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Película – El Gran Gatsby

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2013

Director: Baz Luhrmann (Romeo & Julieta de William Shakespeare, Moulin Rouge, Australia)

Guión: Baz Lurhmann, Craig Pearce

Basado en el libro de Francis Scott Fitzgerald

Música: Craig Armstrong

Fotografía: Simon Duggan

Reparto

  • Leonardo DiCaprio
  • Tobey Maguire
  • Carey Mulligan
  • Joel Edgerton
  • Elisabeth Debicki
  • Jason Clarke

Cuando un director como Baz Lurhmann se hace cargo de un proyecto, podemos esperar todo un festival de excesos visuales y artísticos. Si este proyecto se trata de una de las obras magnas de la literatura  norteamericana del siglo XX, sobre los excesos de una clase social y el inicio de una nueva era, podemos pensar si nos hará olvidar todas las versiones cinematográficas anteriores rodadas hasta la fecha. Yo personalmente tenía mis dudas, visto la exageración de musical que hizo en Moulin Rouge. Al final, el resultado ha sido una obra -algo- más reposada que sigue fielmente la novela de Fitzgerald, aunque el sello Lurhmann orbita constantemente por la cinta (como es natural, por otro lado). Y, en el fondo, es bastante normal que se haya hecho cargo de esta historia amor tan similar a sus anteriores filmes.

De El Gran Gatsby me había leído una versión reducida del libro en inglés para estudiantes intermedios, y es de las que más me acuerdo que me hayan influido con el paso de los años. La novela de Fitzgerald siempre me había cautivado no tanto por la historia de amor que cuenta, sino por la estructura novelística en que se desarrolla la trama y por el desencanto que transmite;  una unidad temporal que transcurre a lo largo de un verano, donde las emociones y los sentimientos van incrementándose gradualmente hasta que llega “the hottest day in the summer”, como título del capítulo en el que ocurre el clímax de la trama. También es cautivante el sobrenombre del grupo de escritores al que perteneció el autor, conocidos como la “lost generation”, la generación perdida (denominación usada de nuevo con motivo de la crisis de los últimos tiempos), que tuvieron su esplendor en el periodo de entreguerras siendo fiel reflejo de la felicidad y el consumismo desmedido de aquella época, así como de la desilusión de los años que vinieron después.

 Se habían hecho otras cuatro versiones de la obra, siendo la película de 1974 de Jack Clayton la más conocida por tener a un Robert Redford en su época de mayor esplendor vital, junto a Mia Farrow. Desde luego que es más reposada que la versión que ha rodado ahora Luhrmann, sin caer demasiado en los excesos típicos de los años 70. Es por esto por lo que tanto director como el actor DiCaprio lo tenían difícil para hacer olvidar esta magnífica versión; aunque al final se ha hecho un producto algo diferente que complementa esta versión setentera que no alcanzó tanta notoriedad en su día como hubiera merecido esta obra. He aquí la principal razón para este remake que, a priori, se me antojaba innecesario si no hubiese sido Luhrmann el principal artífice de esta versión.

Un joven llamado Nick Carraway se encuentra en un psiquiátrico intentando curarse de sus adicciones y superando sus problemas vitales cuando el doctor le recomienda que escriba sobre aquello que le angustia. Es entonces cuando reconoce que no le tiene estima a ninguna persona que haya conocido antes excepto a Jay Gatsby, el único tipo íntegro, optimista y con una gran fuerza vital, y se decide a escribir sobre él y sobre cómo le conoció. Es así como empieza la historia del verano de 1922. Nick Carraway, proveniente del medio oeste deseoso de probar fortuna en la ciudad de las oportunidades,  se ha ido a trabajar como agente de bolsa a Nueva York, y alquila una pequeña casa al lado de las mansiones multimillonarias de Long Island. Estamos en los felices veinte, y el dinero corre a espuertas, la gente adinerada sólo quiere pasarlo bien y olvidar los rigores de la última guerra. Las fiestas en estas urbanizaciones son frecuentes aunque las de la casa de al lado de Carraway suelen ser las más famosas de la zona. Nadie conoce a dueño y muy pocos de los asistentes están realmente invitados, pero el nombre de Gatsby resuena en todas las bocas con un halo de misterio mientras el alcohol fluye, la música suena y los rumores se suceden. ¿Quién es el enigmático dueño de la mansión con las fiestas más grandiosas? ¿De dónde ha sacado su fortuna? ¿A qué se dedica? ¿Dónde estudió? ¿Qué hizo durante la guerra? Mientras tanto, la soñadora prima de Nick, Daisy Buchanan y su infiel marido Tom, que viven al otro lado de la bahía, le introducen en este mundo de fiestas despreocupadas y moralidad laxa, y le presentan a Jordan Baker, una joven deportista con el ánimo de que inicien una relación amorosa. Una noche coinciden ambos en una de las grandiosas fiestas de Gastby, y será en ese momento en el que nuestro protagonista conozca a su vecino y anfitrión. Gatsby y Carraway se harán amigos y conocerá de primera mano el origen de este misterioso personaje, de manera que pronto entenderá la razón de todas estas pomposas  y excesivas fiestas: Daisy Buchanan.

Con este punto de partida Fitzgerald hacía una crítica a la sociedad estadounidense y occidental de principios del siglo XX y de la decadencia moral que precedió a la gran depresión, como visionario involuntario de la primera gran crisis capitalista. Dado los tiempos tan revueltos que vivimos, parecería adecuado retomar esta historia para adaptarla a la época que vivimos y hacer una relectura en clave actual.

Sin embargo, Lurhmann va más allá y nos ofrece un relato acerca del optimismo y la integridad del ser humano, donde los oscuros negocios de Gatsby no empañan su empeño por alcanzar esa luz verde que luce al otro lado de la bahía, símbolo de un estatus social que le servirá para llegar a su primer y único amor. Al igual que en Romeo y Julieta, y Moulin Rouge, tenemos otra gran tragedia amorosa condenada de antemano, que intenta ser una puesta al día de los anhelos humanos y sentimentales.

Para ello, el director presenta una versión hipervitaminada en la que opta por el camino de en medio y se toma algunas licencias creativas (mostrarnos al personaje de Carraway como escritor de la historia) que hace que nos dé más mascada la historia explicando de manera explícita algunas vertientes del argumento y de la personalidad de los personajes. Por ello, me gusta cómo nos muestra en planos secuencia aéreos una visión de la ciudad de Nueva York y de las mansiones de Long Island, con el valle de las cenizas entre medias como símil de los distintos estratos de la sociedad neoyorkina. Por el contrario, como si las nuevas generaciones no fueran a entender determinados momentos de la trama, ahí tenemos al autor omnisciente explicándonos que la tristeza que siente Daisy al volver a ver a su gran amor no es por la ropa que tiene, si no por el tiempo desperdiciado que ya no volverá. Quizás son estos momentos en los que le sobra a Lurhmann dar demasiadas explicaciones, igual que las letras sobreimpresas en pantalla de la novela que va escribiendo un Carraway transmutado en Fitzgerald, algo que a mí me sobró del todo por intentar impregnar a la cinta de una poética pretenciosa, totalmente innecesaria dado el excelente material novelístico del que partimos. Es quizá por ello por lo que los últimos momentos de la cinta se hacen demasiado pesados para mi gusto, empañando una película que hasta el momento ha sabido avanzar de manera más o menos rápida.

Con El Gran Gatsby, continua DiCaprio con su buena racha de interpretaciones magistrales, dado que hace que se disipen todas mis dudas iniciales sobre si haría olvidarme de la interpretación que hizo Redford en el 74. Si bien el protagonista de El Golpe todavía sigue en mi imaginario colectivo como el misterioso multimillonario, DiCaprio está a la altura del mismo y hace que elegir entre uno u otro se antoje más difícil que cuando nos preguntan si queremos más a papá o a mamá. Estamos ante la etapa de madurez del actor (ya lo dije en Diamante de Sangre), ante un año que lo ha tenido plagado de estrenos como Django Desencadenado (y todavía pendiente de estreno The Wolf of Wall Street). La elección de Mulligan como Daisy también me parece bastante acertada por el carácter soñador y etéreo que le imprime a un personaje que continuamente está en una nube de algodón, si no fuera por las bofetadas de realidad que le propina su marido a base de infidelidades. Cuando está junto a DiCaprio se produce una química bastante oportuna, y no hay más que ver la escena del primer encuentro entre los amantes para corroborarlo (una vuelta de tuerca estilo Luhrmann, por otro lado, totalmente reminiscente con la de Romeo y Julieta). También es agradable ver a Maguire en pantalla, aunque el papel de Carraway no le ofrecía muchas dificultades puesto se acerca bastante al tipo de personajes que suele interpretar, siempre en medio de todo pero sin tener muy claro que hace ahí. Quizás por eso no pegan demasiado los momentos iniciales donde se le ve en una actitud más cínica de lo normal, y que en la novela inicial no existían.

Por lo tanto, y aunque a ratos sea un espectáculo megalómano y excesivo en su planteamiento visual y artístico, la versión Luhrmann de El Gran Gatsby está a la altura de su referente novelístico y de la versión setentera, con algunas licencias artísticas que funcionan en determinados momentos (en otros no eran necesarias) y que, salvo un clímax-desenlace en el que se detiene demasiado, funciona correctamente como adaptación actual de la gran novela sobre el sueño americano.

Calificación: Buena/muy buena

Lo Mejor: La pareja DiCaprio – Mulligan. El espectáculo visual que nos propone Luhrmann

Lo Peor: Se detiene demasiado en dar explicaciones, como si tuviera miedo de que haya detalles de la trama que no se capten en un primer momento.

La vería de nuevo: Probablemente

La Recomiendo: Sí.

Películas similares: Chicago, Moulin Rouge, El Gran Gatsby (versión de 1974),

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1343092/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Oblivion

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2013
Director: Joseph Kosinski (Tron Legacy)
Guión: Joseph Kosinski, William Monahan, Michael Arndt, Karl Gajdusek
Basado en la novela gráfica de Joseph Kosinski
Música: M83
Fotografía: Claudio Miranda
Reparto

  • Tom Cruise
  • Olga Kurilenko
  • Morgan Freeman
  • Andrea Riseborough
  • Nicola Coster-Waldau

Oblivion es un término anglosajón que viene a significar “olvido”. Conviene tener esto en mente mientras se ve esta película puesto que todo tendrá más sentido al término de la misma, donde las interpretaciones y reflexiones encajarán como las piezas de un puzzle para darle un sentido global a la obra. Efectivamente, es una cinta sobre el olvido y el recuerdo, y nuestras ansias de trascender lo rutinario para perpetuarse en la memoria individual y colectiva. En este caso, el material del que se ha sacado el concepto inicial de Oblivion es de una novela gráfica de su director, Joseph Kosinski.

Nuevamente tenemos a Tom Cruise en uno de esos papeles que le encantan y que tan bien saber llevar adelante, porque le permite ser el rostro visible de una gran superproducción y cohesionar todo el conjunto a golpe de liderazgo basado en la interpretación de la mayoría del metraje, el rodaje personalizado de las escenas de riesgo y la cesión de parte del protagonismo a secundarios solventes (firmemente establecidos como Freeman o recientemente iniciados como Kurilenko o Risenborough). Al igual que ocurrió en Jack Reacher, su sola presencia atrae a público a las salas e impregna su sello y su carisma personalizado a la cinta.

Estamos en el año 2077. Sesenta años después de una invasión galáctica de una raza alienígena, la humanidad ha ganado la guerra pero a costa de devastar con armas nucleares el planeta tierra. Todos los habitantes se han ido a colonizar la luna de Saturno, y los últimos recursos naturales están siendo extraídos por alta tecnología antes de abandonar definitivamente el planeta. Jack Harper es un técnico reparador de drones, unos centinelas robóticos equipados con armamento avanzado que protegen y evitan el boicot de la operación por los últimos alienígenas derrotados tras la guerra. Jack se dedica a patrullar el planeta en soledad, ayudado por su compañera de equipo de trabajo y también pareja, Victoria. Ambos con la memoria borrada por cuestiones de seguridad, Vic le asesora e informa desde la torre de control en las alturas en la que viven, mientras reciben órdenes e instrucciones del contacto que tienen en el centro de control espacial de la misión. Con suerte, les quedan pocas semanas para acabar la tarea que han recibido y poder marcharse a Saturno con el resto de la humanidad. Aunque Vic está emocionada con la idea de emprender una nueva vida, Jack tendrá no obstante algunas dudas sobre el abandono del planeta, agravadas por sueños recurrentes con una mujer en una época anterior a que él naciera, antes de la devastación terráquea, en medio de la antigua civilización humana. Con la cantidad de tiempo que pasa solo recorriendo el planeta, añorando épocas pasadas y con un refugio secreto en mitad de un paisaje idílico, en el que va recopilando todos los vestigios de la antigua civilización que puede recoger, la tranquilidad de Jack se verá alterada por la llegada de una cápsula espacial con humanos hibernados, entre ellos la misteriosa mujer con la que sueña recurrentemente. Este descubrimiento provocará una serie de acontecimientos que harán a Jack replantearse sus convicciones y sus sentimientos, poniendo en sus manos el destino último de la civilización y del planeta.

Con Oblivion tenemos una interesante aportación al género de la ciencia ficción en el cine. Bebiendo de una gran mayoría de conceptos ya tratados, el resultado es novedoso y nos deja una nueva visión de un futuro apocalíptico y del destino de nuestra civilización. Tenemos la idea conceptual del hombre solitario deambulando con un arma por los últimos vestigios de la civilización (El Planeta de los Simios), y enfrentándose a misteriosas criaturas (Soy Leyenda, El último hombre vivo); sueños extraños acerca de un pasado y con mujeres misteriosas que, aparentemente, nunca han existido (Desafío Total); el último técnico que tiene la misión de reparar tecnología en un entorno devastado mientras va recopilando trastos pertenecientes a anteriores épocas, símbolos de una cultura que ya no volverá, capaz de apreciar la belleza de un vegetal que sobrevive en un inhóspito territorio (Wall-E); una humanidad que se ha visto en la necesidad de emigrar y colonizar otros mundos (Blade Runner y su fundacional “Sueñan los androides con ovejas eléctricas”); supervivientes que han conseguido superar el cataclismo nuclear y malviven escondidos en catacumbas (La máquina del tiempo)…

Como se puede ver, la lista de fuentes de ciencia ficción de las que bebe esta cinta es muy amplia. Un mérito a mi modo de ver, es que a pesar de todo, no resulta repetitiva. En ningún momento explica algo que ya se haya abordado con anterioridad. Se adentra en nuevos terrenos filosóficos, y nos da una nueva visión de las preocupaciones humanas que siempre existirán estemos en la época que sea.

Otro mérito que veo es el presentar un buen e hilvanado argumento. Con menos escenas de acción de las que podríamos haber pensado que tendría la cinta, el metraje se toma su tiempo para ir al grano y provocar el desenlace. Digamos que dura más el planteamiento y el nudo. En algunos momentos estamos solos con el personaje de Cruise, observamos el paisaje con él (magnífica labor de fotografía y de diseño de producción) y somos testigos silenciosos de su devenir por las ruinas de un planeta otrora suntuoso. Los momentos reflexivos le ganan la partida a la acción continua. Y, en un determinado punto, cuando el público se pregunta por donde irá la resolución de la cinta, se produce una sorpresa de guión muy agradable por inesperada que lleva el argumento por otros derroteros y es ahí cuando el término Oblivion adquiere el sentido de “olvido” del que hablaba en mi primer párrafo.

Quizás el mayor fallo sea precisamente el que Kosinski, (al igual que en Tron Legacy) no sea capaz de rematar la conclusión de la cinta en un tiempo (y tempo) adecuado. Ha preferido decantarse en el último tramo por un final convencional pero que peca de excesiva tranquilidad. Si en Minority Report teníamos una trama que avanzaba continuamente a golpe de persecución, aquí tenemos una cierta lentitud que recorre el metraje y con la que se ha tomado su tiempo en presentarnos al dúo protagonista (antes de que se convirtiera en trío con las implicaciones emocionales que presenta). Toda una metáfora sobre la vida en pareja y nuestra compatibilidad con las personas con las que compartimos la vida, donde a veces un equipo eficiente (según una frase sacada de la película) no resulta la mejor unión sentimental.

En esta ocasión, a pesar de los minutos que Cruise acapara en pantalla (a diferencia de Jack Reacher), deja algo más de protagonismo a las secundarias, tanto Olga Kurilenko como Andrea Riseborough, para su lucimiento personal. Ambas brillan con luz propia aunque el papel de ex-chica Bond sea más convencional por especializarse en «chicas guerreras»; mientras que el papel de Riseborough crea más desosiego por hacer que planee la desconfianza y su interés por abandonar el planeta, por encima de la relación que mantiene con Cruise. Morgan Freeman se muestra menos y quizá su personaje esté más desaprovechado, dado que podría haberse prodigado algo más en pantalla.

En definitiva, película entretenida y bastante agradable de ver. Mejor que la adapación de Cruise/Spielberg de «La Guerra de los Mundos«, aunque por debajo del nivel de la excelente «Minority Report«; con muchas aportaciones al género aunque no resulte obra maestra imprescindible del mismo, puesto que como simple obra del séptimo arte le falta algo más de garra en su ritmo (siempre el ritmo… la clave fundamental para mí en cualquier película). Sin embargo, las implicaciones argumentales y temáticas que deja al salir de la sala para que las reposemos un par de días son tan importantes que por eso merece que recomiende el verla.

Calificación: Entretenida
Lo Mejor: El argumento y sus vueltas de tuerca.
Lo Peor: Caer en el convencionalismo.
La vería de nuevo: Sí
La Recomiendo: Para los amantes de la ciencia ficción que deseen ver una nueva vuelta de tuerca al género. Para el público en general, no disgustará pero en algún momento puede aburrir y/o hacer que decaiga en el interés.
Películas similares: Desafío Total (edición Schwarzeneger); Desafío Total (edición Farrell); El Planeta De Los Simios; Wall·E; Minority Report; Soy Leyenda; El último hombre… vivo; La Guerra de los Mundos; Blade Runner; La Máquina del Tiempo
Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1483013/combined
Tráiler en You Tube (español):

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Alta Fidelidad – Nick Hornby

Reseñado por Bitterblink

Alta Fidelidad - Nick Hornby

Alta Fidelidad – Nick Hornby

Nick Hornby es uno de mis autores preferidos, así que podéis leer sobre su vida y milagros en la reseña de Un Gran chico en esta página. En su lugar voy a hablar sobre esta novela, escrita en 1995 y posteriormente llevada al cine en 2000 de Stephen Frears y protagonizada por John Cusack, convirtiéndose en una de las comedias más solventes de esa década, hasta el punto que ha llegado a convertirse en musical de Broadway en 2006. Quiero comentar con esto que este libro no es un libro cualquiera ya que es uno de esos raros casos en los que la película rivaliza con el libro.

Vamos al lío. Rob Fleming es el dueño de una tienda de música en Londres. En ella trabajan sus dos empleados Dick y Barry que son principalmente sus amigos. En esta tienda los tres se entretienen vendiendo esencialmente lo que les gusta y ahuyentando a los clientes que no compran lo que ellos quieren o que demuestren su «ignorancia» musical. Compiten para ver quién es el que sabe más de música y hacen listas de casi todo lo que odian y lo que aman.

La vida de Rob da un giro cuando su novia Laura decide que no puede con la incapacidad absoluta de Rob para comprometerse con algo y le abandona, por su más odiado enemigo: su vecino. Es entonces cuando Rob duda de todo y decide intentar averiguar si todo ha sido siempre culpa suya. Para ello se pone en contacto con todas sus ex-novias y aunque no ceja en su empeño de reconquistar a Laura un día surge una nueva chica en su vida.

Este argumento de lo más «corriente» esconde una de las más descacharrantes comedias sobre la llamada «crisis de los 30». Se orienta a estudiar a Rob como un individuo que sigue considerándose joven a sus 36, que piensa que le queda mucho y muchas mujeres por delante y por eso se niega a comprometerse un poco más pese a que reconoce que con Laura nada iba mal.

El autor hace un genial trabajo con el personaje de Rob y el de Laura hasta el punto que pese a la distancia es difícil no identificarse con esos personajes que tienen vidas y discusiones tan frecuentes y normales como en cualquier pareja que he conocido.

Me encantan todos los personajes secundarios, pero la mención especial es para Dick y Barry, los «empleados» y a la vez mejores amigos de Rob, tan diferentes y a la vez tan unidos al personaje principal por sus gustos que me recuerdan a un grupo de amigos real, donde somos todos distintos y solo nos unen 4 cosas esenciales.

Las referencias musicales a veces son un poco oscuras ya en los años que corren, pero si eres de la época entenderás el 90% de los chistes, sin embargo es normal que se escapen algunos. Hay muchos chistes graciosos que tienen que ver con la música y con las famosas listas y cintas recopilatorias que se dedican a grabar, se nota el conocimiento musical del autor por encima de la media.

Encuentro genial que aunque haya momentos tristes, se alternan de forma inteligente y premeditada con situaciones graciosas o ridículas que hacen que desdramatices el momento y entiendas mejor lo que está ocurriendo. Hornby utiliza el humor de forma genial para que el lector pueda separarse del personaje y de sus sentimientos y verlo todo desde fuera. De esta forma es más fácil ver cuando un personaje con el que es tan fácil empatizar como es Rob se porta como un crío o es un idiota, algo mucho más difícil «desde dentro».

Me parece un libro corto y encantador que además estuvo acompañada de una película tan genial como el libro, con John Cusack genialmente acompañado por Jack Black (quién si no) como uno de los empleados de la tienda. Comentar que una de las escenas más descacharrantes del libro se eliminó de la película pero se grabó, que es la de la «subasta inversa». Si conseguís un DVD de la película es fácil encontrar la escena en la parte de escenas eliminadas. Recomiendo mucho la película también, muy fiel al libro.

En general es un libro muy bueno sobre las dudas de los 30 y nuestros propios mitos absurdos sobre lo que hay «más allá» y que nos impide comprometernos con algo que esencialmente es bueno para nosotros. Gustará por igual a hombres y a mujeres.

Calificación: Muy Bueno

Lo Mejor: Los Personajes, las situaciones, los diálogos, las referencias musicales, las dudas, el argumento… no sabría quedarme con una sola cosa.

Lo Peor: No entender alguna de las referencias hace que te pierdas el chiste, en los nacidos más allá del año en que se escribió la novela es normal que esto ocurra y es una lástima porque te pierdes el 80% de los diálogos de la tienda (que no son todos ni los esenciales del libro).

Lo Releería: Es uno de esos libros especiales que para mi significa algo, lo he releído varias veces y todas ellas me he reído.

Lo Recomiendo: Por supuesto, más para los nacidos antes de 1990 o para los que sepan mucho de música pop de esa época, probablemente pillen los chistes sobre Génesis jeje

Link al libro en Amazon.es

Alta fidelidad (Panorama De Narrativas)

Otros libros que podrían gustarte

Un gran chico – Nick Hornby – Para mi la mejor novela del autor, aunque en este caso acompañada por una película que no le hace justicia

En Picado – Nick Hornby – Quizá peor que el anterior pero también un genial libro

Todas las chicas besan con los ojos cerrados – Enric Pardo – El autor que para mi gusto consigue más aproximarse e incluso modernizar este clásico, quizá no tenga la calidad de Hornby o la capacidad de hacer reír y llorar a la vez, pero se adapta mucho a la cultura ochentera española, merece la pena

Bonustrack

La escena eliminada de la que hablo en la reseña, lástima que esté en inglés

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Película – Diamante de Sangre (Revisión)

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2006

Director: Edward Zwick (Leyendas de Pasión, El Último Samurai, Resistencia, Amor y Otras Drogas)

Guión: Charles Leavitt

Música: James Newton Howard

Fotografía: Eduardo Serra

Reparto

  • Leonardo DiCaprio
  • Jennifer Connelly
  • Djimon Hounsou
  • Arnold Vosloo
  • Michael Sheen

Diamante de Sangre es una película de 2006 dirigida por Edward Zwick, director de Leyendas de Pasión y El Último Samurai. He querido escogerla como objeto de revisión dado que pasó semi inadvertida en su día y no es considerada por la mayoría de la crítica como una gran obra. Sin embargo, creo que es una pequeña joya del cine de aventuras ambientada en África con mensaje de denuncia humanitaria que no cae en sermones baratos, y que hizo que en su día Leonardo DiCaprio demostrara su carisma como actor para despegarse de la etiqueta de chico guapo que sólo presta su cara bonita en el taquillazo del momento. Fue con esta cinta y con algunos títulos de la época con los que maduró a nivel interpretativo, dándonos títulos de tanta calidad como Atrápame si puedes, Infiltrados, Shutter Island o la sobresaliente Origen.

Edward Zwick estaba en estado de gracia cuando rodó esta cinta. Ya había demostrado su capacidad de trabajo con ídolos multitudinarios de Hollywood en Leyendas de Pasión y El Último Samurai. En la primera, teníamos un vehículo para el lucimiento de Brad Pitt, en una película diseñada específicamente para provocar histeria en el público femenino. En la segunda, intentó profundizar en el mensaje y la trama con un Tom Cruise algo más guerrero de lo habitual, pero resultó excesivamente densa en el metraje y no fue difícil que acabara cayendo en el olvido. Sin embargo, dio en la diana cuando se decidió a dirigir y producir Diamante de Sangre. Supo superar los defectos de sus títulos anteriores para realizar una cinta de aventuras eminentemente divertida, ambientada en el peligroso y conflictivo África contemporáneo y con una denuncia social subyacente que hace que se tome en serio más que a otros títulos de evasión que pudieran parecer más mundanos y superficiales. La película optó a cinco premios Óscar en la ceremonia de 2007, incluyendo nominaciones al mejor actor y mejor actor secundario, pero no fructificó en ningún galardón.

La historia está ambientada en 1999, durante la década con el conflicto bélico que asoló Sierra Leona. El protagonista es Salomon, un pescador de una aldea que vive con su mujer y sus tres hijos, hasta que un día las fuerzas rebeldes atacan la aldea y masacran a sus habitantes. Su mujer consigue escapar con sus hijas, él es capturado y forzado a trabajar en las minas de diamantes, y su hijo es reclutado como parte de las terribles milicias infantiles, un ejército de niños soldados a los que les lavan el cerebro para cometer las mayores atrocidades en nombre de la rebelión. Por casualidad, Salomon descubre un diamante gigantesco, uno de esos que se ven raras veces y que le pueden cambiar la vida a su poseedor, y tras esconderlo, consigue escapar de los campos de trabajo forzados. Su camino se cruzará con el de Danny Archer, un buscavidas nacido en Rhodesia y antiguo militar del ejército sudafricano, que se dedica al tráfico de armas y diamantes como medio para salir algún día del continente africano y empezar una nueva vida. Por supuesto, cuando Archer se entere del descubrimiento del diamante de Solomon, intentará por todos los medios asociarse con él y buscarlo en las montañas de Sierra Leona. El caos producido cuando la capital, Freetown, sea tomada por las fuerzas rebeldes, les permitirá emprender la búsqueda; y la ayuda que recibirán de Maddy Bowen, una reportera de guerra americana que busca escribir el artículo definitivo sobre la catástrofe humanitaria en África, será clave para abrirse camino en medio de un país asolado por la guerra y el saqueo de los recursos naturales. Los humanitarios motivos que mueven a Maddy chocarán con la falta de escrúpulos de Archer por enriquecerse y con la obsesión de Solomon de encontrar a su familia. La mezcla de semejante conflicto de intereses desembocará en una búsqueda épica a través de un país desolado y peligroso. Pero incluso en este mundo apartado de Dios, donde la violencia más descarnada campa a sus anchas, todos aprenderán algo del resto, aunque sea la dificultad para dejar un continente donde hasta la tierra es de color rojizo, como metáfora de toda la sangre que se ha derramado a lo largo de su historia.

De esta película me gustan las aspiraciones con las que se mueve. Zwick ha realizado una cinta de aventuras con la acción dosificada y justa, nada de fantasmadas rodadas a golpe de presupuesto. El personaje de DiCaprio está muy bien perfilado, un ex-mercenario del ejército sudafricano que engaña más de lo que al principio parece. Uno puede pensar en un primer momento que interpretará el típico papel de norteamericano sobrado y vacilón, que al final se lleva a la chica y que está por encima del bien y del mal. Pero mientras va avanzando el metraje se nos va desvelando parte de su pasado y de sus motivaciones. Su actitud sigue siendo igual de cínica, sólo que ahora ya sabemos que tiene las mismas razones que el resto de la gente de color para considerarse africano, por haber nacido, crecido y luchado en el continente, mientras era apartado de su familia a temprana edad. Tiene los clichés típicos del anti-héroe egoista, para acabar redimiéndose al final y ser entronizado dentro de la categoría de la épica moderna (su foto en el reportaje de Maddy). Lo que digo, aquí DiCaprio empezaba ya a dar muestras de madurez confirmándose como uno de los grandes del sector, adecuado para cualquier tipo de papel.

La elección de Djimon Hounsou para el papel de Salomon también fue muy acertada puesto que borda el papel de pescador chabolista africano. Sus momentos de desesperación y rabia por todo lo que le han hecho a él y a su familia son totalmente creíbles. Nos transmite el drama diario de millones de familias africanas que se ven abocadas a emigrar por la conflictividad de sus países. El trío protagonista se completa con Jennifer Connelly, una actriz que cada vez que aparece en una cinta eleva la categoría actoral con su sola presencia, demostrando que el Óscar que ganó por Una Mente Maravillosa no fue casualidad. A uno le hace añorar más papeles suyos en el Hollywood actual, dado que la frescura que demuestra aquí como periodista nos hace preguntar porqué no cuentan con ella más directores para otros trabajos.

Como no podía ser de otra manera, estando rodada en África, en ocasiones la dirección de fotografía se centra en los preciosistas y variados paisajes que ofrece el continente, estando al nivel de Memorias de África. Hacía años que no veíamos una película donde pudiéramos decir que  se ha plasmado la belleza de África como en ninguna otra. La naturaleza en su esplendor, como contraposición a los momentos de crueldad que vivimos en las escenas de acción. La banda sonora con toques étnicos ayuda a la inmersión en los escenarios, la historia y la idiosincrasia de aquellos pueblos.

Todo ello da como resultado una película que se mueve perfectamente entre el género de aventuras y el cine con mensaje. En ningún momento da lecciones de moralidad ni es ingenua con el tema que trata. Sabemos que vivimos en un mundo con desigualdades, y muchas de éstas se sustentan con nuestro modo de vivir. Se denuncia el tema de los diamantes de sangre, aquéllos que financian conflictos  y que hace que se perpetúen los abismos que median entre el primer y el tercer mundo. Pero en ningún momento apela al buenrollismo ingenuo del espectador. Se buscan culpables, y como siempre, hay un malvado y avaricioso empresario occidental al que echarle la culpa. Pero no deja de insistir en que los países africanos tienen muchos culpables africanos en todos los estamentos, siendo el indígena de a pie el que acaba sufriendo todas las desigualdades del sistema. Y por muchos reportajes que se escriban en las revistas más glamorosas y concienciadas de occidente, poco se puede hacer desde la otra parte del mundo para cambiar un sistema que está corrupto desde sus mismos cimientos, si el cambio no empieza desde ellos mismos.

En definitiva, una cinta más que digna que pasó desapercibida en su estreno (o inmediatamente después de él) pero que merece rescatarse para disfrutarla un par de horas. Mucho mejor opción y mejor rodada que la mayoría de películas que inundan la cartelera, su trasfondo le da un aire de seriedad que hace que el espectador tenga motivos para la reflexión. Como dice un personaje: “no hay hombres buenos y malos, son los actos los que los definen”.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: La factura con que está rodada. Es solvente, es ágil, y el ritmo de la cinta no decae en ningún momento. Es la aventura en su estado más puro (con permiso del dr Jones), y la trama está sabiamente distribuida a lo largo de los acontecimientos que se van presentando.

Lo Peor: Que hay otros títulos peores que pasan menos inadvertidos que estas pequeñas maravillas del cine.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí, es una buena mezcla de cine de evasión con denuncia social.

Si quieres comprar el DVD (junto con otras 2 películas: Red de mentiras e Infiltrados)

Red de mentiras + Diamante de sangre + infiltrados [DVD]

Películas similares: La Reina de África, Memorias de África, Hotel Rwuanda, Amar Peligrosamente, El jardinero Fiel, El último Rey de Escocia, Tras el Corazón Verde, La Joya del Nilo

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0450259/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – La trama (Broken City)

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Reseñado por 0017
Ficha técnica
Año: 2013
Director: Allen Hughes (El Libro de Eli)
Guión: Brian Tucker
Música: Atticus Ross, Leopold Ross, Claudia Sarne
Reparto

  •   Mark Wahlberg
  •   Russell Crowe
  •   Catherine Z. Jones
  •   Jeffrey Wright
  •   Kyle Chandler

La reseña de esta semana va a versar sobre un ejemplo de propuesta fílmica fallida, a pesar de contar con buenos ingredientes de partida. Se trata de La Trama, película que, gracias a la lucidez del traductor español, comparte título con la última cinta que rodó Hitchcock (de ahí que se señale entre paréntesis el título original, como si fuera necesario diferenciarlas), pero que no es más que un despropósito narrativo que desaprovecha un buen punto de partida argumental y un reparto artístico más que notable, de lo mejor del cine actual, mostrando la dificultad de la profesión de realizador cinematográfico, en la que no cualquiera vale para hacer una buena obra contando con un buen material.

Mark Walhberg ha sido el impulsor de esta cinta, reservándose labores de producción, y tanteando a Michael Fassbender como protagonista para un papel que finalmente ha acabado interpretando el primero, demostrando el buen olfato artístico del segundo al rechazarlo.

El argumento va de lo siguiente: un policía es arrestado y juzgado por la muerte de un pandillero en la ciudad de Nueva York. Desde el inicio vemos al alcalde de la ciudad simpatizar con él, quien lo ve como un héroe. Al contrario que el jefe de policía, que le considera poco adecuado para defender la ley. Resulta absuelto del crimen que se le imputa, pero a cambio debe dejar el cuerpo. Unos años después, vemos al protagonista en el negocio que tuvo que montar tras dejar su trabajo, una agencia de detectives en horas bajas. Su salvación puede ser una llamada del alcalde, que se enfrenta a su reelección y le ofrece un sustancioso y bien remunerado trabajo para salir del bache. Tendrá que vigilar a la mujer del alcalde, que le está siendo infiel, y aportar datos sobre su engaño que le servirán para relanzar su carrera electoral. La trama se irá complicando con giros de guión sorprendentes en los que se mezclarán asesinatos, corrupción urbanística en la ciudad de Nueva York, ambiciones desmedidas y lealtades rotas.

La verdad es que en un principio este argumento podría resultar ameno y llevadero. La película así lo es desde un punto de vista inicial. Sin embargo, este buen punto de partida se acaba malogrando por un desarrollo de guión pésimo y de escasa maestría. Es un género que ya hemos visto innumerables ocasiones, el cine negro de larga tradición en Hollywood (del cual la última representación algo más afortunada fue la ya reseñada en el blog Jack Reacher). Es decir, historia de detectives privados ex-policías, con mujer fatal y asesinato erróneamente incriminatorio. Entre medias, la relación del protagonista con su novia aspirante a actriz y su drama familiar, un pasado alcohólico, corrupción urbanística en la carrera electoral, velados escándalos homosexuales, oscuros intereses y la ciudad de Nueva York pocas veces vista de manera tan insulsa.

Todos estos ingredientes, bien mezclados con un reparto tan potente como el que se presenta, podría haber dado lugar a una buena película de intriga sin muchas aspiraciones. Russell Crowe hace lo que puede y su presencia es reconfortante cada vez que aparece en pantalla, haciéndonos olvidar que una vez fue gladiador o comandante de una embarcación, para aparentar en cada fotograma que se ha dedicado a la política desde siempre. Catherine Z. Jones, como femme fatale es bastante solvente y nos hace desear más minutos suyos en pantalla, contrapeso perfecto del resto del reparto femenino (la joven secretaria de la agencia de detectives). Incluso el propio Mark Wahlberg está en su papel habitual de tipo duro sin sobresalir mucho ni hacer demasiados aspavientos.

A pesar de todos estos esfuerzos interpretativos, el resultado final no puede ser más decepcionante. El fallo subyacente de la cinta es el guión, con una trama que prometía algo más desde el título. El argumento presentado está torpemente desarrollado, con un guión incoherente que desperdicia el mencionado reparto. Ante nosotros se van desarrollando conflictos que no tienen mucho sentido ni encajan del todo las piezas del puzzle. Los personajes interactúan entre ellos sin respetar la lógica interna planteada desde un principio en la película. Por ejemplo, la relación más que tensa entre el jefe de policía y su ex-empleado, quienes desde el principio vemos que no se tienen simpatías mutuas, a mitad de metraje da un giro completo, siendo el protagonista invitando a contemplar e interactuar en la escena de un crimen, estableciéndose una relación de confianza mutua que no tiene mucho sentido. O la relación idílica que lleva con su novia a lo largo de los años, para terminar en una atónita discusión en una fiesta ante las sospechas de infidelidad.

Podría contar más ejemplos si me acordara de más incoherencias de guión, pero la verdad es que tras salir del cine la sensación que deja es la de haber visto una historia bastante vacua torpemente desarrollada, reflejo de una película sin personalidad propia ni alma, ni escenas, situaciones o personajes a recordar en ulteriores momentos. Intenta tratar temas tales como las luchas de poder en las altas esferas gubernamentales, la hipocresía de la clase política al enfrentarse a las corruptelas de diversa clase, pero acaba en una escena final que lo único que hace es soltarnos una lección moral tremendamente sonrojante y pueril. Sólo se salva el rato que uno pasa en el cine distraído intentando atar cabos sueltos y darle coherencia al guión.

Calificación: Pasable, mala
Lo Mejor: Russell Crowe y su solvencia interpretativa, junto al resto del reparto. Alguna escena suelta, como el momento de embriaguez del protagonista.
Lo Peor: Que hace aguas por todos los sitios.
La vería de nuevo: No
La Recomiendo: No, la verdad es que es una película del montón, hay mejores opciones en las que gastar el tiempo y el dinero.
Películas similares: Jack Reacher, Chinatown

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1235522/
Tráiler en You Tube (español):

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Archivado bajo Malo, Pasable, Película - Acción, Película - Thriller

Película – Lincoln

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Steven Spielberg (La Lista de Schindler, Atrápame si puedes, War Horse)

Guión: Tony Kushner

Basado en el libro de Doris Kearns Goodwin ”Team of Rivals: the Political Genius of Abraham Lincoln”

Música: Janusz Kaminski

Reparto

  • Daniel Day-Lewis
  • Sally Field
  • Jospeh Gordon-Levitt
  • David Strathairn
  • Tommy Lee Jones
  • James Spader

Continúo con mi particular especial de reseñas de las películas más oscarizables de este año. En esta ocasión voy a comentar la gran favorita de esta temporada, que con doce nominaciones sitúa a Spielberg en el olimpo particular de los dioses cinematográficos al que ya está más que acostumbrado. En los Globos de Oro sólo ha conseguido uno de los siete a los que estaba nominado, siendo Daniel Day-Lewis premiado con el galardón a mejor actor, repartiéndose los premiados entre Argo, Los Miserables, La Noche Más Oscura y Django Desencadenado. Por lo tanto, la antesala de los Óscar ha renunciado a que Spielberg arrase en la toma de premios como ya ha hecho innumerables ocasiones. ¿Ocurrirá lo mismo en los premios de la Academia?

La historia de los últimos meses de Abraham Lincoln, decimosexto presidente americano que se enfrentó a un gran dilema moral mientras la guerra civil americana llegaba a sus últimos días tras años de sangrientas batallas. Su empeño por aprobar la decimotercera enmienda de la constitución, que aboliría la esclavitud como derecho constitucional de los estados sudistas, sería un gran avance humanitario si se hace antes de que acabe la guerra. El problema es que prolongar unas semanas más el conflicto supondría más bajas a las que añadir a la conciencia de toda una nación. Todo ello sumado al dilema moral de “convencer” a la mayoría de diputados de la cámara de representantes (incluyendo a los de su propio partido republicano y a los rivales demócratas), y a los problemas familiares que supone lidiar con su propia esposa (inestable psicológicamente tras la muerte de uno de sus hijos) y con la carrera militar que quiere emprender otro de sus hijos.

Decía un gran crítico de cine que Spielberg peca de pretencioso en muchas ocasiones, y que lo que más le fastidia de la historia del cine era que Orson Welles ya hubiera filmado Ciudadano Kane, puesto que es una película que le hubiera encantado rodar a él. Esta frase  resume perfectamente lo que es y lo que supone este cineasta para la industria de Hollywood y para los anales del séptimo arte. La verdad es que a mi me tiene dividido, porque sí que es verdad que muchas veces intenta hacer la película definitiva sobre el tema que le haya tocado filmar en el momento. El holocausto nazi, la segunda guerra mundial, el esclavismo…  Son temas recurrentes sobre los que da vueltas y, cuando se pone totalmente serio, pierde mucho fuelle y hace productos que a los académicos oficiales les encanta pero con el peligro de acabar siendo un solemne tostón. Spielberg cuando más gana y hace productos más reseñables es cuando se dedica al cine de evasión y deja de lado los grandes dramas históricos. Quizás pierde en profundidad del mensaje, pero gana en diversión y en memorabilidad. Tras sus inicios en los que diseñó el concepto actual de cine-espectáculo por medio del blockbuster de temporada por el que se rige el Hollywood actual (creando grande mitos cinéfilos como Indiana Jones o ET), tuvo una época en la que se pasó a los grandes dramas históricos (La Lista de Schindler, Salvar al Soldado Ryan), mientras se relegaba a sí mismo a labores de productor asociado para financiar cine de evasión dirigido por cineastas menores. Es esta época la del cine más aburrido de su filmografía, dedicado a ganar premios y a contar historias serias. Sólo me reconcilié con él cuando llegaron cintas con una profundidad moral mas ligera del estilo de “Atrápame si puedes”, “Minority Report”  o “Las Aventuras de Tintín”, que retoma el testigo del  cine de evasión de sus inicios pero con la capacidad de darnos un discurso ético escondido en el argumento, como técnica aprendida de sus grandes dramas.

La pregunta de si Lincoln pertenece al primer o al segundo grupo parece respondida de antemano (desde luego que es un drama histórico del que ya sabemos el final cogiendo el libro de historia), pero con matices. Con una segunda mitad que gana en ritmo narrativo (para ser un drama político), su primera hora resulta bastante lenta y farragosa, centrándose en los vericuetos legales y políticos que gobernaban Washington en la época, y exigiendo conocimientos medios-avanzados de historia americana, dificultando la labor al espectador no iniciado. Con una fotografía oscurantista y centrada en interiores, vemos al Lincoln político y al padre de familia, hombre ajado y friolero, envejecido por la guerra, aficionado a los discursos breves y a las anécdotas largas, que nos muestra las cloacas de la política americana (extrapolable a cualquier otro país). Aquí Spielberg no ahorra en críticas hacia el sistema político, demasiado envilecido para llevar tan poco tiempo, con congresistas vociferando e insultándose de forma creativa, periodistas al acecho del titular del siglo, lobbies de presión intentando que sus intereses prevalezcan sobre la mayoría y decisiones que se toman en despachos cerrados de una Casa Blanca que todavía está en construcción.

Daniel Day-Lewis hace suyo el personaje, junto con una labor de maquillaje excepcional, donde cada arruga de la cara parece contar una historia. Si ganara el Óscar, sería tremendamente merecido. El resto de secundarios están magníficos, destacando la escena que Lewis con Sally Field escenifican en un momento  de crisis matrimonial y que parece sacada de las bambalinas de un teatro de primer orden. Tommy Lee Jones parece haber esperado toda su vida para este papel, mientras que Gordon-Levitt está en gracia tras encadenar papeles de secundario en unas últimas películas de lujo.

Y destacar la delicadeza de Spielberg en el modo de contar el final de este presidente americano, quizás lo más conocido a priori por el espectador, alejado del magnicidio grandilocuente esperado.

En definitiva, una obra de madurez de Spielberg, que por momentos se acerca a lo más convencional de su cine dramático, con ese tono de gravedad que aporta siempre, pero que mejora en el tercio final.  No es mala película, dado que nos habla de los grandes dilemas morales de la vida y de la historia (¿el fin justifica los medios?), y que lo resume todo en la fabulosa frase del personaje de Tommy Lee Jones a su ama de llaves (“la medida más importante del siglo XIX, urdida gracias a la corrupción del hombre más puro de América”); pero recomiendo ir al cine con los ojos y los oídos bien abiertos por la densidad de la trama, que resulta muy didáctica pero algo apabullante por momentos. Y es que las comparaciones con la película que mejor ha reflejado la guerra de secesión americana y ha trascendido la lírica y la épica (con la historia de amor y coraje más tormentosa de todos los tiempos, me refiero por supuesto a Lo que el viento se llevó) resultan odiosas pero, en este caso, inevitables.

Calificación: Entretenida – Buena

Lo Mejor: Daniel Day-Lewis, y todos los demás secundarios de la historia. El tramo final.

Lo Peor: Un inicio algo renqueante, que resulta demasiado complejo para los no iniciados en historia americana.

La vería de nuevo: No

La Recomiendo: Sí, para todos aquellos que quieran ver los orígenes de “El ala oeste de la Casa Blanca”

Películas similares: Lo que el viento se llevó; Amistad; Salvar al soldado Ryan; War Horse; Invictus

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0443272/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Argo

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Ben Affleck (Adiós, pequeña, adios; The Town)

Guión: Chris Terrio

Música: Alexandre Desplat

Reparto

  • Ben Affleck
  • Bryan Cranston
  • John Goodman
  • Alan Arkin
  • Tate Donovan
  • Kyle Chandler

Ante nosotros tenemos una de las sorpresas de 2012, dado que francamente no lo está haciendo mal en la temporada de premios y que, aunque se estrenó en octubre, todavía aguanta en algunas carteleras a la espera del premio gordo que puede suponer llevarse un Óscar frente a las grandes favoritas (Los Miserables, Lincoln, La Vida de Pi). En los Globos de Oro ya ha ganado los premios de Mejor Película Drama, y Mejor Director, igual que en los BAFTA británicos. Si por mí fuese, le daría la estatuilla a la mejor película (lamentablemente no va a ser así), porque le pasa al contrario que a Los Miserables: no destaca por interpretaciones fulgurantes (al menos, Ben Affleck como actor está plano) pero el trabajo del Ben Affleck-director es brillante y le da un ritmo a la película que ya quisiera la cinta de Tom Hooper. Y ya que estoy comparando con pasadas reseñas que no han salido bien paradas, nada que ver con la tensión narrativa de Tarantino. Durante toda la película se nos va poniendo en antecedentes mientras se va añadiendo tensión a la trama, para llegar a un último cuarto de película soberbio con las pulsaciones a todo trapo, a pesar de que es una historia basada en hechos reales y de la que sabemos el final.

Se trata de la operación que realizó la CIA para rescatar a seis miembros de la embajada americana a principios de 1980 en Teherán. Tras dar asilo político en USA por motivos de salud al derrocado Sha de Irán (Mohammed Pahlavi, el jefe de estado de Irán previo a la llegada de Jomeini que compartía simpatías con los países occidentales y gobernó a su país de manera un tanto déspota), estalla una revolución en las calles acompañada del típico odio anti-americano. Las muchedumbres se agolpan en la embajada americana y se produce un asalto por parte de los revolucionarios que culmina en la captura del personal civil y militar. Seis de los funcionarios americanos consiguen escapar de las hordas furiosas y se refugian en la embajada canadiense. El problema es que en por momentos Irán se convierte en un punto caliente para los occidentales y el embajador de Canadá no podrá darles cobijo por demasiado tiempo. El gobierno americano intenta pensar en todos los posibles planes de escape pero ninguno resulta satisfactorio. Es entonces cuando el agente de la CIA especializado en rescates Tony Mendez ofrece la solución más inverosímil con alguna posibilidad de éxito: simular que los funcionarios americanos son cineastas canadienses desplazados a Irán en búsqueda de localizaciones para una película de Ciencia Ficción llamada Argo. Rápidamente se dirige a Los Ángeles para montar toda la tapadera con ayuda de cineastas auténticos, desde la productora hasta la compra del guión. Incluso realizan una rueda de prensa auténtica, para que no quede ningún fleco sin atar en la historia. Todo ello realizado contrarreloj, para ofrecernos una historia de espionaje que nos explica la dualidad de las banalidades del mundo de Hollywood, y la dureza de la conflictividad en los países de Medio Oriente.

La verdad es que he disfrutado bastante de esta película, a diferencia de las últimas reseñas que he realizado. No en vano el espionaje es mi género preferido, y Argo es una muestra muy digna del género. Son dos horas de metraje que se me pasaron volando, con los nervios a flor de piel. Es la tercera película como director de Ben Affleck, y cada vez le está cogiendo más destreza al asunto, aunque en mi opinión la elección de la historia y del guión es lo fundamental aquí. Desde luego que Affleck apunta maneras al estilo de Clooney (que es coproductor) o Eastwood, otros grandes actores que se pasan a la dirección con gran éxito, haciendo un cine menos convencional del que los grandes estudios nos tienen acostumbrados. A pesar de que la carrera como actor de Affleck es bastante irregular (no hay un gran título que destaque por encima de todos, y las películas de alto presupuesto en las que ha trabajado no han sido gran cosa, léase Armaggedon), sí que tiene pequeñas joyas a descubrir entre su filmografía. Por no hablar de su fantástico debut como guionista ganador del Óscar por El Indomable Will Hunting.

Quizás a la hora de actuar su interpretación sea la más uniforme (que no pobre). La caracterización de su personaje, con una barba que le aleja de sus papeles de galán descarado habituales, está por encima de lo que suele realizar. Pero al final, se pasa todo el metraje poniendo la misma pose de cariacontecido preocupado por las circunstancias, con una mueca en la boca cerrada y mostrando la gravedad de su rostro. Lo bueno del asunto es que le va con el personaje; es decir, no resulta cargante ni histriónico. Está muy bien perfilado porque percibimos la dificultad de su profesión, así como unas pinceladas de la dificultad para simultanearla con su vida familiar.

Affleck como actor resulta muy buen reclamo para una película donde abundan los secundarios de lujo del estilo ¿dónde he visto yo a éste? Tenemos a John Goodman que nos recuerda el papel que hizo en Ed Wood; a un Bryan Cranston (el padre de Malcolm, Breaking Bad) que últimamente le vemos hasta en la sopa; Alan Arkin; Tate  Donovan; Kyle Chandler… Es decir, actores solventes que elevan el listón pero que por sí solos no podrían cargar el peso de una cinta (reconozcamos que muchas veces vamos al cine atraídos por los rostros conocidos, y por la mayor o menor simpatía que nos brinde un actor).

Un punto fuerte resulta la ambientación y la dirección de fotografía de la película. Si ya resulta difícil simular que ruedas en un país árabe o a finales de los años 70, imáginate juntar los dos supuestos. Las grandes aglomeraciones, las calles de Teherán, las panorámicas aéreas de la ciudad, los extras… En el montaje se mezcla metraje real de la época con escenas de la película, y llega un momento en que no eres capaz de distinguir cuál es cuál.

La temática de la cinta es controvertida. Por un lado nos muestra la conflictividad de los países árabes, desde la óptica americana. He leído alguna opinión en el sentido de que es bastante autocrítica con la política americana, dado que desde el principio (en la fabulosa introducción de una narradora con acento árabe) deja claro que la ola de odio hacia los USA viene dado por la política de intromisión exterior. En mi opinión, tiene algunos momentos de propaganda patriótica yanki, donde la banderita USA se ve quemar malamente en Irán, y ondear alegremente en el país de las libertades. Sin embargo, en otras ocasiones, la cinta es bastante dura con algunos estamentos occidentales. La escena de la rueda de prensa de la falsa película, donde se ve la parafernalia habitual de Hollywood para vender cine de manera frívola, es superpuesta con gran acierto por una rueda de prensa paralela en la televisión iraní, en la que informan de la captura de los rehenes americanos. Es decir, que si se ve con cierta distancia crítica, separando el grano realista de la paja propagandística habitual en el cine americano, podemos ver una película bastante verosímil, bien explicada, y muy entretenida.

Y al final eso es lo que yo le pido a una cinta, que sea entretenida. La trama, habitual en este género, hace que algunas veces te pierdas o intentes recordar el nombre de tal o cual personaje. Pero en ningún momento te descuelgas, la película sigue siempre hacia delante, mezclando la comedia metacinematográfica de Hollywood con la intriga política y de espionaje, para llegar a un tramo final de infarto. E incluso el epílogo, que dura unos diez o quince minutos después del clímax, te alegra y te dibuja una sonrisa (ese homenaje al cine de ciencia ficción de los 70, reflejado en la habitación del niño). Un final made in Hollywood, para una historia de Hollywood demasiado inverosímil para ser real, y que, sin embargo, sí que fue real.

 Calificación: Muy buena

Lo Mejor: La maña de Ben Affleck como director. La intro inicial, la escena de las ruedas de prensa simultáneas, el tramo final, el epílogo después del clímax final. Los secundarios, y el ritmo de la historia.

Lo Peor: Algunas lagunas en la interpretación del Ben Affleck actor.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí, es una de las mejores de 2012 y finalista a los Óscar.

Películas similares: Red De Mentiras [Blu-ray]; Syriana [Blu-ray]; Munich; Ed Wood (Edicion Especial) [DVD]; Todos los hombres del presidente; Los tres días del cóndor; La cortina de humo.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.es/title/tt1024648/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Django Desencadenado

CartelCine Django vBlanca.ai

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Quentin Tarantino (Reservoir Dogs, Pulp Fiction, Kill Bill, Malditos Bastardos)

Guión: Quentin Tarantino

Reparto

  • Jaimie Foxx
  • Christoph Waltz
  • Leonardo DiCaprio
  • Kerry Washington
  • Samuel L. Jackson
  • Don Johnson

Me temo que a Tarantino no le tengo muchas simpatías. A la hora de hacer reseñas de películas me considero muy condescendiente con la mayoría de títulos, les doy una oportunidad a casi todos porque creo que muchas veces lo merecen. Siempre hay algo positivo en casi todas las películas e intento liberarme de prejuicios. Pero tengo unos pocos realizadores y géneros en mi lista negra, y junto con los hermanos Coen -aburridos y lentos hasta la médula- Tarantino es de aquellos que no recomendaré nunca pagar por ver sus películas. Es más, no suelo estar a favor de la piratería, pero en este caso haré una excepción porque creo que no merece ni mi dinero ni el del resto de la gente.

Creo que Tarantino está excesivamente sobrevalorado, desde Sundance y Reservoir Dogs. Él lo sabe y se lo tiene creído. Es engreído y prepotente en lo personal, y si la industria no le premia lo que hace es sacar a pasear sus deslenguados comentarios y no dejar títere con cabeza, para que por lo menos se lleve la etiqueta de enfant terrible e ir de realizador sobrado tangencial con el mercado.

Es engreído y prepotente en lo fílmico, porque se piensa que cualquiera que se siente en una butaca tiene que aguantar más de dos horas de metraje con diálogos lentos y estirados como un chicle, alargando la tensión de escenas que sabes que van a acabar mal, con sangre y vísceras salpicando las paredes. Si eso no se lo perdono a Kubrick (que éste sí que tiene un pase, y por lo menos tiene el buen gusto de no mostrar gore), menos a él ni a los Coen. El tema de mostrar violencia explícita dando un festival de hemoglobina en pantalla también demuestra lo mediocre que es como director. En vez de sugerir y demostrar delicadeza, que sería lo difícil, se sumerge en lo más bajo de la serie B de todos los tiempos pretendiendo causar emociones en forma de impresión desagradable al espectador con sus tomas explícitas.

Lo peor de todo es que lo disfraza de homenaje a la serie B y a los subgéneros fílmicos (en este caso mezcla el espagueti-western con el cine blaxploitation negro de los 70), y para ello recubre sus películas de una pátina de cutrez y casposidad falsamente lograda, dando una presuntuosa sensación de conocimientos del cine de bajo presupuesto de otras épocas. La diferencia está en que el sentido de hacer una película de serie B es la falta de dinero y medios, mientras que sólo con el presupuesto de sangre falsa que utiliza una cinta de Tarantino se podrían rodar varias películas. Y sin embargo, resulta sonrojantemente estúpido verle realizar un zoom precipitado de primer plano con un falso movimiento de cámara amateur. Mil veces mejor presenciarlo en una cinta de Sergio Leone o -nos ha fastidiado- al George Roy Hill de El Golpe.

Tampoco soporto esa manera de tomar por tontos a los espectadores a base de hacer a los villanos repelentes. Nazis muy malos, terratenientes esclavistas y racistas, asesinos sin escrúpulos… Polariza a sus personajes malvados, lo que carga de razones al protagonista de la función para tomarse la justicia por su mano, haciendo que el público empatice y desee el momento último de violencia gratuita. Me encanta el cine de acción y los protagonistas duros, pero odio esa manera de manipular a la audiencia.

Hasta el momento se habrá comprobado que no he mencionado casi nada en concreto de la película objeto de crítica, ni falta que hace. Todo lo que estoy diciendo se aplica a Django Desencadenado y a toda su filmografía, a priori, dispar. Pulp Fiction se salvó la primera vez que la vi, pero después de ir pasando por otros títulos del director (sobre todo Death Proof) desistí y me prometí no volver a darle ninguna oportunidad. La siguiente revisión que hice de Pulp Fiction, me di cuenta que la gracia de la película eran los segmentos desordenados temporalmente de la historia, y para eso lo hace mil veces mejor Christopher Nolan en Memento, sacando menos sangre en pantalla, yendo más al grano y presuponiendo más inteligencia al espectador. Antes que recomendar Malditos Bastardos, sugiero al espectador la coetánea Valkiria. Y si lo que buscan es un revival del western, es mil veces mejor Sin Perdón, con la misma violencia pero con mejor gusto, y un homenaje en toda regla a todas las películas del género.

El argumento es lo de menos. Django es un esclavo negro de la América sudista previa a la guerra civil. Es liberado por el doctor Schultz, un falso dentista alemán que es en realidad un cazarecompensas. Django decide asociarse con él con el fin de ganar un dinero e ir en busca de su esposa Broomhilda, vendida al dueño esclavista de una plantación llamado Calvin Candie. El papel que representarán los dos asociados, siendo Django un negro en libertad en un mundo donde no se les permite ni montar a caballo, causará revuelo y sorpresa. Lo cual no será óbice para pegar tiros por doquier y hacer reflexiones sobre el racismo pasado y presente en los USA, en el viejo Oeste en general y en el género cinematográfico del western en particular.

Ku Kux Klan, plantaciones de algodón, peleas clandestinas, tiroteos,… hasta el personaje de Samuel L. Jackson es sintomático del tema del racismo que se trata, básicamente por comparación, con el resto de películas de género o temática similar, sin protagonistas de color reseñables en ningún papel (salvo Lo que el viento se llevó). Tarantino se erige en defensor de la causa anti-racista investido con un autoesgrimido rigor histórico (ya lo hizo en Malditos Bastardos) y que, contradictoriamente, le da un look a su protagonista más parecido a Wild Wild West o a Matrix (no digo que no existiesen, pero ¿qué precio tendrían unas gafas de sol en aquella época?).

No es que me esté poniendo a favor del esclavismo, por supuesto. Pero esa manía de ser más blaxploitation que Spike Lee hace que se acerque más a las maneras forzadas de Eddie Murphie por meter gente de raza negra en la temática de películas donde nunca la ha habido (son más realistas películas como “El Sargento Negro”). Y que encima me lo disfracen de verosimilitud, pues como que no trago, oiga.

Algunos de los actores no lo hacen mal, pero si la película es mala no es culpa suya. Chris Waltz es buen actor y hace un buen trabajo; su personaje es agradable y cae muy bien (al contrario que en Malditos Bastardos),  pero a estas alturas no me dan gato con liebre y veo más allá del guión que le han puesto en bandeja. Jaime Foxx realiza una penosa interpretación creyendo que ni el mismísimo Will Smith o Denzel Washington le superarían, pero en la segunda parte del metraje se desprende de la careta de tembloroso pistolero del inicio para pasar a ser un vengador sin escrúpulos bastante inverosímil (ya no te digo nada del personaje de su esposa). Mención especial a uno de los habituales cameos del director, que se me atragantó cuando lo vi. A ver cuando se da cuenta de que no es Hitchcock y que éste, además, tenía la consideración de no tener más afán de protagonismo -ni diálogo- de lo necesario.

Por lo menos nos queda DiCaprio. Actor que me ha demostrado con creces que es capaz de salir del club de los guapos para aprovechar su tirón en pantalla y hacer cosas interesantes. Ya puso en boga su valía en la temprana A quién ama Gilbert Grape. Nos hizo creer que era el eterno ídolo para jovencitas en Titanic. Me hizo reconciliarme con Spielberg en la divertida Atrápame si puedes; pero desde luego que fue en Diamante de Sangre donde me cautivó (y se consagró en mi opinión), haciendo una gran interpretación que desde lejos parecía otro típico papel de chuleras protagonista. Y Origen, confirmó que era capaz de llevar el peso de un thriller de matrícula de honor. Aquí es el villano repelente, sin mérito por lo que ya he dicho antes, pero si leemos entre las líneas de su interpretación, vemos unos ademanes de actor profesional (ese ligero amaneramiento, por ejemplo). Y si además le sumamos el hecho de que no se llevó muy bien con el director durante el rodaje (debieron de llegar a las manos), ya acaba de gustarme del todo.

En definitiva, recomiendo no perder el tiempo ni el dinero. Mucha sangre recubierta de poesía barata; diálogos interminables que llevan la tensión hasta límites insoportables; personajes inverosímiles; relectura del western a su manera; casposidad pretendida -y pretenciosa- de serie B en el montaje, en los planos y en la banda sonora; homenaje a subgéneros que no deberían homenajearse (más bien superarse para intentar hacer mejor cine);… Todo esto da como resultado mi primera reseña con una nota francamente mala.

Calificación: Muy mala.

Lo Mejor: DiCaprio, Chris Waltz y, a ratos, Samuel L. Jackson.

Lo Peor: Todo. Básicamente lo resumo en mi último párrafo.

La vería de nuevo: Ojalá que no vuelva a ver nada de este director, pero sé que no será así.

La Recomiendo: No. Ya he dado otras alternativas a su cine. En este caso en concreto, la excelente Sin Perdón.

Películas similares: Sin Perdón (obra maestra de Eastwood que también tiene de coprotagonista a una persona de raza negra, más verosímil); Grupo Salvaje (Sam Peckhinpack fue pionero con la violencia en el western); La muerte tenía un precio; El bueno, el feo y el malo; El sargento negro (John Ford también era creíble con el tema del racismo en el Oeste en esta cinta); Lo que el viento se llevó (una joya que nos muestra sin tanta parafernalia la situación esclavista de la época); Kill Bill (por la historia de venganza sangrienta que narra Tarantino, también malísima); Wild Wild West (por lo anacrónico de las situaciones y personajes del Oeste)

Ficha en IMDB: http://www.imdb.es/title/tt1853728/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – El lado bueno de las cosas

el lado bueno de las cosas2

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: David O. Rusell (The Fighter, Tres Reyes)

Guión: David O. Rusell

Basado en el libro de Matthew Quick El lado bueno de las cosas” («Silver Linings Playbook»)

Música: Danny Elfman

Reparto

  • Bradley Cooper
  • Robert De Niro
  • Jennifer Lawrence
  • Jacki Weaver
  • Chris Tucker

Con ocho nominaciones a los Óscar de este año en los mejores campos artísticos, El Lado Bueno de las Cosas puede ser la gran sorpresa o la gran derrotada de la ceremonia. Tanto actores principales como de reparto, director, guionista y mejor película están en la recta final para dar un posible campanazo frente a Spielberg, Tarantino, Ang Lee y compañía.

Esta circunstancia hace que uno se acerque al cine más cercano embaucado por semejante publicidad con una mezcla de recelo y expectación ante lo que puede ser el  posible tapado de este año, si bien su paso por ceremonias previas se ha saldado con pocos triunfos (mejor actriz principal en los Globos de Oro para Jennifer Lawrence y poco más).

Desde luego que lo que nos encontramos es una película muy atípica, una comedia romántica poco habitual que nos mete de lleno en un mundo muy particular y extraño, con un universo de personajes a cada cual más “particular”. Es una especie de viaje a la locura interior del protagonista, una locura que a veces se hace molesta porque nos resulta algo familiar, como si fuera algo que de vez en cuando también nosotros sufrimos. Viaje que se materializa de manera jocosa en el concurso de baile final, en el número que montan los dos protagonistas después de semanas de ensayos (y que a la vista de los mismos, parecían más serios de lo que acaba siendo).

La película empieza con el personaje de Pat saliendo de un sanatorio mental. Pat sufre trastorno bipolar y era profesor de historia en el instituto de un barrio de Filadelfia. Su enfermedad se agravó cuando tuvo un primer estallido de violencia al descubrir la infidelidad de su mujer con un compañero de trabajo. Desde entonces tiene una orden de alejamiento y debe medicarse para contener su enfermedad, a la vez que un policía le controla sus idas y venidas y debe hacer terapia con un psicólogo. Desde entonces, su vida girará en torno a fijaciones enfermizas para recuperar a su exmujer, tales como leer compulsivamente los libros que ella enseña en el instituto, o adelgazar a base de hacer deporte a diario con una bolsa de basura encima de la ropa, para favorecer la sudoración…

En su casa, las cosas no pintan mejor. Su padre está obsesionado con las apuestas y no puede ver un partido del equipo de fútbol local sin su ritual de manías y supersticiones, entre las que se incluye la presencia de Pat a menudo, mezclándose el empeño por ganar dinero con el intento de reconciliación paternofilial. El hermano mayor de Pat es el triunfador de la familia, lo que no mejora las cosas demasiado. En medio de todo este mundo de obsesiones y neurosis, Pat conoce a Tiffany, con quien comparte enfermedad. La diferencia está en que después de enviudar Tifanny se convirtió en ninfómana, con la consiguiente pérdida del empleo. Sin embargo, la obsesión de Pat por su exmujer es tal, que a ella solo la verá como una amiga y confidente, hecho que la subyugará por ser la primera persona en meses que no la perciba ni la trate como un objeto sexual. Conforme avance la trama, nos daremos cuenta de las cosas en común que tienen ambos, de que las fijaciones y las obsesiones no son exclusivas de las enfermedades mentales, y de que a veces la auténtica esencia de la felicidad no reside en las cosas que creíamos en un principio. Y que no es difícil encontrar dicha felicidad, siempre que seamos capaces de ver, como repite el protagonista en más de una ocasión, el lado bueno de las cosas.

Como decía más arriba, estamos ante un caso atípico de comedia romántica, porque se trata de la típica fórmula “chico-conoce-a-chica” con la variación de “pero-no-saben-que-quieren-estar-juntos-hasta-el-final-del-metraje”. Lo excepcional del caso es que aquí uno no se da cuenta del género de la película hasta que llevamos una hora de cinta aproximadamente. De manera afortunada, los primeros compases son una presentación de eventos derivados del trastorno bipolar de Pat, más próximo a “Alguien voló sobre el nido del cuco” que a las películas de Nora Ephron. El momento en que se produce el primer ataque neurótico de Pat en casa de sus padres es de lo mejor de la película, una joya del montaje que mezcla tomas rápidas con la música.

Conforme avanza la trama, ésta se vuelve más comercial. Los personajes que rodean al protagonista siguen siendo igual de excéntricos (la verdad es que no se salva ni uno), pero ya no están rodeados de ese amargor inicial que nos desconcertaba al principio de la película. Descubrimos que el psicólogo que hace terapia con Pat es un hincha del equipo de fútbol; la hermana de Tifanny casada con el amigo no es tan bruja como pensábamos. Y la exmujer de Pat hace acto de presencia al final, con lo que ya no tiene ese halo de misterio que supone la continua mención de su personaje a lo largo de la película. Robert De Niro hace un personaje fuera del corsé de lo que llevaba interpretando estos últimos años; tanto, que por primera vez hubiera deseado escucharlo en V.O, sin la voz tan carismática de su doblador oficial en España. Realmente emociona verlo tan maniatado respecto a la enfermedad de su hijo. Jennifer Lawrence es capaz de darle veracidad a su personaje de ninfómana desbocada sin que en ningún momento veamos ese pasado suyo tan turbador, sólo lo deja intuir. Y Bradley Cooper, al elegir este papel demuestra que es del grupo de los actores guapos que va a intentar construir una carrera alejada de los papeles estereotipados de galanes y de resacones (o por lo menos, simultaneándolos). Lo cual dice mucho de él y lo demuestra el estar nominado por esta cinta, en la que a veces nos hace dudar acerca de su enfermedad y de la naturaleza de su carácter. No sabemos si va a resultar un tipo violento, o, por el contrario, existencialista de él, no son más que las circunstancias las que le arrastran al mundo problemático en el que se ha metido.

En definitiva, a diferencia de otros títulos también nominados (y que es probable que sean los que arrasen en los Óscar), ésta es una cinta más entretenida por lo que siempre digo que tiene que tener una película: un buen ritmo que no haga decaer la trama. No embauca con historias grandilocuentes del gusto de los ajados académicos de Hollywood, y precisamente no ganará en las categorías  de mejor película y mejor director precisamente por eso. Y precisamente, ésa es la razón por la que animo a acercarse al cine a verla.

Calificación: Entre entretenida y buena.

Lo Mejor: La capacidad de los actores protagonistas. Los citados momentos de crisis del protagonista buscando el video de su boda, y el concurso de baile final. Los chispazos graciosos que nos brinda de vez en cuando.

Lo Peor: Que pueda desconcertar al empezar como una cosa y terminar como otra.

La vería de nuevo: No, de momento.

La Recomiendo: Sí, como alternativa intimista a las grandes historias nominadas de los Óscar de este año.

Películas similares: Alguien Voló Sobre El Nido Del Cuco; Notting Hill; Amor Y Otras Drogas

Link a la BSO en Amazon.es: B.S.O. Silver Linings Playbook

Ficha en IMDB: http://www.imdb.es/title/tt1045658/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Los Miserables

Los Miserables

Los Miserables

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Tom hooper («El discurso del Rey«)

Guión: William Nicholson

Basado en el libro de Victor Hugo

Música: Claude-Michel Schönberg

Reparto

  • Hugh Jackman
  • Russell Crowe
  • Anne Hathaway
  • Amanda Seyfried
  • Sacha Baron Cohen
  • Helena Bonham Carter

La acción se remonta a Francia, 1815. El preso Jean Valjean acaba por fin su cautiverio de diecinueve años condenado a galeras y es puesto en libertad condicional. El guardia que ha estado encargado de vigilarle, Javert, le informa de que va a seguir estando detrás de él y va a tener que mostrar donde quiera que vaya los papeles que demuestran que sigue siendo un convicto. Tras intentar buscar trabajo sin éxito por esta razón, acaba siendo acogido de manera fraternal por el obispo de Digne, a quien le roba para acto seguido darse a la fuga. No tarda en ser capturado con todo el botín y llevado frente al obispo quien, para sorpresa suya, decide encubrirle y no delatarle. El obispo le dice que realmente Dios puede tener un plan preparado para él, con lo que le deja libre y le regala, además, un par de candelabros de plata que estarán presentes el resto de la vida de Valjean, recordándole este noble gesto de manera perpetua. En este momento, Valjean decide romper los papeles de su libertad condicional y escapar, para dejar de rendir cuentas a Javert y vivir con una personalidad falsa el resto de su vida.

Los años pasan, para encontrarnos con una fábrica de costureras y el personaje de Fantine, a quien el capataz despide simplemente por descubrir que tiene una hija ilegítima y deducir que es una mujer de moral dudosa. Da la casualidad que el dueño último de la fábrica es Valjean, que ha conseguido redimirse para acabar siendo un ciudadano respetable, gracias a haber ocultado su verdadera identidad. Tras enterarse de que Fantine ha sido obligada a prostituirse, y estar ésta enferma gravemente y al borde de la muerte, decide ocuparse de su hija, Cosette, adoptándola como si de su propia hija se tratara. Cosette está al cargo del mesonero sin escrúpulos Thénardier y su mujer, quienes a pesar del dinero que les paga su madre por cuidarla, la tienen obligada a barrer la posada y a realizar demás tareas denigrantes. Valjean le compra su libertad y la salva de la garras de los malvados hostaleros.

Mientras tanto, los caminos de Javert y Valjean se entrecruzan sin conocer la verdadera identidad de este último, pero por desgracia el primero no tarda en sospechar del segundo. La tenacidad del otrora guardián por atrapar al preso fugado es legendaria, pero la justicia acaba atrapando a otro reo fugado creyendo que es Valjean, para pasar a juzgarle en su lugar. El dilema moral de nuestro protagonista es inmenso, pero al final decide confesar para salvar al recluso inocente, lo que supone automáticamente la vuelta a la clandestinidad y a esconderse entre las sombras de nuevo. Ahora además, con su recién adoptada hija a cuestas.

Continúan pasando los años, Cosette se convierte en una atractiva jovencita. Estamos ahora en el París de 1832, con la revolución burguesa en ciernes. El joven revolucionario Marius prepara junto a sus compañeros de barricadas un levantamiento popular cuando se cruza por un momento con Cosette, siendo el flechazo entre ellos instantáneo. Marius le pide a Eponine, -enamorada en secreto de él, y que es la joven hija de los mesoneros Thénadier y criada entonces junto a Cosette- que les presente y que interceda con ella. Los acontecimientos a partir de ahora se irán precipitando, dado que Javert acecha y Valjean volverá a verse en peligro. Él y su hija deberán huir una vez más sólo que ahora Cosette ha encontrado el amor en Marius. Valjean se da cuenta y en un acto desinteresado, la noche previa a la revuelta se une a los revolucionarios para evitar que el amor verdadero de su hija sea acribillado por el ejército parisino. Es en este marco histórico y con Javert siempre pisándole los talones,  donde se alcanzará el clímax final de esta historia de amor, honor, destino y redención.

Cuando se intenta llevar grandes obras escritas al cine pasan cosas como ésta. Una joya literaria universal imperecedera, germen a su vez de una de las más aplaudidas adaptaciones al género del musical broadwaiano desde hace más de treinta años, merecía una película a la altura. Tirando de presupuesto y un gran reparto, que hiciera olvidar antiguas adaptaciones fallidas o poco notorias -en wikipedia he contado más de diez-. Por lo menos son recordables la adaptación que se hizo en 1998 con Liam Neeson, Geoffrey Rush y Uma Thurman. O la miniserie de 2000 con Gérard Depardieu y John Malkovich.

Sin embargo, la versión que tenemos entre manos se lo juega todo -o por lo menos aparentemente- a una carta. Muy arriesgado a priori lo de hacer un musical de arriba a abajo con diálogos ocasionales, una especie de ópera filmada. Digo lo de aparentemente porque al final no parecía  tan temerario hacer una adaptación directa del musical que ha triunfado en Paris, Londres y Broadway.

Y a pesar de todo el esfuerzo por hacer una de las versiones más dignas de la obra cumbre del siglo XIX francés y de algunos aciertos puntuales, como película acaba siendo tediosa y de un ritmo lento y dispar. A la cinta le sobra metraje y números musicales. La trama avanza de manera desigual; los acontecimientos en ocasiones se suceden vertiginosamente, para a continuación detenerse en seco y mostrarnos un número musical introspectivo de quince minutos que nos muestra los sentimientos del personaje de turno. Esto mata todas las posibilidades épicas del planteamiento, que podría haber contado la historia de los personajes de manera implícita a través de sus actos en el marco histórico en el que se desenvuelve, pero que al final se centra en números musicales accesorios dejándonos con la sensación de que al final están algo desdibujados, de que les faltan escenas adicionales. Algo por otro lado imposible de hacer porque hubiera alargado el metraje hasta límites insoportables.

Es decir, todo un contrasentido que solo tiene significado si nos vamos a la obra literaria o al musical original. Es aquí donde entra en juego la teoría que siempre comento sobre las desafortunadas adaptaciones de libros-películas: lo que cabe en 700 páginas, no tiene porqué caber en dos horas de metraje, ni tiene porqué ser igual de bueno. Una novela está hecha para ser leída en varios días o semanas. Hay tiempo de sobra para desarrollar descripciones, la personalidad de los personajes, realizar ensayos y disquisiciones de cualquier ámbito moral… En una película hay que recortar de donde se pueda, el metraje es lo que es, y punto. Tienes que meter en aproximadamente dos horas un planteamiento, nudo y desenlace. Todo lo que quieras decir de los personajes tiene que estar sugerido, más que narrado (o cantado, dado el caso que nos ocupa). Y además, el planteamiento tiene que atraer, y hasta que llegue el nudo no puedes irte mucho por las ramas o se corre el riesgo de perder al espectador. Por supuesto que hay excepciones de grandes películas de gran metraje estilo Lawrence de Arabia, pero realizar esas obras no están al alcance de cualquiera y, mucho me temo que Tom Hooper no es David Lean, por mucho que haya hecho El discurso del Rey. Y de la adaptación de la obra desde un musical, pasa tres cuartos de lo mismo, con la salvedad además de que en este caso tienes quince minutos de descanso entre acto y acto.

No todo va a ser malo. De los personajes sobresalen Hugh Jackman y Russell Crowe. Están inmensos, y realizan unas interpretaciones soberbias, sobre todo en el plano musical. Precisamente son los personajes más desarrollados y toda la trama gira alrededor de ellos, con lo que entendemos bien sus motivaciones, aunque algunas veces resulte inverosímil la fijación de Javert con Valjean. Anne Hathaway también está perfecta en lo poco de metraje que sale, aunque tendente a la sobreactuación. Al resto les pasa lo que he comentado antes, que les falta minutos en escena sin cantar. Por ejemplo, parece que a Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter nadie les dijo que ya no estaban en Sweeney Todd, por mucho que se esfuercen en darle el toque cómico a sus apariciones.

Otro punto fuerte de la película es el espectacular diseño de producción y la ambientación. Desde las galeras del inicio, al Paris revolucionario del siglo XIX, todos los decorados de la cinta contribuyen a darle el toque épico a la trama que los números musicales se empeñan en quitar.

Como conclusión final, la verdad es que Los Miserables deja un regusto contradictorio. Por un lado es una gran trama épica que trasciende lo argumental y habla de las grandes miserias y virtudes del hombre. El honor, el destino y la redención tanto divina como humana de nuestros actos. El problema es que precisamente, esto no es mérito de la película sino de la obra en la que se basa. Técnicamente está muy bien realizada, y hay que reconocer el mérito de las interpretaciones siempre que un actor se arriesga a poner su voz al servicio de la música. Sin embargo, para mí pesa más el tedioso ritmo de la trama y eso es un pecado que en una película no puedo perdonar, a pesar de que -dejando a parte mis prejuicios preconcebidos de algunos realizadores- suelo ser bastante condescendiente con la mayoría de películas que suelo ver, siempre que me hagan estar enganchado a la butaca sin mirar el reloj la mayor parte del metraje. Es por ello que para mí esta cinta no llega al aprobado, lo que no quita que se la pueda recomendar a más gente dado que considero que la experiencia fílmica de cada uno pueda ser distinta. Avisados estáis.

Calificación: Entre pasable y mala.

Lo Mejor: Las interpretaciones del Jackman, Crowe y Hathaway. La ambientación.

Lo Peor: Excesivo metraje. No está a la altura a nivel de ritmo narrativo.

La vería de nuevo: No

La Recomiendo: Sí; como ya he dicho, creo que a mucha gente no le importe las dos horas y pico, y que sepan valorar mejor que yo los números musicales.

Películas similares: Moulin Rouge (Combo blu_ray + DVD), Sweeney Todd [Blu-ray], El Conde De Montecristo (G.Depardieu) [Blu-ray], Oliver! (Musical de Carol Reed, 1968), Oliver Twist (versión de David Lean en DVD, 1948), Oliver Twist (versión de Roman Polansky, 2011),

Link a la banda sonora en Amazon.es: Les Miserables: Highlights From The

Link a los DVD del Espectáculo de Broadway en DVD en Amazon.es: Los miserables: El musical [DVD]

Ficha en IMDB: http://www.imdb.es/title/tt1707386/

Tráiler en You Tube (español):

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