Archivo de la categoría: Película – Thriller

Película – Perdida

perdida poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Gone Girl

Año: 2014

Director: David Fincher (Seven, El club de la lucha, La Red Social, El curioso caso de Benjamin Buton, Millenium)

Guión: Gillian Flynn

Basado en el libro Gone Girl, de Gillian Flynn

Música: Trent Reznor, Atticus Ross

Fotografía: Jeff Cronenweth

Reparto

  • Ben Affleck
  • Rosamund Pike
  • Neil Patrick Harris
  • Tyler Perry
  • Carrie Coon
  • Kim Dickens
  • Sela Ward

Ante nosotros tenemos la última película de David Fincher, convertido en realizador de culto por sus sobresalientes y personalísimas películas, y uno de mis favoritos del panorama actual. Ya he reseñado varias de sus películas aquí y la verdad es que algunas de ellas han alcanzado la categoría de obras maestras instantáneas (La Red Social), otras han supuesto la demostración de la maestría en el género suspense-policíaco (Los hombres que no amaban a las mujeres) y otras han levantado tanto perplejidad como admiración en su estreno (El club de la lucha). También hay algunas películas de Fincher que te dejan con un sabor de boca agridulce, por la complejidad de la trama o del planteamiento narrativo como por su resolución, dejándote sin saber que pensar una vez se encienden las luces de la sala y siendo necesario reposar lo visto por lo menos un par de días. Pasó con Zodiac (2007) y pasa también con ésta, cintas en las que a primera vista no hay demasiada complejidad argumental pero que conforme avanza el metraje, los detalles se acumulan y los matices pueden llegar a pasar inadvertidos, mientras nos esforzamos por asimilar la información que nos ofrece el realizador.

En este caso, David Fincher ha optado por adaptar la sorprendente novela de Gillian Flynn sin modificar el planteamiento principal y la estructura argumental de la misma. Para poder trasvasar los giros argumentales al lenguaje cinematográfico, ha sido la misma escritora la que se ha reservado las funciones de guionista de la cinta, con lo que nos garantizamos de esta forma que la película no traicionará los principios del libro, a diferencia de lo que suele ocurrir en la mayoría de los casos.

Es el día en que se cumple el quinto aniversario de boda de Nick y Amy Dune. Al llegar a casa Nick ve que hay muebles rotos pero ni rastro de su mujer, lo que supone indicios de secuestro. Inmediatamente notifica a la policía el asunto y en las pesquisas iniciales los inspectores observan una actitud poco usual en el marido, así como escaso conocimiento sobre la vida social de su mujer. A través de flashbacks empezamos a ver que no se trataba de un matrimonio modélico y que los problemas financieros y de confianza acechaban a la pareja, y pronto el asunto se convierte en dominio público. Las distintas televisiones, los programas de entrevistas, las redes sociales y los foros de Internet se convierten en el sitio propicio para que la opinión pública diseccione a la aparentemente feliz pareja y juzgue a Nick como el posible culpable de la desaparición de su esposa. Pronto empezará a sobrevolar la acusación de homicidio sobre el marido mientras los giros argumentales se suceden uno tras otro para llevarnos a un final sorprendente e inesperado.

Comentaba que la cinta te deja un sabor agridulce al salir del cine, y es que uno no sabe que pensar una vez acabada la proyección. Lo que durante buena parte de la trama se nos presenta como una película de intriga y suspense al más puro estilo Hitchcock, con un protagonista que oscila a los ojos del espectador entre la culpabilidad y la inocencia absoluta, en un determinado momento el argumento da varios giros inesperados para cambiar el tono de misterio y hacerlo más inverosímil si cabe. Éste es para mí el mayor defecto de la película: la sorpresa de guión se hace demasiado pronto y con bastante metraje por desarrollar. Si en la obra maestra de Hitchcock, Vértigo, el personaje de Kim Novak optaba por explicar por carta la gran sorpresa de la película (en un monólogo interior que sólo servía como guiño y aclaración al espectador), esta revelación argumental se hacía en el último tercio de la película y a partir de ahí todo iba cuesta abajo y sin frenos. Sin embargo, aquí Fincher nos revela el gran secreto demasiado pronto, en la mitad de la trama. Hecho con la intención de no desviar la atención en los giros argumentales y centrarnos más en las reflexiones acerca del matrimonio y del nivel de conocimiento que tenemos de nuestra pareja; o en las disquisiciones acerca del poder de la opinión pública, y de la capacidad de juicio que tenemos las personas de a pie basada el bombardeo de información y confusión que suponen las redes sociales en nuestras vidas. El poder que tiene un programa de televisión que da opinión sesgada de las noticias, una sonrisa nerviosa captada en un pequeño instante de bombardeo fotográfico, o un selfie en un momento poco apropiado, son elementos que confunden a las masas e inducen a la formación de opiniones erróneas (y alimentado con nuestra insana costumbre de prejuzgar sin conocimiento).

El problema es que llega un momento en que todas las sorpresas de guión pecan de inverosímiles conforme va pasando el metraje y no se resuelve la trama. Mostrándonos un exhaustivo nivel de detalle en la investigación policial de la esposa desaparecida, cuesta creer luego todo lo que ocurre sin que queden flecos sueltos en el argumento, por el citado interés de Fincher de centrarse en otras reflexiones. Es decir, que a la cinta le sobran minutos y le falta capacidad de resolución. Si se centrara un poco en su tono, quizá funcionaría mejor como cinta de thiller en vez de perderse en el melodrama. Y ni la hierática pose de Ben Afleck, que le servía para el papel que hacía en Argo, le ayuda aquí a remontar la película en un papel de marido abrumado por las circunstancias. Al menos se salva la banda sonora, que desborda de intriga momentos puntuales (demasiados) de la cinta.

Calificación: Entretenida/pasable

Lo Mejor: La sorpresa argumental de la cinta

Lo Peor: Que esa sorpresa ocurre demasiado pronto

La vería de nuevo: Sí, pero sólo para ver si mi impresión inicial estaba equivocada.

La Recomiendo: Sí

Películas similares: Zodiac, Lo que la verdad esconde

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2267998/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – El niño

El niño poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: El niño

Año: 2014

Director: Daniel Monzón (El corazón del Guerrero, Celda 211)

Guión: Daniel Monzón, Jorge Guerricaechevarría

Música: Roque Baños

Fotografía: Carles Gusi

Reparto

  • Luis Tosar
  • Jesús Castro
  • Eduard Fernández
  • Sergi López
  • Mariam Bachir
  • Bárbara Lenie
  • Ian McShane
  • Luis Motilla
  • Jesús Carroza
  • Mousa Maaskri

Como suele pasar con las películas producidas por determinado grupo audiovisual español, de vez en cuando tenemos una avalancha mediática del último gran bombazo del cine español, siempre carente de grandes taquillazos que destaquen por sí mismos. En esta ocasión, el ex-crítico de cine Daniel Monzón sigue puliendo su estilo y mejorando su obra con este thriller policíaco de sugerente trasfondo. Con una mediocre inicial ópera prima (El Corazón del Guerrero), deslumbró a propios y extraños con la fabulosa “Celda 211” (pura intriga carcelaria con algún altibajo en su ritmo pero que en general rindió a niveles muy altos de calidad). Ahora tenemos esta incursión en el mundo del narcotráfico sureuropeo/norteafricano con persecuciones policíacas al más puro estilo Hollywood (salvando las distancias, no hay que pedir peras al olmo) y con un plantel de actores que aprovecha las mejores interpretaciones de veteranos consolidados (Luis Tosar, Eduard Fernández), recupera algún exiliado del cine francés (Sergi López) y brinda la gran oportunidad a jóvenes noveles y desconocidos (Jesús Castro). Y a mí que no me apasiona demasiado el cine español por su falta de acierto a la hora de combinar el cine de género con temas exclusivamente patrios (ya comenté que solo Amenábar y pocos más consiguen trascender las tramas bizarras y ofrecer entretenimiento que arrastren a la gente al cine), he de decir que en muchos momentos “El Niño” sabe dar en la tecla para cautivar con la mezcla de imágenes, argumento y personajes. Por fin se usa de una vez historias reconocibles sacadas de nuestros periódicos, para envolver una intriga con las dosis de acción justas sin decaer en su atractivo (¡y que no se queda a medio camino como las cintas de Enrique Urbizu y su “No habrá paz para los malvados”!).

El estrecho de Gibraltar, el punto más al sur de la península ibérica es una encrucijada de narcotráfico y contrabando donde se juntan dos continentes y tres países distintos (España, Reino Unido y Marruecos). Desde el punto de vista de un policía y su compañera, vemos la labor de los agentes de aduanas por frenar el trabajo de las bandas organizadas que operan al más alto nivel, así como de los trapicheos iniciáticos de todos aquellos jóvenes que buscan dinero fácil. Es aquí donde tenemos a un ambicioso chaval del sur apodado “El Niño”. Con su moto naútica, le encanta recorrer a diario las aguas del estrecho que separan los dos continentes sólo por diversión. Siendo consciente de su habilidad para moverse por estas zonas extremadamente vigiladas, decide hacer del contrabando su modo de vida y junto con un amigo (“El Compi”) se alía con un joven marroquí (Rachid) que les pone en contacto con las mafias del norte de África que controlan todos los movimientos de hachís. Lanchas rápidas y helicópteros de la policía, contrabando y narcotráfico, traiciones y engaños, doble juego e infiltrados… y sobre todo la joven hermana de Rachid, Amina, que fascina al Niño y le da motivos para que éste piense que, por una vez, quizás las cosas no sean un juego y merezca la pena pensar en un futuro más estable y menos peligroso.

La mayor gracia de esta “El Niño” es su habilidad para coger unos escenarios exóticos pero a la vez cercanos, y usarlos como trasfondo argumental que reviste de romanticismo al conjunto. Son habituales los momentos en los que la cámara se recrea con el paisaje en segundo plano, ya sea con el peñón al fondo, la zona portuaria, las aguas calmadas del estrecho que son el punto de encuentro entre un mar y un océano, o la pintoresca puerta al continente africano que es Marruecos. Todo ello con el oportuno simbolismo que supone la confluencia de dos mundos separados por pocos kilómetros. Ya se abordó este tema con la novela de Fernando Lalana “Morirás en Chafarinas” y su decente adaptación cinematográfica, donde teníamos una intriga cuartelaria en Melilla con los ingredientes exóticos adecuados para cautivar al lector. Ahora Daniel Monzón nos da esto y más, revisado con una puesta al día de la problemática del tráfico de drogas marroquí actual, el contrabando de Gibraltar, las porteadoras de la frontera con Ceuta, el desempleo español…

La verdad es que lo que tenemos delante es una buena muestra de género, aunque el mayor defecto que le veo es que en algún momento del metraje la cinta se va por las ramas y renquea un poco en su desarrollo argumental. De los 130 minutos se podría haber recortado una buena parte mejorando con ello el ritmo. Las persecuciones en lancha se quedan algo diluidas tras la adrenalina inicial y se echa en falta algo más de presupuesto para los fuegos artificiales, aunque Mozón lo suple muy bien con destreza cinematográfica (el derribo del helicóptero y su punto de vista interior en vez de exterior).

En el capítulo actoral, decir que tenemos un festival de interpretaciones. Tenemos a un Tosar totalmente creíble a pesar del (o gracias al) peluquín que le ha crecido, que nos demuestra que es un todoterreno capaz de hacernos creer que es un maltratador, un reo de voz rasgada, un conserje psicópata o un policía curtido. Junto a él, un debutante sin experiencia previa que se lleva la otra parte de los planos de la película: Jesús Castro, quien se revela como un auténtico Paul Newman patrio con pendientes de macarra, mirada glacial y boca torcida incluidos. La única parte negativa que achaco es la del marcado acento andaluz necesario para su personaje pero que le hace al espectador perder comba en los diálogos. Los otros veteranos del cine español, Sergi López y Eduard Fernández, también elevan el nivel de la cinta (ya era hora de recuperar al actor catalán autoexiliado en el cine francés para buenos papeles). Ambos echan chispas en sus duelos cara a cara con Tosar, sobre todo Fernández. Y tanto las chicas (la española y la marroquí) como el resto del reparto están a la altura de la historia que se nos ofrece.

En definitiva, buena muestra de por dónde deben ir los tiros en los thriller españoles, aunque habría que ir puliendo la manera de resolver las tramas: el planteamiento y nudo están más o menos bien, y el desenlace debería ir más al grano. Los personajes son lo suficientemente profundos como para que en momentos nos identifiquemos con ese ratero buscavidas al margen de la ley, pero que busca redimirse; o el policía que se debate entre el idealismo y la amistad. Bastante recomendable, a pesar de la publicidad incesante que tendremos en semanas venideras.

Calificación: Buena.

Lo Mejor: El inteligente uso de la trama para crear un thriller inusual en nuestro país, combinado con paisajes bien fotografiados y el trasfondo exótico que se le da al conjunto. Actores bien aprovechados, tanto los consolidados como los nuevos fichajes.

Lo Peor: En algún momento el metraje y la duración se van de las manos. El exagerado acento andaluz que impide seguir algunos diálogos.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí.

Películas similares: Morirás en Chafarinas, Celda 211, No habrá paz para los malvados, Grupo 7

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2093990/combined

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Película – Lucy

Lucy poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Lucy

Año: 2014

Director: Luc Besson (Nikita, El quinto elemento, Arthur y los Minimoys)

Guión: Luc Besson

Música: Éric Serra

Fotografía: Thierry Arbogast

Reparto

  • Scarlett Johansson
  • Morgan Freeman
  • Amr Waked
  • Choi Min-sik

Suele ser habitual que la mayoría de mis reseñas tengan una alta puntuación. Esto se debe al sesgo que supone ir al cine eligiendo de antemano las películas que más me llaman la atención, junto con las revisiones de cintas que me gustaron en su día y que creo que merecen la pena recordar. Quizá en eso me diferencio de mis compañeros de blog, quienes leen con avidez todo tipo de géneros (aunque tengan sus preferencias, eso está claro) y son totalmente críticos y objetivos con las obras que se atreven. Por eso, resulta fuera de lo común que una cinta que me atrajera desde el trailer me acabe decepcionando de esta manera, y eso es lo que me ha pasado con Lucy. Luc Besson nunca me ha llamado la atención a pesar de que Nikita o “León, el profesional” sean buenos ejemplos de cintas con mujeres de armas tomar como protagonistas, lo que siempre se agradece. Y en esta ocasión ha contado con una sobreestimulada Scarlett Johansson, que lo mismo se atreve con papeles dramáticos de chica corriente (estaba fabulosa en “Lost in traslation”) o que demuestra que no tiene complejos con el género de acción (“Los Vengadores”, “Capitán América”). Pero ver el desastre en que va derivando “Lucy” desde los primeros momentos hace pensar que a Besson se le da mejor su papel de guionista en sus incursiones en el género (Taxi, Transporter, Venganza) que el de realizador.

Lucy es una joven estudiante occidental en Taiwan a la que una organización mafiosa la obliga a transportar una nueva droga dentro de su estómago. Pero la bolsa se abre y su organismo empieza a absorber la sustancia. El sorprendente efecto que causa esta situación es que su cerebro sufre una transformación y Lucy empieza a desarrollarlo por encima del 10% al que la humanidad está acostumbrada a usarlo normalmente. Aprendizaje exponencial, agudización de los sentidos y control de la materia son algunas de las nuevas capacidades que adquirirá Lucy. El profesor Samuel Norman lleva años investigando la teoría de lo que sucedería si el ser humano aprendiese a usar su cerebro por encima del nivel normal del 10%, y cuando Lucy se ponga en contacto con él para explicarle lo que la ha pasado, tendrán la oportunidad de estudiar los efectos prácticos de algo que hasta ahora solo era la formulación de una teoría. Al efecto contrarreloj de que no se sabe lo que ocurrirá cuando Lucy alcance el 100% de su capacidad cerebral, se une el hecho de que la organización criminal que colocó la sustancia en el interior de la protagonista buscará recuperar su mercancía sin importar lo que la pase a Lucy.

Con el pretexto de que la ciencia lleva años sugiriendo la posibilidad de que la capacidad del cerebro humano esté siendo infrautilizada, Luc Besson nos propone una incursión en el thriller de acción y ciencia ficción que nos prometía a una superheroína como protagonista absoluta, y a Scarlett Johansson como excelente elección. Tiros, persecuciones y desafíos a las leyes de la física parecían las cartas de presentación del filme. Sin embargo, ni siquiera la actriz es capaz de remontar una cinta que es decepcionante desde el principio, con los trucos baratos de narración que nos presenta Besson. Esa técnica de intercalar imágenes de documentales de ciencia y naturaleza mientras la protagonista está a punto de caer en la trampa de los mafiosos taiwaneses, o mientras Morgan Freeman imparte sus conferencias sobre la capacidad cerebral humana me parecieron artificiosas y falsas. Como si considerara que el espectador usa un nivel ínfimo de su capacidad mental, y por ello refuerza su narración con imágenes accesorias e innecesarias. Ya comenté en mi anterior reseña cómo me gusta la manera en que Christopher Nolan apela a la inteligencia de sus espectadores, obligándoles a pensar; pues bien, parece que aquí Besson hace lo contrario al considerar que necesitamos ayuda adicional para entender el planteamiento de la película. Y las referencias a la primera homínido que evolucionó la raza humana y que los científicos llamaron como a la protagonista de la película son tantas y tan toscas como el resto de la trama; algo que hubiera funcionado como metáfora sutil acerca de la evolución humana que propone la cinta, pero que resulta cansino verle dar vueltas una y otra vez sobre el mismo detalle.

Pero lo peor de “Lucy” es que sus defectos no se limitan sólo a eso. A pesar de su escasa hora y media de metraje, el ritmo se resiente continuamente por lo poco efectivas que son las escenas de acción (la persecución en el coche de policía es bastante sosa); lo poco verosímil de algunas situaciones, que apelan al sentimentalismo barato (el momento de la llamada a su familia en mitad de un quirófano); y, sobre todo, la deriva filosófica de su tercio final que supone una de las peores conclusiones de una película que haya visto nunca. Una especie de acercamiento al final sorprendente e inexplicable de “2001: una odisea en el espacio”, pero que resulta un insulto que ambas cintas se intenten equiparar. Si la inmortal película de Kubrick ya se estableció como la obra definitiva acerca de los niveles de la evolución humana, ¿para qué se empeña Besson en hacerle un plagio en una cinta de acción?

Como ya he dicho, ni la siempre adecuada Johansson (y de hecho aquí está más que correcta) hace remontar una película tan fallida como ésta, que no funciona como cinta de acción, ni como cinta de ciencia ficción, ni de filosofía evolutiva. Tampoco consigue nada Morgan Freeman, más anodino aquí que en otras muestras de su filmografía. Sólo tiene algo de gracia al principio el toque oriental de los villanos taiwaneses, que nos retrotrae al violento cine coreano actual y de otros países del entorno. Pero en el momento en que se obcecan con la persecución a toda costa de la persecución de la protagonista, se pierde el interés y la -poca- credibilidad que daba la cinta a estas mafias taiwanesas, para caer en la misma espiral de absurdez que inunda el final de la película.

Calificación: Mala

Lo Mejor: Scarlett Johansson siempre será Scarlett Johansson. Merecería algún papel más protagonista de acción para seguir demostrando sus dotes actorales todo terreno.

Lo Peor: Casi todo, pero me quedo con las irritantes imágenes accesorias para reforzar determinados momentos de la narración, y con la manía de explicar el origen del nombre de la protagonista.

La vería de nuevo: No

La Recomiendo: No

Películas similares: El quinto elemento, Wanted

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2872732/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – El Truco Final (el prestigio)

el truco final el prestigio poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Prestige

Año: 2006

Director: Christopher Nolan (Memento, Batman Begins, El Caballero Oscuro, Origen, Interstellar)

Guión: Jonathan Nolan, Christopher Nolan

Basado en el libro The Prestige, de Christopher Priest

Música: David Julyan

Fotografía: Wally Pfister

Reparto

  • Hugh Jackman
  • Christian Bale
  • Michael Caine
  • Scarlett Johansson
  • Piper Perabo
  • Rebecca Hall
  • Andy Serkins
  • David Bowie

Con la reseña de esta película me sumerjo de lleno en el mundo del que para mí puede que sea el mejor director mainstream del panorama cinematográfico actual, Christopher Nolan. Este puesto puede que sea compartido a veces por David Fincher, quien también me gusta mucho y del que ya llevo unas cuantas revisiones de su obra (El Club de la Lucha, La Red Social, Millenium). Sin embargo, la predilección que profeso por Nolan es especial. Sus películas suelen ser cine de evasión, con acertadas incursiones en el género puro de acción y aventura, como en la saga Batman o la genial “Origen”. No fui de los primeros que fue a ver “Batman Begins” al cine, y cuando me hablaron bien de ella reconozco que me gustó la versión de un superhéroe que ya creíamos todos más que trillado e imposibilitado de por vida por la visión Burton y continuaciones para darle nuevos aires. Sin embargo, no sé como lo hizo para que saliera de ver “El Caballero Oscuro” con una mezcla de asombro y perplejidad ante lo que había visto: la mejor película de superhéroes hasta el momento, una de las películas de acción más maduras de los últimos veinte años. Que el cierre de la trilogía no fuera tan brillante ya daba igual, Nolan ya había demostrado de lo que era capaz y había creado un clásico instantáneo, que el paso del tiempo se encargará de poner en su sitio. Ya haré una reseña propia para comentar “Origen”, otra de las películas que más me han entusiasmado en los últimos años, pero como adelanto decir que su manera de estructurar una trama onírica y perturbadora en distintos clímax fue rompedora a todos los niveles.

Pero todo esto ya había empezado unos cuantos años antes, cuando deslumbró a todos con “Memento”. Demasiado experimental para que compitiera con la cartelera y los blockbusters del momento, pocas películas han apelado tanto a mi inteligencia como aquélla. La sensación de que el cineasta no te llama tonto a la cara, que te da todas las piezas del puzzle durante la trama y un final que te hará pensar durante días en lo que has visto se convertirá en paradigma de su obra ya estaba presente en la insana historia del tipo que pierde la memoria reciente cada pocos minutos mientras busca al asesino de su mujer. Junto con estructuras temporales rompedoras, flashbacks dentro de flashbacks, vueltas de tuerca de guión bien pensadas de antemano (y no improvisadas sobre la marcha)… todo esto formará parte de la piedra angular de su filmografía, y ayudará a que cada cinta que estrene sean auténticas delicias para el espectador. De momento, en noviembre tendremos “Interstellar”, con Matthew McConaughey y Anne Hathaway. Y mientras esperamos, qué mejor que analizar el duelo interpretativo que tuvieron en 2006 Hugh Jackman y Christian Bale en “El truco final (El Prestigio)”. Avanzar que lo único malo de la película es la tontería de título y subtítulo que se tradujo al español (hubiera quedado mejor llamarla sólo “El prestigio”, como en el original, pero ya sabemos cómo se trasladan los títulos originales a nuestra cinematografía).

En la época victoriana, donde los ilusionistas hacían espectáculos que el público iba a ver en masa y se entusiasmaban con trucos inimaginables con la tecnología del momento, dos magos se enfrentarán en una rivalidad cada vez mayor por conocer los secretos del otro y tener la mejor reputación del momento.

A falta de ver “El ilusionista”, con la que compitió en taquilla el mismo año, “The Prestige” puede que sea la película de magia definitiva. Es difícil no compararla con la payasada ya reseñada de “Ahora me ves” de 2013, cinta estúpida donde las haya que intentaba ser una reflexión del mundillo de los prestidigitadores y de la magia en sí, pero que era tramposa en cada fotograma y sobre todo en su final. En “El Truco Final (El prestigio)” lo que tenemos es a Nolan haciéndonos un truco de magia desde la primera escena sin hacernos trampa. Todas las claves están presentadas y somos los espectadores los que elegimos qué creernos. Al buscar por Internet explicaciones a la cinta, se puede observar la cantidad de gente que se cree el macguffin de ciencia ficción que nos cuenta Nolan al final de la película, pero no es más que un resumen de todos los trucos de magia que hemos ido viendo (similar al final de “Origen” que también resulta igual de ambiguo pero que una reflexión pausada deja claro el mensaje). La maestría con que Nolan cambia el punto de vista de cada personaje al contar la historia es fundamental para que entendamos los engaños y las verdades de la trama, y hace difícil al final saber quién de los dos ha engañado en última instancia al otro. Uno de los mayores aciertos de la cinta es el protagonismo compartido de los dos actores principales. Es inevitable que el espectador tome partido por uno o por otro a lo largo del metraje; lo que desconcierta es la ambigüedad moral por la que se van moviendo ambos que hará replantearnos continuamente nuestra filiación al personaje por el que nos hayamos decantado.

Y de eso se trata “The Prestige”: como el resto de la filmografía de Nolan, ésta es una película sobre la obsesión llevada a sus últimas consecuencias. Las venganzas y rencillas personales entre dos hombres que se culpan de sus desgracias mutuas, que aspiran a ser el mejor profesional a base de sabotear al contrario. Donde hay dos estilos claramente diferenciados: el que hace el mejor truco frente al que tiene la mejor puesta en escena (uno usa una pequeña pelota y el otro un sombrero de chistera). Donde nos creeremos a pies juntillas la mayor fantasía de la película, que es la del sacrificio extremo de los personajes para cumplir sus sueños y realizar sus venganzas. A base de mostrarnos distintas capas argumentales y símiles que interpretan los giros en la trama (ya he dicho que todos los trucos de magia presentados en la cinta sirven para explicar y entender el sorprendente final) Nolan nos brinda una golosina para paladear durante un buen rato.

De Hugh Jackman y Christian Bale hay poco que decir. Lobezno y Batman enfrentados en un duelo de estilo, quizás el monólogo final de Jackman sea lo que más artificioso me pareció. Pero la transformación de su personaje durante el metraje es una muestra de su buen hacer. La interpretación de Bale es algo más plana y uniforme, lo que tampoco es malo. Michale Caine se ratificó como uno de los actores comodín del realizador, lo que demuestra el buen gusto de Nolan al proporcionar grandes papeles en la madurez del excelente actor británico. Y para quitarse el sombrero resulta el episódico papel de David Bowie, al que no había visto en ningún otro papel pero que desde luego es reconfortante en su interpretación del científico Tesla. E ir descubriendo a Andy Serkins (el famoso Gollum del Señor de los Anillos), Piper Perabo o Scarlett Johansson nos irá sorprendiendo gratamente y serán puntos a favor de la cinta.

Como conclusión, decir que “The Prestige” es una de esas cintas que merecen la pena ser vistas varias veces. Cada nuevo visionado aportará nuevas lecturas y descubrimientos a la trama y, como todo en la obra de Nolan, perdurará en el recuerdo una vez acabe la cinta. Por esto y mucho más, le considero realizador fundamental en el cine actual, y cada película suya estrenada merece ser digna de consideración, esperando cada estreno con impaciencia.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: Como si de un cuadro se tratara, esta cinta es un Nolan: gran puesta en escena, poderío visual y una trama con múltiples giros de guión que no se hace cansina. Dos actorazos enfrentados y unos secundarios que fascinan.

Lo Peor: Que su enrevesado argumento sea malinterpretado.

La vería de nuevo: Por supuesto.

La Recomiendo: Sí, para todos aquellos que les guste la magia del cine, y que les encante buscar las piezas ocultas por el metraje.

Películas similares: El ilusionista, Ahora me ves

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0482571/combined

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Película – Minority Report (Revisión)

Minority Report Poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Minority Report

Año: 2002

Director: Steven Spielberg (La Lista de Schindler, Atrápame si puedes, Lincoln)

Guión: Scott Frank, Jon Cohen

Basado en un relato corto de Philip K. Dick (The Minority Report)

Música: John Williams

Fotografía: Janusz Kaminski

Reparto

  • Tom Cruise
  • Colin Farrell
  • Max Von Sydow
  • Samantha Morton
  • Steve Harris
  • Neal McDonough

En el año 2054 se han erradicado todos los crímenes en la ciudad de Washington. Una unidad especial del departamento de policía llamada Precrimen es capaz de previsualizar los asesinatos antes de que ocurran, gracias a una tecnología formada por una especie de videntes llamados “precog”. Estos seres son mutantes que tienen visiones de los delitos y Precrimen los visualiza en sus pantallas para analizar la situación de la escena del crimen y evitar que ocurra. El agente John Anderton es el jefe de policía y el mejor en su trabajo de capturar al potencial asesino antes de que cometa el delito. Pero la pérdida de su hijo hace años y su adicción a las nuevas drogas futuristas puede hacer peligrar su empleo si el representante del Departamento de Justicia, Danny Witwer, descubre algún fallo en el sistema. La iniciativa de Precrimen se va a implantar a nivel nacional y no puede haber el más mínimo fallo a la hora de ajusticiar a alguien que por un delito que no ha cometido – aún. Pero los problemas no tardarán en llegar cuando, en un análisis rutinario, Anderton descubre un nuevo intento futuro de asesinato en el que… el asesino es él mismo. Sin conocer de nada a la víctima, con sus propios compañeros persiguiéndole como a un criminal, y sobre todo con un Witwer deseoso demostrar la falibilidad del sistema, Anderton tendrá que abrirse paso en un futuro en el que las maneras de controlar a la población coparán todos los estamentos sociales y probar su propia inocencia por un crimen que -todavía- está por ocurrir.

Con este argumento tan sugerente Steven Spielberg se pasó al thriller urbano-futurista, en la línea de -la insuperable- Blade Runner y reinaugurando un género al que en los últimos años se han intentado subir otros títulos como “Yo, Robot”, “Paycheck” o el remake de “Desafio Total”. Todas con mucha menor calidad, a pesar de beber de los clásicos de la literatura de ciencia ficción como Asimov o Philip K. Dick. Precisamente adaptar obras de este autor suele ser garantía de éxito por lo animoso de sus historias, que dan pie a tramas en las que cabe filosofía existencial, reflexiones acerca del fin último de las sociedades modernas, el uso de la tecnología y los avances técnicos frente a los conflictos éticos y morales, mezclado con intrigas policíacas y acción trepidante,… Si bien “Minority Report no llega al nivel de complejidad filosófica y argumental de “Blade Runner”, sí que plantea unos cuantos dilemas humanos. Y aderezado con unas escenas de acción francamente estupendas y una trama que maneja el suspense a base de persecuciones a lo “Misión Imposible” o del mismísimo Hitchcock, con un falso culpable que debe demostrar su inocencia por algo que aún no ha hecho, mientras huye a través de coches futuristas y scanners visuales que tienen fichada a la población.

Desde luego, mientras que Blade Runner no tiene acción tan trepidante (su trama va por otros derroteros, y el personaje de Harrison Ford parece en algunos momentos dejado llevar por el transcurso de la historia), sí que es una reflexión profunda acerca de la naturaleza humana de hombre, en una época en la que la tecnología es capaz de todo, y en mitad de una mega ciudad gris y sucia. En Minority Report no tenemos esa visión tan oscura de las futuras urbes, y el tono de la fotografía y del diseño de producción se mueve en tonos azules claros. Spielberg es tan inteligente como para hacernos un retrato futurista de la sociedad actual, reconocible en todo momento en las casas y los callejones. A su vez, los dilemas morales sobre el control gubernamental que plantea son escalofriantes a la vez que necesarios. ¿Seríamos capaces de otorgar nuestro libre albedrío a los poderes públicos, a cambio de erradicar el crimen? ¿Hasta qué punto se puede ser culpable por algo que no se ha cometido aún (pero sabemos que ocurrirá)? ¿Podemos cambiar el futuro, si éste ya está escrito? Mención aparte merece la tecnología mostrada en la cinta, donde pequeños robots son capaces de escanear la retina de la gente para conocer la identidad de los sospechosos, a pesar de que invadan la intimidad de las personas. O el uso de esta tecnología para técnicas de marketing personalizado, con una protección de datos personales bastante escasa. Las armas aturdidoras o las escopetas de plasma, los coches automatizados o las pantallas táctiles… todo el diseño de producción es francamente acertado y genial. Da igual que sean cosas que no vayamos a ver nunca (hace años que renunciamos a ver los coches voladores de Blade Runner, y no por ello se puede decir que la obra maestra de Ridley Scott ha envejecido mal).

Con esta cinta, Spielberg volvió a la senda del cine comercial y blockbuster de éxito. No sólo demostró que no había perdido la buena mano para hacer películas entretenidas capaces de llevar a la gente al cine. Además entró en una fase de madurez demostrando que su cine no sólo era acción superficial, sino que rascando algo más en la superficie podíamos encontrar interesantes lecturas. Siempre digo que cuando no se pone serio y trascendental, es cuando hace los mejores largometrajes (independientemente de que luego cuele mensajes serios y trascendentales). Y la maestría a la hora de llevar la trama hace que sus dos horas y media pasen volando. El planteamiento de la historia está bien descrito (primero vemos al equipo de policías en acción, para después ver al personaje de Colin Farrell entrar en el argumento y esbozar el conflicto), el nudo está inteligentemente desarrollado, y el desenlace es sorprendente e inesperado. Y cuando en una película el tiempo pasa sin darte cuenta, el primer objetivo está cumplido con creces. Y si luego te hace pensar, y con cada nuevo visionado percibes nuevos matices y no se te hace pesada, ya tenemos conseguido otro objetivo que debe cumplir toda obra cinematográfica.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: El desarrollo genial de la acción y la trama, los conflictos que plantea y el diseño de producción futurista.

Lo Peor: Que sus sucesoras no hayan alcanzado el mismo nivel de calidad.

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Sí

Películas similares: Blade Runner, Desafío Total, La Isla, Paycheck, Yo robot

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0181689/combined

Tráiler en You Tube (inglés):

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Película – Abre los ojos (revisión)

abre los ojos poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Abre los ojos

Año: 1997

Director: Alejandro Amenábar (Tesis, Los Otros, Mar Adentro)

Guión: Alejandro Amenábar, Mateo Gil

Música: Alejandro Amenábar, Mariano Marín

Fotografía: Hans Burman

Reparto

  • Eduardo Noriega
  • Penélope Cruz
  • Fele Martínez
  • Nawja Nimri
  • Chete Lera

Como ya comenté en la reseña de Ocho apellidos vascos, no soy usuario de cine español, con la excepción de Alejandro Amenábar que es de los pocos que hace un cine comercial, de calidad, y capaz de luchar de tú a tú con los estrenos USA. Abre los Ojos fue su segunda película y se estrenó en 1997. Tras el brillante debut que hizo con Tesis, tenía la presión de demostrar que su grandiosa ópera prima no había sido un espejismo, la típica flor de un día que con las sucesivas películas no demuestra estar a la altura. Sin embargo, ocurrió al revés, y Abre los Ojos vino a magnificar todas las virtudes que ya habíamos presenciado dos años antes, con grandes actores y mismo protagonista, un mayor presupuesto, un rodaje donde veíamos lo mejor de Madrid, mejores efectos especiales, la misma música desasosegante, y una historia que dejó perplejo al espectador patrio de la época. Y no sólo en España, puesto que impactó al mismísimo Tom Cruise, quien en 2001 compró los derechos para hacer un remake USA sin cambiar a Penélope Cruz como protagonista femenina, reservándose el papel principal que Noriega bordó. Palabras mayores que hizo sacar de su letargo al maltrecho cine español para darle nuevos aires y demostrar que aquí no sólo se hacen las mismas tramas repetitivas y bizarras. Es tal el éxito que alcanzó con esta película, que en sus siguientes películas Amenábar ya contó con grandes estrellas para realizar producciones internacionales de primer nivel (Nicole Kidman, Rachel Weisz), cintas que por su manufactura parecen salidas directamente desde Hollywood.

Desde la celda de una prisión, vemos como un psiquiatra intenta descubrir la historia detrás de uno de sus pacientes, un chico con una misteriosa máscara en la cara. César es un joven triunfador que lo tiene todo: es atractivo, con dinero y con amigos. La noche en que celebra su cumpleaños, su amigo Pelayo le presenta a una chica llamada Sofía de quien se queda prendado rápidamente. Sofía estudia arte dramático y se gana la vida como mimo en el parque a cambio de las monedas de la gente. Un antiguo ligue de César llamada Nuria, prototipo de mujer fatal, se obsesiona con él y le sigue al finalizar la fiesta. Le invita a subir en su coche y, despechada ante su indiferencia, intenta suicidarse estrellando el vehículo. César sobrevive al accidente pero su rostro queda terriblemente desfigurado, y dejará de ser el guapo triunfador con éxito en todas las facetas de la vida. César seguirá más enamorado de Sofía que nunca, y cuando parece que todo empieza a arreglarse de nuevo, las cosas se torcerán y la realidad se empezará a confundir con los sueños, para convertirse en una pesadilla en la que César hará todo lo que pueda por despertar.

Si bien la trama de Abre los Ojos es más compleja que la de Tesis, la estructura narrativa también está mejor lograda. La historia es menos lineal y el uso de flashbacks hace que todo avance más rápido. La manera de contar la historia no hace ninguna concesión al espectador ni convierte el final en predecible. El punto de vista está siempre en el protagonista, de modo que nos sorprendemos al igual que él con todo lo que le vaya ocurriendo. Es una trama que mezcla la ciencia ficción con el suspense más clásico, bebiendo del Hitchcock más extraño, ése del viaje a lo más profundo de los deseos y obsesiones humanas que nos ofrecía en Vértigo (con escena plagiada-homenajeada incluida). La manera de tratar al protagonista hace que no terminemos de sentir pena por él pero a la vez nos preocupará e inquietará su destino y estaremos ansiosos por conocer el desenlace. César es un narcisista preocupado sólo por valores materiales, capaz de anteponer un ligue de una noche a sus amigos, valorando la amistad sólo superficialmente. El destino le pondrá en su sitio pero no sabremos si habrá aprendido la lección, aunque la moraleja estará clara.

El mayor mérito de la cinta es su fabulosa puesta en escena, una gran fotografía que denota maestría a la hora de rodar. El montaje, la manera de presentarnos a los personajes, o la ciudad de Madrid como escenario de la cinta son grandes aciertos que pocas veces nos mostrarán cineastas españoles como hace Amenábar en esta película. Tendremos momentos oníricos que nos harán confundir la realidad a la vez que a los protagonistas, y pocas veces los veremos en pantalla tan bien reflejados (y con los que nos identifiquemos tanto; en este sentido la escena de la discoteca, con las luces láser reflejándose sobre la silueta del personaje con la máscara como si fuera su doble rostro, será revelador). Pocas veces seremos testigos de una cinta española con tantos y tan buenos hallazgos visuales, y es que hasta el momento a nadie se le había ocurrido vaciar la Gran Vía madrileña para rodar medio minuto de película. Son este tipo de escenas las que forman ya parte del imaginario colectivo español.

Si bien tanto Chete Lera como Eduardo Noriega hacen un gran trabajo actoral demostrando su buen hacer interpretativo (digamos que retoma el papel de joven galán triunfador con ese toque inquietante que tenía en Tesis, resultando por supuesto menos malvado que en aquella), como punto débil de la cinta tenemos a una Penélope Cruz más plana de lo habitual. Está bien en su papel de chica con una vida normal deseable para un triunfador como César, pero su indolencia a la hora de interpretar hace más atractivo el personaje de Nawja Nimri. Y lo mismo le pasa a Fele Martínez, quien a lo mejor debería haber tenido más minutos en pantalla para desenvolverse mejor en el papel de amigo segundón.

En definitiva, Abre los Ojos supuso un punto de inflexión en la manera de rodar cine patrio, abriendo un camino nuevo e inexplorado (y no muy usado, visto lo visto) para el resto de realizadores españoles. No sabría decir si es la gran obra maestra de Amenábar (me gustaría poder decir que dicha obra todavía está por venir), pero desde luego que elevó unos cuantos enteros el nivel de calidad de la industria.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: El Madrid reflejado aquí. Noriega y el argumento tan enrevesado que nos propone un viaje a la locura.

Lo Peor: La planicie interpretativa de Penélope Cruz. Que hubiera espectadores que no la supiesen interpretar en su día.

La vería de nuevo: Sí, es una joya para disfrutar de todos sus momentos.

La Recomiendo: Sí, como acercamiento a otro tipo de cien español

Películas similares: Tesis, Nadie conoce a nadie, Vanilla Sky

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0125659/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Licencia para matar (revisión)

Licence to Kill poster1

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Licence to Kill

Año: 1989

Director: John Glen (Sólo para sus ojos, Octopussy, Panorama para matar, Alta Tensión)

Guión: Richard Maibaum, Michael G. Wilson

Basado en el personaje de Ian Fleming (parte de la trama de los libros “The Hildebrand Rarity” y “Vive y deja morir”)

Música: Michael Kamen

Fotografía: Alec Mills

Reparto

  • Timothy Dalton
  • Carey Lowell
  • Robert Davi
  • Talisa Soto
  • Benicio del Toro
  • David Hedison
  • Desmond Lewelyn
  • Robert Brown
  • Caroline Bliss

Como homenaje al 25 aniversario del estreno de 007 : Licencia para matar, he aquí mi acercamiento crítico y reivindicativo del título. Caí en la cuenta el otro día que leí un artículo de online de la revista Squire, que hablaba de “The most underrated Bond movie” como una de las películas más infravaloradas de la franquicia 007, algo en lo que no puedo estar más de acuerdo. Como fan acérrimo del personaje de Fleming, veo en la segunda incursión de la interpretación de Dalton una de las mejores historias jamás rodadas del agente secreto. Irónicamente, la cinta estuvo a punto de acabar con la franquicia más longeva del cine, puesto que a la fría acogida que tuvo en la taquilla se le unieron los postreros problemas legales entre United Artist y Metro Goldwyn Mayer, lo que hizo que expirara la posibilidad de que Dalton consolidase la visión del personaje en una tercera entrega mientras transcurrió el período más largo desde 1962 sin una cinta de 007 (de 1989 a 1995), antes de que Brosnan relanzara la saga con Goldeneye.

En mi línea de defender posturas marginales, he de decir que Dalton es mi 007 favorito de todos los tiempos. No digo que Connery sea malo ni que Craig esté haciendo un mal papel (para nada, no hay más que revisitar mi reseña de Skyfall). Pero esta visión de un 007 duro y vengativo, con problemas sentimentales y humanos detrás de ese frío cinismo que le convierte en la máquina perfecta de matar, ya se abordó con esta cinta mucho antes de Casino Royale (2006) y siguientes. La fina ironía y el humor caricaturesco de las décadas anteriores ya estaba en declive y el cine de acción en los 80 demandaba un cambio de modelo. Dalton quiso volver al Bond de las novelas, más terrenal y menos fantasioso. Su tipología de actor supuso que en Alta Tensión (1987) le tuvieran que readaptar los diálogos que estaban originalmente escritos para el humor autoparódico y socarrón de un Roger Moore que ya estaba en las lonas, muy envejecido para un personaje que exige gran vigor físico. Aún así, dicha primera incursión de Dalton resultó demasiado amable para el lado oscuro que quería resaltar para el oficio de agente secreto, que necesita de cierta tortura psicológica para justificar una profesión tan poco común y políticamente incorrectísima. Sin embargo, aquí en “Licencia para matar” (título que comparte en español con la película de Clint Eastwood de 1975 “The Eiger Sanction”) se hizo un Bond tan oscuro que la película fue clasificada con la clasificación PG-13 en USA por el uso de algunas escenas violentas, lo que seguro lastró su carrera comercial.

De hecho, al igual que otro de los títulos de culto de la franquicia “Al servicio secreto de su majestad”, uno de los puntos fuertes es el argumento que se sale de la clásica estructura del canon, donde no hay villano que quiera dominar el mundo ni una misión al uso. Lo que tenemos es una historia de venganza personal, con un 007 que se enfrenta su jefe y la consecuencia directa de que su licencia para matar es revocada por primera vez. La cinta comienza con Bond dirigiéndose a la boda de su antiguo colega de la CIA y amigo, Félix Leiter, de la que es padrino. En el camino se enteran de que un narcotraficante llamado Franz Sánchez del que llevan mucho tiempo detrás de él, ha cruzado la frontera y es la ocasión perfecta para atraparle, cosa que hacen antes de hacer una entrada triunfal en la iglesia y llegar con un leve retraso. El problema es que Sánchez logra escapar gracias a sobornos y lo primero que hace es tomar represalias contra Leiter y su mujer, a quien dejan gravemente malherido. Ante la pasividad de los compañeros de Leiter, Bond decide tomarse la justicia por su mano y es cuando su jefe le prohíbe ir detrás de Sánchez y le anula la licencia para matar. Perseguido por su propio gobierno, 007 se hará pasar por matón a sueldo en busca de trabajo y se intentará infiltrar en la organización de Sánchez para vengar a su amigo, en una de las misiones más peligrosas a la que se haya enfrentado.

La verdad es que “Licencia para matar” es un Bond serio y adulto, lo que probablemente impactó al espectador de 1989 (recordemos que en la taquilla de ese año teníamos a Indy, Arma Letal y Batman). Pasa algo similar a la escena final de “Al servicio secreto de su majestad” rodada 20 años antes, donde el público de la época no se esperaba un cambio de registro tan brutal. Es paradigmático pensar que precisamente el éxito del Bond actual de Craig tenga sus raíces en el de Dalton, solo que quizás el público de finales de los 90 no estaba todavía preparado. El registro interpretativo de Timothy Dalton, forjado en interpretaciones de personajes de Shakespeare, intentó sin éxito aproximarse al Bond de las novelas originales de Fleming, más terrenal y mundano, que es en lo que ha triunfado Craig. Una de las cosas que más me gustan de Dalton es que algunas veces como 007 da miedo, por la frialdad de su mirada no sabes lo que va a hacer ni lo que está pensando, aunque te puedes temer lo peor. Ejemplos en esta cinta lo tenemos cuando un personaje le da un puñetazo cariñoso en el brazo y le dice “tú debes de ser Bond”, lo cual suponemos que no le gusta; o el diálogo con el villano en el que éste le pregunta a qué se dedica y Bond le contesta que “elimina problemas”. Tampoco se anda con medias tintas en la manera que tiene de ir eliminando a los malos de la función, más directa y cruel que de costumbre. La idea de jugar con el miedo de Sánchez a que le traicionen y su manera de recompensar la lealtad hace novedosa la manera en que Bond menoscaba su organización. Y por primera vez el villano da realmente miedo, porque le crees capaz de las muertes más horribles. Y sobre todo, es un villano real, sacado de la época y de las mismas portadas de la prensa, con su plan de extender su imperio de la droga por todo el continente. Y además, el joven ayudante de Sánchez era un debutante Benicio del Toro, más mortífero si cabe que su propio jefe.

Las escenas de acción son muchas y variadas, y corresponden a la manera de hacer cine del momento, con lo que la franquicia se actualiza y se pone un poco al día frente a los principales competidores de la década (con quienes había perdido terreno, si tenemos en cuenta que Bond fue el padre fundador del género de evasión en los sesenta y setenta). La escena de los camiones cisterna llenos de gasolina nos retrotrae a las persecuciones de “En busca del arca perdida” y tienen su toque de fantasmada propio de Bond, pero totalmente creíble (más o menos…). Al igual que la mezcla de escenas aéreas y acuáticas, en las que la franquicia es especialista, y que están perfectamente insertadas en la trama; como ese momento en el que arponea lleno de furia a un secuaz para acto seguido lanzarse al agua y hacer esquí acuático con un hidroavión en marcha… vamos, Bond en estado puro, sólo que esta vez realmente furioso. Y la banda sonora acompaña magistralmente estas escenas, con una variación del clásico “James Bond Theme” que para muchos no alcanzó el nivel de las suites de John Barry, pero que para mí le dio un toque genial con ese aire hispano que pegaba con la ambientación de la película en una imaginaria república bananera sudamericana.

Otra razón por la que la cinta pasó sin pena ni gloria fue que las chicas Bond escogidas para la ocasión no alcanzaron la notoriedad típica de otras películas, como Ursula Andress o Barbara Bach. Y tremendamente injusto en mi opinión, puesto que Carey Lowell y Talisa Soto están magníficas aquí, alejadas del estereotipo machista de chicas tontas de otros títulos, y anticipando al estilo de chica Bond guerrera y peleona que vendrá años después, sobre todo el papel de piloto de la CIA de Lowell (Talisa Soto hace un papel de novia florero de Sánchez decorativo pero esencial en la trama, con ese toque de latina ardiente y temperamental). Además, las chispas que saltarán entre ellas por llevarse a 007 al huerto serán antológicas…

Pero no todo iba a ser nuevo y extraño en esta entrega, y de hecho tenemos otra vez al familiar personaje de Q interpretado por el incombustible Desmond Llewellyn. En una trama en la que Bond actúa por su cuenta, Q aparece por sorpresa y tendrá un papel un poco más extenso que de costumbre, lo cual siempre es de agradecer y le da un toque novedoso a la franquicia, donde los secundarios siempre han estado relegados al mismo tipo de escenas.

Por todas estas cosas, he de acabar mi reseña señalando a “Licencia para matar” como una de las tres mejores cintas de Bond; no es para los puristas de la saga, desde luego (a ellos les recomiendo mejor “Desde Rusia con amor” o “Goldfinger”), para los que adoran el humor socarrón de Moore (“La espía que me amó” u “Octopussy” son buenos títulos) o para los que prefieren la moderna visión de Craig (“Skyfall” les gustará más), pero desde luego que, junto con la ya mencionada “Al servicio secreto de su majestad” o “Casino Royale”, componen un acercamiento al personaje bastante atípico que merecen la pena por lo arriesgado de su propuesta de salirse de la estructura establecida de la época.

Calificación: Para mí, imprescindible. Una del top 3 de la saga Bond. Es posible que si fuera algo objetivo, hubiera algunas por encima de ésta.

Lo Mejor: Nunca hubo un Bond tan duro como el de Timothy Dalton, ni siquiera Craig. Las escenas de acción intercaladas con la versión musical del tema de 007 de esta película son de las mejores de la saga.

Lo Peor: Algunos momentos de la trama cogidos por los pelos. Que la cinta no tuviera una buena vida comercial y que por los problemas legales de la productora Dalton no hiciera una tercera entrega de 007.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: No es un 007 para todos los gustos, por su dureza y por alejarse de la estructura habitual de la saga. No la recomiendo si eres de los que piensan que Connery sigue siendo el mejor.

Películas similares:

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0097742/combined

Tráiler en You Tube (inglés):

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