el vestuario, algo exagerados pero tal y como corresponde a la década.

Lo Peor: Pierde ritmo e interés a medida que avanza el metraje.

La vería de nuevo: Puede

La Recomiendo: Sí.

Películas similares: El Golpe, Casino, El lobo de Wall Street,

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1800241/combined

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