Dios mío, Dios mío … ¿Cómo he podido pasar tantos años de mi vida sin conocer a Jo Nesbo y a su personaje principal, Harry Hole? Señores lectores, estamos ante la mejor novela del noruego que he leído (por el momento). Nesbo se ha convertido en mi autor favorito de novela negra nórdica (lo siento, Adler-Olsen). Creo poder afirmar sin equivocarme demasiado, que Jo Nesbo es el mejor novelista nórdico que existe en el panorama literario actual y diría que, en mi opinión, es el mejor escritor de novela negra (en general) que he tenido la suerte de leer.
Casi con esto podría acabar la reseña y emplazaros directamente al libro, pero me voy a extender un poquitín más.
Sinopsis
En pleno centro de Oslo, durante la celebración de un concierto navideño, un inocente cae abatido a manos de un pistolero que parece haber errado el tiro. Sin móvil aparente, sin sospechoso y sin arma homicida, el inspector Harry Hole deberá enfrentarse a uno de los casos más desconcertantes de su carrera. Pero pronto la situación dará un temible vuelco: el asesino parece empeñado en saldar su error dando con su auténtica víctima. La ciudad se convertirá entonces en un inmenso tablero en que asesino y policía jugarán una partida a contrarreloj. ¿A quién persigue realmente el criminal? ¿Qué relaciona su sangrienta misión con el rapto de una niña doce años atrás? A medida que el cerco sobre el volátil homicida se vaya estrechando, Hole irá tomando conciencia de que cada segundo puede llegar a contar más que toda una vida.
Opinión personal
Lo que ya os he comentado en anteriores reseñas sobre este autor y que destaco como lo mejor de él es su capacidad de superación. Cuando digo que cada una de sus novelas es mejor que la anterior no es algo baladí. Jo Nesbo crece con cada libro que publica y esto en una saga policíaca con personajes iguales (excepto algunos secundarios que va incluyendo) es algo dificilísimo de hacer. De hecho, diría que es el primer caso que encuentro. Nesbo no sólo no nos aburre ni nos cansa con cada tomo de su saga policíaca, sino que nos hace querer más de él.
Esta entrega es magistral, para mí es un imprescindible del género aunque sea un cuarto libro (de lo publicado en español) y sea necesario leer los anteriores. Como bien nos tiene acostumbrados el noruego presenta un argumento complejo, inteligente, en el que es capaz de unir al final todas las pistas, todos los cabos sueltos que el propio autor va dejando, todas las subtramas y relaciones entre los personajes que se van tejiendo en su telaraña. Por supuesto, no es probable que resuelvas el crimen ni te acerques a vislumbrar ya no sólo el asesinato, sino todo lo que va a pasar en la novela y cómo se desarrollarán los acontecimientos al final.
En este libro el crimen no es lo único importante, ni el carisma de Harry Hole será lo que te tenga enganchado a la historia. Además de ello, el autor nos regala unos diálogos impecables entre sus personajes y una complejidad máxima en sus relaciones. Hay multitud de cuestiones morales diseminadas a lo largo de sus páginas: Nesbo nos habla de la culpa, de la responsabilidad, de la moral dudosa y de la ética (o no) de la justicia humana (que no divina). Además, otro punto positivo es el coraje del autor con sus planteamientos, sus desenlaces y la descripción de sus personajes. Nesbo es implacable: en El redentor habrá muertes inesperadas, sucesos que te dejarán sin habla, situaciones de nudo en el estómago, discusiones éticas y debates abiertos.
En fin, una maravilla. Un novelón de los pies a la cabeza, no sólo en su parte negra sino como libro en general. Ha cumplido todas mis expectativas y las ha superado. Espero haberos animado aunque sea mínimamente a acercaros a este autor noruego, de verdad merece la pena. A mí personalmente me encantaría conocerle peeero…lo veo complicado 🙂
Por qué decidí leerlo: En mi caso, Jonesboadicción
Lo mejor: Todo. Personajes, argumento, desenlace, moralidad, crimen. Es una novela redonda.
Lo peor: De verdad, no se me ocurre nada. Me parece complicadísimo sacarle un pero a este libro.
¿Volvería a leerlo?: Seguro que sí que lo haré algún día.
¿Lo recomendaría?: Sí, en mayúsculas, con los ojos cerrados y sin dudarlo. Pero lo que siempre os digo: Hay que empezar por Petirrojo (que no es un mal libro pero sí el peor de todos), luego continuar con Némesis y La sombra del diablo, para acabar con El Redentor.
Si quieres comprar el libro (por menos de 5 Euros)
Uno de los realizadores contemporáneos que más me gustan últimamente (con permiso de Christopher Nolan, que para mí juega en otra liga) es David Fincher. El director de Seven, El club de la lucha y la versión americana de Millenium gana con el tiempo conforme va dirigiendo nuevas películas y proyectos personales. La tercera entrega de Alien (su debut en la dirección) resultó excesivamente bizarra y la etiqueta de película de encargo pesó demasiado en su factura. Sin embargo, el toque que dio en El club de la lucha fue el de una cinta rompedora en todas sus facetas, desde el argumento con sorpresa final hasta el planteamiento antisocial y crítico que desprende toda la obra. Con Seven nos volvió a sorprender reformulando el género policíaco y de asesinos en serie, aunque con Zodiac no le salió tan redonda la jugada y nos brindó una película más densa todavía a lo que nos tiene acostumbrados.
La película es una adaptación libre de la biografía no autorizada de Mark Zuckerberg, y del proceso de creación que siguió para alumbrar uno de los mayores fenómenos de la informática del siglo XXI: la red social Facebook. De cómo una ruptura amorosa creó un proceso en cadena en la privilegiada y obsesionada mente del protagonista, ridiculizando a su novia en su blog primero y hackeando la base de datos estudiantil de Harvard después. El rápido número de visitas en una web creada para comparar las fotos de las chicas del campus y la caída del servidor del mismo le dio la idea para crear un sitio donde la gente crea amistades basadas en las invitaciones privadas para gente de la universidad. Mediante un oportuno juego de flashbacks y flashforwards simultáneos se nos muestra las múltiples demandas judiciales a las que se enfrenta por el robo de una de las mayores y más lucrativas ideas del siglo. Por un lado los gemelos Winklevoss, quienes se sienten estafados por Zuckerberg al que le contratan para desarrollar el código de una web similar. Por otro lado su amigo y cofundador Eduardo Saverin, quien colabora en la financiación del proyecto, se verá desplazado del mismo en cuanto aparezca la figura del oportunista Sean Parker, creador de Napster. La tensión empezará a aflorar en cuanto éste empiece a influenciar las relaciones entre los dos fundadores. Porque, como dice el lema de la película, “no haces 500 millones de amigos, sin hacer algunos enemigos”. Por mucho que empieces la empresa más lucrativa del momento por el desamor hacia una chica.
Que David Fincher es un director con un talento y carisma especial salta a la vista después de ver La Red Social. Nadie esperaba en 2010 que la insulsa historia de la creación de Facebook se convirtiera en un ensayo sobre la ambición y la envidia humanas, digno del mejor Shakespeare. Como suele ser habitual en sus películas, el protagonista es un tipo marginal con cualidades y obsesiones especiales que le hacen resaltar respecto al resto de la tipología humana que pueblan las tramas, como pueden ser Tyler Durden (El Club de la Ducha), Robert Graysmith (Zodiac) o Lisbeth Salander (Millenium). En este caso, la versión de Mark Zuckerberg que dibuja Fincher es la de un superdotado, un genio incomprendido que se sabe superior intelectualmente al resto de la humanidad y que suple con inteligencia sus carencias sociales. Sabe que nunca será un atractivo atleta del equipo de remo con una familia adinerada a sus espaldas, pero en agilidad mental nadie le gana y poca gente es capaz de seguirle en sus razonamientos. En la línea de Zodiac, donde la trama avanza incesantemente sin dar un respiro al espectador, con nuevos datos y giros argumentales, aquí asistimos como meros convidados de piedra al proceso mental del protagonista, donde a veces se nos hace cuesta arriba entender los diálogos del mismo. La diferencia con aquella será que en La Red Social, las conversaciones son más rápidas y fluidas, mejorando el ritmo de la cinta y haciendo que se nos pase en un suspiro.
Cinta fundacional de la era online en la que nos ha tocado vivir, en la que la paradoja de su planteamiento da pie a la tragedia que se articula después: el creador de una de las mayores herramientas de unión de nuestra época, es un marginado social que no logra integrarse en el sistema de exclusividad y fraternidades de la élite universitaria. El catalizador de tal creación que es la chica que rompe con él por considerarle un capullo y un creído con un ego desmedido, es medio y a la vez fin de tal proceso de creación intelectual, una excusa para mostrarnos el ascenso del genio y la caída de los que se encuentran a su lado. Los paralelismos que se despliegan entre la vida social que se destila por aquellos que forman parte de la élite, y el aislacionismo de los que permanecen al margen, alcanza su punto culmen en los momentos en que nuestro protagonista se bebe una cerveza mientras alumbra su idea frente al ordenador, mientras la fraternidad más exclusiva realiza una de sus fiestas más privadas con las mejores chicas y el mejor ambiente. La dificultad para formar parte de esa élite la plasma su amigo Saverin y las pruebas que pasa para entrar en el grupo de los más afortunados. Y la escena de la regata de los hermanos gemelos es brillante en su conjunción y mixtura formal de música e imágenes.
Salvo en estos detalles en los que se aprecia claramente el estupendo toque del director, la que puede que sea la película más redonda de Fincher es probablemente la que menos se nota su labor en detrimento del estupendo trabajo actoral y de guión. Es decir, que salvo algunas escenas, la mayor parte del mérito de la cinta es del guionista, Aaron Sorkin, y la visión de Zuckerberg que brinda Jesse Eisenberg, un tipo que roza la genialidad y la falta de cordura a partes iguales. Rooney Mara ya apuntaba maneras antes de ser la estrella en la versión USA de Millenium, mientras que Andrew Garfield dio motivos más que suficientes para que después le ofrecieran papeles de superhéroes.
Es una película que se convirtió en clásico instantáneo, imprescindible por ello y que ganó varios Globos de Oro y tres Óscar por su guión, música y montaje. Es de esas películas que es para ver varias veces, básicamente porque la primera vez los personajes irán demasiado rápidos para nuestro gusto. Y en posteriores visionados iremos captando más detalles de la trama y se nos desplegarán cada vez más matices en la cinta. Y eso, en mi opinión, sólo lo suelen conseguir las obras maestras.
Calificación: Imprescindible
Lo Mejor: El guión, el montaje, los actores, los diálogos,…
Lo Peor: Que nuestra inteligencia quede en entredicho al no seguir los diálogos con toda la rapidez que quisiéramos.
La vería de nuevo: Sí, los posteriores visionados son imprescindibles en esta cinta.
La Recomiendo: Totalmente, por la reflexión de la era de Internet en la que vivimos y la manera en que han evolucionado las relaciones sociales.
Puede que lo primero que os venga a la cabeza al leer el título sea la adaptación de los 80 de este libro, o puede que a algunos os haya llamado la atención que sea un libro de Michael Ende, curiosamente más conocido por «Momo» que por este libro pese a que sin duda es más conocida la historia interminable como título al menos. Por si no lo sabíais, Ende es un escritor alemán hijo de un pintor surrealista que se crió en un ambiente bohemio y artístico en la Alemania de la II guerra mundial. Pese a que fue un activo antinazi sirvió también en el ejercito alemán. El libro que le hizo famoso fue Jim Botón y Lucas el Maquinista, tremendamente dificil de encontrar en España pero que es una maravilla de libro que ya reseñaré.
Tanto Momo como La historia interminable fueron adaptadas al cine, siendo especialmente exitosa la segunda aunque para desconsuelo del autor es muy poco fiel al libro y el propio Ende manifestó lo poco que le gustaba (no hablemos de las adaptaciones a película y dibujos animados que se pasan el libro por…).
El libro hay que leerlo en papel y os va a requerir un esfuerzo adicional: está escrito la mitad en tinta roja y la mitad en tinta verde para diferenciar las partes del mundo real y las partes del mundo de Fantasía. Es una de las «gracias» del libro que se pierde al leer en libro electrónico en b/n, aunque cuesta un poco a la vista acostumbrarse jejeje.
Vamos al lío. La historia es la de Bastian Baltasar Bux es el protagonista del libro, es un niño de unos 10-11 años que un día entra en la tienda del librero Koreander. Hablando con el mismo, Bastián le explica que hay varios compañeros de clase que le pegan y se burlan de él. Durante la charla, Bastian es consciente de que en la tienda hay un libro de aspecto impresionante con una joya en la portada con dos serpientes entrelazadas, el título: La Historia Interminable. En un descuido del librero Bastian roba el libro con intención de leerlo y devolverlo.
Una vez en la escuela, Bastián se esconde en un almacén. Sintiéndose a salvo, abre el libro y se sumerge en la lectura. Ésta habla sobre Fantasia, que se encuentra en un grave peligro, pues por algún motivo que sus habitantes desconocen, sus habitantes y lugares están empezando a desaparecer, dejando un vacío, «La Nada» en su lugar.
La Nada progresa a medida que la enfermedad de la Emperatriz Infantil avanza. Bastian poco a poco es testigo de como la Emperatriz encarga a un «piel verde» (Atreyu) la búsqueda de una cura para su enfermedad entregándole la joya de poder de Fantasía, conocida como El AURYN. Atreyu en compañía de su caballo Artax, del dragón de la suerte Fujur (por cierto y por curiosidad, el nombre original se pronuncia con «J» castellana, no «fuyur») y de otros personajes se embarcan en la búsqueda, enfrentandose al lobo Gmork por recuperar la salud de la Emperatriz.
Poco a poco Bastian va viendo que él también es un personaje de la novela y finalmente termina interviniendo físicamente en Fantasía ayudando a curar la enfermedad de la emperatriz infantil.
Una vez curada, Bastian recibe el AURYN y el encargo de «pedir deseos», es decir de imaginar nuevas cosas para poco a poco ir reconstruyendo Fantasía. Durante sus viajes por Fantasía, Bastian comete errores difíciles de subsanar con sus deseos y poco a poco se va dando cuenta que cuanto más se aleja de la realidad, más sufre fantasía, con lo que comienza a buscar el camino para salir de allí.
A mi este libro me sorprendió cuando lo leí. Sobre todo después de ver la película que solo abarca la «primera parte» o por decirlo más exactamente el «primer tercio» del libro pues me di cuenta que La Historia Interminable era mucho más que la película y sus respectivas secuelas que ya se pasan el libro por el arco del triunfo.
Empezando por los personajes son personajes muy complejos y que evolucionan, sobre todo el protagonista Bastian, aprende y crece dentro de Fantasía y va entendiendo por qué no puede quedarse allí. Luego está Atreyu, que al igual que en la película es un personaje sumamente atractivo. Atreyu es joven pero es sabio, de hecho a veces pienso que se merece más ser protagonista que Bastian que es un personaje que por ser tan humano a veces se te llega a atragantar.
Es de lamentar los monstruos y criaturas que en la película ochentera se dejaron por el camino, desde el re-styling de Fujur, un dragón con escamas de nubes y voz como una campana que se convierte en un perro volador con voz profunda… en fin… que no voy a seguir haciendo referencia a la película.
Es un libro adulto, sobre todo al acabar la primera parte en la que Bastian debe enfrentarse a las consecuencias de sus actos. Es la parte donde el «Haz lo que quieras» que es el lema del AURYN (siempre escrito con mayúsculas en el libro) tiene verdadero sentido, porque hacer lo que uno quiere tiene como contrapartida enfrentarse a las consecuencias de hacerlo. Así somos testigos de momentos crueles como la creación de una raza entera de seres que lloran interminablemente y que se conviertan en seres condenados (ojo, CONDENADOS) a reír siempre, pese a que ninguna de las dos cosas es la intención real de Bastian.
Es un libro para pensar y para entender sus metáforas que tampoco son complicadas. Es un libro que te permite aprender y crecer igual que a Bastian, aprendiendo que la fantasía es un mundo en el que refugiarte si vives en la realidad. No es un mundo en el que vivir sino en el que pasar un poco de tiempo para que ni la realidad ni la fantasía nos supere.
Es un libro sobre lo que significa ser niño y sobre lo que significa ser adulto. Sobre la responsabilidad que implica lo que queremos y lo que deseamos, sobre si podemos asumir el resultado de lo que deseamos y que eso marca la diferencia entre la niñez en la que no atendemos a las consecuencias y la edad adulta.
Sigo pensando que es un libro maravilloso que todo el mundo debería leer, ojala reediten la peli y alguno os animéis a coger este extraño libro impreso en tinta de dos colores, aunque sea para saber que los nombres de algunos grupos musicales más o menos conocidos como AURYN o VETUSTA MORLA vienen de este fantástico libro.
Calificación: Imprescindible
Lo Mejor: Lo original del libro, las metáforas, la aventura, el mensaje subyacente, la poesía
Lo Peor: Al ser un libro poético tiene personajes flojos, sobre todo es duro para los que vimos la peli de pequeños el tirano irracional en el que se convierte el Bastian que usa el AURYN, roza la crueldad, con el tiempo he aprendido a apreciarlo pero la primera vez buffff
Lo Releería: Claro, es un libro para disfrutar releyendo
Lo Recomiendo: Si, es clave para entender parte de la fantasía moderna, es un libro para reflexionar con muchas muchas metáforas y en formato físico es genial por la tinta de dos colores.
Bonustrack: Video musical de la película de los ochenta La Historia interminable (genial el peinado del intérprete 🙂 )
Por cierto por si lo leéis por ahí en internet Artax el caballo de Atreyu no muere en la película, la escena de Artax es sobre una plataforma que le hunde y le levanta. Lo que si que es cierto es que Noah, el actor que hizo de Atreyu sufrió varios accidentes entre ellos que uno de los caballos que hicieron de Artax lo pisó y lo dejó maltrecho y algún otro accidente que sufrió el pobre lo apartaron un tiempo del rodaje.
Tengo predilección por Pixar/Disney, no hay más que comprobar mi histórico de reseñas publicadas. Sobre todo en el caso de Pixar, que sorprende la velocidad de crucero con la que fabrican obras maestras año tras año. Ocurre con la película que tengo enfrente, que se convirtió en clásico instantáneo. Wall·E (Batallón de Limpieza), estrenada en 2008 , nominada a seis Óscar (y consiguiendo el de Mejor Película de animación), alcanzó unas cotas tales de excelencia que está considerada por muchos la mejor obra de Pixar (con Up, Ratatouille, Toy Story, Monstruosy Nemo rondando cerca). Pero es que cuando catalogo a esta cinta como imprescindible, lo que realmente hace es superar esta calificación para pasar a jugar en otra liga, la de las obras maestras cumbres de una categoría artística, en este caso el cine. No es baladí el compararla con Chaplin, Buster Keaton o 2001, una odisea en el espacio, con una primera parte que es puro cine mudo en un planeta desolado y vacío. Increíblemente arriesgada esta propuesta de cine experimental que, sin embargo, cuenta y emociona más en media hora sin palabras, que en cincuenta años de cine hablado sin parar. Para luego pasar a una segunda parte que no tiene nada que ver con la anterior, rápida y trepidante, rompiendo el ritmo por completo. Al final de su escaso metraje (no llega a los 100 minutos), tenemos la sensación de que ha pasado mucho más tiempo por la gran cantidad de cosas que nos han contado, y no podemos evitar tener una sonrisa de oreja a oreja por el buen sabor que deja.
El planteamiento del argumento tiene ecos del de la última reseña que he hecho, Oblivion, pero es obvio que el género y el público al que va dirigida, así como el resultado, difieren bastante. En esta ocasión estamos en el año 2800, y tenemos al planeta tierra convertido en un gigantesco vertedero de basura como consecuencia de la acción del ser humano siete siglos antes. El último habitante es un robot diseñado para recoger y ordenar toda esta cantidad de desperdicios, que es a su vez el último de un ejército de robots de los que ya no queda ninguno más en activo. Wall·E, que así se llama nuestro protagonista, se pasa el día compactando residuos, categorizando cacharros, y viendo por las noches escenas del musical Hello Dolly!, añorando la compañía de otro ser con el que compartir sus momentos de soledad. Un día, aterriza una nave espacial de la que emerge EVA, otro robot más moderno y resplandeciente que tiene una misión específica para realizar. El rastreo que realiza por todo el planeta hace que ignore a nuestro protagonista, pero es obvio que Wall·E siente desde el principio curiosidad y fascinación por EVA a partes iguales. El enternecedor robot acabará ganándose la amistad de EVA, aunque cuando ésta descubra uno de los objetos más curiosos que Wall·E ha recogido y categorizado, su misión habrá llegado a un punto sin retorno y entrará en una suerte de hibernación en stand-by, para desgracia de la historia de amor que estábamos presenciando. La nave en la que llegó volverá a por ella, y Wall·E no se resignará y la seguirá en su viaje interestelar, comenzando entonces una aventura totalmente distinta en la que averiguaremos la historia de la humanidad en estos setecientos años, y en cuyo devenir de acontecimientos nuestros robóticos protagonistas tendrán un papel esencial.
Con este planteamiento tan simple en un primer momento, Andrew Stanton supera con creces sus anteriores aportaciones en Pixar como director o guionista, para deleitarnos con una historia enternecedora como pocas. Su capacidad para tocar la fibra sensible del espectador no se había visto en años, si buscamos fuera de la empresa de animación creada por John Lasseter. Con Wall·E se trasciende por fin el género infantil (si alguien tenía dudas de ello tras Toy Story), para entrar de lleno en la animación “seria”. Como ya he dicho, tiene una primera parte arriesgada y experimental, sin casi ningún diálogo salvo los sonidos robóticos. Los efectos de sonido, que nos recuerdan a los de los protagonistas mecánicos de la saga Star Wars, son brillantes y ayudan a dar ese toque romántico y gracioso a la historia de amor. Todo un ejemplo de virtuosismo cinéfilo, que nos remite al cine mudo de inicios del siglo XX, a Chaplin y a Búster Keaton. Sólo estos dos maestros eran capaces de conmover y provocar una sonrisa a partes iguales sin emitir una palabra.
Cuando parecía que no nos podía sorprender más, llegando a un punto de delicadeza de no retorno, la cinta da un giro inesperado y nos lleva a la ciencia ficción más clásica (sin perder ni un ápice de ternura), para aportarnos una visión crítica de lo que puede ser las últimas consecuencias para la humanidad de un consumismo desaforado y sin límites, con una tecnología que nos separe más que nunca del resto de humanos, aunque estemos sentados codo con codo. Todo ello a golpe de guión, sin sobrar ni un solo minuto del metraje. Una delicia.
Básicamente Wall·E es una declaración de principios de Pixar, una contraposición de opuestos manifestado en los dos robots. La ciencia más vanguardista frente al clasicismo tecnológico, el pasado nostálgico frente al futuro innovador, walkman analógico frente al digital iPod. El que ambos protagonistas se den la mano hace que todas estas antagonías no sean excluyentes sino complementarias, y que el desarrollo científico no renuncie al placer de la creación artística tradicional. Nuestro robotito protagonista es la salvaguardia de los sentimientos humanos en la tierra, pero a su vez precisa de la ayuda del robot femenino moderno para garantizar la subsistencia del planeta.
Por todo esto y por muchas más razones, esta maravilla se antoja imprescindible como joya cinéfila de los últimos años. Hay que agradecer a Stanton y el resto del equipo creativo de Pixar el haber creado un personaje tan carismático como este protagonista, mezcla de ET y del Número 5 de Cortocircuito, con una capacidad extrema de emocionar únicamente con la mirada. Es una conjugación perfecta de cine y poesía visualmente plasmada de manera magistral en imágenes y sonido. Un punto y aparte fundacional de lo que se puede conseguir si juntamos las últimas técnicas de animación con historias de siempre, lo que ha contado el cine desde sus inicios.
Calificación: Imprescindible
Lo Mejor: Unas cotas cinematográficas difícilmente alcanzables por el resto de competidores.
Lo Peor: Un metraje que hace que nos sepa a poco.
La vería de nuevo: Sí
La Recomiendo: Sí, como todo Pixar, para niños y para mayores; todos disfrutarán viéndola.
Frederik Pohl es un mito de la ciencia ficción con una carrera que ha durado más de 75 años desde su primer relato publicado en 1937. Que figure en el título su amigo y compañero en dos novelas Cyril M. Kornbluth también es notable puesto que las publicaciones de Kornbluth se producen durante los años 1952 hasta 1958 cuando muere trágicamente a los 34 años. Sin embargo esta novela originalmente publicada por entregas en la revista Galaxy Science Fiction es un clásico del género por derecho propio. Y algunos me preguntaréis que interés puede tener un libro publicado en 1952 que además tiene un título que suena a naves espaciales y pistolas de rayos. Bueno, dejadme añadir que esta novela ha vendido 10 millones de copias en más de 25 idiomas y continúa siendo una constante en las listas de top de muchos lectores.
Vamos al lío. Mitchell Courtenay es un el mejor publicista de la compañía Schoken. Habita en un utópico mundo sobrepoblado hasta el extremo donde el poder político ha sido suplantado por el marketing y donde en vez de electores lo que hay son consumidores manipulados sin descanso por las empresas mediante publicidad y productos que enganchan… literalmente. Es un mundo rico en lujos y en hidratos de carbono pero con una escasez realmente preocupante de proteínas incluso aunque crían las llamadas «Gallinas», gigantescos tumores de pollo que crecen sin control y que hay que cortar con herramientas para obtener carne.
Embarcado en la campaña de publicidad del Proyecto Venus (un proyecto que busca incentivar a los «consumidores» a embarcarse en la colonización de Venus), Mitch es invitado a un mega resort en la Antártida. Allí es engañado y perdido para descubrir al reaparecer que ha sido «borrado» y su tatuaje de identidad alterado de tal forma que no puede recuperar sus posesiones, estatus o antiguo empleo. Es un consumidor más o aún peor, es un consumidor sin dinero ni posesiones que vive de la buena voluntad de las compañías (incluso le toca dormir en las escaleras de un edificio cuando este cierra).
Mitch se encuentra decidido a recuperar su identidad y su estatus anterior y para eso se valdrá de cualquier medio que le pongan a su alcance. Así es como entra en contacto con los «consistas», una facción rebelde de corte «anticonsumista» que tiene por objeto cambiar el mundo. En un principio Mitch no comparte sus opiniones ni ideales pero les necesita para recuperar su estatus. Así es como Mitch poco a poco va cambiando y va descubriendo que los de su antigua vida no son necesariamente sus amigos y que los que le han convertido en un paria no son necesariamente sus enemigos.
Es una novela que realmente me encantó. Lo que más me impactó es su sátira constante del mundo consumista dominado por el marketing que vivimos. Incluso aunque se haya terminado hasta cierto punto con los «publicistas salvajes» y se hayan limitado los productos dañinos o incluso mortales que antes se publicitaban de forma estúpida sin conocer sus efectos, sigue siendo un tema de lo más relevante y aplicable a nuestra sociedad.
Me encanta un personaje que privado de todo decide volver a levantarse apoyado solamente por sus capacidades extraordinarias que ya en el pasado le auparon a lo más alto de su sociedad. Me encanta que el personaje aunque sea por las razones equivocadas quiera volver a levantarse y luchar y no se rinda y se quede gimoteando.
Es cierto que hay algunas cosas anacrónicas pero sinceramente la imaginación desbordante del libro compensa de largo sus pequeñas deficiencias. Sin duda la imagen de un hombre abriendo un túnel con una guadaña a través de un tumor gigantesco es suficientemente original como para que no haya anacronismo que valga.
Me parece fabulosa la trama de suspense que se crea en torno a quién es el que ha provocado su desgracia y qué perseguía al hacerlo y me siguen pareciendo geniales los giros de la historia de suspense al respecto. Merece la pena darle una lectura y una buena revisión. Es uno de mi lista de imprescindibles. Espero que os animéis.
Calificación: Imprescindible
Lo Mejor: Ver como sus extrapolaciones se adaptan perfectamente al mundo actual pese a que está escrito en 1952, me encanta el tenebroso mundo de marketing que crea la novela.
Lo Peor: Algunos detalles se han quedado algo anacrónicos, pero son limitados.
Lo Releería: Claro, es un libro para releer de vez en cuando.
Lo Recomiendo: Por supuesto, es un clásico que hay que leer de forma inteligente, quizá haya gente que no lo aprecie por falta de condiciones como el romance o la acción, pero sigo pensando que es un libro inteligente que haría una fabulosa película.
Una vez más…¿Cómo lo consigue este hombre? ¿Cómo es posible que cada vez que leo un libro suyo me parezca mejor que el anterior?
Igual os resulta raro, pero me fastidia hacer tantas reseñas positivas de este escritor. Sí, me fastidia, porque empiezo a pensar que no me vais a creer. Que cada vez que publico una reseña sobre un libro de King dudáis de mi objetividad, por esta debilidad casi malsana que siento por él.
Pero no. Os prometo que intento ser lo más crítica posible. Y creo que tiene libros malos como por ejemplo Insomnia. Pero es una excepción. Lo cierto es que King escribe tan bien…tan condenadamente bien…
Este libro fue el segundo publicado bajo el pseudónimo de Richard Bachman, pseudónimo que como él mismo reconoció utilizó para fastidiar a la crítica más purista que le machacaba. Y además, tiene la peculiaridad de que fue la primera novela que escribió (cuando era un adolescente), aunque Carrie fuera el primer libro que vió la luz. Pues bien, ya en su adolescencia logró una pequeña obra maestra. Ya les gustaría a todos los autores escribir una ópera prima como esta.
El argumento es de una simplicidad pasmosa. King nos sitúa en un futuro cercano pero indeterminado en los EE.UU. En un país gobernado por un estado militar y que se presupone dictatorial. Aquí todos los años se celebra la larga marcha, una carrera en la que 100 jóvenes menores de 18 años se presentan voluntarios. Las reglas son simples: deben caminar dentro de los límites del arcén de la carretera a una velocidad mínima de 6,5 km/h. Si bajan la velocidad reciben un aviso, pudiendo acumular hasta tres. Si persisten en la infracción no hay un cuarto aviso, sino que directamente les matan a tiros. Gana el que resista más tiempo andando y quede vivo de los 100, recibiendo como premio lo que él quiera. Para más inri, toda la carrera se retransmite por televisión, convirtiéndose en el acontecimiento «deportivo» del año.
En este contexto se desarrolla esta novela de marcado carácter distópico. La verdad es que King no excede en detalles. No cuenta prácticamente nada del entorno en el que encuadra su historia. No sabremos la organización de este estado militar, ni quién es el comandante, ni el porqué de esta larga marcha, ni las razones por las cuáles los protagonistas deciden participar en la carrera.
King nos sumerge desde las primeras páginas en la larga marcha y sólo podremos seguir su ritmo y adivinar sus intenciones a través de los pensamientos del protagonista principal. El relato está contado en primera persona por Garraty, uno de los marchadores. A partir de sus pensamientos, interacciones y conversaciones con los restantes corredores asistiremos a esta historia casi post-apocalíptica.
Es posible que King peque de parco en la explicación de este mundo que recrea, aunque creo que en parte es acertado, ya que mantiene el halo de misterio y nos focaliza en lo importante de la historia: lo que pasa en la larga marcha.
Al principio comentaba que este libro es una pequeña obra maestra y me reafirmo en ello. Por un lado incluye una fuerte crítica social sobre los medios de comunicación y la tendencia del ser humano al espectáculo, al reality show, a disfrutar con el sufrimiento ajeno. King denuncia a lo largo de toda la historia este morbo de las personas por la sangre, principalmente a partir de las multitudes enfebrecidas.
Casi todos los comentarios que he leído por Internet destacan este aspecto como punto fuerte del libro. Yo ahí no estoy de acuerdo, es cierto que existe esta denuncia social, pero no es la principal enseñanza de la novela. Creo que este aspecto está mucho más fuertemente desarrollado en la trilogía de los juegos del hambre, que se basa principalmente en la crítica del reality show y la opresión política.
Lo más importante de esta distopía de King no es la crítica social, sino la lucha por la supervivencia, uno de los temas que más explota el autor. Y además, consigue que el lector sienta en su propia piel esta desesperación por vivir de los marchadores. King consigue que tú también corras en esta larga marcha, te conviertes en el corredor 101. Sientes el mismo cansancio, los dolores, el frío, el agotamiento físico y mental, el sufrimiento por la muerte de los que van corriendo contigo y que se transformarán en tus amigos. Esta identificación plena con la historia y el devenir de los personajes, esta tristeza máxima que sientes cuando van muriendo fusilados uno a uno…esto es lo que identifica plenamente a este libro. Y lo que le convierte en obra maestra.
En ocasiones me ha recordado al también imprescindible La carretera de Cormac McCarthy. Ambos relatos te hacen experimentar sensaciones casi físicas (frío y dolor), ambos se sitúan en un mundo post-apocalíptico en el que o matas o mueres y en ambos los personajes recorren una carretera desesperados por vivir, aunque probablemente encuentren la muerte en su camino.
Otro punto a destacar de la novela es el simbolismo que esconden sus páginas, tanto en las conversaciones casi casuales y con tendencia a la filosofía de sus personajes (destacan McVries y Stebbins principalmente, en sus charlas con Garrity sobre la vida, la muerte, la razón de correr en la larga marcha, las esperanzas frustradas…), como en las referencias cruzadas con personajes de libros de fantasía (constantes son las menciones a Alicia en el país de las maravillasde Carroll, identificándose los marchadores con personajes clásicos como el conejo o la oruga), así como en el final del relato. Sobre el final hay múltiples interpretaciones (algunas me parecen casi ridículas). Yo paso al spoiler a comentaros la mía.
/******************* ATENCIÓN SPOILER *******************/
Garrity gana la carrera tras el desplome de Stebbins. Ve un coche oruga acercándose a él con el comandante. Más allá del mismo localiza una figura oscura que le hace señas. Cuando alguien le pone una mano en el hombro, Garrity sale corriendo hacia la figura oscura.
En mi opinión, Garrity se muere. Simple y llanamente. La figura oscura es la muerte que le reclama y nuestro protagonista corre hacia ella, casi con liberación. Me parece la interpretación más lógica y pausible.
Otra opción es que se vuelva directamente loco, como otros marchadores y crea ver algo oscuro que no existe. Pero me decanto más por el tema de la muerte
/******************* FIN SPOILER *******************/
No quiero acabar esta reseña sin mencionar escuetamente a los maravillosos personajes, marca de la casa de King. Garraty, su fiel amigo McVries, el misterioro y casi mentor Stebbins, el amigable Baker, el odioso Barkovitch, el agotado y errante Olson. Todos tienen su papel y protagonizan historias a veces crueles (insultos entre los marchadores, pactos de no ayuda), otra divertidas (el grupo de los mosqueteros, los cotilleos), otra muy humanas (los llantos antes de las muertes, el episodio de la sandía, etc.). Cada una de las muertes se le clavará al lector como un puñal, siendo algunas de lo más estremecedoras. Y las relaciones que entablan entre sí los marchadores son fascinantes. Psicología humana descrita en estado puro.
En resumen, para mí obra maestra. Me cuesta lo de poner imprescindibles, pero creo que esta novela lo tiene merecido. Os ruego que no dejéis que pase por vuestras manos sin haberla leído.
Por qué decidí leerlo: Era de King. Sobran las explicaciones.
Lo mejor: Que te conviertes en el corredor 101. Que sufres en primera persona la larga marcha. Que te horrorizas y conmueves a partes iguales.
Lo peor: Aunque de verdad me cuesta encontrarle defectos a esta maravilla destacaría como punto débil el final, creo que requería mayor carga dramática. Y también las muertes de algunos personajes clave que podrían haber estado mejor descritas. King las pasa muy por encima.
¿Volvería a leerlo?: Es un claro sí, un libro de cabecera que hay que releer para impregnarse bien de su intensidad.
¿Lo recomendaría?: También y esta vez no hay excusas. No se puede decir lo de que como es un libro de terror no me va a gustar, porque aquí no hay terror en sí, aunque sea una novela terrible y hermosa a la vez. Si no has leído nada de King esta es tu oportunidad. Lectura obligada y que además encantará al público juvenil.
Yann Martel es un escritor canadiense aunque nacido en Salamanca (España) hijo de un diplomático del gobierno canadiense. Creció entre España, Francia, Mexico y Costa Rica, así que tiene un background digamos que original. Estudió filosofía en Ontario y eso también se refleja en su obra. Su primera novela se publicó en 1993 con un modesto éxito («Siete historias»).
Este libro me lo recomendó un compañero de trabajo diciendo que había que leerlo antes de que sacaran la peli porque merecía la pena leerlo. La película está en cartel pero aun no la he visto, así que no puedo comentar mucho, cuando la vea editaré la reseña. Ah, mi compañero afirmaba que era un libro estrella para regalar… os comento al final lo que opino también de eso.
Vamos al lío. El autor se nos presenta como un escritor que busca una buena historia y en la India le referencian a que busque a un tal Patel que ahora vive en Canadá que tiene una historia que es capaz de ponerte en contacto con Dios. Localiza al hombre en Canadá y consigue que le cuente su historia en primera persona y él le va haciendo visitas para que vaya completándola. La historia trata de la vida de Piscine «Pi» Molitor Patel, un niño indio hijo de los dueños del (ficticio) zoologico de Pondicherry, en la india francesa. El protagonista nos narra (o le narra al autor) su infancia, desde por qué obtuvo ese curioso nombre y por qué consiguió el apodo de Pi que da nombre al libro. Cuenta la relación con su Madre, con su Padre, con su hermano Ravi y con los animales del zoologico. También nos relata su acercamiento a Dios y como siendo hindú se hace cristiano y a la vez musulmán considerándolo 3 formas distintas de acercarse a un mismo Dios.
Tras una serie de problemas políticos en la India, sus padres deciden vender todo y embarcarse junto con los animales en un carguero que les llevará a una nueva vida en Canadá. A las pocas semanas de iniciado el viaje el barco se hunde sin explicación aparente y en un desesperado intento de salvarse, Pi termina en un bote salvavidas junto con un tigre de Bengala (hay algún animal más al principio pero sería spoiler total contaros cuales).
Así se inicia una lucha salvaje por la supervivencia buscando agua y comida de un niño para alimentar a un tigre que en el caso de estar desesperado por la sed o el hambre es probable que decida comérselo a él, por lo que es crítico mantenerlo alimentado. Viven noches febriles, de llanto, de esperanza, de hambre, de sed, de terror en ocasiones.
Luchará contra su desesperación, contra la apatía, contra el asco que le produce matar un pescado al principio y contra el terror que le produce estar a unos metros de un tigre de bengala en una balsa improvisada atada al bote salvavidas. Habla de los momentos mágicos en los que contra todo pronóstico acude la lluvia a satisfacer su sed o un banco de peces voladores se estrella contra su bote facilitándole la pesca.
Habla mucho de su relación con el tigre una mezcla de amor, odio y terror que supone cuidar a la bestia para que la bestia no tenga razones para comerte. Y habla de Dios, habla de la esperanza y de lo que supone sentirse absolutamente solo y perdido y tener como único recurso lo Divino y que sea este tu único apoyo.
La tristeza es tan solo la sombra de una nube pasajera
Pi se enfrentará a pruebas difíciles y extrañas, desde tiburones, islas misteriosas como otros náufragos todo ello buscando la forma de no perder la esperanza.
Reconozco que al principio el libro se me hizo un poco cuesta arriba. Primero porque está escrito de modo confuso en los primeros capítulos: todo está en primera persona y nunca queda totalmente claro quién es el narrador, si el autor en el momento presente en sus entrevistas con Pi o habla el Pi del pasado sobre su infancia y juventud. Es algo que no me gustó por innecesario pero en cada capítulo te terminas haciendo una idea de quién es el que habla, puesto que los capítulos donde el autor está en una entrevista con Pi son muy escasos o casi inexistentes al final.
Se trata de un libro dividido en 3 partes. La primera es un contexto general de la vida del protagonista alternándose con estos confusos capítulos del autor en el presente. Son capítulos interesantes pero que no parecen ir a ninguna parte, hace reflexiones muy buenas sobre muchas cosas, desde la religión hasta temas zoológicos puros o descripciones de su juventud. Reconozco que en esta parte estuve a punto de dejar el libro. No lo hice por la insistencia de mi compañero sobre lo bueno que era.
Cuando llegué a la segunda parte (a partir del naufragio) lo entendí. De hecho lo entiendes todo. Te das cuenta de que la primera parte no sobra, sino que te da pistas y claves para entender la segunda, te da mucha información que realmente necesitas para disfrutar la segunda (y de la tercera). Y la disfrutas. Vaya que si la disfrutas. No podía dejar el libro quieto, hasta llegué a utilizar la app de kindle para seguir leyendo en alguna reunión especialmente aburrida de lo enganchado que estaba, durante un par de noches mi hora de sueño se postergó debido a Pi y a su esperanza mezclada con sufrimiento.
La tercera parte baja un poco en su capacidad de «enganchar», es más sosegada, más «fábula» que narración verosímil, para mi gusto tampoco veía como terminaba de encajar en el libro y sin embargo ¡¡Patapum!!… de nuevo gran final y todo cuadra y lo entiendes.
Y el final… uff, no voy a contar spoilers pero solo os diré que siendo un final conocido (pensad que el libro empieza con Pi mayor en su casa de Canadá contando su historia al autor) consigue darle un giro sorpresa y que a partir de él me tiré dos días pensando hasta que entendí realmente el libro. No os puedo dar la conclusión, no sería justo, sería romperos la experiencia que supone este libro, solo os puedo decir que como todo al final en este libro está relacionado con Dios, no el Dios cristiano sino Dios en su concepción filosófica, sea el Dios Musulmán o el Católico o el Brahman Hindú (Para aquellos que lo han leído y quieren contrastar su opinión, os doy la mía al final del todo con mi interpretación del libro, pero que conste que es un SPOILER enorme así que os recomiendo contrastar solamente si habéis leido el libro).
Es un libro adulto, no es una fábula para niños, en algunos casos es escatológico y en otras sencillamente desagradable por las descripciones de sangre chorreando en algún momento de pesca o de caza, no olvidemos que es una experiencia de supervivencia. Otras veces se acerca a la poesía por las vividas descripciones de momentos hermosos en el mar. A veces da ganas de llorar, a veces emociona, hay una parte incluso cómica pero desde luego no va a dejar a nadie indiferente.
Respecto a si es aceptable para todos los públicos digamos que es discutible. Lo puedes leer sin más y leer una historia de supervivencia entretenida aunque quizá algo explícita en detalles desagradables y ya. Si no le das ninguna vuelta la primera parte será ok, la segunda te enganchará y la tercera te gustará y te sorprenderá pero tampoco cambiará nada. A aquella persona capaz de darle una vuelta más a las cosas ENTENDERÁ de verdad. Y a esa persona le cambiará un poco la vida.
¿Es un regalo ideal? Me parece que si es una buena idea para regalar, es una buena idea pero solo para aquellas personas que tengan alguna inquietud existencial, a esas les enseñará algo, al resto dirán que o es entretenido o que es basura y un contado número no lo terminará porque le enferman algunas descripciones y lo desechará. Pero si acertáis alguien os lo agradecerá mucho, porque es un libro redondo, donde todo cuadra aunque no de forma obvia, donde nada está hecho al azar y todo está pensado y planificado.
Es tan inclasificable que solo puedo decir que es un libro imprescindible capaz de cambiar la vida a algunas personas. Soy muy poco dado a conceder esta etiqueta, así que confío en que le daréis una oportunidad.
Calificación: Imprescindible
Lo Mejor: La segunda parte del libro, engancha tanto que no puedes parar de leer, el final
Lo Peor: El final, que te destroza y solo te recuperas tras unas horas de pensarlo y vuelve a ser parte de «Lo Mejor» como pongo arriba.
Lo Releería: Si, es un libro para releer varias veces
Lo Recomiendo: Si, pero no a todo el mundo, creo que es un libro muy personal que o lo amas o lo odias.
Otros libros que podrían gustarte… bueno este libro es suficientemente original para que ninguno se le parezca realmente, por su temática religiosa quizá te llame el polémico libro:
Por comentar algún otro libro diferente e inclasificable (ojo que no los comparo, solo digo que también son para personas «espirituales») os recomiendo
«Elegir la duda como modo de vida, es como elegir la inmovilidad como medio de transporte»
«La razón por la que la muerte está tan próxima a la vida no es por una necesidad biológica sino por envidia. La vida es tan bella que la muerte está enamorada de ella, un amor posesivo y celoso que toma lo que puede»
«Se que los Zoos no están bien vistos por el público. Lo mismo pasa con la religión. Determinadas ilusiones sobre la libertad les afectan a ambos»
Link a la estupenda Crítica de la película de mi compañero OO17
La interpretación de Bitterblink (seleccionad con el ratón la parte de abajo para leer puesto que está en letra en color blanco)
Mi interpretación, que he contrastado un poco pero de la que podéis disentir, me costó un par de días de pensar. El fondo del tema del libro es si tienes fe o no, por eso es un libro para acercarse más a Dios, porque al final lo que te dice el libro es que creer o no es una cuestión personal y te fuerza a elegir, es decir no hay sitio para el agnosticismo: por un lado nos cuenta una historia maravillosa pese a que es poco verosímil y aunque haya algún indicio que podría ser cierta (huesos de ¿suricato? en la barca) y a la vez nos cuenta una historia terrible aunque más verosímil donde no hay elementos fantásticos sino todos materiales y desagradables y entonces nos dice ¿Qué historia prefieres, la con animales o sin animales?. Bueno pues… esa es la elección, pensar que la vida es un conjunto de reacciones químicas y que al morir nos convertimos en tierra para los gusanos y no hay nada más es mucho más verosímil pero mucho más terrible que pensar que existe Dios y que tras el plano material hay otra vida espiritual, algo de lo que no tenemos pruebas aunque haya algún indicio. Si eliges la historia con animales estás eligiendo creer en Dios y si eliges la otra historia eliges el ateísmo, ambas son válidas pero son una cuestión de elección personal.
Así es como el autor nos fuerza a decidir y a salir de cómodo agnosticismo, por mucho que lo intentemos una historia es tu preferida. Esto se relaciona por ejemplo con los dos señores Kumar, el ateo y el creyente, ambos son dos caras de una moneda puesto que paradójicamente el ateísmo también es «una forma de fe» en la cual tu «crees» en la historia sin animales pese a que tengas las mismas pruebas que para con la historia con animales. Vamos que el ateísmo es otra «religión» y que es tan supersticiosa como la religión, pues sigue siendo algo que «crees sin pruebas» porque te aferras a lo que consideras más verosímil.
A mi me ha cambiado la forma de ver la vida un poco, de percibir a los ateos y de percibir a los agnósticos. Yo me avergonzaba un poco de ser «creyente supersticioso» en el medio social en el que vivo y ahora me doy cuenta que tener fe es una cuestión personal y que no soy más supersticioso que un ateo, solo que mi superstición es distinta e igualmente válida. Me encanta como el autor intenta buscar ese punto de respeto mutuo y como lo anuncia ya diciendo que para él los ateos son «gente con una fe distinta» pero igualmente creyentes y por tanto son IGUAL de respetables, así que no hay que permitir que alguien se avergüence de ser ateo o de ser creyente de cualquier religión, puesto que la fe es válida para ambos.
Ahora haceos la pregunta clave ¿Que preferís? ¿La historia con animales o sin animales? 😀
Los renglones torcidos de Dios se trata de una novela escrita por Torcuato Luca de Tena en 1979. Narra la historia de Alice Gould, una detective que se interna en un hospital psiquiátrico con objeto de resolver un crimen. Se trata de la novela más conocida de Luca de Tena y una de las reseñas más difíciles a las que me he enfrentado, en lo que a mí me toca.
Torcuato Luca de Tena es un periodista español, además de corresponsal, novelista y poeta. La mayor parte de su carrera periodística estuvo vinculada al diario ABC, fundado además por su abuelo, ocupando la dirección de este periódico por varios años. Como escritor, ha tocado diversos palos en el teatro y la poesía, aunque ha sido su labor como novelista la más conocida por el público. De entre sus obras, destaca sobre todo “Los renglones torcidos de Dios” y su brillante labor literaria le valió el ingreso en la Real Academia Española en 1973.
Como decía al inicio, la historia narra las aventuras de Alice Gould dentro de un sanatorio mental o como antes se decía y ahora resulta peyorativo, un manicomio. Una casa de locos. Alice es detective privado y por iniciativa propia entra como paciente en el psiquiátrico inventándose una paranoia y compinchada con su marido, su médico particular y el director del sanatorio en el que ingresa. Lo hace así para resolver el asesinato del padre de su nuevo cliente, asesinato en el que todas las pistas conducen al manicomio. Así que Alice decide hacerse pasar por una paranoica para poder investigar sin ser descubierta. ¿El argumento parece simple, no?
El problema, es que lo que parece ser no lo es tanto. Y poco a poco vamos viendo que la supuesta cordura de Alice se pone en entredicho, cuando el director del centro afirma no saber quién es, cuando se descubre que Alice ha intentado envenenar a su marido o que su supuesto cliente no parece existir. Aún así, Alice argumenta a lo largo de todo el libro su inocencia, su cordura y el estar siendo objeto de un complot contra su persona. Los médicos del centro, el director y el propio lector deberán juzgar su estado mental y ponerse de acuerdo en una opinión: ¿Alice Gould está loca…o no?
Nos encontramos ante una obra maestra sin discusión ni detractores reconocidos. Yo personalmente no he encontrado a nadie al que no le haya entusiasmado este libro y a los poquísimos que no les ha gustado, sí me reconocen que es una novela de calidad. Hay muchísimos puntos positivos a destacar de esta maravilla literaria, pero nombraré sólo los que considero más relevantes.
Empezamos por el título, que ya en sí mismo es genial y totalmente descriptivo. ¿De qué habla principalmente esta novela? De los locos, los renglones torcidos de Dios, las faltas de ortografía del creador. Y esta referencia la inventará uno de los propios locos que aparecerá en el libro y que será uno de los muchos secundarios que nos robarán el corazón.
Porque éste es otro punto importantísimo de este libro, sus maravillosos personajes, tanto por su marcada personalidad como por la ternura y simpatía que nos despiertan. El punto fuerte del libro es Alice Gould, la cuerda loca. El autor logra crear una ambigüedad máxima en torno a su persona, ya que la presenta como normal, loca, normal, loca, normal…durante toda la novela. Y le otorga un carácter fuerte, gran inteligencia, elevadas dotes de persuasión, atractivo, clase y una altanería desmesurada. Es un personaje que en algunos puntos de la novela te enamora y te convence con sus argumentos, mientras que en otras te hastía por su arrogancia, su falta de autocrítica y su evidente locura mental (¿cómo has podido pensar 5 páginas antes que no estaba loca?). Y así sucesivamente a lo largo de la novela. Porque esta alternancia entre locura y no, será la tónica general en el libro hasta el punto de que Luca De Tena logrará que el lector cambie de bando mil veces y se posicione en un lado o en otro cada 2×3.
Además de Alice, hay muchísimos secundarios que habría que destacar. Todos se caracterizan por ser tiernos e indefensos, a la vez que peligrosos y repulsivos. Como en cierta medida lo son todos los locos. Y cada uno de ellos representará algún tipo de dolencia mental (y a veces física) que el autor se encargará de detallar y explicarnos. Encontraremos patologías de todo tipo, desde el casi normal Ignacio Urquieta que se desquicia con sólo ver el agua, pasando por la mujer oscilante (muchacha bellísima que no se comunica apenas). También encontramos al Hortelano que sufre de fobia al alejarse del manicomio por lo que siempre está allí y lo considerará su hogar, al maestro que será un loco «inteligente» que cree que es el fin del mundo y todo se explicará con las matemáticas o a la mujer percha que no tendrá huesos y prácticamente es un ser humano transformado en monstruo. Luca de Tena nos hablará de todas estas enfermedades y las detallará con toda la crudeza que considera necesaria, siendo en algunos casos impactante la patología de estas personas.
Sin pretender seguir hablando de las bondades del libro, como por ejemplo la delicia que supuso al menos para mí el lenguaje que utiliza el autor, casi como del siglo pasado (le da un toque único al relato), terminaré destacando lo acertadísimo de su final. Porque como el resto del libro, es totalmente ambiguo y abierto a la propia interpretación del autor. He hablado con varias personas del final de esta novela y cada una extrae una conclusión distinta. Entonces, ¿Alice está loca o no? Yo tengo mi propia teoría. ¿Y vosotros?
Por último y ya como curiosidad, comentar que Luca de Tena se internó durante 18 días en una institución psiquiátrica, donde convivió con los enfermos mentales y cuya experiencia fue la base para la escritura de este libro. Por tanto, cabe suponer que gran mayoría de las paranoias y dolencias que vemos reflejadas en los distintos personajes de la novela, tienen un reflejo real. Esto de vivir una experiencia real no es novedoso, ya que Ken Kesey hizo algo similar para escribir su estupenda novela “Alguien voló sobre el nido del cuco” y que tiene una temática parecida a la obra de Torcuato.
Por qué decidí leerlo: Me lo recomendó mi madre como uno de sus libros favoritos. Se convirtió también en uno de los míos.
Lo mejor: La ambigüedad de la trama. La cantidad de veces que el lector cambia de bando. La atrayente personalidad de todos y cada uno de sus personajes. Su final.
Lo peor: Puede que su lenguaje pueda considerarse “antiguo” o “pasado de moda” para según qué lectores, aunque yo reconozco que disfruté con el regusto clásico y las expresiones de la España de mediados del S. XX.
¿Volvería a leerlo?: Lo he releído para hacer esta reseña y no creo que sea la última vez que lo haga.
¿Lo recomendaría?: Sí con mayúsculas y acentuado. Es uno de los mejores libros que he tenido la suerte de leer.
Joe Haldeman es un clásico de la ciencia ficción. Empezó la carrera de Astronomía de la que no llegó a graduarse puesto que lo dejó todo por escribir. Participó en la guerra de Vietnam como ingeniero, hecho este que le marcó mucho como puede verse en esta novela. Ahora enseña escritura creativa en el MIT de Massachusetts.
La guerra con los taurinos lleva siglos en activo. Con las tropas viajando a velocidades superiores a la luz las tropas pasan semanas en el interior de las naves mientras que en la tierra en realidad pasan años. Y a cada vuelta a casa cada vez ha cambiado más eso que dicen defender y que se llama Tierra.
El Soldado Mandella es entrenado en la tierra en base a suposiciones de lo que va a encontrar en el planeta de los taurinos. Aquí la guerra en planetas desconocidos depende de armaduras que aislan al soldado del ambiente letal que lo rodea y que lo convierte en una máquina de matar que puede lanzarse desde la órbita del planeta.
Sin embargo la guerra no es un asunto fácil, las dudas y los miedos de Mandella están siempre presentes. La primera batalla no deja de ser un desastre donde un objetivo militar acaba pareciendo un asentamiento civil donde los soldados humanos matan y mueren de maneras absurdas a militares y civiles incluso niños, puesto que los aterrorizados soldados ven enemigos en todas partes de las extrañas chozas de los taurinos.
Mandella vive en un miedo constante, en un ambiente promiscuo y sexualmente permisivo donde los mandos son gente que habita en planetas lejanos y que nunca se acerca a donde los soldados mueren en batalla. Cuando debe ser licenciado sin embargo se encuentra con que debe reengancharse de nuevo a la guerra puesto que la nueva sociedad que se construye no tiene sitio para las reliquias de guerra que se encuentran a centenares de años luz.
Así es como va viendo como se transforma la sociedad de la Tierra incluso cuando el gobierno ha fomentado que todos sean homosexuales para limitar la natalidad y que irónicamente él sea un «viejo maricón» por ser heterosexual. Así poco a poco Mandella solo se limita a sobrevivir para intentar salir de esa locura que los humanos llamamos Guerra.
Este libro escrito en 1974 se considera una respuesta a la «belicista» Tropas del espacio de Robert A. Heinlein. Esta es la visión de un veterano de Vietnam que habla de guerras sin sentido donde los mandos no saben a donde mandan a los soldados y donde la muerte y la vida es lo que tiene obsesionados a todos los que participan en la guerra. Es una crítica despiadada a las guerras sin sentido a las guerras que no pueden ser consideradas justas y a lo que te convierte la guerra: un extraño en la sociedad civil, un lobo entre ovejas.
Quizá es más potente el tema y el concepto que la propia novela que carece en ocasiones de ritmo y por supuesto de escenas de acción propiamente dichas. La acción es un caos de tiros, accidentes, fuego amigo y muertes ridículas en vez de una heróica batalla ordenada, vamos es lo que quiere contar el autor. Eso hace que desanime a muchos lectores jóvenes y que se requiera una visión más crítica para entender la fina ironía y la crítica social que esconde este libro.
No me termina de convencer el estilo del autor y no me termina de gustar Mandella, y sin embargo considero que es un libro muy bueno, de esos que hay que leer para desintoxicarse de los libros de guerra justa y de guerra necesaria donde todos los soldados son leales y están convencidos de por qué luchan. Porque Mandella no es un héroe, es todo lo contrario es lo que podríamos ser nosotros enfrentándonos a una guerra, un ser humano normal que quiere sobrevivir y que solo le preocupa vivir tras la siguiente batalla.
Un clásico para todos los que les guste la novela bélica, probablemente no lo disfrutéis igual que Las Brigadas del Espacio de Heinlein, puesto que carece de su garra y de su convicción sino que es enseñarte la cara más repugnante de la guerra la cara de los soldados individuales que intentan vivir al margen de la guerra.
Calificación: Muy Bueno
Lo Mejor: El tono de la novela y la camaradería de Mandella
Lo Peor: Alguna cosa un poco rara como lo del gobierno fomentando la homosexualidad para controlar la natalidad y alguna actitud de Mandella
Lo Releería: Si es de esos que desintoxican pese a todo
Lo Recomiendo: Si, pero no esperéis un libro bélico al uso
Libro autobiográfico escrito por el irlandés-estadounidense Frank McCourt. Se publicó en 1996, obteniendo el premio Pulitzer al año siguiente. Desde ese momento se ha editado en 27 países, traducido a 17 lenguas y vendido más de 17 millones de copias en todo el mundo. Así, para empezar…
Más que una novela en sí es una biografía del propio autor, que supone una colección de anécdotas de su infancia y juventud en sus lugares de residencia, desde Brooklyn (Nueva York) hasta Limerick (Irlanda).
Frank nace en 1930 en Nueva York, siendo el primer hijo de Malachy y Angela McCourt. A la familia pronto se sumarán otros hijos: Malachy, los gemelos Oliver y Eugene y la pequeña Margaret. Ésta muere a las siete semanas de nacer (consecuencia de la miseria en la que vivía la familia), hecho que lleva a los padres a trasladarse a su ciudad de origen, Limerick, en busca de una vida mejor.
Allí la situación de los McCourt no mejora demasiado. La vida en Limerick se desarrolla en una calle de los suburbios de la ciudad, sin pavimentar, sin los servicios mínimos más indispensables y sujeta a inundaciones con cierta frecuencia, dado el carácter lluvioso de Irlanda. El padre suele estar sin trabajo y cuando lo consigue se gasta la paga en pintas en el bar, con lo que la mayor parte del tiempo está borracho, cantando canciones irlandesas y enseñándoselas con orgullo a sus hijos.
La madre, Angela, hace lo posible para alimentar a sus hijos, casi siempre recurriendo a la beneficencia e incluso prostitución, aunque generalmente los pequeños han de alimentarse sólo de pan y té.
El libro nos hace un recorrido por toda la infancia y adolescencia de Frank, desde su vida y nacimiento en Nueva York, pasando por su restante infancia y adolescencia en Limerick. Cuando finaliza el libro, Frank cuenta con 19 años.
Aunque a primera vista pueda parecer, esta historia no es un drama con mayúsculas, ni es un alegato sobre la pobreza, ni pretende inspirar lástima en el lector. Al contrario, es una historia de lucha y esperanza, que derrocha sensibilidad y sentido del humor a lo largo de sus casi 450 páginas. El autor, con un lenguaje sencillo y claro, hace fácil lo difícil y logra conjugar perfectamente los tintes dramáticos y los cómicos.
Por un lado, describe una historia donde impera la pobreza, la miseria humana, la desesperación, el alcoholismo y egoísmo del padre y la lucha de la madre por sacar adelante a su familia. Por otro, el autor incluye momentos llenos de ternura, de alegría, de esperanza, usando un tono cómico e irónico, contado desde la inocencia y las ocurrencias de un niño.
Además, es una historia de superación personal, ya que nos lleva de la mano por los primeros años de la vida de Frank, mostrándonos su evolución y su crecimiento como persona. Lo que nos enseña que, incluso desde una vida de total absoluta y miseria, aún se puede crecer y evolucionar positivamente. El constante optimismo y fuerza del protagonista nos aporta muchísimas enseñanzas de aplicación en nuestra vida cotidiana.
Comentar también que el autor escribió otros libros de “continuación” de su vida, siendo el más conocido ‘Tis (“Lo es”, en su traducción al español) que continúa la historia de Frank McCourt a partir de los 19 años. También destaco “El profesor”, en el que McCourt cuenta sus vivencias como docente. Para mí, el mejor de todos con diferencia es el de “Las cenizas de Ángela”.
Adicionalmente, deciros que existe una película sobre este primer libro, estrenada en 1.999 con el mismo título y dirigida por Alan Parker. No es mala per sé, pero la magia y la sensibilidad del libro no se dejan ver ni por asomo en el film. Os dejo el tráiler en cualquier caso:
Por qué decidí leerlo: Me lo recomendó mi madre. Ella ya lo había leído y le había encantado. Coincidimos.
Lo mejor: La capacidad del autor de transformar las penurias en risas. Su optimismo. La cantidad de enseñanzas que nos aporta.
Lo peor: Que caiga en tus manos y no te lo leas…
¿Volvería a leerlo?: Sí, sin duda. Ya lo he leído varias veces y es uno de estos libros que mejora con cada lectura.
¿Lo recomendaría?: Es un sí rotundo. A todo el mundo y prácticamente a personas de cualquier edad (exceptuando niños muy pequeños).