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Película – El Truco Final (el prestigio)

el truco final el prestigio poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Prestige

Año: 2006

Director: Christopher Nolan (Memento, Batman Begins, El Caballero Oscuro, Origen, Interstellar)

Guión: Jonathan Nolan, Christopher Nolan

Basado en el libro The Prestige, de Christopher Priest

Música: David Julyan

Fotografía: Wally Pfister

Reparto

  • Hugh Jackman
  • Christian Bale
  • Michael Caine
  • Scarlett Johansson
  • Piper Perabo
  • Rebecca Hall
  • Andy Serkins
  • David Bowie

Con la reseña de esta película me sumerjo de lleno en el mundo del que para mí puede que sea el mejor director mainstream del panorama cinematográfico actual, Christopher Nolan. Este puesto puede que sea compartido a veces por David Fincher, quien también me gusta mucho y del que ya llevo unas cuantas revisiones de su obra (El Club de la Lucha, La Red Social, Millenium). Sin embargo, la predilección que profeso por Nolan es especial. Sus películas suelen ser cine de evasión, con acertadas incursiones en el género puro de acción y aventura, como en la saga Batman o la genial “Origen”. No fui de los primeros que fue a ver “Batman Begins” al cine, y cuando me hablaron bien de ella reconozco que me gustó la versión de un superhéroe que ya creíamos todos más que trillado e imposibilitado de por vida por la visión Burton y continuaciones para darle nuevos aires. Sin embargo, no sé como lo hizo para que saliera de ver “El Caballero Oscuro” con una mezcla de asombro y perplejidad ante lo que había visto: la mejor película de superhéroes hasta el momento, una de las películas de acción más maduras de los últimos veinte años. Que el cierre de la trilogía no fuera tan brillante ya daba igual, Nolan ya había demostrado de lo que era capaz y había creado un clásico instantáneo, que el paso del tiempo se encargará de poner en su sitio. Ya haré una reseña propia para comentar “Origen”, otra de las películas que más me han entusiasmado en los últimos años, pero como adelanto decir que su manera de estructurar una trama onírica y perturbadora en distintos clímax fue rompedora a todos los niveles.

Pero todo esto ya había empezado unos cuantos años antes, cuando deslumbró a todos con “Memento”. Demasiado experimental para que compitiera con la cartelera y los blockbusters del momento, pocas películas han apelado tanto a mi inteligencia como aquélla. La sensación de que el cineasta no te llama tonto a la cara, que te da todas las piezas del puzzle durante la trama y un final que te hará pensar durante días en lo que has visto se convertirá en paradigma de su obra ya estaba presente en la insana historia del tipo que pierde la memoria reciente cada pocos minutos mientras busca al asesino de su mujer. Junto con estructuras temporales rompedoras, flashbacks dentro de flashbacks, vueltas de tuerca de guión bien pensadas de antemano (y no improvisadas sobre la marcha)… todo esto formará parte de la piedra angular de su filmografía, y ayudará a que cada cinta que estrene sean auténticas delicias para el espectador. De momento, en noviembre tendremos “Interstellar”, con Matthew McConaughey y Anne Hathaway. Y mientras esperamos, qué mejor que analizar el duelo interpretativo que tuvieron en 2006 Hugh Jackman y Christian Bale en “El truco final (El Prestigio)”. Avanzar que lo único malo de la película es la tontería de título y subtítulo que se tradujo al español (hubiera quedado mejor llamarla sólo “El prestigio”, como en el original, pero ya sabemos cómo se trasladan los títulos originales a nuestra cinematografía).

En la época victoriana, donde los ilusionistas hacían espectáculos que el público iba a ver en masa y se entusiasmaban con trucos inimaginables con la tecnología del momento, dos magos se enfrentarán en una rivalidad cada vez mayor por conocer los secretos del otro y tener la mejor reputación del momento.

A falta de ver “El ilusionista”, con la que compitió en taquilla el mismo año, “The Prestige” puede que sea la película de magia definitiva. Es difícil no compararla con la payasada ya reseñada de “Ahora me ves” de 2013, cinta estúpida donde las haya que intentaba ser una reflexión del mundillo de los prestidigitadores y de la magia en sí, pero que era tramposa en cada fotograma y sobre todo en su final. En “El Truco Final (El prestigio)” lo que tenemos es a Nolan haciéndonos un truco de magia desde la primera escena sin hacernos trampa. Todas las claves están presentadas y somos los espectadores los que elegimos qué creernos. Al buscar por Internet explicaciones a la cinta, se puede observar la cantidad de gente que se cree el macguffin de ciencia ficción que nos cuenta Nolan al final de la película, pero no es más que un resumen de todos los trucos de magia que hemos ido viendo (similar al final de “Origen” que también resulta igual de ambiguo pero que una reflexión pausada deja claro el mensaje). La maestría con que Nolan cambia el punto de vista de cada personaje al contar la historia es fundamental para que entendamos los engaños y las verdades de la trama, y hace difícil al final saber quién de los dos ha engañado en última instancia al otro. Uno de los mayores aciertos de la cinta es el protagonismo compartido de los dos actores principales. Es inevitable que el espectador tome partido por uno o por otro a lo largo del metraje; lo que desconcierta es la ambigüedad moral por la que se van moviendo ambos que hará replantearnos continuamente nuestra filiación al personaje por el que nos hayamos decantado.

Y de eso se trata “The Prestige”: como el resto de la filmografía de Nolan, ésta es una película sobre la obsesión llevada a sus últimas consecuencias. Las venganzas y rencillas personales entre dos hombres que se culpan de sus desgracias mutuas, que aspiran a ser el mejor profesional a base de sabotear al contrario. Donde hay dos estilos claramente diferenciados: el que hace el mejor truco frente al que tiene la mejor puesta en escena (uno usa una pequeña pelota y el otro un sombrero de chistera). Donde nos creeremos a pies juntillas la mayor fantasía de la película, que es la del sacrificio extremo de los personajes para cumplir sus sueños y realizar sus venganzas. A base de mostrarnos distintas capas argumentales y símiles que interpretan los giros en la trama (ya he dicho que todos los trucos de magia presentados en la cinta sirven para explicar y entender el sorprendente final) Nolan nos brinda una golosina para paladear durante un buen rato.

De Hugh Jackman y Christian Bale hay poco que decir. Lobezno y Batman enfrentados en un duelo de estilo, quizás el monólogo final de Jackman sea lo que más artificioso me pareció. Pero la transformación de su personaje durante el metraje es una muestra de su buen hacer. La interpretación de Bale es algo más plana y uniforme, lo que tampoco es malo. Michale Caine se ratificó como uno de los actores comodín del realizador, lo que demuestra el buen gusto de Nolan al proporcionar grandes papeles en la madurez del excelente actor británico. Y para quitarse el sombrero resulta el episódico papel de David Bowie, al que no había visto en ningún otro papel pero que desde luego es reconfortante en su interpretación del científico Tesla. E ir descubriendo a Andy Serkins (el famoso Gollum del Señor de los Anillos), Piper Perabo o Scarlett Johansson nos irá sorprendiendo gratamente y serán puntos a favor de la cinta.

Como conclusión, decir que “The Prestige” es una de esas cintas que merecen la pena ser vistas varias veces. Cada nuevo visionado aportará nuevas lecturas y descubrimientos a la trama y, como todo en la obra de Nolan, perdurará en el recuerdo una vez acabe la cinta. Por esto y mucho más, le considero realizador fundamental en el cine actual, y cada película suya estrenada merece ser digna de consideración, esperando cada estreno con impaciencia.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: Como si de un cuadro se tratara, esta cinta es un Nolan: gran puesta en escena, poderío visual y una trama con múltiples giros de guión que no se hace cansina. Dos actorazos enfrentados y unos secundarios que fascinan.

Lo Peor: Que su enrevesado argumento sea malinterpretado.

La vería de nuevo: Por supuesto.

La Recomiendo: Sí, para todos aquellos que les guste la magia del cine, y que les encante buscar las piezas ocultas por el metraje.

Películas similares: El ilusionista, Ahora me ves

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0482571/combined

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Película – Minority Report (Revisión)

Minority Report Poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Minority Report

Año: 2002

Director: Steven Spielberg (La Lista de Schindler, Atrápame si puedes, Lincoln)

Guión: Scott Frank, Jon Cohen

Basado en un relato corto de Philip K. Dick (The Minority Report)

Música: John Williams

Fotografía: Janusz Kaminski

Reparto

  • Tom Cruise
  • Colin Farrell
  • Max Von Sydow
  • Samantha Morton
  • Steve Harris
  • Neal McDonough

En el año 2054 se han erradicado todos los crímenes en la ciudad de Washington. Una unidad especial del departamento de policía llamada Precrimen es capaz de previsualizar los asesinatos antes de que ocurran, gracias a una tecnología formada por una especie de videntes llamados “precog”. Estos seres son mutantes que tienen visiones de los delitos y Precrimen los visualiza en sus pantallas para analizar la situación de la escena del crimen y evitar que ocurra. El agente John Anderton es el jefe de policía y el mejor en su trabajo de capturar al potencial asesino antes de que cometa el delito. Pero la pérdida de su hijo hace años y su adicción a las nuevas drogas futuristas puede hacer peligrar su empleo si el representante del Departamento de Justicia, Danny Witwer, descubre algún fallo en el sistema. La iniciativa de Precrimen se va a implantar a nivel nacional y no puede haber el más mínimo fallo a la hora de ajusticiar a alguien que por un delito que no ha cometido – aún. Pero los problemas no tardarán en llegar cuando, en un análisis rutinario, Anderton descubre un nuevo intento futuro de asesinato en el que… el asesino es él mismo. Sin conocer de nada a la víctima, con sus propios compañeros persiguiéndole como a un criminal, y sobre todo con un Witwer deseoso demostrar la falibilidad del sistema, Anderton tendrá que abrirse paso en un futuro en el que las maneras de controlar a la población coparán todos los estamentos sociales y probar su propia inocencia por un crimen que -todavía- está por ocurrir.

Con este argumento tan sugerente Steven Spielberg se pasó al thriller urbano-futurista, en la línea de -la insuperable- Blade Runner y reinaugurando un género al que en los últimos años se han intentado subir otros títulos como “Yo, Robot”, “Paycheck” o el remake de “Desafio Total”. Todas con mucha menor calidad, a pesar de beber de los clásicos de la literatura de ciencia ficción como Asimov o Philip K. Dick. Precisamente adaptar obras de este autor suele ser garantía de éxito por lo animoso de sus historias, que dan pie a tramas en las que cabe filosofía existencial, reflexiones acerca del fin último de las sociedades modernas, el uso de la tecnología y los avances técnicos frente a los conflictos éticos y morales, mezclado con intrigas policíacas y acción trepidante,… Si bien “Minority Report no llega al nivel de complejidad filosófica y argumental de “Blade Runner”, sí que plantea unos cuantos dilemas humanos. Y aderezado con unas escenas de acción francamente estupendas y una trama que maneja el suspense a base de persecuciones a lo “Misión Imposible” o del mismísimo Hitchcock, con un falso culpable que debe demostrar su inocencia por algo que aún no ha hecho, mientras huye a través de coches futuristas y scanners visuales que tienen fichada a la población.

Desde luego, mientras que Blade Runner no tiene acción tan trepidante (su trama va por otros derroteros, y el personaje de Harrison Ford parece en algunos momentos dejado llevar por el transcurso de la historia), sí que es una reflexión profunda acerca de la naturaleza humana de hombre, en una época en la que la tecnología es capaz de todo, y en mitad de una mega ciudad gris y sucia. En Minority Report no tenemos esa visión tan oscura de las futuras urbes, y el tono de la fotografía y del diseño de producción se mueve en tonos azules claros. Spielberg es tan inteligente como para hacernos un retrato futurista de la sociedad actual, reconocible en todo momento en las casas y los callejones. A su vez, los dilemas morales sobre el control gubernamental que plantea son escalofriantes a la vez que necesarios. ¿Seríamos capaces de otorgar nuestro libre albedrío a los poderes públicos, a cambio de erradicar el crimen? ¿Hasta qué punto se puede ser culpable por algo que no se ha cometido aún (pero sabemos que ocurrirá)? ¿Podemos cambiar el futuro, si éste ya está escrito? Mención aparte merece la tecnología mostrada en la cinta, donde pequeños robots son capaces de escanear la retina de la gente para conocer la identidad de los sospechosos, a pesar de que invadan la intimidad de las personas. O el uso de esta tecnología para técnicas de marketing personalizado, con una protección de datos personales bastante escasa. Las armas aturdidoras o las escopetas de plasma, los coches automatizados o las pantallas táctiles… todo el diseño de producción es francamente acertado y genial. Da igual que sean cosas que no vayamos a ver nunca (hace años que renunciamos a ver los coches voladores de Blade Runner, y no por ello se puede decir que la obra maestra de Ridley Scott ha envejecido mal).

Con esta cinta, Spielberg volvió a la senda del cine comercial y blockbuster de éxito. No sólo demostró que no había perdido la buena mano para hacer películas entretenidas capaces de llevar a la gente al cine. Además entró en una fase de madurez demostrando que su cine no sólo era acción superficial, sino que rascando algo más en la superficie podíamos encontrar interesantes lecturas. Siempre digo que cuando no se pone serio y trascendental, es cuando hace los mejores largometrajes (independientemente de que luego cuele mensajes serios y trascendentales). Y la maestría a la hora de llevar la trama hace que sus dos horas y media pasen volando. El planteamiento de la historia está bien descrito (primero vemos al equipo de policías en acción, para después ver al personaje de Colin Farrell entrar en el argumento y esbozar el conflicto), el nudo está inteligentemente desarrollado, y el desenlace es sorprendente e inesperado. Y cuando en una película el tiempo pasa sin darte cuenta, el primer objetivo está cumplido con creces. Y si luego te hace pensar, y con cada nuevo visionado percibes nuevos matices y no se te hace pesada, ya tenemos conseguido otro objetivo que debe cumplir toda obra cinematográfica.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: El desarrollo genial de la acción y la trama, los conflictos que plantea y el diseño de producción futurista.

Lo Peor: Que sus sucesoras no hayan alcanzado el mismo nivel de calidad.

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Sí

Películas similares: Blade Runner, Desafío Total, La Isla, Paycheck, Yo robot

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0181689/combined

Tráiler en You Tube (inglés):

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Película – Abre los ojos (revisión)

abre los ojos poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Abre los ojos

Año: 1997

Director: Alejandro Amenábar (Tesis, Los Otros, Mar Adentro)

Guión: Alejandro Amenábar, Mateo Gil

Música: Alejandro Amenábar, Mariano Marín

Fotografía: Hans Burman

Reparto

  • Eduardo Noriega
  • Penélope Cruz
  • Fele Martínez
  • Nawja Nimri
  • Chete Lera

Como ya comenté en la reseña de Ocho apellidos vascos, no soy usuario de cine español, con la excepción de Alejandro Amenábar que es de los pocos que hace un cine comercial, de calidad, y capaz de luchar de tú a tú con los estrenos USA. Abre los Ojos fue su segunda película y se estrenó en 1997. Tras el brillante debut que hizo con Tesis, tenía la presión de demostrar que su grandiosa ópera prima no había sido un espejismo, la típica flor de un día que con las sucesivas películas no demuestra estar a la altura. Sin embargo, ocurrió al revés, y Abre los Ojos vino a magnificar todas las virtudes que ya habíamos presenciado dos años antes, con grandes actores y mismo protagonista, un mayor presupuesto, un rodaje donde veíamos lo mejor de Madrid, mejores efectos especiales, la misma música desasosegante, y una historia que dejó perplejo al espectador patrio de la época. Y no sólo en España, puesto que impactó al mismísimo Tom Cruise, quien en 2001 compró los derechos para hacer un remake USA sin cambiar a Penélope Cruz como protagonista femenina, reservándose el papel principal que Noriega bordó. Palabras mayores que hizo sacar de su letargo al maltrecho cine español para darle nuevos aires y demostrar que aquí no sólo se hacen las mismas tramas repetitivas y bizarras. Es tal el éxito que alcanzó con esta película, que en sus siguientes películas Amenábar ya contó con grandes estrellas para realizar producciones internacionales de primer nivel (Nicole Kidman, Rachel Weisz), cintas que por su manufactura parecen salidas directamente desde Hollywood.

Desde la celda de una prisión, vemos como un psiquiatra intenta descubrir la historia detrás de uno de sus pacientes, un chico con una misteriosa máscara en la cara. César es un joven triunfador que lo tiene todo: es atractivo, con dinero y con amigos. La noche en que celebra su cumpleaños, su amigo Pelayo le presenta a una chica llamada Sofía de quien se queda prendado rápidamente. Sofía estudia arte dramático y se gana la vida como mimo en el parque a cambio de las monedas de la gente. Un antiguo ligue de César llamada Nuria, prototipo de mujer fatal, se obsesiona con él y le sigue al finalizar la fiesta. Le invita a subir en su coche y, despechada ante su indiferencia, intenta suicidarse estrellando el vehículo. César sobrevive al accidente pero su rostro queda terriblemente desfigurado, y dejará de ser el guapo triunfador con éxito en todas las facetas de la vida. César seguirá más enamorado de Sofía que nunca, y cuando parece que todo empieza a arreglarse de nuevo, las cosas se torcerán y la realidad se empezará a confundir con los sueños, para convertirse en una pesadilla en la que César hará todo lo que pueda por despertar.

Si bien la trama de Abre los Ojos es más compleja que la de Tesis, la estructura narrativa también está mejor lograda. La historia es menos lineal y el uso de flashbacks hace que todo avance más rápido. La manera de contar la historia no hace ninguna concesión al espectador ni convierte el final en predecible. El punto de vista está siempre en el protagonista, de modo que nos sorprendemos al igual que él con todo lo que le vaya ocurriendo. Es una trama que mezcla la ciencia ficción con el suspense más clásico, bebiendo del Hitchcock más extraño, ése del viaje a lo más profundo de los deseos y obsesiones humanas que nos ofrecía en Vértigo (con escena plagiada-homenajeada incluida). La manera de tratar al protagonista hace que no terminemos de sentir pena por él pero a la vez nos preocupará e inquietará su destino y estaremos ansiosos por conocer el desenlace. César es un narcisista preocupado sólo por valores materiales, capaz de anteponer un ligue de una noche a sus amigos, valorando la amistad sólo superficialmente. El destino le pondrá en su sitio pero no sabremos si habrá aprendido la lección, aunque la moraleja estará clara.

El mayor mérito de la cinta es su fabulosa puesta en escena, una gran fotografía que denota maestría a la hora de rodar. El montaje, la manera de presentarnos a los personajes, o la ciudad de Madrid como escenario de la cinta son grandes aciertos que pocas veces nos mostrarán cineastas españoles como hace Amenábar en esta película. Tendremos momentos oníricos que nos harán confundir la realidad a la vez que a los protagonistas, y pocas veces los veremos en pantalla tan bien reflejados (y con los que nos identifiquemos tanto; en este sentido la escena de la discoteca, con las luces láser reflejándose sobre la silueta del personaje con la máscara como si fuera su doble rostro, será revelador). Pocas veces seremos testigos de una cinta española con tantos y tan buenos hallazgos visuales, y es que hasta el momento a nadie se le había ocurrido vaciar la Gran Vía madrileña para rodar medio minuto de película. Son este tipo de escenas las que forman ya parte del imaginario colectivo español.

Si bien tanto Chete Lera como Eduardo Noriega hacen un gran trabajo actoral demostrando su buen hacer interpretativo (digamos que retoma el papel de joven galán triunfador con ese toque inquietante que tenía en Tesis, resultando por supuesto menos malvado que en aquella), como punto débil de la cinta tenemos a una Penélope Cruz más plana de lo habitual. Está bien en su papel de chica con una vida normal deseable para un triunfador como César, pero su indolencia a la hora de interpretar hace más atractivo el personaje de Nawja Nimri. Y lo mismo le pasa a Fele Martínez, quien a lo mejor debería haber tenido más minutos en pantalla para desenvolverse mejor en el papel de amigo segundón.

En definitiva, Abre los Ojos supuso un punto de inflexión en la manera de rodar cine patrio, abriendo un camino nuevo e inexplorado (y no muy usado, visto lo visto) para el resto de realizadores españoles. No sabría decir si es la gran obra maestra de Amenábar (me gustaría poder decir que dicha obra todavía está por venir), pero desde luego que elevó unos cuantos enteros el nivel de calidad de la industria.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: El Madrid reflejado aquí. Noriega y el argumento tan enrevesado que nos propone un viaje a la locura.

Lo Peor: La planicie interpretativa de Penélope Cruz. Que hubiera espectadores que no la supiesen interpretar en su día.

La vería de nuevo: Sí, es una joya para disfrutar de todos sus momentos.

La Recomiendo: Sí, como acercamiento a otro tipo de cien español

Películas similares: Tesis, Nadie conoce a nadie, Vanilla Sky

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0125659/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Licencia para matar (revisión)

Licence to Kill poster1

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Licence to Kill

Año: 1989

Director: John Glen (Sólo para sus ojos, Octopussy, Panorama para matar, Alta Tensión)

Guión: Richard Maibaum, Michael G. Wilson

Basado en el personaje de Ian Fleming (parte de la trama de los libros “The Hildebrand Rarity” y “Vive y deja morir”)

Música: Michael Kamen

Fotografía: Alec Mills

Reparto

  • Timothy Dalton
  • Carey Lowell
  • Robert Davi
  • Talisa Soto
  • Benicio del Toro
  • David Hedison
  • Desmond Lewelyn
  • Robert Brown
  • Caroline Bliss

Como homenaje al 25 aniversario del estreno de 007 : Licencia para matar, he aquí mi acercamiento crítico y reivindicativo del título. Caí en la cuenta el otro día que leí un artículo de online de la revista Squire, que hablaba de “The most underrated Bond movie” como una de las películas más infravaloradas de la franquicia 007, algo en lo que no puedo estar más de acuerdo. Como fan acérrimo del personaje de Fleming, veo en la segunda incursión de la interpretación de Dalton una de las mejores historias jamás rodadas del agente secreto. Irónicamente, la cinta estuvo a punto de acabar con la franquicia más longeva del cine, puesto que a la fría acogida que tuvo en la taquilla se le unieron los postreros problemas legales entre United Artist y Metro Goldwyn Mayer, lo que hizo que expirara la posibilidad de que Dalton consolidase la visión del personaje en una tercera entrega mientras transcurrió el período más largo desde 1962 sin una cinta de 007 (de 1989 a 1995), antes de que Brosnan relanzara la saga con Goldeneye.

En mi línea de defender posturas marginales, he de decir que Dalton es mi 007 favorito de todos los tiempos. No digo que Connery sea malo ni que Craig esté haciendo un mal papel (para nada, no hay más que revisitar mi reseña de Skyfall). Pero esta visión de un 007 duro y vengativo, con problemas sentimentales y humanos detrás de ese frío cinismo que le convierte en la máquina perfecta de matar, ya se abordó con esta cinta mucho antes de Casino Royale (2006) y siguientes. La fina ironía y el humor caricaturesco de las décadas anteriores ya estaba en declive y el cine de acción en los 80 demandaba un cambio de modelo. Dalton quiso volver al Bond de las novelas, más terrenal y menos fantasioso. Su tipología de actor supuso que en Alta Tensión (1987) le tuvieran que readaptar los diálogos que estaban originalmente escritos para el humor autoparódico y socarrón de un Roger Moore que ya estaba en las lonas, muy envejecido para un personaje que exige gran vigor físico. Aún así, dicha primera incursión de Dalton resultó demasiado amable para el lado oscuro que quería resaltar para el oficio de agente secreto, que necesita de cierta tortura psicológica para justificar una profesión tan poco común y políticamente incorrectísima. Sin embargo, aquí en “Licencia para matar” (título que comparte en español con la película de Clint Eastwood de 1975 “The Eiger Sanction”) se hizo un Bond tan oscuro que la película fue clasificada con la clasificación PG-13 en USA por el uso de algunas escenas violentas, lo que seguro lastró su carrera comercial.

De hecho, al igual que otro de los títulos de culto de la franquicia “Al servicio secreto de su majestad”, uno de los puntos fuertes es el argumento que se sale de la clásica estructura del canon, donde no hay villano que quiera dominar el mundo ni una misión al uso. Lo que tenemos es una historia de venganza personal, con un 007 que se enfrenta su jefe y la consecuencia directa de que su licencia para matar es revocada por primera vez. La cinta comienza con Bond dirigiéndose a la boda de su antiguo colega de la CIA y amigo, Félix Leiter, de la que es padrino. En el camino se enteran de que un narcotraficante llamado Franz Sánchez del que llevan mucho tiempo detrás de él, ha cruzado la frontera y es la ocasión perfecta para atraparle, cosa que hacen antes de hacer una entrada triunfal en la iglesia y llegar con un leve retraso. El problema es que Sánchez logra escapar gracias a sobornos y lo primero que hace es tomar represalias contra Leiter y su mujer, a quien dejan gravemente malherido. Ante la pasividad de los compañeros de Leiter, Bond decide tomarse la justicia por su mano y es cuando su jefe le prohíbe ir detrás de Sánchez y le anula la licencia para matar. Perseguido por su propio gobierno, 007 se hará pasar por matón a sueldo en busca de trabajo y se intentará infiltrar en la organización de Sánchez para vengar a su amigo, en una de las misiones más peligrosas a la que se haya enfrentado.

La verdad es que “Licencia para matar” es un Bond serio y adulto, lo que probablemente impactó al espectador de 1989 (recordemos que en la taquilla de ese año teníamos a Indy, Arma Letal y Batman). Pasa algo similar a la escena final de “Al servicio secreto de su majestad” rodada 20 años antes, donde el público de la época no se esperaba un cambio de registro tan brutal. Es paradigmático pensar que precisamente el éxito del Bond actual de Craig tenga sus raíces en el de Dalton, solo que quizás el público de finales de los 90 no estaba todavía preparado. El registro interpretativo de Timothy Dalton, forjado en interpretaciones de personajes de Shakespeare, intentó sin éxito aproximarse al Bond de las novelas originales de Fleming, más terrenal y mundano, que es en lo que ha triunfado Craig. Una de las cosas que más me gustan de Dalton es que algunas veces como 007 da miedo, por la frialdad de su mirada no sabes lo que va a hacer ni lo que está pensando, aunque te puedes temer lo peor. Ejemplos en esta cinta lo tenemos cuando un personaje le da un puñetazo cariñoso en el brazo y le dice “tú debes de ser Bond”, lo cual suponemos que no le gusta; o el diálogo con el villano en el que éste le pregunta a qué se dedica y Bond le contesta que “elimina problemas”. Tampoco se anda con medias tintas en la manera que tiene de ir eliminando a los malos de la función, más directa y cruel que de costumbre. La idea de jugar con el miedo de Sánchez a que le traicionen y su manera de recompensar la lealtad hace novedosa la manera en que Bond menoscaba su organización. Y por primera vez el villano da realmente miedo, porque le crees capaz de las muertes más horribles. Y sobre todo, es un villano real, sacado de la época y de las mismas portadas de la prensa, con su plan de extender su imperio de la droga por todo el continente. Y además, el joven ayudante de Sánchez era un debutante Benicio del Toro, más mortífero si cabe que su propio jefe.

Las escenas de acción son muchas y variadas, y corresponden a la manera de hacer cine del momento, con lo que la franquicia se actualiza y se pone un poco al día frente a los principales competidores de la década (con quienes había perdido terreno, si tenemos en cuenta que Bond fue el padre fundador del género de evasión en los sesenta y setenta). La escena de los camiones cisterna llenos de gasolina nos retrotrae a las persecuciones de “En busca del arca perdida” y tienen su toque de fantasmada propio de Bond, pero totalmente creíble (más o menos…). Al igual que la mezcla de escenas aéreas y acuáticas, en las que la franquicia es especialista, y que están perfectamente insertadas en la trama; como ese momento en el que arponea lleno de furia a un secuaz para acto seguido lanzarse al agua y hacer esquí acuático con un hidroavión en marcha… vamos, Bond en estado puro, sólo que esta vez realmente furioso. Y la banda sonora acompaña magistralmente estas escenas, con una variación del clásico “James Bond Theme” que para muchos no alcanzó el nivel de las suites de John Barry, pero que para mí le dio un toque genial con ese aire hispano que pegaba con la ambientación de la película en una imaginaria república bananera sudamericana.

Otra razón por la que la cinta pasó sin pena ni gloria fue que las chicas Bond escogidas para la ocasión no alcanzaron la notoriedad típica de otras películas, como Ursula Andress o Barbara Bach. Y tremendamente injusto en mi opinión, puesto que Carey Lowell y Talisa Soto están magníficas aquí, alejadas del estereotipo machista de chicas tontas de otros títulos, y anticipando al estilo de chica Bond guerrera y peleona que vendrá años después, sobre todo el papel de piloto de la CIA de Lowell (Talisa Soto hace un papel de novia florero de Sánchez decorativo pero esencial en la trama, con ese toque de latina ardiente y temperamental). Además, las chispas que saltarán entre ellas por llevarse a 007 al huerto serán antológicas…

Pero no todo iba a ser nuevo y extraño en esta entrega, y de hecho tenemos otra vez al familiar personaje de Q interpretado por el incombustible Desmond Llewellyn. En una trama en la que Bond actúa por su cuenta, Q aparece por sorpresa y tendrá un papel un poco más extenso que de costumbre, lo cual siempre es de agradecer y le da un toque novedoso a la franquicia, donde los secundarios siempre han estado relegados al mismo tipo de escenas.

Por todas estas cosas, he de acabar mi reseña señalando a “Licencia para matar” como una de las tres mejores cintas de Bond; no es para los puristas de la saga, desde luego (a ellos les recomiendo mejor “Desde Rusia con amor” o “Goldfinger”), para los que adoran el humor socarrón de Moore (“La espía que me amó” u “Octopussy” son buenos títulos) o para los que prefieren la moderna visión de Craig (“Skyfall” les gustará más), pero desde luego que, junto con la ya mencionada “Al servicio secreto de su majestad” o “Casino Royale”, componen un acercamiento al personaje bastante atípico que merecen la pena por lo arriesgado de su propuesta de salirse de la estructura establecida de la época.

Calificación: Para mí, imprescindible. Una del top 3 de la saga Bond. Es posible que si fuera algo objetivo, hubiera algunas por encima de ésta.

Lo Mejor: Nunca hubo un Bond tan duro como el de Timothy Dalton, ni siquiera Craig. Las escenas de acción intercaladas con la versión musical del tema de 007 de esta película son de las mejores de la saga.

Lo Peor: Algunos momentos de la trama cogidos por los pelos. Que la cinta no tuviera una buena vida comercial y que por los problemas legales de la productora Dalton no hiciera una tercera entrega de 007.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: No es un 007 para todos los gustos, por su dureza y por alejarse de la estructura habitual de la saga. No la recomiendo si eres de los que piensan que Connery sigue siendo el mejor.

Películas similares:

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0097742/combined

Tráiler en You Tube (inglés):

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Película – El fugitivo (revisión)

El fugitivo poster 

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Fugitive

Año: 1993

Director: Andrew Davis (Alerta Máxima, Reacción en cadena, Daño colateral)

Guión: David Twohy, Jeb Stuart

Música: James Newton Howard

Fotografía: Michael Chapman

Reparto

  • Harrison Ford
  • Tommy Lee Jones
  • Sela Ward
  • Jeroen Krabbé
  • Julianne Moore
  • Joe Pantoliano
  • Andreas Katsulas

Cuando todavía Hollywood no tenía esa falta de ideas acuciantes de hoy en día, la técnica de traspasar ideas de series de televisión de probada solvencia y convertirlas en una gran superproducción de cine con grandes actores apenas estaba probada. Fue en 1993 cuando la historia del doctor Richard Kimble (quien capítulo tras capítulo intentaba escapar de la ley por el asesinato de su esposa que nunca cometió, en busca de un hombre manco que era el verdadero culpable) fue la elegida para que Harrison Ford nos hiciera sentir las mismas sensaciones y el mismo tono de una serie mítica de los sesenta, algo que sólo había intentado Star Trek y poco más. Y lo cierto es que, al igual que haría Tom Cruise con Misión Imposible tres años después, y antes de que la maquinaria del cine USA empezara a estropear grandes ideas con proyectos apresurados y mal adaptados (léase El Equipo A, sin ir más lejos), El Fugitivo resultó ser una deliciosa propuesta en la que todo encajaba como un guante, ya fueran los actores, la trama y su desarrollo, el aroma de la serie original, o la música.

El doctor Richard Kimble, cirujano vascular de Chicago, encuentra una noche a su mujer moribunda en su casa. La llamada que hizo a la policía mientras estaba siendo atacada, y el resto de pruebas que había en su casa hacen que le encuentren culpable como principal sospechoso de su asesinato. Kimble no hace más que reclamar su inocencia y proclamar que el verdadero culpable era un hombre manco, a quien encontró en su casa y con quien forcejeó antes de que escapara. Por supuesto nadie le cree en el juicio, y es condenado a pena de muerte por dicho crimen. Una serie de circunstancias mientras es trasladado a la penitenciaría hace que el autobús de los presos tenga un accidente y sea arrollado tras caer a la vía de un tren. Gracias a la suerte consigue librarse de los grilletes y escapar in extremis del desastre, pero la maquinaria de la policía federal se pone en marcha y llegan poco tiempo después los Marshall, investigadores especializados en la persecución de fugitivos huidos de la justicia. Sam Gerard, el mejor de todos ellos, no cree desde el primer momento que Kimble haya fallecido en el accidente y se pone en marcha la maquinaria de persecución a través del condado para darle caza. En un primer momento le encuentran en un hospital de la zona y le persiguen hasta la presa de un embalse, pero consigue escabullirse tras una huída asombrosa y espectacular. Con más tranquilidad y algo de tiempo, el doctor Kimble vuelve a Chicago y decidido a encontrar al asesino de su mujer empieza a urdir un plan para probar su inocencia. La terquedad de Sam Gerard en encontrarle dificultará las cosas y las persecuciones a distintos niveles serán una constante durante la complicada tarea de encontrar al hombre manco.

Lo cierto es que El Fugitivo fue un gran acierto en su día, tanto por la elección de Harrison Ford como Tommy Lee Jones. El primero hacía encajar perfectamente la interpretación de hombre abrumado por las circunstancias que tan bien se le da hacer. En escenas anteriores a la muerte de su mujer tiene su punto de chulería pero tras el terrible drama la preocupación en su rostro será una constante el resto de la película y en su filmografía, ya que Ford se especializará en bordar este tipo de personajes corrientes superados por los acontecimientos. Y el segundo consiguió el Óscar aquel año por su interpretación de policía obcecado en el fugitivo (la cinta tuvo siete nominaciones, incluyendo la de mejor película). Y de hecho años después se hizo una especie de secuela/spin-off con su personaje, “U.S. Marshall”. Sin Harrison Ford porque era obvio que no pegaba mucho volver a traer el personaje de Kimble, lo carismático del personaje de Gerard y resto de su equipo de investigadores intentaron repetir el éxito de la película de Andrew Davis a base de calcar el planteamiento argumental y darle nuevas vueltas de tuerca a cada cual más espectacular e inverosímil (en vez de autobús los presos se fugan tras el accidente de un avión; en vez de médico inocente tenemos un espía algo culpable pero con encerrona; en vez de hospitales en Chicago tenemos Nueva York y el edificio de la ONU; etc). Por supuesto, la calidad fue bastante peor en esta segunda entrega que en la original…

Otro acierto fue el de reproducir el tono de la serie a lo largo de sus 130 minutos de metraje. No en las subtramas que se crearon durante los años de emisión, eso está claro; pero sí en la historia principal de persecución y fijación entre los personajes principales. La película va al grano desde el principio. Tras una introducción que te mete de lleno en la trama, tiene sus momentos álgidos de acción muy al principio y luego se va relajando hasta que llega la famosa escena de la presa que también nos pone taquicárdicos. En ese momento la película vuelve a calmarse durante la mayor parte del metraje para centrarse en la investigación hasta que volvemos a tener una nueva situación de tensión. La manera en que la trama juega con momentos de clímax y tranquilidad es digna de ser estudiada, con montañas rusas que continuamente nos llevan al borde del infarto (además de la presa, también es reseñable la persecución por las calles en medio de los desfiles de Saint Patrick). Y una nota que normalmente no tenemos en consideración: la banda sonora de Newton Howard está compuesta de manera magistral para encajar en la trama, con sus crescendos en las persecuciones y sus momentos de tensa relajación entre escenas (ese regreso a Chicago cuando las aguas parecen que se han calmado algo; la manera en que la música resalta esa languidez del protagonista mientras intenta recuperar su vida normal).

En definitiva, al igual que hago con todas las películas antiguas que reviso en mis reseñas, la recomiendo fervientemente porque no ha envejecido nada mal. Más de veinte años después (sí que pasa el tiempo… ¡todavía recuerdo el día que la vi en el cine!) no ha perdido la frescura original y nos permite recrearnos con la interpretación de estos dos actores que estaban en un gran momento de sus carreras interpretativas. Y la manera en que la trama combina momentos de relax con momentos de clímax hace que merezca la pena verla cada cierto tiempo.

Calificación: Muy buena.

Lo Mejor: La estructuración de los distintos clímax en la trama. Las interpretaciones de Ford y Lee Jones. El personaje de Sam Gerard. La manera en que se salvaguardó la esencia de la serie original.

Lo Peor: Que con esta película empezara el boom del transvase TV-cine, con más malos resultados que otra cosa.

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Sí

Películas similares: Frenético, U.S. Marshall,

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0106977/combined

Tráiler en You Tube (inglés):

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Película – Rebeca (revisión)

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Rebecca

Año: 1940

Director: Alfred Hitchcock (Encadenados, La Ventana Indiscreta, Con la Muerte en los Talones, Vertigo, Psicosis, Los Pájaros)

Producción: David O. Selznick

Guión: Philip MacDonald, Michael Hogan

Basado en el libro de Daphne Du Maurier

Enlace a la reseña de Malosa

Música: Franz Waxman

Fotografía: George Barnes

Reparto

  • Laurence Olivier
  • Jean Fontaine
  • George Sanders
  • Judith Anderson
  • Gladys Cooper
  • Nigel Bruce
  • Reginald Denny

Ya iba siendo hora de que me atreviera con los clásicos, y nada mejor que un Hitchcock para ir abriendo boca. Aunque “Rebeca” se trata de una de sus obras menores, rezuma clasicismo por los cuatro costados, no en vano es fruto del inicio de la época no dorada, si no más bien sagrada de Hollywood; es decir, la cinta data de 1940 y el productor es David O. Selznick, quien venía de rodar un año antes otro clásico imperecedero “Lo que el viento se llevó” (la escena del logo de precréditos de la productora es el mismo). Y Hitchcock comenzaba su exitosa aventura americana con esta cinta que todavía tiene un poso británico por los actores y ambientación ingleses. El realizador todavía no había empezado a dirigir sus inmortales obras maestras pero ya empezaba a coger velocidad de crucero para rodar grandes historias con unas técnicas magistrales de rodaje y, sobre todo, incorporando ese suspense a cualquier escena que pudiera acelerar el rimo cardíaco del espectador. Pero por encima de sus géneros cinematográficos (espionaje, terror, alguna comedia ocasional,…) tenemos siempre las grandes historias de amor, verdaderos mcguffins de sus tramas en las que la relación tormentosa de los protagonistas se antepone (sin saberlo muchas veces) al desarrollo de un enrevesado argumento con giros de guión durante o al final del metraje. Y ése es el gran legado del realizador británico.

“Anoche soñé con que volvía a Manderley” … y así empieza esta historia en modo de flashback en la que una protagonista sin nombre trabaja como ayudante de una ricachona y algo déspota mujer en la Costa Azul monegasca. Allí conoce a Maximilian de Winter, un desgraciado aristócrata inglés recientemente viudo dueño de una fabulosa mansión en el sur de Inglaterra conocida como Manderley. Pronto se enamoran y, ante la súbita partida hacia Nueva York por parte de la mujer, deciden casarse y dar a nuestra protagonista una nueva oportunidad de ser feliz. Pero cuando llegan a Manderley para que asuma el papel de la nueva señora de Winter, pronto descubrirá la alargada sombra de la fallecida Rebeca en los muros y las estancias de la mansión. Sus iniciales en todos sus objetos, sus vestidos o el recuerdo de su persona en los integrantes del servicio y familiares supondrán una pesada losa para nuestra nueva señora de Winter. Pero sobre todo la odiosa ama de llaves, la señora Danvers, quien con su sola presencia es capaz de aterrorizar y despertar todos los miedos y complejos de inferioridad. Las sombras y misterios que se arrojan sobre la mansión, la ama de llaves y la propia Rebeca irán in crescendo hasta alcanzar un punto álgido en la cadena de acontecimientos en Manderley, y descubriremos el mayor secreto que esconde el lugar…

“Rebeca” es una historia de amor, como casi todas las cintas de Hitchcock, aunque nos dé la impresión de que es una historia de suspense e intriga. Y desde luego que estos ingredientes están presentes en la trama, con ese inicio tenebroso que se asemeja a una historia gótica de fantasmas. No en vano tenemos el espíritu de una persona que no está físicamente entre los protagonistas pero su recuerdo y su presencia perduran continuamente en la trama. La verdad es que no hay una película que trate mejor el tema del recuerdo del misterioso ausente: ese predecesor al que nunca se llegará a estar a la altura, todos mantendrán su recuerdo imborrable y no sabremos cómo era o qué hacía más que a base de retazos y pinceladas sueltas que el protagonista irá encajando para unir las piezas de un puzzle mitificador per se. El blanco y negro irá de perlas a esta cinta que aporta tantas luces y sombras en los decorados y paisajes como en los personajes y la psicología.

Porque de entre tantos puntos fuertes de esta película tenemos sobre todo la fotografía y la realización. Las transparencias, como en tantas cintas de la época, se notan pero no molestan ni interrumpen la trama. Sabemos que están ahí y lo asumimos como parte del juego. Igual que las maquetas que reproducen el decorado de la mansión, las cuales no dejan de fascinarnos por mucho que el cine actual haya superado estos trucos. Ya le gustaría a la inmensa mayoría de títulos tener la calidad artística que destila este cine. Pero cuando pasamos a los interiores y vemos a la iluminación jugar con los intérpretes y los rostros, las estancias y los pasillos, sabemos que nos están contando otra historia por medio de la maestría visual y de las imágenes que sugieren antes de que se diga una sola palabra. ¿Y qué decir de esos primeros planos de objetos, notas, y cartas? A destacar también los movimientos de cámara y planos del bueno de Sir Alfred, donde podemos percibir grandeza simplemente con que la protagonista gire la cabeza hacia la cámara mientras el otro personaje queda en plano pero desenfocado.

¿Más puntos fuertes? La intensidad de la trama que va cogiendo carrerilla conforme avanza el metraje. De unas soleadas escenas al inicio en Montecarlo donde todo parece idílico hasta la atmósfera opresora y agobiante de la mansión en la que los celos, las pasiones y los nuevos personajes soberbiamente introducidos que se van incorporando a la historia hacen que la intriga se convierta en desasosegante e insoportable. No, no es una historia de espías a lo “Con la muerte en los talones” o “Encadenados”, ni tampoco es terror como “Psicosis” o “Los Pájaros”, pero las sorpresas y los giros estarán a la orden del día, para servirnos un final en bandeja digno de sus mejores filmes o de las obras de Agatha Christie.

La protagonista, Jean Fontaine, hermana de Olivia de Havilland y enemistada durante décadas con ella, ganó un Óscar en 1941 por la siguiente cinta de Hitchcock, “Sospecha”. Aquí, e igual que en la novela, está insoportable y abofeteable, una de las peores heroínas de la historia del cine. Su indolencia ante los acontecimientos que la superan y la anulan pone de los nervios al espectador actual, quienes nos sentimos indignados por las injusticias a las que se ve sometido semejante personaje ante las circunstancias que se le presentan. Fruto del machismo de la época y de la supeditación femenina al marido, encontró su réplica en el misógino Hitchcock y las jugarretas a las que sometía a sus protagonistas femeninas. El propio director ayudó a crear el rumor del odio que destilaba el equipo de rodaje hacia Fontaine, lo que vino de perlas para bordar la interpretación desvalida del personaje. Como resultado, tenemos justamente lo que se necesita de la historia: una chica que no hace más que dar pasos en falso y equivocarse en todas las acciones que comete, con una actitud tímida y reservada fruto de la actitud del resto de personajes hacia ella.

Laurence Olivier está a la altura del papel que se le presenta aquí, ganándose la fama de uno de los mejores intérpretes de la historia. Su personaje tiene tantos matices y está tan atormentado, que lo fácil hubiera sido caer en algún cliché. A ratos duro, a ratos tierno, se comporta como el gran galán que era; y su interpretación está barnizada de un gran desdén que impregna toda la cinta y hace que estemos deseosos de conocer los profundos secretos que esconde su personaje. Al igual que el papel de la señora Danvers, Judith Anderson, que desde su primera irrupción en pantalla (su aparición no puede llevarse otro nombre) nos inquieta y hace que sintamos escalofríos por los tejemanejes que se destilan en esa mansión. Y por supuesto, no quiero desvelar nada, pero el papel que desempeñará en la trama será esencial…

Poco más que decir de este gran clásico del que se han escrito ríos de tinta, salvo que espero haber despertado un poco la curiosidad para acercarse a esta cinta y añorar la época clásica de un cine que ya no volverá.

 

Calificación: Imprescindible obra maestra, no encuadrada en el top cinco del cineasta pero sí un gran clásico de todas maneras.

Lo Mejor: La trama, el final, Laurence Olivier, Judith Anderson, Manderley, la fotografía, los planos, las luces, las sombras…

Lo Peor: El personaje (que no la interpretación) de Joan Fontaine.

La vería de nuevo: Por supuesto.

La Recomiendo: Por supuesto

Películas similares: Sospecha, Encadenados, Recuerda, Stoker.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0032976/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Los Juegos del Hambre

Los Juegos del Hambre - Poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

The Hunger Games

Año: 2012

Director: Gary Ross (Pleasantville, Seabiscuit)

Guión: Gary Ross, Suzanne Collins, Billy Ray

Basado en el libro de Suzanne Collins (enlace a la reseña)

Música: James Newton Howard

Fotografía: Tom Stern

Reparto

  • Jennifer Lawrence
  • Joss Hutcherson
  • Liam Hemsworth
  • Woody Harrelson
  • Donald Sutherland
  • Elisabeth Banks
  • Stanley Tucci
  • Lenny Kravitz

No suelo aficionarme a las franquicias cinematográficas creadas desde las sagas literarias (refiriéndome siempre al boom del género que ha estallado en los últimos años), por tratarse de obras prefabricadas con el único objetivo de dar con la gallina de los huevos de oro y explotar la misma fórmula una y otra vez. La franquicia de J.K. Rowling supo dar en el clavo al crear a Harry Potter sin tener idea del éxito que éste iba a tener en la gran pantalla entre el público infantil y adolescente (y la evolución de los mismos durante el paso de los años, paralela a la de los personajes y los actores que los interpretaron). Sin embargo, toda la procesión de Narnias y Crepúsculos que han venido luego han resultado películas nefastas, rodadas de manera atropellada y muchas veces sin la coherencia argumental que una trilogía o saga exige tanto por separado y como en conjunto global.

Es lo que yo llamo el síndrome Matrix: la primera película de los Wachowski fue genial por funcionar perfectamente por separado al rodarse sin expectativas de posteriores secuelas. Tenía un final lo suficientemente abierto para dar pie a interpretaciones varias, pero a la vez todo lo planteado en el metraje encajaba perfectamente como un mecanismo de relojería y se cerraba en su momento. Pero la pifiaron al hacer las continuaciones como dos obras complementarias entre sí, donde el tempo narrativo se alargaba de manera considerable con la consiguiente pérdida de interés del espectador. Algo parecido a lo que hizo Peter Jackson -de manera exitosa con la primera, más pesado y repetitivo con la segunda- en sus trilogías de la Tierra Media (El Señor de los Anillos y El Hobbit, respectivamente).

Por este motivo es por lo que, animado por una compañera de trabajo, me acerco con cierto recelo a estos Los Juegos del Hambre, poseedor de una etiqueta teen que le otorga un parecido sospechoso a las tramas sentimentales de Crepúsculo que tantas histerias han desatado entre el público adolescente. Decidido a darle una oportunidad, y con curiosidad acerca del argumento (¿una especie de Battle Royale para adolescentes?), esta primera entrega tiene algún acierto aislado pero su calificación final no pasa del aprobado raspado.

La protagonista es Katniss Everdeen, una joven que vive en el Distrito 12 con su madre y su hermana pequeña. El Distrito 12 es uno de los distintos territorios en que se divide Panem, un futuro país resultante de lo que queda de unos EEUU post-apocalípticos. En el pasado, uno de los Distritos suburbiales que dependen de la capital del país, El Capitolio, provocó una insurrección que fue aplacada y, para recordar este acontecimiento y mantener el orden preestablecido en el país, cada año se realiza La Cosecha, para participar en Los Juegos del Hambre. Se trata de seleccionar a una pareja de jóvenes de cada distrito y ofrecerlos a modo de sacrificio para que peleen entre sí en una competición que está a medio camino del reality show y el control gubernamental de la población (sobre todo la parte más deprimida y paupérrima de ella, como son los distritos más alejados, de mayoría obrera). La vida de Katniss se ve truncada cuando su hermana pequeña es elegida como tributo, y en ese momento se ofrece ella misma voluntaria para salvarla de una muerte segura. Katniss es elegida junto a otro joven, Peeta Mellark, y ambos son llevados al Capitolio para recibir entrenamiento y participar en una nueva edición de los juegos. Allí conocerán a personajes cada cual más extravagante, como su mentor y entrenador particular, Haymitch Abernathy, único ganador de los juegos de su distrito en los últimos años, y con graves problemas de alcoholismo y motivación de funciones. Haymitch se ocupará de darles valiosas lecciones de supervivencia y explicarles la mecánica de los juegos, así como del valor reputacional de caer bien a la audiencia para obtener patrocinadores (gente con elevado poder adquisitivo que pueden financiar ayudas para los jugadores en medio del espectáculo). Otros colaboradores serán los estilistas Cinna y Portia, que tratarán de darles una imagen sofisticada para atraer patrocinadores. La tarea para Katniss de sobrevivir a los juegos se antojará difícil, teniendo en cuenta que los jóvenes rivales de otros distritos están preparados desde su infancia para luchar a muerte en esta competición; y también se enfrentará a la estrategia de Peeta por sobrevivir, que es la de confesar su amor en público por Katniss y ganarse así prestigio frente a los patrocinadores. El drama humano y sentimental está servido… ¿quién ganará la 74ª edición de los Juegos del Hambre de este año?

Ante este planteamiento que a todo el mundo le recuerda a Battle Royale (película que Suzanne Collins prometió no tener constancia de ella, pero sin la crueldad y su mala leche), mezclado con las dosis de telerealidad extrema de películas como El Show de Truman (la gente pegada a la pantalla maravillándose por la vida real ajena), Perseguido (el bueno de Schwarzenegger obligado a pelear por su vida con las cámaras pegadas a la espalda) y Rollerball (un futuro de deportes extremos y sangrientos); se le une el toque de quebraderos de cabeza sentimentales y triángulos amorosos adolescentes de Crepúsculo; y se le corona con la crítica orwelliana de 1984 y Farenheit, para describir el control y la manipulación de las altas esferas del poder frente a una mayoría oprimida y con carencias materiales.

Supongo que será efecto de la crisis de los últimos años y esa lucha de clases subyacente en el cine reciente (me vienen a la cabeza la ya reseñada aquí Un amor entre dos mundos, y Elysium, con esa dicotomía totalmente diferenciada entre sociedades de ricos y pobres), pero aquí viene el primer punto débil de esta cinta: ya no cuela. No sé la novela, pero que se manipule así a la audiencia (y más si entendemos que el público target al que está dirigida es el de los más jóvenes) es bastante irresponsable. Manipuladoramente irresponsable, porque la narración se centra en los protagonistas pobres en todo momento, les vemos sufrir en su mundo gris con esa ambientación sacada de Gran Depresión americana (y a pesar de ello felices en su pobreza). Mientras que la única visión que tenemos de los estamentos privilegiados es la de los maléficos responsables de la estructura social (Sutherland y Bentley), la del estrambótico presentador de los juegos (un Stanley Tucci totalmente pasado de vueltas, y centrado en el morbo fácil), y la de las masas enfervorecidas preocupadas únicamente en el ámbito recreacional de los personajes y del espectáculo, sin ninguna motivación aparente (¿a qué se dedica la gente del Capitolio? ¿Cómo son sus vidas?). Se nos presenta una sociedad estrafalaria, excéntrica y extravagante, y aquí viene el segundo punto débil de la película: el futuro distópico que propone Suzanne Collins sobre el papel y plasma en imágenes Gary Ross no tiene ningún hallazgo visual aparte de las horteradas estéticas de sus personajes, que caen en el ridículo también a nivel moral.

A pesar de contar con un reparto de secundarios conocidos para que salven el nivel medio de la cinta (y que no consiguen, aparte de los citados Sutherland, Tucci y Bentley, un Woody Harrelson con un personaje totalmente desaprovechado del que ganaríamos más si nos explican algo del pasado que se deja entrever) hay alguna sorpresa más que no sé si es buena o mala (me refiero a Lenny Kravitz con ese papel de estilista amanerado a más no poder). Los chicos protagonistas están al mediocre nivel de hormonas masculinas adolescentes que necesita la cinta, pero la sorpresa grata de Los Juegos del Hambre fue ver la consagración de Jenifer Lawrence llevando todo el peso ella sola de la trama, y que confirma que su Óscar de 2013 por El lado bueno de las cosas fue un merecido premio que mostró la confianza del sector por un tímido relevo generacional que de vez en cuando gusta de producirse. La película gana enteros cuando se muestran los conflictos humanos por los que atraviesa (la incertidumbre que muestra acerca de quién será sus aliados; su rabia por la muerte de una compañera; el momento en qué está desorientada por la picadura de las avispas; la química -o ausencia de ella- con su compañero de distrito) aunque los pierde cuando volvemos al lado recreacional de la cinta y el guión/novela nos ofrece soluciones para que avance la trama (no me acaba de convencer los ítems que se van dejando como ayuda para los concursantes).

Si a ello le añadimos una pobre labor por parte del director con las imágenes rodadas con estilo cámara en mano, el resultado final es una película que pretende ser la inauguración de una trilogía con más sombras que luces, con un éxito de taquilla que tuvo el año pasado que le otorga licencia para tener más secuelas (como la que se acaba de estrenar hace poco). Le reconozco lo positivo que supone el toque de originalidad referido a su planteamiento conceptual, así como un ritmo que hace funcionar correctamente el metraje. Pero la cinta no aporta mucho más, aparte de ver por donde van a intentar que la secuela avance. Veremos.

Calificación: Pasable

Lo Mejor: La facilidad con la que Jenifer Lawrence se hace con los planos cada vez que aparece en pantalla.

Lo Peor: El estilismo hortero-futurista de las clases pudientes; la lectura social que hace.

La vería de nuevo: No.

La Recomiendo: Para los jovencitos huérfanos de vampiros y hombres-lobo, hasta que llegue la nueva franquicia palomitera.

Películas similares: Battle Royale, El Show de Truman, Crepúsculo, Rollerball, The Running Man, Death Race, La Isla, 1984

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1392170/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Guerra Mundial Z

Guerra Mundial Z Poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

World War Z

Año: 2013

Director: Marc Forster (Quantum of Solace, Descubriendo Nunca Jamás, Monster Ball)

Guión: Matthew Michael Carnahan, J. Michael Straczynski, Damon Lindelof y Drew Goddard

Basado en el libro de Max Brooks

Música: Marco Beltrami

Fotografía: Ben Seresin

Reparto

  • Brad Pitt
  • Mireille Enos
  • Daniella Kertesz
  • James Badge Dale
  • Fana Mokoena
  • Mathew Fox

 Aunque llego con algo de retraso (esta cinta se estrenó en el verano pasad0) no podía dejar de reseñar una de las más esperadas cintas del género favorito por excelencia de Bitterblink, adaptación de uno de los libros que más se han esforzado por aportar nuevos ángulos novedosos a un subgénero que nació hace algunas décadas como una deriva del de terror clásico. En este caso, Guerra Mundial Z se esfuerza por apartarse de la serie B que fundacionalmente construyó Romero por los sesenta, para dar un recubrimiento de Blockbuster palomitero y alejarse lo más posible del gore. Toma la estética y los zombies hipervitaminados y furiosos de 28 Días Después, sí; pero el concepto fílmico está más cerca de las grandes destrucciones a nivel global del cine de catástrofes de Roland Emmerich. Yo la he visto más bien como una cinta de aventuras y acción, que se mantiene en movimiento continuamente para no perder el interés (y que irónicamente señala Pitt a un personaje que, el que se mueve, sobrevive). Salvo, eso sí, el tenso clímax final en un laboratorio plagado de muertos vivientes (del que he de reconocer su capacidad para angustiar).

Es lógico, dado el auge de este tipo de cine en los últimos tiempos, del que otros géneros ya se están adueñando, como la comedia, ya sea gamberra (Zombies Party) o sentimental (Memorias de un Zombie Adolescente). Y la accidentada producción de la cinta, con continuos retrasos, cambio de productores y reescrituras de guión varias, no iba a privarnos de ver a Brad Pitt haciendo levantar el destino comercial y artístico de esta película, como solo estos pocos actores tan continuistas y omnipresentes son capaces de hacer con su mera presencia en cualquier guión.

El protagonista interpretado por Brad Pitt es Gerry Lane, un antiguo corresponsal de guerra de la ONU, especializado en la investigación de las zonas más conflictivas del planeta. Gerry ya está retirado para disfrutar de la vida en familia con su mujer y sus dos hijas. Una mañana, en un atasco en la ciudad de Filadelfia, un camión arrolla cuantos vehículos se cruzan en su camino y empieza el caos: la gente empieza a correr sin saber qué pasa mientras unos persiguen a los otros, y Gerry es testigo del brutal comportamiento de algunas personas que se dedican a morder a otras. La infección se propaga y los afectados se convierten en zombies, que con su agresivo y rápido comportamiento hace sumir en el caos el centro de la ciudad. Gerry llama a un amigo de su antiguo trabajo en la ONU, actual secretario adjunto. Gracias a sus contactos, les ofrece una vía de escape de la ciudad a uno de los buques de guerra que se han desplegado en el Atlántico para repeler y combatir la infección desde una zona segura. Pronto Gerry es avisado de la situación: deberá colaborar con un joven científico biólogo que busca una solución para el virus, y cree que en una base militar de Corea se podrán hallar vestigios de los primeros síntomas de la infección. A pesar de que está retirado y solo desea estar junto a su familia, Gerry comprobará que no tiene muchas opciones y se verá obligado a coger un avión y viajar a través del mundo para ir recopilando información para combatir la plaga, que ya tiene visos de ser pandemia a nivel mundial, y amenaza con extinguir al ser humano.

Las diferencias de la cinta con el libro de Max Brooks son obvias, y más si tenemos en cuenta que la novela está vertebrada en forma de recopilación de entrevistas y artículos periodísticos. Para el propio bien de la adaptación cinematográfica, (aunque hubiera sido un ejercicio de estilo original y novedoso) esto resultaba ciertamente inviable, y más si lo que se quiere es llegar al mayor número de público posible (claramente el deseo de los realizadores, patente en el hecho de que se ha reducido el nivel de gore a cero). En su lugar, tenemos a un valeroso corresponsal de guerra, que solo quiere estar con su familia, y un viaje por todo el mundo mientras investiga las distintas respuestas a la plaga que dan los diferentes países. Al querer alejarse de la visión clásica del género, donde muchas veces el terror que provoca la situación desemboca en momentos intimistas y las relaciones de amor-odio con distintos supervivientes, aquí tenemos al protagonista escapando continuamente de situaciones al límite, y es el punto más débil que le veo a la cinta. La verosimilitud de que alguien, entre tantos millones de personas a la vez, se consiga salvar con su familia intacta de una situación inicial de pánico, caos y confusión sin saber qué es lo que pasa, suele ser bastante nula. Pero bueno, es el protagonista y esto es cine de evasión. Y lo más interesante del género (y lo que absolutamente TODAS las películas y libros del mismo tienen en común) es la manera de escapar a los ataques iniciales y cómo se las ingenian los supervivientes protagonistas en los primeros y confusos compases (otra cosa es cómo se resuelva el nudo y el desenlace). Sin embargo, llega un momento en el que estas situaciones se repiten varias veces, y en las que el personaje de Pitt parece bendecido con una divina providencia que ya roza lo improbable (esa escapada de Israel está cogida muy por los pelos). Dado que la mayor parte del metraje se centra en este tipo de escenas, este punto débil que es para mí, resulta la mayor apuesta de la cinta, con lo que el que busque acción y aventuras con un toque de intriga y tensión lo tendrá aquí a raudales.

De esta manera, Marc Forster se redime de su incursión en la saga 007 con la nefasta Quantum of Solace, cinta atropellada y confusa en la que le resultó imposible quitar la etiqueta de hecha por encargo. Aquí el toque personal y la posproducción en la película están mucho más cuidados, y finalmente no ha resultado el estrepitoso fracaso que muchos querían ver tras la odisea en la que se convirtió su adaptación a la pantalla (aunque el guión se haya reescrito varias veces y el personaje de Mathew Fox haya sido reducido a su mínima expresión). Y Brad Pitt sigue siendo el ídolo de jovencitas y féminas en general, demostrando que con pelo corto o largo, ojeras o unas arrugas incipientes que denotan que los años no pasan en balde, evoluciona como intérprete y madura en su buen hacer; aunque a veces, los papeles que le sirvan en bandeja estén diseñados para ser de manera extrema muy políticamente correctos y el culmen de bondades buenrollistas (reconozcámoslo, el personaje que nos presenta aquí no solo es un perfecto padre de familia, sino también un excelente profesional capaz de hacerlo todo -y bien- por sus hijas, con un trasfondo de pacifismo aunque el mensaje se centre en hacer la guerra contra un nuevo tipo de amenaza).

En definitiva, entretenimiento bien rodado y con presupuesto abundante, que abre nuevas vías al género zombi por el camino de la acción bélica y que no decae en su ritmo (gracias a un cambio de tono en la citada escena del tercio final); no defraudará si no somos exigentes en nuestras expectativas, puesto que al final logra que en dos horas de metraje estemos pegados al asiento viendo el devenir de nuestro rubio protagonista.

Calificación: Entretenida

Lo Mejor: Como en toda película de zombies, el tratamiento de los primeros compases de la plaga. Y las investigaciones acerca de la enfermedad que va descubriendo Pitt.

Lo Peor: Escenas en las que Pitt se salva por los pelos, demasiadas y no muy verosímiles.

La vería de nuevo: No creo; no hay mucho del que sacar con nuevos visionados.

La Recomiendo: Sí, siempre que no seamos muy exigentes con el producto final, ni busquemos una adaptación fiel al libro. Para aquellos que piensen que van a ver criaturas manchadas en hemoglobina y muertes espeluznantes, me temo que os habéis equivocado de género.

Películas similares: 28 Días Después, 28 Semanas Después, Contagio, Estallido, El Día de Mañana,

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0816711/combined

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Tráiler en You Tube (español):

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Película – Ahora me ves

Ahora me ves poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Now you see me

Año: 2013

Director: Louis Leterrier (Transporter 2, El increíble Hulk)

Guión: Ed Solomon, Boraz Yakin y Edward Ricourt

Música: David Sardy

Fotografía: Larry Fong

Reparto

  • Jesse Eisenberg
  • Mark Ruffalo
  • Woody Harrelson
  • Mélanie Laurent
  • Isla Fischer
  • Dave Franco
  • Morgan Freeman
  • Michael Caine

Con “Ahora me ves”, tenemos ante nosotros una de esas películas que son perfectas para el período estival: un buen puñado de actores famosos que sirven de reclamo para la taquilla (principales con gancho y secundarios de lujo); una historia que promete emoción y misterio desde el tráiler; una puesta en escena que destila puro sentido del espectáculo; y el mundo de la magia como trasfondo de una historia de pilluelos y agentes del orden. La mayoría de opiniones coinciden en que es un divertimento ligero que te hace pasar un buen rato; pero me temo que yo no he sido capaz de ver tantas bondades en una cinta que se empeña en timarnos una y otra vez con la excusa de la magia, del “cuánto más cerca, menos verás”,  y de la predisposición de todo espectador de dejarse engañar cuando asiste a un truco de magia.

El argumento se caracteriza por presentar bastantes giros y vueltas de tuerca, con unos primeros minutos que son de lo mejor de la cinta, en los que se ocupa de presentarnos con unas pocas pinceladas rápidas y fugaces a los cuatro personajes principales. Cuatro magos callejeros de distintas especialidades, como el que se dedica a hacer trucos de cartas para ligar, el hipnotizador sin escrúpulos que saca tajada de aquellos que se lo merecen, la chica escapista a lo Houdini, o el carterista de dedos ágiles. Todos ellos reciben un día una invitación para presentarse en una determinada dirección y, sin saber en ningún momento quién es el misterioso personaje que mueve los hilos en la sombra, reciben instrucciones para realizar un proyecto totalmente novedoso. Un año después, nos encontramos en Las Vegas, y vemos a nuestros protagonistas presentando un grandioso espctáculo de magia y haciéndose llamar “los cuatro jinetes”. En la representación, y delante de cientos de espectadores, aparentemente roban un banco en el centro de Paris en tiempo real y, como colofón del truco, dispersan desde arriba todo el dinero resultante del robo entre los espectadores. Evidentemente el FBI tomará cartas en el asunto, el agente encargado de la investigación estará más que perdido y sin saber qué hacer para acusar a los presuntos magos ladrones con tan buena coartada, y para empeorar las cosas, tendrá que colaborar con una inexperta agente de la Interpol que viene directamente desde Francia para esclarecer los hechos. A partir de aquí todo se complicará aún más con las siguientes representaciones por todo el país, y otros personajes se unirán a la trama para ayudar o perseguir a los descarados ladrones.

“Ahora me ves…” es una película que habla de magia, de la percepción que tenemos del número que se materializa ante nuestras narices sin que tengamos idea alguna del truco subyacente. Se mueve entre las notables “El ilusionista” y “El Truco Final”, aliñada con toques del género de robos de guante blanco a lo Ocean’s Eleven o El Secreto de Thomas Crown y, como éstas, los giros de guión están a la orden del día. El gran defecto principal de la cinta es que abusa mucho de estos giros, vueltas de tuerca narrativas y sorpresas finales o intermedias. Mira que nos avisan continuamente del engaño al que vamos a estar sujetos, como si nos hicieran un truco de prestidigitación medio decente. Pero es que uno al final acaba harto de tanto engaño y situaciones que no son lo que parecen, el guión hace aguas por todos lados y al final nos pretenden tomar por tontos. Que una cosa es que el final esté pensado de antemano y toda la trama se haya desarrollado en función de éste (estilo novelas de Agatha Christie), pero otra muy distinta es que no encaje nada y luego nos expliquen con flashbacks una resolución irreal y estúpida de las distintas tramas que se han ido creando, mientras hay otras que jamás se molestan en resolver (tremendamente desaprovechadísimo el personaje de Michael Caine).

Es decir, que tenemos un inicio prometedor y trepidante; un planteamiento que se va desinflando conforme pasan los minutos y los giros de guión; y un final decepcionante y cansino donde ya te da igual el desenlace y la identidad del misterioso personaje en la sombra. Por no hablar de un epílogo absurdo e innecesario que intenta justificar aún más todas las carencias de guión que hemos ido sufriendo. Aún teniendo otro tono y siendo más agria que esta dulcificada cinta, me quedo con el sorprendente giro final en el argumento y en la moralidad de la ya reseñada Trance (que demuestra que la agotada capacidad de sorpresa del espectador actual debe ir encaminada por otros derroteros).

Todos estos defectos difuminan los pocos aciertos que puede haber presentes en la cinta, como un sugestivo Jesse Eisenberg que con su cambio de tercio en la interpretación nos hace olvidar al prepotente fundador de Facebook de La Red Social; o un Woody Harrelson más cargante de lo habitual pero que hace que sus duelos interpretativos echen chispas con según qué personajes. Salvo estos casos, el resto de personajes me inspiraron pocas simpatías. En unos casos, por interpretar a estos Robin Hood modernos que intentan ganarse al público con su laxa moralidad justificada por la redistribución social; en otros, porque la cinta intenta pasar demasiadas veces del cambio de registro del resto de protagonistas, haciéndolos héroes y villanos en diferentes momentos del metraje (el agente del FBI interpretado por Mark Ruffalo, sin ir más lejos).

Por todo lo anterior, “Ahora me ves” me parece una propuesta terriblemente fallida. No recuerdo nunca haber salido del cine tan cabreado por la sensación de tomadura de pelo continua, por una labor de guión tan desaprovechada y pueril. Todo ello porque los finales sorpresa deben ser algo meditado y encajar con el resto del guión, y no la primera payasada que se le ocurra al guionista. También recuerdo que a la mayoría de la crítica y público le ha gustado, con lo que es probable que no os decepcione tanto como a mí si os acercáis a verla. En cuestión de gustos, todo tiene cabida.

 Calificación: Mala

Lo Mejor: El prometedor arranque; algunas interpretaciones sueltas (Eisenberg)

Lo Peor: Que los guionistas nos tomen por tontos continuamente.

La vería de nuevo: No

La Recomiendo: Aunque no la recomiendo en absoluto, no está recibiendo críticas excesivamente malas, con lo que es probable que si la veáis no os decepcione.

Películas similares: El ilusionista; El Truco Final (El Prestigio); Ocean’s Eleven

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1670345/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Millennium (Revisión)

millennium los hombres que no amaban a las mujeres poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

The Girl with the Dragoon Tattoo

Año: 2011

Director: David Fincher (Seven, El Club de la Lucha, Zodiac, El curioso caso de Benjamin Button, La Red Social)

Guión: Steven Zaillian

Basado en el libro de Stieg Larsson (enlace a la trilogía en Amazon).

Enlace a la reseña de la novela que hizo Malosa haciendo click aquí.

Música: Trent Reznor, Atticus Ross

Fotografía: Jeff Cronenweth

Reparto

  • Daniel Craig
  • Rooney Mara
  • Christopher Plummer
  • Stellan Skarsgârd
  • Steven Berkoff
  • Robin Wright
  • Goran Visnjic

En 2005 Stieg Larsson revolucionó la novela policíaca con su trilogía Millennium, creando el subgénero escandinavo del thriller de misterio y asesinatos. Semejante éxito editorial no pasó desapercibido y tuvo su correspondiente adaptación cinematográfica en 2009 made in Suecia, dando como dignísimo resultado tres películas y una versión para televisión con el exceso de material filmado. La verdad es que, al contrario de lo que suele suceder con las  adaptaciones de libros a películas, la versión del realizador Arden Oplev es bastante completa y fidedigna, y las dos horas y media no se hacen pesadas. El gran descubrimiento que fue Noomi Rapace supuso un nuevo fichaje para las grandes producciones posteriores del cine americano (Prometheus, Sherlock Holmes), su Lisbeth Salander estaba dibujada a base de retazos breves que sintetizaban muy bien lo descrito en la novela (y que no ralentizaban la marcha del metraje), y el resto de personajes estaban interpretados con solvencia y credibilidad. Además, no se metía demasiado en los jardines políticos que abundaban en el libro, y que resultaban especialmente irritantes por la polarización ideológica del personaje protagonista y la ausencia de réplicas coherentes en el bando contrario.

Parecía difícil superar este hito del cine nórdico, el material de partida no contenía excesivos requerimientos de alardes técnicos y escenas de acción, con lo que un remake americano se antojaba redundante cuando no destinado al fracaso por comparación con el original. Es decir, el original ya parecía una co-produción lo suficientemente vinculada a Hollywood, lo cual siempre es un éxito. Es por ello que cuando alguien del talento de David Fincher se hizo cargo del proyecto la perplejidad se instaló en sus seguidores más acérrimos, dado el buen hacer y la elevada calidad final de la mayoría de sus filmes, a medio camino entre el cine de autor con sello Indie propio y la gran producción típica de la industria. Uno de los mejores realizadores actuales para mi gusto, capaz de coger la insulsa historia de la creación de Facebook y convertirla en una metáfora épica de los conflictos empresariales y las relaciones sociales que ríase usted de Falcon Crest; o contar en El Club de la Lucha una historia con el mayor trasfondo anarquista que haya podido existir en el cine (¡nada que ver con V de Vendetta!).

Mikael Blomkvist es un periodista cofundador de la revista especializada en temas económicos Millennium. No está pasando por uno de sus mejores momentos debido a la condena por difamación impuesta por un tribunal tras escribir un artículo en contra de un gran magnate financiero llamado Wennerström. Debido a ello se ve obligado a esconderse una temporada cuando contacta con él Henrik Vanger, un empresario dueño de un gran imperio familiar sueco quien tiene una proposición que hacerle: resolver un misterio que le atenaza desde hace cuarenta años. Todos los años por su cumpleaños recibe un cuadro similar a los que le regalaba su sobrina Harriet, desaparecida y probablemente asesinada en 1966. Quien quiera que lo haga o es el culpable o está relacionado con el crimen, pero los investigadores locales han sido incapaces de resolver el misterio a lo largo de los años. Si Blomkvist decide colaborar para arrojar algo de luz sobre el caso, Vanger le aportará información sobre su rival Wennerström que le puede ayudar a recuperarse del golpe recibido por la denuncia por difamación. Para ello debe investigar durante unos meses a la familia Vanger con el pretexto de escribir una biografía sobre Henrik, pero pronto descubrirá en el seno de la familia oscuras historias relacionadas con el pasado nazi de varios de ellos, maltrato y religión, envidias y conspiraciones empresariales,… Pronto su vida correrá peligro conforme vaya avanzando en la investigación, así que para poder enfrentarse al caso requerirá los servicios de una colaboradora muy especial: Lisbeth Salander, una investigadora punk especializada en hackear ordenadores, con memoria fotográfica y problemas para integrarse en la sociedad.

Desde el inicio de la cinta, con unos títulos de crédito totalmente ciberpunk destinados a excitar nuestros sentidos, nos metemos en esta historia que nos muestra, tal como quería Larsson, la cara más oculta y sádica de la, supuestamente idílica, sociedad escandinava. Aparte de estas espectaculares introducciones, Fincher se está especializando en centrar sus películas en personajes con escasas habilidades sociales y/o marginales, de la que Lisbeth Salander es un gran ejemplo. La versión que hace aquí Rooney Mara quizá no supera a la de Noomi Rapace puesto que estaba el listón muy alto, pero por lo menos está a la altura al darle matices distintos tales como una cierta fragilidad inherente a su complexión física. Tampoco tenemos una explicación detallada de su pasado, y sin embargo aquí no hace falta para comprender la complejidad del carácter de Salander. En cambio, Daniel Craig hace suyo el personaje de Mikael siendo capaz de apartar ese halo de héroe de acción que le da el interpretar a 007, para sumergirse en la piel de un periodista gafapastil totalmente verídico, poco dado a la aventura y metido en una investigación muy a su pesar.

Porque lo interesante de la novela de Larsson era la manera que tenía de atrapar al lector con un misterio planteado en las primeras páginas y que luego le va sirviendo para desarrollar los personajes, centrados en torno a la incomprensión y falta de entendimiento que despierta Salander. Que por supuesto, es Mikael con su mente abierta uno de los pocos que es capaz de conectar con ella, claro. Todo ello lo tenemos en esta cinta, creándose una química entre los personajes que nos va guiando durante el metraje mientras nos llega el desenlace y se van cerrando tramas y cabos sueltos. Hasta el epílogo está mejor logrado que su equivalente sueca, metiéndose con material del inicio del segundo libro y sugiriéndonos a través de algunos planos la complejidad de esa relación triangular que lleva Mikael con Lisbeth y con su editora. Un punto a favor de la versión de Fincher que ahonda más en la compleja psicología del personaje de Rooney Mara, la auténtica protagonista de la trilogía. No se llevó el Óscar pero estuvo nominada a la estatuilla en 2011 (tuvo cinco nominaciones, al final se llevó el de Mejor Edición).

Otros secundarios como Christopher Plummer o Stellan Skarsgärd sobresalen con un gran trabajo (este último quizás algo menos que su equivalente sueco) haciendo que sus minutos en pantalla sean una delicia. A una gran labor actoral hay que añadir el trabajo del director de fotografía de la cinta, que hace que no sobre ni falte nada de lo que hay en pantalla. En esto también gana frente a la versión sueca, puesto que los planos están mejor enfocados y las texturas mejor mostradas en pantalla. Sirvan como ejemplo las escenas de flashbacks en las que se explica lo que ocurrió el día de la desaparición de Harriet, cambiando a una paleta de colores más asalmonados en línea con el color de las fotografías setenteras (en la versión sueca esto se cambia por el visionado de una película antigua rodada en super-8, lo que le resta dinamismo a la escena y no nos sumerge tanto en los incidentes narrados).

El gran mérito de Millennium es que funciona de manera autónoma; es decir, uno puede disfrutarla sin haberse acercado previamente al material previo, lo cual da idea del éxito de esta adaptación. La conclusión es que sólo directores con personalidad son capaces de levantar películas que, por distintas razones, estaban condenadas al fracaso. En este caso, la manía de Hollywood de usar material reciclado en sus películas actuales (remakes, reboots, secuelas, precuelas) suele volverse en su contra más veces de las debidas; como en el caso que nos ocupa que nos hacía pensar a priori sobre la poca necesidad de volver a llevar esta trilogía a la gran pantalla. David Fincher ha hecho la cuadratura del círculo y ha mejorado algo que ya era bueno, a base de ponerle su toque personal (en mi opinión, está mejor mostrada Suecia en esta cinta que en la anterior). Ahora sólo queda esperar a la continuación en 2014 (esperemos que no hagan la tontería de rodar las dos continuaciones a la vez, y se tomen su tiempo con la tercera), aunque de momento, Fincher no está confirmado como director. Lástima, esperemos que se acabe animando.

Enlace al Blu-ray en Amazon.

Enlace a la reseña de la novela que hizo Malosa haciendo click aquí.

Calificación: Muy Buena

Lo Mejor: La secuencia de créditos, fundamental para engancharte desde el principio. Los actores, en particular Craig y su Blomkvist, y la versión de Salander que ha hecho Rooney Mara. La fotografía, y la manera de capturar el país nórdico.

Lo Peor: Que se tengan que hacer comparaciones con la versión sueca, y con la Salander de Rapace.

La vería de nuevo: Sí, aunque dura más de dos horas y media, no se hace muy larga.

La Recomiendo: Es bastante imprescindible para el que ha leído la novela y/o ha visto las otras versiones. También funciona viéndola por primera vez, sin saber a priori nada de ella.

Películas similares: El hipnotista

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1568346/

Tráiler en You Tube (español):

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