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Película – La Vida Secreta de Walter Mitty

The Secret Life of Walter Mitty (2013)

Reseñado por 0017

Ficha técnica

The Secret Life of Walter Mitty

Año: 2013

Director: Ben Stiller (Reality Bites, Zoolander, Tropic Thunder)

Guión: Steve Conrad

Basado en el libro de James Thurber

Música: Theodore Shapiro

Fotografía: Stuart Dryburgh

Reparto

  • Ben Stiller
  • Kristen Wiig
  • Sean Penn
  • Adam Scott
  • Shirley McLaine
  • Patton Oswalt

“La vida secreta de Walter Mitty” es una de las incursiones de Ben Stiller en la dirección, tarea en la que no resulta principiante dado que ya en 1994 nos obsequió con la radiografía de la llamada Generación X en “Bocados de Realidad”; cinta que reflejaba la decepción vitales de aquellos nacidos a finales de los setenta que se encontraron con un jarro de agua fría al pasar a la madurez, y chocarse contra el muro que la sociedad impone para convertirse en adultos responsables. Stiller tenía reservado un papel secundario pero fundamental en la trama, cómico a ratos pero comedido dentro de lo que es su histrionismo. Sus siguientes incursiones en la dirección incluyeron la descerebrada Zoolander (soberana ida de olla pseudo-intelectual que critica la superficialidad de la moda, pero elevada a la categoría de culto por un gran número de seguidores), y Tropic Thunder (otra locura crítica esta vez con el mundo del cine y los grandes egos interpretativos, con algo más de tino a la hora de desarrollar la trama). Si en la primera nos encontramos a un Stiller desbocado y sin control a la hora de actuar y ser crítico con el sistema, en la segunda le vemos más tranquilo y cediendo protagonismo al resto de secundarios, pero con una mala leche igual o peor. Es por ello por lo que uno afronta “La vida secreta de Walter Mitty” con cierto recelo, ya que los que no somos admiradores del cómico nos temíamos un festival de situaciones ostensiblemente diseñadas para hacer reír, mientras se va haciendo poco a poco más detestable. Afortunadamente esto no es así, y si bien la cinta no rinde a un nivel brillante, sí que nos presenta a un protagonista más relajado y no demasiado repelente, con grandes momentos bien rodados y con un planteamiento visual que parece a ratos sacado del mundo de la publicidad, rozando el pasteleo sentimental.

Inicialmente esta historia fue concebida como un relato corto publicado en 1939 por James Thurber, y la esencia de la narración era que un protagonista que tendía a soñar despierto con vidas y aventuras que se escapaban a la realidad de su rutina. De hecho, en su momento dio lugar a la creación de la palabra en inglés “Mittyesque”, para referirse a esas situaciones en las que se presta más atención a la fantasía que a la realidad. En 1947 se realizó una primera adaptación de dicho libro, con Danny Kaye como protagonista de la cinta, y desde hace unos cuantos años Samuel Goldwyn Jr, el sucesor del productor original, venía buscando rodar un remake de la cinta, sonando nombres como Jim Carrey, Owen Wilson, Mike Myers y Sacha Baron Cohen para el papel principal.

Walter Mitty es un anodino trabajador del departamento de fotografía de la revista LIFE. Se ocupa de escoger las mejores fotos que irán en la portada de la revista. Como contrapartida a su gris vida, suele fantasear despierto imaginando que vive aventuras emocionantes que nunca ha tenido, o que cruza unas palabras con la guapa chica nueva de la oficina. Pero el mundo digital llega a la empresa, y una nueva gerencia amenaza con despidos masivos de la plantilla. El fotógrafo estrella de la revista, Sean O’Connell, envía una remesa con las mejores fotografías que haya hecho nunca para el último número en papel de la revista, a la atención de Mitty. Pero la mejor fotografía de todas, el negativo número 25, no está donde debería estar y Mitty deberá buscarla por todas partes dado que su empleo estará en juego. De hecho, emprenderá un repentino e inusual viaje, saliendo de su rutina carente de emociones, y donde la fantasía se mezclará con la realidad para encontrar de una vez el negativo número 25. En este viaje, Walter Mitty descubrirá no solo a personas o lugares extraordinarios, también se descubrirá a sí mismo y comprenderá la esencia de la vida real, que es más importante y ofrece más aventuras que cualquier tipo de ensoñación.

Decía que una de las cosas que se agradecía de esta película es que Ben Stiller no hace demasiado de sí mismo, con lo que tiene la delicadeza de no obsequiarnos con su habitual recital de histrionismo gafe y perdedor. Básicamente se limita a estar en pantalla para ofrecernos un relato de autoayuda sobre la necesidad de no encerrarnos en nosotros mismos y dedicarnos a vivir cada momento de la vida como si fuera el último, enmarcado en una época de crisis empresarial en la que son más importantes las nuevas tecnologías que el capital humano, con lección moralista incluida. Cayendo en ocasiones en un pasteleo propio del lenguaje publicitario, la cinta nos ofrece grandes momentos visuales y poéticos, con el recurso estilístico de mostrar letras sobreimpresas en pantalla que nos va llevando a lo largo de la narración. Es precisamente este exceso de sensiblería lo mejor y lo peor de la cinta, perfecta para la época navideña en la que se ha estrenado, rozando el espíritu de las películas de Fran Capra en ocasiones. Es decir, al principio nos dejamos subyugar por lo correcto e impresionante de algunas escenas rodadas con buen hacer; sin embargo, a lo largo del metraje se va dejando de lado el juego de combinar ficción con realidad, para ofrecernos por momentos escenas inverosímiles a cada cual más increíble. Finalmente, tanto lirismo bien rodado hace que el relato se torne más vacuo y el mensaje pierda efectividad. Al final, sólo nos quedamos con un buen rato sin más, salimos del cine con una dulce sensación de momentos bien rodados que caen con facilidad en el olvido al cabo de las horas. Entre medias, tenemos a Shirley McLane, Sean Penn, y un juego de buscar el fotograma perdido por medio mundo en una historia iniciática de descubrimiento personal. Francamente, no pasa nada por ir a verla, no se hace lenta y deja buen sabor de boca. Pero frente a otras opciones en cartelera, recomiendo no dar prioridad a Walter Mitty ya que poco más nos aportará después de casi dos horas de película.

Calificación: Pasable

Lo Mejor: El espectáculo visual que nos ofrece. Un Ben Stiller más comedido de lo habitual.

Lo Peor: Exceso de sensiblería que poco aporta después del mensaje inicial.

La vería de nuevo: No.

La Recomiendo: Sólo si no tenemos más opciones en cartel.

Películas similares: Forrest Gump, El Show de Truman

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0359950/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – El Hobbit, la desolación de Smaug

El Hobbit - La desoalción de Smaug Poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

The Hobbit: The Desolation of Smaug

Año: 2013

Director: Peter Jackson (El Hobbit, El Señor de los Anillos, The Lovely Bones, King Kong, Agárrame esos fantasmas, Criaturas Celestiales)

Guión: Fran Walsh, Philippa Boyens, Guillermo del Toro, Peter Jackson

Basado en el libro de J.R.R. Tolkien

Música: Howard Shore

Fotografía: Andrew Lesnie

Reparto

  • Martin Freeman
  • Ian McKellen
  • Richard Armitage
  • Ken Stott
  • Benedict Cumberbatch
  • Evangeline Lilly
  • Orlando Bloom
  • Cate Blanchett
  • Stephen Fry

Nos encontramos ante una nueva aventura en la Tierra Media, la segunda parte de la trilogía que primero iba a dirigir Guillermo del Toro y que luego retomó Peter Jackson, en su afán por devolvernos al fabuloso mundo creado por Tolkien y que arrasó en las taquillas de medio mundo con la trilogía de El Señor de los Anillos. Una segunda parte que inicialmente iba a ser el punto y final de la historia pero que ha acabado alargándose una entrega más, para deleite de fans acérrimos y entusiasmados ejecutivos de cine. Ya veremos con la tercera entrega (Historia de una ida y una vuelta, a estrenar en diciembre de 2014) si esta dilatación argumental ha sido necesaria o solo un truco financiero y de marketing para sacarnos los cuartos, pero de momento la respuesta se vislumbraba con la primera parte y se va perfilando más claramente en esta segunda. De momento, la pereza que le da a uno enfrentarse a las dos horas y media largas de película va aumentando con cada entrega, hartazgo que es también percibido en el público en general.

Continuamos donde había acabado la anterior película del Hobbit, “Un viaje inesperado”: Bilbo Bolsón, Gandalf y el inusual grupo de enanos (a los que se había unido para ayudarles a derrotar al maligno dragón Smaug) se encuentran en las cercanías de la Montaña Solitaria, el antiguo reino enano que guarda en su interior todas las riquezas robadas por el dragón, mientras éste permanece en un estado de hibernación que otorga tranquilidad a los habitantes de la zona. Bilbo se ha conseguido hacer con un anillo mágico adquirido tras un duelo de acertijos con Gollum, y esta joya le permitirá volverse invisible a su antojo, algo muy útil en su papel de saqueador de las riquezas confiscadas por Smaug (y en particular, para ayudarles a recuperar la Piedra del Arca). Para poder entrar en la Montaña Solitaria tendrán que pasar antes por un bosque lleno de arañas gigantes, conocer qué intención tienen los elfos de la zona (con Légolas y Tauriel a la cabeza), y escapar de los ataques de un grupo de orcos especialmente reunidos por una fuerza misteriosa para acabar con la expedición. En su última parada antes de enfrentarse a Smaug, llegarán a la ciudad de Esgaroth y conocerán al humano Bardo, quien les ayudará a pasar inadvertidos y de quien conocerán la historia de su antepasado en su lucha contra el dragón. El joven Bilbo demostrará la curiosa pasta de la que están hechos los hobbits, al aportar valor y decisión en realizar su misión cuando realmente la misión podría ser tildada de suicida para cualquiera que recapacitara acerca del peligro que supone despertar a Smaug.

Esta parte de Hobbit presenta varios problemas graves de estructura. Primero, el empacho de aventuras tolkenianas empieza a hacer mella tras un año de separación con la anterior entrega, cosa que no ocurrió con la otra trilogía. Quizás la primera parte del Hobbit jugaba a su favor con el efecto nostalgia de un universo que llevábamos sin ver bastante tiempo. Pero tras estrenarse, ningún conjunto de escenas de aquélla ha conseguido escapar del pozo del olvido. Para enfrentarse a esta segunda parte e intentar hacer memoria de la primera entrega, no hay ninguna escena que nos haga recordar momentos anteriores más allá de un breve esbozo del argumento. Y sin embargo, la sensación de deja-vu es continua a lo largo de La Desolación de Smaug. Perfectamente puede haber escenas intercambiables entre ambos títulos sin que nos demos cuenta, a pesar de las nuevas incorporaciones en personajes como los elfos (con personajes ya conocidos que tendrán relevancia en la siguiente trilogía, como Légolas y su chiste autorreferencial acerca del hijo de un enano que luego conocerá bien; o nuevos como Tauriel y la necesidad de hacer olvidar a Liv Tyler con una Evangeline Lilly que bien podría ser un trasunto del mismo personaje), el humano Bardo y las similitudes con la figura del personaje de Vigo Mortensen, o el dragón Smaug y la poderosa voz con la Benedict Cumberbatch le obsequia en la versión original. El problema es tan grave, que hay veces que incluso no sabríamos si hay escenas robadas directamente de alguna entrega del Señor de los Anillos que nos hacen pensar si realmente no se ha hecho algún tipo de salto temporal hacia delante en el argumento, tal es la sensación de repetitividad que hay. En este sentido, las escenas de Gandalf enfrentándose a un poder oscuro que nos referencia directamente a Sauron, resultan totalmente innecesarias por ralentizar (aún más) el ritmo de la pesada trama, a pesar de toda la relevancia que pueda tener en películas posteriores. Más acertados resultan los momentos dramáticos en los que el personaje de Bilbo se degrada moralmente como consecuencia de cierta joya que porta consigo mismo.

Otros fallos que le veo a al cinta, aparte del excesivo numero de entregas y la duración desmesurada del metraje, son un empleo exagerado de los travellings del estilo con los que nos obsequiaba -sin abusar- por los paisajes de la anterior trilogía. O la ridiculez del amor imposible que se sugiere, consecuencia de lo forzado que resulta introducir personajes que no están en la novela original pero que aparecen para contentar a una parte del público expectante de aventuras semejantes a las ya vividas diez años antes. También resultan forzados los combates de los elfos con los orcos, auténticos saltimbanquis que nos dejan indiferentes ante nuestra incredulidad por la fantasía aplicada en dichas luchas.

No todo va a ser malo. Hay que reconocer a Peter Jackson el logro de plasmar en imágenes y escenas, páginas de un libro altamente esperado por unas cuantas generaciones de lectores, como el dragón que llevaba latente tantos años sin ser despertado. Y el afán de transcendencia de cada situación hará que se toquen temas que Tolkien bordaba, como el conflicto personal de enfrentarnos al destino individual y ancestral, así como el desarrollo y la maduración de la personalidad de los protagonistas. Por otro lado, Jackson sigue siendo un experto en introducciones de tres minutos a películas de tres horas, con lo que se garantiza el interés inicial del espectador, al menos durante los primeros momentos de la cinta.

A pesar de todos estos aciertos, la sensación de que toda esta historia contada en más de siete horas y tres películas podría haberse hecho en no más de 120 minutos sigue rondando por el metraje; con lo que esta entrega del Hobbit alegrará a los fans acérrimos de Tolkien a la vez que el grupo cada vez más numeroso de espectadores neutrales quedarán más indiferentes ante semejante despliegue de orejas puntiagudas y espadas blandidas.

Calificación: Pasable

Lo Mejor: La introducción a la historia que nos pone en antecedentes, como todas las que hace Jackson. La madurez personal de Martin Freeman como Bilbo mejora en esta parte.

Lo Peor: Como siempre, su excesivo metraje no ayuda a evitar que acabe siendo una cinta olvidable en la mayoría de escenas, confundiéndose con otras cintas de las trilogías de Tolkien. Lo forzado de la aparición de los elfos.

La vería de nuevo: No creo

La Recomiendo: Para fans de Tolkien con ganas de lo mismo.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1170358/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Starcraft – La Cruzada de Liberty – Jeff Grubb

Reseñado por Bitterblink

La Cruzada de Liberty - Jeff Grubb

La Cruzada de Liberty – Jeff Grubb

La asociación de Jeff Grubb con los juegos no es casual. Inició su carrera como diseñador y probador de juegos de tablero y juegos de rol y ha ido picoteando de ambos y del diseño de videojuegos más o menos exitosos para luego hacerse con la novelización asociada a juegos como Warcraft, Starcraft o Magic: The Gathering con novelas ambientadas en dichos universos fantásticos. En este caso con este libro da comienzo la historia basada en el universo del exitoso videojuego Starcraft, quizá uno de los más jugados del mundo y con un trasfondo más profundo.

Vamos al lío. Michael Liberty es un reportero que se dedica a cubrir noticias sin hacerle mucho juego al estado de la confederación de quién frecuentemente se queja por la censura y la corrupción imperante. Tras una serie de molestos artículos le sugieren que se una a la nave Norad II, base del escuadrón Alpha de marines de la confederación a lo que irá siguiendo cubriendo sus distintos destinos, persiguiendo entre otros a los llamados terroristas Hijos de Korhal.

El periodista es testigo de la destrucción del planeta Chau Sara por una fuerza extraterrestre con aparentemente una tecnología mucho más avanzada que la nuestra y también es testigo de cómo la flota extraterrestre ataca zonas del vecino Mar Sara donde no hay asentamientos humanos, algo que lleva a Liberty a especular que algo más está ocurriendo.

Una vez en Mar Sara, Liberty consigue saltarse la prohibición de salir de la zona controlada y tras intercambiar placas identificativas con un reportero local va a visitar una base militar que aparentemente está en problemas. Allí él y su escolta son atacados por unos extraños alienígenas que surgen del suelo y salvados por un Marshal en funciones: Jim Raynor allí poco a poco Liberty se dará cuenta de hasta qué punto la confederación ha estado dispuesta a mentir para ocultar lo que realmente está ocurriendo y cómo no solo el hombre no está solo en el universo sino que dos poderosos enemigos se han unido a la batalla: Protoss y Zergs.

Con la ayuda de la ex-Ghost Kerrigan y de Raynor, Liberty intentará descubrir cual es la verdad y retransmitirla para desenmascarar a la Confederación, primero en ayuda de los Hijos de Korhal pero luego poco a poco simplemente por amor a la verdad mientras intenta salvar su vida y la de sus amigos.

Opinión personal

Creo que Jeff Grubb conoce su oficio puesto que en este libro vamos a encontrar mucho “fanservice” de cara a que aparezcan unidades o edificios que podemos ver y controlar en el juego. No se mete en ningún berenjenal raro e intenta seguir de forma evidente el argumento principal del juego.

Entiendo que de cara a hacer menos árida la lectura ha escrito un librito corto, casi un resumen, con poca acción (esto es negativo para el libro) pero con la suficiente para que el lector no se aburra durante la hora y media de lectura que el libro dura (no creo que a nadie le dure más salvo que necesite mover la boca para leer).

El fanservice le pasa factura porque da unas cuantas cosas por sabidas como por ejemplo el aspecto general de zerglings o de un hydralisco no se para mucho a contarlo. Creo que podría haber explotado muchísimo más el enfrentamiento contra los zerglings pero claro, eso hubiera hecho el libro más largo.

El argumento es pasable y tiene un par de giros para justificar seguir leyendo pero tampoco es nada del otro mundo si conoces el universo de starcraft donde realmente nadie es “bueno”.

En fin una novelita pasable que no pasará a la historia de la literatura pero que rellena un hueco entre los videojuegos y las historias que ellos cuentan. Pasable pero legible, no apto para los que no sean ya fans del juego.

Calificación: Pasable

Lo Mejor: Explica muchas cosas que no quedan claras jugando a Starcraft, es muy fiel a la saga

Lo Peor: Demasiado resumido, poca acción, da muchas cosas “por sabidas”

Lo Releería: No, una vez basta y sobra

Lo Recomiendo: No demasiado, solo a los fans del videojuego que completarán un poco la comprensión del universo de Starcraft, es poco probable que los que no hayan jugado a este juego se acerquen al libro y si os queréis acercar y no habéis jugado no os lo recomiendo

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La cruzada de Liberty

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La trampa de los 18 – Erin Bowman

Reseñado por Bitterblink

La trampa de los 18 - Erin Bowman

La trampa de los 18 – Erin Bowman

Erin Bowman se define como una “friki” adicta al café y super fan de Harry Potter, lo que nos da una idea del tipo de literatura a la que se dedica, es decir “Juvenil” pero no en un sentido peyorativo. Antes de dedicarse a escribir a tiempo completo era diseñadora web pero siguió con su afición de siempre de escribir hasta que ha conseguido publicar toda esta serie de novelas (creo que ya son 4 incluyendo una precuela.

Vamos al lío. Gray es un habitante de Barro Negro, el asentamiento construido por niños de 15 años que un día despertaron sin recuerdos en un entorno semi-hostil y  donde tuvieron que organizarse para sobrevivir. Alrededor de Barro negro hay un muro y todo el que lo escala muere incinerado, así que están condenados a malvivir allí. Lo más misterioso del asentamiento es “el rapto”, un extraño suceso que supone que todos los hombres “desaparecen” cuando cumplen 18 años. Este es el caso de Blaine, hermano mayor de Gray, que cumple 18 años y es “raptado” para enfado de Gray que no puede evitarlo. Según se acerca la hora del rapto de Gray se empieza a plantear cosas ¿qué hay más allá del muro? ¿el rapto es parte normal de la vida? ¿cómo era la vida antes de despertar en Barro negro?.

Poco a poco Gray decide que tiene que investigar y tratar de evitar lo que parece inevitable. Cuando le emparejan con Emma (emparejamientos obligatorios para asegurar la continuidad de nacimientos en el asentamiento antes de los 18) su amor platónico de toda la vida pero que le detesta, Gray decide que debe cambiar las cosas. Poco a poco Emma y Gray se van aproximando y juntos van haciendo descubrimientos hasta que deciden que deben arriesgarse a abandonar Barro Negro antes del rapto.

Así es como ambos llegan a una sociedad extraña de la que Gray decide huir para salvar la vida y termina cayendo en manos de los rebeldes conociendo a la luchadora Bree. A partir de ese momento Gray debe decidir en qué bando está y debe luchar para salvar a los que ama.

Opinión Personal

Creo que comienza muy bien, es todo misterioso y realmente merece la pena y engancha. Por desgracia la parte de desvelar el misterio está llevada con cierta torpeza, sobre todo porque se nota que la autora intenta retrasarlo lo más posible. Una vez resuelto perdí cierto interés en el libro, pero lo terminé interesado en el triángulo amoroso que va montando.

Me llama la atención un triángulo amoroso como este, potente y difícil, normalmente hay una chica “buena” y otra “mala” y el chico termina decidiéndose cuando ve como es realmente la “mala”. Aquí hay dos chicas diferentes, ambas interesantes y que parece que merecen mucho la pena y el personaje se debate entre la fidelidad a su amor a Emma y lo que empieza a sentir por Bree. Quizá es lo más interesante de la novela y lo que me puede impulsar a leer la segunda parte.

Por lo demás siguiendo con torpezas me parece que el personaje principal es excesivamente idiota. Es decir, como lector vas sospechando cosas mucho antes de que el personaje llegue a darse cuenta, cosas demasiado obvias como para no verlas (como lo de confiar en un dictador asesino careciendo por completo de espíritu crítico). Eso en ocasiones es desesperante por poco verosímil porque luego pinta al personaje principal como alguien “listo” y como lector solo puedes pensar que es idiota.

Como muchos de este tipo de libros sufre un poco por ausencia de descripciones que hace que te hagas una imagen mental un poco pobre de los asentamientos o de las ciudades, aunque no es tan significativo como por ejemplo en Enclave donde directamente se omiten por completo.

Lo peor son los giros poco verosímiles o los planes estúpidos que luego salen “bien” gracias a giros sorpresa que hacen aparecer un personaje salvador de repente. Aguanté unos pocos pero reconozco que el exceso de estos recursos me cansó al final del libro porque me parece un recurso un poco infantil.

En fin, un libro pasable, con un buen misterio mal resuelto pero con un interesante triángulo amoroso que lo hace destacar respecto de libros similares, pero en fin, en conjunto solo se lleva el aprobado raspado.

Calificación: Pasable

Lo Mejor: Un triángulo amoroso más complejo que en otras novelas, mantiene bien el misterio hasta que se desvela y pese a no ser vertiginosa mantiene un ritmo adecuado que hace que el lector no se aburra

Lo Peor: Giros poco verosímiles, y sobre todo que el personaje principal sea “tonto” es absurdo que no sospeche determinadas cosas o que acepte planes totalmente absurdos que luego salen bien vía sorpresas

Lo Releería: No creo

Lo Recomiendo: La verdad es que no especialmente, hay libros similares mucho más interesantes como Enclave pese a todo creo que construye un mundo interesante y puede que le de una oportunidad a las siguientes novelas para ver si es capaz de aprovechar lo que crea.

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La trampa de los 18

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Película – Los Juegos del Hambre

Los Juegos del Hambre - Poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

The Hunger Games

Año: 2012

Director: Gary Ross (Pleasantville, Seabiscuit)

Guión: Gary Ross, Suzanne Collins, Billy Ray

Basado en el libro de Suzanne Collins (enlace a la reseña)

Música: James Newton Howard

Fotografía: Tom Stern

Reparto

  • Jennifer Lawrence
  • Joss Hutcherson
  • Liam Hemsworth
  • Woody Harrelson
  • Donald Sutherland
  • Elisabeth Banks
  • Stanley Tucci
  • Lenny Kravitz

No suelo aficionarme a las franquicias cinematográficas creadas desde las sagas literarias (refiriéndome siempre al boom del género que ha estallado en los últimos años), por tratarse de obras prefabricadas con el único objetivo de dar con la gallina de los huevos de oro y explotar la misma fórmula una y otra vez. La franquicia de J.K. Rowling supo dar en el clavo al crear a Harry Potter sin tener idea del éxito que éste iba a tener en la gran pantalla entre el público infantil y adolescente (y la evolución de los mismos durante el paso de los años, paralela a la de los personajes y los actores que los interpretaron). Sin embargo, toda la procesión de Narnias y Crepúsculos que han venido luego han resultado películas nefastas, rodadas de manera atropellada y muchas veces sin la coherencia argumental que una trilogía o saga exige tanto por separado y como en conjunto global.

Es lo que yo llamo el síndrome Matrix: la primera película de los Wachowski fue genial por funcionar perfectamente por separado al rodarse sin expectativas de posteriores secuelas. Tenía un final lo suficientemente abierto para dar pie a interpretaciones varias, pero a la vez todo lo planteado en el metraje encajaba perfectamente como un mecanismo de relojería y se cerraba en su momento. Pero la pifiaron al hacer las continuaciones como dos obras complementarias entre sí, donde el tempo narrativo se alargaba de manera considerable con la consiguiente pérdida de interés del espectador. Algo parecido a lo que hizo Peter Jackson -de manera exitosa con la primera, más pesado y repetitivo con la segunda- en sus trilogías de la Tierra Media (El Señor de los Anillos y El Hobbit, respectivamente).

Por este motivo es por lo que, animado por una compañera de trabajo, me acerco con cierto recelo a estos Los Juegos del Hambre, poseedor de una etiqueta teen que le otorga un parecido sospechoso a las tramas sentimentales de Crepúsculo que tantas histerias han desatado entre el público adolescente. Decidido a darle una oportunidad, y con curiosidad acerca del argumento (¿una especie de Battle Royale para adolescentes?), esta primera entrega tiene algún acierto aislado pero su calificación final no pasa del aprobado raspado.

La protagonista es Katniss Everdeen, una joven que vive en el Distrito 12 con su madre y su hermana pequeña. El Distrito 12 es uno de los distintos territorios en que se divide Panem, un futuro país resultante de lo que queda de unos EEUU post-apocalípticos. En el pasado, uno de los Distritos suburbiales que dependen de la capital del país, El Capitolio, provocó una insurrección que fue aplacada y, para recordar este acontecimiento y mantener el orden preestablecido en el país, cada año se realiza La Cosecha, para participar en Los Juegos del Hambre. Se trata de seleccionar a una pareja de jóvenes de cada distrito y ofrecerlos a modo de sacrificio para que peleen entre sí en una competición que está a medio camino del reality show y el control gubernamental de la población (sobre todo la parte más deprimida y paupérrima de ella, como son los distritos más alejados, de mayoría obrera). La vida de Katniss se ve truncada cuando su hermana pequeña es elegida como tributo, y en ese momento se ofrece ella misma voluntaria para salvarla de una muerte segura. Katniss es elegida junto a otro joven, Peeta Mellark, y ambos son llevados al Capitolio para recibir entrenamiento y participar en una nueva edición de los juegos. Allí conocerán a personajes cada cual más extravagante, como su mentor y entrenador particular, Haymitch Abernathy, único ganador de los juegos de su distrito en los últimos años, y con graves problemas de alcoholismo y motivación de funciones. Haymitch se ocupará de darles valiosas lecciones de supervivencia y explicarles la mecánica de los juegos, así como del valor reputacional de caer bien a la audiencia para obtener patrocinadores (gente con elevado poder adquisitivo que pueden financiar ayudas para los jugadores en medio del espectáculo). Otros colaboradores serán los estilistas Cinna y Portia, que tratarán de darles una imagen sofisticada para atraer patrocinadores. La tarea para Katniss de sobrevivir a los juegos se antojará difícil, teniendo en cuenta que los jóvenes rivales de otros distritos están preparados desde su infancia para luchar a muerte en esta competición; y también se enfrentará a la estrategia de Peeta por sobrevivir, que es la de confesar su amor en público por Katniss y ganarse así prestigio frente a los patrocinadores. El drama humano y sentimental está servido… ¿quién ganará la 74ª edición de los Juegos del Hambre de este año?

Ante este planteamiento que a todo el mundo le recuerda a Battle Royale (película que Suzanne Collins prometió no tener constancia de ella, pero sin la crueldad y su mala leche), mezclado con las dosis de telerealidad extrema de películas como El Show de Truman (la gente pegada a la pantalla maravillándose por la vida real ajena), Perseguido (el bueno de Schwarzenegger obligado a pelear por su vida con las cámaras pegadas a la espalda) y Rollerball (un futuro de deportes extremos y sangrientos); se le une el toque de quebraderos de cabeza sentimentales y triángulos amorosos adolescentes de Crepúsculo; y se le corona con la crítica orwelliana de 1984 y Farenheit, para describir el control y la manipulación de las altas esferas del poder frente a una mayoría oprimida y con carencias materiales.

Supongo que será efecto de la crisis de los últimos años y esa lucha de clases subyacente en el cine reciente (me vienen a la cabeza la ya reseñada aquí Un amor entre dos mundos, y Elysium, con esa dicotomía totalmente diferenciada entre sociedades de ricos y pobres), pero aquí viene el primer punto débil de esta cinta: ya no cuela. No sé la novela, pero que se manipule así a la audiencia (y más si entendemos que el público target al que está dirigida es el de los más jóvenes) es bastante irresponsable. Manipuladoramente irresponsable, porque la narración se centra en los protagonistas pobres en todo momento, les vemos sufrir en su mundo gris con esa ambientación sacada de Gran Depresión americana (y a pesar de ello felices en su pobreza). Mientras que la única visión que tenemos de los estamentos privilegiados es la de los maléficos responsables de la estructura social (Sutherland y Bentley), la del estrambótico presentador de los juegos (un Stanley Tucci totalmente pasado de vueltas, y centrado en el morbo fácil), y la de las masas enfervorecidas preocupadas únicamente en el ámbito recreacional de los personajes y del espectáculo, sin ninguna motivación aparente (¿a qué se dedica la gente del Capitolio? ¿Cómo son sus vidas?). Se nos presenta una sociedad estrafalaria, excéntrica y extravagante, y aquí viene el segundo punto débil de la película: el futuro distópico que propone Suzanne Collins sobre el papel y plasma en imágenes Gary Ross no tiene ningún hallazgo visual aparte de las horteradas estéticas de sus personajes, que caen en el ridículo también a nivel moral.

A pesar de contar con un reparto de secundarios conocidos para que salven el nivel medio de la cinta (y que no consiguen, aparte de los citados Sutherland, Tucci y Bentley, un Woody Harrelson con un personaje totalmente desaprovechado del que ganaríamos más si nos explican algo del pasado que se deja entrever) hay alguna sorpresa más que no sé si es buena o mala (me refiero a Lenny Kravitz con ese papel de estilista amanerado a más no poder). Los chicos protagonistas están al mediocre nivel de hormonas masculinas adolescentes que necesita la cinta, pero la sorpresa grata de Los Juegos del Hambre fue ver la consagración de Jenifer Lawrence llevando todo el peso ella sola de la trama, y que confirma que su Óscar de 2013 por El lado bueno de las cosas fue un merecido premio que mostró la confianza del sector por un tímido relevo generacional que de vez en cuando gusta de producirse. La película gana enteros cuando se muestran los conflictos humanos por los que atraviesa (la incertidumbre que muestra acerca de quién será sus aliados; su rabia por la muerte de una compañera; el momento en qué está desorientada por la picadura de las avispas; la química -o ausencia de ella- con su compañero de distrito) aunque los pierde cuando volvemos al lado recreacional de la cinta y el guión/novela nos ofrece soluciones para que avance la trama (no me acaba de convencer los ítems que se van dejando como ayuda para los concursantes).

Si a ello le añadimos una pobre labor por parte del director con las imágenes rodadas con estilo cámara en mano, el resultado final es una película que pretende ser la inauguración de una trilogía con más sombras que luces, con un éxito de taquilla que tuvo el año pasado que le otorga licencia para tener más secuelas (como la que se acaba de estrenar hace poco). Le reconozco lo positivo que supone el toque de originalidad referido a su planteamiento conceptual, así como un ritmo que hace funcionar correctamente el metraje. Pero la cinta no aporta mucho más, aparte de ver por donde van a intentar que la secuela avance. Veremos.

Calificación: Pasable

Lo Mejor: La facilidad con la que Jenifer Lawrence se hace con los planos cada vez que aparece en pantalla.

Lo Peor: El estilismo hortero-futurista de las clases pudientes; la lectura social que hace.

La vería de nuevo: No.

La Recomiendo: Para los jovencitos huérfanos de vampiros y hombres-lobo, hasta que llegue la nueva franquicia palomitera.

Películas similares: Battle Royale, El Show de Truman, Crepúsculo, Rollerball, The Running Man, Death Race, La Isla, 1984

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1392170/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – After Earth

After earth poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

After Earth

Año: 2013

Director: M. Night Shyamalan (El Sexto Sentido, El Protegido, Señales, La joven del agua, Last Airbender

Guión: Gary Whitta, Will Smith

Música: James Newton Howard

Fotografía: Peter Suschitzky

Reparto

  • Will Smith
  • Jaden Smith
  • David Denman
  • Sophie Okonedo

El caso de M. Night Shyamalan es uno de los más extraños en el cine actual. Su trayectoria artística se puede definir como la de un globo aerostático que se ha ido desinflando paulatinamente con cada estreno sucesivo, conforme la calidad ha ido disminuyendo. El Sexto Sentido fue un agradable soplo de aire fresco en el cine de sustos, casi creando per se un nuevo subgénero cinematográfico, el de terror psicológico. El Protegido supuso un cambio en el tono, siendo más reflexiva pero conservando la capacidad de sorpresa con ese final que no defraudó por resultar inesperado. Pero con Señales se inició un declive del que ya no se recuperaría por culpa de la fama de aburrido que se ha ido granjeando progresivamente su cine. Desde entonces no ha habido género en el que se haya encontrado a gusto (con Airbender ya se le fue la olla directamente); y  la temática que ha ido trascendiendo en sus argumentos no ha logrado ser lo suficientemente cautivadora para que justificara la historia contada. Sus conflictos familiares y la incomunicación entre padres e hijos están mejor contados en el cine de Spielberg, mientras que la intriga de sus tramas son un remedo mal hecho del suspense de las cintas de Hitchcock (cameos del director incluídos).

Es por ello por lo que uno se acerca a After Earth con mucho recelo. Tanto por ser su primera incursión en la ciencia ficción (sus últimos cambios de género no han sido afortunados), como por estar protagonizada por Will Smith y lo que es peor, el propio hio de éste como co-protagonista.  Además, en el último año estamos asitiendo a todo un festival del género, con cintas que abordan de distintas maneras la Space Opera y la vertiente distópica de nuestro futuro más lejano (o cercano, según se mire), con lo que el nivel de saturación está siendo importante.

La base del argumento es la distante relación entre Cypher Raige, un capitán perteneciente al ejército de los Rangers y su hijo Kitai, aspirante a cadete que percibe el fracaso de su carrera militar como una forma de alejarse de su padre. Han pasado varios cientos de años desde que la humanidad abandonó la tierra por su falta de habitabilidad ante los desastres naturales. Se han intentado colonizar otros planetas aunque la guerra contra los alienígenas ha deparado una lucha contra los mayores depredadores del hombre vistos nunca: los ursas, unas criaturas especialistas en aniquilar humanos prácticamente sin visión y que sólo se guían por las feromonas desprendidas al asustarse sus presas (vamos, que huelen el miedo). Únicamente mediante la fantasmación puede un humano tener alguna oportunidad frente a estas criaturas; se trata de una técnica que consiste en inhibir el miedo para pasar desapercibido y poder luchar frente a frente con ellos. En un viaje interestelar en una nave espacial en el que viajaban padre e hijo, se produce un accidente y deben realizar un aterrizaje forzoso en el planeta más cercano. Resulta que se trata de la tierra mil años después del abandono de la humanidad, ahora convertida en uno de los entornos más hostiles del universo para el ser humano tanto por fauna, flora o condiciones climáticas. En el accidente el padre queda malherido y debe ser el hijo quien se guíe a través del planeta en una peligrosa carrera contrarreloj para conseguir resolver la situación. Aparte de los peligros inherentes del inhóspito planeta (y de una de las temibles criaturas que viajaban en la nave), padre e hijo deberán esforzarse para entenderse y poder sobrevivir en condiciones tan duras.

Bueno, lo primero que he de decir es que no me ha parecido tan mala como está siendo juzgada por toda la crítica y público. Lo mismo es que tenía tan pocas aspiraciones respecto a esta cinta que al final no me ha resultado demasiado aburrida. Y eso que tiene grandes  defectos principales, a saber: apesta a cienciología (la secta favorita de Hollywood) en cada fotograma, y la actuación del hijo de Will  Smith resulta bastante pésima. No podemos dejar de pensar en que se trata de uno de los enchufes más descarados del cine reciente, dando como resultado una labor actoral pobre e irritante. Su personaje está compungido en todo momento, preocupándose por la relación distante con su padre e intentando mejorarla. Y sin embargo, no hace más que mostrarse rebelde e ir en contra de las normas con cada decisión que toma, mostrando una incoherencia que hace que le tengamos poca empatía desde la butaca. Y la interpretación de Will Smith tampoco es que sea para tirar cohetes, con un personaje que por guión no mueve una ceja en todo el metraje (básicamente la trama gira en torno a la idea de que las emociones merman las posibilidades de supervivencia de los humanos). Nunca ha sido un actor del que tenga predilección, con lo que mi opinión no iba a cambiar viendo esta película, aunque por lo menos esta vez no se hace el graciosete.

Podría seguir enumerando más defectos (como por ejemplo, la previsibilidad de la trama) pero lo cierto es que al final de su hora y media escasa uno tiene la sensación de que podría haber sido peor. Ni el director ha hecho piruetas de guión para dejar su sello personal en esta obra de encargo, ni se han metido más minutos de los necesarios para hacer una cinta trascendente. El mensaje es pueril pero va al grano: ya que vamos camino del colapso ecológico (y con la revelación conceptual de que en un futuro los papeles de la humanidad y una revanchista naturaleza se invertirán), por lo menos que no perdamos nuestra capacidad de tener emociones como rasgo definitorio del ser humano. El diseño de producción nos aporta una visión minimalista y oriental de la tecnología del futuro, lo que no deja de ser una aportación algo original a un género tan manido por el cine.

El resultado es una cinta que se deja ver, a pesar de tantas críticas malas. Tiene lo que le pido básicamente a una película: que me haga pasar el tiempo rápidamente. No es una obra cumbre del género, ni llega siquiera al notable  (se queda en el aprobado raspado), y hay mejores opciones para ver en la cartelera, pero sirve para pasar el rato. No la recomiendo encarecidamente, pero después de ver tremendos rollos como El Hipnotista o Ahora me ves (que la reseñaré la semana que viene), al final resulta que After Earth gana en lo que a diversión sin más se refiere, sin demasiadas aspiraciones, y sirve para pasar esos ratos muertos que no sabemos qué hacer con ellos ahora en verano.

Calificación: Pasable

Lo Mejor: Con su noventa minutos escasos, que va directa al grano y no se hace pesada.

Lo Peor: Pensar que el joven protagonista haya sido elegido por ser hijo del actor principal, quien además ha escrito la historia. Que su personaje sea odiable no mejora mucho la situación, mientras que el de su padre resulta tan hierático que parece una que estemos viendo actuar a una piedra.

La vería de nuevo: No.

La Recomiendo: Para los amantes de la ciencia ficción con conflicto paterno-filial incluido y mensaje ecologista en el trasfondo.

Películas similares: Starship Troopers, Avatar, Perdidos en el espacio, Oblivion, Star Trek

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1815862/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Los Miserables

Los Miserables

Los Miserables

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Tom hooper (“El discurso del Rey“)

Guión: William Nicholson

Basado en el libro de Victor Hugo

Música: Claude-Michel Schönberg

Reparto

  • Hugh Jackman
  • Russell Crowe
  • Anne Hathaway
  • Amanda Seyfried
  • Sacha Baron Cohen
  • Helena Bonham Carter

La acción se remonta a Francia, 1815. El preso Jean Valjean acaba por fin su cautiverio de diecinueve años condenado a galeras y es puesto en libertad condicional. El guardia que ha estado encargado de vigilarle, Javert, le informa de que va a seguir estando detrás de él y va a tener que mostrar donde quiera que vaya los papeles que demuestran que sigue siendo un convicto. Tras intentar buscar trabajo sin éxito por esta razón, acaba siendo acogido de manera fraternal por el obispo de Digne, a quien le roba para acto seguido darse a la fuga. No tarda en ser capturado con todo el botín y llevado frente al obispo quien, para sorpresa suya, decide encubrirle y no delatarle. El obispo le dice que realmente Dios puede tener un plan preparado para él, con lo que le deja libre y le regala, además, un par de candelabros de plata que estarán presentes el resto de la vida de Valjean, recordándole este noble gesto de manera perpetua. En este momento, Valjean decide romper los papeles de su libertad condicional y escapar, para dejar de rendir cuentas a Javert y vivir con una personalidad falsa el resto de su vida.

Los años pasan, para encontrarnos con una fábrica de costureras y el personaje de Fantine, a quien el capataz despide simplemente por descubrir que tiene una hija ilegítima y deducir que es una mujer de moral dudosa. Da la casualidad que el dueño último de la fábrica es Valjean, que ha conseguido redimirse para acabar siendo un ciudadano respetable, gracias a haber ocultado su verdadera identidad. Tras enterarse de que Fantine ha sido obligada a prostituirse, y estar ésta enferma gravemente y al borde de la muerte, decide ocuparse de su hija, Cosette, adoptándola como si de su propia hija se tratara. Cosette está al cargo del mesonero sin escrúpulos Thénardier y su mujer, quienes a pesar del dinero que les paga su madre por cuidarla, la tienen obligada a barrer la posada y a realizar demás tareas denigrantes. Valjean le compra su libertad y la salva de la garras de los malvados hostaleros.

Mientras tanto, los caminos de Javert y Valjean se entrecruzan sin conocer la verdadera identidad de este último, pero por desgracia el primero no tarda en sospechar del segundo. La tenacidad del otrora guardián por atrapar al preso fugado es legendaria, pero la justicia acaba atrapando a otro reo fugado creyendo que es Valjean, para pasar a juzgarle en su lugar. El dilema moral de nuestro protagonista es inmenso, pero al final decide confesar para salvar al recluso inocente, lo que supone automáticamente la vuelta a la clandestinidad y a esconderse entre las sombras de nuevo. Ahora además, con su recién adoptada hija a cuestas.

Continúan pasando los años, Cosette se convierte en una atractiva jovencita. Estamos ahora en el París de 1832, con la revolución burguesa en ciernes. El joven revolucionario Marius prepara junto a sus compañeros de barricadas un levantamiento popular cuando se cruza por un momento con Cosette, siendo el flechazo entre ellos instantáneo. Marius le pide a Eponine, -enamorada en secreto de él, y que es la joven hija de los mesoneros Thénadier y criada entonces junto a Cosette- que les presente y que interceda con ella. Los acontecimientos a partir de ahora se irán precipitando, dado que Javert acecha y Valjean volverá a verse en peligro. Él y su hija deberán huir una vez más sólo que ahora Cosette ha encontrado el amor en Marius. Valjean se da cuenta y en un acto desinteresado, la noche previa a la revuelta se une a los revolucionarios para evitar que el amor verdadero de su hija sea acribillado por el ejército parisino. Es en este marco histórico y con Javert siempre pisándole los talones,  donde se alcanzará el clímax final de esta historia de amor, honor, destino y redención.

Cuando se intenta llevar grandes obras escritas al cine pasan cosas como ésta. Una joya literaria universal imperecedera, germen a su vez de una de las más aplaudidas adaptaciones al género del musical broadwaiano desde hace más de treinta años, merecía una película a la altura. Tirando de presupuesto y un gran reparto, que hiciera olvidar antiguas adaptaciones fallidas o poco notorias -en wikipedia he contado más de diez-. Por lo menos son recordables la adaptación que se hizo en 1998 con Liam Neeson, Geoffrey Rush y Uma Thurman. O la miniserie de 2000 con Gérard Depardieu y John Malkovich.

Sin embargo, la versión que tenemos entre manos se lo juega todo -o por lo menos aparentemente- a una carta. Muy arriesgado a priori lo de hacer un musical de arriba a abajo con diálogos ocasionales, una especie de ópera filmada. Digo lo de aparentemente porque al final no parecía  tan temerario hacer una adaptación directa del musical que ha triunfado en Paris, Londres y Broadway.

Y a pesar de todo el esfuerzo por hacer una de las versiones más dignas de la obra cumbre del siglo XIX francés y de algunos aciertos puntuales, como película acaba siendo tediosa y de un ritmo lento y dispar. A la cinta le sobra metraje y números musicales. La trama avanza de manera desigual; los acontecimientos en ocasiones se suceden vertiginosamente, para a continuación detenerse en seco y mostrarnos un número musical introspectivo de quince minutos que nos muestra los sentimientos del personaje de turno. Esto mata todas las posibilidades épicas del planteamiento, que podría haber contado la historia de los personajes de manera implícita a través de sus actos en el marco histórico en el que se desenvuelve, pero que al final se centra en números musicales accesorios dejándonos con la sensación de que al final están algo desdibujados, de que les faltan escenas adicionales. Algo por otro lado imposible de hacer porque hubiera alargado el metraje hasta límites insoportables.

Es decir, todo un contrasentido que solo tiene significado si nos vamos a la obra literaria o al musical original. Es aquí donde entra en juego la teoría que siempre comento sobre las desafortunadas adaptaciones de libros-películas: lo que cabe en 700 páginas, no tiene porqué caber en dos horas de metraje, ni tiene porqué ser igual de bueno. Una novela está hecha para ser leída en varios días o semanas. Hay tiempo de sobra para desarrollar descripciones, la personalidad de los personajes, realizar ensayos y disquisiciones de cualquier ámbito moral… En una película hay que recortar de donde se pueda, el metraje es lo que es, y punto. Tienes que meter en aproximadamente dos horas un planteamiento, nudo y desenlace. Todo lo que quieras decir de los personajes tiene que estar sugerido, más que narrado (o cantado, dado el caso que nos ocupa). Y además, el planteamiento tiene que atraer, y hasta que llegue el nudo no puedes irte mucho por las ramas o se corre el riesgo de perder al espectador. Por supuesto que hay excepciones de grandes películas de gran metraje estilo Lawrence de Arabia, pero realizar esas obras no están al alcance de cualquiera y, mucho me temo que Tom Hooper no es David Lean, por mucho que haya hecho El discurso del Rey. Y de la adaptación de la obra desde un musical, pasa tres cuartos de lo mismo, con la salvedad además de que en este caso tienes quince minutos de descanso entre acto y acto.

No todo va a ser malo. De los personajes sobresalen Hugh Jackman y Russell Crowe. Están inmensos, y realizan unas interpretaciones soberbias, sobre todo en el plano musical. Precisamente son los personajes más desarrollados y toda la trama gira alrededor de ellos, con lo que entendemos bien sus motivaciones, aunque algunas veces resulte inverosímil la fijación de Javert con Valjean. Anne Hathaway también está perfecta en lo poco de metraje que sale, aunque tendente a la sobreactuación. Al resto les pasa lo que he comentado antes, que les falta minutos en escena sin cantar. Por ejemplo, parece que a Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter nadie les dijo que ya no estaban en Sweeney Todd, por mucho que se esfuercen en darle el toque cómico a sus apariciones.

Otro punto fuerte de la película es el espectacular diseño de producción y la ambientación. Desde las galeras del inicio, al Paris revolucionario del siglo XIX, todos los decorados de la cinta contribuyen a darle el toque épico a la trama que los números musicales se empeñan en quitar.

Como conclusión final, la verdad es que Los Miserables deja un regusto contradictorio. Por un lado es una gran trama épica que trasciende lo argumental y habla de las grandes miserias y virtudes del hombre. El honor, el destino y la redención tanto divina como humana de nuestros actos. El problema es que precisamente, esto no es mérito de la película sino de la obra en la que se basa. Técnicamente está muy bien realizada, y hay que reconocer el mérito de las interpretaciones siempre que un actor se arriesga a poner su voz al servicio de la música. Sin embargo, para mí pesa más el tedioso ritmo de la trama y eso es un pecado que en una película no puedo perdonar, a pesar de que -dejando a parte mis prejuicios preconcebidos de algunos realizadores- suelo ser bastante condescendiente con la mayoría de películas que suelo ver, siempre que me hagan estar enganchado a la butaca sin mirar el reloj la mayor parte del metraje. Es por ello que para mí esta cinta no llega al aprobado, lo que no quita que se la pueda recomendar a más gente dado que considero que la experiencia fílmica de cada uno pueda ser distinta. Avisados estáis.

Calificación: Entre pasable y mala.

Lo Mejor: Las interpretaciones del Jackman, Crowe y Hathaway. La ambientación.

Lo Peor: Excesivo metraje. No está a la altura a nivel de ritmo narrativo.

La vería de nuevo: No

La Recomiendo: Sí; como ya he dicho, creo que a mucha gente no le importe las dos horas y pico, y que sepan valorar mejor que yo los números musicales.

Películas similares: Moulin Rouge (Combo blu_ray + DVD), Sweeney Todd [Blu-ray], El Conde De Montecristo (G.Depardieu) [Blu-ray], Oliver! (Musical de Carol Reed, 1968), Oliver Twist (versión de David Lean en DVD, 1948), Oliver Twist (versión de Roman Polansky, 2011),

Link a la banda sonora en Amazon.es: Les Miserables: Highlights From The

Link a los DVD del Espectáculo de Broadway en DVD en Amazon.es: Los miserables: El musical [DVD]

Ficha en IMDB: http://www.imdb.es/title/tt1707386/

Tráiler en You Tube (español):

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El libro de Jade – Lena Valenti

El_libro_de_jadeReseñado por Malosa.

Primer volumen de la bastante conocida Saga Vanir. Este libro, publicado en 2010, se ha convertido en la novela más vendida del género romántico en España en lengua castellana. Lleva la friolera de 50.000 unidades vendidas en nuestro país (y esto son palabras mayores en el género). Ha sido escrita por la catalana Lena Valenti, pseudónimo detrás del cuál se esconde la escritora Lorena Cabo, responsable de prensa y comunicación para la casa del libro.
El libro de Jade no es el primer libro publicado por la catalana, pero sí el que alcanzó altas cotas de popularidad y le llevó a escribir varios volúmenes más de la llamada saga Vanir.

Esta saga presenta tintes vampíricos y sobrenaturales, ligados por romances y leyendas propios de la mitología escandinava y aderezados con escenas subidas de tono con vampiros y hombres lobo (Vanirios y Bersekers, respectivamente).
A esta autora se le ha llamado la E.L. James española y ha trascendido el panorama literario español con traducciones de esta novela a varios países europeos, juegos de rol comercializados, merchandising (bebida oficial), tatuajes, una fiesta anual en torno a la saga y una guía oficial ilustrada en curso a cargo de un importante ilustrador español de MARVEL (lo cuál encuentro acertado porque las reminiscencias al cómic se hacen patentes a o largo de toda la novela). ¿Tantas alabanzas son merecidas?

En mi búsqueda de opiniones por Internet sobre este primer libro, reconozco que no he encontrado NI UNA SOLA reseña negativa. NI UNA. Me da que pensar, porque si tuviera que elegir un adjetivo para esta novela, entre buena y mala, diría que claramente me parece mala. Pero como voy a ser el único comentario en la red de esta índole, me temo que no tendré demasiada credibilidad…

Sinopsis

Eileen es una joven de 21 años con un padre que nunca le ha dado cariño, por lo que se refugia en sus dos mejores amigos, Ruth y Gabriel. Trabaja en el negocio familiar, una empresa de materiales y productos para salas de operaciones y hospitales. Pero la empresa no es lo que parece ya que su padre Mikhail no utiliza esos materiales quirúrgicos para salvar vidas. Vanirios y Berserkers, seres sobrenaturales creados por los dioses para proteger a los humanos, están siendo secuestrados, torturados y aniquilados.

CalebYAileenCaleb, el líder vanirio de su clan, quiere venganza y persigue a Mikhail. Le localiza y secuestra a Eileen convencido de que ella es cómplice para así interrogarla y destapar a los demás responsables de la carnicería que se está haciendo con los de su especie.
Pero Eileen no sabe nada y cuando Caleb se da cuenta de su error con ella se arrepiente terriblemente. ¿Pero será tarde para que Eileen le perdone?

Opinión personal

Lo primero, no entiendo por qué dicen que esto es una novela para adultos. ¿Porque tiene sexo explícito? A mí el argumento y la forma de relatar la historia me hacen encuadrarla en el género juvenil de cabeza. Creo que es un libro para jóvenes lectores (que no adolescentes, por la cantidad de escenas subidas de tono que hay), con edades entre 20 y 30 años como mucho.

Lo segundo, no entiendo la unanimidad de la crítica con esta novela y esta saga. Mis razones:

  • Historia increíble en el sentido malo de la palabra. Que no hay quien se la crea, vamos. Y no sólo porque construya una historia de amor idílica a partir de una agresión, sino porque sustenta una relación adulta en el puro instinto animal. Nos la quieren vender como el Romeo-Julieta del S.XXI y no es así. Y además a lo largo del libro se “disculpa” al responsable de la agresión (Caleb) y se le presenta como el hombre más honesto de la tierra. Vamos hombre…
  • Personajes más planos que un folio: Eileen (o Aileen, el auténtico nombre de la protagonista y que descubre avanzado el libro. Tela con la originalidad), guapísima (con su 90-60-90 y sus ojos lila tiene a todos los personajes babeando), divinísima, listísima, fuertísima, con muchísimo carácter y super buena de sentimientos. Caleb, macizorro, sobreprotector, rozando el machismo en sus actos pero se le perdona porque es taaan bueno y taaan honrado en el fondo…As, el abuelo perfecto, atlético, super tolerante con todo lo que hace su nieta y siempre aceptando de buen grado todo y estando en su papel. Podría seguir pero mejor paro. Es decir, cero matices en los personajes y cero defectos, excepto en el caso de Caleb.
  • Faltas de ortografía y gramaticales. Por Dios, ni siquiera esta vez se puede justificar el hecho por la traducción (a menos que originariamente esté escrito en catalán, claro). Frases como “ves para allá” hacen que me duelan los ojos. Vete para allá o ve para allá pero no ves.  Que una escritora profesional cometa estos errores me hace bajarle puntos a su novela de forma inmediata. Y además, ¿es que antes de pasar un libro por la imprenta no se revisa? Vergonzoso…
  • Originalidad nula: Vale que este género está super explotado y es difícil salir con algo  nuevo, pero el recurso de la eterna lucha entre el hombre lobo y el vampiro está más visto que el TBO. Y el tema de la hibridación entre especies ya lo habíamos visto también, en concreto en la saga cinematográfica de Underworld (claramente inspiración de Lena Valenti para escribir esta serie de libros). Además, ¿Por qué lo lía tanto? Con el pretexto de poner a los Vanirios y Berkesers como buenos tiene que remarcar que los vampiros y hombres lobos son malvados, no dándose cuenta de que las diferencias que se aprecian entre todas estas razas son mínimas. Vamos, que podía hablar de 2 especies y no de 4.

En aras de la objetividad tengo que nombrar sus aspectos positivos, que los hay, aunque en mi opinión insuficientes para considerar ésta una buena novela:

  • Personajes secundarios interesantes. Y además bien esbozados. No cuenta mucho de ellos (a excepción de Daanna) pero los perfila con el suficiente halo de misterio como para querer saber más sobre los mismos. Y esto la autora lo hace bien y aprovecha el tirón dedicando sus libros posteriores a los secundarios planteados en la primera entrega. Tal es el caso de Ruth (la amiga de Eileen) y Adam (Berseker de la manada de Aileen). Muy interesante me parece también el personaje de Gabriel, que parece el único humano auténtico en toda esta horda de criaturas sobrenaturales (creo que la autora le dedica el cuarto volumen de la saga). Me parece además que el hecho de cambiar a los protagonistas de los posteriores libros es un acierto, ya que alargar más la historia de Eileen y Caleb hubiera resultado un error.
  • Los encuentros sexuales de los protagonistas me parecen sobresalientes. Ahora que ya he leído un poco más de erótica puedo afirmar que las escenas hot que aparecen en este libro de Lena Valenti son las mejores que he leído. Derrochan fuerza, pasión y por supuesto lujuria. Un 10 en este aspecto. Lo que no me parece tan acertada es la profusión de las mismas. Habrá unas 5 ó 6 (con amplia descriptiva cada una). Dos de ellas las entiendo y van acordes a la trama. Incluso tres. Pero las restantes son gratuitas y están más que nada para calentar al personal. Lo cual pues bueno…será adecuado o no en función del objetivo que persigas con esta novela. A mí desde luego me sobraron.
  • Entretener, entretiene. Eso no se le puede negar. Nos mete de lleno en un mundo fantástico repleto de criaturas mitológicas y con grandes dosis de acción, sexo, sangre e incluso romanticismo. Aunque la historia me resultó un poco densa (casi 600 páginas para este libro se me antojaron excesivas) no se puede decir que sea aburrida y esto es algo bueno y que no consiguen todos los escritores.

En resumen, pues…ni fu ni fa. Más bien fu que fa. Novela paranormal y más juvenil que otra cosa, con bastante sexo y poco calado. La primera de una saga que para mi gusto podría haber sido remarcable si se hubiera hecho mejor.

Por qué decidí leerlo: No me sonaba de nada, pero en un artículo del diario El País hablaban de ella y de otras tantas por el furor de la erótica y su formato me llamó la atención.

Lo mejor: Los secundarios, el sexo y el mundo mitológico en el que encuadra la historia.

Lo peor: Casi todo lo detallado punto por punto arriba. Personalmente, los errores ortográficos y gramaticales en una escritora profesional.

¿Volvería a leerlo?: No, ni hablar. Como mucho me leo el segundo de la saga y lo dudo.

¿Lo recomendaría?: Jóvenes aficionados a la erótica y lo sobrenatural. Pero sin grandes expectativas ni exigencias.

Link al libro en Amazon.es

Libro De Jade, El – Saga Vanir I

Otros libros del estilo que podrían gustarte (al no estar reseñados aún incluimos links a Amazon.es)

El libro de la sacerdotisa (Lena Valenti)
Cazadores oscuros (Sherrilyn Kenyon)
El rapto de la Bella Durmiente (Anne Rice)

Malosa

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Película – El Hobbit, un viaje inesperado

El-Hobbit_poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Peter Jackson (Trilogía El Señor de los Anillos, The Lovely Bones, King Kong, Agárrame esos fantasmas, Criaturas Celestiales)

Guión: Fran Walsh, Philippa Boyens, Peter Jackson, Guillermo del Toro

Basada en el libro “El Hobbit” (J.R. Tolkien)

Música: Howard Shore

Reparto

  • Martin Freeman
  • Ian McKellen
  • Richard Armitage
  • Ken Stott
  • Andy Serkins
  • Hugo Weaving
  • Cate Blanchett
  • Christopher Lee

Mucho se había hecho esperar esta historia previa de los acontecimientos contados en El Señor de los Anillos. Por esa lógica interna que rige los destinos monetarios de los proyectos que se llevan a cabo en Hollywood, la adaptación del Hobbit se ignoró hace unos años y se estrenó directamente la historia cronológicamente posterior escrita por Tolkien. Eso se notó en el nivel de madurez de la obra, puesto que el Señor de los Anillos es una historia épica que narra la lucha eterna entre el bien y el mal, mientras que el Hobbit es un cuento infantil que hace apología de la aventura y de los mundos que hay por descubrir más allá de nuestras fronteras interiores.

Ya pasó en 1977 con la Guerra de las Galaxias. El estudio cinematográfico que financia los sueños de los creadores pasa por alto las historias previas surgidas de la imaginación para centrarse (y con razón la mayoría de las veces) en las historias más jugosas que puedan dar más juego en taquilla. Es así como directamente se rodó el Episodio IV y nos metieron de lleno en una rebelión intergaláctica sin saber (ni falta que hacía) quién era padre de quién ni cuando se pasó al lado oscuro. Estos detalles de intrahistoria son los que enaltecen una película al crear un universo argumental cuya gracia está en imaginarlo implícitamente, más que mostrarlo explícitamente. El pasar de puntillas sobre estos detalles enriquece la trama y el carácter de los personajes.

Sólo cuando un estudio tiene una crisis de ideas acuciante y le puede la avaricia de la taquilla, es cuando vuelve sobre sus pasos y recicla historias ya contadas. En el caso del Hobbit, la gracia hubiera estado en rodarla antes que el Señor de los Anillos, la aventura como preludio de la épica. Pasar de puntillas sobre un anillo que se encuentra por casualidad, plantear a lo largo de varias entregas la importancia de un objeto como icono de la lucha del bien contra el mal, y acabar en clímax in crescendo haciendo desaparecer ese símbolo para siempre.

Es por eso que El Hobbit sabe a poco. Nos deja esa sensación de que es más de lo mismo, de que repite situaciones que nos gustaron anteriormente (vemos otra vez a Elrond, Saruman, Galadriel, Gollum; tiene el buen gusto de mostrarnos a Frodo y a Bilbo tal y como los vimos justo antes de que se formara la Comunidad del Anillo; la banda sonora nos traslada en momentos clave a las películas anteriores), pero que por muchos eventos que ocurran, no van a ser tan relevantes ni tener trascendencia como lo que vendrá después.

Vaya por delante que la trilogía anterior no me apasionó, ni entiendo ese entusiasmo que aunó a crítica y público (por una vez) culminando en una montaña de premios. Me gustó cómo se desarrolló el fenómeno, y me pareció bien su desenlace, pero visto con una cierta distancia crítica, desde la barrera. Reconozco que El Señor de los Anillos tenía una manufactura impecable, personajes carismáticos y una gran historia detrás, pero no me llegó al alma como a la mayoría de espectadores. Mi crítica principal es su excesivo metraje, el querer trasladar a la pantalla todo lo que ocurre en 1000 páginas, y eso no es posible. Son lenguajes artísticos distintos. Complementarios entre sí, pero diferentes en el tempo y ritmo narrativo. Y ese epílogo de El Retorno del Rey de más de tres cuartos de hora después del clímax final, me acabó de rematar.

Como Malosa ya reseñó el libro en su momento, el argumento ya es mayoritariamente conocido. Un hobbit, Bilbo Bolsón, habitante de la Comarca en la Tierra Media, recibe la visita de un mago conocido como Gandalf. Esa misma noche, inesperadamente irrumpen en su casa uno tras otro 13 enanos que se acomodan en su hogar y acaban con sus vituallas, sin saber muy bien porqué, hasta que empiezan a discutir el propósito de su reunión. El motivo es recuperar el antiguo reino perdido de los enanos, que años atrás fue invadido por un dragón atraído por sus inmensas riquezas, expulsando a los legítimos habitantes y condenándolos al destierro. Para el diminuto personaje, la aventura y el enfrentamiento con dragones no forma parte de su modo de vida, pero pronto se arrepiente y decide dar un vuelco a su tranquila existencia y es cuando arranca una historia que parece que no podrá ser contada en el metraje habitual, con lo que, para alegría de los productores, continuará durante dos entregas más.

La película la se ha estrenado en 3D (que es como la vi), con lo que flechas y bolas de fuego volarán hacia la pantalla para justificar el desembolso pecuniario que realizan los espectadores, aunque creo que la podría haber visto en normal sin perderme gran parte de la magia. Lo que no recomiendo para nada es realizar el desembolso adicional que supone verla en 48 fps (frames per second, o fotogramas por segundo, el doble de lo habitual). Una nueva técnica que se supone que aporta más realismo al acercarse a la visión humana, y que permite ver con toda claridad hasta los defectos del maquillaje de los protagonistas. Mi impresión es que toda la película me la pasé con la sensación de que estaba rodada a cámara rápida, como revolucionada (igual que los videos caseros de ataño), e incluso hasta el doblaje de las voces estaba desacompasado. Las opiniones son para todos los gustos (hay quien dice que uno se acaba acostumbrando a los pocos minutos) pero la polémica está servida. Para mí esto desmerece mucho la labor del encargado de la fotografía del filme.

Las interpretaciones las vi algo forzadas, sobre todo en el desigual caso de Martin Freeman, que en algunas escenas parece no saber qué hacer con las manos. En otras ocasiones, sin embargo, lo hace realmente bien al aportar una dignidad a su papel que me gustó mucho, realmente cae simpático. Tanto, que no parece el mismo personaje repelente que luego heredará Ian Holm en las siguientes entregas (a ver si es verdad que el anillo único puede cambiar a las personas… umm…). El Dr Watson de la contemporánea versión de Sherlock Holmes me gusta más como hobbit que el resto de versiones de los habitantes de la Comarca.

Los mejores momentos los encontramos en el inicio de la historia, con flashbacks que narran los sucesos pasados sobre los que se sustentará la trama, al igual que ya hacía Jackson con cada una de las películas de El Señor de los Anillos anteriores. Otra escena reseñable es la de la pelea de acertijos con Gollum, y la lucha de montañas con los protagonistas atrapados en un acantilado. Esta escena, que no estaba en el libro y que proporciona cierta perplejidad a los puristas de Tolkien, supone la culminación de la aventura en estado puro, viendo como nuestros héroes no pueden sino ser meros espectadores de la pelea. Otra licencia que se toma Jackson con respecto a la novela es la de la figura de un nuevo Orco Pálido, visto por la necesidad de rellenar metraje y enemigos adicionales antes de que el dragón Smaug tome un papel más protagonista en las sucesivas secuelas.

Entre los peores momentos encontramos aquellos que están sacados directamente de la novela, como por ejemplo el de las canciones, ya que creo recordar que cada dos páginas los enanos se ponían a cantar como si de un musical en plena Tierra Media se tratase, algo que me enojaba y me hacía perder el interés por la trama de lo que estaba leyendo. Si bien en la película no ocurre más que un par de veces al principio, el temor de que sea algo que se repita con más frecuencia sobrevuela la película.

En resumidas cuentas, esta primera parte del Hobbit nos ofrece un cierto alivio por pensar que podría haber sido peor, aunque sea más de lo mismo pero con un tono más ligero que la anterior trilogía. No nos quita la sensación de relleno artificial para adulterar una ración que se ha convertido por arte de magia en tres, pero tampoco malogra el universo de una historia previamente contada y elevada a la categoría de mito instantáneo (como sí pasó con las trilogías galácticas). Aunque esté totalmente enfocada para los adictos enganchados a la épica de Tolkien que se quedaron huérfanos tras El Retorno del Rey, y que quizá no logre calmar su síndrome de abstinencia por completo.

Calificación: Entre Entretenida y Pasable

Lo Mejor: Volver a este mundo después de tantos años. La introducción inicial ya habitual en Jackson a la historia. El encuentro por primera vez con el anillo que tanta lata dará después, y la pelea de acertijos. La lucha de montañas inédita en la novela.

Lo Peor: Los momentos musicales con las canciones de los enanos. Su metraje excesivo, como en toda la saga.

La vería de nuevo: Espero que no, antes debería volver a ver la anterior trilogía.

Lo Recomiendo: Para fanáticos empedernidos (y no tan empedernidos) de Tolkien. Para el resto, la recomiendo pero con la coletilla “consúmase con moderación bajo su responsabilidad”.

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Ficha en IMDB: http://www.imdb.es/title/tt0903624/?ref_=fn_al_tt_1

Tráiler en You Tube (español):

Películas similares: Trilogía anterior del Señor de los Anillos; Éragon; Harry Potter y la Piedra Filosofal; Harry Potter y el prisionero de Ázkaban; Las Crónicas de Narnia; Las Crónicas de Spyderwick; Willow; La Historia Interminable; Legend… La verdad es que las adaptaciones de Tolkien por Peter Jackson representan la cima del género, que en los 80 tenía buenos representantes y que después sólo ha conocido malas imitaciones.

Libros similares: Básicamente todas las películas que he nombrado en el apartado anterior están basadas en libros (y comentadas en el blog). Los dragones de Éragon y sus continuaciones (Eldest, Brisingr y Legado), de Christopher Paolini. Las 4 partes de Las Crónicas de Narnia (El león, la bruja y el armarioEl príncipe CaspianLa travesía del viajero del albaLa silla de plata), de C.S. Lewis. Las sagas de Harry Potter (Harry Potter y la piedra filosofalHarry Potter y la cámara secretaHarry Potter y el prisionero de AzkabánHarry Potter y el cáliz de fuegoHarry Potter y la orden del FénixHarry Potter y el misterio del príncipeHarry Potter y las reliquias de la muerte), de J.K.Rowling. La Historia Interminable (Michael Ende). Las crónicas de Spiderwick,  por Tony DiTerlizzi y Holly Black.

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