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La Quinta Ola – Rick Yancey

Reseñado por Bitterblink

La quinta ola - Rick Yancey

La quinta ola – Rick Yancey

Rick Yancey es un novelista estadounidense cuyas sagas de libros infantiles han recibido ya varios premios como el que recibió el libro Las increíbles aventuras de Alfred Kropp que incluso llegó a optar por la medalla Carnegie (el premio más prestigios de UK de literatura infantil) y su más reciente «Monstrumologista» ha recibido también algún galardón (2010 recibió el Michael L. Prinz). Esta vez parece que ha buscado aguas más tranquilas y ha abandonado la literatura infantil y en parte su gusto por lo macabro de Monstrumologista y ha optado por un a novela juvenil de tipo «post-apocalíptica».

Vamos al lío. Cassie es una adolescente de 16 años que ahora se encuentra sola y escondida en el bosque. Es una de los últimos supervivientes de la raza humana y lo sabe. Los «Otros», los alienígenas invasores han llevado a la humanidad casi a su extinción mediante el uso de una serie de eventos apocalípticos que los supervivientes han dado en llamar «Olas». Al contrario de lo que esperaban no hubo naves espaciales bajando del cielo y soltando rayos sino que la forma de exterminar a los seres humanos ha sido mucho más sibilina pero tremendamente efectiva habiendo acabado con casi el 80% de la población del mundo en apenas unos meses y ahora la 4ª y 5ª ola buscan acabar con el resto.

La desvalida adolescente va recordando como fue afectando las Olas a su familia y como perdió a su hermano Sammy, así como recuerdos del instituto y de su amor platónico perdido, Ben Parish a quien nunca fue capaz de hablar. Todo ello mientras intenta sobrevivir en el bosque. Todo cambia cuando resulta herida por francotirador y despierta en la casa del (guapísimo) Evan Walker, con quién comienza una extraña relación entre el deseo y la desconfianza.

En paralelo el recluta apodado Zombi es entrenado para ser la última línea de defensa contra los alienígenas. Entrenado sin compasión y llevado a límites extremos por sus sargentos instructores, Zombi intenta que su escuadra de niños (de 5 a 16 años) aprenda las habilidades que van a necesitar para convertirse en una escuadra de Asalto. Y sin embargo algo no termina de funcionar. Algo no es totalmente lógico. Después de que un miembro de su escuadrón enloquezca y descubran que tras llevárselo al hospital ha muerto, se da cuenta que entender lo que está ocurriendo es vital para su superviviencia y de su escuadra incluyendo su protegido el jovencísimo recluta Frijol. Poco saben que los caminos de Cassie, Zombie, Evan y Frijol terminarán mezclándose de forma sorpresiva.

Opinión personal

Reconozco que tiene un inicio lento lento lento y estuve a punto de dejarlo. Los soliloquios de Cassie (sus diarios) son confusos y hartan un poco. Sobre todo porque va yendo adelante y atrás en sus recuerdos y no tardas en enterarte de lo que ocurrió en el pasado reciente y exactamente qué demonios han sido las famosas Olas, que es uno de los «misterios» que nos presenta el libro y que poco a poco va contando. Desde la primera Ola que es un pulso electromagnético que fríe toda la tecnología de la tierra hasta las olas más sofisticadas nos iremos enterando poco a poco. Esta parte es lenta, pasan pocas cosas y en general es difícil de leer. Máxime porque entre medias mete algún capítulo que se refiere a algún otro personaje que no se identifica, aunque más tarde entenderemos que se trata de la historia de Evan Walker.

Los personajes en si son esencialmente dos y el resto son «sombras» apenas definidas. Principalmente podemos valorar a Cassie que aunque intelectualmente ha asumido toda la tragedia que vive, sentimentalmente está destrozada y casi en estado de shock, haciendo que en más de una ocasión tome cursos de acción ilógicos porque necesita creer que todo va a ir bien. En fin, en general no es un personaje que me encante.

Respecto al otro personaje, el recluta Zombi, me gusta bastante más, especialmente la relación con su compañera de aventuras, la guapa y misteriosa Hacha. En general es un personaje más normal aunque sufre también de los mismos males que Cassie, «Quiere creer» y eso hace que le cueste creer lo que ve porque desea creer otra cosa. Eso implica que en algún momento desees darle una colleja a cada uno por absurdos.

El argumento está bien construido, con un tema interesante, sin embargo hacia la mitad del libro hay un giro de guión inesperado que hace que desees tirar el libro a la basura porque parece que se ha pasado de novela post-apocalíptica a novela romántica juvenil. A favor del libro puedo decir que a partir de ese momento el libro mejora muchos enteros, concentrándose mucho más en la historia de Zombi y sus compañeros, siendo mucho más rápido y con mucha más acción.

Es un libro algo sangriento y cruel que limita que sea para público más joven. Creo que es a veces innecesariamente cruel y duro pero me parece que es necesario para el libro.

El final si me decepcionó. Lo reconozco. Es un final abierto con un giro un tanto extraño que no me ha convencido para nada. Sinceramente no se si voy a coger el segundo libro de la trilogía, pero visto el estilo es probable que busque otro libro de este escritor.

Calificación: Entretenido

Lo Mejor: La parte final con más acción, el concepto de las Olas

Lo Peor: Muy lento al principio, la historia de «amor» pillada por los pelos, el «final» no terminó de gustarme

Lo Releería: No pero puede que coja el siguiente de la trilogía

Lo Recomiendo: Público juvenil, sobre todo chicas lo disfrutarán, los chicos algo menos

Link al libro en Amazon.es

La quinta ola (FICCIÓN YA)

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Bitterblink

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Película – Los juegos del hambre: en llamas

Los juegos del hambre - en llamas poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

The Hunger Games: Catching Fire

Año: 2013

Director: Francis Lawrence (Constantine, Soy leyenda, Agua para elefantes)

Guión: Simon Beaufoy, Michael Arndt

Basado en el libro En llamas, de Suzanne Collins

Música: James Newton Howard

Fotografía: Jo Willems

Reparto

  • Jennifer Lawrence
  • Josh Hutcherson
  • Liam Hemsworth
  • Woody Harrelson
  • Elizabeth Banks
  • Lenny Kravitz
  • Philip Seymour Hoffman
  • Jeffrey Wright
  • Stanley Tucci
  • Donald Sutherland

Hace pocos días hemos tenido la triste noticia del fallecimiento del actor de 46 años Philip Seymour Hoffman, victima de una sobredosis en su propio apartamento de Nueva York. La casualidad hace que tuviera pensado reseñar esta semana uno de sus últimos trabajos estrenados recientemente, la adaptación de la segunda parte de la trilogía de Suzanne Collins, Los juegos del hambre – En llamas. A pesar de que al fallecido actor le quedan un par de filmes por estrenar este 2014, se tiene pensado desdoblar el último título de esta saga (Sinsajo, o Mockingjay en el original), en dos partes (para 2014 y 2015). Y estaba tan adelantado el proyecto, que Seymour Hoffman tenía rodadas la práctica totalidad de las escenas de la primera parte, y sólo le quedaba una semana de rodaje de la segunda. Esto hace que, a diferencia de otros casos fílmicos en los que la prematura muerte de uno de los actores principales obligaba a los responsables a agudizar el ingenio (el caso de Brandon Lee en “El Cuervo” o Heath Ledger en “El imaginario del doctor Parnasus”), aquí no vaya a haber grandes problemas para continuar esta saga que mezcla circo, reality show y opresión gubernamental a partes iguales.

El malogrado actor interpreta a Plutarch Heavensbee, el relevo de Seneca Crane (el personaje de Wes Bentley en la anterior entrega) como la mano ejecutora del malvado presidente Snow (Donald Sutherland), el organizador de los Juegos del Hambre que se dedica a controlar el desarrollo de los mismos. Ha pasado un año desde que Katniss Everdeen y su compañero del Distrito 12, Peeta Mellark, ganaron contra todo pronóstico la 74ª edición de los Juegos del Hambre, una herramienta del Capitolio (la capital de un país futurista conocido como Panam construido sobre lo que una vez fueron los Estados Unidos) usada para controlar las revueltas de la población del país y recordar a sus habitantes el aplastamiento de una insurrección años atrás. Ahora se dedican a ir de gira por el resto de distritos  mientras ven la realidad de las zonas más pobres del país. La insatisfacción cada vez es mayor en la población, y Katniss es vista como una heroína del pueblo para muchos, lo que irrita al presidente Snow porque crea inestabilidad y descontento social. De hecho, es lo que piensa el amor frustrado de Katniss, Gale, que la revolución cada vez está más cerca, y que ella debería jugar un papel activo en la misma. Para que esto no ocurra, Snow y Heavensbee idean que para conmemorar el 75 aniversario de los Juegos del Hambre, se realizará el Vasallaje de los 25: una edición especial en el que participarán ganadores de ediciones pasadas y en el que nuestros protagonistas del Distrito 12 se enfrentarán a todo tipo de contrincantes y asesinos especializados. El triángulo amoroso en el que se verá envuelta de nuevo Katniss (simulando un amor que no siente por Peeta como medio para sobrevivir), y la delicada situación social en que se encuentran los Distritos contrastará con la brutalidad del Capitolio para aplacar sus problemas. ¿Serán capaces nuestros protagonistas de volver a salir indemnes de esta edición de los Juegos del Hambre?

En esta ocasión se ha cambiado al director de la primera entrega Gary Ross, por Francis Lawrence, ya conocido por la mediocre Soy Leyenda, quien se hará cargo de las siguientes entregas que cierren esta saga, alargada innecesariamente en su tomo final mediante el recurso actual de dividir en dos algo que en libros se contaba de una vez. Veremos si ocurre como siempre en estos casos y resulta un error, de momento la sensación de deja vu en esta cinta es total. Hemos cambiado el estilo caótico de Ross por un mayor presupuesto y una fotografía más oscura (hay escenas rodadas de noche en las que no se aprecia nada de lo que ocurre en pantalla), pero el esquema de la primera parte es el mismo: una parte inicial sobre la vida en las zonas pobres, que intenta recordar en las formas totalitarias de control de la población a la obra maestra de Orwell, 1984; un interludio en el que volvemos a ver al personaje de Woody Harrelson y el resto de aliados mientras les instruyen para el combate y las pasarelas como medio de caer bien a la audiencia y sobrevivir a cualquier medio; y por último, las escenas finales en la Arena, con los combates muerte a muerte entre los protagonistas y las distintas alianzas que se forman. Salvo el final de la película (lo único sorprendente y realmente diferente a la anterior entrega), el resto del metraje es un calco y no aporta nada nuevo, ni siquiera el interés por ver cómo evolucionará el argumento. El exceso de secundarios de lujo son incapaces de darle calidad a la cinta, solo el ya mencionado Seymour Hoffman hace un papel algo reposado y para nada excéntrico, lo que se agradece viendo las tonterías en las que caen Stanley Tucci o hasta un inverosímil Jeffrey Wright. Y por supuesto, Jennifer Lawrence, auténtico descubrimiento y acierto de la saga, que se va haciendo una gran carrera con títulos como “El lado bueno de las cosas” o la reciente “La gran estafa americana”.

Lawrence es, junto con Seymour Hoffman, la única que le da cierto empaque emocional y profundidad a la historia, que repite los problemas de la primera parte. Es decir, la película es un subproducto para adolescentes con el toque Crepúsculo (triángulos amorosos imposibles, en esta ocasión el planteamiento de lo que le ocurre a la protagonista parece existencialista), aderezado con una crítica social estilo orwelliano que no llega ni a la altura de la obra maestra crítica con los totalitarismos. Y el estilismo de los personajes sigue rayando el ridículo. Como resultado, tenemos una película que a mí me resultó tremendamente aburrida y carente de interés, y no dejo de pensar lo que se podría haber hecho si se hubiera destinado el dinero de la producción a otros proyectos. Es lo que tiene que los responsables de esta industria estén buscando continuamente la gallina de los huevos de oro.

Calificación: Mala

Lo Mejor: El final, que nos da esperanzas acerca de un cambio de rumbo en los títulos que cerrarán la saga. Jennifer Lawrence sigue haciendo el buen trabajo con el que sorprendió en la primera entrega.

Lo Peor: Que es más de lo mismo

La vería de nuevo: No

La Recomiendo: Sólo si sois fans de la saga literaria.

Películas similares: Los Juegos del Hambre; Battle Royale

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1951264/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Antártida estación polar – Matthew Reilly

Reseñado por Bitterblink

Antartida Estación Polar - Matthew Reilly

Antartida Estación Polar – Matthew Reilly

Matthew Reilly es un autor de thrillers de origen australiano que en 1996 pidió un préstamo para auto-publicar su primera novela «Contest» a la edad de 19 años. La novela fue descubierta por una avispada editora que vio su potencial y decidió ofrecerle un acuerdo para dos novelas más. Ha vendido más de 4 millones de copias de sus libros en 20 idiomas y además consiguió el hito de colocar una de sus novelas (concretamente de esta saga de novelas) como la novela de ficción más vendida en Australia en 2011. Sus libros se caracterizan por su rapidísima acción, su contexto militar y sus giros inesperados.

Vamos al lío. Shane Schofield nombre en clave «Espantapájaros», es un Marine líder de una unidad de reconocimiento, conocidos por ser una unidad de intervención rápida, es decir los primeros en aparecer en los escenarios de conflicto. En la estación polar Wilker un grupo de buzos de la estación dice haber localizado una nave (¿alienígena?) bajo el hielo, y después de localizarla se pierde contacto con el equipo así como con el equipo de buzos enviados a localizarlos. Pronto la estación pide ayuda siendo el equipo de Schofield el más cercano al lugar y el encargado de asegurar la estación hasta que llegue la «caballería».

Una vez allí encuentran por sorpresa que la estación polar más cercana (francesa) ha enviado un equipo de científicos para ayudar, sin embargo pronto descubren para sus terror que en vez de científicos son una unidad de élite del ejercito francés que intenta controlar la estación y hacerse con la tecnología que han descubierto asesinando a todos los testigos. Así se inicia una batalla a vida o muerte por el control de la estación donde se mezcla el grupo de ataque francés, la unidad de reconocimiento americana, un grupo de ataque de las SAS británicas y una misteriosa organización interna de los EEUU que pretende borrar toda prueba del hallazgo incluido a sus propios hombres. En una misión casi suicida Schofield debe intentar salvar la vida mientras intenta decidir en quién puede confiar donde nadie parece ser quien dice.

Opinión personal

Cuando empecé a leer esta novela no sabía que esperar. Si sabía que llevaba tiempo deseando leer algo de este australiano por las críticas que había leído diciendo que sus novelas parecen una película de acción o una partida de Call of Duty, donde casi te dan ganas de agacharte para que no te acierte una bala perdida que salga de las páginas. Bueno, hace justicia al hype pero reconozco que si bien haría una película de acción trepidante literariamente a mi me ha parecido poco sustancial.

La acción ciertamente es trepidante hasta el punto de la inverosimilitud. Eso le confiere una cualidad cinematográfica que se acerca a las películas de acción donde parece que todo es posible y que el héroe es capaz de desafiar las leyes de la física en cada escena. Mención especial merece una escena donde el personaje principal cae a las heladas aguas del océano antártico desde un precipicio a una velocidad vertiginosa y no solo se salva sino que además se las arregla para cargarse un submarino con un arma improvisada… todo esto en página y media. Me trajo a la memoria el momento en que John Maclane de Jungla de Cristal (Duro de Matar) 3 hace surf sobre un camión hasta la salida más cercana de un túnel. Vamos, algo totalmente imposible pero tan entretenido que lo perdonamos.

Respecto a los personajes son bastante planos salvo Shane ‘Espantapájaros’ y algún marine que tiene «pasado» y voz (la marine Zorro o la marine Madre), el resto son solo secundarios que pasan desapercibidos, meros esquemas, incluidos los «malos» son solo sombras. Vamos que no se para a contar nada de los personajes ni tampoco a centrar mucho las descripciones porque la acción no se para, nunca se para y esa es la mayor virtud del libro y su perdición porque a veces los giros son excesivos (cuando una situación se «arregla» solo se arregla para caer en una situación aun peor) y tan poco verosímiles que te toca decir «venga ya…». Si consigues meterte en la acción no tirarás el libro a la mitad. También es una lástima que «se cargue» a alguno de los secundarios que más me gustaron pero bueno, es una elección del autor.

Sobre el lenguaje, pues merece la pena mencionar que es pobre, pobre, pobre, porque determinadas expresiones como «Se le desencajó la mandíbula» o «Se le salieron los ojos de las órbitas» se repiten y repiten y repiten como un sello de la forma de escribir del autor. Es un poco triste que no se le ocurran otros recursos literarios para salvar la falta de vocabulario.

También criticable las explicaciones pseudo-científicas en las que se apoya para explicar alguno de los temas raros raros del libro. Vamos que se nota que el autor quiere explicar por qué se ha inventado X y para eso da una explicación super peregrina que no tiene ni pies ni cabeza.

En fin, no hay que darle vueltas, es un libro super entretenido para los que le guste la acción frenética, con muy poca sustancia y con muchos giros sorpresa que mantienen la atención aunque a veces no tanto el interés. Un vicio culpable como ir al cine a ver la última película de Vin Diesel, de vez en cuando vienen bien para sacarse de encima el cine de autor y no pensar durante unas horas.

Calificación: Entretenido

Lo Mejor: Es un vicio culpable como las películas de Vin Diesel o la comida rápida, Muchísima acción, mucho lenguaje militar, muchas luchas a la desesperada, un final feliz que se espera pero que igual que en estas películas, se agradece

Lo Peor: Escenas inverosímiles una tras otra, lenguaje limitado y expresiones repetitivas («Se le desencajó la mandíbula» se repite 50 veces), giros extraños, lamentable muerte de secundarios que son divertidos, alguna afirmación pseudocientífica para intentar justificar lo injustificable…

Lo Releería: Nope, pero puede que coja otro de esta saga este verano.

Lo Recomiendo: Solamente como vicio culpable, lleno de acción de verosimilitud muy muy justa (mención especial a la escena del submarino) pero que con esa frenética acción consigue mantener la atención, si eres fan del Call of Duty / Battlefield más frenético o te encantan las películas tipo Jungla de Cristal (Duro de Matar en América) igual este libro te atrae

Link al libro en Amazon.es

Antártida : Estación polar (DeBolsillo)

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Evento – David Lynn Golemon

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Película – El lobo de Wall Street

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

The Wolf of Wall Street

Año: 2013

Director: Martin Scorsese (Taxi Driver, Malas Calles, Uno de los nuestros, Casino, Gangs of New York, Shutter Island, Infiltrados)

Guión: Terence Winter

Basado en el libro de Jordan Belfort

Música: Howard Shore

Fotografía: Rodrigo Prieto

Reparto

  • Leonardo DiCaprio
  • Jonah Hill
  • Margot Robbie
  • Matthew McConaughey
  • Kyle Chandler
  • Jean Dujardin
  • Jon Favreau

Definitivamente, 2013 ha sido el año de Leonardo DiCaprio, tras ser villano de lujo de Tarantino en Django Desencadenado, y protagonista de la función en El Gran Gatsby.  Y todavía le quedaba pendiente de estreno esta sátira alocada y excesiva sobre el mundo de las altas finanzas, basada en una historia real que llevaba varios años empeñado en adaptarla y con la que ha conseguido sacar del retiro al mismísimo Martin Scorsese, quien ha asegurado que se trata de la última película que rodará. Desde luego que el director de Uno de los nuestros y Casino ha llevado a cabo la evolución lógica de los personajes centrales de su filmografía, la quinta colaboración con DiCaprio y convirtiéndole en su musa en toda regla. Si en otras ocasiones mafiosos y matones eran el hilo conductor de la particular visión de América según Scorsese, ahora tenemos a la misma tipología de personajes en el ámbito de las grandes finanzas pero conservando el hálito perdedor y de degradación moral que implica una vorágine autodestructiva de drogas y dinero fácil. Los mafiosos de los casinos se transmutan ahora en engominados agentes de bolsa, pero el transfondo será el mismo. No hay mucha diferencia entre el Robert de Niro de Casino y este DiCaprio de las altas finanzas, con drogas, dinero y rubias fatales de por medio. La novedad ahora es el tono cómico que le ha dado Scorsese, realmente acertado sin caer en ningún tipo de situación forzada ni sin que nos resulte extraño el género en el que nos propone este viaje lisérgico.

La película está basada en las memorias escritas por Jordan Belfort, un joven y ambicioso broker de los noventa que llegó a Wall Street dispuesto a ganarse la vida en los mercados de valores. Empezando desde cero y sin licencia bursátil en una firma de intermediación, ahí conoce a su mentor Mark Hanna, y pronto le enseña los dos grandes secretos del mundillo: que no importan nada las ganancias de los clientes sino las comisiones que se les cobran, y la cocaína como método para tener la mente lúcida y poder aguantar el frenético ritmo que supone trabajar en la bolsa. Sin embargo, al poco de obtener la licencia los cimientos del sistema temblaron con el crack bursátil de 1987, y se vio en la calle buscando otra empresa donde desarrollar la actividad financiera. Con el apoyo de su esposa empieza en una menos glamorosa sociedad de inversiones de baja capitalización, donde todo es más cutre pero las comisiones son mayores y es entonces cuando es consciente del filón para ganar dinero de verdad. Reúne a un grupo de inadaptados sociales a los que enseña el arte de vender por teléfono instrumentos financieros, incluyendo al que será a partir de entonces su más fiel amigo, Donnie Azoff. Donnie no sólo será el contrapunto cómico que evolucionará con Jordan en su desarrollo profesional y económico; también le acompañará en su descenso a los infiernos (o paraíso, según se mire) de fiestas y bacanales con sexo y drogas por doquier, donde el dinero será despilfarrado sin miramientos conforme vaya prosperando la agencia de valores creada desde cero. Los desaforados discursos motivacionales a sus empleados, la locura en que se convertían las oficinas con cada nueva ocurrencia, las nuevas mujeres que iban llegando a su vida, los grandes cochazos deportivos, las mansiones y los yates, hicieron que la revista FORBES le calificara como “el lobo de Wall Street” y le convirtió en el foco de las investigaciones del FBI. La acusación de estafa financiera a sus clientes y blanqueo de dinero planeará sobre Jordan y desde entonces el tira y afloja entre Belfort y la justicia será patente en ese descenso a los infiernos moral y laboral.

Lo que ha hecho Scorsese al adaptar esta historia ha sido alejarse de la visión chulesca y cínica que alcanzó Oliver Stone con la obra maestra de las películas bursátiles, Wall Street, estando más cerca de “Entre pillos anda el juego” (“Trading Places”, 1983), con Eddie Murphy y Dan Aykroyd. En este sentido, vemos como una serie de inadaptados sociales convertidos en alto ejecutivos hacen de la picaresca su modo de vida. A base de hacer a los protagonistas simpáticos y para nada estirados, el director se garantiza que el público simpatice con estos gañanes más parecidos a los matones de Casino que a los sofisticados brokers de Wall Street. Resulta hilarante, por ejemplo, que uno de los corredores que forman parte del equipo de DiCaprio sea Ethan Suplee, el hermano grandote, tontorrón y con pocas luces de la serie “Me llamo Earl”, en un papel que no tiene ni una sola frase pero que no hace más que permanecer en segundo plano continuamente y desviando la atención en todo momento.

En general la cinta rinde a unos niveles muy altos de calidad. Es por esto que tiene tres fallos que considero que resalten más. En primer lugar, su excesiva duración. Son tres horas de metraje que para mucha gente pasan rápidamente, pero que a mí me resultaron excesivas. Quizás con media hora ó 40 minutos menos hubiera sido perfecta, quitando algunas escenas que no aportan nada a la resolución del argumento (pero que aportan grandes carcajadas, eso sí).

El segundo defecto que le veo es el exceso de drogas, puteríos e infidelidades que nos brinda la película. Sabemos que Scorsese no se caracteriza por mostrarnos el lado tierno y melindroso de la vida, y que él mismo no ha sido un monje de clausura. Pero llega un momento que ya aburre ver esnifar cocaína encima de mujeres desnudas; así como también cansa la desastrosa vida amorosa del protagonista consecuencia de una falta total de moralidad, que a mí personalmente hace que no sienta lástima por el final al que se enfrenta. Será que yo soy un idealista, pero creo firmemente que se puede llevar una vida exitosa en lo profesional sin traicionar tus principios, ni dejarte vender por el dinero fácil (lo que no quita que se pueda ganar dinero).

Lo que me lleva al tercer defecto principal de la película, algo habitual en el cine de hoy en día en el que la realidad actual se ha visto golpeada por la crisis financiera global en la que nos hemos sumergido. De hecho, la relectura de los “malvados mercados” como causantes de la crisis actual me irrita tremendamente por lo demagógico de la totalidad de las propuestas actuales; desde el subgénero creado con propuestas como “Margin Call”, “Inside Job” o “Wall Street: el dinero nunca duerme”, hasta películas aparentemente ajenas al tema como “Millenium” o “Los juegos del hambre”, donde los malos de la función son financieros o ricachones causantes de la pobreza actual mientras ellos se lucran aún más. Para los entendidos en finanzas, las operaciones y situaciones presentadas en “El lobo de Wall Street” están vagamente descritas y hace uso continuo del recurso fácil del narrador de despachar las explicaciones farragosas aduciendo que el espectador no entenderá nada de OPVs y demás. En ningún momento se explica en qué consisten los fraudes que comenten (aunque el DiCaprio narrador nos deja claro que engañan a los clientes continuamente). Básicamente usa la técnica contraria a Margin Call y el resto de películas arriba mencionadas: la descripción minimalista del ambiente bursátil, frente al exceso de tecnicismos abigarrados que dejan al espectador confundido y perplejo (y que no tiene más intención que confundir al oído experto). En este sentido, Wall Street (1987) sigue siendo la reina en retratar el mundillo con pinceladas fugaces y a la vez certeras y verosímiles.

Pero si obviamos estos tres defectos y vemos a la cinta con la adecuada distancia moral (y no como un dogma de actuación vital, como hay que hacer con el resto de la filmografía de Scorsese) nos encontraremos con una de las mejores películas de los últimos meses, con un DiCaprio inmenso como actor que confirma su plenitud artística (algo de lo que ya hablé en Diamante de Sangre o El Gran Gatsby) y su capacidad para destacar frente a sus rivales en el olimpo actoral (sobre todo frente a Tom Cruise y Brad Pitt, los otros dos grandes divos atractivos con los que se lleva batiendo el cobre las últimas dos décadas de taquillazas). Aquí está mucho más gracioso que en “Atrápame si puedes”, y más físico que nunca: salta, grita, se enfada, da discursos, baila, se arrastra, gatea,… Y todo ello sin perder la compostura ni la dignidad (algo de lo que, por ejemplo, Ben Stiller no podrá hacer jamás, como comenté en mi anterior reseña). Los puntazos cómicos que nos ofrece la película son innumerables; y en el saco también hay que meter a Jonah Hill, auténtico gran descubrimiento de la cinta y sin el que la mitad de las escenas en las que nos tronchamos no tendrían tanta gracia (el momento en que conoce a la rubia Naomi en la fiesta es brutal, y así tenemos una docena de situaciones). Hasta Matthew McConaughey está increíblemente brillante, con su personaje pasado de vueltas que solo sale en los diez primeros minutos; o el otro descubrimiento de la película, Margot Robbie (vista hace poco en un pequeño papel en “Una Cuestión de tiempo”), actriz que está en boca de todo el mundo (y no es de extrañar viendo las sugerentes escenas que nos ofrece).

En definitiva, Scorsese nos presenta una excesiva e hilarante historia que retrata la adicción que produce la mayor de las drogas: el dinero (con el que se pueden comprar otras drogas y el resto de las cosas como coches, yates, sexo y amigos). Es excesiva a todos los niveles, pero lo bueno que tiene es que después de esbozar las triquiñuelas de la bolsa y la degradación moral de sus trabajadores, nos señala que nadie esta exento de caer en las mismas trampas que la codicia sin límite nos impone. Da igual que sean millonarios de buena familia o gente de a pie, todos se ven corrompidos ante la perspectiva de ganar dinero aunque sea a costa del engaño ajeno. Y en este sentido, la escena final con que se cierra “El lobo de Wall Street” es totalmente reveladora de este aspecto, y sintetiza de manera genial todo lo que hemos visto durante los anteriores 178 minutos de la película. Recomiendo verla.

Calificación: Muy buena/Excelente

Lo Mejor: DiCaprio está inmenso en su papel cómico; los puntazos de comedia se cuentan a pares, gracias también a Jonah Hill.

Lo Peor: La duración puede resultar excesiva al divagar en determinados momentos centrales de la cinta. La apología de las drogas y las infidelidades resultan tan excesivas como moralmente reprobables, y en ningún momento nos da una lección sobre lo inadecuado de estas conductas.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sin duda.

Películas similares: Wall Street, El gran farol, Casino, Atrápame si puedes, Entre pillos anda el juego.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0993846/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – La Vida Secreta de Walter Mitty

The Secret Life of Walter Mitty (2013)

Reseñado por 0017

Ficha técnica

The Secret Life of Walter Mitty

Año: 2013

Director: Ben Stiller (Reality Bites, Zoolander, Tropic Thunder)

Guión: Steve Conrad

Basado en el libro de James Thurber

Música: Theodore Shapiro

Fotografía: Stuart Dryburgh

Reparto

  • Ben Stiller
  • Kristen Wiig
  • Sean Penn
  • Adam Scott
  • Shirley McLaine
  • Patton Oswalt

“La vida secreta de Walter Mitty” es una de las incursiones de Ben Stiller en la dirección, tarea en la que no resulta principiante dado que ya en 1994 nos obsequió con la radiografía de la llamada Generación X en “Bocados de Realidad”; cinta que reflejaba la decepción vitales de aquellos nacidos a finales de los setenta que se encontraron con un jarro de agua fría al pasar a la madurez, y chocarse contra el muro que la sociedad impone para convertirse en adultos responsables. Stiller tenía reservado un papel secundario pero fundamental en la trama, cómico a ratos pero comedido dentro de lo que es su histrionismo. Sus siguientes incursiones en la dirección incluyeron la descerebrada Zoolander (soberana ida de olla pseudo-intelectual que critica la superficialidad de la moda, pero elevada a la categoría de culto por un gran número de seguidores), y Tropic Thunder (otra locura crítica esta vez con el mundo del cine y los grandes egos interpretativos, con algo más de tino a la hora de desarrollar la trama). Si en la primera nos encontramos a un Stiller desbocado y sin control a la hora de actuar y ser crítico con el sistema, en la segunda le vemos más tranquilo y cediendo protagonismo al resto de secundarios, pero con una mala leche igual o peor. Es por ello por lo que uno afronta “La vida secreta de Walter Mitty” con cierto recelo, ya que los que no somos admiradores del cómico nos temíamos un festival de situaciones ostensiblemente diseñadas para hacer reír, mientras se va haciendo poco a poco más detestable. Afortunadamente esto no es así, y si bien la cinta no rinde a un nivel brillante, sí que nos presenta a un protagonista más relajado y no demasiado repelente, con grandes momentos bien rodados y con un planteamiento visual que parece a ratos sacado del mundo de la publicidad, rozando el pasteleo sentimental.

Inicialmente esta historia fue concebida como un relato corto publicado en 1939 por James Thurber, y la esencia de la narración era que un protagonista que tendía a soñar despierto con vidas y aventuras que se escapaban a la realidad de su rutina. De hecho, en su momento dio lugar a la creación de la palabra en inglés “Mittyesque”, para referirse a esas situaciones en las que se presta más atención a la fantasía que a la realidad. En 1947 se realizó una primera adaptación de dicho libro, con Danny Kaye como protagonista de la cinta, y desde hace unos cuantos años Samuel Goldwyn Jr, el sucesor del productor original, venía buscando rodar un remake de la cinta, sonando nombres como Jim Carrey, Owen Wilson, Mike Myers y Sacha Baron Cohen para el papel principal.

Walter Mitty es un anodino trabajador del departamento de fotografía de la revista LIFE. Se ocupa de escoger las mejores fotos que irán en la portada de la revista. Como contrapartida a su gris vida, suele fantasear despierto imaginando que vive aventuras emocionantes que nunca ha tenido, o que cruza unas palabras con la guapa chica nueva de la oficina. Pero el mundo digital llega a la empresa, y una nueva gerencia amenaza con despidos masivos de la plantilla. El fotógrafo estrella de la revista, Sean O’Connell, envía una remesa con las mejores fotografías que haya hecho nunca para el último número en papel de la revista, a la atención de Mitty. Pero la mejor fotografía de todas, el negativo número 25, no está donde debería estar y Mitty deberá buscarla por todas partes dado que su empleo estará en juego. De hecho, emprenderá un repentino e inusual viaje, saliendo de su rutina carente de emociones, y donde la fantasía se mezclará con la realidad para encontrar de una vez el negativo número 25. En este viaje, Walter Mitty descubrirá no solo a personas o lugares extraordinarios, también se descubrirá a sí mismo y comprenderá la esencia de la vida real, que es más importante y ofrece más aventuras que cualquier tipo de ensoñación.

Decía que una de las cosas que se agradecía de esta película es que Ben Stiller no hace demasiado de sí mismo, con lo que tiene la delicadeza de no obsequiarnos con su habitual recital de histrionismo gafe y perdedor. Básicamente se limita a estar en pantalla para ofrecernos un relato de autoayuda sobre la necesidad de no encerrarnos en nosotros mismos y dedicarnos a vivir cada momento de la vida como si fuera el último, enmarcado en una época de crisis empresarial en la que son más importantes las nuevas tecnologías que el capital humano, con lección moralista incluida. Cayendo en ocasiones en un pasteleo propio del lenguaje publicitario, la cinta nos ofrece grandes momentos visuales y poéticos, con el recurso estilístico de mostrar letras sobreimpresas en pantalla que nos va llevando a lo largo de la narración. Es precisamente este exceso de sensiblería lo mejor y lo peor de la cinta, perfecta para la época navideña en la que se ha estrenado, rozando el espíritu de las películas de Fran Capra en ocasiones. Es decir, al principio nos dejamos subyugar por lo correcto e impresionante de algunas escenas rodadas con buen hacer; sin embargo, a lo largo del metraje se va dejando de lado el juego de combinar ficción con realidad, para ofrecernos por momentos escenas inverosímiles a cada cual más increíble. Finalmente, tanto lirismo bien rodado hace que el relato se torne más vacuo y el mensaje pierda efectividad. Al final, sólo nos quedamos con un buen rato sin más, salimos del cine con una dulce sensación de momentos bien rodados que caen con facilidad en el olvido al cabo de las horas. Entre medias, tenemos a Shirley McLane, Sean Penn, y un juego de buscar el fotograma perdido por medio mundo en una historia iniciática de descubrimiento personal. Francamente, no pasa nada por ir a verla, no se hace lenta y deja buen sabor de boca. Pero frente a otras opciones en cartelera, recomiendo no dar prioridad a Walter Mitty ya que poco más nos aportará después de casi dos horas de película.

Calificación: Pasable

Lo Mejor: El espectáculo visual que nos ofrece. Un Ben Stiller más comedido de lo habitual.

Lo Peor: Exceso de sensiblería que poco aporta después del mensaje inicial.

La vería de nuevo: No.

La Recomiendo: Sólo si no tenemos más opciones en cartel.

Películas similares: Forrest Gump, El Show de Truman

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0359950/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – El Hobbit, la desolación de Smaug

El Hobbit - La desoalción de Smaug Poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

The Hobbit: The Desolation of Smaug

Año: 2013

Director: Peter Jackson (El Hobbit, El Señor de los Anillos, The Lovely Bones, King Kong, Agárrame esos fantasmas, Criaturas Celestiales)

Guión: Fran Walsh, Philippa Boyens, Guillermo del Toro, Peter Jackson

Basado en el libro de J.R.R. Tolkien

Música: Howard Shore

Fotografía: Andrew Lesnie

Reparto

  • Martin Freeman
  • Ian McKellen
  • Richard Armitage
  • Ken Stott
  • Benedict Cumberbatch
  • Evangeline Lilly
  • Orlando Bloom
  • Cate Blanchett
  • Stephen Fry

Nos encontramos ante una nueva aventura en la Tierra Media, la segunda parte de la trilogía que primero iba a dirigir Guillermo del Toro y que luego retomó Peter Jackson, en su afán por devolvernos al fabuloso mundo creado por Tolkien y que arrasó en las taquillas de medio mundo con la trilogía de El Señor de los Anillos. Una segunda parte que inicialmente iba a ser el punto y final de la historia pero que ha acabado alargándose una entrega más, para deleite de fans acérrimos y entusiasmados ejecutivos de cine. Ya veremos con la tercera entrega (Historia de una ida y una vuelta, a estrenar en diciembre de 2014) si esta dilatación argumental ha sido necesaria o solo un truco financiero y de marketing para sacarnos los cuartos, pero de momento la respuesta se vislumbraba con la primera parte y se va perfilando más claramente en esta segunda. De momento, la pereza que le da a uno enfrentarse a las dos horas y media largas de película va aumentando con cada entrega, hartazgo que es también percibido en el público en general.

Continuamos donde había acabado la anterior película del Hobbit, “Un viaje inesperado”: Bilbo Bolsón, Gandalf y el inusual grupo de enanos (a los que se había unido para ayudarles a derrotar al maligno dragón Smaug) se encuentran en las cercanías de la Montaña Solitaria, el antiguo reino enano que guarda en su interior todas las riquezas robadas por el dragón, mientras éste permanece en un estado de hibernación que otorga tranquilidad a los habitantes de la zona. Bilbo se ha conseguido hacer con un anillo mágico adquirido tras un duelo de acertijos con Gollum, y esta joya le permitirá volverse invisible a su antojo, algo muy útil en su papel de saqueador de las riquezas confiscadas por Smaug (y en particular, para ayudarles a recuperar la Piedra del Arca). Para poder entrar en la Montaña Solitaria tendrán que pasar antes por un bosque lleno de arañas gigantes, conocer qué intención tienen los elfos de la zona (con Légolas y Tauriel a la cabeza), y escapar de los ataques de un grupo de orcos especialmente reunidos por una fuerza misteriosa para acabar con la expedición. En su última parada antes de enfrentarse a Smaug, llegarán a la ciudad de Esgaroth y conocerán al humano Bardo, quien les ayudará a pasar inadvertidos y de quien conocerán la historia de su antepasado en su lucha contra el dragón. El joven Bilbo demostrará la curiosa pasta de la que están hechos los hobbits, al aportar valor y decisión en realizar su misión cuando realmente la misión podría ser tildada de suicida para cualquiera que recapacitara acerca del peligro que supone despertar a Smaug.

Esta parte de Hobbit presenta varios problemas graves de estructura. Primero, el empacho de aventuras tolkenianas empieza a hacer mella tras un año de separación con la anterior entrega, cosa que no ocurrió con la otra trilogía. Quizás la primera parte del Hobbit jugaba a su favor con el efecto nostalgia de un universo que llevábamos sin ver bastante tiempo. Pero tras estrenarse, ningún conjunto de escenas de aquélla ha conseguido escapar del pozo del olvido. Para enfrentarse a esta segunda parte e intentar hacer memoria de la primera entrega, no hay ninguna escena que nos haga recordar momentos anteriores más allá de un breve esbozo del argumento. Y sin embargo, la sensación de deja-vu es continua a lo largo de La Desolación de Smaug. Perfectamente puede haber escenas intercambiables entre ambos títulos sin que nos demos cuenta, a pesar de las nuevas incorporaciones en personajes como los elfos (con personajes ya conocidos que tendrán relevancia en la siguiente trilogía, como Légolas y su chiste autorreferencial acerca del hijo de un enano que luego conocerá bien; o nuevos como Tauriel y la necesidad de hacer olvidar a Liv Tyler con una Evangeline Lilly que bien podría ser un trasunto del mismo personaje), el humano Bardo y las similitudes con la figura del personaje de Vigo Mortensen, o el dragón Smaug y la poderosa voz con la Benedict Cumberbatch le obsequia en la versión original. El problema es tan grave, que hay veces que incluso no sabríamos si hay escenas robadas directamente de alguna entrega del Señor de los Anillos que nos hacen pensar si realmente no se ha hecho algún tipo de salto temporal hacia delante en el argumento, tal es la sensación de repetitividad que hay. En este sentido, las escenas de Gandalf enfrentándose a un poder oscuro que nos referencia directamente a Sauron, resultan totalmente innecesarias por ralentizar (aún más) el ritmo de la pesada trama, a pesar de toda la relevancia que pueda tener en películas posteriores. Más acertados resultan los momentos dramáticos en los que el personaje de Bilbo se degrada moralmente como consecuencia de cierta joya que porta consigo mismo.

Otros fallos que le veo a al cinta, aparte del excesivo numero de entregas y la duración desmesurada del metraje, son un empleo exagerado de los travellings del estilo con los que nos obsequiaba -sin abusar- por los paisajes de la anterior trilogía. O la ridiculez del amor imposible que se sugiere, consecuencia de lo forzado que resulta introducir personajes que no están en la novela original pero que aparecen para contentar a una parte del público expectante de aventuras semejantes a las ya vividas diez años antes. También resultan forzados los combates de los elfos con los orcos, auténticos saltimbanquis que nos dejan indiferentes ante nuestra incredulidad por la fantasía aplicada en dichas luchas.

No todo va a ser malo. Hay que reconocer a Peter Jackson el logro de plasmar en imágenes y escenas, páginas de un libro altamente esperado por unas cuantas generaciones de lectores, como el dragón que llevaba latente tantos años sin ser despertado. Y el afán de transcendencia de cada situación hará que se toquen temas que Tolkien bordaba, como el conflicto personal de enfrentarnos al destino individual y ancestral, así como el desarrollo y la maduración de la personalidad de los protagonistas. Por otro lado, Jackson sigue siendo un experto en introducciones de tres minutos a películas de tres horas, con lo que se garantiza el interés inicial del espectador, al menos durante los primeros momentos de la cinta.

A pesar de todos estos aciertos, la sensación de que toda esta historia contada en más de siete horas y tres películas podría haberse hecho en no más de 120 minutos sigue rondando por el metraje; con lo que esta entrega del Hobbit alegrará a los fans acérrimos de Tolkien a la vez que el grupo cada vez más numeroso de espectadores neutrales quedarán más indiferentes ante semejante despliegue de orejas puntiagudas y espadas blandidas.

Calificación: Pasable

Lo Mejor: La introducción a la historia que nos pone en antecedentes, como todas las que hace Jackson. La madurez personal de Martin Freeman como Bilbo mejora en esta parte.

Lo Peor: Como siempre, su excesivo metraje no ayuda a evitar que acabe siendo una cinta olvidable en la mayoría de escenas, confundiéndose con otras cintas de las trilogías de Tolkien. Lo forzado de la aparición de los elfos.

La vería de nuevo: No creo

La Recomiendo: Para fans de Tolkien con ganas de lo mismo.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1170358/combined

Tráiler en You Tube (español):

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El Club Verne – Mario Escobar

Reseñado por Bitterblink

EL Club Verne - Mario Escobar

EL Club Verne – Mario Escobar

Mario Escobar es un novelista y ensayista español, Licenciado en Historia y especializado en historia moderna, aunque uno de sus fuertes es la historia de la Iglesia con foco en sus aspectos más «misteriosos» o hay quién diría que escabrosos con libros sobre sectas religiosas paralelas o sobre la inquisición. Es ya un viejo conocido del público español con sus primeras novelas: «La conspiración Maine» o «El secreto de los Assassini» aunque tiene otras cuantas obras publicadas como las que forman parte de esta saga bautizada como «Misión Verne». Podéis leer más sobre el Autor y su obra en su página web Saga Misión Verne.

Vamos al lío. La novela va a seguir dos historias paralelas, por un lado va a seguir a un nazi «honrado», el capitán Klaus Berg, ex profesor de literatura y experto en lo referente a Julio Verne y por otro lado un profesor de Oxford, Arthur Mcfarlan, reconvertido en espía por necesidades de la Patria.

Klaus está inmerso en la guerra (que le desagrada en extremo) hasta que se encuentra por casualidad con su viejo amigo y antinguo alumno Hans Miller, miembro de las SS, a través del cual cambia su vida radicalmente. Klaus es reclutado por una entidad secreta dependiente del propio Himmler como asesor en la búsqueda de un secreto relacionado con las obras de Julio Verne. Aunque en principio Klaus no tiene claro cuál es el objetivo de su nueva asignación poco a poco va descubriendo que tiene que ver con Viaje al centro de la tierra y con la teoría de la Tierra Hueca que parece que Himmler cree a pies juntillas.

Los aliados que han descubierto las idas y venidas de los nazis buscando los papeles de Verne deciden montar su propio equipo, así es como deciden reclutar a Arthur presionándole al haber incluido como miembro de la misión a Agatha. La relación sentimental recién terminada entre Arthur y Agatha será el acicate que el buen doctor necesita para embarcarse en una misión en la Francia ocupada buscando los papeles de Julio Verne.

Así es como comienza una carrera por descubrir lo que ocultaba de verdad Verne en sus escritos y lo que ésto puede afectar al desarrollo de la guerra mundial.

Opinión Personal

Me llamó la atención la temática y también el reducido precio y reconozco que al descargar el ebook no me sorprendió la brevedad de los 15 capítulos de los que consta este primer libro puesto que en otros casos por este precio apenas he comprado un relato corto. Que nadie espere cientos de páginas en este caso.

Me ha gustado el detalle con el que el autor ha localizado la acción, respecto a personajes (el club de los inklings al que pertenecía Tolkien o CS Lewis) o lugares históricos (la librería Shakespeare and Co. de Sylvia Beach) o pequeños detalles como la exactitud en identificar un avión de pasajeros nazi (Junkers Ju 90 de 40 plazas), si bien he encontrado un par de errores perdonables (por ejemplo Himmler en una frase es descrito como poseedor de ojos azules cuando los tenía marrones, algún personaje Alemán utiliza el ‘Heer’ holandés en vez del ‘Herr’ alemán para dirigirse a otro), en términos generales se nota que el autor le echa oficio y ha aprovechado su formación como Historiador.

Aunque la idea es buena y la localización está lograda si que reconozco que la ejecución me parece que es un poco precipitada. Ya digo que es mi opinión. Opino así porque en varias ocasiones el autor evita el diálogo para agilizar la acción u omite las descripciones de lugares o incluso omite el nombre de personajes a los que utiliza en modo genérico (el cabo, el sargento etc…). También me parece una pena que se desarrolle poco la relación entre los personajes, es decir que se nos cuenta de refilón como evolucional la relación entre Arthur y Agatha pero solo como si fuera una nota al pie algo desligado del resto de la historia.

Me sorprende de este escritor que no es novel y que hizo un mejor trabajo por ejemplo en «El secreto de los Assassini» o por lo menos así me lo pareció a mi. Creo que se debe más bien al interés de llegar al «meollo» de la historia lo que le ha hecho escribir este primer libro tan «resumido» o quizá las limitaciones de publicar vía Amazon en ebook.

En fin, el resultado es un librito breve pero entretenido que da inicio a una saga que creo que va a ganar en interés pero que como libro aislado no consigue dar la talla a la hora de crear personajes realmente interesantes y perfilados. Entretenido sin más.

Calificación: Entretenido

Lo Mejor: Una idea original con un buen nivel de documentación, historia rápida, el precio (menos de 1 euro)

Lo Peor: Reducida presencia de descripciones y diálogos para favorecer la velocidad de narración, personajes apenas desarrollados, breve

Lo Releería: No, quizá iría a por el segundo de la saga

Lo Recomiendo: Si te gustan las novelas de ficción histórica con tintes fantásticos puede atraerte, aunque quizá es un poco corto pero da una buena visión de los derroteros que va a tomar la historia en los siguientes libros.

Link al libro en Amazon.es

El Club Verne (Saga Misión Verne 1)

Otros libros que podrían gustarte

El último Catón – Matilde Asensi – Uno de los mejores libros de tipo «misterio histórico» que he leído, ambientado en la actualidad pero con mucha carga histórica

Leviathan – Scott Westerfeld – Una Ucronía sobre la primera guerra mundial alternativa donde los bandos trabajan con tecnología Steampunk y bestias creadas genéticamente, interesante por lo tremendamente especulativo pese a que sea un libro juvenil

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Película – Frozen

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Título original: Frozen

Enlace al DVD en Amazon.es
Enlace al Blue-Ray en Amazon.es
Enlace a las canciones en MP3 de la banda sonora en Amazon.es

Año: 2013

Director: Chris Buck, Jennifer Lee

Guión: Jennifer Lee

Basado en el cuento de Hans Christian Andersen, La Reina de las Nieves (aquí lo tenéis en versión Kindle)

Música: Christophe Beck

Montaje: Jeff Draheim

Reparto (voces en el original)

  • Kristen Bell
  • Idina Menzel
  • Jonathan Groff
  • Josh Gad
  • Alan Tudyk

Estrenada en las navidades de 2013, y con más de un año en las carteleras mundiales, Frozen se ha convertido en la película de animación más taquillera de todos los tiempos, llegando a superar a Toy Story 3 y siendo la segunda película de la factoría Disney de mayor recaudación. Se trata de la quinta película más taquillera de la historia, sólo superada por Avatar, Titanic, Los Vengadores y Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Parte 2. Una idea de su éxito lo da el abultado merchandising que tenemos a nuestra disposición en la red, y  la ristra de premios que ha cosechado durante todo el año 2014 (Globos de Oro, BAFTA, y sendos Óscar a la mejor película de animación y a la mejor canción –Let it Go-). Con la división de animación Pixar centrada en otras épocas del año y proyectos artísticos, el testigo de los cuentos de hadas tradicionales lo recogen este tipo de cintas en los que la esencia de Cenicienta, la Sirenita o la Bella y la Bestia se unen con las técnicas más modernas de animación para ofrecernos un producto al estilo de la anterior Enredados (2010): es decir, personajes estilizados, repasados por CGI (animación digital), y con gran expresividad en los trazos. La historia está basada en uno de los cuentos de hadas de Hans Christian Andersen que todavía quedaban sin adaptar por Disney, La Reina de las Nieves, el cual llevaba varios años esperando para ser llevado a la pantalla. Este material original se nota en el argumento, que nos retrotrae a la época clásica de la compañía de dibujos, con castillos, reinos nórdicos y princesas con hechizos, valientes contrapuntos masculinos y secundarios basados en animales y otras criaturas parlantes que le dan el toque cómico.

Elsa y Anna son dos jóvenes princesas del reino nórdico de Arendelle. Elsa posee desde su nacimiento un cada vez más incontrolable hechizo que le proporciona la capacidad de cubrir de hielo todo lo que le rodea con el único poder de sus manos. Siendo niñas, Anna y Elsa se ponen a jugar una noche con los poderes mágicos de ésta y empiezan a inundar de nieve el palacio donde viven. Con el entusiasmo infantil, su poder se descontrola y lanza accidentalmente a Anna un rayo de hielo a la cabeza, quien queda inconsciente en el acto. Los padres, asustados, deciden pedir ayuda a los trolls del bosque quienes logran sanarla al no haber congelado ninguna parte de su corazón, lo que hubiera sido irreversible para ella. El único problema es que, salvo los mejores momentos de su relación con su hermana, Anna no podrá recordar nada de lo sucedido. Para evitar más accidentes, a partir de entonces Elsa pasará a tener una relación más distante y le ocultará sus poderes, dejando de jugar con ella y evitando la convivencia diaria, siendo Anna ignorante de las auténticas razones. Tras pasar unos años y convertirse en la heredera al trono de Arendelle, a Elsa le llega el día de su coronación como reina. La relación sigue tan distante como siempre, pero Anna consigue cruzar unas pocas palabras con su hermana antes de enamorarse perdidamente del príncipe Hans. Tras pedir la bendición para un impulsivo matrimonio, Elsa se niega argumentando que es muy precipitado al no conocerse entre ellos, lo que acaba en una discusión entre las dos hermanas y los poderes de la mayor expuestos a todo el mundo. En vista del descontrol producido, Elsa decide autoexiliarse no para evitar males mayores, pero en su huida cubre al reino de Arendelle de nieves y hielo, sumiéndolo en un invierno eterno. Ante el desconcierto general de todos los súdbitos, Anna decide ir tras su hermana y convencerla de que elimine el hechizo de las nieves sobre el reino; en su camino se encontrará con un vendedor de hielo llamado Kristoff (y su reno Sven). A ellos se unirá un muñeco de nieve viviente llamado Olaf, construido por su hermana cuando eran niñas y revivido de manera inconsciente por Elsa, quien se ha construido un palacio de hielo para vivir sola. La ayuda de su hermana será fundamental para que aprenda la manera de revertir sus poderes, pero ambas se encontrarán con otros oscuros intereses que pondrán en peligro el reino de Arendelle y la propia vida de su hermana, en un viaje donde aprenderán el verdadero significado del amor.

“Frozen, el Reino de Hielo”, está planteada como un musical que recuerda directamente al título también adaptado de Andersen, La Sirenita, (que hizo resurgir de la época oscura a Disney) así como también posee el espíritu de la cinta que siguió a aquélla, La Bella y la Bestia. Aquí tenemos la tradicional fórmula con nuevas variaciones (no en vano ya han pasado más de veinte años) con no una sino dos princesas jóvenes, y dos posibles candidatos a copar el corazón de la protagonista soñadora. Con sorprendentes giros de guión que solucionan esta dicotomía amorosa (y algún planchazo argumental totalmente inesperado), el ritmo de la cinta decae en los números musicales. Y es que es este aspecto lo más difícil de superar en los grandes títulos de las épocas doradas de la animación (sobre todo la de los noventa). Las canciones ya no son lo que eran, a pesar de que cada vez duran menos e interfieren lo menos posible en el ritmo.

Por suerte, hay otros detalles en los que Disney cada vez se supera más, y se trata de los fabulosos secundarios que roban escenas y proporcionan carcajadas y ternura a partes iguales. En este caso, como contrapunto a un reno que no destaca mucho (salvo en su manía de pegar lametones y comer zanahorias), tenemos al muñeco de nieve Olaf, auténtico protagonista de la función. Tierno, locuaz, gracioso y despistado; es uno de los grandes hallazgos y con los que la película avanza a pasos agigantados con su presencia en pantalla. De los protagonistas masculinos, destacar que cada uno tiene su propio carácter y personalidad, tal es el nivel de grandeza con el que están perfilados. Kristoff es valiente y poco sofisticado, con lo que la química con Anna será genial; mientras que Hans será el perfecto contrapunto y príncipe de cuento de hadas de manual. Las princesas de la función, las hermanas Elsa y Anna, son la evolución natural de las heroínas de Disney: una soñadora y alocada, y la otra más gélida y terrenal. El conflicto fraternal sobre el que está construido el argumento servirá perfectamente de hilo conductor en esta puesta al día del clásico cuento de hadas demostrando que, paralelamente a las grandes obras de Pixar, la división tradicional de Disney tiene todavía buen músculo creativo en sus esfuerzos por salir de la época oscurantista en la que se metió en los años 2000, y de la que Lasseter se esforzó por salir.

Calificación: Muy Buena

Lo Mejor: Sin duda, el muñeco de nieve Olaf y la excelente química que muestran todos los personajes.

Lo Peor: Los números musicales, que ya no son lo que eran y no han logrado que encajen del todo bien en el argumento.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Es perfecta para todos los públicos, si bien reconozco que está más orientada al público infantil que otros títulos con más trasfondo para los padres. También he decir que la vi en plenas vacaciones de navidad, en la sesión de las seis de la tarde; con lo que es posible que esté más influenciado por el griterío y alboroto de los niños que se respiraba en la sala.

Películas similares: La Bella Durmiente, La Sirenita, La Bella y la Bestia, Enredados

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2294629/combined

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Película – Elysium

Elysium poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Elysium

Año: 2013

Director: Neill Blomkamp (District 9)

Guión: Neill Blomkamp

Música: Ryan Amon

Fotografía: Trent Opaloch

Reparto

  • Matt Damon
  • Jodie Foster
  • Sharlto Copley
  • Alice Braga
  • Diego Luna
  • Wagner Moura
  • William Fitchner

Aunque pasan ya algunos meses del estreno de esta cinta, la calidad de Elysium sobre el resto de cine de ciencia ficción actual hace que merezca la pena echarla un vistazo por la mezcla tan bien conjugada de acción y crítica social que destila Blomkamp. La verdad es que sorprendió el realizador con su ópera prima District 9, en una cinta que derrochaba originalidad y mala idea a partes iguales (un trasunto del Apartheid sudafricano con extraterrestres marginados en guetos). Y lo que tenemos aquí es un mayor presupuesto y actores más conocidos que garantizan un producto mainstream; pero el toque personal de Blomkamp sigue ahí y da como resultado una estimulante cinta de ciencia ficción más cercano a las gamberradas de Paul Verhoeven,  que consolidan a uno de los directores con más personalidad de los últimos años, digno sucesor de aquél. Desde luego que, a pesar del aluvión de cintas con mensaje social criticando las castas sociales que nos está dejando la actual crisis global, la idea es novedosa y está tratada con una puesta en escena y un ritmo que demuestra buen hacer cinematográfico.

Estamos en el año 2154, el planeta es un gigantesco suburbio marginal donde la gente malvive como puede. En la ciudad de Los Ángeles, ahora convertida en un monstruoso gueto latino, encontramos a Max, un buscavidas con un pasado delictivo que intenta abrirse camino de forma honrada. Max se crió en un orfanato junto con su amiga de la infancia Frey, y desde pequeño soñaba con vivir en Elysium, el último refugio para la parte más pudiente de la humanidad. Se trata de una estación espacial que orbita cerca de la tierra, con un entorno de verdes jardines idílicos, sus ciudadanos son grandes millonarios y donde no existen las guerras, la pobreza ni las enfermedades: la tecnología a su disposición hace que la medicina logre erradicar cualquier tipo de enfermedad o lesión al instante. Semejante paraíso sólo estará al alcance de unos pocos y será objeto de deseo del resto de la humanidad en la tierra. Las medidas extremas que se seguirán para evitar que la población marginal de la tierra intente llegar en una suerte de pateras espaciales llegan hasta el punto de contratar a mercenarios para aniquilar a los inmigrantes ilegales y así conservar el estilo de vida de los adinerados habitantes de Elysium. Mientras, la vida para Max será tan dura que en la fábrica donde es explotado a diario sufre un accidente laboral y queda seriamente afectado por una dosis letal de radiación. Sus días estarán contados y su única esperanza será curarse en Elysium; para ello contacta con Spider, un experto en tecnología que está al cargo de los viajes espaciales que intentan colarse en la estación de forma subrepticia. El trato consistirá en que Max obtendrá un pasaje si realiza una misión suicida para Spider, con la cual se puede llegar a cambiar el orden social establecido de la humanidad. Con la ayuda de un traje externo conectado al sistema nervioso de su cuerpo que le multiplica la fuerza y la agilidad, y con la intención de ayudar a su antiguo amor de la infancia Frey (y la enferma hija de ésta), Max tendrá que afrontar una lucha contra reloj para salvarse a sí mismo, a la hija de Frey, y al resto de la humanidad para cambiar un sistema social preestablecido e inamovible.

La verdad es que viendo la factura final de Elyisium uno desea más obras de Blomkamp, por lo menos para ver por donde puede llegar su maestría en otros géneros. La idea tiene mucho de oportunismo político en la revolución médica que Obama intenta implantar en los USA (la gratuidad de una sanidad todopoderosa y sin trabas para todos los estratos de la población) así como su relectura de la lucha de clases en las que los muy ricos viven ignorantes de las miserias de los muy pobres. En Elysium el idioma de moda es el francés, mientras que la tierra está sobrerepresentada por el mundo latino. Y la visión del capitalismo brutal que ejerce un poder extremadamente cruel sobre los malogrados obreros toca todos los palos de la crítica social, desde el control policial represor ejercido por androides y los mecánicos e impersonales agentes de libertad condicional, hasta un sistema sanitario ultracolapsado donde te pueden avisar de una grave enfermedad mortal con una robótica parsimonia.

Y sin embargo, a pesar de estos recursos pueriles, la cinta de Blomkamp acierta mejor en esta lectura social que otras películas que actualmente inundan la cartelera y que ya he señalado (Los Juegos del Hambre, Un amor entre dos mundos, donde las ideas conceptuales están torpemente desarrolladas). Sobre todo por el buen uso del ritmo que consigue la cinta al no hacer perder el interés en ningún momento, y que nos deja algunas escenas de acción de gran impacto visual. La resolución final del conflicto planteado resulta ligeramente forzada y parece metida con calzador, sobre todo por caer en un cierto convencionalismo en el que decide no arriesgar más de lo planteado hasta el momento. Y hay que reconocer una cierta copia del final de Diamantes de Sangre, con un Damon metamorfoseado en el personaje de Dicaprio.

A pesar de todos estos defectos (y de una Jodie Foster con un tenso hieratismo a la hora de defender sus posturas en la cinta), Elysium es una película de las que dejan huella y se desmarcan del resto de intentonas del género actual que no consiguen dar en el blanco de la memorabilidad. Y sí, el papel de Jodie Foster también queda marcado en el imaginario visual. La idea de que a Damon se le rape el pelo, se le cubra de tatuajes y se le revista de una armadura exoesquelética que le convierte en medio cyborg hace que Elyisum sea uno de los mejores aciertos que tuvo el género durante este 2013 ya extinto.

Calificación: Buena / Muy buena

Lo Mejor: Su puesta en escena, su concepto inicial, su mensaje subyacente

Lo Peor: Una resolución un tanto convencional y forzada. Una crítica social brutal que no deja títere con cabeza

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Para aficionados a la ciencia ficción con mensaje social, cansados de ver siempre las mismas ideas y que estén ávidos de nuevos iconos en el género.

Películas similares: Desafío Total, Starship Troopers, Blade Runner

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1535108/combined

Tráiler en You Tube (español):

2 comentarios

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Starcraft – La Cruzada de Liberty – Jeff Grubb

Reseñado por Bitterblink

La Cruzada de Liberty - Jeff Grubb

La Cruzada de Liberty – Jeff Grubb

La asociación de Jeff Grubb con los juegos no es casual. Inició su carrera como diseñador y probador de juegos de tablero y juegos de rol y ha ido picoteando de ambos y del diseño de videojuegos más o menos exitosos para luego hacerse con la novelización asociada a juegos como Warcraft, Starcraft o Magic: The Gathering con novelas ambientadas en dichos universos fantásticos. En este caso con este libro da comienzo la historia basada en el universo del exitoso videojuego Starcraft, quizá uno de los más jugados del mundo y con un trasfondo más profundo.

Vamos al lío. Michael Liberty es un reportero que se dedica a cubrir noticias sin hacerle mucho juego al estado de la confederación de quién frecuentemente se queja por la censura y la corrupción imperante. Tras una serie de molestos artículos le sugieren que se una a la nave Norad II, base del escuadrón Alpha de marines de la confederación a lo que irá siguiendo cubriendo sus distintos destinos, persiguiendo entre otros a los llamados terroristas Hijos de Korhal.

El periodista es testigo de la destrucción del planeta Chau Sara por una fuerza extraterrestre con aparentemente una tecnología mucho más avanzada que la nuestra y también es testigo de cómo la flota extraterrestre ataca zonas del vecino Mar Sara donde no hay asentamientos humanos, algo que lleva a Liberty a especular que algo más está ocurriendo.

Una vez en Mar Sara, Liberty consigue saltarse la prohibición de salir de la zona controlada y tras intercambiar placas identificativas con un reportero local va a visitar una base militar que aparentemente está en problemas. Allí él y su escolta son atacados por unos extraños alienígenas que surgen del suelo y salvados por un Marshal en funciones: Jim Raynor allí poco a poco Liberty se dará cuenta de hasta qué punto la confederación ha estado dispuesta a mentir para ocultar lo que realmente está ocurriendo y cómo no solo el hombre no está solo en el universo sino que dos poderosos enemigos se han unido a la batalla: Protoss y Zergs.

Con la ayuda de la ex-Ghost Kerrigan y de Raynor, Liberty intentará descubrir cual es la verdad y retransmitirla para desenmascarar a la Confederación, primero en ayuda de los Hijos de Korhal pero luego poco a poco simplemente por amor a la verdad mientras intenta salvar su vida y la de sus amigos.

Opinión personal

Creo que Jeff Grubb conoce su oficio puesto que en este libro vamos a encontrar mucho «fanservice» de cara a que aparezcan unidades o edificios que podemos ver y controlar en el juego. No se mete en ningún berenjenal raro e intenta seguir de forma evidente el argumento principal del juego.

Entiendo que de cara a hacer menos árida la lectura ha escrito un librito corto, casi un resumen, con poca acción (esto es negativo para el libro) pero con la suficiente para que el lector no se aburra durante la hora y media de lectura que el libro dura (no creo que a nadie le dure más salvo que necesite mover la boca para leer).

El fanservice le pasa factura porque da unas cuantas cosas por sabidas como por ejemplo el aspecto general de zerglings o de un hydralisco no se para mucho a contarlo. Creo que podría haber explotado muchísimo más el enfrentamiento contra los zerglings pero claro, eso hubiera hecho el libro más largo.

El argumento es pasable y tiene un par de giros para justificar seguir leyendo pero tampoco es nada del otro mundo si conoces el universo de starcraft donde realmente nadie es «bueno».

En fin una novelita pasable que no pasará a la historia de la literatura pero que rellena un hueco entre los videojuegos y las historias que ellos cuentan. Pasable pero legible, no apto para los que no sean ya fans del juego.

Calificación: Pasable

Lo Mejor: Explica muchas cosas que no quedan claras jugando a Starcraft, es muy fiel a la saga

Lo Peor: Demasiado resumido, poca acción, da muchas cosas «por sabidas»

Lo Releería: No, una vez basta y sobra

Lo Recomiendo: No demasiado, solo a los fans del videojuego que completarán un poco la comprensión del universo de Starcraft, es poco probable que los que no hayan jugado a este juego se acerquen al libro y si os queréis acercar y no habéis jugado no os lo recomiendo

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La cruzada de Liberty

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