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Película – Drive (Revisión)

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Reseñado por 0017

Enlace al Blue-Ray de la película en Amazon.es

Ficha técnica

Año: 2011

Director: Nicolas Winding Refn (Bronson, Valhalla Rising)

Guión: Hossein Amini

Basado en el libro de James Sallis

Música: Cliff Martinez

Fotografía: Newton Thomas Sigel

Reparto

  • Ryan Gosling
  • Carey Mulligan
  • Bryan Cranston
  • Oscar Isaac
  • Albert Brooks
  • Christina Hendricks
  • Ron Perlman

Silence is cinema! We are so used to sounds; we’re always talked at. Silence is very rare for us for a long duration of time. It makes people very uncomfortable. But what it does, it also forces us to perceive on a much deeper level because we can no longer just be told things. Silence is like gold. It forces the audience to engage more, because they’re not being told what to think.

Estas palabras pertenecen a Nicolas Winding Refn, director de Drive. Se trata de una película de 2011 que se llevó la Palma de Oro del festival de Cannes al mejor director, sorprendiendo a propios y extraños. Desde luego que son toda una declaración de intenciones del tipo de propuesta cinematográfica que ofrece Refn, puesto que Drive se convirtió en la sorpresa de ese año al ofrecernos una cinta neo noir con aires de los ochenta en algunos detalles (la grafía de los créditos, la banda sonora a base de sintetizadores, el look del protagonista, retazos de la trama). La cinta es un ejercicio de estilo con grandes silencios basados en un personaje que habla poco y momentos rodados a cámara lenta que nos dejarán absortos mientras contemplamos todo lo que aparece en el plano, de lo cual no sobra nada; todo lo que aparece en pantalla es relevante y aporta información, explicando más con lo que no se dice que con lo que se dice, y siendo más importante lo que no se muestra que lo que se muestra.

El protagonista es un anónimo y solitario personaje al que se refieren los demás como “el conductor”. Un mecánico de un taller que en sus ratos libres trabaja como doble en las escenas de riesgo de persecuciones de alguna producción de cine. El tiempo que le deje esto lo dedicará a trabajar como conductor especializado en huidas para delincuentes. Sus reglas son claras: no quiere saber nada de las personas para las que trabaja, no lleva armas, y después del trabajo no volverán a saber nada de él. Tiene un compañero-mentor en horas bajas, que le asesora y trabaja como su manager, a la vez que le da trabajo en su taller. Se trata de Shannon, que ve en él una manera de superar las frustraciones que ha ido sufriendo en su propia vida, y considera que la solución a sus problemas económicos pasa por encontrar patrocinador para competir en carreras de coches. Lo que da pie a que Shannon se relacione con amistades no muy recomendables. Por otro lado, nuestro protagonista conoce a una vecina suya, Irene, una joven y abnegada madre que tiene a su marido en la cárcel. La relación entre ambos será especial, así como con el hijo de Irene, con quien se entenderá perfectamente. Cuando le den la libertad al marido y éste vuelva a casa, el personaje protagonista prestará su ayuda para evitar que la mafia intente hacer daño a la familia de Irene. Es entonces cuando las cosas se torcerán y veremos cómo el conductor irá resolviendo esta complicada situación.

Decía que Drive es todo un ejercicio de estilo en toda regla. Había oído hablar de ella y la tenía en mi lista para ver y comprobar si lo que decían de ella era cierto. No defrauda, y lo mejor de todo es que tiene unos toques tarantinianos que no me esperaba pero que me vienen fenomenal para señalar los defectos del director de Pulp Fiction. Las cualidades de Drive son las carencias de Tarantino. Es decir, a la película no le sobra ni un minuto de metraje (no llega a los 100) y maneja los diálogos de manera sublime; está plagada de silencios y miradas que lo dicen todo. A momentos de gran belleza le acompañan escenas de ultraviolencia que nos dejan impactados (no son mis escenas favoritas puesto que a mí particularmente la sangre me sobra cuando veo una película, pero en ésta se cuentan con los dedos de la mano y tiene la delicadeza de no mostrar demasiado, justo lo contrario que Tarantino). La violencia ocurre cuando menos te lo esperas y dura un segundo, para luego seguir con el ritmo normal de la trama. Las escenas a cámara lenta son de lo mejorcito de que he visto últimamente, donde lo mismo sigue con la cámara la mirada del conductor a una pareja sospechosa, muestra en plano el accidente de un coche por la ventanilla de atrás, o nos otorga una escena tremendamente romántica y violenta a partes iguales en un ascensor mientras las luces se atenúan. Esta escena, junto con unas cuantas más, son de las que se nos quedarán en el imaginario cinéfilo después de ver Drive, y eso es algo a lo que no mucho cine es capaz de llegar.

Es decir, que Drive juega con el ritmo que da gusto. Uno se esperaría un Fast & Furious de serie B (de hecho se llegó a anunciar así en algún cine, y hubo un espectador que presentó una demanda por publicidad engañosa) pero lo cierto es que, persecuciones, las justas y no a la típica usanza. Acelerones y frenazos, eso es lo que nos ofrece Refn. Una auténtica montaña rusa en las secuencias.

Los personajes y las interpretaciones están magistralmente dibujados con muy breves retazos, en muy poco metraje ya tenemos todo lo que hay que saber de ellos, y el resto nos lo imaginamos. Empezando por Ryan Gosling, a quien ya no me imagino en otros papeles, con su personaje tierno,  melancólico y brutal a partes iguales, verdadero caballero andante con el símbolo del escorpión en su cazadora retro de color claro; del que no necesitamos que nos cuenten nada de él para imaginarnos su vida y una infancia algo marcada. Por mucho que añore una vida al lado de Irene y su hijo, sabemos que no encontrará la redención a su lado, por el modo de vida que lleva y del que intenta apartarse. Vive al lado de Irene pero con un apartamento de separación, y esta puerta será metáfora de la que les separen, por mucho que ella salga al vestíbulo a tomar un poco el aire y a desahogarse. La misma metáfora del ascensor que se cierra con ellos a cada lado. Carey Mulligan, que también está en racha tras papeles como los de Wall Street: Money Never Sleeps o El Gran Gatsby, demuestra estar a la altura como mujer indefensa y carente de cariño. Verla en pantalla competir en los planos con Gosling es una maravilla. Y si seguimos con los secundarios, destacar a Bryan Cranston (Argo, Breacking Dad), en uno de sus mejores papeles aquí de mentor envejecido, con su cojera a cuestas y proyectando sus sueños incumplidos en este conductor protagonista. También vemos a Ron Perlman (Hellboy), Chistina Hendricks (Mad Men) o Albert Brooks, con lo que el nivel interpretativo queda bastante bien parado en esta categoría.

En definitiva, Drive es una lección de cine de acción. Una pequeña joya contemporánea y un ejercicio de estilo visual y narrativo, tanto en las persecuciones y peleas como en los diálogos y planos, resulta sorprendente hasta en su final, poco convencional y para nada malogrado, quizás algo difuso, pero que deja buen sabor de boca.

Enlace al Blue-Ray de la película en Amazon.es

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: Los silencios y el uso de la cámara lenta. Los personajes genialmente descritos y las secuencias de acción, dosificadas e inesperadas. El ritmo y la trama.

Lo Peor: Las escenas más violentas

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Sí, sobre todo a aquellos que les gusta Tarantino.

Películas similares: Jack Reacher, Payback, Reservoir Dogs, Taxi Driver,

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0780504/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Behemoth – Scott Westerfeld

Reseñado por Bitterblink

Behemoth - Scott Westerfeld

Behemoth – Scott Westerfeld

Scott Westerfeld está de moda últimamente con su serie de novelas juveniles de la saga Traición y ahora se ha publicado en castellano su saga Leviathan cuyo primer libro reseñé el año pasado (ver inventario de reseñas Leviatán).

Behemoth es el segundo libro de la saga y supongo que en función de las ventas del primer libro han decidido traducir tanto este libro como el siguiente de la saga. Para leerlo, puesto que es una continuación directa del primero, aconsejo haber leído el primero de la saga. Aunque sea un libro de corte juvenil estoy seguro de que todos los aficionados a la ciencia ficción ligera y al steampunk disfrutarán del primer y de este libro sin duda alguna.

Vamos al lío. Alek y su reducido séquito siguen a bordo del Leviathan, sirviendo como mecánicos de los motores Clanker que añadieron al Darwinista Leviathan. Su situación empeora ligeramente cuando a raíz de un ataque de un par de barcos acorazados alemanes en el mediterráneo. Durante la batalla la presencia de una torre de señales inusual lleva al maestro Klopp a deducir que se trata de un arma eléctrica denominada cañón Tesla (en honor al célebre inventor) y deciden invertir los motores para evitar ser destruídos en contra de las órdenes recibidas por los oficiales británicos. Este motín salva el Leviathan pero acaba con Alek herido y con sus compañeros bajo vigilancia o directamente retenidos.

Constantinopla es un crisol de culturas y conspiraciones en el que los Darwinistas y los Clanker intentan conseguir la alianza del sultán. Así es como Deryn a su vez se ven envuelta en un incidente al adentrarse en Constantinopla con la doctora. Los rebeldes atacan a los darwinistas y al os guardias del sultán.

Tras este incidente y la entrada de Austro-Hungría en la guerra del lado alemán, los antiguos aliados Clanker se convierten en prisioneros dentro de la Leviatán. Esto lleva a un audaz escape por parte de los Clanker que abandonan la Leviatán para adentrarse en las calles de Constantinopla.

Así es como Alek se infiltra en la resistencia contra el sultán formado por una serie de nacionalidades y culturas con sus respectivos Caminantes guardianes. Así es como aparece una exótica chica que por primera vez hace estremecerse en corazón de Alek.

A su vez Deryn se ve envuelta en una misión secreta orientada a elminar la red antykraken que defiende el estrecho que debería atravesar Behemoth, una nueva forma de bestia que es capaz de eliminar cualquier barco. Finalmente Deryn se ve perdida por las calles de Constantinopla y termina encontrando a Alek y a los rebeldes. Solo luchando conjuntamente conseguirán salvarse y salvar a la Leviatán.

Bueno, me ha encantado. Me he vuelto a quedar sin palabras. Tras un primer libro estupendo este segundo libro ha conseguido de nuevo sorprenderme. Es un gran libro, incluso mejor que su precuela.

La acción y la imaginación de los sucesos que se narra son realmente extraordinarios. Mantiene su relación con la historia real hasta cierto punto pero con las obvias modificaciones de un libro de este tipo. Me encanta también que el autor aclare de nuevo estas diferencias al final del libro para aquellos que conocen la historia real.

Me ha gustado lo que los personajes ganan en madurez en este libro. Poco a poco Alek deja de hacer tonterías para convertirse en un líder maduro por el que sus hombres darían la vida y Deryn demuestra que es una soldado hecha y derecha que realmente es un personaje femenino con muchísima fuerza. Que no es un «soldado con tetas» sino que es una chica, enamorada de Alek y de su nave, la Leviatán.

Me encanta la fina ironía del triángulo amoroso que se perfila en el libro. En el cual Alek intenta atraer a la joven y Deryn (haciendo de chico) intenta repelerla y ¿por quién creéis que se prenda la chica?. Perfecto, brillante.

Quizá el final es un poco triste pero no es malo ni mucho menos manteniendo hasta el final la emoción del libro.

Por ahora es el mejor libro de esta saga. Muy recomendable para regalar a cualquier adolescente. Me encantó.

Calificación: Muy Bueno

Lo Mejor: Acción y aventura con imaginación desbordante y con una parte de base histórica que narra la parte más exótica y poco conocida de la primera guerra mundial.

Lo Peor: Quizá esperaba más de la relación de Alek y Derin pero seguro que en el tercer libro lo vemos.

Lo Releería: Seguro que este verano lo haré, es un emocionante y divertido libro de aventuras.

Lo Recomiendo: Si, a todos los que hayan leído el primero, no os decepcionará, probablemente sea mejor incluso que el primero.

Link al libro en Amazon.es

Behemoth, de Scott Westerfeld (parte II de la trilogía Leviathan)

Otros libros que podrían gustarte

TimeRiders – Alex Scarrow Un grupo de policias del tiempo intentando evitar el apocalipsis

La máquina del tiempo – HG Wells El clásico del Steampunk, con un curioso trasfondo social

Las naves del tiempo – Stephen Baxter La continuación autorizada de La Máquina del tiempo, primera novela donde aparece un Acorazado de tierra como los de esta saga que reseño.

Bitterblink

Bonustrack: Book trailer de Behemoth

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Película – Wall•E (Revisión)

Wall·E Pixar poster

Reseñado por 0017

Enlace al Blue-Ray en Amazon.es

Ficha técnica

Año: 2008

Director: Andrew Stanton (Bichos, Buscando a Nemo)

Guión: Andrew Stanton, Pete Docter, Jim Reardon

Música: Thomas Newman

Sonido: Ben Burtt

Fotografía: Jeremy Lasky, Danielle Feinberg

Reparto (voces)

  • Ben Burtt
  • Elissa Knight
  • Jeff Garlin
  • Fred Willard
  • Sigourney Weaver

Tengo predilección por Pixar/Disney, no hay más que comprobar mi histórico de reseñas publicadas. Sobre todo en el caso de Pixar, que sorprende la velocidad de crucero con la que fabrican obras maestras año tras año. Ocurre con la película que tengo enfrente, que se convirtió en clásico instantáneo. Wall·E (Batallón de Limpieza), estrenada en 2008 , nominada a seis Óscar (y consiguiendo el de Mejor Película de animación), alcanzó unas cotas tales de excelencia que está considerada por muchos la mejor obra de Pixar (con Up, Ratatouille, Toy Story, Monstruos y Nemo rondando cerca). Pero es que cuando catalogo a esta cinta como imprescindible, lo que realmente hace es superar esta calificación para pasar a jugar en otra liga, la de las obras maestras cumbres de una categoría artística, en este caso el cine. No es baladí el compararla con Chaplin, Buster Keaton o 2001, una odisea en el espacio, con una primera parte que es puro cine mudo en un planeta desolado y vacío. Increíblemente arriesgada esta propuesta de cine experimental que, sin embargo, cuenta y emociona más en media hora sin palabras, que en cincuenta años de cine hablado sin parar. Para luego pasar a una segunda parte que no tiene nada que ver con la anterior, rápida y trepidante, rompiendo el ritmo por completo. Al final de su escaso metraje (no llega a los 100 minutos), tenemos la sensación de que ha pasado mucho más tiempo por la gran cantidad de cosas que nos han contado, y no podemos evitar tener una sonrisa de oreja a oreja por el buen sabor que deja.

El planteamiento del argumento tiene ecos del de la última reseña que he hecho, Oblivion, pero es obvio que el género y el público al que va dirigida, así como el resultado, difieren bastante. En esta ocasión estamos en el año 2800, y tenemos al planeta tierra convertido en un gigantesco vertedero de basura como consecuencia de la acción del ser humano siete siglos antes. El último habitante es un robot diseñado para recoger y ordenar toda esta cantidad de desperdicios, que es a su vez el último de un ejército de robots de los que ya no queda ninguno más en activo. Wall·E, que así se llama nuestro protagonista, se pasa el día compactando residuos, categorizando cacharros, y viendo por las noches escenas del musical Hello Dolly!, añorando la compañía de otro ser con el que compartir sus momentos de soledad. Un día, aterriza una nave espacial de la que emerge EVA, otro robot más moderno y resplandeciente que tiene una misión específica para realizar. El rastreo que realiza por todo el planeta hace que ignore a nuestro protagonista, pero es obvio que Wall·E siente desde el principio curiosidad y fascinación por EVA a partes iguales. El enternecedor robot acabará ganándose la amistad de EVA, aunque cuando ésta descubra uno de los objetos más curiosos que Wall·E ha recogido y categorizado, su misión habrá llegado a un punto sin retorno y entrará en una suerte de hibernación en stand-by, para desgracia de la historia de amor que estábamos presenciando. La nave en la que llegó volverá a por ella, y Wall·E no se resignará y la seguirá en su viaje interestelar, comenzando entonces una aventura totalmente distinta en la que averiguaremos la historia de la humanidad en estos setecientos años, y en cuyo devenir de acontecimientos nuestros robóticos protagonistas tendrán un papel esencial.

Con este planteamiento tan simple en un primer momento, Andrew Stanton supera con creces sus anteriores aportaciones en Pixar como director o guionista, para deleitarnos con una historia enternecedora como pocas. Su capacidad para tocar la fibra sensible del espectador no se había visto en años, si buscamos fuera de la empresa de animación creada por John Lasseter. Con Wall·E se trasciende por fin el género infantil (si alguien tenía dudas de ello tras Toy Story), para entrar de lleno en la animación “seria”. Como ya he dicho, tiene una primera parte arriesgada y experimental, sin casi ningún diálogo salvo los sonidos robóticos. Los efectos de sonido, que nos recuerdan a los de los protagonistas mecánicos de la saga Star Wars, son brillantes y ayudan a dar ese toque romántico y gracioso a la historia de amor. Todo un ejemplo de virtuosismo cinéfilo, que nos remite al cine mudo de inicios del siglo XX, a Chaplin y a Búster Keaton. Sólo estos dos maestros eran capaces de conmover y provocar una sonrisa a partes iguales sin emitir una palabra.

Cuando parecía que no nos podía sorprender más, llegando a un punto de delicadeza de no retorno, la cinta da un giro inesperado y nos lleva a la ciencia ficción más clásica (sin perder ni un ápice de ternura), para aportarnos una visión crítica de lo que puede ser las últimas consecuencias para la humanidad de un consumismo desaforado y sin límites, con una tecnología que nos separe más que nunca del resto de humanos, aunque estemos sentados codo con codo. Todo ello a golpe de guión, sin sobrar ni un solo minuto del metraje. Una delicia.

Básicamente Wall·E es una declaración de principios de Pixar, una contraposición de opuestos manifestado en los dos robots. La ciencia más vanguardista frente al clasicismo tecnológico, el pasado nostálgico frente al futuro innovador, walkman analógico frente al digital  iPod. El que ambos protagonistas se den la mano hace que todas estas antagonías no sean excluyentes sino complementarias, y que el desarrollo científico no renuncie al placer de la creación artística tradicional. Nuestro robotito protagonista es la salvaguardia de los sentimientos humanos en la tierra, pero a su vez precisa de la ayuda del robot femenino moderno para garantizar la subsistencia del planeta.

Por todo esto y por muchas más razones, esta maravilla se antoja imprescindible como joya cinéfila de los últimos años. Hay que agradecer a Stanton y el resto del equipo creativo de Pixar el haber creado un personaje tan carismático como este protagonista, mezcla de ET y del Número 5 de Cortocircuito, con una capacidad extrema de emocionar únicamente con la mirada. Es una conjugación perfecta de cine y poesía visualmente plasmada de manera magistral en imágenes y sonido. Un punto y aparte fundacional de lo que se puede conseguir si juntamos las últimas técnicas de animación con historias de siempre, lo que ha contado el cine desde sus inicios.

Calificación: Imprescindible

Lo Mejor: Unas cotas cinematográficas difícilmente alcanzables por el resto de competidores.

Lo Peor: Un metraje que hace que nos sepa a poco.

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Sí, como todo Pixar, para niños y para mayores; todos disfrutarán viéndola.

Enlace al Blue-Ray en Amazon.es

Películas similares: E.T. (El Extraterrestre); 2001, Una Odisea del Espacio; Up; Buscando a Nemo; El Chico (Charles Chaplin);

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0910970/combined

Tráiler en You Tube:

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Película – Oblivion

Oblivion-poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2013
Director: Joseph Kosinski (Tron Legacy)
Guión: Joseph Kosinski, William Monahan, Michael Arndt, Karl Gajdusek
Basado en la novela gráfica de Joseph Kosinski
Música: M83
Fotografía: Claudio Miranda
Reparto

  • Tom Cruise
  • Olga Kurilenko
  • Morgan Freeman
  • Andrea Riseborough
  • Nicola Coster-Waldau

Oblivion es un término anglosajón que viene a significar “olvido”. Conviene tener esto en mente mientras se ve esta película puesto que todo tendrá más sentido al término de la misma, donde las interpretaciones y reflexiones encajarán como las piezas de un puzzle para darle un sentido global a la obra. Efectivamente, es una cinta sobre el olvido y el recuerdo, y nuestras ansias de trascender lo rutinario para perpetuarse en la memoria individual y colectiva. En este caso, el material del que se ha sacado el concepto inicial de Oblivion es de una novela gráfica de su director, Joseph Kosinski.

Nuevamente tenemos a Tom Cruise en uno de esos papeles que le encantan y que tan bien saber llevar adelante, porque le permite ser el rostro visible de una gran superproducción y cohesionar todo el conjunto a golpe de liderazgo basado en la interpretación de la mayoría del metraje, el rodaje personalizado de las escenas de riesgo y la cesión de parte del protagonismo a secundarios solventes (firmemente establecidos como Freeman o recientemente iniciados como Kurilenko o Risenborough). Al igual que ocurrió en Jack Reacher, su sola presencia atrae a público a las salas e impregna su sello y su carisma personalizado a la cinta.

Estamos en el año 2077. Sesenta años después de una invasión galáctica de una raza alienígena, la humanidad ha ganado la guerra pero a costa de devastar con armas nucleares el planeta tierra. Todos los habitantes se han ido a colonizar la luna de Saturno, y los últimos recursos naturales están siendo extraídos por alta tecnología antes de abandonar definitivamente el planeta. Jack Harper es un técnico reparador de drones, unos centinelas robóticos equipados con armamento avanzado que protegen y evitan el boicot de la operación por los últimos alienígenas derrotados tras la guerra. Jack se dedica a patrullar el planeta en soledad, ayudado por su compañera de equipo de trabajo y también pareja, Victoria. Ambos con la memoria borrada por cuestiones de seguridad, Vic le asesora e informa desde la torre de control en las alturas en la que viven, mientras reciben órdenes e instrucciones del contacto que tienen en el centro de control espacial de la misión. Con suerte, les quedan pocas semanas para acabar la tarea que han recibido y poder marcharse a Saturno con el resto de la humanidad. Aunque Vic está emocionada con la idea de emprender una nueva vida, Jack tendrá no obstante algunas dudas sobre el abandono del planeta, agravadas por sueños recurrentes con una mujer en una época anterior a que él naciera, antes de la devastación terráquea, en medio de la antigua civilización humana. Con la cantidad de tiempo que pasa solo recorriendo el planeta, añorando épocas pasadas y con un refugio secreto en mitad de un paisaje idílico, en el que va recopilando todos los vestigios de la antigua civilización que puede recoger, la tranquilidad de Jack se verá alterada por la llegada de una cápsula espacial con humanos hibernados, entre ellos la misteriosa mujer con la que sueña recurrentemente. Este descubrimiento provocará una serie de acontecimientos que harán a Jack replantearse sus convicciones y sus sentimientos, poniendo en sus manos el destino último de la civilización y del planeta.

Con Oblivion tenemos una interesante aportación al género de la ciencia ficción en el cine. Bebiendo de una gran mayoría de conceptos ya tratados, el resultado es novedoso y nos deja una nueva visión de un futuro apocalíptico y del destino de nuestra civilización. Tenemos la idea conceptual del hombre solitario deambulando con un arma por los últimos vestigios de la civilización (El Planeta de los Simios), y enfrentándose a misteriosas criaturas (Soy Leyenda, El último hombre vivo); sueños extraños acerca de un pasado y con mujeres misteriosas que, aparentemente, nunca han existido (Desafío Total); el último técnico que tiene la misión de reparar tecnología en un entorno devastado mientras va recopilando trastos pertenecientes a anteriores épocas, símbolos de una cultura que ya no volverá, capaz de apreciar la belleza de un vegetal que sobrevive en un inhóspito territorio (Wall-E); una humanidad que se ha visto en la necesidad de emigrar y colonizar otros mundos (Blade Runner y su fundacional “Sueñan los androides con ovejas eléctricas”); supervivientes que han conseguido superar el cataclismo nuclear y malviven escondidos en catacumbas (La máquina del tiempo)…

Como se puede ver, la lista de fuentes de ciencia ficción de las que bebe esta cinta es muy amplia. Un mérito a mi modo de ver, es que a pesar de todo, no resulta repetitiva. En ningún momento explica algo que ya se haya abordado con anterioridad. Se adentra en nuevos terrenos filosóficos, y nos da una nueva visión de las preocupaciones humanas que siempre existirán estemos en la época que sea.

Otro mérito que veo es el presentar un buen e hilvanado argumento. Con menos escenas de acción de las que podríamos haber pensado que tendría la cinta, el metraje se toma su tiempo para ir al grano y provocar el desenlace. Digamos que dura más el planteamiento y el nudo. En algunos momentos estamos solos con el personaje de Cruise, observamos el paisaje con él (magnífica labor de fotografía y de diseño de producción) y somos testigos silenciosos de su devenir por las ruinas de un planeta otrora suntuoso. Los momentos reflexivos le ganan la partida a la acción continua. Y, en un determinado punto, cuando el público se pregunta por donde irá la resolución de la cinta, se produce una sorpresa de guión muy agradable por inesperada que lleva el argumento por otros derroteros y es ahí cuando el término Oblivion adquiere el sentido de “olvido” del que hablaba en mi primer párrafo.

Quizás el mayor fallo sea precisamente el que Kosinski, (al igual que en Tron Legacy) no sea capaz de rematar la conclusión de la cinta en un tiempo (y tempo) adecuado. Ha preferido decantarse en el último tramo por un final convencional pero que peca de excesiva tranquilidad. Si en Minority Report teníamos una trama que avanzaba continuamente a golpe de persecución, aquí tenemos una cierta lentitud que recorre el metraje y con la que se ha tomado su tiempo en presentarnos al dúo protagonista (antes de que se convirtiera en trío con las implicaciones emocionales que presenta). Toda una metáfora sobre la vida en pareja y nuestra compatibilidad con las personas con las que compartimos la vida, donde a veces un equipo eficiente (según una frase sacada de la película) no resulta la mejor unión sentimental.

En esta ocasión, a pesar de los minutos que Cruise acapara en pantalla (a diferencia de Jack Reacher), deja algo más de protagonismo a las secundarias, tanto Olga Kurilenko como Andrea Riseborough, para su lucimiento personal. Ambas brillan con luz propia aunque el papel de ex-chica Bond sea más convencional por especializarse en «chicas guerreras»; mientras que el papel de Riseborough crea más desosiego por hacer que planee la desconfianza y su interés por abandonar el planeta, por encima de la relación que mantiene con Cruise. Morgan Freeman se muestra menos y quizá su personaje esté más desaprovechado, dado que podría haberse prodigado algo más en pantalla.

En definitiva, película entretenida y bastante agradable de ver. Mejor que la adapación de Cruise/Spielberg de «La Guerra de los Mundos«, aunque por debajo del nivel de la excelente «Minority Report«; con muchas aportaciones al género aunque no resulte obra maestra imprescindible del mismo, puesto que como simple obra del séptimo arte le falta algo más de garra en su ritmo (siempre el ritmo… la clave fundamental para mí en cualquier película). Sin embargo, las implicaciones argumentales y temáticas que deja al salir de la sala para que las reposemos un par de días son tan importantes que por eso merece que recomiende el verla.

Calificación: Entretenida
Lo Mejor: El argumento y sus vueltas de tuerca.
Lo Peor: Caer en el convencionalismo.
La vería de nuevo: Sí
La Recomiendo: Para los amantes de la ciencia ficción que deseen ver una nueva vuelta de tuerca al género. Para el público en general, no disgustará pero en algún momento puede aburrir y/o hacer que decaiga en el interés.
Películas similares: Desafío Total (edición Schwarzeneger); Desafío Total (edición Farrell); El Planeta De Los Simios; Wall·E; Minority Report; Soy Leyenda; El último hombre… vivo; La Guerra de los Mundos; Blade Runner; La Máquina del Tiempo
Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1483013/combined
Tráiler en You Tube (español):

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Película – Un amor entre dos mundos

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Juan Solanas

Guión: Juan Solanas

Música: Benoit Charest

Fotografía: Pierre Gill

Reparto

  • Jim Sturgess
  • Kirsten Dunst
  • Timothy Spall
  • Neil Napier

Estrenada hace un par de meses en las carteleras españolas, Un amor entre dos mundos (Upside Down en el original) es una producción canadiense del director argentino Juan Solanas, con un reparto basado en rostros internacionales para garantizar la afluencia de público. Se trata de una cinta que cuenta con un cautivador punto de partida y una idea original para diferenciarse del resto de taquillazos actuales, pero acaba siendo poco satisfactorio en su resultado final.

El argumento es el siguiente: estamos en un particular universo donde existen dos planetas que orbitan juntos, uno justo encima del otro. Cada uno con su propia gravedad, existen unas reglas físicas que se cumplen como resultado de esta particular situación. Como por ejemplo, la materia perteneciente a cada planeta se verá atraída por su propia gravedad, incluyendo personas, edificios, fauna y flora. Estos dos planetas dan lugar a dos mundos diferentes, uno arriba y otro abajo, con sus propios habitantes que tienen prohibido el contacto entre ellos, salvo en determinadas zonas de unión, como en un edificio construido con el fin de unir los dos planetas y realizar tareas de investigación común. La consecuencia de la separación de estos dos mundos es que en el planeta de arriba tenemos a una sociedad próspera y rica, mientras que el mundo de abajo es un sitio lúgubre, menos avanzado y con la gente luchando por malvivir.

En este entorno es donde tenemos a Adam, un niño del planeta inferior que conoce a Eden, una niña del mundo de arriba y se hacen amigos. Ambos empiezan una relación prohibida que continúa con el paso de los años, donde sus furtivos y amorosos encuentros tendrán lugar en zonas elevadas donde los dos planetas se acercan casi hasta tocarse. Un día, las policías fronterizas de los dos mundos les descubren, y las consecuencias de su actitud prohibida supondrán la separación de la pareja. De esta manera, pasarán los años en sus respectivos mundos sin que ninguno tenga más noticias del otro. Pero Adam está demasiado enamorado como para olvidar a su platónico amor, y traza un plan para infiltrarse en el mundo de arriba. Con la ayuda de una sustancia de su invención que tiene las características de la gravedad de los dos mundos, se hará pasar por un habitante del mundo opuesto al suyo para encontrar a Eden, ayudarla a recordar sus sentimientos, y continuar una relación prohibida e imposible a la vez que se hacen todo tipo de cabriolas físicas, sociales y argumentales para que triunfe el amor verdadero por encima de las normas establecidas.

La verdad es que hay que reconocer un esfuerzo por el planteamiento tan original que supone esta película. No ya por la historia de amor imposible con tintes shakesperianos en sí, más bien por la vuelta de tuerca argumental y el reto visual que resulta por llevarla a cabo y hacerla realidad. Es decir, que a nivel visual y conceptual la película triunfa. Un planteamiento tan inverosímil como que exista un mundo paralelo en un plano opuesto al nuestro, con sus habitantes y su sociedad prohibiendo la interacción recíproca, se plasma en imágenes hermosas y metafóricas, donde funciona el juego de perspectivas contrapuestas y planos fotográficos de paisajes y personajes dados la vuelta. En el tema artístico y de diseño de producción la propuesta de Solanas ya se anota varios tantos. Esta premisa argumental permite tanto escenas románticas de gran calado (parece que a Kirsten Dunst le van los besos en posiciones que desafían la ley de la gravedad) como momentos de aventura y persecuciones por las alturas (o bajuras, según se mire). Como en toda historia en la que el protagonista se cuela en sitios que no debe, con un tiempo límite para entrar y salir, tenemos tensión y emoción que le da un toque trepidante a la cinta.

Sin embargo, y a pesar de estos logros, la cinta hace aguas en cuanto le aplicamos algo de lógica al argumento. No se trata de ser incrédulos con una historia que es más bien una fábula de fantasía, un cuento de hadas moderno. En un primer acercamiento, bien haremos en creernos sin rechistar lo que nos proponen. El problema surge según avanza el metraje, con esos fallos de guión y de continuidad en el planteamiento que nos han explicado al principio. Hay momentos de interacción entre los dos mundos opuestos que están cogidos por los pelos, incursiones del protagonista y otros habitantes del mundo de abajo en el mundo de arriba (y viceversa) que no tienen sentido o que deberían estar mejor explicadas, y eso al final, hace que la calidad fílmica se resienta. Pero lo que es más grave, durante toda la película orbita la idea de que no tiene nada relevante que contarnos. Asistimos a situaciones de amor y desamor, para que luego vuelva a triunfar el amor y nuevamente fracase. El ritmo de la trama se resiente con este trasunto de Romeo y Julieta, de los que sabemos que no deben estar juntos y que sin embargo ignoran continuamente las convenciones sociales, políticas e incluso cosmológicas.

Por otro lado, también hay una fallida lectura social acerca de las diferencias económicas entre zonas ricas y zonas pobres, pero incluso en este capítulo resulta infantil la lección que nos quieren inculcar. Es decir, que los dos mundos están separados y no existe apenas contacto, pero uno es más rico que el otro porque se explotan de manera egoísta los recursos naturales sin destinar nada de los beneficios. La pobreza, la marginación, (parece que hasta incluso el frío), son consecuencia de que en el mundo de arriba sean todos prósperos. Abajo son más pobres, su aspecto es más desaliñado pero son felices;  y el que la estética (como los coches patrulla, la represión policial) sea más parecida a la de la Alemania del Este supongo que no es culpa de nadie de abajo.

Todo esto da como resultado una película que funciona y se mueve mejor en el plano visual que en el argumental o ideológico.  Un planteamiento brillante, con buena factura técnica e interpretaciones correctas, que se va desinflando poco a poco, perdiendo fuelle conforme pasa el metraje y resultando decepcionante en su tramo final. Una pena, porque a pesar de varios aciertos, la cinta de Juan Solanas podría haber dado para bastante más.

Calificación: Entre pasable y entretenida

Lo Mejor: La idea, la fotografía, los hallazgos visuales. Su historia cargada de poesía.

Lo Peor: Que la poesía se va convirtiendo en prosa sin darse cuenta y acaba lastrando el resultado final hacia la mediocridad, haciendo pesado el argumento. 

La vería de nuevo: Es posible, para ver si la doy una nueva oportunidad con una nueva calificación o no.

La Recomiendo: Para ir al cine en pareja, pues es una historia de amor algo almibarada, aunque también la recomiendo para aquellos amantes de la ciencia ficción de fantasía.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1374992/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Diamante de Sangre (Revisión)

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2006

Director: Edward Zwick (Leyendas de Pasión, El Último Samurai, Resistencia, Amor y Otras Drogas)

Guión: Charles Leavitt

Música: James Newton Howard

Fotografía: Eduardo Serra

Reparto

  • Leonardo DiCaprio
  • Jennifer Connelly
  • Djimon Hounsou
  • Arnold Vosloo
  • Michael Sheen

Diamante de Sangre es una película de 2006 dirigida por Edward Zwick, director de Leyendas de Pasión y El Último Samurai. He querido escogerla como objeto de revisión dado que pasó semi inadvertida en su día y no es considerada por la mayoría de la crítica como una gran obra. Sin embargo, creo que es una pequeña joya del cine de aventuras ambientada en África con mensaje de denuncia humanitaria que no cae en sermones baratos, y que hizo que en su día Leonardo DiCaprio demostrara su carisma como actor para despegarse de la etiqueta de chico guapo que sólo presta su cara bonita en el taquillazo del momento. Fue con esta cinta y con algunos títulos de la época con los que maduró a nivel interpretativo, dándonos títulos de tanta calidad como Atrápame si puedes, Infiltrados, Shutter Island o la sobresaliente Origen.

Edward Zwick estaba en estado de gracia cuando rodó esta cinta. Ya había demostrado su capacidad de trabajo con ídolos multitudinarios de Hollywood en Leyendas de Pasión y El Último Samurai. En la primera, teníamos un vehículo para el lucimiento de Brad Pitt, en una película diseñada específicamente para provocar histeria en el público femenino. En la segunda, intentó profundizar en el mensaje y la trama con un Tom Cruise algo más guerrero de lo habitual, pero resultó excesivamente densa en el metraje y no fue difícil que acabara cayendo en el olvido. Sin embargo, dio en la diana cuando se decidió a dirigir y producir Diamante de Sangre. Supo superar los defectos de sus títulos anteriores para realizar una cinta de aventuras eminentemente divertida, ambientada en el peligroso y conflictivo África contemporáneo y con una denuncia social subyacente que hace que se tome en serio más que a otros títulos de evasión que pudieran parecer más mundanos y superficiales. La película optó a cinco premios Óscar en la ceremonia de 2007, incluyendo nominaciones al mejor actor y mejor actor secundario, pero no fructificó en ningún galardón.

La historia está ambientada en 1999, durante la década con el conflicto bélico que asoló Sierra Leona. El protagonista es Salomon, un pescador de una aldea que vive con su mujer y sus tres hijos, hasta que un día las fuerzas rebeldes atacan la aldea y masacran a sus habitantes. Su mujer consigue escapar con sus hijas, él es capturado y forzado a trabajar en las minas de diamantes, y su hijo es reclutado como parte de las terribles milicias infantiles, un ejército de niños soldados a los que les lavan el cerebro para cometer las mayores atrocidades en nombre de la rebelión. Por casualidad, Salomon descubre un diamante gigantesco, uno de esos que se ven raras veces y que le pueden cambiar la vida a su poseedor, y tras esconderlo, consigue escapar de los campos de trabajo forzados. Su camino se cruzará con el de Danny Archer, un buscavidas nacido en Rhodesia y antiguo militar del ejército sudafricano, que se dedica al tráfico de armas y diamantes como medio para salir algún día del continente africano y empezar una nueva vida. Por supuesto, cuando Archer se entere del descubrimiento del diamante de Solomon, intentará por todos los medios asociarse con él y buscarlo en las montañas de Sierra Leona. El caos producido cuando la capital, Freetown, sea tomada por las fuerzas rebeldes, les permitirá emprender la búsqueda; y la ayuda que recibirán de Maddy Bowen, una reportera de guerra americana que busca escribir el artículo definitivo sobre la catástrofe humanitaria en África, será clave para abrirse camino en medio de un país asolado por la guerra y el saqueo de los recursos naturales. Los humanitarios motivos que mueven a Maddy chocarán con la falta de escrúpulos de Archer por enriquecerse y con la obsesión de Solomon de encontrar a su familia. La mezcla de semejante conflicto de intereses desembocará en una búsqueda épica a través de un país desolado y peligroso. Pero incluso en este mundo apartado de Dios, donde la violencia más descarnada campa a sus anchas, todos aprenderán algo del resto, aunque sea la dificultad para dejar un continente donde hasta la tierra es de color rojizo, como metáfora de toda la sangre que se ha derramado a lo largo de su historia.

De esta película me gustan las aspiraciones con las que se mueve. Zwick ha realizado una cinta de aventuras con la acción dosificada y justa, nada de fantasmadas rodadas a golpe de presupuesto. El personaje de DiCaprio está muy bien perfilado, un ex-mercenario del ejército sudafricano que engaña más de lo que al principio parece. Uno puede pensar en un primer momento que interpretará el típico papel de norteamericano sobrado y vacilón, que al final se lleva a la chica y que está por encima del bien y del mal. Pero mientras va avanzando el metraje se nos va desvelando parte de su pasado y de sus motivaciones. Su actitud sigue siendo igual de cínica, sólo que ahora ya sabemos que tiene las mismas razones que el resto de la gente de color para considerarse africano, por haber nacido, crecido y luchado en el continente, mientras era apartado de su familia a temprana edad. Tiene los clichés típicos del anti-héroe egoista, para acabar redimiéndose al final y ser entronizado dentro de la categoría de la épica moderna (su foto en el reportaje de Maddy). Lo que digo, aquí DiCaprio empezaba ya a dar muestras de madurez confirmándose como uno de los grandes del sector, adecuado para cualquier tipo de papel.

La elección de Djimon Hounsou para el papel de Salomon también fue muy acertada puesto que borda el papel de pescador chabolista africano. Sus momentos de desesperación y rabia por todo lo que le han hecho a él y a su familia son totalmente creíbles. Nos transmite el drama diario de millones de familias africanas que se ven abocadas a emigrar por la conflictividad de sus países. El trío protagonista se completa con Jennifer Connelly, una actriz que cada vez que aparece en una cinta eleva la categoría actoral con su sola presencia, demostrando que el Óscar que ganó por Una Mente Maravillosa no fue casualidad. A uno le hace añorar más papeles suyos en el Hollywood actual, dado que la frescura que demuestra aquí como periodista nos hace preguntar porqué no cuentan con ella más directores para otros trabajos.

Como no podía ser de otra manera, estando rodada en África, en ocasiones la dirección de fotografía se centra en los preciosistas y variados paisajes que ofrece el continente, estando al nivel de Memorias de África. Hacía años que no veíamos una película donde pudiéramos decir que  se ha plasmado la belleza de África como en ninguna otra. La naturaleza en su esplendor, como contraposición a los momentos de crueldad que vivimos en las escenas de acción. La banda sonora con toques étnicos ayuda a la inmersión en los escenarios, la historia y la idiosincrasia de aquellos pueblos.

Todo ello da como resultado una película que se mueve perfectamente entre el género de aventuras y el cine con mensaje. En ningún momento da lecciones de moralidad ni es ingenua con el tema que trata. Sabemos que vivimos en un mundo con desigualdades, y muchas de éstas se sustentan con nuestro modo de vivir. Se denuncia el tema de los diamantes de sangre, aquéllos que financian conflictos  y que hace que se perpetúen los abismos que median entre el primer y el tercer mundo. Pero en ningún momento apela al buenrollismo ingenuo del espectador. Se buscan culpables, y como siempre, hay un malvado y avaricioso empresario occidental al que echarle la culpa. Pero no deja de insistir en que los países africanos tienen muchos culpables africanos en todos los estamentos, siendo el indígena de a pie el que acaba sufriendo todas las desigualdades del sistema. Y por muchos reportajes que se escriban en las revistas más glamorosas y concienciadas de occidente, poco se puede hacer desde la otra parte del mundo para cambiar un sistema que está corrupto desde sus mismos cimientos, si el cambio no empieza desde ellos mismos.

En definitiva, una cinta más que digna que pasó desapercibida en su estreno (o inmediatamente después de él) pero que merece rescatarse para disfrutarla un par de horas. Mucho mejor opción y mejor rodada que la mayoría de películas que inundan la cartelera, su trasfondo le da un aire de seriedad que hace que el espectador tenga motivos para la reflexión. Como dice un personaje: “no hay hombres buenos y malos, son los actos los que los definen”.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: La factura con que está rodada. Es solvente, es ágil, y el ritmo de la cinta no decae en ningún momento. Es la aventura en su estado más puro (con permiso del dr Jones), y la trama está sabiamente distribuida a lo largo de los acontecimientos que se van presentando.

Lo Peor: Que hay otros títulos peores que pasan menos inadvertidos que estas pequeñas maravillas del cine.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí, es una buena mezcla de cine de evasión con denuncia social.

Si quieres comprar el DVD (junto con otras 2 películas: Red de mentiras e Infiltrados)

Red de mentiras + Diamante de sangre + infiltrados [DVD]

Películas similares: La Reina de África, Memorias de África, Hotel Rwuanda, Amar Peligrosamente, El jardinero Fiel, El último Rey de Escocia, Tras el Corazón Verde, La Joya del Nilo

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0450259/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – La Noche más Oscura (Zero Dark Thirty)

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Kathryn Bigelow

Guión: Mark Boal

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Greig Fraser

Reparto

  • Jessica Chastain
  • Jason Clarke
  • Joel Edgerton
  • Taylor Kinney
  • Kyle Chandler
  • Mark Strong
  • Edgar Ramirez
  • Jennifer Ehle
  • Chris Pratt
  • James Gandolfini

Con esta reseña pongo punto y final a mi particular análisis de las cintas más oscarizables de 2012, haciendo un repaso a (casi) todas aquellas que estaban nominadas al Óscar a mejor película. Aunque ya hace unas semanas de la gala y sabemos que Zero Dark Thirty no se llevó más que un premio de las categorías menores  (mejor sonido), sí que era una de las favoritas y, tras el visionado de la película, hay que reconocerla su nivel y calidad, junto con la valentía del tema tratado.

El mundo que dejó los atentados del 11 de septiembre cambió en muchos aspectos y trajo muchas cosas nuevas. A nivel cinematográfico, que es lo que nos atañe aquí, se creó un nuevo subgénero a partir de dichos acontecimientos: el thriller de acción o espionaje ambientado en oriente medio. Kathryn Bigelow no es profana en el tema tras triunfar en los Óscars de hace tres años con En Tierra Hostil, dejando de ser conocida únicamente como la ex-mujer de James Cameron para convertirse en la primera mujer en ganar un Óscar a la mejor dirección. Pero es que más reciente tenemos el ejemplo de Argo, arrasando en los premios de la Academia de este año. Y si echamos un poco la vista atrás, podemos recordar títulos como Tres reyes, Syriana, Red de Mentiras, o la decepcionante Green Zone: Distrito protegido.

Precisamente Zero Dark Thirty tiene todo lo que le falta (o sobra) a la cinta de Paul Greengrass. Es más reposada, con un mejor uso de la cámara (no tan mareante como la manía de Greengrass de rodar en plan cámara en mano estilo amateur), e incluso hasta la selección del género es más adecuada que en Green Zone. Es decir, las dos cuentan lo mismo en esencia (la injerencia –por no decir invasión- de los USA en Oriente Próximo, como medio de buscar responsables y tomar represalias tras los atentados del 11S). Sin embargo, lo que en Green Zone era un confuso thriller de acción con dosis de espionaje en Oriente Medio, (un pseudo Bourne por tierras árabes), en Bigelow es una cinta de espionaje con toques de acción ambientado en los mismos lugares, sólo que más afortunado en el mensaje y en las formas.

El título hace referencia al momento más oscuro de la noche del 2 de mayo de 2011 (treinta minutos pasada la medianoche), en la que capturaron en Pakistán a Osama Bin Laden, el responsable de los fatídicos atentados del 11 de septiembre. Todo ello como metáfora de la oscuridad con que se gestan las operaciones más secretas y encubiertas de la CIA, en este caso contra el terrorismo internacional.

La película se inicia con la pantalla en negro mientras se oyen los gritos angustiados de las primeras llamadas de socorro tras los atentados de 2001. Acto seguido pasamos a 2003, donde se nos muestra a Maya, una joven agente de la CIA a su llegada a Pakistán dispuesta a hacerse cargo de las investigaciones resultantes de los interrogatorios a prisioneros. Todo ello con el único objetivo de descubrir el paradero de Osama Bin Laden, el hombre más buscado del mundo y responsable del mayor atentado de la historia USA. A lo largo de los años vemos una crónica centrada en la protagonista y basada en los hechos reales según los informes desclasificados de la investigación que culminó con la citada operación encubierta de la captura del terrorista, operación que está reflejada en la última parte de la cinta. Desde los primeros interrogatorios más o menos crueles en campos de prisioneros de la CIA, hasta los seguimientos, las escuchas, y las dudas gubernamentales sobre si realmente las pistas que siguen son las correctas o no. De la misma manera que vemos como el personaje de Maya va cambiando con el paso de los años, con su evolución personal: su reticencia inicial (e implícita, dado que no dice nada pero se la nota incómoda) a las torturas, y cómo se va tornando en fijación casi enfermiza con el paso de los años y los ataques y atentados (algunos de los cuales sufre en persona).

Bigelow logra una película inteligente que puede llegar a incomodar a los estamentos gubernamentales americanos, por entrar en el mundo de los recovecos más inconfesables de los servicios secretos americanos. Si en Argo la visión era más idílica, donde los agentes secretos no disparan a nadie y sólo se idea una operación secreta ante la ira de los fundamentalistas musulmanes y como defensa para los desafortunados funcionarios diplomáticos americanos, aquí tenemos la visión opuesta: torturas, juego sucio, el asalto a una fortaleza sin tener la certeza de los habitantes, etc. Todo ello como justificación de los atentados sufridos y por venir (durante el metraje vemos como suceden el resto de atentados reales que vinieron después del 11S: Londres, Islamabad, …).

He leído críticas en el sentido de que es una película bastante objetiva, dado que te muestra los hechos narrados sin involucrarse mucho emocionalmente, para que luego nosotros saquemos precisamente nuestras propias conclusiones, de ahí su valentía y capacidad de autocrítica americana. No estoy de acuerdo. Desde luego que la película no escatima en puyas hacia los métodos y las organizaciones, pero desde luego que el discurso es light. Las escenas de las torturas en nigún momento llegan a incomodar, porque sabemos (o por lo menos me imagino) que se pueden hacer cosas peores que poner una toalla en la cabeza de un prisionero y echarle un cubo de agua encima para que tenga la sensación de que se ahogue. Sufrí más por DiCaprio (y los dedos de sus manos) en Red de Mentiras que aquí. Como he dicho en el párrafo anterior, la visión es menos idílica que en Argo, pero Bigelow se cuida de que no nos olvidemos de las razones de porqué Bin Laden era el más buscado de la década. Evolucionamos con el personaje de Maya, vemos las noticias a la vez que ella, nos sobresaltamos con los intentos de atentados que sufre, nos enfurecemos con las altas esferas que no quieren arriesgarse en una operación encubierta (hay un personaje en una escena que dice que invadieron Irak con más porcentaje de certeza de la presencia de armas de destrucción masiva). No hay que meter tanta caña a los estamentos gubernamentales, a fin de cuentas, estamos en la era Obama, donde el demócrata presidente USA actual es más humanitario que la administración Bush. Vamos, que recomiendo ver esta película con la distancia crítica suficiente habitual en el cine americano (igual que dije en la reseña de Argo: hay que saber separar el grano crítico de la paja propagandística).

Una vez tengamos claro el sesgo en el que se mueve la película, sí que podremos disfrutar de las concesiones que hace Bigelow en aras de la objetividad de la trama, con detalles como los niños asustados en el asalto final, o algún detalle de los interrogados en el que se nos muestra su humanidad al disfrutar de un cigarrillo con la cara amoratada de los golpes. Así como también podremos disfrutar de las interpretaciones de Jessica Chastain y el resto del reparto (Kyle Chandler, que parece que se apunta a todo, tras La Trama y Argo, repitiendo papeles parecidos; el siempre reconfortante Mark Strong; Jason Clarke y su sorprendente transformación de agente de interrogatorios a oficinista con corbata en la CIA).

Como conclusión, destacar el alto nivel de Zero Dark Thirty frente a otros títulos del mismo género lo que da idea de su grandeza, con una trama que no se hace pesada, y que va avanzando lenta pero inexorablemente hacia un final que ya conocemos, pero que no por ello se hace menos interesante. Le pasa lo que a Argo (siendo ésta menos valiente y más convencional, y por ello la razón por la que se ha llevado el Óscar), que engancha poco a poco hasta que al final tenemos un clímax álgido y no muy previsible aunque sea conocido de antemano. Y aunque sea light en su tono, no deja de estar rodada con maestría, enganchando en su planteamiento, sorprendiendo en su nudo y aleccionándonos en su desenlace.

Calificación: Entre buena y muy buena

Lo Mejor: El ritmo de la trama, la protagonista y el resto del reparto. La objetividad con la que (en ocasiones) realza la historia.

Lo Peor: La crítica hacia las operaciones encubiertas de la CIA se ha quedado en un mero rapapolvo que hará que haya gente que no sepa ver más allá de un discurso proamericano. A veces la distancia objetiva con la que Bigelow cuenta la historia es en ocasiones engañosa y un poco manipuladora.

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Bastante recomendable, por el tema que trata, como por lo entretenida que resulta.

Películas similares: En tierra hostil [Blu-ray], Green Zone: Distrito protegido [Blu-ray], Argo, Black Hawk Derribado [Blu-ray], Syriana [Blu-ray], Red De Mentiras [Blu-ray], Tres Reyes [Blu-ray], United 93 [Blu-ray]

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1790885/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – La trama (Broken City)

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Reseñado por 0017
Ficha técnica
Año: 2013
Director: Allen Hughes (El Libro de Eli)
Guión: Brian Tucker
Música: Atticus Ross, Leopold Ross, Claudia Sarne
Reparto

  •   Mark Wahlberg
  •   Russell Crowe
  •   Catherine Z. Jones
  •   Jeffrey Wright
  •   Kyle Chandler

La reseña de esta semana va a versar sobre un ejemplo de propuesta fílmica fallida, a pesar de contar con buenos ingredientes de partida. Se trata de La Trama, película que, gracias a la lucidez del traductor español, comparte título con la última cinta que rodó Hitchcock (de ahí que se señale entre paréntesis el título original, como si fuera necesario diferenciarlas), pero que no es más que un despropósito narrativo que desaprovecha un buen punto de partida argumental y un reparto artístico más que notable, de lo mejor del cine actual, mostrando la dificultad de la profesión de realizador cinematográfico, en la que no cualquiera vale para hacer una buena obra contando con un buen material.

Mark Walhberg ha sido el impulsor de esta cinta, reservándose labores de producción, y tanteando a Michael Fassbender como protagonista para un papel que finalmente ha acabado interpretando el primero, demostrando el buen olfato artístico del segundo al rechazarlo.

El argumento va de lo siguiente: un policía es arrestado y juzgado por la muerte de un pandillero en la ciudad de Nueva York. Desde el inicio vemos al alcalde de la ciudad simpatizar con él, quien lo ve como un héroe. Al contrario que el jefe de policía, que le considera poco adecuado para defender la ley. Resulta absuelto del crimen que se le imputa, pero a cambio debe dejar el cuerpo. Unos años después, vemos al protagonista en el negocio que tuvo que montar tras dejar su trabajo, una agencia de detectives en horas bajas. Su salvación puede ser una llamada del alcalde, que se enfrenta a su reelección y le ofrece un sustancioso y bien remunerado trabajo para salir del bache. Tendrá que vigilar a la mujer del alcalde, que le está siendo infiel, y aportar datos sobre su engaño que le servirán para relanzar su carrera electoral. La trama se irá complicando con giros de guión sorprendentes en los que se mezclarán asesinatos, corrupción urbanística en la ciudad de Nueva York, ambiciones desmedidas y lealtades rotas.

La verdad es que en un principio este argumento podría resultar ameno y llevadero. La película así lo es desde un punto de vista inicial. Sin embargo, este buen punto de partida se acaba malogrando por un desarrollo de guión pésimo y de escasa maestría. Es un género que ya hemos visto innumerables ocasiones, el cine negro de larga tradición en Hollywood (del cual la última representación algo más afortunada fue la ya reseñada en el blog Jack Reacher). Es decir, historia de detectives privados ex-policías, con mujer fatal y asesinato erróneamente incriminatorio. Entre medias, la relación del protagonista con su novia aspirante a actriz y su drama familiar, un pasado alcohólico, corrupción urbanística en la carrera electoral, velados escándalos homosexuales, oscuros intereses y la ciudad de Nueva York pocas veces vista de manera tan insulsa.

Todos estos ingredientes, bien mezclados con un reparto tan potente como el que se presenta, podría haber dado lugar a una buena película de intriga sin muchas aspiraciones. Russell Crowe hace lo que puede y su presencia es reconfortante cada vez que aparece en pantalla, haciéndonos olvidar que una vez fue gladiador o comandante de una embarcación, para aparentar en cada fotograma que se ha dedicado a la política desde siempre. Catherine Z. Jones, como femme fatale es bastante solvente y nos hace desear más minutos suyos en pantalla, contrapeso perfecto del resto del reparto femenino (la joven secretaria de la agencia de detectives). Incluso el propio Mark Wahlberg está en su papel habitual de tipo duro sin sobresalir mucho ni hacer demasiados aspavientos.

A pesar de todos estos esfuerzos interpretativos, el resultado final no puede ser más decepcionante. El fallo subyacente de la cinta es el guión, con una trama que prometía algo más desde el título. El argumento presentado está torpemente desarrollado, con un guión incoherente que desperdicia el mencionado reparto. Ante nosotros se van desarrollando conflictos que no tienen mucho sentido ni encajan del todo las piezas del puzzle. Los personajes interactúan entre ellos sin respetar la lógica interna planteada desde un principio en la película. Por ejemplo, la relación más que tensa entre el jefe de policía y su ex-empleado, quienes desde el principio vemos que no se tienen simpatías mutuas, a mitad de metraje da un giro completo, siendo el protagonista invitando a contemplar e interactuar en la escena de un crimen, estableciéndose una relación de confianza mutua que no tiene mucho sentido. O la relación idílica que lleva con su novia a lo largo de los años, para terminar en una atónita discusión en una fiesta ante las sospechas de infidelidad.

Podría contar más ejemplos si me acordara de más incoherencias de guión, pero la verdad es que tras salir del cine la sensación que deja es la de haber visto una historia bastante vacua torpemente desarrollada, reflejo de una película sin personalidad propia ni alma, ni escenas, situaciones o personajes a recordar en ulteriores momentos. Intenta tratar temas tales como las luchas de poder en las altas esferas gubernamentales, la hipocresía de la clase política al enfrentarse a las corruptelas de diversa clase, pero acaba en una escena final que lo único que hace es soltarnos una lección moral tremendamente sonrojante y pueril. Sólo se salva el rato que uno pasa en el cine distraído intentando atar cabos sueltos y darle coherencia al guión.

Calificación: Pasable, mala
Lo Mejor: Russell Crowe y su solvencia interpretativa, junto al resto del reparto. Alguna escena suelta, como el momento de embriaguez del protagonista.
Lo Peor: Que hace aguas por todos los sitios.
La vería de nuevo: No
La Recomiendo: No, la verdad es que es una película del montón, hay mejores opciones en las que gastar el tiempo y el dinero.
Películas similares: Jack Reacher, Chinatown

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1235522/
Tráiler en You Tube (español):

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Post especial – Resumen Gala Premios Óscar 2012

oscar2013

Por 0017

Esta semana la voy a dedicar a comentar los premios de la Academia de Hollywood que se han entregado el pasado domingo, 24 de febrero. Para ello, como habréis podido comprobar, he ido haciendo un seguimiento de las películas más oscarizables durante estas últimas semanas, reseñando aquellas con más opciones de llevarse la dorada y preciada estatuilla que representa al codiciado tío Óscar sobre una bobina de cine. Al final del post tenéis un listado completo de los ganadores de este año.

El irreverente creador de Padre de Familia y Ted, Seth McFarlane fue el conductor de una gala que ha sido una de las más repartidas de los últimos años, sin un dominador aplastante aunque sí ha tenido un perdedor claro: Lincoln, de Steven Spielberg. El llamado rey Midas de la industria ha sufrido uno de esos varapalos que recibe de vez en cuando por parte de la Academia, estando nominado a 12 premios y recibiendo solo 2 (el más que cantado y merecido premio al mejor actor para Daniel Day-Lewis, y el de dirección artística). Es normal si tenemos en cuenta que en años anteriores ha arrasado con otras cintas, con lo que se refleja el ánimo de ecuanimidad de los votantes. Y eso que es el prototipo de película querida por los académicos, a saber: una gran historia biográfica, sobre una gran figura patriótica americana, larga, compleja y con muchos matices. Pero es que este año había dura competencia.

La que se ha podido decir que ha sido la triunfadora ha sido Argo, de Ben Affleck, que ya venía cosechando grandes resultados en los Globos de Oro y los Bafta, entre otros. Affleck, que no es un novato a la hora de ganar la estatuilla (affleck y argo oscarsu guión de El indomable Will Hunting le dio el máximo galardón junto a Matt Damon hace quince años), se suma a la lista de actores encumbrados que se pasan a las tareas de dirección sorprendiendo y agradando a partes iguales (Robert Redford, Clint Eastwood, George Clooney). La película era mi favorita inesperada para ganar, porque de todas las nominadas, es la que proporciona mayor disfrute durante su visionado, que es lo que le pides al fin y al cabo a una película. Luego también tiene mensaje, no muy profundo como el resto de nominadas, pero cala mejor si se disfruta la trama. Además, la historia es también muy americana y propagandística (¿qué mejor historia para contar en pantalla grande que uno de los mayores éxitos de la CIA recién desclasificado, donde los buenos se imponen a los malos sin pegar un tiro?). De hecho, y si la comparamos junto con La noche más oscura (Zero Dark Thirty, otra perdedora, que optaba a cinco galardones y sólo se llevó el de mejor sonido), parece que ha sido la ceremonia que más ha celebrado las operaciones encubiertas de la CIA de los últimos años, en una suerte de propaganda a las políticas de Barack Obama. Y precisamente, en un momento sin precedentes en la historia de los Oscar, el ganador fue anunciado por la primera dama, Michelle Obama, desde la mismísima Casa Blanca. Toda una declaración institucional de intenciones. De esta manera, junto a la mejor película, Argo se ha llevado el Óscar al mejor montaje y al mejor guión adaptado, partiendo de siete nominaciones iniciales. No está mal para Affleck, que había sido ignorado en la nominación al mejor director (suelen ir acompañadas normalmente ambos premios).

El o1361767709_extras_albumes_0tro gran triunfador de la noche fue Ang Lee, quien con La vida de Pi se llevó cuatro estatuillas (partiendo de once nominaciones), entre ellas la de mejor director, fotografía (no es para menos, ya comenté en mi reseña que hay momentos de la cinta tremendamente bellos y pictóricos), banda sonora y efectos especiales. Tercer Óscar para Lee, tras el que ganó con Brokeback Mountain y Tigre y Dragón. Desde luego que cada película que rueda no se parece en nada a la anterior, y con La Vida de Pi lo que tenemos es una fábula poética y casi mística sobre la búsqueda de nuestro significado vital (Bitterblink lo dejó claro cuando hizo la reseña del libro, escrito por Yann Martel).

Ya he comentado que el premio al mejor actor fue para Daniel Day-Lewis y su Lincoln, otr1361769056_extras_albumes_0o con tres estatuillas en su vitrina (Mi pie izquierdo y There Will Be Blood fueron los anteriores), con chiste sobre Meryl Streep y el filme La Dama de Hierro incluido. La mejor actriz fue Jennifer Lawrence, digna representante de la gran sorpresa en las nominaciones, El lado bueno de las cosas. Una nada habitual comedia romántica y difícil de etiquetar, estaba nominada para todos los premios gordos: mejor película, director, guión, actores y actrices principales y de reparto, montaje… Ocho nominaciones que, evidentemente no prosperaron frente al nivelazo que mostraban los competidores (y eso que estaba Robert De Niro al acecho del premio al mejor actor secundario), pero que repitieron el guión de los globos de oro y permitieron a la joven Lawrence (22 añitos) subir a recoger su flamante estatuilla, no sin ofrecer uno de los momentos de la noche, el traspiés que sufrió en la escaleras camino del escenario. Afortunadamente, sin mayores consecuencias.

El otro gran momento de la noche lo ofreció Anne Hathaway, al encender la imaginación y los comentarios de las redes sociales con la delantera de su vestido, el comentario que hizo al respecto y el largo discurso que hizo al recoger el premio a la mejor actriz de reparto por Los Miserables. 1361763329_extras_albumes_1Cumplió todos los pronósticos y su papel de Fantine, sobrecogedor y desgarrador en el plano musical e interpretativo obtuvo recompensa. Justo premio a una película que mostró minutos antes un número musical con todo el elenco al completo que hizo ponerse en pie al auditorio, demostrando que las canciones eran el punto fuerte de la cinta, en un homenaje al género musical en el cine (Catherine Z. Jones con su fantástica interpretación de Velma Kelly de años atrás en Chicago, y Jennifer Hudson en Dreamgirls fueron otras de las películas homenajeadas). En el resto de categorías, partía con ocho nominaciones para acabar obteniendo sólo tres premios (maquillaje y mezcla de sonido fueron los otros dos), incluyendo el Óscar que no pudo ser para el español Paco Plaza por el mejor vestuario, y que se acabó llevando la también cinta de época Anna Karenina.

El Óscar al mejor actor de reparto fue para Chris Waltz y su papel de dentista cazarecompensas teutón por Django Desencadenado. Galardón muy justo y más si tenemos en cuenta los pesos pesados con los que se batía el cobre, a saber: Alan Arkin, De Niro, Tommy Lee jones y Phillip Seymour Hoffman. Aunque la película no era de mis favoritas, hay que reconocerle el nivel interpretado en la cinta. Más injusto me parece el Óscar al mejor guión original que se ha llevado Tarantino, por una película en mi opinión insulsa y lenta. Demasiado reconocimiento para el enfant terrible de la industria.

Un reconocimiento totalmente merecido que sí tuvo una de las franquicias más longevas de la historia del cine, la de las películas de James Bond. Halle Berry presentó un homenaje en video a los 50 años de las películas del agente 007, y Shirley Bassey puso su voz atronadora rememorando el tema de Goldfinger, llevándose otra de las grandes ovaciones de la noche. Y aunque no se consiguió reunir a todos los intérpretes del personaje juntos como se rumoreaba en un principio, ni la película que conmemora el aniversario de manera dignísima fue nominada para alguna categoría de las relevantes, Skyfall acabó llevándose el Óscar a la mejor canción, que interpretó Adele momentos después. Premios a los que parece estar siempre relegada dicha franquicia, dado que también se llevó el premio a los mejores efectos sonoros, Óscar compartido con Zero Dark Thirty. Un hecho, el del empate en el premio, que sólo se había repetido en seis ocasiones con anterioridad. Un buen bagaje el que se lleva una de las mejores películas de la franquicia, que augura larga vida en pantalla grande al célebre agente secreto.

El premio a la mejor película de habla no inglesa fue para Amor, de Michael Haneke, otro Óscar que estaba más que cantado si consideramos que tenía cinco nominaciones y que también optaba a la mejor película, director, actriz y guión original. El que se llevara el premio no fue más que justicia poética. Mejor documental fue para Searching for Sugar Man. Y la mejor película de animación fue para Brave. Pixar competía contra Disney en un duelo fraticida frente a Rompe Ralph!, para acabar llevándose el premio por la historia de la inconformista pricensa escocesa (el Óscar lo recogió en falda escocesa el codirector Mark Andrews). Para que todo quedara en casa, el Óscar al mejor corto de animación se lo llevó Paperman, la joya en blanco y negro de Disney que precede a la ya mencionada Rompe Ralph!, quitándole el premio a la mismísima Maggie Simpson en otra belleza artística y de gran delicadeza (The Longest Daycare), cualidades que suelen identificarse siempre con la pequeña de la familia Simpson.

Y éstas han sido las cintas premiadas por la industria USA de la fábrica de sueños en 2012. Ahora sólo queda disfrutar de un 2013 de cine, para volver a vernos en la gala del año que viene, en 2014. Nos vemos en los cines!

Pd: Como Bonus Track, os dejo el póster que han usado como reclamo de este año, conmemorando todas las películas que han  recibido el Óscar de años anteriores. ¿Cuántas podéis reconocer? Sencillamente genial:

Cartel-Oscar-2013

PD2: Dejo a continuación un listado completo con los ganadores de los premios, a modo de lista exhaustiva.

Mejor película
Argo

Mejor director
Ang Lee por La vida de pi

Mejor actriz
Jennifer Lawrence por El lado bueno de las cosas

Mejor actor
Daniel Day-Lewis por Lincoln

Mejor actriz de reparto
Anne Hathaway por Les Misérables

Mejor actor de reparto
Christoph Waltz por Django Desecandenado

Mejor guión original
Quentin Tarantino por Django Desencadenado

Mejor guión adaptado
Chris Terrio por Argo

Mejor película animada
Brave

Mejor película extranjera
Amour de Austria

Mejor fotografía
Claudio Miranda por La vida de Pi

Mejor banda sonora
Mychael Danna por La vida de Pi

Mejor canción
«Skyfall», de Skyfall, escrita por Paul Epworth y Adele, e interpetrada por Adele

Mejor montaje
William Goldenberg por Argo

Mejor diseño de producción
Rick Carter y Jim Erickson por Lincoln

Mejor diseño de vestuario
Jacqueline Durran por Anna Karenina

Mejores efectos visuales
Bill Westenhofer, Guillaume Rocheron, Erik-Jan De Boer y Donald R. Elliott por La vida de Pi

Mejor maquillaje y peinados
Lisa Westcott y Julie Dartnell por Les Misérables

Mejor sonido
Andy Nelson, Mark Paterson y Simon Hayes por Les misérables

Mejor edición de sonido
Per Hallberg y Karen Baker Landers por Skyfall
Paul N.J. Ottosson por Zero Dark Thirty

Mejor documental
Searching for Sugar Man

Mejor cortometraje
Curfew

Mejor cortometraje animado
Paperman

Mejor cortometraje documental
Inocente

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Departamento Q. Expediente 64 – Jussi Adler-Olsen

Expediente_64 Reseñado por Malosa.

Una vez más y ya van cuatro, el danés me ha ganado de nuevo. Me sorprendió con su primera entrega, me lo confirmó con la segunda, me siguió entusiasmando con la tercera y en esta cuarta lo ha conseguido: se ha convertido en mi escritor favorito de novela negra en la actualidad. ¡¡Casi nada!!
Independientemente de que me encante Adler-Olsen, objetivamente tengo que decir que esta es una historia fantástica. Y que a pesar de ser una cuarta entrega de una misma saga no se resiente ni pierde su frescura y buen hacer original. Y basta ya de tantas alabanzas porque voy a perder totalmente la credibilidad 🙂

Sinopsis 

El libro comienza en 1985, en una fiesta de alta sociedad en la que encontramos a Nete Hermansen con su marido. Allí se cruza inesperadamente con Curt Wad, individuo que forma parte de un pasado de la vida de Nete que ella creía haber olvidado. Ante los dolorosos recuerdos Nete decide vengarse de los que arruinaron su vida antaño y le sometieron a abusos y vejaciones.
Paralelamente volvemos al presente, en el año 2010, en el que Carl Mørk y su equipo del departamento Q se encuentran investigando varias antiguas desapariciones  simultáneas. Todas parecen relacionarse con el médico Curt Wad, que además es el dirigente de un partido político de tendencias fascistas.
Adicionalmente, vemos que nuestro protagonista favorito, Carl Mørk, tiene que lidiar con un inquietante descubrimiento sobre su ayudante Rose. Aparte de que sus suspicacias a propósito de su extraño colaborador de origen árabe, Assad, no hacen más que aumentar. Sin contar con las nuevas pistas que surgen de su antiguo caso de la pistola clavadora y que no hacen más que salpicarle...

Opinión personal

Creo que parte del éxito de esta nueva entrega del departamento Q reside en la temática y el argumento escogidos. La novela centra su historia en torno a  Sprogø, un pequeño islote danés en el que se alzó una especie de cárcel-psiquiátrico entre 1923 y 1961. Allí estuvieron encerradas varias mujeres (unas 500 aproximadamente), consideradas oficialmente peligrosas o enfermas. Pero en realidad no lo eran, siendo el objetivo del encierro evitar la  “propagación de material genético indeseado”. En Sprogø acabaron enfermas mentales, mujeres promiscuas o prostitutas. Y allí recibieron castigos inhumanos que iban desde el aislamiento hasta la esterilización forzada.

Adler-Olsen ha sabido contar una historia basada en hechos reales y cuya existencia desconocían hasta los propios daneses, mezclándola con una novela de investigación policial muy bien llevada. Ha logrado denunciar algunos temas escabrosos de la historia de europa (como son la eugenesia y la obsesión con la pureza de raza) a través de unos personajes carismáticos, ya queridos por el lector y que se caracterizan por su normalidad. Mørk y su equipo no son héroes, son muy humanos.

Además de esta historia de base ganadora, son también sus personajes los que entusiasmarán al lector: el gruñón Carl Mørk, lleno de defectos pero de buen corazón en el fondo. El extraño Assad, cuyas intervenciones y modo de hablar suponen carcajada directa. Y la temperamental Rose, secretaria que hace lo que le da la gana pero fundamental en el equilibrio del departamento. La combinación de ellos es el alma de los libros de Adler-Olsen y son los personajes los que consiguen que, al menos a mí, me fascinen sus historias.

Otra cosa que hace muy bien el danés es lograr no saturarnos con una saga de la que lleva 4 libros escritos en los que las variaciones son mínimas. Pero yo no siento que se esté repitiendo y creo que lo consigue porque no nos lo cuenta todo de sus protagonistas. De Mørk sabemos ya bastante, pero el misterio y lo poco que se vislumbra aún tanto de Assad como de Rose hace que queramos más. Mucho más.
Esto me parece de una habilidad máxima y por ejemplo no lo ha logrado su homóloga en el género y zona geográfica, Camilla Läckberg. A mí la saga de la sueca me aburre ya bastante y sin embargo no me ocurre lo mismo con la del danés.

Hablar también de lo bien que lleva el autor el ritmo de sus historias, siendo capaz de desplegar una investigación policial detallada sin aburrir en ningún momento al lector. Dosificando los momentos descriptivos con los chascarrillos de los protagonistas y creando perfectamente el clima para los puntos álgidos de tensión, acumulados sobre todo al final. Logrando combinar a la perfección 3 historias alrededor de los mismos personajes pero contadas en 3 momentos históricos distintos y uniendo todos los cabos sueltos en ese final adrenalítico, en el que incluye además sorpresas.
Remarcar también que sus historias no requieren de un nivel de exigencia máximo en el lector, lo que no implica que sean simples o poco consistentes. Adler-Olsen sabe presentar su historia y sus intervinientes de modo fácil, claro y estructurado. El lector es capaz de seguir el argumento con facilidad y no necesitará releer páginas para enterarse bien del asunto.

Por sacar alguna pega a este libro, decir que he echado de menos más interacción cómica entre Assad y Mørk. En anteriores libros me desternillaba de risa con sus diálogos cada 2×3. En este libro también me he reído, pero menos que en los anteriores. Quizá su temática es más seria y esto también ha influido en el carácter de los personajes.
También creo que se le da poco peso a Rose en cuanto a trabajo de campo se refiere. Participa en la investigación pero siempre desde la retaguardia y creo que está pidiendo a gritos un poco más de protagonismo directo. Al final de esta historia parece que despunta en este sentido. ¿Lo mantendrá el danés en la siguiente?

Fantástica historia. Lectura adictiva. Impecable investigación policial. Humor asegurado. Sorpresa final. Ritmo adecuado. No sé qué más decir para que vayáis derechos a la librería a comprarlo. Pero hacedme caso: la saga al completo es reomendable. Empezad por el primero, La mujer que arañaba las paredes. Lo disfrutaréis más en este orden.

Por qué decidí leerlo: Reconozco que estaba leyendo otro libro cuando ví que acababan de publicar una nueva entrega de Adler-Olsen y su departamento Q. Y no lo dudé un momento: dejé el otro libro, me compré Expediente 64 y aquí está mi reseña, 5 días después.

Lo mejor: La historia de la isla de Sprogø, desconocida para casi todo el mundo. Carl Mørk y sus salidas. Las confusiones con el lenguaje de Assad. La dosificación del ritmo y el suspense. La sorpresa final.

Lo peor: Hay muy poco que no me guste de esta novela. Sólo destacaría la pérdida de humor en comparación con las anteriores o la falta de implicación directa de Rose.

¿Volvería a leerlo?: Sí, me encanta esta saga. Pero por orden de preferencia me releería el primero de la serie.

¿Lo recomendaría?: SÍ, en mayúsculas, acentuado y con los ojos cerrados. Para cualquier tipo de lector. Y aún más lo disfrutarán los amantes de la novela negra y los que gusten de la temática relacionada con el fascismo, segunda guerra mundial, etc.

Otros libros del estilo que podrían gustarte:

Departamento Q: Los chicos que cayeron en la trampa (Jussi Adler-Olsen)
Departamento Q: El mensaje que llegó en una botella (Jussi Adler-Olsen)
Linda, como en el asesinato de Linda (Leif G.W. Persson)
El verano de los juguetes muertos (Toni Hill)

Malosa

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