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Película – La conspiración de noviembre

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The November Man

Año: 2014

Director: Roger Donalson (Cocktail, Species, Un pueblo llamado Dante’s Peak, Trece Días, La Prueba)

Guión: Michael Finch, Karl Gajdusek

Basado en el libro de Bill Granger “There Are No Spies

Música: Marco Beltrami

Fotografía: Romain Lacourbas

Reparto

  • Pierce Brosnan
  • Luke Bracey
  • Olga Kurylenko
  • Eliza Taylor

Seguimos con el cine de espionaje en este 2015 que vislumbra grandes aportaciones al género. Si la semana pasada con Kingsman: Servicio Secreto teníamos una nueva vuelta de tuerca resultando un actioner gamberro y alocado, con esta The November Man volvemos a la visión seria y dura del mundo de los espías. Y para ello nada como un viejo especialista del género tirando de canas y experiencia, un Pierce Brosnan al que la sombra de 007 le perseguirá siempre (ya sea como Thomas Crown, como “El sastre de Panamá”, o en “Matador”), pero que en este título nos recuerda más al frío antagonista de “El cuarto Protocolo” más que al jovial espía británico. Y es que esta cinta retoma los oscuros derroteros marcados por la narrativa de Frederick Forsyth o John Lecarré, para hacer un thriller sobrio y sin grandes aspavientos de presupuesto o escenas, centrándose en una trama retorcida e intrincada y con frecuentes giros de guión, más del estilo de la saga Bourne. Con tan pocas aspiraciones nace esta cinta, que de hecho se estrenó en agosto de 2014 y no ha sido hasta marzo de 2015 que en España se han decidido a distribuirla, como si la desgana se hubiera apoderado de los distribuidores.

Peter Deveraux es un veterano operativo de la CIA ya retirado. Con un pequeño negocio en Suiza, no ve la necesidad de retomar su antiguo trabajo cuando su antiguo jefe le hace una visita para pedirle que vuelva. Un asesino a sueldo está eliminando a antiguos compañeros suyos relacionados con el nuevo hombre fuerte de Rusia, Fedorov, un antiguo militar metido a político con fuertes expectativas de ser el próximo presidente del país. Tras saber que puede estar en peligro una antigua compañera suya, la cosa cambia y decide volver una vez más al terreno de juego para intentar sacarla del país y ponerla a salvo. Pero la misión fracasa, y los propios agentes de la CIA intentan matar a Deveraux sin saber que están frente a uno de los hombres más peligrosos que hayan sido entrenados por la agencia. Precisamente a quién ponen en su búsqueda es a David Mason, joven agente que fue el alumno y protegido de Deveraux en el pasado, a quien enseñó todo y que es igual de mortífero o más que su ex-profesor. Entre ellos se pone en marcha un peligroso juego del gato y el ratón, y mientras Mason trata de cazar a Deveraux, éste intenta buscar a una chica llamada Mira Filipova, con conexiones con el pasado de Fedorov, y la clave de toda la operación de la CIA. Traiciones, relaciones rotas y las cloacas del sistema serán las constantes en esta oscura trama, en la que se demuestra que hay profesiones que nunca se pueden dejar atrás.

Dirigida por Roger Donalson, se puede decir que ya tiene cierta experiencia en el género, tras ser el responsable en 2003 de una de las mejores muestras del género, La Prueba (The Recruit), donde teníamos a un Colin Farrell intentando saber qué era real y qué mentira en un proceso de reclutamiento de la CIA. Siguiendo con el juego de referencias, la película de Tony Scott “Spy Game” es también fundamental en la construcción de la trama, con el espía veterano dando lecciones al espía joven e impulsivo. Aunque por momentos esta cinta juega más en la liga de “Tres días para matar” o “La fría luz del día” (grandes repartos en títulos que no consiguieron transcender la gloria), no nos engañemos: la sombra de Jason Bourne es alargada, y el intento de mezclar su brutalidad amnésica con la elegancia bondiana que Brosnan le imprime a todos sus papeles desde que dejó la franquicia da como resultado esta cinta; donde lo mismo se dispara a sangre fría, que se bebe un licor con elegancia. La violencia está justificada por los vínculos emocionales que se le atribuyen al protagonista, dando como resultado un personaje atrayente y poco convencional. Al igual que en otros títulos del género, las cloacas del sistema salen a la luz, y tenemos una trama donde se ven los oscuros tejemanejes de la CIA en la Rusia postsoviética y moderna, y donde resulta difícil saber quien está en contra y quien es aliado. La puesta al día de la profesión es patente en un mundo de móviles, cámaras en cada esquina y drones aéreos.

Al final lo que tenemos es un producto divertido sin complicaciones, aunque la trama se haga enrevesada por momentos. Las sorpresas en el argumento funcionan, y los secundarios que rondan le van a la zaga y hacen bien sus papeles. Olga Kurylenko no sólo aporta una cara bonita, y Luke Bracey es el contrapunto perfecto de juventud frente a la experiencia de Brosnan. El ritmo de la trama es adecuado y la cinta no dura mucho (algo más de hora y media) con lo que no llega a aburrir en ningún momento. Y las escenas de acción y persecuciones no tienen sus dosis de fantasía propias de la industria, cosa que es de agradecer para que no se nos atragante ninguna secuencia. Digamos que esta “The November Man” pasa el examen con buena nota, es correcta para las aspiraciones que traía, y no comete errores de bulto, aunque tampoco arriesga más de lo debido. Para el género en el que se mueve, es una buena muestra del mismo.

Calificación: Buena.

Lo Mejor: Brosnan siempre imprime carácter y buen gusto a sus papeles, aunque tenga tics interpretativos difíciles de quitar ya a su edad.

Lo Peor: Algún momento de vuelta de tuerca en una trama ya de por sí enrevesada.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí, es espionaje en estado puro, y se deja ver.

Películas similares: La Prueba, Spy Game, La fría luz del día, Tres días para matar

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2402157/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Kingsman: Servicio Secreto

Kingsman Servicio Secreto poster

 

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Kingsman: The Secret Service

Año: 2014

Director: Mathew Vaughn (Layer Cake, Crimen Organizado; Kick Ass; X-Men: Primera Generación)

Guión: Jane Goldman, Matthew Vaughn

Basado en el cómic de Dave Gibbons y Mark Millar

Música: Henry Jackman, Matthew Margeson

Fotografía: George Richmond

Reparto

  • Colin Firth
  • Taron Egerton
  • Samuel L. Jackson
  • Mark Strong
  • Michael Caine
  • Mark Hamill

Basada en un cómic de Dave Gibbons y Mark Millar, Kingsman es el último gran estreno basado en grandes fanfarrias de fuegos artificiales y peleas espectaculares que nos brinda la cartelera. Y yo, amante purista del género de espionaje, he de reconocer que al principio me asomé con una mezcla de incredulidad e indiferencia a esta nueva vuelta de tuerca al mundo de las agencias secretas, ya visto en innumerables ocasiones. Mezcla confesa de “La Prueba” (The Recruit”, con Colin Farrell y Al Pacino) con “Los Vengadores” (la serie de los 60 llevada al cine por Ralph Fiennes y Uma Thurman en 1998), tenemos al aprendiz recibiendo lecciones del mentor mientras la elegancia y la flema británica se lleva al extremo. El estilo comiquero de la cinta es patente desde el mismo trailer, donde se puede entrever acción a raudales, junto con la historia iniciática de un aprendiz a espía de origen callejero y look rapero, pugnando por superar distintas pruebas no sólo físicas sino de modales y buen gusto. Como se bromea en el afortunado guiño de una escena, ésta es una versión de Pigmalión adaptada al sofisticado mundo de los espías popularizados por 007. Y es una mezcla de géneros tan disparatada, que podemos definir a Kingsman, Servicio Secreto como una comedia de acción y espionaje con toques de violencia de cómic adulto.

Eggsy es un joven londinense descarriado y macarra, pero de espíritu noble y preocupado por su madre. Su padre perteneció a una agencia ultrasecreta de inteligencia y cuando murió en combate, su compañero y mentor Harry Hart prometió ocuparse de su familia. Harry le dejó un medallón con un número grabado al que llamar cuando estuviese en problemas, y Eggsy decide usarlo tras un altercado con unos matones del barrio y acabar encerrado en los calabozos de la comisaría de policía. Harry ve potencial en el joven delincuente y le sugiere la posibilidad de que se una a la agencia de espías a la que perteneció su padre, llamada Kingsman, y cuya tapadera es una sastrería en Savile Row, el barrio más elegante de Londres. Los Kingsmans son agentes secretos refinados, elegantes y mortíferos, expertos en todo tipo de lucha, tanto con armas como cuerpo a cuerpo. El proceso de entrenamiento y selección será duro, teniendo Eggsy que competir contra otros jóvenes candidatos procedentes de orígenes menos humildes y más adinerados. Mientras recibe su instrucción, Harry investiga a un millonario y falso filántropo llamado Richmond Valentine, que parece estar detrás de la desaparición de grandes personalidades a nivel mundial. Sólo Eggsy y Harry serán capaces de descubrir qué maléficos planes están detrás de las maquinaciones de Valentine, y como siempre, la salvación del mundo estará en manos de nuestros protagonistas.

Con un argumento tan manido y usado, es fácil que un título como Kingsman caiga en la repetición de clichés mil veces vistos. En su lugar, Matthew Vaughn usa el cómic original para hacer una película gamberra y descarada, más cercana al tono burlesco y satírico de Kick-Ass (con sus buenas dosis de violencia incluidas), que al recto e íntegro de X-Men: Primera Generación. Las bromas al agente secreto por antonomasia son inevitables pero necesarias para no tomarse en serio a sí misma, así como las reflexiones acerca de los clichés propios del género (enfrentamiento protagonista – villano) y de las imaginativas e inesperadas soluciones que se dan para no caer en las repeticiones inevitables. Vaughn consigue escapar del tono de parodia por poco, y para eso usa herramientas de Tarantino tales como una violencia controladamente explícita. En algunos momentos a la cinta se le va la olla, literalmente; como con las peleas coreografiadas, que uno se espera herencia de los Wachowski pero que en ocasiones se pasan de frenada (la escena de la iglesia es, sencillamente, brutal). Éstos momentos violentos son en mi opinión, los puntos débiles de la cinta (aunque ya sabéis que yo tolero poco la sangre), pero que tienen su contrapunto irónico en el personaje de Valentine, quien tampoco soporta la sangre a pesar de todas sus contradicciones como villano de la función y sus poco íntegros planes. Y toda esta ironía de puntadas gruesas plaga toda la película, con lo que al final se compensan los desvaríos del realizador al estar todos y cada uno de los minutos del metraje justificados.

Entre medias, tenemos una buena historia de lealtad y nobleza. Un guiño a los tiempos convulsos que traen nuevos cambios y a la regeneración desde dentro de las instituciones. Una reflexión acerca de si la educación, la distinción y los modales nacen o se hacen, con humor británico inundando toda la cinta. Al final Kingsman es tremendamente divertida y dinámica, al mezclar sabiamente varias líneas argumentales ya vistas anteriormente a lo largo del planteamiento, nudo y desenlace, de manera que el tiempo pasa que da gusto sin que apenas uno mire el reloj. Quizás mis gustos en relación al género del espionaje sean más ortodoxos y no tan gamberros, pero hay que reconocer que los hallazgos visuales de la cinta hacen que deseemos que el protagonista se quite la gorra de rapero y se ponga las gafas y el traje marca de la casa de los Kingsman. Esta película tiene variados aciertos y por ello merece ser recomendada antes que otras opciones de la cartelera.

 Calificación: Buena

Lo Mejor: El ritmo endiablado de la película hará que el tiempo pase volando sin darte cuenta.

Lo Peor: Que a Vaughn se le va la pinza con la violencia.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí.

Películas similares: Los Vengadores, La Prueba.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2802144/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – La Isla Mínima

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2014

Director: Alberto Rodríguez (7 vírgenes, Grupo 7)

Guión: Alberto Rodríguez, Rafael Cobos

Música: Julio de la Rosa

Fotografía: Álex Catalán

Reparto

  • Raúl Arévalo
  • Javier Gutiérrez
  • Nerea Barros
  • Antonio de la Torre
  • Jesús Castro

“La Isla Mínima” fue la gran triunfadora de la pasada ceremonia de los premios Goya 2015. Con diez galardones incluyendo la mejor película, director, actores, guión,… se puede decir que arrasó en la gala barriendo a sus rivales por las estatuillas, y es el intento del cine español de dar respuesta a las grandes producciones americanas a base de usar películas de género para atraer espectadores, en este caso cine negro policíaco de época. En este sentido recuerda a otros estrenos recientes como “Grupo 7” (policías en la Sevilla de los años ochenta) o “El niño” (repitiendo Jesús Castro como personaje con marcado acento andaluz). Sin embargo, a pesar de su paso triunfal por los premios, y de las palmaditas en la espalda de toda la industria patria (que se empeña en culpar de su mediocridad al stablishment político que no sea de su cuerda), el cine español está todavía a años luz de hacer películas que atraigan a espectadores, y que visionadas no dejen una sensación agridulce de falta de interés a mitad de metraje. Su planteamiento está logrado, y la idea conceptual de partida puede llegar a ser hasta atrayente. Pero al final los fantasmas del pasado que se empeñan todos los realizadores en sacar a flote (guerra civil, dictadura) acaban destacando por encima del puro género de evasión. Todo lo que avanzó Daniel Monzón con “El niño” para hacer, por fin, un producto entretenido y sin complejos (que no terminaba de cuajar en sus escenas de acción aunque abría buenos senderos para posteriores títulos) se retrocede aquí al intentar mostrarnos la España profunda con sus mitos y sus supersticiones, desaprovechando unos escenarios naturales magníficos en la creación de una atmósfera asfixiante y opresiva.

Dos inspectores de homicidios se dedican a investigar el asesinato de un par de jovencitas en la España de 1980. La dictadura ha acabado hace pocos años, y la incipiente democracia se empeña en aflorar incluso en los rincones más profundos del país. Las chicas han sido asesinadas cerca de su pueblo, en la zona de las marismas del Guadalquivir, un terreno pantanoso y a la vez semidesértico en lo más profundo de Andalucía, donde los jóvenes pocas salidas de futuro tienen, y donde la gente todavía tiene creencias políticas y religiosas que rozan la superstición. El más joven de los policías, de ideas progresistas, será el que menos disfrute con la situación de investigar en una zona atrasada culturalmente, en la que todos parecen culpables, y donde la gente se mostrará reacia a colaborar. Su otro compañero le ayudará a sobrellevar la situación, en una carrera contrarreloj para evitar que más chicas mueran por un asesino en serie que opera en la zona.

“La Isla Mínima” tiene un buen punto de partida. La ambientación, la historia, unos actores creíbles, el género que usa, los temas que toca… La labor de fotografía es espectacular desde los mismos títulos de crédito, que nos muestran las espectaculares vistas aéreas de la zona. La recreación de una atmósfera opresiva basada en los excelentes exteriores que se han usado suma enteros a la producción, a lo que hay que reconocer el esfuerzo por hacernos trasladar 30 años en el tiempo, con un diseño de producción logrado a base del vestuario o los vehículos adecuados. Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez están, sencillamente, perfectos como policías de la época, con el trasfondo político que se vislumbra en la subtrama. ¿Cuál es el problema de la cinta? Pues que, sencillamente, se desinfla conforme avanza el metraje, sin llegar a enganchar en ningún momento. La investigación del crimen se desarrolla ante nuestros ojos sin que se nos dé tiempo a asimilar los detalles del argumento ni que lleguemos a entender los motivos del asesino. Se usa el argumento como excusa para realizar una tesis documental de la tipología humana de la región y la época, sin en ningún momento centrarse en la historia, salvo para desarrollar sutilmente -a su manera, claro- la intriga política paralela, verdadero leitmotiv de la cinta. Al final, la pesadez se apodera del espectador que asiste impávido a una sucesión de tópicos sobre la España profunda y vieja, frente a la nueva e incipiente reflejada en el joven policía, tan maniqueo que repugna.

El resultado es una nueva ocasión desaprovechada por la industria nacional para dejar de hacer panfletos propagandísticos y meterse de lleno en el cine de género de una vez por todas. La subtrama política no hubiera estado de más (y hubiera enriquecido la cinta) si se hubiera cuidado el argumento a base de capturar más el interés del público y no limitarse a un retrato costumbrista de la época. Pero al final, ocurre lo de siempre en este cine, y se intenta suplir la falta de presupuesto con escenas y conversaciones que no llevan a ningún sitio salvo al que le interesan al realizador. Las comparaciones con la cinta de Daniel Monzón, “El niño”, son odiosas y, sin embargo, inevitables. Esperemos que, de los dos tipos de cine que promueven ambas películas, prevalezca la segunda.

Calificación: Pasable

Lo Mejor: La recreación del thriller en el entorno y la época.

Lo Peor: Por momentos puede llegar a ser sumamente olvidadiza.

La vería de nuevo: Puede, para darle una segunda oportunidad en un futuro.

La Recomiendo: No, ya se ha llevado bastante publicidad con los Goya.

Películas similares: El niño, Grupo 7

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt3253930/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Corazones de acero

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Fury

Año: 2014

Director: David Ayer

Guión: David Ayer

Música: Steven Price

Fotografía: Roman Vasyanov, Jay Cassidy

Reparto

  • Brad Pitt
  • Shia LaBeouf
  • Logan Lerman
  • Jon Bernthal
  • Michael Peña

El cine, como cualquier obra de arte, es un testimonio contemporáneo de la época en que se presenta al público el artista. Los gustos de la taquilla, la manera en que evoluciona la sociedad, y la sensibilidad a la hora de tratar determinados dilemas morales van cambiando con el paso de las décadas, y la misma mirada en torno al mismo tema va a ser distinta según sea la época en que se aborda dicha mirada. La segunda guerra mundial, por ejemplo, ha sido tratada infinidad de veces por el cine americano. El triunfo sobre las sombras que se cernían en Europa en aquellos años ha merecido que a lo largo de las décadas se primaran visiones épicas y románticas de un conflicto sangriento como pocos. No fue hasta los años noventa en que Spielberg empezó a traernos la realidad en forma de drama como fue “La lista de Schindler”, y no empezó la sociedad a comprender la verdadera tragedia de los que vivieron aquellos años en el bando y lugar equivocados. En ese sentido, parecía que no podía mostrar más crudeza en sucesivas películas relacionadas con el conflicto, pero entonces llegó “Salvar al soldado Ryan” y su escena inicial nos dejó mudos por la brutalidad de la narración. Este y otros estrenos del momento, como “La delgada línea roja” o “Enemigo a la puertas” nos mostraron que no todo estaba contado en la guerra contra los nazis, que quedaban más visiones del conflicto menos edulcoradas que las de los años clásicos del género, y que no sólo Vietnam iba a tener su visión pesimista por parte de Hollywood. La visión cruda y violenta del conflicto se ha asentado entre nosotros, y es en este entorno de desmitificación en el que se inserta esta “Corazones de acero”, donde se nos enseña el escaso valor de la vida humana cuando se trata de conflictos bélicos. Si bien por el título en español se nos recuerda a aquella descarnada “Corazones de hierro” (Casualties of war, 1989), que también era un brutal alegato antibelicista con Michael J. Fox en pleno Vietnam, en otros momentos parece que estemos ante Platoon con su visión del joven novato horrorizado ante las atrocidades de los soldados. Con todo este cóctel de referencias, llega una nueva aportación de Brad Pitt al género (recordemos que ya interpretó a un sanguinario soldado americano en su lucha contra los nazis en “Malditos Bastardos”).

Estamos en 1945, con la finalización de la Segunda Guerra Mundial en ciernes. Los nazis se repliegan sobre Alemania, y los aliados avanzan sobre el terreno ganando terreno. Es en este escenario en el que el sargento Collier perteneciente a la 2ª división acorazada, comanda un escuadrón de hombres con su tanque Sherman apodado “Fury”. El último artillero ha muerto en combate y su reemplazo es un joven novato llamado Norman, recién salido del instituto y sin experiencia en batalla. Mientras el escuadrón se abre paso por terreno enemigo en las últimas batallas de la guerra, donde las misiones cada vez tienen más importancia, Norman aprenderá de la brutalidad de la guerra y a matar en combate sin contemplaciones, necesario para sobrevivir en un entorno donde la humanidad se ha ido sin dejar rastro. En este terrible viaje iniciático aprenderá el horror pero también el honor y el compañerismo, en una de las mayores situaciones límites a las que se puede enfrentar el ser humano.

Hace pocos meses reseñé Monuments Men, también otra visión de los últimos días de la II Guerra Mundial pero más amable y blanda que la que se nos presenta. La verdad es que uno de los puntos que más me gustó de la cinta de George Clooney era el pensar que se cambiaba de tendencia al dejar de mostrar tanta violencia explícita para caer en una narración más edulcorada. Craso error, y este “Fury” nos lo demuestra. Parece que la consigna ahora es desmitificar la segunda guerra mundial igual que se hizo con la guerra de Vietnam, y para ello David Ayer no duda en mostrar casquería variada en pantalla, muertes desagradables e impactantes (en uno y otro bando), y una actitud más que reprobable y carente de escrúpulos entre los que se suponen que son los protagonistas. Por supuesto que de eso va la historia: la visión novata del recién llegado que asiste impávido a un recital de violencia entre hombres curtidos que, precisamente son supervivientes por actuar así. Este es el lenguaje que habla esta cinta desde los primeros minutos, con lo que no se le puede reprochar nada salvo el que no se avise previamente del tono para evitar que los espíritus sensibles vayan al cine con una idea preconcebida errónea. Y así, a lo largo de más de dos horas vemos desfilar esta historia repleta de crudeza con aciertos esporádicos como el cambio de ritmo en las batallas libradas. Sólo en la escena final, y después del trato dispensado a todos los personajes, se vislumbra cierta epopeya épica y poética (no voy a decir cuál o por qué, so pena de cometer spoiler) que nos chirría bastante después de todo lo visto hasta el momento.

Con unas grandes interpretaciones, Brad Pitt está como siempre en su línea sobresaliendo entre el reparto con un nuevo cambio de registro que, si bien recuerda a su personaje en “Malditos bastardos”, el vehículo de lucimiento que tiene aquí es mayor. El resto de actores están a la altura, si bien Shia LaBeouf hace esfuerzos por salirse del papel de jovenzuelo sin que nos lo acabemos de creer del todo. Al joven actor le quedan todavía unos cuantos años de carrera profesional para imprimir credibilidad a todo lo que interprete. A pesar de esto, “Corazones de acero” es una película recomendable siempre que no se tenga el estómago sensible, pues el nivel de dureza que se muestra en pantalla es cada vez mayor. El alegato antibelicista es manifiesto, y las ocasionales rendiciones a la emoción y la adrenalina son siempre bienvenidas.

Calificación: Buena

Lo Mejor: Brad Pitt elevando el listón.

Lo Peor: El tono del filme.

La vería de nuevo: No.

La Recomiendo: Siempre que se esté inmunizado contra la crudeza y el realismo

Películas similares: Salvar al Soldado Ryan, Platoon, Malditos Bastardos, Monuments Men

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2713180/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – El Hobbit, la batalla de los cinco ejércitos

El Hobbit - la batalla de los cinco ejércitos poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original:

Año: 2014

Director: Peter Jackson (El Señor de los anillos, King Kong, Agárrame esos fantasmas, Criaturas Celestiales, The Lovely Bones)

Guión: Philippa Boyens, Peter Jackson, Guillermo del Toro, Fran Walsh

Basado en el libro de J.R.R Tolkien, El Hobbit

Música: Howard Shore

Fotografía: Alan Ferertor, Jammie Bag

Reparto

  • Martin Freeman
  • Ian McKellen
  • Richard Armitage
  • Evangeline Lilly
  • Orlando Bloom
  • Lee Pace
  • Luke Evans
  • Benedict Cumberbatch
  • Cate Blanchett
  • Ian Holm
  • Christopher Lee
  • Hugo Weaving

Con un retraso de un par de meses tras el estreno del cierre de esta trilogía desde navidades, al final he sacado un hueco para reseñar la última entrega del Hobbit, más por falta de tiempo y de ocasiones para ir al cine que otra cosa, aunque tampoco descarto la desgana a la hora de dedicarle un rato a esta cinta. Y es que las sensaciones con el final de esta saga-precuela son las mismas que cuando se empezó: un exceso de metraje hecho ex profeso para estirar las entregas y sacar más tajada en taquilla. Donde en “El señor de los anillos” podía tener cierto sentido por el abrumante material literario al que nos enfrentábamos, en “El Hobbit”, resulta todo redundante y excesivo, con unos clímax sacados de la novela original y colocados en partes estratégicas de la trama para dar la sensación de consistencia y continuidad al ritmo de la trama. Al final, lo que se preveía como precuela que saciara la añoranza del espectador medio y ya no digo nada del fan, se ha convertido en un producto vacío y carente de vida interna imposibilitado para hacer destacar estas distintas partes entre el cine actual sobrado de fantasía y aventuras. Sólo falta poner el epitafio de “Descanse en paz”, y rezar para que pasen los años suficientes antes de que nadie se decida a resucitar este mundo y estos personajes algo usados ya.

Retomando lo ocurrido al final de “El Hobbit, la desolación de Smaug”, tenemos al equipo compuesto por los enanos y el Hobbit Bilbo Bolsón habiendo despertado al dragón Smaug de su letargo de años, para quedarse con su tesoro y el antiguo reino de los antepasados de Thorin, escudo de roble, en el interior de la Montaña Solitaria. Smaug está furioso y desata su ira sobre la cercana Ciudad del Lago, donde los humanos que la habitan intentan desalojarla en mitad del caos, sabiendo del desastre que supone el ataque del dragón. Solo el valeroso Bardo reúne la valentía y la destreza para atacar a la criatura con flechas negras, consiguiendo derribarla para alegría de su gente. Mientras tanto, los enanos se dedican a buscar enfervorecidamente la Piedra del Arca, la mayor pieza de joyería del tesoro, sin éxito, tarea que consumirá a Thorin haciendo que su carácter cambie y le convierta en un déspota. Esta preocupación impedirá a los enanos ver el verdadero problema al que se enfrentarán: la noticia de la muerte del dragón se extenderá como un reguero de pólvora por toda la zona, y huestes de todo tipo de ejércitos serán atraídos por el fabuloso tesoro que ahora ha quedado desprotegido: desde los orcos de Azog hasta los elfos de Thranduil, pasando por los habitantes de Ciudad del Lago comandados por Bardo en busca de refugio. Pronto, lo que parecía una batalla para defender unas cuantas monedas, se convertirá en una lucha entre el bien y el mal, con distintas alianzas para evitar que éste triunfe, y donde Thorin, Bilbo, Gandalf, y el resto de implicados descubrirán la faceta más heroica y menos egoísta de ellos mismos, en una búsqueda del honor y la integridad.

¿Es una película mala esta última entrega de las aventuras del Hobbit? Bueno, yo no diría eso, pero al igual que le pasaba a su anterior entrega, sí que es harto repetitiva y poco destacable en su imaginería visual. La abrumadora sucesión de secuencias y planos contrapicados de grandes paisajes da una sensación de deja-vu de la que esta saga es incapaz de quitarse. Sigo diciendo que contar en tres películas de más de dos horas y media lo que ocurre en las páginas de un librito medio juega en contra de la narración, por hacer ésta poco ágil y demasiado abigarrada. Lo que en “El Señor de los Anillos” era estilo gótico, en “El Hobbit” se ha hecho barroco, donde el exceso de épica ya resulta cansino y poco novedoso. Que el clímax del dragón se haya dividido entre varias entregas no ayuda en nada a la fluidez de la narración; y puede que haya gente que al inicio de esta cinta tenga frescos los acontecimientos de la película anterior, pero que tras un año desde el estreno de ésta, a la mayoría nos cuesta recordar qué pasó entre los personajes y sus historias. Esta costumbre cada vez más extendida en el cine actual de rodar películas de manera industrial, con las segundas y terceras partes ya en la mente de los guionistas dispuestas a ser rodadas tras el estreno de las primeras, hace que cada vez se prodiguen más los finales abiertos como si de una serie de televisión se tratase, dejando al espectador con las ganas de más para el siguiente episodio. Y es lo que pasa aquí, que durante media película estamos pensando en lo que pasó en la anterior.

El resto de piezas de la obra están correctas, en su sitio. Las interpretaciones son buenas, no hay ningún pero que hacer. Martin Freeman se convierte en el mejor Hobbit que haya visto antes, mucho mejor que Frodo o su predecesor en el papel, tal es el desparpajo y la nobleza que le imprime a su personaje. Los personajes de Orlando Bloom y Evangeline Lilly están demasiado forzados, al igual que en anteriores entregas, denotando unos personajes que no estaban en el libro original, al igual que las escenas con Christopher Lee, Cate Blanchet y Hugo Weaving, viniendo a cuento de poco salvo para el guiño al espectador del Señor de los anillos. Todo ello hace una película correcta pero innecesaria. Dejemos que este mundo y estos personajes se queden donde están y los nuevos proyectos decidan ir por otros derroteros y se exploren nuevas ideas.

 Calificación: Entretenida

Lo Mejor: Martin Freeman como Bilbo se confirma una de las mejores interpretaciones de la cinta.

Lo Peor: La sensación de hartazgo y repetición es continua en la trilogía.

La vería de nuevo: Cuando pase algún tiempo.

La Recomiendo: Solo para fans irredentos de Tolkien.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2310332/combined

Tráiler en You Tube (español):

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La ciudad de la Oscuridad – City of Ember – Jeanne Duprau

Reseñado por Bitterblink

La ciudad de la oscuridad - Jeanne Duprau

La ciudad de la oscuridad – Jeanne Duprau

Jeanne Duprau es una escritora estadounidense, californiana concretamente que tras su Licenciatura en literatura inglesa comenzó a dar clase en un instituto pero nunca perdió su interés por escribir. Tras varios intentos consiguió publicar su tetralogía sobre la ciudad de las Ascuas («City of Ember» es el título original de este libro) en 2003. Su éxito llevo a que la primera novela fuera adaptada al cine en una película que pasó sin pena ni gloria (de hecho no se hizo la siguiente película de la saga).

Antes de nada debo aclarar que si no lees en inglés, aunque sea a nivel básico, mejor no empieces con esta tetralogía. Esta es una novela juvenil para niños de entre 1o y 14 años (no hay sexo, apenas violencia y no es una novela infantil porque si hay personajes que mueren, aunque no por acción de otros)  así que no tiene un inglés difícil. En origen se publicó el primer libro y la verdad es que no tuvo éxito y quedó pronto descatalogado. Con la película se hizo una reedición del primer libro poniendo el cartel de la película como portada y con este empuje la editorial pensó que merecía la pena publicar el segundo volumen («La gente de Sparks»). Pero no, la saga siguió en la «oscuridad» y ahí se quedó. De hecho es más fácil encontrar este libro y su secuela en tiendas de libros viejos y de segunda mano que en una librería normal. Dicho esto, si estas aprendiendo inglés es una buena saga para practicar, escrito de forma sencilla y con un vocabulario básico.

Sinopsis

La ciudad de las ascuas es una ciudad en permanente oscuridad salvo por la luz eléctrica, fuera de la ciudad solo hay un yermo oscuro que no se puede recorrer ya que carecen de lámparas portátiles. Los Constructores, figura mítica responsable de la construcción de la ciudad dejaron suministros para 200 años y una caja con instrucciones y un temporizador al alcalde de la ciudad para que se abriera cuando pasara ese periodo, sin embargo con el 7º alcalde, la caja se perdió. La historia se centra en Lina (tatara tatara nieta del 7º alcalde) y su amigo Doon.

Lina y Doon acaban de terminar la escuela en la ciudad de las Ascuas. Al acabar llega el día en el que se sortean los trabajos y Lina desea por encima de todo ser mensajera. En el sorteo sin embargo le toca Tuberías (el peor trabajo para ella) y Doon Mensajero, algo de lo que el chico se queja amargamente. Este golpe del destino será el que los unirá puesto que Doon le propone a Lina cambiar los puestos, algo que Lina no entiende pero agradece.

Doon vive con su padre y siempre está preocupado porque la ciudad en la que viven es una antigualla moribunda y solo piensa en buscar una salida o otra ciudad puesto que cada vez quedan menos suministros y la electricidad es cuando menos inestable. La obsesión de Doon es salvar a la gente de las Ascuas. Lina sin embargo solo piensa en su fantástico trabajo de mensajera y en el día a día. Sin embargo hablar con Doon le va abriendo los ojos.

El punto de inflexión llega cuando su abuela, aquejada de demencia senil empieza a buscar lo que su abuelo (el 7º alcalde) decía que se había perdido y que era importante. Así por casualidad llega hasta la caja ya abierta con las instrucciones que por desgracia su hermana Poppy ha masticado hasta perder la mitad del mensaje.

Así comienza una carrera para descifrar las instrucciones, durante la cual descubren por accidente que pese a que la gente de las Ascuas pasa penalidades, el Alcalde vive en la opulencia más absoluta y este descubrimiento ponen en peligro la misión e incluso su libertad.

Opinión personal

La ciudad de la oscuridad es un libro infantil y algunos de los defectos que tiene se derivan de esto, pero también sus virtudes. Los personajes son inmaduros y por eso toman decisiones un poco ilógicas derivadas de su deseo de notoriedad en la ciudad. Eso hace que a veces te plantees si no está un poco forzado en el argumento que mantengan casi en todo momento en secreto sus descubrimientos.

Si es divertido que los dos personajes tengan motivaciones tan distintas y mantengan una relación que equilibra la inconsciencia de Lina con el pensamiento apocalíptico de Doon. Quizá ese contraste es el que más me gustó, la madurez y la consciencia de que algo va mal frente a la superficialidad aparente de Lina.

Aunque muchos lectores no lo aprecien, cabe destacar como punto positivo que trabaja bastante la verosimilitud, pese a que hable de cosas hoy imposibles (ej. latas que duren 200 años) pero si piensa en cosas como que para sobrevivir a base de latas y vegetales necesitan complementos vitamínicos puesto que apenas comen carne o que para cultivar necesitan un invernadero con luz ultravioleta.

También me hace gracia que recurra a recursos para recordarnos que los personajes no saben nada del exterior ni siquiera que viven en una cueva y eso que resulta evidente para el lector no lo es para ellos puesto que no conocen nada. Así lo caricaturiza por ejemplo con las palabras que no entienden los personajes por no tener contexto. En la traducción hablan de la palabra «burrada» que no tiene sentido puesto que no saben lo que es un burro etc…

Curioso el tratamiento de los temas morales, en este caso la corrupción por parte del alcalde. Esta reflexión para el mundo en el que nos movemos es positiva puesto que crea una cierta conciencia política en los niños: Un alcalde debe trabajar para el bienestar de los ciudadanos, no para sí mismo. También hay una reflexión algo más dudosa sobre la justicia, puesto que cuando denuncian al alcalde terminan metiéndose en un lío ellos.

El defecto de ser predecible para el lector adulto creo que no lo es en un libro claramente orientado a niños y pre-adolescentes, puesto que normalmente digieren mejor las historias y son muy dados al «No no, eso no puede ser así, la princesa tiene que vivir y la bruja es castigada» y etc. No es un libro para leer a niños por el tratamiento de la muerte de la abuela de Lina, aunque lo desdramatiza mucho (quizá en exceso) este tratamiento no suele ser recomendable para menores de 7-8 años.

En general es un libro agradable y fácil de leer y predecible (habitual en literatura para niños) pero que está muy orientado a la tetralogía, es decir, que tiene un final «en falso» que te deja a medias de la historia y que te empuja a buscar el segundo libro, algo que para leer en castellano es bastante difícil. Si quieres animarte a leer en inglés puede ser tu libro.

Calificación: Entretenido

Lo Mejor: Verosimilitud, los conflictos internos de los personajes y su equilibro entre ellos

Lo Peor: Frecuentemente los personajes te parecen estúpidos

Lo releería: No, pero leería «La gente de Sparks»

Lo Recomiendo: Es un buen libro para niños o preadolescentes, y un buen libro para iniciarse a leer en inglés.

Vínculo a amazon.es para que veais la portada del libro, no está disponible

Ciudad de la oscuridad, la (Junior – Juvenil (roca))

Otros libros que podrían gustarte

Agenda 21 – Mucho más dramático y adulto pero a mi entender más interesante

Bonustrack:

Trailer de la película en castellano:

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Película – 50 sombras de Grey

50 sombras de Grey poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Fifty Shades of Grey

Año: 2015

Director: Sam Taylor-Wood (Nowhere Boy)

Guión: Kelly Marcel, Patrick Marber y Mark Bomback

Basado en el libro de E.L. James, 50 Sombras de Grey (enlace a la reseña de Malosa)

Música: Danny Elfman

Fotografía: Seamus McGarvey

Reparto

  • Jamie Dornan
  • Dakota Johnson
  • Jennifer Ehle
  • Eloise Mumford

Y como era de esperar, el mayor fenómeno editorial de los últimos años ha tenido su esperada adaptación a la gran pantalla. Las majors de Hollywood, ávidas de ideas para nuevas historias, personajes y conceptos argumentales que den pie a sagas que arrasen taquillas, pronto hacen suyo cualquier fenómeno que se convierta en viral en esta época en la que a los espectadores pocas cosas nos sorprenden en la gran pantalla. Y hay que reconocerlo, el sexo vende, así que una historia picante que confronte romanticismo femenino frente a rudeza masculina era la película perfecta para empaquetarla y venderla en San Valentín. Y aquí tenemos el resultado; de momento, la expectación que ha levantado la película en todo el mundo está batiendo récords de taquilla y de preventa de entradas. Las grandes preguntas que surgen son: ¿está justificado todo este revuelo? ¿Superará el éxito de la versión cinematográfica al del propio libro? ¿Tendremos más películas que continúen la historia del liberal señor Grey y la recatada señorita Steel? ¿Merece la pena la historia que Sam Taylor-Wood ha adaptado de la novela de E.L. James?

Anastasia Steele es una joven universitaria que tiene que hacer una entrevista a Christian Grey, joven magnate dueño de un imperio empresarial que lo tiene todo: es elegante, rico y atractivo. A pesar de su imagen intimidante,  fría y distante está claro desde el primer momento que hay atracción entre ambos y la recatada Anastasia, poco iniciada en las artes amatorias, se irá sintiendo cada vez más atraída por la autoridad y la confianza en sí mismo que emana del enigmático millonario. El contrato de confidencialidad que le hará firmar Grey para tener una relación esconderá grandes secretos consecuencia de los poco convencionales gustos de éste, y Anastasia se irá sumergiendo en un mundo de perversiones sexuales y parafilias propias del bondage y el sadomasoquismo; mientras intenta acceder a los sentimientos del Sr. Grey y conocer la parte oscura de su personalidad.

La reseña a esta película era casi obligada dada la naturaleza de este blog y el análisis de estos últimos años centrado en una buena parte de la narrativa erótica contemporánea, surgida al abrigo de esta saga literaria que tantos tabúes ha roto así como polémicas ha creado. Y tras ver “50 Sombras de Grey”, la película, no puedo menos que sentir que estamos ante el mayor insulto a la inteligencia que hemos tenido en los últimos años, el mayor timo que un fenómeno de masas haya podido crear desde la nada. Puedo entender que el libro haya levantado pasiones entre las lectoras femeninas consecuencia de lo novedoso del argumento que supone explorar el mundo del sadomasoquismo, combinado con un romanticismo propio de novelas para adolescentes con las hormonas en ebullición. Puedo entender que la prosa fácil excite las bajas pasiones femeninas de la misma manera que los estímulos visuales de imágenes sugerentes (hablo de porno) levante el ánimo al sexo masculino, por aquello de que las mujeres responden a otro nivel de estimulación diferente. Pero que un personaje como Christian Grey se convierta en el protohombre de fantasías femeninas de las mujeres actuales me parece retroceder siglos de evolución social en unos pocos meses. Y es que E.L. James ha sabido dar en la diana al crear una fantasía a la imagen y semejanza de lo que su más profundo subconsciente podría nunca imaginar, pero que de darse en la realidad sería algo abominable. Y solo por el mero hecho de convertirlo en protagonista sobre el papel me parece de una irresponsabilidad manifiesta. El personaje encarnado por Jamie Dornan es un trastornado posesivo y celoso que tiene un claro desorden sexual. Por supuesto que este desorden sexual no trascendería más si sólo lo restringiese a su círculo íntimo de practicantes, cada cual es libre de practicar lo que quiera en su cama, el problema viene cuando se encapricha de la virginal protagonista y la intenta introducir en su mundo. E intentar justificar con traumas de infancia no ya desviaciones sexuales, sino una posesividad manifiesta y un control absoluto de tu pareja es lo que te convierte en un monstruo. Lo más flagrante no es que este monstruo se vista con trajes caros, coches deportivos y modales exquisitos, sino que sirva como justificación para que miles de mujeres se autoengañen disfrazándolo de fantasía sexual reprimida. Lo abominable no es que le gusten las pulseras de cuero y las varas de azotar, lo terrible es que le haga firmar un contrato a la protagonista acerca del ginecólogo al que asistirá, las prácticas sexuales a las que se someterá, o le prohíba ser infiel sin que se mencione nada de lo que le ataña a él. O que sea tan posesivo y celoso que aparezca en una noche en la que ella está borracha de fiesta, exigiéndola volver a casa y apartándola de uno de sus mejores amigos que pretendía sobrepasarse (y encima disfrazar la escena de galantería caballeresca a ojos de ella).

Porque lo peor de todo no es que 50 Sombras de Grey haya construido un protagonista masculino atormentado y oscuro, con gustos y lujos que compensen sus desvaríos y con secretos ocultos que justifiquen sus trastornos. Lo peor de todo es haber creado la heroína más estúpida de la historia del cine, que está a años luz de la Scarlett O’hara de “Lo que el viento se llevó”. Una chica que va de virginal y casta (algo perfectamente entendible, de la misma forma que entiendo al que practique el sado aunque no lo comparta) a la vez que presume de carácter y personalidad pero que, llegado el momento, se deja arrastrar por una cara bonita y un mundo de lujos a una relación autodestructiva y sin compensaciones sentimentales. La atracción del hombre malote y dominante, que no hace más que usar el truco del palo y la zanahoria para conseguir el último juguete del que se ha encaprichado (ella), no tendría mayores consecuencias de no ser porque ella decide jugar y caer continuamente en su trampa, a pesar de que se deja claro desde el principio de que será una relación basada en el sexo duro y el BDSM. Y el problema es que esta estupidez se hace patente en todos los guiños premeditados a la novela, como cada vez que se muerde el labio en un gesto tan obvio como descarado y pueril. La chica se hace odiar desde la primera escena hasta la última; y por más que Dakota Johnson intente remontar con su interpretación un personaje tan insulso como insultante, el resultado final es una historia con poca moraleja para llevarse a la boca. Quizás se podría hablar de una historia de amor no correspondido, pero luego uno piensa todas las estupideces que realiza su personaje y resulta difícil sentir empatía por ella. Que Jamie Dornan se pase media película vistiendo trajes caros y la otra media enseñando su torso desnudo, no hace sino confirmar que su personaje apunta directamente a las bajas pasiones del público femenino como manera de justificar los sentimientos desmedidos de ella. Su nivel interpretativo se limita a poner cara de cabreado continuamente, y su registro es tan limitado que ni siquiera es capaz de dar el pego vistiendo de traje con elegancia. Es una lástima que, salvo un par de papeles haya pocas interpretaciones más, y la película se reduzca solo a los dos protagonistas y a sus desvaríos sentimentales y sexuales.

Si a todo esto le unimos una manera de rodar aséptica y neutral, de un estilo “porno chic” que abruma (a pesar de la carga erótica del argumento y de las escenas que muestran la carne de los protagonistas, el nivel de piel mostrada en pantalla está más que estudiado para que la cinta no rebase el nivel de edades recomendado), tenemos una película que no funciona ni siquiera como competidora de las películas clásicas del erotismo (El imperio de los sentidos, El último tango en París, La vida de Ádele, Ninphomaniac). Y lo peor de todo es que, al igual que la saga literaria se alargó innecesariamente para hacer caja por el último bombazo editorial, los resultados en taquilla prevén próximas entregas de esta saga erótica cuya calidad  literaria disminuyó en sus continuaciones.

Calificación: Muy mala.

Lo Mejor: Nada. Hasta la ciudad en que se desarrolla la trama (Seattle) resulta poco cinematográfica.

Lo Peor: Que nos torturen con nuevas entregas.

La vería de nuevo: No.

La Recomiendo: No.

Películas similares: El imperio de los sentidos, El último tango en París, La vida de Ádele, Ninphomaniac

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2322441/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Sueños de Dioses y Monstruos – Laini Taylor

650_AL16632.jpgReseñado por Malosa.

Comenzó con Hija de humo y hueso, continuó con Días de sangre y resplandor y ahora Laini Taylor finaliza su saga con este Sueños de Dioses y Monstruos. Mi sensación es de pena, pena total y absoluta. No porque haya terminado esta saga, sobresaliente en sus dos primeros libros, sino porque haya finalizado con esta tercera parte, aburrida, sosa, ininteligible y muyyyyyy pesada. ¿En qué demonios estaba pensando Laini Taylor cuando escribió esta novela?

Sinopsis

Un enemigo común. Una causa común. Karou y Akiva ya saben que están vivos pero Karou aún no está preparada para perdonar. Y ahora, mediante un terrible engaño, Karou ha tomado el control sobre la rebelión quimérica y el futuro de su raza depende de ella, si es que aún queda futuro para las quimeras en Eretz, una tierra devastada por la guerra. Cuando el brutal ejército de serafines de Jael penetra en el mundo humano, lo impensable se convierte en esencial: Karou y Akiva tendrán que unir sus ejércitos para luchar contra un enemigo común. Esta unión de ambos ejércitos es una versión alterada de su antiguo sueño, donde ángeles y quimeras conviven juntos, en paz. Donde hay esperanza para su imperdonable amor entre ángel y demonio.Pero sobre Eretz se ciernen mayores amenazas que Jael. Una cruel reina va a la caza de Akiva y en los cielos está ocurriendo algo. Gigantescas manchas se extienden como moratones de un lado a otro del horizonte. Los cazadores alados de tormentas se congregan como si hubiesen sido convocados, volando en círculos sin cesar, y un profundo sentido de injusticia impregna el mundo.
Desde las calles de Roma hasta las cuevas de los Kirins, humanos, quimeras y serafines lucharán, amarán y morirán en un teatro épico que trascenderá el bien y el mal, la amistad y el odio, más allá de las fronteras del espacio y el tiempo.

Opinión personal

En general y como os adelantaba arriba, la palabra que creo que mejor define este libro es el aburrimiento. Es cierto que en el último tercio el libro levanta un poco y su bonito final hace que la impresión final no sea tan amarga…pero claro, te has aburrido tanto hasta entonces!!!

Voy a empezar por las cosas positivas, que las hay. La primera de ellas es la fuerza que desprenden los secundarios: Ziri y Liraz, Mik y Zuzana, especialmente. Y también Eliza, personaje misterioso del que apenas se sabe nada y no será hasta el final que entenderemos su misión entre todas estas criaturas fantásticas.

Otro punto positivo sigue siendo lo que también caracterizó a las anteriores novelas de la saga, la fantasía del mundo que describe Taylor: ángeles, quimeras, resucitadores, magia, razas distintas, mundos paralelos…no presenta quizá tanta originalidad como en los anteriores tomos (no olvidemos que se trata de una tercera parte), pero sigue manteniendo alto el listón.

Karou

Desde luego lo mejor es el último tercio del libro y especialmente el final, que es lo que salva realmente esta historia: La forma de entrelazar los 3 tomos de la saga, el sentido del mundo fantástico creado por Taylor, el desenlace de las distintas líneas argumentales y razas que conforman Ereth, el suspense de conocer más y saber qué ocurre al final con los serafines y las quimeras, con Karou y Akiva…todo esto aumenta por fin el interés y hace que la impresión última de la novela no sea tan mala.

Lamentablemente, no puedo destacar nada más como positivo y casi todo lo que encuentro son aspectos negativos que paso a detallaros ahora:

En mi opinión hay multitud de cabos sueltos, cosas que no entendí. Por ejemplo:

  • el capítulo con la fruta ensangrentada todavía estoy pensando qué demonios aportaba. ¿Soy yo la que me he perdido?¿Alguien me puede explicar qué significaba?.
  • Los Stelians. La autora prácticamente sólo los nombra, apenas aporta detalles al respecto, sólo muy al final y escasos. Toda la figura de Akiva y su magia, todo lo relacionado con Sirithar y el Nithilam queda muy en el aire. Y es una pena, porque era con mucho lo más interesante de esta novela.
  • ¿Y de Brimstone qué? Su poder para resucitar de dónde salió? ¿La historia que explica esta parte dónde está?
  • Por último, lo más importante que no comprendí y que es básico para el desarrollo del argumento es todo lo relacionado con Haxaya. Hay un capítulo en el que la mención de este personaje es fundamental. Y yo aún estoy preguntándome por qué. Si alguien me lo puede explicar, quedaré eternamente agradecida, ya que probablemente haya sido yo quien no me haya enterado …

Mira que no soy nada épica, pero me faltó también la batalla final. Que se supone que estamos en guerra!! Siglos y siglos luchando quimeras contra serafines, 3 libros enteros hablando de las luchas entre las razas y el odio…y acabamos con esto? Ni una mísera batallita contundente??

El otro gran fallo de la novela son sus personajes principales:

  • El femenino, Karou pierde la fascinación que la caracterizaba en libros anteriores, quizá porque no aporta mucho en el desenlace (salvo su labor como resucitadora, claro está) o quizá porque su historia de amor con Akiva se nos hace cuesta arriba ya. Están bien los amores imposibles, pero cuando se hacen TAN imposibles pierden un poco la gracia.
  • El masculino, Akiva, tampoco tiene la fuerza necesaria para sostener la novela. De hecho, este personaje es un poco Gary Stu: perfecto, honorable, lleno de virtudes y con cualidades que nadie más que él tiene en el mundo fantástico creado por Taylor. La inclusión de este tipo de personajes es un defecto típico de escritores novatos de fantasía.

Y ya para finalizar os diré que aburrido no, lo siguiente. Páginas y páginas que sobran, no aportan nada a la trama (más que demostrar el dominio narrativo de Taylor) y se nos hacen eternas.

En fin, lo dicho. Una pena. En mi opinión es el peor de los tres tomos, con mucha diferencia. Está bien rematado, presenta un final bonito (aunque poco detallado), pero no me ha parecido una culminación a la altura de lo que merecía esta saga.

Por qué decidí leerlo: Porque quedé literalmente entusiasmada tras la lectura de los dos volúmenes previos.

Lo mejor: Todo lo relacionado con los Stelian, los Dioses Estrella, Sirithar y el Nithilam. El mundo fantástico que recrea Taylor. El último tercio de la historia y su final.

Lo peor: Los personajes principales y su historia de amor, se hace cansina ya. Lo larguíííííísimo que se nos hace este libro, a la novela le sobran la mitad de las páginas tranquilamente. La multitud de palabras, circunstancias y personajes que no entendí y que me aburrieron infinito.

¿Volvería a leerlo?: Ni loca, vamos. Con lo que me ha costado acabarlo, como para pensar en releer..

¿Lo recomendaría?: No, en ningún caso. Ni aunque te hayas leído los dos tomos previos. De verdad, imagínate un final para la saga y quédate con un buen sabor de boca. No estropees tu recuerdo con esta novela infumable, aunque su final sea bonito. No compensa leérselo todo hasta por fin llegar a él.

Si quieres comprar el libro pese a todo

Sueños de dioses y monstruos (Hija de humo y hueso 3)

Otros libros del estilo que podrían gustarte:

– Los juegos del hambre (Suzanne Collins)
Cazadores de sombras, ciudad de hueso (Cassandra Clare)
Partials, la conexión (Dan Wells)

Malosa

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Película – La Teoría del Todo

La teoria del todo poster

 

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Theory of Everything

Año: 2014

Director: James Marsh

Guión: Anthony McCarten

Basado en el libro Travelling to Infinity: My kife with Stephen, de Jane Hawking

Música: Jóhan Jóhannsson

Fotografía: Benoît Delhomme

Reparto

  • Eddie Redmayne
  • Felicity Jones
  • Charlie Cox
  • Emily Watson
  • Simon McBurney
  • David Thewlis

Siguiendo con el listado de películas candidatas a arrasar en los premios Óscar este año, aquí tenemos otra cinta muy del gusto de los académicos, con bastantes puntos en común con mi anterior reseña y, sobre todo y tal como dije en la misma, con la película que se llevó unas cuantas estatuillas en 2001 dirigida por Ron Howard, “Una mente maravillosa”. En este caso en vez de matemático tenemos a físico, y en vez de esquizofrenia tenemos una enfermedad degenerativa del sistema locomotor del cuerpo como obstáculo a superar a modo de ejemplo vital. Y en vez de un ganador del premio Nobel, tenemos a un caballero del Imperio Británico.

En 1963 el joven Stephen J. Hawkings es un prometedor estudiante de Físicas que busca tema para realizar su tesis en Cosmología y doctorarse en la Universidad de Cambridge. En una fiesta del campus conoce a la joven Jane, estudiante de Filología y bastante atractiva. A pesar de que ella es creyente y él ateo y de que el joven Hawkings tiene el perfil de típico empollón, su sentido del humor pronto la cautiva. Mientras su tutor le apremia para que busque tema para su tesis, los primeros síntomas de una grave enfermedad degenerativa aparecerán para mermar su capacidad motora. Los médicos le darán dos años de vida, y en ese tiempo Jane le declarará su amor incondicional, se casarán y tendrán hijos, mientras consigue doctorarse con una teoría sobre los agujeros negros y el desarrollo espacio-temporal. Poco a poco necesitará bastones, una silla de ruedas e incluso un ordenador para hablar, y los dos años de vida iniciales se convertirán en décadas, mientras desafía a la ciencia tanto como para superar una enfermedad incurable, como para desarrollar nuevas teorías que supongan el mayor avance en Física desde que Albert Einstein formulara medio siglo antes la teoría de la relatividad.

Muchas veces la coincidencia hace que películas similares en temática o estilo coincidan en cartelera durante algún tiempo. En el caso que nos ocupa, además dichas películas son competidoras en la recta final de los premios Óscar. En efecto, con “La teoría del todo” y con “The Imitation Game” ya tenemos nuestra dosis para este año de películas de época británicas, sobre la vida de dos genios incomprendidos en un principio, y con un mensaje claro de superación personal ante las adversidades. Sin embargo, como ya he comentado más arriba, la presente cinta recuerda en unos cuantos matices a la impecable “Una mente maravillosa”, la cual sale más triunfadora en las comparaciones. Lo cierto es que tiene más trasfondo dramático la cinta de Ron Howard donde cada escena, cada dificultad en la superación de la enfermedad, o cada formulación de nuevas teorías, tenía más dosis de épica que este biopic de Hawkings que parece se limite a ser una sucesión costumbrista de pasos en la degeneración de su enfermedad. Eso parece motivado sobre todo por el punto de vista de la narración, donde Felicity Jones se convierte en la verdadera protagonista de la función. La película está basada en el libro que escribió la exmujer de Hawkings, y eso se nota en la manera en que todo orbita en torno a ella. Actriz desmesuradamente guapa (demasiado si queremos que sea creíble su relación con el típico nerd al que da vida Eddie Redmayne), la cinta no es tanto una película sobre un genio en silla de ruedas, sino más bien una crónica sobre el amor y el desamor; y cómo el paso del tiempo aboca al fracaso cualquier relación. El juego metáforico acerca de la continuidad del espacio-tiempo está servido, y a ello contribuyen algunos planos especiales que juega con los guiños del espectador. Un baño de agua caliente, con el vapor fluyendo por la habitación, será el universo con todas las constelaciones en continua expansión. La pareja protagonista, girando mientras se agarran de las manos, serán las manecillas del reloj que muestran el paso inexorable del tiempo.

Es, indudablemente, una película de interpretaciones, y Felicity Jones (auténtico centro de la película) está que se sale; ello sin desmerecer a Redmayne, que se esfuerza sobremanera en todos los gestos y muecas que caracterizan al sabio de Cambridge. Son de esas interpretaciones que han nacido para el Óscar, veremos si Benedict Cumberbatch le da tregua y quien de los dos se lleva el gato al agua. Más difícil está el tema del premio a la mejor película, donde ahí “La teoría del todo” no supera el notable bajo y se queda a las puertas de las grandes películas. Recomendable, sí, pero algo previsible y falta de épica.

 Calificación: Buena

Lo Mejor: Las interpretaciones de los protagonistas

Lo Peor: No llega al nivel de otros biopics geniales.

La vería de nuevo: No creo.

La Recomiendo: Sólo para amantes de las historias de superación personal.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2980516/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Descifrando Enigma

Descifrando Enigma poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: The Imitation Game

Año: 2014

Director: Morten Tyldum

Guión: Graham Moore

Basado en el libro de Andrew Hodges “Alan Turing: The Enigma”

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Oscar Faura

Reparto

  • Benedict Cumberbatch
  • Keira Knightley
  • Mathew Goode
  • Mark Strong
  • Rory Kinnear
  • Charles Dance

The Imitation Game es una de esas películas oscarizables desde la base misma de su creación. Partiendo del hecho de que quedan pocas semanas para la ceremonia de 2015, y que esta película lleva unas cuantas nominaciones en el bolsillo (mejor película, actor, director, actriz, guión, banda sonora, etc), no es de extrañar que pueda convertirse en la película del año (que no la mejor). Además, se trata de un biopic histórico sobre un momento heroico de la II Guerra Mundial, es una historia de superación sobre el conflicto interno de un hombre por superar sus hándicaps mientras lidia con el defecto de ser un genio, combina la emoción de una historia de espionaje al más alto nivel con la de una intriga policiaca convencional, para acabar hablando de cómo puede haber totalitarismos en el país teóricamente más civilizado del mundo (mientras su mensaje nos inunda de corrección política por todos lados).

A través de diversos flashbacks, se nos narra los momentos más importantes en la vida de Alan Turing, joven matemático que ingresó en el servicio secreto inglés durante la guerra para ayudar a descifrar las comunicaciones enemigas. Los alemanes llevaban años usando la máquina descodificadora Enigma, con la que diariamente se encriptan las claves que usan en todo tipo de mensajes, desde la posición de la flota o los ejércitos, hasta las órdenes de ataque en los diversos frentes. El MI6 está reclutando a todo tipo de criptógrafos y lingüistas para romper el código en una carrera contrarreloj diaria, pero Turing es más ambicioso en sus planes y sueña con construir la máquina definitiva que se convierta en el antecesor de lo que hoy conocemos como computadora. Su inteligencia desmesurada, combinada con su prepotencia y su evidente incapacidad para la interacción social creará continuos conflictos con sus superiores y sus propios compañeros criptógrafos, y reviviendo su infancia y juventud en la escuela comprenderemos donde puede estar la raíz de todos sus problemas; a la vez que un policía en una investigación años después de la guerra intentará descifrar el enigma con el que este extraordinario personaje se muestra de cara al mundo y a la puritana sociedad británica de mediados del siglo XX.

Con una trama que deja cierta sensación de dejá-vu (en 2001 Michael Apted ya trató el tema de la maquinita de códigos en “Enigma”), hay que decir que “The Imitation Game” es deudora sobre todo de la cinta de Ron Howard “Una mente maravillosa” (por no resaltar las más que también evidentes similitudes de la recién estrenada “La Teoría del todo”, sobre la vida de Stephen Hawkings y que reseñaré en breve). En efecto, tenemos puntos en común con el biopic del Nobel de Economía, y se tocan tangencialmente temas similares en ambos filmes. No es de extrañar teniendo en cuenta que la cinta de Howard triunfó en los Óscar de 2001, lo que justifica el repetir los ingredientes de la receta para conseguir similares resultados. La vida tortuosa y torturada de un genio de las matemáticas; una época caracterizada por el romanticismo propio de la guerra; la enfermedad que acecha a un genio ensimismado en su propio caparazón antisocial; el daño a los más cercanos que provoca su anormalidad; la posibilidad de hacer grandes cosas con la mente allá donde las armas no tienen efecto (es decir, descifrando códigos, ya saben, “la pluma es más fuerte que la espada”); un espíritu de superación encomiable ante la adversidad,… En ambas cintas tenemos papelones de sus protagonistas, y si bien Rusell Crowe tenía que luchar contra su propia imagen para dar el pego como matemático esquizofrénico, aquí tenemos a un Benedict Cumberbatch que se sale desde el principio, demostrando por qué es el actor de moda. Su papel hereda matices de su Sherlock televisivo, sobre todo en lo que a carácter antisocial se refiere, para ir derivando conforme avanza la trama hacia un personaje más torturado de lo que parecía en un principio, y logrando conmover al final de la cinta. Los inteligentes flashbacks pueden despistar en algún momento, pero no cabe duda de que pocas veces son tan clarificadores como para justificar la extravagante personalidad del protagonista en cuestión. Sobre todo la película gana enteros con el juego metáforico y dramático del enigma que supone descifrar la personalidad de Turing, aunque en algún momento se nos dé la respuesta. Y un consejo: para disfrutar al 100% de la experiencia de este joven actor, hay que escucharle en versión original con su propia voz, uno de sus puntos fuertes actorales (como hacía en “Los pingüinos de Madagascar” o como dragón Smaug en las dos últimas entregas de “El Hobbit”).

Más desafortunada resulta una Keira Knitghley que no la acabo de ver en todos los papeles que aborda, más allá que como presencia femenina en la saga de Piratas del Caribe. Le ocurre lo que ya comenté en la reseña de “Jack Ryan: Operación Sombra”: demasiado estática y falta de pasión en sus personajes. Para ser el único personaje femenino de la trama no está a la altura y no es creíble en su papel de cara bonita con una gran inteligencia. Hacen un mejor papel sus otros compañeros secundarios, como el siempre excelente Mathew Goode (desde Watchmen y sobre Stoker, el chico llena la pantalla con su sola presencia mejor que muchos actores protagonistas) o Mark Strong. Y un reparto tan británico siempre es de agradecer en una cinta que combina las nacionalidades americanas e inglesas en su firma. La verdad es que la recreación de la campiña inglesa de los años 40 y 50 es bastante evocador, con lo cual tenemos otro punto a favor.

Es por todas estas cosas por las que The Imitation Game deja un sabor agridulce. La película plantea un amplio espectro dramático de temas y dilemas que van saliendo poco a poco. Lo hace tan sutilmente al principio que corre el riesgo de que pase inadvertido al espectador, para hacernos descubrir ante nuestra sorpresa, que en el último tercio la cinta ha derivado hacia otros temas sin darnos cuenta. Y éste puede que sea su mayor punto débil, el no conseguir enganchar al espectador desde el principio, quien en su ingenuidad puede pensar que va a presenciar una película de espionaje convencional aderezada con tonos dramáticos propios en el género. Lo que no quita que sea una de las favoritas para los próximos Óscar, veremos que pasa a finales de febrero. Sin ánimo de menospreciarla, es una gran cinta y merecedora de fama y fortuna, aunque en mi opinión se queda a un par de pasos de ser una gran obra.

Calificación: Buena/Muy buena

Lo Mejor: Sin duda, Benedict Cumberbatch, el actor del momento.

Lo Peor: El poco peso específico que le da Keira Knightley, cada vez más sosa en sus papeles. Una deriva dramática que no esperábamos en ningún momento.

La vería de nuevo: Sí, está plagada de guiños en todo el metraje y de vuelcos argumentales.

La Recomiendo: Sí.

Películas similares: Una mente maravillosa

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2084970/combined

Tráiler en You Tube (español):

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