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Película – Monstruos University

Monstruos University Poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2013

Director: Dan Scanlon (Cars)

Guión: Robert L. Baird, Daniel Gerson, Dan Scanlon

Pete Docter, Andrew Stanton

Música: Randy Newman

Reparto (voces en el original)

  • John Goodman
  • Billy Crystal
  • Steve Buscemi
  • Helen Mirren
  • Alfred Molina

Sí, ya sé que corro el riesgo de repetirme con una nueva reseña de una cinta de Pixar, pero es que no he podido resistirme al último estreno de la productora con el mejor ratio actual de obras maestras por película estrenada de los últimos tiempos. En esta ocasión el planteamiento ha sido el retomar los personajes presentados hace diez años y darles una nueva vuelta de tuerca, haciendo una precuela sobre los años universitarios de nuestros monstruos favoritos. De esta manera sabremos más acerca de lo que estudiaron para llegar a ser asustadores profesionales de niños, y cómo se forjó la amistad -inicialmente fallida- de la pareja protagonista de Monstruos S.A.

Mike Wazowski es un pequeño y joven monstruo bastante incomprendido entre sus compañeros del colegio cuando en una visita a la factoría de gritos descubre que su verdadera vocación es ser asustador, un profesional del susto que sabe cómo meterles miedo en sus habitaciones para obtener la energía procedente de los gritos de los niños. Para ello se necesitan muchos años de estudios superiores y su empeño no cejará hasta que sea admitido en la Monstruos University, la Universidad más prestigiosa en estas enseñanzas. Es de esta manera como le seguimos en su primer año de carrera en el que conoce a James Sullivan, un monstruo procedente de una reconocida familia de asustadores que tiene el beneplácito y la admiración del resto de profesores y alumnos por este hecho. La facilidad con que Sullivan hará amigos e ingrese en el exclusivo sistema de castas y fraternidades de la universidad chocará con la dificultad de Mike para integrarse y ser reconocido en estas jerarquías, y el esfuerzo que realizará cada uno para estudiar y poder aprobar los exámenes será inversamente proporcional a estos factores. Estos hechos harán que su relación inicial sea tirante, y el orgullo de ambos chocará el día de los exámenes parciales, donde un malentendido provocará la expulsión de ambos de sus estudios por parte de la estricta decana de la  universidad. Este jarro de agua fría y desilusión para Mike hará que se junte con la fraternidad más desfavorecida y marginada del campus en una intentona desesperada por ser readmitido en la carrera, y le obligará a llevarse bien con Sullivan para sacar lo mejor de ambos e intentar demostrar que ambos son capaces de ser los mejores asustadores que la universidad haya conocido nunca. En el camino se forjará una amistad que perdurará a lo largo de los años…

Cuando se rinde al nivel al que Pixar nos tiene acostumbrados acaba pasando esto. Es decir, parece que si no hacen una obra maestra del estilo de Wall·E o Up, los comentarios generales es que han pinchado y hay recelo acerca de si han llegado al cambio de ciclo. Es lo que se dice acerca de Cars, considerada una obra menor, más dirigida a hacer caja con el merchandising entre el público infantil, y cuestionada la necesidad de hacer una segunda parte cambiando el tono desde una historia de carreras en el entorno de la América profunda hacia una aventura de espionaje internacional. Con Monstruos pasa lo mismo, mis compañeros de blog salieron del cine pensando que esta precuela no llegaba al nivel de la primera parte. En parte porque le faltaba el personaje de la niña, que era lo que le sumaba puntos y le daba el toque enternecedor con el que se salió Monstruos S.A. Es evidente que dicho personaje no tenía mucho sentido de volver a aparecer tal y como se cerró la primera entrega, con lo que las líneas argumentales tenían que ir sí o sí por los derroteros de contar la historia en sus inicios.

La verdad es que quizás con esta entrega se ha perdido la capacidad de sorpresa arriesgada que tuvo la primera parte. Esa capacidad de sacarse una historia tan buena de la manga a partir de la idea de los miedos infantiles de los -en teoría ficticios- monstruos que salen del armario por las noches, que nos muestra todo un mundo paralelo al nuestro construido sobre la industria del susto. Se puede aducir que, si John Lasseter fue capaz de rizar el rizo y dar una nueva vuelta de tuerca sobre el mundo oculto de los juguetes no sólo una, si no dos veces, en las secuelas de Toy Story (cada una mejor que la anterior, echando nuevas capas de complejidad dramática en cada entrega), aquí Scalon debería hacer lo mismo, y de hecho se lo exigimos.  En mi opinión, puede ser cierto que no llega al nivel de excelencia de la primera entrega, pero tampoco se debería menospreciar esta precuela. Lo cierto es que ya podrían el resto de cintas infantiles llegar a este nivel de animación. Las peores cintas de Pixar compiten de tú a tú con las mejores películas de la competencia, no hay más que ver el próximo estreno de la secuela de “Gru, mi villano favorito”. Una cinta con la que me lo pasé muy bien y disfruté de lo lindo, pero francamente, me lo he pasado mejor con Monstruos University por diversas razones. La primera y fundamental es la marca Disney. Desde el primer momento en que vemos en pantalla el logotipo de la productora, ese castillo de Disneyland, sabemos que estamos ante un producto marca de la casa, tenemos claro lo que nos vamos a encontrar y podemos estar seguros de que los niños a los que llevemos a ver este cine se lo van a pasar en grande sin preocuparnos de que vean contenido inapropiado. Me temo que Shreck es muy buena, por ejemplo, pero no puedo decir lo mismo de ella.

La segunda razón acerca de la bondad de esta precuela es que estuve todo el rato con una sonrisa de oreja a oreja. Desde que ves en pantalla a ese monstruito verde y con un solo ojo en una excursión infantil del colegio en el inicio de la historia ya te hace gracia todo lo que cuenta. Toda la película está plagada de gags visuales y bromas recurrentes sobre el mundo de los monstruos, y su paralelismo con el mundo de los humanos, desarrollando ese planteamiento inicial de la primera parte. En esta ocasión se mueve en torno a la comedia universitaria y tenemos malvados decanos, fiestas de hermandades y el habitual grupo de empollones inadaptados intentando llevarse el gato al agua en las competiciones extraescolares. Es aquí donde Pixar desarrolla su habitual ingenio y humor, explayándose en unos secundarios tronchantes que no desperdician ninguna escena para hacer esbozar una sonrisa al espectador, cualquier momento les sirve como excusa.

Como tercer factor a favor de Monstruos University tenemos que el ritmo de la trama avanza sin resultar excesivamente pesado. No tenemos una escena clímax como la persecución de las puertas en la primera parte, pero lo que nos brindan ahora (qué mejor momento para saber si un monstruo es capaz de asustar, que un campamento infantil al lado de un lago por la noche) tampoco está tan mal. Tal como señalaba mi compañera Malosa, quizás la resolución del argumento sea de lo más convencional y forzado, y puede ser ése uno de los factores por los que se salga del cine con un sabor agridulce pensando que quizás esta continuación era bastante prescindible. En mi opinión, puede ser que sí, pero a mí me gusta esta diversión que funciona sin grandes aspiraciones porque vas a tiro hecho al cine. No supone mucho riesgo el retomar a unos personajes a los que ya teníamos cariño de antemano, y el nivel de complejidad no es el típico de las grandes obras, pero aún así da resultado esta cinta para pasar un buen rato.

Una cinta que nos viene a decir que todo lo que nos propongamos, lo haremos. Un mensaje que quizás peca de exceso de optimismo dados los tiempos que corren pero necesario en mi opinión, mientras va desarrollando una historia que habla de los extraños compañeros de cama que hace la verdadera y profunda amistad, y de los miedos que podemos tener al fracaso de la vida real, verdaderas razones que nos pueden dar más miedo cuando crecemos que la puerta de un armario por la noche. Por todo esto, aunque no vamos a ver una historia al mismo nivel que otras anteriores de Pixar, sí que recomiendo para disfrutar un par de horas mejor que otras opciones.

Calificación: Buena

Lo Mejor: Retomar estos graciosos personajillos. Algunos gags de la cinta que son auténticos puntazos.

Lo Peor: Su poca capacidad de arriesgar.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí.

Películas similares: Monstruos S.A, La revancha de los novatos,

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1453405/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – El Gran Gatsby

el-gran-gatsby-poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2013

Director: Baz Luhrmann (Romeo & Julieta de William Shakespeare, Moulin Rouge, Australia)

Guión: Baz Lurhmann, Craig Pearce

Basado en el libro de Francis Scott Fitzgerald

Música: Craig Armstrong

Fotografía: Simon Duggan

Reparto

  • Leonardo DiCaprio
  • Tobey Maguire
  • Carey Mulligan
  • Joel Edgerton
  • Elisabeth Debicki
  • Jason Clarke

Cuando un director como Baz Lurhmann se hace cargo de un proyecto, podemos esperar todo un festival de excesos visuales y artísticos. Si este proyecto se trata de una de las obras magnas de la literatura  norteamericana del siglo XX, sobre los excesos de una clase social y el inicio de una nueva era, podemos pensar si nos hará olvidar todas las versiones cinematográficas anteriores rodadas hasta la fecha. Yo personalmente tenía mis dudas, visto la exageración de musical que hizo en Moulin Rouge. Al final, el resultado ha sido una obra -algo- más reposada que sigue fielmente la novela de Fitzgerald, aunque el sello Lurhmann orbita constantemente por la cinta (como es natural, por otro lado). Y, en el fondo, es bastante normal que se haya hecho cargo de esta historia amor tan similar a sus anteriores filmes.

De El Gran Gatsby me había leído una versión reducida del libro en inglés para estudiantes intermedios, y es de las que más me acuerdo que me hayan influido con el paso de los años. La novela de Fitzgerald siempre me había cautivado no tanto por la historia de amor que cuenta, sino por la estructura novelística en que se desarrolla la trama y por el desencanto que transmite;  una unidad temporal que transcurre a lo largo de un verano, donde las emociones y los sentimientos van incrementándose gradualmente hasta que llega “the hottest day in the summer”, como título del capítulo en el que ocurre el clímax de la trama. También es cautivante el sobrenombre del grupo de escritores al que perteneció el autor, conocidos como la “lost generation”, la generación perdida (denominación usada de nuevo con motivo de la crisis de los últimos tiempos), que tuvieron su esplendor en el periodo de entreguerras siendo fiel reflejo de la felicidad y el consumismo desmedido de aquella época, así como de la desilusión de los años que vinieron después.

 Se habían hecho otras cuatro versiones de la obra, siendo la película de 1974 de Jack Clayton la más conocida por tener a un Robert Redford en su época de mayor esplendor vital, junto a Mia Farrow. Desde luego que es más reposada que la versión que ha rodado ahora Luhrmann, sin caer demasiado en los excesos típicos de los años 70. Es por esto por lo que tanto director como el actor DiCaprio lo tenían difícil para hacer olvidar esta magnífica versión; aunque al final se ha hecho un producto algo diferente que complementa esta versión setentera que no alcanzó tanta notoriedad en su día como hubiera merecido esta obra. He aquí la principal razón para este remake que, a priori, se me antojaba innecesario si no hubiese sido Luhrmann el principal artífice de esta versión.

Un joven llamado Nick Carraway se encuentra en un psiquiátrico intentando curarse de sus adicciones y superando sus problemas vitales cuando el doctor le recomienda que escriba sobre aquello que le angustia. Es entonces cuando reconoce que no le tiene estima a ninguna persona que haya conocido antes excepto a Jay Gatsby, el único tipo íntegro, optimista y con una gran fuerza vital, y se decide a escribir sobre él y sobre cómo le conoció. Es así como empieza la historia del verano de 1922. Nick Carraway, proveniente del medio oeste deseoso de probar fortuna en la ciudad de las oportunidades,  se ha ido a trabajar como agente de bolsa a Nueva York, y alquila una pequeña casa al lado de las mansiones multimillonarias de Long Island. Estamos en los felices veinte, y el dinero corre a espuertas, la gente adinerada sólo quiere pasarlo bien y olvidar los rigores de la última guerra. Las fiestas en estas urbanizaciones son frecuentes aunque las de la casa de al lado de Carraway suelen ser las más famosas de la zona. Nadie conoce a dueño y muy pocos de los asistentes están realmente invitados, pero el nombre de Gatsby resuena en todas las bocas con un halo de misterio mientras el alcohol fluye, la música suena y los rumores se suceden. ¿Quién es el enigmático dueño de la mansión con las fiestas más grandiosas? ¿De dónde ha sacado su fortuna? ¿A qué se dedica? ¿Dónde estudió? ¿Qué hizo durante la guerra? Mientras tanto, la soñadora prima de Nick, Daisy Buchanan y su infiel marido Tom, que viven al otro lado de la bahía, le introducen en este mundo de fiestas despreocupadas y moralidad laxa, y le presentan a Jordan Baker, una joven deportista con el ánimo de que inicien una relación amorosa. Una noche coinciden ambos en una de las grandiosas fiestas de Gastby, y será en ese momento en el que nuestro protagonista conozca a su vecino y anfitrión. Gatsby y Carraway se harán amigos y conocerá de primera mano el origen de este misterioso personaje, de manera que pronto entenderá la razón de todas estas pomposas  y excesivas fiestas: Daisy Buchanan.

Con este punto de partida Fitzgerald hacía una crítica a la sociedad estadounidense y occidental de principios del siglo XX y de la decadencia moral que precedió a la gran depresión, como visionario involuntario de la primera gran crisis capitalista. Dado los tiempos tan revueltos que vivimos, parecería adecuado retomar esta historia para adaptarla a la época que vivimos y hacer una relectura en clave actual.

Sin embargo, Lurhmann va más allá y nos ofrece un relato acerca del optimismo y la integridad del ser humano, donde los oscuros negocios de Gatsby no empañan su empeño por alcanzar esa luz verde que luce al otro lado de la bahía, símbolo de un estatus social que le servirá para llegar a su primer y único amor. Al igual que en Romeo y Julieta, y Moulin Rouge, tenemos otra gran tragedia amorosa condenada de antemano, que intenta ser una puesta al día de los anhelos humanos y sentimentales.

Para ello, el director presenta una versión hipervitaminada en la que opta por el camino de en medio y se toma algunas licencias creativas (mostrarnos al personaje de Carraway como escritor de la historia) que hace que nos dé más mascada la historia explicando de manera explícita algunas vertientes del argumento y de la personalidad de los personajes. Por ello, me gusta cómo nos muestra en planos secuencia aéreos una visión de la ciudad de Nueva York y de las mansiones de Long Island, con el valle de las cenizas entre medias como símil de los distintos estratos de la sociedad neoyorkina. Por el contrario, como si las nuevas generaciones no fueran a entender determinados momentos de la trama, ahí tenemos al autor omnisciente explicándonos que la tristeza que siente Daisy al volver a ver a su gran amor no es por la ropa que tiene, si no por el tiempo desperdiciado que ya no volverá. Quizás son estos momentos en los que le sobra a Lurhmann dar demasiadas explicaciones, igual que las letras sobreimpresas en pantalla de la novela que va escribiendo un Carraway transmutado en Fitzgerald, algo que a mí me sobró del todo por intentar impregnar a la cinta de una poética pretenciosa, totalmente innecesaria dado el excelente material novelístico del que partimos. Es quizá por ello por lo que los últimos momentos de la cinta se hacen demasiado pesados para mi gusto, empañando una película que hasta el momento ha sabido avanzar de manera más o menos rápida.

Con El Gran Gatsby, continua DiCaprio con su buena racha de interpretaciones magistrales, dado que hace que se disipen todas mis dudas iniciales sobre si haría olvidarme de la interpretación que hizo Redford en el 74. Si bien el protagonista de El Golpe todavía sigue en mi imaginario colectivo como el misterioso multimillonario, DiCaprio está a la altura del mismo y hace que elegir entre uno u otro se antoje más difícil que cuando nos preguntan si queremos más a papá o a mamá. Estamos ante la etapa de madurez del actor (ya lo dije en Diamante de Sangre), ante un año que lo ha tenido plagado de estrenos como Django Desencadenado (y todavía pendiente de estreno The Wolf of Wall Street). La elección de Mulligan como Daisy también me parece bastante acertada por el carácter soñador y etéreo que le imprime a un personaje que continuamente está en una nube de algodón, si no fuera por las bofetadas de realidad que le propina su marido a base de infidelidades. Cuando está junto a DiCaprio se produce una química bastante oportuna, y no hay más que ver la escena del primer encuentro entre los amantes para corroborarlo (una vuelta de tuerca estilo Luhrmann, por otro lado, totalmente reminiscente con la de Romeo y Julieta). También es agradable ver a Maguire en pantalla, aunque el papel de Carraway no le ofrecía muchas dificultades puesto se acerca bastante al tipo de personajes que suele interpretar, siempre en medio de todo pero sin tener muy claro que hace ahí. Quizás por eso no pegan demasiado los momentos iniciales donde se le ve en una actitud más cínica de lo normal, y que en la novela inicial no existían.

Por lo tanto, y aunque a ratos sea un espectáculo megalómano y excesivo en su planteamiento visual y artístico, la versión Luhrmann de El Gran Gatsby está a la altura de su referente novelístico y de la versión setentera, con algunas licencias artísticas que funcionan en determinados momentos (en otros no eran necesarias) y que, salvo un clímax-desenlace en el que se detiene demasiado, funciona correctamente como adaptación actual de la gran novela sobre el sueño americano.

Calificación: Buena/muy buena

Lo Mejor: La pareja DiCaprio – Mulligan. El espectáculo visual que nos propone Luhrmann

Lo Peor: Se detiene demasiado en dar explicaciones, como si tuviera miedo de que haya detalles de la trama que no se capten en un primer momento.

La vería de nuevo: Probablemente

La Recomiendo: Sí.

Películas similares: Chicago, Moulin Rouge, El Gran Gatsby (versión de 1974),

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1343092/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Drive (Revisión)

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Reseñado por 0017

Enlace al Blue-Ray de la película en Amazon.es

Ficha técnica

Año: 2011

Director: Nicolas Winding Refn (Bronson, Valhalla Rising)

Guión: Hossein Amini

Basado en el libro de James Sallis

Música: Cliff Martinez

Fotografía: Newton Thomas Sigel

Reparto

  • Ryan Gosling
  • Carey Mulligan
  • Bryan Cranston
  • Oscar Isaac
  • Albert Brooks
  • Christina Hendricks
  • Ron Perlman

Silence is cinema! We are so used to sounds; we’re always talked at. Silence is very rare for us for a long duration of time. It makes people very uncomfortable. But what it does, it also forces us to perceive on a much deeper level because we can no longer just be told things. Silence is like gold. It forces the audience to engage more, because they’re not being told what to think.

Estas palabras pertenecen a Nicolas Winding Refn, director de Drive. Se trata de una película de 2011 que se llevó la Palma de Oro del festival de Cannes al mejor director, sorprendiendo a propios y extraños. Desde luego que son toda una declaración de intenciones del tipo de propuesta cinematográfica que ofrece Refn, puesto que Drive se convirtió en la sorpresa de ese año al ofrecernos una cinta neo noir con aires de los ochenta en algunos detalles (la grafía de los créditos, la banda sonora a base de sintetizadores, el look del protagonista, retazos de la trama). La cinta es un ejercicio de estilo con grandes silencios basados en un personaje que habla poco y momentos rodados a cámara lenta que nos dejarán absortos mientras contemplamos todo lo que aparece en el plano, de lo cual no sobra nada; todo lo que aparece en pantalla es relevante y aporta información, explicando más con lo que no se dice que con lo que se dice, y siendo más importante lo que no se muestra que lo que se muestra.

El protagonista es un anónimo y solitario personaje al que se refieren los demás como “el conductor”. Un mecánico de un taller que en sus ratos libres trabaja como doble en las escenas de riesgo de persecuciones de alguna producción de cine. El tiempo que le deje esto lo dedicará a trabajar como conductor especializado en huidas para delincuentes. Sus reglas son claras: no quiere saber nada de las personas para las que trabaja, no lleva armas, y después del trabajo no volverán a saber nada de él. Tiene un compañero-mentor en horas bajas, que le asesora y trabaja como su manager, a la vez que le da trabajo en su taller. Se trata de Shannon, que ve en él una manera de superar las frustraciones que ha ido sufriendo en su propia vida, y considera que la solución a sus problemas económicos pasa por encontrar patrocinador para competir en carreras de coches. Lo que da pie a que Shannon se relacione con amistades no muy recomendables. Por otro lado, nuestro protagonista conoce a una vecina suya, Irene, una joven y abnegada madre que tiene a su marido en la cárcel. La relación entre ambos será especial, así como con el hijo de Irene, con quien se entenderá perfectamente. Cuando le den la libertad al marido y éste vuelva a casa, el personaje protagonista prestará su ayuda para evitar que la mafia intente hacer daño a la familia de Irene. Es entonces cuando las cosas se torcerán y veremos cómo el conductor irá resolviendo esta complicada situación.

Decía que Drive es todo un ejercicio de estilo en toda regla. Había oído hablar de ella y la tenía en mi lista para ver y comprobar si lo que decían de ella era cierto. No defrauda, y lo mejor de todo es que tiene unos toques tarantinianos que no me esperaba pero que me vienen fenomenal para señalar los defectos del director de Pulp Fiction. Las cualidades de Drive son las carencias de Tarantino. Es decir, a la película no le sobra ni un minuto de metraje (no llega a los 100) y maneja los diálogos de manera sublime; está plagada de silencios y miradas que lo dicen todo. A momentos de gran belleza le acompañan escenas de ultraviolencia que nos dejan impactados (no son mis escenas favoritas puesto que a mí particularmente la sangre me sobra cuando veo una película, pero en ésta se cuentan con los dedos de la mano y tiene la delicadeza de no mostrar demasiado, justo lo contrario que Tarantino). La violencia ocurre cuando menos te lo esperas y dura un segundo, para luego seguir con el ritmo normal de la trama. Las escenas a cámara lenta son de lo mejorcito de que he visto últimamente, donde lo mismo sigue con la cámara la mirada del conductor a una pareja sospechosa, muestra en plano el accidente de un coche por la ventanilla de atrás, o nos otorga una escena tremendamente romántica y violenta a partes iguales en un ascensor mientras las luces se atenúan. Esta escena, junto con unas cuantas más, son de las que se nos quedarán en el imaginario cinéfilo después de ver Drive, y eso es algo a lo que no mucho cine es capaz de llegar.

Es decir, que Drive juega con el ritmo que da gusto. Uno se esperaría un Fast & Furious de serie B (de hecho se llegó a anunciar así en algún cine, y hubo un espectador que presentó una demanda por publicidad engañosa) pero lo cierto es que, persecuciones, las justas y no a la típica usanza. Acelerones y frenazos, eso es lo que nos ofrece Refn. Una auténtica montaña rusa en las secuencias.

Los personajes y las interpretaciones están magistralmente dibujados con muy breves retazos, en muy poco metraje ya tenemos todo lo que hay que saber de ellos, y el resto nos lo imaginamos. Empezando por Ryan Gosling, a quien ya no me imagino en otros papeles, con su personaje tierno,  melancólico y brutal a partes iguales, verdadero caballero andante con el símbolo del escorpión en su cazadora retro de color claro; del que no necesitamos que nos cuenten nada de él para imaginarnos su vida y una infancia algo marcada. Por mucho que añore una vida al lado de Irene y su hijo, sabemos que no encontrará la redención a su lado, por el modo de vida que lleva y del que intenta apartarse. Vive al lado de Irene pero con un apartamento de separación, y esta puerta será metáfora de la que les separen, por mucho que ella salga al vestíbulo a tomar un poco el aire y a desahogarse. La misma metáfora del ascensor que se cierra con ellos a cada lado. Carey Mulligan, que también está en racha tras papeles como los de Wall Street: Money Never Sleeps o El Gran Gatsby, demuestra estar a la altura como mujer indefensa y carente de cariño. Verla en pantalla competir en los planos con Gosling es una maravilla. Y si seguimos con los secundarios, destacar a Bryan Cranston (Argo, Breacking Dad), en uno de sus mejores papeles aquí de mentor envejecido, con su cojera a cuestas y proyectando sus sueños incumplidos en este conductor protagonista. También vemos a Ron Perlman (Hellboy), Chistina Hendricks (Mad Men) o Albert Brooks, con lo que el nivel interpretativo queda bastante bien parado en esta categoría.

En definitiva, Drive es una lección de cine de acción. Una pequeña joya contemporánea y un ejercicio de estilo visual y narrativo, tanto en las persecuciones y peleas como en los diálogos y planos, resulta sorprendente hasta en su final, poco convencional y para nada malogrado, quizás algo difuso, pero que deja buen sabor de boca.

Enlace al Blue-Ray de la película en Amazon.es

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: Los silencios y el uso de la cámara lenta. Los personajes genialmente descritos y las secuencias de acción, dosificadas e inesperadas. El ritmo y la trama.

Lo Peor: Las escenas más violentas

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Sí, sobre todo a aquellos que les gusta Tarantino.

Películas similares: Jack Reacher, Payback, Reservoir Dogs, Taxi Driver,

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0780504/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Behemoth – Scott Westerfeld

Reseñado por Bitterblink

Behemoth - Scott Westerfeld

Behemoth – Scott Westerfeld

Scott Westerfeld está de moda últimamente con su serie de novelas juveniles de la saga Traición y ahora se ha publicado en castellano su saga Leviathan cuyo primer libro reseñé el año pasado (ver inventario de reseñas Leviatán).

Behemoth es el segundo libro de la saga y supongo que en función de las ventas del primer libro han decidido traducir tanto este libro como el siguiente de la saga. Para leerlo, puesto que es una continuación directa del primero, aconsejo haber leído el primero de la saga. Aunque sea un libro de corte juvenil estoy seguro de que todos los aficionados a la ciencia ficción ligera y al steampunk disfrutarán del primer y de este libro sin duda alguna.

Vamos al lío. Alek y su reducido séquito siguen a bordo del Leviathan, sirviendo como mecánicos de los motores Clanker que añadieron al Darwinista Leviathan. Su situación empeora ligeramente cuando a raíz de un ataque de un par de barcos acorazados alemanes en el mediterráneo. Durante la batalla la presencia de una torre de señales inusual lleva al maestro Klopp a deducir que se trata de un arma eléctrica denominada cañón Tesla (en honor al célebre inventor) y deciden invertir los motores para evitar ser destruídos en contra de las órdenes recibidas por los oficiales británicos. Este motín salva el Leviathan pero acaba con Alek herido y con sus compañeros bajo vigilancia o directamente retenidos.

Constantinopla es un crisol de culturas y conspiraciones en el que los Darwinistas y los Clanker intentan conseguir la alianza del sultán. Así es como Deryn a su vez se ven envuelta en un incidente al adentrarse en Constantinopla con la doctora. Los rebeldes atacan a los darwinistas y al os guardias del sultán.

Tras este incidente y la entrada de Austro-Hungría en la guerra del lado alemán, los antiguos aliados Clanker se convierten en prisioneros dentro de la Leviatán. Esto lleva a un audaz escape por parte de los Clanker que abandonan la Leviatán para adentrarse en las calles de Constantinopla.

Así es como Alek se infiltra en la resistencia contra el sultán formado por una serie de nacionalidades y culturas con sus respectivos Caminantes guardianes. Así es como aparece una exótica chica que por primera vez hace estremecerse en corazón de Alek.

A su vez Deryn se ve envuelta en una misión secreta orientada a elminar la red antykraken que defiende el estrecho que debería atravesar Behemoth, una nueva forma de bestia que es capaz de eliminar cualquier barco. Finalmente Deryn se ve perdida por las calles de Constantinopla y termina encontrando a Alek y a los rebeldes. Solo luchando conjuntamente conseguirán salvarse y salvar a la Leviatán.

Bueno, me ha encantado. Me he vuelto a quedar sin palabras. Tras un primer libro estupendo este segundo libro ha conseguido de nuevo sorprenderme. Es un gran libro, incluso mejor que su precuela.

La acción y la imaginación de los sucesos que se narra son realmente extraordinarios. Mantiene su relación con la historia real hasta cierto punto pero con las obvias modificaciones de un libro de este tipo. Me encanta también que el autor aclare de nuevo estas diferencias al final del libro para aquellos que conocen la historia real.

Me ha gustado lo que los personajes ganan en madurez en este libro. Poco a poco Alek deja de hacer tonterías para convertirse en un líder maduro por el que sus hombres darían la vida y Deryn demuestra que es una soldado hecha y derecha que realmente es un personaje femenino con muchísima fuerza. Que no es un «soldado con tetas» sino que es una chica, enamorada de Alek y de su nave, la Leviatán.

Me encanta la fina ironía del triángulo amoroso que se perfila en el libro. En el cual Alek intenta atraer a la joven y Deryn (haciendo de chico) intenta repelerla y ¿por quién creéis que se prenda la chica?. Perfecto, brillante.

Quizá el final es un poco triste pero no es malo ni mucho menos manteniendo hasta el final la emoción del libro.

Por ahora es el mejor libro de esta saga. Muy recomendable para regalar a cualquier adolescente. Me encantó.

Calificación: Muy Bueno

Lo Mejor: Acción y aventura con imaginación desbordante y con una parte de base histórica que narra la parte más exótica y poco conocida de la primera guerra mundial.

Lo Peor: Quizá esperaba más de la relación de Alek y Derin pero seguro que en el tercer libro lo vemos.

Lo Releería: Seguro que este verano lo haré, es un emocionante y divertido libro de aventuras.

Lo Recomiendo: Si, a todos los que hayan leído el primero, no os decepcionará, probablemente sea mejor incluso que el primero.

Link al libro en Amazon.es

Behemoth, de Scott Westerfeld (parte II de la trilogía Leviathan)

Otros libros que podrían gustarte

TimeRiders – Alex Scarrow Un grupo de policias del tiempo intentando evitar el apocalipsis

La máquina del tiempo – HG Wells El clásico del Steampunk, con un curioso trasfondo social

Las naves del tiempo – Stephen Baxter La continuación autorizada de La Máquina del tiempo, primera novela donde aparece un Acorazado de tierra como los de esta saga que reseño.

Bitterblink

Bonustrack: Book trailer de Behemoth

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Película – Wall•E (Revisión)

Wall·E Pixar poster

Reseñado por 0017

Enlace al Blue-Ray en Amazon.es

Ficha técnica

Año: 2008

Director: Andrew Stanton (Bichos, Buscando a Nemo)

Guión: Andrew Stanton, Pete Docter, Jim Reardon

Música: Thomas Newman

Sonido: Ben Burtt

Fotografía: Jeremy Lasky, Danielle Feinberg

Reparto (voces)

  • Ben Burtt
  • Elissa Knight
  • Jeff Garlin
  • Fred Willard
  • Sigourney Weaver

Tengo predilección por Pixar/Disney, no hay más que comprobar mi histórico de reseñas publicadas. Sobre todo en el caso de Pixar, que sorprende la velocidad de crucero con la que fabrican obras maestras año tras año. Ocurre con la película que tengo enfrente, que se convirtió en clásico instantáneo. Wall·E (Batallón de Limpieza), estrenada en 2008 , nominada a seis Óscar (y consiguiendo el de Mejor Película de animación), alcanzó unas cotas tales de excelencia que está considerada por muchos la mejor obra de Pixar (con Up, Ratatouille, Toy Story, Monstruos y Nemo rondando cerca). Pero es que cuando catalogo a esta cinta como imprescindible, lo que realmente hace es superar esta calificación para pasar a jugar en otra liga, la de las obras maestras cumbres de una categoría artística, en este caso el cine. No es baladí el compararla con Chaplin, Buster Keaton o 2001, una odisea en el espacio, con una primera parte que es puro cine mudo en un planeta desolado y vacío. Increíblemente arriesgada esta propuesta de cine experimental que, sin embargo, cuenta y emociona más en media hora sin palabras, que en cincuenta años de cine hablado sin parar. Para luego pasar a una segunda parte que no tiene nada que ver con la anterior, rápida y trepidante, rompiendo el ritmo por completo. Al final de su escaso metraje (no llega a los 100 minutos), tenemos la sensación de que ha pasado mucho más tiempo por la gran cantidad de cosas que nos han contado, y no podemos evitar tener una sonrisa de oreja a oreja por el buen sabor que deja.

El planteamiento del argumento tiene ecos del de la última reseña que he hecho, Oblivion, pero es obvio que el género y el público al que va dirigida, así como el resultado, difieren bastante. En esta ocasión estamos en el año 2800, y tenemos al planeta tierra convertido en un gigantesco vertedero de basura como consecuencia de la acción del ser humano siete siglos antes. El último habitante es un robot diseñado para recoger y ordenar toda esta cantidad de desperdicios, que es a su vez el último de un ejército de robots de los que ya no queda ninguno más en activo. Wall·E, que así se llama nuestro protagonista, se pasa el día compactando residuos, categorizando cacharros, y viendo por las noches escenas del musical Hello Dolly!, añorando la compañía de otro ser con el que compartir sus momentos de soledad. Un día, aterriza una nave espacial de la que emerge EVA, otro robot más moderno y resplandeciente que tiene una misión específica para realizar. El rastreo que realiza por todo el planeta hace que ignore a nuestro protagonista, pero es obvio que Wall·E siente desde el principio curiosidad y fascinación por EVA a partes iguales. El enternecedor robot acabará ganándose la amistad de EVA, aunque cuando ésta descubra uno de los objetos más curiosos que Wall·E ha recogido y categorizado, su misión habrá llegado a un punto sin retorno y entrará en una suerte de hibernación en stand-by, para desgracia de la historia de amor que estábamos presenciando. La nave en la que llegó volverá a por ella, y Wall·E no se resignará y la seguirá en su viaje interestelar, comenzando entonces una aventura totalmente distinta en la que averiguaremos la historia de la humanidad en estos setecientos años, y en cuyo devenir de acontecimientos nuestros robóticos protagonistas tendrán un papel esencial.

Con este planteamiento tan simple en un primer momento, Andrew Stanton supera con creces sus anteriores aportaciones en Pixar como director o guionista, para deleitarnos con una historia enternecedora como pocas. Su capacidad para tocar la fibra sensible del espectador no se había visto en años, si buscamos fuera de la empresa de animación creada por John Lasseter. Con Wall·E se trasciende por fin el género infantil (si alguien tenía dudas de ello tras Toy Story), para entrar de lleno en la animación “seria”. Como ya he dicho, tiene una primera parte arriesgada y experimental, sin casi ningún diálogo salvo los sonidos robóticos. Los efectos de sonido, que nos recuerdan a los de los protagonistas mecánicos de la saga Star Wars, son brillantes y ayudan a dar ese toque romántico y gracioso a la historia de amor. Todo un ejemplo de virtuosismo cinéfilo, que nos remite al cine mudo de inicios del siglo XX, a Chaplin y a Búster Keaton. Sólo estos dos maestros eran capaces de conmover y provocar una sonrisa a partes iguales sin emitir una palabra.

Cuando parecía que no nos podía sorprender más, llegando a un punto de delicadeza de no retorno, la cinta da un giro inesperado y nos lleva a la ciencia ficción más clásica (sin perder ni un ápice de ternura), para aportarnos una visión crítica de lo que puede ser las últimas consecuencias para la humanidad de un consumismo desaforado y sin límites, con una tecnología que nos separe más que nunca del resto de humanos, aunque estemos sentados codo con codo. Todo ello a golpe de guión, sin sobrar ni un solo minuto del metraje. Una delicia.

Básicamente Wall·E es una declaración de principios de Pixar, una contraposición de opuestos manifestado en los dos robots. La ciencia más vanguardista frente al clasicismo tecnológico, el pasado nostálgico frente al futuro innovador, walkman analógico frente al digital  iPod. El que ambos protagonistas se den la mano hace que todas estas antagonías no sean excluyentes sino complementarias, y que el desarrollo científico no renuncie al placer de la creación artística tradicional. Nuestro robotito protagonista es la salvaguardia de los sentimientos humanos en la tierra, pero a su vez precisa de la ayuda del robot femenino moderno para garantizar la subsistencia del planeta.

Por todo esto y por muchas más razones, esta maravilla se antoja imprescindible como joya cinéfila de los últimos años. Hay que agradecer a Stanton y el resto del equipo creativo de Pixar el haber creado un personaje tan carismático como este protagonista, mezcla de ET y del Número 5 de Cortocircuito, con una capacidad extrema de emocionar únicamente con la mirada. Es una conjugación perfecta de cine y poesía visualmente plasmada de manera magistral en imágenes y sonido. Un punto y aparte fundacional de lo que se puede conseguir si juntamos las últimas técnicas de animación con historias de siempre, lo que ha contado el cine desde sus inicios.

Calificación: Imprescindible

Lo Mejor: Unas cotas cinematográficas difícilmente alcanzables por el resto de competidores.

Lo Peor: Un metraje que hace que nos sepa a poco.

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Sí, como todo Pixar, para niños y para mayores; todos disfrutarán viéndola.

Enlace al Blue-Ray en Amazon.es

Películas similares: E.T. (El Extraterrestre); 2001, Una Odisea del Espacio; Up; Buscando a Nemo; El Chico (Charles Chaplin);

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0910970/combined

Tráiler en You Tube:

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Película – Oblivion

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2013
Director: Joseph Kosinski (Tron Legacy)
Guión: Joseph Kosinski, William Monahan, Michael Arndt, Karl Gajdusek
Basado en la novela gráfica de Joseph Kosinski
Música: M83
Fotografía: Claudio Miranda
Reparto

  • Tom Cruise
  • Olga Kurilenko
  • Morgan Freeman
  • Andrea Riseborough
  • Nicola Coster-Waldau

Oblivion es un término anglosajón que viene a significar “olvido”. Conviene tener esto en mente mientras se ve esta película puesto que todo tendrá más sentido al término de la misma, donde las interpretaciones y reflexiones encajarán como las piezas de un puzzle para darle un sentido global a la obra. Efectivamente, es una cinta sobre el olvido y el recuerdo, y nuestras ansias de trascender lo rutinario para perpetuarse en la memoria individual y colectiva. En este caso, el material del que se ha sacado el concepto inicial de Oblivion es de una novela gráfica de su director, Joseph Kosinski.

Nuevamente tenemos a Tom Cruise en uno de esos papeles que le encantan y que tan bien saber llevar adelante, porque le permite ser el rostro visible de una gran superproducción y cohesionar todo el conjunto a golpe de liderazgo basado en la interpretación de la mayoría del metraje, el rodaje personalizado de las escenas de riesgo y la cesión de parte del protagonismo a secundarios solventes (firmemente establecidos como Freeman o recientemente iniciados como Kurilenko o Risenborough). Al igual que ocurrió en Jack Reacher, su sola presencia atrae a público a las salas e impregna su sello y su carisma personalizado a la cinta.

Estamos en el año 2077. Sesenta años después de una invasión galáctica de una raza alienígena, la humanidad ha ganado la guerra pero a costa de devastar con armas nucleares el planeta tierra. Todos los habitantes se han ido a colonizar la luna de Saturno, y los últimos recursos naturales están siendo extraídos por alta tecnología antes de abandonar definitivamente el planeta. Jack Harper es un técnico reparador de drones, unos centinelas robóticos equipados con armamento avanzado que protegen y evitan el boicot de la operación por los últimos alienígenas derrotados tras la guerra. Jack se dedica a patrullar el planeta en soledad, ayudado por su compañera de equipo de trabajo y también pareja, Victoria. Ambos con la memoria borrada por cuestiones de seguridad, Vic le asesora e informa desde la torre de control en las alturas en la que viven, mientras reciben órdenes e instrucciones del contacto que tienen en el centro de control espacial de la misión. Con suerte, les quedan pocas semanas para acabar la tarea que han recibido y poder marcharse a Saturno con el resto de la humanidad. Aunque Vic está emocionada con la idea de emprender una nueva vida, Jack tendrá no obstante algunas dudas sobre el abandono del planeta, agravadas por sueños recurrentes con una mujer en una época anterior a que él naciera, antes de la devastación terráquea, en medio de la antigua civilización humana. Con la cantidad de tiempo que pasa solo recorriendo el planeta, añorando épocas pasadas y con un refugio secreto en mitad de un paisaje idílico, en el que va recopilando todos los vestigios de la antigua civilización que puede recoger, la tranquilidad de Jack se verá alterada por la llegada de una cápsula espacial con humanos hibernados, entre ellos la misteriosa mujer con la que sueña recurrentemente. Este descubrimiento provocará una serie de acontecimientos que harán a Jack replantearse sus convicciones y sus sentimientos, poniendo en sus manos el destino último de la civilización y del planeta.

Con Oblivion tenemos una interesante aportación al género de la ciencia ficción en el cine. Bebiendo de una gran mayoría de conceptos ya tratados, el resultado es novedoso y nos deja una nueva visión de un futuro apocalíptico y del destino de nuestra civilización. Tenemos la idea conceptual del hombre solitario deambulando con un arma por los últimos vestigios de la civilización (El Planeta de los Simios), y enfrentándose a misteriosas criaturas (Soy Leyenda, El último hombre vivo); sueños extraños acerca de un pasado y con mujeres misteriosas que, aparentemente, nunca han existido (Desafío Total); el último técnico que tiene la misión de reparar tecnología en un entorno devastado mientras va recopilando trastos pertenecientes a anteriores épocas, símbolos de una cultura que ya no volverá, capaz de apreciar la belleza de un vegetal que sobrevive en un inhóspito territorio (Wall-E); una humanidad que se ha visto en la necesidad de emigrar y colonizar otros mundos (Blade Runner y su fundacional “Sueñan los androides con ovejas eléctricas”); supervivientes que han conseguido superar el cataclismo nuclear y malviven escondidos en catacumbas (La máquina del tiempo)…

Como se puede ver, la lista de fuentes de ciencia ficción de las que bebe esta cinta es muy amplia. Un mérito a mi modo de ver, es que a pesar de todo, no resulta repetitiva. En ningún momento explica algo que ya se haya abordado con anterioridad. Se adentra en nuevos terrenos filosóficos, y nos da una nueva visión de las preocupaciones humanas que siempre existirán estemos en la época que sea.

Otro mérito que veo es el presentar un buen e hilvanado argumento. Con menos escenas de acción de las que podríamos haber pensado que tendría la cinta, el metraje se toma su tiempo para ir al grano y provocar el desenlace. Digamos que dura más el planteamiento y el nudo. En algunos momentos estamos solos con el personaje de Cruise, observamos el paisaje con él (magnífica labor de fotografía y de diseño de producción) y somos testigos silenciosos de su devenir por las ruinas de un planeta otrora suntuoso. Los momentos reflexivos le ganan la partida a la acción continua. Y, en un determinado punto, cuando el público se pregunta por donde irá la resolución de la cinta, se produce una sorpresa de guión muy agradable por inesperada que lleva el argumento por otros derroteros y es ahí cuando el término Oblivion adquiere el sentido de “olvido” del que hablaba en mi primer párrafo.

Quizás el mayor fallo sea precisamente el que Kosinski, (al igual que en Tron Legacy) no sea capaz de rematar la conclusión de la cinta en un tiempo (y tempo) adecuado. Ha preferido decantarse en el último tramo por un final convencional pero que peca de excesiva tranquilidad. Si en Minority Report teníamos una trama que avanzaba continuamente a golpe de persecución, aquí tenemos una cierta lentitud que recorre el metraje y con la que se ha tomado su tiempo en presentarnos al dúo protagonista (antes de que se convirtiera en trío con las implicaciones emocionales que presenta). Toda una metáfora sobre la vida en pareja y nuestra compatibilidad con las personas con las que compartimos la vida, donde a veces un equipo eficiente (según una frase sacada de la película) no resulta la mejor unión sentimental.

En esta ocasión, a pesar de los minutos que Cruise acapara en pantalla (a diferencia de Jack Reacher), deja algo más de protagonismo a las secundarias, tanto Olga Kurilenko como Andrea Riseborough, para su lucimiento personal. Ambas brillan con luz propia aunque el papel de ex-chica Bond sea más convencional por especializarse en «chicas guerreras»; mientras que el papel de Riseborough crea más desosiego por hacer que planee la desconfianza y su interés por abandonar el planeta, por encima de la relación que mantiene con Cruise. Morgan Freeman se muestra menos y quizá su personaje esté más desaprovechado, dado que podría haberse prodigado algo más en pantalla.

En definitiva, película entretenida y bastante agradable de ver. Mejor que la adapación de Cruise/Spielberg de «La Guerra de los Mundos«, aunque por debajo del nivel de la excelente «Minority Report«; con muchas aportaciones al género aunque no resulte obra maestra imprescindible del mismo, puesto que como simple obra del séptimo arte le falta algo más de garra en su ritmo (siempre el ritmo… la clave fundamental para mí en cualquier película). Sin embargo, las implicaciones argumentales y temáticas que deja al salir de la sala para que las reposemos un par de días son tan importantes que por eso merece que recomiende el verla.

Calificación: Entretenida
Lo Mejor: El argumento y sus vueltas de tuerca.
Lo Peor: Caer en el convencionalismo.
La vería de nuevo: Sí
La Recomiendo: Para los amantes de la ciencia ficción que deseen ver una nueva vuelta de tuerca al género. Para el público en general, no disgustará pero en algún momento puede aburrir y/o hacer que decaiga en el interés.
Películas similares: Desafío Total (edición Schwarzeneger); Desafío Total (edición Farrell); El Planeta De Los Simios; Wall·E; Minority Report; Soy Leyenda; El último hombre… vivo; La Guerra de los Mundos; Blade Runner; La Máquina del Tiempo
Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1483013/combined
Tráiler en You Tube (español):

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Película – Un amor entre dos mundos

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Juan Solanas

Guión: Juan Solanas

Música: Benoit Charest

Fotografía: Pierre Gill

Reparto

  • Jim Sturgess
  • Kirsten Dunst
  • Timothy Spall
  • Neil Napier

Estrenada hace un par de meses en las carteleras españolas, Un amor entre dos mundos (Upside Down en el original) es una producción canadiense del director argentino Juan Solanas, con un reparto basado en rostros internacionales para garantizar la afluencia de público. Se trata de una cinta que cuenta con un cautivador punto de partida y una idea original para diferenciarse del resto de taquillazos actuales, pero acaba siendo poco satisfactorio en su resultado final.

El argumento es el siguiente: estamos en un particular universo donde existen dos planetas que orbitan juntos, uno justo encima del otro. Cada uno con su propia gravedad, existen unas reglas físicas que se cumplen como resultado de esta particular situación. Como por ejemplo, la materia perteneciente a cada planeta se verá atraída por su propia gravedad, incluyendo personas, edificios, fauna y flora. Estos dos planetas dan lugar a dos mundos diferentes, uno arriba y otro abajo, con sus propios habitantes que tienen prohibido el contacto entre ellos, salvo en determinadas zonas de unión, como en un edificio construido con el fin de unir los dos planetas y realizar tareas de investigación común. La consecuencia de la separación de estos dos mundos es que en el planeta de arriba tenemos a una sociedad próspera y rica, mientras que el mundo de abajo es un sitio lúgubre, menos avanzado y con la gente luchando por malvivir.

En este entorno es donde tenemos a Adam, un niño del planeta inferior que conoce a Eden, una niña del mundo de arriba y se hacen amigos. Ambos empiezan una relación prohibida que continúa con el paso de los años, donde sus furtivos y amorosos encuentros tendrán lugar en zonas elevadas donde los dos planetas se acercan casi hasta tocarse. Un día, las policías fronterizas de los dos mundos les descubren, y las consecuencias de su actitud prohibida supondrán la separación de la pareja. De esta manera, pasarán los años en sus respectivos mundos sin que ninguno tenga más noticias del otro. Pero Adam está demasiado enamorado como para olvidar a su platónico amor, y traza un plan para infiltrarse en el mundo de arriba. Con la ayuda de una sustancia de su invención que tiene las características de la gravedad de los dos mundos, se hará pasar por un habitante del mundo opuesto al suyo para encontrar a Eden, ayudarla a recordar sus sentimientos, y continuar una relación prohibida e imposible a la vez que se hacen todo tipo de cabriolas físicas, sociales y argumentales para que triunfe el amor verdadero por encima de las normas establecidas.

La verdad es que hay que reconocer un esfuerzo por el planteamiento tan original que supone esta película. No ya por la historia de amor imposible con tintes shakesperianos en sí, más bien por la vuelta de tuerca argumental y el reto visual que resulta por llevarla a cabo y hacerla realidad. Es decir, que a nivel visual y conceptual la película triunfa. Un planteamiento tan inverosímil como que exista un mundo paralelo en un plano opuesto al nuestro, con sus habitantes y su sociedad prohibiendo la interacción recíproca, se plasma en imágenes hermosas y metafóricas, donde funciona el juego de perspectivas contrapuestas y planos fotográficos de paisajes y personajes dados la vuelta. En el tema artístico y de diseño de producción la propuesta de Solanas ya se anota varios tantos. Esta premisa argumental permite tanto escenas románticas de gran calado (parece que a Kirsten Dunst le van los besos en posiciones que desafían la ley de la gravedad) como momentos de aventura y persecuciones por las alturas (o bajuras, según se mire). Como en toda historia en la que el protagonista se cuela en sitios que no debe, con un tiempo límite para entrar y salir, tenemos tensión y emoción que le da un toque trepidante a la cinta.

Sin embargo, y a pesar de estos logros, la cinta hace aguas en cuanto le aplicamos algo de lógica al argumento. No se trata de ser incrédulos con una historia que es más bien una fábula de fantasía, un cuento de hadas moderno. En un primer acercamiento, bien haremos en creernos sin rechistar lo que nos proponen. El problema surge según avanza el metraje, con esos fallos de guión y de continuidad en el planteamiento que nos han explicado al principio. Hay momentos de interacción entre los dos mundos opuestos que están cogidos por los pelos, incursiones del protagonista y otros habitantes del mundo de abajo en el mundo de arriba (y viceversa) que no tienen sentido o que deberían estar mejor explicadas, y eso al final, hace que la calidad fílmica se resienta. Pero lo que es más grave, durante toda la película orbita la idea de que no tiene nada relevante que contarnos. Asistimos a situaciones de amor y desamor, para que luego vuelva a triunfar el amor y nuevamente fracase. El ritmo de la trama se resiente con este trasunto de Romeo y Julieta, de los que sabemos que no deben estar juntos y que sin embargo ignoran continuamente las convenciones sociales, políticas e incluso cosmológicas.

Por otro lado, también hay una fallida lectura social acerca de las diferencias económicas entre zonas ricas y zonas pobres, pero incluso en este capítulo resulta infantil la lección que nos quieren inculcar. Es decir, que los dos mundos están separados y no existe apenas contacto, pero uno es más rico que el otro porque se explotan de manera egoísta los recursos naturales sin destinar nada de los beneficios. La pobreza, la marginación, (parece que hasta incluso el frío), son consecuencia de que en el mundo de arriba sean todos prósperos. Abajo son más pobres, su aspecto es más desaliñado pero son felices;  y el que la estética (como los coches patrulla, la represión policial) sea más parecida a la de la Alemania del Este supongo que no es culpa de nadie de abajo.

Todo esto da como resultado una película que funciona y se mueve mejor en el plano visual que en el argumental o ideológico.  Un planteamiento brillante, con buena factura técnica e interpretaciones correctas, que se va desinflando poco a poco, perdiendo fuelle conforme pasa el metraje y resultando decepcionante en su tramo final. Una pena, porque a pesar de varios aciertos, la cinta de Juan Solanas podría haber dado para bastante más.

Calificación: Entre pasable y entretenida

Lo Mejor: La idea, la fotografía, los hallazgos visuales. Su historia cargada de poesía.

Lo Peor: Que la poesía se va convirtiendo en prosa sin darse cuenta y acaba lastrando el resultado final hacia la mediocridad, haciendo pesado el argumento. 

La vería de nuevo: Es posible, para ver si la doy una nueva oportunidad con una nueva calificación o no.

La Recomiendo: Para ir al cine en pareja, pues es una historia de amor algo almibarada, aunque también la recomiendo para aquellos amantes de la ciencia ficción de fantasía.

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1374992/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – Diamante de Sangre (Revisión)

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Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2006

Director: Edward Zwick (Leyendas de Pasión, El Último Samurai, Resistencia, Amor y Otras Drogas)

Guión: Charles Leavitt

Música: James Newton Howard

Fotografía: Eduardo Serra

Reparto

  • Leonardo DiCaprio
  • Jennifer Connelly
  • Djimon Hounsou
  • Arnold Vosloo
  • Michael Sheen

Diamante de Sangre es una película de 2006 dirigida por Edward Zwick, director de Leyendas de Pasión y El Último Samurai. He querido escogerla como objeto de revisión dado que pasó semi inadvertida en su día y no es considerada por la mayoría de la crítica como una gran obra. Sin embargo, creo que es una pequeña joya del cine de aventuras ambientada en África con mensaje de denuncia humanitaria que no cae en sermones baratos, y que hizo que en su día Leonardo DiCaprio demostrara su carisma como actor para despegarse de la etiqueta de chico guapo que sólo presta su cara bonita en el taquillazo del momento. Fue con esta cinta y con algunos títulos de la época con los que maduró a nivel interpretativo, dándonos títulos de tanta calidad como Atrápame si puedes, Infiltrados, Shutter Island o la sobresaliente Origen.

Edward Zwick estaba en estado de gracia cuando rodó esta cinta. Ya había demostrado su capacidad de trabajo con ídolos multitudinarios de Hollywood en Leyendas de Pasión y El Último Samurai. En la primera, teníamos un vehículo para el lucimiento de Brad Pitt, en una película diseñada específicamente para provocar histeria en el público femenino. En la segunda, intentó profundizar en el mensaje y la trama con un Tom Cruise algo más guerrero de lo habitual, pero resultó excesivamente densa en el metraje y no fue difícil que acabara cayendo en el olvido. Sin embargo, dio en la diana cuando se decidió a dirigir y producir Diamante de Sangre. Supo superar los defectos de sus títulos anteriores para realizar una cinta de aventuras eminentemente divertida, ambientada en el peligroso y conflictivo África contemporáneo y con una denuncia social subyacente que hace que se tome en serio más que a otros títulos de evasión que pudieran parecer más mundanos y superficiales. La película optó a cinco premios Óscar en la ceremonia de 2007, incluyendo nominaciones al mejor actor y mejor actor secundario, pero no fructificó en ningún galardón.

La historia está ambientada en 1999, durante la década con el conflicto bélico que asoló Sierra Leona. El protagonista es Salomon, un pescador de una aldea que vive con su mujer y sus tres hijos, hasta que un día las fuerzas rebeldes atacan la aldea y masacran a sus habitantes. Su mujer consigue escapar con sus hijas, él es capturado y forzado a trabajar en las minas de diamantes, y su hijo es reclutado como parte de las terribles milicias infantiles, un ejército de niños soldados a los que les lavan el cerebro para cometer las mayores atrocidades en nombre de la rebelión. Por casualidad, Salomon descubre un diamante gigantesco, uno de esos que se ven raras veces y que le pueden cambiar la vida a su poseedor, y tras esconderlo, consigue escapar de los campos de trabajo forzados. Su camino se cruzará con el de Danny Archer, un buscavidas nacido en Rhodesia y antiguo militar del ejército sudafricano, que se dedica al tráfico de armas y diamantes como medio para salir algún día del continente africano y empezar una nueva vida. Por supuesto, cuando Archer se entere del descubrimiento del diamante de Solomon, intentará por todos los medios asociarse con él y buscarlo en las montañas de Sierra Leona. El caos producido cuando la capital, Freetown, sea tomada por las fuerzas rebeldes, les permitirá emprender la búsqueda; y la ayuda que recibirán de Maddy Bowen, una reportera de guerra americana que busca escribir el artículo definitivo sobre la catástrofe humanitaria en África, será clave para abrirse camino en medio de un país asolado por la guerra y el saqueo de los recursos naturales. Los humanitarios motivos que mueven a Maddy chocarán con la falta de escrúpulos de Archer por enriquecerse y con la obsesión de Solomon de encontrar a su familia. La mezcla de semejante conflicto de intereses desembocará en una búsqueda épica a través de un país desolado y peligroso. Pero incluso en este mundo apartado de Dios, donde la violencia más descarnada campa a sus anchas, todos aprenderán algo del resto, aunque sea la dificultad para dejar un continente donde hasta la tierra es de color rojizo, como metáfora de toda la sangre que se ha derramado a lo largo de su historia.

De esta película me gustan las aspiraciones con las que se mueve. Zwick ha realizado una cinta de aventuras con la acción dosificada y justa, nada de fantasmadas rodadas a golpe de presupuesto. El personaje de DiCaprio está muy bien perfilado, un ex-mercenario del ejército sudafricano que engaña más de lo que al principio parece. Uno puede pensar en un primer momento que interpretará el típico papel de norteamericano sobrado y vacilón, que al final se lleva a la chica y que está por encima del bien y del mal. Pero mientras va avanzando el metraje se nos va desvelando parte de su pasado y de sus motivaciones. Su actitud sigue siendo igual de cínica, sólo que ahora ya sabemos que tiene las mismas razones que el resto de la gente de color para considerarse africano, por haber nacido, crecido y luchado en el continente, mientras era apartado de su familia a temprana edad. Tiene los clichés típicos del anti-héroe egoista, para acabar redimiéndose al final y ser entronizado dentro de la categoría de la épica moderna (su foto en el reportaje de Maddy). Lo que digo, aquí DiCaprio empezaba ya a dar muestras de madurez confirmándose como uno de los grandes del sector, adecuado para cualquier tipo de papel.

La elección de Djimon Hounsou para el papel de Salomon también fue muy acertada puesto que borda el papel de pescador chabolista africano. Sus momentos de desesperación y rabia por todo lo que le han hecho a él y a su familia son totalmente creíbles. Nos transmite el drama diario de millones de familias africanas que se ven abocadas a emigrar por la conflictividad de sus países. El trío protagonista se completa con Jennifer Connelly, una actriz que cada vez que aparece en una cinta eleva la categoría actoral con su sola presencia, demostrando que el Óscar que ganó por Una Mente Maravillosa no fue casualidad. A uno le hace añorar más papeles suyos en el Hollywood actual, dado que la frescura que demuestra aquí como periodista nos hace preguntar porqué no cuentan con ella más directores para otros trabajos.

Como no podía ser de otra manera, estando rodada en África, en ocasiones la dirección de fotografía se centra en los preciosistas y variados paisajes que ofrece el continente, estando al nivel de Memorias de África. Hacía años que no veíamos una película donde pudiéramos decir que  se ha plasmado la belleza de África como en ninguna otra. La naturaleza en su esplendor, como contraposición a los momentos de crueldad que vivimos en las escenas de acción. La banda sonora con toques étnicos ayuda a la inmersión en los escenarios, la historia y la idiosincrasia de aquellos pueblos.

Todo ello da como resultado una película que se mueve perfectamente entre el género de aventuras y el cine con mensaje. En ningún momento da lecciones de moralidad ni es ingenua con el tema que trata. Sabemos que vivimos en un mundo con desigualdades, y muchas de éstas se sustentan con nuestro modo de vivir. Se denuncia el tema de los diamantes de sangre, aquéllos que financian conflictos  y que hace que se perpetúen los abismos que median entre el primer y el tercer mundo. Pero en ningún momento apela al buenrollismo ingenuo del espectador. Se buscan culpables, y como siempre, hay un malvado y avaricioso empresario occidental al que echarle la culpa. Pero no deja de insistir en que los países africanos tienen muchos culpables africanos en todos los estamentos, siendo el indígena de a pie el que acaba sufriendo todas las desigualdades del sistema. Y por muchos reportajes que se escriban en las revistas más glamorosas y concienciadas de occidente, poco se puede hacer desde la otra parte del mundo para cambiar un sistema que está corrupto desde sus mismos cimientos, si el cambio no empieza desde ellos mismos.

En definitiva, una cinta más que digna que pasó desapercibida en su estreno (o inmediatamente después de él) pero que merece rescatarse para disfrutarla un par de horas. Mucho mejor opción y mejor rodada que la mayoría de películas que inundan la cartelera, su trasfondo le da un aire de seriedad que hace que el espectador tenga motivos para la reflexión. Como dice un personaje: “no hay hombres buenos y malos, son los actos los que los definen”.

Calificación: Muy buena

Lo Mejor: La factura con que está rodada. Es solvente, es ágil, y el ritmo de la cinta no decae en ningún momento. Es la aventura en su estado más puro (con permiso del dr Jones), y la trama está sabiamente distribuida a lo largo de los acontecimientos que se van presentando.

Lo Peor: Que hay otros títulos peores que pasan menos inadvertidos que estas pequeñas maravillas del cine.

La vería de nuevo: Sí.

La Recomiendo: Sí, es una buena mezcla de cine de evasión con denuncia social.

Si quieres comprar el DVD (junto con otras 2 películas: Red de mentiras e Infiltrados)

Red de mentiras + Diamante de sangre + infiltrados [DVD]

Películas similares: La Reina de África, Memorias de África, Hotel Rwuanda, Amar Peligrosamente, El jardinero Fiel, El último Rey de Escocia, Tras el Corazón Verde, La Joya del Nilo

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0450259/combined

Tráiler en You Tube (español):

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Película – La Noche más Oscura (Zero Dark Thirty)

la noche mas oscura zero dark thirty poster

Reseñado por 0017

Ficha técnica

Año: 2012

Director: Kathryn Bigelow

Guión: Mark Boal

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Greig Fraser

Reparto

  • Jessica Chastain
  • Jason Clarke
  • Joel Edgerton
  • Taylor Kinney
  • Kyle Chandler
  • Mark Strong
  • Edgar Ramirez
  • Jennifer Ehle
  • Chris Pratt
  • James Gandolfini

Con esta reseña pongo punto y final a mi particular análisis de las cintas más oscarizables de 2012, haciendo un repaso a (casi) todas aquellas que estaban nominadas al Óscar a mejor película. Aunque ya hace unas semanas de la gala y sabemos que Zero Dark Thirty no se llevó más que un premio de las categorías menores  (mejor sonido), sí que era una de las favoritas y, tras el visionado de la película, hay que reconocerla su nivel y calidad, junto con la valentía del tema tratado.

El mundo que dejó los atentados del 11 de septiembre cambió en muchos aspectos y trajo muchas cosas nuevas. A nivel cinematográfico, que es lo que nos atañe aquí, se creó un nuevo subgénero a partir de dichos acontecimientos: el thriller de acción o espionaje ambientado en oriente medio. Kathryn Bigelow no es profana en el tema tras triunfar en los Óscars de hace tres años con En Tierra Hostil, dejando de ser conocida únicamente como la ex-mujer de James Cameron para convertirse en la primera mujer en ganar un Óscar a la mejor dirección. Pero es que más reciente tenemos el ejemplo de Argo, arrasando en los premios de la Academia de este año. Y si echamos un poco la vista atrás, podemos recordar títulos como Tres reyes, Syriana, Red de Mentiras, o la decepcionante Green Zone: Distrito protegido.

Precisamente Zero Dark Thirty tiene todo lo que le falta (o sobra) a la cinta de Paul Greengrass. Es más reposada, con un mejor uso de la cámara (no tan mareante como la manía de Greengrass de rodar en plan cámara en mano estilo amateur), e incluso hasta la selección del género es más adecuada que en Green Zone. Es decir, las dos cuentan lo mismo en esencia (la injerencia –por no decir invasión- de los USA en Oriente Próximo, como medio de buscar responsables y tomar represalias tras los atentados del 11S). Sin embargo, lo que en Green Zone era un confuso thriller de acción con dosis de espionaje en Oriente Medio, (un pseudo Bourne por tierras árabes), en Bigelow es una cinta de espionaje con toques de acción ambientado en los mismos lugares, sólo que más afortunado en el mensaje y en las formas.

El título hace referencia al momento más oscuro de la noche del 2 de mayo de 2011 (treinta minutos pasada la medianoche), en la que capturaron en Pakistán a Osama Bin Laden, el responsable de los fatídicos atentados del 11 de septiembre. Todo ello como metáfora de la oscuridad con que se gestan las operaciones más secretas y encubiertas de la CIA, en este caso contra el terrorismo internacional.

La película se inicia con la pantalla en negro mientras se oyen los gritos angustiados de las primeras llamadas de socorro tras los atentados de 2001. Acto seguido pasamos a 2003, donde se nos muestra a Maya, una joven agente de la CIA a su llegada a Pakistán dispuesta a hacerse cargo de las investigaciones resultantes de los interrogatorios a prisioneros. Todo ello con el único objetivo de descubrir el paradero de Osama Bin Laden, el hombre más buscado del mundo y responsable del mayor atentado de la historia USA. A lo largo de los años vemos una crónica centrada en la protagonista y basada en los hechos reales según los informes desclasificados de la investigación que culminó con la citada operación encubierta de la captura del terrorista, operación que está reflejada en la última parte de la cinta. Desde los primeros interrogatorios más o menos crueles en campos de prisioneros de la CIA, hasta los seguimientos, las escuchas, y las dudas gubernamentales sobre si realmente las pistas que siguen son las correctas o no. De la misma manera que vemos como el personaje de Maya va cambiando con el paso de los años, con su evolución personal: su reticencia inicial (e implícita, dado que no dice nada pero se la nota incómoda) a las torturas, y cómo se va tornando en fijación casi enfermiza con el paso de los años y los ataques y atentados (algunos de los cuales sufre en persona).

Bigelow logra una película inteligente que puede llegar a incomodar a los estamentos gubernamentales americanos, por entrar en el mundo de los recovecos más inconfesables de los servicios secretos americanos. Si en Argo la visión era más idílica, donde los agentes secretos no disparan a nadie y sólo se idea una operación secreta ante la ira de los fundamentalistas musulmanes y como defensa para los desafortunados funcionarios diplomáticos americanos, aquí tenemos la visión opuesta: torturas, juego sucio, el asalto a una fortaleza sin tener la certeza de los habitantes, etc. Todo ello como justificación de los atentados sufridos y por venir (durante el metraje vemos como suceden el resto de atentados reales que vinieron después del 11S: Londres, Islamabad, …).

He leído críticas en el sentido de que es una película bastante objetiva, dado que te muestra los hechos narrados sin involucrarse mucho emocionalmente, para que luego nosotros saquemos precisamente nuestras propias conclusiones, de ahí su valentía y capacidad de autocrítica americana. No estoy de acuerdo. Desde luego que la película no escatima en puyas hacia los métodos y las organizaciones, pero desde luego que el discurso es light. Las escenas de las torturas en nigún momento llegan a incomodar, porque sabemos (o por lo menos me imagino) que se pueden hacer cosas peores que poner una toalla en la cabeza de un prisionero y echarle un cubo de agua encima para que tenga la sensación de que se ahogue. Sufrí más por DiCaprio (y los dedos de sus manos) en Red de Mentiras que aquí. Como he dicho en el párrafo anterior, la visión es menos idílica que en Argo, pero Bigelow se cuida de que no nos olvidemos de las razones de porqué Bin Laden era el más buscado de la década. Evolucionamos con el personaje de Maya, vemos las noticias a la vez que ella, nos sobresaltamos con los intentos de atentados que sufre, nos enfurecemos con las altas esferas que no quieren arriesgarse en una operación encubierta (hay un personaje en una escena que dice que invadieron Irak con más porcentaje de certeza de la presencia de armas de destrucción masiva). No hay que meter tanta caña a los estamentos gubernamentales, a fin de cuentas, estamos en la era Obama, donde el demócrata presidente USA actual es más humanitario que la administración Bush. Vamos, que recomiendo ver esta película con la distancia crítica suficiente habitual en el cine americano (igual que dije en la reseña de Argo: hay que saber separar el grano crítico de la paja propagandística).

Una vez tengamos claro el sesgo en el que se mueve la película, sí que podremos disfrutar de las concesiones que hace Bigelow en aras de la objetividad de la trama, con detalles como los niños asustados en el asalto final, o algún detalle de los interrogados en el que se nos muestra su humanidad al disfrutar de un cigarrillo con la cara amoratada de los golpes. Así como también podremos disfrutar de las interpretaciones de Jessica Chastain y el resto del reparto (Kyle Chandler, que parece que se apunta a todo, tras La Trama y Argo, repitiendo papeles parecidos; el siempre reconfortante Mark Strong; Jason Clarke y su sorprendente transformación de agente de interrogatorios a oficinista con corbata en la CIA).

Como conclusión, destacar el alto nivel de Zero Dark Thirty frente a otros títulos del mismo género lo que da idea de su grandeza, con una trama que no se hace pesada, y que va avanzando lenta pero inexorablemente hacia un final que ya conocemos, pero que no por ello se hace menos interesante. Le pasa lo que a Argo (siendo ésta menos valiente y más convencional, y por ello la razón por la que se ha llevado el Óscar), que engancha poco a poco hasta que al final tenemos un clímax álgido y no muy previsible aunque sea conocido de antemano. Y aunque sea light en su tono, no deja de estar rodada con maestría, enganchando en su planteamiento, sorprendiendo en su nudo y aleccionándonos en su desenlace.

Calificación: Entre buena y muy buena

Lo Mejor: El ritmo de la trama, la protagonista y el resto del reparto. La objetividad con la que (en ocasiones) realza la historia.

Lo Peor: La crítica hacia las operaciones encubiertas de la CIA se ha quedado en un mero rapapolvo que hará que haya gente que no sepa ver más allá de un discurso proamericano. A veces la distancia objetiva con la que Bigelow cuenta la historia es en ocasiones engañosa y un poco manipuladora.

La vería de nuevo: Sí

La Recomiendo: Bastante recomendable, por el tema que trata, como por lo entretenida que resulta.

Películas similares: En tierra hostil [Blu-ray], Green Zone: Distrito protegido [Blu-ray], Argo, Black Hawk Derribado [Blu-ray], Syriana [Blu-ray], Red De Mentiras [Blu-ray], Tres Reyes [Blu-ray], United 93 [Blu-ray]

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1790885/

Tráiler en You Tube (español):

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Película – La trama (Broken City)

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Reseñado por 0017
Ficha técnica
Año: 2013
Director: Allen Hughes (El Libro de Eli)
Guión: Brian Tucker
Música: Atticus Ross, Leopold Ross, Claudia Sarne
Reparto

  •   Mark Wahlberg
  •   Russell Crowe
  •   Catherine Z. Jones
  •   Jeffrey Wright
  •   Kyle Chandler

La reseña de esta semana va a versar sobre un ejemplo de propuesta fílmica fallida, a pesar de contar con buenos ingredientes de partida. Se trata de La Trama, película que, gracias a la lucidez del traductor español, comparte título con la última cinta que rodó Hitchcock (de ahí que se señale entre paréntesis el título original, como si fuera necesario diferenciarlas), pero que no es más que un despropósito narrativo que desaprovecha un buen punto de partida argumental y un reparto artístico más que notable, de lo mejor del cine actual, mostrando la dificultad de la profesión de realizador cinematográfico, en la que no cualquiera vale para hacer una buena obra contando con un buen material.

Mark Walhberg ha sido el impulsor de esta cinta, reservándose labores de producción, y tanteando a Michael Fassbender como protagonista para un papel que finalmente ha acabado interpretando el primero, demostrando el buen olfato artístico del segundo al rechazarlo.

El argumento va de lo siguiente: un policía es arrestado y juzgado por la muerte de un pandillero en la ciudad de Nueva York. Desde el inicio vemos al alcalde de la ciudad simpatizar con él, quien lo ve como un héroe. Al contrario que el jefe de policía, que le considera poco adecuado para defender la ley. Resulta absuelto del crimen que se le imputa, pero a cambio debe dejar el cuerpo. Unos años después, vemos al protagonista en el negocio que tuvo que montar tras dejar su trabajo, una agencia de detectives en horas bajas. Su salvación puede ser una llamada del alcalde, que se enfrenta a su reelección y le ofrece un sustancioso y bien remunerado trabajo para salir del bache. Tendrá que vigilar a la mujer del alcalde, que le está siendo infiel, y aportar datos sobre su engaño que le servirán para relanzar su carrera electoral. La trama se irá complicando con giros de guión sorprendentes en los que se mezclarán asesinatos, corrupción urbanística en la ciudad de Nueva York, ambiciones desmedidas y lealtades rotas.

La verdad es que en un principio este argumento podría resultar ameno y llevadero. La película así lo es desde un punto de vista inicial. Sin embargo, este buen punto de partida se acaba malogrando por un desarrollo de guión pésimo y de escasa maestría. Es un género que ya hemos visto innumerables ocasiones, el cine negro de larga tradición en Hollywood (del cual la última representación algo más afortunada fue la ya reseñada en el blog Jack Reacher). Es decir, historia de detectives privados ex-policías, con mujer fatal y asesinato erróneamente incriminatorio. Entre medias, la relación del protagonista con su novia aspirante a actriz y su drama familiar, un pasado alcohólico, corrupción urbanística en la carrera electoral, velados escándalos homosexuales, oscuros intereses y la ciudad de Nueva York pocas veces vista de manera tan insulsa.

Todos estos ingredientes, bien mezclados con un reparto tan potente como el que se presenta, podría haber dado lugar a una buena película de intriga sin muchas aspiraciones. Russell Crowe hace lo que puede y su presencia es reconfortante cada vez que aparece en pantalla, haciéndonos olvidar que una vez fue gladiador o comandante de una embarcación, para aparentar en cada fotograma que se ha dedicado a la política desde siempre. Catherine Z. Jones, como femme fatale es bastante solvente y nos hace desear más minutos suyos en pantalla, contrapeso perfecto del resto del reparto femenino (la joven secretaria de la agencia de detectives). Incluso el propio Mark Wahlberg está en su papel habitual de tipo duro sin sobresalir mucho ni hacer demasiados aspavientos.

A pesar de todos estos esfuerzos interpretativos, el resultado final no puede ser más decepcionante. El fallo subyacente de la cinta es el guión, con una trama que prometía algo más desde el título. El argumento presentado está torpemente desarrollado, con un guión incoherente que desperdicia el mencionado reparto. Ante nosotros se van desarrollando conflictos que no tienen mucho sentido ni encajan del todo las piezas del puzzle. Los personajes interactúan entre ellos sin respetar la lógica interna planteada desde un principio en la película. Por ejemplo, la relación más que tensa entre el jefe de policía y su ex-empleado, quienes desde el principio vemos que no se tienen simpatías mutuas, a mitad de metraje da un giro completo, siendo el protagonista invitando a contemplar e interactuar en la escena de un crimen, estableciéndose una relación de confianza mutua que no tiene mucho sentido. O la relación idílica que lleva con su novia a lo largo de los años, para terminar en una atónita discusión en una fiesta ante las sospechas de infidelidad.

Podría contar más ejemplos si me acordara de más incoherencias de guión, pero la verdad es que tras salir del cine la sensación que deja es la de haber visto una historia bastante vacua torpemente desarrollada, reflejo de una película sin personalidad propia ni alma, ni escenas, situaciones o personajes a recordar en ulteriores momentos. Intenta tratar temas tales como las luchas de poder en las altas esferas gubernamentales, la hipocresía de la clase política al enfrentarse a las corruptelas de diversa clase, pero acaba en una escena final que lo único que hace es soltarnos una lección moral tremendamente sonrojante y pueril. Sólo se salva el rato que uno pasa en el cine distraído intentando atar cabos sueltos y darle coherencia al guión.

Calificación: Pasable, mala
Lo Mejor: Russell Crowe y su solvencia interpretativa, junto al resto del reparto. Alguna escena suelta, como el momento de embriaguez del protagonista.
Lo Peor: Que hace aguas por todos los sitios.
La vería de nuevo: No
La Recomiendo: No, la verdad es que es una película del montón, hay mejores opciones en las que gastar el tiempo y el dinero.
Películas similares: Jack Reacher, Chinatown

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt1235522/
Tráiler en You Tube (español):

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